Entrevista con el creador de la «Dieta Flash»

Vida y Estilo, canal Terra

A continuación publicamos una entrevista con el creador de la “Dieta Flash”, doctor Manuel Jiménez Ucero que ha sido difundida por el canal Terra.

Este médico advierte claramente que este régimen, basado en ingerir una mayor cantidad de proteínas y en suprimir los azúcares y las grasas en su fase inicial,  para que el organismo queme así las grasas del propio cuerpo, se debe hacer siempre “bajo la batuta de un director de orquesta”, afirma el experto.

Una dieta para un adelgazamiento rápido

– ¿Esta dieta está prescrita solo para problemas serios de obesidad?
– Por supuesto. Con ella se logra adelgazar  entre 10 y 30 kilos en tres o cuatro meses, con resultados espectaculares, como una notable mejoría  de la salud del paciente y de sus constantes vitales.

-Y además, parece una dieta rápida…
-Si se sigue bien, permite adelgazar unos diez kilos en el hombre y entre seis y ocho kilos en la mujer durante el primer mes.

-Parece ser que ahora están de moda las “dietas proteicas”…
– Bueno, bueno, ya hace 35 años que el doctor Blackburn, de la Universidad de Harvard, determinó  la  cantidad exacta de proteínas que necesitaba el ser humano para proteger su masa muscular en una dieta de proteínas.

-¿Y en qué consiste?
En su primera fase, en reducir  la ingestión de azúcares por debajo de los 50 gramos al día, una ausencia total de grasas y un correcto aporte de proteínas para el mantenimiento de la masa muscular.

-¿Por qué hay que reducir el azúcar y los alimentos que lo contienen?
-Porque, cuando  inicias cualquier dieta de adelgazamiento, el organismo consume en primer  lugar las reservas de azúcar  depositadas en forma de glucógeno en el hígado, el bazo y los músculos: es la reserva natural de energía que tiene el cuerpo para quemar, si le hace falta.

-¿Y que pasa si no se se suministran?
– Cuando el cuerpo ha consumido todos los azúcares, que es lo que tiene más fácil,  inicia la combustión de las grasas en reserva, con lo que se empieza a adelgazar y el cuerpo produce acetona.

Ventajas e inconvenientes de la cetosis

— Pero siempre nos habían alertado que la acetona no era buena para el organismo…
Es cierto que el paciente puede notar debilidad, jaquecas o dolores musculares durante los primeros tres días, pero se le pasa rápido, y sus ventajas son enormemente superiores a sus inconvenientes.

-¿Qué suele recetar el médico en esos primeros días?
–  La subida de acetona en la sangre provoca su eliminación por la orina, con un incremento de la diuresis y un arrastre de iones minerales, por lo que el médico prescribirá la ingestión de 1,5 litros de agua al paciente y le dará un aporte de minerales necesarios para evitar estas carencias.

-¿Y eso es bueno?
– La cetosis moderada es un instrumento muy útil en el régimen de adelgazamiento, ya que la acetona produce un efecto importante en la reducción del apetito, hace desaparecer la ansiedad típica de otras dietas y produce un estado de bienestar en el organismo.

-¿Y cómo repercute en la pérdida de peso?
 -En esta etapa estricta, que pude oscilar entre una semana y un mes,  se pueden llegar a perder hasta dos terceras partes del total del peso sobrante, con lo que el estímulo y la alegría del paciente es evidente al observar los resultados obtenidos.

– ¿Qué peligro puede conllevar en el organismo el aumento de proteínas?
-Ninguno, porque los actuales regímenes nunca exceden el aporte de la cantidad de proteínas que necesita una persona para vivir sin pérdida de la masa muscular. Y ello equivale, aproximadamente, a entre 1 y 1,5 gramos por kilo de peso y día, que es la cantidad recomendada por la OMS.

La cultura del sobre

– ¿Esta dieta es partidaria de la “cultura del sobre”?
– Si, los sobres de proteínas han de tomarse durante un mes, a razón de cinco productos diarios, pero, en las siguientes fases, solo se utilizan dos productos proteicos diarios.

-Pero se resentirá el bolsillo…
– Con los sobres,  nos podemos gastar 105 euros a la semana (140 dólares),  pero tendremos que descontar la carne, huevos, pescado,  leche,  pan y chocolate, que están prohibidos (una media de 50 euros a la semana -67 dólares-); es decir, nos gastaremos 55 euros a la semana -74 dólares-, que multiplicados por cuatro semanas, sumarán un total de 220 euros -296 dólares-.

-¿Me puede poner un ejemplo de alguno de los  pacientes que mejor se ha adaptado a esta dieta?
–  Una de mis pacientes, Pilar, de 1,58 centímetros de estatura,  pesaba 92 kilos y  ha perdido 46 kilos en diez meses. Ahora pesa 46 y ha recobrado una piel con mayor suavidad y tersura y sus constantes vitales están dentro de la normalidad.

Las ventajas de la ‘Dieta Flash’

– Qué ventajas tienes su dieta sobre la Dieta Dunkan?
El inconvenientes de la Dieta Dunkan  es que todos los regímenes precisan  de un “director de orquesta” para  cumplir los objetivos y que no tengas que soportar la “vergüenza torera” de admitir que no has cumplido tus objetivos. Si te controla el doctor Dunkan, como hace con las celebrities, la dieta funcionará, peor dudo mucho que se consiga con la única ayuda de un libro.

-Además de los sobres, ¿prescribe alguna medicina a sus pacientes?
-Con esta dieta, añado el consumo de  complejos vitamínicos y minerales, ya que, al reducir el consumo de azúcar, el cuerpo empieza a quemar la grasa y se forman cuerpos cetónicos, que se eliminan por la orina con sus correspondientes sales minerales.

