Archive for the ‘Testimonios reales’ Category

La lucha contra la obesidad: de 6 meses de esperanza de vida a adelgazar 116 kilos

mayo 10, 2019

Miguel es un exbailarín que pesó 197 kilos. Su única posibilidad de salvar la vida era someterse a cirugía y a dieta

COPE, por Beatriz Pérez Otín y Miguel Palazón

Miguel es un exbailarín que a sus 40 años llegó a pesar 197 kilos y rozar con sus dedos la muerte… Sin embargo algo pasó, que le cambió la vida, y la manera de mirarse en el espejo.

Pesar 197 kilos es tener obesidad mórbida, una enfermedad mortal que, muy a nuestro pesar, cada vez está más presente en nuestra sociedad actual. Y lo sorprendente es que tiene más prevalencia en las zonas rurales que en las ciudades. Al menos es lo que revela un macroestudio de la revista Nature, que ha analizado el índice de masa corporal de más de 100 millones de personas durante más de 30 años. Entre las conclusiones: el peso medio de la gente ha aumentado entre cinco y seis kilos desde 1985 y este crecimiento se intensifica en las zonas rurales.

Miguel sucumbió a la obesidad cuando dejó su actividad profesional. Fue hace 13 años, y el diagnóstico fue cruel. Le dieron seis meses de vida si no ponía remedio. Se concienció. Utilizó la fórmula de la voluntad, el deporte y la medicina para sobrevivir. Adelgazó 116 kilos y volvió a nacer. Ahora, a sus 43 años, preside la Asociación Nacional de Obesidad y Sobrepeso. “Lo que nos pasa a todos los enfermos de obesidad -al principio de la misma- es que no le damos importancia, nos vamos dejando y no nos creemos que es una enfermedad crónica. Empezamos con unos kilitos de más y entramos en un bucle en que no encontramos o no queremos buscar salida y tomar una decisión. Nos dejamos de tal manera en que llegas a tener riesgo de morir”

ESCUCHA ESTA ENTREVISTA EN ‘LA NOCHE’ HACIENDO CLIC AQUÍ

El secreto de una madre que perdió 54 kilos: “La autoestima tiene más que ver con tu actitud que con tu peso”

enero 29, 2019

Suzanne Ryan se propuso un duro reto para dar un buen ejemplo a su hija en el día de su graduación. A sus 34 años, y con problemas de peso, la mujer quiso apuntarse a la vida saludable. Gracias a su fuerza de voluntad y a la dieta cetogénica (‘Plan Keto’) ha perdido 54 kilogramos y ha plasmado en un libro su experiencia: “La vida dista mucho de ser perfecta solamente porque hayas perdido peso, pero me siento muy agradecida a mí misma por la capacidad de alcanzar mis metas”.

Telecinco
La californiana Suzanne Ryan, de 34 años, ha logrado su objetivo y no solo se ha convertido en un referente para su hija, sino también para todos aquellos que se proponen llevar a cabo una vida saludable y perder peso adecuadamente. En su libro ‘Simply Keto‘, la madre no solo comparte los platos que han formado parte de su dieta, sino que también deja algunos consejos para quienes piensan que el físico, y no la salud, lo es todo: “La autoestima o amarte de verdad tienen más que ver con tu actitud que con los kilos que peses”.
El propósito de Ryan siempre fue iniciar una dieta basada en hábitos saludables y demostrar a su hija que si quieres, puedes: “Lo he hecho por ella. No me encontraba a gusto con mi peso (…) Desde que nació Olivia me di cuenta de que tenía un nuevo propósito en mi vida, quería poder seguir su ritmo”.
La madre supo que ese momento había llegado cuando acudió a la graduación de su hija. “Hoy, por ejemplo, se graduó en preescolar, y cuando tuve que sentarme en su silla del colegio caí en la cuenta de que con 50 kilos más no habría cabido“, recoge ‘Daily Mail’.
Tras un año de serio compromiso consigo misma, Ryan perdió casi 40 kilos. Sin embargo, su libro no destaca por los números de los que se ha despedido, sino por tratar de concienciar a todo aquel que lea sus páginas de que adelgazar no asegura la felicidad: “Cada persona es diferente y no deberíamos buscar la perfección sino el progreso. La positividad y una mentalidad fuerte son fundamentales en cualquier cambio de vida sostenible”.
El secreto de Ryan ha sido la dieta cetogénica-también denominada dieta Keto-, que elimina los hidratos de carbono del menú diario y que supuso la base de la polémica Dieta del Dr. Atkins. El motivo para prescindir de estas fuentes alimentarias es provocar cetosis en el organismo de la persona para forzar a su cuerpo a quemar grasa. Sin embargo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad la incluyó en su lista de las cinco dietas menos recomendadas en año pasado.

