¿Son útiles las redes sociales para prevenir la obesidad?

Un estudio concluye que, aunque no permiten una reducción sostenida de peso entre los jóvenes, sí podrían facilitar la pérdida de kilos limitados a corto plazo.

Con salud, por  Andrés Lijarcio

redes_sociales_obesidad_21072016_saludigitalLas cifras son alarmantes y en los últimos años no han hecho más que aumentar activando todas las alarmas. El sobrepeso y la obesidad son catalogadas como muchos especialistas como verdaderas epidemias del siglo XXI en países de todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 había más de 1.900 millones de adultos de 18 o más años con sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. En general, durante ese año alrededor del 13% de la población adulta a nivel mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) era obesa. En lo que respecta al sobrepeso, lo padecía el 39% de los mayores de 18 años.

En este contexto, la OMS pone de relieve que la prevalencia mundial de la obesidad se ha multiplicado por más de dos entre 1980 y 2014. Un año antes, en 2013, más de 42 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad eran considerados hace tiempo un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan considerablemente en aquellos países más humildes, sobre todo en los entornos urbanos. Por su parte, en los países en desarrollo con economías emergentes, el incremento porcentual del sobrepeso y de la obesidad en los niños han sido un 30% superior al de los países desarrollados.

Como consecuencia, estas complicaciones suponen un factor de riesgo importante de enfermedades como las cardiovasculares, principalmente cardiopatías y accidente cerebrovascular, que en 2012 fueron la causa principal de fallecimiento en el mundo; diabetes; trastornos del aparato locomotor, como osteoartritis; así como algunos cánceres entre los que destacan el de endometrio, el de mama y el de colon.

En lo que se refiere a los pacientes pediátricos, la obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de estos riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

LA INFLUENCIA DE LAS REDES SOCIALES

Ante este panorama, las nuevas tecnologías en general y las redes sociales en particular influyen significativamente en la forma en la que los usuarios anuncian métodos para adelgazar o formas “eficaces” de hacer ejercicio para conseguir el peso deseado. Como en todo, la información que se puede encontrar en este tipo de plataformas es muy variada y por lo tanto no toda es fiable.

Recientemente se ha publicado un estudio sobre el uso de este tipo de herramientas, así como de aplicaciones para móviles enfocadas a la pérdida de peso en adultos jóvenes con sobrepeso y obesidad. La investigación, llevada a cabo por especialistas del The National Heart, Lung and Blood Institute del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, y publicada en la revista científica The Lancet, concluye que este tipo de tecnologías “no permiten una reducción sostenida de peso entre los adultos jóvenes, aunque podrían facilitar la pérdida de peso limitado a corto plazo”.

chica_reduccion_peso_2_21072016_saludigitalEn redes sociales como Facebook o Instagram, normalmente las que cuentan con un mayor número de usuarios jóvenes se pueden encontrar numerosas experiencias de gente que expone a través de fotografías u otro tipo de contenido la manera en la que han perdido peso. Según este estudio, este tipo de imágenes o relatos no suelen influir significativamente en el usuario que también busca una solución a determinados problemas de sobrepeso.

HISTORIAS REALES Y VIRALES

La historia de Aubrey Johansen, una chica de 25 años, se ha hecho ya viral en las redes sociales más utilizadas en todo el mundo. Con sus fotos explica cómo llegó a pesar hace un tiempo hasta 159 kilos, un hecho que puso en jaque a su salud hasta tal punto que los médicos llegaron a alertarle que, si no bajaba de peso, sólo le quedarían alrededor de 15 años de vida.

Tras someterse a una operación esta paciente llegó a perder 72 kilos, sin embargo no está contenta con el resultado. Tras la reducción de peso a través de una intervención quirúrgica, Aubrey muestra cómo ha quedado su cuerpo ahora, caracterizado sobre todo por los excesos de piel después de la reducción de grasa. Aún así, independientemente del aspecto más estético, la joven reconoce sentirse ahora más enérgica y positiva que antes.

antes_despues_21072016_saludigitalEn este tipo de redes sociales es también común encontrar casos de personas que afirman haber conseguido un cuerpo atlético en un tiempo determinado animando a los usuarios a seguir sus métodos que, a priori, usaron para conseguirlo. En estos casos, los expertos recomiendan prudencia ante la credibilidad de determinadas historias usadas a menudo por marcas comerciales concretas que buscan un fin económico y lucrativo más allá de la concienciación saludable.

