Operación bikini en directo

Con este directo el programa más visto de Telemadrid, Madrid Directo, se ha apuntado a la ineludible operaciópn bikini, que como cada año genera algunas dudas entorno al ejercicio y la nutrición. ¿Qué es lo que hacemos mal cuando precticamos intensamente deporte? ¿Cómo perder los kilos de más sin que nuestra salud y bolsillos lo sufran excesivamente? Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo y Ángel Nogueira, nos revelan algunas claves para no fracasar en el intento.

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Bárbara Bautista pierde 67 kilos en 15 meses gracias a una banda gástrica

Después de hacerse una cirugía restrictiva de estómago esta joven madrileña, que en su momento pesaba 150 kilos, técnicamente se encuentra fuera del grado de obesidad 

  • Entre el 70 y el 75% de los pacientes que recurren a dietas, vuelven a recuperar su peso, o incluso más, en un lapso de dos años.
  • La Banda Gástrica como tratamiento bariátrico tiene cada vez más expansión entre las soluciones contra la obesidad mórbida en el mundo occidental, debido a su eficacia a largo plazo.
  • En las personas operadas de Banda Gástrica, disminuye un 46% la grasa visceral y el metabolismo pasa a ser de inefectivo a equilibrado, según un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad realizado con más de 1.200 pacientes.

La conocimos hace más de un año, cuando su caso salió a la luz en las noticias por el Día Mundial de la Obesidad. Entonces, Bárbara Bautista, que llegó a pesar 150 kilos, había declarado su peculiar guerra contra la enfermedad, operándose de Banda Gástrica para deshacerse de los 82 kilos que le sobraban. Tenía 27 años y había más que doblado su peso normal. Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) queremos dar continuidad a su historia, haciendo público su testimonio. Hoy en día esta joven madrileña tiene un Índice de Masa Corporal inferior a 30, que técnicamente la sitúa fuera del rango de «persona obesa» y está decidida a llevar el asunto hasta el final, alcanzando durante los próximos meses su peso ideal de 68Kg.

Es la historia de Bárbara, narrada por ella misma, 15 meses después de someterse a un tratamiento de Banda Gástrica que le ayudó no sólo perder 67 kilos de los 82 que le sobraban, sino también a retomar su vida y recuperar la salud. «La obesidad mórbida puede llegar a condicionarte más de lo que uno se imagina. Te impide hacer muchas cosas, entre ellas vivir la vida a pleno. Cosas tan sencillas como ir a según qué sitios -¡es una cuestión de movilidad y cabida!-, correr o hacer deporte, disfrutar de un parque de atracciones o viajar. Con mis casi 150 kilos sentía que estoy cargando otra persona encima. A veces me faltaban ganas para salir a la calle. Me incomodaba estar en el punto de mira de los demás, y con una talla 64 no era precisamente por sentirme atractiva. Resulta que no sólo pesaba por dos, sino también ocupaba el sitio del otro. Las veces que cogí un avión, tuve que pedir, rabiosa y avergonzada, un cinturón de seguridad añadido, porque en el estándar ya no cabía. Cuando iba al banco, no podía pasar el control de la puerta de seguridad. Siempre salía una voz por megafonía que decía «por favor, pasen de uno en uno». Los sensores del sistema detectaban que allí dentro había dos personas, y no sólo una que pesa por dos.»

Ésta es la parte más perceptible de la historia de esta joven paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. La otra parte, «menos visible» que muchas veces queda fuera de foco, trata de la salud. La obesidad mórbida acarrea muchísimos problemas que ya conocemos -cáncer, diabetes II, hipercolesterolemia, problemas articulares, demencia senil y un largo etcétera-, que sitúan a ésta enfermedad entre la primera y la segunda causa de muerte. «Todas las personas que se planteen bajar de peso deberían hacerlo bajo supervisión y guía profesional, ya sea para reducir 5Kg o 80Kg», insiste Rubén Bravo, supervisor del área de Nutrición y Endocrinología de IMEO. Las subidas de peso en el historial de un obeso mórbido suelen realizarse por tramos, partiendo muchas veces de un sobrepeso que ronda los 15Kg. Por diferentes problemas emocionales, en la mayoría de los casos vamos superando éstos tramos, añadiendo con cada problema 10 o 20kg más. Una vez alcanzados los 15Kg. de exceso, deberíamos ponernos muy en serio a solucionar el problema en manos de un equipo multidisciplinar de especialistas.

Las personas con problemas de obesidad a menudo sueñan con un cambio radical, obviando su imagen de «antes» para quedarse lo antes posible con la foto de «después» donde lucen su mejor aspecto: una figura delgada, talla de ropa acorde y una autoestima irrefutable. Pero entre estas dos instantáneas hay un largo camino a recorrer y pacientes como Bárbara saben que el punto de partida es la consulta del médico, cuando de verdad plantas cara al problema.

«Hice muchas dietas por mi cuenta, lógicas e ilógicas, pero en ninguna encontré la solución. Era capaz de perder 30 kilos y al cabo de unos meses había subido 50. Acudí a clínicas que supuestamente eran «buenas» y ofrecían resultados rápidos. Me ponían a régimen y apenas comía. Recuerdo que durante varios días desayunaba un vaso de leche, a media mañana tomaba un caramelo, el almuerzo consistía en cuatro anchoas y un tomate, merendaba un yogur y cenaba un par de tomates. El gran «premio» era la post cena: una onza de chocolate. A parte de pasar hambre, me sometía a unas corrientes para controlar la ansiedad y acupuntura. Conozco muchos «inventos» para adelgazar, algunos salían en programas de cámara oculta. Uno de estos remedios de efecto dudoso eran unas pastillas de carbono activo, las llamaban «amalgama». Se les atribuía poderes milagrosos, ya que después de tomarlas te decían que podías comer lo que quisieras durante 50 minutos, sin engordar. Nada de esto sirvió.»

