La OMS alerta de que la obesidad infantil se duplica en los países pobres

La organización avisa de que 42 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso

El País, por Emilio de Benito
1453736660_306779_1453740566_noticia_normalLa obesidad infantil ya no es solo un problema de países ricos. De los 42 millones de niños menores de cinco años que tienen sobrepeso en el mundo, 35 millones (el 83%) vive en países de ingresos medios y bajos. “Es una pesadilla explosiva”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), que este lunes ha adelantado datos de la Comisión para el Fin de la Obesidad Infantil establecida hace dos años.

Aparte de las cifras, a la OMS le preocupa la evolución. Por ejemplo, en África, la cifra de obesidad y sobrepeso infantil en menores de cinco años prácticamente se ha doblado desde 1990, según este estudio. Los problemas con la báscula son solo otros de los problemas de los países ricos que han llegado ya a los que no lo son tanto, sin que estos hayan acabado con sus enfermedades infecciosas endémicas. En los países pobres no solo hay más dengue, cólera, tuberculosis y sida, por citar solo unas cuantas enfermedades. También es importante ya el número de cánceres, enfermedades cardiovasculares y accidentes de tráfico, por citar causas de muerte características de países ricos.

El informe, cuyos datos no están aún cerrados, ya tiene una primera conclusión: “No es culpa del niño”, ha afirmado este lunes en una rueda de prensa el copresidente de la comisión, Peter Gluckman Peter Gluckman. Según los datos con los que cuenta la OMS, en 2014 el 48% de todos los niños obesos y con sobrepeso vivían en Asia, y el 25% en África. «La región donde el problema es más alarmante por lo rápido que crece es Asia», ha alertado Gluckman.

Entre los elementos que explican el aumento de las cifras de obesidad infantil destacan los factores biológicos —genéticamente la humanidad está preparada para la escasez, para ahorrar, y esta propiedad aumenta cuando durante la infancia la alimentación no es buena—, un inadecuado acceso a alimentos saludables, la disminución de actividad física en los colegios y la desregulación del mercado de los alimentos que engordan. Y también la herencia de las madres. Todo ello requiere una respuesta global y coordinada, indica en el informe.

Gluckman ha explicado que se ha detectado que los niños asiáticos tienen un metabolismo específico que les hace retener las grasas en la parte abdominal del cuerpo y en el interior, rodeando a los órganos, exactamente donde es más perniciosa para la salud.

“Se está estudiando el porqué, pero es un hecho muy peligroso porque esa grasa se instala mucho antes que la externa y que el niño dé señales de sobrepeso y obesidad en el exterior”, ha explicado.

Con respecto a Latinoamérica, se estima que la prevalencia de sobrepeso en la región se sitúa en un 8% de los niños menores de cinco años.

Gluckman ha puntualizado que los dirigentes latinoamericanos son muy conscientes del problema y están respondiendo seriamente, y ha señalado que muchos países están dirigiendo sus políticas en la dirección correcta.

“Hay que tener en cuenta que la obesidad impacta en la calidad de vida del niño, afecta su estado físico, psicológico, su capacidad de estudio, de relacionarse, le pondrá muchas barreras en la vida, por lo que hay que lidiar urgentemente con el asunto”, ha afirmado a su vez Sania Sishtar, la copresidenta de la comisión.

Además, Sishtar ha alertado de que la obesidad infantil es un factor esencial en la posibilidad de desarrollar obesidad en la edad adulta y, por consecuencia, enfermedades no transmisibles graves, como las cardiovasculares.

Ante esta situación, los autores del trabajo esperan que el Consejo Ejecutivo de la OMS, reunido esta semana en Ginebra en su 138 edición, lo tenga en cuenta y sugiera a la Asamblea Mundial de la Salud que adopte una resolución que inste a los países a aplicar medidas para luchar contra la obesidad. Entre ellas, el informe recomienda que se eduque a niños, padres, docentes y dirigentes sobre la importancia del consumo de la comida sana y de reducir la ingesta de azúcares y grasas. Asimismo, se debe promover el ejercicio físico y reducir el sedentarismo.

También deben aplicarse programas de control de los embarazos para evitar la diabetes gestante, dado que muchos casos de obesidad se pueden relacionar con lo ocurrido durante los meses de embarazo.

 

Riesgo de mortalidad por obesidad es subestimado

obesidad en EEUUEl riesgo de mortalidad asociada a la obesidad es subestimado en la mayoría de los estudios, porque estos se apoyan en una sola medición del índice de masa corporal, y no en las variaciones de peso a lo largo de períodos largos de tiempo, según un estudio reciente.
Según el reporte, las investigaciones que no distinguen entre las personas que jamás se excedieron de peso y aquellas que fueron obesas o tuvieron sobrepeso antes de adelgazar son engañosas, porque ignoran los efectos duraderos de un exceso de peso.
Además, la pérdida de peso es a menudo resultado de una enfermedad, precisan los investigadores, cuyos trabajos fueron publicados en la edición en línea de las Actas de la Academia estadounidense de las Ciencias (PNAS).
«Los riesgos asociados a la obesidad han sido subestimados en investigaciones previas porque la mayoría de los estudios toman en cuenta el peso medido una sola vez», explica Andrew Stokes, profesor adjunto de salud pública de la Universidad de Boston y uno de los principales autores del trabajo.
«El simple hecho de incorporar medidas de peso tomadas a lo largo del tiempo deja en claro los riesgos de obesidad y muestra que estos son mucho mayores que los estimados hasta ahora», añade.
Los científicos determinaron que el riesgo de mortalidad de las personas que tuvieron un peso normal al momento de la investigación, pero habían tenido sobrepeso u obesidad en el pasado, es 27% mayor al riesgo de mortalidad que padecen los que siempre mantuvieron la línea.
También observaron una mayor prevalencia de diabetes de tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares entre las personas que tuvieron un índice de masa corporal (IMC) mayor que el normal y luego perdieron peso, que entre las personas que siempre fueron delgadas.
Los autores del estudio utilizaron datos provenientes de una amplia investigación nacional sobre nutrición realizada en Estados Unidos entre 1988 y 2010.
El 39% de las personas que tenían peso normal al momento de la investigación habían padecido en el pasado sobrepeso u obesidad.
Fuente: Nacion.com

