Ellas han adelgazado con la Banda Gástrica

Las cifras de obesidad cada vez son más impactantes, hoy en día son cerca de 2 millones los adultos en España que padecen esta enfermedad silenciosa. Sin embargo hoy en día existen sofisticadas formas para detectar a tiempo y prevenir esta patología antes de que nos pase factura a la salud. En este programa de Madrid Directo prestan testimonio dos pacientes del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que han logrado bajar peso gracias a la Banda Gástrica. La primera de ellas, Cristina García, es madre de dos hijos y confiesa que en un año ha perdido 35 kilos ubicándose así en su peso recomendado saludable. La segunda, Bárbara Bautista, es una joven madrileña que, en aquel momento, declaraba su peculiar guerra contra la obesidad y unas semanas después de haber empezado con el tratamiento, afirmaba que había perdido 14 de los 82 kilos que le sobraban.

Para más información, pulsa play del video.

La obesidad y sus genes

José Enrique Campillo | El Diario Montanés

La obesidad tiene una base genética, a la que se suma un estilo de vida incorrecto: una vida sedentaria y una ingestión excesiva de alimentos. Los genes que promueven la obesidad son los llamados «genes ahorradores» que no se reparten por igual en todas las personas. En la lotería de la genética a unos solo les ha tocado unas pocas papeletas para la tómbola de la gordura, y en cambio a otros les ha tocado el premio gordo. Y esta circunstancia marca una gran diferencia tanto en la facilidad para coger kilos, como la dificultad para perderlos. Se dan cuatro posibilidades. ¿Cuál es la suya?

Algunos tienen la suerte de albergar en su genoma solo algún gen ahorrador. Estas personas casi no ahorran energía y están siempre delgadas, coman lo que coman, para desesperación de sus amigos y familiares. Todos conocemos a alguno de estos afortunados. Estas personas, si por alguna circunstancia extraña, como por ejemplo tener que estar inmovilizados por una fractura de un hueso, engordan, recuperan rápidamente su peso habitual, solo con algo de dieta y un poco de ejercicio físico.
Otras personas tienen en su genoma bastantes genes ahorradores aunque no demasiados, por lo que no tienen una gran tendencia a engordar, pero a base de años de excesos acaban acumulando unos kilos de más. En ellos los planes de adelgazamiento, a base de una dieta hipocalórica y un plan de ejercicio físico, son eficaces y con mayor o menor dedicación y esfuerzo pueden recuperar su peso normal en un plazo razonable de tiempo.
El tercer grupo lo forman aquellos que han heredado en su genoma muchos genes ahorradores. Son esas personas que a poco que se descuiden (picoteos, abusos de fines de semana, navidades, bodas, comuniones, bautizos, etc.) aumenta mucho de peso y luego les es muy difícil y les exige un notable esfuerzo perder los kilos que le sobran. En ellos es conveniente que para poder adelgazar recurran a la utilización de alguna medicina antiobesidad, que ayude a las medidas dietéticas y de ejercicio físico o que opten por los planes a base de dietas estrictas, las llamadas dietas muy bajas en calorías, que solo pueden aplicarse bajo supervisión de un médico.
En el extremo final tenemos aquellas personas que, en la lotería fatídica, les ha tocado heredar el catálogo completo de genes ahorradores. Estas personas siempre están gordas hagan lo que hagan. Fueron niños obesos, luego jóvenes gordos y más tarde adultos con obesidades mórbidas que afectan a su calidad de vida y les provocan numerosas enfermedades. Estas personas no pueden adelgazar por sus propios medios, ni con dietas estrictas, ni con medicación ya que es muy difícil poder superar los muchos escalones genéticos que tienen que superar para poder adelgazar. Suelen gastar gran parte de su vida en un continuo intento para perder peso. La solución final en estas personas, casi siempre, es la cirugía, seguida de una reeducación nutricional, con asesoramiento endocrinológico, nutricional y psicológico.
El mensaje, a pesar de lo que parezca, es de esperanza. Cualquier persona puede perder los kilos que le sobran recurriendo al especialista, que le prescribirá el método que más se ajuste a su situación particular.

Jean-Michel Cohen: «La dieta Dukan puede causar la muerte súbita»

  • Este médico francés cuenta a RTVE.es los peligros de esta dieta
  • El también nutricionista de Sarkozy dice de él que es «goloso»LUISA SEGURA ALBERT / RTVE

    Sí. Seguir la Dieta Dukan puede ocasionarnos la muerte súbita, a pesar de que, afortunadamente, son más probables los casos de mal aliento, fatiga y pérdida de ilusiónpor la vida entre los que siguen este método para alcanzar la talla soñada.Lo dice sin ningún reparo Jean-Michel Cohen, uno de los nutricionistas franceses más conocidos y a quien Pierre Dukan demandó el año pasado por calumnias. Cohen, sin embargo, ganó el juicio.

