¿Tu hijo es el enemigo número uno de la verdura? Estos son 10 consejos para que coma de forma más saludable

Un estudio de Cinfa recuerda la importancia de una buena alimentación para prevenir el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

Navarra.com
Un 19% de los menores españoles sufre en la actualidad obesidad  y el 26%, sobrepeso, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Pese a estos datos, los padres y madres de nuestro país no están concienciados sobre la necesidad de que los niños mejoren sus hábitos nutricionales, cada vez más alejados de la dieta mediterránea.

Por eso, en vísperas del Día Universal de la Infancia -que se celebra el lunes 20 de noviembre-, Cinfa recuerda los datos de su V Estudio CinfaSalud, “Percepción y hábitos de salud de las familias españolas sobre nutrición infantil”, realizado el año pasado: la percepción de los padres y madres respecto al peso de sus hijos no se corresponde con la realidad en cuatro de cada diez casos (42,3%), mientras que el 13,1% de ellos no tiene conciencia del sobrepeso u obesidad reales de su niño o niña.

En este sentido, el experto del departamento Científico de Cinfa, Eduardo González Zorzano, indica que “dado que una correcta nutrición constituye un pilar básico para el correcto desarrollo y bienestar del niño, los progenitores deben inculcar a sus hijos e hijas hábitos alimentarios saludables, que les permitan crecer sanos y les ayuden a prevenir el sobrepeso y la obesidad, así como enfermedades crónicas de base nutricional en la infancia, como la diabetes o la hipertensión”.

De acuerdo al estudio de Cinfa -avalado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)-, ocho de cada diez niños y niñas españoles (82,8%) no desayunan correctamente, a pesar de que, como recuerda González Zorzano, “esta primera comida proporciona al menor la energía necesaria para afrontar la primera parte de la mañana y contribuye al rendimiento escolar, por lo que debe cubrir al menos el 20-25% de las necesidades nutritivas de los niños. Si estos no desayunan bien y de manera completa, la productividad en clase es menor y, además, aumenta el riesgo de obesidad”.

DESARROLLO FÍSICO E INTELECTUAL

El experto de Cinfa también advierte de que “nuestros hijos deben hacer cinco comidas diarias, en las que estén incluidos todos los grupos de alimentos de la pirámide alimentaria, lo que les aportará la cantidad de energía y nutrientes necesarios para un correcto desarrollo físico e intelectual”.

La investigación revela que más de la mitad (51,9%) de los escolares españoles consume carne entre cuatro y siete ocasiones a la semana, mucho más de lo aconsejado por los expertos, que indican que esta ingesta debería ser de entre una y tres veces semanales.

Además, solo uno de cada cinco niños y niñas (21,3%) toma pescado con la frecuencia recomendada –más de tres veces a la semana-, mientras que únicamente uno de cada diez (12,1%) come verdura en más de siete ocasiones y el 30,3% nada más toma fruta con esta misma frecuencia.

En cambio, tres de cada cuatro niños y niñas españoles (74,5%) comen chucherías alguna vez a la semana, y el consumo de comida rápida también resulta preocupante: según el Estudio CinfaSalud, ocho de cada diez escolares españoles (82%) la toman al menos una vez al mes, a pesar de su escasa calidad nutricional.

DIEZ CLAVES PARA UNA BUENA ALIMENTACIÓN DE LOS NIÑOS

1. Recupera en casa la dieta mediterránea. La dieta española de toda la vida incluye todos los nutrientes que el menor necesita para un correcto crecimiento, gracias a los alimentos de gran calidad nutricional de los que se compone: el aceite de oliva, el pescado, las legumbres y cereales (pan, pasta y arroz), los lácteos, los huevos, las frutas, las verduras, el yogur y los frutos secos. El agua será siempre su mejor complemento.

2. Asegúrate de que tus hijos comen cinco veces al día. La mayoría de pediatras y nutricionistas españoles recomiendan la distribución de la ingesta de calorías en cinco comidas diarias: un desayuno completo –esencial para que el escolar llegue a la escuela con energía-, almuerzo de media mañana, comida, merienda y cena a una hora temprana. De esta manera, se aseguran al menor todos los nutrientes necesarios y se evita “el picoteo” entre horas.

3. Guíate por la pirámide alimentaria. Se trata de un instrumento muy útil a la hora de conocer las raciones de los alimentos y la frecuencia con que nuestros hijos e hijas han de tomarlos. Explícasela y diseñad juntos menús que cumplan los criterios que esta marca.

4. Evita los alimentos que engordan, pero no alimentan. El consumo de fritos, bollería, dulces y snacks debe constituir una excepción, pues contienen excesivos azúcares, grasas saturadas y sal, además de no aportar apenas micronutrientes. Lo mismo sucede con la comida rápida: no la conviertas en un rito semanal.

5. Comed en familia. Organizad los horarios para poder comer juntos al menos una vez al día y aprovechad ese momento de reunión para charlar, bromear y hacer planes. Y acuérdate de predicar con el ejemplo: los más pequeños observan e imitan los hábitos de los mayores y aprenden de ellos.