La obesidad afecta ya a casi cuatro de cada diez estadounidenses

Más de la mitad de las mujeres negras padecen la enfermedad, según el último estudio
ABC, por Manuel Erice
obesidad en USAEstados Unidos no consigue frenar la obesidad. Ni el esfuerzo de las numerosas e intensas campañas informativas realizadas los últimos diez años ha permitido detener el que está considerado el primer problema de salud de los norteamericanos. Cuando terminó el pasado año, un 38% de los adultos del país, casi cuatro de cada diez, padecían alguna forma de obesidad, considerada como un importante sobrepeso (alta acumulación de grasa en el cuerpo). Diez años antes, el ya entonces inquietante ratio alcanzaba el 32%. Los datos del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad reflejan que el incremento de los obesos sólo se habría detenido entre los niños y los adolescentes, donde no ha variado el 17% del total que ya recogían los estudios de 2003 y 2004. Los datos han sido mal recibidos por los expertos y las autoridades sanitarias, que esperaban una reducción de la obesidad, «al haber descendido el consumo de azúcares y bebidas de soda», afirma Marion Nestle, profesor del departamento estudios de nutrición y alimentación y salud pública de la Universidad de Nueva York.

En un país que ha hecho de alimentación saludable una de las grandes batallas de interés público, incluida la implicación personal y constante de la Primera Dama, Michelle Obama, los datos de la encuesta de nutrición y salud nacional han sorprendido negativamente. En especial, los que hablan del norteamericano de mediana edad, entre 40 y 59 años, entre quienes la obesidad alcanza ya a un histórico 40%. No queda muy lejos el ratio entre los mayores de 60 años, del 37%, mientras que entre los 20 y los 39 años, se queda en el 32%. La tendencia al freno de la obesidad en niños y jóvenes, en los que entre los más pequeños, entre dos y cinco años, incluso se ha reducido del 14% al 8%, lleva a una cierta esperanza, pero la mayoría siguen siendo de la opinión de Kelly D. Brownell, experto en asuntos de salud pública de la Universidad Duke: «No estamos haciendo lo suficiente».

La conclusión del estudio resulta especialmente demoledora para las mujeres, cuyo ratio de obesidad es superior al de los hombres, un 38% frente a un 34%. Y en especial, para las de raza negra, un grupo en el que la enfermedad se dispara hasta el 57%. En el caso de las hispanas, se reduce al 46%, mientras que entre las mujeres blancas no supera un tercio del total. «Son los grupos de negras e hispanas los que marcan la diferencia de cuatro puntos entre mujeres y hombres», concluye Cynthia Ogden, directora del estudio del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad.

El hecho de que los datos se hayan obtenido de una encuesta pública, a partir de la declaración de 5.000 personas, que en general tienden a infravalorar el peso y sobrevalorar la altura, hace pensar a los investigadoras que el problema real todavía es mayor que el que se refleja en sus conclusiones.

España, a la cabeza del ranking mundial en la técnica de reducción de estómago por endoscopía con sutura Apollo

IMEO presenta los resultados del primer estudio con mayor número de pacientes que han recurrido a esta técnica: el 70% equilibró su metabolismo a los seis meses de tratamiento, al año el 90% de los que tenían sobrepeso lo perdieron por completo y en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante

  • El 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima de su peso saludable, de ellos un 16,9% tienen obesidad. El problema se da en mayor medida entre los hombres y aumenta con la edad[1].
  • El 81% de los españoles fracasa al hacer una dieta, a pesar de que el 76% reconoce no estar contento con su peso actual, según datos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad[2].

Dia de la obesidad 2015_IMEOCon el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados del primer estudio con mayor número de casos de pacientes que se han sometido a una reducción de estómago por endoscopia con sutura Apollo. Los datos son concluyentes: a la medida que se reduce la carga del sobrepeso o los niveles de obesidad en la persona, mejora la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía y se equilibra la sensación de hambre y ansiedad hacia los alimentos. Además, al finalizar el primer año de tratamiento el 90% de los pacientes que tenían sobrepeso lo perdieron por completo, mientras que en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante.

La cirugía de la obesidad requiere de un diagnóstico exhaustivo y detallado

La cirugía de obesidad requiere de un enfoque profesional multidisciplinar con diagnósticos previos exhaustivos y detallados, control nutricional semanal y educación emocional con psicólogo, para conseguir cambios profundos en los hábitos de los pacientes. «En IMEO estudiamos y analizamos las características particulares de cada paciente, desde el perfil genético, metabólico, hormonal y psicológico hasta sus hábitos sociales o preferencias gastronómicas, todo ello es sumamente importante a la hora de diseñar un tratamiento personalizado y un balance nutricional ajustado que permita alcanzar un peso saludable y obtener resultados a largo plazo», explica Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y portavoz del IMEO. Un análisis enfocado en la Biotecnología Intersticicial y la Genética, no sólo permite evaluar los resultados de ADN de los pacientes, sino también ayuda comprender los mecanismos que influyen en el paciente a la hora de gestionar su forma de comer, pudiendo incidir directamente en las predisposiciones existentes a través de la modificación de los hábitos de vida.

