¿Te sientes discriminado por tu aspecto físico?

¿Se han sentido discriminados o discriminadas por el físico? ¿Creen que las personas menos atractivas tienen más dificultades en la vida y menos oportunidades? ¿Por qué las mujeres tienen que estar más guapas que los hombres? Es parte de las preguntas que plantean los locutores del programa El Público de Canal Sur Radio para así recoger el contraste de opiniones que genera este tema tan versátil y contradictorio.

Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), a la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Los resultados muestran que el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino. Sobre todo son las mujeres obesas que tienen un gran problema a la hora de encontrar trabajo. «Cuando hacían la entrevista telefónica y veían su Curriculum, todo iba bien, pero cuando llegan a la última entrevista, llega el momento de la verdad cuando se han sentido discriminados por su aspecto físico y literalmente han perdido el trabajo», explica Rubén Bravo, especialista de nutrición de IMEO, sobre la experiencia de sus pacientes.

La opinión de los oyentes

«Cuando voy a una entrevista de trabajo, lo primero que juzgan es tu físico», se queja una oyente. «Mi novia es más bien gordita y aunque yo esté muy orgulloso de ella tal y como está, me duele que la rechazan en algunos trabajos de cara al público, porque «su aspecto no cumplía el protocolo de la compañía», anota otro oyente del programa.

El abordaje de la obesidad en mujeres precisa tratamiento psicológico

Europa Press
El tratamiento psicológico en el abordaje de la obesidad en mujeres es «fundamental» puesto que, en su aparición, influyen elementos emocionales que, en hombres, no tienen tanto peso, sostiene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, entidad que ha presentado un estudio que mide el grado de tolerancia de ambos sexos ante la obesidad con motivo del Día Europeo de esta problemática, que tiene lugar este sábado.

   Este experto, en declaraciones a Europa Press, ha reconocido que en hombres el detonante del sobrepeso y la obesidad es «más sencillo», puesto que suele ser solamente la comida, pero en mujeres radica en ocasiones en «un problema de ansiedad, de no saber gestionar (la situación), y de buscar la felicidad».

   No obstante, la encuesta, en la que han participado 380 personas (216 mujeres y 164 hombres) de las que el 52 por ciento estaban en su peso normal, el 37 por ciento tenía sobrepeso, y el 11 por ciento obesidad, revela que las mujeres suelen ser más intolerantes con sus homólogas obesas, al no entender que su aparición atiende a una enfermedad.

   «Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres obesas, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», ha precisado Bravo. Además, el 41 por ciento de las mujeres creen que la obesidad supone un problema estético frente al 21 por ciento de los hombres.

TRABAS EN EL MUNDO LABORAL

   Por otro lado, respeto a la cuestión laboral, las mujeres son más reticentes a que una persona obesa ocupe un puesto de trabajo cara al público (el 76%) que los hombres (un 14%). En este sentido, el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad describe las situaciones a las que tienen que enfrentarse muchas personas obesas que, aun teniendo un currículum brillante, encuentran trabas por su aspecto físico a la hora de realizar una entrevista con el directivo o gente de la empresa.

   En este sentido, todas las mujeres encuestadas que padecían problemas de obesidad denunciaron haber experimentado algún tipo de rechazo en el ámbito laboral frente al 36 por ciento de los hombres.

   En relación al plano sentimental, el sondeo revela que, a pesar de que todos entablarían amistad con una persona obesa, el 67 por ciento de las mujeres con peso normal o sobrepeso remediable no se casaría con una persona obesa. Esta opinión contrasta claramente con la de los hombres, quienes no tienen tantas reticencias a la hora de llegar al altar con una mujer con sobrepeso u obesidad (el 17%).

   «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», ha declarado Bravo. Los hombres españoles, sin embargo, «tienden más a mimar la barriga de la felicidad» y son los que más problemas de obesidad presentan en toda la Unión Europea, ha señalado.

INTOLERANCIA A LOS KILOS

   Por otra parte, a medida que las mujeres aumentan de peso son más intolerantes con los kilos que sobran: el 76 por ciento de las mujeres con normopeso, el 94 por ciento con un sobrepeso remediable y un 96 con problemas de obesidad muestran su rechazo.  

   «Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocracias profunda y disconformidad», ha señalado este experto.

