Los padres no ven el sobrepeso de sus hijos

Tan sólo uno de cada cuatro reconoce que tienen ese problema de sobrepeso
República/ EP
nina_recortadaUn estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) muestra que el problema del sobrepeso infantil cuesta verlo por parte de los padres cuando se tiene delante. De hecho, tan solo un 23 por ciento de los padres reconoce que su hijo o hija tiene sobrepeso o lo ha tenido, y únicamente un 0,2% considera que tiene algún problema de salud.

No obstante, dos tercios de los encuestados reconocen su preocupación por la posibilidad de que sus hijos puedan desarrollar enfermedades causadas por una mala alimentación, lo que muestra que existe conciencia de las posibles consecuencias derivadas del sobrepeso.

La encuesta, realizada entre junio y julio a través de un total de 1.029 entrevistas a padres con hijos menores de 10 años, revela que aún subsiste una tendencia a restar importancia a los casos de sobrepeso.

Con todo, el estudio realizado por la organización de consumidores permite afirmar que el número de hogares en los que se consume comida rápida a menudo es muy bajo, y que en más del 72 por ciento de los casos no hay problema para que los hijos acepten una dieta variada.

En cuanto a las actitudes de los padres, “el estudio revela ejemplos claramente negativos”, advierten. Así, un 38 por ciento de los padres utiliza la comida como una forma de recompensa, un 53 por ciento presiona a sus hijos al menos ocasionalmente para que coman más y un 35 por ciento insiste a sus hijos para que coman más rápido.

Frente a estas actitudes negativas están las de un 36 por ciento de padres que impiden que sus hijos coman frente al televisor, las del 82 por ciento que muestran de forma activa a sus hijos hábitos de alimentación saludables o las del 31 por ciento de padres que involucra a sus hijos en la planificación y preparación de las comidas.

Un 68% habla de causas genéticas

En cuanto a las causas por las qué los entrevistados piensan que sus hijos tienen sobrepeso, un 68% de los padres estima que el problema deriva de causas genéticas. Como señala el estudio, publicad en la revista ‘OCU Salud’ de febrero, aunque la herencia pueda facilitar en alguna medida la subida de peso, las causas reales son la sobrealimentación, la ingesta de alimentos procesados y con exceso de azucares y grasas y el sedentarismo.

En relación a los hábitos de actividad física, los resultados de la encuesta muestran que muchos niños pasan más tiempo sentados delante de la pantalla que haciendo ejercicio. El 25 por ciento no practica ninguna actividad deportiva regular y 1 de cada 2 niños pasa más de 3 horas diarias viendo la televisión o jugando a videojuegos durante el fin de semana o las vacaciones.

La obesidad afecta ya a casi cuatro de cada diez estadounidenses

Más de la mitad de las mujeres negras padecen la enfermedad, según el último estudio
ABC, por Manuel Erice
obesidad en USAEstados Unidos no consigue frenar la obesidad. Ni el esfuerzo de las numerosas e intensas campañas informativas realizadas los últimos diez años ha permitido detener el que está considerado el primer problema de salud de los norteamericanos. Cuando terminó el pasado año, un 38% de los adultos del país, casi cuatro de cada diez, padecían alguna forma de obesidad, considerada como un importante sobrepeso (alta acumulación de grasa en el cuerpo). Diez años antes, el ya entonces inquietante ratio alcanzaba el 32%. Los datos del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad reflejan que el incremento de los obesos sólo se habría detenido entre los niños y los adolescentes, donde no ha variado el 17% del total que ya recogían los estudios de 2003 y 2004. Los datos han sido mal recibidos por los expertos y las autoridades sanitarias, que esperaban una reducción de la obesidad, «al haber descendido el consumo de azúcares y bebidas de soda», afirma Marion Nestle, profesor del departamento estudios de nutrición y alimentación y salud pública de la Universidad de Nueva York.

