En este video del documental Enviado especial: «País bajo en azúcar» de la Sexta, el periodista Jalis de la Serna se propone lo casi imposible: seguir una dieta sin azúcar. Tras realizarse unos análisis previos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se le «diagnostica» cierta dependencia o adicción al azúcar y se le detecta, de forma paralela, con un la ayuda del scanner corporal iDexa una predominante grasa visceral.
Serna viaja a Chile, un país que ha tomando medidas reformando la ley para reducir el consumo de azúcar en la población, con mensajes disuasorios en el etiquetado que señalan como producto «Alto en azúcares» aquellos alimentos que contienen 15 gr de azúcar por cada 100 gr de producto. Una medida que también afecta de la misma manera los alimentos ricos en grasas, sal y calorías, en general.
Eliminando el azúcar de su menú diario y un mes después, el periodista vuelve a hacerse las pruebas en el IMEO, donde con la ayuda de la tecnología aplicada en el tratamiento de la obesidad establecen que ha perdido más de 4 kilos de grasa, la mayoría en la zona abdominal. Porque su cierpo ha entendido el mensaje y, al no tener «el extra de azúcar», ha empezado a utilizar los depósitos de grasa para obtener energía. Un espectacular documental de la Sexta que podéis ver entero online en este enlace de Atresplayer:
Una doctora dando a elegir entre un donut o una manzana. / 123RF
Nuestro estado de ánimo impacta de forma directa en aquello que comemos, cómo lo comemos, el deporte que hacemos y, sobre todo, cómo todo esto nos hace tener un peso u otro. Engordamos o adelgazamos en función de cómo nosotros nos sentimos y hay emociones que nos influyen más que otras. De hecho, controlar y saber gestionar estas emociones, hace que nuestras rutinas cambien y también lo haga nuestro cuerpo.
La concepción tradicional ha entendido el peso corporal como resultado únicamente del número de calorías ingeridas y quemadas. Los métodos de adelgazamiento se han centrado en controlar la alimentación e incrementar la actividad física. Sin embargo, la concepción actual introduce una variable imprescindible: el papel que juegan las emociones. Y, no solo por el hambre emocional o la gestión del estrés, sino por cómo se presentan esas emociones en otros momentos y que, aunque sea de forma más indirecta, acaban impactando en nuestra alimentación.
Cerebro que adelgaza
La cultura en la que nos desarrollamos gira en torno a la comida. Las celebraciones o los planes que hacemos socialmente consisten en comer o cenar con otras personas. No es solo una cuestión de supervivencia, sino que hemos unido la alimentación a lo social, lo espiritual y lo personal. De esta forma, en todos esos momentos en lo que necesitamos comer, dentro o fuera de casa, lo haremos también desde el cómo nos sentimos. Haremos deporte si nos encontramos motivados y nutriremos bien al cuerpo si no estamos desbordados. Las emociones nos engordan porque guían cada parte de nuestro día a día.
Las siguientes emociones se relacionan de forma directa con la alimentación, con el sobrepeso y con la obesidad:
Soledad y tristeza
Estas dos emociones se encuentran unidas en relación a la comida. Se retroalimentan y generan un vacío que queremos llenar. Lo solemos hacer a través de la comida. Esto se debe al rechazo que podemos tener en muchas ocasiones a estar solos, por una baja autoestima o experiencias pasadas desagradables que estén relacionadas.
La tristeza es una emoción que induce al desarrollo, aunque pueda parecer lo contrario. Aparece para que busquemos la forma de mejorar, siempre y cuando no haya pensamientos obsesivos. Escucharla nos dará pistas sobre nuestras necesidades. En ese momento, una vez atendida, deberemos buscar dicho desarrollo.
Miedo
El miedo es la emoción que nos ayuda a buscar la seguridad, protegernos y poner límites. Decir ‘no’ lo hacemos desde esta emoción. Cuando el miedo está elevado, genera estrés y ansiedad de forma continuada. Todo nos da miedo y todo son amenazas. Sin embargo, hacia los demás lo que crea es lo contrario, ausencia de límites. Nos dejamos invadir, no somos asertivos y vivimos con la culpa y la vergüenza. Esta emoción ha sido reforzada durante años y el concepto de dejarse invadir por los demás se convierte en sobrepeso cuando nosotros mismos ingerimos más alimento del que necesitamos, rompiendo los límites de la salud.
Rabia
La rabia tiene siempre un carácter positivo, ya que nos defiende de los ataques y las manipulaciones, salvaguarda nuestra integridad y busca el equilibrio y la justicia. Sin embargo, lo positivo se vuelve negativo cuando se eleva demasiado. Aquí el cerebro se acelera y la llegamos a sentir por todo nuestro cuerpo. Genera altibajos emocionales que buscamos equilibrar con la comida, ya que, de forma natural, ingerir alimento nos relaja.
