Archive for the ‘Testimonios reales’ Category

Mariah Carey luce ahora cuerpazo, tras padecer sobrepeso

enero 17, 2018

La cantante se sometió a un bypass gástrico

El Intra

Mariah CareyComo ya hemos dicho el sábado fueron los Golden Globes en la ciudad de Los Ángeles y asistieron celebridades sumamente reconocidas, entre ellas estuvo la cantante Mariah Carey, que fue invitada porque se encontraba nominada por su canción “The Star”, igualmente no pudo llevarse ninguna estatuilla a su casa.

Lo cierto es que la cantante amante de las Navidades dejo a más de uno boca abierta por el nuevo look que llevó a la alfombra roja. En los premios lució un vestido negro muy ajustado al cuerpo que le hacía notar la gran cantidad de kilos perdidos y lo guapa que se encuentra. Según muchos medios estadounidenses afirman que esto se debe a la intervención quirúrgica que se realizó hace un tiempo. Carey se hizo un bypass gástrico porque el sobrepeso que llevaba no le permitía desplazarse en los escenarios

La cirugía es una de las más sencillas dentro de las que se usan anestesia total y consiste en cerrar una parte del estómago para que el paciente logre llenarse más rápido y bajar de peso. El tiempo de recuperación es bastante más corto que cualquier otra cirugía por lo que hace que la cicatrización sea más rápido. Lo cierto es que a Mariah se la vio radiante y muy contenta con su nuevo cuerpo.

Mariah Carey en los escenarios

La salvaje dieta del rey español de 240 kilos al que expulsaron del trono por su extrema obesidad

diciembre 18, 2017

Sancho I, apodado «el Craso», logró perder la mitad de su peso corporal gracias a una cura de adelgazamiento de un médico judío. Gracias a ella pudo recuperar el trono que le habían arrebatado

ABC, por Manuel P. Villatoro

Una «operación bikini» hecha a la carrera para volver a reinar. Aprovechando la llegada del verano y de las dietas milagro, quizá esta sea una de las mejores formas de describir el proceso al que se sometió el rey de León, Sancho I, en el siglo X. Y es que, después de haber sido derrocado por su tío tras perder el respeto de sus súbditos por pesar la friolera de 240 kilos, el monarca (apodado «el Craso» o «el Gordo») solicitó al califa de Córdoba Abderramán III que le ayudara a perder peso y recuperar su trono.

Este le sometió a una cura de adelgazamiento que fue una auténtica tortura. ¿La razón? Que, según cuentan las crónicas, uno de los médicos más famosos del líder musulmán le cosió la boca, le encerró, le impidió probar bocado durante 40 días y tan solo le dio de beber unas raras infusiones para que no se deshidratara. Con todo, al final logró eliminar la mitad de su peso corporal y volver a sentarse en la poltrona.

La situación de España

Cuando Sancho andaba a gatas y todavía no se había introducido entre pecho y espalda decenas de venados asados y litros de vino, nuestra primitiva España se encontraba metida hasta el corvejón en el proceso de Reconquista contra los musulmanes. De hecho, el pequeño y famoso reducto de Don Pelayo -el héroe que derrotó a los moros en una batalla tan conocida como exagerada (la de Covadonga)- había dado paso a una serie de reinos cristianos ansiosos de hacerse con el mayor territorio peninsular posible para aumentar sus dominios. «La Península estaba formada por el reino Astur-Leonés, el condado de Castilla, el reino de Navarra, el reino de Aragón, Cataluña y Califato de Córdoba», explica, en declaraciones a ABC, la historiadora Sandra Navarro.

Nuestro protagonista era, precisamente, hijo de uno de los mandamases de entonces: Ramiro II. Un monarca que fue más conocido por ser sumamente cruel con sus enemigos (no en vano le llamaban «El diablo») que por la importante expansión que hizo del territorio leonés. Además, Sancho (el futuro «el Gordo») contaba con un hermano mayor, Ordoño. «Sancho I era hijo de Ramiro II, un rey que consiguió que en León no se produjese la disgregación entre las regiones de Asturias, Galicia y León; que impulsó la repoblación y organización en el valle del Duero; y que frenó los intentos expansionistas de Abderramán III», explica Navarro.

En palabras de la experta, la época que vivió el futuro Sancho I durante su infancia fue de mucho más esplendor que la que tendría que pasar posteriormente. «A partir del reinado de Ramiro II, sin duda una época de esplendor en el reino astur-leonés, este reinó entró en crisis. Una crisis que fue provocada por los conflictos civiles entre los condes de León. Desde ese momento se dejaron de realizar campañas militares contra los musulmanes y los gobernantes perdieron poder en favor de nobles cordobeses en ascenso, además de navarros y castellanos», completa la experta.

Por su parte, y mientras en León se detenía la Reconquista por momentos debido a los tortazos internos, el reino musulmán vivía una de sus mejores épocas. Una era de gloria sobre los cristianos. «Durante este período se formó el Califato de Córdoba en el año 929 y comenzó la época de esplendor musulmana. Los ejércitos de Abderramán III fueron superiores e, incluso, lograron llegar hasta Nájera, aunque al final una coalición de reyes cristianos logró asestarles una derrota importante en la expedición militar de Simancas», determina la historiadora.

Lo cierto es que aquella batalla (acaecida el 1 de agosto del año 939) fue de calado, pues los cristianos lograron acabar con un contingente que, según varios historiadores, ascendía a los 100.000 enemigos. Con todo, eso no le hizo perder su potencia a los moros. «A pesar de que fueron derrotados, siguieron teniendo la superioridad militar», añade la experta.

«El Gordo»

Sancho nació en el año 935 de la semilla de Ramiro II y el vientre de su segunda esposa, Urraca Sánchez. Como noble que era, desde que no levantaba un palmo del suelo se movía entre grandes comilonas y una vida envidiable para cualquier plebeyo. Algo que no tardó en pasarle factura pues, según las crónicas, en su adultez acabó pesando unos 240 kilos. «Su obesidad era monstruosa, mórbida si utilizamos el término médico actual. No en balde los cristianos y los moros le conocían por el sobrenombre de “el Craso” (“el Gordo”). Este hecho es bastante llamativo, ya que en la España cristiana de la época la alimentación era sobria por razones de escasez. ¡Era una barbaridad!», explica Pedro Gargantilla Madera (médico, escritor y divulgador científico) en su obra «Enfermedades que cambiaron la historia».

