Consejos para que no se te hinche la tripa

El Mundo, por Gema García Marcos

consejos-para-deshicnchar-la-tripaToma nota de estos consejos para evitar ponerte como un globo tras una comilona de Navidad:

MASTICAR DESPACIO

Si no realizamos un buen trabajo en la boca toda la responsabilidad recaerá en nuestro aparato digestivo. Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más sencillas y saludables que podemos introducir en nuestras vidas, «debemos hacerlo sin prisa y las veces que sean necesarias», asegura Rosa Ordoyo, experta en nutrición Clínicas Dorsia.

COMER CÍTRICOS Y FRUTAS ROJOS

«Ricos en antioxidantes, reducen la resistencia a la insulina que es una de las causas principales de la obesidad abdominal», explica Ordoyo.

EVITAR LAS BEBIDAS CON GAS

Y, en la medida de lo posible, «debemos intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores», aconseja Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

TOMAR INFUSIONES

Es muy recomendable «rematar las comidas con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas y que nos ayuda a aligerar las digestiones», apunta Bravo. Si no la tenemos a manos, siempre podemos recurrir a otras más comunes como «el poleo, la manzanilla o el hinojo», añade el experto en nutrición del IMEO. También, viene muy bien ingerir «enzimas digestivas como complemento alimenticio». De esta forma, mejoraremos «las fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización».

Cinco claves nutricionales para evitar la obesidad masculina

Noticias de Mallorca / Infosalus
fotonoticia_20161204073134_640El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso y más años presenta sobrepeso u obesidad, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

De hecho, desde el Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO) reconocen que, mientras que la obesidad femenina está despiadadamente juzgada y temida –e incluso en las redes sociales hasta circula el término «gordofobia» con este fin–, la obesidad masculina se sigue viéndose como «un mal menor» encriptado en términos exculpatorios, como ‘barriguita cervecera’ o ‘la curva de la felicidad’, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social.

Eufemismos que se encargan de presentar la obesidad del varón dentro de un contexto social de lo más normal, porque los hombres beben más (alcohol), frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y, al mismo tiempo, apenas se someten a dieta.

El problema, según el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, es que «quitando importancia a un problema de salud no hace que se resuelva por sí solo», al tiempor que reconoce que los hombres que visitan sus consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%).

Aunque lo ideal es contar con un nutricionista que supervise nuestra alimentación, los expertos en nutrición de IMEO nos ofrecen cinco claves para seguir un patrón nutricional que haga posible evitar la obesidad masculina:

Aumentar los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

Asegurar el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

No olvidar los alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.

Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (por su incidencia en el riesgo cardiovascular) y aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los encontramos en principalmente en pescados azules, aceites vegetales, nueces, semillas, etc.

Recordar que el ejercicio físico reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular. Su práctica regular ayuda a evitar enfermedades y potencia el bienestar emocional.

Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.

Cómo reducir los efectos del alcohol con ejercicio

El ejercicio regular podría reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la sustancia

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias
el-ejercicio-ayuda-contra-la-resaca_istocklavanguardia-webExiste una larga lista de recetas populares que pretenden contrarrestar los efectos de la resaca. Desde complementos vitamínicos hasta ciertas comidas, son las herramientas que de forma cotidiana intentan minimizar el molesto estado. La cuestión es ¿alguna funciona?

Aunque según una revisión de estudios publicada en el British Journal of Medicine concluía que no existe ningún método efectivo para acabar con ella, un nuevo trabajo parece indicar que puede haber una vía para que su presencia sea lo menos invasiva posible.

Según indica una reciente investigación, sudar la camiseta podría ser el remedio contra la resaca y sus efectos a largo plazo.

Sudar contra el alcohol

El estudio de la Universidad de Sidney ha descubierto que incluso la actividad básica recomendada por semana (unos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada) podría disminuir los efectos nocivos de la ingesta de alcohol.
“La práctica de ejercicio nos puede ayudar a eliminar las toxinas que se han acumulado en el organismo pues aumenta la velocidad de metabolización del alcohol”, apunta Jorge Martín Brañas entrenador personal del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Como comenta el especialista físico, cuando se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo en lugar de las grasas como combustible. La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad.

La mejor rutina anti-resaca

Para obtener beneficios el día después de haberse pasado con las copas no sirven las sesiones extenuantes. “Una sesión suave de cardio en el gimnasio o un paseo andando o en bicicleta al aire libre pueden ser una buena opción, siempre haciendo caso a nuestras sensaciones e hidratándonos muy bien”, recomienda Brañas.
Lo más importante estos días, según subraya Jorge es no sobrepasar la intensidad. “Si mantenemos esta premisa, estas rutinas activarán el metabolismo favoreciendo la eliminación de las sustancias tóxicas que sobran en el organismo”, manifiesta.

