La economía ‘ayuda’ a coger kilos: si baja el precio de la caloría, la población engorda

El Economista
obesidadUn nuevo documento de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EEUU argumenta que los factores económicos pueden ser una causa de relevancia que explique por qué ha crecido la obesidad.

Tal y como publica Bloomberg tanto el precio de la comida como la oferta de trabajo en un estado o comunidad podrían explicar el 37% del incremento en el Índice de Masa Corporal en EEUU entre 1990 hasta 2010, así como el 59% del aumento de la obesidad severa.

Para simplificarlo completamente se puede afirmar que la población engorda cuanto el coste por caloría baja, cuanto más barata es la comida rica en calorías y azúcares mayor es el crecimiento de la obesidad.

Por otro lado, otro de los factores que incrementan el peso de los ciudadanos es la expansión y la proliferación de grandes supermercados y almacenes. La apertura de este tipo de centros explica el 17,2% del aumento de peso de los norteamericanos.

Según palabras textuales del documento, “la densidad de supermercados y grandes almacenes incrementa la probabilidad de que los ciudadanos inicien una dieta… El acceso a todo tipo de comida de bajo coste que proporcionan estos centros desencadena en problemas de autocontrol”.

Este problema no ha pasado desapercibido por parte de las grandes empresas dedicadas a la venta de bienes comestibles, como es el caso de Wal-Mart. Tara Greco, directora de comunicación de esta empresa, asegura que están trabajando para crear comida más sana y accesible, porque son conscientes del aumento de la obesidad en EEUU, que ha pasado del 13% en 1960 al 35% en 2012.

Hay esperanza

Según el mismo estudio, hay esperanza puesto que está demostrado que por ejemplo la expansión de las ciudades deportivas y los gimnasios afectan de forma negativa al Índice de Masa Corporal. El mismo resultado tienen los aumentos en el precio de la gasolina.

Por otro lado, el tabaco y la jerarquía dentro de la empresa son otros componente relevante. Cuando el precio de los cigarros sube la obesidad aumenta. En lo que se refiere a los puestos de trabajo, cuanto menor es la cualificación requerida es mayor la tendencia a tener unos kilos de más.

¿Puede un atleta ser vegano?

– Hay célebres casos de grandes deportistas que no comían derivados animales, pero la literatura científica no lo tiene claro. Los pros y los contras
– Diez errores de gimnasio: por esto no adelgaza
– Ser vegano no es lo que usted piensa
El País, por
atletas y veganos, foto by El PaísDurante décadas, los términos atleta y vegetariano se han considerado casi excluyentes, pero lo cierto es que cada vez más profesionales y aficionados al deporte mantienen su buen estado físico a base de dietas en las que no tienen cabida las proteínas animales. La historia de mayor éxito deportivo relacionada con este tipo de alimentación restrictiva es, sin duda, la de Carl Lewis, que la adoptó en 1990 (prescindía, también, de leche y huevos). Un año más tarde, durante el Campeonato Mundial de Tokio 1991, lograba el récord de los 100 metros. El hijo del viento, como se le conoce popularmente, ha reconocido: “Mi mejor año de competición en la pista fue el que seguí una dieta vegana [vegetariana estricta]”. No es el único. Un icono del running, Bart Yasso, es vegetariano. También lo son Scott Jurek, uno de los mayores ultramaratonianos de todos los tiempos, Brenda Brazier, triatleta Ironman, y el culturista Robert Cheeke, entre muchos otros. Entonces, parece que la respuesta a la pregunta es sencilla: “sí, se puede competir al más alto nivel deportivo alimentándose solo de vegetales”, dirán ustedes. Pues las cosas no están tan claras.

En 2009, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) admitía: “Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia, así como para los atletas”.

No obstante, la ADA, junto con los Nutricionistas de Canadá y el Colegio Americano de Medicina del Deporte, sostienen en un documento conjunto la necesidad de que los deportistas fieles a este tipo de dietas secunden una alimentación correctamente planeada. En el informe se insiste, además, en que este tipo de alimentación, libre de proteínas animales, puede ligarse a determinadas carencias como la vitamina B-12, importante para los atletas de resistencia, ya que afecta a la producción de glóbulos rojos. Primera pista: vegetarianismo, sí, pero tutelado por un especialista.

