¿Cómo ahorrar en la cesta de la compra si quiero hacer dieta?

  •  iAhorro.com, el comparador bancario líder en España que ayuda al usuario a la hora de economizar en los gastos habituales, ha comprado 32 alimentos en seis supermercados diferentes (Mercadona, DIA, Alcampo, Eroski, Carrefour, Hipercor) y ha encontrado una diferencia en la cesta de la compra de hasta 22,2 euros.
  • Elegir bien lo que se compra en cada supermercado nos puede ayudar a seguir una dieta sin gastar mucho dinero.

 

Con el verano a la vuelta de la esquina es hora de cuidarse.  La alimentación es clave para perder esos kilos que nos sobran, por eso es muy importante saber hacer la cesta de la compra. ¿Qué puedo comer? ¿Son más caros los alimentos sanos? ¿Es posible hacer dieta sin gastarse un dineral?

Con el fin de dar respuesta a estas preguntas hemos preparado este informe en el que ofrecemos cuatro ejemplos de menús para ponerse a dieta y una comparativa de precios de los 32 alimentos que componen esta cesta de la compra para dos semanas. Para recopilar los datos, hemos consultado los precios de estos alimentos en las webs de los supermercados: Mercadona, Eroski, DIA, Hipercor, Alcampo y Carrefour.

La cesta de la compra se lleva aproximadamente el 20% del presupuesto mensual, por eso comparar los precios es muy importante para ahorrarse unos eurillos a final de mes. En la gráfica 4 (al final del informe) podemos ver que en la misma cesta de la compra nos podemos ahorrar hasta 22,2 euros, según se haya hecho la compra en una super o en otro.  El monto total de estos 32 alimentos nos ha costado 65,46€ en Mercadona, 71,89€ en Alcampo, 73,01€ en DIA, 75,95€ en Carrefour, 80€ en Eroski y 87,66€ en Hipercor.

La crisis ha aumentado las ventas de productos más baratos

“En Europa la crisis ha empujado a los consumidores a buscar productos más baratos, y, en consecuencia, menos nutritivos. Una de cada dos personas en nuestro país sufre problemas de obesidad o sobrepeso y más de una cuarta parte de la población encuentra dificultades para llegar a fin del mes”, señalan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Además, en 2017, según un informe de Nielsen 360, el precio de los productos frescos se incrementó un 2,8%. Todos ellos costaron de media más que doce meses atrás, siendo el pescado el que más se encareció, un 5,8%.

Desde el IMEO apuntan que en los últimos años han aumentado las ventas de pizzas, zumos envasados y refrescos con altos niveles de azúcar, bollería industrial y precocinados de poco precio, pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados, lo que puede repercutir en un incremento de los casos de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Qué tiene que tener nuestra cesta de la compra sana

“Lo primero que hay que hacer es reducir los alimentos procesados y eliminar los ultraprocesados. Los alimentos procesados son aquellos alterados por la adición o introducción de sustancias como aceite, azúcar, sal y/o aditivos, o que son transformados por diferentes métodos de conservación como salazón, encurtido, ahumado o curado. El objetivo de estos tratamientos es que sean más duraderos y más apetecibles, pero a la vez el producto que resulta se reconoce como una versión del alimento original. Entre ellos están: los frutos secos salados, el pescado ahumado, las verduras enlatadas, las frutas en almíbar, etc.”, explica la Doctora Emilia Cancer, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

La doctora Emilia Cancer ha diseñado cuadro modelos de menús diarios para saber qué tipo de alimentos deberíamos comprar si estamos pensando en seguir una dieta.

Esta experta de la SEEN destaca que para seguir unos hábitos de alimentación saludables hay que tomar como referencia las recomendaciones de la DIETA MEDITERRÁNEA. “Una dieta que incluya principalmente alimentos de origen vegetal, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y harinas integrales de cereales. Lácteos desnatados para los adultos, mejor pescado que carne (y dentro de las carnes, mejor las que tienen menos grasa), y aceite de oliva como principal fuente de grasa”, apunta.

¿Es la cesta de la compra sana más cara?

“La cesta de la compra de una persona que sigue hábitos saludables no debería ser más cara siempre y cuando sepa hacer la compra. Los productos procesados pueden ser una ayuda, pero han mostrado muchas veces no tener una buena calidad nutricional por lo tanto no consiguen el objetivo de una alimentación saludable”, señalan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Emilia Cancer afirma que hay alimentos como la verdura, la fruta o el pescado que son fundamentales en una alimentación saludable, pueden resultar caros para algunos bolsillos. “Se puede ahorrar si se compran las frutas de temporada, las verduras congeladas, o los pescados ultracongelados. Además, en relación con el consumo de alimentos proteicos no debemos olvidar que los huevos constituyen la mejor fuente nutricional de proteínas de alto valor biológico (y curiosamente es de las más baratas) y las legumbres, aunque el valor biológico de sus proteínas es algo menor pueden complementarse con cualquier cereal (arroz, pan, etc.) y constituyen la mejor fuente nutricional de fibra”, explica la doctora.

Los productos sustitutivos sí que aumentan el precio de la cesta de la compra

“Si pensamos en los productos destinados a dietas de adelgazamiento como pueden ser las barritas sustitutivas o los suplementos, se trata de productos caros sobre todo si comparamos el “precio de la caloría” con respecto a productos frescos. Estos productos solo se centran en la pérdida de peso (cuando lo consiguen) pero no en la reeducación de hábitos alimentarios que es lo esencial para no volver a estar a dieta. Así que se trata de dinero perdido, ya que muchas veces se recupera el peso y en algunas ocasiones en mayor proporción”, destacan desde la OCU.

Los alimentos frescos es una tipología de productos que más variabilidad de precios ofrecen entre distintos establecimientos. “Según nuestros estudios las diferencias entre unos supermercados u otros pueden ser de más del 100%. Por tanto, comprando en un supermercado con precios bajos en los productos frescos reduciremos el precio de seguir una dieta. También los productos integrales son más caros, de ahí nuestra reivindicación de disminuir el IVA de estos productos”, comentan desde la Organización de Consumidores.