Sergio Alis: “Adelgacé tras coserme la lengua, pero luego recuperé otros 21 kilos”

julio 24, 2018

El periodista acudió a contar su mala experiencia con el método de adelgazamiento

Huffingtonpost, por Marya González

Sergio Alis volvió este sábado al programa de Telecinco Sábado Deluxe para contar cómo había evolucionado su batalla contra el peso. Y la respuesta es mal, muy mal. El efecto rebote que ha sufrido tras haberse cosido la lengua con puntos de sutura para adelgazar de forma rápida y milagrosa ha hecho que recupere más del doble de peso del que perdió.

El periodista decidió recurrir a un método nada aconsejado por médicos, nutricionistas y dietistas profesionales y ha ido contando su experiencia por fases, en tres apariciones en el programa que habitualmente presenta Jorge Javier Vázquez.

La primera de estas entrevistas la concedió el pasado mes de enero, cuando acudió al programa para anunciar que se había cosido la lengua. El método prometía que perdería 20 kilos en tan solo un mes.

60 días después de la intervención, Alis volvió a Telecinco a contar que el sistema no había resultado ser todo lo inocuo para la salud que los expertos le habían avisado, pero que aun así, estaba contento porque había conseguido adelgazar.

Entonces, el periodista se pesó en directo y todo el mundo pudo comprobar solo había perdido unos seis kilos. Sin embargo, Alis insistió en que había notado que había bajado mucho de volumen y de grasa.

Este sábado, regresó por tercera vez y ya no quedaba nada de optimismo en él. “Adelgacé tras darme unos puntos de sutura en la lengua, pero luego recuperé otros 21 kilos”, afirmó.

Además, la forma en que ha recuperado el peso es casi peor de como estaba en el punto de partida. “Yo nunca he tenido chepa, pero ahora toda la grasa se me ha ido a la espalda”, afirmó y la enseñó al público con ayuda de María Patiño, presentadora del programa en verano, para demostrar que lo que estaba contando era cierto.

Alis afirma, además, que su dietista, la que le colocó los puntos de sutura en la lengua, ahora no le coge el teléfono y reniega de él.

A pesar de que el Alis contó todo el periplo con su conocido buen humor, dejó claro que no lo está pasando nada bien y que ha aprendido que las dietas milagro no existen por muy bien que las vendan.

Mariah Carey luce ahora cuerpazo, tras padecer sobrepeso

enero 17, 2018

La cantante se sometió a un bypass gástrico

El Intra

Mariah CareyComo ya hemos dicho el sábado fueron los Golden Globes en la ciudad de Los Ángeles y asistieron celebridades sumamente reconocidas, entre ellas estuvo la cantante Mariah Carey, que fue invitada porque se encontraba nominada por su canción “The Star”, igualmente no pudo llevarse ninguna estatuilla a su casa.

Lo cierto es que la cantante amante de las Navidades dejo a más de uno boca abierta por el nuevo look que llevó a la alfombra roja. En los premios lució un vestido negro muy ajustado al cuerpo que le hacía notar la gran cantidad de kilos perdidos y lo guapa que se encuentra. Según muchos medios estadounidenses afirman que esto se debe a la intervención quirúrgica que se realizó hace un tiempo. Carey se hizo un bypass gástrico porque el sobrepeso que llevaba no le permitía desplazarse en los escenarios

La cirugía es una de las más sencillas dentro de las que se usan anestesia total y consiste en cerrar una parte del estómago para que el paciente logre llenarse más rápido y bajar de peso. El tiempo de recuperación es bastante más corto que cualquier otra cirugía por lo que hace que la cicatrización sea más rápido. Lo cierto es que a Mariah se la vio radiante y muy contenta con su nuevo cuerpo.

Mariah Carey en los escenarios

La salvaje dieta del rey español de 240 kilos al que expulsaron del trono por su extrema obesidad

diciembre 18, 2017

Sancho I, apodado «el Craso», logró perder la mitad de su peso corporal gracias a una cura de adelgazamiento de un médico judío. Gracias a ella pudo recuperar el trono que le habían arrebatado

ABC, por Manuel P. Villatoro

Una «operación bikini» hecha a la carrera para volver a reinar. Aprovechando la llegada del verano y de las dietas milagro, quizá esta sea una de las mejores formas de describir el proceso al que se sometió el rey de León, Sancho I, en el siglo X. Y es que, después de haber sido derrocado por su tío tras perder el respeto de sus súbditos por pesar la friolera de 240 kilos, el monarca (apodado «el Craso» o «el Gordo») solicitó al califa de Córdoba Abderramán III que le ayudara a perder peso y recuperar su trono.

Este le sometió a una cura de adelgazamiento que fue una auténtica tortura. ¿La razón? Que, según cuentan las crónicas, uno de los médicos más famosos del líder musulmán le cosió la boca, le encerró, le impidió probar bocado durante 40 días y tan solo le dio de beber unas raras infusiones para que no se deshidratara. Con todo, al final logró eliminar la mitad de su peso corporal y volver a sentarse en la poltrona.