6. En la mesa, aparcad el móvil y la televisión. La atención de niños y progenitores debe centrarse en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Los dispositivos tecnológicos interrumpen o anulan la conversación familiar, por lo que es recomendable dedicar ese rato a hablar con los tuyos y dejar para otro momento los mensajes, el teléfono o la tele.

7. Llévatelos a hacer la compra. Pídeles ayuda para elaborar la lista y, una vez en el supermercado, que se hagan cargo de una parte. Enseña a los más mayores a interpretar las etiquetas y comenta con ellos los valores nutricionales de los productos.

8. Prepara los alimentos de maneras diversas y pídeles que cocinen contigo. Alternar asados, hervidos, a la plancha, guisados o incluso crudos en gazpachos y ensaladas garantizará que la comida se convierta en un hábito variado y estimulante. Enséñales algunas técnicas culinarias sencillas o divertidas y pídeles que te ayuden a decorar los platos.

9. Ponles en movimiento. Anima a tus hijos a realizar ejercicio, pero también a reducir el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos. Sobre todo, aliéntales a llevar una vida activa, en la que caminen, paseen o suban escaleras de manera cotidiana.

10. Asegúrate de que duermen más de diez horas. Las sociedades científicas recomiendan que los escolares de entre 6 y 12 años duerman más de diez horas diarias, como un arma más para combatir el sobrepeso. Además, todos los niños y niñas necesitan descansar bien para poder afrontar su jornada de juegos y escuela.

Emociones que se esconden tras el sobrepeso y la obesidad

Comer compulsivamente cuando sufrimos ansiedad; compensar la tristeza con dulces; asaltar el frigorífico y darnos un atracón…Conductas emocionales que influyen en el sobrepeso y la obesidad. Una dieta no es suficiente para bajar de peso si no se tratan también las emociones
Efe salud, por Ana Soteras
Cuando se celebra el Día Nacional de la Nutrición, 28 de mayo, el psiquiatra Javier Quintero aplaude que por primera vez se incluya el equilibrio emocional como una recomendación de estilo de vida en la Pirámide de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) presentada recientemente.
“Me parece fundamental que en la base de la pirámide aparezca el equilibrio emocional, pero hay que profundizar un poco más. No se trata solo de una vida sana y estar tranquilo. Hay que gente que vive su sobrepeso de forma equilibrada, pero eso no quita que tenga un problema ejecutivo de fondo”, señala.
Desde hace diez años un equipo de profesionales de la salud mental capitaneado por Quintero trabaja con una máxima: “Si no se trabaja el aspecto emocional, lo demás no va a funcionar” en el abordaje de la obesidad y su antesala, el sobrepeso.
Si solo se trata el balance energético (consumo de energía y gasto) “se pueden hacer tantas dietas como queramos, que serán igual al número de fracasos a la hora de intentar modular su alimentación”, apunta el doctor.
Y bajo ese aspecto emocional hay circunstancias ligadas a la depresión, al trauma, a la adicción a la comida, al descontrol de los impulsos, a la desorganización en la forma de vida…
“Ni todos los pacientes están bien, ni todos están mal, pero por lo general se cae el mito del gordo feliz”, apunta el jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid.

La D.I.E.T.A que analiza las emociones

Los años de investigación del equipo de Quintero en la relación que tienen los diferentes trastornos de conducta y el sobrepeso y obesidad se han materializado en una herramienta, la D.I.E.T.A.
Se trata de una evaluación de los aspectos emocionales mediante la contestación de un cuestionario que cualquier persona puede acometer a través de la web de este equipo, http://www.somoscomocomemos.com, y conocer el perfil emocional del interesado.


Se analizan cinco dimensiones: D (desorganización); I (impulsividad); E (emocional); T (traumática) y A (adictividad) en diferentes niveles.
“Lo normal es que una o dos de las dimensiones sean las que se disparan y generalmente crean el problema” que lleva a comer descontroladamente y a engordar de forma insana, explica Quintero.
La D se refiere a una desorganización del estilo de vida que lleva a ejecutar hábitos poco sanos; la I se refiere a la impulsividad a la hora de comer, a la ausencia de autocontrol; la E es la emoción (que tiene dos partes: una relacionada con la ansiedad y otra con la depresión); la T es haber vivido una experiencia traumática; y la A es la adicción a la comida.
Sobre la adicción a la comida el especialista explica que determinados alimentos, en general los hidratos de carbono y los azúcares, unido a determinados hábitos de alimentación, pueden provocar una activación intensa y rápida de la dopamina, una hormona que regula el placer y todo lo que lo activa tiende a repetirse, creando una necesidad de comer para activar ese mecanismo de recompensa.
“En las personas con sobrepeso y/o obesidad se encuentran con mucha frecuencia problemas emocionales, cognitivos y/o psicológicos, que definen su patrón de alimentación. En general se producen dos tipos de problemas; los primarios (aquellos que actúan como desencadenantes y/o agravantes del sobrepeso) y los secundarios (repercusión del impacto que el exceso de peso puede tener, jugando entonces como un factor de cronicidad y ensombreciendo el pronóstico), explica somoscomocomemos.com.

