- Según un nuevo estudio, quienes comen antes de las tres tienen más probabilidades de adelgazar que quienes lo hacen más tarde.
- En la comida se ingiere el 40% de todas las calorías diarias.
- El horario del desayuno y de la cena no parece influir en la pérdida de peso.
No solo cuenta qué comemos, cuánto y cómo. También es importante cuándo comemos. Así lo acaba de mostrar un estudio de la Universidad de Murcia, en colaboración con las de Harvard y Tufts (EE UU).
La investigación, que publica el último número de la revista International Journal of Obesity, ha demostrado que quienes comen antes de las tres tienen más probabilidades de adelgazar que quienes lo hacen más tarde.
Quienes comen tarde pierden menos peso que los que comen temprano
Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y autora principal de este estudio, explica a SINC que «aquellos individuos que comen tarde –después de las 3 de la tarde– muestran una pérdida de peso significativamente menor que los que comen temprano».
Para llevar a cabo la investigación, los investigadores contaron con 420 participantes con sobrepeso que siguieron durante 20 semanas un tratamiento contra su obesidad, basado en la dieta mediterránea. Se les dividió en dos grupos, los que comían temprano al mediodía y los comedores tardíos –en esta comida se ingiere el 40% de todas las calorías diarias–.
Posteriormente analizaron el horario del desayuno y de la cena, comidas más pequeñas y menos energéticas, y comprobaron que en ambos casos no influye en la pérdida de peso.
En los comedores tardíos era más probable que se saltasen el desayuno
Sin embargo, sí que observaron que los comedores tardíos, quienes perdieron menos peso, también consumieron menos calorías durante el desayuno y era más probable que incluso se lo saltasen.
Además se han examinado también otros factores que desempeñan un papel en la pérdida de peso, tales como la ingesta de energía y el gasto, o las hormonas del apetito y la duración del sueño. Sorprendentemente, se ha encontrado que todos estos factores fueron similares entre ambos grupos.
Sin embargo, los comedores tardíos resultaron ser más nocturnos y presentaron con más frecuencia una variante génica en el gen Clock, que codifica una proteína implicada en el reloj circadiano que marca los horarios de nuestro organismo.
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Para combatir el colesterol «malo»: dieta mediterránea y ejercicio físico regular
El doctor Muñiz Grijalvo, especialista del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, explica en diez pasos los aspectos que debemos tener en cuenta sobre el colesterol y sus efectos
ABC Sevilla / Por Cristina Aguilar
Un estilo de vida saludable es el secreto para mantener a raya el colesterol «malo». Y es que, el ejercicio físico moderado y regular, acompañado, preferentemente, de una dieta mediterránea evita o retrasa que en un futuro tengamos problemas. El doctor Ovidio Muñiz Grijalvo, especialista en Medicina Interna y perteneciente a la Unidad Clínico-Experimental de Riesgo Vascular del hospital Virgen de Rocío de Sevilla, desgrana todos los aspectos importantes que debemos conocer sobre el colesterol y sus efectos, cómo prevenirlo y combatirlo.
–¿Qué es el colesterol?
–Los lípidos se dividen en esteroles y grasas. El colesterol es un esterol de origen animal – hay otros vegetales– que tiene muchas funciones fisiológicas esenciales para la vida, entre otras formar parte de las membranas celulares y servir de base para la síntesis de determinadas hormonas.
–¿Qué se entiende por colesterol «bueno» y «malo»?
–Casi todas las células de nuestro cuerpo necesitan «importar» colesterol para completar sus funciones. El hígado es capaz de sintetizar el colesterol necesario y enviarlo por el torrente circulatorio, pero el colesterol es insoluble en el plasma y necesita unirse a proteínas que funcionan como «taxis» de colesterol y que lo llevan de un sitio a otro por la sangre. Cuando el colesterol va transportado desde el hígado a los tejidos se llama LDL –lipoproteína de baja densidad–, que cuando está en exceso se deposita en la pared de las arterias y produce arteriosclerosis, por eso se llama «malo». Por el contrario, la partícula de HDL –lipoproteína de alta densidad– o colesterol «bueno» extrae colesterol de los tejidos periféricos, también de las arterias y lo lleva al hígado para degradarse –llamado transporte reverso–.
–Una analítica que revele que una persona tiene el colesterol en el límite o alto, ¿cómo puede combatirlo?
