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6.000 ó 10.000 pasos, ¿cuánto hay que caminar a diario?

agosto 9, 2017

Autoridades sanitarias y fabricantes de dispositivos inteligentes coinciden en sus recomendaciones. Pero la distancia variará según la longitud de la pierna o la cadencia.

En plena burbuja del running los médicos de familia siguen apostando por dejarse de veleidades olímpicas y echarse a andar para mantenernos con una salud de roble. Ante la pregunta de cuánto hay que caminar esgrimen una cifra mágica: 10.000 pasos. “No se trata de ponerse el chándal y lanzarse a correr como locos, sino de pasear a un ritmo que nos permita notar un aumento de la frecuencia cardíaca pero con el que podamos conversar con alguien. Y durante el tiempo suficiente para producir efectos notables en el organismo”, apunta Francisco Camarelles, del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Lo divertido de la mítica cifra es que su origen no parte de un sesudo estudio de laboratorio sino de una campaña de marketing de la marca japonesa Yamasa para vender podómetros. Aprovecharon el tirón de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 para incentivar a la gente a moverse y medir cuánto caminaban al día. Hablar de kilómetros siempre asusta, así que optaron por traducirlo a pasos, que siempre se ve como con un componente de reto más asequible. Y 10.000 es un número bonito, muy marketiniano, más redondo que 8.500 o que 11.236, por poner un ejemplo, que son números propios de sorteo de la lotería pero no de campaña publicitaria. Bautizaron al cachivache como manpo-kei, que significa precisamente 10.000 pasos. Se comieron el mercado y el resto es historia. La idea cuajó tanto que todas las grandes autoridades médicas del mundo dan por buenos los diez millares de pasos. Tanto que muchos dispositivos inteligentes para incentivar al movimiento, como las famosas pulseras Fitbit, asumen por defecto esa cifra.

A poco que uno se ponga a darle vueltas surgen dudas razonables. ¿Y eso cuántos kilómetros son? ¿Vale lo mismo para hombres que para mujeres? ¿Cuánto tiempo se tarda? La respuesta es laxa. Todo depende de lo largo de la zancada, más rápida a medida que se aumenta la velocidad. Y que, a su vez, está directamente relacionada con la longitud de la pierna. Si eres bajito estás condenado a dar más pasos para cubrir la misma distancia, así se las gasta la naturaleza. En otras palabras: si las mujeres tienen de media menos estatura que los hombres tendrán que dar más pasos. Muchas variables en el aire que llevan a que los expertos no se pongan tampoco de acuerdo en cuánta distancia se recorren con los dichosos 10.000 pasos. Ni cuánto tiempo debe invertir cada ser humano en recorrerla. Para algunos equivaldría a unos 8,5 kms, algo que a paso ligero se puede disparar a más de una hora caminando, muy por encima de los 30 minutos que sugiere la OMS. “Recientemente lo comentaba con otros colegas del ámbito sanitario, porque efectivamente no queda claro, y la distancia con mayor consenso son unos 5 kilómetros (recordemos, se trata de marcha enérgica, no de caminata dominguera). Para una persona normal viene a ser una hora caminando. Es un objetivo ambicioso, muy por encima de la media hora de actividad física que recomienda la OMS pero alcanzable. Tampoco hace falta hacerlos de seguido. Todo cuenta: desde que salimos de casa a coger el autobús, cuando vamos a comer, lo que andemos por la tarde. Al final no es tan descabellado”.

A renglón seguido Camarelles reconoce que los españoles caminamos una media de 4.000 pasos al día, muy por debajo de ese objetivo. Tal vez por eso otras autoridades sanitarias dan por buenos objetivos más realistas. Por ejemplo, el Ministerio de Sanidad de Japón sugiere entre 8.000 y 10.000 pasos. El Forum Nacional contra la Obesidad del Reino Unidos se decanta por una horquilla entre 7.000 y 10.000. “Lo importante es plantear el reto de que la gente se mueva. Si salen a andar varias personas a la vez, cada uno recorrerá una cantidad diferente de pasos. Pero todos ganarán en salud”.

