España, a la cabeza de Europa en procedimientos endoscópicos y mejoras de las técnicas actuales contra la obesidad

La Vanguardia / Europa Press

En España se han implantado casi el doble de balones intragástricos – entre 2.500 y 2.750 – que en Reino Unido y quince veces más en lo que se refiere a reducciones de estómago por endoscopia – al rededor de las 1.300-, y con una importante diferencia en la contratación de procedimientos que países como Italia, Bélgica, Francia o Alemania, lo que la sitúa al país a la cabeza de Europa, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), con motivo este martes del Día mundial de la Obesidad.

Obesidad, sobrepeso FLICKR/EMILIO LABRADOR – Archivo

Estos datos, que han sido suministrado por empresas proveedoras de tecnología médica mínimamente invasiva empleada para tratar la obesidad, muestra una consolidación de los los métodos endoscópicos con apoyo multidisciplinar, como el Balón Intragástrico o el Método Apollo Reforzado, “como técnicas seguras y efectivas en pacientes con obesidad moderada”, advierten desde IMEO.

Desde el instituto destacan el método Apollo para perder peso ya que ha demostrado, en un estudio realizado por IMEO con 109 pacientes con sobrepeso y obesidad, que reduce el tamaño del estómago hasta un 70 por ciento como la más segura en la actualidad. Su eficacia en personas que necesitan perder desde grasa localizada hasta 40 kilos fue científicamente demostrada en XVI Sesión Científica del Congreso Mundial de Cirugía Endoscópica en Seattle, Estados Unidos.

“Después de casi una década de investigación, hemos logrado mejorar la técnica convencional que se estaba aplicando hasta el momento, optimizando los resultados en cuanto a la pérdida de peso y minimizando el riesgo de complicaciones que podían surgir a raíz de la cirugía. Clave para la mejora fue la decisión de reforzarla, realizando cuatro líneas de sutura paralelas, de modo que las tensiones producidas por los movimientos peristálticos del estómago durante la digestión se distribuyen de forma más eficaz, minimizando las posibilidades de que las suturas se suelten, como ocurre con otros métodos menos precisos”, indica el doctor Javier Grau, cirujano endoscopista del IMEO.

A la hora de empezar el tratamiento los pacientes tenían entre 20 y 58 años de edad, en su inmensa mayoría (91%) eran mujeres y su peso inicial oscilaba entre 66 y 128 kilos. De todos ellos, el 40 por ciento tenía obesidad moderada o severa; el 29 por ciento, sobrepeso; y el 31 por ciento restante se encontraba dentro de su peso considerado normal, pero acumulando grasa localizada en ciertas zonas, muy difícil de perder.

Los resultados obtenidos muestran que 65,16 por ciento perdieron entre 15 y 40 kilos; el 47,42 por ciento logró perder del 70 al 100% de su exceso de peso y el 30 por ciento, la totalidad de kilos que les sobraban. Como un beneficio adicional sobre la salud, se obtuvo un descenso muy importante de los niveles de la hormona Leptina, que regula el apetito y el porcentaje de grasa corporal, siendo fundamental para perder peso.

Concluido el tratamiento, la resistencia a la Leptina mejoró de 1 hasta 21 unidades su factor en 7 de cada 10 pacientes. “Si a eso añadimos que las personas obesas suelen tener un metabolismo poco efectivo en el uso de grasa corporal como fuente de energía, incluso haciendo una dieta hipocalórica, entenderemos por qué les cuesta tanto trabajo perder peso”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto.

Venció la obesidad y perdió los 80 kilos que le sobraban

Tras someterse a un tratamiento de reducción de estómago en el IMEO, esta joven madrileña mejoró su salud y autoestima; dejó de ser una “nini” para recuperar el control de su vida 

Eva entró en quirófano con 27 años, pesando 140 Kg. Tenía síntomas analíticos de hígado graso e hipotiroidismo subclínico. Sus niveles de triglicéridos, colesterol LDL y fibrinógeno eran muy altos apuntando a riesgo cardiovascular y diabetes tipo 2. Su tasa metabólica era bajísima, priorizaba el consumo de azúcar y almacenaba su exceso en forma de grasa.