APPS ÚTILES CONTRA EL SOBREPESO

A pesar de la relativa influencia que este tipo de aplicaciones puedan tener sobre alguien con intención de prevenir problemas de salud relacionados con el sobrepeso o la obesidad, los especialistas destacan que en los últimos años el auge de determinadas apps saludables es beneficioso como complemento a los hábitos de vida sana que aconsejan para perder peso o mantenerse en forma.

Precisamente en torno a este tema, la oferta disponible de apps para dispositivos móviles es amplia y en ocasiones hace complicado al usuario conocer cuáles son las mejores. El ámbito de la mHealth se configura cada vez más como una fuente de herramientas eficaces para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, así como en una mejor realización de ejercicio físico.

Analizan la relación entre obesidad, discapacidad y satisfacción laboral

Investigadores de la Universidad de Málaga han estudiado la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea. Los resultados ayudarán al diseño y la implementación de políticas públicas englobadas en la Estrategia Europea de Discapacidad 2010-2020.

SINC

Analizan-la-relacion-entre-obesidad-discapacidad-y-satisfaccion-laboral_image_380El sobrepeso es un problema de salud relacionado con el consumo de más calorías de las que una persona puede gastar durante un periodo de tiempo. Actualmente afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a más del 35% de los adultos. Estas tasas, que se han doblado prácticamente desde 1980, continúan creciendo a una velocidad preocupante.

Además de los trastornos que conlleva, como el aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, desórdenes musculares y diversos tipos de cáncer, trae consigo también otros problemas asociados con el bienestar psicosocial y las expectativas económicas individuales, así como también afecta a la productividad económica del ambiente de trabajo.

Particularmente en adultos a partir de los 50 años, la obesidad está relacionada con el incremento de incapacidad y, en consecuencia, de la probabilidad de un retiro antes de tiempo. Sin embargo, la interacción entre estas variables requiere de más investigación al respecto.

Un nuevo estudio, realizado por los investigadores Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro y Carlos Rivas, del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, investiga la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea.

Los resultados, como indica Pagán, “pueden contribuir al diseño e implementación de políticas públicas específicas encaminadas a la prevención y corrección de las consecuencias de la obesidad en la satisfacción laboral entre personas con discapacidades, lo cual incrementará el estándar de vida en general y su integración en el mercado laboral en particular”.

Es en esta dirección en la que apunta la Estrategia de Discapacidad Europea 2010-2020, cuyos objetivos están centrados en asegurar que las personas con discapacidad puedan ganarse la vida en un mercado laboral abierto y sin barreras.

La investigación demuestra que los trabajadores obesos son más propensos a estar satisfechos con su trabajo que aquellos con un peso considerado normal según el Índice de Masa Corporal (IMC), aunque tener incapacidades limitadas o deficiencias en la salud contribuye a reducir los efectos positivos de dicha satisfacción laboral en personas con obesidad.

Por otro lado, las conclusiones no muestran ningún efecto de la obesidad en la satisfacción laboral según el diferente grado de incapacidad. Es necesario tener en cuenta para la correcta lectura de estos resultados que las personas obesas tienen menos probabilidades de conseguir empleo y que generalmente reportan menores niveles de auto-aceptación que individuos con un peso estándar.

Ello, unido a ser objeto de múltiples discriminaciones –también en el entorno laboral– podría apuntar a que las personas obesas tengan de partida menos expectativas de encontrar trabajo o estar bien en él, especialmente si no gozan de buena salud.

Mejor comprensión del entorno laboral

Para realizar este estudio multidisciplinar, se ha utilizado una base de datos incluyendo aspectos sobre la salud y socioeconómicos de más de 45.000 individuos de más de 50 años. Los datos han sido extraídos del Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE) durante los años 2004, 2007 y 2011 para estimar la satisfacción laboral con una ecuación que incluye variables para medir la obesidad y el grado de incapacidad de los trabajadores.

El cuestionario contiene información sobre salud (como los hábitos de consumo o ejercicio físico), aspectos psicológicos (equilibrio mental, bienestar, satisfacción) y socioeconómicos (tipo de trabajo y características, hábitos de consumo, educación) y de apoyo social (redes sociales) entre otros.