La obesidad y el sobrepeso han dejado de verse como un problema de calorías o deporte. Actualmente buscamos sentirnos bien desde el trabajo terapéutico en emociones, desde entendernos y buscar así comer mejor o hacer una mayor actividad física. Las emociones hablan de nuestras necesidades y así se reflejan en nuestro cuerpo.
Alimente ha hablado con él sobre su alimentación en la campaña. Sigue la dieta mediterránea y mantiene en todo lo posible el mismo orden que a diario. Toma solo dos cafés al día. Nada de vitaminas
Fue en EEUU, en la campaña electoral de 1960, cuando el gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, dijo: “Ningún candidato de un partido político podrá ser elegido presidente sin ser antes fotografiado comiéndose un hot dog”. Y esa imagen se captó en el parque de atracciones de Coney Island: Rockefeller y el candidato republicano a vicepresidente, Henry Cabot Lodge Jr, se zampaban entusiasmados sendos perritos. El candidato demócrata, John F. Kennedy, quedó tan espantado que se negó a repetir esta instantánea, a pesar de su conocida afición a las salchichas, tal y como contó Elizabeth Ralph en ‘Politico Magazine’.
Viajamos al presente, a este lado del Atlántico, y Alimente se ha preguntado cómo se alimentan los candidatos españoles durante esta dura campaña para hacer frente, sin ‘salir perjudicados’, a los cambios de horarios, de comidas, los discursos, los kilómetros que recorrer, conquistar el espacio en los medios de comunicación, ganarse al electorado, lucir en buena forma, no flaquear y, cómo no, no enfermar.
“Llevo una dieta muy variada y soy bastante partidario de la comida mediterránea, que hace, entre otras cosas, que España sea uno de los países más saludables del mundo. Como muchas verduras y carne y pescados a la plancha”, aclara Pedro Sánchez. El resto de candidatos declinó contestar.
Es cierto que “la campaña desorganiza completamente los horarios, pero dentro de lo posible intento llevar un orden. Siempre es posible comer una ensalada o un poco de carne y pescado. En general, durante los periodos de más intensidad (y la campaña sin duda lo es) trato de hacer comidas ligeras para evitar digestiones pesadas. Siempre desayuno bien, para tener la energía suficiente”, agrega.
La dieta de un candidato
Para Domingo Carrera, médico nutricionista del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), “la dieta que lleva el presidente en campaña electoral es adecuada porque mantiene una alimentación de estilo mediterráneo. Carnes y pescados a la plancha, bastante fruta y verdura”.
En opinión de Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “la dieta de un candidato en campaña tiene que ser lo más natural posible; es decir, que evite a toda costa alimentos procesados, porque los que son ricos en grasas saturadas, en azúcares y harinas refinadas producen somnolencia, y un político en campaña tiene que estar al máximo a nivel cognitivo (tiene que tener capacidad de reacción, memoria y de solucionar problemas correctamente)”.
Y recuerda: “La lista de alimentos de los que tiene que tirar son frutas, legumbres, verduras, pescados, carnes, y si toma cereales, mejor en forma de pan e integrales; alimentación ligera, muy importante evitar el alcohol, sobre todo a la hora de la comida”. Se acabó eso del ‘viva el vino’ que proclamaba Rajoy.
Como dijo en un correo electrónico David Axelrod, estratega jefe de la campaña de Obama de 2008 y 2012, “es un trabajo asesino. Las horas y el estrés son enormes». Y el estrés puede alterar el apetito y el hambre; y como consecuencia, la correcta conducta alimentaria y la nutrición que, inexorable e involuntariamente, sigue a esta».
La misma cantidad de dulce que de salado
Sin embargo, el presidente en funciones reconoce: “La tensión no me da hambre ni me la quita. Por otro lado, como presidente, y antes como secretario general del PSOE, estoy bastante acostumbrado a ella. De hecho, tomo las mismas cantidades de dulce y de salado que en momentos de tranquilidad. Creo, además, que soy una persona bastante calmada y sé controlar bien la ansiedad”.
El doctor Carrera defiende que “el presidente en funciones es muy afortunado, en la medida en que no le afecta el estrés a sus sensaciones de hambre y saciedad. A gran parte de la población en cambio sí le repercute. En una región del cerebro llamada hipotálamo se encuentra el centro del hambre y el de la saciedad. Estos centros regulan, al recibir información del aparato digestivo, tener más o menos sensación de hambre o estar saciados. Pero también en el hipotálamo se encuentra el sistema que regula nuestras emociones y nuestro estado de ánimo, a través de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina”.
