Una mala alimentación genera más enfermedades que el sedentarismo, el alcoholismo y el tabaquismo juntos

Si bien el ejercicio regular es clave para evitar enfermedades graves, como la diabetes, patologías del corazón o la demencia, las dietas hipercalóricas son las máximas responsables de la pandemia de obesidad

ABC

exceso-azucar-salud--478x270Es el exceso de azúcar y de carbohidratos en nuestra dieta, y no falta de actividad física, lo que está detrás del aumento de la obesidad. Es hora de terminar con el mito de que el sedentarismo está detrás de la obesidad. Una mala dieta es la única responsable. De esta forma tan controvertida comienza un editorial en el «British Journal of Sports Medicine» que asegura que si bien el ejercicio regular es clave para evitar enfermedades graves, como la diabetes, patologías del corazón o la demencia, nuestras dietas hipercalóricas son las máximas responsables de la pandemia de obesidad.

En los últimos 30 años, en los que la obesidad se ha disparado, ha habido pocos cambios en los niveles de actividad física en la población occidental. Esto, aseguran, señala ineludiblemente a la cantidad de calorías consumidas. Sin embargo, la epidemia de obesidad representa sólo la «punta de un iceberg» mucho más grande sobre las consecuencias adversas para la salud de una mala alimentación. Por ejemplo, de acuerdo con el informe sobre la carga mundial de enfermedades publicado en «The Lancet», la mala alimentación genera ahora más enfermedades que la inactividad física, el alcohol y el tabaquismo juntos. Sin embargo, este es un hecho que pasa desapercibido a los científicos, médicos, periodistas y políticos. En lugar de ello, se ha desatado un mensaje inútil por mantener un «peso saludable» basado en contar las calorías de los alimentos y todavía hoy día muchas personas creen erróneamente que la obesidad se debe enteramente a la falta de ejercicio.

Industria tabaquera

Para los autores de este artículo, A. Malhotr, del Frimley Park Hospital(Gran Bretaña), T. Noakes, de la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), y S. Phinney, de Universidad de California-Davis (EE.UU.), esta falsa percepción tiene sus raíces en las campañas de la industria alimentaria que utiliza tácticas muy similares a las de las grandes tabacaleras. Así, al igual que hizo la industria del tabaco cuando se publicaron los primeros vínculos entre el tabaco y el cáncer de pulmón, la maquinaria de la industria ha fabricado mensajes de «negación, duda, confusión».

De dónde provienen las calorías es crucial, señalan; así, las calorías del azúcar promueven el almacenamiento de grasas y el hambre, mientras que las de la grasa inducen plenitud o ‘saciedad’.

Según los autores, un gran análisis publicado en «PLoS ONE» reveló que por cada exceso de 150 calorías de azúcar (por ejemplo una lata de refresco de cola), se producía un aumento de casi 11 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2, en comparación con las mismas 150 calorías obtenidas de la grasa o proteína. Y esto es independiente del nivel de actividad física y del peso de la persona.

Y otro trabajo publicado en «Nutrition» concluyó que la restricción de carbohidratos en la dieta es la intervención más eficaz para reducir todas las características del síndrome metabólico y debe ser el primer enfoque en el manejo de la diabetes, con beneficios incluso sin no hay pérdida de peso,

¿Y los carbohidratos? Las razones que se esgrimen señalan que el cuerpo tiene una capacidad limitada para almacenar carbohidratos y que son esenciales para el ejercicio más intenso. Sin embargo, estudios recientes sugieren justo lo contrario. Un trabajo publicado en «British Journal of Sports Medicine» establece que la adaptación crónica a una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos induce altas tasas de oxidación de grasas durante el ejercicio, suficiente para la mayoría de los deportistas en la mayoría de las disciplinas deportivas.

