Ni galletas, ni pasteles, ni azúcar por doquier… Para Halloween preparemos terroríficas recetas saludables que gustarán a los niños, por ejemplo, ojos sangrientos con huevo duro, fantasmas con plátano y chocolate negro, calabazas con mandarinas y chocolate negro, escobas de bruja con queso y palitos de pan…
El año pasado fue la primera vez que nos tuvimos que rendir a la nueva costumbre, que no tradición, de disfrazar a nuestra hija para salir durante la tarde previa a la celebración de Halloween, en nuestra localidad, lo que hacen los niños es visitar los comercios del centro con el típico ‘Truco o trato’, no os podéis imaginar cómo disfrutan… Bueno, seguro que muchos de vosotros sí porque también lo vivís. Entre que van disfrazados, que es una de las cosas que más les gusta a los niños, y que les dan golosinas…
Sólo hubo una tienda que en lugar de golosinas regalaba clementinas, claro, era una frutería, pero no creemos que únicamente ofreciera a los niños esta fruta por su negocio, sino por fomentar la alimentación saludable. Y es que existe la mala costumbre de relacionar los premios y los regalos con la comida insana. De acuerdo que habrá cosas, como productos de pastelería y repostería que se tomen de vez en cuando y no pasa nada, pero a la mayoría de los niños se les educa con ‘premios’ constantes que son golosinas, sean dulces o saladas.
Y todos hemos escuchado en alguna ocasión cómo se amenaza a un niño con un plato de comida de verdad si se porta mal. ¿Cómo podemos hacer eso? La comida real sólo aporta beneficios, y lo que los padres tienen que hacer es que los niños sean conscientes de ello y que les animen a disfrutarla, no a relacionarla con algo negativo. Por eso, pensamos que celebraciones como el mencionado Halloween o Noche de Brujas, son una excelente oportunidad de crear bocados festivos y además sanos.
¿Por qué hacer galletas con forma de esqueleto llenas de azúcar?, ¿por qué hacer unos fantasmas de merengue llenos de azúcar?, ¿por qué hacer unas telas de araña con bastoncitos ultraprocesados e hilos de ‘chocolate’ blanco? Ni galletas, ni pasteles, ni azúcar por doquier… Para Halloween preparemos terroríficas recetas saludables que gustarán a los niños.
Nosotros estamos tomando ideas, no para regalarlas a los niños (aunque también), sino para que nuestra hija disfrute preparándolas con nosotros. Para ello, sencillamente accedemos a la red social Pinterest, hay cantidad de ideas de todo tipo, sólo hay que elegir las que más nos gusten o creemos que más van a gustar a los niños. Así que a continuación os dejamos algunas de las ideas para hacer dulces saludables para Halloween, tanto para niños como para adultos, que seguro que muchos también lo celebraréis e incluso os disfrazaréis.
Perder peso puede ser una tarea complicada y frustrante para algunas personas, sobre todo si en su camino se cruzan estas sustancias químicas que impiden adelgazar sea cual sea la alimentación
A pesar de llevar sumo cuidado a la hora de escoger los alimentos y productos que forman parte de nuestra rutina diaria, es habitual toparnos de manera inesperada con ciertos compuestos que tienen un efecto negativo sobre el metabolismo y que interfieren en el funcionamiento de las hormonas del cuerpo, perturbando así todo el sistema. Una de estas sustancias químicas son los obesógenos, responsables de promover la obesidad tanto en humanos como en animales y presentes en la contaminación del aire, algunos pesticidas, el humo de los cigarros o la alimentación, entre otros.
Un enemigo a batir
En 2010, un grupo de científicos publicó un estudio en el que se relacionaba el aumento de peso de ciertas poblaciones de animales con la influencia de los humanos con los que convivían. Entre las razones de este incremento se barajaron el sedentarismo, una mala alimentación o un ambiente perjudicial para dichas criaturas. Sin embargo, tras meses de investigación, descubrieron que todos ellos vivían en un ambiente controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. Fue entonces cuando aparecieron en escena los obesógenos.
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“La teoría de los obesógenos considera que hay ciertas sustancias en los envases alimenticios que son los responsables de la estimulación y proliferación en el organismo de las células grasas llamadas adipocitos y que como en la sociedad actual muchos alimentos están envasados, todos estamos expuestos a ellos”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Bajo esta premisa, son muchos los expertos en la materia que han comprobado el vínculo entre el aumento de agentes químicos ambientales y el aumento de la obesidad. Una epidemia social que solo en España se traduce en un 53% de la población por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad diagnosticada.
Sin embargo, es importante aclarar que los obesógenos no provocan directamente ese aumento de peso. Su función es potenciar la sensibilidad de nuestro cuerpo ante esa tendencia, especialmente durante los primeros años de vida. Tal y como explica Sanitas, compañía aseguradora y proveedora de servicios de salud, su modus operandi se basa en tres procedimientos igual de problemáticos para el ser humano:
Elevar la capacidad de almacenamiento de grasa de nuestro cuerpo y multiplicar a la vez el número de células de grasa.
Modificar la manera en la que el organismo regula las sensaciones de hambre y saciedad, o incrementar los efectos de las dietas altas en azúcar y otras sustancias perjudiciales.
Transformar la cantidad de calorías consumidas, lo que altera el equilibrio energético a favor del almacenamiento de grasa.
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“A pesar de las pruebas científicas que avalan esta influencia en tejidos y animales, todavía existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos“, concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo. Aun así, es importante tener en cuenta su radio de actuación para evitar posibles riesgos. A día de hoy, ¿dónde habitan los temidos obesógenos?
¿Dónde están y cómo podemos evitarlos?