Los neurotransmisores y el área del cerebro mencionada “regulan nuestro estado de ánimo: tristeza, alegría, peligro, preocupación, relajación, etc. Entonces se sabe que hay una conexión fisiológica y psicológica entre nuestros estados de ánimo y emociones y nuestras sensaciones de hambre y saciedad”, determina el experto.
Nos apetece comer por “ansiedad, pero sobre todo dulces y carbohidratos complejos. Y esto es así porque el azúcar es el único alimento que se ha visto que puede tener efecto tranquilizante frente a esa ansiedad. Es solo temporal, pero este hecho y las cuestiones psicológicas hacen que los momentos de ansiedad se canalicen con ganas de comer y busquemos harinas o postres. La consecuencia: una ingesta calórica excesiva que conlleva el sobrepeso. Por el contrario, hay una parte de la población donde la ansiedad se canaliza hacia la reducción del apetito”, recuerda el experto del CMED.
Explica Sánchez: «Tampoco suelo comer entre horas, pero cuando lo hago, me gusta tomar una pieza de fruta. Realizo las tres comidas clásicas: el desayuno, el almuerzo y la cena. No tengo una rutina alimentaria demasiado diferente durante la campaña electoral. Intento comer lo mismo que durante el resto del tiempo. Quizá lo único que limito más son las legumbres y los guisos más pesados, para poder tener digestiones más ligeras. Creo que mantener una dieta equilibrada constante es fundamental”, explica el presidente del Gobierno en funciones.
El doctor Carrera opina: “No sé si consumirá frutos secos, pero si no lo hace, sería adecuado meter nueces y almendras como tentempiés entre horas, aunque comer una pieza de fruta fresca es muy acertado. Debería seguir los tentempiés de media mañana y media tarde fijos. Y no consume muchas legumbres para no tener comidas de digestiones pesadas, pero podría comerlas en preparaciones más ligeras, no al estilo español con los embutidos, sino más en preparaciones con vegetales”.
Pedro Sánchez reconoce que durante la campaña “no frecuento bares ni restaurantes, y si tengo que hacerlo, trato de ceñirme a mis costumbres”.
En este sentido, Rubén Bravo defiende que este hecho “sí es frecuente en otros candidatos y en estos casos lo que tienen que hacer es tender a los alimentos naturales; por ejemplo, tomar zumo de naranja, que además es un aporte positivo porque es precursor del sistema inmunitario, y a la hora de elegir raciones y tapas, tirar de alimentos proteicos: lacón con pimentón, boquerones en vinagre, ibéricos, etc”.
Poco café y mucha agua. “Tomo uno por la mañana y otro después de comer, pero sí ingiero mucha agua. Me encantan los platos de cuchara. Las cremas y también el cocido. Y los fines de semana, si puedo, me gusta tomarme una paella”, comenta Pedro Sánchez.
Está fenomenal “que desayune bien, aunque la primera comida del día no debe estar basada en grasas y azúcares, sino en fruta, lácteos desnatados y una o dos tostadas de pan de centeno con aguacate, queso suave, jamón de pavo o serrano y aceite de oliva. Su consumo de cafeína y agua es muy adecuado. Me parece bien que el presidente prefiera platos de cuchara, muy nutritivos y saludables al contener bastante verdura en nuestra dieta mediterránea. Que limite la ingesta de platos más pesados, como una paella o un cocido, a un día a la semana cada uno es muy acertado”, asegura el doctor Carrera.
A diferencia de Obama, que consumía vitamina C durante las campañas, Sánchez reconoce: “No ingiero suplementos vitamínicos, ni melatonina y espero no necesitarlos”, aclara el candidato del PSOE.
El ejercicio de Sánchez
Lo que sí intenta es practicar mucho deporte. “Es algo fundamental en la vida. Me gusta muchísimo correr, hacer bicicleta en los alrededores de Madrid, y si tengo un gimnasio cerca, también lo uso. Me encanta el baloncesto, pero ahora tengo pocas ocasiones de practicarlo. Aunque querría hacer deporte todos los días, a veces no es posible. Pero al menos cuatro veces a la semana encuentro un hueco. Mi salud y mi bienestar lo necesitan”, afirma.
Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad aclaran que el ejercicio ayuda “a los candidatos a tener un mayor nivel de vitalidad y mejor proceso cognitivo. La actividad física debería ser diaria, una hora”.
Perder peso puede ser una tarea complicada y frustrante para algunas personas, sobre todo si en su camino se cruzan estas sustancias químicas que impiden adelgazar sea cual sea la alimentación
A pesar de llevar sumo cuidado a la hora de escoger los alimentos y productos que forman parte de nuestra rutina diaria, es habitual toparnos de manera inesperada con ciertos compuestos que tienen un efecto negativo sobre el metabolismo y que interfieren en el funcionamiento de las hormonas del cuerpo, perturbando así todo el sistema. Una de estas sustancias químicas son los obesógenos, responsables de promover la obesidad tanto en humanos como en animales y presentes en la contaminación del aire, algunos pesticidas, el humo de los cigarros o la alimentación, entre otros.
