¿Azúcar antes que grasas?: El error más ‘gordo’ de los dietistas en la lucha contra la obesidad

Décadas atrás, los nutricionsitas intentaron prevenir que el sobrepeso se extendiera como una plaga pero, de manera paradójica, aceleraron su avance con recomendaciones erróneas.

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heladoHace algunas décadas, la grasa saturada sufrió una monumental derrota a manos del azúcar. Por aquel entonces los científicos y dietistas —primero en Estados Unidos; después, en otras partes del mundo— condenaron la grasa por hallarse en el origen de la obesidad y de las enfermedades cardíacas, escribe Ian Leslie en su estudio para ‘The Guardian’.

La idea vigente era que el consumo excesivo de grasas saturadas en alimentos como la carne roja, el queso, la mantequilla y los huevos eleva el nivel de colesterol, que se coagula dentro de las arterias, dificulta el flujo sanguíneo y provoca que el corazón aumente de tamaño. Además, se estimaba que si consumimos grasa, nos ponemos gordos.

azucar en alimentos RTAños después resultó que, pese a que miles de personas que pretendían tener una dieta más sana modificaron su alimentación, los problemas cardíacos se volvieron epidémicos y el porcentaje de personas con sobrepeso creció de manera alarmante. Ya en 1972, el prominente científico británico John Yudkin afirmaba en su estudio ‘Pure, White, and Deadly’ (‘Puro, blanco, y mortal’, en inglés) que el azúcar era la causa principal de la obesidad, los problemas cardíacos y la diabetes, al tiempo que aseguraba que comer grasa no resultaba dañino.

Los humanos consumimos carne grasa desde siempre e hidratos de carbono desde hace 10.000 años, cuando se inventó la agricultura. Sin embargo, el azúcar puro solo forma parte de nuestra dieta desde hace 300 años, así que es más probable que tenga la culpa del sobrepeso porque, explica Yudkin, el hígado lo procesa y lo transforma en grasa, que pasa al torrente sanguíneo.

A John Yudkin este documento le costó su carrera y su reputación, con lo que otros investigadores perdieron las ganas de desarrollar esta idea.

Ahora, cuando surgen estudios apologéticos sobre la grasa, el colesterol alimentario y los efectos negativos del azúcar, cabe preguntarse por qué lo científicos no solo no previnieron la epidemia de obesidad ni los problemas de salud relacionados sino que, incluso, la agravaron con ideas erróneas e infundadas.

El ‘cabildeo azucarero’

Es más, el ‘cabildeo azucarero’ de los investigadores y dietistas que siguen culpando de todos los males a la grasa aún es tan fuerte que las recomendaciones alimenticias que los informes del Gobierno de EE.UU. en 2015 no incluyeron la amenaza que representa el azúcar, algo que criticaron duramente sus propios congresistas.

La situación era muy distinta a mediados del siglo pasado, cuando la obesidad aún no existía como problema global, pero las enfermedades cardíacas ya empezaban a manifestarse. Antes de los años 60 eran comunes las dietas que prescribían comer menos hidratos de carbono y más grasas, pues en aquella época se tomó en serio la idea sobre el carácter dañino del azúcar, propuesta por primera vez por Yudkin en 1957.

grasaSin embargo, durante aquella década empezó a consolidarse la condena de las grasas saturadas y el colesterol, que en unos pocos años se volvió omnipotente, en particular gracias al investigador estadounidense Ancel Keys. Hacia 1970 la idea de Yudkin fue marginada por los opositores agresivos contra el consumo de grasas y el propio Yudkin fue condenado al ostracismo.

Hacia 1980 los científicos lograron convencer al Gobierno de EE.UU. de que una dieta saludable debe ser reducida en grasas saturadas y en colesterol, recomendación que fue incluida en la Guía Alimentaria, estableciéndose como el único consejo beneficioso para cientos de millones de personas, doctores y empresas del sector. Además, fue la primera vez que se recomendó comer menos de algo, en vez de comer un poco de todo, explica ‘The Guardian’.

Las cifras hablan por sí solas. Si en los años 50 el 12 % de los estadounidenses sufría obesidad, en la década de los 80 ese porcentaje aumentó hasta el 15 %, mientras que en torno al año 2000 uno de cada tres estadounidenses era obeso y aumentaron los índices de diabetes tipo 2, vinculada con este problema.

¿Cómo pudo pasar esto?

