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Cómo reducir a la mitad las calorías de la Cesta de Navidad

diciembre 3, 2017

En lugar de una cesta que rebosa de alcohol, grasas y azúcares, se puede optar por una más saludable y moderada en calorías e igual de apetecible, sugieren los expertos del IMEO y enumeran los diez imprescindibles en la lista de alimentos 

A pocas semanas de Navidad, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha hecho público un informe sobre las calorías que nos aporta el lote de productos gourmet que tradicionalmente se concede a los empleados de las empresas. Como resultado de la comparación de diferentes productos típicos que forman parte de la selección, los expertos han observado que, a falta de un criterio nutricional, el aporte calórico por cada 100grs de la cesta se puede disparar hasta el doble para un mismo número de productos, pero de características diferentes, donde el compromiso con la salud marcaría la diferencia.

“Queríamos demostrar que la cesta de Navidad no tiene porque suponer un extra en calorías para toda la familia por la desmesurada cantidad de bebidas alcohólicas de alta graduación que la componen, productos de charcutería muy grasos y dulces típicos abundantes, colmados de manteca y azúcar”, sostiene Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto. La experiencia en consulta nos indica que la gente se vuelca en la celebración de las fiestas navideñas durante todo un mes, desde el puente de la Constitución (6 de diciembre) hasta el Día de Reyes (6 de enero). Son muchos días seguidos de reuniones familiares, cenas de empresa y amigos alrededor de la mesa que a fin de año suelen pasar factura en algunos kilos de más, entre 2 y 4, en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y dependiendo de la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas.

Por esta razón desde el IMEO animan a empresas y particulares con especial sensibilidad por la salud a sumarse a esta insólita iniciativa denominada Por una Cesta de Navidad Saludable. Su objetivo es concienciar a la sociedad que contra la obesidad todo esfuerzo suma, y promover la selección de productos menos calóricos y de un valor nutricional destacado. A partir del mes de diciembre, se podrá descargar de la web www.imeoobesidad.com/blog/calorias-de-la-cesta-de-navidad de forma totalmente gratuita la lista con los diez alimentos imprescindibles de un lote de Navidad, con su aporte calórico respectivo y propiedades destacadas en el cuidado de la salud, así como una descripción de ejemplo de una cesta saludable.

Comparación entre Cesta de Navidad saludable y otra, más calórica

Después de un análisis a fondo, los expertos en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad han determinado que los productos que no pueden faltar en un lote destinado a nuestra mesa de Navidad son: el jamón ibérico, el vino blanco verdejo, el tinto, la cava, las conservas y patés vegetales, las latas de marisco y pescados y el chocolate negro de pureza. Aún así, aconsejan, no excederse en la cantidad para evitar que se multiplique la ingesta calórica.

Los productos que “más engordan” en una Cesta de Navidad son las bebidas alcohólicas de alta graduación como el  whisky y el ron, los quesos, embutidos y carnes grasas, los patés de hígado tipo ‘foie-gras’, las mermeladas azucaradas, turrones y demás dulces típicos. Éstos últimos hay que tomarlos de forma puntual y, a ser posible, solo los días festivos, con el postre de la comida o cena festiva, en pequeñas cantidades, dicta la recomendación general.

Como conclusión, señala la nutricionista Mireia Elías quien ha realizado el cálculo en función de la composición, la diferencia en la cesta puede llegar a ser hasta el doble de calorías, pasando de casi tres mil kilocalorías a más de 6 mil por cada 100 gramos del peso del producto comestible.

Diferencia en calorías en la composición de una cesta de navidad

10 alimentos imprescindibles en una Cesta de Navidad saludable y moderada en calorías

En lugar de llenar la Cesta de Navidad con productos hipercalóricos a base de alcohol, embutidos grasos y dulces típicos, los expertos del IMEO proponen como alternativa saludable una lista con los diez imprescindibles que nos alegrarán en estas fechas con su toque gurmé y nos ayudarán a cuidar la línea con su aporte bajo o moderado en calorías. Además, sus múltiples beneficios suponen un plus a nuestra salud cardiovascular, ósea y emocional.