–Lo fundamental es llevar un estilo de vida saludable con ejercicio físico moderado y regular para conseguir y mantener un peso corporal adecuado. Esa actividad física debería acompañarnos toda la vida, adaptándose a las circunstancias de cada uno. El ejercicio aeróbico, sobre todo, eleva la fracción HDL o colesterol «bueno» y puede bajar ligeramente los triglicéridos y el colesterol «malo». También debe incluir una dieta, fundamentalmente la mediterránea; evitando, en cualquier caso las «dietas milagro» que suelen tener efecto rebote y pueden ser peligrosas.
–¿De qué forma podemos prevenir que suba el colesterol?
–Hay una parte que no podemos prevenir que es el componente familiar o hereditario, presente en ciertas formas de hipercolesterolemia. Estas personas van a necesitar tratamiento médico, pero en todos los casos el estilo de vida es fundamental para ayudar a controlar el colesterol, evitando los hábitos dietéticos inadecuados, como la comida rápida y los alimentos elaborados con alto contenido en grasas saturadas, y el sedentarismo. Por otro lado, el metabolismo basal y los requerimientos calóricos van decreciendo a partir de los 30 años, es decir, a medida que vamos cumpliendo años debemos hacer una dieta igualmente variada pero reduciendo paulatinamente las calorías. Si existe obesidad o sobrepeso, la dieta inicialmente debe ser hipocalórica, disminuyendo las raciones de los alimentos permitidos y evitando las comidas hipercalóricas.
–Si le detectan a una persona que tiene el colesterol alto, ¿qué nivel, en nuestro análisis de sangre, tendría que superar? ¿Cuándo debemos iniciar tratamiento médico?
–Los objetivos de colesterol de cada persona son diferentes según el riesgo cardiovascular que tenga. Por ejemplo, un paciente diabético que ha tenido un infarto de miocardio debe tener el colesterol LDL por debajo de 70 mg/dl, mientras que una mujer joven no fumadora y activa físicamente, sin otros factores de riesgo como hipertensión o diabetes, no necesita tratamiento salvo que reiteradamente el colesterol LDL sea superior a 160 mg/dl, siguiendo un estilo de vida saludable.
–¿Qué otras enfermedades pueden derivar de tener un colesterol alto o muy bajo?
–El colesterol muy bajo es excepcional en nuestro medio y debe ser valorado individualmente en una Unidad de Lípidos por si se trata de algún déficit congénito. Casi todo el problema derivado del colesterol es cuando está elevado y su consecuencia fundamental es la enfermedad cardiovascular, sobre todo coronaria: infarto, angina de pecho…
–A diario nos bombardean con publicidad que promete reducir el colesterol «malo», ¿debemos fiarnos de estos productos?
–Los únicos productos o suplementos dietéticos que lo bajan son los esteroles y estanoles vegetales, que compiten con el colesterol por su absorción intestinal y que mayoritariamente se comercializan en forma de lácteos bebibles, como el Danacol, Benecol, etc. En este caso, hay que destacar el esfuerzo realizado por determinados fabricantes, en particular los de la industria láctea. Por otro lado, los ácidos grasos omega 3 procedentes de aceite de pescado son útiles para bajar los triglicéridos, además de tener otras propiedades beneficiosas.
–Muchos alimentos están «condenados» por el colesterol, ¿cuáles debemos desterrar de nuestra dieta y en cuáles debemos confiar?
–El colesterol de los alimentos no es el principal determinante de la dieta en elevar el colesterol que vemos en nuestros análisis, además de que su absorción es muy variable dependiendo de la persona. Son las grasas de la dieta el principal enemigo, en concreto las grasas saturadas que pueden ser de origen animal pero también vegetal. Hay que evitar las grasas saturadas de origen animal: mantequilla, tocino, beicon; y vegetal: palma, palmiste, coco. Estas últimas suelen utilizarse en la elaboración de bollería industrial, galletas y alimentos precocinados. Se debe desconfiar de las grasas vegetales no especificadas en el etiquetado de los alimentos. El aceite de oliva virgen extra es la grasa dietética más sana. Otros aceites vegetales como el de girasol o maíz también son recomendables. Las margarinas vegetales que no se endurecen en el frigorífico son menos perjudiciales. Se deben moderar también el consumo de grasas si se tiene sobrepeso ya que todas las grasas, también las saludables, aportan muchas calorías. Por su parte, el cerdo ibérico alimentado adecuadamente –no con piensos artificiales– tiene un contenido en ácido oleico muy superior al de otras carnes y por tanto se puede consumir con moderación.
