La obesidad no se soluciona con una pastilla

ABC de Sevilla , EFE

La autorización en menos de un mes de dos medicamentos antiobesidad (QSYMIA y BELVIQ), por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), ha hecho saltar las alarmas de los científicos. «A la luz de la evidencia actual, la modificación del estilo de vida es el enfoque más adecuado para el tratamiento de la obesidad en todos los grupos de edad», ha informado José López Miranda, del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la
Nutrición (CIBERobn).

Los investigadores insisten en que para combatir el sobrepeso es necesario reducir la ingesta calórica, practicar ejercicio físico y modificar los hábitos alimentarios, recurriendo únicamente al tratamiento farmacológico cuando las demás opciones hayan fallado o como complemento de éstas. López Miranda ha alegado que antes de recurrir a los medicamentos deben agotarse vías menos agresivas y más efectivas como una dieta saludable, actividad física y una correcta terapia conductual.

Probar la eficacia de fármacos para perder peso ha sido en los últimos años un atractivo campo de experimentación para la comunidad médico-científica que, sin embargo, ha dado «frutos a medias». Los efectos secundarios sobre la salud, en especial sobre determinados grupos de población como embarazadas o ancianos, amenazan su uso clínico, en opinión del experto.

Farmacoterapia

El experto ha señalado además que existe una falta de datos de eficacia a largo plazo y de seguridad para la farmacoterapia antiobesidad, que limitan la recomendación de rutina de dicho tratamiento en períodos prolongados. Al igual que en anteriores ensayos de medicamentos para bajar de peso, los estudios recientes han incluido pocos pacientes de edad avanzada y, por lo tanto, este grupo de población «queda fuera de cualquier recomendación».

«Un subgrupo muy importante porque, a medida que envejece la población, la prevalencia de obesidad en este grupo también aumenta», ha concluido López Miranda.

El sobrepeso y la obesidad desmotivan a los jóvenes y adolescentes

  • Se manifiesta en frustración y dificultad para alcanzar las metas propuestas.
  • Es necesario que los más pequeños adquieran conciencia de los  beneficios de la práctica de ejercicio para evitar la desmotivación en  los ámbitos escolar y social.

Fuentes: Teinteresa.com, Un estudio de Universidad de Granada publicado en la revista ‘Nutrición Hospitalaria’

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con sobrepeso y obesidad. Este hecho no sólo conlleva problemas en la salud sino que tiene consecuencias psicológicas en aquellas personas que padecen esta enfermedad.

Según un estudio realizado recientemente por la Universidad de Granada y publicado en la revista ‘Nutrición Hospitalaria’, los niños y adolescentes que padecen sobrepeso y obesidad presentan un nivel de motivación más bajo que aquellos que se mantienen dentro de los niveles normales de peso. Este hecho les lleva a sufrir sentimientos de frustración.

Los investigadores se plantearon evaluar el grado de motivación existente en dos grupos de adolescentes, uno formado por jóvenes que presentaban un peso normal y otro grupo integrado por adolescentes con sobrepeso u obesidad, con edades comprendidas entre los 10 y los 14 años. De entre los resultados obtenidos, destaca el hecho de que en cada una de las variables del test los niños incluidos en el grupo de sobrepeso y obesidad mostraron un resultado mayor de desmotivación en general con respecto a los niños con un peso normal. La conclusión a la que se llega es que las personas que padecen sobrepeso y obesidad presentan un nivel de motivación más bajo, circunstancia que se manifiesta en una mayor tendencia hacia la frustración y mayores dificultades para alcanzar sus metas. Tras el análisis realizado se pone de manifiesto la necesidad de incluir una actividad física regular en la educación de los más pequeños para minimizar la desmotivación en los ámbitos escolar y social. Las recomendaciones en este sentido han permitido desarrollar programas de actividad física y talleres de estilos de vida saludables para  los  niños y  sus familias.

Volver a jugar al escondite, el pañuelo o la comba, receta contra la obesidad infantil

Los juegos tradicionales aumentan la actividad física de los niños, ya que tienen que saltar, correr y perseguirse para ganar, en esto coinciden los expertos en educación física y obesidad infantil. El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos. Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha recordado que nuestros hijos pasan un promedio de 2 horas jugando con el wii o la consola. «A los niños hay que educarlos desde que son bebés hasta que salen de casa», recalca el especialista.

