Vino y jamón ibérico, ayudan a cumplir la dieta

Europa Press

jamón jamónEl Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha desarrollado una dieta que incluye el vino y el jamón ibérico y que permite perder una media de cinco kilos de peso en un mes de forma saludable, y es que «complace al paladar y al corazón».

Aunque las bebidas alcohólicas y los productos de porcino, «generalmente, son desaconsejados en las dietas indicadas para perder peso», estudios recientes «atribuyen por persona y año una media de 3,2 kilos de jamón y 21 litros de vino» de consumo, indican.

A juicio de los miembros del IMEO, estos dos productos pueden ser beneficiosos tomados con moderación y dentro de una tabla de alimentos compatibles debido «a su riesgo cardioprotector». Así lo señala el portavoz de este instituto, Rubén Bravo, que añade que la prohibición de comer ciertos alimentos presentes en los actos sociales «casi siempre conlleva el rechazo de la dieta o un posterior efecto rebote».

Por contra, manifiesta que si se sigue un régimen que gusta y no aburre, donde la comida es variada y destaca por su sabor, textura, aspecto y olor, «es mucho más probable que ésta se lleve a cabo con éxito».

En cuanto a los beneficios de ambos productos, desde el IMEO se destaca que el vino tinto «puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzheimer o demencia senil», además de que provoca «capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo».

EL JAMÓN AYUDA AL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

El jamón ibérico, que es consumido en el hogar por 9 de cada 10 españoles, es «la fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B», indican. Estos elemento son necesarias «para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro, y para mantener la masa muscular sin carencias en aminoácidos esenciales», señalan.

Además, su perfil lipídico «destaca por su bajo contenido en grasas saturadas y alto en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico», explican al tiempo que afirman que el jamón de bellota «es la mejor opción entre los ibéricos». Por todo ello, se ha desarrollado este régimen, el cual consta de estos elementos «todos los días».

Para desayunar, los expertos afirman que «no puede faltar el pan y el jamón, ni la fruta»; aunque de ésta se desaconseja «el plátano, el mango y el melón». Por su parte, el café se debe tomar «sólo o con leche desnatada», señalan.

A la hora de comer, destacan el consumo de verdura, «ya sea en forma de ensalada o puré, rehogada o al horno», y la presencia de un plato principal consiste en pescado o carne. En este último se pueden incluir «salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo», pero hay que evitar el pan.

Para beber, el patrón de consumo diario recomendado de tinto «es de una copa de 150 miligramos en el caso de las mujeres y hasta dos copas de la misma cantidad en los hombres». Estas cantidades deben repartirse entre la comida y la cena.

Precisamente, en la última toma del día, se aconseja un caldo, dos lonchas de jamón ibérico y una cantidad de entre 80y 150 gramos de carne o pescado. Por último, se puede consumir una onza de chocolate negro puro sin azúcar.

El ayuno terapéutico despierta las emociones y descongestiona el aparato digestivo

Radio Aragón

Hay algunos días marcados por la tradición católica como días de ayuno, como son el Miércoles de Ceniza o el Viernes Santo, días en los que no se come carne, se realiza una comida única o se hace una dieta basada en líquidos. No hay nada malo de vez en cuando dejar  descansar nuestro aparato digestivo, pero siempre y cuando se hace bien, advierten los especialistas en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En esta emisión del programa Despierta Aragón de la Radio de Aragón, Rubén Bravo del IMEO nos da algunos breves consejos sobre cómo ayunar. Los que ayunan deben saber que es sumamente importante estar bien hidratado siempre, utilizar las frutas para mantener estables los niveles de glucosa para evitar desvanecimientos o falta de vitalidad y asegurar una serie de nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo: legumbres, lácteos, verduras y pescados. Además, hacer ayuno ayuda contra la depresión, la ansiedad y potencia un bienestar general anímico.
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El ayuno extremo no tiene sentido alguno

El peso perdido con esta práctica se recupera rápidamente y es perjudicial para la salud. Los expertos aconsejan que, en caso de hacerlo, como método ‘depurativo’ o por creencias religiosas, debe ser más moderado (sin bajar de las 1.000 kilocalorías)

Ana Callejo Mora
Sección de Medicina del Correo Farmacéutico

Los zumos de verdura son muy importantes por su aporte vitamínico durante el ayunoEn Cuaresma y Semana Santa vuelve a sonar la expresión ayuno. Más allá de este simbólico gesto religioso, hay quien recurre al ayuno con fines depurativos o para adelgazar. ¿Es una medida saludable? No para los expertos en nutrición que han sido consultados por CF. Al menos el ayuno extremo.

Para Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC),“ayunar es alterar, de alguna manera, el protocolo del organismo. El ayuno total o dieta cero, consistente en agua y caldos sin calorías, es agresivo y poco justificado”.

Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición de la Universidad de Murcia, explica que“ si lo que se intenta es perder unos kilos, el ayuno no es eficaz porque acarrea un efecto rebote, por el cual el que ayuna un día come el doble al día siguiente. Además, provoca estrés metabólico”.

Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), está de acuerdo: “El ayuno extremo no tiene beneficios, puesto que lleva al organismo a desnutrición. Nunca debe hacerse con el objetivo de perder peso, porque la mayoría de lo que se pierde es agua, masa muscular y un poco de grasa. Este peso se recuperará rápidamente”.

Aranceta establece en un segundo nivel, que se sitúa por debajo del ayuno absoluto, lo que algunas clínicas especializadas -bajo supervisión de nutricionistas y médicos- denominan “ayuno terapéutico”, y explica que “los individuos que se someten a este método ingieren agua, zumos de frutas y algún tipo de complemento, llegando así a las 250 kilocalorías, como mínimo, al día. Es imprescindible que lo prescriba y controle un profesional, ya que se da un balance negativo de proteínas. Suele hacerse un fin de semana para desintoxicar”.

Bravo eleva las kilocalorías mínimas diarias necesarias en ”un ayuno en condiciones” a 1.000 ó 1.100. “Para desintoxicar es básico beber mucha agua, moderar la actividad física y nunca retirar las frutas y verduras porque el cerebro funciona con la glucosa”.

Garaulet disiente en el concepto de limpieza. “El organismo no es una casa. No es bueno privar a los órganos de energía. El propio ayuno provoca toxicidad, debido a la producción de cuerpos cetónicos”. Otra cosa es el tercer nivel: la restricción calórica (ver tabla de alimentos). Sin ser exactamente un ayuno es más eficaz en la pérdida de peso y en otros aspectos. “Hay que individualizar. Si calculamos que una persona necesita 2.500 kilocalorías al día le damos unas 1.800. Algunos estudios apuntan ya que esta pauta prolonga la vida”, dice el presidente de la SENC.

Aranceta y Garaulet coinciden en que en niños, mayores, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia estas soluciones no tienen sentido, salvo en algún caso de obesidad.

LA IMPORTANCIA DEL CUÁNDO

La experta en nutrición recomienda hacer, de vez en cuando, un “reseteo del reloj circadiano. Las vacaciones son un buen momento para, además de hacer una dieta hipocalórica controlada, salir a caminar, tener horarios más fijos y organizados y dormir, al menos, ocho horas diarias. También deberíamos adelantar la hora de la comida a las 13:30 ó 14:00 horas y la de la cena a las 20:30 ó 21:00 horas”.

El equipo de Garaulet comprobó esta idea en un trabajo en el que observaron que comiendo lo mismo y moviéndose igual, las personas que comían tarde, después de las 15 horas, perdían menos peso que las que comían pronto. De los 420 participantes, los que comían sobre las 14:30 horas perdían unos 12 kilos y los que lo hacían pasadas las 15 horas adelgazaban 8 kilos. Según Garaulet, en general, “el número de comidas recomendadas son, como mínimo, tres. Desayuno, comida  y cena”. Su explicación es simple: cuantas más veces comes más oportunidades hay de ingerir mayor cantidad de alimentos, un riesgo para obesidad.

En la población general hay extendidas diversas formas de actuar tras una comilona. “El mensaje principal es que no hay que saltarse ninguna comida porque esto desencadenaría el mencionado efecto rebote”, concluye Garaulet.

SI NO SE COME CARNE

En cuanto a la abstinencia de carne en determinados momentos, como esta época del año según el calendario católico, Aranceta comenta que “se pueden sustituir las proteínas animales por pescado, huevos o soja”. Otra opción, planteada por la especialista de la Universidad de Murcia, es “una combinación de legumbres y cereales, como las lentejas con arroz”.

CLAVES DEL TRUEQUE ALIMENTICIO SI SE QUIERE PERDER PESO

Lista de alimentos sustituibles para llevar una dieta de restricción calórica saludable y completa.

Leche entera por descremada
Con este cambio se evita lo peor de la leche, que es la grasa láctea. Además de reducir la cantidad de esta grasa negativa y restar calorías, la leche descremada aporta proteínas e hidratos de carbono que  están más limpios de impurezas.

Carne grasa por carne magra (ya sea blanca o roja)
Se cambian las carnes más grasientas por carnes más magras. Es independiente de que la carne sea roja o blanca, pero normalmente las rojas -como ternera, cordero, etc.- suelen tener más grasa que las blancas -pollo, pavo o conejo-. Así, se mejora el colesterol y se añaden proteínas libres de grasa y hierro.

Pan blanco por pan integral
Esto conlleva tres beneficios: da al organismo más micronutrientes (oligoelementos, minerales y vitaminas). Un trozo de pan blanco tiene entre 8 y 10 micronutrientes y el integral entre 500 y 800. Su índice glucémico es más bajo y también aporta fibra.

Frutas: plátano y uvas por el resto (sobre todo manzanas)
El plátano, la uva, el melón y el mango son frutas más calóricas y con un índice glucémico muy alto, es decir, o se queman rápido mediante ejercicio físico o se convierten en grasa en el organismo. Por tanto, se aconseja tomar manzana, pera, fresa, cereza, melocotón, mandarina y naranja.