«En el caso de Bárbara, que se operó de Banda Gástrica con 27 años, nos permitió evitar problemas a largo plazo relacionados con la obesidad que posiblemente se hubieran desarrollado, si ella hubiera aplazado la cirugía hasta cumplir 30, 40 ó 50 años de edad», puntualiza Bravo. Los resultados de esta paciente mejoraron de forma irrebatible en un plazo relativamente corto. El alto riesgo cardiovascular inicial que tenía la paciente -equivalente a un Índice de Grasa Visceral 17- se ha corregido varios puntos por debajo del que se considera de riesgo, alcanzando a un saludable Índice de Grasa Visceral 6. Así mismo ha pasado de tener un IMC 53,6 inicial a un IMC 29,9 actual. Además, se ha pasado de tener un metabolismo inefectivo a un metabolismo equilibrado. Antes de implantarse la Banda Gástrica hace quince meses Bárbara pesaba unos 149,4 Kg y llevaba una talla de ropa 64. En el primer año del tratamiento la joven perdió sus primeros 50Kg. Actualmente se encuentra por debajo de los 84Kg, habiendo perdido unos 67 kilos y utiliza una talla 50 de ropa. El planteamiento para éste año es conseguir los 68Kg para así ubicarse en su normopeso.

«Cuando voy al supermercado, me fijo más en las calorías que lleva cada producto y siempre estoy calculando, de modo que al final del día sé exactamente lo que he ingerido. Ya no hago compras compulsivas y evito las calorías vacías que «esconden» las patatas fritas o el helado, por ejemplo. Antes de dejarme seducir por un trozo de tarta, pienso sobre todo el trabajo que he hecho durante estos quince meses. Ha cambiado mi forma de pensar y sobretodo la relación con la comida. Ahora soy consciente de que comer es un placer, pero también un vicio en el que no hay que caer.»

La Banda Gástrica es la más «light» de las cirugías bariátricas

En la actualidad, existen varios métodos para bajar de peso. Pero las estadísticas médicas a nivel mundial indican que entre el 70 y el 75% de los pacientes que recurren a dietas vuelven a recuperar su peso, o incluso más, en un lapso de dos años. Ante los fracasos de las dietas, la cirugía de la obesidad se presenta como una alternativa segura, eficaz y definitiva. Según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), alrededor del 80% de los pacientes que se sometió a una cirugía bariátrica ha alcanzado la meta del tratamiento, que es bajar el 60% del exceso de peso. Pero más importante aún es que a los cinco años casi el 70% aún mantiene ese descenso.

La cirugía de tipo restrictivo es la vía más común a la que acude la medicina para solucionar problemas de obesidad mórbida. Técnicas, como la Banda Gástrica Ajustable y el Tubo o Manga Gástrica, están pensadas con el fin de disminuir la ingesta excesiva de alimentos y así contribuir a bajar de peso. El Balón Intragástrico no es un procedimiento quirúrgico, pero también se encuentra dentro de las técnicas restrictivas contra la obesidad, generalmente cuando el sobrepeso de un paciente no supere los 30Kg. La cirugía malabsortiva produce una desviación de los alimentos de tal forma, que su absorción es limitada, aunque se mantiene la cantidad de alimento ingerido. La cirugía mixta combina las técnicas restrictivas y malabsortivas. El Bypass gástrico es un ejemplo ilustrativo de este tipo de técnica combinada.

La Banda Gástrica es la más «light» de todas las cirugías bariátricas. Se trata de un anillo fabricado en titanio y envuelto en un colchón de silicona que se coloca alrededor de la entrada del estómago mediante una laparoscopia, de modo que el estómago no se corta, ni se deforma. Se tarda entre media y una hora en colocarla y se pasa sólo una noche ingresado en el hospital. La sensación de saciedad es desde el primer momento. «Somos consientes que hay casos en los que no se puede aplicar esta técnica y lo primero que hacemos es descartar que haya un trastorno profundo de la alimentación», especifica Carmen Arribas, Directora Técnica y Asistencial de IMEO. Se realizan una serie de pruebas de salud para descartar las posibles contraindicaciones que puedan arriesgar la intervención.

«La gran ventaja de la Banda Gástrica es su amplio rango, se puede poner desde el momento que tu intuyes que vas a seguir subiendo de peso y que esto no tiene freno, a partir de un IMC moderado que puede ser 31 hasta un IMC de más de 50», añade Arribas. En este último caso, lo habitual antes era hacer la reducción de estomago con un By pass, pero ahora se pueden perder perfectamente los 70, 80 kilos que sobran con la Banda. Después de que el cirujano bariátrico coloque la Banda, interviene un equipo multidisciplinar de especialistas encargado de hacer un seguimiento, mínimo de dos años, para supervisar todos los cambios que se irán produciendo en el organismo hasta que el metabolismo se haga eficaz.

El éxito de un tratamiento también depende del grado de aceptación y actitud positiva del paciente. «La cirugía es una herramienta para hacer cambios en el estilo de vida más fácilmente y los que se someten a la operación restrictiva del estómago deben entender esto y enfrentarlo con madurez», concluye la especialista.

El bypass gástrico reduce el riesgo de infarto

Una investigación reveló que las personas obesas que se someten al bypass gástrico, una operación de reducción de estómago, presentan menor riesgo de morir de un ataque al corazón o una apoplejía.

Un estudio sueco demostró que las personas obesas que se someten al bypass gástrico con el propósito de controlar su peso tienen además un beneficio extra no menor: son menos proclives a morir de un ataque al corazón o de una apoplejía que aquellas personas que utilizan otros tratamientos para perder peso.

La investigación se centró en 4.000 pacientes que fueron reclutados entre 1987 y 2001, de los cuales un 13,2% fue sometidos al bypass gástrico, un 18,7% a la colocación de una banda gástrica y un 68,1% a una combinación de ambos tratamientos.

El grupo de control, que no fue sometido a ninguna intervención, mostró una reducción de peso del 0% al 1% durante el seguimiento, que duró de 2 a 20 años, mientras que los pacientes que se sometieron a alguno de los tratamientos perdieron entre el 16% y el 23% de su peso en los años que siguieron a su cirugía.

El autor del estudio, Lars Sjostrom, de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, indicó que «la cirugía bariátrica se asoció a la reducción de muertes por ataques al corazón: 22 en el grupo de prueba contra 37 en el grupo de control». Este mismo tratamiento estuvo vinculado a una disminución de infartos cardiacos y cerebrales, aunque los especialistas no pudieron hallar una relación directa entre la pérdida de peso y la reducción de la cifra de muertos.

