41% de los madrileños tienen problemas de sobrepeso y obesidad. Lo dice la última estadística de Comunidad de Madrid. José es una de estas personas que sabe lo que es ser obeso, aunque ya ha dejado de serlo gracias a la banda gástrica y el apoyo profesional. Tiene 26 años e ya sabe lo que es poner su vida en peligro. Antes de acudir al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para buscar ayuda médica, comía 4000 calorías al día y pesaba 185 kilos. Confirma que llegó hasta este extremo debido a la ansiedad y las depresiones que a menudo tenía que lo impulsaban comer de forma compulsiva. Hizo todo lo posible para adelgazar por su cuenta. “Me encerraba con días en una casa, comiendo lo mínimo, sin salir y relacionarme con la gente”, cuenta. “Así llegué a perder hasta 50 kilos que luego no tardaba de recuperar”, explica al equipo de Telemadrid.
La obesidad es uno de los principales enemigos del corazón, junto con la hipertensión alta, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes y el estrés. La presencia de esta enfermedad aumenta por cinco el riesgo de mortalidad en quienes la padecen. Sin embargo, existe una contradicción: conocemos el problema, pero resulta que esto no es suficiente para cambiar las estadísticas. En esta entrevista, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos da algunas respuestas que ayudan a entender el problema.
Actualmente las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Unión Europea, donde más de dos millones de personas fallecen al año por este motivo. ¿Qué hacemos mal, en este sentido, y qué tendríamos que cambiar para superar el problema?
La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI, hoy en día las enfermedades infecciosas han pasado a un segundo plano y son las enfermedades crónicas las que causan un verdadero problema de salud pública en nuestra sociedad. El porcentaje tan elevado de obesidad que hay no está condicionado por un vector común, los nuevos estilos de vida en los países industrializados en los que el consumismo, el estrés y el sedentarismo son el pan de cada día están provocando un aumento desenfrenado del sobrepeso y la obesidad. Por ello es de vital importancia que se ejerza una mayor presión socioeconómica, en los medio de comunicación y en los centros de educación infantil trasmitiendo la importancia de llevar una correcta alimentación y practicar ejercicio físico regular.
Considero que el trabajo que ejercemos en los centros de atención primaria es insuficiente si existe tal reclamo social hacia el consumismo de alimentos cada día más manufacturados y unos cánones de estilo de vida erróneos, por ello debería existir un mayor control en los medios de comunicación, en las industrias alimentarías y una enseñanza reglada en los centros escolares que permita a los niños tener una cultura nutricional adecuada.
¿Qué porcentaje de las personas con obesidad, que acuden en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en busca de remedio, padecen dolencias cardiovasculares?
Para determinar el riesgo cardiovascular que tiene una persona con obesidad (con exceso de grasa corporal) es importante valorar qué porcentaje de grasa se encuentra a nivel visceral. Para calcular esto, en el IMEO, utilizamos analizadores de composición corporal multifrecuencia segmentales a partir de los cuales podemos estimar donde se localiza la grasa de cada persona. No obstante, tenemos que considerar que la obesidad abdominal es una condición fisiopatologica que nunca viene sola, por ello es imprescindible valorar otros factores de riesgo como son, tensión arterial, colesterol, triglicéridos, mala circulación (varices, tromboflebitis), problemas respiratorios o síndrome de resistencia a la insulina y así definir el síndrome plurimetabolico que padece la persona, el cual tendremos que tratar de forma integra.
Según las estadísticas realizadas en el IMEO en los últimos 12 meses el 68% de las personas que han acudido al centro tienen un claro riesgo cardiovascular cumpliendo al menos 4 de los parámetros de riesgo cardiovascular citados:
– Obesidad abdominal
– Hipertensión
– Colesterol HDL disminuido
– Triglicéridos elevados
– Problemas respiratorios: apnea del sueño, asma, síndrome de Picwick (cuadro de insuficiencia cardio-respiratoria), apnea nocturna.
– Síndrome de resistencia a la insulina o diabetes
– Tromboflebitis, varices.
¿Qué dificultades, relacionadas con el mal funcionamiento del corazón, encuentran en su vida diaria los niños con sobrepeso y obesidad? ¿Qué soluciones hay?