Comer con cabeza

Más de 400 pacientes han sido evaluados en estos años de investigación: “El 80% de los pacientes con sobrepeso y obesidad tienen un trasfondo emocional”, apunta este especialista.
Para el doctor Quintero, los mensajes para prevenir el aumento en las tasas de sobrepeso y obesidad “no llegan a la población” que “come mal y más de los que debe” en una vida “tremendamente sedentaria” por lo que hay un claro desequilibrio entre ingreso y gasto.
“Hay mucho endocrino que aboga por comer con hambre pero yo abogo por comer con cabeza. Comer con hambre es una espiral que llega a confundir ansiedad o tristeza con hambre. Comer con cabeza es hacerlo de forma planificada, cinco veces al día, sin saltarse ninguna”, señala el psiquiatra quien concluye: “Con cabeza somos capaces de entender las emociones y buscar la solución”.

¿Son útiles las redes sociales para prevenir la obesidad?

Un estudio concluye que, aunque no permiten una reducción sostenida de peso entre los jóvenes, sí podrían facilitar la pérdida de kilos limitados a corto plazo.

Con salud, por  Andrés Lijarcio

redes_sociales_obesidad_21072016_saludigitalLas cifras son alarmantes y en los últimos años no han hecho más que aumentar activando todas las alarmas. El sobrepeso y la obesidad son catalogadas como muchos especialistas como verdaderas epidemias del siglo XXI en países de todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 había más de 1.900 millones de adultos de 18 o más años con sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. En general, durante ese año alrededor del 13% de la población adulta a nivel mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) era obesa. En lo que respecta al sobrepeso, lo padecía el 39% de los mayores de 18 años.

En este contexto, la OMS pone de relieve que la prevalencia mundial de la obesidad se ha multiplicado por más de dos entre 1980 y 2014. Un año antes, en 2013, más de 42 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad eran considerados hace tiempo un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan considerablemente en aquellos países más humildes, sobre todo en los entornos urbanos. Por su parte, en los países en desarrollo con economías emergentes, el incremento porcentual del sobrepeso y de la obesidad en los niños han sido un 30% superior al de los países desarrollados.

Como consecuencia, estas complicaciones suponen un factor de riesgo importante de enfermedades como las cardiovasculares, principalmente cardiopatías y accidente cerebrovascular, que en 2012 fueron la causa principal de fallecimiento en el mundo; diabetes; trastornos del aparato locomotor, como osteoartritis; así como algunos cánceres entre los que destacan el de endometrio, el de mama y el de colon.

En lo que se refiere a los pacientes pediátricos, la obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de estos riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

LA INFLUENCIA DE LAS REDES SOCIALES

Ante este panorama, las nuevas tecnologías en general y las redes sociales en particular influyen significativamente en la forma en la que los usuarios anuncian métodos para adelgazar o formas “eficaces” de hacer ejercicio para conseguir el peso deseado. Como en todo, la información que se puede encontrar en este tipo de plataformas es muy variada y por lo tanto no toda es fiable.

Recientemente se ha publicado un estudio sobre el uso de este tipo de herramientas, así como de aplicaciones para móviles enfocadas a la pérdida de peso en adultos jóvenes con sobrepeso y obesidad. La investigación, llevada a cabo por especialistas del The National Heart, Lung and Blood Institute del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, y publicada en la revista científica The Lancet, concluye que este tipo de tecnologías “no permiten una reducción sostenida de peso entre los adultos jóvenes, aunque podrían facilitar la pérdida de peso limitado a corto plazo”.

chica_reduccion_peso_2_21072016_saludigitalEn redes sociales como Facebook o Instagram, normalmente las que cuentan con un mayor número de usuarios jóvenes se pueden encontrar numerosas experiencias de gente que expone a través de fotografías u otro tipo de contenido la manera en la que han perdido peso. Según este estudio, este tipo de imágenes o relatos no suelen influir significativamente en el usuario que también busca una solución a determinados problemas de sobrepeso.

HISTORIAS REALES Y VIRALES

La historia de Aubrey Johansen, una chica de 25 años, se ha hecho ya viral en las redes sociales más utilizadas en todo el mundo. Con sus fotos explica cómo llegó a pesar hace un tiempo hasta 159 kilos, un hecho que puso en jaque a su salud hasta tal punto que los médicos llegaron a alertarle que, si no bajaba de peso, sólo le quedarían alrededor de 15 años de vida.