Lista de los 10 imprescindibles

  1. Huevas de salmón y ahumados Las huevas de salmón (119 Kcal/100 g) son ricas en omega 3 y en vitaminas del grupo B y se emplean para decorar los platos de Navidad, para preparar aperitivos o completar ensaladas.

El salmón y la trucha ahumada (117 Kcal/100 g), al igual que las huevas, son protectores cardiovasculares. Contienen elevados niveles de vitamina D, necesaria para fijar el calcio en los huesos y esencial para nuestro sistema inmunitario. “Son ideales para montar canapés saludables o como entrante acompañado de huevo duro picado y alcaparras”, explica la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.

  1. Conservas Los berberechos (48 Kcal/ 100 g) contienen un alto valor nutritivo, tienen un aporte graso prácticamente nulo y son ricos en proteínas, minerales y vitaminas.

Los mejillones al natural (83 Kcal/ 100 g) son muy beneficiosos para el organismo humano, sobre todo por su elevado nivel de grasas buenas, como el omega 3. “Por su contenido en ácidos grasos, se recomienda su consumo para prevenir enfermedades cardiovasculares y reducir el colesterol”, añade la nutricionista Estefanía Ramo.

Las almejas (81 Kcal/ 100 g) tienen bajo contenido en grasas y destacan en vitaminas del grupo B, hierro y calcio, ayudando a reforzar nuestras defensas.  

La caballa (208 Kcal/ 100 g) es rica en ácidos grasos omega 3, DHA y EPA en concreto, sumamente beneficiosas para el corazón. Es un alimento ideal para reducir el colesterol, la inflamación y la hipertensión arterial.

  1. Aceite de oliva virgen extra y especies El aceite de oliva virgen se caracteriza por su alto contenido en ácido oleico que contribuye a regular el colesterol y los triglicéridos. Tiene numerosos beneficios para la salud a nivel cardiovascular. No obstante, se aconseja un consumo moderado, por su alto aporte calórico (900 Kcal/ 100 ml).

Las especias juegan importante papel en la Dieta Mediterránea, destacando el ajo, el perejil y la cúrcuma que además de añadir sabor, aroma y olor a nuestros platos, repercuten positivamente sobre la salud.

El perejil (35 Kcal/ 100 g) nos ayuda a purificar nuestros órganos vitales y es un potente antioxidante. Contiene minerales como el calcio, hierro, fósforo y azufre. Se puede consumir crudo en ensaladas o en infusiones.

El ajo (149 Kcal/ 100 g) es rico en vitamina C, B6 y manganeso. Además, contiene alicina, un principio activo que le aporta la mayoría de sus propiedades y efectos medicinales. Protege contra el daño celular y el envejecimiento, reduce el colesterol, mejora la presión sanguínea en caso de hipertensión y puede paliar los efectos de la gripe o el resfriado común.

La cúrcuma (354 Kcal/ 100 g), debido a su color amarillo-anaranjado, se utiliza como colorante natural especialmente en platos de arroz y de carne. Su toque ligeramente picante estimula el sistema nervioso y la producción de serotonina, ayudando a mejorar nuestro estado de ánimo. Por ello se recomienda tomarla contra estrés de forma periódica o estacional.

  1. Cafés, tés e infusiones Una taza de estas bebidas sin añadirle leche, azúcar o edulcorante nos aporta apenas 2 Kcal. El café, además de cafeína, contiene antioxidantes, aminoácidos y fibra. Por la noche sería preferible tomarlo descafeinado y puede ser un sustituto de los dulces o ayudarnos a consumir menor cantidad.

El té blanco es una de las infusiones más ricas en antioxidantes, es más dulce que el resto y menos astringente. “Su contenido en cafeína es reducido, por lo que podemos utilizarlo tras una cena en la que nos hayamos excedido, para ayudar al hígado a depurar la grasa y facilitar la eliminación de líquidos”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

La infusión de jengibre y canela tiene un sabor ligeramente picante y un aroma fantástico. Mejorará nuestras digestiones tras las comidas más pesadas y ayuda a eliminar los gases. Además, el jengibre nos aportará un plus  ya que fortalecerá nuestro sistema inmunológico frente a los catarros producidos por el frío y la contaminación.

