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La OMS alerta de que la obesidad infantil se duplica en los países pobres

enero 27, 2016

La organización avisa de que 42 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso

El País, por Emilio de Benito
1453736660_306779_1453740566_noticia_normalLa obesidad infantil ya no es solo un problema de países ricos. De los 42 millones de niños menores de cinco años que tienen sobrepeso en el mundo, 35 millones (el 83%) vive en países de ingresos medios y bajos. “Es una pesadilla explosiva”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), que este lunes ha adelantado datos de la Comisión para el Fin de la Obesidad Infantil establecida hace dos años.

Aparte de las cifras, a la OMS le preocupa la evolución. Por ejemplo, en África, la cifra de obesidad y sobrepeso infantil en menores de cinco años prácticamente se ha doblado desde 1990, según este estudio. Los problemas con la báscula son solo otros de los problemas de los países ricos que han llegado ya a los que no lo son tanto, sin que estos hayan acabado con sus enfermedades infecciosas endémicas. En los países pobres no solo hay más dengue, cólera, tuberculosis y sida, por citar solo unas cuantas enfermedades. También es importante ya el número de cánceres, enfermedades cardiovasculares y accidentes de tráfico, por citar causas de muerte características de países ricos.

El informe, cuyos datos no están aún cerrados, ya tiene una primera conclusión: “No es culpa del niño”, ha afirmado este lunes en una rueda de prensa el copresidente de la comisión, Peter Gluckman Peter Gluckman. Según los datos con los que cuenta la OMS, en 2014 el 48% de todos los niños obesos y con sobrepeso vivían en Asia, y el 25% en África. “La región donde el problema es más alarmante por lo rápido que crece es Asia”, ha alertado Gluckman.

Entre los elementos que explican el aumento de las cifras de obesidad infantil destacan los factores biológicos —genéticamente la humanidad está preparada para la escasez, para ahorrar, y esta propiedad aumenta cuando durante la infancia la alimentación no es buena—, un inadecuado acceso a alimentos saludables, la disminución de actividad física en los colegios y la desregulación del mercado de los alimentos que engordan. Y también la herencia de las madres. Todo ello requiere una respuesta global y coordinada, indica en el informe.

Gluckman ha explicado que se ha detectado que los niños asiáticos tienen un metabolismo específico que les hace retener las grasas en la parte abdominal del cuerpo y en el interior, rodeando a los órganos, exactamente donde es más perniciosa para la salud.

“Se está estudiando el porqué, pero es un hecho muy peligroso porque esa grasa se instala mucho antes que la externa y que el niño dé señales de sobrepeso y obesidad en el exterior”, ha explicado.

Con respecto a Latinoamérica, se estima que la prevalencia de sobrepeso en la región se sitúa en un 8% de los niños menores de cinco años.

Gluckman ha puntualizado que los dirigentes latinoamericanos son muy conscientes del problema y están respondiendo seriamente, y ha señalado que muchos países están dirigiendo sus políticas en la dirección correcta.

“Hay que tener en cuenta que la obesidad impacta en la calidad de vida del niño, afecta su estado físico, psicológico, su capacidad de estudio, de relacionarse, le pondrá muchas barreras en la vida, por lo que hay que lidiar urgentemente con el asunto”, ha afirmado a su vez Sania Sishtar, la copresidenta de la comisión.

Además, Sishtar ha alertado de que la obesidad infantil es un factor esencial en la posibilidad de desarrollar obesidad en la edad adulta y, por consecuencia, enfermedades no transmisibles graves, como las cardiovasculares.

Ante esta situación, los autores del trabajo esperan que el Consejo Ejecutivo de la OMS, reunido esta semana en Ginebra en su 138 edición, lo tenga en cuenta y sugiera a la Asamblea Mundial de la Salud que adopte una resolución que inste a los países a aplicar medidas para luchar contra la obesidad. Entre ellas, el informe recomienda que se eduque a niños, padres, docentes y dirigentes sobre la importancia del consumo de la comida sana y de reducir la ingesta de azúcares y grasas. Asimismo, se debe promover el ejercicio físico y reducir el sedentarismo.

También deben aplicarse programas de control de los embarazos para evitar la diabetes gestante, dado que muchos casos de obesidad se pueden relacionar con lo ocurrido durante los meses de embarazo.

 

La obesidad afecta ya a casi cuatro de cada diez estadounidenses

noviembre 16, 2015

Más de la mitad de las mujeres negras padecen la enfermedad, según el último estudio
ABC, por Manuel Erice
obesidad en USAEstados Unidos no consigue frenar la obesidad. Ni el esfuerzo de las numerosas e intensas campañas informativas realizadas los últimos diez años ha permitido detener el que está considerado el primer problema de salud de los norteamericanos. Cuando terminó el pasado año, un 38% de los adultos del país, casi cuatro de cada diez, padecían alguna forma de obesidad, considerada como un importante sobrepeso (alta acumulación de grasa en el cuerpo). Diez años antes, el ya entonces inquietante ratio alcanzaba el 32%. Los datos del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad reflejan que el incremento de los obesos sólo se habría detenido entre los niños y los adolescentes, donde no ha variado el 17% del total que ya recogían los estudios de 2003 y 2004. Los datos han sido mal recibidos por los expertos y las autoridades sanitarias, que esperaban una reducción de la obesidad, «al haber descendido el consumo de azúcares y bebidas de soda», afirma Marion Nestle, profesor del departamento estudios de nutrición y alimentación y salud pública de la Universidad de Nueva York.

