Coca-Cola, PepsiCo y Dr Pepper se comprometen a reducir las calorías en EE.UU.

Coca-Cola, PepsiCo y Dr Pepper, los mayores fabricantes de refrescos del mundo, se comprometieron hoy a disminuir las calorías de sus bebidas en Estados Unidos con el fin de reducir la obesidad en este país.

Noticias la Información / EFE
coca cola pepsiEsas empresas se dieron de plazo hasta el 2025 para rebajar en un 20 por ciento la cantidad de calorías que sus productos aporta a la dieta de muchos estadounidenses.

Los fabricantes llegaron a ese acuerdo con la Asociación Estadounidense de Bebidas y la Alianza por una Generación Más Sana, que informaron de esa iniciativa en un comunicado.

El compromiso se alcanzó durante una conferencia organizada por la Fundación Clinton, del expresidente estadounidense Bill Clinton, en que se celebra en Nueva York entre el 21 y el 24 de septiembre.

Precisamente, el exmandatario consideró que este compromiso de la industria de bebidas «puede ser un paso fundamental en nuestra lucha contra la obesidad».

Para reducir la obesidad, los fabricantes de refrescos venderán las bebidas en recipientes de menores proporciones, promoverán el consumo de agua embotellada e introducirán en el mercado nuevas bebidas bajas en calorías o sin ellas.

Otras de las medidas que recoge el acuerdo es la colocación de esas bebidas en lugares específicos de los supermercados, como en el pasillo final, para que los consumidores puedan localizarlos con facilidad.

Coca-Cola, PepsiCo y Dr Pepper también participarán en acciones de promoción -dar cupones a los clientes-, y de concienciación.

Con este objetivo, cada compañía emprenderá acciones de sensibilización en todos los puntos de venta del país, incluidas las más de tres millones de máquinas expendedoras, surtidores de autoservicio y neveras que contienen estos refrescos.

«Este es el esfuerzo más grande que ha hecho una industria de forma voluntaria para ayudar a combatir la obesidad», destacó la presidenta de la Asociación Americana de Bebidas, Susan K. Neely, quien anticipó que «esta iniciativa ayudará a transformar el paisaje de bebidas en América«.

En colaboración con la Alianza por una Generación Más Sana, un evaluador independiente se asegurará de que las compañías cumplen sus promesas.

Declaran guerra a los refrescos tipo Coca-Cola

Zoomnews.com  por Alicia Rodríguez

  • La Generalitat de Catalunya prepara una tasa especial sobre las bebidas refrescantes azucaradas
  • La embajada norteamericana muestra su inquietud ante la medida, que tacha de «discriminatoria»

cocacolaLa Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad como la epidemia del primer mundo en el siglo XXI. Se trata de un problema que, junto con el sobrepeso, provoca al menos 2,8 millones de muertes al año, situándose en el quinto puesto en el ranking de factores de riesgo de defunción.

Concretamente en Cataluña, un reciente informe elaborado por el Departamento de Salud apunta que la mitad de los ciudadanos tiene problemas de peso. El 14% de los catalanes de entre 18 y 74 años padece obesidad y el 36% sobrepeso. Además, según la asociación de trasplantados Aecat, hace siete años la obesidad causaba unas 5.000 muertes al año solo en Cataluña. A la Generalitat parecen preocuparle estas cifras, pues está preparando un gravamen especial sobre las bebidas refrescantes azucaradas como parte de la lucha contra la obesidad.

Coca-Cola y Pepsi, que abarcan el 70% del mercado de este tipo de bebidas, no parecen estar dispuestas a quedarse de brazos cruzados ante la medida.

La medida, que permitirá a la Generalitat recaudar entre 20 y 30 millones de euros al año, llega en un momento muy ‘oportuno’ para Cataluña, que no atraviesa su mejor momento financiero.

Lo bueno y lo malo de los refrescos

Aunque los motivos que han llevado a la Generalitat a la implantación de esta nueva tasa estén en entredicho, los expertos en medicina contra la obesidad advierten de la necesidad de tomar “medidas drásticas”. Una de las consecuencias más evidente de una ingesta elevada de bebidas azucaradas es el cambio de la percepción en papilas gustativas. “Tanto adultos como menores llegan a rechazar el agua porque necesitan beber siempre algo que contenga algún tipo de dulce”, advierte Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“Este tipo de líquidos añaden ‘calorías muertas’, que  no proporcionan ni vitaminas ni minerales”, apunta Bravo. “Un exceso mal gestionado de insulina y energía, provocado por las bebidas azucaradas y con cafeína, puede crear inquietud, hiperactividad, falta de atención y hasta violencia en el consumidor”, explica el portavoz de IMEO. “Además, cuando empieza a bajar la insulina se percibe sensación de cansancio, tristeza y desgana”, añade Bravo, que relaciona estos efectos secundarios con el comportamiento de las últimas generaciones, precisamente aquellas que tanto abusan de estas bebidas.