La situación de España

Cuando Sancho andaba a gatas y todavía no se había introducido entre pecho y espalda decenas de venados asados y litros de vino, nuestra primitiva España se encontraba metida hasta el corvejón en el proceso de Reconquista contra los musulmanes. De hecho, el pequeño y famoso reducto de Don Pelayo -el héroe que derrotó a los moros en una batalla tan conocida como exagerada (la de Covadonga)- había dado paso a una serie de reinos cristianos ansiosos de hacerse con el mayor territorio peninsular posible para aumentar sus dominios. «La Península estaba formada por el reino Astur-Leonés, el condado de Castilla, el reino de Navarra, el reino de Aragón, Cataluña y Califato de Córdoba», explica, en declaraciones a ABC, la historiadora Sandra Navarro.

Nuestro protagonista era, precisamente, hijo de uno de los mandamases de entonces: Ramiro II. Un monarca que fue más conocido por ser sumamente cruel con sus enemigos (no en vano le llamaban «El diablo») que por la importante expansión que hizo del territorio leonés. Además, Sancho (el futuro «el Gordo») contaba con un hermano mayor, Ordoño. «Sancho I era hijo de Ramiro II, un rey que consiguió que en León no se produjese la disgregación entre las regiones de Asturias, Galicia y León; que impulsó la repoblación y organización en el valle del Duero; y que frenó los intentos expansionistas de Abderramán III», explica Navarro.

En palabras de la experta, la época que vivió el futuro Sancho I durante su infancia fue de mucho más esplendor que la que tendría que pasar posteriormente. «A partir del reinado de Ramiro II, sin duda una época de esplendor en el reino astur-leonés, este reinó entró en crisis. Una crisis que fue provocada por los conflictos civiles entre los condes de León. Desde ese momento se dejaron de realizar campañas militares contra los musulmanes y los gobernantes perdieron poder en favor de nobles cordobeses en ascenso, además de navarros y castellanos», completa la experta.

Por su parte, y mientras en León se detenía la Reconquista por momentos debido a los tortazos internos, el reino musulmán vivía una de sus mejores épocas. Una era de gloria sobre los cristianos. «Durante este período se formó el Califato de Córdoba en el año 929 y comenzó la época de esplendor musulmana. Los ejércitos de Abderramán III fueron superiores e, incluso, lograron llegar hasta Nájera, aunque al final una coalición de reyes cristianos logró asestarles una derrota importante en la expedición militar de Simancas», determina la historiadora.

Lo cierto es que aquella batalla (acaecida el 1 de agosto del año 939) fue de calado, pues los cristianos lograron acabar con un contingente que, según varios historiadores, ascendía a los 100.000 enemigos. Con todo, eso no le hizo perder su potencia a los moros. «A pesar de que fueron derrotados, siguieron teniendo la superioridad militar», añade la experta.

«El Gordo»

Sancho nació en el año 935 de la semilla de Ramiro II y el vientre de su segunda esposa, Urraca Sánchez. Como noble que era, desde que no levantaba un palmo del suelo se movía entre grandes comilonas y una vida envidiable para cualquier plebeyo. Algo que no tardó en pasarle factura pues, según las crónicas, en su adultez acabó pesando unos 240 kilos. «Su obesidad era monstruosa, mórbida si utilizamos el término médico actual. No en balde los cristianos y los moros le conocían por el sobrenombre de “el Craso” (“el Gordo”). Este hecho es bastante llamativo, ya que en la España cristiana de la época la alimentación era sobria por razones de escasez. ¡Era una barbaridad!», explica Pedro Gargantilla Madera (médico, escritor y divulgador científico) en su obra «Enfermedades que cambiaron la historia».

Pero… ¿A qué se debía su obesidad? Pues, simple y llanamente, a todo lo que comía a lo largo de la jornada. Y es que, según las crónicas, ingería alimentos siete veces al día. La mayoría de veces de 17 platos y, una buena parte de ellos, elaborados con carne de caza. Una dieta de miles y miles de calorías que superaba abiertamente la cantidad necesaria de un hombre adulto para mantenerse sano (entre 2.000 y 2.500 para no engordar). «La obesidad le había transformado en un auténtico inválido», añade el experto. Tal era el ingente número de kilos que soportaba su esqueleto, que no podía subirse a su jamelgo para cabalgar ni, por descontado, empuñar su espada en el campo de batalla.

Ascensión y pérdida del trono

Ya con sus 240 kilos de peso, Sancho vio como Ordoño ascendía al trono en el año 951 después de la muerte de su padre. Algo que debió tocar soberanamente las narices al «Craso», ansioso de coronarse. Al parecer, trató incluso de arrebatarle el cetro de poder a su hermano, aunque sin éxito. Algo en cierto modo lógico, pues no podía plantar cara en batalla y apenas podía levantarse de la cama. Con todo, la suerte le terminó sonriendo a nuestro protagonista, pues Ordoño dejó este mundo en el otoño de 956 tras cinco años manda que te manda. Una muerte que, como bien señala Navarro, fue tan oportuna como extraña para los ciudadanos de la época.

