¿Cuánta grasa tienes?

De cara a una dieta no basta con saber los kilos que nos sobran, hay que saber cuánta grasa tenemos en el cuerpo y dónde está distribuida.  Por esto hay pruebas, cada vez más avanzadas que diagnostican el grado de obesidad. Para mostrarnos cómo son estas pruebas, el equipo de reporteros del programa Saber Vivir de TVE han acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El estudio EIS es una prueba indolora, que no es molesta y que se realiza a través de unos electrodos», explica Rubén Bravo, especialista en obesidad de este centro médico dedicado a la obesidad. Mediante una corriente eléctrica podemos analizar una serie de datos para literalmente medir la grasa corporal del paciente. Podemos obtener datos del estado emocional del paciente. La serotonina, por ejemplo nos indica los niveles de ansiedad que tiene la persona; la dopamina, si hay una tendencia depresiva y la leptina nos va a dar los niveles de hambre.

Otra prueba muy útil en el diagnóstico de la obesidad es la que nos permite obtener una serie de datos metabólicos. Se realiza a través de un escáner llamado IDEXA, que nos va a dar los niveles de «grasa buena» y «grasa mala» -ésta suele ser la grasa visceral que se encuentra acumulada en la zona del abdomen-. Con la ayuda de esta tecnología podemos evaluar el riesgo cardiovascular de un paciente y, también, si existe una retención de líquidos importante.

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Operación bikini en directo

Con este directo el programa más visto de Telemadrid, Madrid Directo, se ha apuntado a la ineludible operaciópn bikini, que como cada año genera algunas dudas entorno al ejercicio y la nutrición. ¿Qué es lo que hacemos mal cuando precticamos intensamente deporte? ¿Cómo perder los kilos de más sin que nuestra salud y bolsillos lo sufran excesivamente? Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo y Ángel Nogueira, nos revelan algunas claves para no fracasar en el intento.

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«Operación bikini» SI, pero con cabeza

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad advierte que no todo vale con el fin de lucir una esbelta figura en verano y enumera 8 razones para fracasar en el intento

Desde hace algunos meses, las grandes marcas y empresas de marketing se disputan el liderazgo de éste «movimiento», lanzando mensajes de glamur y llamamiento hacia las personas que van en busca de un aspecto más delgado, joven o irresistible. Tras estudiar el fenómeno durante la última década, los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado una lista en la que desmitifican algunas falsas creencias sobre la ineludible “operación bikini”, dando las claves de cómo lograrlo sin que nuestro bolsillo lo sufra excesivamente, ni tampoco lo haga nuestra salud.

«Nosotros no estamos en contra de la operación bikini, al contrario, consideramos que es la tendencia de la sociedad actual y el deseo de luchar contra la obesidad siempre es positivo», aclara Rubén Bravo, portavoz del IMEO y especialista en nutrición. No obstante, «como profesionales de la salud, tenemos la obligación de advertir a la gente que tenga especial precaución con ciertos productos, dietas o prácticas adelgazantes, porque no todo lo que reluce es oro, y podemos pagar caras ciertas prácticas o productos, tanto en euros como en salud». Muchas veces el intento de perder peso en un tiempo récord nos expone a determinados riesgos: deficiencias de nutrientes y vitaminas, anemia, problemas de bajadas de azúcar e hipertensión, o un adicional aumento de peso debido al efecto yo-yo». Tener las ideas claras desde un principio y dejarnos guiar por un profesional, ahorra tiempo y también nos ayuda evitar un gasto innecesario que puede oscilar entre 200 y 400 euros por cabeza, según cálculos realizados por la entidad. 

Algunas falsas creencias sobre la «Operación bikini»

1.El mejor momento para reducir la grasa es de noche”. No existe ninguna crema milagrosa que solucione el problema de la obesidad, ni de día, ni de noche. «Creer que aplicando un producto mientras dormimos nos hará despertar delgados, es desde mi opinión, una falsa esperanza o mejor dicho, un cuento de hadas», comenta Bravo. Las cremas reductoras y/o anticelulíticas nos ayudarán de forma limitada a mejorar el estado de la piel o a reducir volumen, siempre y cuando sigamos un plan nutricional y una actividad física específicas, por si solas estos remedios tienen un efecto muy limitado.
Precio: En función de la superficie corporal y la frecuencia con la que aplicamos la crema, entre 25 y 35 euros por 150 ml en algunas marcas.

