La fecha de nacimiento puede determinar el riesgo de obesidad

Los factores ambientales marcan la relación entre una variante genética del gen de la obesidad FTO y el índice de masa corporal.
ABC, por S. Gutiérrez
reloj obesidadLa fecha de nacimiento puede ser determinante en el riesgo de ser obeso. Resulta que los investigadores que trabajan para desvelar el impacto de la genética frente al medio ambiente en la obesidad han identificado ahora un nuevo factor: la fecha de nacimiento. Según se detalla en el último número de la revista «PNAS», el impacto de una variante genética de un gen ligado con el riesgo de obesidad, FTO, depende en gran medida de año de nacimiento. De hecho en su estudio han hallado una fecha clave, 1942: en los nacidos antes de ese año no había relación alguna entre la variante genética del gen FTO y la obesidad, pero muy relevante para aquellos nacidos en los años posteriores.

Los investigadores han utilizado la base de datos del Estudio del corazón Framingham y gracias a ellos han visto que existía correlación entre la variante genética asociada a la obesidad más conocida y el índice de masa corporal. «Éste aumentaba significativamente a medida que el año de nacimiento de los participantes era mayor», explica James Rosenquist Niels, del Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) y autor principal del informe. «Estos resultados –continúa- son los primeros que han observado esta relación y sugieren que probablemente existan otras relaciones entre las variantes genéticas y los rasgos físicos que pueden estar mediadas por la fecha de nacimiento, incluso para aquellos nacidos en la misma familia».

Debido a que la mayoría de los estudios sobre las interacciones entre los genes y el medio ambiente han analizado las diferencias dentro de cohortes con una fecha de nacimiento específica -grupos nacidos durante un periodo determinado de años-, que no tiene en consideración los cambios en un entorno más amplio temporal, los investigadores, para investigar si las diferentes condiciones de los distintos grupos de edad podrían alterar el impacto de una variante genética, analizaron los datos de los participantes en el Framingham Offspring Study -que sigue a los hijos de los participantes del estudio original- obtenidos entre 1971, cuando los participantes oscilaron en la edad 27 a 63, y 2008.

Año clave

Así, al investigar las relaciones entre el índice de masa corporal de los participantes, medido en ocho ocasiones durante el estudio, las variantes del gen FTO que habían heredado y su fecha de nacimiento encontraron que la asociación ya notificada anteriormente entre una variante específica del FTO y el IMC, únicamente estaba presente en los participantes nacidos más tarde. De esta forma, no existía dicha relación entre la variante genética y el IMC para aquellos nacidos antes de 1942, pero sí en los nacidos después de 1942. De hecho, la relación era dos veces más fuerte como ya se había visto en estudios anteriores.

Y aunque este trabajo no ha sido capaz de identificar las diferencias ambientales que se combinaron con la variante del gen FTO para aumentar el riesgo de obesidad, los autores creen que algunos factores relacionados con la II Guerra Mundial, como el aumento de la dependencia de la tecnología en el lugar de trabajo físico y la disponibilidad de dietas altas en calorías procedentes de alimentos procesados son probables contribuyentes.

Respuesta genética

«Sabemos que el medio ambiente juega un papel muy importante en la expresión de los genes, un hecho que se puede ver incluso entre hermanos nacidos durante diferentes años, implica que los factores ambientales tales como las ‘modas’ de los productos alimenticios y la actividad laboral pueden afectar las características genéticas», asegura Rosenquist. Y añade: «nuestros resultados subrayan la importancia de la interpretación de los estudios genéticos y dejan abierta la posibilidad de que nuevos factores de riesgo genético puedan aparecer en el futuro debido a las diferentes respuestas genéticas impulsadas por nuestro entorno en constante cambio».

¿Adónde va el peso que perdemos?

– Existe un desconocimiento generalizado entre los profesionales sobre esta cuestión
– La mayoría de la grasa se expulsa en forma de dióxido de carbono
– En contra de lo que se piensa, no se convierten en músculo o energía

El Mundo, por Clara Marín
Puede parecer una pregunta estúpida, pero, ¿alguna vez se han parado a pensar qué pasa con los kilos que nos quitamos de encima? ¿Simplemente se esfuman? Mucha gente cree que la grasa perdida pasa a convertirse en músculo o incluso en energía, pero lo cierto es que este mito altamente extendido viola la ley de conservación de la materia, según los autores de un estudio publicado en el British Medical Journal.

El peso que perdemos, foto Gonzalo ArroyoAunque pueda parecer obvia, esta es una cuestión sobre la que hay bastante desconocimiento, incluso entre los propios profesionales. En general, los autores vieron que había importantes lagunas sobre el proceso metabólico de pérdida de peso entre los dietistas, entrenadores personales y médicos. «Creemos que es porque hay muchos pasos distintos involucrados en el proceso, y cada uno se estudia en asignaturas completamente distintas», explica a este periódico Ruben Meerman, de la escuela de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de Australia y coator del presente estudio que pretende clarificar un poco el tema.