Patata y calabaza por el resto
La patata está en el top one de las verduras más calóricas. Le sigue la calabaza. La zanahoria es un caso extraño, como la cebolla: si se cocina a más de 120 grados de temperatura su índice glucémico se dispara. Pero crudas son recomendables.

Aceite de cocinar: chorro por pulverización
Para cocinar a la plancha es mejor usar un pulverizador que un chorro de aceite. Para las ensaladas, sólo una cucharada sopera. Este plato bañado en aceite no tiene sentido. Pueden añadirse hierbas aromáticas para aportar sabor.

Bollería industrial por repostería casera
Hay que evitar la bollería industrial a toda costa por su contenido en grasa y azúcar. Si la repostería se hace en casa se puede emplear harina integral, y para endulzar: azúcar moreno, miel o edulcorante natural, como el que procede de la planta Stevia.

Pasta, cereales y arroz no integral por integral
Aunque los cereales, la pasta y el arroz sean integrales nunca deben tomarse en la merienda ni en la cena, ya que a partir de las 18:00 horas y hasta las 6 de la mañana el organismo no necesita energía y lo transforma en grasa.

Salmón por pescados azules y blancos sin piel
Las grasas que aportan los pescados, los omega 3, son beneficiosas. Sin embargo, si lo que se quiere es adelgazar hay que controlar la cantidad de salmón y sustituirlo por pescados azules y blancos sin piel.

La mitad de los españoles sufren síndrome postvacacional

  • 20 minutos/ Europa Press
    Cada vez afecta a más personas: en 2008 era solo el 35%.
  • Se caracteriza por debilidad generalizada y astenia, insomnio y somnolencia.
  • Con la crisis cada vez más personas tienen una vacaciones cortas, lo que aumenta la posibilidad de sufrir síndrome postvacacional. Aunque algunos insisten en que no existe, la ciencia médica parece aceptar que el síndrome postvacacional es una realidad. Se define básicamente por padecer a la vuelta de vacaciones un cuadro de debilidad generalizada y astenia. Además, la persona puede tener problemas de insomnio y somnolencia a lo largo del día.Según expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), la mitad de los españoles sufre síndrome postvacacional. Es decir, el número de españoles que regresan a su puesto de trabajo con malestar y depresión tras disfrutar de sus vacaciones va aumentando en los últimos años.Así, según datos del Instituto Superior de Estudios Psicológicos, mientras que en 2008, un 35% de los españoles por debajo de los 45 años sufría estos síntomas; en 2010, el dato se elevó hasta el 50%.

    Los síntomas de este síndrome serían:

    • Ansiedad
    • Falta de concentración
    • Nerviosismo
    • Indiferencia
    • Irritabilidad
    • Tristeza

    Consejos contra el síndrome

    Según IMEO lo primero que hay que hacer es planificar los viajes futuros, algo que ya hace el 62% de los españoles. Hacerlo «supone un aliciente psicológico», lo que fisiológicamente hace que aumenten los niveles de dopamina, indica el especialista en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

    En segundo lugar, los especialistas recomiendan beber entre 2 y 2,5 litros de agua diarios. «Mantener el cerebro en niveles de hidratación óptima, ayudará a que las entre 50 y 100.000 millones de neuronas funcionen a pleno rendimiento», sostiene el experto.

    Es importante organizarse en el primer día de trabajo para evitar un bloqueo. Los niveles de acetilcolina disminuyen en las vacaciones provocando que en los primeros días de trabajo cueste coger el ritmo.

    Por último, es importante consumir cinco raciones de fruta y verdura diarias, más hidratos de carbono integrales. En nuestra dieta hay que priorizar los alimentos y elegir aquellos que tengan bajo índice glucémico.

    Algunas recomendaciones laborales

    Según un estudio de Regus, proveedor mundial líder de espacios de trabajo flexible, hay circunstancias derivadas de la actual crisis que pueden hacer más intenso el síndrome postvacacional. Cada vez más personas tienen unas vacaciones cada vez más cortas.

    Este estudio hace cuatro recomendaciones para combatir este síndrome:

    • Incorporarse gradualmente a la rutina laboral
      Trabajar horarios reducidos, o hacerlo desde casa durante unos días, permite al empleado introducirse de forma progresiva al clima y ritmo de trabajo normal.
    • Tratar de evitar los desplazamientos innecesarios
      Con el regreso a la rutina, vuelven también los colapsos en el tráfico, las enormes pérdidas de tiempo en los desplazamientos y con ello un gran aumento del estrés y la irritabilidad.
    • Mejorar la conciliación de la vida laboral y personal
      Es importante tratar de continuar planificando actividades con la familia y los amigos. Se trata de no reservar únicamente el fin de semana para el ocio.
    • Organizarse y coordinarse
      Una vez reincorporados al trabajo es imprescindible dedicar tiempo a organizarse y reunirse con los compañeros para ponerse al día y establecer prioridades.