A partir de ese año comenzó su reinado. Un gobierno marcado por el descrédito que su obesidad provocaba entre la población y por sus tejemanejes políticos. «Era una cuestión de falta de respeto. El rey había intentado atacar a su hermano en Sahagún en el 955 y había fallado y, además, no era capaz de subirse al caballo para comandar a sus tropas debido a su obesidad», determina la historiadora a ABC. Además, al «Craso» se le ocurrió la absurda idea de cortar relaciones con su tío, el conde castellano Fernán González, algo que hizo que este empezase a destrozar su ya de por si escasa reputación.

«La verdad es que la jugada no pudo ser más desafortunada. Al conde le faltó tiempo para mover las fichas en contra del soberano: se dedicó a malmeter en contra de Sancho, desprestigiando su autoridad, puesto que ni siquiera era capaz de valerse por sí mismo para levantarse de la cama y para andar», explica, en este caso, Gargantilla. Tampoco tuvo pelos en la lengua González a la hora de señalar que, con tal obesidad, no podría engendrar un hijo y su linaje se perdería entre comilona y comilona. Al final, chisme por aquí, comentario por allá, se fue forjando cierto odio hacia «el Gordo» en todo el reino. Un rechazo que se materializó en el año 958 cuando, armas mediante, Fernán le puso naso y le arrebató a su sobrino por las bravas el trono sin que este pudiese siquiera combatir para tratar de impedirlo.

Así lo explica el divulgador histórico del S.XIX Ángel González Palencia en su obra «Historia de la España musulmana»: «Sancho, que trataba de abatir a los nobles y restablecer la autoridad absoluta de los reyes, sus antepasados, fue destronado el 958 por una conjuración que alentaba Fernán González, y con pretexto de su excesiva gordura. Fue elegido rey Ordoño IV “el Malo”». Navarro señala también a este diario la conjura que se forjó entre González y el nuevo rey, además de que el noble castellano fue una pieza clave para el monarca se coronase: «Le fue arrebatado el poder a través a través de una rebelión militar y la coronación de su primo Ordoño Adefonsiz el 2 de marzo de 958. Este sitió León y entró en la ciudad el 3 de agosto del mismo año».

A la carrera

Derrotado y humillado, «el Craso» logró escapar como buenamente pudo de aquella trampa mortal (desconocemos cómo y, sabiendo que apenas podía andar, sería sumamente curioso averiguarlo). Poco podía hacer entonces, salvo acudir al único lugar en el que sabía que le recibirían de buen agrado: Navarra. Y es que, allí se encontraba su abuela, la reina Toda, una mujer que destacaba por tenerlos bien puestos a pesar de sumar casi 80 primaveras a sus espaldas. Tal y como esperaba, la reina le recibió de buen agrado. No solo eso sino que, haciendo honor a su reputación, decidió que su nieto no podía quedarse de brazos cruzados mientras le arrebataban la silla de poder y que debía combatir al nuevo monarca hasta expulsarle de una patada de la sala del trono. Pero lo primero era lo primero, tenía que perder esos «kilitos» de más que tenía para infundir respeto en sus enemigos y súbditos y poder combatir.

Pero… ¿Cómo diablos podía perder aquella ingente cantidad de peso en un tiempo tan breve? Piensa que te piensa, Toda llegó a la conclusión de que solo podía pedir ayuda a los únicos que estarían dispuestos a destronar a un rey cristiano. «Su abuela, la reina Toda de Navarra, se ocupó de refugiar a su nieto y envió mensajeros a Córdoba pidiendo la ayuda a Abderramán III a cambio de un pacto entre Córdoba y Navarra», señala Navarro a este diario. Al musulmán no debió parecerle mala idea la alianza, pues envió a uno de sus médicos a la región cristiana para que hiciese un diagnóstico del mal que atacaba al «Craso». El elegido fue el judío Hasday Ben Shaprut, nacido en Andalucía y uno de los más afamados sanadores de la época. El precio de tratamiento no fue barato, como bien señala González, pues consistió en la cesión de diez fortalezas al Califa cuando lograse volver al trono.

«Shaprut era un destacado médico y diplomático judío en la corte de Abd al Rahman III y Al Hakam II. Dominaba el árabe, latín hebreo y romance y tradujo al árabe la obra botánica de Dioscórides. Actuó de consejero del califa y participó en las relaciones con las embajadas de otros gobiernos, demostrando en todas las ocasiones gran habilidad y sutileza», explica el escritor Luis Molinos en su obra «La perla de Al-Andalus». Gargantilla, por su parte, señala que este médico había empezado a ser conocido en la corte gracias a que había ideado un remedio que podía curar todo tipo de males llamado Al-Faruk. Fuera por lo que fuese lo cierto es que, cuando llegó a Navarra, el galeno consideró que era urgente llevarse a Sancho a Córdoba para tratarle como Alá mandaba. Así fue como partió una gran comitiva hacia territorio musulmán. Región en la que, como explica el escritor, «el Craso» no pudo entrar montado por su gran peso.