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Fuentes: ABC/ ABC Punto Radio

El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos.

La OJI apunta que hay índices muy bajos de juego en la población infantil y recomienda a las instituciones, colegios y a los familiares promover los juegos tradicionales para «fomentar la actividad física y los estilos de vida saludable», según reza la nota oficial de la OJI.

Para este observatorio el sedentarismo ha sido uno de los factores desencadenantes del sobrepeso infantil y apuestan porque los padres organicen el tiempo de sus hijos para que tengan más espacio para el juego física y de esta forma recuperar juegos tradicionales practicados por otras generaciones. El verano es la estación ideal para esto ya que los niños no tienen deberes escolares y disponen de más tiempo libre. Pero también apuntan que es necesario habituar a los pequeños a que realicen estos juegos con sus compañeros en otras épocas del año.

«Promover el juego tradicional comportaría una mayor socialización y más actividad física entre la población infantil. Se trata de recuperar lo que otras generaciones ya hemos tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse, etc., así como crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños», señala Jaume Bantulà, profesor de la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte en Blanquerna de la Universitat Ramón Llul.

Se refiere a juegos como El escondite, El pillado, La liebre, El Matado o El pañuelo, entre otros. En todos los anteriores los niños deben correr, perseguirse, saltar, esquivar obstáculos y ser hábiles en movimientos, en resumen, son travesuras que generan mucha actividad física.

Para Bantulà, los niños deben conocer la importancia de participar en actividades físicas y sugiere promocionarlas más en los centros escolares.

Videojuegos y televisión

El OJI también hace hincapié en la necesidad de reducir el uso de los videojuegos y el tiempo de exposición o otros medios electrónicos. La OJI hace alusión al estudio realizado por PAC Research&Education, Juegorama 2011 que indica que a partir de los 7 años se está empezando a reducir la presencia de juguetes por medio electrónicos y que hay un abandono prematuro del juego con juguetes a los 9 años.

El último análisis de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad cifra que un 44,5% de los niños españoles sufre algún tipo de exceso de peso. Solo Chripre e Italia superan estas cifras en Europa, según los datos de IDEFICS

Según el Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics (AAP), los niños que pasan más de 4 horas diarias viendo televisión tienen un índice de masa corporal mayor, comparado con el de aquéllos que dedican menos de 2 horas diarias a la misma actividad.

Para combatir el colesterol «malo»: dieta mediterránea y ejercicio físico regular

El doctor Muñiz Grijalvo, especialista del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, explica en diez pasos los aspectos que debemos tener en cuenta sobre el colesterol y sus efectos

ABC Sevilla / Por Cristina Aguilar

Un estilo de vida saludable es el secreto para mantener a raya el colesterol «malo». Y es que, el ejercicio físico moderado y regular, acompañado, preferentemente, de una dieta mediterránea evita o retrasa que en un futuro tengamos problemas. El doctor Ovidio Muñiz Grijalvo, especialista en Medicina Interna y perteneciente a la Unidad Clínico-Experimental de Riesgo Vascular del hospital Virgen de Rocío de Sevilla, desgrana todos los aspectos importantes que debemos conocer sobre el colesterol y sus efectos, cómo prevenirlo y combatirlo.

–¿Qué es el colesterol?

–Los lípidos se dividen en esteroles y grasas. El colesterol es un esterol de origen animal – hay otros vegetales– que tiene muchas funciones fisiológicas esenciales para la vida, entre otras formar parte de las membranas celulares y servir de base para la síntesis de determinadas hormonas.

–¿Qué se entiende por colesterol «bueno» y «malo»?

–Casi todas las células de nuestro cuerpo necesitan «importar» colesterol para completar sus funciones. El hígado es capaz de sintetizar el colesterol necesario y enviarlo por el torrente circulatorio, pero el colesterol es insoluble en el plasma y necesita unirse a proteínas que funcionan como «taxis» de colesterol y que lo llevan de un sitio a otro por la sangre. Cuando el colesterol va transportado desde el hígado a los tejidos se llama LDL –lipoproteína de baja densidad–, que cuando está en exceso se deposita en la pared de las arterias y produce arteriosclerosis, por eso se llama «malo». Por el contrario, la partícula de HDL –lipoproteína de alta densidad– o colesterol «bueno» extrae colesterol de los tejidos periféricos, también de las arterias y lo lleva al hígado para degradarse –llamado transporte reverso–.

