El dulce navideño que menos engorda es este

Aprende a distinguir entre mazapanes, peladillas, turrón, mantecados o polvorones en función de su carga calórica y sus nutrientes

AS, por Estefanía Grijota

1482239230_978440_1482241269_noticia_normalEstamos en la época del año en la que tanto comidas como cenas destacan por su suntuosidad. Las sobremesas tienden a alargarse hasta el momento del café, que viene acompañado de los típicos dulces navideños: turrones, mantecados, polvorones, mazapanes, peladillas, hojaldrinas… Llega la hora de elegir qué degustar y, aunque, en principio, esto no debería suponer un problema, puede que si eres de los que se cuidan, no quieras saltarte la dieta por muchas bandejas de polvorones que pasen por delante te tus ojos. Entonces, ¿por cuál de todos decantarse? La Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) recoge un análisis exhaustivo de la cantidad de grasas, hidratos de carbono y nutrientes de la composición de cada uno.

1. Turrones

El turrón es uno de los dulces más típicos en Navidad, sobre todo el duro y el blando. El Consejo Regulador del Turrón de Jijona hace esta distinción entre los de calidad suprema, la más alta:  deben tener un 60% de almendra como mínimo en el turrón de Alicante (el conocido como “duro”) y un 64% en el de Jijona (el “blando”). Lo positivo de este dulce es que no contiene grasas de origen animal como el polvorón; sin embargo es hipercalórico y, además, presenta un alto contenido en azúcar y miel. Por cada 100 gramos de producto, el contenido energético es de 533 kcal aproximadamente, con 31 g de grasas y 46 g de hidratos de carbono. Pese a todo, el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad (IOB), destaca lo positivo del turrón: “Contiene una gran fuente de vitamina E, la cual favorece la circulación”, comenta.

2. Mantecados y polvorones

La manteca, ingrediente estrella del mantecado, contiene casi un 100% de grasa, y el polvorón, un 55% del mismo componente: con ese dato la decisión entre estos dos dulces ya estaría tomada. Andrea Marqués, nutricionista experta en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), especifica que aunque al polvorón se le añade una cantidad extra de azúcar, siempre es más ligero que el mantecado. “Este lleva más grasa y el polvorón más harina y no se debe olvidar que, además, la grasa de la manteca de cerdo es una grasa saturada. Son muy calóricos (500 Kcal/100 g)”, explica.

A pesar de sus altos índices de calorías, la experta destaca sus beneficios. “Son dulces elaborados a base de manteca de cerdo, que es baja en sodio y azúcar, harina, que es rica en vitamina E, fibra, zinc, vitaminas del complejo B y fósforo, azúcar y aceite de oliva, rico en vitaminas A, D, E, K”, matiza. En concreto el zinc es importante para crear las moléculas que componen el sistema inmunitario y por su papel antioxidante. También es fundamental para la formación y la estructura de la piel.

3. Mazapanes y peladillas

Los mazapanes son una mezcla de almendras, patata y azúcar. Y aunque existen mazapanes sin almendras, los clásicos poseen más proteínas y fibra que los mantecados, por lo que a pesar de la cantidad de azúcares que contienen, resultan más saludables que estos. Por cada 100 g de producto el contenido energético es de 500 kcal aproximadamente, siendo la composición en grasas de 25 gramod e hidratos de carbono 59 g, de los cuales azúcares sencillos contienen 49 g.

Las peladillas se fabrican a base de almendras confitadas con azúcar. Como tienen un alto contenido en azúcar, también son bastante calóricas (150 Kcal) pero es cierto que nunca tomamos más de una ración de 30 gramos. “Entre sus micronutrientes podemos destacar el calcio, el magnesio o la vitamina E, presentes en el fruto seco”, expone Caballero. El calcio está relacionado con la función de los huesos, los músculos y los dientes, así como con la función nerviosa, la contracción muscular y la coagulación sanguínea.

4. Hojaldrinas

Los ingredientes principales de las hojaldrinas son de nuevo, la grasa —que puede ser manteca de cerdo o mantequilla— y la harina de trigo. Además, contienen mucho azúcar. Sus propiedades nutricionales son similares a las de los mantecados y polvorones: contienen grasa saturada y aportan también unas 500 Kcal/100 g, por lo que a la hora de escoger un dulce lo más acertado sería decantarse por los mazapanes y las peladillas. “Su valor calórico es un poco menor que en el resto de los dulces navideños y al no contener grasa como ingrediente base evitaremos las grasas saturadas que contienen el resto de dulces”, concluye la nutricionista.