Un enemigo a batir
En 2010, un grupo de científicos publicó un estudio en el que se relacionaba el aumento de peso de ciertas poblaciones de animales con la influencia de los humanos con los que convivían. Entre las razones de este incremento se barajaron el sedentarismo, una mala alimentación o un ambiente perjudicial para dichas criaturas. Sin embargo, tras meses de investigación, descubrieron que todos ellos vivían en un ambiente controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. Fue entonces cuando aparecieron en escena los obesógenos.
Foto: iStock.
“La teoría de los obesógenos considera que hay ciertas sustancias en los envases alimenticios que son los responsables de la estimulación y proliferación en el organismo de las células grasas llamadas adipocitos y que como en la sociedad actual muchos alimentos están envasados, todos estamos expuestos a ellos”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Bajo esta premisa, son muchos los expertos en la materia que han comprobado el vínculo entre el aumento de agentes químicos ambientales y el aumento de la obesidad. Una epidemia social que solo en España se traduce en un 53% de la población por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad diagnosticada.
Sin embargo, es importante aclarar que los obesógenos no provocan directamente ese aumento de peso. Su función es potenciar la sensibilidad de nuestro cuerpo ante esa tendencia, especialmente durante los primeros años de vida. Tal y como explica Sanitas, compañía aseguradora y proveedora de servicios de salud, su modus operandi se basa en tres procedimientos igual de problemáticos para el ser humano:
Elevar la capacidad de almacenamiento de grasa de nuestro cuerpo y multiplicar a la vez el número de células de grasa.
Modificar la manera en la que el organismo regula las sensaciones de hambre y saciedad, o incrementar los efectos de las dietas altas en azúcar y otras sustancias perjudiciales.
Transformar la cantidad de calorías consumidas, lo que altera el equilibrio energético a favor del almacenamiento de grasa.
Foto: iStock.
“A pesar de las pruebas científicas que avalan esta influencia en tejidos y animales, todavía existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos“, concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo. Aun así, es importante tener en cuenta su radio de actuación para evitar posibles riesgos. A día de hoy, ¿dónde habitan los temidos obesógenos?
¿Dónde están y cómo podemos evitarlos?
Foto: iStock.
Como ya hemos visto anteriormente, los obesógenos no solo forman parte de la alimentación. Una de estas sustancias, el bisfenol A, se utiliza mucho en productos industriales y de consumo como, por ejemplo, los envases de plástico. Un objeto de uso diario que también incluye ftalatos en su composición, además de en juguetes, detergentes y productos de cosmética, higiene personal y limpieza del hogar. “Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes”, alerta Sanitas en relación a ambos compuestos sintéticos.
Los parabenos, muy presentes en los productos de cuidado personal, también forman parte de este grupo. Se trata de una sustancia química con propiedades similares a los estrógenos, una hormona asociada al aumento de peso. Los obesógenos cierran el círculo con otras dos sustancias igual de perjudiciales: el tributilestaño, un agente contaminante que se emplea en los sistemas de conducción de agua o como fungicida de los alimentos; y los pesticidas organoclorados, que, a pesar de haber sido prohibidos, todavía se detectan en la población y encuentran su peor versión en los alimentos ricos en grasas animales.
En España, un 53% de la población está por encima de su peso y un 17% tiene obesidad diagnosticada
En base a estos hallazgos, los expertos “sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas”, aconsejan desde la Clínica Cisem.
Asimismo, resulta fundamental reducir al máximo la ingesta de carnes, las bebidas que vengan en envases de plástico, el agua embotellada, no utilizar plásticos en el microondas o recurrir exclusivamente a sartenes de cerámica. De esta forma, la posibilidad de reducir los riesgos y la acción de los obesógenos sobre nuestro organismo será mucho mayor.
Fin a la era de promoción de productos dietéticos que han popularizado algunas ‘celebrities’. El objetivo es «reducir la presión que la gente puede sentir por culpa de las redes sociales».
Uno de los posts más polémicos, la promoción de las piruletas saciantes que hizo Kim Kardashian. FOTO: INSTAGRAM
La campaña de Jameela Jamil ha surgido efecto: Instagram anunció ayer la puesta en marcha de una nueva política de gestión de contenidos que restringirá posts en los que se anime a los usuarios a comprar tés laxantes, batidos dietéticos o piruletas saciantes. La intérprete de The Good Place, activista feminista que promueve una imagen corporal no dañina, lleva más de un año denunciando a otras famosas como Cardi B., Khloe Kardashian o Iggy Azzalea cada vez que colocan la etiqueta #sponcon (contenido patrocinado) en sus posts de Instagram y anuncian algún producto que promete dietas milagro, batidos laxantes o las polémicas piruletas saciantes promocionadas por Kim Kardashian.