Mejorar entorno alimentario

Por todo ello, argumentan, los mensajes saludables difundidos sobre la industria de la alimentación deben cambiar. Más que decisiones de educación a la población, si mejora el ‘entorno alimentario’, las personas tomarán decisiones individuales más saludables que «tendrán un impacto mucho mayor en la salud de la población que el asesoramiento o la educación. La opción sana debe convertirse en la opción más fácil», dicen.

Y concluyen: «es hora de terminar con los daños causados por la maquinaria de la industria de ‘comida basura’. No se puede correr más rápido que una mala dieta».

 

 

 

Los ‘beneficios’ sorprendentes del sobrepeso y la obesidad

Un estudio afirma que las personas con un mayor IMC tendría menos riesgo de demencia que aquellas con un peso saludable o bajo

ABC
obesidad y alzeimerEl sobrepeso y la obesidad podrían tener algún efecto positivo. Lo sugiere una investigación que ha revisado los datos de casi 2 millones de personas que se publica en «The Lancet Diabetes & Endocrinology» y que afirma que las personas de mediana edad con un peso bajo (índice de masa corporal [IMC] de menos de 20 kg / m2) tienen un tercio más de probabilidades de desarrollar demencia que las personas de la misma edad con un IMC saludable. Pero además ha visto que, sorprendentemente, las personas obesas de mediana edad (IMC superior a 30 kg / m2) tienen casi un 30% menos de probabilidades de desarrollar demencia que las personas con un peso saludable, lo que contradice los resultados de la mayoría de la investigaciones previas. Es decir, al contrario de lo que se cree, la obesidad no conduce a un mayor riesgo de demencia.

Los investigadores de la London School of Higiene y Medicina Tropical y OXON Epidemiology (Reino Unido) han analizado de una base de datos de que recoge información sobre pacientes durante más de casi 20 años, lo que representa alrededor del 9% de la población del Reino Unido. En concreto han analizado los registros médicos de casi 1.958.191 personas con una edad media de 55 años en el inicio del período de estudio y una media en su IMC de 26,5 kg / m2, lo que normalmente se clasifica como sobrepeso. Durante los nueve años de seguimiento, 45.507 personas fueron diagnosticadas de demencia.

Y los resultados mostraron que las personas que tenían bajo peso en la mediana edad eran un tercio (34%) más propensos a ser diagnosticados con demencia que las de un peso saludable, y este aumento del riesgo de demencia persistido incluso 15 años después de que se registró el peso inferior al normal. Según el estudio, las personas de bajo peso tienen un riesgo un 39% mayor de padecer demencia comparado con una persona de peso normal o saludable. Sin embargo, aquellos que tienen sobrepeso el riesgo es un 18% menor, y para los obesos, la cifra es de un 24%.

Sorprendente

«Es sorprendente», señaló a la BBC el autor del trabajo, Nawab Qizilbash. «Lo controvertido es que quienes tienen sobrepeso y los obesos tienen un riesgo menor de padecer demencia que quienes tienen un peso normal o saludable», afirmó.

Para otro de los investigadores, Stuart Pocock de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, los resultados sugieren que los médicos, profesionales de salud pública y los políticos necesitan «repensar» cómo identificar mejor a aquellas personas con un mayor riesgo de demencia. está en alto riesgo de demencia. También, añade, «nuestros resultados también abren una nueva vía interesante en la búsqueda de los factores de protección para la demencia. Es decir -explica-, si podemos entender por qué las personas con un IMC elevado tienen un menor riesgo de demencia, es posible que los investigadores podrían ser capaces de utilizar estos conocimientos para desarrollar nuevos tratamientos para la demencia».

Los expertos reconocen que desconocen las razones por las que un IMC alto podría estar asociado con un menor riesgo de demencia. En este sentido Qizilbash reconoce que «las razones de esta asociación inversa no son claras. Quedan muchas cuestiones por resolver relacionadas con la dieta, el ejercicio, la fragilidad, los factores genéticos y cambio de peso».