   En general, sus afectados, bien sean hombres y mujeres, «no se conforman con ser obesos, no lo asumen, se sienten mal y luchan por dejar de serlo», ha aclarado, en relación al número creciente de personas con esta problemática que decide someterse a un tratamiento. A pesar de que la media de edad de estos pacientes ronda los 35-45 años, ha advertido de que cada vez hay más adolescentes que acuden al especialista para seguir un tratamiento, a consecuencia del estilo de vida actual.

¿Hasta qué punto toleras la obesidad?

Una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad detecta que las mujeres toleran menos los kilos de más en un contexto social, laboral o de salud 

 Las mujeres con una complexión física buena se muestran más reacias a la hora de considerar una pareja con exceso de peso. 

  • Una de cada tres mujeres con peso ideal o sobrepeso, relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.
  • A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. 

De cara al Día Europeo de la Obesidad[1] que la UE celebra el próximo 19 de mayo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha realizado un estudio de la opinión pública en Madrid con el que pretende medir el grado de tolerancia de ambos sexos hacia la enfermedad y los problemas en los que a menudo puede derivar: exclusión social, soledad, incomprensión o discriminación en el trabajo. Las ocho preguntas que forman el contenido de la encuesta se centran en el ámbito social, laboral y de salud. Las 380 personas que fueron entrevistadas, de ellas 216 mujeres y 164 hombres, pudieron dar como única posible respuesta  «Si» o «No» para reforzar así el contraste de opiniones. En función de la condición física y el Índice de Masa Corporal mostrado, los participantes formaron tres principales grupos: individuos con normopeso (presentan un 52% del número total), sobrepeso (un 37%) y obesidad (un 11% del número total estudiado).

Tras analizar los resultados, que mediante la presente el IMEO hace públicos, se ha llegado a varias conclusiones, algunas bastante sorprendentes. Todos los encuestados afirman de forma unánime que entablarían amistad con una persona obesa, pero cuando se trata de algún compromiso como el matrimonio, las cosas cambian. El 67% de las mujeres -todas en su peso ideal o con un  sobrepeso remediable-, se niegan a considerar los candidatos obesos. «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», señala Rubén Bravo, portavoz de la entidad. Los hombres españoles, sin embargo, tienden más a “mimar la barriga de la felicidad” y son entre los que más problemas de obesidad presentan en la UE[2]. A lo mejor por esta razón, el 83% de los representantes del sexo masculino encuestados indica que no les importaría casarse con una mujer «rellenita», si se dan las demás circunstancias. Las que sí, lo tienen claro, son las representantes del sexo femenino con un grado de obesidad importante. Todas ellas, en el 100% de los casos, afirman que aceptarán de marido un hombre que igual que ellas tiene obesidad.

Según las respuestas que se refieren a la salud, un 84% de las mujeres encuestadas (182 de un total de 216) ha indicado que no tolera los kilos de más. Curiosamente en este colectivo femenino se da el hecho que a la medida que aumenta el peso, aumenta la intolerancia al sobrepeso. De modo que a la pregunta «¿Toleras los kilos de más?» han contestado con NO un 76% de las mujeres con normopeso, un 94% de las que tienen un índice de sobrepeso determinado y el 96% de las mujeres con problemas de obesidad.    

A diferencia, un 78% de los hombres encuestados (128 de un total de 164), contesta afirmativamente la pregunta. La gran mayoría de este colectivo está en su peso ideal o tiene un índice de sobrepeso considerado aceptable. En cuanto a los hombres con obesidad y pese a que se trata de un problema de salud ya existente y arraigado, la inmensa mayoría, un 71% de ellos indica que NO tolera los kilos de más, coincidiendo así con sus homólogas.

“Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocrítica profunda y disconformidad», destaca Bravo y añade que estos datos nos revelan «el alto grado de sufrimiento que padecen los enfermos de obesidad”.

Hablando de salud, la encuesta demuestra que todos los entrevistados son conscientes de los riesgos que conlleva la obesidad. El 99% de las mujeres y el 93% de los hombres indica que no esperaría tener problemas más graves de salud para tomar medidas contra los kilos de más. Sin embargo, un porcentaje diminuto pero significante, por situarse en un estado avanzado de obesidad o muy próximo, formado por el 1% de las mujeres y el 7% de los hombres encuestados, confiesan que se han visto obligados a tomar medidas después de tener un susto que ha puesto en peligro su salud.

En lo referente a la parte estética, las opiniones difieren. El 79% de los hombres no creen que la obesidad es una cuestión de estética, aunque el 41% de las mujeres lo sitúan más como un problema de estética que de salud. Una de cada tres mujeres con una complexión física que se puede considerar buena relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.

«Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres con obesidad, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», comenta sus observaciones Bravo. En muchas ocasiones se olvida que se trata de una enfermedad crónica que repercute en la salud y necesita de una atención especial médica. 

A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Según los resultados de la encuesta, el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino.

En este sentido, el 76% de las mujeres con normopeso o sobrepeso remediable consideran que una persona con obesidad NO es la más adecuada para ocupar puestos de trabajo que implican dar cara al público. En cambio, el 86% de los hombres no tiene inconveniente.

No obstante, el 97% de las mujeres encuestadas afirma que no dudaría en contratar a una persona obesa en igualdad de condiciones, mientras que el 62% de los hombres preferiría no hacerlo.                    


[1] El Día Europeo de Obesidad (DEO) se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[2] Según la oficina europea de estadísticas (Eurostad) que los coloca al séptimo lugar entre los países comunitarios, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia. 

Los pacientes obesos tienen casi la mitad de probabilidades de fallecer por insuficiencia cardiaca

Europa Press
Los pacientes obesos tienen casi la mitad de probabilidades, un 49 por ciento en concreto, de fallecer por insuficiencia cardiaca, según un estudio de cinco hospitales madrileños publicado por la Revista Española de Cardiología (REC) que edita la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

   El estudio ha sido realizado por los departamentos de Medicina Interna del Hospital Universitario de Fuenlabrada (Madrid), el Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid), el Hospital Universitario Fundación Alcorcón, de la localidad madrileña del mismo nombre, el Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) y el Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Además, también ha intervenido el servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital fuenlabreño.

   Así, el análisis ha evidenciado que las personas obesas con insuficiencia cardiaca «tienen un mejor pronóstico de la enfermedad», explican los autores. Además, el análisis realizado arroja el dato de que el riesgo de reingreso «es un 19 por ciento menor» en estos pacientes.

   Este efecto es conocido en el mundo científico como «la paradoja de la obesidad», por la cual, en procesos agudos y enfermedades crónicas, actúa «como factor de buen pronóstico en los casos de insuficiencia cardiaca», manifiesta la jefa del departamento de Medicina Interna del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid, la doctora Raquel Barba. Todo ello se produce a pesar de que la obesidad es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular que cada año causa en España 28.000 muertes.

Cuanto más peso, más supervivencia a las descompensaciones agudas

   Una explicación a este fenómeno la encuentran los expertos en la aparición precoz de la insuficiencia cardiaca en estos pacientes obesos y su consecuente tratamiento. No obstante, también ayuda que el mayor peso venga acompañado con una mayor reserva metabólica, «lo que permite una mayor supervivencia a las descompensaciones agudas por enfermedad crónica», señalan desde la SEC.

   Los enfermos que si salen mal parados respecto a su comparativa con los pacientes de peso normal son los desnutridos. Según la publicación, éstos «tienen el doble de probabilidades de fallecer por insuficiencia cardiaca y un riesgo de reingreso un 36 por ciento superior» a los aquejados con un peso estándar.

   En cuanto a las incidencias que produce la enfermedad, los expertos señalan que produce «elevados marcadores de inflamación crónica y del factor de necrosis tumoral alfa». Esto supone la alteración de la absorción de nutrientes en el tubo digestivo, «lo que contribuye, junto con otros factores, a la presencia de malnutrición en pacientes con enfermedad cardiológica avanzada», indican.

   Sin embargo, la SEC recuerda que la obesidad y el sobrepeso «siguen considerándose como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular». Por ello, sus expertos recomiendan «un mejor control del peso y el seguimiento de una dieta saludable».

Come rápido, pero bien

La mala reputación de la comida basura y los estudios sobre obesidad imponen cambios en los menús «fast food»

Fuente: As
Cada vez más y debido a las altas tasas de obesidad en los países desarrollados, la alimentación se está convirtiendo en un problema de estado. Recientemente Italia ha declarado la guerra a la comida basura imponiendo mayores impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas y pidiendo a los productores de bollería industrial que rebajen el azúcar y el sodio; hace un mes, los médicos británicos (tras un estudio que revelaba que casi el 50% de los ingleses serán obesos en 2030) lanzaron una campaña contra las marcas que comercializan este tipo de comida.