–Una analítica que revele que una persona tiene el colesterol en el límite o alto, ¿cómo puede combatirlo?

–Lo fundamental es llevar un estilo de vida saludable con ejercicio físico moderado y regular para conseguir y mantener un peso corporal adecuado. Esa actividad física debería acompañarnos toda la vida, adaptándose a las circunstancias de cada uno. El ejercicio aeróbico, sobre todo, eleva la fracción HDL o colesterol «bueno» y puede bajar ligeramente los triglicéridos y el colesterol «malo». También debe incluir una dieta, fundamentalmente la mediterránea; evitando, en cualquier caso las «dietas milagro» que suelen tener efecto rebote y pueden ser peligrosas.

–¿De qué forma podemos prevenir que suba el colesterol?

–Hay una parte que no podemos prevenir que es el componente familiar o hereditario, presente en ciertas formas de hipercolesterolemia. Estas personas van a necesitar tratamiento médico, pero en todos los casos el estilo de vida es fundamental para ayudar a controlar el colesterol, evitando los hábitos dietéticos inadecuados, como la comida rápida y los alimentos elaborados con alto contenido en grasas saturadas, y el sedentarismo. Por otro lado, el metabolismo basal y los requerimientos calóricos van decreciendo a partir de los 30 años, es decir, a medida que vamos cumpliendo años debemos hacer una dieta igualmente variada pero reduciendo paulatinamente las calorías. Si existe obesidad o sobrepeso, la dieta inicialmente debe ser hipocalórica, disminuyendo las raciones de los alimentos permitidos y evitando las comidas hipercalóricas.

–Si le detectan a una persona que tiene el colesterol alto, ¿qué nivel, en nuestro análisis de sangre, tendría que superar? ¿Cuándo debemos iniciar tratamiento médico?

–Los objetivos de colesterol de cada persona son diferentes según el riesgo cardiovascular que tenga. Por ejemplo, un paciente diabético que ha tenido un infarto de miocardio debe tener el colesterol LDL por debajo de 70 mg/dl, mientras que una mujer joven no fumadora y activa físicamente, sin otros factores de riesgo como hipertensión o diabetes, no necesita tratamiento salvo que reiteradamente el colesterol LDL sea superior a 160 mg/dl, siguiendo un estilo de vida saludable.

–¿Qué otras enfermedades pueden derivar de tener un colesterol alto o muy bajo?

–El colesterol muy bajo es excepcional en nuestro medio y debe ser valorado individualmente en una Unidad de Lípidos por si se trata de algún déficit congénito. Casi todo el problema derivado del colesterol es cuando está elevado y su consecuencia fundamental es la enfermedad cardiovascular, sobre todo coronaria: infarto, angina de pecho…

–A diario nos bombardean con publicidad que promete reducir el colesterol «malo», ¿debemos fiarnos de estos productos?

–Los únicos productos o suplementos dietéticos que lo bajan son los esteroles y estanoles vegetales, que compiten con el colesterol por su absorción intestinal y que mayoritariamente se comercializan en forma de lácteos bebibles, como el Danacol, Benecol, etc. En este caso, hay que destacar el esfuerzo realizado por determinados fabricantes, en particular los de la industria láctea. Por otro lado, los ácidos grasos omega 3 procedentes de aceite de pescado son útiles para bajar los triglicéridos, además de tener otras propiedades beneficiosas.

–Muchos alimentos están «condenados» por el colesterol, ¿cuáles debemos desterrar de nuestra dieta y en cuáles debemos confiar?

–El colesterol de los alimentos no es el principal determinante de la dieta en elevar el colesterol que vemos en nuestros análisis, además de que su absorción es muy variable dependiendo de la persona. Son las grasas de la dieta el principal enemigo, en concreto las grasas saturadas que pueden ser de origen animal pero también vegetal. Hay que evitar las grasas saturadas de origen animal: mantequilla, tocino, beicon; y vegetal: palma, palmiste, coco. Estas últimas suelen utilizarse en la elaboración de bollería industrial, galletas y alimentos precocinados. Se debe desconfiar de las grasas vegetales no especificadas en el etiquetado de los alimentos. El aceite de oliva virgen extra es la grasa dietética más sana. Otros aceites vegetales como el de girasol o maíz también son recomendables. Las margarinas vegetales que no se endurecen en el frigorífico son menos perjudiciales. Se deben moderar también el consumo de grasas si se tiene sobrepeso ya que todas las grasas, también las saludables, aportan muchas calorías. Por su parte, el cerdo ibérico alimentado adecuadamente –no con piensos artificiales– tiene un contenido en ácido oleico muy superior al de otras carnes y por tanto se puede consumir con moderación.