Por su parte, la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) se defiende alegando que frente al aumento de los índices de obesidad en España, el consumo de bebidas refrescantes azucaradas ha disminuido. El gremio lo tiene claro: “La finalidad es recaudatoria”. “Pero no se va a cumplir por el frenazo que va a suponer en el consumo”, añade Anfabra.
Además, la asociación considera la medida “discriminatoria”. “No hay justificación para gravar el azúcar de las bebidas refrescantes y no el de otros productos. Por otro lado, la industria catalana de este tipo de bebidas se ve discriminada frente al resto del país y la Unión Europea”, sostiene Anfabra.

El gremio cree que el gravamen supondrá un importante varapalo para el sector de alimentación y bebidas, hostelería y turismo, y recurre a la repercusión social de la medida para rechazarla de plano. “La industria de bebidas refrescantes genera 63.000 empleos y aporta 12.000 millones de euros al año a la economía española”, recuerda la Asociación de Bebidas Refrescantes.

Otras batallas contra la obesidad

Artur Mas no ha sido el primero en declarar la guerra al azúcar, Francia lo hizo antes. El país galo aprobó en 2011 un impuesto especial para las bebidas azucaradas, lo que se ha traducido en una recaudación de unos 120 millones anuales. La idea ha traspasado fronteras y ha llegado hasta el mismo país de la Coca-Cola, Estados Unidos. El año pasado, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, logró prohibir la venta de bebidas refrescantes de tamaño extra grande.

La comida basura y alta en grasas también está en el punto de mira. Dinamarca fue el primer país que implantó la ‘tasa grasa’, un impuesto especial sobre aquellos productos que contienen más de un 2,3% de grasas saturadas. Los daneses pagaban 15 céntimos más por una hamburguesa hasta hace apenas cuatro meses, cuando se decidió retirar el gravamen. Por su parte, Hungría grava todo tipo de alimentos insanos, desde refrescos hasta bollería. “Aquellos que lleven una vida poco saludable tendrán que contribuir más”, dijo el primer ministro húngaro, Viktor Orban.

¿Cuáles son las bebidas que más engordan?

Si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta

Las Provincias

Los refrescos nos engordanUna manera inteligente de eliminar los kilos de más sin someternos a una dieta muy estricta es quitar de nuestros hábitos alimentarios aquellos productos que nos hacen engordar en mayor medida. Eliminar las grasas y azúcares, un exceso de pan u otros hidratos de carbono o sustituir los peores tentempiés por frutas son las opciones más ocurrentes, pero también podemos probar a modificar los hábitos a la hora de elegir qué bebemos.

El alcohol tiene mucha incidencia en aumentar de peso. Esto puede explicarse observando la actividad del hígado: mientras está trabajando para quemar el alcohol que el cuerpo ingiere, no puede quemar las grasas que el proceso del organismo precisa. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal y una de sus consecuencias es que hace que sintamos más hambre.
 
Por otro lado, si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta. Los azúcares añadidos significan calorías directas y más aún con los siropes de jarabe de maíz que se usan actualmente en muchas bebidas y cuyos efectos están siendo estudiados como causantes de la obesidad epidémica en Estados Unidos. Según la Asociación Americana del Corazón, los refrescos y otras bebidas con azúcar son la principal fuente de azúcares en las dietas de los estadounidenses.
 
Aunque no hay todavía investigaciones concluyentes al respecto, lo cierto es que existe una posibilidad de que las bebidas bajas en calorías influyan en la subida de peso. Para compensar la falta de azúcar, estas bebidas se basan en edulcorantes artificiales además de contener un exceso de sodio (un 200% más), lo que provoca que se retenga líquido. En consecuencia, además de aumentar peso, esto es un problema para los riñones y el hígado. Por otro lado, aunque los edulcorantes artificiales no sean a priori calóricos, causan unas bacterias en el intestino que interfieren en el metabolismo. Sin embargo, estas bebidas acaban suponiendo un problema para perder peso y para la propia salud solo si se consumen de una manera excesiva.
 
Por otro lado, las bebidas gaseosas colaboran al hecho de que comamos más y, por lo tanto, a que engordemos. Si ingerimos bebidas gaseosas cuando comemos, nos llenamos antes y creemos que estamos llenos cuando simplemente sentimos una falsa sensación de saciedad, pero fácilmente podremos volver a tener hambre al cabo de poco tiempo.
 
A diferencia de las bebidas alcohólicas o gaseosas, el té verde es una excelente opción para tomar en cualquier hora del día. Las catechinas, un ingrediente antioxidante de la bebida, estimulan que el cuerpo queme calorías. Las catechinas también se encuentran presentes en las manzanas y las moras y, aunque no sean adecuados en dietas, también en el chocolate y el vino tinto.

Epidemia de obesidad por los refrescos

Tres nuevas investigaciones apoyan las medidas de control de consumo impuestas en Nueva York

ABC, por Rafael Ibarra

Las bebidas azucaradas están «bajo sospecha» desde hace tiempo. En algunas ciudades de EE.UU., como Nueva York, están en el punto de mira como uno de los desencadenantes de la pandemia de obesidad. Ahora, tres investigaciones que se publican en The New England Journal of Medicine (NEJM), aportan nuevos datos que engrosan la lista de evidencias científicas que las señalan como uno de los factores más influyentes en el incremento de la obesidad entre los niños, adolescentes y adultos. Dos de los estudios, en los que se analizan los efectos de un programa basado en la reducción de la ingesta de bebidas azucaradas, proporcionan una sólida base científica para reclamar un mayor control en el consumo de bebidas azucaradas para tratar de revertir esta epidemia.