 

Cómo ahorrar en la cesta de la compra saludable

El verano es un buen momento para ponerse a dieta porque el calor invita a comidas más ligeras y con menor densidad calórica.  Una opción es comprar en charcuterías y pescaderías ya que el vendedor nos ayudará a escoger mejor el género al mejor precio. “Para carnes, aves y pescados podemos comprar piezas enteras y pedir que nos la corten para poder congelar y así tener género para más tiempo. Comprar en estos puestos nos permite adecuar las cantidades a nuestras necesidades. Los envases o las porciones que sugieren los productos procesados no siempre se ajustan a la realidad, esto supone o comer de más o tirar alimentos. El desperdicio también es una vía de pérdida de dinero”, apuntan desde la OCU.

Lista de consejos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad

  1. Buscar un supermercado económico cerca de casa hace que podamos prescindir del coche y ahorrar en gasolina. Además, es bueno para el medioambiente.
  2. Llevar siempre la lista de compra hace que nos centremos en lo que necesitamos. Nos lo agradecerá el bolsillo y también la salud.
  3. Ir sin hambre hace que se nos antojen menos cosas y ayuda a resistir a la compra compulsiva. Cuando el apetito manda, solemos decantarnos por comida preparada, como pizzas, bollos, bebidas azucaradas o alimentos precocinados de poco precio pero escasa calidad e índices calóricos muy elevados.
  4. Ir sin prisa es primordial para poder procesar mejor la información del etiquetado: cantidad, precio, marca, fecha de caducidad, contenido y valor nutricional, calorías, grasas, etc. y escoger el producto más indicado para nuestras necesidades.

5.Planificar la compra de los menús semanales para no tirar las sobras. Si la unidad familiar se compone por una o dos personas, no necesitamos grandes cantidades. Podemos dar un buen uso de las monodosis y comprar packs de tres o cuatro lonchas de embutido o postres unitarios. Las tostadas integrales duran mucho más que una barra de pan y, además, nos permite controlar las cantidades.

  1. Comprar la verdura y la fruta a última hora de la tarde. En algunos mercados o supermercados suelen hacer muy buenas ofertas a éstas horas para no tirar el sobrante y lo podemos aprovechar.
  2. Comprar los yogures de medio litro en lugar de en raciones individuales. Este envase sale más económico, siempre y cuando no lo comamos de una sola vez.
  3. Comprar los no perecederos –leche, aceite, latas de pescado, botes de verdura, galletas…– en gran cantidad cuando hay buenas ofertas.
  4. Comprar los productos frescos por unidad. Si necesitamos dos manzanas o dos filetes, ¿porque llevarnos un kilo o más? A fin y al cabo comprar un producto fresco tiene sentido sólo cuando se consume al poco tiempo.
  5. A veces el formato ahorro «50% más», o familiar no es más barato que los envases más pequeños.
  6. Ojo con las cosas de 1 euro. Muy probable el kilo sale a 10 euros, que no es nada barato. También se utiliza este truco para «abaratar visualmente» los productos de panadería, con precio de 100 gramos.
  7. Las legumbres engordan menos que los hidratos y cuestan más o menos lo mismo. La regla de oro que debemos utilizar, si no se quiere engordar, es más lentejas y menos arroz.
  8. El pescado es caro, pero necesario porque es fuente de Omega 3 y previene de enfermedades del corazón. Los nutricionistas recomiendan comer pescado 2 o 3 veces a la semana. Si no se quiere gastar en jurel, salmón, arenque, bacalao y mariscos, se puede optar por pescados asequibles como la panga o el atún enlatado.
  9. Cuidado con el envase antes de pesar el producto. Estos papeles tan gruesos de estraza pesan unos 20 o 30 gramos, y según lo que uno compra, le puedan cobrar el papel o el envase de plástico a precio de embutido, carne o pescado.
  10. Llevar siempre la bolsa de la compra. Es quizás el ahorro menos significante, ya que se ahorran sólo unos céntimos, pero la sensación de que cuidas el planeta no tiene precio.

 

 

¿Salimos a cenar o encargamos comida? Cuidado con los ftalatos

Las personas que suelen comer fuera de casa tienen unos niveles mucho más elevados de ftalatos, compuestos químicos asociados a un impacto negativo sobre la salud

ABC

Los ésteres de ácido ftálico de ‘ftalatos’ son un grupo de compuestos químicos comúnmente empleados en el empaquetamiento industrial. Concretamente, estos ftalatos se usan como plastificadores, es decir, se añaden a los plásticos para incrementar su flexibilidad, por lo que se utilizan de forma masiva en la fabricación de productos tan variados como los esmaltes para uñas, los perfumes y los pesticidas. Y también en los envases en los que se empaquetan los alimentos tanto crudos como ya preparados. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que los ftalatos alteran las hormonas humanas y, por tanto, suponen un grave riesgo para la salud tanto de los menores como de los adultos. De hecho, el Congreso de Estados Unidos prohibió ya en 2008 su uso en la fabricación de juguetes infantiles. Entonces, y dado que pueden pasar desde los envases a los alimentos, ¿corremos el riesgo de exponer nuestro cuerpo a los ftalatos por el simple hecho de comer? Pues sí. Y como advierte un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), esta exposición es mucho mayor en caso encargar la comida ya preparada o de comer fuera de casa, pues la comida de los restaurantes, cafeterías y locales de comida rápida parecen tener unos niveles mucho más elevados de ftalatos. O así sucede, cuando menos, en Estados Unidos.

Como explica Ami Zota, co-autora de esta investigación publicada en la revista «Environment International», «nuestros resultados muestran que las comidas preparadas en el propio domicilio presentan una menor probabilidad de contener altos niveles de ftalatos, compuesto químicos asociados a problemas de infertilidad, complicaciones en el embarazo y otros efectos negativos sobre la salud. Así, nuestro estudio sugiere que salir a cenar fuera podría ser una fuente importante y hasta ahora no reconocida de exposición a los ftalatos, cuando menos en el caso de la población estadounidense».

Sobre todo en menores

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los resultados de los análisis de orina realizados entre los años 2005 y 2014 a 10.253 menores y adultos con motivo de su participación en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NANHES). Y más concretamente, se fijaron en los niveles de ftalatos en función del origen de los alimentos consumidos en las 24 horas previas al análisis de orina y, sobre todo, de que los participantes hubieran salido o no a cenar en la noche anterior, ¿cuántos participantes habían cenado fuera de casa esa noche? Pues ni más ni menos que un 61%.

