Hormonas del hambre, claves para entender la obesidad

Tim Usborne / BBC Horizon

Las hormonas que controlan nuestro apetito pueden revelar nuevas maneras de luchar contra la obesidad, de acuerdo con un grupo de científicos que analiza cómo el cerebro ayuda a regular lo que comemos.

Marilyn Walsh, una londinense de 38 años y 133 kilos, sintió que había perdido la batalla contra su peso y tenía cierto aire fatalista sobre su futuro.

«Mi tío pesaba 222 kilos», dijo. «Sufrió por cuenta de su peso toda su vida: tuvo problemas en sus piernas, dejó de caminar, desarrolló diabetes y tuvo muchos otros problemas. Y sí, murió por su peso».

Con el antecedente claro de su tío, ¿por qué Marilyn no era capaz de reducir su peso con dietas?

«Sería un poco como preguntar por qué un alcohólico no puede dejar de beber o por qué un fumador no puede dejar de fumar. Es exactamente igual», dijo esta ama de casa.

«Es algo que he tenido toda mi vida. Siempre estoy con hambre y siempre quiero comida».

Deseo constante

Todo el mundo sabe lo que se siente tener hambre, pero no todos pueden entender lo que significa tener un deseo constante de comida e incapacidad para sentirse satisfecho, de la manera en que lo describió Marilyn.

¿Pero qué es lo que es tan distinto en personas como esta británica?

En los últimos seis meses, Marilyn se sometió a una operación para reducir su peso, pero no sólo ella salió beneficiada. De paso, el procedimiento ayudó a revelar algunos aspectos sorprendentes sobre los mecanismos que controlan nuestro apetito.

Carel Le Roux, de la facultad de medicina del Imperial College y doctor del hospital King’s College, ambos en Londres, estudia la obesidad y los procesos subyacentes que ayudan a controlar las decisiones que tomamos para comer (o para comer demasiado).

En 2001, la unidad de investigación en Imperial College descubrió pistas clave. Identificaron dos hormonas previamente desconocidas llamadas PYY (péptido YY) y ghrelina, que parecen jugar un papel en nuestras sensaciones de llenura y hambre.

La ghrelina se vinculó con la sensación de hambre y el PYY, con la llenura.

«Esto comenzó totalmente un nuevo capítulo porque por primera vez entendimos que la barriga puede hablar con el cerebro e influenciar cuán hambrientos o llenos estamos», dice Le Roux.

Le Roux encontró que la concentración de hormonas del hambre es en algunos casos significativamente diferente en muchos pacientes obesos, si se compara con personas delgadas.

Su PYY, que debería decirles cuándo parar de comer, no funciona bien. En vez de ello, sus hormonas están generando que se sientan siempre hambrientos, tal como lo describió Marilyn.

Intervención drástica

En octubre del año pasado, Marilyn se sometió a un bypass gástrico. Ella y sus doctores habían decidido que para un caso como el de ella, una operación podía ser la única posibilidad.
El procedimiento quirúrgico consistió en cortar su estómago en dos partes y conectar sólo la parte más pequeña a su intestino delgado. En términos prácticos, su estómago pasó de tener el tamaño de un puño al de un pulgar.

Es una operación drástica. Por un lado, ella nunca podrá volver a comerse un plato completo. Por el otro, afectará su peso de manera radical.

Pero Le Roux tenía una intención adicional cuando hizo la operación. De acuerdo con su investigación, este procedimiento tiene un efecto secundario poderoso e inesperado.

Además de reducir el estómago del paciente, la operación también reorganiza el balance de las hormonas.

Lo que significa que, por primera vez en su vida, Marilyn está en capacidad de dejar de pensar como una persona gorda y pensar (y comportarse) como una delgada.

Actividad cerebral

Algunas semanas después de su operación, Marilyn ya había perdido más de 25 kilos. Pero lo que parecía más importante era cómo había cambiado su gusto.

«Ya no me gusta lo dulce ni lo grasoso. Lo grasoso no me apetece más», dice.

«Y la grasa en el paladar, eso era horrible. Tratar de eliminar eso toma mucho tiempo».