La obesidad se ha convertido en uno de los mayores retos de la salud mundial para el siglo XXI. Su aumento entre los niños y adolescentes es particularmente alarmante, dado que está íntimamente relacionada con complicaciones cardiovasculares y el desarrollo de diabetes tipo 2. España es, a nuestro pesar, uno de los países con una tasa más elevada de obesidad infantil: un 19% de niños obesos frente al 16% de los EE.UU., un porcentaje que triplica al de hace 30 años. Además, casi un 39% de la población adulta tiene sobrepeso y un 14,5% obesidad.

Cambios en nutrición

Se sabe que uno de los factores más determinantes en esta epidemia han sido los cambios en la nutrición. Y se considera que el aumento del consumo de bebidas azucaradas es uno de principales factores: en EE.UU. se han convertido en el primer alimento de aporte calórico –en algunos casos el 15% de la ingesta de calorías diarias se hace a través del azúcar que contienen estas bebidas y se calcula que los adolescentes consumen una media de 375 kcal por cada bebida-. Además, según el artículo publicado en NEJM, las bebidas azucaradas son pobres en nutrientes y, a menudo, se asocian con el consumo de alimentos salados y comidas rápidas. Y, lo más preocupante, dice Sonia Caprio, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, es que se sabe que promueven enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad coronaria.

Huella en el ADN

La publicación de estos tres nuevos trabajos parece señalar inequívocamente a los refrescos como uno de los culpables de esta epidemia. Uno de ellos, realizado en la Escuela de Salud Pública de Harvard, proporciona una fuerte evidencia de que existe una interacción entre la ingesta de bebidas azucaradas y una predisposición genética a la obesidad y al riesgo de obesidad. El informe afirma que aquellas personas con una mayor predisposición genética pueden ser más susceptibles a los efectos adversos de las bebidas azucaradas, un claro ejemplo de la interacción entre genes y medio ambiente.

En los otros dos trabajos se describen los efectos de un programa diseñado para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias sobre el peso en grupos de niños con peso normal y adolescentes con sobrepeso y obesidad. El primero, realizado en la Faculty of Earth and Life Sciences de Amsterdam (Holanda), analizó a 641 niños con peso normal a los que se controló desde los 4 a los 11 años. Aunque el 26% de los participantes no completaron el estudio, una limitación importante del trabajo, no obstante, los resultados sugieren claramente que la sustitución de una bebida que contiene azúcar (104 Kcal.) por una bebida sin azúcar redujo significativamente el aumento de peso y la acumulación de grasa en los niños con un peso normal.

Reducir masa corporal

Por su parte, el ensayo de la New Balance Foundation Obesity Prevention Center (EE.UU.) asignó de forma aleatoria a 224 adolescentes con sobrepeso y/o obesidad a un programa en el que durante un año se sustituyeron las bebidas azucaradas por otras sin azúcar. Los datos mostraron que, aquellos que participaron en el programa, redujeron su índice de masa corporal.

En conjunto, los tres estudios sugieren que las calorías que aportan las bebidas azucaradas son importantes. Pero, no hay que olvidar, señalan, que no basta con una decisión política que limite el consumo de estas bebidas. La estrategia, dicen, debe ser global, y debe incluir otras líneas de actuación, como el fomento de la actividad física.

Come rápido, pero bien

La mala reputación de la comida basura y los estudios sobre obesidad imponen cambios en los menús «fast food»

Fuente: As
Cada vez más y debido a las altas tasas de obesidad en los países desarrollados, la alimentación se está convirtiendo en un problema de estado. Recientemente Italia ha declarado la guerra a la comida basura imponiendo mayores impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas y pidiendo a los productores de bollería industrial que rebajen el azúcar y el sodio; hace un mes, los médicos británicos (tras un estudio que revelaba que casi el 50% de los ingleses serán obesos en 2030) lanzaron una campaña contra las marcas que comercializan este tipo de comida.

Pero es importante diferenciar entre comida basura y comida rápida. Mientras que la comida basura se refiere a alimentos que ingeridos de forma habitual resultan poco saludables por sus contenidos en grasas, azúcares y falta de vitaminas como las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas, la comida rápida es simplemente la que se realiza en poco tiempo. Y cada vez son más las opciones disponibles para comer en poco tiempo de forma sana y nutritiva. Conviene distinguir entre los restaurantes de influencia anglosajona y los de mediterránea, que normalmente son más sanos y variados.

El truco, tanto si se prepara en casa como si elegimos almorzar o cenar fuera, está en optar por ensaladas y patatas cocidas mejor que fritas, en carnes a la plancha antes que rebozadas, en evitar las salsas y condimentos elaborados, en prescindir de los dulces de excesivas calorías. Una buena idea puede ser optar por un bocadillo con algún ingrediente protéico (jamón, atún natural, pavo…) y abundantes vegetales.