- 20 minutos/ Europa Press
Cada vez afecta a más personas: en 2008 era solo el 35%. - Se caracteriza por debilidad generalizada y astenia, insomnio y somnolencia.
- Con la crisis cada vez más personas tienen una vacaciones cortas, lo que aumenta la posibilidad de sufrir síndrome postvacacional. Aunque algunos insisten en que no existe, la ciencia médica parece aceptar que el síndrome postvacacional es una realidad. Se define básicamente por padecer a la vuelta de vacaciones un cuadro de debilidad generalizada y astenia. Además, la persona puede tener problemas de insomnio y somnolencia a lo largo del día.Según expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), la mitad de los españoles sufre síndrome postvacacional. Es decir, el número de españoles que regresan a su puesto de trabajo con malestar y depresión tras disfrutar de sus vacaciones va aumentando en los últimos años.Así, según datos del Instituto Superior de Estudios Psicológicos, mientras que en 2008, un 35% de los españoles por debajo de los 45 años sufría estos síntomas; en 2010, el dato se elevó hasta el 50%.
Los síntomas de este síndrome serían:
- Ansiedad
- Falta de concentración
- Nerviosismo
- Indiferencia
- Irritabilidad
- Tristeza
Consejos contra el síndrome
Según IMEO lo primero que hay que hacer es planificar los viajes futuros, algo que ya hace el 62% de los españoles. Hacerlo «supone un aliciente psicológico», lo que fisiológicamente hace que aumenten los niveles de dopamina, indica el especialista en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.
En segundo lugar, los especialistas recomiendan beber entre 2 y 2,5 litros de agua diarios. «Mantener el cerebro en niveles de hidratación óptima, ayudará a que las entre 50 y 100.000 millones de neuronas funcionen a pleno rendimiento», sostiene el experto.
Es importante organizarse en el primer día de trabajo para evitar un bloqueo. Los niveles de acetilcolina disminuyen en las vacaciones provocando que en los primeros días de trabajo cueste coger el ritmo.
Por último, es importante consumir cinco raciones de fruta y verdura diarias, más hidratos de carbono integrales. En nuestra dieta hay que priorizar los alimentos y elegir aquellos que tengan bajo índice glucémico.
Algunas recomendaciones laborales
Según un estudio de Regus, proveedor mundial líder de espacios de trabajo flexible, hay circunstancias derivadas de la actual crisis que pueden hacer más intenso el síndrome postvacacional. Cada vez más personas tienen unas vacaciones cada vez más cortas.
Este estudio hace cuatro recomendaciones para combatir este síndrome:
- Incorporarse gradualmente a la rutina laboral
Trabajar horarios reducidos, o hacerlo desde casa durante unos días, permite al empleado introducirse de forma progresiva al clima y ritmo de trabajo normal. - Tratar de evitar los desplazamientos innecesarios
Con el regreso a la rutina, vuelven también los colapsos en el tráfico, las enormes pérdidas de tiempo en los desplazamientos y con ello un gran aumento del estrés y la irritabilidad. - Mejorar la conciliación de la vida laboral y personal
Es importante tratar de continuar planificando actividades con la familia y los amigos. Se trata de no reservar únicamente el fin de semana para el ocio. - Organizarse y coordinarse
Una vez reincorporados al trabajo es imprescindible dedicar tiempo a organizarse y reunirse con los compañeros para ponerse al día y establecer prioridades.
Etiqueta: dieta
La obesidad y la dieta, los principales problemas de salud
A los españoles les preocupas más estos factores que otros como puedan serlo el alcohol o el tabaco
Fuente: EP / lne.es
Los españoles consideran que la obesidad, el estrés y la dieta poco saludablesuponen un mayor problema para la salud que el consumo de alcohol y tabaco, según los datos aportados por el III Estudio Bupa-Sanitas Health Pulse, que recoge las tendencias en el cuidado sanitario de más de 14.000 personas en 13 países.
Estos resultados contrastan con el incremento de la tasa de obesidad de los españoles en los últimos 10 años, situada por encima de la media internacional, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Y es que, una de cada seis personas adultas en España es obesa y uno de cada tres niños entre 13 y 14 años padece sobrepeso. Además, la OCDE prevé que, en los próximos diez años, aumente en un 10 por ciento el número de adultos que padece obesidad.