El cambio de Marilyn no es inusual, según Le Roux.

«Los pacientes dicen: ‘doctor, ¿acaso dónde fue la operación? ¿Operaron mi estómago o mi cerebro? Pues yo ya no me siento con hambre. Cuando sí como me siento lleno, y todos esos cambios han ocurrido verdaderamente en mi cabeza'».

La siquiatra Samantha Scholtz ha estado investigando cómo el cerebro responde frente a diferentes tipos de comida.

Les muestra a sus pacientes imágenes de comida «saludable» y «no saludable» mientras una resonancia magnética mide cómo reacciona el cerebro.

Encontró que los pacientes obesos tienen una actividad cerebral considerable. Áreas del cerebro estimuladas incluyen la corteza orbitofrontal -asociada con la retribución- y otras áreas asociadas con la adicción y con una respuesta emocional a la comida.

Pero lo que sorprendió fue cómo esa respuesta cambió en pacientes que habían tenido una operación de bypass gástrico. Su actividad cerebral cambió totalmente.

En efecto, con la operación de bypass gástrico estamos cambiando fundamentalmente el cerebro de una persona», dice Scholtz.

«Su reacción al ver comida con muchas calorías es diferente, y eso es lo que en últimas impulsaría sus decisiones de comida para que puedan dejar de tener esa pelea con los alimentos».

La cirugía gástrica es una intervención drástica, además de controvertida. Pero Le Roux cree que en unos pocos años puede ser posible que se cambie la forma en que las personas obesas responden a la comida.

«Tal vez podamos usar otros métodos. Podemos poner cosas en el intestino grueso o podemos usar inyecciones o pastillas que hagan lo que ahora están logrando las operaciones. Si hacemos eso, eso abre toda la ciencia de la obesidad».

«La obesidad es tan perjudicial para el hígado y el colon como el alcohol»

Fermín Apezteguia | Hoy.es

No sólo el alcohol y la predisposición genética dañan el hígado y el colon. El exceso de peso también los devora, hasta el punto de favorecer la aparición de cánceres en ambos órganos, según alerta la investigadora californiana Shelley C. Lu, directora adjunta del Centro de Investigación de Enfermedades Hepáticas de la Universidad del Sur de California (USC). «La obesidad es tan perjudicial para el hígado y el colon como el alcohol».

«Muy pronto, el factor de riesgo más importante para el cáncer de hígado no va a ser ya el alcoholismo ni los virus de la hepatitis, sino la obesidad, que es ya una de las causas más comunes de los trasplantes de hígado», relató la investigadora estadounidense.

Los cánceres de colon y de hígado figuran entre los tres más comunes del mundo, junto con los de pulmón. Lo peor de todo es la tendencia. Un tercio de la población de Estados Unidos -y Europa sigue un patrón muy parecido- tiene problemas de sobrepeso y obesidad, lo que significa que viven con hígados demasiado grasos para el bienestar de su salud. La investigadora llamó la atención sobre la situación de la infancia, que cada vez está peor alimentada y realiza menos ejercicio.

En España, la obesidad afecta al 13,9% de la población infantil y el sobrepeso a otro 12,4%. «Algunos niños comienzan a tener ya signos de cirrosis hepática y de fibrosis, que es un estadío anterior», advirtió la investigadora. La cantidad de enfermedades ligadas al exceso de peso es tal que Shelly Lu no dudó en calificar la obesidad como «el asesino número uno». Infartos, derrames cerebrales, cardiopatías, cánceres…

Sus investigaciones se centran en el conocimiento de un metabolito -una molécula que aparece como consecuencia del normal funcionamiento del cuerpo humano- llamado SAMe. Se sabe que protege contra el cáncer de hígado y también parece tener un efecto protector sobre el de colon.

Cogemos hasta 1,5Kg en el picoteo futbolero de un solo partido

Fuente: La Sexta

Son partidos en los que no cuidamos precisamente la alimentación. Nos hinchamos de cervezas, patatas fritas, montaditos de chorizo, frutos secos, pizas y un largo etcétera de suma y sigue. En 90 minutos nos metemos cerca de 2000 calorías. Los nutricionistas nos aseguran que en cada partido podríamos llegar a engordar hasta un kilo y medio.  