“Desde el punto de vista de las políticas públicas, explica el investigador, los resultados son muy importantes en tanto que consiguen una mejor comprensión del entorno laboral que puede permitir diseñar medidas para mantener y promover el empleo de este colectivo”, señala Ricardo Pagán.

A pesar de que ser los resultados muestran que la obesidad contribuye positivamente a la satisfacción laboral, la hipótesis de que sea explicado por menores expectativas sugieren condiciones laborales discriminatorias, por lo que sería necesario intervenir en los diferentes ambientes para mejorar las condiciones laborales y la productividad de personas con obesidad.

Referencia bibliográfica:

Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro, Carlos Rivas Sánchez.»Obesity, job satisfaction and disability at older ages in Europe», Economics & Human Biology, Volume 20, March 2016, Pages 42-54. Disponible en línea: http://dx.doi.org/10.1016/j.ehb.2015.10.001

Los jóvenes que tienen obesidad estrechan lazos con la esclerosis múltiple

Las evidencias sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional.

Los Hechos de Hoy, por Carmen Rodríguez Campos

68889_la_obesidad_en_los_primeros_anos_de_la_edad_adulta_se_asocia_con_esclerosis_multiple___foto__tumblr_La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa que padecen en torno a 2,3 millones de personas en todo el mundo y más de 46.000 españoles, principalmente mujeres. Una enfermedad de la que solo en nuestro país se diagnostican cada año más de 1.800 nuevos casos y cuyo origen, aún permanece desconocido.

Así queda claro en el nuevo estudio dirigido por investigadores del Hospital General Judío de Montreal (Canadá), en el que se confirma que, tal y como se venía sospechando, la obesidad en los primeros años de la edad adulta se asocia con un riesgo mucho mayor de acabar padeciendo esclerosis múltiple.

En la actualidad, los tratamientos para frenar su progresión y minimizar sus síntomas tienen una eficacia ciertamente limitada. De ahí la importancia de la adopción de medidas preventivas para reducir el riesgo de su aparición. Pero para ello, lógicamente, primero deben identificarse los factores de riesgo.

En este contexto, numerosas investigaciones han sugerido que la obesidad podría asociarse con un mayor riesgo de esclerosis múltiple. Por ello, los autores del nuevo estudio analizaron una amplia base de datos de ciudadanos canadienses y británicos con el objetivo de evaluar si la predisposición genética a desarrollar obesidad supone, asimismo, una mayor probabilidad de aparición de la enfermedad.

Los resultados mostraron que las personas que, ya con sobrepeso, se convierten en obesas tienen un riesgo en torno a un 40% superior de acabar desarrollando esclerosis múltiple durante sus primeros años de la etapa adulta.

«Las evidencias del nuevo estudio sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional para la prevención de la obesidad», comentó Alberto Ascherio, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard en Boston.

«Dado que la edad promedio de aparición de la esclerosis múltiple se establece en los 28-31 años, nuestros hallazgos deberían suponer una motivación para combatir las tasas de obesidad juvenil mediante la adopción de intervenciones que promuevan la actividad física y la nutrición a nivel escolar y de la comunidad», explicó.

La contaminación del aire relacionada con la obesidad

Tiempo.com

La contaminación del aire es mala para los pulmones, el corazón y los senos nasales. Sin embargo, como revela una investigación reciente, también puede ser responsable de la obesidad.

contaminacionEn un estudio  publicado en la revista the Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology, los científicos informaron que las ratas de laboratorio que respiraron aire altamente contaminado de Pekín de tres a ocho semanas ganaron significativamente más peso que un grupo de control, y desarrollaron una serie de otros problemas relacionados con la salud y obesidad.

Beijing, que está rodeada por montañas que ayudan a atrapar las emisiones de las fábricas, los automóviles y las calderas de carbón que muchos hogares aún tienen, es notorio por su aire sucio. Entre 2008 y 2015, la capital china alcanzó un promedio diario de Índice de Calidad del Aire de 100, cuatro veces por encima del límite saludable. En diciembre, la contaminación subió a niveles tan grave que las autoridades declararon por primera vez la contaminación de alerta de 72 horas de Beijing, en el que se restringió la circulación de vehículos.