La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial, difícil de abordar en solitario, debido a mecanismos biológicos y de comportamiento que dificultan la pérdida de peso. En los casos graves, cuando se busca reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, la solución pasa por el quirófano y forma parte de un tratamiento multidisciplinar que ofrece las garantías y controles periódicos necesarios. Porque no sólo se trata de limitar la capacidad de ingesta y, con ello, frenar temporalmente los atracones, sino de corregir con ayuda profesional aquellos hábitos que han llevado a esta situación de alto riesgo.

Con el fin de concienciar a la sociedad sobre los riesgos de esta enfermedad que se instala en la vida de las personas de forma sigilosa e indolora, condicionando no sólo su movilidad física y salud general, pero también las perspectivas de futuro, queremos dar a conocer un verdadero caso de éxito en la lucha contra la obesidad. Es el caso de Eva Lerma, una joven madrileña que tras someterse a un tratamiento de reducción de estómago en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) no sólo logró perder los 80 kilos que le sobraban, sino también recuperó el control de su vida; dejó de ser una “nini” que no trabajaba, ni estudiaba para convertirse en una mujer emprendedora, centrada en su proyecto familiar y laboral.

Mejoras sobre la salud que trascienden más allá del aspecto físico 

Después de perder los 80 kilos que le sobraban, la paciente no muestra ningún signo de hígado graso, colesterol malo o problemas con las tiroides. Su metabolismo está equilibrado y no tiene riesgo de diabetes tipo 2.

En el caso de Eva Lerma, combinar la cirugía bariátrica con un seguimiento semanal multidisciplinario nos ha permitido: reducir la grasa visceral de la paciente y con ello, el riesgo de enfermedad cardiovascular e hipertensión; remitir en un alto porcentaje la incidencia de la diabetes 2; mejorar la tasa metabólica, es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía; normalizar la función del páncreas y los niveles de tiroides, triglicéridos y colesterol.

Tras reducir su peso corporal en un 57%, eliminando 80 kilos de peso, la paciente necesitó varias cirugías complementarias reconstructivas realizadas por la unidad de cirugía plástica y reparadora del IMEO, entre ellas una abdominoplastia, lifting de brazos y muslos, corrección y rejuvenecimiento mamario.

Puntos importantes del estudio médico[1] de la paciente

“Eva Lerma, cuyo caso de éxito queremos compartir para que sirva de referencia para personas con similares problemas, es una joven madrileña que hace dos años acudió al IMEO con un sobrepeso de 80Kg, para someterse a una intervención de reducción de estómago, conocido como manga gástrica o gastroplasia tubular”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto. Esta cirugía aporta en una reducción importante de la ingesta de alimentos, obligando a la paciente, por un lado, a comer muy despacito y, por otro, a eliminar sustancialmente su sensación de hambre, de modo que con una cantidad muy pequeña de comida el estómago se siente lleno. La técnica ha sido completada con un seguimiento quincenal psicológico y semanal nutricional para asegurar la eficacia de este tratamiento multidisciplinar en los dos años posteriores.

El día que ingresó en quirófano, Eva tenía 27 años de edad y pesaba 140 Kg. A fecha de hoy ella pesa 58,9 Kg, habiendo perdido unos 80Kg. Su porcentaje de grasa inicial era de 46,1% estacionándose en un nivel muy elevado correspondiente a obesidad tipo IV, considerada extrema. Actualmente su IMC se sitúa dentro de su normopeso ideal. Su porcentaje de grasa ha pasado a un 19,8% y corresponde a un nivel muy bajo dentro de la masa grasa saludable.

Respecto al Índice de Tasa Metabólica que nos indica la efectividad del metabolismo para quemar grasa, hemos observado que en el punto de partida la paciente mostraba unos niveles bajísimos, correspondientes a 1 en una escala de 1 a 15, donde un metabolismo equilibrado se situaría en la tasa de 5 a 10. Esto nos indicaba claramente que el organismo de la paciente priorizaba el consumo de azúcar, no de grasa y que, al no utilizar el exceso de azúcar como fuente de energía –básicamente por la inexistente actividad física–, lo almacenaba en forma de grasa.

En este sentido, Eva tenía que hacer frente a la tendencia genética que tenía de obesidad, una dificultad añadida a la hora de perder peso. Gracias a sus esfuerzos y el trabajo de nuestro equipo multidisciplinar, compuesto por cirujanos, psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y preparadores físicos, la paciente normalizó su tasa metabólica a 10 que corresponde a un metabolismo de alta efectividad.