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Como ya hemos visto anteriormente, los obesógenos no solo forman parte de la alimentación. Una de estas sustancias, el bisfenol A, se utiliza mucho en productos industriales y de consumo como, por ejemplo, los envases de plástico. Un objeto de uso diario que también incluye ftalatos en su composición, además de en juguetes, detergentes y productos de cosmética, higiene personal y limpieza del hogar. “Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes”, alerta Sanitas en relación a ambos compuestos sintéticos.
Los parabenos, muy presentes en los productos de cuidado personal, también forman parte de este grupo. Se trata de una sustancia química con propiedades similares a los estrógenos, una hormona asociada al aumento de peso. Los obesógenos cierran el círculo con otras dos sustancias igual de perjudiciales: el tributilestaño, un agente contaminante que se emplea en los sistemas de conducción de agua o como fungicida de los alimentos; y los pesticidas organoclorados, que, a pesar de haber sido prohibidos, todavía se detectan en la población y encuentran su peor versión en los alimentos ricos en grasas animales.
En España, un 53% de la población está por encima de su peso y un 17% tiene obesidad diagnosticada
En base a estos hallazgos, los expertos “sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas”, aconsejan desde la Clínica Cisem.
Asimismo, resulta fundamental reducir al máximo la ingesta de carnes, las bebidas que vengan en envases de plástico, el agua embotellada, no utilizar plásticos en el microondas o recurrir exclusivamente a sartenes de cerámica. De esta forma, la posibilidad de reducir los riesgos y la acción de los obesógenos sobre nuestro organismo será mucho mayor.
La reina Letizia Ortiz es adicta a la bicicleta estática, con la que quema muchas calorías
Siempre se ha comentado que a los miembros de la realeza les gusta cuidarse. Quieren estar siempre en forma por su continua exposición a los medios , y por lo tanto, se cuidan a su manera. Kate Middleton prefiere correr, Mary de Dinamarca esquiar y Meghan Markle es leal al yoga y al pilates.
En el caso de la Reina Letizia, su afición por el deporte no es una novedad, ya se había revelado que sigue una estricta rutina de ejercicios, basada en la calistenia, y una dieta balanceada para mantenerse en forma.
La Reina Leticia practica varios deportes pero hay un ejercicio en particular que es su favorito y con el que presume de tener los brazos más envidiables: el fondo del tríceps en la pared. La Reina es fanática de la Calistenia, que es hacer ejercicio con su propio peso.
Pero además de sus rutinas de musculación, Letizia Ortiz acompaña este acondicionamiento físico, en el que usa el propio peso del cuerpo, con entrenamientos que utilizan máquinas de gimnasio.
Hay una máquina en particular que es su favorita, sobre todo por los beneficios para su salud y estética. La Reina Letizia tiene adicción a la bicicleta estática, lo que vendría a ser una sesión de spinning en el gimansio, lo que le permite quemar entre 600 y 800 calorías.
El spinning es una actividad cardiovascular de alta intensidad. Practicarlo durante una hora puede hacer que queme entre 600 y 800 calorías . Es por esta razón que en su gimnasio no puede faltar una bicicleta estática, la que junto con su exigente entrenamiento le permiten estar saludable y en forma.
Popeye estaba equivocado: las espinacas no son una fuente de hierro tan buena como proclamaban las autoridades sanitarias apoyándose en los populares dibujos animados. Es cierto que contienen este mineral, pero en una proporción menor de la que se pensaba y, además, se absorbe con mayor dificultad que el procedente de la carne. El motivo es que se trata de hierro no hemo -el que está presente en los vegetales-, cuya biodisponibilidad se ve muy afectada por factores inhibidores o potenciadores. Por eso, se suele recomendar consumir al mismo tiempo alimentos ricos en vitamina C, como el pimiento rojo, el perejil, la col de bruselas, el limón o la naranja, para mejorar su absorción.
Las espinacas tienen un alto contenido de vitaminas y minerales.
Las espinacas contienen otros nutrientes muy beneficiosos. Su composición es la siguiente:
90,7% agua.
2,9% proteínas.
0,5% grasas.
Aportan 31 Kcal por cada 100 gramos de porción comestible.
Son una buena fuente de fibra: 2,6 g por cada 100 g.
Son ricas en varios minerales; 100 g contienen: 90 mg de calcio, 4 mg de hierro, 54 mg de magnesio, 423 mg de potasio.
Aportan las siguientes vitaminas por cada 100 g: 542 microgramos de vitamina A, 30 mg de vitamina C, 2 mg de vitamina E, 140 microgramos de ácido fólico.
Estefanía Ramo, nutricionista de IMEO y experta en Tecnología de los Alimentos, recuerda que las recomendaciones de ácido fólico para adultos en condiciones normales oscilan, según la Fundación Española del Corazón, entre 180-200 microgramos al día, “por lo que se considera que las espinacas son una buena fuente de ácido fólico en nuestra dieta”.
La experta resume por qué hay que incluir este vegetal en un patrón de alimentación variado y sano: “Es un alimento lleno de nutrientes con la ventaja de que aporta muy pocas calorías. Su valor nutritivo se debe a su contenido en vitaminas y minerales”.
Ojo con los batidos detox de espinacas
No obstante, tal y como indica Laura Girona, portavoz del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (Codinucat), no es conveniente exagerar sus propiedades saludables. “No existe evidencia científica para recomendar especialmente el consumo de espinacas. Ningún alimento por sí solo nos ayuda a prevenir patologías”.
Esta dietista-nutricionista alerta sobre una moda potencialmente peligrosa: los batidos detox, que se preparan con una cantidad muy elevada de vegetales de hoja verde. “Estos batidos no solo no producen un efecto beneficioso o protector para el cuerpo, sino que suponen un riesgo muy importante para la salud, entre otras cosas, por su elevado contenido en ácido oxálico”. El ácido oxálico es una sustancia que se ha asociado con la reducción de la absorción de minerales como el calcio, el hierro o el potasio.