-¿Usted prohíbe la pasta de dientes con mentol o alcohol  y algunos antinflamatorios con lactosa, ¿no es eso muy drástico?
– Mire, hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal. La lactosa produce retención de líquidos y el alcohol activa nuestro  páncreas dormido, dispara la secreción de insulina y quema azúcar en vez de grasa.

Cenas cortas hacen vidas largas

-¿Y qué pasa cuando superamos todas las fases y nos equilibramos de peso?
–  Entonces sigue siendo necesario comer cinco veces al día,  empezando por los alimentos más energéticos por la mañana e ir reduciendo   conforme pasa la jornada en cantidades proporcionales. Yo siempre digo que “cenas cortas hacen vidas largas”.

-¿Frutas después de comer o de cenar?
Las frutas o postres hay que tomarlos a media mañana o media tarde.   El mito del zumo de naranja por la mañana es erróneo,  porque te inyectas azúcar en vena. Lo necesario son las frutas acuosas y ácidas como la naranja completa, el kiwi, la mandarina, los fresones y la piña poco verdes y la verdura, cuanto más verde,  mejor.

-¿Se puede tomar chocolate negro?
–  Yo aconsejo el chocolate negro porque contiene un aminoácido que es el triptófano,  por el que el cuerpo genera serotonina y melatonina, dos neurotransmisores que propician tranquilidad y el sueño nocturno.

-¿Y qué dieta aconseja para estar en forma, aunque no se sea un gran obeso?
–  Si una persona quiere perder tres kilos para la “operación bikini”, que haga la dieta que quiera, incluso la dieta Dunkan, que es la  es la hija ilegítima de la Atkins. No hay ninguna dieta mala.

-¿El alcohol es muy perjudicial para las dietas?
–  El alcohol tiene un  alto valor energético: si hacemos una semana de dieta sin alcohol y otra semana de dieta con alcohol, se engorda el doble de lo que se ha adelgazado la anterior semana.

Consejos para no engordar

-¿Qué consejos nos da para no engordar, doctor Jimeno?
-Yo aconsejo comer en plato grande la verdura, la ensalada, el pescado  o el marisco y, en  plato pequeño, las legumbres,  la fécula (patatas) y el arroz.

-Y por último, ¿qué garantiza su «Dieta Flash»? 
-Pues una pérdida inmediata de peso, la normalización de  la glucosa,  el colesterol y el ácido úrico y la mejoría y el rejuvenecimiento físico.

ESTUDIO METABÓLICO GRATUITO (del 22 al 29 de septiembre)

– En España dos de cada tres hombres tienen sobrepeso y una de cada seis personas es obesa. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

– Más de dos millones españoles padecen obesidad severa, de ellos, menos del 1 por ciento, alrededor de 4.000 personas, se han sometidos a cirugía de la obesidad o bariátrica. Fuente: Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO)

– La obesidad está relacionada con seis de cada diez muertes debidas a enfermedades no contagiosas y, de media, reduce en diez años la vida de quienes la padecen. Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)

Del 22 al 29 de septiembre el Instituto Médico Europeo de la Obesidad realizará un estudio antropométrico por electroimpedancia TANITA a todos los interesados que acuden a la clínica. Es un análisis que mide el porcentaje de agua, grasa y masa muscular de la persona, su peso, IMC, retención de líquidos, grasa visceral, distribución corporal y metabolismo basal. Los interesados en realizarse este estudio podrán reservar su consulta llamando al 91 745 17 96 hasta el próximo jueves.

«Muchas veces, siguiendo la corriente mediática y el culto al «cuerpo diez», nos olvidamos que la obesidad tan indeseada es una enfermedad metabólica que radica en la salud y no es sólo cuestión de estética», señala Rubén Bravo, jefe del área de nutrición de IMEO. Igual que mantenemos el sano hábito de visitar el médico de forma periódica, deberíamos consultar asiduamente el endocrino, sobre todo cuando se trata de un considerable exceso de peso, recomienda el especialista. Una consulta a tiempo nos dará más margen de actuar y tratar el problema, antes de que el sobrepeso se haya convertido en obesidad.

Por una parte, el análisis antropométrico por electroimpedancia nos permite, en pocos minutos, estimar la distribución de la grasa corporal del paciente y nos da en cifras la cantidad de masa grasa, masa magra y líquido corporal del paciente. En función de estos resultados, recomendamos un u otro tipo de tratamiento. El objetivo básico de todo programa de pérdida de peso es la reducción de la masa grasa, minimizando en lo posible la pérdida de masa magra que no debe exceder el 25% del peso total perdido en una semana. Esto explica porque fracasan las dietas «milagro» que se caracterizan con una rápida pérdida de peso y un inminente efecto rebote.

Por otra parte, el análisis de la distribución de la grasa corporal resulta de vital importancia para el paciente, ya que detecta de forma inequívoca la presencia de obesidad androide, con acúmulo de grasa en el tronco, que se asocia a mayor riesgo vascular y desarrollo de síndrome metabólico y diabetes. La obesidad mórbida afecta cada vez más a personas jóvenes en edad reproductiva, recortando la expectativa de vida entre 10 y 15 años. «En los pacientes con IMC superior a 40, por ejemplo, existe entre 6 y 12 veces más riesgo de mortalidad que se asocia con enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo II, cáncer de Colón o artritis», afirma Rubén Bravo, especialista en nutrición de IMEO.

Tratamiento de Balón y Banda Gástricos

Para los casos de obesidad avanzada hoy en día existen tratamientos muy eficaces, como son el Balón y la Banda gástricos. Con el fin de mejorar el resultado final, en IMEO hemos ampliado la duración del tratamiento de Balón Intragástrico hasta 3 años, añadiendo consultas trimestrales con el endocrino en la última fase para asegurarnos que el paciente no recuperará el peso perdido. El Balón Intragástrico que utilizamos en IMEO está diseñado para permanecer en el estómago 12 meses y permite al paciente perder hasta 30 kilos. Se trata de un globo medio inflado, implantado mediante una laparoscopia, sin cirugía, que reduce la sensación de apetito, gracias al volumen que ocupa. Otro beneficio de este sistema de adelgazamiento es que enlentece el vaciado gástrico, manteniendo más estables los niveles de insulina y glucosa en la sangre.

