Las mujeres aumentan 7 kilos de media entre los 45 y 54 años con la menopausia

RECOMIENDAN CAMBIAR LA DIETA PARA LLEVAR ESTA ETAPA CON VITALIDAD

Europa Press
fotonoticia_20140304142719_260Durante la perimenopausia y la menopausia las mujeres aumentan su peso una media de 7 kilos y, al menos la mitad de este exceso se concentra en la zona abdominal, según un estudio del Instituto Médico europeo de la Obesidad (IMEO) en base a una muestra de 126 mujeres entre 45 y 54 años, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El supervisor del estudio y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, ha señalado que «la migración de grasa en la mujer hacia la cintura se relaciona con una mayor incidencia de diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad en esta etapa». Además, han añadido que no es nada alentador que en España 4 de cada 10 mujeres experimentan problemas de sobrepeso y obesidad y que a medida que aumenta su edad, esta tendencia se acentúa.

En comparación con los hombres, ellos empiezan a coger kilos a un ritmo aproximado de 0,5 kilos por año a partir de los 35 años. En cambio, las mujeres no sufren este deterioro hasta que comienza con la perimenopausia, normalmente entre los 45 y 50 años.

Según Bravo, a partir de los 45 años la mujer empieza a perder parte de su masa muscular, algo que es «imprescindible mantener a cualquier edad» por ser la responsable del 70 por ciento del consumo calórico diario».

De este modo, la recomendación que este instituto da es ir a un nutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de las proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono altos en harinas refinadas y grasas saturadas.

CAMBIOS EN LA DIETA PARA AFRONTAR MEJOR ESTA ETAPA

Para que las mujeres puedan mantener la línea y afrontar esta etapa con vitalidad, este instituto ha recomendado también que las mujeres cambien la dieta y tengan una suplementación natural adecuada.

El cese de la menstruación desata cambios hormonales relacionados con la producción de estrógenos y progesterona, ya que estas dos hormonas tienen un papel cardioprotector e influyen sobre el metabolismo de huesos, músculos y piel, además de sus funciones sexuales y de reproducción.

Además, su efecto sobre el cerebro determina en parte el comportamiento de la mujer y su déficit conlleva a unos síntomas que se manifiestan a nivel físico, psicológico y emocional.

El aporte de calcio y vitamina D es fundamental por la tendencia del hueso a desmineralizarse tras el cese de la producción de estrógenos. De este modo, el IMEO señala que para prevenir la osteoporosis hay que aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio como lácteos desnatados, pescados azules como el salmón y verduras de hoja verde.

Por ello, han apuntado que los alimentos enriquecidos con calcio no serán útiles si contienen 0 por ciento de materia grasa, ya que sin la vitamina D liposoluble el calcio no se absorberá, ni se fijará en el hueso.

Algunos alimentos que disminuyen la absorción intestinal de calcio son los ricos en fósforo, como carnes rojas, carnes de caza, embutidos o bebidas carbonatadas. También los excitantes como la cafeína, teína, alcohol o el exceso de sal favorecen la pérdida de calcio a través de la orina.

De este modo, el IMEO recomienda reducir el consumo de grasas saturadas presentes en lácteos enteros, carnes grasas, embutidos grasos, bollería, salsas o ‘snacks’ para evitar la subida del colesterol, además de beber al menos 2 litros de agua al día y el consumo de vitaminas y minerales antioxidantes como la vitamina A, la vitamina C, el selenio, el zinc o los carotenos para frenar los procesos oxidativos que conducen al envejecimiento celular.

TRATAMIENTOS NATURALES PARA HACER LA MENOPAUSIA MÁS LLEVADERA

En muchas ocasiones se suele recomendar un tratamiento hormonal de sustitución para compensar la falta de estrógenos. Aún así, los expertos del IMEO han sugerido optar por una terapia nutricional combinada con fitoterapia que puede ayudar a corregir el déficit hormonal.

Entre algunos de los remedios naturales más utilizados en la menopausia están el Omega 3, que ayuda a reducir los sofocos durante la menopausia; y el lúpulo, que con su poder antioxidamnte, antiinflamatorio y cardioprotector se utiliza en muchos productos medicinales para prevenir enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular.

Por otro lado, también han destacado la Cimífuga, que tiene un efecto regulador hormonal y actúa como sedante contra la ansiedad y la tensión nerviosa. Además en el 80 por ciento de los casos puede aliviar los sofocos y mejorar los síntomas menopáusicos.

La Maca Andina contribuye a reducir el cansancio, la depresión y sobre todo la falta de deseo sexual; el Dong Quai e smuy utilizada ne lños problemas hormonales femeninos, aunque está contraindicada en caso de hipertensión.

Por último, el Aceite de Onagra alivia algunos síntomas de la menopausia, como sofocos, sequedad en las mucosas y retención de líquidos; y las isoflavonas ayudan también a disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo.

Cuatro formas de poner freno a la obesidad antes de que nos ‘aplaste’ a todos

Expertos coinciden en que se necesita tomar acciones urgentes y que todo el mundo debe hacer algo para buscar una solución

BBC Mundo / Periodista Digital

del homo sapiens al homo gordoLa obesidad es un problema mundial causado por una variedad de factores.

Expertos coinciden en que se necesita tomar acciones urgentes y que todo el mundo, no sólo la persona o las familias afectadas, debe hacer algo para buscar una solución.

Pero, ¿qué acciones tendrán mayor impacto?

La BBC consultó a cuatro expertos para que dieran cuatro respuestas a un asunto global. También puede dar su opinión al final de la historia.