  1. Frutos secos y frutas confitadas

“Los frutos secos nos pueden ser muy útiles para preparar platos dulces o salados, sin embargo, no debemos olvidar que se han de consumir crudos para aprovechar al máximo sus propiedades y ahorrarnos calorías de más”, señala la nutricionista Andrea Marqués.

Las nueces (654 Kcal/100 g), por todos conocidas, son ricas en ácidos grasos omega 3 y por tanto, cardioprotectoras en cuanto a que ayudan a reducir el colesterol. Podemos emplearlas para completar una ensalada o para adornar o enriquecer la masa de algún postre casero.

Las almendras (578 Kcal/100 g) son ricas en vitamina E, que es un potente antioxidante natural. Se emplean ralladas en recetas dulces o como relleno para el pavo de Navidad.

Los piñones (673 Kcal/100 g) son ricos en proteína vegetal y muy socorridos para rellenar o saltear alguna verdura, como acelgas o lombarda.

Las frutas confitadas (321 Kcal/100 g) no contienen grasa, pero su consumo debe ser ocasional, ya que su contenido en azúcar es importante. Podemos emplearlas como postre sustituyendo a mantecados o polvorones.

  1. Chocolate negro como base y menor cantidad de dulces típicos

La época de las fiestas navideñas que está a punto de comenzar incluye algunos dulces típicos que desde el punto de vista nutricional no son lo más recomendable, debido su alto contenido en grasas y azúcares. Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud recomienda no sobrepasar los 25 gramos de azúcar al día, cuando el contenido habitual en 100 gramos de turrón ronda los 30. En el ranking de los postres más calóricos primer lugar ocupa el turrón duro (547Kcal), seguido por el mazapán (500Kcal), turrón blando (490Kcal), polvorón (480Kcal), peladillas (461Kcal) y mantecados (460Kcal)[1].

Por esta razón “hay que tomarlos de forma puntual y, a ser posible, solo los días festivos, con el postre de la comida o cena festiva y en pequeñas cantidades”, recalca la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo.

El chocolate negro de más del 70 por ciento de pureza es la opción más saludable, pero no por ello menos calórica (543 Kcal/ 100 g). Ayuda a mantener el equilibrio de nuestros niveles de serotonina y favorece un mejor descanso, gracias a las propiedades antioxidantes del cacao en polvo y su efecto anti estrés. Nos aportará un extra de energía durante la celebración y un notable estado de ánimo, pero la recomendación general es limitar su consumo a las dos onzas diarias.   

  1. Carnes y embutidos como entrante y aperitivo

El jamón serrano (319 Kcal/ 100 g) o ibérico (303 Kcal/ 100 g) es uno de los alimentos estrella que se consumen en época de Navidad en España. Destaca por su sabor y es rico en hierro, zinc, calcio, fosforo, magnesio, vitaminas B1, B2, B3, B6 y D. “Su consumo moderado es recomendado dentro de una dieta saludable, ya que sus propiedades contribuyen a aumentar la capacidad intelectual y juegan un papel protector a la hora de prevenir enfermedades como la osteoporosis, la arterioesclerosis o el colesterol”, subraya la nutricionista Estefanía Ramo.

Otros protagonistas culinarios de la mesa son la cecina (243 Kcal/ 100 g), una carne de vacuno curada y deshidratada, rica en proteínas y baja en grasas, y el lomo embuchado de cerdo (323 Kcal/ 100 g), curado en sal y condimentado con pimentón y especias que se come crudo. Ambos alimentos poseen proteínas de elevado valor biológico, vitaminas del grupo B y alto contenido en hierro que al ser muy biodisponible se absorbe con mayor eficacia que el de los vegetales.

