En la batalla contra la grasa, la salud puede salir perdiendo

El consumo de “quemadores de grasa” no siempre beneficia al organismo, y muchos de ellos pueden provocar efectos secundarios o perjudiciales para la salud, advierte el Instituto Médico Europeo de la Obesidad

      • Cuatro de cada cinco españoles que quieren adelgazar utilizan productos «mágicos» que se dispensan por teléfono, Internet e incluso en las farmacias, según informa el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid.
      • Según un estudio realizado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), los españoles se gastan 2.000 millones al año  en productos milagropara adelgazar rápidamente o mejorar el aspecto físico (2010).

Con la llegada del verano comienza la batalla contra la grasa que declaran las marcas especializadas en productos «milagrosos» que prometen conseguir en poco tiempo una esbelta silueta. La falsedad de tal slogan es tan grande como el riesgo que conlleva su consumo para nuestro organismo, advierten del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los anticelulíticos y quemadores de grasa son los productos con más salida comercial en este mercado que abarca desde cosméticos y sustitutos de comida, hasta fármacos. Aquí entran cremas reductoras, geles reafirmantes, quemadores de grasa, termogénicos, psicotrópicos, anorexígenos, estimulantes que aceleran el ritmo cardíaco, moderadores de apetito, preparados deportivos, barritas dietéticas, sustitutos de alimentos, diuréticos y laxantes. “Resulta que todo vale con el fin de eliminar el sobrante de peso y conseguir un cuerpo diez, aunque para ello se corra el riesgo de poner en peligro la salud”, apunta Rubén Bravo, naturópata y especialista en nutrición de IMEO.

El gran problema en la mayoría de los casos es la falta de información objetiva, y la falta de rigor científico en los estudios que suelen “avalar” estos productos. Las personas obsesionadas en adelgazar de forma rápida o aquellos que tienen diferentes trastornos de la alimentación, suelen ser presa fácil de las fuentes de información como Internet y las ediciones especializadas cuyo principal objetivo es publicitar y vender estos productos, de modo que no siempre informan sobre los efectos secundarios que estos puedan tener, y suelen dejar mucho que desear sobre su real efecto adelgazante. “Muchos quemadores de grasas basan su eficacia en estimular la insulina a través de cafeína o teína, produciendo una bajada de peso, pero no de grasa, sino de agua y masa muscular, que a la larga relentizará nuestro metabolismo y lo hará menos eficaz”, señala Rubén Bravo. La clave para reducir el porcentaje de grasa corporal consiste en combinar una dieta equilibrada, exenta de azúcares y grasas saturadas, con ejercicio físico.

El consumo de suplementación, en este sentido, con fines dietéticos debe ser consultado con un especialista, para asegurarse que no haya contraindicaciones con otros medicamentos que se estén tomando: anticoagulantes, antipsicóticos, pastillas contra el asma, etc. Los “quemadores de grasa” se deben evitar por completo en el caso de los hipertensos, los diabéticos, las personas con problemas de tiroides, las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Mito y realidad de los quemadores de grasa más famosos

Un «quemador de grasa» es básicamente un producto que contiene varios principios activos que en teoría favorecen la aceleración del metabolismo. A partir de aquí y en función de su empleo, algunos de estos productos añaden ingredientes adicionales con el fin de suprimir el apetito o disminuir la absorción de carbohidratos o grasas.

La cafeína

Se trata del suplemento más popular, dado a sus características estimulantes y el hecho de que aumenta el metabolismo basal, permitiendo que se pierda un 7% de peso más a lo que se perdería usualmente con dieta y ejercicio, pero al ser un estimulante dela Insulina la mayor parte del peso extra que perdemos no es de grasa sino de masa muscular y agua. Sus efectos secundarios son muchos y algunos bastante peligrosos; como la excesiva vasoconstricción, hiperactividad de los sistemas cardiovasculares, respiratorio y gastrointestinal, también puede producir insomnio, nerviosismo, excitación, exceso de diuresis (orinar demasiadas veces), problemas gastrointestinales, contracciones musculares involuntarias, arritmia cardiaca, y agitaciones psicomotrices.

El café verde y el té verde

Conocido por sus propiedades antinflamatorias y anticancerígenos, el té verde también juega un papel importante en la estimulación del metabolismo. “Es un arma de doble filo si no se utiliza con cabeza, pues contiene Teofilina, una sustancia muy parecida a la cafeína. Actualmente es posible adquirir el extracto de Café Verde sin cafeína, ni teofílina, proporcionando los efectos tan beneficiosos de estos productos, pero sin los efectos perjudiciales de la cafeína o sus iguales. El Café Verde y el Té Verde disminuyen la absorción de la glucosa y la síntesis corporal de la misma, forzando al cuerpo a quemar grasa en su lugar, si los tomamos sin cafeína ni teofílina, realmente sí, nos ayudarán a perder grasa sin perjudicar nuestra salud”, concluye Rubén Bravo.

La L-carnitina

La L-carnitina es el quemador de grasa más popular. Es un aminoácido que sintetiza nuestro organismo, encargado de transportar los ácidos grasos al interior de la célula donde se «queman» para producir energía. El problema radica en que la biodisponibilidad de éste aminoácido si lo ingerimos es muy reducida, del 5% al 15% como máximo, es decir que tendríamos que tomar grandes cantidades de L-Carnitina para tener algún efecto notable “quemador de grasas” en nuestro organismo.

