Niños: Cómo evitar los empachos y atracones durante las Navidades

Llega la Navidad y con ella la preocupación de que estas fechas alteren de manera negativa los hábitos alimenticios de los niños.
Dintersa
los niños también se pasan con la comida en Navidad
Llega la Navidad y con ella la preocupación de que estas fechas  alteren de manera negativa los hábitos alimenticios de los niños.

Llegan los dulces, los excesos, los cambios de horario… sabemos que está en nuestras manos el controlar estas situaciones para no afectar a su salud.

Por ello, a continuación, te detallamos una serie de consejos saludables a tener en cuenta durante las fechas Navideñas:

En principio, los niños podrán comer el mismo menú que los mayores teniendo en cuenta estas recomendaciones básicas:

  1. Intenta mantener los mismos horarios previos a las vacaciones.
  2. No te saltes el desayuno, ya que es una de las comidas más importantes del día, aprovecha, ahora que tienes más tiempo, para desayunar  con tu  hijo.
  3. Cocina con poca sal.
  4. Si se trata de un bebe, no introduzcas alimentos que no estén ya introducidos en su dieta para prevenir las alergias.
  5. Si para la familia se han elaborado platos muy fuertes como podrían ser el cochinillo, cordero o platos muy condimentados, lo ideal sería cambiarlos por platos más suaves como el pollo, el pavo o el lenguado.
  6. Si el niño lo pide, a partir de los 18 meses de edad está permitido que prueben los típicos dulces de Navidad desmenuzados para evitar que se atraganten y en poca cantidad.
  7. El 31 de diciembre los más pequeños podrán probar las uvas, pero peladas y sin pepitas.
  8. Durante las comidas, beber agua y evitar los refrescos azucarados tipo limonada, naranjada y los que tengan cafeína.
  9. En cuanto a los brindis, nada de alcohol, éste se puede sustituir por zumos o agua.
  10. Opta por “El efecto aperitivo”, creado por el Instituto Medico Europeo de la Obesidad (IMEO). Este efecto tanto sirve para los más pequeños como para los mayores. consiste en hacer aperitivos bajos en calorías una media hora antes de empezar a comer, para que el cuerpo tenga tiempo a percibir el estímulo de la saciedad y se llegue a la mesa con menos hambre y evitar comer en exceso.

 Ejemplo de entrantes para obtener  EL “EFECTO APERITIVO”

Aceitunas, tortitas de arroz o maíz con crema de soja o paté vegetal, salmón ahumado, berberechos condimentados, mejillones al vapor, tomatitos con bolas de queso fresco, picadillo de cebolla, tomate, pepinillo sobre hoja de endivia, corazones de alcachofa salteados  con jamón, espárragos, champiñones salteados con ajo y perejil, gambas al vapor, almejas a la marinera…

¿Cómo actuar en caso de empacho?

Si ves que tu hijo presenta síntomas de empacho, tipo dolor abdominal que pueden preceder con vómitos, diarrea o fiebre… En principio, no necesita de mayores cuidados que una dieta blanda de  protección gástrica compuesta de: alimentos suaves tipo arroz blanco, pollo o pescado hervido o a la plancha, manzana horno o compota. Para evitar la deshidratación, ofrécele agua o mójale la boca con agua.  Puedes hacerle masajes en la tripa, ya que les tranquiliza muchísimo…

Engordar por puro placer

En las fiestas ganamos hasta cuatro kilos por culpa del «hambre hedonista». Nuestro cerebro nos engaña para seguir comiendo pese a estar saciados

J. V. Echagüe, La Razón

EXPOSICIÓN GIUSEPPE ARCIMBOLDONadie los pide en su carta a los Reyes Magos, pero acaban convirtiéndose en uno de los «regalos» que, de forma indefectible, nos dejan las Navidades: los kilos de más. Y, como propósito de Año Nuevo, «toca» encomendarse a «dietas exprés» con resultados a corto plazo pero de futuro más que incierto. Así, ¿cuál es el camino correcto?