Sjostrom explicó además que existen muchos beneficios asociados a la cirugía bariátrica y muchos de ellos son completamente independientes de la pérdida de peso inducida por el tratamiento.

Otros estudios anteriores han demostrado que las cirugías gástricas para personas con problemas de obesidad son altamente beneficiosas a largo plazo, mejorando su calidad de vida y reduciendo los riesgos de sufrir cáncer y diabetes.

Por su parte, Mitchell Roslin, jefe de cirugía bariátrica del hospital Lenox Hill de Nueva York, fue contundente: «El mensaje es claro, la cirugía bariátrica salva vidas».

Fuente: Salud.com.ar

La obesidad y sus genes

José Enrique Campillo | El Diario Montanés

La obesidad tiene una base genética, a la que se suma un estilo de vida incorrecto: una vida sedentaria y una ingestión excesiva de alimentos. Los genes que promueven la obesidad son los llamados «genes ahorradores» que no se reparten por igual en todas las personas. En la lotería de la genética a unos solo les ha tocado unas pocas papeletas para la tómbola de la gordura, y en cambio a otros les ha tocado el premio gordo. Y esta circunstancia marca una gran diferencia tanto en la facilidad para coger kilos, como la dificultad para perderlos. Se dan cuatro posibilidades. ¿Cuál es la suya?

Algunos tienen la suerte de albergar en su genoma solo algún gen ahorrador. Estas personas casi no ahorran energía y están siempre delgadas, coman lo que coman, para desesperación de sus amigos y familiares. Todos conocemos a alguno de estos afortunados. Estas personas, si por alguna circunstancia extraña, como por ejemplo tener que estar inmovilizados por una fractura de un hueso, engordan, recuperan rápidamente su peso habitual, solo con algo de dieta y un poco de ejercicio físico.
Otras personas tienen en su genoma bastantes genes ahorradores aunque no demasiados, por lo que no tienen una gran tendencia a engordar, pero a base de años de excesos acaban acumulando unos kilos de más. En ellos los planes de adelgazamiento, a base de una dieta hipocalórica y un plan de ejercicio físico, son eficaces y con mayor o menor dedicación y esfuerzo pueden recuperar su peso normal en un plazo razonable de tiempo.
El tercer grupo lo forman aquellos que han heredado en su genoma muchos genes ahorradores. Son esas personas que a poco que se descuiden (picoteos, abusos de fines de semana, navidades, bodas, comuniones, bautizos, etc.) aumenta mucho de peso y luego les es muy difícil y les exige un notable esfuerzo perder los kilos que le sobran. En ellos es conveniente que para poder adelgazar recurran a la utilización de alguna medicina antiobesidad, que ayude a las medidas dietéticas y de ejercicio físico o que opten por los planes a base de dietas estrictas, las llamadas dietas muy bajas en calorías, que solo pueden aplicarse bajo supervisión de un médico.
En el extremo final tenemos aquellas personas que, en la lotería fatídica, les ha tocado heredar el catálogo completo de genes ahorradores. Estas personas siempre están gordas hagan lo que hagan. Fueron niños obesos, luego jóvenes gordos y más tarde adultos con obesidades mórbidas que afectan a su calidad de vida y les provocan numerosas enfermedades. Estas personas no pueden adelgazar por sus propios medios, ni con dietas estrictas, ni con medicación ya que es muy difícil poder superar los muchos escalones genéticos que tienen que superar para poder adelgazar. Suelen gastar gran parte de su vida en un continuo intento para perder peso. La solución final en estas personas, casi siempre, es la cirugía, seguida de una reeducación nutricional, con asesoramiento endocrinológico, nutricional y psicológico.
El mensaje, a pesar de lo que parezca, es de esperanza. Cualquier persona puede perder los kilos que le sobran recurriendo al especialista, que le prescribirá el método que más se ajuste a su situación particular.

Jean-Michel Cohen: «La dieta Dukan puede causar la muerte súbita»

  • Este médico francés cuenta a RTVE.es los peligros de esta dieta
  • El también nutricionista de Sarkozy dice de él que es «goloso»LUISA SEGURA ALBERT / RTVE

    Sí. Seguir la Dieta Dukan puede ocasionarnos la muerte súbita, a pesar de que, afortunadamente, son más probables los casos de mal aliento, fatiga y pérdida de ilusiónpor la vida entre los que siguen este método para alcanzar la talla soñada.Lo dice sin ningún reparo Jean-Michel Cohen, uno de los nutricionistas franceses más conocidos y a quien Pierre Dukan demandó el año pasado por calumnias. Cohen, sin embargo, ganó el juicio.

    Hace unos meses, este enemigo de las «dietas milagro» ha publicado 1.800 Calorías para ser feliz (Planeta), una novela que habla de la estrechísima relación entre los trastornos alimenticios y los problemas psicológicos.

    – ¿Se parece usted al doctor Sorin, el protagonista de su libro? ¿Se implica tanto con sus pacientes?

    Sí, mucho. Como pasa en todas las novelas, el personaje se inspira en alguien que existe de verdad, y en este caso, se inspira en mí mismo. Lo que le ocurre al doctor Sorin es lo que me pasa a mí día a día, aunque, claro , no lo suelo contar. Porque, aparte de la técnica que yo aplico, tengo sentimientos, obviamente, y eso hace que observe como ser humano, además de como médico, a mis pacientes.

    Mi implicación, por tanto, es real, y es herencia de la difícil relación que yo tuve con mi propio peso y del amor que siento por la gente. Ten en cuenta que yo no sólo me ocupo del cuerpo de las personas, sino también de su psique y de sus emociones.

    – ¿Por qué piensa usted que la dieta Dukan no es buena? ¿De verdad es tan peligrosa para la salud?

    Como todos los nutricionistas, yo conocía ya este régimen, que tiene más de 30 años y que, al contrario de lo que se cree, no es tanto un régimen hiperproteico, sino más bien un régimen disociado a base de proteínas, de la misma manera que existen otros que se basan en un solo alimento o en verduras.