Pero es importante diferenciar entre comida basura y comida rápida. Mientras que la comida basura se refiere a alimentos que ingeridos de forma habitual resultan poco saludables por sus contenidos en grasas, azúcares y falta de vitaminas como las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas, la comida rápida es simplemente la que se realiza en poco tiempo. Y cada vez son más las opciones disponibles para comer en poco tiempo de forma sana y nutritiva. Conviene distinguir entre los restaurantes de influencia anglosajona y los de mediterránea, que normalmente son más sanos y variados.

El truco, tanto si se prepara en casa como si elegimos almorzar o cenar fuera, está en optar por ensaladas y patatas cocidas mejor que fritas, en carnes a la plancha antes que rebozadas, en evitar las salsas y condimentos elaborados, en prescindir de los dulces de excesivas calorías. Una buena idea puede ser optar por un bocadillo con algún ingrediente protéico (jamón, atún natural, pavo…) y abundantes vegetales.

Obesidad: Multiplica el riesgo de artrosis

Fuente: Ella hoy

La obesidad no solo es un problema de sobrepeso, sino que también puede ser un factor de riesgo de desarrollo de otras enfermedades, como es el caso de la artrosis, un trastorno de la salud que las personas obesas tienen hasta el doble de posibilidades de padecer. Y no es el único, porque también son más proclives a padecer síndrome metabólico. Prevenir es ganar en salud, máxime en el caso de la obesidad, un problema que cada vez preocupa más a los médicos.

Padecer obesidad o problemas de sobrepeso nos hace más vulnerables a determinados trastornos de salud añadidos. Así, la obesidad y la diabetes van directamente de la mano, siendo un factor de riesgo además de síndrome metabólico. Pero no es el único trastorno parejo y más común de lo que hasta se creía. Se trata de la artrosis, un problema que, según el estudio de investigación llevado a cabo por el Hospital de Sabadell y presentado en el Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación de la Artrosis, tienen hasta el doble de probabilidades de padecer las personas con obesidad, un trastorno de la salud que, fundamentalmente por su mayor prevalencia en niños y adolescentes, cada vez preocupa más a los médicos y especialistas en nutrición, porque no hay que olvidar que la alimentación, desequilibrada e inadecuada, está detrás de la mayoría de los diagnósticos de obesidad.

El estudio se ha basado en el análisis de la relación entre el desarrollo de artrosis y los pacientes con riesgos de síndrome metabólico y riesgo cardiovascular, como puede ser la diabetes, hipertensión, altos niveles de triglicéridos, colesterol o exceso de grasa en la zona abdominal. Hay que apuntar que hasta ahora sí se había analizado la relación entre obesidad y artrosis de rodilla, por el exceso de peso o los kilos de más que deben soportar las piernas, pero no se había indagado en si la relación iba más allá, es decir, a la artrosis de las manos.

Mantener un peso ideal es ganar en salud, porque la obesidad, además de constituir un factor de riesgo de trastornos cardiovasculares, ahora también se constata que lo es de la artrosis. De hecho, la obesidad multiplica los riesgos. Un riesgo que, como añaden los autores del estudio, se puede combatir con la práctica de una actividad física moderada, como puede ser un paseo de media hora al día. Un sencillo ejercicio que ayuda a mejorar nuestro estado de salud.

La artrosis de las manos está directamente relacionada con el envejecimiento, una degeneración de los cartílagos de las articulaciones que, según los especialistas de la Sociedad Española de Reumatología (SER), aparece a partir de los 40 años, como media. Suele ser un trastorno benigno, pero sí puede provocar complicaciones y mermar la calidad de vida, ya que puede conllevar dolor, dificultades para realizar movimientos y deformación de los dedos.

Dieta vegetariana de Adele

La cantante Adele ha decidido dejar de fumar y perder algunos kilos para lucir un aspecto más saludable. Haciendo una dieta vegetariana, la artista ha conseguido bajar 6 kilos en solo unas semanas. En este programa de La mañana de la 1, el especialista en nutrición Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos deja algunos consejos al respecto.

En una dieta equilibrada hay que tener hidratos de carbono, proteínas y grasas: carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres, frutos secos, frutas, verduras y pasta. En el caso de las dietas vegetarianas hay que quitar las proteínas, es decir la carne y el pescado. Sin embargo, existen algunas variedades de dietas vegetarianas, como es la ovolactovegetariana que permite el consumo de huevos y lácteos. En este tipo de dietas, hay que tener mucho cuidado, porque la deficiencia de la vitamina B12 puede ser muy importante.