La «cura de adelgazamiento»

Una vez en Córdoba, Hasday sometió a un auténtico calvario al leonés para obligarle a perder peso. A nivel dietético, no se le ocurrió otra cosa que coserle la boca para evitar que comiera nada sólido. Así fue como se acabaron los venados en la vida de Sancho. En palabras de divulgadores históricos como Francisco Hervás Maldonado, tan solo le dejaron una pequeña abertura en los labios por la que meter una pajita por la que beber agua y una serie de infusiones recomendadas por el judío. Además, Gargantilla es partidario de que le metieron en una habitación en donde, incluso, se le ataron manos y pies a la cama para evitar que pudiera comer nada.

«Con el paso de los días, su cuerpo adquirió la flacidez propia de los adelgazamientos»

Por si eso fuera poco, también le obligaron a hacer ejercicio. Tampoco es que pudiera correr una maratón, pero solo salía de aquella habitación en la que estaba encerrado para dar largos paseos a lo largo de los jardines musulmanes. En ellos, Sancho era ayudado de una curiosa forma por los sirvientes. Y es que, estos tiraban de él con cuerdas para obligarle a dar pequeños pasos. Finalmente, cuando terminaban estas sesiones de «running», «el Craso» tenía que estar horas y horas en un baño de vapor que le ayudaba a eliminar la gran cantidad de agua que había acumulado durante años en el cuerpo. El método era inhumano, según los cronistas de la época.

A pesar de lo doloroso que resultó el proceso, a los 40 días –siempre según las crónicas-había surtido un efecto increíble. «Con el paso de los días su cuerpo adquiriría la flacidez propia de los adelgazamientos. Los colgajos de la carne campaban a sus anchas por todo su cuerpo, por lo que Sancho tuvo que ser sometido a unos terribles masajes para que la piel recuperase su firmeza», añade Gargantilla. Al final, infusión va, infusión viene, nuestro protagonista perdió la mitad de su peso corporal, tal y como afirma el doctor Antonio L. Turnes en su obra «Maimónides: el sabio sefaradí: el médico judío-español de la Edad de Oro, 1135-1204». Así pues, se quitó de encima 120 kilos, gracias a lo que pudo montar a caballo, sostener la espada y yacer con una mujer.

Un traidor

Totalmente recuperado, y «recio, pero no obeso», Sancho se embutió una armadura y, al mando de un ejército de musulmanes, se decidió a conseguir el cetro por las bravas. «Recuperó el trono gracias a la ayuda imprescindible de Abderramán III. Un ejército árabe marchó sobre Zamora en el 959. Con los navarros presionando por oriente y el conde de Monzón por el noroeste, el rey Ordoño IV abandonó el trono y huyó a Asturias. Sancho I consiguió de nuevo el trono en abril de ese mismo año», añade Navarro en declaraciones a ABC. Ordoño IV terminó poniendo su caballo en dirección a tierras musulmanas, donde solicitó ayuda a Abderramán para arrebatar de nuevo la poltrona al ya no «Craso». Sin embargo, el líder se declaró fiel al pacto que había firmado con Sancho. Así se dio por finalizado un cruel juego de tronos que había durado casi una década.

Todo podría haber acabado bien para Sancho. No obstante, aunque había perdido 120 kilos, su carácter no había cambiado ni un ápice. Ya con la corona sobre la cabeza, se negó a entregar las fortalezas que había prometido a Abderramán III y, cuando este murió, declaró que la deuda había quedado saldada. Una teoría, por cierto, que no compartió el descendiente de este, muy celoso de lo que se le debía. Al final, por esta u otras causas, el antiguo «Craso» dejó este mundo en extrañas circunstancias. «Continuó siendo rey hasta su muerte en el 966, cuando fue envenenado a los 35 años. Le sucedió su hijo Ramiro Sánchez, Ramiro III», añade la historiadora a ABC. ¿Le quitaron la vida los mismos que le quitaron la mitad de su grasa? Nunca lo sabremos.

La realidad de la «dieta milagrosa» de Sancho

En ocasiones, la historia tiene más de leyenda que de realidad. Por ello, ABC ha contactado con Leticia Garnica Baselga (licenciada en Ciencia y tecnología de los alimentos, diplomada en Nutrición y dietética por la Universidad San Pablo CEU y directora de «Dietista y Nutricionista») para que nos explique la verdad sobre la dieta de Sancho I «El Craso».

1-¿Es posible perder esa cantidad de peso en solo 40 días?