Pierde 80 kilos y se casa con su entrenador personal

“Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”

goirda-kwdc-u201923954402knh-575x323idealSara Magnusson Backström llegó a pesar 146 kilos tras dar a luz. Esta sueca de Gotemburgo se convirtió en madre a los 19 años y desde entonces no paró de comer comida rápida. En total, 20 años de excesos que la llevaron a sufrir problemas de salud por su evidente sobrepeso.

Según recoge el Daily Mail, Sara decidió cambiar de vida cuando, junto a su antigui novio, fueron a comprar muebles para el jardín. “Me fui a sentar en una silla y se rompió. Fue muy humillante y me devastó. Fue en ese momento cuando decidí que tenía que hacer algo con mi peso”, recuerda.

Entonces contrató a Fredrik Magnusson, un entrenador personal que durante diez meses la instruyó tres veces por semana. El roce hizo el cariño y entre ambos surgió el amor. Después de perder casi 80 kilos, Sara y Fredrik contrajeron matrimonio.

Hoy en día, Sara sigue ejercitándose duramente y comparte sus logros en Instagram, donde es una celebridad.

Recetas sanas para compensar los excesos navideños

Sevilla Actualidad, por Almudena Cerquera

Uno de las claves para no engordar en Navidad es la de compensar los días de excesos con comidas más ligeras, por ello en este artículo hablaremos de recetas ligeras que podéis preparar en esos días que no tenéis ningún evento, y así restar calorías después tantos días de sumarlas.

  1. Crema de Verduras: 2 puerros, 1 rama de apio, 1 patata, 2 zanahorias, 1 manojo de acelgas, 1 calabacín , caldo de verduras, comino, sal y pimienta. Se trata de una receta sana y deliciosa que nos aportará muy pocas calorías pero una buena cantidad de fibra que nos ayudará a saciarnos, además de ayudarnos a ir al baño. Podríamos acompañar este delicioso puré con un poco de pechuga de pollo a la plancha o algún tipo de pescado blanco a la plancha.
  2. Ensalada de lentejas y naranjas: Media taza de lentejas cocidas, una naranja pelada, media cebolla, un trozo de pimiento rojo, hojas de espinacas, media cucharada de aceite de oliva, una cucharada de zumo de limón, una cucharada de zumo de naranja, sal, pimienta y perejil picado. Esta ensalada te aportará proteínas, minerales varios, fibra y vitaminas.
  3. Revuelto de champiñones con verduras: 4 huevos, 100g de espinacas, 100g de champiñones, 1 zanahoria, 1/2 cebolla, 2 dientes de ajo, aceite de oliva. Podría ser un almuerzo o cena muy bajo en calorías que te aporta fibra, vitaminas, minerales y proteínas por lo que resulta bastante saciante.
  4. Espagueti de calabacín con espinacas y queso parmesano: Calabacín cortado en tiras, 100 g de espinacas, ajo y queso parmesano al gusto. No se trata de pasta, si no de calabacines cortados en tiras a modo de espaguetis, que debemos sofreír con un poco de ajo picado hasta que todo esté perfectamente cocinado, después le añadiremos queso parmesano rallado y un chorrito de aceite de oliva. Podremos disfrutar de un plato sano y original sin sumar calorías.
  5. Cóctel de endivias y gulas: Es muy sencillo, se trata de rellenar cada una de las hojas de endivias con gulas al ajillo, y si te apetece podrías mezclarlo además con un poco de queso light, una receta realmente ligera y deliciosa.
  6. Medallones de pechuga de pollo con salsa de mandarina: 600g de medallones de pechuga de pollo, especias al gusto (pimienta, cayena, perejil, etc…), sal.  Ingredientes salsa mandarina: 100 ml salsa mandarina, ralladura de mandarina, 1 cucharada de salsa de soja, 1 cucharada de miel, 1 cucharada de maizena. Se trata de un plato sano y equilibrado en el que combinamos las propiedades de la carne blanca con los beneficios de la fruta y las verduras.
  7. Salteado oriental de verduras: media cebolla, 1 pimiento verde, col china o repollo,4 ó 5 setas shi-take, 100 g de jamón serrano en taquitos, 100g de coliflor hervida, 1 cucharada de aceite de sésamo. Se cocina en un wow o sartén a fuego vivo y dejaremos que las verduras queden al dente conservaremos ese punto crujiente tan bueno en este tipo de recetas. En este caso podéis cambiar el tipo de verduras, ya que cada una de ellas os puede aportar unos beneficios u otros, pero todas tendrán la propiedad de aportar vitaminas y minerales además de fibra que nos ayudará a saciarnos.