Entrenar contrarresta los síntomas

De vuelta a la investigación anterior, los científicos encontraron una relación directa entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por cáncer. Sin embargo, el análisis de los resultados de los más de 36.370 participantes demostró que la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad fue atenuada entre los individuos que cumplían con las recomendaciones de actividad física.
“Hay que destacar una relación dosis-respuesta entre el consumo de alcohol y las muertes por cáncer, es decir, son directamente proporcionales. Pero este no es el caso entre personas físicamente activas”, comenta el autor del estudio Dr. Emmanuel Stamatakis en un comunicado.
Sin embargo, los investigadores alertan: “En ningún caso sugerimos que hacer ejercicio es una licencia para beber más alcohol, ya que el abuso de esta sustancia causa un daño en la salud y la sociedad significativo”, afirma Stamatakis.
Algo en lo que coincide Jorge: “El alcohol no es un buen aliado para nuestra salud ya que su consumo puede estar unido a enfermedades como la cirrosis, cáncer de hígado, deterioro de la función renal, disminución de la función sexual y cardiopatías”.

A veces, mejor descansar

Aunque los beneficios del ejercicio físico quedan constatados cuando se realizan de forma regular, existen ocasiones en las que es mejor dejar la sesión para otro día. Existe una larga lista de consecuencias como la desnutrición, mareos, diarrea y un largo etcétera que requieren sobre todo de reposo.

“Si tenemos síntomas como náuseas, diarrea y vómitos, lo ideal será quedarse en casa tranquilo e hidratarse hasta que desaparezcan”, cuenta Jorge.

Más de 33 millones de personas en la UE sufren de diabetes

En el Día Mundial de la Diabetes, desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recuerdan que los casos de diabetes se han disparado en los últimos 35 años de acuerdo con la OMS. Además, el 52,7% de la población de 18 y más años está por encima del peso considerado como normal. Rubén Bravo, portavoz del IMEO, recalca la importancia de mantener un peso y hábitos saludables para mantener a raya la enfermedad.

Los últimos datos de sobrepeso y obesidad son más que alarmantes y en un futuro pueden disparar los casos de diabetes tipo 2.

  • La mitad de la población europea (51,6%) tiene exceso de peso, según la oficina de estadísticas europea Eurostat.
  • El 52,7% de la población de 18 y más años está por encima del peso considerado como normal, según la última Encuesta Europea de Salud en España, realizada por el Istituto Nacional de Estadísticas.
  • El número de adultos que padecen diabetes se ha cuadruplicado desde 1980 hasta unos 422 millones en el mundo, debido sobre todo a la obesidad, según la OMS.
  • Se estima que en España la incidencia de diabetes en menores de 15 años varía entre 11 y 25 casos por 100.000 habitantes en las diferentes regiones.

Fuente: EsRadio

Estreno del especial Dietas a examen en Antena 3 con Chicote

Antena 3 estrena el lunes, 5 de septiembre, a las 22:30 horas, Dietas a examen, un especial en el que Alberto Chicote, con la ayuda de médicos y expertos en salud y nutrición, comprobará si las dietas más populares en nuestro país son eficaces y si son nocivas para la salud o no.
Antena3

dietasaexamen_chicote-680x382En España, según la OMS, el 23,7% de la población sufre obesidad, es decir, que 11 millones de españoles tienen este problema. Esto explica por qué el 45% de españoles se ha puesto en alguna ocasión a dieta.

El programa analizará científicamente, con la ayuda de los expertos, cada una de las dietas de adelgazamiento más populares en España: la crudivegana, la proteica, la de los días alternos o la paleolítica. ¿Son eficaces?, ¿Ponen en riesgo nuestra salud?, ¿Cómo afecta a nuestros órganos hacer caso de lo que dicen esas dietas? Para comprobarlo, varios voluntarios se someterán al tipo de dieta que ellos mismos han elegido. ¿Lograrán perder los kilos que les sobran? ¿Serán capaces de aguantar los estrictos regímenes que van a seguir?

Chicote, también a dieta

El propio Alberto Chicote ha decidido también ponerse a dieta y con la ayuda de Clotilde Vázquez, Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), intentará perder peso y mejorar su salud. ¿Lo logrará?