  1. Patés vegetales “En sustitución de los típicos patés de hígado de pato o de cerdo, ricos en grasas saturadas y altamente calóricos, podemos optar por otras variedades, como el paté de tomate seco (234 Kcal/100 g), o cremas de untar vegetales, como el hummus de garbanzo (177 Kcal/100 g), que son más saludables y se pueden elaborar en casa”, aconseja la nutricionista Andrea Marqués.
  1. Quesos Resulta difícil excluir este delicatesen de una cesta de navidad y para encontrar el equilibrio entre sabor y calidad nutricional nos quedamos con el semicurado (391 Kcal/100 g). Esta variedad contiene menos calorías que los quesos curados o cremosos. “Además, es rico en calcio y vitamina D, importante para el mantenimiento de nuestro sistema óseo y contiene menos lactosa que los quesos frescos o tiernos, por lo que es de más fácil digestión, sobre todo para aquellos que tienen intolerancia a este azúcar”, añade Marqués.
  1. Vinos y cavas El vino tinto (71 Kcal/ 100 ml), en concreto, contiene algunas sustancias (flavonoides,antocianos y resveratrol) que actúan como antioxidantes naturales. Combina mejor con carnes, quesos y algunos entrantes.

El vino blanco (61 Kcal/ 100 ml) es ideal para acompañar pescados, mariscos y arroces. El rosado (67 Kcal/ 100 ml) es bueno para acompañar pastas, arroces y entrantes.

El vino verde (52 Kcal/ 100 ml), que está de moda, es un tipo de vino blanco ligero y fresco que recibe su nombre debido a la excesiva juventud de la uva, casi sin madurar, que le da un toque sutilmente espumoso y con tintes ácidos. Al ser bajo en alcohol, es también menos calórico que los vinos clásicos.

Lo que no puede faltar en una cesta de Navidad, sin duda, es el cava (70 Kcal/ 100 ml) para el último brindis del año. En función del licor añadido tenemos diferentes variedades, desde el brut nature que es el menos calórico, con  hasta 3 g/l sin azúcar añadido, hasta el cava dulce con más de 50 g/l de azúcar.

[1] Kcal que corresponden a 100 g de cada producto.

Pequeños consejos para evitar los problemas estomacales en Navidad

diciembre 15, 2014

Según un estudio, el 13% de españoles sufre molestias digestivas en estas fechas.

Correo Farmacéutico, por Joanna Guillén Valera
brindar con tinto, lo más saludable en NavidadMás de un tercio de la población reconoce cometer excesos de comida y bebida en Navidad, según un estudio realizado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito) y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), en más de 2.400 españoles. Como consecuencia, “un 13 por ciento de ellos sufre molestias digestivas asociadas a estos excesos”. Para evitarlo, expertos de Infito y la Sedca recomiendan controlar las cantidades y el consumo de dulces y alcohol, beber mucha agua durante la comida y “tomar preparados farmacéuticos de plantas medicinales como el cardo mariano o la alcachofa para depurar el organismo y eliminar toxinas”, según señaló la semana pasada Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, durante la presentación del estudio en Madrid.

SUSTITUIR ELEMENTOS
Con este mismo objetivo, el Departamento de Nutrición del Instituto Médico de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un plan de intercambios saludables.

En aperitivos y entrantes se recomienda sustituir los fritos, quesos y pastas para untar por fiambres magros (jamón, lacón o cecina), marisco y pescados. En la comida, se recomienda sustituir las fuentes de proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) con otras de proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina). “Las proteínas magras son el macronutriente que mayor gasto calórico provoca al digerirse y sólo aportan 4 calorías por gramo”, puntualiza Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO. “Al aumentar el consumo de proteínas magras, contribuimos a reducir la sensación de hambre, ya que la metabolización de las proteínas genera un alto consumo calórico, ayuda a mantener niveles apropiados de azúcar en sangre y ayuda a mantener el apetito a ralla en estas fechas”.

La fruta y verdura es primordial, por su aporte en fibra y deberán consumirse antes de las comidas, para favorecer el proceso digestivo, y disminuir la absorción de grasas y prevenir aumento del colesterol.

CON QUÉ BRINDAR Y QUÉ PEDIR DE POSTRE
Algunos consejos alimenticios para mitigar los efectos navideños.