    Hace unos meses, este enemigo de las «dietas milagro» ha publicado 1.800 Calorías para ser feliz (Planeta), una novela que habla de la estrechísima relación entre los trastornos alimenticios y los problemas psicológicos.

    – ¿Se parece usted al doctor Sorin, el protagonista de su libro? ¿Se implica tanto con sus pacientes?

    Sí, mucho. Como pasa en todas las novelas, el personaje se inspira en alguien que existe de verdad, y en este caso, se inspira en mí mismo. Lo que le ocurre al doctor Sorin es lo que me pasa a mí día a día, aunque, claro , no lo suelo contar. Porque, aparte de la técnica que yo aplico, tengo sentimientos, obviamente, y eso hace que observe como ser humano, además de como médico, a mis pacientes.

    Mi implicación, por tanto, es real, y es herencia de la difícil relación que yo tuve con mi propio peso y del amor que siento por la gente. Ten en cuenta que yo no sólo me ocupo del cuerpo de las personas, sino también de su psique y de sus emociones.

    – ¿Por qué piensa usted que la dieta Dukan no es buena? ¿De verdad es tan peligrosa para la salud?

    Como todos los nutricionistas, yo conocía ya este régimen, que tiene más de 30 años y que, al contrario de lo que se cree, no es tanto un régimen hiperproteico, sino más bien un régimen disociado a base de proteínas, de la misma manera que existen otros que se basan en un solo alimento o en verduras.

    La mayoría de las dietas son efectivamente altas en proteínas, ya que una reducción de azúcares y de grasas implica proporcionalmente un aumento de proteínas, pero tenemos que llevar cuidado para conservar las verduras y los productos a base de cereales, que son fundamentales para el equilibrio global del cuerpo y nos protegen de las enfermedades.

    La documentación que disponemos sobre este tipo de dieta mostraba, además, ya en la época que los riesgos principales son la escasa estructuración alimentaria que predispone a crisis bulímicas o incluso a la anorexia en el caso de la gente joven. Los riesgos físicos pueden ir desde la pérdida del cabello, el mal aliento, el estreñimiento, la fatiga, una bajada de tono muscular o una pérdida de ilusión por la vida hasta la muerte súbita, ocasionada por un déficit de potasio.

    Pero es más: recientemente hemos descubierto que los regímenes que contienen muchas materias grasas multiplican por dos el riesgo de cáncer de mama en las mujeres, lo que sucede en este tipo de dietas como la de Dukan, porque, por ejemplo, un trozo de carne aporta entre el 15% y el 18% de proteínas pero puede llegar a tener hasta un 25% de grasas, igual que el queso y los huevos, que son componentes importantes de estas dietas.

    «Sarkozy es encantador, humilde y goloso»

     – ¿Es Sarkozy un buen paciente ?

    El Señor Sarkozy es un hombre cortés en el ámbito privado, encantador y, sobre todo, humilde en sus relaciones con los demás, lo que en absoluto coincide con la falsa imagen que los medios de comunicación dan sobre él. Y es muy goloso también, pero cumple al pie de la letra las indicaciones que le doy, que en realidad no son una dieta, ya que él considera que representa a su país, país de la gastronomía pero también de la buena salud. Así que lo que trata no es estar delgado, sino bien proporcionado.

    Del mismo modo, él considera que este deber de representación conlleva obligaciones; entre ellas, tener buen aspecto.

    «Confundimos el hambre con las ganas de comer»

     – ¿Todas las personas que tienen problemas con la comida tienen también problemas psicológicos ?

    No, no todas, pero sí la mayoría. Muchas veces confundimos el hambre –sensación física real– con las ganas de comer, que es lo que llamamos apetito y que pueden ser también compulsiones alimenticias. Cuando uno tiene ganas de comer realmente oculta una presión psíquica que le impulsa a ingerir alimentos para anestesiar sus pensamientos o para evitar estar solo.

    La forma que tenemos de comer no es más que la traducción de nuestros estados emocionales y psicológicos.

    – ¿Hay algún secreto para llevar una dieta exitosa?

    Yo diría que lo más importante es la paciencia, la indulgencia y la motivación. Seguir una dieta muy restrictiva es muy difícil, pero adaptarse a una progresiva reducción de alimentos es mucho más secillo. Hay que admitir, además, que no somos máquinas. Que nuestra vida social, la convivencia y el placer de comer nos hacen no ser tan rígidos pero nos animan a seguir la dieta más tiempo, lo que es la verdadera clave para el éxito.

    La motivación es fundamental también. No podemos adelgazar simplemente porque lo hemos decidido. Hace falta tener una buena razón.

    Por ejemplo, cuando uno está enamorado, se alimenta del aire y no piensa mucho en la alimentación, sino más bien en agradar al otro y a sí mismo. Pero ¿cuánta gente adelgaza antes de casarse para ponerse la ropa simbólica de ese día tan importante ? Cuando hay una razón verdadera para adelgazar, el individuo lo soporta todo.