–¿Es cierto que tomar una manzana y una copa de vino al día, como muchos estudios han publicado, evita que en un futuro tengamos problemas con el colesterol?
Todas las frutas, no sólo la manzana y la uva, son una fuente importantísima de antioxidantes y vitaminas, por lo que debe favorecerse su consumo diario. En cuanto al vino, parece que su consumo moderado –un máximo de dos copas al día, sobre todo de vino tinto– también pueden tener un efecto beneficioso por lo que a estos niveles no debe prohibirse si no hay otros problemas de salud. Recomendar su consumo de forma general tampoco es adecuado, ya que en exceso es causa de diversas enfermedades.
–En internet existen páginas donde se recomienda una «limpieza de hígado» para mantener el nivel de colesterol, hablándose de «lavativas», ¿qué hay de cierto en esto?
–No hay ninguna evidencia de sustancias que «limpien» el hígado y por tanto deben evitarse por publicidad engañosa cuando no por riesgos para la salud.
Tras el verano: dieta mediterrána y pesarse rutinariamente
MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS)
Tras los excesos alimenticios cometidos durante el verano, época propicia para el disfrute de la comida y también, por lo general, para la ingesta de alimentos con un alto contenido calórico, los expertos recomiendan seguir la dieta mediterránea y controlar el peso de manera rutinaria para prevenir su aumento.
«En verano se tiende a consumir más carbohidratos y grasas por lo que, además del estrés que supone la vuelta al trabajo, las personas se suelen encontrar con unos kilos de más tras las vacaciones», ha explicado a Europa Press el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Javier Salvador.
Según el experto, para volver a la rutina alimentaria tras los excesos del verano «es imprescindible llevar un orden en las comidas, no comer entre horas y buscar el equilibrio de los alimentos que se ingieren, por lo que es aconsejable seguir la dieta mediterránea» y considera que «pesarse a si mismo es una medida de higiene sanitaria útil para todas las personas, incluso para aquellas que no tienen problemas con el peso».
CONSEJOS PARA RECUPERAR HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES
Algunos de los consejos a seguir para recuperar los hábitos alimentarios saludables son: ingerir alimentos que no tengan un alto poder calórico, incluir pocas grasas animales, consumir más carne roja que blanca, más pescado que carne y cocinar mejor a la plancha que con condimentos grasos. Además, Salvador recuerda que «hay que comer de todo» y afirma que «no hay alimentos malos, sino hábitos alimenticios inadecuados».
El doctor considera la dieta mediterránea como una de las mejores herramientas para reducir el peso que se ha ganado durante el verano ya que «se ha demostrado científicamente la eficacia de esta dieta para prevenir no sólo el exceso de peso sino también los factores de riesgo cardiovasculares, diabetes, hipertensión e incluso se ha visto un efecto anticáncer».
Salvador, endocrino en la Clínica Universidad de Navarra, añade que «todo esto ha de combinarse con actividad física cotidiana para que el balance calórico no sea positivo y no conlleve el acumulo de tejido adiposo excesivo y pueda derivar, por tanto, en obesidad».
De igual manera, «el estrés favorece la ansiedad y la ingesta excesiva de alimentos, por lo general, de alto contenido calórico, por lo que es importante descansar bien por la noche porque así se favorece que el perfil hormonal no propenda a tener más apetito y a ahorrar gasto energético durante el día», aconseja.
EL DESAYUNO DE LOS NIÑOS
Salvador hace especial hincapié en la dieta que deben seguir los niños durante el curso escolar y asegura que «el desayuno es lo más importante». Según el experto, «desayunar poco se asocia epidemiológicamente con una mayor tasa de obesidad» y asegura que «una de las amenazas para los niños es comer a deshoras».
El médico también ha recordado que «la actividad física es igual de importante o más en los niños, por lo que tienen que tener tiempo para realizar ejercicio, si es al aire libre mucho mejor, a pesar de que se vive en una sociedad en la que los niños están presionados porque además del colegio tienen que hacer tareas de muy distintos tipos».
DIETA Y RENDIMIENTO INTELECTUAL
Según ha explicado el endocrino, «la obesidad es un problema que no sólo tiene connotaciones biológicas, favorece diabetes, riesgo cardiovascular, apnea del sueño, el cáncer, hipertensión, etcétera, sino que también provoca alteraciones en el estado de ánimo».