Para despejar las dudas, Meerman y Andrew J. Brown han publicado este análisis en el que explican cómo los seres humanos pierden grasa. La conclusión a la que han llegado es que los pulmones son el órgano clave en todo el proceso, ya que la mayoría de nuestra masa es expulsada al exterior en forma de dióxodo de carbono.

Según cuentan, para perder 10 kilos de grasa es necesario inhalar 29 kilos de oxígeno, lo que pone en marcha un proceso metabólico mediante el que se producen 28 kilos de dióxido de carbono -que se expulsan por los pulmones- y 11 kilogramos de agua, que se desechan a través de la orina, las heces, el sudor, las lágrimas y otros fluidos corporales.

Por poner un ejemplo concreto: en posición de descanso, una persona que pese 70 kilos y siga una dieta variada expulsa unos 0.74 kilos de CO2 en ocho horas, lo que supone que el cuerpo pierde 203 gramos de carbono durante este tiempo. De alguna forma, esto significaría que perdemos unos 200 gramos «sin hacer nada», aunque esto no es del todo cierto, ya que, tal y como Meerman recuerda, nuestro cuerpo nunca descansa. Incluso cuando estamos dormidos sigue trabajando: genera nuevas células, nos crece el pelo, o simplemente genera calor para mantener la temperatura corporal.

¿Significaría esto que el truco para adelgazar está sencillamente en respirar, algo que, de hecho, hacemos inconscientemente? Desgraciadamente, no. Los autores previenen a la población de intentar perder peso simplemente intentando respirar más, porque esto llevaría a la hiperventilación, lo que puede desembocar en mareos, palpitaciones y pérdidas de consciencia.

El secreto para bajar de talla no es ningún misterio: la clave, como muchos ya saben, está en hacer deporte. Cuando hacemos ejercicio, nuestra tasa metabólica se incrementa, lo que significa que nuestro organismo necesita más oxígeno y, por tanto, produce más dióxido de carbono. Meerman da algunas cifras que pueden ayudar a hacerse una idea de qué ejercicios funcionan mejor para adelgazar: «Caminar eleva tres veces nuestra tasa metabólica en reposo, y si subimos una colina en bicicleta serían 12 veces», explica. «Incluso el sexo puede elevar nuestra tasa metabólica unas 3,5 veces«, añade.

Los investigadores concluyen que el 84% de la grasa es exhalada en forma de dióxido de carbono, lo que convierte a los pulmones en el órgano excretor principal en la pérdida de peso. El importante papel que tiene el CO2 en todo el proceso no debe llevar a nadie a pensar que la fiebre por mantener la línea podría ser la causante del calentamiento global, porque este que consiste en que los átomos de carbono atrapados en organismos fosilizados se desbloquean, mientras que el dióxido de carbono exhalado por el ser humano regresa a la atmósfera sólo unos meses después de estar en los alimentos que han fabricado las plantas.

«Nada de lo que estamos contando es nuevo, pero por alguna razón que desconocemos, parece que nadie se ha puesto a hacer estos cálculos antes», comentan los autores, quienes desearían que a partir de ahora se cambiase la forma en la que se explica el proceso de pérdida de peso en las facultades de Medicina, unificándose en una misma materia.

La justicia europea dice que la obesidad puede considerarse discapacidad a efectos laborales

«En el empleo y la ocupación, el derecho de la Unión no consagra un principio general de no discriminación por razón de la obesidad».
Europa Press, Heraldo
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)
ha dictaminado este jueves que la obesidad puede considerarse una discapacidad a efectos de la directiva comunitaria sobre igualdad de trato en el empleo. Ello significa que los trabajadores obesos pueden invocar la protección contra la discriminación por discapacidad prevista en la legislación comunitaria.

La sentencia se refiere al caso de un ciudadano danés despedido en 2010 tras haber trabajado quince años para el ayuntamiento de Billund como cuidador infantil en su propia casa. El afectado denunció que su despido se basó en una discriminación ilegal debido a su peso. Durante todo el tiempo que estuvo empleado, nunca llegó a pesar menos de 160 kilos y se le consideraba obeso.

En su fallo, el Tribunal de Justicia resalta en primer lugar que «en el empleo y la ocupación, el derecho de la Unión no consagra un principio general de no discriminación por razón de la obesidad en cuanto a tal».

No obstante, la sentencia considera que la obesidad sí puede considerarse una discapacidad a efectos de la directiva sobre igualdad de trato en el empleo cuando «acarreara una limitación, derivada en particular de dolencias físicas, mentales o psíquicas que, al interactuar con diversas barreras, pudiera impedir la participación plena y efectiva de dicha persona en la vida profesional en igualdad de condiciones con los demás trabajadores y si esta limitación fuera de larga duración».