En un país que ha hecho de alimentación saludable una de las grandes batallas de interés público, incluida la implicación personal y constante de la Primera Dama, Michelle Obama, los datos de la encuesta de nutrición y salud nacional han sorprendido negativamente. En especial, los que hablan del norteamericano de mediana edad, entre 40 y 59 años, entre quienes la obesidad alcanza ya a un histórico 40%. No queda muy lejos el ratio entre los mayores de 60 años, del 37%, mientras que entre los 20 y los 39 años, se queda en el 32%. La tendencia al freno de la obesidad en niños y jóvenes, en los que entre los más pequeños, entre dos y cinco años, incluso se ha reducido del 14% al 8%, lleva a una cierta esperanza, pero la mayoría siguen siendo de la opinión de Kelly D. Brownell, experto en asuntos de salud pública de la Universidad Duke: «No estamos haciendo lo suficiente».

La conclusión del estudio resulta especialmente demoledora para las mujeres, cuyo ratio de obesidad es superior al de los hombres, un 38% frente a un 34%. Y en especial, para las de raza negra, un grupo en el que la enfermedad se dispara hasta el 57%. En el caso de las hispanas, se reduce al 46%, mientras que entre las mujeres blancas no supera un tercio del total. «Son los grupos de negras e hispanas los que marcan la diferencia de cuatro puntos entre mujeres y hombres», concluye Cynthia Ogden, directora del estudio del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad.

El hecho de que los datos se hayan obtenido de una encuesta pública, a partir de la declaración de 5.000 personas, que en general tienden a infravalorar el peso y sobrevalorar la altura, hace pensar a los investigadoras que el problema real todavía es mayor que el que se refleja en sus conclusiones.

Uno de cada dos españoles tiene kilos de más

octubre 21, 2015

Estadísticas de obesidad INESegún la recién publicada Encuesta Europea de Salud (2014) el 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima del peso considerado como normal. Este problema se da en mayor medida entre los hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%). En lo que se refiere a la población menor de edad (de 15 a 17 años), un 18,3% se encuentra por encima del peso considerado como normal (el 20,4% en el caso de los hombres y el 16,2% en el de las mujeres). La obesidad afecta al 16,9% de la población de 18 y más años (17,1% de los hombres y 16,7% de las mujeres) y el sobrepeso al 35,7% (43,6% de los hombres y 28,1% de las mujeres). En el caso de los menores (de 15 a 17 años) la obesidad afecta al 2,4% (2,7% de los hombres y 2,1% de las mujeres) y el sobrepeso al 16,0% (17,7% de los hombres y 14,2% de las mujeres). La obesidad aumenta con la edad. En los hombres hasta el grupo de 65 y más años. Y en las mujeres hasta el de 75 y más años.

En sentido contrario, el 2,2% de la población de 18 y más años tiene peso insuficiente (1,0% de los hombres y 3,4% de las mujeres). En el caso de los jóvenes (de 15 a 17 años) un 8,7% tiene peso insuficiente (el 4,0% de los hombres y el 13,5% de las mujeres). En todos los grupos de edad las mujeres presentan mayor porcentaje de peso insuficiente que los hombres, destacando el 13,5% de las mujeres de 15 a 17 años y el 11,3% de las mujeres de 18 a 24 años.

Ejercicio físico

Tres de cada 10 personas de 15 y más años (31,0%) realizan ejercicio físico en su tiempo libre más de dos días a la semana. El 14,3% realiza ejercicio físico uno o dos días a la semana y el 54,7% no realiza ejercicio físico en su tiempo de ocio. Por sexo, cinco de cada 10 hombres y cuatro de cada 10 mujeres realizan ejercicio físico en su tiempo de ocio. En cuanto a la actividad física realizada durante los desplazamientos, ocho de cada 10 personas de 15 y más años declara caminar para desplazarse de un lugar a otro (80,6% de los hombres y 80,2% de las mujeres). Por su parte, uno de cada 10 utiliza la bicicleta (14,8% de los hombres y 5,8% de las mujeres).

Consumo de fruta y verdura

Seis de cada 10 personas afirman comer fruta a diario (el 58,2% de los hombres y el 67,1% de las mujeres). La frecuencia de consumo se incrementa con la edad. Así, solo cuatro de cada 10 jóvenes de 15 a 24 años consume fruta diariamente, frente a ocho de cada 10 personas de 75 y más años. Por su parte, el 6,0% de la población toma fruta menos de una vez a la semana o no la consume (11,0% de los jóvenes de 15 a 24 años y 2,4% de los mayores de 75 años). El consumo de verduras es algo inferior al de fruta. Cuatro de cada 10 personas afirman consumir verdura a diario (el 39,1% de los hombres y el 50,0% de mujeres).