5709508ac46188d2608b4616En ocasiones, una idea científica es rechazada por razones que no tienen nada que ver con la ciencia, sino con la política. En este sentido, destaca la influencia de un investigador como Ancel Keys quien, junto con los partidarios que tenía en algunas de las organizaciones sanitarias más influyentes de EE.UU., como el Instituto Nacional de la Salud, controló la financiación de las investigaciones.

Keys y otros científicos partidarios de las dietas reducidas en grasas llevaron a cabo estudios a gran escala que corroboraron su idea, como ocurrió con un informe ‘emblemático’ llevado a cabo entre 1958 y 1964, en el que participaron 12.770 personas de Italia, Grecia, Yugoslavia, Finlandia, Países Bajos, Japón y EE.UU. y que estableció una fuerte correlación entre el consumo de grasas saturadas y las enfermedades cardíacas.

Ese documento sirvió de referencia durante muchos años, antes de que trascendiera que fue llevado a cabo sin respetar los principios de investigación científica. Es más, al revisar su contenido años después, el investigador italiano Alessandro Menotti reveló que establece un vínculo entre las enfermedades cardíacas y el consumo de azúcar, no al revés.

Dos problemas principales

Los humanos obtenemos energía de tres fuentes alimentarias: las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas, que no suelen causar problemas. En cuanto a las dos primeras, condicionan dos principales tipos de dieta: reducidas en hidratos de carbono o en grasas… que obliga a consumir más hidratos de carbono, cuyo máximo representante es el ‘asesino blanco’, también conocido como azúcar.

El segundo error, extendido hasta la fecha entre más de la mitad de los médicos, es creer que consumir mucho colesterol se traduce en que aumenta su presencia en sangre. El organismo humano es mucho más complejo como para simplemente transferir los elementos de afuera a dentro sin ‘procesarlos’.

El colesterol que existe en nuestro organismo lo produce el hígado, que lo genera en menos cantidad cuanto más se consume. En este sentido, la mayoría de las personas puede comer decenas de huevos llenos de colesterol cada día sin que aumente la presencia de sus placas en su sangre. El propio Keys entendía esto, así que sus estudios no atacaron a los alimentos con mucho colesterol, sino que fueron en contra de las grasas saturadas, que estimaba que se transformaban en colesterol en la sangre, amenazando al corazón.

Fin del mito

A principios de los años 90 se dio una situación paradójica, cuando durante varios años los nutricionistas aconsejaban a las mujeres que siguieran dietas reducidas en grasas sin conocer sus efectos. El primer estudio a gran escala al respecto lo realizó el Instituto Nacional de Corazón, Pulmón y Sangre de EE.UU. en 1993 y reveló que las mujeres que seguían esos regímenes corrían el mismo riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardíacas que las demás.

En 2008 un estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido) reveló que la nación europea que más grasa saturada consume padece la menor tasa de enfermedades cardíacas, mientras que la nación que menos grasa consume registra el nivel más alto de estas enfermedades. El primer país es Francia, el segundo es Ucrania y ninguno de ellos fue incluido en el famoso estudio de siete naciones de Keys.

Ese mismo año un análisis de la ONU reveló que ningún estudio anterior había demostrado realmente que un alto nivel de grasa en los alimentos provoca cáncer o enfermedades cardíacas. El estudio de 192 naciones de Zoë Harcombe estableció un vínculo directo entre un nivel más bajo de colesterol y las tasas más altas de enfermedades cardíacas.

El misterio de la obesidad

La idea más simple y difundida es que, si uno consume más calorías de las que gasta, engorda. Un gramo de grasa tiene dos veces más calorías que un gramo de proteína o de hidratos de carbono, con lo cual se podría deducir que las personas con sobrepeso son aquellas que comen grasa y no hacen ejercicio, algo que durante años se convirtió en un lugar común en relación a los obesos.

Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. En EE.UU., el aumento de la obesidad desde los años 80 supera en mucho el crecimiento del consumo de calorías, mientras que la actividad física no ha disminuido. En realidad, no existen pruebas ciertas de que las personas con dietas reducidas en grasa o en calorías pierdan peso a largo plazo.

Mientras tanto, cada vez hay más estudios que vinculan la obesidad con los problemas con hormonas como la insulina, responsable del nivel de azúcar en sangre, apoyados por el consumo de almidones y azúcares, un tipo de comida que se volvió popular tras la ‘prohibición’ de la grasa. La nueva idea es que, cuando consumimos demasiados alimentos azucarados, crece el nivel de insulina en sangre que, en pocas palabras, genera una mayor sensación de hambre y quita energía, con lo cual provoca que las personas obesas se sientan cansadas.