Polémico tema

En un comentario, la profesora Deborah Gustafson, de SUNY Downstate Medical Center en Nueva York (EE.UU.), escribe que la literatura publicada sobre el IMC y la demencia es equívoca. «Algunos trabajos hablan de una asociación positiva entre un IMC elevado y la demencia, mientras que otros no». Y añade que para entender la asociación entre el IMC y la demencia habría que comprender la complejidad de la identificación de los factores de riesgo y de protección para la demencia. El informe de Qizilbash, asegura, «no tiene la última palabra sobre este polémico tema».

La dieta de los ‘ángeles’ de Victoria’s Secret

Los ángeles de Victoria's Secret / G3onlineLas modelos de la famosa firma de lencería gozan de tener ‘cuerpos perfectos’ y para mantenerlos, además de ejercicio, siguen una estricta alimentación

La Vanguardia
Las modelos deslumbran allí donde van con sus espectaculares figuras pero si hay algunas que ostentan el título de ‘cuerpo perfecto’, esas sin duda son los ángeles de Victoria’s Secret. Las tops de la conocida firma de lencería seducen en catálogos y desfiles con sus estilizadas y tonificadas siluetas, pero para ello deben ‘sudar’ lo suyo. Más allá de la buena genética que tengan, y de rutinas de ejercicio, todas ellas se someten a una dieta estricta para mantener su delgado cuerpo. ¿Qué comen los ángeles?

Comer, sí que comen, a pesar de los regimenes que pueden seguir días antes del famoso desfile anual de la marca. Muchas de ellas han asegurado que 48 horas antes del VS Secret Fashion Show tan solo beben líquidos y que las horas previas no toman nada para lucir el vientre lo más plano posible. Pero el resto de los días del año se alimentan como todo ser humano, aunque eso sí, siguiendo una pauta fijada por profesionales de la nutrición.

Alessandra Ambrosio, Adriana Lima, Karlie Kloss o Candice Swanepoel son algunas de las que siguen el ejemplo, así como también hicieron ángeles anteriores como Tyra Banks, Miranda Kerr o Gisele Bündchen. Cada una adapta la dieta a sus necesidades y sigue sus particulares trucos, pero a rasgos generales todas siguen una alimentación basada en cinco comidas al día para mantener el metabolismo activo, compuesta de mucha fruta y verdura y raciones de proteína, para mantener el músculo. Además, evitan alimentos con altos contenidos en grasa y para nada se acercan a la comida precocinada:

Desayuno: es la ingesta más importante en sus días, ya que les aporta gran parte de la energía que necesitarán para su trajín diario. Deben tomar clara de huevo cocinada al gusto -revuelta, horneada o cruda en algún brebaje-, una ración de fruta, una ración de verdura, cereales y un yogur.

Almuerzo: la base de esta comida es la ensalada, a la que añaden la proteína del pollo o del pescado, según la preferencia. Se completa con una pieza de fruta y un snack sano -como una barrita de cereales, crudités de verduras o una ración de frutos secos, entre otros-.

Cena: para concluir el día, siempre ingieren arroz integral combinado con verduras y pollo, pescado cocinado o sashimi (pescado crudo). De postre, una pieza de fruta.

Aunque la mayoría de nutricionistas no recomiendan el exceso de frutas, sobre todo por la noche, debido a la cantidad de azúcares que contienen, en el caso de las modelos esto es distinto. Los expertos recomiendan a las tops que ingieran altas cantidades de frutos rojos como fresas, frambuesas o granadas ya que su azúcar les aportará energía extra y además contienen propiedades antioxidantes.

¿Caprichos? Sí, las modelos también los tienen. Los nutricionistas recuerdan a los ángeles que dos veces por semana deben comer chocolate y/o helado, siempre procurando que la ‘tentación’ no se les vaya de las manos.