Investigaciones anteriores ya apuntaban a que la contaminación crónica como un importante problema de salud pública. Un estudio de 2014 realizado por investigadores de la Universidad de Harvard, por ejemplo, encontró que la alta exposición a partículas reduce significativamente la función pulmonar en los 22 millones de habitantes de la ciudad.

obesidad en ratasPero el nuevo estudio, que fue dirigido por el profesor de la Universidad de Duke de la salud global y ambiental Junfeng «Jim» Zhang, indica que la exposición a largo plazo a la contaminación del aire también puede causar  cambios metabólicos e inflamatorios  que conducen a la obesidad. A las 8 semanas, ratas hembras y machos, que vivían en una cámara llena de aire contaminado de Beijing fueron un 10 por ciento y 18 por ciento más pesados, respectivamente, que las personas expuestas a un aire limpio.

Los cambios físicos negativos fueron más pronunciados a las 8 semanas que a las 3 semanas, lo que sugiere que la exposición a largo plazo es necesaria para conducir a problemas de peso.

«Si traducido y verificado en los seres humanos, estos hallazgos apoyan la necesidad urgente de reducir la contaminación del aire, dada la creciente carga de la obesidad en el mundo altamente contaminado de hoy», dijo Zhang en un comunicado de prensa.

Un estudio de 2013 concluyó que la obesidad es un problema creciente para los adultos jóvenes en China, que afecta a alrededor del 11 por ciento de la población entre los 20 y 39 d edad. A pesar de ello, los chinos no están ganando tanto peso como los estadounidenses. Más de un tercio de los adultos estadounidenses están con un sobrepeso peligroso, según los  Centers for Disease Control and Prevention.

El exceso de pescado durante el embarazo aumenta el riesgo de obesidad del futuro niño

Comer pescado más de tres veces a la semana en la gestación supone un mayor riesgo de crecimiento acelerado y obesidad, sobre todo para las niñas
ABC, M. Lopez
embarazopescado--620x349Los estudios han demostrado numerosos beneficios asociados al consumo de pescado. Es el caso, entre otros muchos, de la protección que confiere frente a la enfermedad de Alzheimer. Tal es así que el pescado está considerado como uno de los elementos claves de cualquier dieta saludable. Sin embargo, y dado que contiene mercurio, su consumo excesivo puede resultar perjudicial durante la gestación, razón por la que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ya recomendó en 2014 que las mujeres embarazadas no lo coman más de tres veces por semana. De hecho, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Creta (Grecia) muestra que comer mucho pescado durante el embarazo aumenta el riesgo de obesidad del futuro hijo.

Como explica Leda Chatzi, directora de esta investigación publicada en la revista «JAMA Pediatrics», «la presencia de contaminantes ambientales en el pescado podría explicar la relación observada entre el alto consumo de pescado durante el embarazo y un incremento de la adiposidad infantil. Sin embargo, y si bien hemos recopilado información sobre el consumo de diferentes tipos de pescado, no tenemos datos suficientes para establecer diferencias entre las especies, las maneras de cocinarlas o la procedencia, marina o fluvial, del pescado».

Pescado no tan ‘sano’

El objetivo del estudio era evaluar la posible asociación entre el consumo prenatal de pescado y el ritmo de crecimiento y tasa de sobrepeso durante la infancia. Y para ello, los autores analizaron los datos registrados en estudios tanto europeos como estadounidenses de un total de 26.184 mujeres embarazadas y de sus hijos hasta que cumplieron la edad de 6 años.

El promedio del consumo de pescado osciló entre las 0,5 veces semanales de las mujeres belgas hasta las 4,5 veces por semana observadas en las mujeres españolas. Así, los investigadores calificaron como ‘elevado’ todo consumo de pescado que excediera de tres tomas semanales, como ‘moderado’ a aquel entre 2 y 3 veces por semana, y como ‘bajo’ al que no superara una única toma semanal.

Del total de niños incluidos en el estudio, 8.215 –el 31%– tuvieron un crecimiento acelerado entre el nacimiento y su segundo año de edad. Además, 4.987 (19,4%) y 3.476 (15,2%) mostraron sobrepeso u obesidad a la edad de, respectivamente, 4 y 6 años.

Los resultados mostraron que los hijos de aquellas mujeres con un consumo ‘elevado’ de pescado durante el embarazo tenían mayores índices de masa corporal (IMC) a los 2, 4 y 6 años de edad. Asimismo, el consumo ‘elevado’ durante la gestación también se asoció con un crecimiento más rápido entre el nacimiento y los 2 años de edad y de sobrepeso u obesidad a la edad de 4 y 6 años.