Existen ya más de 50 análisis que sugieren que, para perder el peso y controlar la diabetes tipo 2, las dietas reducidas en hidratos de carbono son mejores que dietas reducidas en grasas.

El combate ‘azúcar contra grasa’ cobfirma de manera empírica la idea del físico Max Planck, según la cual “una nueva verdad científica no triunfa convenciendo a sus oponentes y haciéndoles ver la luz, sino cuando los rivales mueren y las nuevas generaciones crecen acostumbradas a esa idea”, escribe Ian Leslie. El problema es que, hasta ahora, demasiados ‘enemigos’ de las grasas y de Yudkin siguen activos.

3 peligros de la diabesidad

el peligro del sobrepeso y la diabesidadTiempo en línea.
Dos de las enfermedades muy relacionadas que deterioran el bienestar de las personas son la obesidad y la diabetes tipo 2; cuando ambas se padecen al mismo tiempo hay consecuencias importantes para la salud. Los especialistas explican ¿cuáles son los peligros de la diabesidad?
Este es un término para referir el estado que se produce cuando se padece diabetes tipo 2 y obesidad pero que implican doble riesgo para la salud. Una persona que padece obesidad tiene mayores probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, detalla el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
El sobrepeso es el principal factor de riesgo para la aparición de una diabetes mellitus tipo 2, ya que la grasa acumulada en la zona abdominal produce diversas sustancias como las adipoquinas que dificulta la función de la insulina, explica Albert Lecube, médico de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Un dúo muy peligroso
Entre algunas complicaciones se mencionan los problemas para dormir, pérdida de visión, depresión, daño en el sistema nervioso, insuficiencia renal y hasta infartos o embolias. Conoce detalles de otras enfermedades que pueden desencadenar.
1. Infartos y embolias. Son las principales consecuencias de la obesidad y la diabetes tipo 2, ya que las alteraciones metabólicas y hormonales ocasionan mayor esfuerzo del corazón, aceleran el ritmo y crecimiento de este órgano, afirma Saúl Salinas Orozco, endocrinólogo del IMSS.
Para disminuir el riesgo de estos problemas se recomiendan caminar todos los días 30 minutos o realizar alguna actividad física, evitar comer productos con azúcar refinada y grasas saturadas, así como el tabaquismo.
2. Cáncer. La obesidad está asociada con diversos tipos de cáncer como el de esófago, páncreas, colon y recto, seno después de la menopausia, riñón, tiroides y vesícula biliar, resume el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos.
Agrega que este riesgo surge porque la obesidad provoca inflamación crónica baja o subaguda, lo cual está asociado a un mayor riesgo de cáncer. Además, en esta condición hay exceso de estrógenos y su acumulación genera cáncer. A ello se agrega el factor de resistencia a la insulina, que favorece la presencia de algunos tumores.
3. Problemas respiratorios. La Unidad de Investigación en Diabetes y Metabolismo del Institut de Recerca del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, afirma que el aumento de los niveles de glucosa en la sangre ocasiona alteraciones respiratorias en mujeres que sufren de obesidad mórbida y diabetes tipo 2.
Los resultados han mostrado que en pacientes diabéticos la capacidad de expirar se reduce significativamente y presentan dificultades severas en la respiración, sobre todo las obstrucciones al paso del aire, explica el estudio del Institut de Recerca.

El Instituto Médico Europeo explica que para prevenir las secuelas de la diabesidad que afecta tanto a niños, jóvenes y adultos, habría que cambiar el estilo de vida con una dieta adecuada libre de comida rápida e industrializada, realizar una actividad física diaria para reducir el exceso de grasa corporal e intraabdominal.
Ten presente que el consumo exagerado de alimentos poco saludables, así como el sedentarismo son las principales causas de estas dos enfermedades. ¡Cuida tu salud y la de tu familia!

La diabetes tipo 2 está dejando de ser un problema sólo de adultos

Desde que se diagnosticara en Europa el primer caso hace más de dos décadas, la prevalencia ha ido creciendo. Dos estudios presentados en la Asociación Americana de Diabetes ahondan en la naturaleza de este fenómeno.
Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

obesidad mundialUn 90 por ciento de diabetes en niños y adolescentes es de tipo 1, de origen genético. Sin embargo, desde que en 1993 se diagnosticara en Europa el primer caso de diabetes tipo 2 en menores, la prevalencia de ésta ha ido aumentando.