La Efedrina

Algunos quemadores de grasa contienen la sustancia efedrina -un alcaloide que se obtiene de forma sintética como medicamento-, que acelera el metabolismo induciendo directamente sobre el ritmo cardiaco, el sistema respiratorio por su efecto broncodilatador, y también sobre el sistema endocrino. Sólo es posible encontrarlo en la farmacia con prescripción médica y ha sido retirado de los termogénicos suplementados por el alto riesgo y efectos secundarios como cianosis, dolor en el pecho, convulsiones, fiebre, taquicardia, cefaleas, alucinaciones, hipertensión, náuseas o vómitos, ansiedad, nerviosismo, dilatación de pupilas, visión borrosa, debilidad severa y temblores, estando al nivel de muchas anfetaminas.

Alimentos cancerígenos

Según la Organización Mundial de la Salud, el 70% de los cánceres pueden ser prevenidos con simples cambios en la dieta y el estilo de vida

Algunos de los elementos cancerígenos contienen ingredientes aditivos alimentarios y productos químicos usados para mejorar el sabor o para prolongar la vida del producto en las estanterías. Entre estos tóxicos figura la acrilamida, una sustancia contaminante que está presente en alimentos de gran consumo diario, tales como las patatas fritas, productos de bollería, diversas clases de harinas y otros con alto grado de hidratos de carbono. La clave para evitar los alimentos que causan cáncer es saber que ingredientes son cancerígenos y asegurarnos de leer siempre las etiquetas para poder evitar el consumo de dichos ingredientes.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aconseja evitar los alimentos que contienen los siguientes ingredientes en las etiquetas: sirope de maíz (alto en fructosa), azúcar, sacarosa, harina blanqueada enriquecida, arroz blanco, pasta blanca, pan blanco, y otros alimentos “blancos”.

Los alimentos más comunes cancerígenos son:

1)      Las carnes procesadas y el bacon, por su contenido de nitrito de sodio y grasas saturadas. Aunque hoy en día el uso de refrigeración es mayormente lo que protege a los consumidores del botulismo y las bacterias, los fabricantes siguen añadiendo nitrito de sodio para hacer que la carne parezca rosada y fresca.

2)      Las Patatas fritas, ya que bloquean las arterias con grasas saturadas y transgénicas, y además contienen acrilamidas. Las acrilamidas no son añadidas a los alimentos, se crean durante el proceso de freír y según diversos estudios, causan cáncer.

3)      Papas, galletas saladas, cookies, por su contenido de harina blanca y azúcar, así como grasas transgénicas. Algunos fabricantes codifican estos ingredientes para engañar a los consumidores como esconden el Monosodio de Glutamato en el extracto de levadura, o trampeando con las porciones individuales, para poder decir que el alimento está libre de grasas transgénicas, incluso cuando sí las contiene.

4)      Donuts, por su contenido de aceites hidrogenados, harina blanca, azúcar y archilamidas. Como el cáncer necesita un nivel alto de azúcar y bajos niveles de oxígeno, una persona con mucha grasa en la barriga que no puede dejar de comer esas galletas y pastelitos llenos de grasas transgénicas (y con mucha harina blanca y azúcares simples), presenta el ambiente ideal para el desarrollo del cáncer.

5)      Perritos Calientes, también por su contenido de nitrito de sodio. Durante el proceso de digestión, el nitrito de sodio se convierte en nitrosamina y ahí es donde comienzan los problemas con el cáncer. La nitrosamina es un carcinógeno, pero como no es técnicamente un ingrediente, su presencia puede ser fácilmente pasada por alto en el envase.

Consejos para reducir el riesgo de cáncer :

  • Comer alimentos no procesados o industriales. 
  • Consumir alimentos que tengan omega 3 y otros ácidos grasos esenciales.
  • Comer muchas frutas y verduras con propiedades anti cancerígenas.
  • Hacer ejercicio regularmente, ya que los tumores no pueden prosperar en ambientes altamente oxigenados.
  • Mantener estables los niveles de azúcar, para no alimentar las células cancerígenas.
  • Consumir alimentos altos en vitamina C, un nutriente que impide la conversión del nitrito en nitrosamina y refuerza el sistema inmunitario.
  • Asegurarse de conseguir las cantidades adecuadas de la gran arma contra el cancer, la vitamina D, a través de la exposición controlada al sol (sobre 10 a 15 minutos cada día, si se tiene la piel clara, o hasta diez veces más si se tiene la piel oscura.)
  • Mantener un buen nivel de hidratación, para asegurarse de que el cuerpo se libera de las toxinas.
  • Evitar el tabaco y los cosméticos convencionales (asegurarse de que son de origen totalmente natural), ya que prácticamente todos contienen elementos químicos cancerígenos.