    «Mis pacientes han de tener buen carácter, porque no miento»

     – ¿Qué opina de esas personas que pierden 50 kilos en un año ? ¿Es peligroso o depende del caso ?

    Adelgazar 50 kilos en un año no tiene por qué ser peligroso, aunque es cierto que las personas que hacen esto tienen un problema con la alimentación que necesita un apoyo psicológico.

    En cuanto una persona realmente obesa adelgaza, hay que acudir al trío mágico : nutricionista, psiquiatra y masajista.

    Lo más difícil no es perder peso, sino mantenerlo.

    – ¿Qué condiciones ha de tener una persona para ser su paciente ?

    Tener una obesidad reincidente o un sobrepeso reincidente, haber intentado dos veces adelgazar y haber fracasado, tener el consentimiento de la familia y, sobre todo, tener un verdadero deseo de adelgazar. Y aceptar mi carácter –Cohen sonríe– , porque yo ni me dejo llevar ni miento a nadie…

«Usamos la alimentación como válvula de escape»

Pilar Maurell, ADN Barcelona

No sabemos comer bien. Y esta es una de las razones del sobrepeso en España. Así lo afirma el doctor Manuel Jiménez Ucero, autor de La dieta flash (Planeta) . «No tenemos educación alimentaria», se queja Jiménez, «y usamos la alimentación como una válvula de escape al estrés y las tensiones del día a día».

Jiménez es director del Grup Policlínic, donde ha formado a más de 200 médicos en la dieta proteinada. Asegura que la suya «no es una dieta de moda», porque sus beneficios se descubrieron hace 35 años en la Universidad de Harvard y la han seguido más de 30 millones de personas en el mundo, pero marca unas claves: «No está recomendada para la operación biquini -es para perder de 10 a 30 kilosy es fundamental el apoyo de un profesional que ajuste los errores, controle la evolución y enseñe cómo mantenerse para evitar el rebote o yo-yo».

Máquina energética

En ese punto el doctor insiste de nuevo en la necesidad de tener algunas nociones básicas de nutrición, y no sólo para quienes siguen una dieta como la proteinada o quieran mantenerse. «El ser humano es una máquina energética que precisa de un combustible que debe ir gastándose a lo largo del día», recuerda Jiménez, quien añade que el sedentarismo de que adolece nuestra sociedad impide este gasto y provoca que «la energía sobrante quede en una reserva». Para solventar este problema, «la clave está marcar el ritmo de la nutrición», es decir, dar energía al cuerpo cuando la necesita.

«Engordamos por no comer ordenadamente», afirma el doctor, que explica que debemos comer cinco veces al día para evitar llegar a la hora de la cena con demasiada hambre y comer de forma compulsiva. Es cuando «registramos la nevera en busca de chocolate, porque necesitamos un aporte energético rápido», pero esa energía no se quema y el cuerpo la acumula. «El ser humano engorda de noche», recuerda Jiménez.

Rebajar el estrés y hacer más ejercicio son, según el doctor, los complementos ideales a la dieta.

LOS CASOS DE SOBREPESO Y OBESIDAD VAN EN AUMENTO

Más de la mitad delos adultos españoles tiene sobrepeso y uno de cada seis sufre obesidad, según la Encuesta Europea de la Salud y datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos. Las cifras aumentan cada año «nutridas por los nuevos casos de obesidad infantil y adolescente», explicó recientemente Rubén Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En España, el 21,1% de los niños de 3 a 12 años tiene sobrepreso y el 8,2% son obesos. El sedentarismo no es la única causa, también lo es la mala alimentación: sólo un 7,5% desayuna correctamente.

Complicaciones en obesos jóvenes y adultos

En la población española de 18 y más años, el 45,5% de los varones y el 29,9% de las mujeres tienen sobrepeso, mientras que el 17,3% de los varones y el 14,7% de las mujeres presentan obesidad, según la última Encuesta Europea de Salud.

«La edad con más índices de obesidad, casi el doble, es la comprendida entre los 20 y 50 años», indica Rubén Bravo, Supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad también aumenta más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo. Está más que visto que las medidas contra la obesidad aumentan con el poder adquisitivo. Las mujeres de clase alta y medio alta dedican más tiempo y recursos para controlar su peso y cuidar su imagen física que les permiten a su vez adaptarse a las exigencias sociales de un nivel socioeconómico alto.

No obstante, el consumo de comida rápida y bollería industrial es más extendida entre las personas jóvenes de ingresos más bajos. Nos encontramos ante una paradoja, la famosa «curva de la felicidad» se ha transformado hoy en la «curva de la desgracia». La publicidad que postula cánones estéticos definidos por la delgadez oferta al mismo tiempo comida rápida. Por esta razón, se le ha definido como «la gran fábrica de obesos tristes».

Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es problema grave para muchas mujeres obesas en edad reproductiva. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales y especialmente se hace notar a la hora de buscar trabajo o pareja. Es cuando aparecen los primeras problemas sexuales, relacionados con la disminución de la libido y la compulsividad que en muchas ocasiones termina en una adicción ciega al dulce.

A nivel físico las complicaciones relacionas con la obesidad se expresan en hipertensión arterial, varices, retención de líquidos y problemas gestacionales como malposiciones fetales o partos prolongados.

Complicaciones derivadas de la obesidad en la infancia y la adolescencia

 Un 29,3% de los niños españoles entre los tres y los doce años sufre sobrepeso u obesidad; el 21,1% tiene sobrepeso y un 8,2% obesidad con el IMC superior a 30, según datos de la Fundación Thao.

La obesidad puede no ser heredada genéticamente, pero un hecho contundente es que los hijos adoptan los malos hábitos de los padres. Muchos menores se encuentran comiendo la misma cantidad de comida de un adulto y a veces son las propias madres que les inducen a la obesidad, animándoles a que acaben su plato. «Una infancia o adolescencia con problemas de peso, nos marcan una edad adulta de obesidad y sobrepeso, estamos condenando a nuestros hijos a padecer ésta enfermedad, por no dedicarle la importancia y el tiempo suficiente a enseñarles como comer, a favorecerles la actividad física y unos hábitos saludables. Transmitir una adecuada cultura alimenticia es también un acto de responsabilidad que repercute en la salud, igual o más importante que pagar su colegio, o cubrir sus necesidades básicas», recuerda Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición en el Instituto Méduci Europeo de la Obesidad (IMEO). Cuando esto no sucede y el niño crece obeso, surgen una serie de problemas: psicológicos (marginación escolar, pérdida de autoestima, alteración de la percepción del esquema corporal), respiratorias (insuficiencia pulmonar, apnea obstructiva del sueño), cardiovasculares (hipertensión arterial, colesterol e hígado graso), de crecimiento (aumento de la masa muscular, edad ósea adelantada, estatura aumentada y artrosis de rodillas) y estéticos (estrías y celulitis). 

Los primeros signos de aterosclerosis comienzan en la edad pediátrica. Para evitar dolencias cardiacas en el futuro, todo niño, adolescente o adulto con sobrepeso u obesidad, debería realizarse un estudio completo de los marcadores de riesgo cardiovascular, aumento del estrés oxidativo e inflamación con los cuales se pueda detectar precozmente la enfermedad. Las taquicardias reactivas al esfuerzo, los problemas de asma e insuficiencia cardiorrespiratoria, son cada día más frecuentes en los niños con obesidad. Todos estos problemas generan en el pequeño un rechazo total al esfuerzo y una falta de autoestima que refuerza negativamente esta situación.

La pobre imagen que tienen de sí mismos los niños obesos está relacionada con las sensaciones de inferioridad y rechazo, y explica su dificultad para hacer amigos. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad. Los adolescentes se ven influenciados en su forma de alimentarse dependiendo con quién comen, si sus amigos son obesos o no. Según algunos estudios, los niños que tienen sobrepeso consumen 300 calorías más cuando están con amigos de su mismo calibre, que cuando están con amigos más delgados, y que comen con más apetito y en cantidad cuando hay confianza que con niños recién conocidos, ambos de peso similar al suyo.

En la adolescencia, donde no sólo se forma el cuerpo, también lo hace la personalidad y el carácter, el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave, disminuyendo su autoestima. Celulitis, taquicardia de esfuerzo, estrías, caída del pelo e incluso alteraciones menstruales son consecuencias directas de la obesidad que se viven por los adolescentes con verdadero sufrimiento. Otro problema es la vestimenta para chavales obesos, ya que es difícil encontrar artículos de moda para su talla. «Por todo esto, no extraña que los menores que acuden al IMEO presentan frecuentemente alteraciones del comportamiento, síntomas de depresión y ansiedad», explica el especialista.

A partir de la adolescencia empiezan a aparecer algunos problemas psicológicos, como el desorden de conductas alimentarias y perturbación emocional por hábitos de ingesta erróneos. La modificación del comportamiento en estos casos puede ayudar a los adolescentes a controlar la obesidad. Consiste en reducir el consumo de calorías estableciendo un régimen bien equilibrado con los alimentos habituales y realizando cambios permanentes en los hábitos alimentarios, así como aumentar la actividad física. Si no se tiene la costumbre de acudir al gimnasio, se puede caminar, montar en bicicleta, nadar o bailar. La asistencia psicosociológica para ayudar a los adolescentes a enfrentarse con sus problemas y a combatir su escasa autoestima puede ser muy útil.

