Recomendaciones para una dieta sana

El Médico en casa, Radio Toro

Comer pescado 3,4 veces a la semana es bueno para la salud y es un alimento que no puede faltar en una dieta saludable. Es especialmente recomendado para los niños y las embarazadas. El pescado es rico en proteínas, aminoácidos necesarios para formar y mantener los órganos. Nos aporta yodo, fósforo, magnesio, calcio y potasio. Según Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “el consumo de pescado incide directamente en nuestro sistema hormonal y también en el inmunitario”. Por esta razón es bueno comer pescado a la noche, preferiblemente azul por su alto contenido de Omega 3, ya que ayuda a disminuir los niveles de inflamación celular por la mañana y también influye sobre la retención de líquidos.

No obstante, el impacto negativo medioambiental ha afectado en mayor grado los productos procedentes del fondo del mar o los que tienen un tamaño mayor, como los moluscos y el atún por ejemplo, que en algunos casos tienen una cantidad de toxinas importante. Por esta razón su consumo es desaconsejado a mujeres embarazadas o a niños menores de 2 años.

Por muy bueno que sea el pescado azul, hay que consumirlo unas tres veces a la semana, no más. El blanco prácticamente se puede comer todos los días. Según Bravo, “el pescado azul es un arma de doble filo: por un lado nos aporta una grasa muy buena (los pescados azules tienen más del 6%), pero si nos pasamos de esta cantidad recomendada, podremos tener algunos problemas de sobrepeso”.

Cuando estamos haciendo una dieta hipocalórica para reducir el peso, se recomienda no tomar más de un par de veces carne de ternera y evitar definitivamente el cerdo (o seleccionar sólo las partes más magras que no tienen ningún tipo de grasa).

Un menú ideal para los más pequeños

Los escolares tienen que tener un especial cuidado con el desayuno, ya que sólo un 9% de los niños españoles desayuna antes de ir a colegio. El experto en nutrición del IMEO recomienda que los más pequeños realicen un desayuno completo, en el que no falte un hidrato de carbono de bajo índice glucémico (cereales, pan centeno o integral), algo de grasa buena (aceite de oliva), proteína (leche, loncha de jamón, pavo o pollo), más una pieza de fruta. En media mañana hay que compensar bien con un sándwich de pan integral o bien con otra pieza de fruta.

A la hora de comer, es bueno que los niños que tomen legumbre (unas dos veces a la semana), ternera (dos veces semanales) y grandes cantidades de verdura. No abusar de la pasta, del arroz y las patatas, limitar su consumo a unas dos veces a la semana.

La merienda es fundamental y puede consistir en otro pequeño sándwich, el una pieza de fruta, un puñado de frutos secos o un lácteo bajo en grasa. Esto les ayudará a llegar a la cena con menos hambre y centrarse en cosas más saludables, como es un pescado o una verdura.

El tema de la bollería, los dulces y las bebidas azucaradas, hay que dejarlo para algunos momentos puntuales, para los días festivos como algo excepcional.

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Comer de ‘tupper’ sin unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil

Europa Press

El portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Ruben Bravo, ha advertido de que comer de ‘tupper’ sin establecer unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil.

   «Cuando se trata de menores, el concepto ‘del pan de cada día’ va mucho más allá; ya no se trata solo de satisfacer el hambre, sino una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual», ha remarcado Bravo.

   En su opinión, en el menú diario de un niño no tiene que faltar lo imprescindible: un ‘puñado’ de hidratos de carbono, tres ‘puñados’ de verdura y una proteína del tamaño de la palma de la mano. «La clave es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando con las recetas, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde, como sopa o en croquetas», ha recomendado

   Dicho esto, ha subrayado la obligación de los padres de transmitir valores y conocimiento a la hora de comer o preparar el ‘tupper’. «Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo, tenga más color, les indica que también tiene más propiedades», ha señalado.

   En España, el 19 por ciento de los niños son obesos, según datos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid; en este sentido, este experto ha lamentado que, durante la última década, se esté atendiendo más casos de obesidad infantil en consulta.

   «Hemos trabajado mucho para corregir malos hábitos y conductas alimenticias en menores e incluso hemos acudido a colegios públicos y campamentos urbanos de verano para supervisar el menú escolar y asegurarnos que éste es equilibrado y saludable», ha asegurado.

