Súbelo todo a Instagram: siete consejos extraños (y efectivos) para adelgazar

Si ya lo has intentado todo para adelgazar, y no ves resultados, siempre puedes ayudarte de esto
AS, por Elena Horillo

1483084525_179947_1483085773_noticia_normalSí, todos nos sabemos los consejos típicos para ayudar a perder peso y, pasadas las fiestas navideñas, nos los repetimos como un mantra en un intento de aminorar todos los excesos que hemos cometido mientras sonaban los acordes de cualquier villancico tradicional. Que si deporte, que si comida sana, que si beber agua y dormir bien. Lo básico. Sin embargo, es muy fácil que en este momento, contemplándonos ante el espejo y acordándonos con horror del turrón de chocolate que nos metimos sin ningún miramiento entre pecho y espalda, cualquier ayuda, por extraña que pueda parecer, nos venga bien.

Precisamente por eso, hemos recopilado siete consejos que no es que vayan a convertirte en un pibón a la altura de las mejores fotos de Instagram pero que podrán ayudarte en la ardua tarea de perder esos kilitos a los que nadie ha invitado. Desde luego, que no se diga que no lo hemos intentado.

Mira bien las etiquetas de los productos

“Ahora mismo, muchos de los etiquetajes pueden inducir a error”, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Muchos alimentos que quieren aparecer como saludables, bajos en grasa o en sal pecan de no serlo tanto como se publicitan. Por ello, mirar detenidamente las etiquetas ayuda, y mucho. Algunos expertos abogan por el llamado semáforo nutricional que asigna a cada nutriente distintos colores (rojo, naranja y verde). “Si esto se instaurara y se hiciera obligatorio, muy posiblemente la mayoría de las personas al menos leerían las etiquetas y sabrían si el alimento les conviene o no”, sentencia Bravo.

Sí, el tamaño importa

No se trata solo de usar platos pequeños sino también de cortar la comida en trozos pequeños, según un estudio de la Universidad de Arizona (EE UU). Esto ayuda a comer menos y a reducir el estómago. Es un proceso lento, de “entre tres semanas y tres meses”, asegura Bravo, pero que puede ayudarnos a que nuestro cuerpo demande menos comida. “No es solo que el estómago se habitúe, además, la segregación de la grelina, la hormona del hambre, es mucho más rápida con estómagos pequeños por lo que nos saciaremos antes”, explica. Además, el efecto visual de llenar un plato pequeño nos ayudará a no tener la sensación de estar comiendo menos.

Bebe tres vasos más de agua

Según un estudio de la Universidad de Illinois (EE UU) el agua influye en la ingesta calórica. Concluyeron que, según las valoraciones medias, cada uno de los entrevistados bebían un promedio de 4,2 vasos de agua y que un vaso adicional podría ayudar a reducir 69 calorías, dos serías 137 y bebiendo tres vasos más se podrían evitar 206 calorías. Tampoco hay que pasarse, la sobrehidratación es peligrosa, pero aumentar un poco el consumo de agua nos puede ser de ayuda.

Comparte fotos de tus comidas (aunque pierdas amigos)

Todos esos centenares de fotos de platos saludables a la par que apetitosos que pueblan Instagram tienen una buena razón de ser. “Aquí hay dos vertientes: el hacer público el hecho de que estás a dieta o cambiando hábitos o el tener un control de esas personas, ambas cosas nos van ayudar a no romper nuestro propósito y a tener una presión extra para conseguirlo”, afirma Bravo. Es posible que al empezar a hacer esto dejen de seguirte unos cuantos amigos pero será por una buena causa.

Haz ejercicio en ayunas

Esto es como lo de la tortilla de patatas con o sin cebolla. Hay tenaces partidarios y acérrimos detractores. Pero parece que empieza a haber consenso en que hacer ejercicio en ayunas —si no hay razones médicas que lo desaconsejen y con una pieza de fruta o un yogur antes si fuera necesario— quema una mayor cantidad de grasa. “Al tener los niveles de insulina muy bajitos me ayudará a usar la grasa como fuente de energía”, explica Bravo.