Más de la mitad de los adultos españoles tiene sobrepeso y uno de cada seis sufre obesidad

MADRID, 11 Nov. 2011 (EUROPA PRESS)

Más de la mitad de los adultos españoles tiene sobrepeso y uno de cada seis sufre obesidad, según la Encuesta Europea de la Salud y datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), respectivamente. Las cifras aumentan cada año «nutridas por los nuevos casos de obesidad infantil y adolescente».

   Así ha informado, en declaraciones a Europa Press, Rubén Bravo, supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que, en el marco del Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este sábado, 12 de noviembre, ha lanzado la campaña ‘Soluciones contra la Obesidad’.

El 45,5 por ciento de los hombres adultos y el 29,9 por ciento de las mujeres adultas presentan sobrepeso. Por su parte, el 17, 3 por ciento de los hombres y el 14,7 por ciento de las mujeres sufren obesidad. En definitiva, una sexta parte de la población adulta es obesa y un tercio tiene obesidad abdominal, según el estudio Enrica.

   La diferencia entre las cifras de hombres y mujeres se justifica por una razón de afección social. «Las mujeres se cuidan más y están más pendientes de este tema: en IMEO, el 70-75 por ciento de los pacientes son mujeres y el 25-30 por ciento son hombres», ha indicado Bravo.

UN 8,2% DE LOS NIÑOS SON OBESOS

   Los pacientes con obesidad crecen cada año. «Hace dos años, la cifra era un 3 ó 4 por ciento menor», ha señalado Bravo. En gran medida, esta situación se debe al aumento de casos de obesidad infantil y adolescente. En España, el 21,1 por ciento de los niños de 3 a 12 años tiene sobrepreso y el 8,2 por ciento son obesos.

El sedentarismo no es la única causa de este incremento. Los niños no se alimentan correctamente, en primer lugar, por «el estrés del día a día», ha dicho el experto. «Muchas mujeres antes dedicaban más tiempo a los niños y los alimentaban mejor. Ahora, por ejemplo, los desayunos son rápidos y escasos», ha añadido.

   Según ha explicado Bravo, el 8 por ciento de los niños acuden al colegio sin haber desayunado y sólo el 7,5 por ciento lo hace correctamente. La cantidad de comida recomendada en el desayuno debe corresponder a una tercera parte de la ingesta total diaria, ya que, según la cronobiología del organismo, éste necesita más energía de 5 de la mañana a 5 de la tarde, coincidiendo con la salida y puesta de sol.

   A partir de entonces, el cuerpo no necesita tanto alimento, pues inicia una fase de reparación en la que cobra más protagonismo el sistema inmunitario.

   En este sentido, los niños y adolescentes «comen muy mal», según el experto, y si desayunan, toman alimentos muy glucosos «que provocan subidas muy fuertes de energía que vienen seguidas de bajadas que generan depresión y cansancio, lo que puede derivar a la larga en un comportamiento leve bipolar».

LA CRISIS HA DISPARADO LAS CONSULTAS

   «No existe una concienciación social de la obesidad, puesto que los casos aumentan cada año. Con estos problemas, se busca algo rápido, efectivo y barato. Estos atajos no son sanos. Son eficaces a corto plazo pero dañinos a medio y largo plazo. El efecto rebote se produce porque el organismo se pone a la defensiva y ralentiza el metabolismo», ha comentado el experto.

   Sin embargo, se han disparado las consultas causadas por la ansiedad producida por la crisis económica.

   «Los datos europeos demuestran que las consultas han crecido entre un 30 y un 40 por ciento cada año desde 2009 debido a la ansiedad y a la depresión que derivan en problemas de trastorno alimenticio», ha afirmado Bravo.

LA PREDISPOSICIÓN GENÉTICA «ESTÁ DEMOSTRADA»

   Según Rubén Bravo, la predisposición genética hacia la obesidad está demostrada en relación con el metabolismo. El organismo puede priorizar el consumo de grasa o de glucosa (azúcares). «Si prioriza los azúcares, no utiliza la grasa y, además, tiene tendencia a pedir más azúcar que convertirá en grasa si no es utilizado. En cambio, si prioriza en grasa, la consume como fuente de energía y la persona puede consumir todo el azúcar que quiera porque su cuerpo no lo retiene», ha informado.

   «La parte genética es muy importante. Hay un estudio con ratas en Estados Unidos, liderado por el doctor Barry Sears. A unas les dan grasas Omega 3, saludables, y a otras Omega 6. En la primera generación no se percibe ningún cambio; tampoco en la tercera. Es en  la cuarta generación cuando comienzan los problemas de obesidad: el hígado graso, aumento de un 50 por ciento de su tamaño, acumulación de grasa… A partir de esa cuarta generación, hay obesos y tendencia a acumular grasa y a desarrollar un metabolismo graso», ha apuntado.