2. Las dietas de moda de las famosas: ¿sin carne o sin gluten? «El hecho que estrellas como Adele o Miley Cyrus han podido adelgazar –la primera con una dieta vegetariana y la segunda con una dieta sin gluten– no significa que nosotros también lo haremos siguiendo su ejemplo, sobre todo si se pretende hacer sin ayuda profesional y a ciegas», apunta Bravo. En la sociedad actual en lo que se refiere a los secretos de belleza y trucos para adelgazar, nos encontramos ante una interesante paradoja: por cada persona famosa que consigue el cuerpo 10, hay un sinfín de imitadores que fracasan. En estos casos la fórmula «a imagen y semejanza» no funciona y más bien suena «a grandes logros, mayores fracasos».

Privarnos del gluten, esta proteína tan importante que se encuentra en el trigo, puede llevar a una deficiencia de nutrientes clave, especialmente vitaminas B, hierro, zinc y ácido fólico. Una dieta prolongada vegetariana también nos puede causar déficit de proteína y, como consecuencia, debilidad a nivel físico y mental, o disminución de la masa muscular“, advierte Bravo.
 Precio: Este error nos sale caro, ¡justamente porque es gratis!

3. Probar la dieta express del herbolario.  Algunas tiendas de productos naturales se han apuntado a la «operación bikini» ofreciendo una dieta con un coste semanal bastante económico. Es otra falsa promesa, ya que «el precio por sí mismo no es garantía de resultado, ni de su efecto duradero», anota el especialista de IMEO y añade que «por un poco más tendremos un seguimiento en condiciones». En una semana podemos aspirar a bajar de forma equilibrada y saludable de 1 a 1,5 kilos, según el sexo; con una fuerte actividad física podemos llegar a un máximo de 2,5 kilos. Para una pérdida de peso mayor se necesita de más tiempo y un plan personalizado que combine dieta equilibrada y ejercicio físico regular, además de controles periódicos y seguimiento realizados por un especialista. “Lo que tenemos que tener en mente, es que los planes de pérdida de peso deben ser totalmente personalizados, y no basados en dietas multitudinarias o genéricas”, concreta.
Precio: Aprox. 27 euros por semana. Aplicando la lógica resulta que cuánto más tarde te apuntas a la «operación bikini», más barato te sale la aventura.

4. Empacharse de ensaladas. En esta época del año, las ensaladas apetecen, pero no hay que basar nuestro menú exclusivamente en ellas para evitar riesgo de desnutrición, anemia o deficiencia de vitaminas; retirando o reduciendo en exceso las proteínas, bajaremos de peso, pero la gran mayoría será masa muscular en vez de grasa. No olvidemos que las ensaladas también pueden engordar, dependiendo de componentes, cantidad y cómo están aliñadas. Si utilizamos algún tipo de salsa o mayonesa, se dispara el aporte calórico. La sal puede dar problemas de hipertensión, si se utiliza en exceso. Es preferible la elaboración propia y el consumo de verdura fresca de bajo índice glucémico. Si se come fuera o se compra en envase, la salsa tiene que ir aparte. Hay que consultar los valores nutricionales por 100 gramos en el etiquetado y multiplicarlos por la cantidad total que se va a ingerir. «Si nos ponemos «a raja tabla», debemos vigilar que el aporte calórico nunca desciende bajo 1000 – 1200 Kcal diarias», indica Bravo. En este caso, también debemos ajustar la actividad física para evitar bajadas de tensión o azúcar.
Precio: Económico, no suponen un extra para el bolsillo, ya que siempre son más baratas que un menú estándar o plato combinado. Aprox. 8 euros por unidad en sitios de comida rápida.