Probar platos nuevos

Vas a un restaurante con tus amigos y te pides lo mismo de siempre porque eso de innovar para ti es, como muchísimo, cambiar la marca de la cerveza y a veces ni eso. Sin embargo, atreverte con ese plato que te da al ojo pero no has probado nunca puede ser bueno para tu dieta. Según un artículo de la revista Flavour, los gustos inesperados en la comida —ya sean buenos o malos— hacen que comamos un 10% menos.

Picotea

Sí, llevan toda tu vida diciéndote que el picoteo es poco menos que el Satanás de las dietas pero el problema es que no lo estabas haciendo bien. “Sobre todo para aquellas personas que siempre tienen hambre, es bueno hacer dos picoteos a media mañana, otros dos a media tarde y una segunda cena”, nos cuenta Bravo aunque, claro está, la clave es qué picar. “Una pieza de fruta, jamón york, un yogur 0%, una onza de chocolate negro, un poco de pan con jamón serrano. De esta manera tenemos la sensación de estar todo el día comiendo, se acelera el metabolismo y al final en el cómputo total no son tantas calorías”, sentencia.

Recetas sanas para compensar los excesos navideños

Sevilla Actualidad, por Almudena Cerquera

Uno de las claves para no engordar en Navidad es la de compensar los días de excesos con comidas más ligeras, por ello en este artículo hablaremos de recetas ligeras que podéis preparar en esos días que no tenéis ningún evento, y así restar calorías después tantos días de sumarlas.

  1. Crema de Verduras: 2 puerros, 1 rama de apio, 1 patata, 2 zanahorias, 1 manojo de acelgas, 1 calabacín , caldo de verduras, comino, sal y pimienta. Se trata de una receta sana y deliciosa que nos aportará muy pocas calorías pero una buena cantidad de fibra que nos ayudará a saciarnos, además de ayudarnos a ir al baño. Podríamos acompañar este delicioso puré con un poco de pechuga de pollo a la plancha o algún tipo de pescado blanco a la plancha.
  2. Ensalada de lentejas y naranjas: Media taza de lentejas cocidas, una naranja pelada, media cebolla, un trozo de pimiento rojo, hojas de espinacas, media cucharada de aceite de oliva, una cucharada de zumo de limón, una cucharada de zumo de naranja, sal, pimienta y perejil picado. Esta ensalada te aportará proteínas, minerales varios, fibra y vitaminas.
  3. Revuelto de champiñones con verduras: 4 huevos, 100g de espinacas, 100g de champiñones, 1 zanahoria, 1/2 cebolla, 2 dientes de ajo, aceite de oliva. Podría ser un almuerzo o cena muy bajo en calorías que te aporta fibra, vitaminas, minerales y proteínas por lo que resulta bastante saciante.
  4. Espagueti de calabacín con espinacas y queso parmesano: Calabacín cortado en tiras, 100 g de espinacas, ajo y queso parmesano al gusto. No se trata de pasta, si no de calabacines cortados en tiras a modo de espaguetis, que debemos sofreír con un poco de ajo picado hasta que todo esté perfectamente cocinado, después le añadiremos queso parmesano rallado y un chorrito de aceite de oliva. Podremos disfrutar de un plato sano y original sin sumar calorías.
  5. Cóctel de endivias y gulas: Es muy sencillo, se trata de rellenar cada una de las hojas de endivias con gulas al ajillo, y si te apetece podrías mezclarlo además con un poco de queso light, una receta realmente ligera y deliciosa.
  6. Medallones de pechuga de pollo con salsa de mandarina: 600g de medallones de pechuga de pollo, especias al gusto (pimienta, cayena, perejil, etc…), sal.  Ingredientes salsa mandarina: 100 ml salsa mandarina, ralladura de mandarina, 1 cucharada de salsa de soja, 1 cucharada de miel, 1 cucharada de maizena. Se trata de un plato sano y equilibrado en el que combinamos las propiedades de la carne blanca con los beneficios de la fruta y las verduras.
  7. Salteado oriental de verduras: media cebolla, 1 pimiento verde, col china o repollo,4 ó 5 setas shi-take, 100 g de jamón serrano en taquitos, 100g de coliflor hervida, 1 cucharada de aceite de sésamo. Se cocina en un wow o sartén a fuego vivo y dejaremos que las verduras queden al dente conservaremos ese punto crujiente tan bueno en este tipo de recetas. En este caso podéis cambiar el tipo de verduras, ya que cada una de ellas os puede aportar unos beneficios u otros, pero todas tendrán la propiedad de aportar vitaminas y minerales además de fibra que nos ayudará a saciarnos.