Los resultados mostraron que, con independencia de la edad, las personas que cenaron fuera de casa tenían unos niveles significativamente superiores de ftalatos que aquellas que lo hicieron en casa. Y asimismo, que los participantes con mayores niveles de ftalatos fueron los adolescentes. ¿La razón? Su ‘preferencia’ por la denominada ‘comida rápida’, lo que provocó que sus concentraciones de ftalatos fueran hasta un 55% superiores a los de los adolescentes que cenaron es sus casas.

Preparar la comida en casa es una vía para limitar la exposición a los ftalatos

Y llegados a este punto, ¿cuáles fueron los alimentos asociados con los mayores niveles de ftalatos? Pues básicamente, los bocadillos, los sándwiches y las hamburguesas, pero solo los preparados fuera del domicilio. De hecho, e independientemente de su edad, los participantes que consumieron estos productos en restaurantes, cafeterías y locales de comida rápida mostraron unos niveles de ftalatos hasta un 30% superiores.

Como indica Julia Varshavsky, directora de la investigación, «las mujeres embarazadas, los niños y los adolescentes son los más vulnerables a los efectos tóxicos de los compuestos químicos que alteran las hormonas, por lo que es importante encontrar la manera de limitar su exposición a los mismos. Así, es necesario realizar estudios para encontrar las intervenciones más efectivas para eliminar los ftalatos de los suministros de alimentos».

En casa, como en ningún sitio

Un estudio dirigido por Ami Zota y publicado hace un par de años ya alertó que las personas que consumen mayores cantidades de comida rápida tienen unos niveles hasta un 40% superiores de ftalatos que el resto de la población. Sin embargo, parece que esta mayor exposición no es exclusiva de la comida rápida, sino que es común a todos los locales de restauración. Y es que además del derivado de los envases, los alimentos de estos locales tienen mayor probabilidad de contener ftalatos procedentes de los guantes que utilizan los trabajadores para manipular los alimentos, de los envases de la comida ‘para llevar’ y de muchas otras fuentes.

Entonces, ¿qué se puede hacer para minimizar esta exposición a los ftalatos? Pues los autores tienen una sugerencia que, si bien más laboriosa, resulta mucho más sana –y en muchos casos, más económica–. Como concluye Ami Zota, «las comidas preparadas en casa constituyen una manera para limitar la exposición a estos compuestos nocivos. Además, preparar la comida en casa representa una doble victoria para los consumidores. Y es que estos alimentos caseros son una buena vía para reducir los azúcares, las grasas nocivas y la sal. Y como sugieren nuestros resultados, parece no tener tantos ftalatos como las comidas de los restaurantes».

Alimentos con vitamina E

CuidatePlus, por Silvia García Herráez
La vitamina E, comúnmente llamada vitamina de la juventud vitamina del corazón,es una de las cuatro vitaminas liposolubles que necesita el organismo. La vitamina E natural contiene  cuatro tocoferoles y cuatro tocotrineoles. Estos últimos, se distinguen por sus tres enlaces dobles. Tienen más enlaces insaturados y así penetran con mayor facilidad en las células.

Andrea Marqués, directora del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) señala que “esta vitamina previene el deterioro que supone el paso de los años en los músculos, piel, nervios y células sanguíneas; así como evita que en las arterias se deposite el colesterol provocando patologías como la arteriosclerosis u otras enfermedades cardiovasculares”. Por su parte, Emilia Cancer Minhot, especialista de Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario de Fuenlabrada, en Madrid, apunta que “a pesar de su efecto antioxidante, los estudios existentes hasta el momento sobre su papel preventivo en la enfermedad cardiovascular, en el cáncer o en la catarata, han llegado a la conclusión de que no existe asociación entre la ingesta de la vitamina y una disminución del riesgo cardiovascular (padecer infarto de miocardio, o ictus) , ni existe efecto preventivo sobre el cáncer o el desarrollo de cataratas”.

Por otro lado, se ha planteado que la vitamina E pueda tener un papel preventivo en determinadas situaciones clínicas como la enfermedad de Alzheimer, la demencia senil, la pérdida de masa ósea o la resistencia a la insulina (presente en la diabetes mellitus). Sin embargo, Cancer afirma que “no se recomienda tomar suplementos de vitamina E para prevenir la aparición de enfermedades”.

La ingesta diaria recomendada es de 15 o 20 miligramos, aunque esta cantidad puede variar según las necesidades de cada persona. “Si notara alguno de estos síntomas como fatiga después de realizar ejercicio moderado, lenta recuperación de heridas, pérdida del tono muscular, infertilidad, entre otras, podría tener déficit de esta vitamina”, señala Marqués. Sumado a esto, Cancer detalla que “los requerimientos de la vitamina, aumentan en situaciones como con las enfermedades hereditarias como la abetalipoproteinemia o en la anemia hemolítica congénita”.

Aceites vegetales, fuente de mayor contenido de vitamina E

La vitamina E está ampliamente distribuida en la naturaleza, pero los alimentos que tienen un mayor contenido, según citan ambas especialistas en Nutrición son:

  1. Aceite de girasol (48mg/100g) y pipas de girasol (37,8mg/100g): el aceite de girasol contiene casi 10 veces más de cantidad de vitamina E que el aceite de oliva.
  2. Frutos secos como las avellanas (26mg/100g), las almendras (20mg/100g) o las nueces (10,94mg/100g): sólo necesitamos un par de puñados de avellanas, nueces o almendras para tener las necesidades diarias cubiertas. La expertas recomiendan omarlas preferiblemente naturales o tostadas. Podemos incluir un puñado a media mañana y otro en la merienda.
  3. Pipas de calabaza (13,66mg/100g): también tienen niveles considerables, aunque menores que la almendra y avellana. Podemos incluirlas en  ensaladas.
  4. Germen de trigo (22mg/100g): se puede tomar en el desayuno mezclado con un yogur desnatado o remojado en leche desnatada. También podemos encontrarlo a modo de suplemento y consumirlo en el desayuno en pacientes que tengan niveles muy bajos de vitamina E.
  5. Jengibre en polvo (18mg/100g): se puede tomar en infusiones con agua y edulcorante, evitando el azúcar, entre horas. También podemos usarlo al natural para cocinar, aunque en este caso su aporte será menor.