Gracias a la alta tecnología aplicada al diagnóstico y tratamiento de la obesidad, hoy en día podemos abordar el problema utilizando las técnicas más novedosas y avanzadas, como es la cirugía endoscópica con sutura Apollo que nos permite reducir el estómago, sin cortes y sin dejar cicatrices externas, pues accedemos al estómago a través de la boca, frunciéndolo en varios pliegues con diversos puntos, para disminuir la capacidad de la cavidad gástrica que acumulará menos cantidad de comida.

En una persona obesa interfieren dos mecanismos importantes que inciden en su necesidad de comer hasta «sentirse saciado». En primer lugar, los receptores del estómago encargados de identificar la sensación de saciedad pierden sensibilidad después de realizar durante mucho tiempo ingestas excesivas y rápidas, disfuncionándose la secreción de ghrelina. En segundo lugar, a esto sumamos el mal funcionamiento de la leptina, una hormona que manda al cerebro la señal que ya tenemos reserva de grasa suficiente y que no hace falta seguir comiendo. Si sus niveles se reducen en el organismo, aumenta la sensación de hambre y apetito, disminuye el gasto calórico y reduciendo la sensación de saciedad.

«Hay ciertos hábitos que pueden incrementar la producción de leptina en nuestro cuerpo, como el consumo de proteínas de alta calidad biológica (lácteos, carne, legumbres y nueces) que deben representar un 30% de la ingesta diaria, alimentos ricos en omega 3 y zinc o la práctica regular de ejercicio físico», revela Bravo.

Por tanto, la sensación de hambre, la tendencia a picar entre comidas, la dificultad de utilizar la grasa como fuente de energía, son datos completamente medibles y contemplados en el actual estudio. Su registro y evolución nos proporciona información sobre el metabolismo de cada paciente y nos da las claves para plantear un tratamiento multidisciplinar adecuado, en el que interviene un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, fisioterapeutas, entrenadores profesionales, esteticistas, médicos internistas, cirujanos y endoscopistas.

Muestra del estudio de IMEO realizado con 244 pacientes con sobrepeso elevado y obesidad, intervenidos con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura Apollo

El estudio realizado por el IMEO contempla 244 casos, 205 mujeres y 39 hombres, entre 19 y 78 años de edad. Más de la mitad tenían entre 35 y 54 años de edad en el momento en que recurrieron a esta cirugía para solucionar su problema de sobrepeso u obesidad.

De todos ellos, 146 ya han finalizado el primer año del tratamiento, 26 han concluido el noveno mes, 35 han cumplido el sexto y el resto se encuentra en fase inicial, entre el primer y el quinto mes.

Los datos analizados corresponden a dos principales grupos de pacientes, aquellos con un sobrepeso elevado y los que entran en los diferentes rangos de obesidad.

Los resultados muestran una alta eficacia en la pérdida de peso en el primer grupo. El 90% de las personas con sobrepeso (34) han alcanzado su peso saludable a los doce meses del tratamiento.

El grupo compuesto por personas obesas (210) empezó con niveles de peso muy altos, donde en algunas ocasiones sobraban hasta 90 kilos. Al finalizar el primer año de tratamiento, las personas de este grupo habían perdido de media el 64% del peso sobrante, siendo menor este índice en los casos donde el peso que se tenía que perder superaba 50 kilos.

«Hemos observado que en estos casos los primeros 10-12 kilos se pierden en los primeros dos meses, pudiendo perder en seis meses unos 20 kilos y al finalizar el año alcanzar un peso considerado saludable, o en el caso de los obesos pasan al rango de sobrepeso», resume Bravo.

Mejora de la Tasa Metabólica

En casi todos los casos estudiados se observó una mejora de la tasa metabólica[3], es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía. Los índices iníciales eran realmente bajos: 112 pacientes tenían un metabolismo lento e inefectivo, 131 lo tenían equilibrado y sólo uno tenía el metabolismo activo. Uno de cada cuatro pacientes tenía una tasa metabólica mínima equivalente a 1. Finalizado el tratamiento, los parámetros mejoraron considerablemente, pasando de 4,5 de media a 7 de media a partir del sexto mes del tratamiento, alcanzando unos niveles equilibrados.

Reducción notable de la sensación de hambre

En cuanto a la leptina[4], de los 244 pacientes sólo 37 tenían los índices iníciales dentro de la normalidad, 27 estaban levemente por encima, 4 tenían los niveles por debajo de lo normal y la gran mayoría, 185 pacientes, mostraban unos niveles exageradamente altos (entre 21 y 40) desvelando una resistencia a la leptina que no incide en un menor nivel de hambre, ni mayor gasto calórico sino todo lo contrario.

El estudio realizado por el IMEO muestra la evolución en la mejora de los niveles de leptina. Mientras que en la fase inicial el promedio de los pacientes era de 27, al finalizar el primer año esta cifra disminuyo hasta 18,9, es decir, ha ido mejorando en aquellos casos que manifestaban una resistencia a la hormona, equilibrando la sensación de hambre.

[1] Según la Encuesta Europea de Salud en España 2014 realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

[2] La ‘Encuesta XLS Medical sobre los factores de éxito y fracaso en el intento de adelgazar’ fue realizada a 2.944 personas.

[3] Se mide en una escala de 0 a 15, determinando si un metabolismo es lento e inefectivo (de 0 a 5), equilibrado (de 5 a 9), activo o hiperactivo (de 9 a 15).

[4] Los parámetros considerados normales de leptina varían entre 10 y 15. De 0 a 9 es considerado por debajo y entre 16 y 20 por encima de lo normal.

