Dormir muy poco despierta el deseo de comida basura

  • El hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales del apetito.
  • Las redes cerebrales asociadas con el deseo se activaron más cuando las personas no habían dormido y vieron fotos de comida basura.

20 minutos
El cuerpo es todo uno y en su interior todo se relaciona. Por eso no debe sorprender el descubrimiento que acaban de hacer cientídicos norteamericanos: la falta de sueño despierta el deseo de comida basura, de comida de alto contenido de calorías.  

Las personas que habían dormido mal deseaban pizzas y hamburguesasSegún dos estudios presentados en el encuentro anual de la Associated Professional Sleep Societies de EE UU, dormir poco puede incrementar la actividad en áreas del cerebro que buscan placer. Los investigadores sugieren que el hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales involucradas en el apetito.

En uno de los estudios, el de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), se pidió a 23 adultos jóvenes poner nota a varios platos de comida mientras eran examinados en resonancia magnética funcional. De ellos, unos habían estado despiertos durante 24 horas seguidas, y la otra parte habían descansado bien. El grupo de los voluntarios que no habían dormido en un día, mostró una amplia preferencia por la comida menos saludable en comparación con los otros.

La otra investigación se ha llevado a cabo en  la Universidad de Columbia. También utilizaron resonancia magnética funcional, que registra el flujo sanguíneo en el cerebro, para comparar la actividad cerebral en 25 voluntarios después de una noche de sueño normal y de una noche en que se les limitó el sueño a sólo cuatro horas.

Desean comidas altas en calorías porque buscan la energía que saben que les falta. A unos y a otros les mostraron imágenes de comidas saludables, frutas y vegetales, intercaladas con otras poco saludables, del tipo comida basura. Ocurrió que las redes cerebrales asociadas con el deseo tuvieron más actividad cuando los voluntarios no habían dormido que cuando habían descansado bien, especialmente cuando vieron las imágenes de comida basura.

Lo que pasaba es que las personas que habían dormido mal deseaban comidas como pizzas y hamburguesas. Según los investigadores, los voluntarios deseaban comidas altas en calorías porque sus cuerpos y cerebros buscan la energía que les falta para poder enfrentar la jornada.

¿Qué comen los escolares españoles?

En España suspendemos en obesidad infantil y estamos a la cabeza de Europa. A casi la mitad de los niños españoles les sobran algunos kilos. ¿Quién tiene la culpa de que nuestros niños tengan sobrepeso? ¿Comen mal en el colegio, comen mal en casa o es una mala combinación de estos dos?

En este programa de +Gente de TVE se plantean una serie de preguntas que indagan sobre la situación actual de los escolares españoles en materia de nutrición y educación alimenticia. Con este fin, el equipo del programa ha invitado en el plato algunos especialistas en gastronomía y nutrición para debatir el tema.

Unas fotos con bandejas de la comida de un colegio escocés difundidas por una niña de nueve años han revolucionado las redes sociales. Pizzas, hamburguesas y fritos son la base de un menú que aporta pocas cosas buenas, son unánimes los especialistas. Algunas conclusiones a que se ha llegado. Estamos abandonando la dieta mediterránea y esto nos va a pasar factura a la larga. Nos decantamos por los productos precocinados, que abundan de grasas. En la fiambrera, de lunes a viernes, nos falla la originalidad.

En cuanto los adultos, la situación es aún más preocupante: uno de cada cuatro españoles padece obesidad. Si los padres no dan ejemplo, ¿cómo entonces pretendemos que los hijos se alimentarán bien? Si los padres rechazan la verdura, es lógico que los niños les imiten.

Según un estudio reciente uno de cada tres colegios españoles deja mucho que desear en cuanto la comida. Un equipo de reporteros del programa acompañados por un especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha acudido a un colegio público en Madrid, CEIP Gabriela Mistral, para ver qué es lo que comen nuestros escolares en su día a día. Macarrones a la boloñesa, ensalada, pescado, para beber agua y de postre pera de conferencia y leche, es lo que llena la bandeja escolar este día. Un menú de lo más saludable, ya que los carbohidratos y la proteína aquí presentes son fundamentes para el desarrollo y crecimiento infantil.

