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Las dos causas detrás de unos 800.000 cánceres en el mundo

enero 15, 2018

Un reciente estudio de la Escuela Imperial de Londres, publicado en ‘The Lancet’, indaga en la relación del cáncer con la diabetes y la obesidad.

El País, por Eva van den Berg
La diabetes y un Índice de Masa Corporal (IMC) alto (superior a 25, umbral del sobrepeso), son causa de cáncer. Así lo afirma un reciente estudio publicado en The Lancet realizado por un equipo de investigadores encabezado por el experto en epidemiología Jonathan Pearson-Stuttard de la universidad británica Escuela Imperial de Londres.

De todos los nuevos casos de cáncer contabilizados en 2012 en el mundo (los datos están recogidos en la base de datos GLOBOCAN de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC por sus siglas en inglés) un 5,6% fueron atribuibles a estas dos causas. Concretamente, 544.300 se vincularon a un IMC alto (un 3,9%) y 280.100 (un 2%) a la diabetes. Sobre los casos nuevos registrados, estas dos causas de riesgo también representan un elevado porcentaje: 629.900 de los 792.600 registrados.
Mientras que según este artículo científico la obesidad o sobrepeso afecta a más de dos mil millones de adultos a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 422 millones de adultos sufren diabetes, una enfermedad crónica que se desencadena cuando el páncreas no produce insulina en cantidad suficiente (la hormona que regula el nivel de azúcar en la sangre) o cuando el cuerpo no la utiliza de forma adecuada. Ambos son factores de riesgo para varios tipos de cáncer, posiblemente debido a los cambios biológicos que causan en el organismo, como niveles altos de insulina y/o de azúcar, inflamación crónica y desequilibrio de hormonas sexuales como el estrógeno.

Como estos dos problemas de salud están cada vez más extendidos, se estima que la proporción de cánceres relacionados con los mismos irá en aumento. En opinión de Jonathan Pearson-Stuttard, autor principal de este estudio, centrado en evaluar el aumento de 18 cánceres distintos basándose en la prevalencia de sendas afecciones, lo más importante al respecto es que “se implementen políticas alimentarias efectivas para afrontar tanto la creciente prevalencia de diabetes como del alto índice de IMC y las enfermedades relacionadas con estos dos factores de riesgo”.

Para realizar las estimaciones porcentuales, los autores reunieron datos de 2012 sobre la incidencia de 12 tipos de cáncer en 175 países distintos y los combinaron con la información recabada sobre índices de IMC alto y diabetes, clasificándola por grupos de sexo y edad. La mayoría de los casos de cáncer asociados a esos dos motivos ocurrieron en países occidentales ricos —un 38,2%, 303.000 y 792.600 casos respectivamente— y, en segundo lugar, en países del este y sudeste asiático: un 24,1%, (190.900 / 792.600).

En las naciones con ingresos bajos o medianos la incidencia es menor, pero aún así es importante, afirma Pearson-Stuttard. «Por ejemplo, entre el 9% y el 14% de todos los casos de cáncer en Mongolia, Egipto, Kuwait y Vanuatu se debieron a un alto índice de masa corporal y diabetes. Mientras que en Tanzania, Mozambique y Madagascar tuvieron la menor proporción de casos atribuibles a esas causas. Esto refleja las diferencias geográficas en la prevalencia de la diabetes y la obesidad, así como la incidencia de cánceres afectados por ellas», señala el epidemiólogo.

Los cánceres más prevalentes vinculados a estas dos causas
Según este estudio, a nivel mundial los cánceres de hígado (el 24,5% del total de casos, con 187.600 vinculaciones a la diabetes y 766.000 al IMC) y de endometrio (un 38,4%, 121.700 y 317.000 casos respectivamente) contribuyeron con el mayor número de casos de cáncer detonados por estas dos causas. Sin embargo, la tipología varía según el área geográfica.

“En los países de Asia Pacífico y Asia oriental y sudoriental, el cáncer de hígado causó el 30,7% y el 53,8% de los casos respectivamente, mientras que en los países occidentales de altos ingresos, en Europa central y oriental y en el África subsahariana, el cáncer de mama y endometrio constituyeron el 40,9% de los casos de cáncer”, afirma el artículo.

Si valoramos la incidencia de cánceres por sexo, se obtuvo que el más común en hombres fue el cáncer de hígado, (el 42,8% de los casos, es decir 126.700 casos) seguido del colorrectal (21,4% y 63.200 casos), mientras que entre las mujeres el más numeroso fue el de mama (29,7%/147.000 casos) y en segundo lugar el de endometrio (24,5%/121.700 casos).

Diabetes y sobrepeso en España y Europa
La Fundación para la Diabetes apunta que en nuestro país el 13,8% de adultos padece diabetes tipo 2 (la más frecuente), es decir unos 5,3 millones de personas. Por su lado, la diabetes tipo 1 supone entre el 1 y el 5% del total de afectados. Son porcentajes muy elevados a los que cabe añadir, tal y como señala la Federación Española de Diabetes (FEDE), las importantes tasas actuales de obesidad y sobrepeso: entre los adultos, uno de cada seis españoles es obeso (algo más del 16%) y el 50% presenta sobrepeso, mientras que el porcentaje de niños y niñas cuyo peso es mayor al conveniente oscila entre el 24 y el 26%. La tasa de obesidad infantil es, lógicamente, mucho más baja que la de sobrepeso, pero al tanto: en España, según la OMS, entre 1975 y 2016 ha aumentado del 3 al 12% en niños y del 2 al 8% en niñas.
Si hablamos a nivel europeo, la diabetes afecta a 32 millones de ciudadanos. España ocupa el 18 lugar de un ranking de afectados que encabeza, en este orden, Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Gran Bretaña y Suiza. El país con menor tasa de casos es Bulgaria, precedida por Lituania y Estonia. En cuanto a la obesidad y sobrepeso (datos de Eurostat), Malta, Letonia, Hungría, Estonia y Reino Unido concentran las tasas más altas de obesidad adulta, superiores al 20%, y los países con una tasa inferior son Países Bajos (13,3%), Italia (10,7%) y Rumanía (9,4%). A nivel mundial, China y Estados Unidos se llevan la palma, tanto hombres como mujeres: más de 80 millones de personas en cada uno de estos países son obesas.