«Este sería el caso, en particular, si la obesidad del trabajador impidiera dicha participación debido a su movilidad reducida o a la concurrencia de patologías que no le permitieran realizar su trabajo o que le acarrearan una dificultad en el ejercicio de su actividad profesional», concluye el fallo.

Los ‘peligros’ de trabajar de noche: aumenta el riesgo de engordar

Europa Press, Ecodiario El Economista
trabajar-noche-gettyDesempeñar una actividad profesional durante la noche y, por lo tanto, dormir en horario matinal provoca que quemen menos energía durante un periodo de 24 horas que los trabajadores con un horario normal, incrementando así su riesgo de aumento de peso y obesidad, según concluye un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos.

Los investigadores han sabido que las personas que trabajan y, por lo tanto comen, durante la noche cuando sus cuerpos están preparados biológicamente para dormir son propensos a subir de peso, pero hasta ahora no estaban claras las razones.

En el nuevo estudio, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ 14 adultos sanos pasaron seis días en Centro de Investigación Clínica y Traslacional del Hospital de la Universidad de Colorado. Durante los dos primeros días, los participantes siguieron un horario normal de dormir por la noche y permanecer despierto durante el día y luego pasaron a un horario de trabajo por turnos durante tres días, inviertiendo sus rutinas.

«Cuando las personas estuvieron en un horario de trabajo por turnos, su gasto diario de energía se redujo y, a menos que disminuyeran su ingesta de alimentos, esto por sí solo podría conducir a un aumento de peso», señala Kenneth Wright, director del Laboratorio del Sueño y Cronobiología de la Universidad de Colorado y autor principal del artículo.

Durante el experimento, se controlaron cuidadosamente las comidas de los participantes y se les dio la cantidad de comida que normalmente necesitan tomar en casa para mantener su peso. Cuando los participantes pasaron al horario de trabajo por turnos, el momento de las comidas cambió, pero la cantidad total de calorías se mantuvo igual.

Los participantes tuvieron la misma oportunidad de dormir ocho horas, independientemente de si esas horas eran durante el día o la noche. Los investigadores detectaron que la energía diaria total utilizada por los participantes disminuyó cuando estuvieron en un horario de trabajo por turnos.

Probabemente, esa reducción estaba vinculada a la falta de correspondencia entre las actividades de la persona y su reloj circadiano, según Wright. Los seres humanos han evolucionado para estar despiertos y, por lo tanto, comer, cuando hay luz en el exterior y dormir cuando está oscuro, de forma que, en gran parte, el reloj circadiano humano se establece por la exposición a la luz solar.

Relojes circadianos

Los relojes circadianos de las personas pueden cambiar con el tiempo, incluso radicalmente, por ejemplo, con el uso de luces artificiales, pero, como los trabajadores por turnos suelen llevar un horario diurno en sus días libres, sus relojes biológicos no cambian para adaptarse a sus horarios de turno de noche. «El trabajo por turnos va en contra de nuestra biología fundamental», sentencia Wright, también profesor asociado de fisiología integrativa.

«El trabajo por turnos requiere que nuestro tiempo biológico se produzca por la noche y nuestra noche biológica sea durante el día, y eso es muy difícil de lograr debido a que el sol es una potente señal. Podemos tener algún cambio en nuestro reloj -un par de horas- pero entonces en los días libres, se vuelve al horario normal. De esta forma, los trabajadores por turnos nunca se adaptan», alerta.

El equipo de investigación se sorprendió al encontrar que los participantes en el estudio quemaban más grasa cuando dormían durante el día, en comparación a cuando dormían por la noche. No está claro por qué sucedía, pero Wright cree que es posible que la quema de grasa adicional se desencadenara el día de transición entre un horario de día y un horario nocturno.

En ese día, los trabajadores por turnos a menudo echan una siesta por la tarde para prepararse para el primer turno de noche, pero en total, por lo general, están despiertos más horas de lo habitual y, por lo tanto, queman más energía. La necesidad de una demanda adicional de energía puede hacer que el cuerpo comience a quemar grasa, plantea Wright.

Se necesita más investigación para determinar si el fenómeno de la quema de grasa sucedería entre los trabajadores por turnos reales, cuya dieta no es extricamente controlada, añade Wright. Por ejemplo, las personas que trabajan por turnos pueden comer más calorías en el día de transición -una opción no disponible para los participantes del estudio-, lo que podría eliminar la necesidad de que el cuerpo comience a quemar grasa.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que este colectivo puede ser propenso no sólo a aumentar de peso sino también a que cambie la composición de la grasa y la masa muscular de sus cuerpos. Wright advierte que a pesar de que los participantes quemaron más grasa inicialmente, esto no daría lugar a una pérdida de peso total porque el gasto de energía durante los tres días de trabajo por turnos fue menor.