La Organización Mundial de la salud (OMS) nos marca que una mujer debe tomar al día entre 0,8 y 1 gramo de proteína por kilo de peso. A través de los vegetales es imposible conseguir estas cantidades . «Entre los problemas que podemos tener, como consecuencia de este déficit, son debilidad a nivel físico y mental y bajada de la masa muscular«, advierte Bravo.

Normalmente los vegetarianos intentan conseguir proteínas a través de la tofu –un derivado de la soja–, o también de algunos legumbres, pero aún así es difícil llegar a las cantidades recomendadas de proteína. Si estas deficiencias se prolongan o si la dieta se realiza sin un control médico, a la larga pueden aparecer fatiga crónica o fibromialgia.

Fuente: La mañana de la 1, TVE

Los 10 errores más comunes cuando nos ponemos a dieta

Suprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazaruprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazar

I. Zamora / ABC

Para muchos, sobre todo para aquellos que han comenzado a intuir los primeros rayos de sol a la vuelta de la esquina, ha llegado la hora de hacer dieta e intentar ponerse a tono para lucir cuerpo durante el verano. Llegan, como cada año, la avalancha de productos milagro, las dietas milagro, las altas dosis de ejercicio y todo tipo de trucos que nos permitan aproximarnos en poco tiempo (y a ser posible con poco esfuerzo) al tan ansiado cuerpo 10.

Si estás pensando en hacer dieta, es importante que tengas en cuenta algunas de las falsas creencias más extendidas en lo que a la alimentación se refiere. ABC ha consultado a una nutricionista sobre los mitos más comunes en nuestra rutina alimentaria y hemos descubierto que muchas de las costumbres que intentamos evitar a la hora de cuidar nuestra figura carecen, en realidad, de fundamento:

1. El pan engorda: No es cierto. ¿Cuántas veces has escuchado eso de «yo no como pan porque engorda»? Pues olvídate. La nutricionista Gretel Cabrera, responsable del área de Alimentación y Nutrición de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), asegura que «aunque cuando la gente se pone a dieta lo primero que hace es quitarse el pan, esta costumbre no tiene mucho sentido». Según la experta, «lógicamente el pan tiene un aporte calórico, pues está constiuido de cereales, pero lo que realmente engorda es la salsa en la que lo mojamos». Según nos explica, no es el pan lo que engorda, sino el hecho de que tenerlo sobre la mesa aumentará las posibilidades de que sucumbamos a esa rica salsa que acompaña nuestros planos y con eso sí acabemos engordando. «Si cuidamos los acompañamientos, se puede comer con pan perfectamente, pues el hecho de que lo incorporemos a la dieta no nos engordará más». Eso sí, Cabrera nos recomienda saber qué tipo de pan comemos: «El pan de molde, por ejemplo, tiene más calorías».

2. Suplementos alimenticios, solo si de verdad son necesarios: Hay quien, de manera casi aleatoria, decide suprimir ciertos complementos básicos de la dieta y sustituirlos por complementos alimenticios que faciliten los aportes vitamínicos de alimentos que son fundamentales. La nutricionista Gretel Cabrera considera, no obstante, que «hay que valorar los suplementos desde otra óptica. Si pasas por un periódo de embarazo o convalecencia y requieres nutrientes, necesitarás un complemento que te ayude, pero muchas veces utilizamos erróneamente este tipo de pastillas en lugar de cambiar nuestros hábitos de vida y de consumo».

3. Prohibido mezclar hidratos y proteínas: Falso. «Lo que conseguimos con este tipo de costumbres es perder peso en poco tiempo, dado que dejamos de comer calorías». La experta considera, por ello, que hacer una dieta disociada nunca será la mejor manera de adelgazar. «El objetivo de toda dieta debería ser llevar una vida sana, cambiar nuestra rutina de alimentación, aprender a comer bien…Las dietas disociadas son las más famosas y tienen muchísimos seguidores, pero a la larga no conseguirás lo que buscas».

4. El agua engorda si la bebes durante las comidas: Falso. El agua es un alimento acalórico, es decir, no aporta calorías. Según un informe de CECU en este sentido, beber agua antes de las comidas aumenta la sensación de saciedad, por lo que es recomendable beberla si estamos haciendo dieta y nuestro objetivo es sentirnos más saciados.