Primero es necesario saber por qué nos atiborramos. Los españoles hemos engordado entre dos y cuatro kilos durante estas fechas como consecuencia de los atracones familiares, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Sin embargo, si hemos comido de más no ha sido porque tuviéramos hambre. O no al menos en su sentido fisiológico. Ahí ha entrado en juego lo que se conoce como «hambre hedonista». Así lo demuestran las últimas novedades científicas al respecto, dadas a conocer ayer por los responsables del programa de nutrición Weight Watchers-Entulínea.

Dos cerebros

«Tenemos dos cerebros», explicaba ayer el doctor Carlos Diéguez, director del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). «Uno nos empuja a comer según las calorías que necesitamos y a tomar decisiones sobre los alimentos; pero el »otro» nos empuja a comer por placer y satisfacer así nuestras necesidades hedónicas», añadió. Así, no es casual que, tras la copiosa cena de Nochebuena, no rechazáramos la bandeja de turrones al final pese a quedar más que saciados.

¿El motivo? La tentación por alimentos ricos en calorías, grasas y azúcares está durante estas fechas más expuesta que nunca. De hecho, en condiciones normales, a lo largo del día nos vemos expuestos a tomar en torno a 220 decisiones alimentarias, si bien es cierto que sólo 19 se toman de manera consciente. Y nuestro cerebro nos «engaña»: creemos que es un hambre real, cuando en realidad es artificial. Pero no por ello menos placentera. «Se genera la activación de ciertos grupos neuronales, como los del área ventrotegmental o del núcleo accumbens, donde se concentran los mecanismos cerebrales del placer. Y así se liberan neurotransmisores como la dopamina», aseguró Diéguez. Un neurotransmisor que, aparte de producir placer físico, es considerado una de las hormonas de la felicidad.

«Hay que diferenciar entre el hambre y las ganas de comer», apunta en esta misma línea el doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que recuerda que, «sólo con verlos, determinados alimentos nos pueden resultar apetitosos pese a tener el estómago lleno». Un buen ejemplo es el chocolate, que logra activar las llamadas «áreas de recompensa cerebral», relacionadas con la zona de la amígdala. No en vano, dicha área, que tiene una incidencia directa en nuestro bienestar, se estudia en los casos de los pacientes con depresión.

A corto plazo

Con todo, en los próximos meses toca «purgar» los excesos. Según afirmaba un informe elaborado por PronoKal, el 87% de los españoles se propone adelgazar a principios de año, pero, el 65% de los que comienzan a hacerlo acaban abandonando la dieta por aburrimiento y falta de voluntad. Así, según la clínica Adelgar, las llamadas «dietas exprés» son las preferidas durante estos meses. Sin embargo, tienen «truco». Ahí está su «efecto rebote».

«Se trata de dietas que ralentizan el metabolismo. Y su gasto energético está también ralentizado. Cuando vuelves a comer, aunque sean cantidades normales, el organismo se da cuenta y, por tanto, quema menos», explica a LA RAZÓN Pilar Riobó, médico especialista en endocrinología y nutrición, que considera que este tipo de dietas «reestringen demasiado la alimentación. Uno está deseando acabar la dieta para comer de forma compulsiva». Para la experta, dietas como la Atkins, la Montignac o la Dukan, bajas en carbohidratos, «se basan en anécdotas y retórica no científica». Es más: algunos métodos, afirma, pueden favorecer la aparición de osteoporosis o incluso cáncer.

«La mayoría de dietas que se inician en enero no se siguen con éxito», explica Jordi Pous, director general de Weight Watchers-Entulínea en España. «Adelgazar es un proceso a medio y largo plazo que precisa de un cambio de hábitos, un apoyo y una motivación», añade. ¿El error? «La prisa. Querer perder 10 kilos y querer perderlos ya». No en vano, el programa Weight Watchers, basado en el fomento de los buenos hábitos y en reconocer las situaciones de riesgo, «está financiado por la Seguridad Social en Reino Unido».

Así, ¿cuál sería el camino correcto? La doctora Riobó –que en su web, doctorariobo.com, trata con profundidad el problema– ofrece algunas pautas: disminuir la cantidad de aceite; evitar tomar bebidas alcohólicas; apostar por los lácteos desnatados; cocinar los alimentos a la plancha o al horno; no abusar de la carne y comer más pescado; y, por encima de todo, repartir con criterio nuestra alimentación en cinco comidas al día.