Tras someterse a una operación esta paciente llegó a perder 72 kilos, sin embargo no está contenta con el resultado. Tras la reducción de peso a través de una intervención quirúrgica, Aubrey muestra cómo ha quedado su cuerpo ahora, caracterizado sobre todo por los excesos de piel después de la reducción de grasa. Aún así, independientemente del aspecto más estético, la joven reconoce sentirse ahora más enérgica y positiva que antes.

antes_despues_21072016_saludigitalEn este tipo de redes sociales es también común encontrar casos de personas que afirman haber conseguido un cuerpo atlético en un tiempo determinado animando a los usuarios a seguir sus métodos que, a priori, usaron para conseguirlo. En estos casos, los expertos recomiendan prudencia ante la credibilidad de determinadas historias usadas a menudo por marcas comerciales concretas que buscan un fin económico y lucrativo más allá de la concienciación saludable.

APPS ÚTILES CONTRA EL SOBREPESO

A pesar de la relativa influencia que este tipo de aplicaciones puedan tener sobre alguien con intención de prevenir problemas de salud relacionados con el sobrepeso o la obesidad, los especialistas destacan que en los últimos años el auge de determinadas apps saludables es beneficioso como complemento a los hábitos de vida sana que aconsejan para perder peso o mantenerse en forma.

Precisamente en torno a este tema, la oferta disponible de apps para dispositivos móviles es amplia y en ocasiones hace complicado al usuario conocer cuáles son las mejores. El ámbito de la mHealth se configura cada vez más como una fuente de herramientas eficaces para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, así como en una mejor realización de ejercicio físico.

10 motivos para prohibir los smartphones a niños menores de 12 años

Varios expertos han alertado del riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños alegando problemas como el retraso del desarrollo y conductas agresivas en la infancia

El Diairo Vasco
ninio-smartphone--575x323El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos y varios expertos han alertado sobre el riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños. Por tanto, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría han revelado las 10 razones por las que los niños menores de 12 años no deben usar estos aparatos sin un control.

1. Obesidad infantil. El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está creciendo en los niños, por lo que deben recordar que la obesidad conlleva problemas de salud vasculares, cardíacos y la diabetes.

2. Desarrollo cerebral de los niños. El desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, con la posterior asociación con la función ejecutiva y déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos congnitivos, aumento de la impulsividad y la falta de autocontrol.

3. Retraso en el desarrollo del niño. Excederse en el uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, la alfabetización, el rendimiento académico, las capacidades y atención.

4. Alteraciones del sueño infantil. Los estudios han revelado que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos en las habitaciones, con lo que se ha observado que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. Además, esa falta de sueño afectará en su rendimiento académico negativamente.

5. Enfermedad mental. Algunos estudios han comprobado que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, déficit de atención, trastornos de vinculación, psicosis, trastorno bipolar y otros problemas de conducta infantil.

6. Adicción infantil. Varios estudios han demostrado que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías, por tanto, cuanto más usen los dispositivos móviles, más se separan de su entorno, familiares y amigos.

7. Radiación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Si bien los niños son más sensibles a este tipo de ondas que podrían ocasionar problemas futuros.

8. Sobreexposición. La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hace más explotables, vulnerables y expuestos a los abusos.

9. Conductas agresivas en la infancia. La exposición de los menores a contenidos agresivos y violentas podría alterar su conducta, ya que los niños lo imitan todo. Por tanto, se debe vigilar su uso y la navegación de los niños en las tabletas y smartphones.

10. Déficit de atención. Mantener un uso excesivo de las nuevas tecnologías podría contribuir a tener falta o déficit de atención, y disminuir la concentración y la memoria por la velocidad de los contenidos.

Los expertos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología, de los 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora al día y de 6 a 18 años, la restricción debería ser de 2 horas al día.

Además, los investigadores han coincidido en que estar demasiadas horas con el smartphone o tableta es perjudicial para el desarrollo de los niños, ya que creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Incluso, al entender que la tecnología forma parte de su vida, los niños creen que no deben sustituir el tiempo de juego o lectura de un libro con los padres o los hermanos.

Alertan de que el uso de la malla lingual para adelgazar no cumple las normas sanitarias en España

  • Se trata de una cirugía que puede presentar infecciones o inflamación severa de la lengua, advierten desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
  • Según IMEO, los centros que implantan este método podrían incurrir en delito.
  • Para implantar la malla en la lengua habría que aplicar puntos de sutura.
  • BLOG: La malla supralingual: otro despropósito adelgazante

El popular parche que se implanta en la lengua como método adelgazante, muy extendido en América Latina, no tiene las autorizaciones sanitarias necesarias para su implantación en España, ni en Europa, según ha alertado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