Precaución en bebés y enfermos renales
No existe una recomendación de cantidad específica para el consumo de espinacas. “Recomendamos incluirlas, si gustan y no hay contraindicación patológica, en un patrón de alimentación saludable basado en alimentos de origen vegetal”, apunta Girona.
En todo caso, conviene tener en cuenta algunas restricciones y precauciones. “En pacientes con problemas renales y tendencia a la formación de cálculos no se recomienda el consumo habitual de esta verdura de hoja verde”, señala Andrea Marqués, nutricionista dietista especializada en gastronomía del IMEO. La razón hay que buscarla en el ya citado ácido oxálico que contienen, que “se combina con minerales como el magnesio, el hierro o el calcio y propicia la creación de cristales de oxalato que favorecen la formación de cálculos renales”.
Por otro lado, las espinacas son una fuente importante de vitamina K, fundamental en el proceso de coagulación sanguínea. Por eso, “los pacientes que consuman anticoagulantes orales, como el sintrom, no deben abusar de su consumo, ya que podría alterarse el proceso de coagulación si hay cambios muy bruscos en los niveles de vitamina K”, resalta Marqués.
Asimismo, se desaconseja incluir las espinacas, las acelgas y las borrajas en la alimentación de los bebés menores de 1 año, no ofrecer más de un plato diario de estos vegetales de hoja ancha a los niños de 1 a 3 años y no consumirlos durante las infecciones bacterianas gastrointestinales.
Girona explica la razón de estas recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan): “Estos vegetales contienen una elevada cantidad de nitratos, que son una sustancia que el cuerpo convierte en nitritos, incrementando el riesgo de sufrir metahemoglobinemia en niños. La metahemoglobinemia es una enfermedad en la que la presencia de metahemoglobina en sangre está aumentada. Este tipo de hemoglobina tiene menor capacidad de transportar oxígeno, disminuyendo la llegada de éste a los tejidos, pudiendo producir cianosis (lo que se conoce como síndrome del bebé azul).
Cómo aprovechar mejor sus propiedades nutricionales
Las espinacas se pueden ingerir crudas o cocinadas. “Para preservar su riqueza nutricional, es preferible recurrir al vapor, microondas, rehogado o salteado frente a cocciones con más agua, como hervir, cocer o guisar”, recomienda la portavoz del Codinucat.
“Por su contenido en vitamina C, comerlas crudas (por ejemplo, en ensalada) sería la mejor manera de preservar esta vitamina. También los folatos se mantienen mejor en crudo”, apostilla Marqués. “Si las cocemos, minerales como el calcio, el hierro o el magnesio se absorberán mejor; sin embargo, perderemos gran parte de las vitaminas. Cuando las cocemos en agua abundante podemos aprovechar el agua de la cocción como base para un caldo de verduras”.
Ramo hace las siguientes propuestas culinarias para conseguir una mejor absorción del hierro:
Hamburguesa de espinacas a la plancha con rodajas de cebolla y tomate al natural acompañado de una limonada casera sin azúcar.
Lomos de sardina (sin espina) al horno sobre cebolletas, pimientos asados, espinacas con tomillo y romero acompañado de un vasito de gazpacho suave con berberechos al natural.
Ensalada de espinacas con kiwi, naranja y un puñadito de pistachos acompañado de una tortilla francesa de jamón York.
Estas son algunas recetas sabrosas para degustar las espinacas:
Estas deliciosas y saludables quesadillas se preparan con espinacas frescas y con dos tipos de queso: mozzarrella y feta. En un bol grande, ponemos las espinacas y las mezclamos con el queso rallado o cortado en trozos pequeños. Una vez que tenemos la unión hecha, le añadimos un poco de pimienta al gusto
Esta hamburguesa es saludable y rica en proteínas.el atún es uno de los pescados azules más consumidos. Su carne posee un 12 por ciento de grasa, lo que lo convierte en un pescado graso, pero se trata de una grasa rica en ácidos grasos omega-3, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre.
Para la elaboración de este plato, se cogen los filetes de salmón y se corta en láminas. A continuación, se sazona con sal y se pasa por una sartén con muy poco aceite, hasta que se dore. Por otro lado, en otra sartén se saltea el ajo muy picado con poco aceite. Cuando este empiece a coger color dorado, se añaden las espinacas y cuatro cucharadas de agua.
Las espinacas son muy versátiles y, entre otras posibilidades, se pueden disfrutar crudas,como parte de muchas ensaladas o de acompañamiento. En esta ensalada se combinan con calabaza y con almendras, frutos secos muy ricos en nutrientes muy beneficiosos para la salud como carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.
Son muy socorridos… los utilizamos en todo momento: una cena improvisada, el aperitivo de mediodía, como complemento de una comida que nos ha quedado un tanto escasa. Pero ¿es bueno comer tanto producto en conserva?
Pues sinceramente, según los nutricionistas, no es lo más sano del mundo, pero nos sirven para mantener un equilibrio nutricional siempre que no abusemos de ellos.
¿Te imaginas sacar de tu vida los mejillones en escabeche, las navajas, los berberechos, los espárragos, las aceitunas, las sardinas en aceite…? Nosotros tampoco, pero es importante que seas cauto.
Es normal que estos alimentos pierdan nutrientes durante el proceso de conservación. Si a esto se añade, en el caso de las conservas, que el material del recipiente –mercurio en algunos de los casos- es tóxico, ahí tienes el resultado de la ecuación.
Ya lo decía Aristóteles, «la virtud está en el término medio»
Al final, ingerir habitualmente este tipo de productos procesados puede tener importantes efectos sobre la salud y provocar diabetes, colesterol, e, incluso, infertilidad. Son datos aportados por Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para la revista Cuidate Plus Este invento de la comida enlatada que nos permite preservar alimentos durante años sin que se estropee data del siglo XVIII.