Pista número 1: vegetarianismo sí, pero tutelado por un especialista. Pista número 2: depende del tipo de competición que se practique

Algunos reputados expertos en nutrición y deporte, como Nancy Clark, han reconocido recientemente en The New York Times: “En la última reunión anual en San Francisco del Colegio Americano de Medicina del Deporte, se realizó una presentación sobre los atletas vegetarianos. Básicamente, concluía que no hay suficiente investigación para saber cómo este tipo de dieta afecta a los deportistas. Es posible que algunos tengan niveles bajos de creatina, un nutriente que se obtiene exclusivamente de la carne y que puede ayudar durante sesiones cortas de ejercicio intenso, como las carreras de velocidad. Pero no es necesario, en mi opinión, consumir suplementos del mismo. Mi sensación es que el entrenamiento duro supera todos los obstáculos. La dieta, si es saludable, no va a marcar muchas diferencias”. No es de la misma opinión Amil López Viéitez, doctora en Farmacia, nutricionista y autora de Dieta Coherente, que sí aboga por los suplementos nutricionales en el caso de los deportistas veganos, “para evitar carencias de vitamina B12, B2, hierro, calcio, vitamina D, cinc, omega-3, etcétera”.

“Así, por ejemplo, las mujeres atletas deben incluir alimentos ricos en calcio, como las algas (hiziki, wakame, arame, kombu), las legumbres, los frutos secos, semillas de sésamo y gomasio (sal de sésamo). Muy importante es, también, asociar la vitamina D al consumo de los lácteos. En el caso de su falta de ingesta, se recomienda la yema de huevo o de margarinas enriquecidas. Los niveles de hierro y vitamina B12 deben supervisarse analíticamente para reforzar la alimentación con alimentos enriquecidos en ambos nutrientes como legumbres, frutos secos, acelgas, espinacas, avena y perejil, acompañados de una ensalada aderezada con vinagre o con un zumo de naranja para favorecer su absorción”, prosigue la especialista.

Aunque verdaderamente existen pocos trabajos científicos con la dieta vegetariana y el deporte como protagonistas, uno de los últimos en llegar (el análisis de una triatleta vegana publicado en Cardiology el año pasado) concluye: “El caso clínico de una triatleta vegana solo puede proporcionar indicios de que una dieta vegetariana, por lo menos, no es perjudicial para la salud. Incluso en relación con un triatlón de larga distancia, los datos muestran que el rendimiento es similar a los conseguidos por deportistas que siguen una dieta mixta. Estas conclusiones no pueden extrapolarse a distancias cortas y competiciones olímpicas, dado que en ambas es necesario un rendimiento explosivo que requiere la intervención del ácido láctico”. Segunda pista: depende del tipo de competición que se practique.

Manuel Villanueva, director médico de Avanfi-tulesiondeportiva.com, reconoce la importancia del debate. “La alimentación es un factor muy importante a tener en cuenta para todas aquellas personas que tienen una actividad física moderada o elevada. Si este aspecto no se cuida, el rendimiento será pobre, aparecerá la fatiga, no se mejorará la forma física y se eleva el riesgo de sufrir lesiones o enfermedades”, dice. Para Antonio Ríos Luna, del equipo médico del club de fútbol AD Almería, es prioritario personalizar la nutrición en función de la actividad física. “Y al final de todo se trata, simplemente, de que el organismo pueda reponer sus reservas lo antes posible después de un esfuerzo intenso, y esté preparado así para el siguiente entrenamiento o competición”, insisten ambos expertos. Por lo que más allá de comer o no carne, para el doctor Álvaro Iborra estos son los errores esenciales en los que un atleta jamás debe caer: abusar de los azúcares de rápida absorción (chocolates o dulces), seguir comiendo igual en periodos de menos entrenamiento, no hidratarse correctamente y excederse en el consumo de alcohol y café.

¿Vegetariano y veloz? Ventajas y desventajas

Amil López, nutricionista
A favor del atleta vegano:

Gran aporte de fibra, vitaminas y minerales y enzimas vivas.
Reducido aporte de grasas saturadas y colesterol.
La ingesta de soja y derivados (tofu y tempeh), quínoa y amaranto aportan todos los aminoácidos esenciales.