    La mayoría de las dietas son efectivamente altas en proteínas, ya que una reducción de azúcares y de grasas implica proporcionalmente un aumento de proteínas, pero tenemos que llevar cuidado para conservar las verduras y los productos a base de cereales, que son fundamentales para el equilibrio global del cuerpo y nos protegen de las enfermedades.

    La documentación que disponemos sobre este tipo de dieta mostraba, además, ya en la época que los riesgos principales son la escasa estructuración alimentaria que predispone a crisis bulímicas o incluso a la anorexia en el caso de la gente joven. Los riesgos físicos pueden ir desde la pérdida del cabello, el mal aliento, el estreñimiento, la fatiga, una bajada de tono muscular o una pérdida de ilusión por la vida hasta la muerte súbita, ocasionada por un déficit de potasio.

    Pero es más: recientemente hemos descubierto que los regímenes que contienen muchas materias grasas multiplican por dos el riesgo de cáncer de mama en las mujeres, lo que sucede en este tipo de dietas como la de Dukan, porque, por ejemplo, un trozo de carne aporta entre el 15% y el 18% de proteínas pero puede llegar a tener hasta un 25% de grasas, igual que el queso y los huevos, que son componentes importantes de estas dietas.

    «Sarkozy es encantador, humilde y goloso»

     – ¿Es Sarkozy un buen paciente ?

    El Señor Sarkozy es un hombre cortés en el ámbito privado, encantador y, sobre todo, humilde en sus relaciones con los demás, lo que en absoluto coincide con la falsa imagen que los medios de comunicación dan sobre él. Y es muy goloso también, pero cumple al pie de la letra las indicaciones que le doy, que en realidad no son una dieta, ya que él considera que representa a su país, país de la gastronomía pero también de la buena salud. Así que lo que trata no es estar delgado, sino bien proporcionado.

    Del mismo modo, él considera que este deber de representación conlleva obligaciones; entre ellas, tener buen aspecto.

    «Confundimos el hambre con las ganas de comer»

     – ¿Todas las personas que tienen problemas con la comida tienen también problemas psicológicos ?

    No, no todas, pero sí la mayoría. Muchas veces confundimos el hambre –sensación física real– con las ganas de comer, que es lo que llamamos apetito y que pueden ser también compulsiones alimenticias. Cuando uno tiene ganas de comer realmente oculta una presión psíquica que le impulsa a ingerir alimentos para anestesiar sus pensamientos o para evitar estar solo.

    La forma que tenemos de comer no es más que la traducción de nuestros estados emocionales y psicológicos.

    – ¿Hay algún secreto para llevar una dieta exitosa?

    Yo diría que lo más importante es la paciencia, la indulgencia y la motivación. Seguir una dieta muy restrictiva es muy difícil, pero adaptarse a una progresiva reducción de alimentos es mucho más secillo. Hay que admitir, además, que no somos máquinas. Que nuestra vida social, la convivencia y el placer de comer nos hacen no ser tan rígidos pero nos animan a seguir la dieta más tiempo, lo que es la verdadera clave para el éxito.

    La motivación es fundamental también. No podemos adelgazar simplemente porque lo hemos decidido. Hace falta tener una buena razón.

    Por ejemplo, cuando uno está enamorado, se alimenta del aire y no piensa mucho en la alimentación, sino más bien en agradar al otro y a sí mismo. Pero ¿cuánta gente adelgaza antes de casarse para ponerse la ropa simbólica de ese día tan importante ? Cuando hay una razón verdadera para adelgazar, el individuo lo soporta todo.

    «Mis pacientes han de tener buen carácter, porque no miento»

     – ¿Qué opina de esas personas que pierden 50 kilos en un año ? ¿Es peligroso o depende del caso ?

    Adelgazar 50 kilos en un año no tiene por qué ser peligroso, aunque es cierto que las personas que hacen esto tienen un problema con la alimentación que necesita un apoyo psicológico.

    En cuanto una persona realmente obesa adelgaza, hay que acudir al trío mágico : nutricionista, psiquiatra y masajista.

    Lo más difícil no es perder peso, sino mantenerlo.

    – ¿Qué condiciones ha de tener una persona para ser su paciente ?

    Tener una obesidad reincidente o un sobrepeso reincidente, haber intentado dos veces adelgazar y haber fracasado, tener el consentimiento de la familia y, sobre todo, tener un verdadero deseo de adelgazar. Y aceptar mi carácter –Cohen sonríe– , porque yo ni me dejo llevar ni miento a nadie…

Aconsejan evitar atracones en Navidad y hacer comidas ligeras entre festividades

MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS)

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha ofrecido este viernes una serie de consejos para evitar aumentar de peso durante la fiestas navideñas sin pasar hambre, para lo cual recomienda principalmente hacer comidas ligeras entre los días festivos y evitar «atracones» en fechas señaladas de esta época para mantenerse en el peso.

En declaraciones a Europa Press TV, el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, ha indicado que en estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos y un hombre entre tres y cuatro, aunque ha reconocido que tiene pacientes que han llegado a aumentar entre siete y nueve kilos, por lo que aconseja seguir una serie de «consejos reales», no para adelgazar, sino para no engordar.

«No podemos poner a la gente a dieta en Navidad porque no nos van a hacer caso, entonces hemos intentado coger un poco las inquietudes de los pacientes que vemos a diario y hemos buscado unas reglas que no son muy costosas (…). Uno de los trucos que damos es centrar las navidades en las comidas de empresa, de familia o fin de año, así al final son tres o cuatro (días) y el resto del tiempo nuestro objetivo es bajar kilos», ha explicado.

Por ese motivo aconseja tomarse esta época como una suma y resta de calorías donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los que los rodean. Una dieta un poquito más baja en calorías, equilibrada y que tenga todos los grupos alimenticios, es lo ideal para los días entre festivos, ya que este periodo comienza en el puente de la Constitución y termina el Día de Reyes.

El segundo consejo es poner en marcha lo que Bravo denomina «efecto aperitivo», que consiste en, media hora antes de comenzar una comida copiosa, comer alimentos bajos en calorías, para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad, y así llegar a la comida principal con menos hambre. También ha señalado que un error frecuente es omitir comidas en el día de los eventos.