Compradores expertos

Terry Jones, director de la Federación de Alimentos y Bebidas de Reino Unido, considera que los consumidores deben ponerse al día en sus conocimientos de salud y comprar con más sabiduría.

«No existe una solución sencilla o simple para enfrentar la obesidad, y todos debemos jugar un papel. De parte nuestra, los fabricantes debemos cambiar las recetas de los productos, para crear opciones más saludables, debemos invertir en educación al consumidor y ofrecer una información nutricional clara que permita tomar decisiones más sanas».

El experto señala que la industria debe ayudar a los consumidores a entender mejor lo que comen y toman, y cómo estos productos pueden encajar en una dieta saludable. «Hacer un mejor uso de las etiquetas nutricionales nos puede ayudar a administrar nuestra ingesta calórica y algunos nutrientes en un día.

«Estamos de acuerdo en que se necesita hacer más para asegurarnos de que tanto niños como adultos se aprovechen de las oportunidades para incluir el ejercicio en el día a día».

Prohibición de anuncios

La profesora Sheila Hollins, presidenta del comité de ciencia de la Asociación Médica Británica (BMA, por sus siglas en inglés), asegura que la prohibición completa de anuncios de comida basura es lo que hará una verdadera diferencia.

«Factores medioambientales, incluyendo la promoción de comida que no es sana, y la poca infraestructura para tener un medio de transporte activo, han tenido un impacto negativo en los hábitos alimenticios de las personas y en sus niveles de actividad», algo que según la experta ha exacerbado los problemas de obesidad.

«Con un alarmante aumento de los niveles de obesidad en niños, la BMA urge la introducción de una prohibición completa en la publicidad de alimentos poco sanos, y que haga un mejor uso de los medios para promover mensajes por un estilo de vida sano.

«Un mejor y consistente etiquetado de las comidas es fundamental para permitir a los consumidores que tomen una decisión informada de sus opciones dietéticas. Razón por la cual hemos hecho repetidos llamados para que se introduzca un enfoque consistente y estandarizado donde en la parte delantera exista un etiquetado basado en el principio del semáforo».

Esto es algo que organizaciones como la Campaña para la Comida Infantil también tiene de primero en la lista.

«Es poco probable que se produzca una merma significativa de la obesidad si no se asegura que todas las empresas cambien sus hábitos de mercadeo, de una forma más rápida y profunda de lo que lo harían».

Simples cambios

El organismo de Salud Pública británico cree que iniciativas como pedir a las personas que hagan cambios simples (una gaseosa con azúcar por una alternativa dietética o sin azúcar) ayudará a reducir la crisis de obesidad.

Estos cambios de algo que gusta por otra cosa que también gusta podrían ahorrarles a las familias hasta tres cuartos de un kilo de azúcar en cuatro semanas, según la campaña Cambios Inteligentes de Change4Life.

La idea no es privarse de los sabores o alimentos, sino de buscar alternativas que eviten el sobrepeso y, por consiguiente, disminuyan los riesgos a desarrollar enfermedades cardíacas o diabetes.

Programas de ayuda

La asociación para el Estudio de la Obesidad considera clave una mayor disponibilidad de intervenciones que ayuden a la gente a perder y controlar el peso.

Esto varía desde programas sencillos y económicos para la mayoría de las personas, hasta ayuda más intensiva disponible a aquellos con una obesidad más aguda y compleja.

La asociación insiste en que en las localidades se deberían crear grupos de apoyo que estén en contacto con las clínicas y ambulatorios, de manera tal que cuando un doctor trate a un paciente con sobrepeso, pueda referirlo, siempre y cuando lo desee la persona.

Existen muchos programas con base científica para tratar la obesidad, lo que falta es que estén disponibles en todas partes.

Por otra parte, la asociación señala que «se debe detener la fuerte promoción de alimentos y bebidas con alto contenido energético, a fin de apoyar los esfuerzos de pérdida de peso y de prevención del desarrollo de obesidad en personas que actualmente tienen un peso saludable».

Especialistas en nutrición y amas de casa se unen en la iniciativa “Compra sano Low Cost”

Carne, pescado, lácteos, fruta y verdura fresca son entre los alimentos que no deben faltar en la mesa, recuerdan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad y sugieren cómo reducir el coste del carrito, sin mermar la salud

  • La crisis dispara la obesidad a nivel mundial, ya que empuja a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos, según el informe Generación XXL[1]
  • En España, el 53,7 % de los adultos y el 27,8% de los niños (de 2 a 17 años) tiene sobrepeso u obesidad, según la última Encuesta Nacional de Salud de España[2].
  • La tasa de paro en España alcanzó el 27,16% en el primer trimestre de 2013[3].
  • Carnes, frutas, productos lácteos, quesos, huevos, pan y cereales son entre los alimentos más afectados por la subida de precio debido al aumento anual del IPC[4]. Un grupo de amas de casa junto con el IMEO crean la iniciativa Compra Sana Low Cost