En contra del atleta vegano:

Necesidad de combinar bien los alimentos para evitar carencias. Los cereales y las semillas carecen de lisina mientras que las legumbres y los frutos secos no contienen metionina, por lo que se deben de combinar ambos grupos de alimentos a lo largo del día para optimizar la composición proteica de la dieta.
Menor oferta de alternativas vegetarianas en los cáterin de las pruebas deportivas.
Posibilidad de déficit de micronutrientes que pueden afectar a las defensas como el cinc, ácidos grados omega-3; calcio, vitaminas B12 y D y hierro.

Joven con obesidad mórbida extrema perdió 80 kilos en 120 días tras una intervención quirúrquica

Chilevisión

Armando RiveraArmando Rivera, de 26 años, sufre de obesidad mórbida extrema y hace tres meses era intervenido de urgencia por una crisis en el hospital “El Carmen” de Maipú.

Tras 120 días, un equipo de CHV Noticias visitó al joven para ver cómo avanzaba en su tratamiento. De los cerca de 350 kilos que pesaba ha bajado más de 80 y ahora incluso puede caminar por sí solo.

La ayuda del recinto hospitalario y la municipalidad ha sido crucial en su recuperación que apunta a que esté en condiciones de ser operado.

El paciente reconoce que ha sido riguroso con la dieta y que ha reducido de forma considerable las porciones de su comida. Asegura que no quiere volver a estar internado ni a tener que ser trasladado en la parte de atrás de una camioneta.

joven chileno pierde 80 kilos

Los expertos auguran carreteras más peligrosas con el auge de la obesidad

  • Según una ejecutiva de Ford, Sheryl Connelly, que trabaja vaticinando el futuro de la manufacturación de coches, las carreteras podrían ser más peligrosas si los fabricantes no se adaptan a conductores obesos.
  • Los vehículos del futuro deberán hacer frente a consecuencias de la obesidad, como reacciones más lentas.

La Informacion.com
Coches, conducción, conducirLos ‘futurólogos’ del mundo de la manufacturación
de vehículos vaticinan cambios en el sector. Y según una de ellos, Sheryl Connelly, ejecutiva de Ford, los coches del futuro deberán cambiar para hacer frente a una población cada vez más ‘ancha de cintura’. Según Connelly, si los fabricantes no se adaptan a la nueva realidad, las carreteras podrían convertirse en lugares cada vez más peligrosos.

Según la experta, que trabaja en el departamento de “tendencias y futurismo de consumo global”, los vehículos de los próximos años deberán cambiar de tamaño y ajustarse a una epidemia de obesidad que, además de agrandar el espacio que ocupan los coches, tendrá que adaptarse a unos reflejos cada vez más lentos.

Según el diario The Telegraph, Connelly asegura que la conducción será cada vez más peligrosa en las carreteras a menos que los fabricantes se adapten introduciendo mejores medidas de seguridad o acelerando el desarrollo de coches sin conductor que da el control a los ordenadores.

Según la experta, acciones tan básicas como dar marcha atrás podían dificultarse con conductores más obesos, al no poder girar la cabeza o mirar por encima del hombro, por ejemplo, asegura. En algunos modelos ya hay incorporadas cámaras que permiten ver detrás del coche. El informe que ha elaborado Connelly vaticina también un auge en los coches pequeños, con uno, dos o tres asientos, debido a que gran parte de la población mundial usa el coche de manera individual.

Comer sano, pero sin obsesionarse

En este programa de El Faro de Castilla la Mancha interviene como invitado Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

¿Qué dietas podemos seguir para perder peso?, ¿cómo distinguir una dieta buena de una tipo “milagro”?, ¿son compatibles los régimenes para perder peso con la vida social? A estas y otras preguntas responde el experto en este escpecial dedicado a un propósito muy común que nos acompaña en la entrada del año nuevo: adelgazar.

Para escuchar el programa integro, pulsa play.

¿Por qué nuestros abuelos tenían menos riesgo de ser obesos?