Sin duda, ambas afecciones, causas genéticas al margen, podrían tener tasas de prevalencia muchísimo menores si los estilos de vida de las sociedades fueran más saludables. “El cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial”, explica Ascensión Marcos, experta del CSIC en inmunonutrición. En España, de acuerdo con los datos publicados por REDECAN, el número total de nuevos casos de cáncer en 2015 fue de 247.771 (148.827 en varones y 98.944 en mujeres). Los tipos de cáncer más frecuentemente diagnosticados en ese año fueron colo-rectal (41.441 casos), próstata (33.370 casos), pulmón (28.347 casos), mama (27.747 casos) y vejiga (21.093 casos).

“Es cierto que existe un componente genético, pero cada vez se está demostrando con mayor certeza que es una de las enfermedades que más depende del estilo de vida, pues existen múltiples factores que pueden estar involucrados en su desarrollo, como la dieta, el comportamiento alimentario, la actividad física, el sedentarismo, el alcohol, el tabaco y el estrés en particular”, añade Marcos. Todo ello tiene un componente común y es el peso.
“El llamado índice de masa corporal (IMC), que como ya todos sabemos, se calcula a partir de los kilos de peso, dividido por la talla en metros al cuadrado, nos indica las condiciones ponderales en las que nos encontramos, marcando sobrepeso un valor superior a 25 kg/m2 y obesidad por encima de 29 kg/m2. No es extraño por lo tanto que a medida que el peso es mayor, el riesgo de padecer un cáncer se va elevando también”, dice.

El artículo publicado en la prestigiosa revista The Lancet, subraya esta especialista, aporta datos relevantes en ese sentido. Por ello, puntualiza, “los profesionales de la salud, en particular, los especialistas en nutrición, no cesamos en nuestro empeño en explicar y dar a conocer los factores que están desencadenando esta avalancha de distintos tipos de cánceres, la cual va creciendo con la edad, y que en multitud de casos serían evitables si se llevan a cabo unos hábitos saludables. No es sorprendente, por lo tanto, que haya diferencia entre países, dependiendo de las situaciones nutricionales y las condiciones medioambientales en las que se desarrolla la población”.

No hay que olvidar que sufrir esta o cualquier enfermedad tiene consecuencias que van mucho más allá del bienestar individual y familiar. La diabetes, en concreto, que se cobra en España 25.000 muertes anuales, tiene en nuestro país unos costes directos de más de 5.400 millones de euros en tratamientos y hospitalizaciones y otros 17.630 millones indirectos, que resultan de los gastos derivados del absentismo laboral, las jubilaciones anticipadas y los gastos sociales asociados a esos enfermos.

Revindicando, una vez más, la dieta mediterránea
En España, tenemos la gran suerte de contar con lo que sería una alimentación muy saludable si en efecto siguiéramos la dieta Mediterránea, algo que cada vez lamentablemente se está alejando más de lo que se incluye en la dieta habitual», señala Ascensión Marcos. Está claro que una alimentación en la que se incluye verduras, frutas, legumbre, cereales, con un aporte no excesivo de proteínas y grasas, es la ideal para mantener un peso saludable, y, sobre todo, unas condiciones óptimas para prevenir patologías que estén ligadas a procesos crónicos de inflamación. «Es cierto que no todas las proteínas son iguales, hay que mantener un equilibrio entre las proteínas de origen animal y de origen vegetal, sin eliminar ningún tipo. Asimismo, las grasas son un componente esencial de nuestra dieta, pero es importante tener en cuenta que los aceites vegetales, en particular, el aceite de oliva, es de una gran riqueza por los ácidos grasos monoinsaturados que lleva, así como los ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en el pescado graso y los frutos secos», recalca. Lo recomendable, concluye «es adoptar una dieta equilibrada, variada y moderada, basada en productos naturales, evitando el procesado en su mayor parte. Y en paralelo, llevar a cabo una actividad física habitual, limitando un sedentarismo excesivo y eliminando en lo posible situaciones de estrés, que no dejan de ser la antesala de la enfermedad. Solo así se conseguirá promocionar una vida saludable y, por ende, prevenir patologías de esta índole».

Pese a tener todos los datos y conocer las causas, las tasas aumentarán y mucho: si en 2014 se contabilizaron unos 382 millones de diabéticos en el mundo, se estima que en 2035 rondarán los 590 millones. Por tanto, también se incrementará la tasa de cánceres asociados. ¿Por qué no damos al cuidado personal la importancia que merece? Es todo un misterio porque, como dijo Schopenhauer, la salud no lo es todo, pero sin ella, lo demás no es nada.