Pero… ¿A qué se debía su obesidad? Pues, simple y llanamente, a todo lo que comía a lo largo de la jornada. Y es que, según las crónicas, ingería alimentos siete veces al día. La mayoría de veces de 17 platos y, una buena parte de ellos, elaborados con carne de caza. Una dieta de miles y miles de calorías que superaba abiertamente la cantidad necesaria de un hombre adulto para mantenerse sano (entre 2.000 y 2.500 para no engordar). «La obesidad le había transformado en un auténtico inválido», añade el experto. Tal era el ingente número de kilos que soportaba su esqueleto, que no podía subirse a su jamelgo para cabalgar ni, por descontado, empuñar su espada en el campo de batalla.

Ascensión y pérdida del trono

Ya con sus 240 kilos de peso, Sancho vio como Ordoño ascendía al trono en el año 951 después de la muerte de su padre. Algo que debió tocar soberanamente las narices al «Craso», ansioso de coronarse. Al parecer, trató incluso de arrebatarle el cetro de poder a su hermano, aunque sin éxito. Algo en cierto modo lógico, pues no podía plantar cara en batalla y apenas podía levantarse de la cama. Con todo, la suerte le terminó sonriendo a nuestro protagonista, pues Ordoño dejó este mundo en el otoño de 956 tras cinco años manda que te manda. Una muerte que, como bien señala Navarro, fue tan oportuna como extraña para los ciudadanos de la época.

A partir de ese año comenzó su reinado. Un gobierno marcado por el descrédito que su obesidad provocaba entre la población y por sus tejemanejes políticos. «Era una cuestión de falta de respeto. El rey había intentado atacar a su hermano en Sahagún en el 955 y había fallado y, además, no era capaz de subirse al caballo para comandar a sus tropas debido a su obesidad», determina la historiadora a ABC. Además, al «Craso» se le ocurrió la absurda idea de cortar relaciones con su tío, el conde castellano Fernán González, algo que hizo que este empezase a destrozar su ya de por si escasa reputación.

«La verdad es que la jugada no pudo ser más desafortunada. Al conde le faltó tiempo para mover las fichas en contra del soberano: se dedicó a malmeter en contra de Sancho, desprestigiando su autoridad, puesto que ni siquiera era capaz de valerse por sí mismo para levantarse de la cama y para andar», explica, en este caso, Gargantilla. Tampoco tuvo pelos en la lengua González a la hora de señalar que, con tal obesidad, no podría engendrar un hijo y su linaje se perdería entre comilona y comilona. Al final, chisme por aquí, comentario por allá, se fue forjando cierto odio hacia «el Gordo» en todo el reino. Un rechazo que se materializó en el año 958 cuando, armas mediante, Fernán le puso naso y le arrebató a su sobrino por las bravas el trono sin que este pudiese siquiera combatir para tratar de impedirlo.

Así lo explica el divulgador histórico del S.XIX Ángel González Palencia en su obra «Historia de la España musulmana»: «Sancho, que trataba de abatir a los nobles y restablecer la autoridad absoluta de los reyes, sus antepasados, fue destronado el 958 por una conjuración que alentaba Fernán González, y con pretexto de su excesiva gordura. Fue elegido rey Ordoño IV “el Malo”». Navarro señala también a este diario la conjura que se forjó entre González y el nuevo rey, además de que el noble castellano fue una pieza clave para el monarca se coronase: «Le fue arrebatado el poder a través a través de una rebelión militar y la coronación de su primo Ordoño Adefonsiz el 2 de marzo de 958. Este sitió León y entró en la ciudad el 3 de agosto del mismo año».

A la carrera

Derrotado y humillado, «el Craso» logró escapar como buenamente pudo de aquella trampa mortal (desconocemos cómo y, sabiendo que apenas podía andar, sería sumamente curioso averiguarlo). Poco podía hacer entonces, salvo acudir al único lugar en el que sabía que le recibirían de buen agrado: Navarra. Y es que, allí se encontraba su abuela, la reina Toda, una mujer que destacaba por tenerlos bien puestos a pesar de sumar casi 80 primaveras a sus espaldas. Tal y como esperaba, la reina le recibió de buen agrado. No solo eso sino que, haciendo honor a su reputación, decidió que su nieto no podía quedarse de brazos cruzados mientras le arrebataban la silla de poder y que debía combatir al nuevo monarca hasta expulsarle de una patada de la sala del trono. Pero lo primero era lo primero, tenía que perder esos «kilitos» de más que tenía para infundir respeto en sus enemigos y súbditos y poder combatir.

Pero… ¿Cómo diablos podía perder aquella ingente cantidad de peso en un tiempo tan breve? Piensa que te piensa, Toda llegó a la conclusión de que solo podía pedir ayuda a los únicos que estarían dispuestos a destronar a un rey cristiano. «Su abuela, la reina Toda de Navarra, se ocupó de refugiar a su nieto y envió mensajeros a Córdoba pidiendo la ayuda a Abderramán III a cambio de un pacto entre Córdoba y Navarra», señala Navarro a este diario. Al musulmán no debió parecerle mala idea la alianza, pues envió a uno de sus médicos a la región cristiana para que hiciese un diagnóstico del mal que atacaba al «Craso». El elegido fue el judío Hasday Ben Shaprut, nacido en Andalucía y uno de los más afamados sanadores de la época. El precio de tratamiento no fue barato, como bien señala González, pues consistió en la cesión de diez fortalezas al Califa cuando lograse volver al trono.