Cómo no engordar en Navidad

Revista GQ

no_engordar_en_navidad_se_puede_5247_645xSeguramente cuando esta mañana te has levantado y el café no te ha pasado por el gaznate debido al empacho que acarreas, habrás maldicho las comilonas de los dos últimos días. La típica cena de Nochebuena y correspondiente comida de Navidad en la que se empieza picando un poco de esto y un poco de aquello, y se termina ingiriendo comida suficiente para sobrevivir durante los próximos tres meses.

Por ello, aprendida la lección (un año más y así hasta que llegue el siguiente, que la habremos olvidado), ponemos precaución y parapeto ante las reuniones festivas que restan, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes, las cuales anuncian un nuevo banquete sin fin.

Aquí es cuando entra en acción el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, para comentarnos los pasos a seguir. Según declaraciones a Europa Press TV, el truco principal está en darse un homenaje en las fechas señaladas y, entre tanto, cuidarse no para adelgazar, sino para no engordar.

1. En estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos, pero un hombre oscila entre tres y cuatro. Un peso considerable, pero nada comparable a gente que ha llegado a aumentar nueve kilos. Sólo por esta razón, deberíais continuar con el decálogo.

2. La gente no se pone a dieta en Navidad. Esto es una verdad de perogrullo. Ante tanto manjar, es imposible no picar con algo y, por unas cosas o por otras, y con alguna excusa mediante, terminas pecando gastronómicamente hablando. Y esto nos lleva a la solución del siguiente epígrafe.

3. Rubén Bravo aconseja durante estas fechas adoptar la filosofía del “suma y resta”, esto es, llevara  cabo un balance de calorías en el que guardamos la suma calórica para los días señalados (cenas de empresa, Nochebuena, navidad, etc.) y la resta, con sus correspondientes comidas ligeras, para los que los rodean.

4. El «efecto aperitivo». Aquí va otra triquiñuela, media hora antes de comenzar una comida copiosa, toma algún alimento bajo en calorías para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad y así llegar a la comida principal con menos hambre. Ingerimos menos y damos un respiro al Almax, tan demandado estas fechas.

5. El error: Omitir comidas, tanto el día del evento como en los días que lo preceden o suceden. Esto provocaría más hambre, más ganas de comer, mayor atracón, mayor empacho y mayor todo.

6. «El problema de las comidas navideñas no es el plato principal, sino los entrantes calóricos”. Expliquémonos: si mezclamos alimentos calóricos, con calóricos y de postre añadimos otros aún más acalóricos, introducimos una bomba de relojería en nuestro estómago que nos acompañará en las próximas jornadas. Elige un plato fuerte y acompáñalo de otros más livianos: cambia las croquetas por las gambas a la plancha o los frutos secos por verduras al horno.

7. Los postres y las copas. Respecto a lo primero, controlémonos, no exite otra forma. Y ahora, aprendámonos este dicho que un día pronunció un oráculo o una abuela muy sabia, de tantas que hay, y que nos hará mucho bien: Cerveza y vino, divino. Además de ayudarnos a sobrellevar la resaca si respetamos el orden del dicho a la hora de la ingesta de los mismos, nos permitirá recordar cuáles son las dos bebidas alcohólicas que menos engordan. Todo ello considerando que las bebemos en su forma original, si empezamos a mezclarlas con refrescos carbonatados, MAL, ayudamos a convertir las calorías que estamos tomando en grasa.

8. Compra comida con mesura y que no se llene el ojo antes que la barriga, o estarás comiendo lo mismo (y con el similar grado calórico) durante los siete días posteriores a la fiesta, encadenando una celebración con otra y entrando en un bucle sin control de comilonas.

9. Si consigues llevar a cabo esta filosofía zen de vida, tendrás un buen trecho de los propósitos de Año Nuevo recorridos. Después de unos días, habrás cambiado tus hábitos de alimentación y no verás tan descabellado comenzar a apreciar ciertas actividades deportivas para continuar con la mejora de tu recién estrenado estilo de vida. Si no los has seguido, pues nada, se convertirá en el típico propósito que todos tenemos y nunca cumplimos.