Espero que todas estas recetas os ayuden a tener una Navidad más sana y equilibrada, es mejor dejar los dulces para los días claves, y preparando recetas ligeras los días que no tengamos eventos conseguiremos llegar al 7 de enero sin haber puesto peso.

Así se trata la obesidad a través del deporte

Además de la disminución de peso y de grasa, la actividad física mejora, entre otros, los factores de riesgo cardiovascular

El Norte de Castilla, por Javier García Rioja

gym_xoptimizadax-k2uc-u21836680367mlf-575x323norte%20castillaEl sobrepeso y la obesidad son definidas por un índice de masa corporal (IMC) de 25-29,9 y mayor de 30 respectivamente. Se caracterizan por la acumulación de niveles excesivos de grasa corporal y contribuye a las enfermedades cardiacas, hipertensión, diabetes y algunos cánceres, así como dificultades psicosociales y económicas.

El tratamiento del sobrepeso y la obesidad mediante la actividad física es una importante iniciativa, ya que numerosos estudios han mostrado los efectos beneficiosos en la disminución del peso y la masa grasa en individuos con sobrepeso y obesidad. Estos efectos incluyen una mejora en los factores de riesgo cardiovasculares, tales como descenso en la presión arterial, descenso del LDL (colesterol malo), aumento del HDL (colesterol bueno), descenso de los TG (trigilicéridos) y una mejora de la tolerancia a la glucosa, entre otros.

Todo esto unido a una alimentación variada y saludable, será la base fundamental para abordar este tipo de problemas y encaminarnos hacia modelos de vida saludables.

¿Que consideraciones básicas tenemos que tener en cuenta si tenemos sobrepeso u obesidad y decidimos a comenzar con un programa de entrenamiento?

1. Realizar un chequeo médico previo para conocer posibles factores de riesgo que se puedan tener de cara al ejercicio, con el fin de saber que es lo que se debe y no se debe hacer en cada caso, conociendo posibles contraindicaciones médicas a tener en cuenta a la hora de diseñar un programa de entrenamiento de calidad y adaptado a la persona que lo va a ejecutar

2. Realizar actividades físicas que aumenten el gasto calórico, predominantemente ejercicios cardiovasculares, ya que van a ser el pilar fundamental para incrementar nuestro gasto calórico. Es ideal combinarlos con entrenamiento de fuerza (con pesas), lo cual puede aumentar notablemente la quema de calorías tras el ejercicio y nos ayudará a mantener nuestra masa muscular activa y sana y de esta manera encaminarnos a la reducción del peso graso, siempre con una buena progresión y adaptación del entrenamiento en función del nivel de forma física y dependiendo del caso con el que estemos trabajando. (Ejemplo: Ante el mismo objetivo, que en este caso es la pérdida de peso, no será lo mismo el entrenamiento para una persona que haya practicado deporte durante 6 años que para una persona que nunca ha hecho ejercicio).