  • Las personas nacidas antes de 1942 parecen inmunes al “gen de la gordura”, mientras sus efectos se doblan en generaciones posteriores

El País, por Nuño Domínguez
la obesiad en personas mayores, foto El PaisMientras las sociedades occidentales se hacen cada vez más obesas, cabe preguntarse si cualquier tiempo pasado fue mejor. ¿Antaño la gente era más delgada? ¿Tienen nuestros abuelos o padres el mismo riesgo que nosotros de ser gordos? Responder a estas preguntas no es fácil. Muy pocos países acumulan datos suficientes como para observar en acción, durante varias generaciones, a los dos determinantes de la obesidad: factores externos como la dieta o el ejercicio físico, por un lado, y la genética, por otro. Ahora, gracias al seguimiento médico de miles de personas durante casi 40 años, un equipo de EE UU ha determinado que hay un tercer factor esencial en la obesidad: el año de nacimiento.

El trabajo intenta explicar el espectacular aumento de la obesidad en las últimas décadas en EE UU, donde este problema se ha cuadruplicado en generaciones jóvenes. España sufre una situación similar y aquí también se han duplicado las tasas de niños y adultos obesos. Los responsables del estudio se centran en el gen FTO, el mayor factor de riesgo genético conocido a la hora de ganar peso. Hasta ahora, varios estudios habían demostrado que una variante de este gen le da al portador unos tres kilos más de media y un mayor riesgo de acabar siendo obeso. Pero el nuevo estudio muestra que esto solo es verdad en las generaciones más recientes y que hay una frontera temporal bien establecida. Las personas nacidas antes de 1942 parecen inmunes a los efectos genéticos de la obesidad a pesar de tener el gen de la gordura.

“La correlación entre la variante genética de obesidad más conocida y el índice de masa corporal crece a medida que aumenta la fecha de nacimiento”, detalla James Niels Rosenquist, médico del Hospital General de Massachusetts y coautor del estudio, publicado en PNAS. Esto parece indicar, por primera vez, que la fecha de nacimiento es una variable más en la ecuación entre genética y entorno cuando se trata de buscar las causas de la obesidad y, quizás, de otras enfermedades, añade Rosenquist.

Los autores del estudio creen estar ante un caso de manual de cómo el ambiente cambia la expresión genética, aunque no pueden determinar la causa exacta. Sí apuntan al cambio radical que supuso el final de la II Guerra Mundial. “Sabemos que el ambiente juega un papel enorme en la expresión de los genes y el hecho de que el efecto que hemos visto se dé incluso entre hermanos nacidos en años diferentes implica que factores ambientales globales como el cambio en los productos alimentarios y el volumen de actividad en el trabajo influyen en las variantes genéticas”, añade Rosenquist.

El factor genético se duplica

Hasta ahora, los estudios sobre la combinación entre genética y ambiente para producir obesidad habían analizado grupos de pacientes de edades similares. Este trabajo se basa en el seguimiento de más de 5.000 personas de entre 27 y 63 años durante un periodo entre 1971 hasta 2008. Los datos son parte del estudio Framingham, que lleva el nombre de la localidad estadounidense en la que arrancó en 1948 para estudiar la salud cardiovascular de miles de personas. El trabajo muestra que la asociación entre el gen de la gordura y un mayor índice de masa corporal era inexistente entre las personas que habían nacido antes de 1942. Sin embargo, en las generaciones posteriores esa correlación entre genética y obesidad no solo ha aumentado de forma progresiva, sino que resulta ser el doble de intensa de lo que mostraban estudios anteriores.

También en España

Cada vez hay más pruebas de que factores externos como la dieta o el ejercicio pueden modelar la actividad genética. Los ejemplos paradigmáticos son gemelos que, teniendo exactamente el mismo genoma, son muy diferentes, pudiendo ser uno obeso o diabético y el otro no. El mecanismo que lo explica se conoce como epigenética, cambios químicos que activan o desactivan los genes como un pianista pulsa unas teclas del piano y otras no y que pueden contribuir a provocar enfermedades como el cáncer. Probablemente otro efecto epigenético esté detrás del aumento de peso registrado ahora entre miles de personas de varias generaciones.

Expertos ajenos al estudio resaltan su importancia. “Es una aproximación muy interesante”, opina José Luis Gómez-Skármeta, un investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo que este año describió cómo el gen FTO causa obesidad actuando sobre otro gen que controla el apetito. Los efectos de este factor genético, dice, “se han validado en muchas poblaciones, por lo que probablemente el mismo mecanismo esté operando en todos los países que, como España, registran niveles de obesidad crecientes”, resalta.