5. Agotarse de abdominales por un vientre playero. Hacer abdominales cada día durante dos meses –¡excepto los domingos!– para conseguir las tan cotizadas tableta de chocolate. Es otro disparate poco realista que algunos gimnasios «preescriben» a los que quieren deshacerse de la tan embarazosa barriga. Prometen que con 8 semanas de entrenamiento continuo, la panza será sólo un mero recuerdo del pasado. Muchas personas se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente que podría hasta acarrearnos problemas de salud», discrepa Ángel Nogueira, especialista en Actividad Deportiva IMEO. Primero habrá que quemar la grasa y luego trabajar los músculos. Cuando los kilos de más están concentrados en la barriga, precisan de un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado. Al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayorí­a de los dí­as de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que nos ayudaría a prevenir las enfermedades degenerativas y aliviaría el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.
Precio: Como mínimo 2 meses de matrícula, unos 100 euros aprox. 

6. Decantarse por los programas de fitness radicales. Cada vez están más de moda, los campamentos de entrenamiento, o los programas de fitness radicales, donde al son de la agresividad verbal y los gritos, le tienen a uno durante cuatro horas al día, con la lengua fuera como si de un soldado de élite se tratara. “Mucho cuidado con el sobrentrenamiento, sobre todo en personas que no están acostumbradas al alto rendimiento deportivo, pues lo menos grave que podemos sufrir es un desmayo, y si tenemos obesidad, incluso un infarto. Con dedicar entre 50 y 90 minutos al día, alternando ejercicios de musculación con aeróbicos moderados, conseguiremos nuestros objetivos, sin necesidad de poner en peligro la salud. Si no tenemos costumbre de hacer deporte, las pautas y las exigencias en el rendimiento deberían marcarse de forma progresiva y ser adaptadas al sobrepeso del deportista en cuestión”, señala Ángel Nogueira, especialista en Actividad Deportiva del IMEO.
Precio: Lo más variado, desde los 20 euros la sesión en algunas actividades hasta los 3000 euros el mes en campamentos de adelgazamiento.

7. Confundir la operación bikini con el shopping compulsivo. Pensar que cada vez nos queda menos tiempo para pasar la prueba del bañador, nos hace cometer errores con más facilidad y a mayor escala. «La compra compulsiva de productos milagrosos no es garantía para perder los kilos que nos sobran, es fundamental que un especialista nos guíe y aconseje en la tan amplia oferta del mercado. Mejor, tomárselo con calma y pensar que cada día que nos cuidamos es un día ganado, porque esto no es un maratón contrarreloj. «Si planificamos bien, nos dejamos guiar semanalmente por un especialista y somos constantes, llegaremos perfectamente a nuestro objetivo, sin tirar el dinero y asegurando tanto los kilos perdidos como unos niveles óptimos de salud”, recalca el especialista.
Precio: Dependiendo del uso que se hace de la tarjeta de crédito. Desde unos 20 euros por compra. 

8. «La ropa también nos adelgaza». Es la operación bikini al revés que consiste en poner, en vez de quitar cierto tipo de ropa, sobre todo aquellos modelos de pantalones y fajas con ingredientes reductores, o zapatillas push-up que han lanzado las grandes marcas para que los dos principales activos del cuerpo femenino -delantera y trasero- se vean esculpidos a la perfección, creando un efecto de «levantado, recogido y redondo» que tanto gusta exhibir en el período vacacional. «Es cierto, hay algunas prendas que nos favorecen más que otras, incluso que nos pueden mejorar y ayudar a perder algo de volumen o tonificar algunas partes del cuerpo, pero a la hora de la verdad la báscula no miente», replica Bravo. Si queremos lucir tipito, lo mejor es acudir a un endocrino o nutricionista que nos elabore un plan personalizado que combine alimentación saludable y completarlo con ejercicio moderado de tres a cuatro veces a la semana. Es la fórmula que funciona, concluye el especialista. Si luego, a parte queremos utilizar prendas con ingredientes como la cafeína o Q10 para potenciar un efecto lipolítico superficial, adelante, pero sin autoengaños.
Precio: Desde 40 euros pantalones o faja con efecto lipolítico, desde 25 euros el sujetador y 110 euros por las zapatillas de marca que moldean la figura.