Así comemos los españoles: ocho gráficas que explican por qué engordamos

El informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’ reúne los últimos datos sobre nuestra dieta diaria y cómo esta influye en nuestra salud

El Confidencial, por Miguel Ayuso
asi-comemos-los-espanoles-ocho-graficas-que-explican-por-que-engordamosLa sobreabundancia de recomendaciones nutricionales –y el anuncio de que algunas de las cosas que hemos comido siempre son mucho peores de lo que creíamos–, puede tener un efecto rebote. Podemos pensar que, al fin y al cabo, estamos en esta vida para disfrutar, y la dieta que llevamos no tiene tanta importancia como nos quieren hacer creer. Pero, por desgracia, no es así.

Según los últimos datos del macroestudio Global Burden of Disease (“Coste mundial de la enfemedad”), que publicó recientemente ‘The Lancet’, es una dieta inadecuada el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21% de las muertes evitables. Toda la información sobre cómo es nuestra dieta y cómo podemos mejorarla es bienvenida.

Esta mañana la Fundación Mapfre ha presentado el informe ‘Alimentación y sociedad en la España del siglo XXI’, elaborado por el Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad CEU San Pablo, dirigido por el profesor Gregorio Varela.

El objetivo principal del estudio, que se ha realizado con una muestra representativa de más de 2.000 adultos de todo el territorio nacional, era “conocer el impacto de los estilos de vida en los hábitos de compra y consumo de los españoles, a través de la organización alimentaria, las formas de preparación y los hábitos de compra de los alimentos, las preferencias y aversiones alimentarias y la propia percepción de conocimientos en materia de alimentación y nutrición”. Estas son sus principales conclusiones:

Cuántas veces comemos

Los españoles realizan mayoritariamente tres comidas diarias: el desayuno, la comida del mediodía y la cena, y sólo el 28% toma algo a media mañana y media tarde. El desayuno, al que siempre se dice que no damos la importancia que debíeramos, es un hábito consolidado: lo realiza un 95,4% de los encuestados en día laborable, aunque los estudiantes siguen siendo los que menos desayunan.

El número de comidas que se realizan al día tiene relación con nuestro peso. Entre las personas que realizan menos comidas, tanto a diario como en fin de semana, existe un mayor porcentaje de personas con obesidad o sobrepeso.

IMC1Cómo comemos

El estudio concluye que se invierten alrededor de 15 minutos en el desayuno y entre 30-40 minutos en comidas y cenas. En Galicia y Cataluña es donde se invierte más tiempo en comer.

Las dos comidas principales, la del medio día y la cena, se realizan mayoritariamente sentados, conversando o prestando atención a lo que tenemos en el plato, tanto a diario como los fines de semana. No obstante, en menores de 30 años se observa un número creciente de personas (por encima del 30%) que comen y cenan viendo la televisión. Quienes en mayor medida comen solos los días laborables son el 26% de los catalanes y madrileños.

IMC2Entre quienes comen sentados conversando con alguien existe un mayor porcentaje de personas con peso normal que en el resto de grupos.

Dónde comemos

La gran mayoría de los españoles de la muestra estudiada realiza las distintas comidas en el hogar: un 94,1% de los encuestados afirma desayunar en casa y un 87% también realiza allí la comida del mediodía (este porcentaje es menor durante el fin de semana, 84,7%). La razón principal para comer fuera a diario es la actividad laboral. Cabe destacar que el 17% de la población del área metropolitana de Madrid afirma comer fuera todos los días. Los que con mayor frecuencia salen a comer fuera de casa por ocio son los murcianos y los andaluces.

Las comidas que más se realizan fuera de casa a diario son las comidas secundarias, especialmente la toma de media mañana, y suele realizarse en el ámbito laboral, ya sea llevándose la comida preparada de casa (26,4%) o en una cafetería (14,4%).

IMC3 IMC4

Si analizamos la relación entre el lugar donde se realizan las comidas (en casa, en un bar, cafetería o restaurante) y el Índice de Masa Corporal, se observa que entre quienes desayunan fuera de casa existe un mayor porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad. En fin de semana, las diferencias en este parámetro no resultan significativas y esta tendencia no se ha observado en lo que respecta a la comida del mediodía: de hecho, el porcentaje de personas con sobrepeso es mayor entre aquellas personas que comen en casa.

Quién y como cocina

Los resultados ponen de manifiesto que más del 80% de las mujeres saben cocinar, excepto las más jóvenes, entre las que el 70% sabe cocinar y el 25% “se defiende”. Sin embargo, entre los hombres, el porcentaje de chefs se reduce con la edad; desde el 60% de los más jóvenes, al 30% en el estrato de 65 a 75 años, y aumenta ligeramente en el último intervalo, de mayores de 75 años (40%). En todos los intervalos de edad, en torno al 30% admite que “se defiende”. Parece ser que la mayor parte de la población considera que puede cocinar; apenas el 9,5% reconoce “no saber”. Por comunidades autónomas, el porcentaje de los españoles que dicen saber cocinar oscila entre un 57,5% en Navarra y un 74,6% en Aragón.

Existe un mayor porcentaje de personas con un peso normal entre quienes se responsabilizan de la comida de un hogar y, también, entre las familias acostumbradas a guisar y cocinar al horno y a la plancha

IMC5Qué comemos

Aunque los hábitos en torno a la comida tienen un impacto en nuestra salud, no podemos olvidar que la composición de ésta es al final lo más importante. Y en ella influyen enormemente nuestros gustos. En todas las zonas geográficas la pasta es el alimento preferido, sólo superado por el arroz (que a efectos nutricionales es equivalente) en el Levante. En el noroeste se prefiere el pescado; y en el norte, las verduras y hortalizas. La ensalada, la fruta y las legumbres están en todas las regiones en bajas posiciones, algo que debería preocuparnos.