Este científico señala que se necesita más trabajo antes de hacer recomendaciones concretas sobre la forma de mejorar la salud de los trabajadores por turnos, pero el nuevo estudio proporciona un punto de partida. «Lo que podemos decir es que tal vez sea más importante que los trabajadores por turnos lleven una dieta saludable, así como practicar una buena cantidad de actividad física», aconseja.

Fed Up a debate, la película que descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense

Fed Up descubre un sucio secreto de la industria alimentaria estadounidense, y que muchos más de nosotros, de lo que nadie se podría imaginar enferma por lo que comemos.

HispaniaTv

La cineasta Stephanie Soechtig, y la periodista de televisión Katie Couric, nos, llevan a través de esta potente exposición a descubrir por qué, a pesar de la atención mediática, la fascinación del público con la apariencia, y las políticas del Gobierno para combatir la obesidad en los niños estadounidenses.
Si no se cambian las políticas alimentarias y publicitarias –sobre todo aquellas que «protegen» los productos con grandes cantidades de azúcar añadidos– podrían cumplirse los peores pronósticos de cara al futuro. En Estados Unidos los niños de ahora tienen una esperanza de vida más corta que la de sus padres y en las próximas décadas el 95% de la población de este país tendría sobrepeso u obesidad.
¿Qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Qué cambios tenemos que realizar para evitar este alarmante escenario? Son entre las preguntas que plantea el debate.
En el plato del programa de HispanTv, Cine a contracorriente, ofrecen un profesional y enriquecedor punto de vista los invitados Blanca Ruibal, responsable de agricultura y alimentación del ONG Amigos de la Tierra, y Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Para escuchar el debate, pulsa Play.

El cacao protege la memoria

  • Los flavonoides aumentan el flujo sanguíneo en un área cerebral asociada con la memoria
  • Sólo el chocolate negro contiene más cantidad de cacao y es capaz de proteger el corazón

El Mundo, por Laura Tardón
el cacao protege la memoriaHay placeres que no son pecado y el chocolate, en dosis moderadas, es uno de ellos. La revista científica Nature Neuroscience acaba de sacar a la luz un estudio que, por primera vez, comprueba en humanos los cambios cerebrales que se producen al tomar este capricho para el paladar. A través de imágenes realizadas con resonancia magnética, un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos) ha visto que una zona muy concreta del cerebro, asociada al declive de la memoria por la edad, experimentaba una mayor vascularización, es decir, «recibía mayor aporte sanguíneo» y, por lo tanto, «más nutrientes» y registraba «más actividad metabólica», lo que significa una mayor predisposición al proceso de memorización. Así lo explica en su artículo el principal autor de la investigación, Adam M. Brickman, profesor asociado de Neuropsicología del Instituto Taub de la Universidad de Columbia.

El área donde ocurren estos cambios se llama giro dentado, «una de las pocas regiones del cerebro adulto donde se lleva a cabo la formación de nuevos recuerdos», aclaran los firmantes del trabajo estadounidense. Forma parte del hipocampo, zona clave para la memoria y el aprendizaje. Con el objetivo de examinar lo que sucede en los 2-3 centímetros que mide el giro dentado, este grupo de científicos, liderados por Brickman, ofreció una bebida de chocolate a 37 voluntarios sanos, cuyas edades oscilaban entre los 50 y los 69 años (es a partir de los 50 cuando surge el deterioro natural de la memoria, que es diferente a la alteración causada por el Alzheimer). De forma aleatoria, la mitad de ellos ingirió un preparado rico en flavonoides (900 miligramos), el principal ingrediente del chocolate, y el resto tomó otro ‘elixir’, pero con menor contenido de dicha sustancia (10 miligramos). Así lo hicieron día tras día durante un periodo de tres meses. Los participantes se sometieron a pruebas de resonancia magnética, antes y después del ensayo.

Gracias a estas imágenes, los autores comprobaron «mejoras notables en la función del giro dentado entre quienes consumieron mayor proporción de flavonoides (confieren un característico sabor amargo y un toque áspero) en el cacao», afirma Brickman. A este hallazgo se suman también resultados superiores en las pruebas de memoria que cada uno de los voluntarios tuvo que completar. «Si al inicio del estudio un participante tenía la memoria propia de sus 60 años, a los tres meses de ingerir chocolate rico en flavonoides, sus capacidades de recuerdo eran más propias de los 30 y 40 años de edad«, argumenta a EL MUNDO Scott A. Small, otro de los responsables de la investigación. Aun así, advierte, «nuestros hallazgos deben ser replicados en futuros trabajos, que cuenten con una muestra de participantes mayor».