Cancer también señala que esta vitamina se encuentra en las verduras de hoja verde como las espinacas, el brócoli, las hierbas aromáticas o en la pimienta.

Además, Marqués aclara que “la ingesta de vitamina C (presente en frutas como el kiwi, las fresas, la naranja o el pimiento) favorece la absorción de la vitamina D. Por otro lado, la ingesta de grasas trans (presentes en productos industriales) y el consumo simultáneo con hierro (presente en carnes, pescados, mariscos, vísceras) y magnesio (presente en  verduras de color oscuro, legumbres y cereales) pueden disminuir la absorción de vitamina E”.

Para poder lograr el aporte de las vitaminas y minerales que necesita nuestro organismo para su correcto funcionamiento, Cancer señala que “basta con seguir un estilo de vida saludable, que incluya un patrón alimentario de tipo mediterráneo, además de hacer ejercicio físico de manera regular y si es posible, al aire libre. Entendiendo como alimentación saludable aquella que, siendo variada, incluya principalmente alimentos de origen vegetal, mejor pescado que carne; y consumir lo menos posible alimentos ricos en azúcar, grasas saturadas, sal y/o alcohol.

La dieta vegana de Clara Lago

La actriz ha cumplido un año siguiendo este tipo de alimentación que practica por convicción y motivos personales

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Cada día son más las mujeres y celebrities que se apuntan a una dieta vegana. ¿La última en celebrar que lleva un año siguiendo este plan de alimentación? La actriz Clara Lago, quien tanto por convicción como por cuestiones personales se ha convertido en su fan número uno. ¡Te contamos qué alimentos y platos no faltan en la mesa de la protagonista de «Ocho apellidos vascos» y en qué consiste la dieta vegana!

Sabemos que la actriz Clara Lago está cada vez más implicada en causas relacionadas con la protección del medioambiente. De hecho, junto a su pareja Dani Rovira, han creado juntos la Fundación Ochotumbao para dar visibilidad a distintas asociaciones que luchan por las personas, los animales y el medioambiente.

Pues bien, en ese sentido, tiene toda la coherencia que Clara Lago acabe de celebrar por todo lo alto que lleva un año siguiendo una dieta vegana por conciencia medioambiental como ella misma ha reconocido además de porque vio unos documentales en los que se prometió que iban a cambiar sus hábitos a la hora de alimentarse.

Para celebrar su primer cumpleaños como vegana, la actriz aparece en su cuenta de Instagram colgando una foto en la que aparece disfrutando de un bol de arroz integral con verduras bajo el hashtag #mundoveganomundomássano y otros por el estilo.

Además, descubrimos que Clara Lago es fan de los cereales integrales, de las leches vegetales y los quesos de soja con especias, los frutos secos y proteínas vegetales como la quinoa. Y si hay un alimento que no falta en su nevera ni en sus desayunos es el aguacate que declina de todas las maneras posibles, como snack, en tostadas y con gomasio, el aderezo de moda entre las fit girls o chicas healthy.

Además, adivinamos a través de sus fotos de Instagram que incluso en sus picoteos no faltan los panes con semillas, vegetales y frutas ricas en antioxidantes…

¿En qué consiste la dieta vegana de Clara Lago?

La dieta vegana se basa en la ingesta de verduras, frutas y alimentos frescos, vegetales de hoja verde, aceite de oliva, leches de frutos secos, semillas, legumbres, cereales, nueces… excluyendo alimentos que no derivan de animales. Además, los veganos no comen ningún tipo de carne ni pescado, ni huevos ni lácteos.

Las ventajas de la dieta vegana son múltiples. Entre otras, al no comer productos de origen animal ni altos en grasa ni colesterol, disminuye el riesgo de padecer enfermedades. Eso sí, siempre se debe controlar la ingesta de vitamina B12, incluso a través de complementos, calcio y hierro para suplir su déficit o carencias derivadas de esta dieta.

La dieta vegana tiene sus defensores y detractores y algunos lo califican como postureo o incoherencia cuando muchos de los que se consideran veganos, no excluyen alimentos de origen animal como el queso, la leche, los huevos o la miel.

La actriz Clara Lago así se une a la lista de celebrities que siguen una dieta vegana tras informarse sobre el trato que reciben los animales y cada vez se les hace más difícil comer alimentos de origen animal como Miley Cyrus, Jared Leto, Adele, Natalie Portman o Ariana Grande que ya han hecho del veganismo su filosofía de vida.

Según una investigación sueca, en 2050 la gran mayoría de la población mundial será vegetariana debido al aumento demográfico y a la escasez del agua. Se calcula que hay unos 40.000 veganos en España, muy lejos de países como Italia (el segundo del mundo con un 10 por ciento) o la India, el número uno.

Entre otras de sus ventajas, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad destaca «la menor incidencia de distintos tipos de cáncer (pulmón, próstata, mama y colon) en los individuos que mantienen este tipo de dieta debido al alto contenido en fibra y a la elevada presencia de pigmentos vegetales antioxidantes como beta carotenos o licopeno. Sin embargo, se requiere una correcta educación nutricional para evitar ciertas carencias en los niveles de proteínas, hierro, calcio, vitamina D, vitamina B-12, zinc u omega 3».

Además, si queremos adelgazar con una dieta vegana, debemos controlar la ingesta de azúcares sencillos y la distribución de los distintos tipos de carbohidratos a lo largo del día. De otra manera corremos el riesgo de que, aunque la ingesta calórica global sea menor que en otras dietas, se formen depósitos de grasa derivados del exceso de glucosa y glucógeno almacenado.

‘Dieta Cenicienta’, el peligroso régimen viral que pone en riesgo la salud

Jóvenes de todo el mundo intentan tener un índice de masa corporal inferior al mínimo recomendado y alcanzar así la figura y el peso de un personaje de ficción

El Periódico

Tras las fiestas navideñas y con la primavera a las puertas, muchos son los que quieren perder esos kilos de más y empiezan a someterse a las dietas milagro. Y, como siempre, los nutricionistas salen en tromba a avisar de los peligros que entrañan estas rápidas y drásticas pérdidas de peso.