Alimentos que más gustan Alimentos que menos gustanEs habitual escuchar que hay gente demasiado preocupada por la alimentación, algo que puede ser contraproducente o inútil, pero el estudio muestra que esto no es real: existe una asociación directa entre la preocupación por la salud y el comportamiento de compra, con la proporción de personas con sobrepeso.

IMC habitos de compra
Fuente gráficos: El Confidencial.LAB

Uno de cada dos españoles tiene kilos de más

Estadísticas de obesidad INESegún la recién publicada Encuesta Europea de Salud (2014) el 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima del peso considerado como normal. Este problema se da en mayor medida entre los hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%). En lo que se refiere a la población menor de edad (de 15 a 17 años), un 18,3% se encuentra por encima del peso considerado como normal (el 20,4% en el caso de los hombres y el 16,2% en el de las mujeres). La obesidad afecta al 16,9% de la población de 18 y más años (17,1% de los hombres y 16,7% de las mujeres) y el sobrepeso al 35,7% (43,6% de los hombres y 28,1% de las mujeres). En el caso de los menores (de 15 a 17 años) la obesidad afecta al 2,4% (2,7% de los hombres y 2,1% de las mujeres) y el sobrepeso al 16,0% (17,7% de los hombres y 14,2% de las mujeres). La obesidad aumenta con la edad. En los hombres hasta el grupo de 65 y más años. Y en las mujeres hasta el de 75 y más años.

En sentido contrario, el 2,2% de la población de 18 y más años tiene peso insuficiente (1,0% de los hombres y 3,4% de las mujeres). En el caso de los jóvenes (de 15 a 17 años) un 8,7% tiene peso insuficiente (el 4,0% de los hombres y el 13,5% de las mujeres). En todos los grupos de edad las mujeres presentan mayor porcentaje de peso insuficiente que los hombres, destacando el 13,5% de las mujeres de 15 a 17 años y el 11,3% de las mujeres de 18 a 24 años.

Ejercicio físico

Tres de cada 10 personas de 15 y más años (31,0%) realizan ejercicio físico en su tiempo libre más de dos días a la semana. El 14,3% realiza ejercicio físico uno o dos días a la semana y el 54,7% no realiza ejercicio físico en su tiempo de ocio. Por sexo, cinco de cada 10 hombres y cuatro de cada 10 mujeres realizan ejercicio físico en su tiempo de ocio. En cuanto a la actividad física realizada durante los desplazamientos, ocho de cada 10 personas de 15 y más años declara caminar para desplazarse de un lugar a otro (80,6% de los hombres y 80,2% de las mujeres). Por su parte, uno de cada 10 utiliza la bicicleta (14,8% de los hombres y 5,8% de las mujeres).

Consumo de fruta y verdura

Seis de cada 10 personas afirman comer fruta a diario (el 58,2% de los hombres y el 67,1% de las mujeres). La frecuencia de consumo se incrementa con la edad. Así, solo cuatro de cada 10 jóvenes de 15 a 24 años consume fruta diariamente, frente a ocho de cada 10 personas de 75 y más años. Por su parte, el 6,0% de la población toma fruta menos de una vez a la semana o no la consume (11,0% de los jóvenes de 15 a 24 años y 2,4% de los mayores de 75 años). El consumo de verduras es algo inferior al de fruta. Cuatro de cada 10 personas afirman consumir verdura a diario (el 39,1% de los hombres y el 50,0% de mujeres).

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)

Una Europa incapaz de frenar la obesidad

Basado en un informe de la OMS sobre 53 países.
El 23% de los menores de 11 años tiene sobrepeso u obesidad.

El Mundo, por María Valerio
foto by El MundoBebedores, fumadores, con un sobrepeso galopante y muy diferentes entre sí. Así podría definirse, a grandes trazos, la salud de los europeos según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que refleja un continente que aún circula a dos velocidades en materia de salud.

Los autores del informe reconocen que se han logrado importantísimos avances en la lucha contra la mortalidad prematura o el control de enfermedades infecciosas. Sin embargo, manifiestan su preocupación por el elevado peso que aún tiene el alcohol, el tabaco y el sobrepeso como factores de muerte prematura entre los europeos. Y como señala a EL MUNDO por teléfono Claudia Stein, especialista de la Oficina regional de la OMS en Europa, de seguir por esta senda «es posible que esos logros se pierdan y las futuras generaciones no vivan tanto como sus padres y abuelos».

«Somos el segundo continente con más obesos del mundo», explica Stein, «sólo superados por los americanos», subraya Stein desde Londres -donde se han dado a conocer los datos-, «y aquí se fuma y se bebe alcohol más que en ningún otro sitio en el mundo».

Respecto al sobrepeso, nada menos que seis de cada 10 europeos es obeso o tiene sobrepeso (concretamente el 59%), aunque en algunos países esta cifra llega hasta el 67% («y España está por encima de la media europea»). De hecho, la OMS recuerda que este problema se ha triplicado en algunos países europeos desde los años 80, lo que constituye un importante reto de salud público tanto por las consecuencias para estos individuos como para los sistemas sanitarios que tienen que atenderles.
Informe de la Oms sobre la obesidad en 53 paises

En este ranking de países europeos pasados de peso, España ocupa un preocupante noveno puesto (en un total de 53 que componen esta región europea), con un 60% de ciudadanos con sobrepeso y casi un 25% de obesos. «Es cierto que la dieta de los jóvenes ha cambiado [alejándose de los patrones mediterráneos], pero también falta promover la actividad física en los colegios», destaca la responsable de la División de Información e Innovación. Stein sitúa la responsabilidad a partes iguales en los gobiernos («se puede hacer más a nivel político»), la sociedad («hemos aceptado socialmente que unos kilos de más no importan») y la industria («con el etiquetado actual mucha gente no es consciente de las calorías que está consumiendo»).