Uno de los mayores problemas que encontramos en el niño obeso es la inactividad física, se crea un círculo vicioso en el que el niño cada vez gana más peso y es más vulnerable al esfuerzo. Las taquicardias reactivas al esfuerzo, los problemas de asma e insuficiencia cardiorrespiratoria son cada día más frecuentes en los niños con obesidad, todos estos problemas generan en el niño un rechazo total al esfuerzo y una falta de autoestima que refuerza negativamente esta situación. Para conseguir resultados positivos es importante que se empiece con un programa dietético y una ayuda psicológica con la que el niño pueda perder peso e ir motivándose poco a poco. El comienzo del aumento de la actividad física debe ser muy paulatinamente, cuando el niño haya perdido un 10% de su peso y siempre buscando actividades que puedan motivarle. La prevención reduce las muertes por dolencias cardiovasculares.
¿Qué consejos útiles han de seguir las personas en este grupo de riesgo para alejar el peligro?
Las enfermedades cardiovasculares se manifiestan normalmente en el adulto, no obstante, los primeros signos de aterosclerosis comienzan en la edad pediátrica. Para evitar dolencias cardiacas en el futuro todo niño, adolescente o adulto con sobrepeso u obesidad debería realizarse un estudio completo de los marcadores de riesgo cardiovascular, aumento del estrés oxidativo e inflamación con los cuales se pueda detectar precozmente su riesgo cardiovascular. En el IMEO consideramos que es imprescindible realizar estos estudios en nuestros pacientes para valorar sus riesgos metabólicos y ofrecer tratamientos que traten a la persona en todo su conjunto. Aparte de realizarse estudios de prevención cardiovascular el obeso debería entrar a formar parte en un circuito de tratamiento multidisciplinar médico, dietético y psicológico con el que pueda conseguir resultados satisfactorios; las dietas no personalizadas y el ejercicio no controlado pueden ser peligrosos si existe un riesgo cardiovascular elevado y por ello siempre se debe acudir a un centro médico especializado en obesidad y enfermedades cardiovasculares.
Los primeros testimonios de la obesidad nos llegan de Hipócrates, quién observó que «los muy gruesos tienden a morir antes que los delgados». Unos siglos después, Cornelio Celso, un enciclopedista romano escribió en su obra «De Medicina» que «las personas obesas fallecen más bien por enfermedades agudas y sofocaciones, y a menudo mueren de muerte repentina; lo que no sucede casi nunca a las personas delgadas».
Hoy en día las estadísticas son más que alarmantes. Está demostrado que en una persona obesa aumenta por TRES la probabilidad de desarrollar cáncer de Colón; por CUATRO, artritis; por CINCO, un problema cardiaco y por OCHO, una diabetes del tipo II. Además, se sabe que la obesidad está relacionada con seis de cada diez muertes debidas a enfermedades no contagiosas y, de media, reduce en diez años la vida de quienes la padecen, según datos de la Oraganización Mundial de Salud (OMS).
¿Es posible acudir a la banda gástrica, siendo diabético?
«Una persona diabética puede acceder a la banda gástrica –afirma Carmen Arribas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ante los espectadores del programa +Vivir–, ya que muchas veces la diabetes es una consecuencia de la obesidad y del mal funcionamiento del páncreas, porque todos los órganos se rodean de demasiada grasa». Para más información, ver el video.
Después de dormir el paciente, se le realizan unas mínimas incisiones, accediendo al estómago mediante laparoscopia. Se accede al estómago para colocar un anillo de silicona en la entrada del mismo. Se sitúa una válvula de desbloqueo en una zona subcutánea para poder manejarla en un futuro. Se cierra una válvula envolvente y también la sutura, protegiéndola con un vendaje abdominal. La banda gástrica es adaptable a cualquier tipo de obesidad y se puede ajustar según la necesidad de ingesta.
“Hace unos años bailaba flamenco. Dejé de bailar y empecé a engordar hasta que me volví obesa. Me cansaba mucho, se me hinchaban los pies y llegó un punto en el que pensé que algo debía de hacer”. Esta es la historia de Amaya, paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Tras ponerse la Banda Gástrica, esta mujer afirma que ha recuperado su peso ideal y ha vuelto a su vida de antes, con más energía y satisfacción.
Se calcula que para el año 2030 habrá 6 millones de nuevos casos de cáncer y 17 millones de muertes a causa de esta enfermedad. Además, está demostrado que en una persona obesa aumenta la probabilidad de desarrollar algún tipo concreto de cáncer, como es el de Colón o próstata en los hombres y el cáncer de mama o del útero en las mujeres.
Las buenas noticias son que el 40% de las neoplasias se pueden evitar, sobretodo el cáncer de pulmón, de piel o de colón rectal son potencialmente evitables, si llevamos en la práctica y seguimos consejos tales como no fumar, limitar el consumo de alcohol, limitar la exposición excesiva bajo el sol y mantener un peso ideal a través de una dieta equilibrada, donde se requiere la práctica del ejercicio físico de forma regular.