Pero desde hace algunas semanas se ha puesto de moda un peligroso régimen que, bajo el hashtag #CinderellaDiet (#DietaCenicienta), reta a sus seguidores a alcanzar una figura y un peso del conocido personaje de la versión animada de Disney. O, al menos, una cintura de avispa como la del personaje.

Índice de masa corporal dañino

Los usuarios que quieren seguir esta dieta usan una ecuación para calcular el peso que se debe perder. Y es muy peligrosa desde el inicio, puesto que toma un índice de masa corporal de 18, cuando los estándares recomiendan que sea de entre 18,5 y 24,9, dependiendo de cada persona. Este índice se calcula dividiendo los kilos de peso por el cuadrado de la estatura en metros.

Los jóvenes, además, deben compartir sus progresos mediante fotos y vídeos, con lo que la peligrosidad se duplica: no solo se anima a conseguir un peso por debajo de los cánones saludables, sino que se les insta a hacerlo de forma rápida y agresiva.

Proviene de Japón

Según el diario británico Daily Mail, el reto nace en Japón y se extiende como la pólvora a través de las redes sociales. Y, para no tener que hacer los cálculos, muchos son los que comparten una tabla con las equivalencias para tener la cintura de avispa de Cenicienta.

No es la primera vez que el personaje del cuento de hadas genera controversia. En el 2015, la versión protagonizada por la actriz Lily James también dio que hablar. En concreto, su cintura: la protagonista que interpretaba al popular personaje lucía un escueto talle, que fue muy comentado en su momento.

Incluso hubo quien especuló con el hecho de que la cintura no fuera real y hubiese sido modificada digitalmente.

En todo caso, los nutricionistas y expertos en alimentación advierten del alto riesgo de tener un índice de masa corporal menor de 18.  Si la cifra es menor, se corre el riesgo de que el sistema inmune no funcione correctamente, con lo que aumenta el riesgo de sufrir infecciones. También se incrementa el peligro de tener osteoporosis y puede provocar incluso problemas de fertilidad.

¿Qué le ocurre exactamente a tu cuerpo con la comida rápida?

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Las prisas, su atractivo y, a veces, su bajo precio incitan al consumo de comida rápida. ¿Si conocieras las consecuencias para tu cuerpo la seguirías comiendo? “Al introducir comida rápida en nuestro organismo, por el tipo de alimentos que la caracterizan y porque -como su propio nombre indica- tendemos a comerlas a gran velocidad y en mayor cantidad, las digestiones son más lentas y pesadas, produciendo malestar al hacer que el estómago trabaje de más. También puede provocar estreñimiento y gases por el bajo o nulo aporte de fibra”, explica Mireia Elías Fernández, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Una ingesta reiterada de comida rápida “provoca obesidad y todas las patologías consecuentes a ésta, como diabetes, hipertensión arterial, aterosclerosis, enfermedades cerebrovasculares, patologías renales, hígado graso, e incluso cáncer”, resume la experta.

A la larga, su consumo puede inducir en las personas problemas de memoria y aprendizaje, y depresión.  Además de fatiga y debilidad, por el déficit de vitaminas y minerales, que conlleva este tipo de comida.

¿Aumenta el peso corporal?

Con la comida rápida el peso corporal se incrementa de manera notable. “Una comida rápida puede contener el total de las calorías diarias que se necesitan. El problema no es solo el excesivo aporte de calorías como tal, sino también la proveniencia de éstas. Son comidas ricas en colesterol, azúcares y grasas saturadas, causantes de muchas patologías”, dice Elías.

Según Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), hay mucha variedad de productos incluidos en el concepto de comida rápida, pero la más clásica es una alimentación rica en grasas, casi siempre de origen animal. “La mayoría de los productos, al ser ricos en grasas, tiene un alto contenido calórico. La grasa tiene casi el doble de calorías que los hidratos de carbono y las proteínas para una misma cantidad. Por ejemplo, una hamburguesa de tamaño grande con queso y una ración grande de patatas fritas aportan casi 1.500 calorías, un 75 por ciento de las que se necesitan al día”.

¿Puede llegar a producirse resistencia a la insulina y diabetes?

Sí, porque ese tipo de comida se suele asociar a obesidad y ésta es la causa fundamental de resistencia a la insulina y diabetes. La nutricionista del IMEO lo explica de la siguiente forma: “Al ser alimentos con índices glucémicos altos y gran cantidad de glucosa pueden llegar a producir resistencia a la insulina, e incluso diabetes”.

¿Eleva la tensión arterial? ¿Y aumenta el riesgo de aterosclerosis?

“Por supuesto”, señala de manera contundente Elías, razonando que “el mayor causante dietético de la elevación de la tensión arterial es la sal, y de la aterosclerosis, el exceso de grasas saturadas y el colesterol. Estos tres nutrientes se encuentran en grandes cantidades en la comida rápida. Por ello, su consumo frecuente puede provocarlas”.

Tinahones presenta la siguiente teoría al respecto: “Si la obesidad que se vincula al consumo abusivo de estos productos se asocia a resistencia a la insulina y a hipertensión arterial, estos son factores de riesgo esenciales para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, el consumo de grasas animales se liga también con un incremento del colesterol LDL (el malo), que es uno de los factores más importantes para el desarrollo de la aterosclerosis”.

¿Tendría como consecuencia un déficit de vitaminas?

Para la nutricionista del IMEO, “la ingesta habitual de comida rápida nos puede producir un déficit de algunos nutrientes. La comida rápida se caracteriza por ser alta en calorías y tener un perfil nutricional inadecuado, rico en grasas saturadas, colesterol, sal, azúcares y bajo en los demás nutrientes. Al ingerir comida rápida de manera continuada se dejan de introducir en la dieta nutrientes necesarios para la salud tales como vitaminas, minerales e hidratos de carbono complejos”.

Para el presidente de la Seedo, esto probablemente no sea así, “porque en nuestro entorno la comida suele ser variada incluso en los sujetos que ingieren grandes cantidades de comida rápida y, por tanto, no se ven déficits vitamínicos”.