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)

Una Europa incapaz de frenar la obesidad

septiembre 23, 2015

Basado en un informe de la OMS sobre 53 países.
El 23% de los menores de 11 años tiene sobrepeso u obesidad.

El Mundo, por María Valerio
foto by El MundoBebedores, fumadores, con un sobrepeso galopante y muy diferentes entre sí. Así podría definirse, a grandes trazos, la salud de los europeos según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refleja un continente que aún circula a dos velocidades en materia de salud.

Los autores del informe reconocen que se han logrado importantísimos avances en la lucha contra la mortalidad prematura o el control de enfermedades infecciosas. Sin embargo, manifiestan su preocupación por el elevado peso que aún tiene el alcohol, el tabaco y el sobrepeso como factores de muerte prematura entre los europeos. Y como señala a EL MUNDO por teléfono Claudia Stein, especialista de la Oficina regional de la OMS en Europa, de seguir por esta senda “es posible que esos logros se pierdan y las futuras generaciones no vivan tanto como sus padres y abuelos”.

“Somos el segundo continente con más obesos del mundo”, explica Stein, “sólo superados por los americanos”, subraya Stein desde Londres -donde se han dado a conocer los datos-, “y aquí se fuma y se bebe alcohol más que en ningún otro sitio en el mundo”.

Respecto al sobrepeso, nada menos que seis de cada 10 europeos es obeso o tiene sobrepeso (concretamente el 59%), aunque en algunos países esta cifra llega hasta el 67% (“y España está por encima de la media europea”). De hecho, la OMS recuerda que este problema se ha triplicado en algunos países europeos desde los años 80, lo que constituye un importante reto de salud público tanto por las consecuencias para estos individuos como para los sistemas sanitarios que tienen que atenderles.
Informe de la Oms sobre la obesidad en 53 paises

En este ranking de países europeos pasados de peso, España ocupa un preocupante noveno puesto (en un total de 53 que componen esta región europea), con un 60% de ciudadanos con sobrepeso y casi un 25% de obesos. “Es cierto que la dieta de los jóvenes ha cambiado [alejándose de los patrones mediterráneos], pero también falta promover la actividad física en los colegios”, destaca la responsable de la División de Información e Innovación. Stein sitúa la responsabilidad a partes iguales en los gobiernos (“se puede hacer más a nivel político”), la sociedad (“hemos aceptado socialmente que unos kilos de más no importan”) y la industria (“con el etiquetado actual mucha gente no es consciente de las calorías que está consumiendo”).

El informe -que se realiza cada tres años-, destaca que el 20% de los varones y el 25% de las mujeres no realiza ningún tipo de actividad física, pese a los esfuerzos que se han llevado a cabo desde las autoridades para promover el ejercicio como una receta saludable.

Pero el problema no se circunscribe a los adultos, sino que han aumentado de manera importante los niños y adolescente con sobrepeso: Nada menos que un 23% en niños de hasta 11 años y un 16% entre los adolescentes de 15 años.

Que sólo el 35% de los países tenga medidas concretas para facilitar el acceso caminando a las escuelas o que sólo el 20% promueva el uso de la bicicleta como medio de transporte para los escolares no facilita la lucha contra esta lacra. También aquí España suspende, y se coloca como el sexto país europeo donde más niños y niñas tienen problemas con la báscula.

Europa es también el continente en el que más alcohol se consume de todo el planeta, con 11 litros por persona al año (en el caso de España, 9,8 litros). Además, el 30% de los ciudadanos es fumador, una cifra que ha descendido en los últimos años gracias a las políticas antitabaco implantadas -también aquí desigualmente- por algunos países.

“La tasa de tabaquismo en España está descendiendo, pero aún sigue por encima de la media europea”, destaca también la doctora Stein que considera que “puede hacerse más”. Y menciona, por ejemplo, la implantación de las cajetillas genéricas de tabaco, una medida a la que se ha opuesto España por ahora.

Los avances contra las enfermedades infecciosas o la reducción en la tasa de suicidios y accidentes de tráfico (sólo en Rusia han caído un 20% en 10 años) ha permitido mejorar considerablemente la esperanza de vida en los 53 países que componen la región europea de la OMS (aunque con una diferencia de 11 años entre los dos extremos de este ranking). Sin embargo, como advierte el estudio, es posible que las nuevas generaciones no sigan disfrutando de esta longevidad si no se toman medidas contra el alcohol, el tabaco y la obesidad.

Obesidad afecta a millones de adultos en EEUU

septiembre 22, 2015

Las cifras de personas con sobrepeso siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país

La Raza, por Pedro Frisneda

obesidad en EEUUUn reporte médico, dado a conocer este lunes, indica que las tasas de obesidad entre las personas adultas siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país. Según el informe, el sobrepeso sigue afectando a millones de estadounidenses, especialmente en los estados del sur y el medio oeste.