En el Día Mundial contra el cáncer, Carmen Arribas, Directora técnica y asistencial del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha intervenido en el programa de Radio Intereconomía para darnos unos consejos muy útiles que nos ayudan entender por qué mantener un peso saludable es de vital importancia.
Todo lo que necesitas saber sobre la Banda Gástrica Ajustable: video, indicaciones, implantación y postoperatorio, resultados y efectos secundarios. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad contesta tus preguntas paso a paso.
¿Qué es la Banda Gástrica?
Es un anillo fabricado en titanio y envuelto en un colchón de silicona, no tóxico. Posee un sistema hinchable en la superficie interna de la envoltura de silicona con un cierre hidráulico, sin necesidad de sutura. Esta envoltura atraumática reduce el riesgo de ulceración en el estómago. También ofrece un sistema de desbloqueo o regulación del diámetro del propio anillo, para regular sin necesidad de intervención, el hueco de entrada de alimentos en el estómago.
¿Cómo se coloca?
Mediante laparoscopia con mínimas incisiones, se accede al estómago para colocar el anillo en la entrada del mismo y fijarlo con puntos gastrogástricos no reabsorbibles (para evitar el fenómeno de deslizamiento). Una vez colocado se sitúa el catéter o válvula de desbloqueo en una zona subcutánea para poder manejarla en el futuro, y regular el diámetro de cierre o apertura sin necesidad de una nueva intervención. Posteriormente se procede a la inyección de 2 CC en la envoltura de silicona situada en la superficie interna del anillo, para prevenir posibles ulceraciones. Esta envoltura se cierra automáticamente a través de un sistema de cierre hidráulico. Para finalizar se cierra con sutura, y se protege con un vendaje abdominal.
¿Cómo funciona?
Con la implantación de la Banda Gástrica reducimos severamente el orificio de entrada al estómago, consiguiendo una reducción importante del apetito, además de la provocación de vómitos si se produce una ingesta excesiva de alimentos. De esta manera se produce una regulación positiva de la ansiedad, ya que las ingestas deben ser mínimas para no producir los desagradables vómitos. Para asegurar y controlar la pérdida de peso progresiva y saludable, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad combinamos esta técnica con un tratamiento multidisciplinar donde infieren controles periódicos, sencillas y personalizadas dietas médicas variables en cada fase del tratamiento, planes Sport de reafirmación, sesiones de Mesoterapia para facilitar la eliminación de grasa en aquellas zonas de mayor concentración, masajes linfáticos, reafirmantes, Tecnología PRUS. para adaptar poco a poco la piel a la pérdida de grasa.
Duración del tratamiento
El tratamiento diseñado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad tiene una duración relativa de 24 meses, variable con dependencia de la necesidad de pérdida de peso del paciente. Una vez se pierda el peso necesario el resto de la duración del tratamiento, está pensado para el mantenimiento del peso ideal alcanzado. La Banda Gástrica puede estar instalada en el estómago toda la vida, sin riesgo de deterioro de la misma.
¿Para qué pacientes está indiado?
Pacientes con obesidad severa o mórbida. Superior a los 35 kg de sobrepeso.
Preoperatorio
Sencillas pruebas preoperatorias como son una analítica sencilla, una placa de tórax y una endoscopia digestiva.
7 días antes
Evitar el frío intenso (nieve) y el calor sofocante (sauna, playa).
Duración de la intervenión
40 minutos aproximadamente.
Anestesia
General.
Incisiones
De unos 5 cm aproximadamente, vertical a la altura del abdomen. Con el tiempo se vuelve prácticamente imperceptible. También se puede insertar por cirugía laparoscópica, realizando entre 4 y 5 incisiones mínimas, apenas inapreciables.
Hospitalización
24 horas.
Postoperatorio
Ciertas molestias durante los primeros días.
Un mes de dieta líquida.
Vendaje elástico abdominal, sustituido por faja al dar el alta hospitalaria.
Apósito plástico sobre la incisión.
Puntos: Miniclips de acero quirúrgico o sutura, que se retiran sin molestias a las 2 semanas.
Cuidados
6 días: Puede ducharse o bañarse (apósito sintético inalterable al agua).
3 semanas: Evitar estar mucho tiempo en pie. Conviene caminar moderadamente.
1 mes: No tomar el sol directamente sobre la herida, para evitar que se coloree.
Resultados
· Pérdida severa del apetito.
· Provoca vómitos con la ingesta excesiva de alimentos.
· Regulación de la ansiedad.
· Consecuente pérdida de peso.