En la nueva normativa, según adelanta The Guardian, los posts que promocionen productos para perder peso o promociones de retoques estéticos se ocultarán a los usuarios menores de 18 años tanto en Facebook como Instagram. También se pondrá coto y se eliminarán de Instagram los productos «milagro» que tengan links a ofertas comerciales con códigos de descuento. La misma red también ofrecerá la posibilidad de denunciar un post visto en la aplicación si creen que está saltándose esta nueva normativa. La entrada pasará entonces a ser revisada por sus gestores de contenido.
Emma Collins, gerente de políticas públicas de Instagram, ha insistido en la voluntad de cambio en la plataforma para que «Instagram sea un espacio seguro para todo el mundo que lo usa y esta normativa forma parte de nuestro trabajo para reducir la presión que la gente puede sentir por culpa de las redes sociales«.
Durante los últimos meses, Jamil ha ejercido como portavoz de una campaña de activismo corporal contra estrellas de la red que, con millones de seguidores, han promocionado sin descanso este tipo de dietas. La mayoría de estos productos ‘laxantes’ contienen senna, una planta con un elevado efecto laxante. Las estrellas que los promocionan han sido acusadas de promocionar una imagen negativa e insana para la salud mental y física de sus seguidoras, especialmente las más jóvenes. Cuando la cantante Cardi B. promocionó en Instagram un vídeo anunciando una bebida detox, Jamil acudía a Twitter para señalar sin miramientos: «Dios, espero que todas estas celebridades se hagan caca encima en público de la misma forma que lo hacen las pobres mujeres que compran estas tonterías gracias a su recomendación. Como si en realidad lo tomaran. Es solo que necesitan más dinero», ironizaba.
La actriz, que también ha cargado contra las hermanas Kardashian en varias ocasiones, mostró su satisfacción ayer por la nueva normativa. «Esta es una gran victoria en nuestra lucha contra la industria del detox y las dietas», dijo a The Guardian. «Facebook e Instagram se han posicionado para proteger la salud física y mental de la gente, y eso lanza un mensaje muy importante al mundo».
En redes también insistió en el logro con una referencia literal: «Las influencers codiciosas que nos venden productos tóxicos tendrán que encontrar otra manera de timar a sus seguidores, porque hoy estamos cerrando este chiringuito de mierda (literalmente)».
A veces, los actores tienen que someterse a tremendos cambios físicos para poder interpretar sus papeles, algunos de ellos que ponen a prueba su salud. Un ejemplo viviente es Christian Bale, que para su papel en ‘El maquinista’, de Bret Anderson (2004), perdió un total de 28 kilos y solamente comía una manzana y una lata de atún, un riesgo terrible porque perder peso de manera tan extrema en poco tiempo aumenta las posibilidades de sufrir accidentes cardiovasculares.
No es el único, Matthew McConaughey adelgazó 21 kilos para el papel que le valdría el Oscar en ‘Dallas Buyers Club’, Anne Hathaway recurrió a la ayuda de una nutricionista y solo comía avena y agua para poder perder 11 kilos e interpretar a Fantine en ‘Los Miserables’ y Adrian Brody se entregó en cuerpo y alma para interpretar a Wladyslaw Szpilman en ‘El pianista’, dejó su apartamento, vendió su coche, rompió su relación y se quitó 15 kilos desayunando dos huevos cocidos, un poco de pollo para el almuerzo y un poco de pescado o pollo con verduras al vapor para la cena.
Un método drástico
Recientemente otro artista se ha sumado al grupo. Para meterse en el papel de el Joker (el brillante criminal y enemigo de Batman en los cómics), el actor Joaquin Phoenix ha tenido que perder un total de 20 kilos. Como recientemente contaba en ‘Access Hollywood’: «Busqué orientación médica para poder perder peso de una manera segura, es algo que ya había hecho antes, trabajar con un médico de manera supervisada y segura».
No obstante, el actor también ha tenido que llevar a cabo un método drástico que es el que le ha permitido, con 44 años, perder esa cantidad de peso. «No solamente se trataba de comer una manzana al día», indicó. «También podía tomar lechuga y judías verdes al vapor«. Una reducción tan grande en su ingesta diaria de calorías significó que continuamente tenía que luchar contra la tentación. «Todd Phillips [director de la película] traía continuamente pretzels, que me encantan, y su oficina estaba llena de ellos, fue muy difícil».