De acuerdo al reporte ‘Behavioral Risk Factor Surveillance System”, ningún estado del país tiene una prevalencia de obesidad menor al 20%. Peor aún, ya en 19 estados, las tasas de obesidad superan el 30%.

Se estima que en 42 estados de la nación, los hispanos tienen tasas de obesidad que superan el 30% o más, al igual que los afroamericanos. Por el contrario, las personas de raza blanca mostraron índices de obesidad superiores al 30% sólo en 13 estados.

La epidemia de obesidad es una de las crisis de salud más serias de la nación“, dijo el doctor Jeff Levi, director ejecutivo de la organización Trust for America’s Health, que elaboró el reporto junto a la Robert Wood Johnson Foundation.

A pesar que las cifras permanecen altas, los expertos ven como algo positivo el hecho de que las tasas de de obesidad se han mantenido igual en casi todos los estados del país, menos en cinco.

El doctor Levi indica que, aunque las tasas de obesidad no han bajado en ningún estado, él ve la nivelación como un signo esperanzador.

En 2014, las tasas de gordura aumentaron en Kansas, Minnesota, Nuevo México, Ohio y Utah, según el informe publicado este lunes. Las estadísticas de obesidad más alta se registraron en Arkansas, que llegó al 35.9%. También se superó ese porcentaje en Mississippi y Virginia Occidental. Por el contrario, Colorado tuvo la tasa más baja, con un 21.3%.

Estas nuevas cifras causan alarma y contrastan enormemente con las tasas de obesidad de 1980, que no superaban el 15% en ningún estado. En 1991 ningún estado tenía tasas superiores al 20%, según los investigadores.

En general, se estima que unos 78 millones de estadounidenses sufren de obesidad, incluyendo 30% de los adultos, el 17% de jóvenes de 2 hasta los 19 años y el 8% de los niños de 2 a 5, según el informe.

Los expertos alertan que esto pone a un gran porcentaje de la población en riesgo de sufrirenfermedades crónicas y mortales como hipertensióndiabetes tipo 2enfermedades cardiovascularesderrames cerebrales y diferentes tipos de cáncer.

Si usted está obeso, el Instituto Nacional de Salud de EEUU recomienda perder por lo menos de 5 a 10% de su peso. Con esto puede retrasar o prevenir algunas de estas enfermedades más peligrosas. Por ejemplo, si usted pesa 200 libras, el 5 al 10% serían unas 10 a 20 libras.

Entre las medidas de prevención que se recomiendan están el hacer ejercicios o realizar actividades físicas a una edad temprana y una buena nutrición, entre otras.

 

Alimentos ultra procesados motor de epidemia de obesidad en América Latina

septiembre 8, 2015

Las ventas de alimentos procesados industrialmente, incluyendo la comida rápida y las bebidas azucaradas, han aumentado de manera constante en América Latina y están ayudando al incremento de las tasas de obesidad en toda la región, señala un informe publicado esta semana por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

Mercopress
alimentosEl nuevo informe “Alimentos y bebidas ultra-procesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, muestra que de 2000 a 2013 las ventas per cápita de estos productos aumentaron en América Latina, aun cuando las ventas de estos productos estaban disminuyendo en América del Norte. El incremento del consumo se correlaciona fuertemente con el aumento del peso corporal promedio, lo que indica que estos productos son un importante motor en el crecimiento de las tasas de sobrepeso y obesidad en la región.

“Los alimentos ultra procesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos”, dijo Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS/OMS. “Estos productos no están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Están diseñados para que se conserven por mucho tiempo en los estantes y generan deseos incontrolados de consumo que llegan a dominar los mecanismos innatos de control del apetito y hasta el deseo racional de dejar de comer. Por eso resultan doblemente perjudiciales: son casi adictivos y eso lleva aumentar el sobrepeso y la obesidad, al tiempo que sustituyen los alimentos frescos, que son la base de una dieta natural rica en nutrientes”, añadió Jacoby.

El informe examina las ventas de productos, incluyendo las bebidas carbonatadas no alcohólicas, refrigerios dulces y salados, cereales de desayuno y barras, golosinas, helados, bebidas deportivas y energéticas, jugos de frutas y vegetales, té y café embotellados, pastas para untar, salsas y comidas preparadas. De 2000 a 2013, las ventas per cápita de estos productos aumentaron un 26,7% en los 13 países latinoamericanos estudiados (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).Las ventas de los mismos productos disminuyeron un 9,8% en América del Norte.

Los datos también muestran que el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados se vincula fuertemente con el aumento de peso corporal en esos 13 países de América Latina estudiados. En los países en que las ventas de estos productos fueron mayores, incluyendo en México y Chile, la población tuvo una media de masa corporal mayor.
Donde las ventas de estos productos fueron menores y las dietas tradicionales prevalecieron -como en Bolivia y Perú- la media de la masa corporal fue menor. Sin embargo, tanto la masa corporal como las ventas de alimentos ultra-procesados, fueron aumentando rápidamente en los 13 países estudiados.