Espero que todas estas recetas os ayuden a tener una Navidad más sana y equilibrada, es mejor dejar los dulces para los días claves, y preparando recetas ligeras los días que no tengamos eventos conseguiremos llegar al 7 de enero sin haber puesto peso.

Así se trata la obesidad a través del deporte

Además de la disminución de peso y de grasa, la actividad física mejora, entre otros, los factores de riesgo cardiovascular

El Norte de Castilla, por Javier García Rioja

gym_xoptimizadax-k2uc-u21836680367mlf-575x323norte%20castillaEl sobrepeso y la obesidad son definidas por un índice de masa corporal (IMC) de 25-29,9 y mayor de 30 respectivamente. Se caracterizan por la acumulación de niveles excesivos de grasa corporal y contribuye a las enfermedades cardiacas, hipertensión, diabetes y algunos cánceres, así como dificultades psicosociales y económicas.

El tratamiento del sobrepeso y la obesidad mediante la actividad física es una importante iniciativa, ya que numerosos estudios han mostrado los efectos beneficiosos en la disminución del peso y la masa grasa en individuos con sobrepeso y obesidad. Estos efectos incluyen una mejora en los factores de riesgo cardiovasculares, tales como descenso en la presión arterial, descenso del LDL (colesterol malo), aumento del HDL (colesterol bueno), descenso de los TG (trigilicéridos) y una mejora de la tolerancia a la glucosa, entre otros.

Todo esto unido a una alimentación variada y saludable, será la base fundamental para abordar este tipo de problemas y encaminarnos hacia modelos de vida saludables.

¿Que consideraciones básicas tenemos que tener en cuenta si tenemos sobrepeso u obesidad y decidimos a comenzar con un programa de entrenamiento?

1. Realizar un chequeo médico previo para conocer posibles factores de riesgo que se puedan tener de cara al ejercicio, con el fin de saber que es lo que se debe y no se debe hacer en cada caso, conociendo posibles contraindicaciones médicas a tener en cuenta a la hora de diseñar un programa de entrenamiento de calidad y adaptado a la persona que lo va a ejecutar

2. Realizar actividades físicas que aumenten el gasto calórico, predominantemente ejercicios cardiovasculares, ya que van a ser el pilar fundamental para incrementar nuestro gasto calórico. Es ideal combinarlos con entrenamiento de fuerza (con pesas), lo cual puede aumentar notablemente la quema de calorías tras el ejercicio y nos ayudará a mantener nuestra masa muscular activa y sana y de esta manera encaminarnos a la reducción del peso graso, siempre con una buena progresión y adaptación del entrenamiento en función del nivel de forma física y dependiendo del caso con el que estemos trabajando. (Ejemplo: Ante el mismo objetivo, que en este caso es la pérdida de peso, no será lo mismo el entrenamiento para una persona que haya practicado deporte durante 6 años que para una persona que nunca ha hecho ejercicio).

3. No realizar actividades que supongan impacto en las articulaciones (correr, saltar…), al menos al principio, ya que nuestras articulaciones no están preparadas para soportar el exceso de peso, por tanto repercutirá en nuestra salud articular. Soportar nuestro peso en ciertas acciones (las que llamamos de impacto) no es lo ideal y posiblemente no va a ser saludable para nuestro cuerpo cuando hablamos de personas con sobrepeso u obesidad.

4. Llevar una alimentación que suponga un balance calórico negativo, es decir que gastemos más calorías de las que ingerimos, llevando una alimentación completa pero con una evidente restricción calórica.

¿Cuanta es la cantidad necesaria de ejercicio físico para una reducción del peso corporal?

Tenemos que diferenciar entre pérdida de peso (donde no distinguimos de dónde viene esa pérdida) y pérdida de peso graso (donde la reducción del peso es proveniente de la grasa).

Lo más saludable es encaminarnos a una disminución del peso graso conservando la masa muscular.

-Importancia de la frecuencia de entrenamiento: Es importante realizar actividad física de manera regular durante la semana, al menos 3 días por semana, aunque muchos expertos recomiendan una frecuencia de 4 o 5 días incluso. Esto es fundamental para mantener un balance calórico negativo día a día, y progresivamente ir bajando de peso.

¿Cuál es mi recomendación?

Acude a un buen profesional de la actividad física, profesional médico y profesional en nutrición, ya que el trabajo conjunto de ambos facilitarán el progreso hacia la pérdida de peso.

Además tus resultados serán mayores que si realizas actividad física por tu cuenta y sin saber porqué lo haces, ya que personas profesionales y cualificadas te ayudarán a encaminarte de la manera más segura y saludable hacia tu objetivo, en este caso, la bajada de peso.