«Shaprut era un destacado médico y diplomático judío en la corte de Abd al Rahman III y Al Hakam II. Dominaba el árabe, latín hebreo y romance y tradujo al árabe la obra botánica de Dioscórides. Actuó de consejero del califa y participó en las relaciones con las embajadas de otros gobiernos, demostrando en todas las ocasiones gran habilidad y sutileza», explica el escritor Luis Molinos en su obra «La perla de Al-Andalus». Gargantilla, por su parte, señala que este médico había empezado a ser conocido en la corte gracias a que había ideado un remedio que podía curar todo tipo de males llamado Al-Faruk. Fuera por lo que fuese lo cierto es que, cuando llegó a Navarra, el galeno consideró que era urgente llevarse a Sancho a Córdoba para tratarle como Alá mandaba. Así fue como partió una gran comitiva hacia territorio musulmán. Región en la que, como explica el escritor, «el Craso» no pudo entrar montado por su gran peso.

La «cura de adelgazamiento»

Una vez en Córdoba, Hasday sometió a un auténtico calvario al leonés para obligarle a perder peso. A nivel dietético, no se le ocurrió otra cosa que coserle la boca para evitar que comiera nada sólido. Así fue como se acabaron los venados en la vida de Sancho. En palabras de divulgadores históricos como Francisco Hervás Maldonado, tan solo le dejaron una pequeña abertura en los labios por la que meter una pajita por la que beber agua y una serie de infusiones recomendadas por el judío. Además, Gargantilla es partidario de que le metieron en una habitación en donde, incluso, se le ataron manos y pies a la cama para evitar que pudiera comer nada.

«Con el paso de los días, su cuerpo adquirió la flacidez propia de los adelgazamientos»

Por si eso fuera poco, también le obligaron a hacer ejercicio. Tampoco es que pudiera correr una maratón, pero solo salía de aquella habitación en la que estaba encerrado para dar largos paseos a lo largo de los jardines musulmanes. En ellos, Sancho era ayudado de una curiosa forma por los sirvientes. Y es que, estos tiraban de él con cuerdas para obligarle a dar pequeños pasos. Finalmente, cuando terminaban estas sesiones de «running», «el Craso» tenía que estar horas y horas en un baño de vapor que le ayudaba a eliminar la gran cantidad de agua que había acumulado durante años en el cuerpo. El método era inhumano, según los cronistas de la época.

A pesar de lo doloroso que resultó el proceso, a los 40 días –siempre según las crónicas-había surtido un efecto increíble. «Con el paso de los días su cuerpo adquiriría la flacidez propia de los adelgazamientos. Los colgajos de la carne campaban a sus anchas por todo su cuerpo, por lo que Sancho tuvo que ser sometido a unos terribles masajes para que la piel recuperase su firmeza», añade Gargantilla. Al final, infusión va, infusión viene, nuestro protagonista perdió la mitad de su peso corporal, tal y como afirma el doctor Antonio L. Turnes en su obra «Maimónides: el sabio sefaradí: el médico judío-español de la Edad de Oro, 1135-1204». Así pues, se quitó de encima 120 kilos, gracias a lo que pudo montar a caballo, sostener la espada y yacer con una mujer.

Un traidor

Totalmente recuperado, y «recio, pero no obeso», Sancho se embutió una armadura y, al mando de un ejército de musulmanes, se decidió a conseguir el cetro por las bravas. «Recuperó el trono gracias a la ayuda imprescindible de Abderramán III. Un ejército árabe marchó sobre Zamora en el 959. Con los navarros presionando por oriente y el conde de Monzón por el noroeste, el rey Ordoño IV abandonó el trono y huyó a Asturias. Sancho I consiguió de nuevo el trono en abril de ese mismo año», añade Navarro en declaraciones a ABC. Ordoño IV terminó poniendo su caballo en dirección a tierras musulmanas, donde solicitó ayuda a Abderramán para arrebatar de nuevo la poltrona al ya no «Craso». Sin embargo, el líder se declaró fiel al pacto que había firmado con Sancho. Así se dio por finalizado un cruel juego de tronos que había durado casi una década.

Todo podría haber acabado bien para Sancho. No obstante, aunque había perdido 120 kilos, su carácter no había cambiado ni un ápice. Ya con la corona sobre la cabeza, se negó a entregar las fortalezas que había prometido a Abderramán III y, cuando este murió, declaró que la deuda había quedado saldada. Una teoría, por cierto, que no compartió el descendiente de este, muy celoso de lo que se le debía. Al final, por esta u otras causas, el antiguo «Craso» dejó este mundo en extrañas circunstancias. «Continuó siendo rey hasta su muerte en el 966, cuando fue envenenado a los 35 años. Le sucedió su hijo Ramiro Sánchez, Ramiro III», añade la historiadora a ABC. ¿Le quitaron la vida los mismos que le quitaron la mitad de su grasa? Nunca lo sabremos.

La realidad de la «dieta milagrosa» de Sancho

En ocasiones, la historia tiene más de leyenda que de realidad. Por ello, ABC ha contactado con Leticia Garnica Baselga (licenciada en Ciencia y tecnología de los alimentos, diplomada en Nutrición y dietética por la Universidad San Pablo CEU y directora de «Dietista y Nutricionista») para que nos explique la verdad sobre la dieta de Sancho I «El Craso».

1-¿Es posible perder esa cantidad de peso en solo 40 días?

Resulta un poco difícil de creer (parece imposible) que una persona pueda perder 120 kilos en sólo 40 días a pesar de los tratamientos a los que dicen que le sometieron y el proceso de ayuno en el que estuvo. Lo miremos por dónde lo miremos, no es nada sano y muy poco creíble. Aunque es cierto que una persona de 240 kilos tiene un metabolismo basal [la cantidad de energía que gasta el cuerpo por el mero hecho de existir] mayor que el de una persona más delgada o esbelta y, por tanto, su gasto energético es mayor.

2-¿Cómo reacciona el organismo ante el ayuno?

El cuerpo puede aguantar más en ayuno que con la ausencia de agua, sin el agua no sobrevive, se deshidrata y hay un fallo del organismo rápido. Cuando comenzamos el ayuno, lo primero que busca el organismo es la energía en los hidratos de carbono. Cuando hay falta de consumo de glucosa, el hígado empieza a metabolizar los depósitos de glucógeno para obtenerla. De esta forma, la grasa se convierte en la principal fuente de energía al metabolizar los ácidos grasos para obtener energía.