La obsesión por la comida sana puede causar ortorexia

Orígenes

La ortorexia es un término moderno creado a finales del siglo XX para definir la obsesión patológica de una persona por la comida saludable. La palabra viene del griego orthos, «correcto», y orexis, «apetito» y es un símil de anorexia, «sin apetito». Muchas veces, culpable para esta conducta poco sana es la obsesión por una mejor salud o el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimentarias. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad afecta al 28% de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo. Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales. Los seguidores de estas malas prácticas suelen estar aislados socialmente y jamás acuden a restaurantes o a reuniones que impliquen comer en casas o sitios públicos que no garanticen una alimentación sana. Eso sí, a veces llevan su propia comida, lo cual crea malestar y distanciamiento con los anfitriones.

Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo perjudicial para la salud que en algunos casos podría causar la muerte. El perfil de un paciente que padece ortorexia se caracteriza con extrema obsesión por una alimentación que él mismo considera saludable. Son personas que emplean más de 3 horas para organizar su dieta. La alimentación sana les aumenta su autoestima y para esto están dispuestos a renunciar los  alimentos que les gustan. Se evitan ciertos alimentos, sobretodo los que contienen grasas, conservantes o productos animales y se corre el riesgo de tener una mala alimentación o incluso desnutrición debida a descompensación por falta de proteínas y minerales, carencia o exceso de vitaminas. Como consecuencias dañinas de esta conducta aparecen las anemias, hipervitaminosis o hipovitaminosis y carencias de oligoelementos, como cobre, hierro, cinc, yodo, etc. En algunos casos la obsesión excesiva por comer sano puede derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis, depresión, ansiedad e hipocondría.

Las personas que padecen esta enfermedad suelen evitar los productos con preservantes que consideran «peligrosos», los alimentos industriales o prefabricados que tachan de  «artificiales». Únicamente son tolerados los producidos biológicamente «saludables», dando prioridad a la fruta y verdura ecológica. A diferencia de las personas que nos son enfermos, los ortoréxicos nunca interrumpen su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales. Excluyen de la dieta carnes rojas, huevos, harinas, lácteos, azúcares, grasas y los alimentos tratados con herbicidas o pesticidas, pero sin el debido reemplazo de los alimentos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Leen de forma atenta las etiquetas con los valores nutricionales e ingredientes de los productos. En estos casos también se observa realización de purgas para purificarse y desintoxicarse muy seguido.

Algunos ortoréxicos convierten en ritual la preparación y conservación de los alimentos: algunos se niegan a cortarlos para no estropear su aura; otros sólo admiten vajillas y utensilios de madera; terceros los mastican una número exacto de veces antes de tragarlos… Invierten su jornada en planificar al milímetro las comidas, examinan y comparan etiquetas, llevados por un miedo que limita con la paranoia.

Este tipo de pacientes suelen experimentar ataques de ansiedad, nerviosismo, estrés, frustración o deseos fuertes de comer con cada cambio emocional. Para seguir el régimen, hacen prueba de una gran fuerza de voluntad, pero si rompen los votos y sucumben a la tentación de los alimentos prohibidos, se sienten culpables y corrompidos. Este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma, fomentada de forma excesiva por los medios de comunicación.

Tratamientos realizados en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Una dieta saludable debe ser aquella que contenga todo tipo de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas, restringiendo siempre las que son saturadas. Y hacia ese equilibrio se dirige el tratamiento de la ortorexia. Su finalidad, además de tratar los posibles trastornos emocionales, será que la persona analice y supere sus creencias erróneas sobre lo que considera una alimentación sana con la intención de que consiga modificar sus pautas.

En primer lugar el tratamiento intenta abastecer las necesidades nutricionales del organismo, aportando de forma progresiva los alimentos básicos hasta que el enfermo recupere el peso adecuado y la salud en general. Paralelamente, se recomienda un tratamiento psicológico con el fin de desterrar la obsesión por la comida sana.
Para remediar el estrés y la ansiedad, también se podrían aplicar terapias de apoyo como la biorresonancia que permite equilibrar el funcionamiento emocional, corregir los pensamientos negativos y positivizar los traumas acumulados a nivel inconsciente. La magnetoterapia asistida combinada con técnicas de relajación también es muy útil para mitigar el estrés, la fatiga o los estados depresivos.

Punto de vista: Rubén Bravo, naturópata y especialista en nutrición de IMEO

Los casos de niños obesos son cada vez más frecuentes en España, que ocupa el segundo lugar en la Unión Europea, detrás de Malta, con mayor número de niños obesos o con sobrepeso entre 7 y 11 años de edad, según revela un estudio realizado por la Comisión Europea. La solución, para los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), está en manos de los padres y empieza desde el hogar con cambios en las practicas de alimentación incorrectas. El especialista en nutrición de IMEO, Rubén Bravo, nos cuenta en esta entrevista cómo combatir esta situación, qué alternativas existen en el mercado actual de la nutrición y qué grupos tienen más riesgo y deben vigilar más su dieta.

Por: Patricia Ojeda
REVISTA SALUD ESTÉTICA, Nº de noviembre – diciembre 2010

“Un niño que tenga problemas de obesidad en la infancia será un adulto obeso. Los datos que tenemos de adultos con obesidad son muy altos y empiezan a equipararse con los de Estado Unidos, en una generación de 10 o 15 años quizás puedan hasta duplicarse los datos actuales”.