Sus ventajas son innumerables: -Nos ahorran tiempo de cocinado -Se transportan con facilidad -Están siempre preparadas para su consumo -No necesitamos frío ni calor para almacenarlas, por lo que no hay gasto de consumo energético.
¿Cuáles son las conservas más consumidas? En el Top se encuentran las latas de atún ¡las echamos en todo! la pasta, la ensalada, en los sandwiches, en los pasteles fríos de pescado, las empanadillas, los revueltos, los huevos rellenos… en fin, no acabaríamos nunca de enumerar las recetas en las que un par de conservas de atún nos salvan la vida. Tienes que saber que el proceso de conservación al que se ven sometidos incluye más sal, azúcares y conservantes de los recomendables.
Las latas de mejillones, berberechos, navajas… tienen la misma afectación. Si hablamos de las sopas enlatadas, muy consumidas en Reino Unido y EEUU y, en menor medida, en nuestro país, el problema es el compuesto químico que utilizan algunas marcas para potenciar el olor que desprenden para hacerlas más apetecibles El tomate frito común, que suele venir también en conserva, tiene un riesgo añadido. El tomate altera el bisfenol A, una sustancia química utilizada para fabricar todo tipo de plásticos policarbonatos, latas de alimentos o bebidas. Ingerir en exceso BPA puede conllevar problemas de fertilidad, ya es que es un potencial disruptor endocrino, problemas neurológicos y fomentar la aparición de determinados cánceres.
¿Qué debes evitar sí o sí?
Cuando compres latas de conserva tienes que tener especial cuidado con aquellas que presenten abolladuras, zonas oxidadas, etiquetas rotas o estén hinchadas. Si, además, cuando las abres compruebas que el líquido interior tiene burbujas o mal olor, deséchalas inmeditamente.
Metales pesados tóxicos que dañan el desarrollo cerebral de los bebés podrían encontrarse en los alimentos que le das a tus hijos, de acuerdo con una nueva investigación publicada el jueves.
Pruebas a 168 alimentos para bebés de los principales fabricantes de EE. UU. encontraron que el 95% contenía plomo, el 73% contenía arsénico, el 75% contenía cadmio y el 32% contenía mercurio. Una cuarta parte de los alimentos contenía los cuatro metales pesados.
Uno de cada cinco alimentos para bebés probados tenía más de 10 veces el límite de 1 ppb (partes por billón) de plomo respaldado por defensores de la salud pública, aunque los expertos coinciden en que ningún nivel de plomo es seguro.
Los resultados coincidieron con un estudio previo realizado por la Administración de Drogas y Alimentos que encontró uno o más de los mismos metales en 33 de los 39 tipos de alimentos para bebés analizados.
Los alimentos con el mayor riesgo de daño neurotóxico fueron los productos a base de arroz, las batatas y los jugos de frutas, según el análisis.
“Incluso en las pequeñas cantidades que se encuentran en los alimentos, estos contaminantes pueden alterar el desarrollo del cerebro y erosionar el coeficiente intelectual de un niño. Los impactos se suman con cada comida o merienda que ingiere un bebé”, dijo el informe.
Las pruebas fueron encargadas por Healthy Babies Bright Futures, que se autodenomina una alianza de científicos, organizaciones sin fines de lucro y donantes que intentan reducir la exposición a químicos neurotóxicos durante los primeros meses de vida.
Alimentos a base de arroz
El cereal de arroz infantil, los platos de arroz y los refrigerios a base de arroz encabezaron la lista de alimentos más tóxicos para los bebés.
“Estos alimentos populares para bebés no solo son ricos en arsénico inorgánico, la forma más tóxica de arsénico, sino que casi siempre están contaminados con los cuatro metales tóxicos”, dijo el informe.
Investigaciones anteriores han demostrado que incluso niveles bajos de exposición al arsénico pueden afectar el desarrollo neurológico de un bebé. Un estudio de 2004 analizó a niños en Bangladesh que estuvieron expuestos al arsénico en el agua potable y descubrió que obtuvieron puntajes significativamente más bajos en las pruebas intelectuales. Un metaanálisis de estudios sobre el tema encontró que un aumento del 50% en los niveles de arsénico en la orina se asociaría con una disminución de 0,4 puntos en el coeficiente intelectual de los niños entre las edades de 5 y 15 años.
El arsénico es un elemento natural que se encuentra en suelo, agua y aire, siendo la forma inorgánica la más tóxica. (“Inorgánico” es un término químico y no tiene nada que ver con el método de cultivo).
Debido a que el arroz se cultiva en agua, es especialmente bueno para absorber arsénico inorgánico y, según la Administración de Drogas y Alimentos, tiene la concentración más alta de cualquier alimento.
Y en este caso, el arroz integral y el salvaje son los peores, porque el proceso de molienda utilizado para crear arroz blanco elimina las capas externas, donde se concentra gran parte del arsénico.
Y tampoco puedes confiar en lo orgánico. Un estudio de 2012 encontró que el jarabe de arroz integral, un edulcorante frecuente en los alimentos orgánicos, también era una fuente de niveles significativos de arsénico. Una fórmula de leche “orgánica” comercializada para niños pequeños tenía niveles de arsénico inorgánico que eran seis veces los niveles considerados actualmente seguros por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.
En el análisis de Healthy Babies, cuatro de siete cereales de arroz contenían la forma más tóxica de arsénico en niveles superiores al nivel de acción propuesto por la FDA de 100 ppb.
Se necesitan medidas
Se necesitan medidas urgentes por parte de las principales compañías de alimentos para bebés y la FDA, según el informe. Si bien la FDA ha estado investigando cómo reducir la exposición y algunos niveles de arsénico en el arroz y el jugo son más bajos que hace una década, la exposición aún es demasiado alta.