De cara al Día Europeo de la Obesidad que la UE celebra el próximo sábado18 de mayo[5], el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace pública la iniciativa “COMPRA SANO LOW COST”, un trabajo realizado con la ayuda de un grupo de amas de casa que se centra en el ahorro responsable en la cesta de compra. Qué alimentos comprar, dónde, cuándo, en qué cantidades, bajo qué criterio y en qué circunstancias son algunas de las preguntas que se han puesto a debate en un foro de ayuda para personas con problemas de obesidad (www.bandeados.es). «Es inevitable que en una situación de crisis económica nos mostremos más susceptibles al precio, nos fijamos más en lo que cuesta un producto, y a menudo apostamos por el formato «pack familiar», «segunda unidad a mitad del precio» o los cupones con descuento promocionales, olvidando que el precio no es lo único que importa cuando se trata de comer bien», indica Rubén Bravo, portavoz del IMEO y moderador del debate. Los cambios desfavorables en nuestro inmediato entorno–más obesidad, pobreza y sedentarismo y menos recursos para deporte, ocio y tratamientos médicos– requieren nuevas políticas en defensa del consumidor y más control sobre aquellos alimentos poco saludables que originan obesidad. Es un reto inminente que las administraciones gubernamentales europeas y las compañías del sector de la alimentación deben resolver. Porque las estadísticas son concluyentes: uno de cada dos personas en nuestro país sufre problemas de obesidad o sobrepeso; más de una cuarta parte de la población encuentra dificultades para llegar a fin del mes; incrementa el sedentarismo entre las personas desocupadas; y, a la vista de los recortes sanitarios y el cese del crédito bancario, se hace más difícil acceder a un tratamiento médico especializado.

Se consume menos carne, verdura y frutas frescas

En Europa la crisis ha empujado a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos. Según testifica el informe Generación XXL de IPSOS, en el Reino Unido las ventas de carne de cordero, vegetales frescos y fruta han bajado de forma considerable, mientras que productos envasados como las galletas o la pizza han crecido en los últimos 5 años. Actualmente Gran Bretaña está a la cabeza de Europa en cuanto a obesidad: el 23% de los ingleses son obesos y el 61% tiene sobrepeso. España se sitúa muy cerca de estos datos, con un 53,7% de la población afectada por el lastre del exceso de peso.

El creciente número de parados en nuestro país impulsa a muchas familias a recortar del presupuesto destinado a la comida, basando su dieta en productos baratos y básicos. «En muchos casos se trata de pizzas, zumos envasados y refrescos con altos niveles de azúcar, bollería industrial y precocinados de poco precio, pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados, lo que puede repercutir en un incremento de los casos de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares», señala el experto. Además, la presencia de sobrepeso y obesidad en una persona no significa que es exenta a carencias nutricionales. La deficiencia de hierro, calcio, zinc y vitaminas en combinación con una grasa predominante visceral (en la zona del abdomen) favorece los males de corazón e hígado graso. La insuficiencia de vitamina D, por ejemplo, en combinación con obesidad, eleva el riesgo de estrés oxidativo, lo que favorece el desarrollo de células anormales que en algunos casos pueden derivar en cáncer.

   La reciente subida del IVA a nivel general también afecta de forma indirecta la cesta de compra, ya que, después de hacer frente a los diferentes gastos del hogar, se dispone de menos dinero para «ir al super». Algunos productos de primera necesidad, como carnes, frutas, lácteos, quesos, huevos, pan y cereales han visto incrementado su precio por el aumento anual del IPC.«Nos ha sorprendido gratamente, en este sentido, la conciencia ahorradora que mostraba un grupo de amas de casa en un foro de personas con obesidad, buscando ayuda nutricional. Por esta razón hemos decidido apoyar su iniciativa y llevarla más allá de esta web, porque sabemos que, aún con escasos recursos, se puede hacer la cesta de compra de manera responsable y esto es beneficioso tanto para el bolsillo, como para la salud», explica el portavoz del IMEO y asegura que en breve “ésta iniciativa estará disponible en nuestra web para que de ella se puedan beneficiar el mayor número de amas de casa en nuestro país”.

El IMEO impulsa la iniciativa Compra sano Low cost para reducir las incidencias de obesidadCompra Sano «Low cost»
Lista de consejos elaborada por amas de casa y supervisada por expertos en nutrición del IMEO

1. Buscar un supermercado económico cerca de casa hace que podamos prescindir del coche y ahorrar en gasolina. Además, es bueno para el medioambiente.

2. Llevar siempre la lista de compra hace que nos centremos en lo que necesitamos. Nos lo agradecerá el bolsillo y también la salud.

3. Ir sin hambre hace que se nos antojen menos cosas y ayuda a resistir a la compra compulsiva. Cuando el apetito manda, solemos decantarnos por comida rápida de preparar, como pizzas, bollos, bebidas azucaradas o alimentos precocinados de poco precio pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados.

4. Ir sin prisa es primordial para poder procesar mejor la información del etiquetado –cantidad, precio, marca, fecha de caducidad, contenido y valor nutricional, calorías, grasas, etc.– y escoger el producto más indicado para nuestras necesidades.

5.Planificar la compra para los menús de la semana para no tirar las sobras. Si la unidad familiar se compone por una o dos personas, no necesitamos grandes cantidades. Podemos dar un buen uso de las monodosis y comprar packs de tres o cuatro lonchas de embutido o postres unitarios. Las tostadas integrales duran mucho más que una barra de pan y, además, nos permite controlar las cantidades.

6. Comprar la verdura y la fruta a última hora de la tarde. En algunos mercados o supermercados suelen hacer muy buenas ofertas a éstas horas para no tirar el sobrante y lo podemos aprovechar.

7. Comprar los yogures de medio litro en lugar de en raciones individuales. Este envase sale más económico, siempre y cuando no lo comamos de una sola vez.

8. Comprar los no perecederos –leche, aceite, latas de pescado, botes de verdura, galletas…– en gran cantidad cuando hay buenas ofertas.

9. Comprar los productos frescos por unidad. Si necesitamos dos manzanas o dos filetes, ¿porque llevarnos un kilo o más? A fin y al cabo comprar un producto fresco tiene sentido sólo cuando se consume al poco tiempo.