10. No al remordimiento. Si te has dado el atracón durante el mes completo que duran las Navidades (muchos las encuadran desde la cena de empresa hasta el día de Reyes), no hay por qué fustigarse ni llorar ante el espejo. Retoma el paso número tres y pa’lante.

Consejos para proteger el corazón durante las Navidades

Fuente: Despierta Aragón de la Radio de Aragón

Esta Navidad puede ser más complicada para algunas personas, debido a la situación de incertidumbre que se vive por causa de la crisis económica. Tanto psicólogos, como médicos alertan que en estas fechas se eleva el riesgo para el corazón, aumentan el número de infartos de miocardio, se disparan los niveles de colesterol malo y la hipertensión. Son días que nuestra salud sufre algo más por los abusos que realizamos: mala alimentación, alcohol o exceso de alimentos altamente calóricos.

En este programa Despierta Aragón, de la Radio Aragón, intentamos remediar parte de estos problemas, sobretodo los que se refieren a la nutrición. Con la ayuda de Rubén Bravo, experto en nutrición y  portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se detallan 5 pautas que nos ayudarán a proteger el corazón durante las Navidades, en los que destaca el papel de algunos alimentos con poder cardioprotector.

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¿Cuáles son las bebidas que más engordan?

Si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta

Las Provincias

Los refrescos nos engordanUna manera inteligente de eliminar los kilos de más sin someternos a una dieta muy estricta es quitar de nuestros hábitos alimentarios aquellos productos que nos hacen engordar en mayor medida. Eliminar las grasas y azúcares, un exceso de pan u otros hidratos de carbono o sustituir los peores tentempiés por frutas son las opciones más ocurrentes, pero también podemos probar a modificar los hábitos a la hora de elegir qué bebemos.

El alcohol tiene mucha incidencia en aumentar de peso. Esto puede explicarse observando la actividad del hígado: mientras está trabajando para quemar el alcohol que el cuerpo ingiere, no puede quemar las grasas que el proceso del organismo precisa. Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal y una de sus consecuencias es que hace que sintamos más hambre.
 
Por otro lado, si somos aficionados a tomar refrescos edulcorados, notaremos una bajada de peso con solo eliminarlos de nuestra dieta. Los azúcares añadidos significan calorías directas y más aún con los siropes de jarabe de maíz que se usan actualmente en muchas bebidas y cuyos efectos están siendo estudiados como causantes de la obesidad epidémica en Estados Unidos. Según la Asociación Americana del Corazón, los refrescos y otras bebidas con azúcar son la principal fuente de azúcares en las dietas de los estadounidenses.
 
Aunque no hay todavía investigaciones concluyentes al respecto, lo cierto es que existe una posibilidad de que las bebidas bajas en calorías influyan en la subida de peso. Para compensar la falta de azúcar, estas bebidas se basan en edulcorantes artificiales además de contener un exceso de sodio (un 200% más), lo que provoca que se retenga líquido. En consecuencia, además de aumentar peso, esto es un problema para los riñones y el hígado. Por otro lado, aunque los edulcorantes artificiales no sean a priori calóricos, causan unas bacterias en el intestino que interfieren en el metabolismo. Sin embargo, estas bebidas acaban suponiendo un problema para perder peso y para la propia salud solo si se consumen de una manera excesiva.
 
Por otro lado, las bebidas gaseosas colaboran al hecho de que comamos más y, por lo tanto, a que engordemos. Si ingerimos bebidas gaseosas cuando comemos, nos llenamos antes y creemos que estamos llenos cuando simplemente sentimos una falsa sensación de saciedad, pero fácilmente podremos volver a tener hambre al cabo de poco tiempo.
 
A diferencia de las bebidas alcohólicas o gaseosas, el té verde es una excelente opción para tomar en cualquier hora del día. Las catechinas, un ingrediente antioxidante de la bebida, estimulan que el cuerpo queme calorías. Las catechinas también se encuentran presentes en las manzanas y las moras y, aunque no sean adecuados en dietas, también en el chocolate y el vino tinto.