Cuando se agotan ya las reservas de hidratos de carbono y de grasa, el sistema nervioso y el cerebro siguen requiriendo la presencia de glucosa, que se obtiene a partir de la degradación del músculo. A consecuencia de esa degradación, el cuerpo entra en cetosis, dónde la sensación de hambre desaparece y el cuerpo se va intoxicando poco a poco debido a la presencia elevada de cuerpos cetónicos que el cuerpo no es capaz de eleiminar.

3-¿Es posible que aguantara 40 días sin comer?

Al pesar 240 kilos, su metabolismo basal es muy alto y sus reservas son elevadas, por lo que sí es posible que aguantara 40 días, pero seguramente tendría muy pocas fuerzas.

4-¿Es posible perder 120 kilos en 40 días?

No es viable con una dieta equilibrada y sana, aún bajando la ingesta de esa persona a la mitad de lo que normalmente hace y a pesar de los paseos y los baños de calor. Más que nada, porque para los paseos estaría sin ningún tipo de fuerza.

5-¿Para qué sirven los baños de vapor en una dieta?

Lo que sucede cuando te das baños de vapor es que, a través del sudor, eliminas gran cantidad de líquido, por lo tanto bajas de peso por eliminación de líquido. Le someterían a esos baños con ese propósito.

6-¿Cree posible que la dieta de Sancho fuese tan crítica?

Lo primero de todo es que yo no lo llamaría dieta, porque lo que están sometiendo a esta persona es solo a un ayuno y a beber agua o infusiones, algo que ni siquiera se puede definir como dieta líquida. Además de eso, no es nada saludable, y muy difícil de creer, que la llevaran a cabo. Además, es difícil de creer que fuera capaz de levantarse de la cama sin ingerir ningún tipo de alimento. Casi imposible.

El hombre más obeso del mundo está listo para ser operado en México

mayo 9, 2017

Se someterá a una intervención quirúrgica para reducir el estómago en Guadalajara

El Mundo

Un mexicano que ha llegado a ser considerado como el hombre más obeso del mundo, al alcanzar un peso de casi 600 kilos, fue ingresado en un hospital de México para ser sometido a una cirugía de reducción estomacal.

Juan Pedro Franco, de 32 años, llegó a pesar 595 kilogramos, aunque, con la ayuda de tratamientos médicos, ya ha logrado perder 175 kilos, ha indicado José Castañeda Cruz, el cirujano responsable de operarle en un hospital privado de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

“Su estado nos da una oportunidad para la cirugía. Ya ha perdido casi el 30% de su peso inicial, por lo que está listo para someterlo a una cirugía de obesidad con garantías”, ha contado Castañeda a los periodistas.

Y, aunque no ha descartado que la operación se complique, ha señalado que se ha ingresado a Juan Pedro con varios días de antelación para planificar mejor la intervención.

Cuando inició el tratamiento en diciembre, el cirujano explicó que el paciente llegó con obesidad extrema, diabetes e hipertensión descontroladas, además de una enfermedad crónica que le obstruía los pulmones, entre otras cosas.

Juan Pedro será intervenido dos veces: la primera este mes de mayo y la segunda en noviembre. Todo el procedimiento se denomina derivación biliopancreática tipo bypass gástrico en dos tiempos.

La primera cirugía servirá para quitar tres cuartas partes del estómago de Juan Pedro y reconfigurarlo dándole forma tubular, lo que permitirá ir reduciendo su ingesta de alimentos, ha detallado el cirujano.

La segunda cirugía servirá para dividir el estómago y hacer una modificación intestinal.

El especialista ha añadido que, “con una buena expectativa”, el paciente logrará reducir la mitad de su sobrepeso en los seis meses posteriores a la primera cirugía.

En mayo del año pasado falleció Manuel Uribe, otro mexicano que llegó a ser el más obeso del mundo en 2007, según el libro Guiness, al pesar 597 kilos.

Pierde 80 kilos y se casa con su entrenador personal

diciembre 29, 2016

“Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”

goirda-kwdc-u201923954402knh-575x323idealSara Magnusson Backström llegó a pesar 146 kilos tras dar a luz. Esta sueca de Gotemburgo se convirtió en madre a los 19 años y desde entonces no paró de comer comida rápida. En total, 20 años de excesos que la llevaron a sufrir problemas de salud por su evidente sobrepeso.

Según recoge el Daily Mail, Sara decidió cambiar de vida cuando, junto a su antigui novio, fueron a comprar muebles para el jardín. “Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”, recuerda.

Entonces contrató a Fredrik Magnusson, un entrenador personal que durante diez meses la instruyó tres veces por semana. El roce hizo el cariño y entre ambos surgió el amor. Después de perder casi 80 kilos, Sara y Fredrik contrajeron matrimonio.

Hoy en día, Sara sigue ejercitándose duramente y comparte sus logros en Instagram, donde es una celebridad.

El hombre más obeso del mundo es mexicano y pesa 500 kilos

noviembre 18, 2016

Juan Pedro tiene 32 años y está a punto de someterse a un nuevo tratamiento

El Correo / EFE

Juan Pedro, el hombre más obeso del mundoJuan Pedro, un mexicano originario del estado de Aguascalientes, centro del país, y a quien ya se le conoce como el hombre más obeso del mundo por sus 500 kilos de peso, iniciará esta semana un tratamiento en la ciudad de Guadalajara, capital del occidental estado de Jalisco, para reducir su obesidad.

El hombre, de 32 años, ha estado en cama los últimos seis años ya que no se puede mover debido a su enorme masa corporal y será trasladado el martes de Aguascalientes a Guadalajara, ciudades separadas unos 220 kilómetros. «Nunca supe qué me pasaba y miraba a mi madre y le preguntaba, pero no sabía tampoco. En casa nunca hemos tenido recursos así que mi cuerpo fue a su aire sin control alguno», contó Juan Pedro mediante un comunicado distribuido a los medios de comunicación. «Miraba hacer dieta día tras día, pero tampoco funcionaba y me desesperaba. Finalmente mi cuerpo tuvo una mala reacción y estuve en coma un tiempo y ya de ahí desperté en una cama de donde nunca más me he movido», añadió.