LA BANDA GÁSTRICA AUMENTA EL ÍNDICE DE TASA METABÓLICA

   El Índice de Tasa Metabólica indica la efectividad del metabolismo para quemar grasa. Va del 1 al 15. Los obesos suelen presentar una tasa de 1 ó 2. A un metabolismo equilibrado le corresponde una tasa de 5 a 10.

La banda gástrica es la solución que propone IMEO para alcanzar el Índice de Tasa Metabólica normal y consiste en un anillo de silicona que se coloca en la parte superior del estómago que puede ser regulado para que el paciente coma más o menos. «Si toma demasiado alimento, siente náuseas y, así, aprende a comer despacio, porque se sacia antes», ha dicho Bravo.

   Para comprobar la efectividad de este tratamiento, IMEO realizó un estudio sobre una muestra de pacientes de edad comprendida entre los 18 y los 65 años, con más de 95 kilos de peso inicial, siendo un 70 por ciento mujeres y un 30 por ciento hombres.

   Los resultados han indicado que el Índice de Tasa Metabólica subió casi tres veces (278%) en el caso de los hombres y una vez y media (165%) en las mujeres.

   Pese a ello, existe un 4 ó 5 por ciento de pacientes, «mujeres sobre todo, que pueden desarrollar una tendencia a la anorexia», ha apuntado el experto.

   «Son pacientes perdidos a los que hay que llevar de la mano para que se vayan regulando. Es fundamental, por ello, el tratamiento multidisciplinar: psicólogo, nutricionista y endocrino deben trabajar de la mano con el paciente para mejorar su metabolismo», ha continuado.

La campaña bajo el nombre ‘Soluciones contra la Obesidad’ ha centrado sus esfuerzos en «mostrar la banda gástrica como una solución real para personas con sobrepeso y obesidad. Además, hemos puesto a disposición del que lo desee y de forma gratuita un escáner corporal para que cada paciente pueda detectar el problema de obesidad que tiene. Para curar la obesidad es muy importante detectar el problema que subyace: ansiedad, niveles altos de serotonina, genética…», ha concluido Rubén Bravo.

Aplicaciones para smartphone para controlar el peso

Existen una serie de aplicaciones para todo tipo smartphone, algunas gratuitas, otras de pago, que tienen algo en común: una potente memoria con una amplia base de datos que contiene información nutricional de los principales alimentos e ingredientes. Gracias a estas aplicaciones, podemos informarnos en cualquier momento cuántas calorías o carbohidratos tiene un alimento o incluso escanearlo;  elaborar un plan personalizado de ejercicios  para bajar de peso que se sirve de informes diarios y fomenta la fuerza de voluntad; gestionar una agenda para llevar el control de lo que se está ingiriendo;  los  diabéticos pueden  consultar el índice glucémico de los alimentos para regular los niveles de azúcar en la sangre; y según la zona, se puede obtener la lista con los restaurantes cercanos que mejor se adaptan a las necesidades nutritivas actuales de la persona.    

«Todas estas aplicaciones unen al conocimiento la técnica, pueden ofrecer información sobre los alimentos y dar pautas generalizadas, pero no sustituyen de ninguna manera la figura de un nutricionista, o de un psicólogo, o de un especialista en endocrinología» reflexiona Rubén Bravo, especialista en dietética y nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).  El smartphone, por ejemplo, nos puede asesorar y servir de ayuda si tenemos alguna duda en concreto, pero no puede dejar de comer por nosotros, o de quemar las grasas «virtualmente».  No puede indicarnos qué dieta nos va bien y tampoco puede decirnos qué es lo que hemos perdido – grasa, masa muscular o líquidos. No sabrá hacer un cambio en la dieta, cuando es oportuno y tampoco sabrá darnos el descanso merecido. No nos ayudará a controlar la ansiedad alimenticia, ni nos ayudará a sobrevivir la depresión cuando no se hayan conseguido la meta marcada. A la hora de hacernos con una de estas aplicaciones, es importante tener en cuenta que son de ayuda, si sobran algunos kilitos, pero no sirven en los casos de obesidad grave o mórbida, donde lo más sensato es acudir a un médico-especialista.

A continuación, destacamos algunas de estas aplicaciones para smartphone que consideramos de interés. Este es nuestro «Top 5»:

1- DailyBurn

DailyBurn se centra en el ejercicio en general, pero tiene funciones muy elaboradas para hacer un seguimiento alimenticio. Detalla cuál es la cantidad de calorías o de carbohidratos de cada alimento. En su base de datos hay recogidos unos 350.000 productos que la convierte en la mayor de entre todas las aplicaciones. Descargar la aplicación DailyBurn para iPhone es gratis. Sin embargo, el servicio es aún más completo si se descarga una aplicación hermana de pago, FoodScanner, que permite acceder a la información calórica de cada alimento. Tan solo hay que escanear su código de barras con la cámara y automáticamente redirige a la base de datos de DailyBurn. Después hay que indicar la cantidad ingerida y a cambio ofrece los datos de calorías y carbohidratos ingeridos.