La Banda gástrica está pensada para pacientes con obesidad mórbida que necesitan perder más de 35 kilos de su peso corporal. Se trata de un anillo fabricado en titanio y envuelto en un colchón de silicona, no tóxico. Se coloca mediante laparoscopia en la entrada del estómago con el fin de reducir la cantidad de las ingestas y regular el apetito.

Cuatro décadas con la obesidad

  • Si continúa la tendencia actual, en 2050 el 60% de los hombres será obeso
  • Ingerir 100 calorías menos cada día ayuda a perder peso sin problemas

Isabel F. Lantigua | EL MUNDO 

Uno de cada tres adultos en Estados Unidos es obeso. Uno de cada cuatro en el Reino Unido y Australia. Siete de cada 10 en Tonga. Las cifras varían según los países, pero casi ninguno se libra de esta epidemia de exceso de kilos. Ni siquiera los países de bajos ingresos, donde junto con personas que sufren desnutrición extrema hay otras que padecen enfermedades propias de la obesidad. Paradojas de un mundo globalizado. Un número especial de la revista ‘The Lancet’ analiza la situación presente y futura de esta amenaza para la salud.

Según recuerda el profesor Boyd Swinburn, del Centro de Prevención de la Obesidad de la Universidad Deakin (Melbourne, Australia) y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países ricos la epidemia de obesidad «comenzó en la década de los 70 y principios de los 80, cuando la gente empezó a gastar más en comida y, por tanto, a consumir más».

En los países de medianos y bajos ingresos comenzó más tarde pero se propagó más rápido. La llegada de la llamada ‘comida basura’, más barata que los productos sanos, es uno de los factores clave para explicar los kilos demás. Pero no el único. «Influyen también aspectos ambientales, genéticos y de comportamiento«, reconoce Swinburn, para quien, hasta el momento «ningún país puede considerarse un ejemplo a seguir por sus éxitos a la hora de reducir la obesidad de su población».

En la actualidad se calcula que 1.500 millones de adultos tienen serios problemas de peso, a los que se suman 170 millones de niños. Esta epidemia es responsable de entre el 2% y el 6% del gasto sanitario de los países, ya que aumenta el riesgo de padecer distintas enfermedades, como diabetes o trastornos coronarios. Los expertos alertan de que si continúa la tendencia actual, la situación será insostenible dentro de 20 años.

Así lo estiman Claire Wang, de la Universidad de Columbia (Nueva York, EEUU) y Klim McPherson, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en otro de los estudios. Sus países son los lugares desarrollados con las tasas más altas de obesidad, con 99 milllones de obesos en EEUU y 15 millones en Reino Unido.

Para 2030, si nada cambia, las cifras aumentarán hasta los 165 millones y los 26 millones, respectivamente. El nuevo número supone que se tendrá que lidiar con 7,8 millones de casos nuevos de diabetes, 6,8 millones extra de enfermos coronarios y 539.000 casos nuevos de cáncer en EEUU. Para el Reino Unido, serán 668.000 casos extra de diabetes, 461.000 de enfermedades cardiacas y 130.000 tumores.

Para Steven L Gortmaker, de la Escuela de Salud Pública de Boston (EEUU) «las intervenciones para revertir esta epidemia tienen que liderarlas los gobiernos, aunque cuenten con la colaboración de ONG, la sociedad civil y otras instituciones». Según explica, «las acciones prioritarias y más eficaces pasan por prohibir la publicidad de refrescos y fast-food dirigida a los niños y por gravar con más impuestos a estos productos». Asimismo indica que las autoridades «deberían fomentar la práctica de ejercicio físico y facilitar las instalaciones para tal fin».

Dietas irreales

Expertos del Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU consideran que durante décadas los médicos y nutricionistas se han basado en una premisa incorrecta para desarrollar sus programas de adelgazamiento.

Sólo han tenido en cuenta el número de calorias ingeridas pero no así los cambios que se irían produciendo en el metabolismo, «por lo que generaban expectativas poco realistas en los obesos, que pensaban que iban a perder kilos muy rápido», cuenta el doctor Kevin Hall. Para este experto no es necesario hacer grandes esfuerzos ni dietas estrictas. Basta con «reducir el consumo de 100 calorías diarias para perder peso de forma considerable y sostenida en el tiempo».

«Por ejemplo, sólo con quitarnos la chocolatina diaria o el bollo de la merienda nos haría perder 11 kilos en tres años casi sin darnos cuenta», explica. Pero si nadie se toma en serio el problema, para el 2050, el 60% de los hombres y el 50% de las mujeres serán obesos. Dejando al margen al tabaco, la obesidad es la principal causa prevenible de enfermedades en muchos países.

La comida sana, una obsesión

LA ORTOREXIA, UN TRASTORNO DE CONDUCTA QUE PUEDE RESULTAR PELIGROSO PARA LA SALUD FíSICA Y MENTAL, CUANDO LA NECESIDAD DE COMER SANO SE CONVIERTE EN UNA AUTÉNTICA OBSESIÓN

La Opinión de Bolivia

El culto al cuerpo que vive nuestra sociedad ha ido transformando los hábitos alimenticios de miles de personas, llegando incluso a desarrollar enfermedades tan graves como la anorexia y la bulimia, cuyo fin consiste en comer lo menos posible para conseguir un cuerpo esbelto.