Existe una relación bilateral entre la obesidad y las patologías clínicas como los cuadros depresivos o la ansiedad, es decir, «las personas obesas tienden a desarrollar estas patologías que les pueden generar problemas en su entorno de trabajo, pero al tratarse de una enfermedad bilateral, las personas con patologías psiquiátricas propenden más a desarrollar obesidad», detalla el doctor.
Asimismo, «la propia estigmatización que se hace en la sociedad de las personas con obesidad puede tener un impacto notable en el rendimiento intelectual y en el rendimiento escolar de los niños», concluye el experto.
La dieta Dukan
¿Es realmente sana esta dieta?
10/02/2011, Facilisimo.com, por Natalia Plaza
La novedosa dieta del doctor Dukan cada vez tiene más seguidores en todo el mundo. Algunos afirman haber conseguido adelgazar pero, ¿es realmente sana y eficaz? Hemos hablado con algunos expertos para que nos dieran su opinión como nutricionistas y aquí tenéis los resultados.
¿En qué consiste la dieta?
La dieta Duka n consiste en cuatro fases. La primera, llamada de ataque, se asienta en unos días, entre 3 y 10, en los que solo puedes alimentarte de proteínas. La segunda, de crucero, se introducen las verduras, para intentar conseguir el peso ideal. La tercera, es la consolidación de tu peso, pero sigue habiendo restricciones como el pan, arroz, maíz, fruta, queso… Esta fase dura 10 días por cada kilo perdido. La última fase es la de estabilización, en la que se van introduciendo el resto de alimentos. Aún así, se debe comer un día a la semana sólo proteínas y tomar dos cucharadas de avena al día.
Sus defensores dicen que el riesgo para la salud es mínimo, ya que la fase de ataque no es demasiado larga. Sin embargo, ¿Qué hay de todos los alimentos que no podemos comer hasta la última fase? ¿Una dieta equilibrada no consiste en comer de todo?
Los expertos hablan
El especialista en dietética Ángel Nogueira, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma que los beneficios de esta dieta son “una rápida perdida de peso, saciedad, baja perdida de masa muscular y alta perdida de masa grasa”. Además, considera que puede ser un método atractivo para adelgazar debido a la “posibilidad de participar en foros e intercambiar opiniones con otras personas que estén realizandolo”.
Sin embargo, cita algunos inconvenientes como “la limitación de alimentos, la preparación de las recetas es muy laboriosa…”. Además, avisa “este tipo de dietas pueden no ser recomendables para patologías como hipertensión, problemas de tiroides, cáncer…”.
La nutricionista Vanessa Buitrago, del Centro de adelgazamiento y nutrición Medicadiet, considera que la dieta Dukan es “muy desequilibrada y bastante agresiva, su práctica puede ocasionar resultados nefastos para la salud, tanto a corto como a largo plazo”.
Según nos ha explicado, se trata de un régimen incompleto y lo correcto para no perjudicar la calidad de la dieta es seguir una alimentación equilibrada que nos aporte “todos los nutrientes necesarios en la proporción adecuada y eso sólo se consigue fomentando el consumo de todos los grupos de alimentos: lácteos, proteínas, hidratos de carbono, frutas, verduras y grasas”.
Afirma que La dieta Dukan favorece la bajada de peso porque provoca pérdida de masa muscular y de líquidos, no de grasas”. Además, nos explica que aunque se produzcan bajadas de peso espectaculares a corto plazo, no puede garantizar que no se produzca el temido efecto yo-yó, ya que si disminuimos la masa muscular “conseguiremos que nuestro organismo cada vez gaste menos favoreciendo así el ‘efecto rebote’ recuperando todo el peso perdido, incluso a veces más”.
Por ello, no aconseja este tipo de dieta, sino una basada en la dieta mediterránea y recuerda que “si el objetivo es bajar de peso se debe controlar la cantidad de alimentos que se consumen pero no su calidad”.
La dietista, nutricionista y especialista en nutrición, Nuria Pardillo, coincide con Medicadiet en que no se trata de una dieta saludable, debido a que “tomar de forma casi exclusiva proteínas puede traer consecuencias muy graves para los riñones y el hígado”. Además, añade que “la segunda y tercera fase, sin control, puede traer más problemas digestivos de los que se piensan”.
Asimismo, recuerda a las personas que piensen seguir esta dieta “el gasto es considerable por el libro, productos…” y afirma la importancia de un seguimiento personal con el paciente. Igualmente, señala que “al no `aprender a comer’ de forma adecuada el asegurar que se evita el efecto yo-yo no es nada fiable”.
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