Unas navidades austeras, pero ricas en calorías

El exceso de alcohol y dulces es el principal culpable del aumento de peso que experimenta la mayoría de gente en estas fechas

Estas Navidades se pronostican más austeras por consecuencia de la crisis, pero no por ello serán menos calóricas. Para muchos españoles las fiestas ya han arrancado con el puente de la Constitución y tendrán su culminación el Día de Reyes, habiendo durado todo un mes en vez de sólo unos días. El interminable festín de comidas, cenas y brindis nos pasa factura en término de calorías, pese a la crisis y los presupuestos de bolsillo austeros. Lo resiente sobretodo nuestra salud, en kilos de peso. Según estiman los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que año tras año estudian éste fenómeno, se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres[1], que este año subirán entre tres y cuatro kilos de media, mientras que las mujeres aumentarán entre dos y tres kilos. El exceso de alcohol y dulces es el principal culpable de este pronóstico.

Con el fin de “amortiguar” el efecto negativo de las Navidades sobre nuestro peso los especialistas de IMEO nos proponen cuatro simples reglas a seguir.

 Regla nº1: Comidas ligeras para los días entre festivos

«Planteémonos este período como un juego de «suma y resta calorías», donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los días que los rodean», sugiere Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del IMEO. Si perdemos peso en los días entre festivos, compensaremos los excesos de las comidas y cenas navideñas, sin privarnos de nada. Nuestra propuesta se centra en reducir la ingesta durante estos días intermedios a proteínas bajas en grasa como pollo, pescados, fiambres, huevos, lácteos o a frutas y verduras de bajo índice glucémico. Nos dejamos una cantidad escasa de hidrato de carbono únicamente en el desayuno que pueden ser dos biscotes de pan, un puñado de cereales o una tostada. Los caldos calientes son una alternativa más que válida para las cenas, porque nos sacian y aportan escasas calorías en el momento donde la ingesta debe ser menor. Realizando cinco comidas diarias con éstas indicaciones a los que añadimos dos litros de agua diarios, nos ayudará a sobrecompensar las “comilonas puntuales”.

Un ejemplo de menú en este sentido sería:

Desayuno:   2 biscotes de pan. 2 lonchas de pavo. Un café descafeinado.

Media mañana:   2 mandarinas.

Comida:   2 puñados de verdura. Un filete de pollo o pescado de 200grs.

Media tarde:   2 yogures desnatados 0%.

Cena: 
  1 tazón de caldo de verduras con un huevo duro picadito.

Regla nº2: “Efecto aperitivo” y raciones justas para evitar el atracón

«El principal problema de los menús navideños no se centra en el plato principal, sino más bien en los entrantes, los postres y las copas finales. No es complicado reemplazar los primeros por versiones menos calóricas sustituyendo croquetas por gambas a la plancha, o los frutos secos por verdura al horno. En cuanto a los postres y las copas, con evitar reducir el consumo será suficiente”, indica el especialista de IMEO.

Otro objetivo a plantearnos estas navidades será cocinar la cantidad justa para la cena o comida festejada. Un error común que encontramos es que casi siempre quedan sobras para los días posteriores. Si calculamos los comensales y preparamos las cantidades justas, no lo notaremos en nuestro peso, sino también en nuestro bolsillo.

“Otro error es omitir comidas en el día de los eventos, cuya única consecuencia es que lleguemos hambrientos a la comida principal, para compensar ya tenemos los días entre festivos. Si queremos llegar con poco hambre a la celebración, es conveniente realizar un tentempié ligero, ya que el cuerpo tarda unos 25 minutos en sentir saciedad. Si media hora antes picamos alimentos bajos en calorías, como un par de piezas de fruta o yogures desnatado o 150grs de fiambre de pavo, conseguiremos lo que en IMEO llamamos “el efecto aperitivo” que consiste en engañar al cuerpo para llegar apenas sin apetito a la comida copiosa”, explica Rubén Bravo.

Regla nº3: Ternera, pescado y mariscos en lugar de cordero, cerdo y croquetas

A la hora de elaborar la comida de un festivo, se pueden utilizar carnes, pescados y mariscos, eligiendo las piezas más magras y acompañarlos con vegetales. Como siempre los alimentos deben elaborarse con técnicas culinarias que impliquen poca grasa, como horneado, plancha, asado o cocido, limitando fritos, empanados y rebozados.