   Así, algunos hábitos como comer habitualmente delante del televisor, consumir en exceso bebidas y refrescos azucarados, ingerir muchas golosinas y dulces o llevar una vida sedentaria, fomenta la obesidad. Además, si los escolares duermen menos de las 9 horas recomendadas o comen productos de mala calidad también puede darse este hecho.

Disfrutar del fin de semana aunque estés a dieta ¡es posible!

Mujer de Elite / Por: Alma Borge Montoya

¿Te quedas en casa sin salir los fines de semana porque te has puesto a dieta? ¿Estás harta de echar por tierra todos los esfuerzos de la semana con los aperitivos y copas del sábado más la comilona del domingo? Deja de sufrir y descubre cómo puedes disfrutar del fin de semana sin perder de vista tu objetivo de adelgazamiento.

Si te estás preparando para el verano y te encuentras en plena dieta ¡enhorabuena! Porque vamos a contarte todos los trucos para que no tengas que renunciar a las terrazas y al tapeo aunque estés llevando un régimen para perder esos kilitos de más y presumir de cuerpazo en bikini.

De lunes a jueves seguro que no encuentras problemas, pero cuando llega el fin de semana la cosa se complica. Es más que probable que en ocasiones hayas rechazado un plan muy apetecible para no echar por tierra todos los esfuerzos de la semana. Pero vas a descubrir cómo poder disfrutar del fin de semana sin perder de vista tu objetivo de adelgazamiento.

Las bebidas

Lo primero es saber qué bebidas son las que pueden echar por tierra la pérdida de peso por su gran aporte calórico o porque te puedan hacer sentir hinchada: lo ideal es recurrir a los zumos de frutas (mejor si son naturales sin azúcares añadidos): una fuente de vitaminas como un buen zumo de naranja o un apetecible y fresco zumo de tomate son buenas opciones que no aportan grasa a tu organismo ni un exceso de azúcar.

Pero si te decantas por un refresco, la elección es sencilla ya que la oferta existente te permite elegir entre una amplia variedad de refrescos sin azúcar y con un aporte calórico de prácticamente cero. Lo ideal, que el refresco sea sin gas, pues nos puede hacer sentir hinchadas y además repercute en la acumulación de líquidos en el organismo.

Y si eres de las que no puede renunciar a una buena caña, ¡estás de suerte! Un pequeño vaso de cerveza aporta muy pocas calorías, es saludable por su bajo aporte de alcohol y también nutre, ya que no debemos olvidar que se trata de cebada, un cereal que aporta minerales y nutrientes a nuestro cuerpo. Eso sí, contiene un aporte calórico mayor y gas, además de alcohol, por tanto, no te excedas, con una cerveza es suficiente.

Una copa de vino también es una buena opción, pero recuerda, ¡siempre con moderación! Olvídate de los combinados con alto contenido en alcohol y acompañados de un azucarado refresco.

La comida

Pero a la hora de tapear o comer, también puedes elegir aquellos alimentos que menos calorías y grasas nos aporten. Olvídate de los frutos secos que suelen servirse en bares, terrazas y chiringuitos, suelen estar cargados de sal, y al estar fritos, contienen un elevado contenido en grasas.

Descarta también las frituras como las clásicas patatas fritas o rebozados (croquetas, calamares…), es mejor que elijas entre unas frescas tapas con pocas calorías como pepinillos o cebolletas con algunas aceitunas, además de los siempre deliciosos y nutritivos mejillones al vapor. ¡Son placeres que no pesan!

Olvídate de las tostas, especialmente las compuestas de salsas y carnes o quesos grasos, y aún mejor si tienes la oportunidad, pide una refrescante ensalada mixta, que además resulta muy apetecible en la época estival.

Otras opciones son el marisco, rico en proteínas y con muy poco aporte calórico, y en comidas o cenas opta por carnes de ave y pescados sin salsas, mejor al horno o plancha, acompañados de verduras o ensalada dejando aparte los arroces o patatas tan comunes en este tipo de platos.

Como verás, poniendo un poco de atención a lo que consumimos puedes seguir disfrutando del fin de semana de una manera deliciosa y sin descuidar tu dieta.