El Día Europeo de la Obesidad 2012 en Onda Madrid

En esta edición del programa Salud al día de Radio Onda Madrid y de cara al Día Europeo de la Obesidad 2012, el tema principal es la tolerancia hacia la obesidad.  Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad comenta los resultados de una peculiar encuesta, llevada a cabo por el centro en Madrid con el´fín de medir el grado de tolerancia que hombres y mujeres muestran hacia la enfermedad y los problemas en los que amenudo deriva: exclusión social, incompresión, soledad, discriminación laboral o problemas sentimentales.

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¿Coladitos por sus huesos?

Los hombres son más tolerantes con los «kilos de más» de su pareja: buscan la garantía de la maternidad. Ellas añoran al fornido cazador y no quieren comprometerse con los gorditos

La Razón ·  Gonzalo Núñez

Calle Génova abajo, lindando ya con la plaza de Colón, el Ayuntamiento de la capital tuvo a bien, ¡feliz idea!, instalar una «gorda» de Botero. Sus pliegues, aun en bronce, son eterna alegría para todo tipo de menores y «guiris» inclinados a las fotos chocarreras. El consistorio y el artista colombiano sabían a lo que se exponían. Nada de esto hubiera sucedido si, en su lugar, se hubiera colocado una sílfide, émula de la sirenita danesa, pongamos, o una muchachita corriente tal que la estudiante de la placita de San Ildefonso. Pero es innegable que la carne proporciona más juego que el hueso. De ahí que los «hits» verbeneros no hablen de esbeltas jovencitas sino de «gordas, gordas, gordas, super gordas y apretás» o de las «pechugas» de una tal Ramona; de ahí, la frase estrella del marido sensato: «A mí me gusta que haya donde agarrar». Los huesos, para el perro.  

Claro que la querencia por la carne es más propia del hombre, según se desprende de la encuesta presentada esta semana por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Las preguntas realizadas a 380 personas de ambos sexos revelan que ellas son más intolerantes a la hora de elegir a una pareja con kilos de más. Un 67 por ciento de las consultadas rechaza comprometerse con un «gordito», mientras que un 83 por ciento de los encuestados –¡ojo, un 83 por cierto!– accedería a emparejarse con una «rellenita» que, evidentemente, encajara con el resto de sus preferencias. Aunque se tiende a asociar a la hembra con un mayor desinterés en el aspecto físico de su pareja, pues se presupone que tradicionalmente han buscado en ellos garantías económicas o estabilidad social y familiar, los expertos no encuentran tan descabellados los datos proporcionados por IMEO. El portavoz del Instituto, Rubén Bravo, considera: «No nos debe extrañar tanto sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en el ámbito de la Unión Europea», todo lo contrario de lo que sucede con sus opuestos, en la cima comunitaria de la dejadez.

Ellas se exigen –y por tanto nos exigen– más. Han experimentado en sus «propias carnes» el peso social y cultural de un exceso de kilos. «Las mujeres, en general, son más intolerantes con el sobrepeso propio y ajeno que los hombres porque están mucho más expuestas a las presiones publicitarias, a un canon de belleza femenina delgada, a veces tiránico», asegura Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología por la Universidad Complutense. Al mismo tiempo, buscan en ellos al depredador atlético y fornido, una remembranza incosciente del viejo líder de la manada Neandertal. Bajo las adiposidades o la clásica curva de la felicidad se escondería, según nuestro experto, «una persona desordenada, que se cuida poco, con más problemas de salud, y, por consiguiente, menos atractivo». En resumen, un cazador fallido.

El «quid» es la maternidad
Probablemente, décadas atrás las cifras de IMEO hubieran variado ostensiblemente. Como en toda época de esterilidad –y ésta lo es–, viene primando un canon femenino que no ha sido en absoluto la tónica general en la historia, que siempre valoró, por encima de todo, una piel sonrosada y unas carnes razonablemente surtidas. A este respecto, el ejemplo de «Las tres gracias» de Rubens es de manual. Sólo el Romanticismo puede alegarse como precedente estético de la época actual. A los excelsos poetas de la esterilidad les atraían las mujeres cadavéricas y pálidas, aquellas incapaces de perpetuar una especie maldita, la nuestra. Entonces, como ahora, funcionaba la delgadez extrema, enfermiza, incapaz de alumbrar una gran progenie. La negación de la naturaleza y su gran baza, la fertilidad.