«Nuestros pacientes meten la pata justo en los partidos de fútbol y si encima gana su partido, ni se imaginan lo que suben de peso en un sólo día», señala Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Durante los Champions y las campeonatos de liga nos pasamos en picoteo. Un ejemplo, 100 gramos de frutos secos nos aportan 610 Kcal; 100 gramos de aceitunas 294 Kcal; media razón de calamares, 600 Kcal; 3 cervezas, 270 Kcal, con lo que fácilmente llegamos a los 1.774 Kcal en 90 minutos de partido.

En estos momentos cargadas de emociones en los que no nos controlamos en lo que comemos, es recomendable «descartar desde un principio la comida rápida: las pizzas, la comida china, las hamburguesas y las patatas fritas», añade Bravo.
El equipo de la Sexta ha acudido a una especialista en restauración para pedir sus recomendaciones para un picoteo «futbolero» sano. Chips de verduras, aperitivo de brochetas de salmón y de tomate, mozarela, una ración de jamón a la española sin pan, chupitos de gazpacho, roles de pollo con verduras y para brindar una copa de vino.

Sustancias cancerígenas en los alimentos

Fuente: la Sexta

Investigadores españoles han creado un spray que evita las sustancias cancerígenas acrilamida e hidroximetilfurfural que se generan de manera natural a partir de la reacción de azúcares y aminoácidos durante el cocinado de los alimentos, principalmente en los horneados de productos de panadería y en los fritos. Pan, patatas fritas, bollería e incluso el café son algunos alimentos que al cocinar se puedan desarrollar estas dos sustancias potencialmente cancerígenas que pueden suponer un peligro para nuestra salud. Si se ingieren con poca frecuencia, el cuerpo los puede eliminar. Además, «generan muchos radicales libres en nuestro cuerpo con lo cual nos envejecen rápidamente y esto muchas veces si lo unimos a otras causas hace que el nuestro sistema inmunitario no pueda combatirlas», añade Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por esto, los científicos españoles del CSIC en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición han desarrollado este producto de origen natural que reduce en hasta un 98% la presencia de los dos compuestos cancerígenos en los alimentos y que será, sin duda, de gran ayuda para el consumidor final.

Los más barrigudos de España

la Sexta

Murcia, Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha son las comunidades autónomas que superan la media con Un estilo de vida sedentario, la mala alimentación, el estrés, el tabaco, y grandes dosis de café y alcohol, provocan la acumulación de grasa en el abdomenlas barrigas más generosas. Y tú, ¿puedes entrar en el ranking?

Según el estudio DARIOS del Instituto de Investigación del Hospital del Mar de Barcelona, (IMIM), las comunidades autónomas cuyos habitantes cuentan con el mayor perímetro abdominal de España son Murcia, Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha. En el caso de las mujeres, además, también en Canarias y Castilla y León superan la media.

Por el contrario, los hombres de Castilla y León, a diferencia de sus mujeres, son los que más se cuidan el abdomen junto con los de Madrid y Cataluña, y las mujeres con más cintura de avispa de España las encontramos en Madrid y Baleares.

¿Superas la media?

El perímetro abdominal medio de los hombres en España está situado entre los 99 y 102 centímetros, y el de las mujeres entre los 88 y 91 centímetros. Sin embargo, el 34% de los hombres y el 53% de las mujeres españoles superan estas cifras.

Si te acabas de dar cuenta de que has pasado al grupo oficial de barrigudos españoles, haz algo para remediarlo, porque según asegura Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), las personas con una elevada acumulación de grasa abdominal pueden sufrir envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un «alto riesgo» para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer.

Bravo explica que un estilo de vida sedentario junto con el estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta antiinflamatoria apropiada y se combina con ejercicios adecuados. «Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos», asegura Bravo.

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, «al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral».