El informe -que se realiza cada tres años-, destaca que el 20% de los varones y el 25% de las mujeres no realiza ningún tipo de actividad física, pese a los esfuerzos que se han llevado a cabo desde las autoridades para promover el ejercicio como una receta saludable.

Pero el problema no se circunscribe a los adultos, sino que han aumentado de manera importante los niños y adolescente con sobrepeso: Nada menos que un 23% en niños de hasta 11 años y un 16% entre los adolescentes de 15 años.

Que sólo el 35% de los países tenga medidas concretas para facilitar el acceso caminando a las escuelas o que sólo el 20% promueva el uso de la bicicleta como medio de transporte para los escolares no facilita la lucha contra esta lacra. También aquí España suspende, y se coloca como el sexto país europeo donde más niños y niñas tienen problemas con la báscula.

Europa es también el continente en el que más alcohol se consume de todo el planeta, con 11 litros por persona al año (en el caso de España, 9,8 litros). Además, el 30% de los ciudadanos es fumador, una cifra que ha descendido en los últimos años gracias a las políticas antitabaco implantadas -también aquí desigualmente- por algunos países.

«La tasa de tabaquismo en España está descendiendo, pero aún sigue por encima de la media europea», destaca también la doctora Stein que considera que «puede hacerse más». Y menciona, por ejemplo, la implantación de las cajetillas genéricas de tabaco, una medida a la que se ha opuesto España por ahora.

Los avances contra las enfermedades infecciosas o la reducción en la tasa de suicidios y accidentes de tráfico (sólo en Rusia han caído un 20% en 10 años) ha permitido mejorar considerablemente la esperanza de vida en los 53 países que componen la región europea de la OMS (aunque con una diferencia de 11 años entre los dos extremos de este ranking). Sin embargo, como advierte el estudio, es posible que las nuevas generaciones no sigan disfrutando de esta longevidad si no se toman medidas contra el alcohol, el tabaco y la obesidad.

Obesidad afecta a millones de adultos en EEUU

Las cifras de personas con sobrepeso siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país

La Raza, por Pedro Frisneda

obesidad en EEUUUn reporte médico, dado a conocer este lunes, indica que las tasas de obesidad entre las personas adultas siguen siendo altas en la mayoría de los estados del país. Según el informe, el sobrepeso sigue afectando a millones de estadounidenses, especialmente en los estados del sur y el medio oeste.

De acuerdo al reporte ‘Behavioral Risk Factor Surveillance System”, ningún estado del país tiene una prevalencia de obesidad menor al 20%. Peor aún, ya en 19 estados, las tasas de obesidad superan el 30%.

Se estima que en 42 estados de la nación, los hispanos tienen tasas de obesidad que superan el 30% o más, al igual que los afroamericanos. Por el contrario, las personas de raza blanca mostraron índices de obesidad superiores al 30% sólo en 13 estados.

La epidemia de obesidad es una de las crisis de salud más serias de la nación“, dijo el doctor Jeff Levi, director ejecutivo de la organización Trust for America’s Health, que elaboró el reporto junto a la Robert Wood Johnson Foundation.

A pesar que las cifras permanecen altas, los expertos ven como algo positivo el hecho de que las tasas de de obesidad se han mantenido igual en casi todos los estados del país, menos en cinco.

El doctor Levi indica que, aunque las tasas de obesidad no han bajado en ningún estado, él ve la nivelación como un signo esperanzador.

En 2014, las tasas de gordura aumentaron en Kansas, Minnesota, Nuevo México, Ohio y Utah, según el informe publicado este lunes. Las estadísticas de obesidad más alta se registraron en Arkansas, que llegó al 35.9%. También se superó ese porcentaje en Mississippi y Virginia Occidental. Por el contrario, Colorado tuvo la tasa más baja, con un 21.3%.

Estas nuevas cifras causan alarma y contrastan enormemente con las tasas de obesidad de 1980, que no superaban el 15% en ningún estado. En 1991 ningún estado tenía tasas superiores al 20%, según los investigadores.

En general, se estima que unos 78 millones de estadounidenses sufren de obesidad, incluyendo 30% de los adultos, el 17% de jóvenes de 2 hasta los 19 años y el 8% de los niños de 2 a 5, según el informe.

Los expertos alertan que esto pone a un gran porcentaje de la población en riesgo de sufrirenfermedades crónicas y mortales como hipertensióndiabetes tipo 2enfermedades cardiovascularesderrames cerebrales y diferentes tipos de cáncer.

Si usted está obeso, el Instituto Nacional de Salud de EEUU recomienda perder por lo menos de 5 a 10% de su peso. Con esto puede retrasar o prevenir algunas de estas enfermedades más peligrosas. Por ejemplo, si usted pesa 200 libras, el 5 al 10% serían unas 10 a 20 libras.

Entre las medidas de prevención que se recomiendan están el hacer ejercicios o realizar actividades físicas a una edad temprana y una buena nutrición, entre otras.

 

Alimentos ultra procesados motor de epidemia de obesidad en América Latina

Las ventas de alimentos procesados industrialmente, incluyendo la comida rápida y las bebidas azucaradas, han aumentado de manera constante en América Latina y están ayudando al incremento de las tasas de obesidad en toda la región, señala un informe publicado esta semana por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

Mercopress
alimentosEl nuevo informe “Alimentos y bebidas ultra-procesados en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, muestra que de 2000 a 2013 las ventas per cápita de estos productos aumentaron en América Latina, aun cuando las ventas de estos productos estaban disminuyendo en América del Norte. El incremento del consumo se correlaciona fuertemente con el aumento del peso corporal promedio, lo que indica que estos productos son un importante motor en el crecimiento de las tasas de sobrepeso y obesidad en la región.