  •  Aperitivos: sustituir los fritos, quesos y pastas para untar por fiambres magros (jamón, lacón o cecina), marisco y pescados.
  •  Comidas: sustituir las proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) por proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina).
  •  Bebidas: el consumo moderado de vino tinto, rosado y cava en lugar de bebidas espirituosas de alta graduación.
  •  Postre: sustituir los dulces elaborados a base de frutos secos, azúcares, grasas y harina refinada por flan de huevo, natillas o roscón sin relleno.

Cómo bajar hasta 6 kilos en un mes, con Rubén Bravo de IMEO

junio 30, 2014

Radio Inter Málaga

En este programa de Aquí y ahora, de Radio Inter Málaga, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos ofrece algunas pautas a nivel nutricional que nos ayudarán bajar entre 4 y 6 kilos al mes comiendo de forma equilibrada.

Una alimentación dentro de la línea de la Dieta Mediterránea favorece la salud cardiovascular, siempre cuando comemos de forma variada y equilibrada y hacemos deporte al menos unas tres veces a la semana.

El experto en nutrición del IMEO apunta algunas claves para perder peso de forma saludable, como vigilar las cantidades (sobretodo de aceites, pan, pasta, cereales y carnes), evitar los dulces, pero sin renunciar al chocolate negro –2 onzas al día ayudan a reducir la ansiedad–, hacer entre 5 y 7 comidas al día para evitar comer con demasiado apetito, y a la hora de la cena limitarnos con un picoteo saludable variado (caldos, gazpacho, jamón, verduras y copa de vino).

Para los amantes del vino y el jamón, Bravo recomienda la Dieta del Vino y el Jamón, una verión gurmé que se puede descargar desde la web del IMEO: http://www.imeoobesidad.com/dietadelvinoyeljamon.php  

Para escuchar el programa entero, pulsa Play.

Lo que necesitas saber sobre la obesidad para luchar contra ella

mayo 20, 2014

El Huffington Post  |  Por Margarita Lázaro

Existe el Día Mundial contra la Obesidad (12 de noviembre), el Día Nacional de la Persona Obesa (14 de diciembre) y desde hace cinco años cada tercer sábado de mayo se celebra el Día Europeo de la Obesidad.

obesidad en EspañaEl aumento de la presencia de esta enfermedad en la sociedad es el causante de que hayan proliferado en el calendario las fechas destinadas a la concienciación ciudadana y a la lucha contra esta epidemia, como la califica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es para menos porque las cifras son realmente alarmantes. Según esta organización, alrededor de 500 millones de personas en el mundo son obesos y unas 1.400 millones sufren sobrepeso. Estos datos no son muy diferentes a la realidad española. La última Encuesta Nacional de Salud (2011/2012) recogía que el 3,7% de la población (más de la mitad) sufre sobrepeso u obesidad: “De cada 100 adultos de 18 y más años, 17% padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años”.

En los menores los datos tampoco son mucho más alentadores. De cada diez niños y adolescentes españoles, de entre 2 y 17 años, dos tienen sobrepeso y uno sufre obesidad. En 2011 estas cifras superaban a las de Estados Unidos, país que acostumbramos a relacionar con altos índices de obesidad. “Y el problema de esto es que un 90% de los niños que hoy son obesos serán adultos obesos”, señala el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Para luchar contra estos números los especialistas se han puesto en pie de guerra poniendo en marcha distintas iniciativas como la Estrategia NAOS (¡Come sano y muévete!) o el plan Mediterraneamos para concienciar a los menores de la importancia de la alimentación. “Los profesionales podemos informar de la situación e intentar aconsejar a la población pero es necesario que cada uno ponga de su parte”, añade Lecube. Y para decidirse a ello habría que conocer una serie de cosas.

CÓMO SABER SI ERES OBESO

Para poder luchar contra la obesidad lo primero es saber qué es exactamente. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el término obeso como ”[persona] excesivamente gruesa” pero esto no resulta nada clarificador. Algo más clara es la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que apunta que “el sobrepeso y la obesidad son una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”. Para saber si realmente si perteneces a una u otra categoría o estás en el grupo denominado normopeso lo que debes hacer es calcular tu índice de masa corporal (IMC) a partir de tu peso y tu talla (Aquí tienes una calculadora online).