Es más; como destacan los autores, «la magnitud del efecto del consumo de pescado fue mayor en las niñas que en los niños».

Causa desconocida

Sin embargo, y como se ha referido, el estudio no desgranó la posible relación en función del tipo de pescado o de la manera de cocinarlo. Y como reconocen los propios investigadores, «dada la ausencia de información sobre los niveles de contaminantes en el pescado entre las distintas cohortes de participantes, nuestra hipótesis de que la contaminación asociada al pescado puede jugar una relación sobre el ritmo de crecimiento y la obesidad de los hijos es meramente especulativa».

Sea como fuere, concluye Leda Chatzi, «nuestros hallazgos están en consonancia con la limitación de consumo de pescado durante el embarazo propuesta por la FDA».

 

Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos

Tan sólo uno de cada cuatro reconoce que tienen ese problema de sobrepeso
República/ EP
nina_recortadaUn estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) muestra que el problema del sobrepeso infantil cuesta verlo por parte de los padres cuando se tiene delante. De hecho, tan solo un 23 por ciento de los padres reconoce que su hijo o hija tiene sobrepeso o lo ha tenido, y únicamente un 0,2% considera que tiene algún problema de salud.

No obstante, dos tercios de los encuestados reconocen su preocupación por la posibilidad de que sus hijos puedan desarrollar enfermedades causadas por una mala alimentación, lo que muestra que existe conciencia de las posibles consecuencias derivadas del sobrepeso.

La encuesta, realizada entre junio y julio a través de un total de 1.029 entrevistas a padres con hijos menores de 10 años, revela que aún subsiste una tendencia a restar importancia a los casos de sobrepeso.

Con todo, el estudio realizado por la organización de consumidores permite afirmar que el número de hogares en los que se consume comida rápida a menudo es muy bajo, y que en más del 72 por ciento de los casos no hay problema para que los hijos acepten una dieta variada.

En cuanto a las actitudes de los padres, “el estudio revela ejemplos claramente negativos”, advierten. Así, un 38 por ciento de los padres utiliza la comida como una forma de recompensa, un 53 por ciento presiona a sus hijos al menos ocasionalmente para que coman más y un 35 por ciento insiste a sus hijos para que coman más rápido.

Frente a estas actitudes negativas están las de un 36 por ciento de padres que impiden que sus hijos coman frente al televisor, las del 82 por ciento que muestran de forma activa a sus hijos hábitos de alimentación saludables o las del 31 por ciento de padres que involucra a sus hijos en la planificación y preparación de las comidas.

Un 68% habla de causas genéticas

En cuanto a las causas por las qué los entrevistados piensan que sus hijos tienen sobrepeso, un 68% de los padres estima que el problema deriva de causas genéticas. Como señala el estudio, publicad en la revista ‘OCU Salud’ de febrero, aunque la herencia pueda facilitar en alguna medida la subida de peso, las causas reales son la sobrealimentación, la ingesta de alimentos procesados y con exceso de azucares y grasas y el sedentarismo.

En relación a los hábitos de actividad física, los resultados de la encuesta muestran que muchos niños pasan más tiempo sentados delante de la pantalla que haciendo ejercicio. El 25 por ciento no practica ninguna actividad deportiva regular y 1 de cada 2 niños pasa más de 3 horas diarias viendo la televisión o jugando a videojuegos durante el fin de semana o las vacaciones.

Comer patatas en el embarazo aumenta el riesgo de diabetes

Los expertos recomiendan sustituir las patatas por otros vegetales, legumbres o granos integrales

EFE Londres
_patatas_b27e891dLas mujeres que consumen patatas de forma habitual corren un riesgo mayor de sufrir diabetes durante el embarazo, según un estudio que publica hoy la revista British Medical Journal (BMJ).

A lo largo de diez años los científicos han estudiado la dieta de 21.000 embarazadas, 854 de las cuales desarrollaron diabetes durante la gestación.

El estudio constata que el consumo de patatas, tanto hervidas, como al horno y fritas, está «significativamente relacionado» con la diabetes durante el embarazo.

Aquellas mujeres que consumen a la semana una patata hervida o al horno, 237 mililitros de puré de patatas o bien 113 gramos de patatas fritas tienen un 20% más de posibilidades de sufrir esas complicaciones.