Diego Such, director del colegio, explica que además de este menú, hay otro que está dirigido a los niños que están con una dieta especial, como es en el caso de los celíacos, y su silla con dibujo distintivo lo indica a quienes les sirven la comida. “Estos niños tienen un plato de color distinto para que así sepan que tienen que comer del suyo y no del niño de al lado”, apunta D. Such.

Ante esta realidad, la conclusión, según Rubén Bravo de IMEO es que “tal vez el problema lo tenemos en casa”, ya que muchos padres no dan suficiente importancia al desayuno y se pasan con las cantidades y los postres a la hora de cenar.

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Fuentes: +Gente, Canal 1 de TVE

La dieta de la sonda

«Perder 10 kilos en 10 días. Sin esfuerzo. Sin pasar hambre. Sin probar bocado». Es el reclamo de un controvertido método para adelgazar que se está extendiendo en clínicas privadas de toda España.

Consiste en alimentarse por la nariz. Se la conoce popularmente como La dieta de la sonda o la mochila. Hasta ahora y según la ley, esta técnica hospitalaria solo se puede emplear para enfermos que no pueden comer. Equipo de Investigación de Antena 3 comprueba que la nutrición parental para bajar peso se está convirtiendo en un auténtico negocio. Por 500 euros decenas de personas están dispuestas a ponerse una sonda y hacer la dieta durante diez días en su casa.

El programa descubre que se trata de la versión low cost de un régimen que se ha importado de Italia. Equipo de Investigación ha viajado hasta allí  para hablar con el médico que se atribuye la paternidad de la dieta. Aquí en España la asociación española de dietistas y nutricionistas ha dado la voz de alarma. Desaconseja la dieta a la población. La asociación de consumidores alerta en su página web de los posibles riesgos para la salud.

Clotilde Vázquez, jefa de Nutrición y Obesidad del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. «Desde el momento en el que se pierde una gran cantidad de peso en pocos días, se ponen en marcha unos mecanismos neuroendocrinos, hormonales de ahorro energético muy potentes que provocan una recuperación más rápida y en forma de grasa».

La doctora asegura que esta dieta de la sonda no es recomendable pues «si lo que se quiere es perder grasa, no se puede perder más de medio kilo a la semana». «Hay que tratar a la obesidad con respeto como una enfermedad que es».

Alertan del peligro de la “Dieta Enteral Planas”

A raíz de la publicidad realizada por la “Clínica Planas” de Barcelona (tanto en su página web como a través de diversos medios de comunicación) sobre un nuevo “sistema” o “método” de adelgazamiento basado en la Nutrición Enetral por Sonda, y conocido como la “Dieta Enteral Planas”, el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) se ha visto en la obligación de emitir una opinión científica al respecto.

La postura del GREP-AEDN es desaconsejar a la población la utilización, como método de adelgazamiento, tanto cualquier clase de “Dieta Enteral por Sonda” (conocida por la población mediante acepciones como “la dieta de la mochila”, “la dieta del tubo”, “la dieta nasogástrica” o “la dieta de comer por la nariz”), como en particular la “Dieta Enteral Planas”. La así llamada “Dieta Enteral Planas”, además de no tener sustento científico, contradecir a los criterios de intervención terapéutica en el sobrepeso o la obesidad, inclumplir posiblemente la legislación vigente y reunir varias de las características que definen a las dietas o los métodos fraudulentos para perder peso (conocidos/as como “dietas milagro”), puede suponer asumir diversos riesgos innecesarios para la salud. Se trata, en nuestra opinión, de un método ineficaz, fraudulento, posiblemente ilegal y que podría suponer un riesgo para la salud pública.

Por tanto, el GREP-AEDN insta a las autoridades sanitarias a proteger a la población de las consecuencias negativas del seguimiento o de la difusión de la “dieta enteral planas”, ofreciéndose como fuente acreditada en todo lo relacionado con la alimentación en el control del peso, para aportar opiniones objetivas y apoyadas en pruebas científicas de eficacia y seguridad, con la finalidad de preservar la salud pública.