La enfermedad de Juan Pedro es multifactorial. En primer lugar sufre un hipotiroidismo no tratado que «ha hecho estragos en su organismo de forma que lo ha ralentizado y provocado que lo que ingería su cuerpo lo almacenara en vez de quemarlo». También ha desarrollado diabetes tipo II que le provoca hipertensión y extremos intolerables de glucosa en sangre, y ambas no han sido tratadas. Además, el exceso de peso propició que se desarrollara agresivamente una enfermedad pulmonar obstructiva con carácter crónico (EPOC), y su cuerpo retiene líquidos de forma exagerada. «Estamos ante una persona que probablemente resiste y aún no ha muerto gracias a su juventud, 32 años», declaró el doctor José Castañeda, quien se encargará del tratamiento en el centro Gastric Bypass Mexico de Guadalajara.

Castañeda, quien ya ha tratado a otras personas con sobrepeso excesivo, consideró como «imposible que el cuerpo humano soporte las patologías que arrastra Juan Pedro de una manera prolongada» y son enfermos que sufren un paro cardíaco o fallo multiorgánico de manera repentina, lo que los invalida o provoca su fallecimiento. El médico bariatra, experto en obesidad, señaló que está «a tiempo» de actuar con Juan Pedro y aseguró que intentará «por todos los medios que esta persona pueda acercarse a su peso ideal». «Es un proceso (de estabilización) que llevará tiempo (seis meses). Y también buscaremos que a la vez vaya superando todas sus patologías», señaló Castañeda, quien con ello busca que el paciente «soporte con garantías una intervención para la obesidad» para reducir su peso de forma definitiva. «Esto no es vida, es la peor condena que le pueden poner a un ser humano, hacer de su cuerpo su prisión», comentó Juan Pedro, desde su casa de Aguascalientes.

Según un estudio publicado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un 32,4% de los mexicanos adultos son obesos, una cifra que sólo superan los estadounidenses (35,3%), que queda muy lejos del 19% de media en la OCDE y distante del 4,7% de los surcoreanos y del 3,7% de los japoneses.

Estreno del especial Dietas a examen en Antena 3 con Chicote

septiembre 5, 2016

Antena 3 estrena el lunes, 5 de septiembre, a las 22:30 horas, Dietas a examen, un especial en el que Alberto Chicote, con la ayuda de médicos y expertos en salud y nutrición, comprobará si las dietas más populares en nuestro país son eficaces y si son nocivas para la salud o no.
Antena3

dietasaexamen_chicote-680x382En España, según la OMS, el 23,7% de la población sufre obesidad, es decir, que 11 millones de españoles tienen este problema. Esto explica por qué el 45% de españoles se ha puesto en alguna ocasión a dieta.

El programa analizará científicamente, con la ayuda de los expertos, cada una de las dietas de adelgazamiento más populares en España: la crudivegana, la proteica, la de los días alternos o la paleolítica. ¿Son eficaces?, ¿Ponen en riesgo nuestra salud?, ¿Cómo afecta a nuestros órganos hacer caso de lo que dicen esas dietas? Para comprobarlo, varios voluntarios se someterán al tipo de dieta que ellos mismos han elegido. ¿Lograrán perder los kilos que les sobran? ¿Serán capaces de aguantar los estrictos regímenes que van a seguir?

Chicote, también a dieta

El propio Alberto Chicote ha decidido también ponerse a dieta y con la ayuda de Clotilde Vázquez, Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), intentará perder peso y mejorar su salud. ¿Lo logrará?

Las dietas que se someterán a examen:

– Dieta proteica: Se basa en la ingesta masiva de proteínas, eliminando de nuestra alimentación las fuentes de fibra y carbohidratos. Con ello se pretende que el cuerpo utilice otra energía alternativa a la glucosa y consuma las reservas de grasa del organismo.

– Dieta crudivegana: Este tipo de alimentación se centra en el consumo de frutas y verduras crudas o cocinadas a baja temperatura eliminando grupos alimenticios completos como: carnes, pescados o lácteos. Los crudiveganos piensan que los alimentos pierden sus propiedades nutritivas al ser cocinados.

– Dieta paleolítica: Elimina de nuestra alimentación todos los alimentos procesados y nos remite a las pautas alimenticias de los primeros hombres. Su premisa es que nuestro cuerpo no ha tenido tiempo de adaptarse a los cambios vertiginosos de la sociedad y a los nuevos alimentos que han surgido desde el inicio de la agricultura y la ganadería, que surgieron a partir del neolítico.

– Dieta de días alternos: Divide las pautas alimentarias de la semana en tres tipos de días: días de régimen, en los que se consume poca cantidad de calorías; días depurativos, con una dieta muy ligera a base de caldos depurativos y zumos y días sociales, en los que se puede comer, prácticamente, de todo. Los creadores de esta dieta argumentan que así se compensa la ingesta de calorías y se evita la monotonía, que a veces nos lleva a abandonar los regímenes.

Dieta mediterránea por intercambios de alimentos: Es la dieta que va a seguir Chicote. Está basada en el patrón de alimentación mediterráneo, limitando las calorías que ingerirá cada día y complementando la dieta con el ejercicio físico. Es muy sencilla de seguir, es una dieta clásica que utiliza todos los productos generados por la agricultura y la ganadería de países mediterráneos, como es España. Con ella se ingieren cada día las cantidades diarias recomendadas de cada grupo de alimentación, sin excluir ninguno de ellos y utilizando el aceite de oliva en la cocina y aderezos.

Los expertos más destacados que ayudarán a Alberto Chicote a comprobar la eficacia de las dietas serán Clotilde Vázquez (Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), Ángela Candelas (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Nieves Palacios (Jefa Endocrinología y Nutrición Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte), Irene Bretón (Especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), Álvaro Campillo (Cirujano digestivo en el Hospital Morales Meseguer de Murcia y experto en dieta proteica), Ana Prieto (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Cristina Santiago (Nutricionista vegana), Cristina Muñoz (Coach en salud), Estefanía Ramo (Nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad), Paris Fernández (Médico especialista de familia y evolutiva. Experto en dieta paleolítica) y Magda Carlos (Médico nutricionista en el departamento de nutrición de la Clínica Eugin de Barcelona).