Las que consumen más de cinco de esas raciones a la semana corren un riesgo 50% veces mayor.

«A pesar de que las patatas son ricas en vitamina C, potasio, fibra alimentaria y algunos fitoquímicos, pueden tener efectos negativos en el metabolismo de la glucosa, al contrario que otros vegetales», señala el estudio.

Eso es debido a que las patatas contienen grandes cantidades de almidón, que se absorbe rápidamente.

A la luz de esas conclusiones, los expertos recomiendan sustituir las patatas por otros vegetales, legumbres o granos integrales antes del embarazo para rebajar el riesgo de sufrir diabetes.

Según el servicio de salud del Reino Unido (NHS, en inglés), el 18% de las británicas embarazadas desarrollan diabetes durante la gestación, una condición que suele manifestarse tras las 28 semanas de embarazo y desaparece tras el parto.

Esas mujeres, sin embargo, corren un mayor riesgo de volver a desarrollar diabetes en el futuro.

La obesidad afecta ya a casi cuatro de cada diez estadounidenses

Más de la mitad de las mujeres negras padecen la enfermedad, según el último estudio
ABC, por Manuel Erice
obesidad en USAEstados Unidos no consigue frenar la obesidad. Ni el esfuerzo de las numerosas e intensas campañas informativas realizadas los últimos diez años ha permitido detener el que está considerado el primer problema de salud de los norteamericanos. Cuando terminó el pasado año, un 38% de los adultos del país, casi cuatro de cada diez, padecían alguna forma de obesidad, considerada como un importante sobrepeso (alta acumulación de grasa en el cuerpo). Diez años antes, el ya entonces inquietante ratio alcanzaba el 32%. Los datos del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad reflejan que el incremento de los obesos sólo se habría detenido entre los niños y los adolescentes, donde no ha variado el 17% del total que ya recogían los estudios de 2003 y 2004. Los datos han sido mal recibidos por los expertos y las autoridades sanitarias, que esperaban una reducción de la obesidad, «al haber descendido el consumo de azúcares y bebidas de soda», afirma Marion Nestle, profesor del departamento estudios de nutrición y alimentación y salud pública de la Universidad de Nueva York.

En un país que ha hecho de alimentación saludable una de las grandes batallas de interés público, incluida la implicación personal y constante de la Primera Dama, Michelle Obama, los datos de la encuesta de nutrición y salud nacional han sorprendido negativamente. En especial, los que hablan del norteamericano de mediana edad, entre 40 y 59 años, entre quienes la obesidad alcanza ya a un histórico 40%. No queda muy lejos el ratio entre los mayores de 60 años, del 37%, mientras que entre los 20 y los 39 años, se queda en el 32%. La tendencia al freno de la obesidad en niños y jóvenes, en los que entre los más pequeños, entre dos y cinco años, incluso se ha reducido del 14% al 8%, lleva a una cierta esperanza, pero la mayoría siguen siendo de la opinión de Kelly D. Brownell, experto en asuntos de salud pública de la Universidad Duke: «No estamos haciendo lo suficiente».

La conclusión del estudio resulta especialmente demoledora para las mujeres, cuyo ratio de obesidad es superior al de los hombres, un 38% frente a un 34%. Y en especial, para las de raza negra, un grupo en el que la enfermedad se dispara hasta el 57%. En el caso de las hispanas, se reduce al 46%, mientras que entre las mujeres blancas no supera un tercio del total. «Son los grupos de negras e hispanas los que marcan la diferencia de cuatro puntos entre mujeres y hombres», concluye Cynthia Ogden, directora del estudio del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad.

El hecho de que los datos se hayan obtenido de una encuesta pública, a partir de la declaración de 5.000 personas, que en general tienden a infravalorar el peso y sobrevalorar la altura, hace pensar a los investigadoras que el problema real todavía es mayor que el que se refleja en sus conclusiones.

España, a la cabeza del ranking mundial en la técnica de reducción de estómago por endoscopía con sutura Apollo

IMEO presenta los resultados del primer estudio con mayor número de pacientes que han recurrido a esta técnica: el 70% equilibró su metabolismo a los seis meses de tratamiento, al año el 90% de los que tenían sobrepeso lo perdieron por completo y en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante

  • El 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima de su peso saludable, de ellos un 16,9% tienen obesidad. El problema se da en mayor medida entre los hombres y aumenta con la edad[1].
  • El 81% de los españoles fracasa al hacer una dieta, a pesar de que el 76% reconoce no estar contento con su peso actual, según datos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad[2].