3. No realizar actividades que supongan impacto en las articulaciones (correr, saltar…), al menos al principio, ya que nuestras articulaciones no están preparadas para soportar el exceso de peso, por tanto repercutirá en nuestra salud articular. Soportar nuestro peso en ciertas acciones (las que llamamos de impacto) no es lo ideal y posiblemente no va a ser saludable para nuestro cuerpo cuando hablamos de personas con sobrepeso u obesidad.

4. Llevar una alimentación que suponga un balance calórico negativo, es decir que gastemos más calorías de las que ingerimos, llevando una alimentación completa pero con una evidente restricción calórica.

¿Cuanta es la cantidad necesaria de ejercicio físico para una reducción del peso corporal?

Tenemos que diferenciar entre pérdida de peso (donde no distinguimos de dónde viene esa pérdida) y pérdida de peso graso (donde la reducción del peso es proveniente de la grasa).

Lo más saludable es encaminarnos a una disminución del peso graso conservando la masa muscular.

-Importancia de la frecuencia de entrenamiento: Es importante realizar actividad física de manera regular durante la semana, al menos 3 días por semana, aunque muchos expertos recomiendan una frecuencia de 4 o 5 días incluso. Esto es fundamental para mantener un balance calórico negativo día a día, y progresivamente ir bajando de peso.

¿Cuál es mi recomendación?

Acude a un buen profesional de la actividad física, profesional médico y profesional en nutrición, ya que el trabajo conjunto de ambos facilitarán el progreso hacia la pérdida de peso.

Además tus resultados serán mayores que si realizas actividad física por tu cuenta y sin saber porqué lo haces, ya que personas profesionales y cualificadas te ayudarán a encaminarte de la manera más segura y saludable hacia tu objetivo, en este caso, la bajada de peso.

Consejos para no engordar en Navidad

Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad aconsejan, entre otras medidas, controlar la cantidad de comida, no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y evitar las bebidas gaseosas.

Correo Farmacéutico
imeo-614_1Las comidas y cenas navideñas pueden suponer un aumento de hasta un kilo por cada fin de semana y hasta dos en total, según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para evitarlos, han elaborado un documento con consejos para diezmar los posibles excesos. En términos nutricionales, el aumento de peso, según informa Rubén Bravo, especialista en Nutrición y portavoz del IMEO, procede de:

Cada comilona de Navidad ronda entre 2000 y 2500 Kcal, el equivalente a dos días de dieta normal. «Lo ideal es que la comida o cena de Navidad no sobrepase el 30 por ciento de la ingesta calórica total del día. Dependiendo del peso, sexo, edad y actividad física de la persona, el festín debería moverse de 450 a 540 Kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750 Kcal en el caso de los hombres. Una regla que se aplica también a las famosas celebraciones de amigos y empresas en restaurantes o bares», . En todo caso, «con el fin de evitar excesos, conviene planificar la compra para los menús de los días señalados, optar por platos menos calóricos y calcular la cantidad necesaria según el número de comensales para evitar tirar de las sobras los días posteriores».

Ayunar antes o durante un día festivo es un grave error que promueve el síndrome de atracón posterior. «La mejor forma de afrontar la situación es realizar durante el día festivo pequeñas ingestas cada dos o tres horas siguiendo la filosofía de la dieta del picoteo, optando por alimentos menos calóricos y limitando las cantidades».

Los hombres cogen más peso que las mujeres durante las Navidades, «debido al mayor consumo de alcohol y raciones generosas. Ellos toleran mejor el alcohol que ellas debido a tres factores diferenciales que interfieren en el metabolismo: tener más cantidad de agua en el cuerpo, grasas concentradas en la zona abdominal y la presencia de una enzima, alcohol deshidrogenasa, que permite descomponer el alcohol de forma efectiva. Gracias a ello los hombres son capaces de metabolizar más cantidad de bebidas graduadas en menos tiempo y la contrapartida son más calorías vacías». Por esta razón, el experto, «recomienda apostar por el cava, el tinto y la cerveza y evitar, siempre que se pueda, las bebidas espirituosas y los chupitos digestivos», y señala de ejemplo que «un vaso de ron con bebida de cola tiene 293Kcal y equivale a: 2,7 copas de 150 ml de vino tinto o blanco; 3,2 vasos de sidra dulce; 4,1 copas de 100 ml de champagne y a 4,5 botellas de 200ml de cerveza rubia».