¿Qué abanico de tratamientos ofrecéis en el centro?
Tratamos todos los tipos de trastornos de la alimentación ya sea por anorexia o por obesidad mórbida. Con un grupo de 32 especialistas, desde cirujanos bariátricos hasta un equipo de nutrición, cirugía plástica para el ‘lifting corporal’, medicina interna, biomedicina y también contamos con terapias de grupo e individual con un psicólogo. De aquí los pacientes salen delgados y recuperando su salud, pero también equilibrados psicológicamente.

¿Qué factores están afectando a los niños para que las estadísticas por obesidad infantil sean tan altas?
En el IMEO estamos observando que los padres no dedican demasiado tiempo a la comida de sus hijos, se autoalimentan demasiado y hay dejadez por parte de los progenitores. Las rutinas habituales de los padres, el trabajo, está generando en un claro desarrollo de la comida rápida y pre-cocinada como pizzas, hamburguesas, etc. Esto se nota a la hora de la alimentación. Estamos recibiendo incluso casos alarmantes, niños con 13 y 14 años que llegan a los 150 – 180 kilos y tiene principios de diabetes.

¿Qué patologías puede desarrollar un niño obeso?
El cuerpo del niño obeso está muy protegido por su sistema de crecimiento hormonal. Normalmente los niños se convierten en adultos a los19-20 años, las niñas quizás un poco antes, por lo que el cuerpo no está preparado en estos casos de obesidad tan altos. Es verdad que este crecimiento les favorecen para que no desarrollen problemas cardiovasculares, problemas de diabetes que son degenerativos de la edad. Al fin y al cabo, un niño que tenga estos problemas a lo largo de la infancia será obeso cuando sea adulto.

Los datos que tenemos de adultos con obesidad son muy altos y se empiezan a equiparar con los de Estado Unidos, en una generación de 10 o 15 años los datos que tenemos ahora quizás puedan hasta duplicarse. Son problemas muy alarmantes. Los niños en concreto tienen problemas de motricidad, no pueden realizar las actividades físicas de un niño como correr o ducharse solos. Por ejemplo, en adolescentes el olor corporal es más fuerte, la ropa… esto provoca sobre todo problemas emocionales. Se vuelven más introvertidos, por lo que estamos hablando no sólo de niños que de adultos tendrán problemas en su salud física por la obesidad, sino también problemas para relacionarse.

Entonces, ¿qué medidas se deben tomar para frenar este creciente problema en la sociedad?
Todos los apoyos son importantes. La mayoría de los niños comen en el colegio, te encuentras menús de todo tipo, algunas escuelas sí tienen dietas más equilibradas, pero otras van a lo fácil y lo barato, como pasta, arroz, patatas frítas en vez de ensaladas, bollería en vez de un sándwich. Los especialistas tenemos que tener en cuenta que tampoco podemos discriminar a los niños poniéndoles en el colegio una dieta muy estricta porque si ya de por sí tienen problemas emocionales y de socialización, esto agravaría esta situación. Todos los movimientos de regulación que hagan tanto el Ministerio de Sanidad, como la Comunidad de Madrid son muy positivos, entre las empresas privadas y la pública podemos conseguir bajar estas estadísticas, sin duda, es el reto que tenemos ahora mismo.

“Los especialistas tenemos que tener en cuenta que tampoco podemos discriminar a los niños poniéndoles en el colegio una dieta muy estricta, porque si ya de por sí tienen problemas emocionales y de socialización, esto agravaría la situación”

¿Qué dietas habría que ponerle a un niño o a un adolescente obeso?
Hay que tener cuidado con las dietas de los niños porque están creciendo y no pueden ser muy restrictivas, hay que calcular que sean dietas completas. En el IMEO no hacemos dietas difíciles, sobre todo intentamos enseñar a comer. Cuando se come saludablemente, es decir, con porciones de fruta, huevos, verduras, pescado, carne bajas en grasa, se disminuyen los hidratos de carbono, en general con una dieta equilibrada y combinando todo esto, tanto niños como adultos lograrán perder peso. Intentamos salir de una dieta que se pierdan kilos rápido, pero que luego se recupera rápidamente. Esas dietas también suelen hacer que se pierda mucha masa muscular, que es el motor de quema de calorías.

En el otro lado, tenemos a adolescentes que dejan de comer para adelgazar y tienen trastornos alimentarios, ¿está creciendo también esta tendencia?
Estamos empezamos a encontrar en la consulta a adolescentes obsesionados con el culto al cuerpo, que van mucho al gimnasio y que, a veces, son seducidos por monitores mayores que les incitan a introducirse en el círculo de ciclos hormonales y esteroides para conseguir un efecto rápido. En estos casos se generan problemas hormonales para toda la vida, como impotencia o problemas en la voz, hasta mamas como una mujer o un exceso de granos.

Los deportistas necesitan dietas específicas ¿qué barómetros tenémos que barajar a la hora de ponerles una dieta?
Cuando incorporamos el deporte a la vida diaria o una vez a la semana es importante que toda la alimentación gire entorno al deporte. Por ejemplo, en el caso de deportes de una hora y media o dos horas de entrenamiento tenemos que combinar hidratos de carbono de lenta asimilación (como la pasta, el arroz, las patatas) con hidratos de carbono de rápida asimilación, que aportarán energía en el primer periodo y luego van entrando los más lentos en el segundo periodo, así evitamos la fatiga.