La globalización y la penetración en el mercado

Estas tendencias, según el informe, se deben a cambios en el sistema internacional de alimentos traídos por la globalización y la desregulación del mercado, que han aumentado la penetración de las corporaciones alimentarias extranjeras y multinacionales en los mercados nacionales. El informe presenta los datos de 74 países en el mundo, que muestran una fuerte correlación entre las ventas de productos de alimentación ultra-procesados y la desregulación del mercado, como lo indica el Índice de Libertad Económica.

“América Latina y otras regiones en desarrollo se han convertido en atractivos mercados para los fabricantes de alimentos industriales, especialmente cuando los mercados de altos ingresos se saturan o incluso empiezan a reducir el consumo de estos productos”, dijo Jean-Claude Moubarac, un experto en nutrición de la Universidad de São Paulo que realizó el estudio encargado por la OPS/OMS. “Estos mercados están expandiendo debido al crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de los ingresos. Pero el comercio de los países, las políticas fiscales y de regulación son igualmente importantes. Ellos determinan la fijación de precios, la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos. Junto con la comercialización y los cambiantes estilos de vida, estos son los principales factores determinantes de lo que la gente elige para comer”, explicó.

Invertir la tendencia

Para frenar el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados y las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso en América Latina, el informe recomienda que los gobiernos, la comunidad científica y las organizaciones de la sociedad civil apoyen e implementen políticas para proteger y promover la elección de alimentos saludables. Estas políticas pasan por campañas de información y educación, pero también por la aprobación de normativa sobre precios, incentivos, agricultura y comercio para proteger y promover la agricultura familiar, los cultivos tradicionales, la inclusión de los alimentos frescos de origen local en los programas de almuerzo escolar, y la promoción de las habilidades domésticas de preparación de alimentos y cocinar. Estas medidas están en consonancia con el Plan de Acción para la Prevención de la obesidad en niños y adolescentes de la OPS/OMS que se aprobó en 2014 y también llama a establecer límites estrictos a la comercialización de productos alimenticios poco saludables para los niños.

“No es demasiado tarde para cambiar estas tendencias”, afirmó Jacoby. “Las culturas alimenticias basadas en las comidas en familia y en alimentos no procesados o mínimamente procesados viven y gozan de buena salud en América Latina, aunque enfrentan una seria amenaza debido a la comercialización muy agresiva y a los cambios en el estilo de vida”, añadió. “Necesitamos consumidores educados para crear demanda de alimentos mejores y más saludables, y necesitamos que los gobiernos desempeñen un papel activo en la creación de este tipo de sistemas a través de reglamentos e incentivos. Estas acciones son fundamentales para revertir el impacto negativo en la dieta y la salud de la globalización”, concluyó.

Datos clave:

• En volumen, las ventas de productos ultra-procesados de alimentos y bebidas aumentaron un 48% entre 2000 y 2013 en América Latina, en comparación con 2,3% en América del Norte.
• Las compras de comida rápida per cápita aumentaron casi un 40% entre 2000 y 2013 en América Latina, basándose en datos de los 13 países estudiados. Estas compras se incrementaron en un 100% o más en Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana y Perú.
• A partir de 2013, los brasileños y peruanos eran los mayores consumidores de comida rápida en América Latina, con 10 veces más compras que Bolivia (aunque se quedan muy por detrás de Canadá y Estados Unidos).
• América Latina es el cuarto mayor mercado del mundo en ventas per cápita de productos alimenticios y bebidas ultra-procesadas, después de América del Norte, Oceanía y Europa Occidental.
• En América Latina, las ventas per cápita de productos ultra-procesados crecieron más rápido en Uruguay (146%), Bolivia (130%) y Perú (107%). La mayor parte del aumento fue en la venta de bebidas azucaradas.
• Las ventas totales de bebidas gaseosas se duplicó en América Latina entre 2000 y 2013, llegando a 81 mil millones de dólares y superando las ventas de refrescos en América del Norte.
• Canadá y Estados Unidos se sitúan en el primer y segundo lugar en ventas per cápita anuales de alimentos y bebidas ultra-procesadas entre los 80 países en todo el mundo para los que se dispone de datos. México ocupa el cuarto lugar, y Chile, séptimo.
• En América Latina, dos empresas multinacionales captan dos tercios de todas las ventas de bebidas gaseosas y aperitivos dulces y salados.

BBC Mundo: por qué los hombres argentinos son los más gordos de Sudamérica

julio 19, 2015

asado argentinoRecientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer un mapa que muestra los niveles de sobrepeso y obesidad en el mundo. El estudio analizó 193 países sobre la base de información recogida en 2014.

El mapa confirmó lo que ya se sabía: América del Norte y Europa son las regiones con mayores problemas por comer de más.

Sin embargo, también mostró cómo esta epidemia de gordura ha crecido en Sudamérica, en particular en el Cono Sur.

En los tres países más australes del subcontinente, Argentina, Chile y Uruguay, más del 60% de la población hoy tiene sobrepeso, y lo mismo ocurre en Venezuela.

En 2010, cuando se hizo la última medición, Argentina y Uruguay estaban por debajo de ese guarismo, lo cual indica cómo ha empeorado el panorama.