El equipo de Dolores Corella, una investigadora de la Universidad de Valencia experta en condicionantes genéticos de la obesidad, ha estudiado la misma variante genética en poblaciones de España y su correlación con otros factores. El consumo de grasas saturadas es determinante para que esta variante genética empiece a hacer efecto, dice, pero también hay otros factores. “En población general de Valencia hemos visto que el nivel de estudios contrarresta el efecto del alelo A, de manera que los portadores del alelo de riesgo de obesidad solo tienen mayor índice de masa corporal que los demás cuando su nivel de estudios no es universitario”, resalta. Es curioso, dice, porque ese efecto solo se observa en las generaciones jóvenes y no en personas nacidas durante y después de la Guerra Civil. “Pensamos que quizá si pasaron hambre de pequeños se alteraba la regulación de FTO, por eso me gustan los resultados de Framingham porque ven efectos similares”, resalta. Predimed, el mayor estudio realizado sobre nutrición en España, también mostró “una fuerte regulación del gen por el ejercicio físico”, resalta Corella. Su equipo está ahora analizando cambios químicos, epigenéticos, en este gen. Los resultados aún no se han publicado, pero por el momento sí se han detectado cambios en función de la edad y los genes de riesgo.

 

Cómo funciona el primer dispositivo eléctrico contra la obesidad

– La obesidad se ha convertido en una epidemia que ataca a millones de personas en todo el mundo.
– Para combatirla existen diversos remedios desde dietas y rutinas de ejercicios hasta cirugía.
– Ahora la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un nuevo dispositivo electrónico que sirve para controlar las sensaciones de hambre y saciedad, y bajar de peso.

BBC Mundo
150119112603_obesidad_304x171_enteromedicsEs la primera vez que la agencia sanitaria estadounidense aprueba un dispositivo de este tipo.
Anteriormente sólo había dado luz verde a fármacos y a dos sistemas de banda gástrica para tratar la obesidad.

Funcionamiento

El dispositivo llamado “Sistema Recargable Maestro” posee electrodos que se implantan en el abdomen y estimulan el nervio vago, el cual le informa al cerebro si el estómago está lleno o vacío.
El sistema se instala quirúrgicamente en el abdomen.
El implante envía señales eléctricas a los nervios que rodean al estómago que ayudan a controlar la digestión.
Esas señales bloquean los nervios, reduciendo las punzadas de hambre y haciendo que la persona se sienta llena.
Controles externos le permiten al paciente cargar el dispositivo, y a los profesionales de la salud ajustar su configuración para proporcionar una terapia óptima, con un mínimo de efectos secundarios.

¿Quién lo puede utilizar?

Este nuevo sistema puede ser utilizado en mayores de 18 años con obesidad severa o muy severa, que han fracasado con otros programas de manejo del peso supervisado durante cinco años y que tienen otro desorden asociado, como diabetes, hipertensión o apnea del sueño.
El nivel de obesidad se diagnostica a partir del índice de masa corporal, que es el resultado de la relación entre el peso y la talla.
Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros.
Si el índice es igual o superior a 25 determina que la persona tiene sobrepeso. Pero si el índice da igual o superior a 30 determina obesidad.
“La obesidad y sus condiciones médicas relacionadas son problemas importantes de salud pública”, expresó William Maisel, jefe científico del Centro de Salud Radiológica y Dispositivos de la FDA.
“Los dispositivos médicos pueden ayudar a médicos y pacientes a desarrollar planes integrales de tratamiento de obesidad”, agregó.

Pruebas

El “Sistema Recargable Maestro” fue probado en un ensayo clínico.
Participaron 233 pacientes con obesidad severa y la finalidad era comprobar tanto la efectividad como la seguridad del dispositivo.
Después de 1 año, el 52,2% de los pacientes a los que se implantó el dispositivo perdió por lo menos 20% de su exceso de peso, y 38,3 % perdió por lo menos 25%.
Además, después de 12 meses, el grupo experimental también logró un cambio considerable, perdiendo un 8,5% más de su exceso de peso que el grupo de control.
La FDA determinó que el dispositivo conseguía una pérdida de peso continua y acordó que los beneficios superaban los riesgos.
El dispositivo parece ser esencialmente seguro, ya que apenas el 4 por ciento de los pacientes sufrieron un problema de salud debido al implante, según el informe de la FDA.
Se espera que este artefacto logre reducir los altos índices de obesidad en EE.UU., que actualmente alcanzan a más de una tercera parte de los adultos de dicho país.