El actor tomaba lechuga, judías verdes al vapor y una manzana. Muchos artistas se someten a estos duros regímenes para interpretar sus papeles
Llegar hasta los extremos para interpretar al Joker se ha convertido, según indica la revista masculina ‘Men’s Health’, en la nueva moda de Hollywood. Jared Leto ya lo hizo para su papel en ‘Suicide Squad’, tiempo en el que también aprovechó para jugar una serie de bromas siniestras y extrañas a sus compañeros de reparto. Pero probablemente la actuación más popular hasta la fecha es la de Heath Ledger en ‘El caballero oscuro’, que le valió el Oscar póstumo y posiblemente ayudó a popularizar la idea de que interpretar a este personaje es similar a interpretar a Hamlet.
No es necesario decir que no se deben emular estos comportamientos. Los problemas de una mala alimentación son muchos, desde diabetes a hipertensión, enfermedades cardiovasculares y del sistema digestivo, anemia o algunos tipos de cáncer. No solo eso, muchas dietas milagro se basan en la pérdida de líquidos o deshidratación para crear la falsa sensación de adelgazamiento, y por eso sufrimos después el temido efecto rebote. También podemos experimentar fatiga crónica y podría llevarnos, en el futuro, a desarrollar trastornos alimenticios. Los extremos nunca son buenos.
Este tipo de dietas tienen efectos secundarios: desde diabetes a hipertensión, enfermedades cardiovasculares, anemia o algunos tipos de cáncer
Por ello, si estás intentando perder peso, lo mejor es que no te fijes en las dietas de Joaquin Phoenix o similares. Lo fundamental es hacerlo con cabeza, y para ello quizá tengas que consultar a un nutricionista que establecerá un plan acorde contigo, pues cada cuerpo es diferente. Como seguro que ya sabes, lo fundamental es quemar más de lo que consumes, hacer ejercicio tanto de fuerza como de cardio y llevar una dieta equilibrada. Nada de pasar hambre.
El retorno al cole y a la rutina diaria después de la desconexión y las vacaciones veraniegas es cuestión de todos: niños y padres. Puede convertirse en un aterrizaje suave o en algo tedioso. He aquí algunos consejos lanzados por expertos para volver a las clases de forma agradable
En la vuelta al cole de los niños, los padres deben implicarse a fondo/Foto MediQuo
Al volver al cole después de la larga pausa estival, los niños pueden presentar síntomas que van desde el cansancio, falta de atención y la apatía hasta la ansiedad o la irritabilidad, según la médica de medicina general Esther Méndez, del servicio de consulta con médicos y especialistas MediQuo.
“Una de las principales alteraciones que notan los niños es el cambio de horarios, pues en verano se han acostumbrado a retrasar la hora de ir a dormir y levantarse más tarde. El reajuste a los nuevos ritmos de vigilia y a las nuevas rutinas dura un promedio de 10 días”, según esta facultativa.
Las rutinas, límites y horarios pueden ser los grandes aliados de las familias durante la “vuelta al cole”, añade esta médica que forma parte de un servicio médico 24/7 de consulta directa con médicos y especialistas de la salud.
La doctora Méndez asegura que “aplicando en familia unos sencillos consejos, y haciendo partícipes a los hijos de estas tareas y decisiones, se conseguirá mejorar su rutina en el día a día, algo necesario para los niños en la vuelta al cole”.
1.- Cambiar las rutinas diarias con antelación
“Hay que establecer las horas de acostarse y levantarse a las que se desea llegar, empezando diez días antes de las clases y realizando cambios progresivos, cada dos días, de unos quince minutos, dependiendo de la situación de partida”, recomienda Esther Méndez.
Añade que es importante cumplir estas horas incluso el fin de semana, y remarca un consejo: evitar el uso de las pantallas digitales antes de acostarse.
2.- Preparar juntos el material escolar
La doctora recomienda ir con los niños a buscar el material escolar y marcarlo, forrar con ellos los libros y garantizar que los tengan a su alcance para que puedan empezar a hojearlos.
Además, hay que “ayudarles a buscar una buena mochila. Lo ideal es que sea ortopédica, con tirantes acolchados, sujeciones para poder repartir el peso y que no sobrepase el 10-15 % de la altura del niño. También hay que cuidar el calzado y el uniforme o chándal escolar”.
3.- Escuchar a los hijos de forma activa
Escuchar a los hijos activamente, con consciencia plena, contacto visual, sonrisa ligera, una postura corporal receptiva y sin distracciones es muy recomendable/Foto cedida por IMEO (Instituto Médico Europeo de la Obesidad)
Para la médica de MediQuo es vital escuchar a los hijos activamente, con consciencia plena, contacto visual, sonrisa ligera, una postura corporal receptiva y sin distracciones.