Fuentes: Antena 3, Mallorca Confidencial

¿Cuánta grasa tienes?

De cara a una dieta no basta con saber los kilos que nos sobran, hay que saber cuánta grasa tenemos en el cuerpo y dónde está distribuida.  Por esto hay pruebas, cada vez más avanzadas que diagnostican el grado de obesidad. Para mostrarnos cómo son estas pruebas, el equipo de reporteros del programa Saber Vivir de TVE han acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El estudio EIS es una prueba indolora, que no es molesta y que se realiza a través de unos electrodos», explica Rubén Bravo, especialista en obesidad de este centro médico dedicado a la obesidad. Mediante una corriente eléctrica podemos analizar una serie de datos para literalmente medir la grasa corporal del paciente. Podemos obtener datos del estado emocional del paciente. La serotonina, por ejemplo nos indica los niveles de ansiedad que tiene la persona; la dopamina, si hay una tendencia depresiva y la leptina nos va a dar los niveles de hambre.

Otra prueba muy útil en el diagnóstico de la obesidad es la que nos permite obtener una serie de datos metabólicos. Se realiza a través de un escáner llamado IDEXA, que nos va a dar los niveles de «grasa buena» y «grasa mala» -ésta suele ser la grasa visceral que se encuentra acumulada en la zona del abdomen-. Con la ayuda de esta tecnología podemos evaluar el riesgo cardiovascular de un paciente y, también, si existe una retención de líquidos importante.

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Operación bikini en directo

Con este directo el programa más visto de Telemadrid, Madrid Directo, se ha apuntado a la ineludible operaciópn bikini, que como cada año genera algunas dudas entorno al ejercicio y la nutrición. ¿Qué es lo que hacemos mal cuando precticamos intensamente deporte? ¿Cómo perder los kilos de más sin que nuestra salud y bolsillos lo sufran excesivamente? Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo y Ángel Nogueira, nos revelan algunas claves para no fracasar en el intento.

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«Operación bikini» SI, pero con cabeza

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad advierte que no todo vale con el fin de lucir una esbelta figura en verano y enumera 8 razones para fracasar en el intento

Desde hace algunos meses, las grandes marcas y empresas de marketing se disputan el liderazgo de éste «movimiento», lanzando mensajes de glamur y llamamiento hacia las personas que van en busca de un aspecto más delgado, joven o irresistible. Tras estudiar el fenómeno durante la última década, los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado una lista en la que desmitifican algunas falsas creencias sobre la ineludible “operación bikini”, dando las claves de cómo lograrlo sin que nuestro bolsillo lo sufra excesivamente, ni tampoco lo haga nuestra salud.

«Nosotros no estamos en contra de la operación bikini, al contrario, consideramos que es la tendencia de la sociedad actual y el deseo de luchar contra la obesidad siempre es positivo», aclara Rubén Bravo, portavoz del IMEO y especialista en nutrición. No obstante, «como profesionales de la salud, tenemos la obligación de advertir a la gente que tenga especial precaución con ciertos productos, dietas o prácticas adelgazantes, porque no todo lo que reluce es oro, y podemos pagar caras ciertas prácticas o productos, tanto en euros como en salud». Muchas veces el intento de perder peso en un tiempo récord nos expone a determinados riesgos: deficiencias de nutrientes y vitaminas, anemia, problemas de bajadas de azúcar e hipertensión, o un adicional aumento de peso debido al efecto yo-yo». Tener las ideas claras desde un principio y dejarnos guiar por un profesional, ahorra tiempo y también nos ayuda evitar un gasto innecesario que puede oscilar entre 200 y 400 euros por cabeza, según cálculos realizados por la entidad. 

Algunas falsas creencias sobre la «Operación bikini»

1.El mejor momento para reducir la grasa es de noche”. No existe ninguna crema milagrosa que solucione el problema de la obesidad, ni de día, ni de noche. «Creer que aplicando un producto mientras dormimos nos hará despertar delgados, es desde mi opinión, una falsa esperanza o mejor dicho, un cuento de hadas», comenta Bravo. Las cremas reductoras y/o anticelulíticas nos ayudarán de forma limitada a mejorar el estado de la piel o a reducir volumen, siempre y cuando sigamos un plan nutricional y una actividad física específicas, por si solas estos remedios tienen un efecto muy limitado.
Precio: En función de la superficie corporal y la frecuencia con la que aplicamos la crema, entre 25 y 35 euros por 150 ml en algunas marcas.