¿Es sano saber al detalle las calorías de un menú?

La FDA americana ha dado de plazo un año a los restaurantes, entre otros locales de hostelería, para informar en sus menús sobre el contenido calórico de cada plato. En España, expertos discrepan sobre esta medida. De una parte está la opinión del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la valora positivamente. De otra, la responsable de la Unidad de trastornos alimentaria del Clínico de Madrid, que ve un posible riesgo de obsesión en forma de recuento.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
Saber cuantas calorías tiene cada menú nos ayuda a elegir bienLa agencia reguladora de medicamentos y alimentos (FDA, en inglés) de Estados Unidos presentó a finales de noviembre del pasado año dos regulaciones que exigen incluir información sobre las calorías en los menús y tableros de menús en cadenas de restaurantes, establecimientos de venta de alimentos y máquinas expendedoras con 20 o más ubicaciones . El objetivo es ofrecer a los consumidores mayor información nutricional acerca de los alimentos que consumen fuera de casa. Estas regulaciones, exigencia de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y Protección del Paciente de 2010, piden  a los establecimientos contemplados (ver cuadro) proporcionar, a solicitud del consumidor y según se indique en los menús y los tableros de menús, información nutricional adicional por escrito sobre el número total de calorías y el número de calorías derivadas de la grasa, así como el contenido total de grasa, el de grasa saturada y el de grasa trans, y el contenido de colesterol, sodio, carbohidratos totales, azúcares, fibra y proteína.

Los restaurantes y otros establecimientos similares de venta de alimentos tendrán un año para cumplir con los requisitos de etiquetado, mientras que para los administradores de máquinas expendedoras el plazo será de dos años.

A Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), le parece una iniciativa muy positiva, pues, “por un lado, el consumidor estará mucho más informado y podrá tomar decisiones más acertadas sobre los alimentos que come fuera de casa, y, por otro, presiona a la industria alimentaria para competir no sólo en precios y sabores, sino también para proporcionar alimentos más saludables e hipocalóricos”.

La pregunta es obligada: ¿tendría sentido una medida de este tipo en España? Según el portavoz del IMEO, “se debería implantar tanto aquí como en el resto de países que configuran el top 30 de los que tienen mayores tasas de obesidad mundial (lista encabezada por Estados Unidos, según un informe de 2012 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Ayudaría de forma muy favorable a reducir los niveles de obesidad, sobrepeso, diabetes, hipercolesterolemia e hipertensión, mejorando de esta manera la salud de las diferentes franjas poblacionales”.

Sin embargo, Bravo reconoce que, para que la medida se hiciera efectiva en España, “muy posiblemente tendría que comenzar como una iniciativa propuesta en la Unión Europea y sus estamentos pertinentes”.

Esta regulación traerá más efectos positivos que negativos para el consumidor, afirma el especialista en Nutrición, aunque “es posible que en casos muy concretos y escasos pudiera acentuar un comportamiento obsesivo compulsivo incorporado en trastornos de alimentación, como la bulimia, el comedor nocturno o el compulsivo”.

EL ‘PESO’ DEL RECUENTO
Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de trastornos de la conducta alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, es más crítica con la decisión de la FDA: “Poner esta información tan a mano me parece negativo porque puede llevar a personas vulnerables, o incluso a la población general, a obsesionarse por contar las calorías”. Lo que plantea la especialista es “que pusiera un mensaje más global como alimento recomendable o plato saludable”, algo que ya incluyen algunas cartas de restaurantes españoles. “Las anoréxicas restrictivas cuentan las calorías a lo largo del día para limitarse la ingesta. Las bulímicas, a pesar de hacer recuento, tienden a descontrolarse, cosa que no ocurre en las anoréxicas nerviosas”, puntualiza Díaz-Marsá.