–¿Es cierto que tomar una manzana y una copa de vino al día, como muchos estudios han publicado, evita que en un futuro tengamos problemas con el colesterol?

Todas las frutas, no sólo la manzana y la uva, son una fuente importantísima de antioxidantes y vitaminas, por lo que debe favorecerse su consumo diario. En cuanto al vino, parece que su consumo moderado –un máximo de dos copas al día, sobre todo de vino tinto– también pueden tener un efecto beneficioso por lo que a estos niveles no debe prohibirse si no hay otros problemas de salud. Recomendar su consumo de forma general tampoco es adecuado, ya que en exceso es causa de diversas enfermedades.

–En internet existen páginas donde se recomienda una «limpieza de hígado» para mantener el nivel de colesterol, hablándose de «lavativas», ¿qué hay de cierto en esto?

–No hay ninguna evidencia de sustancias que «limpien» el hígado y por tanto deben evitarse por publicidad engañosa cuando no por riesgos para la salud.

¿Sabes cuál es el impacto del tabaquismo y la obesidad en la reproducción de las mujeres?

En el tabaquismo, es evidente que el humo del cigarro tiene sustanciales efectos nocivos sobre la fertilidad y genera un impacto negativo sobre la capacidad de quedar embarazada y de llevar un embarazo a término

Analitica.com

En virtud del Mes Mundial de la Infertilidad, MSD promueve un mayor conocimiento de dos de los principales factores de riesgo modificables asociados a la infertilidad: el tabaquismo y la obesidad.

En el tabaquismo, es evidente que el humo del cigarro tiene sustanciales efectos nocivos sobre la fertilidad y genera un impacto negativo sobre la capacidad de quedar embarazada y de llevar un embarazo a término. El fumar afecta la fertilidad ya que el tabaco: acelera la pérdida de óvulos y la función reproductiva, puede adelantar en varios años la menopausia, y muchos de los componentes del humo del cigarrillo interfieren en la capacidad para producir estrógeno y hace que los ovocitos sean más propensos a anomalías genéticas.

Por su parte, los hombres que fuman tienen un menor recuento de espermatozoides, menor motilidad y mayores anomalías en la forma y función de los mismos. En cuanto a su impacto en la terapia de reproducción asistida, se estima que en mujeres fumadoras se requiere para concebir casi el doble de intentos de fertilización in vitro (FIV) en comparación a aquellas mujeres que no fuman.

Datos de estudios de FIV han revelado, entre otros aspectos, que las mujeres fumadoras requieren dosis más elevadas de hormonas para estimular la ovulación, logran menor cantidad de ovocitos y tienen tasas de implantación más bajas.

Por otro lado, la obesidad y el sobrepeso también pueden reducir la fertilidad de la mujer ya que: los ciclos son irregulares o infrecuentes, aumenta la tasa de infertilidad y el riesgo de aborto espontáneo, y el éxito de los tratamientos de fertilidad puede ser menor. Se considera que una mujer tiene sobrepeso si su Índice de Masa Corporal (IMC) es de 25 a 29.9. Un IMC de 30 o más indica obesidad.

Tanto el tabaquismo como la obesidad son factores de riesgo que pueden ser modificados. Mantener una dieta saludable y hacer ejercicio físico permite perder peso, y la pérdida de entre 5 al 10% del peso corporal puede mejorar los índices de ovulación y embarazo. Dejar de fumar puede mejorar tanto la fertilidad natural como las tasas de éxito de las técnicas de reproducción asistida.

El 90% de los niños de entre 1 y 3 años consumen más leche y carne de la que deberían

  • La mayoría de los niños consume más del doble de las proteínas aconsejadas.
  • El 71% consume más calorías de las necesarias.
  • Aumenta el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro.