Cuando engordan más las torrijas

Noticias La Sexta

Las torijas, uno de los postres típicos de la Semana Santa, nos engordarán menos en época de frío que si las comemos en verano, gracias a la grasa marón.
«Lo que hace es activarse principalmente con las bajas temperaturas para potegerse del frío. Consumimos así más energía y bajamos de peso», señala Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
De todas formas, habrá que vigilar las cantidades, ya que sólo una torrija tiene cerca de 1000Kcal, la mitad del aporte calórico diario. Por esta razón, la mejor opción, sin duda, es las torijas light preparadas en casa, con leche desnatada, miel en el lugar de azúcar y al horno, en vez de fritas.

Falsas creencias sobre el sudor

SUDORESMuchas veces creemos saber ciertas cosas que no son verdad. Por eso a continuación, desmentimos falsos mitos en torno al sudor que más de una vez hemos escuchado.

Diario Vasco

1- Si sudamos adelgazamos

Esta es una de las creencias más extendidas y la cual es falsa. Sudar no es sinónimo de adelgazar y mucho menos se eliminan grasas por sudar. Lo que hace el sudor es expulsar sales y aguas minerales. Para perder peso lo único que se necesita es hacer ejercicio.

2- Sudando se eliminan toxinas

Por eso se venden tan bien las saunas o los baños turcos, porque tenemos la idea de que sudando eliminamos sutancias perjudiciales de nuestro organismo. Pero la realidad es que con el sudor, tan solo una mínima parte de nuestras toxinas son eliminadas, en concreto el 1%.

3- Sudar mucho es equivalente a no estar en forma

Al contrario, sudando el cuerpo se acostumbra al entrenamiento y regula la temperatura corporal, según afirman algunos especialistas. Sí que es cierto que en casos excepcionales la obesidad va muy ligada a la sudoración. Pero sólo en algunos casos. No hay más que fijarse en el estado físico de los deportistas, que aunque suden mucho están en perfecta forma.

4- Lo que huele mal no es el sudor

La realidad es que existen diferentes tipos de glándulas sudoríparas: unas producen un líquido compuesto por un 90% de agua y por lo tanto no huelen, y otras, segregan una sustancia maloliente. Debemos tener en cuenta que sudar de manera excesiva y tener un mal olor corporal no tienen nada que ver. Aunque algunas veces pueden presentarse conjuntamente. Mientras vayamos aseados correctamente no tenemos porqué oler mal.

5- Los antitranspirantes no son cancerígenos

Existen estudios que demuestran que el aluminio en desodorantes o antitranspirantes no es peligroso, y mucho menos dañino para la salud. De hecho, no se han encontrado casos en los que haya una causa-efecto entre el aluminio y el cáncer.

6- Al transpirar no agotamos las reservas de cobre, hierro y magnesio

Es cierto que al sudar perdemos ciertas reservas de nuestro organismo, pero en cantidades mínimas. Así que nuestro cuerpo podría funcionar a la perfección ya que son cantidades inapreciables. Además, algunos de los minerales que perdemos se recuperan al comer.

7- El sudor en hombres y mujeres es distinto

Esto es mentira ya que ambos géneros tenemos las mismas glándulas sudoríparas, por lo tanto el sudor es el mismo. Aún así, es evidente que algunas personas tienen un sudor más abundante que otras, sean del sexo que sean.

8- El sudor no elimina el alcohol

El alcohol que bebemos se metaboliza en el hígado y luego es expulsado por vía renal. La presencia de alcohol en el sudor es mínima, sólo expulsamos un 5% a través de la sudoración. La gran mayoría del alcohol es convertido en azucar a través de la función que realiza el hígado.

9- Cuanto más se bebe, más se suda

Sudamos debido a la temperatura a la que se somete el cuerpo y eso puede llevarnos a una deshidratación. Por ello es tan importante nutrirse con agua, pero no porque vayamos a sudar debido al agua, sino para evitar deshidratarse.

10- El jabón en la ducha no es perjudicial para el funcionamiento de las glándulas sudoríparas

Los jabones están normalmente compuestos por Ph neutro para evitar daños en la piel. Por lo tanto, en el caso de notar sequedad en la piel no significa que sea culpa del sudor, más bien de la deshidratación.