Por cada 200 gr. de carne de cerdo ingerimos entre 450 y 1.7000Kcal, dependiendo si es una carne magra, semigrasa o tocino. Un solomillo de 200 grs. de carne magra de ternera equivale 350Kcal, mientras que una ración (200grs) de carne de cordero semigrasa alcanza 630Kcal. Los mariscos junto con el pescado son una gran fuente de minerales, oligoelementos, vitaminas y proteínas. Su aporte de calorías es muy bajo, y sus grasas, también en baja cantidad, son poli insaturadas igual que el omega 3 y son necesarias para el organismo, ya que no las produce de manera natural. El promedio de calorías que proveen 100 gr. de mariscos es de 100 calorías.

Regla nº4: Cerveza, tinto y cava son los que menos engordan

Las personas que no quieran ver su peso alterado pasadas las navidades, deben tener especial cuidado con los brindis. Existe una regla general para reconocer las bebidas: a mayor graduación alcohólica, más calorías contienen. «Se trata de las denominadas «calorías vacías» que prácticamente no aportan nutrientes, por ello decimos que el alcohol no alimenta, pero engorda«, subraya Rubén Bravo, supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Se calcula que cada gramo de alcohol tiene 7 calorías, un valor muy próximo al de las grasas, que contienen 9 calorías por gramo, a diferencia de las proteínas y los hidratos de carbono que aportan apenas la mitad.

A continuación enumeramos una serie de bebidas alcohólicas en función de su contenido calórico[2]. Los licores dulces son los que más engordan, con 383 calorías por 100 ml. Los siguen el whisky y el ron (ambos con 244), el coñac (243) y el aguardiente (222). De todas formas, si se deciden tomar, «es mejor hacerlo con hielo, ya que así aumentamos la cantidad en el vaso, pero no el contenido calórico», aconseja Bravo.

Una copa de tinto o cava contiene 65 calorías, el rosado 74 y el vino blanco 85. La cerveza, el vino seco y la sidra son las bebidas alcohólicas que menos alcohol, carbohidratos y calorías aportan, pero su consumo recomendado se limita a los dos vasos al día para los hombres y uno para las mujeres. Un zumo recién hecho tiene unas 80 calorías, la Coca-Cola, en cambio, 110. La cerveza sin alcohol es baja en calorías (20). El té y el café no tienen aporte energético, pero son abundantes en cafeína y teína, sustancias que aceleran un 32% la velocidad en convertir el hidrato de carbono en grasa, según estudios científicos.

“Nuestra recomendación es sencilla, sustituye o disminuye las copas de bebidas espirituosas por el vino tinto, el cava o la cerveza. Si te decides por una copa añade bastante hielo y evita mezclarla con refrescos con cafeína. Y si te toca conducir, evita cualquier tipo de alcohol y céntrate en el mosto tinto o las cervezas cero”, concluye sus consejos Rubén Bravo.
 


[1] Según la oficina europea de estadísticas (Eurostad) que los coloca al séptimo lugar entre los países comunitarios, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia. Mientras, las mujeres españolas se colocan entre los que menos problemas de obesidad tienen de la Unión Europea.

[2] Cálculos efectuados sobre cantidades de 100 ml de líquido.

«Usamos la alimentación como válvula de escape»

Pilar Maurell, ADN Barcelona

No sabemos comer bien. Y esta es una de las razones del sobrepeso en España. Así lo afirma el doctor Manuel Jiménez Ucero, autor de La dieta flash (Planeta) . «No tenemos educación alimentaria», se queja Jiménez, «y usamos la alimentación como una válvula de escape al estrés y las tensiones del día a día».

Jiménez es director del Grup Policlínic, donde ha formado a más de 200 médicos en la dieta proteinada. Asegura que la suya «no es una dieta de moda», porque sus beneficios se descubrieron hace 35 años en la Universidad de Harvard y la han seguido más de 30 millones de personas en el mundo, pero marca unas claves: «No está recomendada para la operación biquini -es para perder de 10 a 30 kilosy es fundamental el apoyo de un profesional que ajuste los errores, controle la evolución y enseñe cómo mantenerse para evitar el rebote o yo-yo».

Máquina energética

En ese punto el doctor insiste de nuevo en la necesidad de tener algunas nociones básicas de nutrición, y no sólo para quienes siguen una dieta como la proteinada o quieran mantenerse. «El ser humano es una máquina energética que precisa de un combustible que debe ir gastándose a lo largo del día», recuerda Jiménez, quien añade que el sedentarismo de que adolece nuestra sociedad impide este gasto y provoca que «la energía sobrante quede en una reserva». Para solventar este problema, «la clave está marcar el ritmo de la nutrición», es decir, dar energía al cuerpo cuando la necesita.