Dia de la obesidad 2015_IMEOCon el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados del primer estudio con mayor número de casos de pacientes que se han sometido a una reducción de estómago por endoscopia con sutura Apollo. Los datos son concluyentes: a la medida que se reduce la carga del sobrepeso o los niveles de obesidad en la persona, mejora la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía y se equilibra la sensación de hambre y ansiedad hacia los alimentos. Además, al finalizar el primer año de tratamiento el 90% de los pacientes que tenían sobrepeso lo perdieron por completo, mientras que en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante.

La cirugía de la obesidad requiere de un diagnóstico exhaustivo y detallado

La cirugía de obesidad requiere de un enfoque profesional multidisciplinar con diagnósticos previos exhaustivos y detallados, control nutricional semanal y educación emocional con psicólogo, para conseguir cambios profundos en los hábitos de los pacientes. «En IMEO estudiamos y analizamos las características particulares de cada paciente, desde el perfil genético, metabólico, hormonal y psicológico hasta sus hábitos sociales o preferencias gastronómicas, todo ello es sumamente importante a la hora de diseñar un tratamiento personalizado y un balance nutricional ajustado que permita alcanzar un peso saludable y obtener resultados a largo plazo», explica Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y portavoz del IMEO. Un análisis enfocado en la Biotecnología Intersticicial y la Genética, no sólo permite evaluar los resultados de ADN de los pacientes, sino también ayuda comprender los mecanismos que influyen en el paciente a la hora de gestionar su forma de comer, pudiendo incidir directamente en las predisposiciones existentes a través de la modificación de los hábitos de vida.

Gracias a la alta tecnología aplicada al diagnóstico y tratamiento de la obesidad, hoy en día podemos abordar el problema utilizando las técnicas más novedosas y avanzadas, como es la cirugía endoscópica con sutura Apollo que nos permite reducir el estómago, sin cortes y sin dejar cicatrices externas, pues accedemos al estómago a través de la boca, frunciéndolo en varios pliegues con diversos puntos, para disminuir la capacidad de la cavidad gástrica que acumulará menos cantidad de comida.

En una persona obesa interfieren dos mecanismos importantes que inciden en su necesidad de comer hasta «sentirse saciado». En primer lugar, los receptores del estómago encargados de identificar la sensación de saciedad pierden sensibilidad después de realizar durante mucho tiempo ingestas excesivas y rápidas, disfuncionándose la secreción de ghrelina. En segundo lugar, a esto sumamos el mal funcionamiento de la leptina, una hormona que manda al cerebro la señal que ya tenemos reserva de grasa suficiente y que no hace falta seguir comiendo. Si sus niveles se reducen en el organismo, aumenta la sensación de hambre y apetito, disminuye el gasto calórico y reduciendo la sensación de saciedad.

«Hay ciertos hábitos que pueden incrementar la producción de leptina en nuestro cuerpo, como el consumo de proteínas de alta calidad biológica (lácteos, carne, legumbres y nueces) que deben representar un 30% de la ingesta diaria, alimentos ricos en omega 3 y zinc o la práctica regular de ejercicio físico», revela Bravo.

Por tanto, la sensación de hambre, la tendencia a picar entre comidas, la dificultad de utilizar la grasa como fuente de energía, son datos completamente medibles y contemplados en el actual estudio. Su registro y evolución nos proporciona información sobre el metabolismo de cada paciente y nos da las claves para plantear un tratamiento multidisciplinar adecuado, en el que interviene un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, fisioterapeutas, entrenadores profesionales, esteticistas, médicos internistas, cirujanos y endoscopistas.

Muestra del estudio de IMEO realizado con 244 pacientes con sobrepeso elevado y obesidad, intervenidos con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura Apollo

El estudio realizado por el IMEO contempla 244 casos, 205 mujeres y 39 hombres, entre 19 y 78 años de edad. Más de la mitad tenían entre 35 y 54 años de edad en el momento en que recurrieron a esta cirugía para solucionar su problema de sobrepeso u obesidad.