20 minutos / EFE

El 90% de los niños españoles de entre 1 y 3 años consume más del doble de las proteínas diarias aconsejadas debido a una ingesta excesiva de leche de vaca y de carne, lo que aumenta el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro. Además, el 71% consume más calorías de las necesarias y un 43% supera en un 30% las recomendaciones internacionales.

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio ALSALMA ‘Alimentando la Salud del Mañana’, una investigación pionera en España que ha analizado por primera vez la nutrición infantil en esa franja de edad.

El trabajo se ha realizado mediante más de 200 encuestas a familias de todo el país a las que se les ha hecho un seguimiento de la dieta de sus hijos durante cuatro días consecutivos y, además, han participado más de 200 pediatras.
La doctora Ana Morais, del Hospital Infantil de La Paz, de Madrid, ha explicado que se ha elegido esa franja de edad porque se trata de una etapa en la que el crecimiento es muy rápido (el niño duplica su talla y quintuplica su peso) y en la que se produce un «extraordinario» desarrollo del sistema nervioso (cerebro), lo que hace que los requerimientos de nutrientes sean superiores. Morais ha puesto de relieve la importancia de que la transición de los patrones dietéticos desde los nueve meses hasta los 3 años se haga «de la forma más adecuada posible», ya que la adquisición de los hábitos alimenticios en los primeros años va a tener repercusiones en la vida adulta y van a influir en la futura aparición de enfermedades.

La prevalencia de la obesidad en los niños españoles en edad escolar ha ido aumentando paulatinamente. Del estudio PAIDOS, de 1984, en que se cifraba en un 6,4% se pasó al 16% del ENKIN (1998-2000) y al 18,3% del ALADINO (2011), el último disponible. España es el segundo país europeo con mayor tasa de sobrepeso y obesidad infantil (niños de entre 7 y 11 años) después de Grecia.

Aunque existe una predisposición genética a la obesidad, hay otros factores que también influyen y entre ellos esta la alta ingesta proteica, de ahí la importancia de su control, ha explicado la doctora Morais. En los primeros años de vida, los requerimientos de proteínas se sitúan en 1,5 gramos por kilo de peso y día, de forma que un niño de entre 1 y 3 años debería ingerir una media de 15 gramos. Un vaso de leche de vaca aporta 6 gramos -entre 1,5 y 2 gramos si se trata de la de crecimiento, dependiendo de la marca-, y 15 un filete de ternera de 100 gramos.

El doctor Vicente Varea, jefe del Servicio de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Deu, de Barcelona, ha explicado que el estudio se planteó como «una cata de hábitos nutricionales» en los tres primeros años de vida de los niños. Revela que solo el 18% de los pediatras considera que los niños españoles tiene desórdenes alimentarios y coinciden con los padres respecto al exceso de grasas y azúcares y al déficit de hierro y vitaminas en la dieta, pero no en cuanto a la alta cantidad de proteínas y el riesgo que ello conlleva. Este pediatra ha ironizado al señalar que los pequeños españoles «están tan bien alimentados que consumen por encima de las recomendaciones internacionales«, en cuanto a calorías y proteínas, sobre todo a partir de los siete meses.

Ideas para un buen desayuno infantil

Recomendaciones para acertar con la primera comida del día

Charo Barroso / Desarolloinfantil.net
 
Para mejorar los hábitos alimenticios de la población infantil, desde la Asociación Corazón Vivo se insiste en que hay que mejorar el desayunos de los niños. ¿Cómo? Sus expertos nos ofrecen unas cuantas ideas:
 
Incrementar el consumo de fruta y de pan integral en el desayuno, dado el escaso consumo de alimentos ricos en fibra dietética entre la población infantil.   
   
•   Fomentar el consumo de leches fermentadas, yogures y queso fresco, ya que aproximadamente el 60 por ciento de los niños y niñas no toman derivados lácteos. Algunos de estos alimentos proporcionan beneficios adicionales a los de los nutrientes y otros introducen variabilidad al desayuno, haciéndolo más atractivo.
   
•   Reducir el consumo de bollería en el desayuno y dejarle para ocasiones especiales. Todavía presenta una cifra elevada, ya que el 40 por ciento de los niños la desayuna habitualmente.
   