En los últimos años esta obsesión ha derivado en un nuevo trastorno que se ha denominado ortorexia, palabra que proviene del griego orthos (justo, recto) y exía (apetencia), por lo que podría definirse como apetito justo o correcto.

Se trata, por tanto, de una preocupación extrema por la salud, que puede convertirse en un serio trastorno que afecta tanto a la salud física como mental de los pacientes. Tal y como explica el nutricionista y naturópata del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, la ortorexia es un «tipo de trastorno obsesivo», que lleva al extremo la idea de alimentación sana y que consiste en «un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la ortorexia afecta, hoy en día, al 28 por ciento de la población de los países occidentales y, según Bravo, su prevalencia «podría ir en aumento» en los próximos años, ya que la sociedad actual «tiende a los extremos» y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan «nada y tienden a la autodestrucción con la comida como ocurre con la obesidad».

Las personas que sufren ortorexia acaban por centrarse casi exclusivamente en lo que comen; la comida es el centro de sus pensamientos y de su vida. Generalmente rechazan la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y los que contienen sustancias artificiales.

El cuidado llega al extremo de cuidar los recipientes en que los cocinan, por lo que terminan haciendo de la comida todo un ritual.

Cuidados extremos y hasta exagerados

Las víctimas de esta tendencia no comen fuera de casa, ni con los amigos, por temor a que contaminen su comida con algún producto no apto para su consumo y, en el extremo, son capaces de quedarse sin comer si no están seguros de lo que van a ingerir, su obsesión por comer sano va más allá y se preocupan incluso por la forma de preparación de sus alimentos.

Una nutrición adecuada ayuda a aprobar los exámenes

En época de exámenes los estudiantes se encuentran sometidos a una serie de factores poco favorables para el estado general de la salud: presión constante, muchas horas de estudio, estrés, un intenso esfuerzo psíquico e intelectual que no tarda a pasar factura al cuerpo. ¿Qué podemos hacer para amortiguar estos efectos negativos y qué remedios naturales nos conviene tomar para mejorar la memoria o la concentración? Para contestar a estas preguntas, la revista Gaceta ha acudido a Rubén Bravo, especialista en nutrición y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Eva Costo, La Gaceta

– ¿Qué tipo de alimentación básica debe llevar una persona que se encuentre en un periodo de esfuerzo intelectual intenso? ¿Existe algún alimento o vitamina que ayude a mejorar la memoria? ¿Y la concentración?

Rubén Bravo: Tenemos que tener en cuenta que la glucosa es la principal fuente de energía de nuestro cerebro, y ésta proviene principalmente de los hidratos de carbono simples y complejos, y las frutas.

La alimentación indicada debería contener por un lado hidratos de carbono polisacáridos de bajo índice glucémico para proporcionen al intelecto una entrada continua pero estable de glucosa, como son los cereales integrales, avena o centeno. Y en momentos donde se requiera un esfuerzo excepción las frutas o dulces son un importante aliado.

Por otro lado sugerimos una dieta equilibrada rica en macronutrientes y micronutrientes, como es la dieta mediterránea, completa y variada. La correcta alimentación es básica para conservar la memoria activa y mantenerla en condiciones durante muchos años. La toma de algunas vitaminas en concreto asegura que las neuronas tengan un funcionamiento adecuado. Los alimentos ricos en vitamina B y ácido fólico, por ejemplo, ayudan a conservar la memoria y estimulan la capacidad de concentración. Mientas que la colina -que se encuentra en el ajo, la cebolla, los espárragos, el arroz, la soja, las habas y las judías- ayuda a combatir los problemas emocionales y desajustes en el cerebro.

La presencia de alimentos antioxidantes, ricos en vitamina C en el menú diario, como son las frutas, hortalizas y verduras, ayudan a evitar la oxidación de las células y su posterior envejecimiento. 

La toma de omega 3 también es muy importante, ya que ayuda a prevenir la mala circulación, disminuye el colesterol y la alta presión arterial. Por esta razón, una dieta rica en aceite de sésamo o soja, pescado azul, nueces, espinacas o lechugas nos ayudará a estar en condiciones a nivel mental y también nos permitirá disfrutar de una buena salud.

El tomar algún multivitamínico específico que contenga estas vitaminas fundamentales como la Vitamina C, las del grupo B, la E, el oligoelemento Selenio, el Mineral Quelado Zinc y el Ácido Graso Omega 3. En fitoterapia es conocida la eficacia del Wild Yam y la Acerola.

– ¿Qué opinión tiene de los estudiantes que recurren a las bebidas energéticas en época de exámenes?

RB: En éste caso, debemos plantearnos la pregunta de otra manera: ¿se puede estudiar de forma efectiva con sensación de taquicardia, euforia e hiperactividad?

Al contrario de lo que creen los adictos, las bebidas energéticas no mejoran el rendimiento físico e intelectual y no ayudan a aprobar un examen. Es verdad que a primera vista se siente un subidón, de golpe desaparece la somnolencia, pero esto tiene su explicación lógica y es debido a la alta dosis de azúcares simples, cafeína y taurina ingeridos con la bebida. Una vez pasado su efecto, llegan los efectos secundarios, un cansancio agotador, baja anímica, temblores o incluso arritmias. Todo esto puede resultar dañino para nuestro cuerpo, si se registra una sobredosis. Por esta razón la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a los fabricantes denominar a estas bebidas estimulantes, en lugar de energéticas. De todas formas, aconsejaría que no se tomen por personas con problemas cardíacos o un alto nivel de hipertensión.

Me oriento más hacia una alimentación equilibrada y de incisión en la insulina estable.

– Los estudiantes abusan del café para aguantar despiertos más tiempo, ¿qué aporta de bueno y de malo esta sustancia?