Sus analíticas iniciales mostraban niveles de azúcar de casi 170 mg/dl, indicando claramente el riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2. En el trascurso de la pérdida de peso, estos valores se fueron corrigiendo.

Otra amenaza para su salud suponía los síntomas analíticos de hígado graso con factores elevados tanto en la gama GOT, como en la gama GPT. Ambas enzimas se encargan del correcto funcionamiento de nuestro organismo y su presencia ayuda para diagnosticar enfermedades hepáticas. A esto debemos sumar los altos niveles de triglicéridos y colesterol malo LDL y la cantidad de fibrinógeno en sangre, una proteína que contribuye al incremento de la agregación plaquetas y a la formación de trombos, estando directamente relacionada con un alto riesgo cardiovascular.

Además, Eva Lerma rozaba los límites que se definen como un hipotiroidismo subclínico, con una TSH de 3,5 y aunque no llegaba a ser hipotiroidismo analítico, era bastante preocupante, visto su estado de salud general. Hoy esta tasa se ha reducido, pasando a 1,22, mostrando un funcionamiento de tiroides correcto.

Su fibrinógeno también está corregido. Los niveles de azúcar han pasado de casi 170 a 86 y la paciente está totalmente fuera de riesgo de la diabetes tipo 2. No aparecen ya ningún tipo de signo de hígado graso, todos los variables que medimos están en valores normalizados y saludables.

TESTIMONIAL DE EVA LERMA

La motivación, clave

Tardé muchos años en decidirme a pasar por el quirófano para deshacerme de los 80 kilos de más que llevaba encima. El apoyo de mi familia y de la persona que ahora es mi pareja me han ayudado a dar el paso y a superar el miedo a la intervención y a la anestesia. Lo que realmente me hizo tomar la decisión, fue el deseo de tener hijos en un futuro. El nivel de obesidad que tenía en aquel entonces suponía un factor de riesgo de mucho peso, que afectaría mi salud, complicaría un posible embarazo y pondría en cuestión mi capacidad de poder jugar y cuidar bien de mis hijos, al tener la movilidad bastante limitada por el exceso de peso.

Había llegado a una situación insostenible; me di cuenta que estaba perdiendo mucho tiempo de mi vida encerrada en casa frente al ordenador. No estudiaba, no trabajaba y tampoco me esforzaba en buscar un empleo: encajaba perfectamente en la “generación nini”. Aunque no lo admitiese, creo que también me daba vergüenza salir a la calle o ir según a qué sitios. Una vez tomada la decisión, he tenido el apoyo incondicional tanto de la familia, como de amigos y simples conocidos y sabía que lo que hago lo hago por mi bien.

Riesgo para la salud

Llegué a pesar en algún momento determinado 152 kilos; entré a quirófano con 27 años y unos 140 kilos. Siempre he sido una niña gordita hasta que la cosa se descontroló y pase, sin darme cuenta, a una obesidad importante. Tenía el hígado graso y corría el riesgo de desarrollar hipertensión, es decir, estaba claro que la mochila de sobrepeso que cargaba me pasaría factura más bien antes que después, pero por aquel entonces todo me daba igual. Tampoco me esforzaba a dedicar tiempo a la actividad física; en mi rutina diaria era prácticamente nula. 

Relaciones afectivas

Antes de dar paso al cambio no tenía gana de hacer nada, vivía en un estado de ansiedad y depresión constante. No obstante, tuve mucha suerte de dar con un grupito de amigos que me brindaron su cariño y apoyo, así que, por ese lado, más bien me sentía acompañada que sola. En cuanto a la situación sentimental, me considero afortunada: conocí a mi actual pareja pesando 140 kilos y puedo afirmar que, a día de hoy, con 80 kilos menos, me sigue queriendo tal como soy.

La relación con la comida

Antes todo entorno a la comida era un caos: no tenía horarios y raciones eran desmesuradas. Comía cuando me apetecía, cuando tenía un bajón de ánimo, cuando me sentía deprimida o, incluso, cuando estaba indispuesta. “El grueso” de mi plato consistía en pasta, galletas, patatas, ensaladas condimentados con mucho aceite o salsas y carne. No tenía el hábito de desayunar, pero cuando lo hacía el paquete de galletas completo con un vaso de cacao no me lo quitaba nadie. Era capaz de acabar medio kilo de pasta o una ensaladera completa, de aquellas que se ponen en el centro de la mesa para que se sirva toda la familia, con mucho aceite.