“Cuando la FDA actúa, las empresas responden. Necesitamos que la FDA use su autoridad de manera más efectiva y mucho más rápida para reducir los metales pesados tóxicos en los alimentos para bebés”, dijo la autora del estudio Jane Houlihan, directora de investigación de Healthy Babies Better Futures, en un comunicado.
¿Qué pueden hacer los padres?
El análisis revisó qué alimentos para bebés tienen el mayor riesgo y ofreció alternativas más seguras.
Bocadillos y cereales de arroz inflado
El cereal de arroz es la principal fuente de arsénico en la dieta de un bebé porque a menudo se usa como primer alimento; los bocadillos de arroz y otros refrigerios de harina de arroz también contienen altos niveles. Healthy Babies sugirió cereales bajos en arsénico, como avena y cereales multigrano, y bocadillos envasados sin arroz.
La pediatra Tanya Altmann, autora de “What to Feed Your Baby” se hace eco de los consejos de la Academia Estadounidense de Pediatría, que aconseja a los padres que ofrezcan una amplia variedad de primeros alimentos, incluidos granos como avena, cebada, trigo y quinua.
“Los mejores primeros alimentos para bebés son aguacate, puré de verduras, avena con mantequilla de maní y salmón”, dijo Altmann. “Todos proporcionan nutrientes importantes que los bebés necesitan, ayudan a desarrollar sus papilas gustativas para preferir alimentos saludables y pueden disminuir las alergias alimentarias”.
Ella cree que las carnes son una mejor fuente de hierro y zinc para los bebés que el cereal de arroz, “así que no he recomendado el cereal de arroz como primer alimento en varios años”.
Si elige cocinar arroz para su niño pequeño, Healthy Babies recomienda cocinar arroz en agua extra y verterlo antes de comerlo. Dicen que eso reducirá los niveles de arsénico en un 60%, según estudios de la FDA.
“Para los niveles más bajos, compre arroz basmati cultivado en California, India y Paquistán. El arroz blanco tiene menos arsénico que el arroz integral”, dijo el informe.
Alimentos para la dentición
Las galletas para la dentición pueden contener arsénico, plomo y cadmio, según el informe. En cambio, alivia el dolor de tu bebé con plátanos congelados, un pepino pelado y frío o una toallita limpia y húmeda, pero asegúrate de que no se atragante.
Bebidas
El jugo es a menudo la bebida preferida para los padres, pero no es una buena opción, dice la Academia Estadounidense de Pediatría. Los jugos son ricos en azúcar, carecen de fibra y pueden contribuir a la caries dental y más tarde a la obesidad. Los jugos de manzana, pera, uva y otras frutas también pueden contener plomo y arsénico, por lo que su consumo frecuente es la principal fuente de estos metales pesados.
En cambio, los expertos dicen que el agua y la leche son las mejores opciones, dependiendo de la edad del niño. Los bebés menores de seis meses solo necesitan leche materna y fórmula. Las bebidas preferidas para el segundo año de vida de un niño deben ser agua y leche entera. Entre los 2 y 5 años, los padres deben pasar a la leche descremada o baja en grasa y seguir promoviendo el agua para hidratar a sus hijos.
A todas las edades, el jugo debe mantenerse al mínimo. Un consejo: agrega agua para que el jugo dure más y siempre asegúrate de que la bebida sea 100% jugo.
Frutas y verduras
Si bien las batatas y las zanahorias son excelentes fuentes de vitamina A y otros nutrientes clave, el informe encontró que también son ricas en plomo y cadmio. Continúa alimentando a tu hijo con estas verduras, pero asegúrate de agregar muchas otras frutas y verduras coloridas para agregar variedad.
Lo primero es obvio: comer bien. Para nadie es un secreto que donde verdaderamente se cincelan los abdominales es en la cocina, no en el gimnasio (pero una sin el otro, no funcionarían). Porque el objetivo, ya se sabe, no debería ser marcar secándonos cual uvas pasas para lucir ‘six pack’ en las redes, sino conseguir un ‘core’ fuerte (y sin grasa visceral) para que, entre otras cosas, cumpla con las funciones anatómicas que tiene encomendadas.
CUESTIÓN DE SALUD
Porque este fabuloso corsé que nos brinda de serie la naturaleza y que nosotros debilitamos, condenándole a una cadena perpetua de ‘setismo’, es el mejor garante de la salud de nuestra espalda. Sólo si lo mantenemos fuerte lograremos «salvaguardar nuestra postura de ‘homo erectus’ y evitar que terminemos convirtiéndonos en ‘homo informaticus’,explicó a ZEN Juan Manuel Gutiérrez Viñuales, doctor de la Unidad de Medicina del Deporte en el Hospital Sanitas La Moraleja (Madrid).
David Taylor Serrano, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador personal (número de colegiado: 56.489), va más allá en su lista de piropos a un abdomen bien trabajado. «Cuando estamos en reposo, todo nuestro peso corporal recae sobre la columna vertebral y un abdomen fuerte minimiza esa carga, previniendo sobrecargas, contracturas y dolores; protege nuestros órganos internos, previniendo patologías tan extendidas como las hernias o el estreñimiento; minimiza el porcentaje de grasa en el contorno abdominal, manteniendo a raya enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad, hipertensión, etc; mejora nuestra movilidad, destreza y agilidad, ayudándonos a ser más eficaces al realizar actividades cotidianas (trabajar, cuidar a nuestros hijos, tener relaciones sexuales, etc) o deportiva y optimiza nuestra respiración».
¿Algo más? Sí y bastante preocupante, además, porque lo alarmante no es que esa ‘tripa cervezera’ te estropee los posados sin camiseta, sino los problemas de salud que puede acarrearte. «Un alto porcentaje de grasa visceral -denominada así porque se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales- conlleva un alto riesgo para la salud que puede traducirse en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer», explica Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Más claro, agua.