Los excesos no se combaten desde el sofá, sino con una vida activa. «A falta de la habitual actividad física (gimnasio, sesiones dirigidas, natación o running), aconsejamos decantarse por una vida menos sedentaria que incluya paseos, bailes o jugar con los niños, porque aunque no nos damos cuenta, moviéndonos quemamos calorías. Ir de compras durante 3,5 horas permite quemar unas 550Kcal, lo mismo que en una clase de Crossfit de 40 minutos».

PARA DIGESTIONES PESADAS
Los expertos del IMEO aconsejan para hacer frente a las digestiones pesadas:

Controlar la cantidad y la calidad de los alimentos, pues ambas razones son factores principales de la inflamación digestiva.

Intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores.

Evitar las bebidas gaseosas.

– Tomar enzimas digestivas como complemento alimenticio. Mejorando las diferentes fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización.

– Terminar la comida principal con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas, y por lo tanto nos ayuda a «aligerar las digestiones». Si no tenemos en casa, podríamos recurrir a infusiones digestivas más comunes como el poleo, la manzanilla o el hinojo.

TRUCOS PARA NO COMER MÁS
Los expertos aconsejan , para no comer más:

– Llevar ropa apretada o en talla exacta, evitando las prendas elásticas, los trajes sueltos o vestimentas amplias.

Tomar un aperitivo 25 min-30 min antes de la comida principal. Nuestro sistema digestivo tarda unos 25 minutos en emitir y recibir la sensación de saciedad a través de la Grelina y la Leptina, por lo tanto el aperitivo nos servirá para llegar sin hambre a la comida principal.

– Centrarnos en los alimentos menos calóricos pero igualmente sabrosos, como las verduras, las frutas, y las proteínas magras como el marisco, el pescado, el pollo o la ternera magra.

Charlar, degustar y disfrutar de la comida, evitando ingerir con ansiedad o excesiva rapidez.

DIETA LÍQUIDA
Los expertos aconsejan hacer una dieta líquida. La dieta líquida y blanda reduce el esfuerzo del sistema digestivo. Durante 1 o 2 días se pueden tomar verduras, zumos de frutas, caldos, yogures 0 por ciento, purés.

Así mismo, conviene reducir el consumo de harinas refinadas, grasas saturadas o platos excesivamente especiados.

De los productos lácteos, el kéfir sería la mejor elección, por su gran capacidad de absorción de alimentos, al mismo tiempo nos puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario.
Las infusiones depurativas, como las de diente de león o té verde, también serían una opción acertada.

Consejos para que no se te hinche la tripa

El Mundo, por Gema García Marcos

consejos-para-deshicnchar-la-tripaToma nota de estos consejos para evitar ponerte como un globo tras una comilona de Navidad:

MASTICAR DESPACIO

Si no realizamos un buen trabajo en la boca toda la responsabilidad recaerá en nuestro aparato digestivo. Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más sencillas y saludables que podemos introducir en nuestras vidas, «debemos hacerlo sin prisa y las veces que sean necesarias», asegura Rosa Ordoyo, experta en nutrición Clínicas Dorsia.

COMER CÍTRICOS Y FRUTAS ROJOS

«Ricos en antioxidantes, reducen la resistencia a la insulina que es una de las causas principales de la obesidad abdominal», explica Ordoyo.