La situación de la región es más grave entre los hombres, ya que los representantes de los tres países del Cono Sur lideran la tabla regional de sobrepeso y de obesidad.

Al tope de la lista está Argentina, que tanto en 2010 como ahora es el país con mayor porcentaje de hombres gordos y obesos.

Según la OMS el 63,9% de los hombres argentinos tienen sobrepeso, comparado con el 63,2 % de los chilenos, el 62,4 % de los uruguayos y el 61% de los venezolanos.

En tanto, el 23,6 % de los argentinos son obesos, cifra un poco mayor que los chilenos (23,3%), uruguayos (22,5 %) y venezolanos (20,3%).

Pasión por el asado

El dato contrasta un poco con la imagen tradicional que se tiene del argentino como alguien bastante preocupado por su apariencia.

Sin embargo cuando uno analiza lo que los argentinos comen, no sorprende tanto que tengan problemas de gordura.

Cada ciudadano consume, en promedio, casi 59 kilos de carne por año, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Se trata de una de las cifras más altas del mundo.

En cambio, los argentinos no llegan a comer ni la mitad de la cantidad de fruta y verdura recomendada por los expertos en alimentación.

Según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), ingieren 193 gramos de fruta y verdura diaria, cuando lo aconsejable es 400.

A eso hay que sumarle un par de adicciones peligrosas: las galletas y las gaseosas.

Los argentinos comen 15 kilos de galletas dulces al año, una cifra muy superior al resto del mundo, según la SAN.

Y en 2013 la consultora Euromonitor International informó que este país sudamericano lidera el consumo mundial de gaseosas en el comercio minorista, con un consumo de 131 litros per cápita.

Sin variedad

Pero la debilidad por los “asados”, las “galletitas” –como les dicen localmente- y las gaseosas no son la única dificultad para los argentinos a la hora de estar en forma.

También la poca variedad de sus alimentos representa un problema.

Mónica Katz, coordinadora del grupo de obesidad de la SAN, dijo a BBC Mundo que mientras que las normas aconsejan un consumo mínimo de 20 alimentos distintos por semana, los argentinos no comen más de 15.

“No hay cultura de comer variedades de fruta y verdura”, explicó.

“Se comen 58 kilos de tomates al año, pero sólo 0,3 kilos de espárragos”, ejemplificó.

¿A qué se debe esto?

La experta lo atribuye a costumbres alimenticias y a una falta de incentivos para comer alimentos más sanos.

“La fruta y verdura es más cara que otros alimentos y además comerlos requiere más trabajo: hay que pelarlos, cocinarlos, condimentarlos para que tengan más sabor”.

“En cambio un pedazo de carne uno lo pone al fuego y ya tiene una comida”, ilustró.

Abundancia

Otro problema que tienen los argentinos, según Katz, es la sobreoferta de comida.

Mientras que el ser humano solo necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias, Argentina produce más de 4.000 calorías diarias por habitante.

“El país tiene cerca de 40 millones de personas y puede alimentar a 440 millones”, graficó.

Sin embargo, la experta consideró que las autoridades sanitarias argentinas han logrado algunos avances importantes en su lucha por una alimentación más sana.

Uno de ellos fue prohibir las grasas trans, consideradas muy dañinas para la salud cardiovascular, una medida pionera en el mundo en desarrollo.

Y las autoridades también emprendieron una efectiva campaña para reducir el consumo de sodio, otro peligro cardiovascular.

Sedentarismo

No obstante, Katz resaltó que uno de los principales desafíos que tienen quienes tratan de combatir la epidemia de obesidad no es mejorar lo que se come sino luchar contra la falta de movilidad.

Una encuesta realizada en 2014 por el Ministerio de Salud argentino enumeró el sedentarismo como uno de los principales factores de riesgo a la salud.

Las horas sentados frente a una pantalla se suman a los problemas de inseguridad, que han hecho que muchos argentinos dejen de caminar en las calles.

Sin embargo, Katz remarcó que la falta de actividad física es un problema mundial.

Y que los niveles de sobrepeso y obesidad en Argentina no son tanto más altos que los de los vecinos Chile y Uruguay.

En ese sentido, señaló que no es casual que se trate de los tres países más australes del continente americano, donde hace más frío, otro factor que incentiva el consumo de alimentos pocos saludables.