5. Fin a los dulces y a los caprichos: Tampoco hace falta renunciar a los pequeños placeres de la vida si queremos ponernos a tono. Según la experta, «para hacer dieta no es indispensable renunciar a cosas que te gusten, ni siquiera a los dulces, a los helados o a un plato de pasta con salsa bolognesa. Lo realmente necesario es plantearnos otro tipo de vida en la que estemos mucho más activos y adquiramos unos hábitos más saludables». Si conseguimos esto, podremos estar delgados incluso comiendo chocolate.

6. Las frutas ácidas adelgazan: No es cierto. Para Gretel Cabera, este mito «está asociado a los productos de limpieza, que siempre han asociado alimentos como el limón a acciones desengrasantes». «No existe ningún alimento que tenga la función de adelgazar».

7. Los productos integrales adelgazan: Es cierto, como explica Cabrera, que los productos integrales son ricos en fibra y producen una mayor sensación de saciedad que otro tipo de alimentos. Por ello, «si queremos estar saciados siempre será mejor comer pan integral que pan normal, o pastas integrales, puesto que comeremos una cantidad menor al estar más llenos». Pero en ningún caso los productos integrales facilitan la pérdida de peso: «podremos adelgazar si reducimos las cantidades, pero nunca comiendo un tipo de alimento determinado».

8. Prohibido comer carbohidratos de noche: Otro falso mito. De hecho, la experta no sabe de dónde sale está leyenda urbana tan extendida. «Como en los casos anteriores, lo único que debemos hacer es reducir las cantidades, sobre todo por la noche, puesto que no vamos a consumir energía». Sin embargo, asegura que, al igual que las frutas, «los hidratos de carbono están permitidos por la noche. Solo hay que intentar hacer una comida menos copiosa, pues no utilizaremos ese aporte de energía de manera inmediata si nos vamos a la cama».

9. Los productos light adelgazan: Según las recomendaciones de CECU, un producto light es aquel al que se le han reducido los aportes calóricos. Esto significa que estos alimentos engordarán menos que el resto pero, en ninguno de los caso, mejorarán nuestra figura.

10. Saltarse una comida adelgaza: También es falso. De hecho, saltarse una comida es un mal hábito de vida que puede acabar por salirnos caro. Además, es posible que incremente en gran medida el hambre y acabemos comiendo de manera descontrolada durante la siguiente comida, consiguiendo precisamente lo contrario que nos proponíamos. En definitiva, y según la experta de CECU, «es un completo error hacer dieta poco antes del verano para conseguir un cuerpo perfecto. La única clave que funciona si queremos estar a tono en los meses de calor es comenzar a cuidarnos desde el verano anterior. Solo modificando nuestras rutinas y nuestras costumbres conseguiremos un buen cuerpo y una vida saludable

El pan no está relacionado con la aparición de sobrepeso u obesidad

Europa Press

El consumo de pan no está relacionado con la aparición de sobrepeso u obesidad, según un estudio realizado por investigadores del Departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, cuyos resultados han sido publicados en ‘Nutrition Reviews’.

   En concreto, la investigación ‘Relación entre el consumo de pan, el peso corporal y la distribución de la grasa abdominal: Evidencia de los estudios epidemiológicos’ evalúa si los patrones de alimentación que incluye el pan se asocia con la obesidad general o el exceso de adiposidad abdominal.

   Para ello, los investigadores analizaron los artículos científicos publicados durante los últimos 30 años que se centraron en patrones dietéticos que incluyen pan –grano entero y refinado– y su asociación con la obesidad.

   De esta manera, los resultados de los 38 estudios epidemiológicos analizados determinaron que los patrones dietéticos que incluyeron grano entero de pan no influyen positivamente en el aumento de peso y puede ser, incluso, beneficioso para el estado ponderal.

   Respecto a los hábitos alimentarios que incluyen pan refinado, la mayoría de los estudios transversales indican efectos beneficiosos, mientras que los de cohortes bien diseñados indican una posible relación con el exceso de grasa abdominal.

   «A pesar de que muchos profesionales recomiendan que los obesos excluyan el pan de su dieta, la realidad es que la evidencia científica no apoya esta medida. La mayor parte de los estudios revisados sitúan al pan en una posición neutra respecto a la obesidad, y al pan integral en una posición claramente ventajosa», ha argumentado el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra, uno de los investigadores.

   Por último, este experto ha apostado por reducir el consumo de azúcares y dulces y fomentar el uso de harinas menos refinadas, y «nunca reducir el consumo de pan».