Por ello, en España sólo el 7 por ciento de los encuestados considera que el alcohol es un problema de salud y el 13 por ciento que lo es el tabaco, mientras que el 24 por ciento asegura que la obesidad es el principal problema sanitario, el 23 por ciento cree que es el estrés y el 15 por ciento la falta de ejercicio físico.
No obstante, el 40 por ciento de los encuestados no reconoce el sobrepeso como un factor de riesgo clave para el desarrollo de la diabetes. Además, el 65 por ciento afirma tener un buen estado de salud, especialmente aquellos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años –el 79 por ciento–. Por el contrario, el 54 por ciento de las personas de entre 55 y 64 años señala estar en unas buenas condiciones saludables.
Los hombres creen que están mejor en salud
Por otro lado, los mayores de 65 años –el 12 por ciento– siguen considerando que tienen mala salud, y el 68 por ciento de los hombres considera que tiene una vida sana, frente a un 61 por ciento de las mujeres que lo afirman.
En relación al ejercicio físico, el 15 por ciento de los encuestados considera que la falta de actividad es uno de los mayores problemas que afecta a la salud de los ciudadanos, el 34 por ciento reconoce realizar al menos una hora al día de ejercicio ligero y un 77 por ciento afirma dedicar a estas tareas una hora a la semana.
Además, en comparación con los 13 países a los que se ha realizado la encuesta, España se sitúa en el quinto puesto cuando se trata de dedicar más de una hora a la semana a la práctica de ejercicio físico ligero. Frente a estas cifras, sólo el 29 por ciento de los encuestados afirma que durante la semana realiza más de una hora de ejercicio intenso, una cifra muy similar a países como Estados Unidos –30 por ciento– o Australia –30 por ciento–.
Ahora bien, cuando se trata de dedicar más de una hora por semana a la realización de la actividad física intensa, España ocupa el octavo lugar, en comparación con el resto de países analizados, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los adultos de entre 18 y 64 años dediquen, al menos, dos horas y media a la semana a la realización de una actividad física intensa moderada.
Los españoles quieren mantener hábitos de vida saludable
Por otra parte, ocho de cada diez españoles afirma haber intentado hacer cambios en sus hábitos en los últimos cinco años con el objetivo de mejorar su estado de salud. Sin embargo, sólo la mitad de ellos afirma mantenerlo.
En una situación similar se encuentran países como México y Brasil, donde sólo el 48 por ciento de los mexicanos y el 47 por ciento de los brasileños han logrado mantener estos cambios.
Sin embargo, en China el 92 por ciento afirma haber realizados cambios en el último lustro que benefician a su salud y más del 80 por ciento asegura haber logrado mantenerlos.
En concreto, el estudio ha analizado estos parámetros entre los ciudadanos de España, Nueva Zelanda, China, Australia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Tailandia, India, Egipto, México, Hong Kong, Arabia Saud y Brasil.
Ser Obsessivo com Alimentação Saudável Também é uma Doença
Ortorexia é um “tipo de transtorno obsessivo”
Ortorexia é um “tipo de transtorno obsessivo”, que leva ao extremo a idéia de alimentação saudável e controlada. Segundo a Organização Mundial da Saúde (OMS), a ortorexia afeta 28% da população dos países ocidentais e isso poderia subir.
Embora as conseqüências da ortorexia dependam de sua gravidade, de acordo com Ruben Bravo, um nutricionista e naturopata do Instituto Médico Europeo da Obesidade (IMEO), uma de suas características é que é uma doença “progressiva e silenciosa”, que faz o dia-a-dia do sujeito ser cada vez mais limitado.
Assim, a ortorexia pode começar por limitar muito a alimentação, evitando o consumo de carne vermelha, ovos, açúcar, laticínios e gorduras, isso pode impedir o sujeito de comer fora e até mesmo levá-lo a passar 3 ou mais horas por dia para organizar a sua dieta.
Normalmente, explica o nutricionista da IMEO, a ortorexia leva ao “isolamento social”, já que o indivíduo se oprime a assistir uma refeição entre amigos ou uma refeição empresarial, por isso tende a limitar seu círculo social em “pessoas que se sentem da mesma maneira”.
De acordo com este especialista, “estas pessoas pensam que são superiores àqueles que não seguem esse modo de vida”, porque a sua abordagem é muito “complexa”, porque muitas vezes apresentam uma “falsa auto-estima”, com base nesta ideia de superioridade e com plena convicção que sua vida é “melhor” do que a do resto.