Las dietas que se someterán a examen:

– Dieta proteica: Se basa en la ingesta masiva de proteínas, eliminando de nuestra alimentación las fuentes de fibra y carbohidratos. Con ello se pretende que el cuerpo utilice otra energía alternativa a la glucosa y consuma las reservas de grasa del organismo.

– Dieta crudivegana: Este tipo de alimentación se centra en el consumo de frutas y verduras crudas o cocinadas a baja temperatura eliminando grupos alimenticios completos como: carnes, pescados o lácteos. Los crudiveganos piensan que los alimentos pierden sus propiedades nutritivas al ser cocinados.

– Dieta paleolítica: Elimina de nuestra alimentación todos los alimentos procesados y nos remite a las pautas alimenticias de los primeros hombres. Su premisa es que nuestro cuerpo no ha tenido tiempo de adaptarse a los cambios vertiginosos de la sociedad y a los nuevos alimentos que han surgido desde el inicio de la agricultura y la ganadería, que surgieron a partir del neolítico.

– Dieta de días alternos: Divide las pautas alimentarias de la semana en tres tipos de días: días de régimen, en los que se consume poca cantidad de calorías; días depurativos, con una dieta muy ligera a base de caldos depurativos y zumos y días sociales, en los que se puede comer, prácticamente, de todo. Los creadores de esta dieta argumentan que así se compensa la ingesta de calorías y se evita la monotonía, que a veces nos lleva a abandonar los regímenes.

Dieta mediterránea por intercambios de alimentos: Es la dieta que va a seguir Chicote. Está basada en el patrón de alimentación mediterráneo, limitando las calorías que ingerirá cada día y complementando la dieta con el ejercicio físico. Es muy sencilla de seguir, es una dieta clásica que utiliza todos los productos generados por la agricultura y la ganadería de países mediterráneos, como es España. Con ella se ingieren cada día las cantidades diarias recomendadas de cada grupo de alimentación, sin excluir ninguno de ellos y utilizando el aceite de oliva en la cocina y aderezos.

Los expertos más destacados que ayudarán a Alberto Chicote a comprobar la eficacia de las dietas serán Clotilde Vázquez (Jefa del Servicio Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), Ángela Candelas (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Nieves Palacios (Jefa Endocrinología y Nutrición Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte), Irene Bretón (Especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), Álvaro Campillo (Cirujano digestivo en el Hospital Morales Meseguer de Murcia y experto en dieta proteica), Ana Prieto (Dietista-nutricionista de la Fundación Jiménez Díaz), Cristina Santiago (Nutricionista vegana), Cristina Muñoz (Coach en salud), Estefanía Ramo (Nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad), Paris Fernández (Médico especialista de familia y evolutiva. Experto en dieta paleolítica) y Magda Carlos (Médico nutricionista en el departamento de nutrición de la Clínica Eugin de Barcelona).

Informe de obesidad en los Estado Unidos 2015

State of Obesity
TLMD-obesidad-shutterstockEste jueves se dieron a conocer los datos del informe anual de obesidad en Estados Unidos.
Una de cada cinco persona, un 20%, sufren de obesidad en el país.
Los estados con más obesidad son Luisiana, Alabama y Mississippi con más del 30% de la población con obesidad.
Colorado es el que menos obesidad tiene.
Más información sobre la metodología aquí: http://stateofobesity.org/methodology/

Así es el mapa de obesidad en Estados Unidos en 2015

Indices de obesidad en EEUU 2015

Los 15 estados de EEUU con más obesidad 2015Los estados con más obesidad en EEUU_1Los estados con más obesidad en EEUU 2015_2obesidad en EEUU 2015

Cómo compensar los excesos del ‘todo incluido’

Ingerir frutas y verduras depurativas, abundante agua y comer cinco veces al día son algunas de las claves aportadas por la nutricionista dietista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Andrea Marqués, para compensar los excesos de las vacaciones con el ‘todo incluido’.

Noticias de la Información

fotonoticia_20160804134243_640«Generalmente, en esta época del año es habitual descuidar nuestros buenos hábitos y alimentación, sobre todo en el caso de los grandes ‘resorts’ y cruceros que atraen los veraneantes con sus abundantes ‘buffets’ y menús ‘todo incluido’. Sin embargo, cuando se regresa a la rutina, se intenta perder rápidamente el peso ganado», ha explicado el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

En este sentido, la doctora Marqués ha aconsejado elegir los platos menos calóricos en el ‘buffet’ libre, dando preferencia a las ensaladas y sopas frías, tomar agua en lugar de bebidas alcohólicas o refrescos e incorporar al menú, junto al pescado a la brasa, una piña colada, espárragos blancos o un ‘crudité’ de apio y pepino.