“Los alimentos ultra procesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos”, dijo Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS/OMS. “Estos productos no están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Están diseñados para que se conserven por mucho tiempo en los estantes y generan deseos incontrolados de consumo que llegan a dominar los mecanismos innatos de control del apetito y hasta el deseo racional de dejar de comer. Por eso resultan doblemente perjudiciales: son casi adictivos y eso lleva aumentar el sobrepeso y la obesidad, al tiempo que sustituyen los alimentos frescos, que son la base de una dieta natural rica en nutrientes”, añadió Jacoby.

El informe examina las ventas de productos, incluyendo las bebidas carbonatadas no alcohólicas, refrigerios dulces y salados, cereales de desayuno y barras, golosinas, helados, bebidas deportivas y energéticas, jugos de frutas y vegetales, té y café embotellados, pastas para untar, salsas y comidas preparadas. De 2000 a 2013, las ventas per cápita de estos productos aumentaron un 26,7% en los 13 países latinoamericanos estudiados (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).Las ventas de los mismos productos disminuyeron un 9,8% en América del Norte.

Los datos también muestran que el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados se vincula fuertemente con el aumento de peso corporal en esos 13 países de América Latina estudiados. En los países en que las ventas de estos productos fueron mayores, incluyendo en México y Chile, la población tuvo una media de masa corporal mayor.
Donde las ventas de estos productos fueron menores y las dietas tradicionales prevalecieron -como en Bolivia y Perú- la media de la masa corporal fue menor. Sin embargo, tanto la masa corporal como las ventas de alimentos ultra-procesados, fueron aumentando rápidamente en los 13 países estudiados.

La globalización y la penetración en el mercado

Estas tendencias, según el informe, se deben a cambios en el sistema internacional de alimentos traídos por la globalización y la desregulación del mercado, que han aumentado la penetración de las corporaciones alimentarias extranjeras y multinacionales en los mercados nacionales. El informe presenta los datos de 74 países en el mundo, que muestran una fuerte correlación entre las ventas de productos de alimentación ultra-procesados y la desregulación del mercado, como lo indica el Índice de Libertad Económica.

“América Latina y otras regiones en desarrollo se han convertido en atractivos mercados para los fabricantes de alimentos industriales, especialmente cuando los mercados de altos ingresos se saturan o incluso empiezan a reducir el consumo de estos productos”, dijo Jean-Claude Moubarac, un experto en nutrición de la Universidad de São Paulo que realizó el estudio encargado por la OPS/OMS. “Estos mercados están expandiendo debido al crecimiento demográfico, la urbanización y el aumento de los ingresos. Pero el comercio de los países, las políticas fiscales y de regulación son igualmente importantes. Ellos determinan la fijación de precios, la disponibilidad y asequibilidad de los alimentos. Junto con la comercialización y los cambiantes estilos de vida, estos son los principales factores determinantes de lo que la gente elige para comer”, explicó.

Invertir la tendencia

Para frenar el aumento del consumo de alimentos ultra-procesados y las crecientes tasas de obesidad y sobrepeso en América Latina, el informe recomienda que los gobiernos, la comunidad científica y las organizaciones de la sociedad civil apoyen e implementen políticas para proteger y promover la elección de alimentos saludables. Estas políticas pasan por campañas de información y educación, pero también por la aprobación de normativa sobre precios, incentivos, agricultura y comercio para proteger y promover la agricultura familiar, los cultivos tradicionales, la inclusión de los alimentos frescos de origen local en los programas de almuerzo escolar, y la promoción de las habilidades domésticas de preparación de alimentos y cocinar. Estas medidas están en consonancia con el Plan de Acción para la Prevención de la obesidad en niños y adolescentes de la OPS/OMS que se aprobó en 2014 y también llama a establecer límites estrictos a la comercialización de productos alimenticios poco saludables para los niños.

“No es demasiado tarde para cambiar estas tendencias”, afirmó Jacoby. “Las culturas alimenticias basadas en las comidas en familia y en alimentos no procesados o mínimamente procesados viven y gozan de buena salud en América Latina, aunque enfrentan una seria amenaza debido a la comercialización muy agresiva y a los cambios en el estilo de vida”, añadió. “Necesitamos consumidores educados para crear demanda de alimentos mejores y más saludables, y necesitamos que los gobiernos desempeñen un papel activo en la creación de este tipo de sistemas a través de reglamentos e incentivos. Estas acciones son fundamentales para revertir el impacto negativo en la dieta y la salud de la globalización”, concluyó.

Datos clave:

• En volumen, las ventas de productos ultra-procesados de alimentos y bebidas aumentaron un 48% entre 2000 y 2013 en América Latina, en comparación con 2,3% en América del Norte.
• Las compras de comida rápida per cápita aumentaron casi un 40% entre 2000 y 2013 en América Latina, basándose en datos de los 13 países estudiados. Estas compras se incrementaron en un 100% o más en Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana y Perú.
• A partir de 2013, los brasileños y peruanos eran los mayores consumidores de comida rápida en América Latina, con 10 veces más compras que Bolivia (aunque se quedan muy por detrás de Canadá y Estados Unidos).
• América Latina es el cuarto mayor mercado del mundo en ventas per cápita de productos alimenticios y bebidas ultra-procesadas, después de América del Norte, Oceanía y Europa Occidental.
• En América Latina, las ventas per cápita de productos ultra-procesados crecieron más rápido en Uruguay (146%), Bolivia (130%) y Perú (107%). La mayor parte del aumento fue en la venta de bebidas azucaradas.
• Las ventas totales de bebidas gaseosas se duplicó en América Latina entre 2000 y 2013, llegando a 81 mil millones de dólares y superando las ventas de refrescos en América del Norte.
• Canadá y Estados Unidos se sitúan en el primer y segundo lugar en ventas per cápita anuales de alimentos y bebidas ultra-procesadas entre los 80 países en todo el mundo para los que se dispone de datos. México ocupa el cuarto lugar, y Chile, séptimo.
• En América Latina, dos empresas multinacionales captan dos tercios de todas las ventas de bebidas gaseosas y aperitivos dulces y salados.