Ao respeito de seu perfil psicológico, Bravo explica que eles são pessoas que estão “mais preocupados com a qualidade dos alimentos do que com o prazer de comer”. Assim, gastam muito do seu tempo (3 horas ou mais por dia) para organizar o plano de dieta e com bastante antecedência, percorrer longas distâncias para conseguir comida especial ou puramente ecológica, pesar, analisar seus componentes e abandonam sua atividade diárias para realizar a sua forma patológica da vida.
Um Paciente que Contava Quantas Vezes Tinha Mastigado
“Eu atendi um paciente que controlava quantas vezes mastigava cada pedaço de comida. Tinha que mastigar 28 vezes porque tinha lido numa revista que assim era saudável”, diz o naturopata Instituto Médico da Obesidade.
Todos estes rituais têm uma série de conseqüências para a saúde. Na esfera psicológica, Bravo explica que muitas vezes têm “altos níveis de dopamina e níveis baixos de serotonina. Isto significa que têm um excesso de euforia combinados com altos níveis de ansiedade.”
E no aspecto físico da saúde, pode ser que haja um excesso ou falta de vitaminas. Além disso, muitos desses pacientes apresentam déficits em sua massa corporal, hipertensão e problemas cardiovasculares.
Ortorexia afeta principalmente mulheres e adolescentes. Ele também tem um impacto grande sobre os atletas, especialmente em pessoas que praticam musculação.
Come rápido, pero bien
La mala reputación de la comida basura y los estudios sobre obesidad imponen cambios en los menús «fast food»
Fuente: As
Cada vez más y debido a las altas tasas de obesidad en los países desarrollados, la alimentación se está convirtiendo en un problema de estado. Recientemente Italia ha declarado la guerra a la comida basura imponiendo mayores impuestos a las bebidas azucaradas y alcohólicas y pidiendo a los productores de bollería industrial que rebajen el azúcar y el sodio; hace un mes, los médicos británicos (tras un estudio que revelaba que casi el 50% de los ingleses serán obesos en 2030) lanzaron una campaña contra las marcas que comercializan este tipo de comida.
Pero es importante diferenciar entre comida basura y comida rápida. Mientras que la comida basura se refiere a alimentos que ingeridos de forma habitual resultan poco saludables por sus contenidos en grasas, azúcares y falta de vitaminas como las hamburguesas, las patatas fritas o las pizzas, la comida rápida es simplemente la que se realiza en poco tiempo. Y cada vez son más las opciones disponibles para comer en poco tiempo de forma sana y nutritiva. Conviene distinguir entre los restaurantes de influencia anglosajona y los de mediterránea, que normalmente son más sanos y variados.
El truco, tanto si se prepara en casa como si elegimos almorzar o cenar fuera, está en optar por ensaladas y patatas cocidas mejor que fritas, en carnes a la plancha antes que rebozadas, en evitar las salsas y condimentos elaborados, en prescindir de los dulces de excesivas calorías. Una buena idea puede ser optar por un bocadillo con algún ingrediente protéico (jamón, atún natural, pavo…) y abundantes vegetales.
Los 10 errores más comunes cuando nos ponemos a dieta
Suprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazaruprimir comidas, no comer pan o eliminar alimentos como los carbohidratos son algunos de los falsos mitos a la hora de adelgazar
I. Zamora / ABC
Para muchos, sobre todo para aquellos que han comenzado a intuir los primeros rayos de sol a la vuelta de la esquina, ha llegado la hora de hacer dieta e intentar ponerse a tono para lucir cuerpo durante el verano. Llegan, como cada año, la avalancha de productos milagro, las dietas milagro, las altas dosis de ejercicio y todo tipo de trucos que nos permitan aproximarnos en poco tiempo (y a ser posible con poco esfuerzo) al tan ansiado cuerpo 10.