RB: El efecto es muy similar al experimentado por la bebidas estimulantes, pues la cafeína produce una estimulación directa en la insulina provocando una subida exponencial de glucosa, que deriva en un aumento del ritmo cardiaco, sensación de excitación, euforia… lo bueno es que nos puede mantener despiertos durante bastante tiempo funcionando a un ritmo superior, pero el cuerpo siempre tiende a compensar las sobrestimulaciones con caídas en picado que derivan en los efectos contrarios a los experimentados como la hipotensión, sensación extrema de fatiga, tendencia depresiva, aspecto emocional negativo, falta de retención y concentración, sueño…

– Se suele aconsejar a los que se enfrentan ante grandes esfuerzos intelectuales beber dos o tres litros de agua al día. Sabemos que el agua es buena para la salud, pero ¿por qué es buena en este caso?

RB: No se trata sólo de beber agua, sino de hidratarse, bebiendo 2 o 3 litros de líquidos al día, lo que ayuda a conservar fresca la memoria y aumentar la capacidad de concentración. Además de agua y sobretodo en la época de verano, recomendaría tomar más zumos naturales recién exprimidos, té frío, infusiones y lácteos que ayudan a estar bien hidratados no sólo para rendir intelectualmente, sino porque favorecen la salud en general.

El líquido cefalorraquídeo se compone principalmente de agua, y es el encargado de transportar los nutrientes al cerebro, eliminar los desechos que la actividad de éste produce, y soportarlo en un medio acuoso, hidratándolo, nutriéndolo, refrescándolo…

Los estudiantes, que se están preparando para los exámenes, deben prestar especial atención a su nivel de hidratación, ya que a medida que el cuerpo pierde líquido se reducen las funciones cognitivas que afectan el desempeño mental. Con pérdidas de líquidos del 1% en nuestro cuerpo disminuye la memoria, a partir del 2%, además, disminuye la atención, las respuestas reflejas, la coordinación psicomotriz, la voluntad y pensamiento, la coordinación visual y motora. Superando el 3% de pérdida de líquidos corporales, aparecen dolores de cabeza, desorientación y disminuye drásticamente el funcionamiento mental. Por eso, es recomendable tomar de 2 a 3 litros de líquidos al día, no esperar a tener sed, descansar 5 minutos cada hora de estudio o trabajo intelectual para despejar la mente.

– Las épocas de exámenes traen consigo episodios de estrés y ansiedad. ¿Se pueden combatir con alimentación? ¿Cómo?

RB: Simplemente manteniendo una alimentación equilibrada como hemos indicado anteriormente, evitando los excitantes que alimentarán aún más nuestros niveles de estrés y ansiedad, y proporcionando al cuerpo una ingesta de hidratos de carbono integrales que favorecerán el bienestar y la estabilidad emocional.

Por otro lado recomiendo ingerir un puñado de frutos secos al día, pues son una fuente muy rica de magnesio. Las almendras sin cáscara, pistachos y avellanas nos proporcionarán un gran aliado contra el estrés, ya que el magnesio actúa directamente sobre nuestro sistema nervioso central, relajando los músculos y equilibrando nuestra actividad emocional, combatiendo ansiedad, insomnio, estrés y miedos, sin atenuar nuestras capacidades cognitivas como la memoria, la concentración o la atención.

La ortorexia o cuando la obsesión por la comida sana se convierte en problema

· Quienes padecen este nuevo trastorno tienen obcecación por la «comida saludable»
· Buscan incansables alimentos naturales y ecológicos y rechazan los elaborados
· Llegan a «aislarse socialmente» y, a veces, necesitan, «apoyo psicológico»
· Dicho trastorno afecta al 28% de la población occidental, según la OMS

25.03.11 | 06:27 h.  ESPERANZA BUITRAGO PRIETO

Comer sano puede ser un problema si hacemos de ello una obsesión. A trastornos alimenticios conocidos por todos, como la bulimia o la anorexia, se suma ahora la ortorexia, la obcecación por tomar «comida especialmente saludable», explica la nutricionista Carmen Gómez Candela. Quienes padecen este trastorno, rechazan alimentos elaborados y buscan incansablemente los ecológicos y naturales. La ortorexia, para la que aún no hay un diagnóstico, llega a «condicionar la vida» de quienes la padecen y puede ser muy difícil de tratar, ya que quienes la padecen creen que su dieta es la mejor opción.

Los fiambres, transgénicos, alimentos ricos en grasa o azúcares…están fuera de la dieta de una persona que padece ortorexia. La obsesión por la comida «saludable» afecta a un 28% de la población de los países occidentales, según datos de la organización Mundial de la Salud (OMS) Para el doctor, Ruben Bravo, naturópata del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO), su prevalencia «podría ir en aumento» ya que la sociedad «tiende a los extremos».

La ortorexia afecta tanto a hombres como a mujeres, normalmente de elevado nivel cultural y de mediana edad. Aunque aún no hay un diagnóstico claro para este cuadro médico, explica la doctora Carmen Gómez Candela, jefa del servicio de nutrición del hospital madrileño de La Paz, debemos alertarnos cuando alguien hace de la fijación por los alimentos saludables su «forma de vida». Estas personas solo compran en huertas, analizan la procedencia de los alimentos, buscan productos ecológicos… etc.

Al contrario de otros trastornos alimentarios, quien padecen ortorexia no pretenden adelgazar. Aunque, a veces, pacientes con anorexia presentan síntomas de este otro cuadro, señala la nutricionista Gómez Candela, y otras la falta de nutrientes lleva a perder de peso.

La ortorexia llega a condicionar la vida de quienes la padecen. Son personas que se «aíslan socialmente», señala Bravo. Una simple comida familiar les supone un problema y muchos prefieren no comer en restaurantes.