Los niveles de proteínas también son fundamentales. Los gastos en articulaciones y musculares se efectúan de una forma más acelerada en la gente que hace deporte, los niveles de oxidación también, por eso las comidas deben ir controladas y la ingesta de alimentos tienen que ser superiores. El tener los niveles de proteínas bajos lleva a lesiones, roturas de fibra, deterioro de huesos, etc., esto les creará en vez de fortaleza, debilidad. El exceso de proteínas, como hemos hablado antes en el caso de los adolescentes, crea sobrecarga en el hígado y riñón, favorece el desarrollo de numerosos problemas como hepatitis, transaminasas altas, colesterol, entran en cetosois, que las células cetónicas estén muy altas, se produce una intoxicación o que los Ph del cuerpo se vuelvan muy ácidos, por eso los cálculos alimentarios deben estar regulados por especialistas.

Cómo configuramos entonces nuestra alimentación, ¿deberíamos apoyarnos en suplementación alimentaria para cubrir los niveles a los que no llega nuestro cuerpo?
Debe de estar recomendado por un especialista, es tan malo que te falten vitaminas como que te sobren. Por ejemplo, ahora la vitamina C de cara al invierno, 1 gr de vitamina C en ayunas ayuda a prevenir los resfriados, para tomar 1 gr de vitamina C deberíamos de tomar 2 kilos de naranja, un Redoxon nos quitaría el problema. La suplementación es muy buena pero hay que saber utilizarla. El consumidor lo que no debe es guiarse por lo que lee o ve en los medios de comunicación y en los anuncios, es necesario que consulte con un especialista que los analice y vea que problemas tenemos y nos aporte las soluciones que necesitamos desde la suplementación como, por ejemplo, bajar el colesterol con Omega3, no dar tanta medicación sino hacer una valoración y aplicarles las mejores respuestas.

La homeopatía, que en otros países como Francia, Inglaterra o EEUU los médicos están formados en estos aspectos, ahora está tomando más importancia en España. Poco a poco está entrando la biomedicina, una medicina más biológica que intenta utilizar la alimentación, esos niveles de vitaminas, omegas o aminoácidos en formas altas para conseguir un efecto terapéutico. Ayudarnos de la micronutrición y utilizándola de forma específica y en altas dosis consigues un efecto terapéutico igual de bueno que un medicamento concreto, pero sin los efectos secundarios de esos medicamentos.

“Lo más nuevo en tratamientos para la menopausia es desde el punto de vista de la biomedicina, cuidar la alimentación es fundamental”

La mujer tiene un riesgo añadido cuando está en la menopausia o tiene un embarazo tardío, ¿qué efectos tienen en el cuerpo y cómo combatirlos?
Los efectos secundarios de la menopausia ocupan una lista enorme de problemas. Podríamos decir que el hombre a partir de los 35 se va deteriorando lentamente, los riesgos cardiovasculares van aumentando cada cinco años. La mujer está muy protegida por sus hormonas hasta que empieza la menopausia. En dos años sufre un cambio hormonal tremendo que le produce todos estos efectos secundarios de golpe. Pasa de tener un más uno en la tabla de riesgo cardiovascular a tener un menos cinco. El riesgo cardiovascular, la osteoporosis, los problemas de huesos, reuma, artrosis, el deterioro de todo el sistema circulatorio, los cambios de humor, los sofocos, que la grasa corporal migre hacia la tripa, la decadencia de la masa muscular…. Todos esto síntomas sino se controlan vienen de golpe. Dependiendo de la mujer, es más progresivo y suave o más severos.

Al disminuir los estrógenos la mujer, por un lado, tiene tendencia a almacenar más grasa, por otro, la hormona de crecimiento disminuye también, con lo cual la masa muscular. Esto nos indica que el 80% de las calorías que quemamos al día es por la masa muscular, si esta disminuye, nuestro metabolismo se ralentizará. A veces esta ralentización del metabolismo lleva a una hipofunción en tiroides, esto hay que controlarlo con analíticas. La leptina que regula los niveles de hambre también se dispara por lo cual también hace que tengan más apetito. Todo esto unido genera que en cuestión de dos años puedan coger 10 o 15 kilos, comiendo lo mismo y haciendo el mismo deporte.

“Ahora está muy estudiado que tomar omega 3 por la noche ayuda mucho a la reparación celular que se compone en gran parte de esta grasa. Ayudará a que el cuerpo se repare bien y se mantenga más joven”

Por todo esto, lo principal es llevar un tratamiento de regulación de las hormonas con un endocrino, ginecólogo o internista especializado en esta regulación, que es muy difícil y compleja. Hay que ir a un especialista que conozca el transcurso de la menopausia, si se debe realizar alguna Terapia Hormonal Sustitutiva que no nos de miedo, hay muchos estudios que han dicho que puede ser precursora del cáncer, pero si se hace de forma controlada y con analísticas no tiene porque haber ningún problema y, sin embargo, bajará los porcentaje de padecer esas enfermedades antes citadas.