Si estás pensando en hacer dieta, es importante que tengas en cuenta algunas de las falsas creencias más extendidas en lo que a la alimentación se refiere. ABC ha consultado a una nutricionista sobre los mitos más comunes en nuestra rutina alimentaria y hemos descubierto que muchas de las costumbres que intentamos evitar a la hora de cuidar nuestra figura carecen, en realidad, de fundamento:
1. El pan engorda: No es cierto. ¿Cuántas veces has escuchado eso de «yo no como pan porque engorda»? Pues olvídate. La nutricionista Gretel Cabrera, responsable del área de Alimentación y Nutrición de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), asegura que «aunque cuando la gente se pone a dieta lo primero que hace es quitarse el pan, esta costumbre no tiene mucho sentido». Según la experta, «lógicamente el pan tiene un aporte calórico, pues está constiuido de cereales, pero lo que realmente engorda es la salsa en la que lo mojamos». Según nos explica, no es el pan lo que engorda, sino el hecho de que tenerlo sobre la mesa aumentará las posibilidades de que sucumbamos a esa rica salsa que acompaña nuestros planos y con eso sí acabemos engordando. «Si cuidamos los acompañamientos, se puede comer con pan perfectamente, pues el hecho de que lo incorporemos a la dieta no nos engordará más». Eso sí, Cabrera nos recomienda saber qué tipo de pan comemos: «El pan de molde, por ejemplo, tiene más calorías».
2. Suplementos alimenticios, solo si de verdad son necesarios: Hay quien, de manera casi aleatoria, decide suprimir ciertos complementos básicos de la dieta y sustituirlos por complementos alimenticios que faciliten los aportes vitamínicos de alimentos que son fundamentales. La nutricionista Gretel Cabrera considera, no obstante, que «hay que valorar los suplementos desde otra óptica. Si pasas por un periódo de embarazo o convalecencia y requieres nutrientes, necesitarás un complemento que te ayude, pero muchas veces utilizamos erróneamente este tipo de pastillas en lugar de cambiar nuestros hábitos de vida y de consumo».
3. Prohibido mezclar hidratos y proteínas: Falso. «Lo que conseguimos con este tipo de costumbres es perder peso en poco tiempo, dado que dejamos de comer calorías». La experta considera, por ello, que hacer una dieta disociada nunca será la mejor manera de adelgazar. «El objetivo de toda dieta debería ser llevar una vida sana, cambiar nuestra rutina de alimentación, aprender a comer bien…Las dietas disociadas son las más famosas y tienen muchísimos seguidores, pero a la larga no conseguirás lo que buscas».
4. El agua engorda si la bebes durante las comidas: Falso. El agua es un alimento acalórico, es decir, no aporta calorías. Según un informe de CECU en este sentido, beber agua antes de las comidas aumenta la sensación de saciedad, por lo que es recomendable beberla si estamos haciendo dieta y nuestro objetivo es sentirnos más saciados.
5. Fin a los dulces y a los caprichos: Tampoco hace falta renunciar a los pequeños placeres de la vida si queremos ponernos a tono. Según la experta, «para hacer dieta no es indispensable renunciar a cosas que te gusten, ni siquiera a los dulces, a los helados o a un plato de pasta con salsa bolognesa. Lo realmente necesario es plantearnos otro tipo de vida en la que estemos mucho más activos y adquiramos unos hábitos más saludables». Si conseguimos esto, podremos estar delgados incluso comiendo chocolate.
6. Las frutas ácidas adelgazan: No es cierto. Para Gretel Cabera, este mito «está asociado a los productos de limpieza, que siempre han asociado alimentos como el limón a acciones desengrasantes». «No existe ningún alimento que tenga la función de adelgazar».
7. Los productos integrales adelgazan: Es cierto, como explica Cabrera, que los productos integrales son ricos en fibra y producen una mayor sensación de saciedad que otro tipo de alimentos. Por ello, «si queremos estar saciados siempre será mejor comer pan integral que pan normal, o pastas integrales, puesto que comeremos una cantidad menor al estar más llenos». Pero en ningún caso los productos integrales facilitan la pérdida de peso: «podremos adelgazar si reducimos las cantidades, pero nunca comiendo un tipo de alimento determinado».
8. Prohibido comer carbohidratos de noche: Otro falso mito. De hecho, la experta no sabe de dónde sale está leyenda urbana tan extendida. «Como en los casos anteriores, lo único que debemos hacer es reducir las cantidades, sobre todo por la noche, puesto que no vamos a consumir energía». Sin embargo, asegura que, al igual que las frutas, «los hidratos de carbono están permitidos por la noche. Solo hay que intentar hacer una comida menos copiosa, pues no utilizaremos ese aporte de energía de manera inmediata si nos vamos a la cama».
9. Los productos light adelgazan: Según las recomendaciones de CECU, un producto light es aquel al que se le han reducido los aportes calóricos. Esto significa que estos alimentos engordarán menos que el resto pero, en ninguno de los caso, mejorarán nuestra figura.