Aconsejan evitar atracones en Navidad y hacer comidas ligeras entre festividades

MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS)

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha ofrecido este viernes una serie de consejos para evitar aumentar de peso durante la fiestas navideñas sin pasar hambre, para lo cual recomienda principalmente hacer comidas ligeras entre los días festivos y evitar «atracones» en fechas señaladas de esta época para mantenerse en el peso.

En declaraciones a Europa Press TV, el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, ha indicado que en estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos y un hombre entre tres y cuatro, aunque ha reconocido que tiene pacientes que han llegado a aumentar entre siete y nueve kilos, por lo que aconseja seguir una serie de «consejos reales», no para adelgazar, sino para no engordar.

«No podemos poner a la gente a dieta en Navidad porque no nos van a hacer caso, entonces hemos intentado coger un poco las inquietudes de los pacientes que vemos a diario y hemos buscado unas reglas que no son muy costosas (…). Uno de los trucos que damos es centrar las navidades en las comidas de empresa, de familia o fin de año, así al final son tres o cuatro (días) y el resto del tiempo nuestro objetivo es bajar kilos», ha explicado.

Por ese motivo aconseja tomarse esta época como una suma y resta de calorías donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los que los rodean. Una dieta un poquito más baja en calorías, equilibrada y que tenga todos los grupos alimenticios, es lo ideal para los días entre festivos, ya que este periodo comienza en el puente de la Constitución y termina el Día de Reyes.

El segundo consejo es poner en marcha lo que Bravo denomina «efecto aperitivo», que consiste en, media hora antes de comenzar una comida copiosa, comer alimentos bajos en calorías, para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad, y así llegar a la comida principal con menos hambre. También ha señalado que un error frecuente es omitir comidas en el día de los eventos.

COMPRAR COMIDA JUSTA

«El problema de las comidas navideñas no es el plato principal sino los entrantes calóricos, así como los postres y las copas de alcohol», ha matizado. Al respecto aconseja reemplazar todo ello por varios menos calóricos, como por ejemplo cambiar las croquetas por gambas a la plancha o los frutos secos típicos de los entrantes, por verdura al horno.

Finalmente el nutricionista ha agregado que las personas que no quieran ver su peso alterado pasada la primera semana de enero, deben tener especial cuidado con los brindis. «Cerveza y (vino) tinto son los que menos engordan; si juntamos un refresco con calorías como un refresco de cola, lo que estamos haciendo es acelerar el proceso de convertir las calorías que estamos tomando en grasa. Esto hace que las copas nos engorden antes», ha señalado.

Además de ello, es necesario comprar la comida justa, ya que se trata de algo positivo no sólo para la salud sino también para el bolsillo; por ello es fundamental calcular los comensales y las raciones evitando así estar durante los dos o tres días posteriores a las celebraciones, recurrir a las ‘sobras’. «Podemos utilizar una economía que nos sirva para ir a alimentos un poquito más baratos, por ejemplo, sustituir un pescado por pavo relleno que se mueve en la mismas calorías pero nos cuesta un poquito menos», ha aconsejado.

«LA NAVIDAD ERA UNA CATÁSTROFE»

Miguel Fernández es un paciente de la clínica IMEO que, preocupado por su problema de obesidad y consecuentemente de salud, decidió recurrir a expertos para perder los kilos que le sobraban. Allí consiguió reducir su peso considerablemente y además cambiar sus hábitos de vida, comiendo sano y comenzando a «apreciar» actividades físicas deportivas.

«Acudí a IMEO con la esperanza de solucionar un problema que desde la infancia me venía atosigando que era mi problema de obesidad; yo pesaba casi 100 kilos, y bueno, vine aquí y me ofrecieron la solución. Me conformaba con quitarme todo ese peso de encima pero la realidad es que terminé aprendiendo a llevar un estilo de vida saludable, a comer bien y hasta a apreciar el deporte», ha confesado Miguel.

El periodo navideño era una «catástrofe» para el paciente, pues en la época previa «estaba deseando» que llegara la festividad «para comer todo lo que no debía», pero luego tenía remordimientos. «Cuando aquello terminaba era horrible porque te mirabas al espejo, la báscula no mentía y todo el mundo te decía: ‘Como te has puesto'», ha indicado.