IMC= Peso en Kilos/ altura en metros al cuadrado

IMC
* Si después de calcularlo has comprobado que pasas de 25 no tienes por qué echarte las manos a la cabeza ni acudir inmediatamente al médico. “Es una utopía pensar que todo el mundo esté en la franja de normopeso”, asegura Lecube. En caso de sobrepeso recomienda actuar con sentido común: “Controlar la alimentación y aumentar el ejercicio sin necesidad de ir al médico”.

PERSPECTIVAS DE FUTURO: MÁS OBESOS EN 2030

Si actualmente uno de cada dos españoles (el 53,7% de la población) sufre sobrepeso u obesidad, no será mucho mejor en un futuro. La investigadora Laura Webber presentó recientemente durante el congreso EuroPrevent los datos de un informe en que constata que la tasa de obesidad y sobrepeso en hombres y mujeres aumentará en casi todos los países de Europa en 2030. La OMS señala que en 2015 habrá 15 millones de adultos en el mundo con sobrepeso, 100 millones más que en la actualidad.

“Las cifras son realmente de gran magnitud, sobre todo si sumamos las de sobrepeso y obesidad, y aunque es cierto que ahora crecen a menor ritmo que en años anteriores todavía seguimos haciéndolo”, señala Lecube. De 1980 a 2008 la prevalencia de obesidad en el mundo llegó casi a duplicarse y lo más alarmante es que ya no solo se relaciona con los países desarrollados. Según la OMS, los países en desarrollo están viviendo cerca de 35 millones de niños con sobrepeso, mientras que en los países desarrollados esa cifra es de 8 millones.

CONSUMIMOS DEMASIADAS CALORÍAS Y GASTAMOS MUY POCAS

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Como explicaba la especialista en nutrición Marion Nestle en una entrevista publicada en la web de la OMS, “hay gran cantidad de datos que indican que las personas comen más que hace 30 años”. La Organización Mundial de la Salud recomienda que un adulto sano debe consumir de 2.000 a 2.500 calorías al día si es hombre y de 1.500 a 2.000 si es mujer. Sin embargo, un reciente informe señalaba que sobrepasamos esta cifra con creces. La media de consumo calórico por persona y día es de 3.437 calorías.

A esto se suma, como explican desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que el modo de vida española “contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica son factores que índice en el aumento de obesidad”. En España, el 46,% de las mujeres y el 35,9% de los hombres se declaran sedentarios.

EL ESTRÉS COMO CAUSA

La mala alimentación y el sedentarismo no son las únicas causa de este aumento de la obesidad. Un reciente informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) recoge que el estrés es también determinante en el aumento de los índices de obesidad. De hecho un 33% de las personas obesas sufre esta enfermedad.

El doctor Lecbue apunta que el 40% de la población tiende a incrementar su ingesta calórica en situaciones de estrés. “Esos momentos favorecen la ingesta de alimentos que podrían denominarse de recompensa. Son aquellos más placenteros para nuestro paladar generalmente más ricos en grasos o más dulces, cuya ingesta favorece la aparición temporal del estado de obesidad”, asegura el doctor Lecube quien recomienda mantener el estrés a raya para evitar la obesidad.

El especialista de SEEN señala a su vez que mientras que el estrés favorece la aparición de obesidad, el factor genético no es tan determinante. La excusa de que es hereditaria no vale en todos los casos: “Se calcula que un 35% de los casos de obesidad es genética y que el otro 65% es modificable”.

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD

Diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad coronaria, artrosis y la aparición de algunos cánceres. Son algunas de las enfermedades que derivan de la aparición de la obesidad. Porque, como explica Lecube, “un obeso es un enfermo que con el tiempo desarrolla más enfermedades” y muchas de ellas pueden desencadenar en una muerte más temprana.

La OMS apunta que esta enfermedad es el quinto factor principal de defunción en el mundo (2,8 millones de personas adultas). “Además, el 44% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad”, sentencia.