COMPRAR COMIDA JUSTA

«El problema de las comidas navideñas no es el plato principal sino los entrantes calóricos, así como los postres y las copas de alcohol», ha matizado. Al respecto aconseja reemplazar todo ello por varios menos calóricos, como por ejemplo cambiar las croquetas por gambas a la plancha o los frutos secos típicos de los entrantes, por verdura al horno.

Finalmente el nutricionista ha agregado que las personas que no quieran ver su peso alterado pasada la primera semana de enero, deben tener especial cuidado con los brindis. «Cerveza y (vino) tinto son los que menos engordan; si juntamos un refresco con calorías como un refresco de cola, lo que estamos haciendo es acelerar el proceso de convertir las calorías que estamos tomando en grasa. Esto hace que las copas nos engorden antes», ha señalado.

Además de ello, es necesario comprar la comida justa, ya que se trata de algo positivo no sólo para la salud sino también para el bolsillo; por ello es fundamental calcular los comensales y las raciones evitando así estar durante los dos o tres días posteriores a las celebraciones, recurrir a las ‘sobras’. «Podemos utilizar una economía que nos sirva para ir a alimentos un poquito más baratos, por ejemplo, sustituir un pescado por pavo relleno que se mueve en la mismas calorías pero nos cuesta un poquito menos», ha aconsejado.

«LA NAVIDAD ERA UNA CATÁSTROFE»

Miguel Fernández es un paciente de la clínica IMEO que, preocupado por su problema de obesidad y consecuentemente de salud, decidió recurrir a expertos para perder los kilos que le sobraban. Allí consiguió reducir su peso considerablemente y además cambiar sus hábitos de vida, comiendo sano y comenzando a «apreciar» actividades físicas deportivas.

«Acudí a IMEO con la esperanza de solucionar un problema que desde la infancia me venía atosigando que era mi problema de obesidad; yo pesaba casi 100 kilos, y bueno, vine aquí y me ofrecieron la solución. Me conformaba con quitarme todo ese peso de encima pero la realidad es que terminé aprendiendo a llevar un estilo de vida saludable, a comer bien y hasta a apreciar el deporte», ha confesado Miguel.

El periodo navideño era una «catástrofe» para el paciente, pues en la época previa «estaba deseando» que llegara la festividad «para comer todo lo que no debía», pero luego tenía remordimientos. «Cuando aquello terminaba era horrible porque te mirabas al espejo, la báscula no mentía y todo el mundo te decía: ‘Como te has puesto'», ha indicado.

«Llevo viniendo varios años porque solucioné mi problema pero yo soy una persona con tendencia a engordar, y necesito estar en supervisión. He cambiado todo mi modelo de vida, no sólo he adelgazado sino que he aprendido a mantenerme en un estado de salud favorable (…). Una vez alguien dijo que el deporte y la vida sana son el prozac del siglo XXI, yo apuesto por ello, te cambia la vida para bien, por supuesto que sí», ha sentenciado.

Entrevista con el creador de la «Dieta Flash»

Vida y Estilo, canal Terra

A continuación publicamos una entrevista con el creador de la “Dieta Flash”, doctor Manuel Jiménez Ucero que ha sido difundida por el canal Terra.

Este médico advierte claramente que este régimen, basado en ingerir una mayor cantidad de proteínas y en suprimir los azúcares y las grasas en su fase inicial,  para que el organismo queme así las grasas del propio cuerpo, se debe hacer siempre “bajo la batuta de un director de orquesta”, afirma el experto.

Una dieta para un adelgazamiento rápido

– ¿Esta dieta está prescrita solo para problemas serios de obesidad?
– Por supuesto. Con ella se logra adelgazar  entre 10 y 30 kilos en tres o cuatro meses, con resultados espectaculares, como una notable mejoría  de la salud del paciente y de sus constantes vitales.

-Y además, parece una dieta rápida…
-Si se sigue bien, permite adelgazar unos diez kilos en el hombre y entre seis y ocho kilos en la mujer durante el primer mes.

-Parece ser que ahora están de moda las “dietas proteicas”…
– Bueno, bueno, ya hace 35 años que el doctor Blackburn, de la Universidad de Harvard, determinó  la  cantidad exacta de proteínas que necesitaba el ser humano para proteger su masa muscular en una dieta de proteínas.

-¿Y en qué consiste?
En su primera fase, en reducir  la ingestión de azúcares por debajo de los 50 gramos al día, una ausencia total de grasas y un correcto aporte de proteínas para el mantenimiento de la masa muscular.

-¿Por qué hay que reducir el azúcar y los alimentos que lo contienen?
-Porque, cuando  inicias cualquier dieta de adelgazamiento, el organismo consume en primer  lugar las reservas de azúcar  depositadas en forma de glucógeno en el hígado, el bazo y los músculos: es la reserva natural de energía que tiene el cuerpo para quemar, si le hace falta.

-¿Y que pasa si no se se suministran?
– Cuando el cuerpo ha consumido todos los azúcares, que es lo que tiene más fácil,  inicia la combustión de las grasas en reserva, con lo que se empieza a adelgazar y el cuerpo produce acetona.

Ventajas e inconvenientes de la cetosis

— Pero siempre nos habían alertado que la acetona no era buena para el organismo…
Es cierto que el paciente puede notar debilidad, jaquecas o dolores musculares durante los primeros tres días, pero se le pasa rápido, y sus ventajas son enormemente superiores a sus inconvenientes.

-¿Qué suele recetar el médico en esos primeros días?
–  La subida de acetona en la sangre provoca su eliminación por la orina, con un incremento de la diuresis y un arrastre de iones minerales, por lo que el médico prescribirá la ingestión de 1,5 litros de agua al paciente y le dará un aporte de minerales necesarios para evitar estas carencias.

-¿Y eso es bueno?
– La cetosis moderada es un instrumento muy útil en el régimen de adelgazamiento, ya que la acetona produce un efecto importante en la reducción del apetito, hace desaparecer la ansiedad típica de otras dietas y produce un estado de bienestar en el organismo.

-¿Y cómo repercute en la pérdida de peso?
 -En esta etapa estricta, que pude oscilar entre una semana y un mes,  se pueden llegar a perder hasta dos terceras partes del total del peso sobrante, con lo que el estímulo y la alegría del paciente es evidente al observar los resultados obtenidos.