Y ¿algún tratamiento nuevo para paliar estos síntomas?
Lo más novedoso es desde el punto de vista de la biomedicina. Por ejemplo, una medicina alopática unida a unas determinadas vitaminas que le faltan a la mujer ayuda a estimular las glándulas suprarrenales. Hace que esa falta de vitalidad o bajada de energía no se pierda y se mantengan activas. Por otro lado, también se puede hacer un tratamiento con ácido fólico o con multivitamínicos específicos para mujeres en menopausia, o para perder grasa localizada como puede ser el CLA combinada con L-carnitina, por ejemplo.

Como he comentado antes, si hay que tomar alguna hormona no pasa nada, por supuesto, siempre controlado por el especialista. Hablar de cuidar la alimentación es fundamental, reducir los hidratos en las primeras horas del día y por la noche un menú basado en verduras. El deporte también es importante, a parte de quemar grasa y darnos un buen tono muscular, va a equilibrar mucho esas subidas y bajas de humor emocional de la bioquímica.

¿Cuál es la mejor dieta para prevenir el envejecimiento?
Principalmente todos los antioxidantes, hay muchas frutas que son muy antioxidantes y nos ayudan a que envejezcamos menos. Ahora se está investigando mucho los ritmos del día y cómo influyen en las diferentes etapas del día y además afectan a los cambios hormonales en el cuerpo. El cuerpo va cambiando a lo largo de las etapas del día, lo mismo que ocurre al mes, cada 28 días, anualmente o en las estaciones determinadas. Está muy estudiado que tomar omega 3 por la noche ayuda mucho a la reparación celular que se compone en gran parte de esta grasa. Ayudará a que el cuerpo se repare bien y se mantenga más joven. El omega 3 por la mañana ayuda a toda la parte inflamatoria, después de todo el trabajo nocturno el cuerpo se levanta con inflamación, que en el caso de artrosis o de retención de líquidos, beneficiará mucho tomar omega 3. Se podría decir que es un ‘tres en uno’ para todas las articulaciones. Por ejemplo, con omega 3 y cartílago de tiburón se reducen mucho los dolores de la artrosis y los articulares.

¿Hacia dónde caminará el futuro?
La tendencia será muy parecida a Estados Unidos, como en casi todo, allí hay muchos contrastes, gente muy obesa o al revés, gente muy cuidada y preocupada por el físico. El futuro de la obesidad en España caminará hacia esta evolución, sino ponemos medios y la sociedad se empieza a concienciar que la base para tener una buena salud es una dieta equilibrada.

Por qué pesamos más después de Navidad

  • Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el 40 % de las personas que han subido más de 2 kilos durante las Navidades pasadas, no han podido perder este peso a lo largo del año.
  • El 80% de los encuestados señalan como causa de su actual estado “comer más de la cuenta platos que engordan”.
  • Los hombres reconocen “pecar” más en alcohol y dulces.
  • Las mujeres entre 45 y 65 años de edad abandonan la práctica de ejercicio entre los días festivos y se limitan en dar paseos con amigos o la familia.

   En vísperas de Navidad, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha hecho públicos los resultados de una significativa encuesta que de forma directa hace la pregunta más incomoda para los españoles cuando se trata de excesos y sobrealimentación: ¿Cuánto peso ganas durante las Navidades?.

   El cuestionario está compuesto por diez preguntas elaboradas por especialistas en nutrición del IMEO que giran alrededor del peso acumulado durante esta época y “el patrón” seguido: cuántos kilos se han ganado, si se han podido perder a lo largo del año, cuánto tiempo se ha tardado en conseguirlo y en qué más se “ha pecado” a la hora de comer. La encuesta también observa otras causas, como la ansiedad y el estrés, el estado emocional, el embarazo y el afán por los platos hipercalóricos, que hayan podido influenciar en el exceso de peso. 

    De todos los encuestados –un total de 56 personas entre 20 y 65 años de edad, 41 mujeres y 15 hombres– sólo un 18% manifiesta estar en su peso ideal. Un 21% reconoce tener un sobrepeso inferior a 15 kilos. No obstante, más de la mitad de los participantes (el 52%), presenta síntomas de obesidad, pesando hasta 25 kilos de más. Un porcentaje muy significativo, aunque minoritario que llega al 9% del colectivo, padece obesidad severa con más de 30 kilos por encima de su peso ideal.

    Los excesos navideños en la comida del año pasado han repercutido de la siguiente forma en los entrevistados: un 20% niega haber subido más de 1 kilo durante las festividades, el 60% reconoce un incremento entre 2 y 3 kilos, mientras que un 20% se queja de haber cogido más de 3 kilos. “Los resultados de la encuesta sólo confirman lo que ya sabemos en consulta, destaca Rubén Bravo, coordinador de la unidad de nutrición de IMEO: las personas con un mayor grado de obesidad acumulan con más facilidad un peso que les resulta muy difícil perder sin ayuda de los especialistas”. Los datos avalan este lema. La mayoría de las personas que tienen más de 20 kilos de sobrepeso han ganado entre 3 y 7 kilos durante las navidades pasadas, sin poder recuperar el peso inicial al cabo del año. “Estos suelen ser “comedores compulsivos”, saben que no deben pasarse con las cantidades y los platos hipercalóricos, pero sin embargo lo hacen con la excusa de las Navidades”, añade Rubén Bravo. Según la encuesta, un 80% de los participantes han señalado como causa de su actual estado, que comen más de la cuenta platos que engordan. A esta observación se suman más factores, como el estado emocional, el estrés y la ansiedad, entre otros. En tiempo y esfuerzo no es lo mismo perder dos o tres kilos que perder cinco o seis. “Uno de los motivos para el fracaso de las dietas es su duración, a más tiempo, más fácil es el abandono y por lógica a más peso, más tiempo durara el plan alimenticio”, recalca el experto de IMEO.