«Llevo viniendo varios años porque solucioné mi problema pero yo soy una persona con tendencia a engordar, y necesito estar en supervisión. He cambiado todo mi modelo de vida, no sólo he adelgazado sino que he aprendido a mantenerme en un estado de salud favorable (…). Una vez alguien dijo que el deporte y la vida sana son el prozac del siglo XXI, yo apuesto por ello, te cambia la vida para bien, por supuesto que sí», ha sentenciado.

Los días no festivos de Navidad deben realizarse «comidas ligeras» para compensar los excesos de las fiestas

Según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad

MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) –

   El supervisor del departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, ha advertido de que la ingesta excesiva de alcohol y dulces durante las fiestas de Navidad puede hacer que los hombres aumenten su peso entre tres y cuatro kilos de media, mientras que las mujeres consigan entre dos y tres kilos de más. Por este motivo, ha recomendado optar por comidas ligeras los días que no son festivos para compensar la ingesta calórica de los días señalados.  

   «Planteémonos este período como un juego de ‘suma y resta calorías’, donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los días que los rodean», ha señalado Bravo, quien ha afirmado que este hecho compensará los excesos de las comidas y cenas navideñas, «sin privarse de nada».

   De esta manera, ha recomendado que, durante los días intermedios, las personas ingieran proteínas bajas en grasa, como pollo, pescados, fiambres, huevos, lácteos, frutas y verduras de bajo índice glucémico. «Nos dejamos una cantidad escasa de hidrato de carbono únicamente en el desayuno que pueden ser dos biscotes de pan, un puñado de cereales o una tostada», ha añadido.

   Asimismo, ha explicado que los caldos calientes son una «alternativa más que válida» para las cenas, «porque sacian y aportan escasas calorías en el momento donde la ingesta debe ser menor». «Realizando cinco comidas diarias con éstas indicaciones a los que añadimos dos litros de agua diarios, nos ayudará a sobrecompensar las ‘comilonas puntuales'», ha argumentado.

MENÚS NAVIDEÑOS

   Bravo ha reconocido que el «principal problema» de los menús navideños no se centra en el plato principal, sino en los entrantes, los postres y las copas finales. «No es complicado reemplazar los primeros por versiones menos calóricas, sustituyendo croquetas por gambas a la plancha, o los frutos secos por verdura al horno», ha señalado. «En cuanto a los postres y las copas, con evitar reducir el consumo será suficiente», ha añadido.

   «Otro error es omitir comidas en el día de los eventos, cuya única consecuencia es que lleguemos hambrientos a la comida principal. Para compensar ya tenemos los días entre festivos», ha explicado.

   Asimismo, Bravo ha apostado por carnes, pescados y mariscos, acompañados con vegetales. «Como siempre los alimentos deben elaborarse con técnicas culinarias que impliquen poca grasa, como horneado, plancha, asado o cocido, limitando fritos, empanados y rebozados», ha precisado.

   Por último, ha informado de que las bebidas con una mayor graduación alcohólica contienen más calorías. «Nuestra recomendación es sencilla, sustituye o disminuye las copas de bebidas espirituosas por el vino tinto, el cava o la cerveza», ha señalado. «Si te decides por una copa añade bastante hielo y evita mezclarla con refrescos con cafeína», ha apostillado.

Los españoles engordarán una media de 3 kilos por persona estas navidades

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) –

   Estas navidades los españoles engordarán una media de tres kilos por persona, según afirmaron  expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quienes recomiendan compensar los excesos de estas fechas con un aumento en la actividad física y con un seguimiento nutricional correcto.

   Al cabo de cada «comilona» de Navidad o Año Nuevo, se pueden consumir de 2.000 a 3.000 Kilocalorías, el equivalente a dos días de dieta normal y que desemboca en dos kilos de más en la balanza, explicaron desde el IMEO. «Uno de los principales errores que se cometen en las navidades es la de llegar a la comida o a la cena en ayunas», subrayaron.

   «No comer nada durante el día en previsión de un exceso durante la cena, provoca que se llegue con un hambre excesiva y que el autocontrol sobre la comida sea menor. Además, mientras menos azúcar haya en sangre, más se absorben los alimentos y más engordan. Por este motivo, es mejor hacer las comidas regulares durante el día para llegar a la noche con un apetito moderado», comentó la doctora en Biología y especialista en Nutrición y Obesidad del IMEO Alicia Gordillo.