La bollería, culpable de la obesidad infantil en aumento en España

Y los malos hábitos, como no desayunar

En pocas décadas nuestro país ha pasado de la escasez a la sobrealimentación. Un nuevo estudio vuelve a poner de manifiesto los problemas de la bollería industrial

El Confidencial

imagen-sin-tituloLos ‘desayunos saludables’ en los colegios han cambiado a mejor la rutina de millones de niños españoles y ya no es habitual que consuman bollos en horario escolar. La medida es importante, dado que la obesidad es una auténtica epidemia de los países desarrollados. En el nuestro la prevalencia es preocupante: un 26,2% de los niños entre seis y nueve años tiene sobrepeso y el 18,3% son obesos, si usamos los estándares de crecimiento de la OMS. Sin embargo, no es la franja más problemática. A partir de 7 años, el problema aumenta considerablemente.

Uno de los motivos puede ser el poco tiempo que los adultos tienen para encargarse de comprar y cocinar, con padre y madre trabajando a jornada completa en muchos casos. Las familias uniparentales o de padres separados, cada vez más frecuentes, complican también el presupuesto para comida, y ayudan a caer en círculos viciosos. Superados y con miedo a no satisfacer las necesidades de los hijos, los padres tienen problemas para negarles un capricho dulce o un premio en forma de aperitivo aceitoso en el rato en que sí disfrutan de su compañía.

Desayunar bollos

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la Estrategia Naos (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), coordinada por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), ha presentado el estudio Aladino para vigilar el “crecimiento, alimentación, actividad física, desarrollo infantil y obesidad” en 2015, y la industria de la bollería sale muy mal parada.

Para recabar los datos han contado con la colaboración de administraciones públicas de educación y sanidad de las comunidades autónomas, colegios, directores y profesores, asociaciones de padres y familias, y han usado datos de 10.899 niños en total. Han comprobado que, tras muchos años de tendencia creciente (más prevalencia de la obesidad cada vez), la situación empieza a invertirse en el rango de los seis a los nueve años de edad, como se ha observado en otros países.

Estas edades son críticas, y se presta especial atención a ellas porque, como puso de manifiesto la iniciativa COSI (“WHO European Childhood Obesity Surveillance Iniciative”), a la que España se adhirió desde el principio, en esta etapa los posibles cambios debidos a la pubertad son mínimos, de forma que los datos son más útiles para buscar patrones generales y valorar cómo intervenir para prevenir la obesidad y educar en los mejores hábitos de vida para su futuro.

Se han tenido en cuenta peso y medidas, respuestas a cuestionarios en colegios y casas y se ha hecho un análisis estadístico, teniendo en cuenta también datos de los niños nada más nacer y de su primer año de vida. Las medidas a favor de la lactancia materna, con formación en hospitales, talleres públicos y sobre todo el consejo directo de matronas y pediatras, han hecho que sean ya un 76% de familias del estudio las que indican que el niño recibió este tipo de alimentación, la más recomendada en los primeros meses de vida.

solo-de-vez-en-cuando-istockAunque la mejora de este año en la prevalencia de obesidad infantil es una buena noticia, hay que seguir trabajando sobre todo en estas claves, que estadísticamente están relacionadas con mayor peligro:

  • Malos hábitos de alimentación.
  • Falta de ejercicio físico.
  • No desayunar a diario. El 15,5% de los niños consultados respondieron que habían tomado solo agua, leche o zumo. Además, aún son una pequeña minoría los que toman fruta o zumo natural a primera hora: un 8,4%. Un 6,4% tomaron otros alimentos, como huevos o jamón, mientras que un 12,3% comieron bollería.
  • Tener televisión, ordenador o videojuegos en su habitación.
  • Usar estos dispositivos más de dos horas diarias.
  • Dormir poco.
  • Bajo nivel de ingresos familiares.
  • Bajo nivel educativo de padres y madres.

En un estudio de octubre de este mismo año, la OMS concluyó que los refrescos azucarados son la primera causa de obesidad infantil. Entre las recomendaciones de la organización internacional estaba aumentar los impuestos a estos productos. El estudio Aladino viene a negar la importancia de ese factor en nuestro país: según estos nuevos datos los niños no consumen refrescos azucarados a diario.

Muchos padres solo dan a sus hijos refrescos en cumpleaños y fechas especiales, pero les ofrecen bollería para merendar de forma habitual o galletas para desayunar cada mañana.