2- Lose It!

Lose It! es un servicio online que permite crear un plan personalizado de ejercicio para perder peso. Y, además, es una aplicación para iPhone que permite hacer seguimiento al plan a través de informes diarios, semanales y mensuales para saber cómo está avanzando el plan. Una de las funciones más importantes de Lose It! es que incluye un sistema de premios que recompensa al usuario cada vez que logra alcanzar uno de los hitos fijados. Un detalle interesante cuando se trata de fomentar la fuerza de voluntad.

3- MyNetDiary

MyNetDiary es otra herramienta para hacer dieta a través de Internet con bastante reconocimiento que ha dado el salto a los dispositivos móviles. Esta aplicación es más bien una agenda para llevar el control de lo que se está ingiriendo que una aplicación activa. En su base de datos hay más de 100.000 comidas. Sin embargo, MyNetDiary no es gratuita. La web pide una suscripción mensual, mientras que la aplicación tiene un precio de descarga variable dependiendo del dispositivo ya que está disponible tanto para iPhone como para iPad, Blackberry y Android.

4- ALowGIDiet

Puesto que no todo el mundo busca dietas para perder peso, hay aplicaciones cuyo objetivo es mostrar otro tipo de planes de alimentación. Por ejemplo, muchos diabéticos siguen dietas GI o de índice glucémico, una medida de absorción de alimentos, que ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre.

Con ALowGIDet se puede saber qué alimentos tienes un GI bajo. Lo único que hay que hacer es introducir el nombre del alimento y la aplicación responde con un pequeño indicador por colores al estilo semáforo: GI bajo, medio o alto. Su base de datos contiene la información de unos 4.000 productos.

5- GoodFoodNearYou

GoodFoodNearYou es una aplicación para iPhone (también para Android y Blackberry) que ayuda a buscar los sitios en los que comer mejor preparados para hacer una dieta. Con tan solo un botón, muestra los 20 restaurantes cercanos que mejor se adaptan a las necesidades. El que cocina con menos grasas, el que tiene el menú con menos carbohidratos, etc. En las opciones avanzadas también da opción a buscar un menú con valor nutritivo específico o a buscar en torno a un punto determinado.

La base de datos de GoodFoodNearYou contiene unas 220.000 localizaciones. Sin embargo, están todas en Estados Unidos.

Fuentes: ABC, IMEO

Dietas depurativas: ¿son realmente sanas?

Facilísimo.com / Natalia Plaza

Las dietas depurativas son conocidas por sus efectos en el organismo para eliminar toxinas y la pérdida de peso y volumen en cuestión de días, que esto conlleva. Sin embargo, ¿son verdaderamente sanos este tipo de métodos? ¿Es bueno para nuestro organismo alimentarse predominantemente de líquidos? Para dar respuesta a éstas preguntas, hemos hablado con algunos expertos en la materia y aquí tenéis los resultados.

¿En qué consisten estas dietas?

Las dietas depurativas o desintoxicantes pueden durar un sólo día o, incluso, realizarlas durante una semana completa. Su base reside en comer pocos alimentos sólidos e ingerir principalmente líquidos,la mayoría diuréticos, para ayudan a expulsar las toxinas. De esta manera, nuestro cuerpo se limpia por dentro.

El consumo de proteínas durante el periodo de duración de la misma es prácticamente inexistente, por lo que se recomienda realizarlas en días que no vayamos a realizar esfuerzos físicos. Este tipo de dietas son aconsejables después de periodos de grandes excesos, como la navidad o las vacaciones de verano. Aunque su finalidad no es adelgazar, es cierto que se pierde bastante volumen en pocos días, por lo hay personas que la usan con ese propósito.

Los expertos opinan

La nutricionista personal del Centro de adelgazamiento y nutrición Medicadiet, María López, afirma que “este tipo de tratamientos no tienen ninguna base nutricional y tampoco generan ningún beneficio probable”, sino que “es más bien todo lo contrario, ya que estaremos dejando de aportar durante días lo que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente”. Por eso, desaconseja cualquier método que se base únicamente en el aporte de líquidos, ya que, según nos explica, “se puede generar una descompensación en el equilibrio de minerales, dando lugar a patologías relacionadas como, por ejemplo, con déficits en sodio o potasio”.

Asimismo, nos informa de que si generamos una situación de ayuno en nuestro cuerpo, ésta repercutirá en el comportamiento de su ritmo metabólico cuando volvamos a alimentarnos con normalidad, lo que puede generar situaciones de ansiedad no controlada hacia algún alimento. Por lo tanto, si nuestro objetivo es depurar el organismo, la nutricionista nos aconseja “una alimentación equilibrada basada, por ejemplo, en el aporte mayoritario de alimentos ricos en fibra y en antioxidantes y reduciendo el aporte de grasas”.