«Engordamos por no comer ordenadamente», afirma el doctor, que explica que debemos comer cinco veces al día para evitar llegar a la hora de la cena con demasiada hambre y comer de forma compulsiva. Es cuando «registramos la nevera en busca de chocolate, porque necesitamos un aporte energético rápido», pero esa energía no se quema y el cuerpo la acumula. «El ser humano engorda de noche», recuerda Jiménez.

Rebajar el estrés y hacer más ejercicio son, según el doctor, los complementos ideales a la dieta.

LOS CASOS DE SOBREPESO Y OBESIDAD VAN EN AUMENTO

Más de la mitad delos adultos españoles tiene sobrepeso y uno de cada seis sufre obesidad, según la Encuesta Europea de la Salud y datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos. Las cifras aumentan cada año «nutridas por los nuevos casos de obesidad infantil y adolescente», explicó recientemente Rubén Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En España, el 21,1% de los niños de 3 a 12 años tiene sobrepreso y el 8,2% son obesos. El sedentarismo no es la única causa, también lo es la mala alimentación: sólo un 7,5% desayuna correctamente.

Complicaciones en obesos jóvenes y adultos

En la población española de 18 y más años, el 45,5% de los varones y el 29,9% de las mujeres tienen sobrepeso, mientras que el 17,3% de los varones y el 14,7% de las mujeres presentan obesidad, según la última Encuesta Europea de Salud.

«La edad con más índices de obesidad, casi el doble, es la comprendida entre los 20 y 50 años», indica Rubén Bravo, Supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad también aumenta más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo. Está más que visto que las medidas contra la obesidad aumentan con el poder adquisitivo. Las mujeres de clase alta y medio alta dedican más tiempo y recursos para controlar su peso y cuidar su imagen física que les permiten a su vez adaptarse a las exigencias sociales de un nivel socioeconómico alto.

No obstante, el consumo de comida rápida y bollería industrial es más extendida entre las personas jóvenes de ingresos más bajos. Nos encontramos ante una paradoja, la famosa «curva de la felicidad» se ha transformado hoy en la «curva de la desgracia». La publicidad que postula cánones estéticos definidos por la delgadez oferta al mismo tiempo comida rápida. Por esta razón, se le ha definido como «la gran fábrica de obesos tristes».

Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es problema grave para muchas mujeres obesas en edad reproductiva. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales y especialmente se hace notar a la hora de buscar trabajo o pareja. Es cuando aparecen los primeras problemas sexuales, relacionados con la disminución de la libido y la compulsividad que en muchas ocasiones termina en una adicción ciega al dulce.

A nivel físico las complicaciones relacionas con la obesidad se expresan en hipertensión arterial, varices, retención de líquidos y problemas gestacionales como malposiciones fetales o partos prolongados.

Ellos también se dan atracones

  • Un estudio muestra la incidencia de estos trastornos en los varones
  • Las personas con este problema tienen menos rendimiento laboral
  • El tratamiento se orienta a mejorar el control con la alimentación

Ángeles López | El Mundo.es

Si es de los que se pasan todo el día picando, o de los que, al llegar la noche, se da una opípara cena con alimentos hipercalóricos y no puede dejar de comer, quizás tenga un trastorno de la alimentación. Si, por ser hombre, no ha pensado nunca que esto pueda ser un problema, a pesar de tener sobrepeso u obesidad, no se engañe, debería consultar con un médico. Los trastornos por atracón, aunque son más frecuentes entre las mujeres, también afectan a los varones. Sin embargo, son pocos los estudios que incluyen al genéro masculino cuando se trata de analizar estas alteraciones de la nutrición. Esto es lo que denuncia un estudio, publicado en la revista ‘International Journal of Eating Disorders’, en el que también se muestra cómo afectan estos trastornos al rendimiento laboral.

Son difíciles de reconocer, porque cuando una persona se da un atracón de comida no suele pensar que tenga un problema. Sin embargo, a diferencia de la anorexia o la bulimia, ésta es una enfermedad de adultos. «Explorar su incidencia en la población es difícil. Habitualmente se producen por haber realizado una dieta restrictiva o de aquellas que contienen sólo un alimento. Ése es el factor precipitante», señala Luis Beato, jefe de Sección de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital General de Ciudad Real.

Se considera que una persona tiene un trastorno por atracón cuando recurrentemente tiene una ingesta excesiva de comida, con un alto contenido calórico (normalmente carbohidratos) en ausencia de una conducta compensatoria, como el vómito, el empleo de laxantes o el ayuno, típicos de la bulimia o la anorexia. Normalmente está asociado a los cuadros de ánimo, como ansiedad o estrés, que la persona calma con la comida. La ingesta produce estimulación del sistema parasimpático que produce un efecto sedante. «Y los alimentos más gratificantes son los que tienen hidratos de carbono, porque son los que mejor se absorben y pasan antes a la sangre, por lo que sancian más», explica Beato.