DEPORTE
Matarse a hacer abdominales sin control no sirve para nada. Martín Giacchetta, cofundador de Boutique Gym y escultor de ‘six packs’, nos da su fórmula, que pasa por combinar cardio y de tonificación: «El aeróbico es esencial para hacer trabajar al corazón. Con el fortalecimiento conseguiremos aumentar la masa muscular, potenciando su función endocrina lo que nos ayudará a quemar más calorías hasta en reposo».
¿Qué podemos hacer entonces para cubrir las sesiones de aeróbico? Un mínimo de 30 minutos de carrera, elíptica (o subir escaleras), bici estática, natación o remo tres veces a la semana. O, lo cuál resulta mucho más llevadero (y fácil), caminar todos los días todo lo que podamos y más.
¿Y las de fuerza? Fácil, también. Dedicar tres o cuatro días a la semana entre 10 y 15 minutos a fortalecer el abdomen con rutinas específicas que, por cierto, puedes hacer en cualquier sitio (¡no más excusas!). Ya sabes, los expertos de Harvard apuestan por las planchas por su efectividad y su manera de trabajar los músculos en su conjunto tal y como los utilizamos en nuestra vida cotidiana.
Pero hay vida más allá de las planchas, tal y como nos ha demostrado la entrenadora Noe Todea con sus tablas con bandas elásticas.
ALIMENTACIÓN
Aquí, una vez más, no queda otra que aplicar en sentido común. Todos sabemos lo que le viene bien a nuestro cuerpo y lo que le sobra. El problema es cuando flaquea la voluntad. Por si acaso, aquí va un recordatorio de lo que dicen nuestros expertos:
«Debemos de eliminar radicalmente los azúcares refinados; los fritos; las bebidas azucaradas y las excitantes; los zumos no naturales; la bollería y cualquier alimento rico en grasa», explica María Amaro, experta en nutrición de Clínica Feel Good (Madrid).
Obviamente, también es básico renunciar a todo lo que provoque gases, como «los refrescos con gas -da igual que sean light- o los chicles, que nos llenan la tripa de aire».
¿Qué hacemos entonces? «Hacer cinco comidas al día, despacio y masticando bien cada bocado; aumentar la ingesta de frutas y verduras y disminuir la de hidratos; tomar más pescado (sobre todo, azul) y menos carne (la que tomemos tendría que ser magra, de pavo o pollo) y tener una buena hidratación».
A pesar de sus muchas propiedades, no se recomienda tomar agua con gas a personas con predisposición al reflujo gastroesofágico, enfermedades intestinales o insuficiencia respiratoria
El agua con gas, deliciosa para unos, horrible para otros. (iStock)
Aunque siempre ha permanecido en la sombra detrás del agua convencional –en España su consumo apenas llega al 10% de la población–, el agua con gas se mantiene como una de las bebidas más saludables del mercado. Esta versión carbonatada contiene ácido carbónico que, al ser inestable, se descompone fácilmente en agua y dióxido de carbono, el cual sale a la superficie en forma de burbujas cuando el líquido se despresuriza. Históricamente, los farmacéuticos eran los encargados de prepararla añadiendo bicarbonato de sodio a la limonada. Tal fue su repercusión que pronto hoteles y restaurantes incluyeron el agua con gas en sus cartas. Un lugar que todavía ocupa en el presente, gracias en parte a los muchos beneficios que aporta al organismo.
La alternativa saludable a los refrescos
A diferencia de la creencia popular, “el agua con gas no es perjudicial para la salud. La elección de agua con gas o sin gas puede ser de cada persona en función de sus gustos personales”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Unas limitaciones a las que también se suma el estado de salud del comensal, que puede variar al entrar en contacto con las sustancias que forman parte de la composición de dicha bebida. Pero antes de enumerar sus inconvenientes, ¿cuáles son las principales propiedades del agua con gas?
Un estudio realizado en Japón concluye que el consumo de agua con gas ayuda a prevenir o mejorar los síntomas de la diabetes tipo 2. “Los resultados mostraron que el consumo de esta agua tiene el posible potencial de prevenir y/o mejorar la DT2 a través de las alteraciones del metabolismo de acogida y la composición de la microbiota intestinal”, añaden desde el blog Dietistas Nutricionistas.
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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas también defiende que el agua con gas ayuda a controlar el colesterol malo, así como a reducir el riesgo de padecer una enfermedad coronaria. El consumo moderado de esta bebida disminuye las concentraciones de aldosterona, una sustancia que potencia el aumento de la presión arterial.
El mismo organismo, esta vez en colaboración con el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, reveló en otro estudio que “beber medio litro de agua mineral natural bicarbonatada sódica contribuye a reducir hasta en un 15% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
El efecto alcalinizante del agua carbonatada reduce la acidez del estómago durante la digestión, favorece la saciedad, disminuye los niveles de glucosa en sangre y mejora el metabolismo de los lípidos. Reacciones que descienden el riesgo de padecer enfermedades como la osteoporosis, la hipertensión o la obesidad.
Al sustituir los refrescos azucarados por agua mineral natural carbónica se cuida la línea
Como acabamos de ver, el agua con gas nos ayuda a hacer la digestión, sobre todo después de comidas muy copiosas ya que el ácido carbónico que contiene contribuye a estimular la secreción de los jugos gástricos.
“El agua con gas no tiene calorías, por lo que si sustituyes el consumo de refrescos azucarados y otras bebidas carbonatadas por agua mineral natural carbónica cuidarás la línea”, aseguran desde Vichy Catalan.