Por: Veronica Smink / BBC Mundo, Argentina

La obesidad, un mal emergente en China

julio 12, 2015

Un 11,9% de los adultos chinos sufre obesidad y un 30,1% sobrepeso

La Razón, por Adrià Catalayud, Pekin
image_content_3350215_20150711184526China, un país que hasta hace pocas décadas tenía problemas para alimentar a gran parte de su población, observa con preocupación cómo el sobrepeso y la obesidad se han convertido en males emergentes que cada vez inquietan más a las autoridades.
Y es que los chinos cada vez pesan más, concretamente una media 3,5 kilos más que hace una década los hombres y 2,9 kilos más las mujeres, según un estudio de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar, que compara datos de 2012, los últimos disponibles, con los de 2002.
“Las tasas de sobrepeso y obesidad están creciendo a un ritmo preocupante en China”, afirma a Efe el representante en el país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bernhard Schwartländer.
Un 11,9 % de los adultos chinos sufre de obesidad (frente al 7,1 por ciento de 2002) y un 30,1 % sobrepeso (ante el 22,8 % de hace una década), de acuerdo el informe de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar.
“Como en otros países, el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad de China son el resultado de cambios en el estilo de vida: por una parte, las dietas ahora tienen más grasas y azúcares y, por otra, la gente no hace suficiente actividad física”, apunta Schwartländer.
“En el campo a lo mejor la vida no ha cambiado tanto y la gente lleva una vida más normal, pero los jóvenes de las ciudades no comen con regularidad, a veces no desayunan y toman demasiada comida por la noche”, corrobora a Efe Guo, médica de un hospital de Pekín que prefiere identificarse sólo por su apellido.
Guo subraya también los efectos negativos de la implantación de las cadenas de comida rápida, cada vez más habituales en las urbes chinas y muy populares entre los más jóvenes.
El responsable de la OMS indica, por su parte, que la vida se ha vuelto más sedentaria por la naturaleza de muchos empleos y porque en las ciudades se dedica mucho tiempo a ir y volver del trabajo y no siempre andando o en bici, lo que hace que se practique menos ejercicio.
“La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en China ya supone grandes riesgos para la salud del país, ya que son los principales factores de riesgo de enfermedades no contagiosas como las cardíacas, la diabetes o algunos tipos de cáncer”, advierte Schwartländer.
Y la doctora Guo abunda: “Hay muchas enfermedades relacionadas, como la hipertensión, el colesterol y problemas en los huesos y las articulaciones debido a la mayor presión que ejerce el sobrepeso”.
En todo caso, las tasas de China son aún inferiores a los promedios mundiales (un 13 % en lo referente a la obesidad y un 39 % en el sobrepeso, conforme a las estadísticas de la OMS), aunque lo que más preocupa a los expertos es su rápido crecimiento, sobre todo en los niños.
El estudio de la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar muestra que la tasa de obesidad infantil se ha triplicado en una década y alcanza el 6,4 %, mientras que el sobrepeso se ha duplicado hasta el 9,6 %.
“De mantenerse las tendencias actuales, China alcanzará la media mundial en breve, a no ser que haya acciones fuertes para cambiar los cambios del estilo de vida dañinos y se revierta esta tendencia”, augura Schwartländer.
Un funcionario de la Comisión Municipal de Salud y Planificación Familiar de Pekín que prefiere ocultar su nombre dice a Efe que el Gobierno chino debería dar prioridad a los problemas sanitarios sobre los económicos: “La salud es lo primero y sin una buena salud no se puede llegar a tener una sociedad modestamente próspera”.
“Todas las enfermedades causadas por el estilo de vida se pueden prevenir y la obesidad mejoraría si se cuidara la dieta y se hiciera más deporte”, recomienda este funcionario, quien sugiere mejorar la divulgación de estos problemas porque las campañas actuales “no son suficientemente efectivas”.
“La regulación también puede funcionar en algunos casos, como con la tasación de los productos no saludables y las restricciones a su promoción, especialmente para los niños”, añade Schwartländer.
“Pero -recalca el representante de la OMS en China- es importante resaltar que los gobiernos no pueden hacerlo solos, las empresas, y en particular las de la industria alimentaria, la sociedad y los individuos también tienen su papel”.

La obesidad y la ingesta energética aumentan al mismo tiempo en los países ricos

julio 1, 2015

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso ha pasado del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres

ABC, Europa Press
obesity--644x362La obesidad está aumentando en muchos países al mismo paso que se incrementa el suministro de energía de los alimentos, según un estudio publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio, realizado por expertos con base en Nueva Zelanda y EE.UU., analizó los aumentos en el suministro de energía de los alimentos y la obesidad en 69 países (24 de altos ingresos, 27 de ingresos medios y 18 de bajos ingresos), reveló que tanto el peso del cuerpo de peso como el suministro de energía de los alimentos han aumentado en 56 (81 por ciento) de ellos entre 1971 y 2010.

En 45 países (65%), el incremento de calorías disponibles era suficiente o más que suficiente para explicar el aumento concurrente en el peso corporal. Sabemos que hay otros factores que han cambiado a lo largo de estas décadas, como el aumento de la urbanización, la dependencia del automóvil y las ocupaciones sedentarias, que también contribuyen a la epidemia mundial de obesida», dice Stefanie Vandevijvere, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.

«Sin embargo, nuestro estudio muestra que el exceso de calorías disponibles es un factor probable de consumo excesivo de esas calorías y puede explicar fácilmente el aumento de peso que se ve en la mayoría de los países», argumenta esta experta.

Más calorías por personas

Los aumentos medios en el suministro de energía alimentaria variaban según el país y algunos de estos niveles eran sorprendentemente altos. Por ejemplo, en Canadá, el suministro de energía alimentaria se incrementó en 559 calorías por persona por día entre 1971 y 2008, en Estados Unidos y Fiji, 768 y 550 calorías, respectivamente, en un periodo de tiempo similar.