– ¿Qué peligro puede conllevar en el organismo el aumento de proteínas?
-Ninguno, porque los actuales regímenes nunca exceden el aporte de la cantidad de proteínas que necesita una persona para vivir sin pérdida de la masa muscular. Y ello equivale, aproximadamente, a entre 1 y 1,5 gramos por kilo de peso y día, que es la cantidad recomendada por la OMS.

La cultura del sobre

– ¿Esta dieta es partidaria de la “cultura del sobre”?
– Si, los sobres de proteínas han de tomarse durante un mes, a razón de cinco productos diarios, pero, en las siguientes fases, solo se utilizan dos productos proteicos diarios.

-Pero se resentirá el bolsillo…
– Con los sobres,  nos podemos gastar 105 euros a la semana (140 dólares),  pero tendremos que descontar la carne, huevos, pescado,  leche,  pan y chocolate, que están prohibidos (una media de 50 euros a la semana -67 dólares-); es decir, nos gastaremos 55 euros a la semana -74 dólares-, que multiplicados por cuatro semanas, sumarán un total de 220 euros -296 dólares-.

-¿Me puede poner un ejemplo de alguno de los  pacientes que mejor se ha adaptado a esta dieta?
–  Una de mis pacientes, Pilar, de 1,58 centímetros de estatura,  pesaba 92 kilos y  ha perdido 46 kilos en diez meses. Ahora pesa 46 y ha recobrado una piel con mayor suavidad y tersura y sus constantes vitales están dentro de la normalidad.

Las ventajas de la ‘Dieta Flash’

– Qué ventajas tienes su dieta sobre la Dieta Dunkan?
El inconvenientes de la Dieta Dunkan  es que todos los regímenes precisan  de un “director de orquesta” para  cumplir los objetivos y que no tengas que soportar la “vergüenza torera” de admitir que no has cumplido tus objetivos. Si te controla el doctor Dunkan, como hace con las celebrities, la dieta funcionará, peor dudo mucho que se consiga con la única ayuda de un libro.

-Además de los sobres, ¿prescribe alguna medicina a sus pacientes?
-Con esta dieta, añado el consumo de  complejos vitamínicos y minerales, ya que, al reducir el consumo de azúcar, el cuerpo empieza a quemar la grasa y se forman cuerpos cetónicos, que se eliminan por la orina con sus correspondientes sales minerales.

-¿Usted prohíbe la pasta de dientes con mentol o alcohol  y algunos antinflamatorios con lactosa, ¿no es eso muy drástico?
– Mire, hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal. La lactosa produce retención de líquidos y el alcohol activa nuestro  páncreas dormido, dispara la secreción de insulina y quema azúcar en vez de grasa.

Cenas cortas hacen vidas largas

-¿Y qué pasa cuando superamos todas las fases y nos equilibramos de peso?
–  Entonces sigue siendo necesario comer cinco veces al día,  empezando por los alimentos más energéticos por la mañana e ir reduciendo   conforme pasa la jornada en cantidades proporcionales. Yo siempre digo que “cenas cortas hacen vidas largas”.

-¿Frutas después de comer o de cenar?
Las frutas o postres hay que tomarlos a media mañana o media tarde.   El mito del zumo de naranja por la mañana es erróneo,  porque te inyectas azúcar en vena. Lo necesario son las frutas acuosas y ácidas como la naranja completa, el kiwi, la mandarina, los fresones y la piña poco verdes y la verdura, cuanto más verde,  mejor.

-¿Se puede tomar chocolate negro?
–  Yo aconsejo el chocolate negro porque contiene un aminoácido que es el triptófano,  por el que el cuerpo genera serotonina y melatonina, dos neurotransmisores que propician tranquilidad y el sueño nocturno.

-¿Y qué dieta aconseja para estar en forma, aunque no se sea un gran obeso?
–  Si una persona quiere perder tres kilos para la “operación bikini”, que haga la dieta que quiera, incluso la dieta Dunkan, que es la  es la hija ilegítima de la Atkins. No hay ninguna dieta mala.

-¿El alcohol es muy perjudicial para las dietas?
–  El alcohol tiene un  alto valor energético: si hacemos una semana de dieta sin alcohol y otra semana de dieta con alcohol, se engorda el doble de lo que se ha adelgazado la anterior semana.

Consejos para no engordar

-¿Qué consejos nos da para no engordar, doctor Jimeno?
-Yo aconsejo comer en plato grande la verdura, la ensalada, el pescado  o el marisco y, en  plato pequeño, las legumbres,  la fécula (patatas) y el arroz.

-Y por último, ¿qué garantiza su «Dieta Flash»? 
-Pues una pérdida inmediata de peso, la normalización de  la glucosa,  el colesterol y el ácido úrico y la mejoría y el rejuvenecimiento físico.

La Banda Gástrica: solución de la obesidad a largo plazo

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) demuestra la eficacia de la Banda Gástrica en personas con altos índices de obesidad y edad comprendida entre los 18 y los 64 años, con unos resultados excelentes que radican en reducción de la grasa visceral, mejora del metabolismo y disminución del riesgo cardiovascular.

Sólo algunos individuos nacen con una predisposición genética hacia la obesidad, es decir con un metabolismo con tendencia a utilizar la glucosa como fuente de energía, obviando la grasa. La mayoría de las personas que padecen sobrepeso y obesidad no padecen éste problema genético y, si en algún momento de su vida engordan, es porque se dan determinados factores y circunstancias. Cada etapa -infancia, adolescencia, juventud, madurez o edad avanzada- esconde sus riesgos. Es deber de los profesionales analizar el contexto social en el que puede aparecer la obesidad y corregir los errores más comunes en el patrón de comportamiento: ausencia de correcta educación alimenticia en la niñez; seguimiento de dietas drásticas a semejanza de famosos en la problemática adolescencia; estrés por la inserción laboral y mala gestión de la comida después de independizarse; adicción al dulce «justificada» por la dificultad de conseguir pareja; pasividad física o aislamiento social durante el inicio de la maternidad; cambios hormonales que pasan factura en la menopausia y la andropausia; y finalmente “la ruptura” con la actividad física pasados los sesenta años de edad. El arraigo de los malos hábitos en la vida cotidiana de una persona terminan pasándole factura a la salud. Una serie de complicaciones, como riesgo cardiovascular desde temprana edad, diabetes a partir de los treinta o problema óseo en avanzada edad, pueden prevenirse, si se acude al especialista y se tomen las medidas necesarias.  