   Entre los alimentos más irresistibles se encuentran los dulces, turrones y pasteles. Llama la atención que un 80% de los hombres señalan esta tentación para el paladar como “un problema principal”, mientras las mujeres intentan reducir su consumo (un 60% de las féminas marca esta respuesta). Las tapas, el queso y el chorizo son otras de las comidas con poder seductor por parte igual para hombres y mujeres, pero esto sí, siempre se pican entre las comidas principales, según reconocen el 40%. El liderazgo en las copas lo tienen los representantes del sexo masculino que no han disminuido su interés hacia el alcohol y los brindis.

   Más factores que propicien el hecho que pesamos más en Navidad son la escasa actividad física que se ejerce durante estos días y el hecho que obviamos la cultura alimentaria a la hora de reducir los azucares y la grasa en la comida. A penas un 30% de los entrevistados mantiene su rutina habitual y practica algún deporte entre los días festivos. El 16% varía las comilonas con discotecas y baile social y la gran mayoría, más del 60%, en los que predominan las mujeres entre los 45 y 65 años de edad, vagamente señala que se limita en hacer breves paseos con la familia y los amigos para facilitar la digestión.

Los españoles engordarán una media de 3 kilos por persona estas navidades

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) –

   Estas navidades los españoles engordarán una media de tres kilos por persona, según afirmaron  expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quienes recomiendan compensar los excesos de estas fechas con un aumento en la actividad física y con un seguimiento nutricional correcto.

   Al cabo de cada «comilona» de Navidad o Año Nuevo, se pueden consumir de 2.000 a 3.000 Kilocalorías, el equivalente a dos días de dieta normal y que desemboca en dos kilos de más en la balanza, explicaron desde el IMEO. «Uno de los principales errores que se cometen en las navidades es la de llegar a la comida o a la cena en ayunas», subrayaron.

   «No comer nada durante el día en previsión de un exceso durante la cena, provoca que se llegue con un hambre excesiva y que el autocontrol sobre la comida sea menor. Además, mientras menos azúcar haya en sangre, más se absorben los alimentos y más engordan. Por este motivo, es mejor hacer las comidas regulares durante el día para llegar a la noche con un apetito moderado», comentó la doctora en Biología y especialista en Nutrición y Obesidad del IMEO Alicia Gordillo.

   Asimismo, «aprovechar las sobras de la comida navideña es perjudicial para la salud», según esta experta, ya que «hace que los excesos de la cena anterior se amplifiquen en los días sucesivos». «Una solución sería regalar o congelar estas sobras», apuntó. Beber en exceso y sin justificación «es otro error» propio de estas fechas, señaló Gordillo, que hace que muchas calorías «vacías» se transformen en grasa corporal.

   En este sentido, «los días que rodean cada uno de los banquetes navideños son muy importantes», dijo esta experta. «Si los días previos y posteriores de las fiestas se sigue una dieta baja en calorías, se puede perder el peso cogido con los excesos en un par de días», aseguró.

 UN MENÚ NAVIDEÑO SALUDABLE

   Algunos de los consejos que da el IMEO a la hora de elaborar el menú navideño es intentar evitar consumir pasta, arroces o legumbres «a toda costa», porque son alimentos muy energéticos que el cuerpo no tiene tiempo para metabolizar. «También es mejor no utilizar mantequillas para cocinar y sustituirlas por aceite de oliva que nos aportará ácidos grasos esenciales frente a las grasas saturadas de la mayoría de mantequillas», comentaron.

   En el aperitivo, es aconsejable sustituir patés, salsas y hojaldres por mariscos, embutidos magros o verduras. Mientras que en la comida, el pescado es una «gran alternativa» a las carnes rojas, ya que «es una proteína magra y saludable y contiene omega 3», apuntaron. Además «si se evitan los fritos, se ahorrarán muchas calorías, ya que el producto frito absorbe una elevada cantidad de grasa.

   Se pueden sustituir las patatas fritas por asadas o hervidas, y las salsas que utilizan ingredientes con alto valor calórico (como la nata, la mantequilla y el queso) se pueden evitar «para no añadir más calorías al cuerpo», explicaron los especialistas del IMEO.

    En el postre, el IMEO recomienda que «siempre se utilice mejor el chocolate negro que los clásicos dulces navideños, elaborados a base de frutos secos, azucares, grasas y harina refinada». Y después de cada comida «es bueno finalizar con una infusión de hierbas (tisanas) que ayude a hacer la digestión», argumentaron.

Y tú, ¿haces deporte?