Para Guillermo García Ribas, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el estudio de Brickman es «interesante, está perfectamente documentado, comprueba en humanos lo que hasta la fecha sólo se había hecho en ratones» y viene a confirmar que, efectivamente, «sí hay factores dietéticos que tienen una influencia clara sobre las zonas del cerebro que se dedican a la memoria.

El cacao protege el corazón

No obstante, éste no es el primer trabajo que revela las bondades del chocolate en la salud, aunque cabe subrayar a los amantes de este dulce que no vale cualquier color. Sólo el negro contiene más cantidad de cacao, al menos un 70% y, en consecuencia, más flavonoides (el chocolate con leche tiene menos cacao y el blanco están ausentes). Estas sustancias se encuentran en numerosos alimentos, entre otros, la soja y el té verde, también en las frutas y verduras y en bebidas como el vino y la cerveza.
Ya en el siglo IV, los Incas, los Mayas y los Aztecas incorporaban el chocolate en sus dietas como fuente de poder, energía, curación y hasta virilidad. Cuentan las crónicas que para aumentar esta última cualidad, Moctezuma bebía este manjar en pequeñas cantidades hasta 50 veces al día.

Más de 2.600 años tiene la historia del cacao, llena de anécdotas y curiosidades. Dicen que Hernán Cortés lo convirtió en un componente esencial en la dieta de sus soldados, para su lograr mayor concentración mental y sensación de bienestar. Lo cierto es que la ciencia apoya este placer ‘prohibido’. En los últimos tiempos, numerosos estudios han demostrado que su consumo está asociado a una menor mortalidad cardiovascular y riesgo de diabetes, infarto de miocardio e ictus. Tiene un efecto similar a una baja dosis de aspirina: reduce los coágulos sanguíneos causantes de ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

Esta sustancia ‘mágica’ mejora la biodisponibilidad de un potente vasodilatador (óxido nítrico) en las células de la pared de los vasos sanguíneos (células endoteliales). El óxido nítrico es un gas que, una vez liberado, genera un ensanchamiento y relajación de las células endoteliales y esto es lo que podría contribuir a una menor tensión arterial.

Un grupo de científicos del Instituto Nacional de Salud y Medioambiente en Bilhoven (Holanda) observó que, a largo plazo, la ingesta diaria de unos 4,5 gramos de chocolate negro (lo que equivale a una onza) tenían una tensión arterial menor en comparación con quienes tomaban menos cacao. Los expertos advierten que si se toma esta medida, habría que limitar las calorías que se ingieren en otros alimentos.

Eleva el ánimo

Además de proteger al corazón y aumentar el flujo sanguíneo que llega al cerebro, el dulce de los dioses es capaz de elevar el ánimo. Entre sus más de 300 componentes químicos, incluye el triptófano, un aminoácido que en el cerebro se transforma en serotonina, un neurotransmisor que interviene en procesos relacionados con el estado anímico. También contiene feniletilamina, asociado con el sistema de placer en el cerebro. Se conoce como el compuesto químico del enamoramiento.

Incluso hay evidencias sobre el efecto del chocolate en la protección de la piel frente a los rayos ultravioleta. Aunque los dermatólogos y oncólogos remarcan que ingerir esta sustancia no sustituye al fotoprotector habitual, sí apuntan que refuerza los cuidados contra el sol.

Varios estudios han confirmado sus propiedades como antioxidante. Un ejemplo es una revisión realizada en el Hospital de León y publicada en Nutrición Hospitalaria. Según sus conclusiones, «los flavonoides protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, como los rayos ultravioleta, la polución ambiental, sustancias químicas presentes en los alimentos, etc.». Su consumo regular ayuda a aumentar el tiempo necesario para producirse enrojecimiento cutáneo. Otros ensayos apuntan a una mejora en la apariencia de la piel y, al contrario de lo que se pueda pensar, sigue sin demostrarse que el chocolate per se sea perjudicial para el acné. Los expertos hablan de un conjunto de alimentos ricos en grasas y una tendencia acneica de casos individuales.

Otro estudio realizado también en la Universidad de Columbia en 2012 señalaba un dato curioso. Y es que el consumo de chocolate por habitante y año está relacionado con el número de premios Nobel que obtiene un determinado país. Lo atribuyen, de nuevo, a los flavonoides, que elevan la capacidad cognitiva y, en consecuencia, las posibilidades de obtener un premio de esta categoría.

El truco para beneficiarse de las ventajas que otorga este ‘elixir’ está en la moderación y en elegir el chocolate adecuado, sin azúcares añadidos o leche, sin manteca de cacao y con una etiqueta donde se especifique el porcentaje de cacao sólido.

Kilos de prejuicios en la política belga

Maggie De Block, médico de 52 años y 120 kilos de peso, es la nueva ministra de Salud. Hay quien opina que su obesidad no es el mejor ejemplo.