10. A veces el formato ahorro «50% mas», o familiar no es más barato que los envases más pequeños.
11. Ojo con las cosas de 1 euro. Muy probable el kilo sale a 10 euros, que no es nada barato. El mismo truco utilizan y para «abaratar visualmente» los productos de panadería, con precio de 100 gramos.

12. Las legumbres engordan menos que los hidratos y cuestan más o menos lo mismo. La regla de oro que debemos utilizar, si no se quiere engordar, es más lentejas y menos arroz.

13. El pescado es caro, pero necesario porque es fuente de Omega 3 y previene de enfermedades del corazón. Los nutricionistas recomiendan comer pescado 2 o 3 veces a la semana. Si no se quiere gastar en jurel, salmón, arenque, bacalao y mariscos, se puede optar por pescados asequibles como la panga o el atún enlatado.

14. Cuidado con el envase antes de pesar el producto. Estos papeles tan gruesos de estraza pesan unos 20 o 30 gramos, y según lo que uno compra, le puedan cobrar el papel o el envase de plástico a precio de embutido, carne o pescado.

15. Llevar siempre la bolsa de la compra. Es quizás el ahorro menos significante, ya que se ahorran sólo unos céntimos, pero la sensación de que cuidas el planeta no tiene precio.


[1] Elaborado por IPSOS, compañía líder de investigación de mercado a nivel mundial (Octubre, 2012).

[2] Encuesta Nacional de Salud de España, publicada por el Instituto Nacional de Estadística en marzo 2013, de periodicidad quinquenal. Datos correspondientes a 26.502 entrevistas realizadas hasta el junio de 2012.

[3] Según la Encuesta de la Población Activa del INE del primer trimestre del 2013.

[4] El Índice de Precio de Consumo cerró el año 2012 con una subida del 2,9%, según datos del INE.

[5] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

Rubén Bravo de IMEO nos da consejos de nutrición infantil en Radio Onda Madrid

En España la obesidad afecta uno de cada cuatro adultos, mientras que un 60% de la población tiene sobrepeso. Estos índices son aún más preocupantes entre los menores. Un 45% de los niños españoles tienen obesidad y un 19% sobrepeso, según nos recuerdan del programa Salud al día de Radio Onda Madrid. Por esta razón, en la actual emisión dedicada a la alimentación de los más pequeños, el equipo de periodistas dirigido por el Dr. Luis Gutiérrez ha invitado en el estudio a Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), para aportar su experiencia en cuanto a consejos a la hora de comer de que podrían tomar nota tanto los padres, como los hijos.

Para escuchar el programa completo, pulsa Play.

Comer de ‘tupper’ sin unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil

Europa Press

El portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Ruben Bravo, ha advertido de que comer de ‘tupper’ sin establecer unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil.

   «Cuando se trata de menores, el concepto ‘del pan de cada día’ va mucho más allá; ya no se trata solo de satisfacer el hambre, sino una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual», ha remarcado Bravo.

   En su opinión, en el menú diario de un niño no tiene que faltar lo imprescindible: un ‘puñado’ de hidratos de carbono, tres ‘puñados’ de verdura y una proteína del tamaño de la palma de la mano. «La clave es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando con las recetas, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde, como sopa o en croquetas», ha recomendado

   Dicho esto, ha subrayado la obligación de los padres de transmitir valores y conocimiento a la hora de comer o preparar el ‘tupper’. «Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo, tenga más color, les indica que también tiene más propiedades», ha señalado.

   En España, el 19 por ciento de los niños son obesos, según datos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid; en este sentido, este experto ha lamentado que, durante la última década, se esté atendiendo más casos de obesidad infantil en consulta.

   «Hemos trabajado mucho para corregir malos hábitos y conductas alimenticias en menores e incluso hemos acudido a colegios públicos y campamentos urbanos de verano para supervisar el menú escolar y asegurarnos que éste es equilibrado y saludable», ha asegurado.

   Así, algunos hábitos como comer habitualmente delante del televisor, consumir en exceso bebidas y refrescos azucarados, ingerir muchas golosinas y dulces o llevar una vida sedentaria, fomenta la obesidad. Además, si los escolares duermen menos de las 9 horas recomendadas o comen productos de mala calidad también puede darse este hecho.

Dietas: el cuento de nunca acabar

 

La batalla contra los kilos puede ser un infierno, una condena de por vida, aunque sólo si nos empeñamos en creer en milagros. Perder peso no es tarea fácil, pero tenemos las de ganar siempre que la dieta sea el inicio de una nueva vida

La Vanguardia.com

Atisbamos el verano en el horizonte. O empieza septiembre y en la tripa aún dan vueltas los pinchos, las cervezas, los helados, los aperitivos. O hemos convertido las Navidades en una comilona sinfín. O hemos dejado de fumar. O estamos estresados. Las circunstancias son variadas, pero el resultado, el mismo. Nos hemos puesto encima dos, tres, cinco, hasta diez kilos en un año. Y vamos por la vida cargando con ellos, como si cada día al salir de casa nos pusiéramos en la espalda una mochila que pesa exactamente esa cantidad; más lo que nos abruma el tener que acarrear con ella. Porque al sobrepeso que nos marca esa báscula cruel (las hay hasta con voz), se unen el abatimiento al comprobar que la ropa ya no nos sienta bien o el miedo cuando la tensión arterial ha subido peligrosamente o los triglicéridos se han desmadrado dentro de nuestro cuerpo. Entonces tomamos la decisión: nos ponemos a dieta, a plan, a régimen. Y estamos dispuestos a cualquier cosa, a tenor de algunos estudios que indican que 8 de cada 10 personas que quieren perder peso acuden a las dietas milagro, métodos que prometen resultados rápidos y que muy pocas veces son eficaces, como no se cansan de subrayar los expertos. “La pérdida de peso se debe realizar de una forma equilibrada, reduciendo el número total de calorías, pero sin renunciar a ningún nutriente. No sirve de nada portarnos bien durante unos días o semanas si luego retomamos los hábitos que previamente nos llevaron a engordar. Perder peso requiere cierto grado de sacrificio y constancia. Por este motivo cualquier dieta que nos prometa rapidez, una pérdida de peso sin esfuerzo y duración, va a ser seguida por muchas personas. Y en función de lo desequilibrada, rocambolesca o estricta que sea, los perjuicios para la salud van a ser proporcionalmente mayores”, destaca Albert Lecube, médico endocrino y coordinador del grupo de trabajo de obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Sobrepeso preocupante