¿La comida rápida puede llegar a crear adicción?

La comida rápida, también denominada “basura”, puede llegar a crear adicción. “Esto es debido a los componentes que posee. Son alimentos ricos en azúcares, glutamato, sal, grasas saturadas, saborizantes, aditivos y sodio cuyo efecto es crear una especie de adicción”, dice Elías. A lo que Tinahones añade: “Las comidas ricas en grasa son muy palatables, por lo que el gusto se acostumbra fácilmente a ellas”.

¿Con qué frecuencia se podría consumir?

Es importante marcar una diferencia en cuanto a la frecuencia de consumo de comida rápida, comenta la especialista del IMEO. “Cuando hablamos de comida rápida refiriéndonos a pizzas precocinadas, snacks salados, bollería industrial, bebidas azucaradas, helados, perritos calientes, patatas fritas, etc., no es recomendable tomarla nunca. Sin embargo, si esa comida rápida se refiere a ensaladas ya preparadas o sándwiches, entonces el daño es menor”. Por ello, la nutricionista aconseja intentar siempre escoger ensaladas aliñadas con aceite y vinagre en vez de con salsas; que contengan algo de proteína, como huevo, atún o jamón cocido; y que no lleven bacon o cebolla caramelizada, por ejemplo. En cuanto a los sándwiches, la misma recomendación, que es evitar que lleven mayonesa, salsas y demás. Es mejor que contengan algo de tomate, salmón ahumado, huevo cocido… Aun así, insiste en eludir este tipo de comida lo máximo posible.

En opinión de Tinahones, “el consumo esporádico de estos productos no genera grandes problemas, pero tiene que ser en el seno de una alimentación que cumpla los criterios de dieta mediterránea, donde la fruta y verdura son esenciales, y la pirámide de la alimentación saludable. Hay sujetos que dentro de sus hábitos tienen la comida rápida totalmente restringida y tampoco me parece mala decisión”.

Para revertir los efectos de un consumo prolongado…

Los expertos en nutrición y obesidad dan las siguientes recomendaciones para revertir las consecuencias de una ingesta de comida prolongada en el tiempo:

  • La primera acción a realizar, y la más eficaz, es cambiar los hábitos de vida convirtiéndolos en saludables; es decir, prescindir de este tipo de comida.
  • Después, llevar a cabo una alimentación saludable con cinco comidas diarias en las que los alimentos predominantes sean las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescados tanto azules como blancos, carnes y embutidos magros, lácteos desnatados, frutos secos y aceite de oliva.
  • Realizar ejercicio físico de manera continuada.
  • Llevar una vida activa.
  • Mantener un buen nivel de hidratación proveniente del agua, fundamentalmente, o de infusiones sin azúcar.
  • Educar a la población e incrementar la facilidad para obtener productos saludables. Por ejemplo, en Nueva York (Estados Unidos) se dieron licencias para 1.000 carritos con fruta y verdura distribuidos por todo Manhattan (el distrito con mayor población de la citada ciudad). “Dentro de la vorágine de una ciudad donde todo se hace con rapidez, tener como alternativa a un puesto de perritos calientes otro que ofrezca fruta pelada puede cambiar los hábitos de los ciudadanos”, concluye Tinahones.

Alimentos que no hay que comer para tener una dieta saludable

CuidatePlus, por Silvia García Herráez

El consumo de ciertos alimentos evita que tengamos una adecuada alimentación. Con el tiempo, todos tenemos la idea de mantener una dieta saludable. Bien sea porque nos lo recomienda el médico para evitar algunas enfermedades, o bien porque queramos hacer un cambio en nuestro aspecto físico y mantener así unos hábitos de vida saludable.

El problema es que hay productos que nos parecen muy atractivos y ricos, pero su consumo, sobre todo si es elevado y periódico, puede acarrear serios problemas para la salud. Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) afirma que “a largo plazo estos alimentos pueden repercutir negativamente en la salud, causando enfermedades como es la diabetes, colesterol alto, problemas cardiovasculares; provocando obesidad, desnutrición, falta de vitalidad y/o adicción”.

En este sentido, el experto en nutrición del IMEO incide en que debemos eliminar de nuestra dieta o consumir de forma esporádica estos alimentos si queremos tener una buena salud:

  • Bollería industrial: apenas aportan nutrientes, tienen un alto contenido en azúcar. Son muy ricos en precursores del colesterol malo (LDL) y además son adictivos.
  • Alimentos muy procesados: aquellos que están elaborados con ingredientes de muy baja calidad, ricos en azúcares, grasas saturadas, conservantes y químicos que a la larga podrían repercutir negativamente en la salud.
  • Alimentos cuya base de cocinado sea rebozados o fritos: absorben gran cantidad de grasas saturadas que se relaciona con efectos cancerígenos.
  • Embutidos demasiado grasos: principalmente por aportar grasas de origen animal (saturada).
  • Alimentos basados en harinas refinadas (pasta, arroz, la patata como tubérculo): hacen que el cuerpo capte azúcar en exceso, podrían alterar algunas funciones metabólicas y hormonales, además pueden resultar adictivos.
  • Alcohol: aporta calorías «vacías» y aumenta la sensación de hambre.

Alimentos recomendados

Por tanto, si queremos llevar una dieta sana y equilibrada, se deben ingerir aquellos que potencien el buen funcionamiento del organismo, como los que contienen más fibra. Bravo explica que “este tipo de alimentos se deben tomar a diario, excepto las legumbres que con tomarlas un par de días a la semana es suficiente. Además, su consumo se asocia sólo con beneficios para la salud, por ejemplo, aseguran una mayor longevidad y un equilibrio emocional”. En esta lista se incluirían:

  • Frutas y verduras: por cada caloría aportada hay una gran variedad de vitaminas y minerales; además son ricos en fibra y saciantes; ayudan a equilibrar los niveles de energía. Se deben consumir entre dos y tres piezas al día.
  • Legumbres: además de ser ricos en micronutrientes, aportan proteína que ayuda a mantener buena masa muscular.
  • Frutos secos en cantidad moderada: aportan grasas saludables beneficiosas para el funcionamiento cerebral, el sistema inmunitario, endocrino, hormonal y nervioso.
  • Cortes magros de carnes animales: presentan proteínas de alto valor biológico, ayudando a mantener un correcto perfil lipídico y niveles correctos de colesterol.
  • Pescado: aporta proteína y grasas saludables en forma de omega 3.