Cuando me daba ansiedad por el dolor de ovarios, obtenía extra energía de en un paquete de donettes, –¡8 unidades de estos pastelitos industriales rondan 700 kcal! — y una bolsa de doritos, un aperitivo de maíz frito con sabor a queso donde la módica cantidad de 150 gr que contiene la bolsa sumaba otros 750 Kcal. Tomaba esta mezcla de grasas, azúcar y sal todos los días durante una semana hasta que me pasaban los dolores. En mi nevera antes nunca podían faltar salsas, nata, mayonesa, bollería industrial, pan, pasta y latas de pescado en aceite; eran “los alimentos básicos de supervivencia” en mi despensa.

Un cambio que “ha valido la pena”

Ahora tengo 29 años y peso 59,85 Kg. Estoy consciente del esfuerzo que hice para conseguirlo: la cirugía ayuda, pero no hace milagros y durante años he seguido las pautas del nutricionista para llegar a mis objetivos. Ahora hago la compra de forma responsable, pensando en mi dieta y en la salud: jamás pueden faltarme en la nevera filetes de carne magra (pollo sin la piel, lomo de cerdo o ternera, todas ellas bajas en grasas), verduras como las espinacas, frutas de la temporada y, para ocasiones especiales, chocolate negro sin azúcar.

Mi analítica ha mejorado, igual que mi estado de salud general. Eso sí, tengo algo de anemia, un efecto bastante frecuente después de una cirugía bariátrica, que se está tratando. Anímicamente estoy un poco saturada, debido a la falta de costumbre de hacer cosas. Intento tomarme las cosas con calma, sin prisa, pero sin pausa.

En cuanto a la ocupación profesional, ya no me quedo sentada en casa. Trabajo como auxiliar de enfermería y tengo encaminado mi proyecto empresarial. En mi tiempo libre me gusta pasear, junto a mi perra y, ahora que me veo en forma, tengo ganas de ir al gimnasio, algo impensable en mi condición de antes.

Si tengo que resumir la experiencia, solo diría que vale muchísimo la pena. Para mí era como darme otra oportunidad en la vida, como volver a nacer. Mi consejo hacia los que ahora están como yo hace dos años es que no lo dejen para después. Lo que a primera vista parece enorme sacrificio, trae inimaginables beneficios para la salud y en cuanto al crecimiento personal y profesional. Es algo por lo que merece la pena luchar.  


[1] Los estudios de seguimiento se han realizado a través de ElectroImpedancia TANITA Medical Multifrecuencial, evaluando metabolismo basal, composición corporal total y segmental, índice de grasa visceral, tasa metabólica, equilibrio del agua y distribución corporal.

Somos líderes de opinión. Somos IMEO

En la última década las noticias del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y las voces de sus expertos han salido en más de 500 programas de televisión y radio. Compartimos con todos vosotros, nuestros espectadores y oyentes, esta pequeña pieza del puzle, en señal de gratitud y reconocimiento del ejemplar trabajo que los Medios de Comunicación de España desempeñan en la lucha contra la obesidad. Por nuestra parte, es un orgullo formar parte de un proyecto de tal magnitud.
El equipo de expertos del IMEO

Как есть все и не набрать лишний вес за праздники

Эксперты предупреждают, что за 10 праздничных дней вы рискуете набрать в среднем от 3-х до 5-ти кило лишнего веса. Как не ощутить неприятные последствия праздников в виде вновь вылезшего животика, от которого вы так долго и усердно избавлялись, узнайте ниже.

Zen

2-х дневная норма за один присест

Почему вы так рекордно легко набираете лишний вес за праздники? Вы даже не представляли, что всего 1 ужин в эти дни может обеспечить поступление в организм от 2000 до 2500 килокалорий. Что эквивалентно 2-м дням нормального питания при условии соблюдения диеты.

Таким образом, идеальный вариант – когда 1 прием пищи не превышает 30% суточного потребления калорий, то есть от 450 до 750 килокалорий, в зависимости от пола, веса, возраста и физической активности человека.