Ciertamente, en la maternidad está el «quid» de todo este debate y la explicación a la mayor tolerancia del hombre hacia las «rellenitas». Lo explica el doctor Martínez-Otero: «Los varones parecen soportar mejor los kilos de más en la mujer por una probable asociación, igualmente inconsciente, con la maternidad». Hábilmente, la naturaleza manda sobre el gusto, psique mediante. Es la inveterada llamada del útero, el misterioso atractivo de la Venus de Willendorf.

De más a menos
David Bustamante reconoce una y otra vez que fue su mujer quien ordenó su vida. Y sus kilos de más. Es Paula Echevarría la que ha supervisado su cambio de hábitos de vida: más deporte y una alimentación saludable.  Ahora luce un físico envidiable. Y a la inversa que otras parejas, que se abandonan en cuanto dicen el «sí, quiero», ellos están en el punto más alto en su carrera profesional y también en cuanto a proyección de imagen. Ella como bloggera de moda de éxito. Él, como imagen de Police.

De menos a más
La vida y los disgustos le pasan factura a ellos, con más crueldad si cabe que a ellas.  Algunos como John Travolta, abusan de la cirugía y el tinte, pero se olvidan de declarar la guerra a las grasas saturadas. Y así ocurre, que del físico envidiable de Tony Manero sólo quedan las reproducciones de Youtube. Que se lo digan también a Ronaldo, al que ya le costaba mantener los kilos a raya cuando era profesional y que, una vez fuera de juego, se dio a la buena vida. Aunque con poca estabilidad sentimental.

¿Te sientes discriminado por tu aspecto físico?

¿Se han sentido discriminados o discriminadas por el físico? ¿Creen que las personas menos atractivas tienen más dificultades en la vida y menos oportunidades? ¿Por qué las mujeres tienen que estar más guapas que los hombres? Es parte de las preguntas que plantean los locutores del programa El Público de Canal Sur Radio para así recoger el contraste de opiniones que genera este tema tan versátil y contradictorio.

Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), a la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Los resultados muestran que el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino. Sobre todo son las mujeres obesas que tienen un gran problema a la hora de encontrar trabajo. «Cuando hacían la entrevista telefónica y veían su Curriculum, todo iba bien, pero cuando llegan a la última entrevista, llega el momento de la verdad cuando se han sentido discriminados por su aspecto físico y literalmente han perdido el trabajo», explica Rubén Bravo, especialista de nutrición de IMEO, sobre la experiencia de sus pacientes.

La opinión de los oyentes

«Cuando voy a una entrevista de trabajo, lo primero que juzgan es tu físico», se queja una oyente. «Mi novia es más bien gordita y aunque yo esté muy orgulloso de ella tal y como está, me duele que la rechazan en algunos trabajos de cara al público, porque «su aspecto no cumplía el protocolo de la compañía», anota otro oyente del programa.

El abordaje de la obesidad en mujeres precisa tratamiento psicológico

Europa Press
El tratamiento psicológico en el abordaje de la obesidad en mujeres es «fundamental» puesto que, en su aparición, influyen elementos emocionales que, en hombres, no tienen tanto peso, sostiene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, entidad que ha presentado un estudio que mide el grado de tolerancia de ambos sexos ante la obesidad con motivo del Día Europeo de esta problemática, que tiene lugar este sábado.

   Este experto, en declaraciones a Europa Press, ha reconocido que en hombres el detonante del sobrepeso y la obesidad es «más sencillo», puesto que suele ser solamente la comida, pero en mujeres radica en ocasiones en «un problema de ansiedad, de no saber gestionar (la situación), y de buscar la felicidad».

   No obstante, la encuesta, en la que han participado 380 personas (216 mujeres y 164 hombres) de las que el 52 por ciento estaban en su peso normal, el 37 por ciento tenía sobrepeso, y el 11 por ciento obesidad, revela que las mujeres suelen ser más intolerantes con sus homólogas obesas, al no entender que su aparición atiende a una enfermedad.

   «Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres obesas, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», ha precisado Bravo. Además, el 41 por ciento de las mujeres creen que la obesidad supone un problema estético frente al 21 por ciento de los hombres.