El Norte de Castilla, por Antonio Corbillón
Maggie de BlockLa vida política en Bélgica ha pasado en poco tiempo de la nadería y la intrascendencia a ser una cuestión de peso. De kilos. El país batió en 2011 el récord de flacidez institucional, después de permanecer más de un año sin que nadie quisiera hacerse cargo del gobierno. Ahora, el péndulo del debate ha saltado al otro extremo y se centra en su nueva ministra de Asuntos Sociales y Salud, Maggie Celine Louise De Block, y sus aires de modelo de Rubens.

Su fama de mujer concienzuda y trabajadora durante sus 10 años en el Parlamento y su reciente paso por el Ministerio de Justicia, donde las huelgas de hambre y los encierros de protesta no hicieron temblar su pulso para reducir a la mitad los permisos de asilo político, la han convertido en el gestor mejor valorado del país. Su perenne sonrisa y la parsimonia y desparpajo con la que pasea sus más de 120 kilos de obesidad mórbida no eran discutidos por nadie. El pasado sábado fue nombrada ministra de Salud y alguien recordó que Bélgica es un país con un 47% de personas con sobrepeso. «¿Qué pasa con la credibilidad?», soltó en Twitter desde Washington el corresponsal de la cadena pública flamenca VTR, Tom Van De Weghee, que se erigió como «altavoz de muchos».

El comentario desató la reacción de las redes sociales, aunque Maggie De Block fue la primera en relativizar el debate. Acostumbrada a «tener los pies en el suelo» y a darse a sí misma los 100 días de rigor antes de hablar, solo ha reclamado que «se me juzgue por los cinco años de trabajo que tengo por delante. «Pero no de esta forma, no de esta manera. Eso no lo acepto».

Una vez más Maggie ha hecho honor a su fama de mujer prudente y sensata y ha dejado una ‘perla’ para los que se meten con su figura en los chats de debate: «Esto dice más sobre las personas que están tuiteando cosas, que sobre mí». Lo cierto es que esta médico de 52 años del partido liberal flamenco cae bien a la mayoría de sus compatriotas. Su popularidad alcanza el 74%, 27 puntos más que la del premier Charles Michel, el hombre que la acaba de hacer ministra de Sanidad.

La pregunta sigue ahí. ¿Cómo afecta a la sanidad belga el que su máxima representante sea una enferma de obesidad? «Será la persona más comprometida y sensibilizada para inculcar una política de lucha contra la obesidad», avanza el director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Rubén Bravo.

En una sociedad tan esclavizada por la imagen, los expertos reclaman que se tengan en cuenta otras parcelas. «La integridad, la madurez y la sinceridad también son imagen», expone el doctor en Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, Óscar Sánchez. «En las discusiones sobre la idoneidad de los cargos públicos, la apariencia es algo irrelevante».

«Desde los tres años»

La obesidad de la ministra es, sobre todo, genética. «Soy obesa desde los tres años. ¿Qué puedo hacer?». A Maggie le encanta comer, cocinar y sobre todo disfrutar de los amigos alrededor de una mesa. Pero se contiene. «Si comiera tanto como quisiera, ¡sería el doble de grande!». Junto a su marido Luc Asselman, un hombre también corpulento, llevan una dieta sana y equilibrada. «Somos aficionados a las verduras, el pescado, los mariscos, cocinamos con aceite de oliva. En casa no hay dulces, ni pasteles… como mucho un helado de vez en cuando». Y admite con humor que «las minifaldas y los tops» no son para ella. Y eso que le encanta ir de compras. Su marido la acompaña. «El negro es el color que mejor le sienta, cuando se viste de negro, ¡es la más hermosa!, asevera entusiasmado Luc, que cuenta que su mujer «vive plenamente su feminidad» sin que el peso resulte un problema.

La genética del apellido De Block comparte las grasas con el talento. Su hermano es el alcalde de Merchtem. Su hija Julie, uno de los dos vástagos de su matrimonio, es la presidenta de los CPAS, los centros de acción social belgas. Y su marido, con el que lleva 33 años casada, se despacha así: «Para mí, es la mujer ideal. Me enamoré de ella inmediatamente, es muy inteligente y sutil, es alegre y luchadora. Estoy orgulloso de ella. Es una gran madre, mi mejor amiga y todavía me derrito cuando me mira».

La imagen de esta mujer ha despertado incluso el humor en un país con fama de aburrido. Hay ya recreaciones suyas en ‘topless’ o con tatuajes. El pastelero Bob Van Buggenhout ha llenado su escaparate con una versión de 120 kilos de mazapán azucarado de Maggie. Dice que ha trabajado en ella dos días completos y que no la vende por «menos de 3.000 euros… y nunca por trozos».