Existen diferentes modalidades de este trastorno. «Por un lado está la ingesta compulsiva, que se caracteriza por picar durante todo el día. Otra versión es la ingesta por descontrol, que es cuando planificas comer algo y acabas comiendo más de lo previsto. Y luego está la ingesta nocturna, que es la más difícil de tratar porque el paciente no es consciente de que se levanta por la noche y come, es similar a un trastorno del sueño, la persona está como sonámbula e ingiere lo que no se permite comer durante el día», aclara este psiquiatra.

Menos rendimiento laboral

Aunque las que acuden a la consulta suelen ser en su mayoría mujeres, este problema también afecta a los hombres. Tal y como explica Ruth R. Striegel, de la Universidad Wesleyan (Connecticut, EEUU) y autora del estudio mencionado, «los trastornos por atracón están estrechamente relacionados con la obesidad y el exceso de peso al igual que con el inicio de hipertensión, diabetes y alteraciones psiquiátricas. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia sobre el impacto de los atracones está basada en muestras femeninas, como la mayoría de los estudios sobre trastornos de la alimentación, que reclutan a mujeres».

Por este motivo, la Dra. Striegel ha llevado a cabo su trabajo con la participación de 21.743 hombres y 24.608 mujeres que completaron un cuestionario sobre comportamientos y actitudes relacionados con la salud y sobre su funcionamiento psicosocial. El riesgo de sufrir un trastorno por atracón se midió utilizando cuatro preguntas: «¿Alguna vez come algo que otros consideran inusualmente una gran cantidad de comida?; ¿en el pasado mes, sintió haber perdido el control con la comida?; ¿cuántas veces ha comido algo que otras personas consideran una canitdad exagerada?; ¿en el último mes, cuántas veces ha perdido el control con la alimentación?».

Tras analizar los datos, los investigadores detectaron que el 7,5% de los hombres y el 11,19% de las mujeres sufrían un trastorno por atracón. Estas personas tenían más sobrepeso u obesidad que el resto de los participantes y se encontró también una mayor, aunque moderada, incidencia de depresión y estrés, sobre todo en las mujeres. Otro factor que sí que tuvo una fuerte asociación con los problemas de alimentación fue la pérdida de días de trabajo debido a enfermedad y la disminución de la productividad laboral, algo que afectó sobre todo a los varones.

«Más allá de los problemas de depresión, ansiedad y obesidad, el trastorno por atracón también está asociado con un deterioro en el rendimiento laboral […] Se necesitan campañas de Salud Pública para incrementar la concienciación sobre el deterioro psicosocial asociado con estos trastornos y valorar las actitudes negativas o falsas ideas sobre el trastorno por atracón y su tratamiento», señalan los autores.

Además, las personas que tienen este problema deben saber que existen tratamientos eficaces. Así lo demuestran diferentes investigaciones sobre este tema, la última, publicada en ‘Behaviour Research and Therapy’, ha sido realizada por especialistas del Departamento de Psiquiatría de las universidades de Yale y de Pennsylvania (EEUU). En este estudio se constata que establecer un programa terapéutico consistente en sesiones de terapia cognitiva y una dieta baja en calorías, logra una remisión de este trastorno y una pérdida de peso en al menos el 30% de los pacientes que lo siguen.

En nuestro país se está aplicando algo similar, un tratamiento orientado a aumentar el control de la persona sobre su alimentación y a incorporar unos hábitos de ejercicio en su vida. Como señala Beato, «sabemos que hay que evitar el efecto yo-yo de las dietas. Lo mejor es que la dieta y la actividad física sean compatibles con su vida».

Para las personas que picotean todo el día, se plantea la ingesta de cinco o seis comidas al día, sin pasar más de tres horas entre ellas, para retrasar el estímulo de gratificación que obtienen con el atracón. Se trata de aumentar el control de la persona sobre su alimentación, y con ello su autoestima. «Si consigue esto empezará a incorporar hábitos como la ingesta de verduras, la toma de desayunos completos, etc. Cuando ocurre esto, el paciente no tiene la sensación de alimentos prohibidos. Lo importante es no obsesionarse con la pérdida de peso, entonces será, precisamente, cuando empiece a perder peso», aclara este especialista.