El 53% de los niños encuestados dijo que no los tomaban nunca; el 31% lo hacía una vez a la semana o menos; el 12,1% entre uno y tres días; y solo un minúsculo 0,8% lo hacía cada día. En cambio, las galletas, pasteles, donuts o bollos son consumidos a diario por un 7,8% de los niños y hasta un 39% lo hace entre una y tres veces por semana.

Estas cifras convierten a la bollería en lo segundo que los niños toman más frecuentemente, solo después de frutas frescas, verduras o lácteos. El pescado, recomendado en mucha mayor medida por los nutricionistas, lo consumen menos. Los niños que toman pescado a diario son solo un 5%.

También es significativo el número de niños que nunca han tomado bollería. Son realmente muy pocos, solo el 8,7%, aunque es aún menor (4,7%) el de los que nunca han probado pizzas, patatas fritas o hamburguesas. ¿Y los refrescos azucarados? Más de la mitad de los niños del estudio no los han tomado nunca, un 53%.

Siete de cada diez adultos en México padecen obesidad o sobrepeso

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016 revela que la mitad de los mexicanos no se alimentan saludablemente por la falta de dinero

El País
1481911534_429982_1481915251_noticia_normal_recorte1El 72,5% de los adultos mexicanos y el 36,3% de los adolescentes tiene sobrepeso u obesidad, pese a la Estrategia Nacional para prevenir estos padecimientos implementada desde 2013 que busca generar hábitos de consumo saludables y promueve la realización de actividad física. Los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutriciòn 2016 hecha por el Gobierno federal revela que la mitad de los mexicanos no se alimentan saludablemente por la falta de dinero para comprar frutas y verduras. Además una cuarta parte de la población padece hipertensión.

México ocupa el segundo lugar en prevalencia de obesidad entre los paìses miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). La lista la ecabeza Estados Unidos. Además la OCDE ubica a México en el primer lugar en la prevalencia de diabetes mellitus en la población de entre 20 y 79 años, superando a EE UU. En 15 años los decesos por diabetes se incrementaron considerablemente. Mientras que en 1980 unas 14.500 personas murieron a causa de este padecimiento, en 2015 los fallecimientos registrados fueron 98.450, según datos de la Secretaría de Salud del Gobierno mexicano.

El sobrepeso y la obesidad es más alto en el sexo femenino. El 75,6% de las mujeres adultas tiene uno de estos dos problemas, mientras que en los hombres la prevalencia es del 69,4%. En el caso de las adolescentes cuatro de cada diez jóvenes tienen sobrepeso u obesidad, mientras que en las niñas la incidencia es de 32,8%. Por tipo de localidad, la población con obesidad es 16,8% mayor en las localidades urbanas que en las rurales. Al categorizar por regiones, la obesidad es mayor en los habitantes del norte. Pese a que los niveles de obesidad van en aumento, el 61,3% de la población adulta considera que su alimentación es saludable y el 67.3% se visualiza como físicamente activo.

La encuesta, que se realiza desde 1986, busca generar información del perfil epidemiológico del país. El documento destaca que los efectos de la obesidad en el aumento de casos de diabetes y otras enfermedades crónicas genera presión sobre los sistemas de salud. “En respuesta al crecimiento en las prevalencias del sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles se han implementado una serie de estrategias para controlar y prevenir que estos padecimientos sigan en aumento. Una de ellas es el etiquetado frontal de alimentos, obligatorio y vigente a partir de 2014, que tiene como objetivo ayudar a la población en la elección de productos saludables”, se señala en los resultados de la encuesta.

Datos de la OCDE detallan que una persona con sobrepeso gasta 25% más en servicios de salud, gana 18% menos que el resto de la población sana y presenta ausentismo laboral. En México, el costo directo anual en atención médica para el sistema público de salud por enfermedades vinculadas con la obesidad se estimó en 42.000 millones de pesos para 2008. El costo indirecto por pérdida de productividad se estimó para ese mismo año en 25.000 millones de pesos. En 2017 se considera que el costo directo fluctúe entre 78.000 y 101.000 millones de pesos si no se aplican intervenciones preventivas efectivas.

En 2013 se lanzó la Estrategia Nacional para la Prevención del Sobrepeso, la Obesidad y la diabetes. El plan gubernamental consistía en promover una vida más saludable, brindar atención médica oportuna, reforzar la regulación sanitaria e impulsar una nueva polìtica fiscal. Pese a la estrategia, los resultados de la Encuesta Nacional de Salud presentados este año no han mostrado que haya una disminución significativa del sobrepeso y la obesidad desde 2012.

Consejos para no engordar en Navidad

Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad aconsejan, entre otras medidas, controlar la cantidad de comida, no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y evitar las bebidas gaseosas.