BBC Mundo: por qué los hombres argentinos son los más gordos de Sudamérica

asado argentinoRecientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer un mapa que muestra los niveles de sobrepeso y obesidad en el mundo. El estudio analizó 193 países sobre la base de información recogida en 2014.

El mapa confirmó lo que ya se sabía: América del Norte y Europa son las regiones con mayores problemas por comer de más.

Sin embargo, también mostró cómo esta epidemia de gordura ha crecido en Sudamérica, en particular en el Cono Sur.

En los tres países más australes del subcontinente, Argentina, Chile y Uruguay, más del 60% de la población hoy tiene sobrepeso, y lo mismo ocurre en Venezuela.

En 2010, cuando se hizo la última medición, Argentina y Uruguay estaban por debajo de ese guarismo, lo cual indica cómo ha empeorado el panorama.

La situación de la región es más grave entre los hombres, ya que los representantes de los tres países del Cono Sur lideran la tabla regional de sobrepeso y de obesidad.

Al tope de la lista está Argentina, que tanto en 2010 como ahora es el país con mayor porcentaje de hombres gordos y obesos.

Según la OMS el 63,9% de los hombres argentinos tienen sobrepeso, comparado con el 63,2 % de los chilenos, el 62,4 % de los uruguayos y el 61% de los venezolanos.

En tanto, el 23,6 % de los argentinos son obesos, cifra un poco mayor que los chilenos (23,3%), uruguayos (22,5 %) y venezolanos (20,3%).

Pasión por el asado

El dato contrasta un poco con la imagen tradicional que se tiene del argentino como alguien bastante preocupado por su apariencia.

Sin embargo cuando uno analiza lo que los argentinos comen, no sorprende tanto que tengan problemas de gordura.

Cada ciudadano consume, en promedio, casi 59 kilos de carne por año, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

Se trata de una de las cifras más altas del mundo.

En cambio, los argentinos no llegan a comer ni la mitad de la cantidad de fruta y verdura recomendada por los expertos en alimentación.

Según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), ingieren 193 gramos de fruta y verdura diaria, cuando lo aconsejable es 400.

A eso hay que sumarle un par de adicciones peligrosas: las galletas y las gaseosas.

Los argentinos comen 15 kilos de galletas dulces al año, una cifra muy superior al resto del mundo, según la SAN.

Y en 2013 la consultora Euromonitor International informó que este país sudamericano lidera el consumo mundial de gaseosas en el comercio minorista, con un consumo de 131 litros per cápita.

Sin variedad

Pero la debilidad por los “asados”, las “galletitas” –como les dicen localmente- y las gaseosas no son la única dificultad para los argentinos a la hora de estar en forma.

También la poca variedad de sus alimentos representa un problema.

Mónica Katz, coordinadora del grupo de obesidad de la SAN, dijo a BBC Mundo que mientras que las normas aconsejan un consumo mínimo de 20 alimentos distintos por semana, los argentinos no comen más de 15.

“No hay cultura de comer variedades de fruta y verdura”, explicó.

“Se comen 58 kilos de tomates al año, pero sólo 0,3 kilos de espárragos”, ejemplificó.

¿A qué se debe esto?

La experta lo atribuye a costumbres alimenticias y a una falta de incentivos para comer alimentos más sanos.

“La fruta y verdura es más cara que otros alimentos y además comerlos requiere más trabajo: hay que pelarlos, cocinarlos, condimentarlos para que tengan más sabor”.

“En cambio un pedazo de carne uno lo pone al fuego y ya tiene una comida”, ilustró.

Abundancia

Otro problema que tienen los argentinos, según Katz, es la sobreoferta de comida.

Mientras que el ser humano solo necesita entre 2.000 y 2.500 calorías diarias, Argentina produce más de 4.000 calorías diarias por habitante.

“El país tiene cerca de 40 millones de personas y puede alimentar a 440 millones”, graficó.

Sin embargo, la experta consideró que las autoridades sanitarias argentinas han logrado algunos avances importantes en su lucha por una alimentación más sana.

Uno de ellos fue prohibir las grasas trans, consideradas muy dañinas para la salud cardiovascular, una medida pionera en el mundo en desarrollo.

Y las autoridades también emprendieron una efectiva campaña para reducir el consumo de sodio, otro peligro cardiovascular.

Sedentarismo

No obstante, Katz resaltó que uno de los principales desafíos que tienen quienes tratan de combatir la epidemia de obesidad no es mejorar lo que se come sino luchar contra la falta de movilidad.

Una encuesta realizada en 2014 por el Ministerio de Salud argentino enumeró el sedentarismo como uno de los principales factores de riesgo a la salud.

Las horas sentados frente a una pantalla se suman a los problemas de inseguridad, que han hecho que muchos argentinos dejen de caminar en las calles.

Sin embargo, Katz remarcó que la falta de actividad física es un problema mundial.

Y que los niveles de sobrepeso y obesidad en Argentina no son tanto más altos que los de los vecinos Chile y Uruguay.

En ese sentido, señaló que no es casual que se trate de los tres países más australes del continente americano, donde hace más frío, otro factor que incentiva el consumo de alimentos pocos saludables.

Por: Veronica Smink / BBC Mundo, Argentina