Efectos secundarios
Reducido riesgo de ulceración. Riesgo rebajado considerablemente por la nueva protección de silicona. La complicación más grave es la perforación gástrica posterior, provocada en la intervención. Si se provocara, a menudo pasa desapercibida hasta que cicatriza. Congestión gástrica producida por la excesiva ingesta de alimentos, eliminada en la mayoría de las ocasiones a través del vómito.
Intervenciones quirúrgicas y pruebas preoperatorias realizadas en la Clínica La Milagrosa en Madrid.
En este programa de +Vivir, Carmen Arribas, Directora de Atención al Paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) enseña una muestra de Balón Intragástrico. Es un globo, en este caso a medio inflado, para que se vea su capacidad a inflar más o menos de acuerdo con la capacidad del estómago de cada paciente. El balón se introduce en el estómago mediante una endoscopia, sin cirugía. Para visualizar las imágenes, ver el video.
El balon intragastrico(BIG) está indicado fundamentalmente para personas con un sobrepeso puntual, como podrían ser una postlesión deportiva que obliga a hacer un prolongado reposo, un postembarazo complicado, también con obligación de reposo, una depresión o cualquier causa que haga que durante un período determinado de tiempo se cogiera un sobrepeso importante. La persona que no está acostumbrada a estar a dieta, se ve muy dificultada a bajar 20-25 kilos sin ayuda médica. “Cuando se trata de una obesidad crónica, el BIG nunca será un tratamiento definitivo”, subraya Carmen Arribas, Directora de Atención al Paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Para más información, ver el video.
“El balon intragastrico no funciona cuando no se lleva un tratamiento nutricional de forma paralela que enseñe a la persona a comer, o cuando no esté acompañado por un apoyo psicológico que ayude al paciente a romper el vinculo entre la comida y los estados emocionales”, subraya la especialista del IMEO. El balon se retira como máximo a lo largo de 6 meses. Aunque esté hecho por una silicona muy resistente, no hay que olvidar que en el estómago existen jugos ácidos que van a dañar esta silicona. En los casos, cuando no se trata de un sobrepeso puntual, es preferible acudir a la Banda Gástrica que tiene la ventaja de no ser irreversible. Una vez colocada en el estómago del paciente, se lleva durante todo el día. Una vez logrado el objetivo –una pérdida importante de peso o alcanzado el peso ideal–, la Banda se retira. Para más información, ver el video.
Harta de su sobrepeso, Fabiana toma la decisión de acudir al Instituto Médico Europeo de la Obesidad. En los seis meses siguientes tras colocarse el balon intragastrico, afirma de haber perdido 18 kilos. Luego se ha quedado embarazada y a poco tiempo de nuevo ha cogido peso, como ella misma señala, a lo mejor porque no ha cumplido con las pautas nutricionales de seguimiento. Tras acudir una segunda vez al centro, se ha decidido a dar un paso más allá, que sería un tratamiento definitivo, y se ha colocado la Banda Gástrica, que le ha permitido mantener un peso saludable. Para escuchar el testimonio, ver el video.
Carmen Arribas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad presenta la institución en el programa de Manuel Torreiglecias +Vivir. “Para vencer la obesidad no hacen falta dietas milagro, sino educación alimenticia”, subraya la especialista del I.M.E.O. donde 38 profesionales están al servicio de los obesos. El tratamiento por excelencia, conocido como banda gástrica, es una cirugía que se practica hace más de 20 años en Europa. Destaca por su seguridad, su mínimo riesgo, la corta estancia hospitalaria y los buenos resultados que ofrece.
Para más información, ver el video:
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Después de dormir el paciente, se le realizan unas mínimas incisiones, accediendo al estómago mediante laparoscopia. Se accede al estómago para colocar un anillo de silicona en la entrada del mismo. Se sitúa una válvula de desbloqueo en una zona subcutánea para poder manejarla en un futuro. Se cierra una válvula envolvente y también la sutura, protegiéndola con un vendaje abdominal. La banda gástrica es adaptable a cualquier tipo de obesidad y se puede ajustar según la necesidad de ingesta.
Para más información, ver el video.
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“Hace unos años bailaba flamenco. Dejé de bailar y empecé a engordar hasta que me volví obesa. Me cansaba mucho, se me hinchaban los pies y llegó un punto en el que pensé que algo debía de hacer”. Esta es la historia de Amaya, paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Tras ponerse la Banda Gástrica, esta mujer afirma que ha recuperado su peso ideal y ha vuelto a su vida de antes, con más energía y satisfacción.
Para escuchar su testimonio, ver el video.
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