Su tratamiento puede ser tan complicado como el de la anorexia porque quienes padecen ortorexia están convencidos de que su dieta es la mejor opción y que son los demás quienes lo hacen mal. Para acabar con dicha obsesión, Bravo apuesta por una terapia multidisciplinar. Gómez Candela apunta que lo principal es que los enfermos estén «bien nutridos» y que sean «educados nutricionalmente». En ocasiones es necesario apoyo psicológico. EBP

Nuevos factores de riesgo cardiovascular

Cada año mueren 17,1 millones de personas en el mundo a causa de las enfermedades cardiovasculares y según la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las muertes prematuras podrían haberse evitado siguiendo un estilo de vida saludable y reduciendo factores de riesgo clásicos como hipertensión, tabaquismo, colesterol elevado, diabetes y obesidad. Según alerta la Fundación Española del Corazón (FEC), a estos factores se suma la aparición de otros agentes que amenazan, también, a nuestro corazón, como son la apnea del sueño, el estrés, la contaminación o el consumo de drogas.

Factores de riesgo cardiovascular clásicos

Según el último chequeo que ha elaborado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la Sanidad en 31 países durante 2010, el porcentaje de adultos obesos en España es del 14,9% pero la cifra se vuelve más preocupante en cuanto a la obesidad infantil, ya que alrededor de un 16,7% de los jóvenes españoles de entre 11 y 15 años presenta síntomas evidentes de sobrepeso u obesidad.

“Es imprescindible concienciar a la sociedad de que para mantenernos sanos hay que llevar un estilo de vida saludable, tener una dieta equilibrada y practicar ejercicio”, comenta la Dra. Pilar Mazón, presidenta de la Sección de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “en España las tasas de obesidad son alarmantes, sobre todo en cuanto a obesidad infantil”, añade la doctora.

Otro factor de riesgo cardiovascular totalmente evitable es el tabaquismo, la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo. Los jóvenes que comienzan pronto con este hábito, multiplican las posibilidades de desarrollar algún tipo de enfermedad respiratoria, tumor o complicación cardiovascular.

Como medidas preventivas para controlar nuestra salud cardiovascular, los profesionales recomiendan no fumar, seguir una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular, controlar el colesterol, la glucosa y la tensión arterial al menos una vez al año, a partir de los 40 años, en el caso de las personas sanas y con mayor periodicidad en el caso de quienes padezcan alguna patología.

Nuevos factores de riesgo cardiovascular

Además de los factores de riesgo cardiovascular clásicos anteriormente comentados, el estilo de vida actual está haciendo que ciertas circunstancias empiecen a destacar, también, como factores de riesgo cardiovascular, como por ejemplo la apnea del sueño, el estrés, la contaminación o el consumo de drogas.

Apnea de sueño

La apnea del sueño es una enfermedad que se puede padecer en cualquier edad y sexo, pero es más común en hombres. Un 4% de hombres y un 2% mujeres de mediana edad padecen apnea acompañada de somnolencia durante el día. La apnea obstructiva, la más común, se produce cuando el aire no fluye por la nariz o la boca del paciente, mientras continúan los esfuerzos para respirar. La persona que la padece generalmente comienza a roncar muy fuerte poco después de quedarse dormida. A menudo, el ronquido se vuelve más fuerte y luego es interrumpido por un largo período de silencio durante el cual no hay respiración. Esto va seguido por un fuerte resoplido y jadeo, a medida que la persona trata de respirar. Las personas que padecen esta enfermedad a menudo no son conscientes de los episodios durante la noche y son sus familias quienes detectan el problema.

Está demostrado que un 50% de pacientes que sufren apnea del sueño padecen hipertensión arterial y tienen más riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus. Esto se debe a diferentes factores, entre los cuales el más trascendente es la hipoxia (falta de oxígeno) intermitente, y sus consecuencias: aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial (por hiperactividad simpática), daño en las paredes arteriales (disfunción endotelial, estrés oxidativo e inflamación) y resistencia a la insulina. También se ha reconocido la presencia de fenómenos que favorecen la formación de trombos por activación plaquetaria, aumento del fibrinógeno, aumento del hematocrito y de la viscosidad de la sangre.

Estrés

La relación entre el estrés emocional y los eventos coronarios mayores ha sido establecida hace ya mucho tiempo, pero la verificación de esta presunción se ve obstaculizada porque no existe un test científico para cuantificar el grado de estrés emocional. Por ejemplo, se ha demostrado que existe el doble de riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional.

Algunos estudios apuntan a un mayor riesgo de episodio cardiovascular en las personas con perfil psicológico tipo A, es decir, competitivas, muy autoexigentes, apegadas al trabajo y obsesionadas con el éxito.

Contaminación

Según estudios publicados recientemente, las personas que habitan en lugares próximos a una autopista o una carretera altamente transitada, sufren un deterioro de las arterias el doble de rápido de las que viven en zonas menos contaminadas. En concreto, el grosor de sus arterias carótidas aumenta 5,5 micrómetros más por año. Además, la contaminación tiene efectos nocivos inmediatos sobre el funcionamiento de nuestras arterias, reduciendo instantáneamente su capacidad vasodilatadora. Si la exposición se mantiene, la polución podría provocar, a largo plazo, el engrosamiento y acumulación de grasas en las arterias y desembocar en una arteriosclerosis.

Se calcula que en España se producen ya cerca de 16.000 muertes ligadas a la contaminación. Se estima que si una ciudad de las dimensiones de Madrid o Barcelona redujera el nivel de contaminación al recomendado a nivel internacional, se disminuiría en 1.800 el número anual de ingresos hospitalarios por enfermedad cardiovascular y respiratoria y en 3.500 el número de muertes.

Consumo de drogas

La cocaína, es también un factor de riesgo que, aunque es minoritario si hablamos de la población en general, es muy dañino entre las personas que la consumen, ya que recientes estudios han demostrado que cuadriplica el riesgo de infarto de miocardio en los menores de 55 años que la consumen. Al inhalarse por vía nasal, la cocaína se absorbe y pasa a la sangre de forma inmediata, lo que multiplica por 24 las posibilidades de sufrir un infarto durante la primera hora tras el consumo de esta droga.