EVITAR LAS BEBIDAS CON GAS

Y, en la medida de lo posible, «debemos intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores», aconseja Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

TOMAR INFUSIONES

Es muy recomendable «rematar las comidas con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas y que nos ayuda a aligerar las digestiones», apunta Bravo. Si no la tenemos a manos, siempre podemos recurrir a otras más comunes como «el poleo, la manzanilla o el hinojo», añade el experto en nutrición del IMEO. También, viene muy bien ingerir «enzimas digestivas como complemento alimenticio». De esta forma, mejoraremos «las fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización».

¿Saltarse el desayuno ayuda a adelgazar?

DMedicina, por Blanca Sánchez Carrascosa
desayuno-adelgazarEn la actualidad encontramos algunas dietas que afirman que saltarse el desayuno es la clave para adelgazar. Sin embargo, los expertos lo desaconsejan, ya que éste se caracteriza por ser la comida más importante del día. Lo explicamos a continuación.

Tal y como indica Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), el desayuno es fundamental debido al tiempo que transcurre desde la cena del día anterior hasta la primera comida del siguiente, lo que supone que nuestro cuerpo permanezca mucho tiempo sin recibir nutrientes.

El especialista explica que las tendencias que indican el ritmo que sigue el cuerpo son dos:

  • Diurna: de seis de la mañana seis de la tarde.
  • Nocturna: de seis de la tarde a seis de la mañana.

Tomar los nutrientes necesarios en la fase de activación o diurna es imprescindible. La mejor manera de hacerlo es mediante un desayuno completo que aúne todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios para acompañar el ritmo de la nutrición a las demandas de cada momento del día.

¿Qué implica no desayunar?

“Cuando nuestro cuerpo empiece a moverse y a pensar tras unas 12 o 15 horas sin comer nada comenzará a demandar una serie de nutrientes que no va a tener, por lo que notaremos cansancio, fatiga física y cerebral y no tendremos la misma agilidad mental”, afirma el portavoz de IMEO.

Entonces, ¿saltarse el desayuno adelgaza? Bravo indica que no desayunar puede ayudar a perder peso, pero no a adelgazar. Esto último lo define como “perder volumen de grasa”.

Cuando el cuerpo detecta que no estamos comiendo, comienza a ralentizar el metabolismo, aumentando el sistema ahorrador de energía. De esta manera se produce un menor gasto calórico y se provoca que cuando entra el alimento al cuerpo éste se almacena como grasa.

Además, el especialista indica que saltarse el desayuno de forma habitual puede provocar desequilibrios alimenticios. Cuando el cuerpo no obtiene una respuesta a su demanda de nutrientes tiene que buscarlos en otro sitio, reduciendo de esta manera los almacenes de vitaminas y minerales. Si se produce de forma habitual pueden aparecer problemas de salud.

El desayuno adecuado

El desayuno adecuado debe incluir un poco de cada macronutriente. El portavoz del IMEO habla de hidratos de carbono integrales, grasas saludables y proteínas de alto valor biológico. Lo ejemplifica de la siguiente manera: una rebanada de pan de centeno con tomate triturado, aceite de oliva y jamón ibérico.

En definitiva, Bravo explica que comer demasiado poco por el día promueve que por la tarde y por la noche tengamos más ansiedad, lo que sería una mala decisión para perder peso, ya que pueden producirse atracones. “Si se quiere perder peso  lo mínimo que hay que realizar son tres comidas y lo recomendado cinco”, indica el experto.

Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.

Cómo reducir los efectos del alcohol con ejercicio

El ejercicio regular podría reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la sustancia

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias
el-ejercicio-ayuda-contra-la-resaca_istocklavanguardia-webExiste una larga lista de recetas populares que pretenden contrarrestar los efectos de la resaca. Desde complementos vitamínicos hasta ciertas comidas, son las herramientas que de forma cotidiana intentan minimizar el molesto estado. La cuestión es ¿alguna funciona?