Correo Farmacéutico
imeo-614_1Las comidas y cenas navideñas pueden suponer un aumento de hasta un kilo por cada fin de semana y hasta dos en total, según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para evitarlos, han elaborado un documento con consejos para diezmar los posibles excesos. En términos nutricionales, el aumento de peso, según informa Rubén Bravo, especialista en Nutrición y portavoz del IMEO, procede de:

Cada comilona de Navidad ronda entre 2000 y 2500 Kcal, el equivalente a dos días de dieta normal. “Lo ideal es que la comida o cena de Navidad no sobrepase el 30 por ciento de la ingesta calórica total del día. Dependiendo del peso, sexo, edad y actividad física de la persona, el festín debería moverse de 450 a 540 Kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750 Kcal en el caso de los hombres. Una regla que se aplica también a las famosas celebraciones de amigos y empresas en restaurantes o bares”, . En todo caso, “con el fin de evitar excesos, conviene planificar la compra para los menús de los días señalados, optar por platos menos calóricos y calcular la cantidad necesaria según el número de comensales para evitar tirar de las sobras los días posteriores”.

Ayunar antes o durante un día festivo es un grave error que promueve el síndrome de atracón posterior. “La mejor forma de afrontar la situación es realizar durante el día festivo pequeñas ingestas cada dos o tres horas siguiendo la filosofía de la dieta del picoteo, optando por alimentos menos calóricos y limitando las cantidades”.

Los hombres cogen más peso que las mujeres durante las Navidades, “debido al mayor consumo de alcohol y raciones generosas. Ellos toleran mejor el alcohol que ellas debido a tres factores diferenciales que interfieren en el metabolismo: tener más cantidad de agua en el cuerpo, grasas concentradas en la zona abdominal y la presencia de una enzima, alcohol deshidrogenasa, que permite descomponer el alcohol de forma efectiva. Gracias a ello los hombres son capaces de metabolizar más cantidad de bebidas graduadas en menos tiempo y la contrapartida son más calorías vacías”. Por esta razón, el experto, “recomienda apostar por el cava, el tinto y la cerveza y evitar, siempre que se pueda, las bebidas espirituosas y los chupitos digestivos”, y señala de ejemplo que “un vaso de ron con bebida de cola tiene 293Kcal y equivale a: 2,7 copas de 150 ml de vino tinto o blanco; 3,2 vasos de sidra dulce; 4,1 copas de 100 ml de champagne y a 4,5 botellas de 200ml de cerveza rubia”.

Los excesos no se combaten desde el sofá, sino con una vida activa. “A falta de la habitual actividad física (gimnasio, sesiones dirigidas, natación o running), aconsejamos decantarse por una vida menos sedentaria que incluya paseos, bailes o jugar con los niños, porque aunque no nos damos cuenta, moviéndonos quemamos calorías. Ir de compras durante 3,5 horas permite quemar unas 550Kcal, lo mismo que en una clase de Crossfit de 40 minutos”.

PARA DIGESTIONES PESADAS
Los expertos del IMEO aconsejan para hacer frente a las digestiones pesadas:

Controlar la cantidad y la calidad de los alimentos, pues ambas razones son factores principales de la inflamación digestiva.

Intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores.

Evitar las bebidas gaseosas.

– Tomar enzimas digestivas como complemento alimenticio. Mejorando las diferentes fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización.

– Terminar la comida principal con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas, y por lo tanto nos ayuda a “aligerar las digestiones”. Si no tenemos en casa, podríamos recurrir a infusiones digestivas más comunes como el poleo, la manzanilla o el hinojo.

TRUCOS PARA NO COMER MÁS
Los expertos aconsejan , para no comer más:

– Llevar ropa apretada o en talla exacta, evitando las prendas elásticas, los trajes sueltos o vestimentas amplias.

Tomar un aperitivo 25 min-30 min antes de la comida principal. Nuestro sistema digestivo tarda unos 25 minutos en emitir y recibir la sensación de saciedad a través de la Grelina y la Leptina, por lo tanto el aperitivo nos servirá para llegar sin hambre a la comida principal.

– Centrarnos en los alimentos menos calóricos pero igualmente sabrosos, como las verduras, las frutas, y las proteínas magras como el marisco, el pescado, el pollo o la ternera magra.

Charlar, degustar y disfrutar de la comida, evitando ingerir con ansiedad o excesiva rapidez.

DIETA LÍQUIDA
Los expertos aconsejan hacer una dieta líquida. La dieta líquida y blanda reduce el esfuerzo del sistema digestivo. Durante 1 o 2 días se pueden tomar verduras, zumos de frutas, caldos, yogures 0 por ciento, purés.