Paralelamente, ante el hecho de que esta patología está dejando de ser exclusivamente de adultos, se ha ido generando literatura científica sobre el tema. En el marco del 74 Congreso de la Sociedad Americana de Diabetes, que se está celebrando en San Francisco (Estados Unidos), se han presentado dos estudios que ahondan en el conocimiento de cómo el cuerpo de los niños procesa la comida y cómo la obesidad y la diabetes empiezan a desarrollarse en edades tempranas.

El primero de ellos, presentado por la Escuela de Medicina de Yale, en Estados Unidos, comparó el cerebro de un grupo de adolescentes con otro de adultos para registrar sus diferentes respuestas a la ingestión de bebidas con glucosa. En los jóvenes la glucosa aumentaba el flujo sanguíneo en las regiones cerebrales implicadas en la motivación y en la toma de decisiones, mientras que en el segundo grupo disminuía el flujo.

Pilar Martín Vaquero, directora del Centro Médico D-médical, considera que “es un estudio preliminar pero muy representativo. Que un cerebro en formación es mucho más susceptible a la toma de azúcares que un cerebro bien formado es muy intrigante, aunque sea una hipótesis”.

Para Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), “se confirman las sospechas de los últimos años que vemos en consulta en cuanto a comportamiento infantil y adolescente.”

El segundo estudio, del Hospital Universitario Infantil de Leipzig (Alemania), analizó cómo los niños que son obesos en edades muy tempranas (6 años) experimentaban un incremento en el número y tamaño de las células adiposas, y que son mayores en tamaño que las células encontradas en los niños delgados. También detectaron ciertas disfunciones, como signos de inflamación, que pueden llevar a la resistencia a la insulina, diabetes o hipertensión.

La diabetes tipo 2 aumenta de forma paralela, aunque más lenta, al incremento de casos de sobrepeso y obesidad. Actualmente, el 26 por ciento de la población pediátrica tiene sobrepeso, y el 19 por ciento, obesidad. En Estados Unidos en el periodo 2009-2011 las tasas de diabetes tipo 2 en niños crecieron un 30,5 por ciento, mientras que la subida en tipo 1 fue del 21 por ciento.

Isabel G. Casado, del Hospital Infantil de La Paz (Madrid), advierte de que, “aunque aumenta mucho la obesidad, en España no se corresponde en proporción con el aumento de diabetes tipo 2, si consideramos de manera estricta los criterios para la misma. Si es cierto que esos niños están en una situación de prediabetes y si no cuidan sus hábitos de vida en edad adulta terminarán siendo diabéticos”. En Estados Unidos, donde la relación numérica es mucho más clara, posiblemente se deba “a factores raciales. Se sabe, por ejemplo, que los afroamericanos tienen más disposición a la diabetes tipo 2 que nosotros”. G. Casado insiste en la prevención, en evitar dar pie a estas situaciones. “Hace falta hacer una campaña de prevención más agresiva, insistiendo en que hay que comer bien e inculcando el deporte”.

Psicoterapia cognitivo-conductual para cambiar el estilo de vida

Los mecanismos de adicción del azúcar funcionan de manera similar a los que aparecen en casos de dependencia a las drogas.

Una investigación de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) demostró que las galletas que habían sido elaboradas con mucha grasa y azúcar generaban la misma o incluso mayor adicción que la cocaína en ratas.
Es difícil cambiar el patrón alimenticio cuando se presenta una adicción fuerte, pero hay que tener en cuenta que la diabetes tipo 2 se transmite a los hijos, no a través de la genética, como ocurre con la tipo 1, sino a través de los hábitos de vida. Los hijos de padres obesos tienen 7 veces más de probabilidades de que terminen siendo obesos ellos también.
En alguna ocasión se ha señalado la Psicoterapia Cognitivo-Conductual (TCC) para cambiar definitivamente el estilo de vida, ya que el seguimiento de una dieta sería ineficaz a largo plazo.
La Psicoterpia Cognitivo-Conductual se basa en aumentar o reducir conductas específicas, como ciertos sentimientos, pensamientos o interacciones funcionales, poniendo énfasis en el que hay que hacer para cambiar.

Sobre el Día Mundial de la Diabetes – 14 de Noviembre 2012

Fuente: Blog especializado en el tema 365Diabetes

Se calcula que en la actualidad 366 millones de personas en el mundo padecemos esta enfermedad, cifra que según la OMS para 2030 se habrá más que duplicado, y que unos 300 millones de personas están en riesgo de padecer diabetes tipo 2, prevenible en muchos casos.