Resulta un poco difícil de creer (parece imposible) que una persona pueda perder 120 kilos en sólo 40 días a pesar de los tratamientos a los que dicen que le sometieron y el proceso de ayuno en el que estuvo. Lo miremos por dónde lo miremos, no es nada sano y muy poco creíble. Aunque es cierto que una persona de 240 kilos tiene un metabolismo basal [la cantidad de energía que gasta el cuerpo por el mero hecho de existir] mayor que el de una persona más delgada o esbelta y, por tanto, su gasto energético es mayor.

2-¿Cómo reacciona el organismo ante el ayuno?

El cuerpo puede aguantar más en ayuno que con la ausencia de agua, sin el agua no sobrevive, se deshidrata y hay un fallo del organismo rápido. Cuando comenzamos el ayuno, lo primero que busca el organismo es la energía en los hidratos de carbono. Cuando hay falta de consumo de glucosa, el hígado empieza a metabolizar los depósitos de glucógeno para obtenerla. De esta forma, la grasa se convierte en la principal fuente de energía al metabolizar los ácidos grasos para obtener energía.

Cuando se agotan ya las reservas de hidratos de carbono y de grasa, el sistema nervioso y el cerebro siguen requiriendo la presencia de glucosa, que se obtiene a partir de la degradación del músculo. A consecuencia de esa degradación, el cuerpo entra en cetosis, dónde la sensación de hambre desaparece y el cuerpo se va intoxicando poco a poco debido a la presencia elevada de cuerpos cetónicos que el cuerpo no es capaz de eleiminar.

3-¿Es posible que aguantara 40 días sin comer?

Al pesar 240 kilos, su metabolismo basal es muy alto y sus reservas son elevadas, por lo que sí es posible que aguantara 40 días, pero seguramente tendría muy pocas fuerzas.

4-¿Es posible perder 120 kilos en 40 días?

No es viable con una dieta equilibrada y sana, aún bajando la ingesta de esa persona a la mitad de lo que normalmente hace y a pesar de los paseos y los baños de calor. Más que nada, porque para los paseos estaría sin ningún tipo de fuerza.

5-¿Para qué sirven los baños de vapor en una dieta?

Lo que sucede cuando te das baños de vapor es que, a través del sudor, eliminas gran cantidad de líquido, por lo tanto bajas de peso por eliminación de líquido. Le someterían a esos baños con ese propósito.

6-¿Cree posible que la dieta de Sancho fuese tan crítica?

Lo primero de todo es que yo no lo llamaría dieta, porque lo que están sometiendo a esta persona es solo a un ayuno y a beber agua o infusiones, algo que ni siquiera se puede definir como dieta líquida. Además de eso, no es nada saludable, y muy difícil de creer, que la llevaran a cabo. Además, es difícil de creer que fuera capaz de levantarse de la cama sin ingerir ningún tipo de alimento. Casi imposible.

El hombre más obeso del mundo está listo para ser operado en México

mayo 9, 2017

Se someterá a una intervención quirúrgica para reducir el estómago en Guadalajara

El Mundo

Un mexicano que ha llegado a ser considerado como el hombre más obeso del mundo, al alcanzar un peso de casi 600 kilos, fue ingresado en un hospital de México para ser sometido a una cirugía de reducción estomacal.

Juan Pedro Franco, de 32 años, llegó a pesar 595 kilogramos, aunque, con la ayuda de tratamientos médicos, ya ha logrado perder 175 kilos, ha indicado José Castañeda Cruz, el cirujano responsable de operarle en un hospital privado de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

“Su estado nos da una oportunidad para la cirugía. Ya ha perdido casi el 30% de su peso inicial, por lo que está listo para someterlo a una cirugía de obesidad con garantías”, ha contado Castañeda a los periodistas.

Y, aunque no ha descartado que la operación se complique, ha señalado que se ha ingresado a Juan Pedro con varios días de antelación para planificar mejor la intervención.

Cuando inició el tratamiento en diciembre, el cirujano explicó que el paciente llegó con obesidad extrema, diabetes e hipertensión descontroladas, además de una enfermedad crónica que le obstruía los pulmones, entre otras cosas.

Juan Pedro será intervenido dos veces: la primera este mes de mayo y la segunda en noviembre. Todo el procedimiento se denomina derivación biliopancreática tipo bypass gástrico en dos tiempos.

La primera cirugía servirá para quitar tres cuartas partes del estómago de Juan Pedro y reconfigurarlo dándole forma tubular, lo que permitirá ir reduciendo su ingesta de alimentos, ha detallado el cirujano.

La segunda cirugía servirá para dividir el estómago y hacer una modificación intestinal.

El especialista ha añadido que, “con una buena expectativa”, el paciente logrará reducir la mitad de su sobrepeso en los seis meses posteriores a la primera cirugía.

En mayo del año pasado falleció Manuel Uribe, otro mexicano que llegó a ser el más obeso del mundo en 2007, según el libro Guiness, al pesar 597 kilos.