«Estamos acostumbrados a ver la obesidad como un mal asumible de nuestra sociedad y no nos damos cuenta de su alta mortalidad como enfermedad silenciosa, hasta que en muchos casos es demasiado tarde. En la mayoría de los pacientes que tratamos, éste gran problema tiene solución, si trabajamos el aspecto emocional, físico y estético», señala Rubén Bravo, Supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Hoy en día existe una tecnología avanzada que nos permite detectar la obesidad, incluso antes de que ésta se produzca. El Corporal Scanner iDEXA, por ejemplo, mide la grasa androide y genoide, de gran importancia tanto para estimar el riesgo de obesidad en edades tempranas, como para determinar el tratamiento en personas de edad media o avanzada. Hoy en día, tenemos como tratamiento por excelencia para un amplio perfil de personas con sobrepeso y obesidad, la Banda Gástrica Ajustable de última generación.

«IMEO lleva desde el año 2005 realizando tratamientos de Banda Gástrica», especifica Bravo. Desde entonces más de 1.200 pacientes se han sometido a ésta intervención por microcirugía laparoscópica con dos años de seguimiento multidisciplinar en el que intervienen psicólogos, endocrinos, nutricionistas, preparadores físicos, cirujanos bariátricos y fisioterapeutas. Los resultados son más que satisfactorios, apunta el especialista, ya que «la media de peso perdido en el primer año de tratamiento fue de 36,6Kg en el caso de los hombres, y de 30,08Kg en el caso de las mujeres, y a partir del segundo año ambos sexos siguieron bajando peso, o bien se estabilizaron en su normopeso». 

Con el fin de conseguir unos datos más precisos sobre la eficacia de la Banda Gástrica, se ha estudiado una muestra de edad comprendida entre los 18 y los 65 años, con más de 95Kg de peso inicial, siendo un 70% mujeres y un 30% hombres. Antes de someterse al tratamiento, el índice de Tasa Metabólica de los pacientes, que mide la efectividad del metabolismo para utilizar la grasa como fuente de energía, era muy bajo, dentro de los límites del metabolismo determinado como inefectivo. Finalizado el tratamiento, y conservando gran parte de la masa muscular inicial, reduciendo principalmente la grasa, el Índice de Tasa Metabólica de nuestros pacientes se corrigió de forma importante, subiendo casi tres veces (278%) en caso de los hombres, y una vez y media (165%) en las mujeres. En ambos sexos se ha pasado de un metabolismo inefectivo a un metabolismo equilibrado y las personas con tendencia a la obesidad se han convertido en con equilibrio metabólico.

Otra mejora importante que se ha observado en los pacientes en tratamiento con Banda Gástrica es la disminución con un 46% del factor de la grasa visceral. Ésta grasa es aquella que se acumula en la zona abdominal y es la principal causante de la mayoría de enfermedades derivadas de la obesidad, como la diabetes tipo II, el riesgo cardiovascular, la hipertensión, la hipercolesterolemia e hígado graso, entre otras. 

Un cheque regalo de 1.000 euros de dto. en el tratamiento de Banda Gástrica

Con motivo del Día Mundial de la Obesidad el precio de la Banda Gástrica con un precio habitual de 9.600 Euros se ofrecerá a 8.600 Euros. Ésta oferta sólo será válida para los pacientes que lo contraten entre los días 10 al 18 de noviembre inclusive.

El tratamiento tendrá las siguientes características:
Duración: 24 meses.
Incluye:
– Implantación de la Banda Gástrica, con todos los gastos incluidos (pruebas preoperatorias, consulta de preanestesia, honorarios médicos y quirúrgicos, banda gástrica de última generación de la prestigiosa marca Allergan.
– Las consultas de nutrición necesarias durante los 24 meses de tratamiento.
– Consultas trimestrales con endocrino o médico internista.
– 4 Analizador Intersticial EIS (Hormonas, Iograma y Bioquímica).
– 48 Analizador Corporal TANITA (%Muscular, %Grasa, %Agua).
– 1 Analítica completa Bioquímica y Tiroides.
– Financiación Popular: 12 cuotas de 104,07 Euros y las 48 cuotas restantes de 208,13 Euros. (Importe a financiar 8.600 Euros.- en un plazo de 60 meses. TIN: 9%. TAE: 10,52%). Posibilidad de 6 a 12 meses sin intereses, cancelación anticipada.

Las personas con sobrepeso y obesidad ganan más kilos en verano por su falta de voluntad

13.09.11 |  Europa Press, Telecinco

PARA MUCHOS, LAS VACACIONES SON «SAGRADAS»Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

En el estudio han participado 90 personas que están en fase de tratamiento en dicho centro. De este modo, un 56 por ciento de los entrevistados, de entre 20 y 45 años de edad y con un sobrepeso inferior a los 25 kilos, afirma haber ganado entre uno y tres kilos durante el verano; mientras un 17 por ciento confiesa que se ha pasado de la ralla durante el verano cogiendo más de 3 kilos.

«Llama la atención en estos casos que los pacientes que ya tienen un alto índice de obesidad tienden a engordar más en el verano», señala Rubén Bravo, jefe del área de Nutrición de IMEO.

Esto se debe, según la mitad de los encuestados, a la falta de voluntad mientras un 37 por ciento se justifica con su entorno familiar, que «les impide hacer dieta cuando reina el espíritu vacacional».

Además, la mitad reconoce que el mejor momento para ponerse a dieta es el período posvacacional, ya «las vacaciones son sagradas y es cuando se permiten comer de todo, sin abusar», según responden un 47 por ciento de los entrevistados.

Un 37 por ciento de los encuestados señala que es mejor empezar con la dieta dos o tres meses antes del verano y un 16 por ciento indica que no realiza dieta durante sus vacaciones, porque «es cuando más disfrutan con la comida y no cuentan calorías».

En cuanto la alimentación, un 43 por ciento de los encuestados contesta que no hace diferencia en el verano y sigue con el mismo plan que el resto del año, mientras otro 43 por ciento señala que simplemente evitan ciertos alimentos que engordan.