Así mismo, conviene reducir el consumo de harinas refinadas, grasas saturadas o platos excesivamente especiados.

De los productos lácteos, el kéfir sería la mejor elección, por su gran capacidad de absorción de alimentos, al mismo tiempo nos puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario.
Las infusiones depurativas, como las de diente de león o té verde, también serían una opción acertada.

Consejos para que no se te hinche la tripa

El Mundo, por Gema García Marcos

consejos-para-deshicnchar-la-tripaToma nota de estos consejos para evitar ponerte como un globo tras una comilona de Navidad:

MASTICAR DESPACIO

Si no realizamos un buen trabajo en la boca toda la responsabilidad recaerá en nuestro aparato digestivo. Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más sencillas y saludables que podemos introducir en nuestras vidas, “debemos hacerlo sin prisa y las veces que sean necesarias”, asegura Rosa Ordoyo, experta en nutrición Clínicas Dorsia.

COMER CÍTRICOS Y FRUTAS ROJOS

“Ricos en antioxidantes, reducen la resistencia a la insulina que es una de las causas principales de la obesidad abdominal”, explica Ordoyo.

EVITAR LAS BEBIDAS CON GAS

Y, en la medida de lo posible, “debemos intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores», aconseja Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

TOMAR INFUSIONES

Es muy recomendable “rematar las comidas con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas y que nos ayuda a aligerar las digestiones”, apunta Bravo. Si no la tenemos a manos, siempre podemos recurrir a otras más comunes como “el poleo, la manzanilla o el hinojo”, añade el experto en nutrición del IMEO. También, viene muy bien ingerir “enzimas digestivas como complemento alimenticio”. De esta forma, mejoraremos “las fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización”.

El impuesto sobre bebidas azucaradas, ¿oportunismo o lucha contra la obesidad?

  lainformacion.com por Luis Díaz

botellas-coca-cola-getty-images_978812681_118482692_667x375El pasado viernes, tras el Consejo de Ministros, Cristóbal Montoro anunció que esperan cuadrar las cuentas recaudando 4.650 millones de euros más gracias a la reforma de Sociedades y a las subidas de los impuestos del alcohol, el tabaco y las bebidas azucaradas. Sobre los dos primeros, se espera un incremento de su gravamen del 2,5% en los cigarrillos, de un 6,8% en el tabaco de liar y de un 5% en el alcohol.

En cuanto al que afecta a las bebidas azucaradas, se desconoce el porcentaje, pero se supone que servirá para ingresar 200 millones durante 2017. El ministro de Hacienda aseguró que el impuesto, inédito en España, se justifica por “motivos de salud”. Pero nunca llueve a gusto de todos. Desde la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA), que en España reúne a PepsiCo, RedBull o The Coca-Cola Company entre otras, se calificó como “injusto ydiscriminatorio” el próximo impuesto.

Aseguran que no han recibido ni una llamada del Gobierno para alcanzar un acuerdo. “El sector se ha enterado a través de las informaciones publicadas en los medios de comunicación”, apuntan. Asimismo, afirman que estas medidas “no son eficacespara resolver problemas de salud ni para cambiar hábitos de consumo” y que la principal perjudicada será la recuperación del consumo.

También la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha mostrado su rechazo hacia el impuesto. Subrayan su desconfianza hacia el impuesto alegando que no posee “un verdadero interés por la salud del consumidor” y parece tener “afán recaudatorio”. Reclaman un 10% menos de azúcar en éstas bebidas y más información en el etiquetado, pero no subidas. Desde ANFABRA aseguran que esa reducción “ya ha alcanzado un 23% en los últimos 10 años”. La OCU cree que al pagar “apenas unos céntimos de más” no se desincentivará el consumo ni se gastará lo recaudado “en campañas para la promoción de hábitos saludables”.

El impuesto es común en muchos países

El gravamen en las bebidas azucaradas es usual en países de condiciones socioeconómicas similares a la española. Por ejemplo, Francia incorporó una tasa para las bebidas azucaradas en el año 2012 que gravaba entre tres y seis céntimos el litro. México tiene una tasa del 10% por litro desde 2014. Irlanda y Reino Unido planean que entre en vigor una tasa sobre las bebidas carbonatadas en 2018. Ecuador, Egipto, Finlandia o Hungría también cuentan con tasas similares. En Cataluña, también se había hablado de aplicar una tasa especial sobre las bebidas azucaradas. En su caso, la Generalitat habló de unos 8 o 12 céntimos por litro.