Estos aumentos fueron muy superiores a lo que se requería para explicar el incremento de peso experimentado por cada país, lo que sugiere que los desperdicios de alimentos también se han elevado sustancialmente. «Gran parte del aumento de las calorías disponibles durante décadas ha venido de alimentos ultraprocesados, que son muy apetecibles, relativamente baratos y ampliamente publicitados, por lo que el consumo excesivo de calorías es muy fácil», afirma Vandevijvere.

El estudio es importante porque proporciona más evidencia de que los gobiernos deben implementar políticas para el suministro de alimentos más saludables y, a su vez, reducir la obesidad, que es un factor de riesgo para muchos problemas de salud, como la diabetes, enfermedades del corazón, derrames cerebrales y algunos tipos de cáncer.

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso -es decir, aquellos con un IMC de 25 kg/m2 o más- pasó del 28,8 al 36,9% en los hombres y del 29,8 al 38% en las mujeres. Una persona con un IMC de 30 o más se considera obesa.

 

Las bebidas azucaradas son la principal causa de la obesidad entre los hispanos

marzo 7, 2015

· Constituyen la principal fuente de calorías que no aportan valor nutricional.
· La OMS anunció nuevas directrices sobre el consumo de aúcares libres.
· Los menores hispanos son uno de los principales objetivos en la publicidad.

EFE, 20minutos
El alto consumo de bebidas azucaradas es una de las principales causas que propician altos índices de obesidad en Estados Unidos, y uno de los grupos que más la consumen, y al que se dirige la publicidad de estas corporaciones, son los hispanos.
azucar EP“Las bebidas azucaradas son la mayor fuente de ingesta de azúcar en los niños estadounidenses, y como sabemos esto está asociado a la obesidad”, indicó Sohyun Park, epidemióloga de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) especializada en el tema. Las bebidas azucaradas constituyen la principal fuente de calorías que no aportan valor nutricional o “vacías” en la dieta de los niños y jóvenes en Estados Unidos y en muchos casos son un factor determinante en el desarrollo de obesidad, diabetes, entre otras. El problema ha hecho que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciase esta semana nuevas directrices sobre el consumo de azúcares libres o agregadas, para que no superen el 10 por ciento. Las nuevas recomendaciones representarían unos 50 gramos de azúcares para los adultos, y 37 gramos para los niños y las bebidas gaseosas regulares y jugos tienen en promedio entre 24 a 29 gramos de azúcar por cada 8 onzas. De acuerdo con la experta, los hispanos son una de las minorías más propensas a consumir este tipo de bebidas en mayor proporción y a padecer de los efectos negativos que estas conllevan. “El consumo de bebidas azucaradas es alto en los jóvenes, pero es aún más alto en la población hispana”, indicó Park. Más publicidad dirigida al público latino La epidemióloga citó entre las causas que inciden en esta disparidad, el hecho de que los menores hispanos son uno de los principales “blancos” en la publicidad de las compañías fabricantes de refrescos. “La industria dirige fuertemente su publicidad hacia los jóvenes latinos y cuando ellos miran estos anuncios en la televisión o en su computadora, quieren tomar estos refrescos. Sería bueno que estas compañías limitaran esta publicidad”, dijo Park.
De acuerdo con el estudio “Sugary Drink Facts 2014” de Yale Rudd Center for Food Policy & Obesity, los niños hispanos son uno de los principales blancos de la publicidad de las compañías de refrescos, que en el 2013 gastaron 866 millones de dólares para promocionar bebidas poco saludables. El reporte, financiado por la Fundación Robert Wood Johnson, encontró que la industria de las bebidas azucaradas y energéticas aumentó un 44 por ciento sus gastos de publicidad televisiva en español en 2013 en comparación con 2010. También en 2013, los jóvenes hispanos tuvieron un 93 por ciento más de probabilidades que los jóvenes blancos de visitar los sitios de internet de estas compañías de bebidas, lo que responde a una amplia presencia de estas empresas en las redes sociales. La experta citó además razones culturales, como el hecho de que las personas que provienen de países en los que el agua del grifo no siempre es potable tienden a tomar más bebidas embotelladas.

“Hay estudios que demuestran que las personas que no creen que el agua del grifo donde viven es potable, son más propensas a consumir bebidas azucaradas y los latinos son quienes expresan más desconfianza en este sentido”, aseveró la epidemióloga. De acuerdo con datos de los CDC, en 2010 se consumieron 31.5 galones de gaseosas por persona en México, cifra que superó a la cantidad ingerida en Estados Unidos. Park señaló que pese a que en Estados Unidos el agua es potable en la mayoría de los lugares, muchos no logran “romper” con estas prácticas culturales. “Es necesario que las escuelas y los lugares públicos sigan trabajando por ofrecer opciones saludables y limitar las bebidas con alto contenido de azúcar”, aseveró la epidemióloga de los CDC.


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