La dieta de Emma Stone para un cuerpazo en La La Land

marzo 9, 2017
  • Los ejercicios y las claves de su coach para ponerse en forma e interpretar a Mia
  • Jason Walsh, el entrenador de las celebrities y de Emma Stone ha revelado la dieta y la rutina de ejercicios de la actriz para meterse en el papel de Mia en La La Land

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Últimamente, una de las películas que más está dando de qué hablar es La La Land y además una de las favoritas en los próximos premios Oscar. Pero sobre todo, se comenta cómo se han puesto en forma sus protagonistas Emma Stone y Ryan Gosling para meterse en el papel de ambos artistas y bailarines de pro. En ese sentido, centramos nuestra atención en la dieta y los ejercicios de Emma Stone para presumir de forma física en el taquillazo del año.
Sabemos que Stone es poco amiga de los gimnasios pero sin embargo todo ha cambiado cuando se ha puesto en manos del coach de fitness Jason Walsh quien ya ha revelado cómo se ha preparado la actriz para meterse en el papel que le ha valido un sinfín de premios este año.
Lo primero de todo, nada como cargarse de energía junto al entrenador de las celebrities y fundador del estudio de fitness Rise Nation. Este entrenador personal abrió su estudio el pasado año y centra sus clases en ejercicios como la escalada y las pesas y ya cuenta con fieles como Jennifer Aniston, Irina Shayk, Hilary Duff o Matt Damon, entre otros.

¿Cuáles son las claves del método Rise Nation?

Entre otros, el levantamiento de pesas y algunas variaciones interesantes de ejercicios para trabajar sobre todo la fuerza como movimientos complejos que incorporan a cada uno de los grupos musculares y que ayudan a trabajar el cuerpo en su totalidad. Su plan también consta de entrenamientos de bajo impacto y de ejercicios de escalada que queman el doble de calorías que otros menos efectivos, según Walsh.
Las clases, dirigidas en Hollywood en su estudio de entrenamiento personal, se centran principalmente en ejercicios de escalada y de levantamientos de pesas, que incorporan la forma innata del hombre al moverse como gatear, caminar, correr…
Y la fuerza en su plan de trabajo es más importante que los ejercicios cardiovasculares. “Hacer ejercicios de cardio es inútil si no se mueven de modo adecuado. Tener la fuerza significa que uno apoya el esqueleto y que es estable, lo que es muy importante para obtener resultados con cardio”. Además, mantenerse fuerte te ayuda a apoyar el sistema esquelético, estabiliza las articulaciones y hace que tu entrenamiento de cardio sea más eficaz. Si el entrenamiento de fuerza se hace correctamente, los ejercicios de cardio son secundarios según este coach.

¿Qué dieta ha seguido Emma Stone para La La Land?

Comer y beber con moderación son dos de las claves de Walsh para la preparación física deEmma Stone. Incluso, el experto en fitness asegura que el azúcar y el exceso de carbohidratos es la raíz de muchos casos de obesidad en Estados Unidos por lo que conviene mantenerlos a raya. Además, hay tres claves para estar en forma que son importantísimos que son entre otros: desayunar siempre, limitar los azúcares y los hidratos de carbono, dejar de consumir alcohol y azúcar y no comer tarde. Y una de sus máximas es la siguiente que se repite como un mantra: “Podrías perder peso inmediatamente si limitas el consumo de azúcar”, ha sentenciado el experto en fitness.

2o Fast Food populares y su orientativo aporte calórico

mayo 4, 2016

Fomentar el consumo del fast food es una zancadilla a la dieta mediterránea y un mal ejemplo para los más jóvenes y su cultura alimentaria, apuntan los expertos en nutrición del IMEO. 

La ingesta recomendada diaria de una persona oscila entre 1800 y 2200 Kcal y puede variar según sexo, edad, peso o actividad física realizada. Si en algún momento dado nos excedemos con ingestas pesadas o comida no tan saludable, convendría tomar medidas inmediatas, realizando una cena muy ligera o día siguiente depurativo para que la excepción no se convierte en regla”, recomienda Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Otro forma de neutralizar las calorías de los excesos es realizando actividad física durante las próximas 24 horas. Se estima que para eliminar el rastro de un helado (360Kcal) tendríamos que correr 30 minutos; de un chocolate de 100gr (522Kcal), hacer una hora de bicicleta; de una bolsa de chips (626Kcal), dos horas de remo; de una hamburguesa (633Kcal), un maratón de 10 km; y por cada ración de pizza (252Kcal), una hora de pesas.

Con el fin de abordar el problema de fondo, el Instituto Médico Europeo de Obesidad ha clasificado los 20 fast food más populares en función de su orientativo aporte calórico.

Clasificación de los 20 fast food más populares según su aporte calórico

Comer en movimiento podría favorecer el sobrepeso

septiembre 10, 2015

Según los resultados de una investigación llevada a cabo en el Reino Unido, comer en movimiento podría favorecer el sobrepeso, la razón es simple, caminar, igual que ver la tele, son formas de distracción potentes que alteran la percepción de lo que se come y aumenta la cantidad total que se ingiere.
Gastronomía y Cía
comer_caminarUna investigación realizada por expertos de la Universidad de Surrey (Reino Unido) concluye que comer en movimiento podría favorecer el sobrepeso ya que propicia el despiste y el aumento de la ingesta de alimentos. Según los investigadores, comer sobre la marcha, como por ejemplo caminando, es una forma de distracción mucho más potente que comer viendo la tele o manteniendo una conversación.