Vence la obesidad y se convierte en modelo de ropa interior

abril 25, 2016

Su historia ha dado que hablar en las redes sociales.
Primera hora

obesidad_2Dollie Gillie es una canadiense de 30 años que con decisión, fuerza de voluntad, esfuerzo y disciplina logró vencer la obesidad. Ahora es modelo de lencería. Su historia ha dado que hablar en Instagram.

La mujer llegó a pesar más de 220 libras, así que cuando cumplió 22 años de edad tomó una sabia decisión. Comenzó a preocuparse por su peso y a comer saludable. Cambió de estilo de vida por completo.

Ella contó a Daily Mail que se había acostumbrado a llevar una vida sedentaria, “Recuerdo estar sentada en mi escritorio en mi nuevo trabajo y sentirme muy incómoda”. En ese tiempo Dollie pesaba 229 libras.

obesidad3Donna comentó que nunca tuvo una intervención quirúrgica para lograr estar en forma, sino que con una dieta saludable y mucho ejercicio logró tener una figura envidiable.

Muchos cibernautas de Instagram destacan la fuerza y empeño que puso esta mujer a mejorar su salud y figura.

Usuario de Facebook venció obesidad y hoy hace alarde de su atractivo

marzo 7, 2016
Pesaba 146 kilos, pero sufrió un asombroso antes y después. Ahora alborota Facebook con sus fotos
La Republica
viral-Noticia-746541Un galán de Facebook revela su pasado. Fue apodado ‘el gordo’ por sus amigos y compañeros de colegio, pero algo ocurriría con su vida al llegar a la adolescencia que su físico se transformó por completo. Austin Shifflett, de Charlottesville, Virginia (EE. UU.) asombra Facebook con su increíble transformación tras perder 80 kilos.

El joven de 22 años fue víctima de bullying por su sobrepeso. Era intimidado constantemente en la etapa escolar que llegó a faltar a clases por el temor a ser agredido. Prefería encerrarse en su habitación, jugando videojuegos, tomando mucho refrescos y comiendo gran cantidad de dulces. 

Según relató en su cuenta de Facebook, su obesidad comenzó cuando tenía 17 años. Jamás notó que sus conductas estaban dañando su salud, por lo que de un momento a otro llegó a pesar cerca de 146 kilos.
Austin estuvo al borde de la muerte al casi sufrir un paro cardiaco. Fue cuando empezó una nueva vida para él. “Me tomó por sorpresa y me vine al suelo, lloré en los brazos de un amigo”, contó en diálogo con Daily Mail.
v-rezultate-travli-paren-sbrosil-76-kg-i-stal-modelyuquibbll-4v-rezultate-travli-paren-sbrosil-76-kg-i-stal-modelyuquibbll-8Tras este episodio comenzó a cuidar su alimentación. Dejó de comer dulces y comida chatarra para darle paso a una dieta baja en carbohidratos, además de comenzar a entrenarse en el gym. Fue así que sorprendió a todos al perder casi 80 kilos. Hoy luce irreconocible y es considerado un apuesto galán en Facebook, donde tiene numerosas admiradoras.
bullied_for_being_fat_guy_loses_weight_and_looks_like_a_model_now_640_06Pero la reducción abrupta de peso le causó otro problema: el exceso de piel; tuvo que someterse a una cirugía estética para quitarse varios kilos de epidermis. El joven decidió abrir su cuenta de Instagram y Facebook para contar su historia y sus fotos han causado asombro.

La que fue Miss Paraguay 1994 afronta problemas de obesidad hoy

octubre 18, 2015

images-1Ganó el Miss Paraguay en el mismo año en que el Diario Popular nacía en Paraguay: en 1994, o sea, hace 21 años. Después de unos años dejamos de verla y fue recién en esta semana que la ex Miss apareció en el programa Cuestión de Peso Paraguay, con una figura totalmente cambiada, pero con el corazón de una guerrera que asume que tiene un problema y que decidió encontrarle una solución. Jannyne tenía 54 kilos cuando se convirtió en Miss, y hoy tiene 113: “cuando le amputaron las piernas a mamá mi mundo se vino abajo”, cuenta. ¡Una historia de vida fuerte y llena de sentimientos! ¡Fuerza Jannyne!

-Jannyne, fuiste Miss Paraguay en 1994, ¿a los cuántos años?

-Sí, fui Miss Paraguay del año 1994, cuando tenía 19 años, pero la corona la entregué cuando casi tenía 21 años. O sea, fui miss desde diciembre de 1993 hasta el 15 de marzo de 1995, cuando le entregué la corona a Bettina Barboza.

-¿Recordás el peso y medidas que tenías cuando fuiste a representar a Paraguay en aquel Miss Mundo?

-Sí, recuerdo porque en el zócalo de la pantalla pusieron mal, así que lo recuerdo perfecto. Tenía 1,74 de altura, y pesaba 58 kilos, luego incluso bajé más y llegué a los 54 kilos. Pero no fui solo al Miss Mundo, al final fui a 8 concursos en total.

-¿Qué concursos fueron ésos?

-En Colombia fui al Reinado Panamericano y salí Virreina, luego fui a Costa Rica, Turquía, Japón, Sudáfrica, al Miss Internacional, a Señorita América Internacional, Miss Globe, Miss Teen Internacional, salí Reina del Mercosur en Argentina. En total traje 12 premios internacionales.

-Después de esos eventos de belleza, ¿en qué momento desapareciste del ambiente farandulero?

-Desaparecí desde que me puse de novia, y él no quiso que salga más. Después terminó esa relación y yo ya estaba en otra cosa. Volví a estar de novia, mucho tiempo después vino mi primer hijo Gonzalo y por consiguiente ya solo me dediqué a mi familia, a mi trabajo que es la gastronomía.

-Te apartaste del modelaje, la televisión, la movida de los famosos, ¿por qué?

-Gracias a Dios nunca entré al mundo del modelaje porque no era lo que yo buscaba de la vida, yo buscaba otras cosas, tenía otros nortes en mi vida. En la televisión continué pero sólo por el tema de la cocina.

-¿Estudiaste una carrera universitaria?