Estudio gratuito de la ansiedad alimenticia

Con el motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebró el pasado 10 de octubre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) realizará un estudio gratuito para medir los niveles de ansiedad, depresión y hambre a todas las personas que lo soliciten en Madrid ente los días 3 y 14 de octubre. La prueba se hace mediante la técnica de electro impedancia sistémica de la actividad cerebral y hormonal. El estudio se complementa con un análisis de la ansiedad alimenticia y una consulta con especialista para la evaluación de los resultados obtenidos. Los interesados en realizarse esta prueba podrán reservar su consulta llamando al 91 745 17 96.

Para más información ver el programa Madrid Directo.

Tras el verano: dieta mediterrána y pesarse rutinariamente

MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS)

Tras los excesos alimenticios cometidos durante el verano, época propicia para el disfrute de la comida y también, por lo general, para la ingesta de alimentos con un alto contenido calórico, los expertos recomiendan seguir la dieta mediterránea y controlar el peso de manera rutinaria para prevenir su aumento.

   «En verano se tiende a consumir más carbohidratos y grasas por lo que, además del estrés que supone la vuelta al trabajo, las personas se suelen encontrar con unos kilos de más tras las vacaciones», ha explicado a Europa Press el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Javier Salvador.

   Según el experto, para volver a la rutina alimentaria tras los excesos del verano «es imprescindible llevar un orden en las comidas, no comer entre horas y buscar el equilibrio de los alimentos que se ingieren, por lo que es aconsejable seguir la dieta mediterránea» y considera que «pesarse a si mismo es una medida de higiene sanitaria útil para todas las personas, incluso para aquellas que no tienen problemas con el peso».

CONSEJOS PARA RECUPERAR HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES

   Algunos de los consejos a seguir para recuperar los hábitos alimentarios saludables son: ingerir alimentos que no tengan un alto poder calórico, incluir pocas grasas animales, consumir más carne roja que blanca, más pescado que carne y cocinar mejor a la plancha que con condimentos grasos. Además, Salvador recuerda que «hay que comer de todo» y afirma que «no hay alimentos malos, sino hábitos alimenticios inadecuados».

   El doctor considera la dieta mediterránea como una de las mejores herramientas para reducir el peso que se ha ganado durante el verano ya que «se ha demostrado científicamente la eficacia de esta dieta para prevenir no sólo el exceso de peso sino también los factores de riesgo cardiovasculares, diabetes, hipertensión e incluso se ha visto un efecto anticáncer».

   Salvador, endocrino en la Clínica Universidad de Navarra, añade que «todo esto ha de combinarse con actividad física cotidiana para que el balance calórico no sea positivo y no conlleve el acumulo de tejido adiposo excesivo y pueda derivar, por tanto, en obesidad».

   De igual manera, «el estrés favorece la ansiedad y la ingesta excesiva de alimentos, por lo general, de alto contenido calórico, por lo que es importante descansar bien por la noche porque así se favorece que el perfil hormonal no propenda a tener más apetito y a ahorrar gasto energético durante el día», aconseja.

EL DESAYUNO DE LOS NIÑOS

   Salvador hace especial hincapié en la dieta que deben seguir los niños durante el curso escolar y asegura que «el desayuno es lo más importante». Según el experto, «desayunar poco se asocia epidemiológicamente con una mayor tasa de obesidad» y asegura que «una de las amenazas para los niños es comer a deshoras».

   El médico también ha recordado que «la actividad física es igual de importante o más en los niños, por lo que tienen que tener tiempo para realizar ejercicio, si es al aire libre mucho mejor, a pesar de que se vive en una sociedad en la que los niños están presionados porque además del colegio tienen que hacer tareas de muy distintos tipos».

DIETA Y RENDIMIENTO INTELECTUAL

   Según ha explicado el endocrino, «la obesidad es un problema que no sólo tiene connotaciones biológicas, favorece diabetes, riesgo cardiovascular, apnea del sueño, el cáncer, hipertensión, etcétera, sino que también provoca alteraciones en el estado de ánimo».

   Existe una relación bilateral entre la obesidad y las patologías clínicas como los cuadros depresivos o la ansiedad, es decir, «las personas obesas tienden a desarrollar estas patologías que les pueden generar problemas en su entorno de trabajo, pero al tratarse de una enfermedad bilateral, las personas con patologías psiquiátricas propenden más a desarrollar obesidad», detalla el doctor.

   Asimismo, «la propia estigmatización que se hace en la sociedad de las personas con obesidad puede tener un impacto notable en el rendimiento intelectual y en el rendimiento escolar de los niños», concluye el experto.