Se baraja la posibilidad de que la acción de caminar pudiera interrumpir la capacidad de procesar el impacto que tiene la comida que se ingiere en el hambre que se tiene, o bien que el ejercicio que se está realizando al caminar pueda ser una justificación para comer más, sea para la reposición de energía o como una recompensa. Los expertos explican que cuando no nos concentramos en los alimentos que tomamos y cómo los comemos, caemos en una especie de trampa en la que comemos sin control y no somos capaces de reconocer la cantidad de comida que hemos consumido.

En la investigación se analizó a un grupo de 60 mujeres que fueron divididas en tres grupos, a todas ellas se les proporcionó una barrita de cereales que deberían comer en tres situaciones diferentes. A un primer grupo de mujeres se les pidió comer la barrita mientras veían durante 5 minutos una serie televisiva, al segundo grupo se le pidió comer la barrita de cereales mientras caminaban por un pasillo y al tercer grupo que se la comieran sentadas conversando con un amigo.

Tras concluir el experimento, se pidió a las participantes que rellenaran un cuestionario y que realizaran una prueba de sabor, en esta última prueba se les invitaba a comer diferentes aperitivos, chocolate, uvas, palitos de zanahoria y patatas fritas, los investigadores procedieron a analizar lo que comieron las participantes. Los resultados mostraron que aquellas participantes que se comieron la barrita de cereales mientras caminaban comieron muchos más aperitivos que el resto de participantes durante la prueba de sabor, destacando la preferencia por el chocolate, siendo la cantidad de este alimento hasta cinco veces mayor que la que consumieron los otros dos grupos del estudio.

La principal responsable del estudio, la profesora Jane Ogden, explica que caminar y comer al mismo tiempo puede favorecer el sobrepeso, pero también cualquier otra forma de distracción, como comer mientras se trabaja delante del ordenador o se recoge la casa. Hacer otras tareas mientras se come también puede provocar comer en exceso sin darse cuenta, y evidentemente, un exceso de alimentos puede conducir al aumento de peso y por tanto a sufrir sobrepeso.

La experta explica que esto no ocurre si nos concentramos totalmente en la comida, ya que somos más conscientes de lo que ingerimos y la respuesta al hambre que sentimos no se distorsiona. Por tanto, como siempre nos han enseñado, lo mejor a la hora de comer o tomar un tentempié, es sentarse y disfrutar del comer sin elementos de distracción. De todos modos sería interesante poder corroborar la asociación entre comer en movimiento y el riesgo de sufrir sobrepeso, quizá el hecho de haber realizado algún tipo de ejercicio físico mientras se comía provoca que el organismo demande más alimento para reponer la energía.

La investigación que hemos conocido a través de este artículo de la Universidad de Surrey, ha sido publicada en la revista científica Journal of Health Psychology.

Foto | Jessie Jacobson

City Training: un estilo de vida saludable, ideal para la urbe

noviembre 23, 2012

“En IMEO hemos ideado el término City Training pensando en las mujeres que no tienen la costumbre de hacer deporte, que no pisan el suelo de los gimnasios y las salas de fitness y que, debido a falta de tiempo o medios, se quedan al margen de todo tipo de actividad física y más que otra cosa, ejercen el sedentarismo”, explica Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que, tras muchos años en consulta, ha podido comprobar la existencia de un rechazo general a la práctica deportiva en mujeres con problemas de obesidad. En este sentido, es muy importante que las pacientes comprendan que no es lo mismo hacer deporte –como hacer pesas, nadar, correr o jugar un partido de tenis–, que realizar alguna actividad física que requiera movimiento –como caminar, bailar o subir escaleras–. Cabe recordar que el término «actividad física» se refiere a cualquier movimiento corporal en que forman parte nuestros músculos y que tiene como consecuencia un gasto energético que se añade a nuestro metabolismo basal. 

A largo plazo, el estilo de vida predominantemente sedentario que llevamos difícilmente nos llevará a buen puerto. Según las estimaciones de la OMS, en 2030 unos 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles debido al sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, siendo factores de riesgo comportamentales y físicos[1]. La actividad física, junto con un plan de nutrición adecuado, son la mejor forma de combatir el exceso de peso y la obesidad. 

Si dedicamos al menos 30 minutos todos los días a la práctica de alguna actividad física, que sí supone movimiento, pero no un esfuerzo excesivo, los efectos saludables no tardarán en manifestarse. Según un estudio[2], en las personas que ejercen regularmente actividad física mejora considerablemente la función respiratoria, baja el colesterol LDL y se reduce la grasa corporal. Paralelamente se observa una disminución de la ansiedad y aumenta la sensación de bienestar, gracias a la segregación de endorfinas. Todo esto favorece un mayor rendimiento, tanto en la vida profesional de la persona, como en la personal. En cambio, se ha demostrado que la ausencia de actividad física diaria guarda relación con el desarrollo, mantenimiento y agravamiento de enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, además acentúa el riesgo de sufrir cardiopatía isquémica, hipertensión arterial o accidentes cerebrovasculares.    