“En la conversación, es importante atender a sus inquietudes o miedos previos a la vuelta al colegio, y es recomendable emitir palabras de refuerzo o cumplidos, y hacerles preguntas para que ellos detecten nuestro interés”, apunta.
4.- Plantear lo bueno que tiene la vuelta al cole
“También es primordial hablarles de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso, como reencontrarse con sus amigos, conocer niños, aprender nuevas cosas, hacer excursiones y, después, resumir juntos las conclusiones a las que se llega entre todos”, asegura.
5.- Consensuar la actividad extraescolar
“Al elegir las actividades extraescolares y de las tardes que realizarán los niños es importante recordar que la más idónea para ellos es aquella que les guste y en la que se desempeñen bien. Así, potenciarán sus puntos fuertes, aumentando su seguridad”, señala.
6.- Preparar los nuevos horarios en equipo
“Una tarea recomendable para las primeras semanas es realizar en familia un horario para cada niño que incluya: la merienda, las actividades extraescolares, los deberes, el ocio, el baño, la cena y la hora de ir a dormir”, según esta doctora.
“Es importante que los padres lo hagan conjuntamente con sus hijos y que pongan cariño al prepararlo, para que los niños tomen conciencia de la actividad que toca en cada momento y lo apliquen con más ganas”, indica, y recalca que los niños necesitan ver el horario “de una manera explícita”.
7.- Acompañarlos el primer día
Aconseja también acudir con los hijos al colegio el primer día de clase y explicarles las actividades que harán y quien les recogerá en la salida, haciendo que el momento de la separación sea lo menos traumático posible.
“A la hora de recogerles hay que ser puntuales y hacerlo de forma alegre, prestando atención a todo lo que tengan que explicar. Hay que contarles, de forma divertida, alguna anécdota para que se animen también a contar sus experiencias”, plantea.
Por su parte, desde la Clínica Mayo (Rochester, Minnesota, EEUU) sugieren soluciones para tres aspectos que pueden experimentar los niños y suelen pasar inadvertidos para sus padres:
8.- Cultivar una imagen corporal saludable
“Muchos estudiantes sienten la presión de verse de cierta manera, ya que las imágenes de los medios, así como sus compañeros y sus padres pueden tener un impacto en la forma en que se sienten acerca de sus propios cuerpos”, explica el doctor Sandeep Kumar, especialista en pediatría y adolescencia en este centro médico.
Kumar recomienda a los padres “concentrarse en los logros de sus hijos en vez de en su apariencia, y fomentar en los niños unos hábitos alimenticios saludables, la actividad física y las amistades positivas, para ayudar a que desarrollen una imagen corporal saludable”.
9.- Etiquetar el material escolar
“Si tenemos las pertenencias de nuestros hijos marcadas con etiquetas, será mucho más fácil recuperarlas cuando las pierdan u olviden, sobre todo los uniformes”, señala la doctora Esher Méndez.
10.- Efectuar un repaso previo
La doctora de MediQuo también sugiere revisar con los niños las tareas o cuadernillos ‘para las vacaciones’ que tengan que entregar el primer día de colegio, y repasar juntos algunos conceptos aprendidos durante el curso previo, ya que eso puede ayudarles a empezar las clases con mayor seguridad.
11.- Fomentar la autonomía
Hay que fomentar en los niños hábitos alimenticios saludables, actividad física y amistades positivas/Foto cedida por IMEO
“El objetivo final de la educación de los hijos es conformar adultos independientes y responsables. Para lograrlo, los niños necesitan apoyo y aliento, pero también necesitan oportunidades de tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores”, señala Jennifer Wickham, consejera profesional licenciada de la Clínica Mayo.
“Los padres no deben apresurarse a resolver los problemas con que se encuentren los pequeños, ya que la mejor solución para muchos contratiempos no graves, como un desacuerdo con un amigo o una tarea inacabada, puede ser la que se les ocurra a sus hijos, que ayuda a crecer y les enseña aquello de lo que son capaces”, según Wickham.
12.- Desarrollar un plan para los conflictos
“Los años escolares permiten a los estudiantes aprender a gestionar las relaciones fuera de su familia, lo que a veces implica que tengan que afrontar conflictos o desacuerdos con un compañero o un maestro”, señala Jessie Wolf, trabajadora social clínica con licencia en la Clínica Mayo.
Esta experta sugiere a los padres que “tengan un plan para los conflictos del ámbito educativo y dialoguen con sus hijos para ayudarles a desarrollar y procesar soluciones. Pero es clave no intervenir para resolver y proteger a sus hijos del conflicto, a menos que sea un problema serio que requiera de la participación parental”, concluye.