10. Saltarse una comida adelgaza: También es falso. De hecho, saltarse una comida es un mal hábito de vida que puede acabar por salirnos caro. Además, es posible que incremente en gran medida el hambre y acabemos comiendo de manera descontrolada durante la siguiente comida, consiguiendo precisamente lo contrario que nos proponíamos. En definitiva, y según la experta de CECU, «es un completo error hacer dieta poco antes del verano para conseguir un cuerpo perfecto. La única clave que funciona si queremos estar a tono en los meses de calor es comenzar a cuidarnos desde el verano anterior. Solo modificando nuestras rutinas y nuestras costumbres conseguiremos un buen cuerpo y una vida saludable
El pan no está relacionado con la aparición de sobrepeso u obesidad
El consumo de pan no está relacionado con la aparición de sobrepeso u obesidad, según un estudio realizado por investigadores del Departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, cuyos resultados han sido publicados en ‘Nutrition Reviews’.
En concreto, la investigación ‘Relación entre el consumo de pan, el peso corporal y la distribución de la grasa abdominal: Evidencia de los estudios epidemiológicos’ evalúa si los patrones de alimentación que incluye el pan se asocia con la obesidad general o el exceso de adiposidad abdominal.
Para ello, los investigadores analizaron los artículos científicos publicados durante los últimos 30 años que se centraron en patrones dietéticos que incluyen pan –grano entero y refinado– y su asociación con la obesidad.
De esta manera, los resultados de los 38 estudios epidemiológicos analizados determinaron que los patrones dietéticos que incluyeron grano entero de pan no influyen positivamente en el aumento de peso y puede ser, incluso, beneficioso para el estado ponderal.
Respecto a los hábitos alimentarios que incluyen pan refinado, la mayoría de los estudios transversales indican efectos beneficiosos, mientras que los de cohortes bien diseñados indican una posible relación con el exceso de grasa abdominal.
«A pesar de que muchos profesionales recomiendan que los obesos excluyan el pan de su dieta, la realidad es que la evidencia científica no apoya esta medida. La mayor parte de los estudios revisados sitúan al pan en una posición neutra respecto a la obesidad, y al pan integral en una posición claramente ventajosa», ha argumentado el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra, uno de los investigadores.
Por último, este experto ha apostado por reducir el consumo de azúcares y dulces y fomentar el uso de harinas menos refinadas, y «nunca reducir el consumo de pan».
Unas navidades austeras, pero ricas en calorías
El exceso de alcohol y dulces es el principal culpable del aumento de peso que experimenta la mayoría de gente en estas fechas
Estas Navidades se pronostican más austeras por consecuencia de la crisis, pero no por ello serán menos calóricas. Para muchos españoles las fiestas ya han arrancado con el puente de la Constitución y tendrán su culminación el Día de Reyes, habiendo durado todo un mes en vez de sólo unos días. El interminable festín de comidas, cenas y brindis nos pasa factura en término de calorías, pese a la crisis y los presupuestos de bolsillo austeros. Lo resiente sobretodo nuestra salud, en kilos de peso. Según estiman los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que año tras año estudian éste fenómeno, se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres[1], que este año subirán entre tres y cuatro kilos de media, mientras que las mujeres aumentarán entre dos y tres kilos. El exceso de alcohol y dulces es el principal culpable de este pronóstico.
Con el fin de “amortiguar” el efecto negativo de las Navidades sobre nuestro peso los especialistas de IMEO nos proponen cuatro simples reglas a seguir.
Regla nº1: Comidas ligeras para los días entre festivos
«Planteémonos este período como un juego de «suma y resta calorías», donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los días que los rodean», sugiere Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del IMEO. Si perdemos peso en los días entre festivos, compensaremos los excesos de las comidas y cenas navideñas, sin privarnos de nada. Nuestra propuesta se centra en reducir la ingesta durante estos días intermedios a proteínas bajas en grasa como pollo, pescados, fiambres, huevos, lácteos o a frutas y verduras de bajo índice glucémico. Nos dejamos una cantidad escasa de hidrato de carbono únicamente en el desayuno que pueden ser dos biscotes de pan, un puñado de cereales o una tostada. Los caldos calientes son una alternativa más que válida para las cenas, porque nos sacian y aportan escasas calorías en el momento donde la ingesta debe ser menor. Realizando cinco comidas diarias con éstas indicaciones a los que añadimos dos litros de agua diarios, nos ayudará a sobrecompensar las “comilonas puntuales”.