   Asimismo, «aprovechar las sobras de la comida navideña es perjudicial para la salud», según esta experta, ya que «hace que los excesos de la cena anterior se amplifiquen en los días sucesivos». «Una solución sería regalar o congelar estas sobras», apuntó. Beber en exceso y sin justificación «es otro error» propio de estas fechas, señaló Gordillo, que hace que muchas calorías «vacías» se transformen en grasa corporal.

   En este sentido, «los días que rodean cada uno de los banquetes navideños son muy importantes», dijo esta experta. «Si los días previos y posteriores de las fiestas se sigue una dieta baja en calorías, se puede perder el peso cogido con los excesos en un par de días», aseguró.

 UN MENÚ NAVIDEÑO SALUDABLE

   Algunos de los consejos que da el IMEO a la hora de elaborar el menú navideño es intentar evitar consumir pasta, arroces o legumbres «a toda costa», porque son alimentos muy energéticos que el cuerpo no tiene tiempo para metabolizar. «También es mejor no utilizar mantequillas para cocinar y sustituirlas por aceite de oliva que nos aportará ácidos grasos esenciales frente a las grasas saturadas de la mayoría de mantequillas», comentaron.

   En el aperitivo, es aconsejable sustituir patés, salsas y hojaldres por mariscos, embutidos magros o verduras. Mientras que en la comida, el pescado es una «gran alternativa» a las carnes rojas, ya que «es una proteína magra y saludable y contiene omega 3», apuntaron. Además «si se evitan los fritos, se ahorrarán muchas calorías, ya que el producto frito absorbe una elevada cantidad de grasa.

   Se pueden sustituir las patatas fritas por asadas o hervidas, y las salsas que utilizan ingredientes con alto valor calórico (como la nata, la mantequilla y el queso) se pueden evitar «para no añadir más calorías al cuerpo», explicaron los especialistas del IMEO.

    En el postre, el IMEO recomienda que «siempre se utilice mejor el chocolate negro que los clásicos dulces navideños, elaborados a base de frutos secos, azucares, grasas y harina refinada». Y después de cada comida «es bueno finalizar con una infusión de hierbas (tisanas) que ayude a hacer la digestión», argumentaron.

Trucos para no engordar en Navidad

Las comidas familiares en Navidad se alargan con horas

La Navidad es mala época para cuidar la figura. Los turrones, los polvores, las comidas de empresa, las copas y las reuniones familiares pasarán factura a nuestra línea.

Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) calculan que, de media, cada español engordará tres kilos por culpa de los excesos navideños. Y la prueba de fuego llegará el 7 de enero, cuando al ponernos los vaqueros descubramos que la cremallera no cierra o que hemos pasado a un agujero más del cinturón.

Para que nos hagamos una idea, en cada comilona que nos peguemos estas fiestas podemos ingerir de 2.000 a 3.000 kilocalorías, lo que equivale a dos días de dieta normal. Por eso, lo más recomendable es compensar los excesos de estas fechas con un aumento en la actividad física y con un seguimiento nutricional correcto.

En este sentido, es importante evitar las grasas procedentes de la carne, sustituyéndolas por pescado, preferentemente asado al horno o a la plancha. También es recomendable comer frutas y verduras (sin prescindir de la piel), alimentos integrales y legumbres, porque tienen un alto contenido en fibra, que ayuda a no absorber parte de la grasa y el colesterol que se consume en la comida.

No se debe llegar a la mesa con demasiado apetito para evitar atracones. Es mejor hacer comidas intermedias (pero no picotear) a media mañana y en la merienda. Durante la comida navideña, donde el menú es amplio, sírvete una pequeña cantidad de cada plato. Probarás todo pero sin llenarte en exceso.
La Navidad también es una época en la que aumenta el consumo de alcohol porque quien más y quien menos se toma una copita de cava para brindar, pero tampoco te pases porque sus «calorías vacías» acaban transformándose en grasa y acumulándose en alguna parte de tu cuerpo sin avisar…