Los expertos advierten de los peligros de los ‘campamentos’ de pérdida de peso

LUEGO SE RECUPERA EL PESO PERDIDO Y UN 50% MÁS

MADRID, 15 Ago. (EUROPA PRESS) –

   En los últimos años se han popularizado los métodos drásticos para bajar de peso a toda costa, como campamentos, hoteles y estancias  que tiene como objetivo bajar un gran número de kilos en un corto periodo de tiempo. Estos métodos carecen de aval médico y son insostenibles a largo plazo y ponen en riesgo la salud de sus participantes.

   Esta es sólo una de las advertencias que lanzan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) preocupados por esta nueva tendencia. Este tipo de dietas restrictivas  no tiene efectos a largo plazo ya que tienen el conocido efecto rebote, recuperar lo perdido y engordar más kilos.

   Como explica a Europa Press el naturopata especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el doctor Rubén Bravo, «este tipo de campamentos tiene como resultado un efecto rebote. Porque no se cambian los hábitos a la hora de comer modificando la ansiedad y el estrés, causantes en buena medida del sobrepeso. Estos campamentos tienen el objetivo de someter al cuerpo a un estrés muy fuerte para bajar peso muy rápidamente que produce que, cuando volvemos a los hábitos cotidianos, se tiende a recuperar el peso y a aumentarlo un 50 por ciento más».

   Este tipo de terapias de pérdida de peso llevan muy poco tiempo implantados en España, pero países como Estados Unidos y China los crearon hace ya décadas.

   Como explica Bravo, «los campamentos tienen programas de entre 6 y 9 semanas. En ellos todo está planificado, desde una dieta muy restringida, hasta un duro programa de ejercicios y entrenamiento y en ocasiones, como ocurre en España, el campamento es impartido por militares».

    «Las personas que se someten a este tipo de adelgazamientos pagan una gran cantidad de dinero – entre 4.000 y 6.000 euros dependiendo del programa- para que les hagan madrugar les machaquen y les restrinjan la dieta», añade el experto.

RIESGOS PARA LA SALUD

   Por un lado existe un riesgo porque son personas que no están acostumbradas a hacer deporte, y que se ven sometidas a un ejercicio de un alto nivel atlético. Además suelen padecer enfermedades cardiovasculares o de diabetes, por ello someterlas a un ejercicio muy fuerte es peligro para su salud.

   En cambio, los expertos de instituto señalan que es necesario empezar a practicar ejercicio poco a poco para que el cuerpo se adapte. En el caso de personas obesas necesitan controlar su ritmo cardiaco, que no se produzcan subidas muy altas, por encima de 180 pulsaciones, ya que supone un riesgo para su salud.

   El cuerpo de una persona adulta necesita ingerir al día una cantidad mínima de calorías que varía entre 1.200 y 1.400 y, por el bien de su salud, no deben descender bajo estos límites. Si, por un lado, se consigue un gasto calórico alto a base de un intenso ejercicio físico que roza las 2.000 calorías y, por otro lado,  se ingere menos de 1.000 calorías al día con una dieta restrictiva, entraríamos en un déficit importante que puede ralentizar el metabolismo, añade Bravo.

   Además deben tenerse en cuenta que si la persona padece un sobrepeso superior a los 20 kilos y tiene más de 55 años se incrementan los riesgos para su salud, pudiéndose producir lesiones y enfermedades problemas cardiovasculares, hipoglucemias, bajadas de la tensión arterial, mareos, traumatismos, un trastorno de la alimentación y sobretodo un seguro efecto rebote.

   Los datos sobre estos campamentos en España son muy escasos pero si  se toman como referencia los realizados en Norteamérica, suelen estar divididos por sexos, y los hay especializados por edades y campamentos para adolescentes.

   Todos los expertos destacan las negativas consecuencias para la salud que tienen este tipo de campamentos. Bravo recuerda que «el secreto de mantener la buena forma física consiste en seguir una dieta equilibrada basada en algunas sencillas pautas, como evitar los excesos y las comidas híper calóricas y distribuir los alimentos siguiendo el biorritmo del cuerpo: tomar los hidratos de carbono en el desayuno, las frutas en la media mañana y dejar las verduras y la proteínas para la comida, la merienda y la cena».

Rubén Bravo en Radio Extremadura

Si tu objetivo es adelgazar y disfrutar del verano sin poner en peligro la salud, toma nota de algunos consejos que te da Rubén Bravo, nutricionista y naturópta del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Escucha la Esquina Viva de Canal Extremadura. Ten en cuenta que los efectos beneficiosos de algunos productos milagros, entre ellos los quemadores de grasa o los cosméticos con fines adelgazantes, no siempre dan el efecto deseado.