Un ejemplo de menú en este sentido sería:
Desayuno: 2 biscotes de pan. 2 lonchas de pavo. Un café descafeinado.
Media mañana: 2 mandarinas.
Comida: 2 puñados de verdura. Un filete de pollo o pescado de 200grs.
Media tarde: 2 yogures desnatados 0%.
Cena: 1 tazón de caldo de verduras con un huevo duro picadito.
Regla nº2: “Efecto aperitivo” y raciones justas para evitar el atracón
«El principal problema de los menús navideños no se centra en el plato principal, sino más bien en los entrantes, los postres y las copas finales. No es complicado reemplazar los primeros por versiones menos calóricas sustituyendo croquetas por gambas a la plancha, o los frutos secos por verdura al horno. En cuanto a los postres y las copas, con evitar reducir el consumo será suficiente”, indica el especialista de IMEO.
Otro objetivo a plantearnos estas navidades será cocinar la cantidad justa para la cena o comida festejada. Un error común que encontramos es que casi siempre quedan sobras para los días posteriores. Si calculamos los comensales y preparamos las cantidades justas, no lo notaremos en nuestro peso, sino también en nuestro bolsillo.
“Otro error es omitir comidas en el día de los eventos, cuya única consecuencia es que lleguemos hambrientos a la comida principal, para compensar ya tenemos los días entre festivos. Si queremos llegar con poco hambre a la celebración, es conveniente realizar un tentempié ligero, ya que el cuerpo tarda unos 25 minutos en sentir saciedad. Si media hora antes picamos alimentos bajos en calorías, como un par de piezas de fruta o yogures desnatado o 150grs de fiambre de pavo, conseguiremos lo que en IMEO llamamos “el efecto aperitivo” que consiste en engañar al cuerpo para llegar apenas sin apetito a la comida copiosa”, explica Rubén Bravo.
Regla nº3: Ternera, pescado y mariscos en lugar de cordero, cerdo y croquetas
A la hora de elaborar la comida de un festivo, se pueden utilizar carnes, pescados y mariscos, eligiendo las piezas más magras y acompañarlos con vegetales. Como siempre los alimentos deben elaborarse con técnicas culinarias que impliquen poca grasa, como horneado, plancha, asado o cocido, limitando fritos, empanados y rebozados.
Por cada 200 gr. de carne de cerdo ingerimos entre 450 y 1.7000Kcal, dependiendo si es una carne magra, semigrasa o tocino. Un solomillo de 200 grs. de carne magra de ternera equivale 350Kcal, mientras que una ración (200grs) de carne de cordero semigrasa alcanza 630Kcal. Los mariscos junto con el pescado son una gran fuente de minerales, oligoelementos, vitaminas y proteínas. Su aporte de calorías es muy bajo, y sus grasas, también en baja cantidad, son poli insaturadas igual que el omega 3 y son necesarias para el organismo, ya que no las produce de manera natural. El promedio de calorías que proveen 100 gr. de mariscos es de 100 calorías.
Regla nº4: Cerveza, tinto y cava son los que menos engordan
Las personas que no quieran ver su peso alterado pasadas las navidades, deben tener especial cuidado con los brindis. Existe una regla general para reconocer las bebidas: a mayor graduación alcohólica, más calorías contienen. «Se trata de las denominadas «calorías vacías» que prácticamente no aportan nutrientes, por ello decimos que el alcohol no alimenta, pero engorda«, subraya Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Se calcula que cada gramo de alcohol tiene 7 calorías, un valor muy próximo al de las grasas, que contienen 9 calorías por gramo, a diferencia de las proteínas y los hidratos de carbono que aportan apenas la mitad.
A continuación enumeramos una serie de bebidas alcohólicas en función de su contenido calórico[2]. Los licores dulces son los que más engordan, con 383 calorías por 100 ml. Los siguen el whisky y el ron (ambos con 244), el coñac (243) y el aguardiente (222). De todas formas, si se deciden tomar, «es mejor hacerlo con hielo, ya que así aumentamos la cantidad en el vaso, pero no el contenido calórico», aconseja Bravo.