Los viajeros españoles ingieren unas 2.350 calorías en sus viajes en avión, pero se llevan la comida de casa

Según un estudio realizado por Jetcost, los españoles ingieren una media de 2.350 calorías entre el momento de facturación en el aeropuerto y el aterrizaje en su ciudad de destino, siendo los terceros de Europa que más comen

comer en el aviónEl potente buscador de vuelos y hoteles Jetcost ha realizado una encuesta en los aeropuertos europeos sobre los hábitos y experiencias de los pasajeros de más de 18 años que hubieran volado al menos una vez en los últimos dos años, con un enfoque especial hacia su consumo de comida y bebida. Dicha encuesta ha revelado que el viajero español admite consumir 2.350 calorías entre el check-in en el aeropuerto antes de sus vacaciones y el aterrizaje en su destino elegido.

Los viajeros españoles comen mucho cuando viajan en avión. Desde el momento de facturar hasta la llegada a su destino consumen el equivalente a todas sus comidas de un día, unas 2.350 calorías, aunque, eso sí, la mayoría reconoce que prefiere llevarse la comida de casa a comprarla en el aeropuerto o en el avión. Lo que más consumen en ese tiempo, que suelen ser solo unas horas, son bocadillos, patatas fritas y chocolates. Tal vez no gasten mucho, pero ocupan el tercer lugar entre los viajeros europeos que más comen.

A todos los encuestados se les preguntó si se llevaron algo de casa para comer durante el vuelo, algo más de dos tercios de los encuestados, (73%), dijo que sí que lo hicieron. De aquellos que lo hicieron, los alimentos más comunes que se llevaron fueron sándwiches y bocadillos (37%), patatas fritas (31%) y chocolates (25%). Cuando se le preguntó por qué decidieron llevar su propia comida los resultados fueron los siguientes:

1. Es más barato que la comida del aeropuerto o del avión
2. Porque no me van a dar nada en el avión
3. No quiero gastar el dinero de mis vacaciones
4. Por si no me gustaba la comida del aeropuerto o del avión
5. Por no engordar

Al querer determinar si comer mucho durante los vuelos era una tendencia común dentro de Europa, también se preguntó a viajeros británicos, franceses, italianos y alemanes. Los resultados mostraron que los españoles ocupan una posición prudencial en comparación con los británicos, que reconocen consumir la friolera de 3.400 calorías o los alemanes que les siguen muy de cerca con 3.107 calorías, mientras que los italianos ocupan el cuarto lugar con un consumo de aproximadamente 2.311 calorías y los franceses tan solo 1.269 calorías.

Según Antoine Michelat, co-fundador del buscador de vuelos Jetcost, “Estas cifras son asombrosas, especialmente teniendo en cuenta que un hombre debería consumir unas 2.500 calorías por día y una mujer unas 2.000. No parece lógico que los viajeros consuman tantas calorías en tan poco tiempo, lo que no es bueno para la salud. Es verdad que a veces los viajes se hacen un poco largos y comer parece que entretiene el tiempo, pero no es una buena solución. Para no caer en tentaciones, tal vez lo mejor se que el viajero se prepare una comida razonable en casa y se limite a tomar eso durante el vuelo.”

¿Cómo serían las famosas con varios ‘kilos de más’?

El artista David Lopera critica la obsesión por la belleza de las ‘celebrities’ añadiendo digitalmente unos 60kg a Kim Kardashian, Katy Perry, Emma Watson o Rita Ora.
La Vanguardia
Katy-Perry-con-60kg-de-mas, foto by David LoperaLa obsesión por la belleza de las famosas vuelve a ser un tema de debate latente en la opinión pública. El ‘efecto Zellweger’ y la reciente y polémica ‘transformación’ de Uma Thurman no han hecho más que meter leña a esta llama, sugiriendo cuánta presión gira en torno a las celebridades y a su imagen. La mayoría de ellas viven sometidas a constantes dietas y tratamientos de belleza pero, ¿qué ocurriría si dejaran de cuidar su apariencia? Un artista español ha querido rozar el extremo opuesto y mostrar cómo lucirían muchas celebs del momento si engordaran nada más y nada meos que 60kg de más.