La obesidad materna influye en el desarrollo cognitivo del bebé

ABC / S. Gutiérrez

Que la salud de la madre influye en el desarrollo de su hijo es algo que se sabe desde hace tiempo. Son muchas las recomendaciones que se hacen a una mujer embarazada; no fumar, llevar una vida sana, no beber alcohol. Ahora, a tenor de los datos de un estudio realizado en el Centro Médico Baptista Wake Forest (EE.UU.), habrá que tener especial cuidado también con la obesidad. Según el trabajo, que se publica en Pediatrics, la obesidad materna puede contribuir al deterioro cognitivo en los bebés extremadamente prematuros.

«Este estudio muestra que la obesidad no sólo afecta a la salud de la madre, sino que también podrían afectar el desarrollo del bebé», explica Jennifer Helderman, coordinadora del trabajo.

A pesar de que en la última década los avances médicos han mejorado la tasa de supervivencia de los bebés nacidos con menos de siete meses, éstos siguen teniendo un alto riesgo de retraso en el desarrollo mental en comparación con los bebés nacidos a término.

A los 2 años

El estudio ha analizado a 921 niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación durante 2002 y 2004 en 14 centros. Los investigadores evaluaron la placenta de los bebés para identificar infección u otras anomalías; entrevistaron a las madres y revisaron sus expedientes médicos. A los dos años de edad se valoraron las capacidades cognitivas de los niños mediante una medida de uso común.

Los científicos encontraron que tanto la obesidad materna y la falta de educación secundaria se asociaba con deterioro de la función cognitiva temprana. «No estábamos especialmente sorprendidos por los factores socio-económicos, porque anteriormente ya se ha demostrado en repetidas ocasiones que las desventajas sociales predicen peores resultados en el recién nacido», dijo Helderman. Sin embargo, reconoce, el hecho de que la obesidad sea un factor determinante es de especial interés porque cada vez es «más frecuente» y es un factor «potencialmente modificable durante el periodo previo a la concepción y el embarazo».

La obesidad se ha relacionado con la inflamación, un evento que puede dañar el cerebro en desarrollo, dice Helderman. Lo que no se sabe es si la inflamación relacionada con la obesidad en la madre se transmite al feto. «Son pocos los estudios que han abordado los factores prenatales de riesgo de deterioro cognitivo en los niños nacidos prematuramente». El objetivo, señalan los investigadores, es utilizar la información de estudios como el éste para desarrollar tratamientos que eviten el deterioro cognitivo en bebés extremadamente prematuros.

Hamburguesas de laboratorio

La primera ración de carne sintética costará 250.000 euros, según sus creadores

Fuentes: la Sexta / El Público 

La primera hamburguesa sintética preparada en la asepsia de un laboratorio estará lista este otoño, según el investigador holandés Mark Post. El equipo de este experto de la Universidad de Maastricht (Holanda) es uno de los más adelantados en crear filetes, salchichas y hamburguesas sintéticas a base de células madre que estarían libres de infecciones, añadidos indeseables y emisiones de CO2 asociadas a la ganadería actual. Desde hace unos años, la carne de probeta es uno de los productos más esperados por los grupos animalistas, hasta el punto que uno de ellos (PETA) ofrece un millón de dólares al grupo que logre la primera pechuga de pollo artificial.

«En octubre tendremos una prueba de concepto para demostrar que podemos hacer un producto con aspecto, textura y sabor a carne y que ha sido desarrollado con métodos in vitro, a base de células madre», ha explicado Post durante el congreso de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, que se celebró hasta ayer en Vancouver (Canadá).

Por ahora, las hamburguesas de Post no dan ni para un canapé. Se trata de tiras blanquecinas de unos dos centímetros de largo hechas con células de músculo de vaca. Post no las ha probado, pero sí lo hizo un periodista de la televisión rusa que dijo que el plato era «masticable e insípido», según explicó el investigador a Nature. Post quiere ahora mezclar sus hilillos de vacuno con grasa y sangre para hacerlos más apetecibles y voluminosos. Sus estudios, que han sido financiados por el Gobierno holandés y la marca de salchichas Stegeman, van dirigidos a crear filetes artificiales que, de media, necesitarían un 40% menos de gasto que el bistec corriente. Por el momento se trata sólo de un sueño, ya que la primera hamburguesa de Post habrá costado 250.000 euros.