De todos ellos, 146 ya han finalizado el primer año del tratamiento, 26 han concluido el noveno mes, 35 han cumplido el sexto y el resto se encuentra en fase inicial, entre el primer y el quinto mes.

Los datos analizados corresponden a dos principales grupos de pacientes, aquellos con un sobrepeso elevado y los que entran en los diferentes rangos de obesidad.

Los resultados muestran una alta eficacia en la pérdida de peso en el primer grupo. El 90% de las personas con sobrepeso (34) han alcanzado su peso saludable a los doce meses del tratamiento.

El grupo compuesto por personas obesas (210) empezó con niveles de peso muy altos, donde en algunas ocasiones sobraban hasta 90 kilos. Al finalizar el primer año de tratamiento, las personas de este grupo habían perdido de media el 64% del peso sobrante, siendo menor este índice en los casos donde el peso que se tenía que perder superaba 50 kilos.

«Hemos observado que en estos casos los primeros 10-12 kilos se pierden en los primeros dos meses, pudiendo perder en seis meses unos 20 kilos y al finalizar el año alcanzar un peso considerado saludable, o en el caso de los obesos pasan al rango de sobrepeso», resume Bravo.

Mejora de la Tasa Metabólica

En casi todos los casos estudiados se observó una mejora de la tasa metabólica[3], es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía. Los índices iníciales eran realmente bajos: 112 pacientes tenían un metabolismo lento e inefectivo, 131 lo tenían equilibrado y sólo uno tenía el metabolismo activo. Uno de cada cuatro pacientes tenía una tasa metabólica mínima equivalente a 1. Finalizado el tratamiento, los parámetros mejoraron considerablemente, pasando de 4,5 de media a 7 de media a partir del sexto mes del tratamiento, alcanzando unos niveles equilibrados.

Reducción notable de la sensación de hambre

En cuanto a la leptina[4], de los 244 pacientes sólo 37 tenían los índices iníciales dentro de la normalidad, 27 estaban levemente por encima, 4 tenían los niveles por debajo de lo normal y la gran mayoría, 185 pacientes, mostraban unos niveles exageradamente altos (entre 21 y 40) desvelando una resistencia a la leptina que no incide en un menor nivel de hambre, ni mayor gasto calórico sino todo lo contrario.

El estudio realizado por el IMEO muestra la evolución en la mejora de los niveles de leptina. Mientras que en la fase inicial el promedio de los pacientes era de 27, al finalizar el primer año esta cifra disminuyo hasta 18,9, es decir, ha ido mejorando en aquellos casos que manifestaban una resistencia a la hormona, equilibrando la sensación de hambre.

[1] Según la Encuesta Europea de Salud en España 2014 realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

[2] La ‘Encuesta XLS Medical sobre los factores de éxito y fracaso en el intento de adelgazar’ fue realizada a 2.944 personas.

[3] Se mide en una escala de 0 a 15, determinando si un metabolismo es lento e inefectivo (de 0 a 5), equilibrado (de 5 a 9), activo o hiperactivo (de 9 a 15).

[4] Los parámetros considerados normales de leptina varían entre 10 y 15. De 0 a 9 es considerado por debajo y entre 16 y 20 por encima de lo normal.

Sobrepeso y obesidad aumentan riesgo de tumores cerebrales

Personas con actividad física regular presentan 27 por ciento menos probabilidades de desarrollar gliomas y meningiomas.
Telesurtv
tumor-cerebralUn nuevo estudio desarrollado por la Universidad de Regensburg (Alemania) sugiere que el sobrepeso y la obesidad son factores que contribuyen al desarrollo de algunos tipos de tumores en el cerebro.

Científicos se basaron en más de seis mil casos con tumores de distinto tipo, en los que contrastaron el índice de masa corporal (IMC) con la actividad física de cada individuo, para determinar la relación del estado físico con el surgimiento y desarrollo de tumores.

Los resultados indican que las personas con sobrepreso (25 a 29,9 kilogramos por metro cuadrado, kg/m²) tiene 21 por ciento de probabilidad desarrollar tumores; mientras que en caso de obesidad (IMC de 30 o más) incrementar a 54 el porcentaje de probabilidad de padecer uno.

El estudio permitió determinar que quienes desarrollan una actividad física con regularidad tienen 27 por ciento menos posibilidad desarrollar algún tipo de tumor, sea maligno o benigno.