Adelgazar siempre es una tarea urgente que, como los malos estudiantes, acometemos al final, cuando el sentimiento de culpa por los excesos gastronómicos nos aturde. Y hasta nos apuntamos al gimnasio, donde las matriculaciones aumentan en un 30% tras el verano o las Navidades. Clicamos “dieta” en Google y nos aparecen 134 millones de entradas. Buscamos la pócima milagrosa, pero también encontramos un aviso de la OMS (Organización Mundial de la Salud): la obesidad y el sobrepeso se han convertido en los países desarrollados en una pandemia no infecciosa. El 50% de la población de la OCDE padece sobrepeso. Y en España, el 63% de los hombres y el 45% de las mujeres están por encima del peso recomendado. Todo ello sin olvidar a los niños, que han disparado todas las alarmas: el 33% de ellos pesa más de lo que debería y la obesidad infanto-juvenil se ha duplicado en los últimos 15 años. Alertados por las cifras, muchos países han puesto el foco de atención en la comida basura, siguiendo el consejo de un grupo de expertos de la Universidad de Oxford que recomienda un impuesto especial para ella del 20%. Dinamarca ha gravado la grasa; Hungría, el fast food; Francia, las bebidas azucaradas; el alcalde de Nueva York quiere prohibir la venta de refrescos de más de medio litro; en las cadenas televisivas de Disney ya no se anunciará la comida basura (paradójicamente, en sus parques temáticos se seguirá vendiendo). Son medidas que, por preocupación sincera o por puro marketing, quieren poner freno a los desmanes calóricos. “Sin olvidar que siempre es mucho mejor enseñar que prohibir, es probable que en los próximos años se deba optar por medidas de este tipo, tal como se ha realizado con el tabaco. Debe tenerse bien claro que la obesidad es la segunda causa prevenible de mortalidad después del tabaco”, describe Albert Lecube. Los expertos también advierten, sin embargo, que hay que facilitar el acceso a la comida sana, quizá subvencionarla, promover el ejercicio desde la escuela, educar en los hábitos alimentarios, obligar a que las raciones de comida que se venden sean más pequeñas, ofrecer productos sanos en las máquinas expendedoras de tentempiés…, porque “no hay duda de que siempre puede hacerse más y, de momento, la lucha contra el incremento de la obesidad la estamos perdiendo todos”, en opinión del endocrino.

Sentenciados por mal educados

Los kilos de más no son sólo un problema estético. Nuestra salud está en juego. También cuando decidimos perderlos. Aunque se ha demostrado que podemos engordar debido a condicionantes genéticos (en el 35% o 40% de las ocasiones se debe a ello), la mayoría de nosotros ganamos peso porque comemos demasiado: ingerimos un exceso de energía que no utilizamos y acaba por acumularse en nuestro cuerpo en forma de grasa. En estos casos influyen en nosotros factores que podemos modificar. Tener sobrepeso es sinónimo de hacer poco ejercicio, de comer demasiado o mal (o ambas cosas a la vez), de picotear, de vivir en un entorno en el que la presencia de la comida basura empequeñece a la sana, de desarrollar una actividad laboral que favorece las comidas fuera de casa, de lanzarnos sobre raciones tradicionalmente grandes. Y cuando decidimos que ha llegado el día D, la hora H, y ponemos en marcha la operación biquini, sea cual sea el momento, no podemos arriesgarnos a que la vitalidad se nos escape a golpe de lechuga, agua y poco más, porque “una persona tiene que adelgazar manteniéndose bien nutrida, por lo tanto necesita hidratos, un poco de grasa… Debe eliminar de su dieta todo aquello que es superfluo, que no le aporta nada. Y, sobre todo, hacer ejercicio. No puede desligarse el comer del ejercicio, porque por poco que comas, si no te mueves no gastas la energía, la acumulas”, advierte Cleofé Pérez-Portabella, dietista nutricionista, supervisora de la unidad de nutrición del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y profesora de la Universitat de Vic. Hacer dieta se convierte en la mayoría de los casos en una condena a cadena perpetua. Estamos sentenciados a engordar, adelgazar, engordar, adelgazar. Nosotros y nuestros kilos de más vivimos como en un bucle, incapaces de mantener el tipo. ¿La causa? En opinión de los expertos, no llegamos al quid de la cuestión: la educación. Las urgencias nos vencen, nos cuesta abandonar los malos hábitos. “Perder peso es muy difícil. Si una persona hace dieta y cuando llega a su peso va a volver a comer sin cambiar sus hábitos no le servirá de nada. Es necesario que haga una dieta tradicional, saludable, equilibrada, que le permita cambiar sus hábitos. Y eso es un esfuerzo enorme, de adaptación de tu vida cotidiana a la manera de comer y al ejercicio que realices”, expone la dietista del hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