Kim Kardashian, foto by David LoperaKim Kardashian, Mila Kunis, Katy Perry o Emma Watson son algunas de las mujeres que más sensación causan con su figura, pero que por culpa de David Lopera podrían dejar de hacerlo. Este joven de 20 años las ha sometido a su particular ‘bisturí’, y a través del retoque digital ha añadido muchos ‘kilos de más’ a algunas de sus fotografías. Entre sus ‘víctimas’ también están Jennifer Lawrence, Rita Ora, Hilary Duff, Alison Brie o Iggy Azalea, que por culpa de este chico han tenido que decir adiós a sus esculpidas curvas y cambiarlas por auténticas ‘barrigas cerveceras’.

El joven no ha dudado en compartir su trabajo en su página de Facebook y el resultado de las imágenes se ha virilizado rápidamente en redes, levantando todo tipo de comentarios jocosos en Internet. Pero lo cierto es que este joven ha publicado estas fotografías a fin de satisfacer una demanda de sus seguidores. “Los hombres siempre me están escribiendo pidiendo si puedo hacer a su celebridad favorita un poco más gorda”, explicó en entrevista al Daily Mail. Además, el artista mantiene una relación con una chica de talla grande y opina que las mujeres lucen «mucho mejor cuando tienen sobrepeso». Con la idea de que «lo grande es hermoso», David Lopera ha reivindicado un nuevo prototipo de belleza femenina.

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Cameron quitará las ayudas sociales a los obesos desempleados que no se traten

El primer ministro británico asegura que no es justo pedir a los contribuyentes que costeen los subsidios de quienes rechazan la ayuda y el tratamiento que les podría llevar de nuevo a la vida laboral.

ABC.es

obesos--644x362Los desempleados británicos con problemas de obesidad que no cumplan el tratamiento médico para adelgazar podrían perder prestaciones sociales, según un plan que anunció hoy el primer ministro del Reino Unido, David Cameron.

El jefe del Gobierno británico ha trasladado su propuesta al ministerio de Salud para que evalúe las pautas en las que tanto los obesos como los alcohólicos y drogadictos «con condiciones tratables» que no se sometan a terapia podrían perder los subsidios estatales.

«Algunos tienen problemas de alcohol o de drogas, pero rechazan tratarse. En otros casos, hay gente que tiene problemas de peso que se podrían solventar, pero en lugar de eso eligen llevar una vida sustentada por las ayudas y no trabajar», sostuvo Cameron.

Para el primer ministro, «no es justo pedir a los contribuyentes, que trabajan duro, que costeen los subsidios de la gente que rechaza la ayuda y el tratamiento que les podría llevar de nuevo a la vida laboral».

Subsidios para 2,5 millones de británicos

A tres meses para las elecciones generales en el Reino Unido, el líder conservador dijo que su Gobierno «está decidido a proporcionar a las personas las mayores ayudas posibles para devolverles a una vida plena».

La consejera del ministerio de Salud Carol Black, encargada de evaluar la propuesta, señaló que está «profundamente interesada en superar los retos que representan este tipo de personas que solicitan subsidios».

«Esta gente, además de tener problemas que han arrastrado durante mucho tiempo y complicaciones con su estilo de vida, sufren la gran desventaja de no estar integrados en el mundo laboral, algo tan básico en la sociedad», dijo Black.

En el Reino Unido, donde bajo la legislación actual no se requiere someterse a tratamiento para pedir prestaciones, cerca del 60 % de los 2,5 millones de personas que reciben subsidios por enfermedad llevan cobrando esas ayudas más de cinco años.