-Estudié marketing en la universidad Del Pacífico y relaciones públicas en la Comuneros, pero no terminé ninguna porque empecé a viajar y me quedé por el camino. Lo que sí terminé es gastronomía; yo soy profesora de cocina.

-¿Te casaste?

-Me casé en el 2007, pero ya terminó. No fue una buena experiencia.

-¿Cuántos hijos tenés?

-Tengo tres, Gonzalo de 13 años, Mia de 10 y Martina de 2 añitos.

-¿Cuál es tu situación sentimental actual?

-Ser mamá y ser hija, de momento.

-¿En qué trabajás?

-Me dedico a enseñar cocina de forma particular. Enseño a amar el mundo de los sabores.

-¿En qué momento comenzaste a subir de peso?

-Comencé a subir de peso cuando mi hijo tuvo el síndrome de Kawasaki. Fue mi primera caída. Después bajé mucho, mucho, y pasé por otra caída más fuerte porque mi mamá perdió las dos piernas, eso a mí me mató en vida, todo se me vino encima porque al mismo tiempo estaba separándome y otras cosas se fueron sumando. Pero tenía que luchar y mantenerme en pie por mi mamá y por mis hijos.

-Los primeros kilos de más, ¿te preocuparon o pensaste que podías volver a recuperar tu figura?

-Siempre tuve tendencia a subir, pero poco después me cuidaba y podía bajar nuevamente. Y no se notaba tanto porque soy super alta.

-¿En qué momento pasaron de ser “kilos de más” a obesidad?

-Desde hace dos años o un poco más es que subí mucho. Pasé a tener obesidad porque me encerré en casa, máximo iba al súper, a la farmacia o al mercado. Ya no iba a reuniones sociales, ni a distraerme. Creo que me dejé estar completamente.

-¿Probaste dietas en ese momento?

-Probé todo tipo de dietas, bajaba muy lentamente y enseguida me desesperaba y abandonaba. Consultaba con nutricionistas, bajaba por internet todo tipo de dietas, pero nada. Mi vicio era la comida, yo no fumo, sólo tomo unos tragos en acontecimientos importantes, al momento de un brindis por ejemplo, así que mi único refugio era la comida.

-¿En qué momento el sobrepeso ya te asustó?

-Este año el sobrepeso me asustó. No quería reconocer, pero me asustó, me vi en una foto que mi hijo me tomó y borré. Luego me asustó porque empecé a tener complicaciones de salud que sé que en gran parte es por estrés, pero la mayoría de la culpa radica en la obesidad.

-¿Cuántos kilos tenés ahora?

-En la semana me pesé y tenía 113 kilos.

-¿Nunca te hiciste una lipo o una operación de reducción de estómago?

-No, jamás me hice, aunque sí pensé en la posibilidad, pero gracias a Dios hoy tengo la posibilidad que me da el programa Cuestión de Peso y tengo muchas esperanzas de comenzar mi lucha con la ayuda de ellos, para tener nuevamente buena salud.

-¿Llegaste al punto de que no ibas a lugares donde sabías que podían reconocerte, por vergüenza a que te vean con sobrepeso?

-Algunas veces sí, lo que me daba vergüenza es que me reconocían personas de mi edad que me preguntaban qué me pasó. Una vez un señor se agarró la cabeza y me dijo: “¿porqué llegaste a eso?, quiero que seas la Janny de antes”. Y a él le digo en este momento que la Jannyne de antes volvió y no sólo para recuperar su salud, también para ayudar a las personas que necesitan, a que estén mejor, se sientan cómodas.

-¿Llegaste a la depresión por esta situación?

-Gracias a Dios no caí en eso, no me di el lujo, porque en mi situación ese es un lujo, enfermarme es un lujo que no puedo darme. Sé que no somos imprescindibles en la vida pero tengo tres hijos y una mamá que dependen de mí. Sé que si llegase a faltar ellos van a seguir porque a mis hijos los crié para la vida, pero la chiquita es muy chica todavía y mamá es un caso muy especial. Es muy difícil, mi mochila es muy pesada, pero se puede salir adelante.

-¿Quién se te acercó para proponerte entrar a Cuestión de Peso?

-Con mi familia lo hablé mucho, por eso fui al casting. Yo sabía que una cosa era hacer dietas sin asumir el problema, la realidad, y yo asumí mi realidad, por eso fui al casting de Cuestión de Peso, y aun ahí no entré de una. Estuve por horas esperando para reaccionar, para bajar del auto, ya cuando estaban por cerrar las puertas me animé y dije la verdad, tenía pavor a mi realidad.

-¿No te dio miedo la sobreexposición que ibas a tener con eso de estar en televisión?

-Para nada, yo estoy muy acostumbrada a la televisión, yo enseñé cocina en algunos programas ya estando rellenita. Además soy una mujer que cuando toma decisiones me las banco, como se dice, tomé la posta y no lo suelto hasta llegar a la meta.

-¿Cuál es tu meta? ¿Cuántos kilos pretendés bajar?

-Adoraría llegar a tener 65 kilos aproximadamente, es mucho el trayecto para llegar, pero se puede.

-¿Qué mensaje le dejás a la gente que se conmueve con tu historia?

-Yo no puedo ser ejemplo para nadie, pero sí les quiero decir que pese a cualquier problema que uno tenga no deje de quererse, valemos demasiado como para dejar de quererse por nada ni por nadie. Que ningún tipo de problema les tumbe, cada uno forja su camino y el mío es querer ayudar, por eso voy a habilitar una página en el facebook, por lo menos para conversar y escucharlos, reunirnos quizás y ayudarnos entre todos. Sé que esta lucha cuesta darla sola, por eso quiero que gente que pasa por lo mismo sienta mi mano ahí. Vamos a ayudarnos entre todos, juntos podremos con la ayuda de Dios, así que nunca lo olviden. Rescatemos los valores que nos enseñaron tantos años nuestros padres, en nuestra escuela y pongamos en práctica todo eso, formemos un nuevo mundo, con otros ideales, cambiemos nuestro chip y disfrutemos más de los momentos y de las pequeñas grandes cosas de la vida.