Aunque según una revisión de estudios publicada en el British Journal of Medicine concluía que no existe ningún método efectivo para acabar con ella, un nuevo trabajo parece indicar que puede haber una vía para que su presencia sea lo menos invasiva posible.

Según indica una reciente investigación, sudar la camiseta podría ser el remedio contra la resaca y sus efectos a largo plazo.

Sudar contra el alcohol

El estudio de la Universidad de Sidney ha descubierto que incluso la actividad básica recomendada por semana (unos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada) podría disminuir los efectos nocivos de la ingesta de alcohol.
“La práctica de ejercicio nos puede ayudar a eliminar las toxinas que se han acumulado en el organismo pues aumenta la velocidad de metabolización del alcohol”, apunta Jorge Martín Brañas entrenador personal del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Como comenta el especialista físico, cuando se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo en lugar de las grasas como combustible. La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad.

La mejor rutina anti-resaca

Para obtener beneficios el día después de haberse pasado con las copas no sirven las sesiones extenuantes. “Una sesión suave de cardio en el gimnasio o un paseo andando o en bicicleta al aire libre pueden ser una buena opción, siempre haciendo caso a nuestras sensaciones e hidratándonos muy bien”, recomienda Brañas.
Lo más importante estos días, según subraya Jorge es no sobrepasar la intensidad. “Si mantenemos esta premisa, estas rutinas activarán el metabolismo favoreciendo la eliminación de las sustancias tóxicas que sobran en el organismo”, manifiesta.

Entrenar contrarresta los síntomas

De vuelta a la investigación anterior, los científicos encontraron una relación directa entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por cáncer. Sin embargo, el análisis de los resultados de los más de 36.370 participantes demostró que la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad fue atenuada entre los individuos que cumplían con las recomendaciones de actividad física.
“Hay que destacar una relación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y las muertes por cáncer, es decir, son directamente proporcionales. Pero este no es el caso entre personas físicamente activas”, comenta el autor del estudio Dr. Emmanuel Stamatakis en un comunicado.
Sin embargo, los investigadores alertan: “En ningún caso sugerimos que hacer ejercicio es una licencia para beber más alcohol, ya que el abuso de esta sustancia causa un daño en la salud y la sociedad significativo”, afirma Stamatakis.
Algo en lo que coincide Jorge: “El alcohol no es un buen aliado para nuestra salud ya que su consumo puede estar unido a enfermedades como la cirrosis, cáncer de hígado, deterioro de la función renal, disminución de la función sexual y cardiopatías”.

A veces, mejor descansar

Aunque los beneficios del ejercicio físico quedan constatados cuando se realizan de forma regular, existen ocasiones en las que es mejor dejar la sesión para otro día. Existe una larga lista de consecuencias como la desnutrición, mareos, diarrea y un largo etcétera que requieren sobre todo de reposo.

“Si tenemos síntomas como náuseas, diarrea y vómitos, lo ideal será quedarse en casa tranquilo e hidratarse hasta que desaparezcan”, cuenta Jorge.

Comer de ‘tupper’ nos acerca a la jornada laboral europea

Saber Vvivir de TVE

Entorno a la fiambrera existen muchas prácticas que no son del todo correctas. Algunas personas cometen el error de pensar en ella como un plato único y por tanto más contundente, es decir calórico, otros la llenan con las sobras de la cena por ser más cómodo y también hay quien prefiere tirar de pasta y legumbres que son más rápidos de preparar. Además, a menudo se olvida llevar fruta o algún tentempié para las horas entre comidas, etc.
Con el fin de sacarnos de dudas, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado un esquema de menú de fiambrera equilibrado, variado y saludable para toda la semana, con opción hipocalórica en aquellos casos donde se propone perder peso.
En este programa de Saber Vivir de TVE interviene Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición, quien destaca las ventajas de la fiambrera de cara a la jornada laboral y sugiere algunas opciones que nos ayudarán a desarrollar y mantener hábitos alimenticios saludables. Para ver el video, pulsa play.