Hay otros argumentos de mayor calado. «Cuidado. Porque quien dice que no puede haber un ministro de Salud con curvas, también puede llegar a defender que los que fuman, beben o comen de modo poco saludable se paguen sus propia sanidad», advertía ayer un editorialista del diario ‘De Morgen’.

En una reciente entrevista, la risueña Maggie confesaba: «Me encantaría tener otra figura. ¿Quién no quiere un cuerpo perfecto?. Pero soy así y me siento a gusto…». Y al mismo tiempo recordaba que podía citar varios nombres que, sin poseer cuerpos estilizados, poseen una brillante carrera política. Entre ellos el de Angela Merkel. Y a esta sí que nadie le cuestiona su peso.

Polémica en Bélgica por la obesidad de la ministra de Salud Pública

El estado de obesidad de la ministra de Salud Pública de Bélgica, Maggie De Block, ha generado una fuerte polémica en el país por presidir esa cartera.

Que.es
Maggie de BlockLa ministra de Salud Pública de Bélgica, Maggie De Block, ha generado una fuerte polémica en el país por su estado de salud precisamente. La mujer de 52 años padece obesidad, una enfermedad por la que está siendo duramente criticada al presidir el ministerio que se dedica a la salud de la población.

Desde su país la controversia es tal que aseguran que De Block no genera confianza en el ministerio debido a su peso, aunque sus compañeros han dicho que su apariencia física no es ningún problema a la hora de hacer política.

La popularidad de la ministra belga es muy positiva entre la población, que no tiene en cuenta su estado. Más bien, el debate lo ha generado un periodista de la región que publicó en su cuenta de Twitter si era creíble que De Block presidiera el ministerio de la salud pública.

Las críticas que se han generado en torno a la ministra son tan fuertes que las redes sociales se preguntan ahora si es un buen ejemplo. Maggie De Block es médica aunque actualmente se dedique a la política. Muchos ahora se preguntan cómo puede velar por la salud de un país si ella no cuida de la suya propia, aunque no se sabe si la mujer podría tener un problema  que nada tuviera que ver con la comida en exceso.

Cuidado: Una dieta con mucha carne y queso puede ser tan peligrosa como fumar

Una investigación desarrollada durante casi dos décadas arroja resultados reveladores

El Intransigente

demasiada carne y queso es comparable del efecto fumar en saludUna dieta rica en carne y queso podría ser nociva para la salud, e incluso tan peligrosa como el tabaco. El dato se desprende de un estudio realizado durante dos décadas, que concluyó que una dieta basada en una alimentación rica en proteínas animales durante la etapa media eleva en cuatro las posibilidades de desarrollar cáncer que en el caso de una persona que se alimentó con dietas bajas en proteínas. El riesgo es comparable a fumar.
La investigación realizada bajo la dirección del científico italiano Valter Longo del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur en California, EE. UU.  y que cita el portal Natura Medioambiental ha disparado una serie de reacciones en el mundo científico con posiciones de apoyo y algunas otras que piden seguir indagando más sobre el tema.
Proteínas en personas de mediana edad
El investigador mencionó que «No porque todos nos alimentemos significa que comprender  la nutrición es algo simple. La pregunta que nos debemos hacer no trata sobre que dieta nos puede permitir vivir bien por tres días, sino cuál de esas nos ayudará a llegar a los 100 años», citó el autor según se lee en la revista científica «Cell Metabolism» del 4 de marzo del presente año, cuando se publicaron los resultados.
Los jóvenes que tienen una dieta con cantidades elevadas de proteínas animales como las carnes, la leche o los quesos son 74 por ciento más vulnerables de morir de cáncer que los que se alimentan con cantidades bajas o sino con las provenientes de fuentes vegetales.
Se puede leer en el estudio que nuestra biología cambia con nuestra edad. Si bien para el grupo de mediana edad no es aconsejable abusar en su nutrición con muchas proteínas, sucede lo contrario para las personas mayores de 65 años.
¿Cuántas proteínas se deben consumir?
El debate continúa, según la revista (en inglés) Forbes, cuando cubren la investigación realizada, indican que los conocedores del tema calculan que cuando un 20 % de las calorías vienen de proteínas se consideran elevadas.
«Una dieta moderada tiene entre 10 – 19 % de calorías de origen proteico y menos del 10 % se considera una dieta baja en proteínas”.
Según Natura Medioambiental, se considera adecuado ingerir unos 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso. Es decir, una persona de 59 kilogramos debería consumir entre 45 y 50 gramos diariamente.
 