El 62% de los españoles tienen problemas de obesidad

La mala dieta y hábitos son entre las causas del aumento del riesgo cardiovascular ente los españoles

Según los resultados del «Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España» (ENRICA), presentado ayer en Madrid, la obesidad es un problema de salud muy frecuente en nuestro país. El 62% de la población está gorda; en concreto, el 39% tiene sobrepeso, es decir, un índice de masa corporal (IMC) entre 25-29,9; y el 23% es obesa, con un IMC superior a 30. La tasa de obesidad es mayor en hombres que en mujeres (excepto en las de 65 años y más), y aumenta con la edad. Cuando se considera específicamente la cintura, la frecuencia de la gordura abdominal (más de 102 cm en hombres y más de 88 cm en mujeres) es del 32% en los varones y del 40% en las señoras. Pasan de un tercio los hombres con obesidad que declaran haber recibido consejo sanitario para perder peso, pero se han quedado ahí y no lo han seguido.

Lo anterior es consecuencia en parte de que los españoles son muy sedentarios: dedican 14 horas semanales a ver la televisión y otras 15 horas adicionales a la butaca o al sofá en actividades como leer o, más asiduamente, dormitar.

Y las malas noticias siguen. Uno de cada dos adultos es «hipercolesterolémico». El 50% lo sabe y el 42% está tratado con fármacos para reducir el colesterol. El ENRICA subraya: «Con independencia de que la indicación de tratamiento debe establecerse habitualmente según el riesgo cardiovascular total de la persona, y no por su cifra de colesterol, el porcentaje de sujetos tratados que controlan el colesterol es bajo».

El Reino Unido tiene la tasa de obesidad mayor de Europa, con el 24,5% de adultos considerados pasados de peso, según un estudio publicado en diciembre por la Comisión Europea y la OCDE. La media europea se sitúa en el 14%.

Fuente: ABC

Dukan: Camino hacia la desnutrición

28 Mayo 11 · Beatriz Muñoz, LA RAZÓN

Es la última moda para adelgazar, pese a que los expertos la califiquen de «ineficaz y fraudulenta». La clave de su éxito radica en abusar de las proteínas, excluir los carbohidratos y minimizar la ingesta de frutas y verduras. Saturar el hígado y los riñones, calambres y fatiga son algunos de sus «efectos secundarios»

La llegada del buen tiempo conduce, irremediablemente, a pensar en dieta. Aunque todavía el calendario nos concede una tregua para lucir el bikini, esta época resulta la más propicia para «devorar» cualquier dieta que, si además promete perder peso en tiempo récord y sin esfuerzo, mucho mejor. Este año es el turno de la dieta Dukan. Un sistema de adelgazamiento creado por el nutricionista francés Pierre Dukan que, gracias a su libro «El método Dukan», asegura que es posible, a través de cuatro fases –ataque, crucero, consolidación y estabilización– en las que el ingrediente estrella son las proteínas, perder peso a un ritmo vertiginoso y no volver a recuperarlo. Su éxito, al que un gran número de españoles se han unido, radica en una feroz campaña de márketing, una web interactiva traducida a muchos idiomas y al especulación con nombres de famosas como Penélope Cruz y Kate Middleton, entre otras. Ante tanto revuelo nutricional, la opinión de los expertos es clara y contundente: «La dieta Dukan cumple las características de una dieta fraudulenta», denuncian desde la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN). De hecho, un informe publicado en noviembre de 2010 por la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (Anses) sostiene que este método «es arriesgado y puede comportar desequilibrios nutricionales, alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o rendimiento». Alimentos indispensables para el consumo humano como el pan, la pasta, el arroz, las patatas, el aceite y los azúcares no tienen cabida para el doctor Dukan y contradice a la comunidad médica afirmando que «sólo las proteínas son indispensables para nuestra existencia». Así, la carne, los huevos, el pescado y la avena en cantidades desorbitadas son el pilar sobre el que se sustenta esta dieta radical.

Más allá del libro, el método Dukan ha apostado por internet como manera de expandirse todavía más. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncian que «a medida que pasan los días y las semanas, un programa de «coaching» online intenta motivar al usuario. Bajo una engañosa apariencia de dieta personalizada, la aplicación olvida preguntar datos tan importantes como si se padece alguna enfermedad e ignora por completo los antecedentes personales y familiares. Además, esta asociación ve alarmante «la libertad con la que se concede la meta para fijar el  peso, ya que sólo preguntan la altura y como único límite establecen no desear pesar menos de 40 kilos. Y, por supuesto, nada de esto sale gratis: el tratamiento cuesta 150 euros y dura ocho meses». La estrategia del nutricionista francés consiste en adelgazar a base de movilizar las reservas de energía como la grasa y el glucógeno. Aunque es cierto que de esta manera se puede lograr una pérdida de peso rápida, los inconvenientes y riesgos para la salud superan con creces las ventajas. Según Jesús Román Martínez, profesor y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), «en general, el cuerpo se adapta muy bien a todo tipo de maniobras dietéticas si duran poco tiempo. Comer avena no parece una garantía de aporte de los carbohidratos necesarios, por lo que no sería extraño que se produjera una sensación de cansancio, falta de apetito, náuseas y problemas digestivos. Si se prolongan en el tiempo, empiezan a aparecer carencias nutricionales importantes».