TRABAS EN EL MUNDO LABORAL

   Por otro lado, respeto a la cuestión laboral, las mujeres son más reticentes a que una persona obesa ocupe un puesto de trabajo cara al público (el 76%) que los hombres (un 14%). En este sentido, el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad describe las situaciones a las que tienen que enfrentarse muchas personas obesas que, aun teniendo un currículum brillante, encuentran trabas por su aspecto físico a la hora de realizar una entrevista con el directivo o gente de la empresa.

   En este sentido, todas las mujeres encuestadas que padecían problemas de obesidad denunciaron haber experimentado algún tipo de rechazo en el ámbito laboral frente al 36 por ciento de los hombres.

   En relación al plano sentimental, el sondeo revela que, a pesar de que todos entablarían amistad con una persona obesa, el 67 por ciento de las mujeres con peso normal o sobrepeso remediable no se casaría con una persona obesa. Esta opinión contrasta claramente con la de los hombres, quienes no tienen tantas reticencias a la hora de llegar al altar con una mujer con sobrepeso u obesidad (el 17%).

   «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», ha declarado Bravo. Los hombres españoles, sin embargo, «tienden más a mimar la barriga de la felicidad» y son los que más problemas de obesidad presentan en toda la Unión Europea, ha señalado.

INTOLERANCIA A LOS KILOS

   Por otra parte, a medida que las mujeres aumentan de peso son más intolerantes con los kilos que sobran: el 76 por ciento de las mujeres con normopeso, el 94 por ciento con un sobrepeso remediable y un 96 con problemas de obesidad muestran su rechazo.  

   «Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocracias profunda y disconformidad», ha señalado este experto.

   En general, sus afectados, bien sean hombres y mujeres, «no se conforman con ser obesos, no lo asumen, se sienten mal y luchan por dejar de serlo», ha aclarado, en relación al número creciente de personas con esta problemática que decide someterse a un tratamiento. A pesar de que la media de edad de estos pacientes ronda los 35-45 años, ha advertido de que cada vez hay más adolescentes que acuden al especialista para seguir un tratamiento, a consecuencia del estilo de vida actual.

¿Es saludable la tapa?

¿Son buenas las tapas? ¿Sabemos cuántos calorías aportan? En este programa los reporteros de +Gente de TVE se han propuesto averiguar qué hay detrás de esta costumbre española, llevándose de tapas por Madrid Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Cuenta la historia que durante su visita en el Cádiz, Alfonso XIII pidió un vino de Jerez. Para que no entrara arena en su copa el mesonero la tapó con una loncha de jamón. ¿Desde entonces quién no acompaña con una tapa este hábito tan castizo? No hay que tener miedo a la tapa, ya que su aporte calórico es mínimo -suelen variar entre 50 y 100 calorías por unidad-, siempre y cuando controlamos las cantidades, coinciden los especialistas. En el caso de las mujeres el consumo calórico es entre 1300 y 1400 Kilocalorías, mientras en el caso de los hombres este mismo varía entre 1500 y 1800 Kcal.

Las tapas de verduras frescas y mariscos son la mejor opción, ya que nos aportan nutrientes necesarios y son ricos en Omega 3. A diferencia, se recomienda evitar las tapas de pan y mayonesa o los fritos. Si nos tendríamos que guiar por alguna regla general, sería «utilizar los hidratos de carbono en la cerveza y el vino tinto y las proteínas en las tapas», recomienda Bravo.

Por el día es mejor acompañas la tapa con cerveza, ya que nos abre el apetito y por la noche es mejor tomar la tapa con una copa de vino tinto. La cerveza natural es preferible ante las marcas comerciales, ya que aporta más nutrientes. Si tomamos una bebida y 3,4 tapas habremos comido o llegaremos con menos hambre a la comida principal.