Una pareja con sobrepeso se queja de que no les contratan por su kilos de más

Stephen Beer y Michelle Coombe son una pareja británica en apuros. Ambos pesan 342 kilos en conjunto y se quejan de que por ello les resulta imposible encontrar trabajo. Viven de las ayudas estatales por la que reciben unos 2.500 euros al mes (2.000 libras) aunque eso no les ha impedido pagar la ceremonia nupcial por la que han desembolsado 3.800 euros (3.000 libras). Un programa de televisión británica quiere cambiarles sus hábitos de vida

Cuatro.com

  • El peso conjunto de los dos alcanza los 342 kilos
  • Stephen lleva nueve años intentando encontrar un empleo, sin lograrlo
  • Viven de un programa estatal de ayudas por el que reciben 2.500 euros al mes

Stephen_Beer-Michelle_Coombe_MDSIMA20150108_0219_21El matrimonio, informa Mirror, ha decidido participar en un documental de una televisión británica que les anima a cambiar sus hábitos alimenticios y que muestra lo difícil que resulta encontrar trabajo para este perfil de ciudadanos.

Porque Stephen Beer que tiene 45 años y pesa 196 kilos lleva los últimos nueve años sin trabajar aunque lo ha intentado presentando solicitudes en varias empresas aunque todas han sido rechazadas. Confiesa que su trabajo ideal sería «estar sentando en un kiosco del puente Tamar» o como Santa Claus en un gran centro comercial.

Su esposa Michelle Coombe, de 43 años, ronda los 146 kilos y su fuerza de voluntad para perder peso parece ser mayor que la de su marido. Acaba de apuntarse en un gimnasio aunque en las últimas semana no ha podido asistir porque ha tenido que atender a Stephen.

En el campamento al que han de asistir y que forma parte del documental que cuenta su experiencia tratarán de perder cada uno unos 19 kilos de peso. Además, aprenderán nuevas formas de alimentarse y, lo más importarte, de nutrirse.

Porque la pareja usaba con excesiva frecuencia los servicios de comida rápida. Stephen es muy aficionado a los kebab, los espaguetis boloñesa y la comida china.

Kirstie Alley, con 23 kilos menos

La actriz de ‘Cheers’ quiere dejar atrás su fama de ‘gorda’ de Hollywood

Lecturas
kirstie_alley foto by lecturasKirstie Alley ha vuelto a la carga con otra de sus temporadas de dieta intensiva. Ha empezado 2015 con 23 kilos menos que con los que empezó 2014, y hasta puede ponerse prendas diseñadas por Victoria Beckham, el rasero mundial de las siluetas estilizadas. El gran objetivo de Kirstie, claro está, es mantenerse, pues desgraciadamente ella ya ha estado aquí: en alguna una ocasión del pasado llegó a perder 35 kilos y los volvió a recuperar. Para su vergüenza, estaba cobrando de una marca de productos para adelgazar. Lo llaman efecto ‘yoyo’.

El final de la sitcom  ‘Cheers’, en 1993, fue el inicio del declive de su protagonista, Kirstie Alley. Hasta entonces había mantenido domados sus apetitos. A partir de entonces, se desataron los infiernos. Los estilistas de sus siguientes series sudaban tinta china para ocultar su creciente cintura, hasta que llegó un momento que sus problemas de sobrepeso la dejaron sin trabajo. La aguja de la báscula marcaba 100 kilos. Kirstie optó por convertirse en una caricatura y hacer mofa de su situación. Salió en el programa de Oprah en biquini, parodió su situación en la serie ‘Fat Actress’ (‘Actriz Gorda’) y fue una de las pioneras en tener unas cámaras de un reality siguiéndola las 24 horas del día, mientras explicaba su batalla con las grasas y los carbohidratos.

Kirstie lleva desde 1997 divorciada de su segunda marido. De su primer matrimonio tiene dos hijos, William (22) y Lillie (20).