parche en la lengua, no tiene autorizaciones sanitarias en EuropaLa malla lingual o parche de la lengua -como comúnmente se denomina a este ‘artilugio’ destinado al tratamiento de la obesidad- en España debería tener la consideración de producto sanitario y, de acuerdo con la normativa que regula este tipo de productos, le obligaría a poseer un certificado CE de conformidad de un organismo notificado europeo que haya evaluado su seguridad y eficacia en esta indicación.
«Podrían estar incurriendo en un delito»
De acuerdo al IMEO, la reglamentación europea dicta que las empresas que comercialicen este producto en el mercado español -la mayoría de los proveedores que se anuncian en la red proceden de Venezuela y Panamá-, deben enviar una comunicación al registro establecido para ello en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) facilitando algunos datos específicos.
Algo que no se ha hecho, según fuentes de la AEMPS consultados por el IMEO que aseguran que hasta la fecha en sus registros no figura ninguna malla que se destine a estos tratamientos adelgazantes.
«Actualmente no cuenta ni con el certificado CE, ni mucho menos con los registros españoles pertinentes para poder ser implanta en territorio de los países de la Unión Europea, por lo que aquellos centros o profesionales sanitarios que la están implantando, podrían estar incurriendo en un delito», señala Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto universitario en nutrición.
Además, «estamos observando en internet que en muchas ocasiones publicitan este tratamiento como “una dieta lingual líquida”, cuando en realidad se trata de un implante quirúrgico y se tendrían que considerar las complicaciones que puede ocasionar, entre ellos infecciones de los puntos de sutura, desgarros linguales o posible asfixia nocturna a causa de una inflamación severa».

Un precio desorbitado y sin garantías

El producto que dispara la alerta sanitaria a primera vista es inocuo, según el IMEO. Este se obtiene de una malla quirúrgica con amplia utilización en medicina (por ejemplo, también se usa para corregir hernias). Sin embargo, los oportunistas han visto negocio en vender la malla de polipropileno en unidades individual, de 2x2cm el parche, a un precio desorbitado, añadiéndole todo tipo de innovaciones que podrían presentar riesgo para la salud: balines incorporados “para estimular los centros de acupuntura”, magnetos “para estabilizar la polaridad del organismo” o aprovisionándola con bordes de silicona líquida «por una mayor comodidad del paciente». A pesar de que este tratamiento se practica en algunos países de Sudamérica, Estados Unidos y España, cabe recordar que la malla lingual adelgazante como dispositivo sanitario no ha sido aprobada por la agencia estadounidense FDA (Food Drug Registration), ni por la Agencia de Salud de Canadá.

Alimentos ultra procesados motor de epidemia de obesidad en América Latina

Las ventas de alimentos procesados industrialmente, incluyendo la comida rápida y las bebidas azucaradas, han aumentado de manera constante en América Latina y están ayudando al incremento de las tasas de obesidad en toda la región, señala un informe publicado esta semana por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

Mercopress
alimentosEl nuevo informe “Alimentos y bebidas ultra-procesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, muestra que de 2000 a 2013 las ventas per cápita de estos productos aumentaron en América Latina, aun cuando las ventas de estos productos estaban disminuyendo en América del Norte. El incremento del consumo se correlaciona fuertemente con el aumento del peso corporal promedio, lo que indica que estos productos son un importante motor en el crecimiento de las tasas de sobrepeso y obesidad en la región.

“Los alimentos ultra procesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos”, dijo Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS/OMS. “Estos productos no están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Están diseñados para que se conserven por mucho tiempo en los estantes y generan deseos incontrolados de consumo que llegan a dominar los mecanismos innatos de control del apetito y hasta el deseo racional de dejar de comer. Por eso resultan doblemente perjudiciales: son casi adictivos y eso lleva aumentar el sobrepeso y la obesidad, al tiempo que sustituyen los alimentos frescos, que son la base de una dieta natural rica en nutrientes”, añadió Jacoby.

El informe examina las ventas de productos, incluyendo las bebidas carbonatadas no alcohólicas, refrigerios dulces y salados, cereales de desayuno y barras, golosinas, helados, bebidas deportivas y energéticas, jugos de frutas y vegetales, té y café embotellados, pastas para untar, salsas y comidas preparadas. De 2000 a 2013, las ventas per cápita de estos productos aumentaron un 26,7% en los 13 países latinoamericanos estudiados (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).Las ventas de los mismos productos disminuyeron un 9,8% en América del Norte.

Los datos también muestran que el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados se vincula fuertemente con el aumento de peso corporal en esos 13 países de América Latina estudiados. En los países en que las ventas de estos productos fueron mayores, incluyendo en México y Chile, la población tuvo una media de masa corporal mayor.
Donde las ventas de estos productos fueron menores y las dietas tradicionales prevalecieron -como en Bolivia y Perú- la media de la masa corporal fue menor. Sin embargo, tanto la masa corporal como las ventas de alimentos ultra-procesados, fueron aumentando rápidamente en los 13 países estudiados.

La globalización y la penetración en el mercado

Estas tendencias, según el informe, se deben a cambios en el sistema internacional de alimentos traídos por la globalización y la desregulación del mercado, que han aumentado la penetración de las corporaciones alimentarias extranjeras y multinacionales en los mercados nacionales. El informe presenta los datos de 74 países en el mundo, que muestran una fuerte correlación entre las ventas de productos de alimentación ultra-procesados y la desregulación del mercado, como lo indica el Índice de Libertad Económica.