Recetas light de Halloween

Aunque no es parte de la tradición criolla, el Día de los Muertos Vivientes se ha adoptado como excusa para disfrazarse y disfrutar de comidas que se salen de la rutina

EFE, El Tiempo.com.ve

Ideas para un Halloween más saludable

Disfrutar de los disfraces y las comidas que se preparan para celebrar la víspera del Día de Todos los Santos, o la fiesta de Halloween, es una que se ha adoptado de otras tradiciones y ha ganado terreno en la cultura criolla.

Películas de miedo, creativos disfraces y fiestas se organizan para disfrutar con licores y chucherías de la noche del 31 de octubre. Pero las comidas muy calóricas y la ingesta excesiva de alcohol traen consecuencias negativas, especialmente para aquellas personas que ya tienen un antecedente de diabetes, hipertensión, colesterol alto u obesidad, explica Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo), España.

Según este especialista, ese consumo excesivo de comidas y bebidas calóricas y poco nutritivas puede acabar en problemas digestivos, como náuseas, vómitos, inflamación abdominal, gases, estreñimiento o diarrea, acidez y pesadez estomacal.

En su opinión, el principal problema no radica tanto en la comida en sí, sino más bien en el enorme consumo de dulces, y su combinación con el alcohol”.

Bravo considera que es posible preparar platillos atractivos y saludables para tentar, especialmente, a los niños y mantener el tema de esta fiesta. Da algunas recomendaciones:

-“Debemos concentrar los excesos sólo en esas horas de la noche de Halloween y no consumir los dulces sobrantes el resto de la semana”.

-“Sustituya bebidas azucaradas y/o con cafeína, por divertidos batidos naturales de frutos rojos con jugo de naranja en forma de ‘bebida de Drácula’”.

-Al día siguiente debe realizar una dieta muy saludable y ligera, a base de alimentos frescos y poco grasientos como verduras y pescados. “Evite cocinar muy condimentado o guisado para limpiar el organismo de los excesos de la fiesta”.

Recetas “de miedo”

Para sustituir los dulces, Bravo aconseja “combinar la repostería saludable y las frutas”. Hace para ello algunas propuestas.

-Escoba de bruja.
Enrolle una lonja de queso y corte verticalmente desde abajo hasta formar hebras. Inserte en el extremo superior un palito de pan o “señorita”.

-Cambures fantasmales
Corte los cambures a la mitad, sumérjalos en jugo de naranja y rocíelos con coco rallado, colocando pasas o gotas de chocolate a modo de ojos, e inserte un palillo de madera en la parte de abajo para facilitar la degustación.

-Calabazas de arroz
“Estas originales bolitas se hacen con arroz cocinado en jugo de zanahoria para que adquieran un tinte anaranjado. Para ‘dibujarles’ los ojos y la boca se utilizan aceitunas negras cortadas con estas formas, mientras que para el tallo de la calabaza se utilizan aceitunas verdes”, explica.

-Batatas “de terror”
“Corte unas rodajas finas de batata (la anaranjada) para que se cocinen más rápido (unos 10 minutos). Una vez listas, talle con un cuchillo los rasgos tradicionales de las calabazas de miedo y, posteriormente, cocínela al horno para conseguir ese efecto crujiente que tanto gusta a los niños”, señala Rubén Bravo.

Cuidado
“Durante Halloween se consume gran cantidad de alimentos con abundantes grasas, azúcares, harinas refinadas, así como alcohol”, señalan desde el Imeo. “Si posteriormente se vuelve a los hábitos saludables, tanto en la actividad física como alimentaria, sobre todo las personas que habitualmente están en un peso normal, poco a poco en 1 o 2 semanas el cuerpo volverá a regularizarse”, tranquiliza el nutricionista Bravo.