Porque la diabetes se está convirtiendo en una epidemia mundial, y son necesarias políticas de prevención y educación, porque aún en el siglo XXI la diabetes es causa de enfermedad, ceguera, amputaciones y muerte prematura en la muchos de países, sobre todo debido al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, por todo ello se celebra el 14 de Noviembre como el Día Mundial de la Diabetes.

El Día Mundial de la Diabetes (DMD) es la campaña de concienciación sobre la diabetes más importante del mundo. Fue instaurado por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991, como respuesta al alarmante aumento de los casos de diabetes en el mundo. En 2007, Naciones Unidas celebraron por primera vez este día tras la aprobación de la Resolución en diciembre de 2006 del Día Mundial de la Diabetes, lo que convirtió al ya existente Día Mundial de la Diabetes en un día oficial de la salud de la ONU.

El Día Mundial de la Diabetes es una campaña que presenta cada año un tema elegido por la Federación Internacional de Diabetes para centrarse en distintos aspectos relacionados con la comunidad internacional de la diabetes. Aunque las campañas temáticas duran todo el año, el día en sí se celebra el 14 de noviembre, para conmemorar el nacimiento de Frederick Banting, que, junto con Charles Best, fue quien concibió la primera idea que condujo al descubrimiento de la insulina en 1922.

Diabetes Educación y Prevención es el tema del Día Mundial de la Diabetes para el periodo 2009-2013. La diabetes es difícil. La enfermedad impone ciertas demandas de por vida a los 366 millones de personas que viven con diabetes y a sus familias. Porque las personas con diabetes son responsables del 95% de la atención que necesitan, es de suma importancia que reciban una continua educación diabética de alta calidad a la medida de sus necesidades proporcionada por profesionales de la salud calificados. Además la FID estima que más de 300 millones de personas en el mundo están en riesgo de contraer diabetes tipo 2. La diabetes tipo 2 se puede prevenir en muchos casos, ayudando y alentando a aquellos en riesgo a mantener un peso saludable y realizar ejercicio frecuentemente. Los mensajes clave de la campaña son:

  • Conozca  los riesgos y signos de alerta de la diabetes
  • Sepa cómo hacer frente a la diabetes y a quién consultar
  • Aprenda a controlar la diabetes

¿Dónde se celebra?

El Día Mundial de Diabetes lo celebran más de 200 asociaciones miembros de la Federación Internacional de Diabetes en más de 160 países de todo el mundo, todos los estados miembros de Naciones Unidas, así como todas las asociaciones y organizaciones, empresas, profesionales sanitarios y personas con diabetes y sus familias.

¿Cómo se celebra?

La comunidad internacional de la diabetes, que incluye a las asociaciones miembros de la Federación Internacional de Diabetes, las organizaciones de la diabetes, ONG, departamentos sanitarios y empresas, desarrollan una amplia variedad de actividades, dirigidas a diversos grupos. Algunas de las actividades organizadas cada año son:

  • Programas de radio y televisión
  • Actividades deportivas
  • Proyecciones gratuitas sobre la diabetes y sus complicaciones
  • Encuentros informativos públicos
  • Campañas de carteles y folletos
  • Exposiciones y talleres sobre la diabetes
  • Ruedas de prensa
  • Artículos en periódicos y revistas
  • Actividades para niños y adolescentes
  • Iluminación de monumentos
  • Círculos azules humanos
  • Marchas
  • Carreras
  • Carreras de bicicletas

¿Hay un tema determinado?

Cada año el Día Mundial de la Diabetes se centra en un tema relacionado con la diabetes. Los temas tratados en el pasado incluyen la diabetes y los derechos humanos, diabetes y estilo de vida, y los costes de la diabetes. Algunos de los temas más recientes han sido:

2004: Diabetes y obesidad
2005: Diabetes y el cuidado del pie
2006: Diabetes y las personas desfavorecidas
2007-2008: La diabetes en niños y adolescentes
2009-2013: Diabetes educación y prevención

El logotipo del Día Mundial de la Diabetes es un círculo azul – el símbolo mundial de la diabetes que fue creado como parte de la campaña de concienciación “Unidos por la Diabetes”. El logotipo fue adoptado en 2007 para conmemorar la aprobación de la Resolución de Naciones Unidas sobre el Día Mundial de la Diabetes. El significado del símbolo del círculo azul es increíblemente positivo. En muchas culturas, el círculo simboliza la vida y la salud. El color azul representa el cielo que une a todas las naciones, y es el color de la bandera de Naciones Unidas. El círculo azul encarna la unidad de la comunidad internacional de la diabetes en respuesta a la pandemia de la diabetes.