«Veo complicado que pueda crearla en octubre, pero supongo que usando por ejemplo un 15% de carne y el resto grasa y agua no sería una idea tan loca», explica a este diario Manuel Salmerón-Sánchez, subdirector del Centro de Biomateriales e Ingeniería Tisular de la Universidad Politécnica de Valencia. Salmerón-Sánchez explica que las técnicas que usa Post son muy parecidas a las que usan otros investigadores que intentan generar cartílago, músculo y otros tejidos humanos para curar enfermedades. La de la carne sintética se trata de «una aplicación más inmediata y que podría llegar a ser competitiva», detalla el investigador. «Yo me comería esta hamburguesa más tranquilo que la de una vaca actual», asegura.

La contaminación también engorda

Un estudio ha alertado de que la contaminación no solo provoca enfermedades respiratorias que cada año causan 370.000 muertes en todo el mundo, 16.000 de ellas en España, sino que además propicia la obesidad.

Fuentes: EDE/ La Razón / Punto Radio (audio)

Así lo ha determinado un trabajo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatológica de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) tras analizar los disruptores endocrinos (EDCs), unas sustancias tóxicas que hacen que nuestro cuerpo acumule grasa y no músculo, y que están presentes en los alimentos y en multitud de productos de uso cotidiano como champús, perfumes, plásticos y cosméticos que alteran nuestro sistema endocrino.

La mayoría de estos compuestos químicos, que se acumulan en las grasas con facilidad, pertenecen al grupo de contaminantes orgánicos persistentes, unos compuestos químicos (sobre todo pesticidas e insecticidas) poco biodegradables que se mantienen durante décadas en el ambiente y se introducen en la cadena alimenticia.

Buen ejemplo de ello es el DDT, un pesticida prohibido en 1975 y que todavía hoy está presente en el 88 por ciento de la población española, explica el investigador del CIBERobn y presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier Salvador.

Como consecuencia de la producción agrícola y la pesca -a través de los vertidos de aguas residuales-, la exposición de los seres vivos a los disruptores endocrinos es universal y se acumulan en la grasa humana de una generación a otra, ya que la madre los pasa al bebé en la gestación y la lactancia.

Los efectos sobre la salud humana de la exposición continua a los EDCs han sido objeto de estudio desde hace décadas, pero ahora el CIBERobn ha avanzado en esta investigación y concluye que contaminación y obesidad están relacionados. En concreto, estos tóxicos aumentan el riesgo de dos trastornos muy relacionados con la diabetes: el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina. Según el doctor Salvador, «la obesidad visceral promueve la liberación de ácidos grasos libres que llegan al hígado y contribuyen a generar resistencia a la insulina, lo que favorece la diabetes».

Las bebidas light también engordan

Fuente: Punto Radio 

Las bebidas light también engordan, afirma Rubén Bravo en este programa de Punto Radio. El especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) añade que «el consumo habitual de este tipo de productos afecta nuestro sistema endocrino y hormonal, y a la larga nos hace engordar». Su consejo para quienes quieren cuidarse es evitar los estimulantes, tanto la teína como la cafeína lo máximo posible. La propaganda comercial no siempre es garantía 100 % del producto, hay que desafiar la tentación de consumir las bebidas, yogures, galletas, etc. delicatesen light o con 0% de grasa o azúcares, pensando que éstos «no nos engordarán». Porque a veces es mejor tomar el producto original en su justa medida que buscar variantes light.

Para escuchar esta parte del programa Queremos hablar con Javier Silvestre, pulsa play.

Fuente: Teinteresa.es

– Un estudio de dos universidades de EEUU demuestran que abusar de los refrescos dietéticos elevan factores de riesgo vascular, como la hipertensión, diabetes e incluso la obesidad abdominal.

– La investigación ha revelado que las personas que toman diariamente estas bebidas tienen un 43% más de probabilidad de sufrir una enfermedad vascular.