La diabetes y la obesidad son responsables de casi 800.000 cánceres en todo el mundo

noviembre 29, 2017
  • El sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes, en torno al 3,9 por ciento de todos los casos de cáncer.
  • En los hombres, el cáncer más habitual causado por la diabetes y la obesidad es el de hígado y el de mama, en las mujeres.
20 minutos / Europa Press
Un estudio dirigido por el Imperial College London, en Reino Unido, encontró que casi el 6 por ciento de los nuevos casos de cáncer en 2012 fueron causados por los efectos combinados de la diabetes y el sobrepeso (índice de masa corporal -IMC- de más de 25 kg/m2) u obesidad (IMC de más de 30 kg/m2). Para los 12 tipos de cáncer estudiados, la diabetes y un IMC elevado combinados fueron responsables de casi 800.000 nuevos casos de cáncer.
Como factores de riesgo individuales, el sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes: 544.300 casos se atribuyeron a un IMC elevado (equivalente al 3,9 por ciento de todos los cánceres) y 280.100 a la diabetes (equivalente al 2 por ciento), según los hallazgos del estudio, publicados en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology’.
Uno de cada cuatro casos de cáncer relacionado con la diabetes en 2012 (7. 000 casos) fue atribuible al aumento mundial de la diabetes entre 1980 y 2002. Algo menos de un tercio de los casos de cáncer vinculados con el peso en 2012 (174.000) se pueden achacar al aumento mundial el número de personas con sobrepeso y obesas durante el mismo periodo.
Los cánceres causados por la diabetes y el sobrepeso o la obesidad eran casi dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, y representan 496.700 y 295.900 casos de cáncer en general, respectivamente.
Los autores dicen que, si las tasas mundiales de diabetes y sobrepeso continúan creciendo, la proporción de cánceres atribuibles a los factores combinados se elevará más de un 30 por ciento en las mujeres y en un 20 por ciento en los hombres en 2035.
Cáncer de hígado y endometrio, principalmente
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reunieron datos sobre 12 tipos de cáncer de 175 países en 2012. Combinaron esto con datos sobre un IMC alto y sobre la diabetes y emparejaron los conjuntos de datos por grupo de edad y sexo. Los dos factores representaron una cuarta parte de los cánceres de hígado y más de un tercio de todos los cánceres de endometrio en todo el mundo.
En los hombres, el cáncer de hígado fue el cáncer más común causado por la diabetes y el IMC alto, con 126.700 casos o el 42,8 por ciento de todos los cánceres causados por la diabetes y el IMC elevado. El cáncer colorrectal fue el segundo más común, cono 63.200 nuevos casos de cáncer o el 21,4 por ciento.
En las mujeres, el cáncer de mama fue el cáncer más común generado por la diabetes y el IMC alto, con 147.400 casos o el 29,7 por ciento de dichos cánceres. El cáncer de endometrio fue el segundo más común, con 121.700 nuevos casos de cáncer o el 24,5 por ciento.
La mayoría de los casos de cáncer se observaron en países occidentales de altos ingresos (38,2 por ciento, 303.000 de 792.600 casos), pero los mayores incrementos entre 1980 y 2002 se observaron en países de ingresos bajos y medios. El principal cáncer debido a la diabetes y el IMC alto en los países occidentales de altos ingresos fue el cáncer de mama, que representa el 23,8 por ciento de todos los cánceres atribuibles a estos riesgos. En el este y sudeste de Asia, el cáncer de hígado fue el 53,8 por ciento de los cánceres atribuibles a la diabetes y al alto IMC.
Las nuevas cifras destacan el importante papel de la diabetes en el cáncer en todo el mundo, especialmente en los países de bajos ingresos, donde las tasas de sobrepeso, la diabetes y los casos de cáncer están aumentando. “Aunque la obesidad se ha asociado con el cáncer durante algún tiempo, el vínculo entre la diabetes y el cáncer se ha establecido recientemente. Nuestro estudio muestra que la diabetes, ya sea sola o combinada con sobrepeso, es responsable de cientos de miles de casos de cáncer cada año en todo el mundo”, apunta el autor principal del estudio, Jonathan Pearson-Stuttard, de la Escuela de Salud Pública de Imperial.

Los autores dicen que, aunque la razón del vínculo entre la diabetes y el cáncer todavía se está investigando, los niveles elevados de insulina o glucosa, la inflamación crónica y la alteración de las hormonas sexuales son potenciales factores. Dicen que las cifras resaltan la necesidad de políticas alimentarias efectivas para combatir el sobrepeso y la diabetes y para que los médicos sean conscientes del alto riesgo de cáncer que sufren las personas de todas las edades que tienen sobrepeso, diabetes o ambas cosas.
Pearson-Stuttard agrega: “Los esfuerzos clínicos y de salud pública deberían centrarse en identificar medidas eficaces de prevención, control y detección para alterar estructuralmente nuestro medio ambiente, como aumentar la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables y reducir el consumo de alimentos no saludables. Es vital que se implementen políticas coordinadas para abordar los factores de riesgo compartidos y las complicaciones de las enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.
“Las características distintivas de los pacientes con cáncer están evolucionando en todo el mundo. En el pasado, fumar era con mucho el principal factor de riesgo para el cáncer, pero ahora los profesionales de la salud también deben ser conscientes de que los pacientes con diabetes o con sobrepeso también tienen mayor riesgo de cáncer“, concluye este experto.

La obesidad eleva un 30% el riesgo de cáncer de mama

octubre 24, 2017

Seguir una dieta rica en frutas, verduras, fibra, aceite de oliva, cereales integrales y pescado rebaja las posibilidades de padecer un tumor en el pecho, principalmente en mujeres postmenopáusicas

La Razón, por Raquel Bonilla

Ya lo decía Hipócrates… «Que el alimento sea tu medicina». A pesar de que todos los expertos coinciden en afirmar que el cáncer es una enfermedad multicausal que no depende únicamente de un factor, hay evidencias científicas que avalan el papel que juega la alimentación en su desarrollo. «En el cáncer de mama los elementos más determinantes son hormonales y reproductivos. Sin embargo, hay otros factores claves como el consumo de alcohol, que está relacionado directamente con un 7% de los tumores de pecho, mientras que la obesidad en las mujeres postmenopáusicas eleva un 30% las posibilidades de padecer este tipo de neoplasia», confirma Carlos A. González, ex coordinador del Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición, EPIC, en España.