•   Se debe seguir haciendo hincapié en la importancia de un desayuno completo que combine adecuadamente todos los ingredientes de un desayuno saludable, para tratar de continuar incrementando el porcentaje de escolares que desayunan correctamente. 
  
  La fórmula del desayuno 3S 

Saludable, sostenible y social. Así es el desayuno 3S. Una iniciativa avalada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)  y desarrollada por algunos centros comerciales con el objetivo de concienciar a los más pequeños sobre la importancia de la primera comida del día y enseñarles a preparar un desayuno completo y equilibrado. En ellos se ofrece información detallada sobre las bases fundamentales del desayuno, la pirámide de los alimentos y el aporte calórico ideal para esta primera comida del día. Todo con la intención de corregir los hábitos alimenticios de los más pequeños y concienciar a las familias sobre la importancia de esta comida.
 
Rubén Bravo, experto en nutrición de IMEO, indica que un buen desayuno no pueden faltar lácteos, los cereales, la fruta o el zumo natural y una proteína. Además, insiste en que debe ser equilibrado y personalizado en cuanto a la edad, peso y actividad física del niño.
       
  En este sentido, señala que aquellos que toman un desayuno completo tienen más energía, sacan notas más altas, son más positivos, se enferman menos y, de cara a la adolescencia, reduce ese estado de ansiedad que provoca el no desayunar y que puede tornarse en agresividad cuando van creciendo.   
     
Ideas para todos los gustos
   
– Para los energéticos: leche con cacao, pan con mantequilla, mermelada o miel, muesli, fruta fresca o zumo de fruta.
   
– Para los que necesitan fibra: leche, fresas con miel, yogur con cereales integrales y kiwi.
   
– Para los que tienen prisa. Rápido y nutritivo: Leche con cacao, galletas integrales, leche o batido de yogur, zumo de fruta y fruta fresca.
   
– Para los que necesitan proteínas: Leche con cacao o yogur, pan con jamón o fiambre y queso fresco. Fruta o zumo.
   
– Para los vitaminados. Leche, yogur con muesli y macedonia de frutas con zumo.   
   
– Para unos huesos fuertes. Leche con cacao, pan con mermelada y queso fresco, y fruta.
   
– Y si en el colegio toca deporte. Yogur natural con azúcar, miel y muesli, zumo de naranja, pan con queso fresco y jamón, y frutos secos.

¿Qué comen los escolares españoles?

En España suspendemos en obesidad infantil y estamos a la cabeza de Europa. A casi la mitad de los niños españoles les sobran algunos kilos. ¿Quién tiene la culpa de que nuestros niños tengan sobrepeso? ¿Comen mal en el colegio, comen mal en casa o es una mala combinación de estos dos?

En este programa de +Gente de TVE se plantean una serie de preguntas que indagan sobre la situación actual de los escolares españoles en materia de nutrición y educación alimenticia. Con este fin, el equipo del programa ha invitado en el plato algunos especialistas en gastronomía y nutrición para debatir el tema.

Unas fotos con bandejas de la comida de un colegio escocés difundidas por una niña de nueve años han revolucionado las redes sociales. Pizzas, hamburguesas y fritos son la base de un menú que aporta pocas cosas buenas, son unánimes los especialistas. Algunas conclusiones a que se ha llegado. Estamos abandonando la dieta mediterránea y esto nos va a pasar factura a la larga. Nos decantamos por los productos precocinados, que abundan de grasas. En la fiambrera, de lunes a viernes, nos falla la originalidad.

En cuanto los adultos, la situación es aún más preocupante: uno de cada cuatro españoles padece obesidad. Si los padres no dan ejemplo, ¿cómo entonces pretendemos que los hijos se alimentarán bien? Si los padres rechazan la verdura, es lógico que los niños les imiten.

Según un estudio reciente uno de cada tres colegios españoles deja mucho que desear en cuanto la comida. Un equipo de reporteros del programa acompañados por un especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha acudido a un colegio público en Madrid, CEIP Gabriela Mistral, para ver qué es lo que comen nuestros escolares en su día a día. Macarrones a la boloñesa, ensalada, pescado, para beber agua y de postre pera de conferencia y leche, es lo que llena la bandeja escolar este día. Un menú de lo más saludable, ya que los carbohidratos y la proteína aquí presentes son fundamentes para el desarrollo y crecimiento infantil.