Para poder aprovechar todas estas ventajas sin caer en posibles contraindicaciones, los expertos recomiendan limitar su consumo diario. “La cantidad a ingerir no debe ser excesiva, unos dos vasos medianos en comida y cena son suficientes para que se noten sus efectos beneficiosos. Más cantidad no es conveniente ya que puede provocar un aumento de los gases en el tubo digestivo. Puede alternarse la ingesta de aguas gasificadas con no gasificadas, hasta llegar a los dos litros diarios, como cantidad recomendada”, aconsejan desde el Centro Médico Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED).
Es importante recordar que el agua con gas no puede actuar como un sustitutivo del agua convencional, mucho más natural y aconsejable para el organismo. Además, puestos a elegir entre todas las marcas y variedades que habitan en el mercado, la mejor opción siempre será aquella que no contenga azúcares simples o edulcorantes añadidos.
¿Efectos secundarios?
A pesar de sus beneficios, existen algunos aspectos médicos que no encajan con el consumo de agua con gas, pues esta puede poner en riesgo la salud del paciente. Uno de los inconvenientes que más ha calado en la mente del consumidor es la relación del ácido carbónico con el desgaste del esmalte de los dientes. Una erosión que solo resulta efectiva si se bebe una gran cantidad de agua carbonatada a diario, pero que en el caso de hacerse realidad podríamos solventar utilizando una pajita.
El resto de situaciones de riesgo están vinculadas al estado de salud del consumidor. Tal y como alertan desde el CMED, las personas con hernia de hiato que tengan una predisposición al reflujo gastroesofágico deben moderar la ingesta de agua con gas. También las personas con tendencia a flatulencias y enfermedades intestinales, especialmente de colon, ya que la cantidad de gas aumenta en dicho órgano. Sin olvidar los pacientes que sufren insuficiencia respiratoria severa, y es que al generar más gas en el abdomen, el diafragma se distiende y disminuye la capacidad respiratoria.
Retrasa el envejecimiento, actúa como antioxidante, estimula el sistema inmunitario, ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y evita la formación de coágulos de sangre en su interior. La vitamina E es uno de los nutrientes más poderosos que existen y los beneficios que aporta a nuestra salud son innumerables.
De hecho, muchos la conocen ya como ‘vitamina de la juventud’ o ‘vitamina del corazón’. Esta idea la defiende la directora de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Andrea Marqués, que señala que «esta vitamina previene el deterioro que supone el paso de los años en los músculos, piel, nervios y células sanguíneas«, asegura.
Sin embargo, la experta afirma que «según los estudios existentes hasta el momento, no existe asociación entre la ingesta de la vitamina y una disminución del riesgo cardiovascular, ni existe efecto preventivo sobre el cáncer o el desarrollo de cataratas«, niega.
Además, la nutricionista se muestra contundente respecto al consumo adicional de este nutriente: «No se recomineda tomar suplementos de vitamina E para prevenir la aparición de enfermedades«, explica, y añade que «la ingesta diaria recomendada es de 15 o 20 miligramos, aunque esta cantidad puede variar según las necesidades de cada persona«.
Por ello, la forma perfecta de contar con una cantidad apropiada de este nutriente es consumirla de forma natural en los alimentos que tomamos de manera diaria. Pero,¿Qué alimentos se recomienda consumir para mantener una dieta rica en vitamina E? Con un consumo habitual de estos cinco alimentos que te recomendamos, la vitamina E estará muy presente en tu organismo y tu salud lo notará.
1 Aguacate
«El aguacate aporta un mejor aspecto a la piel»
El consumo de este alimento ha crecido exponencialmente durante los últimos años, y es que el aguacate está de moda. Las influencers lo toman a todas horas, existen multitud de recetas originales con este ingrediente, y su fama se ha trasladao incluso a la moda, pues ya se pueden encontrar aguacates en estampados de camisetas o incluso en pendientes y anillos.
Pero, más allá de su componente estético, gran parte del valor del aguacate reside en la cantidad de vitamina E que contiene: 3 miligramos por cada 100 gramos, lo que la hace merecer su título de alimento estrella.
Su composición rica en este nutriente aporta luminosidad e hidratación a la piel, y el resto de aceites naturales que contiene ayuda a reducir las arrugas y el envejecimiento de la piel. Además, también es rico en grasas insaturadas, potasio, vitaminas C y B y fibra.
2 Almendras
«Las almendras son bajas en carbohidratos y contienen grasas saludables»
Los frutos secos tienen fama de ser altamente ricos en vitamina E, pero las almendras son, sin duda, las que cuentan con una concentración más alta: 24,2 miligramos por cada 100 gramos. De hecho, podríamos obtener la cantidad necesaria de vitamina E simplemente consumiendo 50 gramos diarios de almendras.
Pero este alimento tiene, además, muchas otras ventajas: son bajas en carbohidratos y a la vez altas en grasas saludables, proteínas y fibras, lo que las convierte en un alimento ideal para seguir una dieta equilibrada.
3 Espárragos
«Los espárragos son diuréticos y ricos en fibra»
2,5 miligramos de vitamina E por cada 100 gramos hacen de los espárragos un alimento completo para introducir en nuestra dieta. Son diuréticos y ricos en fibras, por lo que previenen y evitan la retención de líquidos y el estreñimiento.
Aunque los beneficios son prácticamente equiparables en todos los tipos de espárragos, los verdes cuentan con una mayor concentración de estos micronutrientes.
4 Pipas de calabaza
«Las pipas de calabaza previenen enfermedades cardiovasculares»
Las pipas de calabaza tienen valores considerables de vitamina E: 13,66 miligramos por cada 100 gramos, lo que las convierten en un auténtico tesoro nutricional. De hecho, la Organización Munidal de la Salud ha recomendado en varias ocasiones su consumo.
Además de vitamina E, la presencia de ácidos grasos y antioxidantes ayudan a prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y son una gran fuente de triptófano, el aminoácido que estimula la producción de serotonina, la hormona de la felicidad.