Precisamente es el proyecto EPIC el que durante los últimos años ha arrojado más resultados sobre la relación que existe entre cáncer y alimentación. Y entre las conclusiones más relevantes destaca el hecho de que «un consumo alto de frutas, fibras, aceite de oliva y cereales integrales reduce hasta un 40% el riesgo de padecer cáncer de mama», asegura González, quien matiza que hay que distinguir entre las neoplasias mamarias que tienen receptores negativos de progesterona –en cuyo caso el efecto de la dieta es más protectora–, de aquellos que tienen receptores de progesterona positivos, en los que el efecto hormonal es tan fuerte que la dieta no logra tener tanto “poder”».

A pesar de la creencia popular, «no existen alimentos “mágicos” o dietas que sean capaces de curar o prevenir el cáncer de mama, tal y como se dice de la dieta alcalina o de las dietas anticáncer, que carecen por completo de respaldo científico», advierte Francisco Botella, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN. De hecho, tan sólo la Dieta Mediterránea cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud, pues «hay evidencias suficientes de que al evitar la obesidad, también ayuda a reducir el riesgo de padecer hasta 13 tipos de tumores», confirma González.

En una despensa anti cáncer de mama no deben faltar los alimentos frescos, como frutas, verduras y hortalizas, así como los cereales integrales y las fibras, evitando los productos refinados, los azúcares, el alcohol y las grasas saturadas. «Existen ciertas áreas de investigación con vegetales del género brassica (coles, repollo, brócoli), con ciertos pigmentos vegetales antioxidantes (carotenos), semillas de lino, centeno, alfalfa y legumbre que de forma individual pueden ser positivos, pero sobre todo por su interrelación con la flora intestinal. En los próximos años podrán presentarse resultados interesantes», adelanta Botella.

Una vez que aparece el cáncer de mama, la dieta es clave para mejorar el tratamiento, ya que «siempre se trabaja por evitar la desnutrición del paciente y minimizar las náuseas, el estreñimiento, la diarrea o la mala absorción de nutrientes que puede provocar la quimioterapia o la radioterapia», explica Pedro Robledo, jefe del Servicio de Dietética y Nutrición de MD Anderson Cancer Center Madrid. Y el futuro es prometedor, ya que, según Robledo, «la inmunoterapia ha estimulado el conocimiento y el aprendizaje de nuevas áreas de información nutricional a nivel molecular y genético como la nutrigenómica, que en breve nos orientarán sobre componentes fitoquímicos y nutrientes capaces de tener actividad terapéutica sobre el cáncer o sus síntomas».

Alimentación y cáncer: comemos demasiada carne

septiembre 23, 2017

El Mundo
Comer es un acto instintivo
, pero cada vez hay más evidencias de que no lo estamos haciendo bien. Ocurre, además, que los mensajes sobre lo que resulta bueno o malo para el organismo se multiplican y uno ya no sabe de qué alimentarse ni a qué fuentes acudir. Conforme más se lee, existe una mayor confusión. Un ejemplo: en 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó una gran alerta mundial al anunciar que la carne procesada puede causar cáncer. Visto el revuelo, el organismo internacional tuvo que explicar que no había que dejar de tomarla, aunque sí reducir su ingesta en la medida de lo posible.

Una de las eminencias en este asunto, el oncólogo y profesor Henri Joyeux, sostiene que debemos retirar o aminorar lo antes posible en nuestra dieta “los alimentos grasos, sobre todo las carnes y los productos de charcutería, acompañados de las salsas”. Desaconseja la carne, especialmente la roja, más de dos veces a la semana. Así lo manifiesta en el bestseller internacional Come bien hoy, vive mejor mañana (Ed. Planeta), que se publica en España el próximo 5 de septiembre.

Bautizada como “la Biblia de la alimentación saludable”, esta obra que enseña a comer de forma nutritiva para alejarnos de las enfermedades ha vendido medio millón de ejemplares en Francia, país de origen del reputado doctor. La tesis es que el consumo de ciertos alimentos está relacionado con el cáncer, la diabetes, la obesidad y otras dolencias, y que debemos desterrar del menú ciertos ingredientes para gozar de una buena salud: “Incluso personas sanas se plantean preguntas sobre sus hábitos alimentarios. Se están abriendo paso grandes cambios. La alimentación se va a convertir en la primera medicina“.

Productos ecológicos

¿Con qué bebida acompaño las comidas? ¿Son tan recomendables los productos ecológicos? ¿Cómo conservo los alimentos y los preparo para aprovechar sus propiedades? Son algunas de las respuestas que ofrece este libro. A saber: “Una breve cocción al vapor, que no supere los 95 grados, además de conservar vitaminas y fitohormonas, convierte en bio los alimentos, pues deja en el agua metales pesados, pesticidas y otras sustancias tóxicas”. Si vas a comer carne, el oncólogo apuesta por la procedente de seres alados, en lugar de cuadrúpedos. Además, aconseja masticar bien para prevenir el alzhéimer -un mínimo de 25 veces-. “El primer signo de su aparición es la pérdida del sentido del gusto, por lo que es importante estimular siempre las papilas gustativas”. Respecto a la polémica con los productos lácteos, el doctor sentencia: “Que sean de oveja o de cabra, y no de vaca, y preferiblemente sólo dos o tres veces al día”. Sí ensalza en cambio la miel y todos los productos procedentes de la abeja.

Para Joyeux, los medicamentos son muy eficaces para alcanzar los objetivos que persiguen, sin embargo, también provocan efectos adversos que no tienen estos comportamientos de prevención: las pequeñas decisiones en el día a día de nuestros hábitos fáciles de comprender y muy eficaces para mantenernos saludables. Pero no están presentes en el discurso de cadenas de televisión, ni siquiera las públicas, “porque no aportan nada desde el punto de vista del lucro”, sentencia el autor.