“Los beneficios de una dieta equilibrada son muy amplios y sería ideal complementar el cuidado de la alimentación con actividad física regular, manteniendo el control del estrés y otros hábitos de vida saludable, como dormir las 8 horas al día, no fumar, pensar en positivo, trabajar en el crecimiento personal e hidratarse adecuadamente”, concluye Bravo.

 

Si comes entre horas, incluye estos alimentos en tu dieta y evitarás 365 calorías extra cada día

¿Sabías que elegir bien puede ahorrarte 45 minutos de ‘running’?

HOLA, por Elena M. Medina

Según un estudio reciente publicado por expertos en nutrición y gastronomía y titulado Estado de situación sobre el desayuno en España, el tiempo que dedicamos de media a desayunar en nuestro país es de apenas 10 minutos. Después de esta rápida primera comida tenemos que esperar varias horas hasta la hora de comer. Y en el horario de oficina la espera no suele ser fácil ya que las situaciones de estrés y ansiedad pueden jugar en nuestra contra a la hora de controlar el apetito. La tentadora idea de saciar el hambre a media mañana va cobrando fuerza a medida que avanzan los minutos y en este sentido la máquina expendedora es una opción fácil y rápida a la que se suele recurrir con demasiada frecuencia.

Si esta situación te resulta familiar ha llegado el momento de cambiar de hábitos y abrazar las bondades de la comida saludable y desterrar las chocolatinas, patatas fritas o barras energéticas con alto porcentaje de azúcar de tu día a día, dejando hueco a la fruta, frutos secos, zanahorias…

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, nos alerta de los peligros de recurrir asiduamente a los snacks poco saludables: «El consumo continuado de estos alimentos puede provocar en nuestro organismo sobrealimentación y desnutrición, es decir una alta ingesta de calorías vacías de los nutrientes mínimos necesarios que necesita nuestro organismo para sobrevivir», además de propiciar enfermedades como la diabetes tipo 2 y aumentar los niveles de colesterol.

Si entre horas se despierta tu apetito, deja a un lado la comida poco saludable y centrate en las ventajas de optar por los snacks benficiosos para tu organismo. «Las frutas, los frutos secos en una cantidad moderada, las barritas bajas en azúcares simples y grasas saturadas y los lácteos desgrasados son buenas opciones para saciar el hambre a media mañana o media tarde», recomienda el experto.

Para comer sano no es imprescindible recurrir a exóticos superalimentos, estas alternativas las podrás encontrar con facilidad en casa o en cualquier supermercado y, además de los beneficios que aportan a tu organismo, te ayudarán a ahorrar calorías si eres de las que come entre horas. Tal y como explica el experto en nutrición Rubén Bravo, «la cifra que deberíamos dedicar a esta ingesta entre comidas es de unas 150-200 calorías para no pasarnos».

Al calcular cuantas calorías se consumen tomando los snakcs más habituales de la máquina expendedora, como una bolsa pequeña de patatas (unas 228 calorías los 45 gramos), un refresco azucarado (unas 140 calorías por lata) o una chocolatina (una de 45 gramos de chocolate con leche tiene 234 calorías), la cifra asciende a 602 calorías, casi el cuádruple del total recomendado.

Sin embargo, al sustituir estos alimentos por un montón moderado de frutos secos (el equivalente a 50 pistachos, tiene apenas 130 calorías), una macedonia de frutas casera (una taza de fruta de diversos tipos tiene aproximadamente 77 calorías), o un puñado de zanahorias troceadas (alrededor de 30 calorías por zanahoria), estaríamos reduciendo la cifra a 237 calorías, logrando un ahorro calórico de 365 calorías, apróximadamente lo que se quema corriendo durante 45 minutos a una velocidad de 8 kilómetros por hora.

Más energía en la oficina

Dejar a un lado los alimentos ultraprocesados y nocivos para nuestra salud no solo se reflejará en el ahorro calórico sino también en nuestro estado de ánimo. «Muchos estudios asocian el consumo frecuente de grasas saturadas, harinas refinadas y azúcares a la depresión y falta de vitalidad«, sostiene el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

 

 

España: Menos sal, azúcar y grasa en 3.500 alimentos

Sanidad suscribe un acuerdo con 500 empresas para mejorar la composición de los alimentos

Diario Información, por Pino Alberola
La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, Dolors Montserrat, ha presentado hoy el Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2017-2020 para reducir el contenido de sal, azúcar y grasas en más de 3.500 productos, gracias al compromiso voluntario de más de 500 empresas. El objetivo es combatir la obesidad y las enfermedades relacionadas con ella.

La lista de los grupos de alimentos afectados:

El plan presentado hoy tendrá un importante impacto en la cesta de la compra, ya que recoge los compromisos de reformulación de los sectores de la fabricación y de la distribución, para varios tipos de alimentos y bebidas de consumo habitual en niños, jóvenes y familias y se centra en la reducción de azúcares añadidos, sal y grasas saturadas. Las reducciones serán de en torno a un 10%.

Los productos incluidos en el Plan aportan el 44,5% de la energía total de los productos con azúcares añadidos de la cesta de la compra de la familia española. Con este Plan se han comprometido no sólo los sectores de fabricación y distribución, sino también los de restauración social, restauración moderna y vending.

Dolors Montserrat ha subrayado que «hoy presentamos un Plan pionero para mejorar la composición de los alimentos, favorecer la salud de los españoles y prevenir las enfermedades crónicas», al tiempo que ha destacado que «la promoción de la salud de los españoles es nuestra prioridad, de ahí la importancia de este Plan que representa un gran salto, no solo en la mejora de los productos que consumimos en casa, sino también en los menús que comemos fuera o nuestros hijos en los menús escolares».

En relación a esto, además de la cesta de la compra, el Plan abarca también empresas de restauración social, por lo que los menús ofrecidos en los colegios y en lugares como las cafeterías de los hospitales serán más saludables: aumentarán los platos cocinados a la plancha, las carnes magras frente a otras carnes, se reducirán los productos precocinados o fritos y se ofrecerán más legumbres, pescados, verduras y frutas de temporada.