Профилактика лучше лечения

По этой причине эксперты из Европейского медицинского института ожирения (IMEO) рекомендуют тщательно планировать меню на эти дни. Желательно выбирать менее калорийные, легкие и усваиваемые блюда, рассчитывая их количество в соответствии с числом гостей, чтобы избежать выбрасывания остатков приготовленной пищи в последующие дни.

Диетологи советуют заменить продукты, богатые жирами и сахарами, на другие – фрукты и овощи, предпочтительнее в сыром виде, чтобы способствовать усвоению витаминов, а также ограничить продукты, которые обеспечивают пустые калории, такие как газированные безалкогольные напитки, копчености, сладости и алкоголь, поскольку они будут способствовать возникновению гастроэзофагеального рефлюкса, вздутию живота, газа, сильного пищеварения, недомогания, повышенного уровня глюкозы в крови, триглицеридов и холестерина.

Как удержаться от переедания

Во избежание того, чтобы главной целью Нового года стало: «Я запишусь в тренажерный зал», целесообразно начать принимать своевременные меры прямо сейчас.

Первый шаг – сделать покупки правильно, придерживаясь заранее запланированного меню и количества гостей, чтобы избежать того, чтобы доедать остатки в течение последующих дней, а также, чтобы лишний раз не искушать себя желанием «как следует наесться в последний раз и сразу сесть на диету».

Внимание! Нельзя садиться за праздничный стол голодным, вместо этого, эксперты предлагают делать несколько небольших и легких приемов пищи в течение дня. Кроме того, есть нужно медленно, смакуя каждое блюдо и наслаждаясь не только едой, но и тем, что ее окружает.

После того, как торжественная трапеза будет закончена, нужно убрать со стола все остатки, включая поднос со сладостями. Таким образом, вы не будете продолжать клевать по чуть-чуть, как это бывало обычно.

Чтобы завершить празднование, предложите гостям активные развлечения: прогулки, катание по снегу или танцы, веселые подвижные конкурсы дома (например, пантомиму).

Modified endoscopic gastroplasty for the treatment of obesity

US National Library of Medicine

BACKGROUND:

Endoscopic sleeve gastroplasty is a safe and feasible treatment for obesity. This study is focused on our technique modification which suggests a different suturing pattern in order to distribute suture tension more evenly.

METHODS:

A retrospective study of 148 patients (121 women) who underwent this procedure and were monitored for 12 months was conducted. The average age was 41.53 ± 10 years. The average BMI was 35.11 ± 5.5 kg/m2 with the average initial weight being 98.7 ± 17 kg. A subgroup of the first 72 patients (60 women) were monitored for 18 months. A new running “Z” stitch pattern was used to provide gastric cavity reduction by means of 4 parallel suture rows. The stitch pattern was intended to provide a homogenous distribution of the disruptive force on the suture among all stitch points.

RESULTS:

%TWL was 17.53 ± 7.57 in 12 months and 18.5 ± 9% in 18 months indicating durability of the procedure. Patients with a BMI < 35 benefited most from an endoscopic gastroplasty. Leptin did not predict a response to endoscopic gastroplasty and decreased in all patients. In just one case there was a mild bleeding (0.67%) at the insertion point of the helix, which was resolved by sclerotherapy.

CONCLUSIONS:

Endoscopic gastroplasty offers a real choice for obese patients. This single-center experience with a modified suturing pattern provides a successful technique for weight loss.

KEYWORDS:

Gastroplasty; Leptin; Overstitch; Sutures; Z pattern

PMID: 29492709

DOI: 10.1007/s00464-018-6133-0

Author information

IMEO Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Madrid, Spain.

Graus Morales J1,2Crespo Pérez L3Marques A3Marín Arribas B3Bravo Arribas R3Ramo E3Escalada C3Arribas C3Himpens J4.

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’, diseñado al cien por cien médicos españoles y el cual se realiza sin cortes y sin dejar cicatrices externas, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad con motivo de la celebración del Día Europeo de la Obesidad.

MADRID, 20 (EUROPA PRESS), Ecodiario.es

Este dato se ha obtenido tras realizar esta intervención con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura ‘Apollo’ a 423 pacientes, 363 mujeres y 60 hombres, entre 25 y 65 años de edad, de los que la gran mayoría logró perder el total del peso sobrante en los términos establecidos. El éxito, según los expertos, se debe al enfoque multidisciplinar del problema y al trabajo en equipo de médicos, nutricionistas, psicólogos y graduados en ciencias de la actividad física y del deporte.