El método perfecto

¿Qué hacer para que la dieta no se convierta en una tortura sinfín? Encontrar la ideal. Y no es imposible. El régimen perfecto nos tiene que ayudar a perder peso, a mantener ese peso en el tiempo, debe ser eficaz a la hora de educarnos y darnos estrategias para comer sano y bien, mejorar nuestra salud, aumentar la autoestima y proporcionarnos una buena calidad de vida. De otro modo, por mucho que nos empeñemos, nunca lo lograremos, viviremos nuestra cadena perpetua particular saltando de método en método, poniendo en peligro nuestra salud física y psíquica. Los especialistas aconsejan dejarse guiar por manos expertas, porque “cada persona tiene sus circunstancias. Un buen profesional enseña a comer. Hay que conocer al paciente, saber su historia clínica y su historia social. Es importante saber cómo y cuándo come, cuáles son sus hábitos. Y eso pasa también por evaluar sus costumbres, sus horarios, sus recorridos. Hay hábitos que se pueden modificar, pero el objetivo central es que la persona sea capaz de tener estrategias suficientes para vivir agradablemente, disfrutar de la vida y no ganar peso. Esto es lo perfecto. ¿Difícil? Muy difícil”, afirma Pérez-Portabella. Sin embargo, a pesar de las dificultades y de que nos puede llevar un tiempo prolongado, una dieta tradicional es la más eficaz, en opinión de los expertos. Apostar por una, o muchas sucesivas, que sean inadecuadas entraña riesgos: desde volver a coger los kilos perdidos y algunos más, hasta desnutrición, problemas cardiovasculares, de trastornos en la alimentación, frustración, y cambios en el metabolismo que conducen a ser resistentes a la pérdida de peso.

Menos calorías y más ejercicio

Buenas dietas hay muchas. Malas, también. La mejor está consensuada por los especialistas: la tradicional hipocalórica equilibrada. Es decir, comer de todo pero menos. Con ella ingerimos entre 1.000 y 1.500 calorías la mujeres y hasta 2.000 los hombres. Perderemos entre medio kilo y un kilo a la semana. ¡Entre 12 y 24 kilos a los seis meses! En medio año, adiós al sobrepeso y a los problemas. Y medio año pasa volando. Además, nos habremos acostumbrado a comer bien y de todo, a disminuir nuestras raciones y a no tener que privarnos de algún capricho de vez en cuando. En esta dieta no debe faltar de nada: ni hidratos de carbono, ni proteínas, ni grasa, ni fibra, ni ácidos grasos esenciales. “La dieta ideal es aquella en la que se come de todo y poco, en la que no se abusa ni de grasas, ni de alcohol, ni de azúcares. No soy partidaria de las negativas tajantes sobre alimentos prohibidos, porque las estrategias que se pueden seguir son tan variadas como los pacientes. Lo ideal es una dieta variada, lo más equilibrada posible, en pocas cantidades, que la persona no exceda sus necesidades y que realice, también, un gasto energético”, insiste Pérez-Portabella. Y es que el ejercicio es fundamental para que la dieta funcione. Si gastamos energía metabolizamos óptimamente lo que comemos y eso significa que quemamos más y mejor. Una hora de ejercicio al día, como mínimo, resulta muy eficaz, porque a partir de la media hora de esfuerzo físico es cuando empezamos a quemar la energía que nos sobra. Sin embargo, si hacer dieta nos cuesta un esfuerzo, el ejercicio no acaba de encontrar su sitio en nuestro día a día. El Eurobarómetro de 2010 ponía de relieve que el 42% de los españoles no practica deporte nunca y que un 39% lo realiza sólo una vez a la semana. Aducimos que nos falta tiempo. Según la Asociación Española de Pediatría, entre los adolescentes es peor: menos de un 10% de ellos hace deporte habitualmente. Los jóvenes españoles entre 13 y 18 años son de los más sedentarios de Europa.

Esperando un milagro

Batidos, galletas, barritas, proteínas casi en vena… de todo hay en la viña de las dietas. Y no es que todo sea perjudicial. De hecho, en muchos hospitales se utilizan los sustitutivos de las comidas o las dietas hiperproteicas para iniciar los tratamientos, porque perder peso es complicado y ayudan a coger impulso. Sin embargo, y aunque pueden ser un buen punto de partida, “no se deben usar sin que nadie te controle. Nosotros mismos utilizamos estos batidos y sustitutivos en momentos determinados, con sentido común y haciendo un seguimiento del paciente. Incluso la dieta hiperproteica se puede hacer, pero nunca, nunca, solo, sin un profesional que te controle”, confirma Pérez-Portabella. Además, son dietas que no se pueden seguir mucho tiempo. “El peligro de las dietas milagro aumenta con el tiempo durante el que se realizan, y aumenta también en personas que tienen alguna otra enfermedad previa. No hay que olvidar que el sobrepeso y la obesidad se asocian con una mayor prevalencia de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares… Las dietas milagro sólo ofrecen promesas que no suelen cumplirse y a un precio que puede ser elevado no sólo para el bolsillo, sino también para la salud”, avisa Albert Lecube. Una dieta vegetariana bien hecha, alejada de las modas y a ser posible que combine verduras y pescado, es perfecta para combatir el sobrepeso y algunas patologías. La mediterránea es excelente si comemos de todo y poco. La hipocalórica extrema, que nos aporta entre 450 y 800 calorías al día, es casi un suicidio, alertan los especialistas. Y los métodos más tecnológicos, como balones gástricos o sondas para alimentarnos durante unos días, siembran dudas o provocan el rechazo de un buen número de médicos. “El balón intragástrico es una técnica contrastada que consigue que las personas que lo llevan pierdan peso, pero un gran número de pacientes lo recupera en su totalidad en los seis meses siguientes a no ser que haya modificado sus hábitos de vida”, explica Lecube. Y añade: “La dieta enteral, o de la mochila (te alimentas durante una semana con líquidos a través de una sonda que se coloca por la nariz y llega hasta el estómago o el inicio del intestino) es una técnica sin ninguna evidencia científica, de la que se desconocen las complicaciones y que se debe considerar una aberración”. En el universo de las miles de dietas que van de boca en boca, de web en web, de chat en chat, los expertos recomiendan alejarse de todo aquello que no esté controlado ni por especialistas en nutrición ni por los organismos médico-científicos. “Están prohibidas las cosas que no están registradas, que no sabemos qué son. Dietas hay muchas; milagros, ninguno”, apostilla como conclusión Pérez-Portabella. Y si seguimos apostando por ellos, la dieta sí se convierte en una condena a cadena perpetua.