Asimismo, la experta ha subrayado la importancia de practicar ejercicio físico; y hacer cenas ligeras a base de sopas frías, ensaladas o pescado.

PAUTAS SI TE ALOJAS EN UNA CARA RURAL

Por otra parte, muchas familias con niños optan por alojarse en un apartamento o casa rural durante sus vacaciones, por lo que los expertos han recomendado a los padres hacer desayunos ricos y nutritivos que incluyan, al menos, un cereal integral, un lácteo, una proteína magra, una grasa saludable y una fruta de temporada como melón, sandía, albaricoques, cerezas o melocotón.

Aprovechar las frutas y verduras de temporada; establecer unos horarios de comidas y emplearlos como un momento familiar, para comer sin prisa y cuidar sus digestiones; esperar al menos entre media hora y una hora después de terminar de comer; y fomentar la merienda, son otros de los consejos aportados por los nutricionistas de IMEO.

«Durante el verano debemos tratar de mantener una dieta variada rica en frutas y verduras frescas, pescados, carnes magras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva. A pesar de las frecuentes salidas y comidas fuera de casa, es importante acostumbrarnos a no improvisar y elaborar semanalmente una lista de compra, dejando que los menores aporten también sus gustos y preferencias para que posteriormente se impliquen tanto en la compra como en la preparación de los platos saludables», han zanjado.

Próximo objetivo: llegar al final del verano sin un kilo de más

Un «semáforo nutricional» creado por los expertos del IMEO nos ayudará a gestionar los excesos en situaciones de máxima tentación, como terrazas, playa o en los días de salida a la montaña

Opciones saludables para un día de salidaParece que en verano también se toman vacaciones nuestros hábitos saludables. Lejos de la rutina y las obligaciones, realizamos más comidas fuera de casa, cenas muy tardías y entre tapas y copas soltamos las riendas de un estilo de vida que difiere bastante de lo saludable. En consecuencia, tenemos una ingesta abusiva de grasas, azúcares y alcohol que al final del verano nos puede pasar factura hasta 3 kilos de más.
Por esta razón, el equipo de nutricionistas dietistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad encabezado por Estefanía Ramo y Carmen Escalada, han configurado unas pautas que funcionan a modo de semáforo nutricional que nos ayudará a mantener los kilos de más ‘a raya’ y nos orientará qué beber y comer en terrazas, playa o cuando tenemos una salida s la montaña, por ejemplo.
«Si nos familiarizamos con la información correspondiente de cada color e imagen, podríamos elegir con más facilidad las opciones gastronómicas más favorables, y saber distinguirlas de otras, indicadas para un consumo moderado u ocasional», apunta Rubén Bravo, portavoz del IMEO.
En este sentido, la luz verde nos marcaría las opciones más saludables que podemos tomar a diario y se refiere a bebidas y comidas que aportan menos de 100 Kcal por cada 100gr.
El color amarillo correspondería a las opciones moderadas que podemos tomar en cierta medida sin abusar, que contienen entre 100 y 200 Kcal por cada 100gr de ración.
El rojo estaría reservado para consumo ocasional y nos alerta sobre aquellas bebidas y comidas que más engordan por aportar más de 200Kcal por cada 100gr.

Qué pedir en una terraza para no engordar

Opciones ocasionales en terraza, >200kcal/100g

Semaforo nutricioinal terraza IMEOBebidas alcohólicas de alta graduación combinadas con refrescos azucarados.
Patatas fritas, alioli o bravas; chips, frutos secos fritos o garrapiñados, cortezas, croquetas, empanadillas, tortilla de patata, rabas o calamares empanadas y fritas, alitas fritas con salsas, cazón en adobo, quesos curados o en aceite, huevos fritos rotos con jamón, chistorra, tortas de pan con embutido como chorizo o salchichón.

Opciones moderadas en terraza, 100-200kcal/100g

Refrescos normales o similares, algunas cervezas negras o de graduación superior.
Tapas de sardinas asadas o en salsa de tomate, boquerones en vinagre, jamón ibérico, salpicón de marisco, mejillones en escabeche, aceitunas, gambas cocidas o a la plancha, sepia rehogada con ajo y perejil, champiñones al ajillo o setas salteadas con jamón.

Opciones diarias en terraza, <100kcal/100g

Agua, infusiones, café con leche desnatada, horchata, zumo de fruta natural, zumo de tomate con pimienta, refrescos light o zero, cerveza (light, rubia o sin alcohol), tinto sólo o con gaseosa 0%, vino blanco.
Banderillas de encurtidos (cebolleta, pepinillo o berenjena), mejillones o berberechos al natural, gambas cocidas o a la plancha, o pulpo con pimentón.