“América Latina y otras regiones en desarrollo se han convertido en atractivos mercados para los fabricantes de alimentos industriales, especialmente cuando los mercados de altos ingresos se saturan o incluso empiezan a reducir el consumo de estos productos”, dijo Jean-Claude Moubarac, un experto en nutrición de la Universidad de São Paulo que realizó el estudio encargado por la OPS/OMS. “Estos mercados están expandiendo debido al crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de los ingresos. Pero el comercio de los países, las políticas fiscales y de regulación son igualmente importantes. Ellos determinan la fijación de precios, la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos. Junto con la comercialización y los cambiantes estilos de vida, estos son los principales factores determinantes de lo que la gente elige para comer”, explicó.

Invertir la tendencia

Para frenar el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados y las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso en América Latina, el informe recomienda que los gobiernos, la comunidad científica y las organizaciones de la sociedad civil apoyen e implementen políticas para proteger y promover la elección de alimentos saludables. Estas políticas pasan por campañas de información y educación, pero también por la aprobación de normativa sobre precios, incentivos, agricultura y comercio para proteger y promover la agricultura familiar, los cultivos tradicionales, la inclusión de los alimentos frescos de origen local en los programas de almuerzo escolar, y la promoción de las habilidades domésticas de preparación de alimentos y cocinar. Estas medidas están en consonancia con el Plan de Acción para la Prevención de la obesidad en niños y adolescentes de la OPS/OMS que se aprobó en 2014 y también llama a establecer límites estrictos a la comercialización de productos alimenticios poco saludables para los niños.

“No es demasiado tarde para cambiar estas tendencias”, afirmó Jacoby. “Las culturas alimenticias basadas en las comidas en familia y en alimentos no procesados o mínimamente procesados viven y gozan de buena salud en América Latina, aunque enfrentan una seria amenaza debido a la comercialización muy agresiva y a los cambios en el estilo de vida”, añadió. “Necesitamos consumidores educados para crear demanda de alimentos mejores y más saludables, y necesitamos que los gobiernos desempeñen un papel activo en la creación de este tipo de sistemas a través de reglamentos e incentivos. Estas acciones son fundamentales para revertir el impacto negativo en la dieta y la salud de la globalización”, concluyó.

Datos clave:

• En volumen, las ventas de productos ultra-procesados de alimentos y bebidas aumentaron un 48% entre 2000 y 2013 en América Latina, en comparación con 2,3% en América del Norte.
• Las compras de comida rápida per cápita aumentaron casi un 40% entre 2000 y 2013 en América Latina, basándose en datos de los 13 países estudiados. Estas compras se incrementaron en un 100% o más en Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana y Perú.
• A partir de 2013, los brasileños y peruanos eran los mayores consumidores de comida rápida en América Latina, con 10 veces más compras que Bolivia (aunque se quedan muy por detrás de Canadá y Estados Unidos).
• América Latina es el cuarto mayor mercado del mundo en ventas per cápita de productos alimenticios y bebidas ultra-procesadas, después de América del Norte, Oceanía y Europa Occidental.
• En América Latina, las ventas per cápita de productos ultra-procesados crecieron más rápido en Uruguay (146%), Bolivia (130%) y Perú (107%). La mayor parte del aumento fue en la venta de bebidas azucaradas.
• Las ventas totales de bebidas gaseosas se duplicó en América Latina entre 2000 y 2013, llegando a 81 mil millones de dólares y superando las ventas de refrescos en América del Norte.
• Canadá y Estados Unidos se sitúan en el primer y segundo lugar en ventas per cápita anuales de alimentos y bebidas ultra-procesadas entre los 80 países en todo el mundo para los que se dispone de datos. México ocupa el cuarto lugar, y Chile, séptimo.
• En América Latina, dos empresas multinacionales captan dos tercios de todas las ventas de bebidas gaseosas y aperitivos dulces y salados.

Citar las calorías en las botellas alcohólicas, medida deseable

Las etiquetas de este tipo de bebidas resultan pobres e incomprensibles para el público, y deberían incluir información nutricional, según los expertos consultados
Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
bebidas alcoholicasEl pleno del Parlamento Europeo se mostraba a favor, a finales de abril, de que el etiquetado de las bebidas alcohólicas que se comercialicen en la Unión Europea incluya información sobre su contenido calórico. Tal y como recogió entonces correofarmaceutico.com, en una resolución aprobada a mano alzada en Estrasburgo (Francia), los eurodiputados han encargado a la Comisión Europea que explore estas opciones y presente propuestas, como muy tarde, en 2016.

Un artículo de opinión publicado en el último número del British Medical Journal ha removido las aguas de nuevo. En éste, Fiona Sim, presidenta de la Royal Society for Public Health británica (Londres), señala que las «bebidas alcohólicas contribuyen a la obesidad y deberían incluir un recuento obligatorio de calorías».

CF ha consultado a un experto en obesidad y otro en salud pública sobre los beneficios de una medida de este calibre, llegando a la conclusión de que aportaría una información valiosa tanto para el público general como para los profesionales sanitarios.