2. Las dietas de moda de las famosas: ¿sin carne o sin gluten? «El hecho que estrellas como Adele o Miley Cyrus han podido adelgazar –la primera con una dieta vegetariana y la segunda con una dieta sin gluten– no significa que nosotros también lo haremos siguiendo su ejemplo, sobre todo si se pretende hacer sin ayuda profesional y a ciegas», apunta Bravo. En la sociedad actual en lo que se refiere a los secretos de belleza y trucos para adelgazar, nos encontramos ante una interesante paradoja: por cada persona famosa que consigue el cuerpo 10, hay un sinfín de imitadores que fracasan. En estos casos la fórmula «a imagen y semejanza» no funciona y más bien suena «a grandes logros, mayores fracasos».

Privarnos del gluten, esta proteína tan importante que se encuentra en el trigo, puede llevar a una deficiencia de nutrientes clave, especialmente vitaminas B, hierro, zinc y ácido fólico. Una dieta prolongada vegetariana también nos puede causar déficit de proteína y, como consecuencia, debilidad a nivel físico y mental, o disminución de la masa muscular“, advierte Bravo.
 Precio: Este error nos sale caro, ¡justamente porque es gratis!

3. Probar la dieta express del herbolario.  Algunas tiendas de productos naturales se han apuntado a la «operación bikini» ofreciendo una dieta con un coste semanal bastante económico. Es otra falsa promesa, ya que «el precio por sí mismo no es garantía de resultado, ni de su efecto duradero», anota el especialista de IMEO y añade que «por un poco más tendremos un seguimiento en condiciones». En una semana podemos aspirar a bajar de forma equilibrada y saludable de 1 a 1,5 kilos, según el sexo; con una fuerte actividad física podemos llegar a un máximo de 2,5 kilos. Para una pérdida de peso mayor se necesita de más tiempo y un plan personalizado que combine dieta equilibrada y ejercicio físico regular, además de controles periódicos y seguimiento realizados por un especialista. “Lo que tenemos que tener en mente, es que los planes de pérdida de peso deben ser totalmente personalizados, y no basados en dietas multitudinarias o genéricas”, concreta.
Precio: Aprox. 27 euros por semana. Aplicando la lógica resulta que cuánto más tarde te apuntas a la «operación bikini», más barato te sale la aventura.

4. Empacharse de ensaladas. En esta época del año, las ensaladas apetecen, pero no hay que basar nuestro menú exclusivamente en ellas para evitar riesgo de desnutrición, anemia o deficiencia de vitaminas; retirando o reduciendo en exceso las proteínas, bajaremos de peso, pero la gran mayoría será masa muscular en vez de grasa. No olvidemos que las ensaladas también pueden engordar, dependiendo de componentes, cantidad y cómo están aliñadas. Si utilizamos algún tipo de salsa o mayonesa, se dispara el aporte calórico. La sal puede dar problemas de hipertensión, si se utiliza en exceso. Es preferible la elaboración propia y el consumo de verdura fresca de bajo índice glucémico. Si se come fuera o se compra en envase, la salsa tiene que ir aparte. Hay que consultar los valores nutricionales por 100 gramos en el etiquetado y multiplicarlos por la cantidad total que se va a ingerir. «Si nos ponemos «a raja tabla», debemos vigilar que el aporte calórico nunca desciende bajo 1000 – 1200 Kcal diarias», indica Bravo. En este caso, también debemos ajustar la actividad física para evitar bajadas de tensión o azúcar.
Precio: Económico, no suponen un extra para el bolsillo, ya que siempre son más baratas que un menú estándar o plato combinado. Aprox. 8 euros por unidad en sitios de comida rápida.