Diego Such, director del colegio, explica que además de este menú, hay otro que está dirigido a los niños que están con una dieta especial, como es en el caso de los celíacos, y su silla con dibujo distintivo lo indica a quienes les sirven la comida. “Estos niños tienen un plato de color distinto para que así sepan que tienen que comer del suyo y no del niño de al lado”, apunta D. Such.

Ante esta realidad, la conclusión, según Rubén Bravo de IMEO es que “tal vez el problema lo tenemos en casa”, ya que muchos padres no dan suficiente importancia al desayuno y se pasan con las cantidades y los postres a la hora de cenar.

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Fuentes: +Gente, Canal 1 de TVE

¿Cuánta grasa tienes?

De cara a una dieta no basta con saber los kilos que nos sobran, hay que saber cuánta grasa tenemos en el cuerpo y dónde está distribuida.  Por esto hay pruebas, cada vez más avanzadas que diagnostican el grado de obesidad. Para mostrarnos cómo son estas pruebas, el equipo de reporteros del programa Saber Vivir de TVE han acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El estudio EIS es una prueba indolora, que no es molesta y que se realiza a través de unos electrodos», explica Rubén Bravo, especialista en obesidad de este centro médico dedicado a la obesidad. Mediante una corriente eléctrica podemos analizar una serie de datos para literalmente medir la grasa corporal del paciente. Podemos obtener datos del estado emocional del paciente. La serotonina, por ejemplo nos indica los niveles de ansiedad que tiene la persona; la dopamina, si hay una tendencia depresiva y la leptina nos va a dar los niveles de hambre.

Otra prueba muy útil en el diagnóstico de la obesidad es la que nos permite obtener una serie de datos metabólicos. Se realiza a través de un escáner llamado IDEXA, que nos va a dar los niveles de «grasa buena» y «grasa mala» -ésta suele ser la grasa visceral que se encuentra acumulada en la zona del abdomen-. Con la ayuda de esta tecnología podemos evaluar el riesgo cardiovascular de un paciente y, también, si existe una retención de líquidos importante.

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Insisten en la relación entre el parto por cesárea y la obesidad infantil

ABCSalud

Un estudio de investigadores estadounidenses ha reafirmado la teoría de que los niños nacidos por cesárea tienen más posibilidades de padecer obesidad, informa la revista Archives of Disease in Childhood.

La investigación -realizada por expertos del Hospital de la Infancia de Boston (EE.UU.)- vuelve a poner de relieve la conexión entre los partos por cesárea y el sobrepeso infantil y desaconseja dar a luz de esta manera si no es por motivos estrictamente clínicos. Sin embargo, otros estudios publicados recientemente llegaron a una conclusión opuesta.

Los investigadores analizaron la evolución de 1.255 niños nacidos en ese centro sanitario entre 1999 y 2002, 284 de ellos por cesárea, desde las 22 semanas de gestación hasta los tres años.

Mientras que solo un 7,5 % de los bebés que dieron a luz de manera natural padecían obesidad cuando tenían tres años, este porcentaje se doblaba hasta un 15,7 % en los casos donde se produjo esta intervención quirúrgica en el parto.

Flora intestinal

Los autores del estudio atribuyen esta relación a las diferencias en la composición de la flora intestinal entre los nacidos por parto natural o por cesárea. Entre este último grupo, los investigadores han encontrado un mayor nivel de bacterias «firmicutes» que, según otros estudios, también abundan en los intestinos de las personas obesas y son uno de los factores que pueden conducir a dicha enfermedad.

Asimismo, se apunta que los partos por cesárea son más habituales entre las madres con obesidad, lo que también podría favorecer el sobrepeso de sus hijos.

Lactancia

Los autores de la investigación también analizaron otros factores que podrían influir en la obesidad infantil como la duración del periodo de lactancia o el tiempo de exposición a la televisión y ninguno de ellos presentó diferencias significativas.

Ante esta situación, los autores señalan la importancia de evitar los partos por cesárea siempre que no sea por indicaciones médicas. «Las mujeres embarazadas que escojan un parto quirúrgico cuando no haya motivos clínicos para hacerlo deberían saber que sus hijos serán más propensos a padecer sobrepeso», advirtieron en el estudio.