La Comida al extremo

La ortorexia  afecta al 28% de la población de los paises occidentales según la OMS 

Dani Font, ADN, 1 de marzo 2011

La búsqueda de la salud perfecta a través de la alimentación puede llevar a algunas personas hacia la enfermedad.La ortorexia es un trastorno obsesivo que supone un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que afecta al 28% de la población occidental.Este tipo de trastorno de la conducta se diferencia de otras alteraciones alimentarias más conocidas, como la anorexia o la bulimia, en que el problema gira en torno a la calidad y no a la cantidad de comida.

En general, «no es una patología muy profundizada  aunque la incidencia que apunta la OMS, es muy elevada. Su prevalencia podría ir en aumento en los próximos años, ya que la sociedad actual tiende a los extremos y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan nada», apunta Rubén Bravo, nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Sobre todo a mujeres

La enfermedad puede sufrirse en distintos estadios y en principio cualquier persona puede padecerla.

Sin embargo, hay grupos que son más proclives a tenerla. «En mayor medida afecta a mujeres y a adolescentes, aunque también tiene su impacto en deportistas y especialmente en el grupo de fisioculturistas» explica Bravo. «Además, algunos vegetarianos, los más radicales corren el riesgo de caer en la enfermedad», indica el experto. En la preocupación por consumir solo comida sana, «algunos vegetarianos suprimen la carne, la grasa y algunos grupos de alimentos que luego no reemplazan correctamente por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales, lo que puede tener consecuencias graves para su salud», explica el especialista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Predisposición

Es un tipo de patología que comienza en «muchas personas que ya tienen una tendencia obsesiva a las que la sobreinformación junto a escándalos como el de las vacas locas pueden hacerles ver la alimentación como un peligro» comenta Rosario Muñoz Sánchez, psicóloga clínica especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

De forma similar lo analiza Bravo. «La ortorexia comienza cuando te crea una ansiedad y aumenta hasta convertirse en una obsesión compulsiva que te ocupa cada vez más horas» y quienes la padecen «se consideran por encima del resto», cuenta.

La ortorexia parece no afectar a los sectores marginales, sino más bien al contrario, ya que éste tipo de comida es mucho más cara que la normal y más difícil de conseguir. De hecho, comenta Muñoz, «es en los países desarrollados, donde las personas tienen mayores posibilidades de preocuparse por los ingredientes de los alimentos que compran en los supermercados».

Trastornos en jóvenes

El 5% de los jóvenes en España entre 12 y 18 años de edad sufren algún tipo de trastorno alimentario según los datos de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia. Además, el 11%, en la misma franja de edad, se encuentra en riesgo de padecer alguno de los trastornos.

Las consecuencias de sufrir este trastorno alimenticio son tanto físicas como psicológicas. «Los enfermos pueden padecer estrés o depresión, pero al mismo tiempo hipertiroidismo por la carencia de un oligoelemento como el yodo, así como anemias o osteoporosis», advierte Bravo.

La ortorexia, una enfermedad que radicaliza el concepto de alimentación sana

18 de febrero, Europa Press

Afecta al 28% de la población de Occidente

La ortorexia es un «tipo de trastorno obsesivo», que lleva al extremo la idea de alimentación sana y que consiste en «un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos», según explica a Europa Press el nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la ortorexia  afecta, hoy en día, al 28 por ciento de la población de los países occidentales y, según Bravo, su prevalencia «podría ir en aumento» en los próximos años, ya que la sociedad actual «tiende a los extremos» y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan «nada y tienden a la autodestrucción con la comida como ocurre con la obesidad».

Aunque las consecuencias de la ortorexia dependen de su gravedad, una de sus características es que es una enfermedad «progresiva y silente», que hace que el día a día del sujeto esté cada vez más limitado. Así, la ortorexia puede comenzar por limitar mucho la alimentación, evitando la ingesta de carne roja, huevos, azúcares, lácteos y grasas, puede llegar a impedir al sujeto comer fuera y hasta llevarle a dedicar 3 o más horas al día a organizar su dieta.

Normalmente, conduce al «aislamiento social», ya que el individuo «se agobia» si por ejemplo tiene que asistir a una comida entre amigos o una comida empresarial, por lo que suele limitar su compañía «a un reducido círculo social compuesto por personas que piensan de la misma manera», explica el nutricionista de IMEO.

«Estas personas -prosigue el experto- se creen superiores a aquellas que no siguen esta forma de vida», por lo que su abordaje es bastante «complejo» porque suelen presentar «una falsa autoestima» basada en esta idea de superioridad y en el pleno convencimiento de que su vida es «mejor» que la del resto.

Respecto a su perfil psicológico, Bravo explica que son personas que están «más preocupadas por la calidad de los alimentos que por el placer de comer». Por ello, dedican gran parte de su tiempo (3 o más horas al día) a organizar la dieta y la planifican con mucha antelación, se desplazan grandes distancias para conseguir alimentos especiales o puramente ecológicos, los pesan, analizan sus componentes y abandonan sus actividades diarias para poder llevar a cabo su patológico modo de vida.

CONTAR LA MASTICACIÓN

«Atendí el caso de un paciente que controlaba las veces que masticaba cada trozo de comida 28 veces porque había leído en una revista que era sano», comenta a Europa Press el naturópata de  Instituto Médico de la Obesidad.

Todo estos rituales, derivados según el experto, de llevar al extremo los conceptos de culto al cuerpo y vida sana, tienen una serie de consecuencias sobre la salud psicológica, física y social. En la vertiente social lo más importante es que, por las características estrictas a las que les conduce su enfermedad, terminan «aislándose».