Sobre la importancia del recuento de calorías en la prevención del exceso de peso, Bravo comenta que el total de calorías ingeridas al día o la semana es el primer paso para controlar y planificar un planteamiento tanto de pérdida de peso como de mantenimiento del mismo. “Aun así, cada persona trae asociado un metabolismo determinado y unas características individuales que nos indicarán, previos estudios concretos, las claves determinadas en su prevención contra el exceso de peso. En nutrición no todo son kilocalorías, pues depende de qué alimentos aporten esa energía y cuándo consumamos dichos alimentos. No obstante, las calorías sí son la base para comenzar a estructurar una forma de alimentación determinada”.

Lo que exige la FDA

Resumen general de los requisitos de etiquetado de la FDA para los restaurantes, establecimientos similares de venta de alimentos y máquinas expendedoras.

¿Qué cubre?

  • Los restaurantes y los locales de comida rápida, las panaderías, los cafés, y las comidas “estilo restaurante” que venden ciertos supermercados y tiendas de autoservicio.
  • Las comidas para llevar y de entrega a domicilio, como las pizzas.
  • Las comidas que se compran desde una ventanilla de servicio para automóviles.
  • Los alimentos que uno mismo se sirve en una barra de ensalada o de comida caliente.
  • Las bebidas alcohólicas, tales como los cócteles, cuando se incluyen en el menú.
  • Las comidas que se venden en centros de entretenimiento, como son las salas de cine.
  • La regulación es para las máquinas expendedoras y sólo afectan a los que administren 20 máquinas o más.

¿Qué no cubre?

  • Los alimentos que se venden en las barras de viandas frías y que normalmente están destinados para el consumo de más de una persona.
  • Las botellas de licor que se exhiben detrás de una barra.
  • Los alimentos que se encuentran en vehículos de transporte, tales como cocinas móviles, aviones y trenes.
  • Las comidas que aparecen en el menú de escuelas primarias, secundarias y preparatorias que formen parte de los programas de alimentación escolar del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (aunque sí contempla las máquinas expendedoras disponibles en los lugares citados).

(Fuente: FDA)

Desciende un 24% en Estados Unidos la adquisición de tartas, pasteles y donuts

Al observar el comportamiento de los estadounidenses en el supermercado ya se atisba un cambio -a mejor- en su alimentación. Un estudio publicado en el último número del Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics concluye que, dentro de las compras globales de los consumidores de Estados Unidos, en los últimos siete años ha descendido un 24 por ciento la adquisición de postres listos para tomar, como las tartas, galletas, pasteles y donuts.

Los investigadores, coordinados por Kevin C. Mathias, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte,  midieron, en el periodo comprendido entre 2005 y 2012, si las compras de los citados productos habían crecido o disminuido.

Según los autores de esta investigación, el desarrollo de nuevos sistemas de etiquetado en la parte frontal de los envases, que conduce al consumidor hacia productos con menor contenido en calorías, azúcar y grasas saturadas, supone una oportunidad para ayudar a los consumidores a mejorar su ingesta alimenticia.

Otro de los descubrimientos de este análisis es que entre 2005 y 2012 se ha producido un pequeño cambio en el contenido nutricional de estos postres industriales.

En 5 ideas

1. Nuevo reglamento

La FDA americana presentó a finales de noviembre de 2014 dos regulaciones que exigen incluir información sobre calorías en los menús de los restaurantes y las máquinas expendedoras.

2. Cambio en estados unidos

En Estados Unidos se está empezando a ver un cambio nutricional. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte concluye que las compras de postres industriales han bajado.

3. Problema en anorexia

Las anoréxicas restrictivas cuentan durante el día el número de calorías que ingieren. Las bulímicas hacen recuento calórico pero tienden a descontrolarse.

4. Bajar de peso

El total de calorías ingeridas a lo largo del día o de la semana es el primer paso para controlar y planificar una dieta para la pérdida de peso o para el mantenimiento de éste.

5. No todo son kilocalorías

En nutrición no todo son las kilocalorías que se ingieren, ya que depende de qué alimentos son los que aportan esa energía y en qué momento se consuman esos alimentos.