Abusar de los refrescos ‘light’ engorda y, además, eleva el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Así lo ha demostrado un estudio desarrollado por dos universidades de Estados Unidos, que ha medido los efectos de estas bebidas en 2.564 personas, residentes en Manhattan, durante diez años.

El resultado de esta investigación, publicada en la revista ‘The Journal of General Internal Medecine, es que las personas que consumen a diario refrescos dietéticos, que son edulcorados artificialmente, tienen un 43% más de probabilidad de sufrir una enfermedad vascular, porque los factores de riesgo aumentan, por ejemplo, la diabetes, la mayor presión alterial o la obesidad abdominal.

Los investigadores señalan que el estudio acredita una relación entre el abuso de estas bebidas y el riesgo de padecer un ataque al corazón e incluso un ictus. Sin embargo, los mecanismos que expliquen por qué estos productos pueden afectar al sistema vascular no están claros. Por ello, el autor, Hannah Gardener, pide a los consumidores de estos refrescos que no se alarmen, ya que el riesgo está en su abuso.

Por ello, el investigador señala que este resultado obliga a hacer una investigación más amplia, antes de que se pueden sacar conclusiones sobre los efectos potenciales para la salud de estas bebidas, que se venden como producto para frenar el sobrepeso por el menor aporte de calorías y la ausencia de azúcar.

División entre los expertos

Antonio Gil, especialista del Grupo de Estudio de enfermedades cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, explica que estas bebidas contienen fructosa, que es un edulcorante que si se consume en exceso puede elevar el nivel de hipertensión, la obesidad y los casos de diabetes. «Es otro tipo de azúcar que no metabolizamos igual que la glucosa. Aunque estas bebidas aporten menos calorías, si se consumen diariamente, se ha visto que eleva el riesgo vascular».

El doctor Gil insiste en que no hay que activar alarmas, sino advertir de los resultados de esta investigación. El especialista pone el acento en que se están cambiando los hábitos saludables y el mayor consumo de estas bebidas sin azúcar es una muestra de la situación. «Es preferible una botella de agua e incluso un vaso de vino, que un refresco sin azúcar».

En cambio, Rosa María Ortega, catedrática de nutrición de la Universidad Complutense, sostiene que no se puede establecer un causa entre el consumo diario de bebidas sin azúcar y el mayor riesgo vascular. Pero sí admite «una relación», ya que la persona que habitualmente toma refrescos ‘light’ está preocupada por su dieta, y puede tener sobrepeso u obesidad, que son factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. «No es consumo de estas bebidas el problema, sino los hábitos que pueden llevar las personas».  A veces, el consumidor habitual de edulcorantes y productos ‘light’ utiliza como pretexto ese alimento bajo en calorías, para consumir otros que les supondrán un mayor aporte calórico. «Es como el que se pide un café con sacarina y luego se pide un dulce», comenta Ortega.  La experta subraya que no es peligroso el consumo habitual de edulcorantes, como la sacarina, o la fructosa.

Bárbara perdió 67 kilos con la banda gástrica, su testimonio en Saber vivir

Bárbara Bautista perdió 67 kilos en 15 meses gracias a una banda gástrica. Después de hacerse una cirugía restrictiva de estómago esta joven madrileña, que en su momento pesaba 150 kilos, técnicamente se encuentra fuera del grado de obesidad.

La conocimos hace más de un año, cuando su caso salió a la luz en las noticias por el Día Mundial de la Obesidad. Entonces, Bárbara Bautista, que llegó a pesar 150 kilos, había declarado su peculiar guerra contra la enfermedad, operándose de Banda Gástrica para deshacerse de los 82 kilos que le sobraban. Tenía 27 años y había más que doblado su peso normal. Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) queremos dar continuidad a su historia, haciendo público su testimonio. Hoy en día esta joven madrileña tiene un Índice de Masa Corporal inferior a 30, que técnicamente la sitúa fuera del rango de «persona obesa» y está decidida a llevar el asunto hasta el final, alcanzando durante los próximos meses su peso ideal de 68Kg. En este programa de Saber Vivir de TVE, Bárbara nos cuenta su caso. Pulsa PLAY en cada uno de los cuatro links para ver el contenido completo.