En relación a los establecimientos de restauración moderna, tomarán medidas como reducir el 50% el contenido de azúcar en sobres monodosis, reducirán un 33% la sal en sobres monodosis. Y las máquinas de vending se comprometen a adquirir sólo productos reformulados, aumentarán del 30 al 50% la oferta de alimentos equilibrados y reducirán el 15% la dosis máxima de azúcar añadido en máquinas calientes.

«Este plan va a servir para afrontar de una forma directa y eficaz los grandes retos que tenemos por delante, en el ámbito de la salud, como es la mayor longevidad de las personas que provoca una mayor incidencia de las enfermedades crónicas o la obesidad, que aunque se ha conseguido reducir aún sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública».

Por ello, «este Plan es una herramienta eficaz para luchar contra las tres enfermedades crónicas que más nos afectan: la diabetes, enfermedades cardiovasculares, y el cáncer, y también la obesidad, por lo que representa un gran beneficio para las futuras generaciones. Es un paso más dentro de nuestro Sistema sanitario alineado con nuestras estrategias de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y dentro de la Estrategia NAOS».

Por último, la ministra ha agradecido a las empresas de la industria alimentaria que se hayan sumado a la «llamada a la acción» hecha desde el Gobierno, ya que «este plan marca un antes y un después en España, porque supone una transformación, no solo social, también «una transformación empresarial, porque las empresas que se suman invertirán en innovación constante para lograr elaborar productos más saludables».

Receta FIT: salsas naturales

A todos nos gusta añadir alguna salsa a nuestros platos en alguna ocasión, pero nos encontramos con el problema de que las salsas no suelen cumplir el objetivo de ser saludables y sanas, y por lo tanto, es mejor evitarlas, veamos algunas salsas “fit” que mejorarán nuestras recetas sin añadir un aporte extra de calorías en forma de grasas malas y de azúcar.

ABC blog Eat&Fit, por por Carla Sánchez Zurdo

Salsa rosa

Para obtener esta salsa solo necesitas 10 minutos. Es muy sencilla y saludable.

Ingredientes:

⁃ 3 cucharadas de queso fresco batido desnatado
⁃ 4 cucharadas de ketchup natural Zero
⁃ ½ limón exprimido
⁃ ½ naranja exprimida

Sólo tienes que mezclar bien todos los ingredientes y listo.

Salsa de tomate

Debes saber que si eres de las personas que adoran el tomate esta salsa es para ti. Como acompañamiento de tus platos el ketchup no es una buena opción, incluso el tomate frito contiene altos contenidos de azúcar, y debemos saber que siempre hay alternativas saludables que te ayudarán a seguir un estilo de vida que te conduzca a alcanzar tus objetivos.

Ingredientes:

⁃ 1 cucharada de ajo
⁃ 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
⁃ 1 cebolla picada
⁃ 1 lata de tomates pelados
⁃ 200g de pasta de tomate
⁃ 1 cucharada de orégano
⁃ Pimienta negra y sal marina
⁃ 2 sobres de stevia

Preparación:

Primero tenemos que sofreir la cebolla y el ajo picado en aceite de oliva hasta que blanqueen.
Agregamos los tomates y la pasta de tomate a la sartén, y lo sazonamos con las especies. Mezclamos bien y espera a que hierva, luego cocinamos durante 10 minutos a fuego lento.

Esta salsa de tomate nos sirve para comer con la pasta integral o aderezar las ensaladas y verduras. Es natural y no tiene nada que envidiarle en sabor a las tradicionales procesadas que venden en los supermercados, de hecho, está mejor.

Salsa blanca

Ingredientes:

⁃ 1 taza de coliflor cocida (15 minutos en abundante agua con una pizca de sal)
⁃ 1 cucharadita de ajo en polvo
⁃ 1 cucharadita de cebolla en polvo
⁃ 1 cucharada sopera colmada de levadura de cerveza (sustituible por levadura nutricional)
⁃ 1 cucharada sopera de zumo de limón
⁃ 1 cucharada sopera de salsa de soja
⁃ Aceite de oliva, agua y orégano para decorar

Preparación:

Mezclamos en el vaso de la batidora la coliflor, el ajo, la cebolla, la levadura, el limón, la salsa de soja, una cucharada de aceite de oliva y un par de cucharadas de agua y trituramos hasta conseguir una salsa cremosa y homogénea.

Ideal para acompañar platos de pasta.

Cheese lovers

Ingredientes:

⁃ 2 zanahorias y 2 patatas medianas cocidas (picadas finitas y se dejan reposar en abundante agua durante 15 min con una pizca de sal)
⁃ 1 cucharada sopera colmada de aceite de oliva
⁃ 1 cucharada sopera colmada de zumo de limón
⁃ 2 cucharadas soperas colmadas de levadura de cerveza(o nutricional)
⁃ 1/2 cucharadita de ajo en polvo
⁃ 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
⁃ Sal, agua para batir y orégano para decorar

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes en la batidora con 2 cucharadas soperas de agua, batimos hasta conseguir una mezcla cremosa similar al queso fundido y por último añadimos una pizca de sal.

Añádelo a un plato de macarrones y añade un toque de orégano.

Mejor a la hora de la comida, no recomendable para la cena.

Calabaza

Ingredientes:

⁃ 1 taza de pimiento rojo picado (sustituible por 5 pimientos morrones en conserva)
⁃ 1 taza de calabaza picada
⁃ 50 ml de leche vegetal
⁃ 1/2 cucharadita de orégano
⁃ 1/2 cucharadita de perejil
⁃ Aceite de oliva y sal

Preparación:

Ponemos en una sartén el pimiento, la calabaza, las especias y un poco de sal junto con un buen chorro de aceite de oliva, rehoga a fuego medio 15 minutos.
Batimos el contenido de la sartén junto con la leche vegetal hasta conseguir una salsa cremosa y homogénea, rectificamos el punto de sal.

Aunque esta salsa es saludable es menos light, así que con moderación.

Ahora si que sí, las salsas están permitidas, pero recordad, con moderación.