«El etiquetado de las bebidas alcohólicas es muy pobre y sería deseable que se ampliara esta información y fuera más comprensible y explícita para la mayor parte del público. En cualquier producto alimentario hay muchos datos nutricionales en la etiqueta y no sucede lo mismo con el alcohol, que en España se vende en tiendas de alimentación», reclama Joan Ramón Villalví, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) y conocedor de las políticas relacionadas con bebidas alcohólicas. Además, «el volumen de alcohol debería estar más legible en la etiqueta».
Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), considera que «esta iniciativa es completamente favorable, pues nos permitiría a los especialistas recibir un apoyo añadido sobre las recomendaciones de bebidas alcohólicas, concienciando a nuestros pacientes y a la población en general sobre su consumo moderado y responsable».

Villalví sostiene que «el público ignora la cantidad de calorías que comportan las bebidas alcohólicas. Si es un combinado con licor, su contenido calórico todavía es más alto». Al respecto, Bravo cree «firmemente que si el consumidor conociera estas calorías reduciría la ingesta considerablemente, al añadir el efecto negativo del sobrepeso y la obesidad al efecto nocivo del exceso de alcohol».

Además, de llegar a aprobarse esta medida, «podremos seleccionar entre la amplia oferta de bebidas aquéllas que se pueden consumir con más frecuencia. Es el caso del vino tinto, que aporta grandes beneficios para la salud si se consume en una cantidad de entre una y dos copas diarias. En el polo opuesto se hallan las denominadas bebidas espirituosas, que triplican las kilocalorías del vino sin aportar prácticamente ningún micronutriente -lo que se conoce como calorías vacías-«.

Marcar pautas
En opinión de Bravo, «es un error prohibir el consumo de las bebidas espirituosas, pues la población seguirá disfrutando de ellas». Por eso, el portavoz del IMEO se inclina por «marcar una pauta para que aquellas personas que deseen seguir un estilo de vida más saludable pero sin renunciar a éste hábito puedan hacerlo. En este caso, una copa semanal sería un consumo adecuado».

La regulación de alcohol y conducción como ejemplo exitoso

A. C. M. ¿Qué iniciativas en materia de alcohol están funcionando mejor? “El cambio en la regulación de alcohol y conducción es un ejemplo de éxito. Tenemos estudios recientes que muestran que la mayor exigencia en los controles de alcoholemia ha hecho que disminuyan los accidentes de tráfico”, afirma a CF Joan Ramón Villalví, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). El experto en políticas relacionadas con el alcohol recuerda que las industrias (la patronal del vino, la de la cerveza y la de los licores) han sido muy poderosas evitando los últimos intentos de modificaciones regulatorias. Por ello, entre los retos para la salud pública en este campo se encuentran todavía el de regular la publicidad, que es muy intensa, y los canales de difusión. “En España, el acceso y la disponibilidad del alcohol son muy grandes, lo que se refleja en el botellón.”, señala Villalví. Y es que “muchas tiendas de ultramarinos abren toda la noche. Hay comunidades autónomas que han regulado el horario de venta de alcohol y otras que no lo han hecho. Y de las comunidades que lo han regulado, algunas lo cumplen y otras no. Se trata de un tema complejo”, concluye el miembro de Sespas.

La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcar para combatir la obesidad

Radio Aragón / Reuters

Los adultos y niños deben reducir la cantidad de azúcar que consumen a diario, tanto en las bebidas gaseosas como en los alimentos dulces, para disminuir los riesgos de obesidad y caries dental, dijo la Organización Mundial de Salud.

Esta nueva recomendación de la OMS ha suscitado polémica en la sociedad y en los medios de comunicación, ya que la gran mayoría del azúcar consumido proviene de la industria alimentaria y el documental Fed Up ya puso el problema del azúcar escondido en el punto de la mira.

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que muchas veces los productos light o de 0% no son libres de azúcar, porque utilizan edulcorantes que también aportan calorías o tienen 0% grasas y  no azúcares.

Los expertos a nivel mundial coinciden que para prevenir los altos índicces de sobrepeso y obesidad, hace falta de medidas drásticas. Entre ellas, la de disminuir a menos del 10 o hasta 5 por ciento la cantidad de ingesta diaria de energía, unos 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar para los adultos que es aproximadamente la mitad de la tasa actual que se consume en Estados Unidos y Sudamérica, dijeron a Reuters expertos de la OMS.

«Tenemos sólidas pruebas de que mantener la ingesta de azúcar a menos del 10 por ciento del total de energía ingerida reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries», subrayó Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

Las recomendaciones de la OMS a los ministerios de salud se refieren a la glucosa y la fructosa, además de la sacarosa, añadidos a los alimentos procesados y bebidas, así como al azúcar que está presente de forma natural en la miel, en los jarabes y en los zumos de frutas.

La media actual en los países de Norteamérica y Centroamérica es de 95 gramos diarios por adulto, en América del Sur es de alrededor de 130 gramos y en Europa Occidental alrededor de 101 gramos», dijo Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

«Una sola lata de refresco endulzado con azúcar contiene hasta 40 gramos (alrededor de 10 cucharaditas) de azúcar», dijo la OMS.