Nos movemos lo justo y lo mínimo, porque nos hemos mentalizado que el tiempo es dinero y todo vale en el esfuerzo de ahorrarlo. El coche y el metro son nuestro método de transporte habitual, de modo que tardamos el tiempo mínimo para llegar de casa al trabajo y viceversa sin sudar ni gota. El ascensor, los asientos y las escaleras mecánicas son otras de las facilidades que nos hacen “ir cómodos” en el trayecto. El ordenador y el teléfono móvil son las principales herramientas de que nos servimos en nuestro trabajo, pero también tiempo de ocio, porque nos permiten hacer un sinfín de tareas con el mínimo movimiento corporal posible. Piernas hinchadas, ojos rojizos, dolor de cabeza y alguna otra molestia debida a las malas posturas frente la pantalla son algunas de las enfermedades tecnológicas que se han instalado de forma natural en lo que es nuestra vida diaria. En este sentido, no nos debe extrañar que el 25% de los españoles mayores de 16 años sufran dolor lumbar o cervical[3]

“De nosotros depende cómo queremos disfrutar de la urbe, a través de la ventanilla del coche o a pleno pulmón, sincronizando nuestro tono cardíaco con el pulso de la gran ciudad con cada paso que damos”, reflexiona Sandra Pino, Preparadora Física del IMEO y Campeona de Bodyfitness de España en el 2009. Poniendo en práctica actividades de rutina como caminar, subir y bajar escaleras, ir en bici, bailar con la pareja o jugar al Wii Fit, podemos decir que estamos practicando City Training, donde y cuando nosotros queremos, además completamente gratis.

Si nos bajamos una parada del metro o el bus antesde llegar a nuestro destino, ya sea del trabajo o la casa,  y caminamos más bien rápido, por media hora habríamos quemado 230 calorías. Si hacemos este mínimo esfuerzo todos o casi todos los días de la semana, habríamos igualado o superado lo que sería el equivalente a dos sesiones de spinning de alta intensidad. Subir y bajar escaleras es un ejercicio aeróbico excelente, porque moviliza las grasas, aumenta el metabolismo y fortalece nuestro sistema cardiovascular. En tan solo media hora nos permite quemar cerca de 300 calorías, sin alterar nuestro ritmo cardíaco. Una vez cogido el ritmo, se podrían utilizar unas muñequeras de 250 gramos o medio kilito cada. Esto nos permitirá quemar más calorías, fortalecer el tríceps y movilizar el brazo.

La música inspira el movimiento y hace las rutinas más divertidas. Está demostrado que los bailes de salón mejoran la relación con la pareja. Porque la música, igual que el olor, puede penetrar en áreas del cerebro que el lenguaje por sí solo no alcanza. 

A  continuación adjuntamos algunos datos orientativos que nos sirven de comparación, ya que las calorías quemadas por una persona dependen de varios factores como su edad, IMC, sexo, condición climática y metabolismo entre otros.

Actividad cotidiana Calorías aprox. quemadas

en ½ hora

Actividad física/ deporte Calorías aprox. quemadas

en ½ hora

Dormir (la actividad más baja posible) 30 Bailes de salón lentos (vals, chachachá, tango)   105
Ver la tele 50 Jugar al Wii Fit en casa (hula-hoop, step dancing o zumba) 100-150
Conducir el coche 60 Bailes populares (country, polka, sardana) 160
Trabajar sentado 60 Aerobics (intensidad baja) o Fitness 180
Andar sin prisas (1.5-3 km/hora) 75 Bailes de salón rápidos (samba, rumba, salsa, batuca) 190
Cocinar 75 Bailar en discoteca (rápido) 225
Hacer tareas domésticas 75-130 Aerobics (intensidad alta) 245
Pescar 114 Nadar 290
Ir en bicicleta 150 Senderismo 270
Paseo rápido (4.8 km/hora) 150-230 Patinar sobre ruedas 315
Hacer jardinería 150-200 Correr 325
Bajar escaleras 210 Spinning alta intensidad 300-400
Andar muy rápido (7.5 km/hora) 200-250 Hacer footing 300-450
Subir escaleras 300-500 Artes marciales 360

 


[1] Según las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS.

[2] Varo J.J.; Martínez J.A.; Martínez-González M.A.; Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo.

[3] Según datos de la Encuesta Europea de Salud en España 2009, realizada por el Instituto Nacional de Estadística.