Empezar el día con una manzana

El médico digestivo describe las dietas que funcionan y las que deberíamos evitar porque ponen en riesgo la salud con el fin de de perder peso. Aconseja que la proporción de productos vegetales respecto a cárnicos debe ser de 80/20, una manzanilla antes de dormir y una manzana como costumbre para empezar el día. Tres tazas de tisanas al día (tomillo, romero o té verde) son fuente de buena salud. De la mala, en cambio, el pan blanco y el calcio en exceso: “Aumenta el riesgo de sufrir párkinson”. Y no restringe del todo el alcohol, aunque nada de atiborrarse el sábado o el domingo. Se trata de ir consumiendo una botella de vino de 75 ml a lo largo de la semana, al estilo francés: “Facilita la digestión, ya que permite que la musculatura lisa de la parte superior del tubo digestivo se contraiga, que el píloro se abra y que el duodeno y el intestino delgado alto se contraigan. Y evita las infecciones del aparato urinario, la nefritis y la cistitis”.

A la hora de cocinar, el médico apuesta por las barbacoas verticales: “Cuando el fuego se coloca horizontalmente bajo el alimento se producen alimentos cancerígenos como los benzopirenos”. Para evitar la enfermedad, el oncólogo apuesta por ingerir 500 gramos de fruta y verdura al día: “Se reduce en un 50% la probabilidad de padecer cáncer de colon y del tubo digestivo”. Su favorita es la granada, que actúa contra el colesterol. Y destaca los beneficios del ajo y del romero, inhibidores del proceso de formación de los tumores.

Respecto a una dieta sin gluten -cada vez hay más personas no celíacas que se suman al movimiento gluten free como estilo de vida-, el autor afirma que la alergia o intolerancia es causa de porosidad intestinal, es decir, intestino permeable. “Se produce una absorción intestinal deficiente, que desemboca en diarrea, fatiga, dolores de abdomen, pérdida de peso, anemia…”. Chocolate, cerveza, alcohol a base de cereales como el vodka, productos de charcutería, sopas precocinadas, aderezos para ensaladas… Joyeux advierte de que un artículo incluya en su etiqueta la fórmula ‘sin trigo’ no supone necesariamente que no lleve gluten, “por lo que debemos tener cuidado y no caer en las trampas del sector alimentario”.

Las mentiras de la industria

También declara la guerra a los alimentos funcionales con eslóganes nutricionales a menudo exagerados o, incluso, falsos: “Es el caso de los yogures que aseguran reducir el colesterol gracias a la adición de fitoesteroles, o de las margarinas o mantequillas modificadas. No son más que paparruchas“.

En cuanto a la obesidad, uno de los grandes males del siglo XXI, echarle toda la culpa a la genética o a un factor infeccioso es científicamente falso según el profesor, pero continúa siendo el argumento que esgrimen algunas escuelas de medicina que cierran los ojos a los hábitos alimentarios. “A menos que lo que ocurra en realidad sea que reciben financiación de grupos de presión muy poderosos”.

La obesidad se convierte en la primera causa de cáncer por delante del tabaquismo

febrero 19, 2017

El Observatorio Global del Cáncer relaciona el sobrepeso con catorce tipos de tumores, algunos tan comunes como el de mama o el de colon. El 53% de los alicantinos supera el peso adecuado

Diario Información, por Isabel Vicente

thumbEl 23,8% de los casos de cáncer de mama postmenopáusicos se deben a la obesidad, igual que el 21,2% de los de útero, el 17,2% de los de colon y el 13,7% de los cánceres de riñón. Estos datos proceden de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer dependiente de la Organización Mundial de la Salud, la OMS, que no duda en vincular los kilos de más como causa, evitable y poco conocida en la sociedad, del cáncer, hasta el punto de que la obesidad habría superado al tabaco como primera causa de la enfermedad.

El responsable de la Unidad de Cirugía de la Obesidad y Metabólica del Hospital General de Alicante y presidente provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer, Pablo Enríquez, lleva años alertando de la relación entre obesidad y cáncer a través de conferencias y charlas en la provincia en la que el 38% de los ciudadanos sufre sobrepeso y el 15%, obesidad. «Hay campañas en Europa contra el cáncer que evidencian que el principal enemigo ahora es la obesidad, y ya en segundo lugar, el tabaco», señala el médico a este diario, para añadir que «en Europa y EE UU están aumentando las cifras de cáncer y a este aumento contribuye la obesidad y el sedentarismo». Pablo Enríquez considera que «en los colegios e institutos debería incluirse una asignatura dada por expertos para que los niños y jóvenes aprendan a comer bien. Tenemos que tomarnos en serio la alimentación y el tipo de vida porque cada vez la obesidad se relaciona con más enfermedades, y se comprueba su vinculación con el cáncer».

Según datos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, «muchos estudios de observación han logrado pruebas consistentes de que las personas que suben menos de peso en la edad adulta tienen riesgos menores de sufrir cáncer de colon, de riñón y -en el caso de las mujeres postmenopáusicas- de cáncer de mama, de endometrio y de ovarios», por lo que eliminar el exceso de grasa corporal es un factor de protección frente al cáncer «del que debemos concienciarnos igual que nos hemos concienciado de la relación entre esta enfermedad y el tabaco», indica Pablo Enríquez.

La OMS considera que la obesidad y el sobrepeso influyen en catorce tipos de cáncer, algunos tan comunes como el de mama o el de colon. Igualmente, desde la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom) se incide en que «la obesidad no solo favorece la aparición de tcáncer sino que dificulta la curación de quienes lo sufren, ya que los pacientes obesos tienen una peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y más posibilidades de recaer».

Pero ¿por qué el sobrepeso favorece la aparición de muchos tipos de cáncer? Según la organización británica Cancer Research UK, «el exceso de grasa, no solo altera el nivel de determinadas hormonas del cuerpo que pueden aumentar el riesgo de cáncer, como por ejemplo el estrógeno, la testosterona y la insulina, sino que las propias células de grasa pueden crear mensajeros químicos que afectan al funcionamiento del cuerpo». La Sociedad Americana contra el Cáncer cree que tener sobrepeso o estar obeso es la causa principal de una de cada cinco muertes por cáncer.