Sólo un 14 por ciento, en su mayoría hombres entre 20 y 45 años, afirma haber hecho una dieta restrictiva, restringiendo mucho la ingesta de alimentos y comiendo modestas cantidades de fruta y verdura.

El estudio muestra también que el 60 por ciento de los entrevistados confiesa que no son muy aficionados al deporte y, como mucho, hacen paseos en familia al aire libre.

Además, un 23 por ciento señala que aprovecha el período estival para hacer natación, bicicleta, senderismo, juegos en equipo o ir de discotecas. Sólo un 17 por ciento, en su mayoría hombres, entre 20 y 45 años, persiste en el gimnasio, realizando pesas, ‘footing’, y actividades dirigidas en la época de más calor.

Una de cada dos personas culpa a la falta de voluntad por los kilos ganados en verano

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad revela que los pacientes que ya tienen un alto índice de sobrepeso u obesidad tienden a engordar más en el verano

• La mayoría de las personas entrevistadas entre 20 y 45 años de edad con un sobrepeso inferior a los 25 kilos han ganado entre 1 y 3 kilos durante el verano.
• Los hombres entre 20 y 45 años de edad se cuidan más, persisten en el gimnasio en la época estival y acuden al endocrino antes de llegar a los diez kilos de más.
• Las representantes del sexo femenino en edad reproductiva acuden a un nutricionista cuando la situación ya se les haya escapado de las manos y han alcanzado los veinte kilos de más. 

Una vez pasadas las vacaciones y tras la vuelta a la rutina, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados de un curioso estudio que indaga sobre los hábitos alimenticios, dietéticos y deportivos de sus pacientes con el fin de averiguar cómo les ha sentado el verano. A la encuesta elaborada con este fin, contestaron un total de 90 personas con sobrepeso y obesidad, procedentes de Madrid, que actualmente se encuentran en fase de tratamiento. 54 de ellos son mujeres y 36 hombres. El 77% de los entrevistados tiene entre 20 y 45 años (grupo A), un 20% es mayor de 45 años (grupo B) y sólo un 3% resulta tener menos de 20 años (grupo C).

Del primer grupo (A), entre 20 y 45 años de edad, 30 son hombres y 39 mujeres. El 50% de los hombres está cerca de su peso ideal sin superar los diez kilos de más, un 30% tiene entre 15 y 25 kilos de sobrepeso y apenas un 20% padece obesidad, con más de 30 kilos por encima de la talla ideal. Respecto las mujeres, el 54% tiene entre 15 y 25 kilos de más, un 38% está muy cerca de su peso ideal o con una diferencia que no supera los diez kilos de más y un 8% padece obesidad.

Del segundo grupo (B), mayores de 45 años de edad, 12 personas son mujeres y 6 hombres, dos terceras partes no llega a los 10 kilos de más, mientras un 33% tiene entre 15 y 25 kilos de sobrepeso.

Del tercer grupo (C), formado por tres personas menores de 20 años de edad, todos los representantes son del sexo femenino con un sobrepeso entre 15 y 25 kilos.

ENTRE 1 Y 3 KILOS DE MÁS DURANTE EL VERANO

Un 56% de las personas entrevistadas, entre 20 y 45 años de edad y con un sobrepeso inferior a los 25 kilos, afirma haber ganado entre 1 y 3 kilos durante el verano, mientras un 27% presume mantener su peso actual. Sólo un 17% confiesa que se ha pasado de la ralla durante el verano, cogiendo más de 3 kilos. “Nos llama la atención en estos casos que los pacientes que ya tienen un alto índice de obesidad tienden a engordar más en el verano”, señala Rubén Bravo, jefe del área de nutrición de IMEO.

LAS VACACIONES SON SAGRADAS, LA DIETA PARA DESPUÉS

Otro dato que revela el estudio es que la gran mayoría considera mejor momento para ponerse a dieta el período posvacacional, porque “las vacaciones son sagradas y es cuando se permiten comer de todo, sin abusar”, a esto responden un 47% de los entrevistados. Un 37% de la gente señala que es mejor empezar con la dieta dos o tres meses antes del verano y un 16% indica que no realiza dieta durante sus vacaciones, porque “es cuando más disfrutan con la comida y no cuentan calorías”.

En cuanto la alimentación, un 43% de los encuestados contesta que no hace diferencia en el verano y sigue con el mismo plan que el resto del año, mientras otro 43% señala que simplemente evitan ciertos alimentos que engordan. Sólo un 14%, en su mayoría hombres entre 20 y 45 años, afirma haber hecho una dieta restrictiva tipo Dukan, hiperproteica, en base de batidos, restringiendo mucho la ingesta de alimentos y comiendo modestas cantidades de fruta y verdura.

MENOS GANAS DE DEPORTE EN VERANO Y FALTA DE VOLUNTAD PARA CUIDARSE

El 60% de los entrevistados confiesan que no son muy aficionados al deporte y como mucho hacen paseos en familia al aire libre. Un 23% señala que aprovecha el período estival para hacer natación, bicicleta, senderismo, juegos en equipo o ir de discotecas. Sólo un 17%, en su mayoría hombres, entre 20 y 45 años, persiste en el gimnasio, realizando pesas, footing, y actividades dirigidas en la época de más calor.

El 37%, en su mayoría entre 20 y 45 años de edad, indica que practica actividad física como mínimo una hora al día, tres veces a la semana, mientras un 60% niega practicar deporte de forma regular, sino de forma esporádica.

El 50% de las personas culpa la falta de voluntad por los kilos acumulados durante el verano, mientras un 37% se justifica con su entorno familiar que les impide hacer dieta cuando reina el espíritu vacacional. Un 7% atribuye la culpa de los kilos ganados en verano al calor que “les quita las ganas de practicar deporte”. Sólo un 17% afirma no tener sentimiento de culpa, porque se cuida independientemente de la época.

Un 73% de los encuestados niega tomar algún tipo de suplemento para perder peso y sólo un 27% admite que haya acudido a quemadores de grasa adquiridos por Internet o productos comerciales, como la L-Carnitina, el Allí o el té verde.