5. Agotarse de abdominales por un vientre playero. Hacer abdominales cada día durante dos meses –¡excepto los domingos!– para conseguir las tan cotizadas tableta de chocolate. Es otro disparate poco realista que algunos gimnasios «preescriben» a los que quieren deshacerse de la tan embarazosa barriga. Prometen que con 8 semanas de entrenamiento continuo, la panza será sólo un mero recuerdo del pasado. Muchas personas se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente que podría hasta acarrearnos problemas de salud», discrepa Ángel Nogueira, especialista en Actividad Deportiva IMEO. Primero habrá que quemar la grasa y luego trabajar los músculos. Cuando los kilos de más están concentrados en la barriga, precisan de un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado. Al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayorí­a de los dí­as de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que nos ayudaría a prevenir las enfermedades degenerativas y aliviaría el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.
Precio: Como mínimo 2 meses de matrícula, unos 100 euros aprox. 

6. Decantarse por los programas de fitness radicales. Cada vez están más de moda, los campamentos de entrenamiento, o los programas de fitness radicales, donde al son de la agresividad verbal y los gritos, le tienen a uno durante cuatro horas al día, con la lengua fuera como si de un soldado de élite se tratara. “Mucho cuidado con el sobrentrenamiento, sobre todo en personas que no están acostumbradas al alto rendimiento deportivo, pues lo menos grave que podemos sufrir es un desmayo, y si tenemos obesidad, incluso un infarto. Con dedicar entre 50 y 90 minutos al día, alternando ejercicios de musculación con aeróbicos moderados, conseguiremos nuestros objetivos, sin necesidad de poner en peligro la salud. Si no tenemos costumbre de hacer deporte, las pautas y las exigencias en el rendimiento deberían marcarse de forma progresiva y ser adaptadas al sobrepeso del deportista en cuestión”, señala Ángel Nogueira, especialista en Actividad Deportiva del IMEO.
Precio: Lo más variado, desde los 20 euros la sesión en algunas actividades hasta los 3000 euros el mes en campamentos de adelgazamiento.

7. Confundir la operación bikini con el shopping compulsivo. Pensar que cada vez nos queda menos tiempo para pasar la prueba del bañador, nos hace cometer errores con más facilidad y a mayor escala. «La compra compulsiva de productos milagrosos no es garantía para perder los kilos que nos sobran, es fundamental que un especialista nos guíe y aconseje en la tan amplia oferta del mercado. Mejor, tomárselo con calma y pensar que cada día que nos cuidamos es un día ganado, porque esto no es un maratón contrarreloj. «Si planificamos bien, nos dejamos guiar semanalmente por un especialista y somos constantes, llegaremos perfectamente a nuestro objetivo, sin tirar el dinero y asegurando tanto los kilos perdidos como unos niveles óptimos de salud”, recalca el especialista.
Precio: Dependiendo del uso que se hace de la tarjeta de crédito. Desde unos 20 euros por compra. 

8. «La ropa también nos adelgaza». Es la operación bikini al revés que consiste en poner, en vez de quitar cierto tipo de ropa, sobre todo aquellos modelos de pantalones y fajas con ingredientes reductores, o zapatillas push-up que han lanzado las grandes marcas para que los dos principales activos del cuerpo femenino -delantera y trasero- se vean esculpidos a la perfección, creando un efecto de «levantado, recogido y redondo» que tanto gusta exhibir en el período vacacional. «Es cierto, hay algunas prendas que nos favorecen más que otras, incluso que nos pueden mejorar y ayudar a perder algo de volumen o tonificar algunas partes del cuerpo, pero a la hora de la verdad la báscula no miente», replica Bravo. Si queremos lucir tipito, lo mejor es acudir a un endocrino o nutricionista que nos elabore un plan personalizado que combine alimentación saludable y completarlo con ejercicio moderado de tres a cuatro veces a la semana. Es la fórmula que funciona, concluye el especialista. Si luego, a parte queremos utilizar prendas con ingredientes como la cafeína o Q10 para potenciar un efecto lipolítico superficial, adelante, pero sin autoengaños.
Precio: Desde 40 euros pantalones o faja con efecto lipolítico, desde 25 euros el sujetador y 110 euros por las zapatillas de marca que moldean la figura.