Riesgos en el plato: otros alimentos además de las tostadas que provocan cáncer

enero 31, 2017

La agencia británica de seguridad alimentaria advierte de los peligros de hornear mucho las patatas y el pan; lo que se une a los riesgos ya conocidos sobre la carne roja y procesada y los ahumados, entre otros productos

ABC, por Núria Ramirez de Castro
Las tostadas de pan bien horneadas, de color marrón, o las patatas a la brasa podrían ser cancerígenas, según advierte la Food Standards Agency, el organismo del Gobierno británico para la seguridad alimentaria. Desaconseja su consumo frecuente y ha lanzado una campaña titulada «Ve por el dorado», como un modo gráfico de recomendar que los alimentos con alto contenido en almidón, como las patatas, el pan o los cereales del desayuno, no se pasen demasiado.

La advertencia atiende a un estudio que ha probado en animales que una sustancia llamada acrilamida, que se produce al cocinar a altas temperaturas alimentos almidonados, puede causar cáncer y daños neuronales. En los seres humanos todavía no se ha demostrado de manera fehaciente. Pero, ¿qué otros alimentos también son una fuente de riesgo?

Carne roja y procesada

Dice la Organización Mundial de la Salud que 34.000 muertes por cáncer al año pueden estar relacionadas por el consumo de carne roja, pero sobre todo procesada, la que ha pasado un proceso industrial. En 2015, lanzó una advertencia y pidió que se redujera su consumo, no solo de la roja (ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra) y procesada (salchichas, embutidos…) para reducir el riesgo de cáncer colorrectal. La revisión exhaustiva que hicieron los 22 expertos de diez países concluye que un consumo seguro sería 50 gramos diarios. En esta cantidad se incluiría tanto el embutido que consumimos en bocadillos y tentempiés y la porción de carne que tomamos.

El precio del sabor de una barbacoa

El magnífico sabor de la carne a la brasa tiene un precio. Al cocinar a temperatura intensa cualquier tipo de carne, ya sea de ternera, cerdo, pescado o aves, se liberan unas sustancias químicas llamadas aminas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos que son dañinas para la salud. Estas sustancias causan cambios en el ADN que pueden aumentar el riesgo de cáncer, sobre todo de colon. Científicos de la Universidad de Oporto (Portugal) ha encontrado la forma para resolver el problema de una forma sencilla: añada cerveza. Marinar la carne con cerveza no solo mejora el sabor sino que detiene la formación de las sustancias tóxicas, dicen. Las aminas se forman cuando la grasa y los jugos de la carne que caen al fuego producen llamas. Estas llamas contienen HAP que se adhieren luego a la superficie de la carne.

La grasa no es solo mala para el corazón

La obesidad y las dietas ricas en grasas saturadas no se limitan a obstruir las arterias, también elevan las posibilidades de sufrir ciertos tumores como los digestivos, según se acaba de demostrar en un estudio con ratones. Al parecer, la grasa produce una tormenta perfecta en el intestino: estimula la producción de células madre intestinales y hace que otras células se comporten como células madre, así se reproducen indefinidamente, se vuelven cancerosas y propician la aparición del cáncer de colon y otros tumores intestinales.

Café y té solo cuando se toman muy calientes

El café siempre se ha mirado con sospecha, pero hasta la fecha no se había conseguido ningún estudio concluyente que lo relacionara con un mayor riesgo cancerígeno. La última revisión de estudios que hizo una agencia de la Organización Mundial de la Salud terminó por despejar cualquier duda y garantizó su seguridad, eso sí, si se tomaba a una temperatura normal. Sí se encontró que cualquier bebida (café, té, mate…) tomada a más de 70 grados centígrados podría favorecer el cáncer de esófago.

Salmón y otros ahumados

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos que se forman en las barbacoas también se pueden generar durante el proceso de ahumado por el que pasan alimentos tan consumidos como el salmón.

Estrechan el vínculo entre la obesidad y el riesgo de varios tipos de cáncer

septiembre 12, 2016

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados y alude a ocho tipos distintos de cáncer más.

Diario de Sevilla
imagen-phpLa Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud, ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados al cáncer y, tras una revisión de la literatura científica publicada, ha identificado ocho tipos de cáncer adicionales relacionados con la obesidad y el sobrepeso.

Además, los resultados, que han sido publicados este jueves en The New England Journal of Medicine, ponen de relieve que reducir el exceso de grasa corporal reduce las posibilidades de padecer cáncer. “Esta evaluación integral de estudios refuerza los beneficios de mantener un peso corporal saludable con el fin de reducir el riesgo de varios tipos diferentes de cáncer”, ha afirmado la doctora Béatrice Lauby-Secretan, autora principal del artículo.

A esta conclusión han llegado un grupo de trabajo de 21 expertos internacionales independientes, convocado por la IARC, que evaluaron más de 1.000 estudios, incluyendo ensayos de intervención y de cohortes; estudios de casos y controles; estudios en animales de experimentación, y estudios sobre los mecanismos que vinculan el excesola grasa corporal y el cáncer.

Los expertos confirmaron lo ya señalado en una evaluación previa del IARC, publicada en 2002, que la ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de padecer cáncere de colon y recto, esófago (Adenocarcinoma), riñón (carcinoma de células renales), de mama en mujeres posmenopáusicas, y el endometrio en el útero. Ahora, en este nuevo informe, gracias a la revisión de la literatura disponible, los expertos señalan que en adultos de mediana edad no se puede descartar la relación entre el exceso de grasa y ocho nuevos tipos de cáncer: tumores en el estómago, el hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple.