Asimismo, además de perder el total del peso sobrante y mantener ésta pérdida durante meses, los participantes experimentaron otros beneficios en cuanto a la mejora de su metabolismo, resistencia física, bajada de la tensión arterial, reducción en los niveles de colesterol y disminución de la sensación de hambre.

“Es muy importante que el seguimiento se realice de forma semanal en los primeros seis meses y, como mínimo, de forma quincenal durante el año siguiente para garantizar la instauración completa de hábitos saludables a largo plazo y descartar las recuperaciones posteriores del peso perdido”, ha comentado el portavoz del IMEO y experto en nutrición, Rubén Bravo.

Por otra parte, el organismo ha destacado la importancia de acudir a nutricionistas y endocrinos ante cualquier síntoma del síndrome metabólico: desajustes en la presión arterial, triglicéridos y colesterol; glucosa alta en la sangre; aumento de la grasa visceral (que se acumula alrededor de la cintura).

“Podría ser preámbulo de males mayores, como diabetes tipo II o una enfermedad cardiaca. Apostar por un tratamiento multidisciplinar es la clave del éxito a largo plazo en las personas obesas y, en este sentido, el mejor ‘seguro de salud'”, ha apostillado Bravo.

LA OBESIDAD ALIMENTA EL COLESTEROL “MALO” CON GRASAS SATURADAS

Asimismo, ha destacado la importancia de reducir los niveles de colesterol, eliminando de la dieta las grasas hidrogenadas, presentes en productos ultraprocesados, carnes rojas y embutidos, quesos curados o de untar, artículos de repostería y con azucares añadidos, entre otros.

Estas se pueden sustituir por grasas saludables que se encuentran en el pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y los frutos secos. Asimismo, conviene aumentar el consumo de fibras y productos integrales que ayudarán a la eliminación de toxinas, e incorporar avena, legumbres y cereales en nuestro menú.

En los hombres más jóvenes de 50 años el colesterol tiende a ser más alto que en las mujeres con esa misma edad, pero con la menopausia los niveles de colesterol malo pueden aumentar debido a la reducción de los estrógenos, lo que hace necesario que ambos sexos cuiden más su dieta y peso.

En este sentido, la nutricionista del IMEO y experta en el tema de colesterol, Estefanía Ramo, ha aconsejado optar por carnes poco grasas, quitándoles la piel; eliminar la grasa visible de los alimentos; limitar el consumo de guisos y fritos; acompañar la carne preferiblemente con verduras u hortalizas de guarnición.

Finalmente, y respecto a los antioxidantes, ha recomendado obtenerlos de algunas frutas o del vino tinto, siempre con moderación, rico en catequinas y resveratrol, que aumentan el colesterol bueno y reducen el malo.

“El 81 por ciento de los españoles fracasan al tratar la obesidad”

Carmen Arribas, directora del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, habla del mejor abordaje de este problema en Cuidateplus, el mayor evento de prevención y educación en salud para todas las etapas de la vida.

Correo Farmacéutico, por S. Valle

Carmen Arribas, directora del Instituto Médico de la Obesidad. (Mauricio Skrycky)

Con el aval de los 17 años de investigación y asistencia del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), su directora Carmen Arribas apuntó que el fracaso en el tratamiento de la obesidad está “en el abordaje unidisciplinar de un problemas que requiere ser tratado y valorado en todas sus dimensiones. “El 81 por ciento de los españoles fracasan al tratar la obesidad desde un único punto de vista”.

Quiso deshacer el mito de que la persona obesa no tiene voluntad para comer menos y adelantó la importancia del péctido lectina, para valorar la dificultad para controlar las cantidades que se comen. “La lectina son las ganas de comer, la insaciabilidad. Una compleja reacción bioquímica hace que el cerebro rechace la sensación de saciedad”.

Arribas apuntó que en el abordaje de los pacientes, comienzan por medir la lectina y analizar el número de calorías que esa persona necesita. “Siete de cada diez de nuestros pacientes llegan al éxito que no es perder peso, si no mantenerse”.