Pierde 80 kilos y se casa con su entrenador personal

diciembre 29, 2016

“Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”

goirda-kwdc-u201923954402knh-575x323idealSara Magnusson Backström llegó a pesar 146 kilos tras dar a luz. Esta sueca de Gotemburgo se convirtió en madre a los 19 años y desde entonces no paró de comer comida rápida. En total, 20 años de excesos que la llevaron a sufrir problemas de salud por su evidente sobrepeso.

Según recoge el Daily Mail, Sara decidió cambiar de vida cuando, junto a su antigui novio, fueron a comprar muebles para el jardín. “Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”, recuerda.

Entonces contrató a Fredrik Magnusson, un entrenador personal que durante diez meses la instruyó tres veces por semana. El roce hizo el cariño y entre ambos surgió el amor. Después de perder casi 80 kilos, Sara y Fredrik contrajeron matrimonio.

Hoy en día, Sara sigue ejercitándose duramente y comparte sus logros en Instagram, donde es una celebridad.

El hombre más obeso del mundo es mexicano y pesa 500 kilos

noviembre 18, 2016

Juan Pedro tiene 32 años y está a punto de someterse a un nuevo tratamiento

El Correo / EFE

Juan Pedro, el hombre más obeso del mundoJuan Pedro, un mexicano originario del estado de Aguascalientes, centro del país, y a quien ya se le conoce como el hombre más obeso del mundo por sus 500 kilos de peso, iniciará esta semana un tratamiento en la ciudad de Guadalajara, capital del occidental estado de Jalisco, para reducir su obesidad.

El hombre, de 32 años, ha estado en cama los últimos seis años ya que no se puede mover debido a su enorme masa corporal y será trasladado el martes de Aguascalientes a Guadalajara, ciudades separadas unos 220 kilómetros. «Nunca supe qué me pasaba y miraba a mi madre y le preguntaba, pero no sabía tampoco. En casa nunca hemos tenido recursos así que mi cuerpo fue a su aire sin control alguno», contó Juan Pedro mediante un comunicado distribuido a los medios de comunicación. «Miraba hacer dieta día tras día, pero tampoco funcionaba y me desesperaba. Finalmente mi cuerpo tuvo una mala reacción y estuve en coma un tiempo y ya de ahí desperté en una cama de donde nunca más me he movido», añadió.

La enfermedad de Juan Pedro es multifactorial. En primer lugar sufre un hipotiroidismo no tratado que «ha hecho estragos en su organismo de forma que lo ha ralentizado y provocado que lo que ingería su cuerpo lo almacenara en vez de quemarlo». También ha desarrollado diabetes tipo II que le provoca hipertensión y extremos intolerables de glucosa en sangre, y ambas no han sido tratadas. Además, el exceso de peso propició que se desarrollara agresivamente una enfermedad pulmonar obstructiva con carácter crónico (EPOC), y su cuerpo retiene líquidos de forma exagerada. «Estamos ante una persona que probablemente resiste y aún no ha muerto gracias a su juventud, 32 años», declaró el doctor José Castañeda, quien se encargará del tratamiento en el centro Gastric Bypass Mexico de Guadalajara.

Castañeda, quien ya ha tratado a otras personas con sobrepeso excesivo, consideró como «imposible que el cuerpo humano soporte las patologías que arrastra Juan Pedro de una manera prolongada» y son enfermos que sufren un paro cardíaco o fallo multiorgánico de manera repentina, lo que los invalida o provoca su fallecimiento. El médico bariatra, experto en obesidad, señaló que está «a tiempo» de actuar con Juan Pedro y aseguró que intentará «por todos los medios que esta persona pueda acercarse a su peso ideal». «Es un proceso (de estabilización) que llevará tiempo (seis meses). Y también buscaremos que a la vez vaya superando todas sus patologías», señaló Castañeda, quien con ello busca que el paciente «soporte con garantías una intervención para la obesidad» para reducir su peso de forma definitiva. «Esto no es vida, es la peor condena que le pueden poner a un ser humano, hacer de su cuerpo su prisión», comentó Juan Pedro, desde su casa de Aguascalientes.

Según un estudio publicado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un 32,4% de los mexicanos adultos son obesos, una cifra que sólo superan los estadounidenses (35,3%), que queda muy lejos del 19% de media en la OCDE y distante del 4,7% de los surcoreanos y del 3,7% de los japoneses.

Estreno del especial Dietas a examen en Antena 3 con Chicote

septiembre 5, 2016

Antena 3 estrena el lunes, 5 de septiembre, a las 22:30 horas, Dietas a examen, un especial en el que Alberto Chicote, con la ayuda de médicos y expertos en salud y nutrición, comprobará si las dietas más populares en nuestro país son eficaces y si son nocivas para la salud o no.
Antena3

dietasaexamen_chicote-680x382En España, según la OMS, el 23,7% de la población sufre obesidad, es decir, que 11 millones de españoles tienen este problema. Esto explica por qué el 45% de españoles se ha puesto en alguna ocasión a dieta.