Jean-Michel Cohen: «La dieta Dukan puede causar la muerte súbita»

  • Este médico francés cuenta a RTVE.es los peligros de esta dieta
  • El también nutricionista de Sarkozy dice de él que es «goloso»LUISA SEGURA ALBERT / RTVE

    Sí. Seguir la Dieta Dukan puede ocasionarnos la muerte súbita, a pesar de que, afortunadamente, son más probables los casos de mal aliento, fatiga y pérdida de ilusiónpor la vida entre los que siguen este método para alcanzar la talla soñada.Lo dice sin ningún reparo Jean-Michel Cohen, uno de los nutricionistas franceses más conocidos y a quien Pierre Dukan demandó el año pasado por calumnias. Cohen, sin embargo, ganó el juicio.

    Hace unos meses, este enemigo de las «dietas milagro» ha publicado 1.800 Calorías para ser feliz (Planeta), una novela que habla de la estrechísima relación entre los trastornos alimenticios y los problemas psicológicos.

    – ¿Se parece usted al doctor Sorin, el protagonista de su libro? ¿Se implica tanto con sus pacientes?

    Sí, mucho. Como pasa en todas las novelas, el personaje se inspira en alguien que existe de verdad, y en este caso, se inspira en mí mismo. Lo que le ocurre al doctor Sorin es lo que me pasa a mí día a día, aunque, claro , no lo suelo contar. Porque, aparte de la técnica que yo aplico, tengo sentimientos, obviamente, y eso hace que observe como ser humano, además de como médico, a mis pacientes.

    Mi implicación, por tanto, es real, y es herencia de la difícil relación que yo tuve con mi propio peso y del amor que siento por la gente. Ten en cuenta que yo no sólo me ocupo del cuerpo de las personas, sino también de su psique y de sus emociones.

    – ¿Por qué piensa usted que la dieta Dukan no es buena? ¿De verdad es tan peligrosa para la salud?

    Como todos los nutricionistas, yo conocía ya este régimen, que tiene más de 30 años y que, al contrario de lo que se cree, no es tanto un régimen hiperproteico, sino más bien un régimen disociado a base de proteínas, de la misma manera que existen otros que se basan en un solo alimento o en verduras.

    La mayoría de las dietas son efectivamente altas en proteínas, ya que una reducción de azúcares y de grasas implica proporcionalmente un aumento de proteínas, pero tenemos que llevar cuidado para conservar las verduras y los productos a base de cereales, que son fundamentales para el equilibrio global del cuerpo y nos protegen de las enfermedades.

    La documentación que disponemos sobre este tipo de dieta mostraba, además, ya en la época que los riesgos principales son la escasa estructuración alimentaria que predispone a crisis bulímicas o incluso a la anorexia en el caso de la gente joven. Los riesgos físicos pueden ir desde la pérdida del cabello, el mal aliento, el estreñimiento, la fatiga, una bajada de tono muscular o una pérdida de ilusión por la vida hasta la muerte súbita, ocasionada por un déficit de potasio.

    Pero es más: recientemente hemos descubierto que los regímenes que contienen muchas materias grasas multiplican por dos el riesgo de cáncer de mama en las mujeres, lo que sucede en este tipo de dietas como la de Dukan, porque, por ejemplo, un trozo de carne aporta entre el 15% y el 18% de proteínas pero puede llegar a tener hasta un 25% de grasas, igual que el queso y los huevos, que son componentes importantes de estas dietas.

    «Sarkozy es encantador, humilde y goloso»

     – ¿Es Sarkozy un buen paciente ?

    El Señor Sarkozy es un hombre cortés en el ámbito privado, encantador y, sobre todo, humilde en sus relaciones con los demás, lo que en absoluto coincide con la falsa imagen que los medios de comunicación dan sobre él. Y es muy goloso también, pero cumple al pie de la letra las indicaciones que le doy, que en realidad no son una dieta, ya que él considera que representa a su país, país de la gastronomía pero también de la buena salud. Así que lo que trata no es estar delgado, sino bien proporcionado.

    Del mismo modo, él considera que este deber de representación conlleva obligaciones; entre ellas, tener buen aspecto.

    «Confundimos el hambre con las ganas de comer»

     – ¿Todas las personas que tienen problemas con la comida tienen también problemas psicológicos ?

    No, no todas, pero sí la mayoría. Muchas veces confundimos el hambre –sensación física real– con las ganas de comer, que es lo que llamamos apetito y que pueden ser también compulsiones alimenticias. Cuando uno tiene ganas de comer realmente oculta una presión psíquica que le impulsa a ingerir alimentos para anestesiar sus pensamientos o para evitar estar solo.

    La forma que tenemos de comer no es más que la traducción de nuestros estados emocionales y psicológicos.

    – ¿Hay algún secreto para llevar una dieta exitosa?