Una joven murió la pasada semana en Don Benito (Badajoz) por una posible intoxicación aguda por ingesta de ácido lipoico, un producto de fitness para quemar grasa, aunque será la autopsia la que determinará finalmente la causa de la muerte.
Esta joven fue trasladada por el 112 de Extremadura al Hospital Don Benito-Villanueva adonde llegó en coma el día 18 de julio a las 12,03 horas, hora de su ingreso. Pasadas 24 horas de su ingreso en el centro hospitalario se produjo su muerte cerebral y falleció en la mañana del 19 de julio.
Según han informado fuentes de la Consejería de Sanidad a Europa Press, en el informe médico figura como causa del ingreso una intoxicación aguda por ácido lipoico, aunque será la autopsia la que determinará la causa de este fallecimiento.
El ácido lipoico se encuentra de forma natural en diversos alimentos como las carnes rojas o el brócoli. Se utiliza como complemento alimenticio y para adelgazar.
La salmonelosis es una intoxicación muy común en verano; se produce cuando el alimento ingerido no se había conservado bien. Estos son algunos de los consejos a seguir para evitar contagiarse.
La conservación de un alimento es lo que va a determinar que el plato no haya sido invadido por la bacteria de la salmonella. Una intoxicación que aparece en escena poco tiempo después de haber comido el alimento afectado.
«La salmonelosis es una intoxicación invisible. Ni huele mal, ni sabe raro, ni textura diferente», explica Rubén Bravo, portavoz de Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
¿Cómo se detecta? Es simple: «Los síntomas de la salmonelosis son generales e inespecíficos:vómitos, dolor intestinal y diarrea», explica Javier Lizarraga, jefe del departamento digestivo de Manises. En conclusión, los síntomas son como los de una gastroenteritis.
En Europa se registran al año 40.000 casos y 3.300 salmonerosis. No obstante, estas cifras no son solo de intoxicaciones en restaurantes. Una de cada tres personas se intoxican en su propia casa.
Los consejos que se deben seguir para no caer enfermo son los siguientes:
– Refrigerar bien los alimentos entre uno y cinco grados.
– Evitar la exposición de los alimentos a temperaturas elevadas.
– Lavar bien los alimentos, sobre todo, frutas y verduras antes de comerlas.
Es importante seguir estos consejos con alimentos que contengan huevo, leche o pescados o carnes crudos.
Un caso reciente es el de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, que continúa hospitalizado tras una gastroenteritis aguda provocada posiblemente por una salomonelosis.
Si hay problemas importantes con los ronquidos entonces conviene tratarlos con profesionales o de lo contrario podemos desarrollar algunos problemas de salud general.
Los ronquidos afectan al 20% de la población y son el primer signo de alarma de la apnea del sueño, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
Este porcentaje puede elevarse al 50% en los hombres mayores de 50 años con sobrepeso. Si hay problemas importantes con los ronquidos entonces conviene tratarlos con profesionales o de lo contrario podemos desarrollar algunos problemas de salud general. Veamos algunas de las causas y remedios a aplicar contra los ronquidos.
Principales causas
Las causas son distintas y dependen de cada persona. Pero por ejemplo, hay signos comunes como son el bajo tono muscular en los músculos de la garganta o de la lengua, el desarrollo de los tejidos de la garganta, longitud del paladar blando y de la úvula o bien la obstrucción de las vías respiratorias nasales.
Remedios antironquido
El Instituto de Investigaciones del Sueño manifiesta que además factores como el sobrepeso y la obesidad agravan el problema. Y también especifican qué hacer para remediar los ronquidos, además de acudir al especialista.
Por ejemplo está la pérdida de peso, puesto que obesos tienen 5 veces más probabilidades de roncar, y tres kilos menos pueden rebajar a la mitad el número de ronquidos a la hora, y adelgazando 7,5, los ronquidos llegan a desaparecer. Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aseguran que tener exceso de grasa en la zona cervical supone un factor de riesgo para desarrollar apnea. Además, añaden que la falta de sueño y la obesidad son dos patologías que se retroalimentan.
También recomiendan evitar dormir boca arriba. Aunque el roncador puede hacerlo en cualquier postura, es más frecuente al dormir boca arriba, porque la lengua y otros tejidos se van hacia atrás y constriñen la vía aérea. Mientras que también se pueden utilizan productos antirronquidos, como dispositivos bucales que adelantan la mandíbula y resultan eficaces para muchos roncadores.
Hay diversas propuestas que pueden ayudar, pero tal como especifica el Instituto de Investigaciones del Sueño, si durante el sueño, el roncador detiene durante unos segundos la respiración, se despierta cansado y continúa somnoliento a lo largo del día, entonces es importante consultar al médico, porque tal vez exista una apnea obstructiva del sueño.
Debe estar conectado para enviar un comentario.