Una copa de tinto o cava contiene 65 calorías, el rosado 74 y el vino blanco 85. La cerveza, el vino seco y la sidra son las bebidas alcohólicas que menos alcohol, carbohidratos y calorías aportan, pero su consumo recomendado se limita a los dos vasos al día para los hombres y uno para las mujeres. Un zumo recién hecho tiene unas 80 calorías, la Coca-Cola, en cambio, 110. La cerveza sin alcohol es baja en calorías (20). El té y el café no tienen aporte energético, pero son abundantes en cafeína y teína, sustancias que aceleran un 32% la velocidad en convertir el hidrato de carbono en grasa, según estudios científicos.
“Nuestra recomendación es sencilla, sustituye o disminuye las copas de bebidas espirituosas por el vino tinto, el cava o la cerveza. Si te decides por una copa añade bastante hielo y evita mezclarla con refrescos con cafeína. Y si te toca conducir, evita cualquier tipo de alcohol y céntrate en el mosto tinto o las cervezas cero”, concluye sus consejos Rubén Bravo.
[1] Según la oficina europea de estadísticas (Eurostad) que los coloca al séptimo lugar entre los países comunitarios, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia. Mientras, las mujeres españolas se colocan entre los que menos problemas de obesidad tienen de la Unión Europea.
[2] Cálculos efectuados sobre cantidades de 100 ml de líquido.
La Banda Gástrica ajustable se adapta a cualquier tipo de obesidad
Después de dormir el paciente, se le realizan unas mínimas incisiones, accediendo al estómago mediante laparoscopia. Se accede al estómago para colocar un anillo de silicona en la entrada del mismo. Se sitúa una válvula de desbloqueo en una zona subcutánea para poder manejarla en un futuro. Se cierra una válvula envolvente y también la sutura, protegiéndola con un vendaje abdominal. La banda gástrica es adaptable a cualquier tipo de obesidad y se puede ajustar según la necesidad de ingesta.
Para más información, ver el video.
Los genes influyen en el metabolismo
Los condicionantes genéticos individuales influyen en el metabolismo
«El individuo se adapta a la dieta y ésta modula los genes»
Existen claras evidencias de que en el origen de la obesidad influye la genética del individuo, los factores ambientales, el estilo de vida, la forma de comer o la falta de ejercicio. Ésta es una de las conclusiones sugeridas por Alicia Gordillo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
La obesidad es el trastorno metabólico más frecuente en todos los países desarrollados y en los que aún están en vías de desarrollo. Si el límite es un 10 por ciento más que el del peso ideal obtenido con alguna de las fórmulas clásicas, el número de obesos supera el 30 por ciento de la población adulta. ¿Cómo se determina el origen de la obesidad en un individuo? «Usando criterios tan restrictivos como superar un índice de masa corporal (IMC) de 30, en España los datos recientes apuntan una frecuencia de la obesidad de aproximadamente un 12 por ciento, superando esta cifra a partir de los 40 años», ha explicado Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
«La mayoría de los esfuerzos por reducir la grasa corporal se centran en la reducción de la ingesta. Pero nuestro organismo se adapta a la restricción calórica, reduciendo el gasto energético y dificultando la pérdida de grasa corporal, como es bien conocido en los fracasos de las dietas de adelgazamiento. Existe una evidencia cada vez mayor de que el gasto energético es un importante modulador de la cantidad de tejido adiposo en cada individuo y que el organismo parece regular de modo individual la cantidad de grasa corporal almacenada».
A la pregunta de ¿cómo se pueden aplicar los últimos avances en Ciencias Biológicas en la prevención de la obesidad?, Gordillo ha señalado que «según la hipótesis del genotipo ahorrador, los mismos genes que ayudaron a nuestros ancestros a sobrevivir a hambrunas ocasionales se ven ahora confrontados por ambientes en los cuales hay abundancia de alimentos durante todo el año. Actualmente existen claras evidencias de que en el origen de la obesidad influye la genética de cada individuo y en gran medida factores ambientales, el estilo de vida, la forma de comer o la falta de ejercicio. Esto quiere decir que, aunque cada persona tiene unos condicionantes genéticos que pueden influir en el metabolismo, al final el individuo se adapta a la dieta y ésta modula los genes».
Gordillo ha enumerado los factores que pueden originar problemas de obesidad. «En la obesidad neurógena los individuos presentan alteraciones psíquicas de diversa índole y son incapaces de controlar su peso al estar afectado su sistema nervioso autónomo por un déficit de la secreción de transmisores que modulan las deposiciones de grasa de reserva. En casos de hipotiroidismo, hipogonadismo, hiperinsulinismo e hipercorticismo las glándulas del sistema endocrino presentan alteraciones que pueden determinar la aparición de obesidad».