    Yo diría que lo más importante es la paciencia, la indulgencia y la motivación. Seguir una dieta muy restrictiva es muy difícil, pero adaptarse a una progresiva reducción de alimentos es mucho más secillo. Hay que admitir, además, que no somos máquinas. Que nuestra vida social, la convivencia y el placer de comer nos hacen no ser tan rígidos pero nos animan a seguir la dieta más tiempo, lo que es la verdadera clave para el éxito.

    La motivación es fundamental también. No podemos adelgazar simplemente porque lo hemos decidido. Hace falta tener una buena razón.

    Por ejemplo, cuando uno está enamorado, se alimenta del aire y no piensa mucho en la alimentación, sino más bien en agradar al otro y a sí mismo. Pero ¿cuánta gente adelgaza antes de casarse para ponerse la ropa simbólica de ese día tan importante ? Cuando hay una razón verdadera para adelgazar, el individuo lo soporta todo.

    «Mis pacientes han de tener buen carácter, porque no miento»

     – ¿Qué opina de esas personas que pierden 50 kilos en un año ? ¿Es peligroso o depende del caso ?

    Adelgazar 50 kilos en un año no tiene por qué ser peligroso, aunque es cierto que las personas que hacen esto tienen un problema con la alimentación que necesita un apoyo psicológico.

    En cuanto una persona realmente obesa adelgaza, hay que acudir al trío mágico : nutricionista, psiquiatra y masajista.

    Lo más difícil no es perder peso, sino mantenerlo.

    – ¿Qué condiciones ha de tener una persona para ser su paciente ?

    Tener una obesidad reincidente o un sobrepeso reincidente, haber intentado dos veces adelgazar y haber fracasado, tener el consentimiento de la familia y, sobre todo, tener un verdadero deseo de adelgazar. Y aceptar mi carácter –Cohen sonríe– , porque yo ni me dejo llevar ni miento a nadie…

Consejos antiatracón

Para algunas personas las Navidades duran todo un mes, desde el puente de la Constitución hasta el día de Reyes y se traducen en un sinfín de comidas, cenas y brindis. Esto explica el aumento de peso de entre tres y cuetro kilos que muchos españoles experimentan en estas fechas. Rubén Bravo, especialista en nutrición y dietética del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos aconseja qué comer, qué beber, cómo organizar las comidas a lo largo del mes con el fin de no engordar.

Pulsa play para escuchar la entrevista completa en el programa Esquina Viva de Canal Extremadura.

La crisis provoca un aumento de casos de ansiedad que derivan en problemas de obesidad

El responsable del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, asegura que desde el comienzo de la crisis han aumentado «vertiginosamente» los problemas de ansiedad y depresión que llevan aparejados un aumento de obesidad y sobrepeso.

INFORMATIVOS TELECINCO/AGENCIAS

Según explica este experto, hay tres neurotransmisores (serotonina, dopamina y noradrenalina) fundamentales que inciden directamente en la sensación de ansiedad, hambre y depresión, reforzándose unos con otros, de ahí que la mayoría de las personas que padecen ansiedad incurran en depresión y en problemas de sobrepeso.

Los bajos niveles de estos marcadores producen sensación de ansiedad, tristeza, insomnio y voluntad baja, favoreciendo el comer rápido y mucha cantidad en un reducido intervalo de tiempo, la apetencia incontrolable por el dulce, atracones nocturnos y, a la larga, una sensación de hambre «casi insaciable».

La ansiedad alimenticia se vincula al comer, pero ya no sólo como una forma de obtener energía, sino también como fuente de placer y, por tanto, en muchas ocasiones lo que espera satisfacerse es calmar un estado de estrés y malestar, más que la necesaria y propia reposición de energías y nutrientes.

El problema, según este experto, surge cuando la ansiedad sobrepasa determinados límites y se convierte en un problema de salud.

«En estos casos no estamos ante un simple problema de nervios, ni de picoteo, sino que empieza a manifestarse en las personas una tendencia repetitiva de comida a destiempo, con el consumo de gran cantidad de alimentos, generalmente muy ricos en calorías, de forma rápida e imposible de controlar, buscando no solo saciar el apetito, sino la angustia generada por una determinada situación», asegura Bravo.

Para su detección, este experto destaca la importancia que juega la técnica de electro impedancia sistémica de la actividad cerebral y hormonal, a través de la que se pueden determinar los niveles de estos neurotransmisores que guardan relación con la ansiedad, el hambre y la depresión.

Prueba gratis durante dos semanas

De hecho, y con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el próximo 10 de octubre, el IMEO realizará un estudio gratuito para medir los niveles de ansiedad, depresión y hambre a todas las personas que lo soliciten en Madrid, entre los días 3 y 14 de octubre.

La prueba se hace mediante la citada técnica de electro impedancia sistémica, y se complementa con un análisis de la ansiedad alimenticia y una consulta con especialista para la evaluación de los resultados obtenidos.

Según explican, una persona con ansiedad alimenticia muestra una serie de síntomas que no siempre están manifestados en público: picar de forma frecuente sin tener hambre para liberarse del estrés o reconfortarse; buscar consuelo en la comida al sentirse triste, enfadado, sólo o aburrido; provocarse atracones, devorando la comida con prisa hasta sentirse dolorosamente lleno; y en consecuencia, experimentar sentimientos de vergüenza y culpabilidad.

En este caso, sería lógico que el análisis por electro impedancia nos indique insuficiencia de serotonina — un neurotransmisor que ayuda a que las personas no repitan los mismos comportamientos una y otra vez– y esto nos hará pensar cómo podemos recompensarla, especifica Bravo. ECP