En este programa, De ida y vuelta, de Radio 5, el tema principal son los errores más comunes que se cometen a la hora de iniciarse en el deporte. En esta época del año, con la vuelta a la rutina, la gente acude a los gimnasios de forma masiva, en busca de una vida más saludable, un cuerpo bien definido o simplemente para perder unos kilos que se hayan ganado de más durante las vacaciones. Unas de las peores cosas que se pueden hacer es no contar con la ayuda de algún especialista que ayude al principiante a realizar los ejercicios más adecuados a su condición física. Por este motivo, es invitado del programa Ángel Nogueira que ha sido entrenador personal durante más de 17 años y actualmente es especialista en nutrición y suplementación deportiva en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad. 
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Dar primeros pasos en el deporte

¿Conocemos bien nuestro cuerpo y sus límites a la hora de hacer ejercicios? Como de costumbre, cada año en septiembre o una vez pasadas las Navidades, los gimnasios se llenan a tope con gente que quiere adelgazar o simplemente entrar en forma. En muchos casos esta iniciativa termina sin llegar a un final feliz.

Te recomendamos escuchar el programa «Salud al día» de Onda Madrid, donde, entre otros profesionales, interviene Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, especialista en nutrición relacionada con el deporte. Con su ayuda aprendemos unas reglas básicas imprescindibles a la hora de iniciarse en cualquier deporte. Asimismo, nos queda claro por qué es necesario beber líquidos, en qué cantidades y de qué tipo son los que van mejor; qué tipo de ejercicios se han de hacer y cuántas veces por semana; qué parte del cuerpo hay que proteger para que esta no se convierta en nuestro punto débil, etc.

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El deporte y la nutrición son básicos para llevar una vida sana

Una persona que nunca ha hecho deporte de forma sistemática y quiere perder esos ‘kilos de más’ acumulados durante las vacaciones de verano debe comenzar su actividad en el gimnasio de forma «muy suave» y no exceder los 15 minutos la primera vez, mantener cierta constancia y acudir al gimnasio entre tres o cuatro veces por semana, aumentando cada día dos o tres minutos el tiempo de ejercicio, según explican los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El principal error que se comete es intentar hacer en dos días lo que no se ha hecho en mucho tiempo, en años, e incluso nunca», señala Ángel Nogueira, especialista en nutrición humana y dietética del IMEO. «Se suele empezar con muchas ganas, practicando de forma intensa o a un nivel no apropiado, pero un leve trauma, lesión muscular o simplemente agujetas, son suficiente motivo para abandonar», indica este experto.
Para escuchar los consejos del especialista en una entrevista que ha dado para la Radio Televisión de Canarias, haz click aquí:

Los malos hábitos de los niños pueden conducir a obesidad

Uno de los factores determinantes en el aumento de la obesidad es el sedentarismo. La televisión, el ordenador o la videoconsola son, hoy en día, las actividades de tiempo libre que más llaman la atención de los niños. Según datos del Ministerios de Sanidad y política social los niños españoles pasan una media de 2 horas y 30 minutos al día viendo la tele y media hora adicional jugando con videojuegos o conectados a Internet. 

Según el programa PERSEO (programa piloto escolar de referencia para la salud y el ejercicio, contra la obesidad), algunos de los errores más frecuentes que se cometen en la alimentación infantil son:

  • Sustituir fruta por zumos envasados, abusar de cereales azucarados o chocolateados para el desayuno.
  • Realizar meriendas blandas a base de pan de molde y bollería, un consumo excesivo de lácteos (yogures, leches, pettit suise, natillas) en detrimento de otro tipo de alimentos.
  • Los padres a menudo preguntan a los menores qué quieren tomar en vez de elegir ellos cual va a ser la comida.

Si hablamos de pauta de consumo de alimentos en la infancia, algo sorprendente es que muchos niños no realizan un desayuno completo antes de ir al colegio. Esto puede ser determinante en el cambio del patrón de alimentos que el niño consume a lo largo del día, ya que los alimentos que se consumen en el desayuno (lácteos, cereales y fruta) son esenciales para llevar una correcta alimentación y si no se realiza esta ingesta el niño tendrá más hambre a media mañana y tenderá a consumir alimentos de comida rápida como bollería industrial o zumos envasados.

En la actualidad la oferta de alimentos ricos en azúcares y grasas es cada vez mayor, además son alimentos cuya publicidad, a menudo va dirigida a niños y adolescentes. La bollería, los precocinados o las pizzas se han convertido en alimentos de consumo muy frecuente entre los más pequeños y están sustituyendo comidas como las meriendas o las cenas. Es un dato preocupante y alarmante, para frenarlo es importante concienciar a los padres de la importancia de una dieta saludable y que la publicidad de este tipo de alimentos no vaya dirigida a niños de corta edad.

LA PIRÁMIDE DE LOS ALIMENTOS
La pirámide alimenticia es una especie de guía de lo que una persona debe consumir a diario  para obtener los nutrientes que su cuerpo necesita. En la base de la pirámide están los alimentos que se pueden y deben consumir diariamente. Ahí están las patatas, cereales, verduras, hortalizas, frutas, leche y sus derivados y el aceite de oliva. Después, aparecen los que deben tomarse alternativamente varias veces a la semana: las legumbres, frutos secos, pescado, huevos y carnes magras. Por último, en la cúspide, se encuentran los alimentos que sólo hay que comer de forma ocasional, concretamente carnes grasas, pastelería, bollería, azúcares y bebidas refrescantes. Los expertos recomiendan que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere el organismo.