Insisten en la relación entre el parto por cesárea y la obesidad infantil

ABCSalud

Un estudio de investigadores estadounidenses ha reafirmado la teoría de que los niños nacidos por cesárea tienen más posibilidades de padecer obesidad, informa la revista Archives of Disease in Childhood.

La investigación -realizada por expertos del Hospital de la Infancia de Boston (EE.UU.)- vuelve a poner de relieve la conexión entre los partos por cesárea y el sobrepeso infantil y desaconseja dar a luz de esta manera si no es por motivos estrictamente clínicos. Sin embargo, otros estudios publicados recientemente llegaron a una conclusión opuesta.

Los investigadores analizaron la evolución de 1.255 niños nacidos en ese centro sanitario entre 1999 y 2002, 284 de ellos por cesárea, desde las 22 semanas de gestación hasta los tres años.

Mientras que solo un 7,5 % de los bebés que dieron a luz de manera natural padecían obesidad cuando tenían tres años, este porcentaje se doblaba hasta un 15,7 % en los casos donde se produjo esta intervención quirúrgica en el parto.

Flora intestinal

Los autores del estudio atribuyen esta relación a las diferencias en la composición de la flora intestinal entre los nacidos por parto natural o por cesárea. Entre este último grupo, los investigadores han encontrado un mayor nivel de bacterias «firmicutes» que, según otros estudios, también abundan en los intestinos de las personas obesas y son uno de los factores que pueden conducir a dicha enfermedad.

Asimismo, se apunta que los partos por cesárea son más habituales entre las madres con obesidad, lo que también podría favorecer el sobrepeso de sus hijos.

Lactancia

Los autores de la investigación también analizaron otros factores que podrían influir en la obesidad infantil como la duración del periodo de lactancia o el tiempo de exposición a la televisión y ninguno de ellos presentó diferencias significativas.

Ante esta situación, los autores señalan la importancia de evitar los partos por cesárea siempre que no sea por indicaciones médicas. «Las mujeres embarazadas que escojan un parto quirúrgico cuando no haya motivos clínicos para hacerlo deberían saber que sus hijos serán más propensos a padecer sobrepeso», advirtieron en el estudio.

El Día Europeo de la Obesidad 2012 en Onda Madrid

En esta edición del programa Salud al día de Radio Onda Madrid y de cara al Día Europeo de la Obesidad 2012, el tema principal es la tolerancia hacia la obesidad.  Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad comenta los resultados de una peculiar encuesta, llevada a cabo por el centro en Madrid con el´fín de medir el grado de tolerancia que hombres y mujeres muestran hacia la enfermedad y los problemas en los que amenudo deriva: exclusión social, incompresión, soledad, discriminación laboral o problemas sentimentales.

Para escuchar el programa pulsa play.

¿Coladitos por sus huesos?

Los hombres son más tolerantes con los «kilos de más» de su pareja: buscan la garantía de la maternidad. Ellas añoran al fornido cazador y no quieren comprometerse con los gorditos

La Razón ·  Gonzalo Núñez

Calle Génova abajo, lindando ya con la plaza de Colón, el Ayuntamiento de la capital tuvo a bien, ¡feliz idea!, instalar una «gorda» de Botero. Sus pliegues, aun en bronce, son eterna alegría para todo tipo de menores y «guiris» inclinados a las fotos chocarreras. El consistorio y el artista colombiano sabían a lo que se exponían. Nada de esto hubiera sucedido si, en su lugar, se hubiera colocado una sílfide, émula de la sirenita danesa, pongamos, o una muchachita corriente tal que la estudiante de la placita de San Ildefonso. Pero es innegable que la carne proporciona más juego que el hueso. De ahí que los «hits» verbeneros no hablen de esbeltas jovencitas sino de «gordas, gordas, gordas, super gordas y apretás» o de las «pechugas» de una tal Ramona; de ahí, la frase estrella del marido sensato: «A mí me gusta que haya donde agarrar». Los huesos, para el perro.  