México, que es uno de los países con mayor porcentaje de obesos -un 32,4% de los mexicanos adultos son obesos, sólo superados los estadounidenses (35,3%)-, vio como a lo largo de 2014 las ventas de éstas bebidas cayeron un 12% en ese mismo año. Pero al ser un impuesto indirecto, que grava a todos por igual, los que más redujeron sus compras fueron los grupos socioeconómicos más bajos.

Cristóbal Montoro aseguró que la idea es luchar contra enfermedades que nacen tras abusar de éste tipo de bebidas, como la obesidad y la diabetes, pero las peticiones de Bruselas pululan por el aire. Tras el incumplimiento del objetivo del déficit, las autoridades europeas pidieron a España realizar un ajuste de 5.000 millones. Por lo que 200 millones extra no vienen del todo mal.

Si bien es cierto que las empresas distribuidoras de éstas bebidas no están exentas de sospechas. Hace unos meses, un informe de la Universidad de Boston, publicado por la American Journal of Preventive Medicine,aseguraba que tanto The Coca-Cola Company como PepsiCo gastaron millones de dólares para financiar estudios que limpiasen su imagen.

Se sabe que cada lata de refresco tiene unos 40 gramos de azúcar. Lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son 25 al día. Casi 100 organizaciones científicas y médicas, además de universidades, recibieron entre 2011 y 2015 financiación de las grandes competidoras del mercado de las azucareras. Las empresas de refrescos buscaban” mejorar su imagen y “neutralizar potenciales leyes que les perjudican”, aseguraban los autores.

La OMS pide un incremento del 20% en las bebidas azucaradas

La Organización Mundial de la Salud ha alertado en reiteradas ocasiones de los riesgos relacionados con la obesidad para el futuro de los países desarrollados. Para 2030 calculó que en España habría un 70% de españoles con sobrepeso y un 30% obesos. Que las muertes producidas por enfermedades cardiovasculares sean una de las principales causas de muerte se explica por los malos hábitos alimenticios y vida sedentaria.

Lo mismo ocurre con la diabetes, una de las enfermedades crónicas que más ha aumentado en los últimos años que se vincula a las dietas que abusan del azúcar. En España ya afecta a 5,3 millones de personas, según la Sociedad Europea de Diabetes. La OMS estima que para 2030 la diabetes será la séptima causa de muerte en el mundo.

Motivo por el que la OMS recomendó a los Gobiernos el pasado mes de octubre, coincidiendo con el Día Mundial contra la Obesidad, aumentar un 20% los impuestos sobre las bebidas azucaradas para reducir su consumo. Asegurando que “Nutricionalmente la gente no necesita ningún tipo de azúcar en su dieta”.

“El consumo de ‘azúcares libres’, incluyendo las bebidas azucaradas, es un factor importante del aumento global del número de personas que sufren de obesidad y diabetes. Por ello, si se aumentan los impuestos sobre estos productos se podrán salvar vidas, reducir los costes sanitarios y aumentar los ingresos para revertirlos en los servicios de salud”, señaló el director del departamento de la OMS para la prevención de las enfermedades no transmisibles, Douglas Bettcher.

Cinco claves nutricionales para evitar la obesidad masculina

Noticias de Mallorca / Infosalus
fotonoticia_20161204073134_640El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso y más años presenta sobrepeso u obesidad, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

De hecho, desde el Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO) reconocen que, mientras que la obesidad femenina está despiadadamente juzgada y temida –e incluso en las redes sociales hasta circula el término “gordofobia” con este fin–, la obesidad masculina se sigue viéndose como “un mal menor” encriptado en términos exculpatorios, como ‘barriguita cervecera’ o ‘la curva de la felicidad’, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social.

Eufemismos que se encargan de presentar la obesidad del varón dentro de un contexto social de lo más normal, porque los hombres beben más (alcohol), frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y, al mismo tiempo, apenas se someten a dieta.

El problema, según el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, es que “quitando importancia a un problema de salud no hace que se resuelva por sí solo”, al tiempor que reconoce que los hombres que visitan sus consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%).

Aunque lo ideal es contar con un nutricionista que supervise nuestra alimentación, los expertos en nutrición de IMEO nos ofrecen cinco claves para seguir un patrón nutricional que haga posible evitar la obesidad masculina:

Aumentar los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

Asegurar el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

No olvidar los alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.

Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (por su incidencia en el riesgo cardiovascular) y aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los encontramos en principalmente en pescados azules, aceites vegetales, nueces, semillas, etc.

Recordar que el ejercicio físico reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular. Su práctica regular ayuda a evitar enfermedades y potencia el bienestar emocional.