14 cosas que la ciencia dice que engordan (y ni se le pasaba por la cabeza)

– Recopilamos los estudios más sorprendentes sobre el aumento de peso. Resulta que los domingos hay que comer con mamá
– La mentira de los ‘gordiflacos’: delgadez parece, sobrepeso es
– 8 ‘snacks’ que parecen sanos, pero no lo son tanto

El País, por Ángeles Gómez
bascula, foto El PaísMuchos tendrán todavía el regusto a roscón rondando por el paladar, pero en su cabeza crece la determinación de hacer algo para borrar, en la medida de lo posible, la huella que han dejado en la báscula las licencias dietéticas navideñas (una media de dos a cuatro kilos de ganancia de peso). Otros afortunados habrán conseguido no engordar ni un gramo en estas fiestas. Sea cual sea su balance, enero es un mes estratégico en la guerra contra el sobrepeso. Hay decenas de dietas para adelgazar, algunas con una sólida base científica, pero por sí solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que multitud de factores confluyen para hacer el caldo gordo a los adipocitos (células de la grasa). A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1. Evitar las comidas en familia. Aunque haya acabado hastiado de parientes, debe saber que las comidas familiares pueden proteger de la obesidad y el sobrepeso. Entre las razones, que durante las mismas se establecen conexiones emocionales entre los miembros de la familia y los alimentos suelen ser más saludables, según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics. Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2. Los hermanos y amigos gorditos. Los allegados le persiguen. Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo (más que si lo es su padre), y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Los amigos con sobrepeso tampoco ayudan, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One). Este vínculo ya se había encontrado en otro trabajo anterior publicado en 2007 en The New England Journal of Medicine. Lo bueno es que la delgadez también se transmite, y si sus amigos están flacos (IMC de 20), usted tiene un 40% más de posibilidades de reducir su peso.

3. El año de nacimiento. Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942. Los científicos que han encontrado esta conexión, dirigidos por James Rosenquist, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, no tienen una razón clara para esa asociación, aunque apuntan al desarrollo tecnológico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

en bañador, foto El País4. Las bacterias intestinales. Tal vez encuentre en su intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae está de enhorabuena, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5. Los restaurantes con música clásica. Las sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, pero tiene que saber que animan a comer más. Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía. Téngalo en cuenta también para su economía.

6. El trabajo nocturno. Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. “El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total”, concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS. La solución: comer menos.

7. Dormir poco. El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

medio ambiente, foto El País8. Vivir en Irlanda. Si piensa irse a vivir fuera de España, tal vez le interese saber que las previsiones apuntan a Irlanda como el país donde más aumentarán las cifras de obesidad y sobrepeso masculinas (en 2030, el 90% de sus hombres tendrá sobrepeso), mientras que en Bélgica solo el 44% de los varones acumulará kilos de más. La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. “En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9. Contaminantes ambientales. Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna), son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada, que ha publicado estos resultados en Enviromental Pollution. Estos contaminantes llegan a los individuos, principalmente, a través de los alimentos con un alto contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos de gran tamaño.

10. Ver la televisión. Enlazar el telediario de la noche con un capítulo de su serie favorita para terminar con un rato de un debate de actualidad le mantendrá más de dos horas frente al televisor. Si esto se repite todos los días, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11. Dormirse con la televisión encendida. Seguro que más de una vez se ha dormido arrullado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, el ordenador o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes. Un consejo: intente dormir completamente a oscuras (Journal of Pineal Research).

12. El estrés postraumático. “Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación”, asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad. La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. La explicación científica es que el centro de recompensa que tenemos en el cerebro se activa con ese tipo de comida. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma:  “Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14. Algunos productos desnatados. Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary Health Care concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. En opinión del nutricionista Walter Willett, de la Escuela de Salud pública de Harvard, una explicación para este hallazgo es que los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: “Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son”.

¡La dieta de la manzana en 4 días y ni uno más!

Aquí en Madrid, un programa de Telemadrid, presenta una versión saludable de la Dieta de la Manzana en 4 días –¡y ni uno más!– que nos ayudaría a sentirnos más ligeros tras varias semanas de excesos.
Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que este régimen se hace copn el fin de depurar el organismo y no para perder peso. Además, “no se debe realizar por menores de edad, mujeres embarazadas, personas en edad avanzada o con alguna enfermedad”.
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