Claro que la querencia por la carne es más propia del hombre, según se desprende de la encuesta presentada esta semana por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Las preguntas realizadas a 380 personas de ambos sexos revelan que ellas son más intolerantes a la hora de elegir a una pareja con kilos de más. Un 67 por ciento de las consultadas rechaza comprometerse con un «gordito», mientras que un 83 por ciento de los encuestados –¡ojo, un 83 por cierto!– accedería a emparejarse con una «rellenita» que, evidentemente, encajara con el resto de sus preferencias. Aunque se tiende a asociar a la hembra con un mayor desinterés en el aspecto físico de su pareja, pues se presupone que tradicionalmente han buscado en ellos garantías económicas o estabilidad social y familiar, los expertos no encuentran tan descabellados los datos proporcionados por IMEO. El portavoz del Instituto, Rubén Bravo, considera: «No nos debe extrañar tanto sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en el ámbito de la Unión Europea», todo lo contrario de lo que sucede con sus opuestos, en la cima comunitaria de la dejadez.

Ellas se exigen –y por tanto nos exigen– más. Han experimentado en sus «propias carnes» el peso social y cultural de un exceso de kilos. «Las mujeres, en general, son más intolerantes con el sobrepeso propio y ajeno que los hombres porque están mucho más expuestas a las presiones publicitarias, a un canon de belleza femenina delgada, a veces tiránico», asegura Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología por la Universidad Complutense. Al mismo tiempo, buscan en ellos al depredador atlético y fornido, una remembranza incosciente del viejo líder de la manada Neandertal. Bajo las adiposidades o la clásica curva de la felicidad se escondería, según nuestro experto, «una persona desordenada, que se cuida poco, con más problemas de salud, y, por consiguiente, menos atractivo». En resumen, un cazador fallido.

El «quid» es la maternidad
Probablemente, décadas atrás las cifras de IMEO hubieran variado ostensiblemente. Como en toda época de esterilidad –y ésta lo es–, viene primando un canon femenino que no ha sido en absoluto la tónica general en la historia, que siempre valoró, por encima de todo, una piel sonrosada y unas carnes razonablemente surtidas. A este respecto, el ejemplo de «Las tres gracias» de Rubens es de manual. Sólo el Romanticismo puede alegarse como precedente estético de la época actual. A los excelsos poetas de la esterilidad les atraían las mujeres cadavéricas y pálidas, aquellas incapaces de perpetuar una especie maldita, la nuestra. Entonces, como ahora, funcionaba la delgadez extrema, enfermiza, incapaz de alumbrar una gran progenie. La negación de la naturaleza y su gran baza, la fertilidad.

Ciertamente, en la maternidad está el «quid» de todo este debate y la explicación a la mayor tolerancia del hombre hacia las «rellenitas». Lo explica el doctor Martínez-Otero: «Los varones parecen soportar mejor los kilos de más en la mujer por una probable asociación, igualmente inconsciente, con la maternidad». Hábilmente, la naturaleza manda sobre el gusto, psique mediante. Es la inveterada llamada del útero, el misterioso atractivo de la Venus de Willendorf.

De más a menos
David Bustamante reconoce una y otra vez que fue su mujer quien ordenó su vida. Y sus kilos de más. Es Paula Echevarría la que ha supervisado su cambio de hábitos de vida: más deporte y una alimentación saludable.  Ahora luce un físico envidiable. Y a la inversa que otras parejas, que se abandonan en cuanto dicen el «sí, quiero», ellos están en el punto más alto en su carrera profesional y también en cuanto a proyección de imagen. Ella como bloggera de moda de éxito. Él, como imagen de Police.

De menos a más
La vida y los disgustos le pasan factura a ellos, con más crueldad si cabe que a ellas.  Algunos como John Travolta, abusan de la cirugía y el tinte, pero se olvidan de declarar la guerra a las grasas saturadas. Y así ocurre, que del físico envidiable de Tony Manero sólo quedan las reproducciones de Youtube. Que se lo digan también a Ronaldo, al que ya le costaba mantener los kilos a raya cuando era profesional y que, una vez fuera de juego, se dio a la buena vida. Aunque con poca estabilidad sentimental.