El programa analizará científicamente, con la ayuda de los expertos, cada una de las dietas de adelgazamiento más populares en España: la crudivegana, la proteica, la de los días alternos o la paleolítica. ¿Son eficaces?, ¿Ponen en riesgo nuestra salud?, ¿Cómo afecta a nuestros órganos hacer caso de lo que dicen esas dietas? Para comprobarlo, varios voluntarios se someterán al tipo de dieta que ellos mismos han elegido. ¿Lograrán perder los kilos que les sobran? ¿Serán capaces de aguantar los estrictos regímenes que van a seguir?

Chicote, también a dieta

El propio Alberto Chicote ha decidido también ponerse a dieta y con la ayuda de Clotilde Vázquez, Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), intentará perder peso y mejorar su salud. ¿Lo logrará?

Las dietas que se someterán a examen:

– Dieta proteica: Se basa en la ingesta masiva de proteínas, eliminando de nuestra alimentación las fuentes de fibra y carbohidratos. Con ello se pretende que el cuerpo utilice otra energía alternativa a la glucosa y consuma las reservas de grasa del organismo.

– Dieta crudivegana: Este tipo de alimentación se centra en el consumo de frutas y verduras crudas o cocinadas a baja temperatura eliminando grupos alimenticios completos como: carnes, pescados o lácteos. Los crudiveganos piensan que los alimentos pierden sus propiedades nutritivas al ser cocinados.

– Dieta paleolítica: Elimina de nuestra alimentación todos los alimentos procesados y nos remite a las pautas alimenticias de los primeros hombres. Su premisa es que nuestro cuerpo no ha tenido tiempo de adaptarse a los cambios vertiginosos de la sociedad y a los nuevos alimentos que han surgido desde el inicio de la agricultura y la ganadería, que surgieron a partir del neolítico.

– Dieta de días alternos: Divide las pautas alimentarias de la semana en tres tipos de días: días de régimen, en los que se consume poca cantidad de calorías; días depurativos, con una dieta muy ligera a base de caldos depurativos y zumos y días sociales, en los que se puede comer, prácticamente, de todo. Los creadores de esta dieta argumentan que así se compensa la ingesta de calorías y se evita la monotonía, que a veces nos lleva a abandonar los regímenes.

Dieta mediterránea por intercambios de alimentos: Es la dieta que va a seguir Chicote. Está basada en el patrón de alimentación mediterráneo, limitando las calorías que ingerirá cada día y complementando la dieta con el ejercicio físico. Es muy sencilla de seguir, es una dieta clásica que utiliza todos los productos generados por la agricultura y la ganadería de países mediterráneos, como es España. Con ella se ingieren cada día las cantidades diarias recomendadas de cada grupo de alimentación, sin excluir ninguno de ellos y utilizando el aceite de oliva en la cocina y aderezos.

Los expertos más destacados que ayudarán a Alberto Chicote a comprobar la eficacia de las dietas serán Clotilde Vázquez (Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), Ángela Candelas (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Nieves Palacios (Jefa Endocrinología y Nutrición Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte), Irene Bretón (Especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), Álvaro Campillo (Cirujano digestivo en el Hospital Morales Meseguer de Murcia y experto en dieta proteica), Ana Prieto (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Cristina Santiago (Nutricionista vegana), Cristina Muñoz (Coach en salud), Estefanía Ramo (Nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad), Paris Fernández (Médico especialista de familia y evolutiva. Experto en dieta paleolítica) y Magda Carlos (Médico nutricionista en el departamento de nutrición de la Clínica Eugin de Barcelona).

Vence la obesidad y se convierte en modelo de ropa interior

abril 25, 2016

Su historia ha dado que hablar en las redes sociales.
Primera hora

obesidad_2Dollie Gillie es una canadiense de 30 años que con decisión, fuerza de voluntad, esfuerzo y disciplina logró vencer la obesidad. Ahora es modelo de lencería. Su historia ha dado que hablar en Instagram.

La mujer llegó a pesar más de 220 libras, así que cuando cumplió 22 años de edad tomó una sabia decisión. Comenzó a preocuparse por su peso y a comer saludable. Cambió de estilo de vida por completo.

Ella contó a Daily Mail que se había acostumbrado a llevar una vida sedentaria, “Recuerdo estar sentada en mi escritorio en mi nuevo trabajo y sentirme muy incómoda”. En ese tiempo Dollie pesaba 229 libras.

obesidad3Donna comentó que nunca tuvo una intervención quirúrgica para lograr estar en forma, sino que con una dieta saludable y mucho ejercicio logró tener una figura envidiable.

Muchos cibernautas de Instagram destacan la fuerza y empeño que puso esta mujer a mejorar su salud y figura.