Asimismo, señala que existe una evidencia limitada de que evitar el exceso de grasa corporal reduce el riesgo de cáncer mortal de próstata, cáncer de mama en hombres, y el linfoma de células B grandes difuso. El Grupo de Trabajo también revisó los datos relativos a la grasa corporal en niños, adolescentes y jóvenes (de hasta 25 años) para evaluar si la obesidad en estos periodos de vida están relacionados con el cáncer en la vida adulta. En varios tipos de cáncer, como el de colon e hígado, las asociaciones entre obesidad y cáncer fueron similares a los reportados en adultos.

Los expertos recuerdan que, en diversas investigaciones, está bien establecido que el sobrepeso en animales de experimentación aumenta la incidencia de varios tipos de cáncer. Los estudios en animales con sobrepeso mostraron que la restricción calórica o en la dieta reduce el riesgo de cánceres de la glándula, colon, hígado, páncreas, piel y glándula pituitaria mamaria.

A nivel mundial, se estima que 640 millones de adultos obesos en 2014 y 110 millones de niños y adolescentes eran obesos en 2013. La prevalencia estandarizada por edad estimada de la obesidad en 2014 fue del 10,8% en los hombres, el 14,9% enlas mujeres y el 5,0% en los niños, y en el mundo más personas tienen sobrepeso o son obesos que tienen bajo peso. En 2013, se estima que 4,5 millones de muertes en el mundo son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

La OMS relaciona la obesidad con ocho tipos de cáncer, cuyo vínculo con el sobrepeso no se conocía

septiembre 1, 2016

Una revisión de más de mil estudios añade a la lista de riesgo de cáncer por sobrepeso la aparición de tumores en el estómago, el hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple

ABC, por Nuria Ramírez de Castro

sobrepeso-kjAC--620x349@abcEl vínculo entre obesidad, sobrepeso y cáncer se conoce desde hace años. Los oncólogos llevan años advirtiendo de que el desarrollo de tumores tan comunes como el de mama o el de colon está directamente relacionado con la acumulación de grasa y los kilos de más de nuestro organismo. Hasta seis tipos de cáncer se habían relacionado con la obesidad. Ayer la Organización Mundial de la Salud añadió ocho nuevos tumores a esa lista negra tras revisar más de un millar de estudios. Su conclusión es que existe «suficiente evidencia» para afirmar que el exceso de peso está relacionado con la aparición de tumores digestivos como el cardias gástrico (zona de unión del esófago y el estómago), de hígado, vesícula y páncreas. También encontró evidencia en cánceres no relacionados con el tracto digestivo como son el cáncer de ovario, de tiroides, el meningioma (tumor cerebral benigno) y el mieloma múltiple, un cáncer de la sangre.

Esta concienzuda revisión la ha elaborado la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), una institución dependiente de la Organización Mundial de la Salud que trabaja en prevención del cáncer. Sus estudios, como el que hizo recientemente sobre el riego de la carne roja, no suelen pasar desapercibidos.

Ahora la IARC ha encontrado «suficiente evidencia científica» para culpar a la grasa corporal y a los kilos de más de la aparición de estos tumores y mantiene otros que ya se conocían como el de mama en mujeres que han superado la menopausia, de colon, esófago, riñón, útero y endometrio. No solo indica su papel como promotor, sino que asegura que hay datos suficientes para afirmar que eliminar el exceso de grasa corporal es un factor protector frente al cáncer.

El informe, sin embargo, pone en duda de que la ausencia de grasa reduzca el riesgo de morir por cáncer de próstata, cáncer de mama masculino o linfoma de las células B grandes. No lo descarta por completo, aunque indica que «hay una evidencia limitada».

El análisis ha sido elaborado por una veintena de expertos internacionales independientes que han revisado más de un millar de estudios que incluían análisis del comportamiento de varias generaciones, experimentos con animales e investigaciones en pacientes reales.

¿Y en los niños?

El grupo de trabajo revisó igualmente las informaciones científicas disponibles sobre la obesidad de niños, adolescentes y jóvenes hasta 25 años para determinar si también elevaba su riesgo al llegar a la edad adulta.

La respuesta fue afirmativa. Encontró que para algunos cánceres como el de colon y el de hígado, la asociación entre sobrepeso y cáncer era similar a la observada para los adultos.

Factor reductor del riesgo

La agencia de la OMS también confirma que las dietas con restricción de calorías disminuyen el riesgo de cáncer. «Uno de los aspectos más llamativos de este informe es que se reconoce que mantener un peso correcto es un factor reductor del riesgo de cáncer», opina Pedro Pérez Segura, coordinador del grupo de prevención de la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom).

Desde esta sociedad científica se lleva tiempo trabajando en este círculo pernicioso de obesidad y cáncer. «Sabemos que los kilos de más y la grasa favorecen la aparición de tumores pero también la curación de las personas que ya están diagnosticadas. Los pacientes obesos tienen una peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y más posibilidades de recaer o de sufrir un segundo tumor», indica este oncólogo.

Cortar a la mitad el cáncer en el mundo

Importa la grasa corporal, especialmente que se acumula en el tronco, y los kilos de más. «Sin tabaco y sin sobrepeso podríamos reducir en un 45% el cáncer en el mundo».

El director del IARC, Christopher Wild, cree que este nuevo informe debe animar a la población a «encontrar formas efectivas, tanto a nivel individual como social» para aplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto a los hábitos alimentarios y al ejercicio físico si se quiere combatir el cáncer y otras enfermedades no contagiosas.

De la misma opinión es Bèatrice Lauby-Secretan, autora principal del trabajo: «Nuestra evaluación refuerza los beneficios de mantener un peso saludable para reducir el riesgo de varios tipos de cáncer».

Por qué una dieta saludable puede incluir “una gran cantidad de grasa”

julio 19, 2016

Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados.