El desayuno en familia es sobretodo un acto social

La alimentación de las personas tiene una importante dimensión social. Los hábitos alimentarios de un niño se determinan desde una edad muy temprana y factores como la cultura, la religión, el poder adquisitivo de la familia, el clima, los mitos o tabúes imperantes, los acontecimientos populares o la moda. No hay que olvidar que el desayuno es un momento importante en la dinámica familiar y da lugar a diálogo, encuentro y comunicación que forman parte de la personalidad del menor. Las prisas por llegar a la escuela y la somnolencia de los primeros momentos de la mañana, en ocasiones impiden realizar la primera comida del día correctamente, lo que puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento en las primeras horas de clase. La familia debe tratar de organizar su tiempo para que el escolar pueda disfrutar de un buen desayuno.

Cocinar juntos es un buen hábito. Los niños que cocinan con sus padres o sus hermanos valoran los ingredientes y los productos que comen, aprenden a degustarlos, a olerlos y a conocer su textura y a la vez a estimular el gusto desde pequeños.

Es imprescindible predicar con el ejemplo. Los niños son esponjas y continuamente observan y aprenden las conductas de sus padres, por lo que es importante realizar los desayunos con ellos, y también de forma equilibrada.

Desayunar en familia comporta varios beneficios:

Fomenta los buenos modales del niño: los niños aprenden por imitación, por lo que si ven a sus padres utilizar los cubiertos, sentarse bien en la mesa y lavarse las manos antes de comer y después los dientes, los niños también lo harán.
Ayuda a crear vínculos familiares: el tiempo compartido en el desayuno es en muchas ocasiones el único momento del día en el que las familias están juntas. Se refuerzan los sentimientos de unidad y pertenencia.

Escucha los consejos de Rubén Bravo, nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) respecto la parte social de un desayuno familiar.

Fuente: www.laformuladeldesayuno3s.com

La ortorexia o cuando la obsesión por la comida sana se convierte en problema

· Quienes padecen este nuevo trastorno tienen obcecación por la «comida saludable»
· Buscan incansables alimentos naturales y ecológicos y rechazan los elaborados
· Llegan a «aislarse socialmente» y, a veces, necesitan, «apoyo psicológico»
· Dicho trastorno afecta al 28% de la población occidental, según la OMS

25.03.11 | 06:27 h.  ESPERANZA BUITRAGO PRIETO

Comer sano puede ser un problema si hacemos de ello una obsesión. A trastornos alimenticios conocidos por todos, como la bulimia o la anorexia, se suma ahora la ortorexia, la obcecación por tomar «comida especialmente saludable», explica la nutricionista Carmen Gómez Candela. Quienes padecen este trastorno, rechazan alimentos elaborados y buscan incansablemente los ecológicos y naturales. La ortorexia, para la que aún no hay un diagnóstico, llega a «condicionar la vida» de quienes la padecen y puede ser muy difícil de tratar, ya que quienes la padecen creen que su dieta es la mejor opción.

Los fiambres, transgénicos, alimentos ricos en grasa o azúcares…están fuera de la dieta de una persona que padece ortorexia. La obsesión por la comida «saludable» afecta a un 28% de la población de los países occidentales, según datos de la organización Mundial de la Salud (OMS) Para el doctor, Ruben Bravo, naturópata del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO), su prevalencia «podría ir en aumento» ya que la sociedad «tiende a los extremos».

La ortorexia afecta tanto a hombres como a mujeres, normalmente de elevado nivel cultural y de mediana edad. Aunque aún no hay un diagnóstico claro para este cuadro médico, explica la doctora Carmen Gómez Candela, jefa del servicio de nutrición del hospital madrileño de La Paz, debemos alertarnos cuando alguien hace de la fijación por los alimentos saludables su «forma de vida». Estas personas solo compran en huertas, analizan la procedencia de los alimentos, buscan productos ecológicos… etc.

Al contrario de otros trastornos alimentarios, quien padecen ortorexia no pretenden adelgazar. Aunque, a veces, pacientes con anorexia presentan síntomas de este otro cuadro, señala la nutricionista Gómez Candela, y otras la falta de nutrientes lleva a perder de peso.

La ortorexia llega a condicionar la vida de quienes la padecen. Son personas que se «aíslan socialmente», señala Bravo. Una simple comida familiar les supone un problema y muchos prefieren no comer en restaurantes.

Su tratamiento puede ser tan complicado como el de la anorexia porque quienes padecen ortorexia están convencidos de que su dieta es la mejor opción y que son los demás quienes lo hacen mal. Para acabar con dicha obsesión, Bravo apuesta por una terapia multidisciplinar. Gómez Candela apunta que lo principal es que los enfermos estén «bien nutridos» y que sean «educados nutricionalmente». En ocasiones es necesario apoyo psicológico. EBP