Fuente: + Gente, TVE

Después de perder 50 kilos, desarrolla alcohorexia

Se llama alcohorexia y puede acarrear serios problemas de salud. Es un trastorno que consiste en sustituir la comida por el alcohol. „Es una decisión activa donde vamos comiendo muy poco, sabiendo que luego por la noche vamos a beber grandes cantidades de alcohol y a lo largo del día o la semana se obsaerva una planificación“, señala Rubén Bravo, especialsita en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Su paciente presta testimonio en el programa +Gente de TVE, pero sin mostrar su cara, ya que nadie de su ambiente sabe que ha sufrido alcohorexia. Ha adelgazado más de 50 kilos tras someterse a una operación quirúrgica para bajar peso, pero la vida la ha enfrentado a una difícil situación personal y, a consecuencia, ha desarrollado adicción al alcohol. Tiene 42 años y ha podido experimentar los problemas que puede traer este aún novedoso trastorno que, aunque no es un término medico que esté oficializado, ya es considerado por los especialistas como un grave problema sanitario que afecta la población joven.

Las consecuencias van desde desnutrición hasta la pérdida de proteínas y minerales e inclusive la obesidad abdominal, sin contar el alto riesgo de tomar alcohol sin haber ingerido ningún tipo de alimento que puede llegar a transformarse en un alcoholismo incipiente.

Los adolescentes son los más vulnerables que pueden sufrir esta enfermedad; en una hora pueden tomarse una botella de vodka y eso puede dejarlos en coma.

En los Estados Unidos, por ejemplo, se estima que el 30% de las personas que tienen entre 18 y 24 años saltean comidas para tomar alcohol por la noche, y se diferencia con la anorexia, porque en la anorexia se evita el alcohol para reducir calorías, sin embargo en esta nueva enfermedad, la persona no desea dejar el alcohol.

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¿Cómo influye el ayuno en nuestro organismo?

El ayuno terapéutico se utiliza cada vez más. Sus defensores afirman que ayuda a depurarse y alarga la vidaLucía Barrera / Estar Bien

Privar al cuerpo de alimento voluntariamente es algo que se ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad, ligado fundamentalmente a la espiritualidad. Hoy en día se habla mucho del ayuno terapéutico, una práctica que defiende especialmente la medicina naturista, y que, según sus partidarios, ayuda al organismo a depurarse, potenciando la salud y la longevidad. Sin embargo, la técnica no consiste en no comer nada, sino en provocar en el cuerpo una serie de reacciones por la supresión de la comida sólida. Es decir, se beben líquidos procurando que la ingesta total de calorías no supere las 300 diarias. Esto provoca que se eche mano de las reservas corporales algo que genera, para aquellos que la potencian, una revolución física y psíquica. La duración más recomendada en la medicina naturista es ayunar de uno a tres días, una vez por semana o al mes, o bien de tres a siete días una vez al mes.
La técnica cuenta con fieles seguidores y también detractores. Así, para María Lourdes de Torres, responsable de Dietética y Nutrición de Adultos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, no está demostrado que ayunar limpie el organismo de las toxinas. Su razonamiento parte de la base de que para trabajar todos los días el cerebro necesita glucosa y nitrógeno. El nitrógeno sale de los aminoácidos y estos a su vez de la proteína. El glucógeno o energía que almacena el hígado —cuya función es mantener la glucosa en sangre— sólo perdura en él 24 horas. Si se está un día sin ingerir azúcares, el cuerpo busca un lugar para extraer ese glucógeno y en ese proceso se utilizan también electrolitos y agua, por lo que si no se bebe mucha agua puede empezar un proceso de deshidratación. Por eso al ayunar hay que beber mucho líquido.
Pero además, sino se ingieren proteínas el organismo empieza a sacar de los propios músculos el nitrógeno, por lo que al extender esta práctica en el tiempo se pierde masa muscular. De este modo, estando una semana sin comer, hay una pérdida significativa de peso que responde a la pérdida de esta masa y de líquido, no de grasa, por ello se recuperan kilos rápidamente en cuanto se vuelve a comer.
Otra cosa que sucede es que al no haber ingesta no se hace bolo alimenticio lo que produce que la peristáltica se vuelve más perezosa, y haya más estreñimiento. «Los beneficios del ayuno no están avalados científicamente», insiste De Torres, que apunta a que si se ayuna más de un día cuando se vuelve a comer se produce el llamado efecto yoyó, ya que el organismo ahorra la poca energía que recibe, por lo que cuando se vuelve a una alimentación normal se duplica la asimilación porque, en previsión de más restricciones, el cuerpo limita el gasto de energía. «Estar 24 horas de ayuno en una persona sana no es negativo para el organismo, pero más allá de ese tiempo no es recomendable», acota la especialista al tiempo que insiste en que, pasado ese periodo, comienza a producirse una desorientación de la regulación de los fluidos corporales, de las transmisiones nerviosas y de las contracciones de los músculos porque las necesidades de minerales, de glucosa y de nitrógeno siguen estando ahí.
Mañana, ayuno
Comenzar un ayuno no es algo que se deba hacer de un día para otro. No es recomendable hacerlo de manera brusca, sino que hay que adaptar al cuerpo a ello al menos un día antes. De este modo, conviene ir sustituyendo productos animales por productos vegetales y tomar abundantes líquidos, especialmente infusiones. Se puede optar por las de cerezo, cola de caballo o diente de león. El día anterior se debe preparar al cuerpo ingiriendo sólo hortalizas y frutas crudas y lo mismo debe hacerse en el día posterior. «Por lo tanto, si se decide ayunar una vez por semana, sólo se hace una alimentación completa y equilibrada cuatro días, porque de los otros tres uno es pre, el otro es in y el tercero es post», matiza la responsable de Dietética.
Otra de las recomendaciones si se practica es evitar hacer movimientos bruscos, ejercicio y esfuerzo mental, dado que se puede producir fatiga cognitiva, mareos, subida de temperatura y más degeneración muscular. En tal caso, para De Torres esto es algo que pueden hacer únicamente individuos sanos. No deben practicarlo, por tanto, mujeres embarazadas o en período de lactancia, menores de edad o mayores de 65 años, diabéticos, hipotensos o hiperglucémicos, personas con obesidad grave, enfermos de tuberculosis, cáncer o sida o pacientes con insuficiencia cardíaca, de riñón o hepática o con trastornos psiquiátricos.