Cadena Ser / EP

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Una dieta saludable puede incluir “una gran cantidad de grasa”. Una revisión de la evidencia disponible sugiere que una dieta mediterránea sin restricciones en el consumo de grasas puede reducir el riesgo de una persona de padecer diabetes, cáncer de mama y eventos cardiovasculares en comparación con otras dietas, como revelan en un artículo sobre su trabajo publicado en la revista Annals of Internal Medicine.

A pesar de los avances en el diagnóstico y el tratamiento, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. Las dietas occidentales típicas, que son elevadas en grasas saturadas, azúcar y granos refinados, se han relacionado con el desarrollo de estas patologías crónicas, pero la limitada evidencia sugiere que una dieta mediterránea, que es esencialmente de origen vegetal, puede ser una opción más saludable.

Los autores de este trabajo, expertos del Centro Médico Minneapolis VA, en Estados Unidos, revisaron la evidencia disponible para resumir el efecto de una dieta mediterránea sobre los resultados de salud y evaluar si las poblaciones de América del Norte serían propensas a adherirse a una dieta de este tipo.

Dado que no todos definen la dieta mediterránea de la misma manera, los científicos la definieron como una dieta que no tiene ninguna restricción en la ingesta total de grasas y incluye dos o más de siete componentes: alta proporición de grasa alta monoinsaturada-saturada (por ejemplo, usando oliva aceite como ingrediente principal de cocción), alto contenido de fruta y verdura, alto consumo de legumbres, ingesta elevada de grano y cereales, consumo moderado de vino tinto, consumo moderado de productos lácteos, y bajo consumo de carne y productos cárnicos con una mayor ingesta de pescado.

Algunos ensayos controlados aleatorios han comparado este tipo de dieta con todos los demás, pero pocos que sugieren que una dieta mediterránea sin restricción de la ingesta de grasa puede estar asociada con una menor incidencia de eventos cardiovasculares, cáncer de mama y diabetes tipo 2.

Los investigadores no encontraron estudios que cumplieron los criterios de inclusión para evaluar los resultados de adherencia. Sin embargo, datos de observaciones revelan que la incidencia total del cáncer y la mortalidad y la incidencia del cáncer colorrectal y de pulmón fueron más bajos en las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea en comparación con aquellos con los índices más bajos, pero no muestran asociación entre la adherencia a la dieta mediterránea y el riesgo de cáncer de mama.

Expertos piden que España regule la presencia de ftalatos y prohíba los más peligrosos para la salud

abril 14, 2016
  • La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

La Vanguardia / Europa Press

La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

Estas sustancias, de las que hay más de 100 tipos diferentes, se usan como plastificantes y fijadores y están presentes en numerosos objetos y sustancias de uso diario, como geles, jabones, cosméticos, perfumes, productos para limpieza, ambientadores, cables, envases, plásticos, pinturas, juguetes e incluso material médico.

El amplio espectro de uso hace que más del 90 por ciento de los españoles esté expuesto a ftalatos que, al no unirse químicamente a los productos de los que forman parte, se van desprendiendo poco a poco y son inhalados, ingeridos o absorbidos a través de la piel, ha explicado Carlos de Prada, responsable de la campaña ‘Hogar sin Tóxicos’ de la Fundación Vivo Sana y autor de un informe que recopila diferentes estudios científicos que han analizado el riesgo para la salud que conlleva esta exposición.

Entre otros efectos, se relacionan con un deterioro de la calidad del semen, alteran los niveles de hormonas sexuales como la testosterona, infertilidad, alergias, obesidad, malformaciones genitales e incluso crecimiento de células tumorales.

Además, se ha visto que niños y embarazadas son más sensibles a estas sustancias, que al ser disruptores endocrinos alteran el equilibrio hormonal, lo que hace que también se asocie a trastornos del desarrollo, partos prematuros o bajo peso al nacer.

Ante esta relación, De Prada pide a España que “deje de estar a remolque de lo que diga o haga la Unión Europea” y siga el ejemplo de países nórdicos como Dinamarca, que cuenta con una Estrategia Nacional frente a los ftalatos, y reclama también que prohíba los considerados más preocupantes (DEHP, DBP, BBP y DiBP) que, de hecho, ya necesitan una autorización en Europa previa a su utilización.

Sin embargo, ha denunciado la responsable de Políticas de Sustancias Químicas de Ecologistas en Acción, Dolores Romano, hasta ahora el Gobierno español está manteniendo una postura favorable a estas sustancias y junto a Reino Unido, Alemania e Italia han bloqueado una iniciativa para que estos cuatro ftalatos se consideren de forma legal disruptores endocrinos y puedan prohibirse.

¿EN QUÉ BENEFICIA PAR QUE SIGAN EN EL MERCADO?

“Queremos que el Ministerio de Sanidad explique en qué beneficia a la salud de la población como para mantener a estas sustancias en el mercado”, ha denunciado.

Esta experta asegura que hay sustancias no tóxicas o materiales que pueden sustituir a los ftalatos o a los productos que contienen estas sustancias, y celebra que algunas grandes empresas los hayan eliminado de su cadena de producción o especifiquen en su etiquetado que son productos libres de ftalatos. “El problema es que ningún producto avisa de su presencia”, ha añadido De Prada.

Ambos expertos denuncian que la exposición a estas sustancias en España es mayor que en otros países, según constató un estudio del Instituto de Salud Carlos III, y denuncian que la Endocrine Society ha alertado del elevado coste económico de las enfermedades relacionadas con la exposición a estas sustancias, que puede ascender a 270.000 millones de euros al año en Europa.

Asimismo, piden que aumente la investigación sobre estas sustancias, ya que no está claro a partir de qué niveles de exposición aumentan los diferentes riesgos para la salud, así como una mayor inversión en campañas de información a la población sobre los efectos perjudiciales que conllevan.