“Me maltrató por mi sobrepeso…”

-Jannyne, ¿cómo se siente una mujer que fue y es hermosa, sobrellevando una obesidad?

-En este momento siento que camino de la mano de Dios. Yo sé que los tiempos de Dios no son los mismos que los nuestros, pero sé también que cuando uno obra bien en la vida, esas obras tienen su recompensa y este es mi premio mayor, la oportunidad que me da la vida de poder reencontrarme.

-¿Cómo ganaste esos kilos? ¿Qué era lo que comías y qué te hacía subir de peso?

-Sinceramente comía cosas a deshora, comía mucho y encima yo ni siquiera salía a caminar y eso jugó en contra también.

-¿Sufriste algún tipo de discriminación por culpa de ésto?

-Sí, mucho. Hace un mes, una vecina que vive en uno de los departamentos de arriba no cerró bien el portón en el condominio donde vivimos y yo le reclamé, de modo que discutimos y me maltrató, echándome en cara el sobrepeso, hasta ahora me pregunto qué tiene que ver mi forma física con que ella no haya cerrado bien el portón, en fin, por situaciones así pasé mucho.

-¿Creés que la obesidad afectó tu vida de pareja?

-No, para nada, mi encierro lo que hizo fue limitarme a conocer nuevas personas, pero nunca tuve temor a que las cosas no funcionen o que no se den porque yo me valoro mucho, sé lo que valgo como persona. Pero soy consciente de que me cerré, no estaba preparada para una nueva relación, sólo eso.

-¿Qué fue lo más terrible que sobrellevaste en este tiempo?

-Verse apagar la estrella de mi mamá con la amputación de sus piernas. Hay una Jannyne antes y otra después de eso, esa que vino después es a quien le estoy dejando de lado hoy en día, esa es la Jannyne que quiero olvidar.

Fuentes: Hoy de Paraguay, Diario Popular, Youtube

La historia del hombre que supero su obesidad y llegó a correr una ultramaraton

julio 3, 2015

Se trata de Jorge Inthamussu, un esquelense de 40 años que llegó a pesar 125 kilos y tras superar su enfermedad, se animó a competir en una carrera de 50 kilómetros en Bariloche, una de las pruebas más duras del país. “Era humillante, no podía seguir viviendo así”, dijo.

Infobae
0012930766La historia de Jorge Inthamussu es una muestra de que muchas veces la voluntad supera cualquier adversidad. Este esquelense de 40 años padeció de obesidad durante gran parte de su vida y tras decidir confrontar con su enfermedad, logró bajar de peso y hasta se animó a competir en una de las carreras más duras del país.

“Era humillante, no podía seguir viviendo así”, dijo Jorge al tratar de explicar el karma con el que vivió hasta hace pocos años. “Cuando empecé a correr pesaba 125 kilos. A veces, con esas dietas mágicas, bajaba 10 kilos y los volvía a subir como si nada. No podía seguir así y dije: ¡basta! Es momento de afrontar seriamente la obesidad”, sostuvo.
Hoy, Jorge pesa 80 kilos y lleva una dieta ordenada y entrena seis días a la semana. “Correr es una parte fundamental en mi vida, me ordena y motiva”. Y para decidirse a afrontar su problema, tuvo que padecer un inconveniente en el trabajo. “A raíz de un problema que surge, sufro un pico de estrés; sumado al sobrepeso y la mala alimentación. En esa época mi hijo era muy chiquito. Me surgió la pregunta: ¿qué hago? ¿Peleo o me tiro al abandono? Y eso me llevó a pelearla, a ver qué surgía de todo esto. Tampoco quería que mi hijo sufriera todo lo que sufrí yo. El ser obeso en edad escolar es muy duro, no podía correr, ni jugar normalmente con mis compañeros, la adolescencia fue peor aún, siempre me mandaban al arco…”, explicó.
Cuando intenta relatar cómo fue su vida, Jorge no duda en dividirla en dos etapas. “Yo podría decir que hubo dos Jorges, uno antes y uno después. El de antes, fue aquella persona desde chiquito y hasta los 30 años, que luchó contra el problema de la obesidad. Tomando en cuenta que la parte más crítica de ese primer Jorge fue la adolescencia, cuando más lo sufrí, por las cuestiones sociales, culturales y deportivas. Eso hace que muchas veces te reprimas, te guardes“, expresó.
“Y después hubo otro Jorge, que surge en algún momento por circunstancias de la vida, que se anima a hacer un cambio. Ahí es que empieza el Jorge deportivo, el que se anima, el que dice “yo soy capaz de hacerlo, todos somos capaces de lograr nuestros objetivos. Y empecé a hacer un cambio que me llevó…bueno me lleva, porque son 10 años de lucha hasta ahora, y sé que será una lucha para toda la vida. Es prácticamente un objetivo diario que te ayuda a sentirte mucho mejor”, añadió.
A diferencia de aquella persona con problema de sobrepeso, el hombre hoy entrena, se alimenta en forma equilibrada y tiene objetivos. “Llegué a comer 18 empanadas, con un litro de gaseosa. Hoy puedo controlar esa situación, mis porciones son reducidas. Puedo comer 2 o 3 empanadas con un vaso de agua”, agregó.
Aseguró que su caso es un ejemplo de transformación social y que le permitió abrir puertas que antes estaban cerradas para aquellos que padecían este flagelo. “Me refiero a que la sociedad hoy en día no está preparada para convivir con obesos. Cuando querés comprar ropa no la conseguís, la moda no está hecha para obesos, vas a un ámbito deportivo y te miran de otra forma. Vas a un ámbito cultural, por ejemplo, un espectáculo y todo el mundo mira al gordo cómo se va a sentar, si entra en la silla, si le cuesta, si roza a alguien”, señaló en diálogo con el sitio ercodesarrollo.com.
“Entonces en esta transformación, yo noto esos cambios. Te querés comprar ropa y te anda, que quieras o no, eso en tu interior te va influyendo. Y deportivamente también. Antes el gordito iba al arco cuando jugaba a la pelota. Antes al hacer una actividad deportiva no te invitaban porque te cansabas, porque te tenían que esperar. Y hoy en día no, me dicen: corramos juntos, vamos a entrenar”, finalizó.