La dietista, nutricionista y especialista en nutrición, Nuria Pardillo, considera que estas dietas “son útiles para eliminar tóxinas y restablecer un equilibrio mínimo tras temporadas de un intenso desarreglo nutricional”. No obstante, afirma que “el máximo tiempo que se pueden hacer es de unas 36-48 horas y no más” ya que, “hay personas que lo hacen un día por semana para adelgazar o acelerar la pérdida de peso y, en ese caso, no sólo no es útil, sino que tampoco aconsejable”. Asimismo, añade que siempre deben realizarse bajo supervisión y nunca durante más de tres días.

El naturópata y jefe del área de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, señala que podemos llevar a cabo los régimenes depurativos siguiendo “procesos sanos y equilibrados, sin necesidad de acudir a terapias tan restrictivas y perjudiciales como las basadas en la exclusividad del Jarabe de Ágave, zumos, infusiones, etc.” El experto coincide con la dietista anterior en que deben estar en todo momento supervisados por un especialista y las aconseja porque “mejorarán nuestros problemas cutáneos, reducirán nuestra sensación de ansiedad, infecciones respiratorias, problemas digestivos, insomnio, dolor de cabeza, dolores musculares,etc.”

Eso sí, señala que para ello no hay que realizar aquellas estrictas centradas en líquidos, sino que debemos “evitar los fritos, las harinas refinadas, los lácteos, la sal, los hidratos fuera del desayuno (y dentro siempre integrales), los azúcares, los enlatados, congelados o envasados y los embutidos, mientras que tenemos que dejar de lado el tabaco, dormir entre 8 y 9 horas y beber únicamente agua”.

Igualmente, apunta que incluyamos “un par de frutas al día, preferiblemente ciruelas, cerezas, limón o manzana” y que “ comamos y cenamos verduras y unos 150 gramos de proteínas, como pescado, marisco, huevo, pollo…” y que intentemos “caminar una hora diaria y disfrutar del sol unas 4 o 5 horas al día. También menciona que la terapia de detoxificación puede acompañarse con productos homeopáticos, como la Nux Vómica o el Berberis. Por último, determina que, de esta manera, el régimen podría durar entre “una y dos semanas, coincidiendo con los cambios estacionales”.

Las personas con sobrepeso y obesidad ganan más kilos en verano por su falta de voluntad

13.09.11 |  Europa Press, Telecinco

PARA MUCHOS, LAS VACACIONES SON «SAGRADAS»Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

En el estudio han participado 90 personas que están en fase de tratamiento en dicho centro. De este modo, un 56 por ciento de los entrevistados, de entre 20 y 45 años de edad y con un sobrepeso inferior a los 25 kilos, afirma haber ganado entre uno y tres kilos durante el verano; mientras un 17 por ciento confiesa que se ha pasado de la ralla durante el verano cogiendo más de 3 kilos.

«Llama la atención en estos casos que los pacientes que ya tienen un alto índice de obesidad tienden a engordar más en el verano», señala Rubén Bravo, jefe del área de Nutrición de IMEO.

Esto se debe, según la mitad de los encuestados, a la falta de voluntad mientras un 37 por ciento se justifica con su entorno familiar, que «les impide hacer dieta cuando reina el espíritu vacacional».

Además, la mitad reconoce que el mejor momento para ponerse a dieta es el período posvacacional, ya «las vacaciones son sagradas y es cuando se permiten comer de todo, sin abusar», según responden un 47 por ciento de los entrevistados.

Un 37 por ciento de los encuestados señala que es mejor empezar con la dieta dos o tres meses antes del verano y un 16 por ciento indica que no realiza dieta durante sus vacaciones, porque «es cuando más disfrutan con la comida y no cuentan calorías».

En cuanto la alimentación, un 43 por ciento de los encuestados contesta que no hace diferencia en el verano y sigue con el mismo plan que el resto del año, mientras otro 43 por ciento señala que simplemente evitan ciertos alimentos que engordan.

Sólo un 14 por ciento, en su mayoría hombres entre 20 y 45 años, afirma haber hecho una dieta restrictiva, restringiendo mucho la ingesta de alimentos y comiendo modestas cantidades de fruta y verdura.

El estudio muestra también que el 60 por ciento de los entrevistados confiesa que no son muy aficionados al deporte y, como mucho, hacen paseos en familia al aire libre.

Además, un 23 por ciento señala que aprovecha el período estival para hacer natación, bicicleta, senderismo, juegos en equipo o ir de discotecas. Sólo un 17 por ciento, en su mayoría hombres, entre 20 y 45 años, persiste en el gimnasio, realizando pesas, ‘footing’, y actividades dirigidas en la época de más calor.