Por otro lado, la obesidad yatrogénica está provocada por una ingesta excesiva de corticoides o antidepresivos. «Hasta ahora es poco frecuente, pero en los últimos años va en aumento debido al abuso de este tipo de medicamentos, sobre todo en personas propensas a incrementar sus niveles de grasa».
Obesidad hereditaria
Respecto a la obesidad hereditaria, Gordillo ha indicado que se ha establecido que en torno a un 30 por ciento de los casos tiene origen genético. Sin embargo, recientes investigaciones, indican que si bien muchos casos de obesidad tienen su causa en defectos genéticos, para que se manifieste dicha patología deben darse determinadas conductas, como vida sedentaria e ingesta excesiva de grasas, entre otros condicionantes. Por último, individuos predispuestos genéticamente, o por condicionamiento neural o psicológico, pueden desarrollar una obesidad de origen dietético.
Publicado en Dmedicina:
http://www.dmedicina.com/enfermedades/actualidad/el-individuo-se-adapta-a-la-dieta-y-esta-modula-los-genes
Estrategias anti-atracón
Comidas copiosas, bebidas con alcohol, falta de sueño… son algunos de los excesos navideños a los cuales deberás hacer frente si no quieres que hagan mella en tu salud.
No te pierdas este decálogo de consejos para no engordar en Navidad elaborado por el Departamento de Endocrinología del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Pégalos con un imán a tu nevera y síguelos durante todas las fiestas navideñas. Notarás cómo te costará menos esfuerzo sucumbir ante tanta cantidad de comida y te costará mucho menos luchar contra los kilos de más que aparecen en tu báscula.
10 CLAVES PARA NO ENGORDAR
1. HAZ 5 COMIDAS AL DÍA. Haz pequeñas ingestas a base de ensaladas, fruta, mucha agua, claras de huevo, yogures desnatados… en los días previos a la Nochebuena, Navidad y Nochevieja para concederte un homenaje durante las comidas y cenas de las mismas.
Un consejo: Prepara las comidas cuando no tengas hambre.
2. REDUCE EL CONSUMO DE CALORÍAS. Si los días previos y posteriores a los días festivos consigues seguir una dieta baja en calorías, podrás perder esos kilos que te sobran, y recuperarte fácilmente de los excesos en los días posteriores.
¡Ojo! Es preferible adelgazar de forma moderada y continuada.
3. ¡BEBE AGUA! Intenta ingerir dos litros de agua al día, incluso en infusiones e incluye en tu dieta zumos naturales y bebidas isotónicas.
4. MODERA EL CONSUMO DE ALCOHOL. Evita las comidas excesivamente grasientas y postres ricos en azúcares y harinas refinadas.
5. TOMA FRUTA Y VERDURA ENTRE HORAS. Un zumo de tomate, una mandarina… son una buena alternativa para consumir más fruta y verdura entre horas y como tentempié energético y desintoxicante en estas navidades.
6. ¡CONTRÓLATE CON LA SAL Y LAS SALSAS! Si puedes evitar el exceso de mayonesa y otras guarniciones, mejor. Así evitarás mojar pan en ellas y disminuir el exceso de sal para evitar la retención de líquidos.
7. MASTICA DESPACIO. Disfrutar de la comida y de todo el sabor de los alimentos es fundamental. Nada mejor para una buena digestión que masticar lentamente y sin prisas.
8. COME EN PLATOS PEQUEÑOS. Procura ingerir cantidades moderadas y variadas de alimentos. Si has disfrutado con un plato, ¡siempre tendrás tiempo de repetir!
Un truco: Evita la monotonía de los menús y come a horas regulares.
9. ¡ALÉJATE DE LOS DULCES! Cuando hagas la compra, no caigas en la tentación de llenar el carrito con caprichos típicos de estas fiestas. Si no te puedes resistir, cómpralos en la víspera de la fiesta para no sucumbir a ellos antes de tiempo.
10. ¡HAZ EJERCICIO! Después de las comidas más copiosas, sal a darte un paseo de al menos 30 minutos para ayudarte a hacer la digestión a la vez que quemas calorías. ¿Te animas?
Publicado en la Revista Telva.com:
http://www.telva.com/2007/12/04/estarbienalimentacion/1196762189.html

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