¿Cuál es la relación entre las proteínas y el cáncer?
La ingesta de proteínas eleva los niveles de la hormona de crecimiento IGF-I, que no sólo está relacionada con el crecimiento de células sanas sino que a las células cancerígenas también. De hecho en el estudio se encontró que por cada 10 ng/ml de incremento de la IGF-I, en las dietas altamente proteicas, en 9 % aumentaban las posibilidades de muerte  de cáncer comparando con el grupo opuesto.
A partir de los 65 años, el organismo de las personas reducen drásticamente la producción de la mencionada hormona, empiezan a perderse rápidamente la masa muscular y es en esta etapa donde el consumo de dietas con proteínas en cantidades moderadas a altas es muy importante.
Un ejemplo de longevidad
El periódico «The Washington Post» (en inglés), cuando cubre el tema expuesto, señala el caso de Salvatore Caruso, un hombre de 108 años de edad. Es el segundo más viejo de Italia. Como otros sujetos más del pueblo de Molochio, donde prevalecen las personas por encima del siglo de edad es «común», Caruso se alimentó con una dieta baja en proteínas basada en el consumo de plantas y granos para después de muchos años cambiar a un tipo de alimentación con muchas proteínas, asegura el sitio.
Conclusión
El equipo concluyó que una dieta basada en ingerir niveles altos de proteína puede resultar muy perjudicial para la salud en la mediana edad, alimentarse con niveles moderados a altos a partir de los 65 años puede reducir la ocurrencia de determinadas  enfermedades como el cáncer y la diabetes. Además, el consumo de proteínas de origen vegetal como los fréjoles parecía no causar efectos dañinos sobre la salud de las personas.

Beber cerveza de forma moderada previene cáncer, obesidad e infartos

Se reúnen 160 expertos de 24 países en un congreso internacional sobre salud para destacar los beneficios de su consumo, con o sin alcohol, de forma moderada. 

consumo-moderado-cervezaEFE /Milenio
Científicos europeos destacaron los efectos benéficos para la salud del consumo moderado de la cerveza, entre ellos la prevención de cáncer, enfermedades cardiovasculares (ECV), problemas respiratorios y desterraron el mito de la “barriga cervecera”.

El séptimo Congreso europeo sobre Cerveza y Salud, celebrado en Bruselas, reunió a unos 160 expertos internacionales en medicina, nutrición y dietética provenientes de 24 países. Entre ellos destacó la presencia de facultativos procedentes de centros de investigación de Alemania, Irlanda, Rumania, Italia, Reino Unido y Holanda.

Investigadores españoles del Hospital Clínic de Barcelona, de la Universidad de Barcelona y del Centro de Investigación Cardiovascular (Csic-iccc), resaltaron los beneficios de la cerveza, con y sin alcohol, en la salud cardiovascular, obesidad, nutrición y prevención del envejecimiento celular e incluso cáncer.

Rosa Lamuela, de la Universidad de Barcelona, explicó que los polifenoles, compuestos que se encuentran mayoritariamente en alimentos de origen vegetal y también en la cerveza, son los que reducen los riesgos de padecer ECV y cáncer, debido a sus propiedades antioxidantes.

“En la cerveza hemos encontrado hasta 50 tipos de polifenoles que, ingeridos en el organismo tienen efectos benéficos como en la presión arterial, los lípidos e incluso resistencia a la insulina”, abundó Lamuela.

“El consumo moderado de cerveza junto a una dieta sana ayuda a prevenir complicaciones cardiovasculares mayores como un infarto de miocardio o un accidente vascular cerebral”, aseveró el doctor Ramón Estruch, del Hospital Clínic de Barcelona.

Aseveró que estudios efectuados en España demostraron que la cerveza sin alcohol también tiene un efecto protector ante las enfermedades cardiovasculares.

La directora del Csic-iccc, Linda Badimón, destacó que la ingesta moderada de cerveza puede “favorecer la función cardiaca global”.

En cuanto a las cantidades que se consideran moderadas, Estruch explicó que en hombres son dos vasos al día y uno en mujeres.

La doctora de salud pública de Reino Unido, Kathryn O’Sullivan, desmintió la creencia de que la cerveza causa “barriga cervecera” al “no tener ninguna base científica”.

Explicó que el consumo excesivo de cualquier tipo de alcohol puede llevar al aumento de peso, pero no si se hace de forma moderada.

Ayuda en el deporte

La rehidratación que proporciona a los deportistas, tras realizar ejercicio, fue otro de los aspectos destacados durante el Congreso europeo sobre Cerveza y Salud.

Manuel Castillo Garzón, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, abundó que la cerveza, al contrario de otras bebidas alcohólicas, aporta poca cantidad de alcohol, mucha cantidad de agua (95 por ciento) y potasio, lo que la hace apta para la rehidratación de los deportistas.

Dado que el ejercicio prolongado aumenta el riesgo de enfermedades en las vías respiratorias superiores, la cerveza se plantea como una complemento alimenticio favorable al reducir su inflamación e infección, ya que contiene compuestos polifenólicos, aseguró el doctor del Hospital Técnico de Múnich Johannes Scherr.