Ayunar por creencias

Otras opciones para depurar
A la hora de depurar el organismo, De Torres propone una alternativa al ayuno. Teniendo en cuenta que el mecanismo de la digestión consume mucha energía, si se pone en marcha el ciclo Krebs muchas veces con una ingesta de calorías menor que las que necesita el cuerpo para hacer la digestión, esa energía se saca de la grasa acumulada. Por eso, 5-6 ingestas al día con un poco de proteína, abundantes líquidos y fibra puede ser una alternativa. Se ha demostrado, por ejemplo, que ingerir menos grasas animales y menos proteínas animales de las que se necesitan, sustituyéndolas por aceite de oliva, de girasol o por dietas ovolacteovegetarianas es más sano para metabolismo, ya que deja menos detritus. «Cuando uno se ha dado un atracón al día siguiente no es recomendable no comer, lo que está indicado es hacer seis ingestas, en solo dos de ellas comer proteína para incluir lo mínimo necesario para producir los aminoácidos y el nitrógeno del cerebro para que se gaste de los músculos y el resto hacerlo con fruta, no más de 4 al día y con muchas hortalizas o pasta en cantidades pequeñas», aclaró.
En su connotación sagrada el ayuno «purifica el alma y eleva el espíritu«. Según las directrices de la Iglesia Católica, el próximo 6 de abril, Viernes Santo, es día de abstinencia y ayuno. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) propone un plan de alimentación para las personas que deseen llevarlo a cabo basado en líquidos que asegura los niveles mínimos de glucosa para el correcto funcionamiento del organismo. «En día de ayuno el aporte calórico nunca debería bajar de unas 1.000-1.100 calorías diarias», indica Rubén Bravo, naturópata y especialista en nutrición del IMEO. Asimismo, se recomienda interrumpirlo si aparece sensación de debilidad, desmayos, sudoración profusa, temblor, taquicardia o fatiga.

Desayuno: Vaso y medio de zumo de piña recién hecho.
Media mañana: Vaso y medio de yogur bebido 0% grasas.
Almuerzo: Dos tazones de caldo de verduras y pescado.
Merienda: Zumo de tres naranjas.
Cena: Dos tazones de caldo de verduras y pescado.