5 Jengibre en polvo
«El jengibre en polvo es una fuente inagotable de vitaminas»
El jengibre en polvo se sitúa en uno de los primeros puestos de alimentos ricos en vitamina E. Con 18 miligramos de este nutriente en tan solo 100 gramos, este ingrediente es perfecto para tomar en infusiones con agua y edulcorante entre horas.
Además, utilizarlo a la hora de cocinar e introducirlo en diferentes recetas también puede constituir una buena fuente de vitaminas, aunque su aporte será menor que si lo tomamos al natural. Eso sí, hay que tener en cuenta que se recomienda consumirlo con moderación y acompañado de otros alimentos, debido a su sabor picante y fuertemente aromático.
Una medida eficaz para planificar el menú de los niños y prevenir el sobrepeso y la obesidad consiste en “comer en bloques 3×3”, combinando tres grupos de alimentos: proteínas, carbohidratos y grasa saludable, en cada una de las tres comidas principales, según los nutricionistas
A veces un poco de imaginación es crucial para que los más pequeños tomen alimentos que, habitualmente, rechazan. Foto cedida por IMEO
El hecho de que un niño esté “gordito” no significa que esté bien nutrido, ni correctamente alimentado, sino más bien sería un aviso para tomar medidas de precaución, observan desde del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Añaden que la infancia es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia y en la edad adulta, porque es cuando se crean los primeros patrones relacionados con la comida, el gusto por determinados sabores, como el dulce, y la preferencia o el rechazo de ciertos alimentos.
Un consejo muy práctico de este instituto para los padres a la hora de planificar el menú eficaz para los niños con exceso de apetito o ansiedad, consiste en “comer en bloques”.
En general, el IMEO aconseja combinar tres grupos de alimentos en cada comida: proteínas, hidratos de carbono y grasa saludable. Este sistema es aconsejable aplicarlo a partir de los tres años de edad hasta que lleguen a adultos, ya que es una manera muy sencilla de plantear las diferentes comidas principales del día y también los “snacks” (tentempiés).
Este instituto recomienda incluir un 55 % de carbohidratos, 30 % de proteínas y 15 % de grasas saludables, tanto en las comidas principales del día, como en las comidas de refuerzo, es decir en la de media mañana y la merienda.
Una dieta equilibrada puede facilitar que tengamos menos problemas de salud. Foto cedida por IMEO
“Como proteína se entiende todo tipo de carne magra, huevos, pescado o lácteos, mientras que los carbohidratos se obtienen de los cereales integrales (pasta, arroz) y de frutas y hortalizas, excepto las patatas, porque aumentan más rápidamente la glucosa en la sangre y suelen consumirse fritas, con sal, ketchup o mayonesa, una combinación que engorda”, explican.
Las grasas saludables son aquellas que no aumentan el exceso de peso ni el riesgo cardiovascular, y están presentes en aceites vegetales, aguacate, semillas, frutos secos, huevos o pescado azul.
Fórmula sencilla para evitar los kilos de más
Según esta fórmula del IMEO para la nutrición infantil, en el desayuno se pueden incluir unas lonchas de jamón dulce o serrano, una tostada o rebanada de pan integral con un chorro de aceite de oliva, y un plátano.
A la hora de comer, combinar pescado, pollo o pavo con un puré o parrillada de verduras, más un yogur 0 % de grasa o una pieza de fruta como postre.
“Para la cena, sería una opción tomar sardinas pasadas por la sartén, una taza de gazpacho y una fruta rica en vitamina C, en vez de un lácteo de postre para facilitar la absorción del hierro de las sardinas y limitar la del calcio”, según esta misma fuente.
El experto en nutrición, dietista y portavoz del IMEO Rubén Bravo explica las cuatro razones principales por las que el método de ‘comer en bloques’ ayuda a prevenir la obesidad y el sobrepeso en los niños.
Cada uno de los macronutrientes se digiere en zonas diferentes del sistema digestivo, proporcionando unos niveles de saciedad más elevados que si los tomáramos por separado.
Se ralentiza el paso de los nutrientes al torrente sanguíneo, ayudando a regular la ansiedad y el apetito, y a reducir la secreción de insulina y por lo tanto la aparición de diabetes tipo 2.
Desde el punto de vista organoléptico y gastronómico es más sencillo configurar platos más sabrosos, completos y deliciosos. Es más sencillo cubrir las necesidades nutricionales diarias, tanto en macro como en micronutrientes.
Bravo confirma a Efe que ‘Comer en bloques’ también puede serle útil a los padres para organizar las comidas de sus hijos tras las vacaciones estivales, y servirles como una orientación para alimentar a los pequeños durante el curso escolar.
“Esta indicación facilita mucho la labor de educación nutricional que cae principalmente sobre los hombros de los padres o tutores y que, a veces, están algo perdidos a la hora de diseñar los menús de los pequeños, o a escala familiar”, asegura.
Menú completo y saludable para el nuevo curso
Este experto propone el siguiente ejemplo de tres comidas principales y dos de refuerzo, basadas en la fórmula de ‘comer en bloques’, y recomendables para el nuevo curso escolar:
DESAYUNO – Una rebanada de integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón serrano. – Un zumo natural de 2 naranjas.
MEDIA MAÑANA – Un cuenco con yogur desnatado de fresa, 5 piezas troceadas y coronado con 3 nueces picadas.
COMIDA – Berenjena rellena de carne picada, cebolla y tomate, gratinada al horno con una loncha de queso light. – Una pieza de fruta de postre.
MERIENDA – Unas natillas de chocolate sin azúcares añadidos. – Un pequeño puñado de cacahuetes. – Una pieza de fruta de postre.
CENA – Crema de verduras. – Tostada de pan integral con aguacate y salmón ahumado.
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