Sobrecargar al organismo
El hecho de abusar de las proteínas supone, para Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Universitario Quirón de Madrid, «sobrecargar al organismo con un porcentaje de proteínas mayor a sus requerimientos. Existen multitud de trabajos publicados que indican que una alimentación basada en proteínas animales puede aumentar el riesgo de enfermedades como la diabetes o la patología cardiovascular». Además, «las dietas hiperproteícas sólo están indicadas en determinados pacientes que requieren un mayor aporte de este nutriente como quemados, pacientes con cáncer o aquellos que se someten a entrenamientos de alta intensidad, aunque el incremento es levemente superior, un 20 por ciento, frente al 15 por ciento establecido. Sin embargo, la dieta Dukan sobrepasa muy por encima estos valores, por lo que no es recomendable seguirla».

Optar por los consejos del nutricionista francés supone, para el doctor Vicente Orós Espinosa, miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), «poner en riesgo la función hepática y renal, además del sistema musculoesquelético». Asimismo, esta dieta, según la doctora Susana Monereo, responsable del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), «es desequilibrada  en macro y micronutrientes. Tiene un efecto sobre la pérdida de peso ya que induce un cuadro de cetosis  que se produce al quemar la grasa y las proteínas como sustrato energético». No hay que olvidar, continúa la experta, que los problemas que conlleva esta dieta son «cansancio, estreñimiento y alteraciones del estado de ánimo, entre otros. El problema de este tipo de dietas es que no enseñan a comer y cuando la persona lo deje volverá a las costumbres que le han llevado a la obesidad».

Sin aval científico
Pese al club de fans de Pierre Dukan, resulta llamativo que no haya publicado su método en ninguna revista científica. Según los nutricionistas, «las palabras del autor y las experiencias personales de sus testigos no tienen ninguna validez desde el punto de vista de la evidencia científica o de la salud publica». De hecho, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ha colocado este método dentro de las «dietas yo yó» junto con la dieta del sirope de arce y la sopa «quemagrasas», entre otras. En noviembre del pasado año, el catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra realizó un estudio en el que afirma que el aumento moderado de proteínas y la reducción de alimentos con un alto índice glucémico ayuda a mantener una dieta saludable y no recuperar los kilos perdidos. El trabajo, publicado en la revista «New England Journal of Medicine», nada tiene que ver con la dieta Dukan porque según su autor, lo más útil para perder peso no es contar las calorías, sino saber que la calidad de éstas no es igual en función de la capacidad de los alimentos para convertirse en energía una vez que llegan al organismo. «Las lentejas, por ejemplo, tardan bastante tiempo en convertirse en glucosa una vez que las ingerimos y lo mismo sucede con las legumbres, los cereales integrales, las frutas, las verduras y las carnes magras».

Si este plan cuenta con el reconocimiento científico y supone una garantía para tener la báscula a raya, su autor no entiende que el método Dukan prescinda de alimentos tan básicos como la fruta o las legumbres. «El no tomar frutas y verduras durante un periodo de tiempo conlleva, a medio plazo, a un riesgo de deficiencia de minerales y vitaminas y coloca a la persona a un cierto riesgo de desnutrición», advierte. Asimismo, la OCU denuncia que «resulta preocupante que en programa Dukan online ingerir una pieza de fruta se califique como un desvío importante». Además, en la estricta programación de comidas a la que someten a sus seguidores, según los consumidores, «se aprecia una considerable falta de realismo a la hora de adaptar la dieta a las particularidades de cada país y cultura. Por ejemplo, como menú clásico y rutinario sugieren carpaccio de bacalao fresco con chalotas, hígado de ternera con vinagre de frambuesa y huevos con leche». Una vez alcanzado el peso deseado, Dukan sugiere para mantenerlo elegir un día de la semana para tomar sólo proteínas e ingerir a diario tres cucharadas de avena por su aporte de fibras. «Si un día haces esta dieta y el resto comes lo que quieres, engordarás», asegura Pérez.

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Penélope Cruz no ha hecho ni piensa hacer la dieta Dukan‎ (Fuente: Europa Press)