Los ‘peligros’ de trabajar de noche: aumenta el riesgo de engordar

Europa Press, Ecodiario El Economista
trabajar-noche-gettyDesempeñar una actividad profesional durante la noche y, por lo tanto, dormir en horario matinal provoca que quemen menos energía durante un periodo de 24 horas que los trabajadores con un horario normal, incrementando así su riesgo de aumento de peso y obesidad, según concluye un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos.

Los investigadores han sabido que las personas que trabajan y, por lo tanto comen, durante la noche cuando sus cuerpos están preparados biológicamente para dormir son propensos a subir de peso, pero hasta ahora no estaban claras las razones.

En el nuevo estudio, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ 14 adultos sanos pasaron seis días en Centro de Investigación Clínica y Traslacional del Hospital de la Universidad de Colorado. Durante los dos primeros días, los participantes siguieron un horario normal de dormir por la noche y permanecer despierto durante el día y luego pasaron a un horario de trabajo por turnos durante tres días, inviertiendo sus rutinas.

«Cuando las personas estuvieron en un horario de trabajo por turnos, su gasto diario de energía se redujo y, a menos que disminuyeran su ingesta de alimentos, esto por sí solo podría conducir a un aumento de peso», señala Kenneth Wright, director del Laboratorio del Sueño y Cronobiología de la Universidad de Colorado y autor principal del artículo.

Durante el experimento, se controlaron cuidadosamente las comidas de los participantes y se les dio la cantidad de comida que normalmente necesitan tomar en casa para mantener su peso. Cuando los participantes pasaron al horario de trabajo por turnos, el momento de las comidas cambió, pero la cantidad total de calorías se mantuvo igual.

Los participantes tuvieron la misma oportunidad de dormir ocho horas, independientemente de si esas horas eran durante el día o la noche. Los investigadores detectaron que la energía diaria total utilizada por los participantes disminuyó cuando estuvieron en un horario de trabajo por turnos.

Probabemente, esa reducción estaba vinculada a la falta de correspondencia entre las actividades de la persona y su reloj circadiano, según Wright. Los seres humanos han evolucionado para estar despiertos y, por lo tanto, comer, cuando hay luz en el exterior y dormir cuando está oscuro, de forma que, en gran parte, el reloj circadiano humano se establece por la exposición a la luz solar.

Relojes circadianos

Los relojes circadianos de las personas pueden cambiar con el tiempo, incluso radicalmente, por ejemplo, con el uso de luces artificiales, pero, como los trabajadores por turnos suelen llevar un horario diurno en sus días libres, sus relojes biológicos no cambian para adaptarse a sus horarios de turno de noche. «El trabajo por turnos va en contra de nuestra biología fundamental», sentencia Wright, también profesor asociado de fisiología integrativa.

«El trabajo por turnos requiere que nuestro tiempo biológico se produzca por la noche y nuestra noche biológica sea durante el día, y eso es muy difícil de lograr debido a que el sol es una potente señal. Podemos tener algún cambio en nuestro reloj -un par de horas- pero entonces en los días libres, se vuelve al horario normal. De esta forma, los trabajadores por turnos nunca se adaptan», alerta.

El equipo de investigación se sorprendió al encontrar que los participantes en el estudio quemaban más grasa cuando dormían durante el día, en comparación a cuando dormían por la noche. No está claro por qué sucedía, pero Wright cree que es posible que la quema de grasa adicional se desencadenara el día de transición entre un horario de día y un horario nocturno.

En ese día, los trabajadores por turnos a menudo echan una siesta por la tarde para prepararse para el primer turno de noche, pero en total, por lo general, están despiertos más horas de lo habitual y, por lo tanto, queman más energía. La necesidad de una demanda adicional de energía puede hacer que el cuerpo comience a quemar grasa, plantea Wright.

Se necesita más investigación para determinar si el fenómeno de la quema de grasa sucedería entre los trabajadores por turnos reales, cuya dieta no es extricamente controlada, añade Wright. Por ejemplo, las personas que trabajan por turnos pueden comer más calorías en el día de transición -una opción no disponible para los participantes del estudio-, lo que podría eliminar la necesidad de que el cuerpo comience a quemar grasa.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que este colectivo puede ser propenso no sólo a aumentar de peso sino también a que cambie la composición de la grasa y la masa muscular de sus cuerpos. Wright advierte que a pesar de que los participantes quemaron más grasa inicialmente, esto no daría lugar a una pérdida de peso total porque el gasto de energía durante los tres días de trabajo por turnos fue menor.

Este científico señala que se necesita más trabajo antes de hacer recomendaciones concretas sobre la forma de mejorar la salud de los trabajadores por turnos, pero el nuevo estudio proporciona un punto de partida. «Lo que podemos decir es que tal vez sea más importante que los trabajadores por turnos lleven una dieta saludable, así como practicar una buena cantidad de actividad física», aconseja.