Qué comer en la playa para no engordar

Semaforo nutricional playa IMEOOpciones ocasionales en playa,
>200kcal/100g

Batidos azucarados y helados industriales.
Bocadillo de tortilla de patata o embutido tipo chorizo o salchichón, hamburguesa completa, perrito caliente, bollería, galletas de chocolate, patatas fritas, frutos secos (fritos, garrapiñados, salados), fuet.
Ensalada de pasta y salsa rosa, humus con crudités de pan tostado, ensaladilla rusa, empanadas, filetes de ternera empanados, frituras de pescado.

Opciones moderadas en playa, 100-200kcal/100g

Refrescos normales o similares, algunas cervezas negras o de graduación superior.
Bocadillo pequeño de pavo, jamón york o serrano con tomate.
Salmorejo (con pan), latas de conservas escurridas (sardinas, atún, caballa, mejillones, berberechos), boquerones en vinagre, brochetas de pollo con verduras.
Ensalada de pimientos asados con atún, tipo Cesar, campera o mediterránea.

Opciones diarias en playa, <100kcal/100g

Agua, refrescos light o zero, cerveza (light, rubia o sin alcohol), horchata, zumo de fruta natural, tinto de verano, zumo de tomate con pimienta, gazpacho, yogur desnatado.
Fruta de temporada (sandía, melón, melocotón, cerezas) en brochetas o macedonia, tortitas de arroz, barritas de cereales light, quesos light, jamón york o fiambre de pavo, banderillas de encurtidos (cebolleta, pepinillo o berenjena), mejillones o berberechos al natural.

Qué llevar en los días de salida a la montaña o al campo

Semaforo nutricional montaña IMEOOpciones ocasionales para salidas, >200kcal/100g

Bebidas alcohólicas de alta graduación combinadas con refrescos azucarados.
Helados cremosos de palo o bola; snacks como patatas fritas o cortezas; frutos secos.
Bocadillos de embutidos más grasos (salchichón, chorizo) o también morcilla, tortilla de patata, filetes empanados; frituras variadas de pescados, calamares, rabas, chopitos, cazón, patatas bravas, alioli, oreja, tortilla de patata, chorizo, morcilla.

Opciones moderadas para salidas, 100-200kcal/100g

Zumo natural recién exprimido (la vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas), refrescos con y sin burbujas azucarados, tinto de verano con limón.
Jamón ibérico, aceitunas, pulpo a la vinagreta, boquerones en vinagre, sardinas a la plancha o sepia con ajo y perejil, mejillones en escabeche.
Ensalada mixta (lechuga, tomate, atún, huevo cocido, aceite de oliva y vinagre).

Opciones diarias para salidas, <100kcal/100g

Agua con gas o mineral, refrescos light o zero, cerveza sin alcohol o rubia (sola o con gaseosa 0%), tinto de verano con gaseosa 0%, agua de sabores edulcorada, café con hielo, café con leche desnatada, infusiones sin teína.
Fruta fresca, barritas de cereales (de menos de 100 Kcal), banderillas, encurtidos (pepinillos, cebolletas), mejillones o almejas al vapor, berberechos al natural, pulpo con pimentón, gambas cocidas o a la plancha.

Orinoterapia, una vieja práctica

El País, por Olga Fernández Castro
dieta de la orina, foto El PaísBeber orina, aplicarla sobre la piel o inyectarla es una práctica con adeptos, incluso existe un Congreso de Uroterapia. «Se está extendiendo entre la población latinoamericana y sus raíces se remontan a los aztecas y los incas. Los que la siguen dicen utilizarla para depurar el organismo y obtener nutrientes: proteínas, minerales y vitaminas. Pero no existen estudios científicos que corroboren esto y, además, implica riesgos, porque en la orina se concentran muchos residuos y sustancias tóxicas para el organismo, por eso la eliminamos», explica Carmen Escalada, nutricionista clínica en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, en Madrid. Los medios de comunicación sí han recogido desenlaces fatales por el uso de la orinoterapia, como el sucedido en Bolivia, donde murió una joven por una infección generalizada tras una inyección de orina. Otro de sus usos es la aplicación sobre la piel para otorgarle suavidad, una práctica basada en un componente de la orina, la urea, que ha demostrado efectividad en la piel seca. Sin embargo, tal y como recomienda Carmen Escalada, existen maneras más asépticas de utilizar la urea: por ejemplo, en cremas. «Si se utiliza la orina sobre la piel y hay heridas, se pueden infectar», concluye.