En el ámbito psicológico Bravo explica que suelen presentar «niveles altos de dopamina y niveles bajos de serotonina. Esto hace que tengan un exceso de euforia combinado con niveles de ansiedad altos».

Y en el aspecto físico de salud puede ocurrir que presenten «un exceso o defecto de vitaminas». Por un lado, evitar tantos alimentos puede conducir a «carencias de calcio, hierro o de algún otro tipo de oligoelemento», mientras que otras veces «lo que hacen es obsesionarse con la nutrición ortomolecular», por lo que ingieren «excesivas» cantidades de suplementos nutricionales.

Asimismo, muchos de estos pacientes presentan déficit en su masa corporal, hipotensión y problemas cardiovasculares. «Al rechazar el azúcar y la sal se suele generar un problema en la bomba de potasio y sodio celular. Esto provoca oscilaciones entre la tensión alta y baja, que a la larga pueden derivar en un problema cardiovascular», explica Bravo.

La ortorexia afecta principalmente a mujeres y adolescentes. También tiene su impacto sobre el grupo poblacional de deportistas y, sobre todo, en la gente que practica el fisioculturismo.

Su tratamiento debe basarse, según el nutricionista, en un «abordaje multidisciplinar» donde tengan cabida la psicoterapia, el control nutricional, la terapia por biorresonancia para «equilibrar» el funcionamiento emocional y el tratamiento farmacológico mediante antidepresivos, ansiolíticos y anoréxicos en los casos más graves.

La obsesión por la comida sana puede causar ortorexia

Orígenes

La ortorexia es un término moderno creado a finales del siglo XX para definir la obsesión patológica de una persona por la comida saludable. La palabra viene del griego orthos, «correcto», y orexis, «apetito» y es un símil de anorexia, «sin apetito». Muchas veces, culpable para esta conducta poco sana es la obsesión por una mejor salud o el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimentarias. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad afecta al 28% de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo. Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales. Los seguidores de estas malas prácticas suelen estar aislados socialmente y jamás acuden a restaurantes o a reuniones que impliquen comer en casas o sitios públicos que no garanticen una alimentación sana. Eso sí, a veces llevan su propia comida, lo cual crea malestar y distanciamiento con los anfitriones.

Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo perjudicial para la salud que en algunos casos podría causar la muerte. El perfil de un paciente que padece ortorexia se caracteriza con extrema obsesión por una alimentación que él mismo considera saludable. Son personas que emplean más de 3 horas para organizar su dieta. La alimentación sana les aumenta su autoestima y para esto están dispuestos a renunciar los  alimentos que les gustan. Se evitan ciertos alimentos, sobretodo los que contienen grasas, conservantes o productos animales y se corre el riesgo de tener una mala alimentación o incluso desnutrición debida a descompensación por falta de proteínas y minerales, carencia o exceso de vitaminas. Como consecuencias dañinas de esta conducta aparecen las anemias, hipervitaminosis o hipovitaminosis y carencias de oligoelementos, como cobre, hierro, cinc, yodo, etc. En algunos casos la obsesión excesiva por comer sano puede derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis, depresión, ansiedad e hipocondría.

Las personas que padecen esta enfermedad suelen evitar los productos con preservantes que consideran «peligrosos», los alimentos industriales o prefabricados que tachan de  «artificiales». Únicamente son tolerados los producidos biológicamente «saludables», dando prioridad a la fruta y verdura ecológica. A diferencia de las personas que nos son enfermos, los ortoréxicos nunca interrumpen su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales. Excluyen de la dieta carnes rojas, huevos, harinas, lácteos, azúcares, grasas y los alimentos tratados con herbicidas o pesticidas, pero sin el debido reemplazo de los alimentos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Leen de forma atenta las etiquetas con los valores nutricionales e ingredientes de los productos. En estos casos también se observa realización de purgas para purificarse y desintoxicarse muy seguido.

Algunos ortoréxicos convierten en ritual la preparación y conservación de los alimentos: algunos se niegan a cortarlos para no estropear su aura; otros sólo admiten vajillas y utensilios de madera; terceros los mastican una número exacto de veces antes de tragarlos… Invierten su jornada en planificar al milímetro las comidas, examinan y comparan etiquetas, llevados por un miedo que limita con la paranoia.

Este tipo de pacientes suelen experimentar ataques de ansiedad, nerviosismo, estrés, frustración o deseos fuertes de comer con cada cambio emocional. Para seguir el régimen, hacen prueba de una gran fuerza de voluntad, pero si rompen los votos y sucumben a la tentación de los alimentos prohibidos, se sienten culpables y corrompidos. Este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma, fomentada de forma excesiva por los medios de comunicación.

Tratamientos realizados en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Una dieta saludable debe ser aquella que contenga todo tipo de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas, restringiendo siempre las que son saturadas. Y hacia ese equilibrio se dirige el tratamiento de la ortorexia. Su finalidad, además de tratar los posibles trastornos emocionales, será que la persona analice y supere sus creencias erróneas sobre lo que considera una alimentación sana con la intención de que consiga modificar sus pautas.

En primer lugar el tratamiento intenta abastecer las necesidades nutricionales del organismo, aportando de forma progresiva los alimentos básicos hasta que el enfermo recupere el peso adecuado y la salud en general. Paralelamente, se recomienda un tratamiento psicológico con el fin de desterrar la obsesión por la comida sana.
Para remediar el estrés y la ansiedad, también se podrían aplicar terapias de apoyo como la biorresonancia que permite equilibrar el funcionamiento emocional, corregir los pensamientos negativos y positivizar los traumas acumulados a nivel inconsciente. La magnetoterapia asistida combinada con técnicas de relajación también es muy útil para mitigar el estrés, la fatiga o los estados depresivos.