En un país que ha hecho de alimentación saludable una de las grandes batallas de interés público, incluida la implicación personal y constante de la Primera Dama, Michelle Obama, los datos de la encuesta de nutrición y salud nacional han sorprendido negativamente. En especial, los que hablan del norteamericano de mediana edad, entre 40 y 59 años, entre quienes la obesidad alcanza ya a un histórico 40%. No queda muy lejos el ratio entre los mayores de 60 años, del 37%, mientras que entre los 20 y los 39 años, se queda en el 32%. La tendencia al freno de la obesidad en niños y jóvenes, en los que entre los más pequeños, entre dos y cinco años, incluso se ha reducido del 14% al 8%, lleva a una cierta esperanza, pero la mayoría siguen siendo de la opinión de Kelly D. Brownell, experto en asuntos de salud pública de la Universidad Duke: «No estamos haciendo lo suficiente».

La conclusión del estudio resulta especialmente demoledora para las mujeres, cuyo ratio de obesidad es superior al de los hombres, un 38% frente a un 34%. Y en especial, para las de raza negra, un grupo en el que la enfermedad se dispara hasta el 57%. En el caso de las hispanas, se reduce al 46%, mientras que entre las mujeres blancas no supera un tercio del total. «Son los grupos de negras e hispanas los que marcan la diferencia de cuatro puntos entre mujeres y hombres», concluye Cynthia Ogden, directora del estudio del Centro de Control y Prevención de la Enfermedad.

El hecho de que los datos se hayan obtenido de una encuesta pública, a partir de la declaración de 5.000 personas, que en general tienden a infravalorar el peso y sobrevalorar la altura, hace pensar a los investigadoras que el problema real todavía es mayor que el que se refleja en sus conclusiones.

La diabetes tipo 2 aumenta un 50% en niños por el sobrepeso y el sedentarismo

  • Actualmente en España hay unos 10.000 menores de 15 años con diabetes, con cerca de 1.200 nuevos casos cada año.
  • La mayoría son de tipo 1, de origen genético, pero la de tipo 2 ha aumentado un 50% en los útimos 10 años.

Este incremento es consecuencia de los cambios de hábitos de vida y el aumento del sobrepeso y el sedentarismo.

20 minutos

diabetes tipo 2 en niñosLa mayoría de casos de diabetes en niños y adolescentes son del tipo 1, cuyo origen es genético, pero en los últimos 10 años han aumentado un 50% en España los casos de diabetes tipo 2 en este grupo de edad como consecuencia de los cambios de hábitos de vida y el aumento del sobrepeso y el sedentarismo.

«Por ahora sigue siendo extraordinariamente rara pero está creciendo mucho», ha destacado Javier García Soidán, coordinador del Grupo de Estudio de la Diabetes en Atención Primaria de la Salud (GEDAPS), durante un acto organizado por la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE) con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre.
Actualmente en España hay unos 10.000 menores de 15 años con diabetes, con cerca de 1.200 nuevos casos cada año. Aunque el 90% están afectados por diabetes tipo 1, causada por un mecanismo del propio organismo que causa la destrucción de las células que producen insulina, lo que preocupa a los expertos es el incremento de la diabetes tipo 2 a estas edades.
A pesar de que, por el momento, representa sólo el 10% restante y afecta a sólo un 0,15%de todos los niños y adolescentes, el incremento de casos se asocia a un mayor sedentarismo y obesidad. «Ahora muchos se pasan el día delante del televisor, el ordenador o con los videojuegos, y comen comida rápida como pizzas, hamburguesas, con mucho más contenido calórico, lo que hace que aumente la obesidad infantil», según García Sedán.
De hecho, este experto recuerda que España está entre los primeros países con más sobrepeso u obesidad infantil del mundo, afectando ya al 25%, lo que conlleva «un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y todos los problemas cardiovasculares del futuro».
Además, el problema de estos casos no son tanto los tratamientos que necesitan como las complicaciones que pueden surgir, que se asocian muy directamente a los años de evolución. Por otro lado, en España hay dos millones de personas con diabetes que no están diagnosticadas.

Gran Bretaña planea un impuesto al azúcar contra la obesidad

La población británica obtiene entre el 12% y el 15% de su energía de los alimentos ricos en sacarosa. El tributo disminuiría los gastos en salud.

Para los médicos la reducción del consumo se lograría con restricción de la publicidad.

El Telegrafo, por Leonardo Boix, corresponsal en Londres

26-10-15-soc-obesidad_f43a531d48fe9113b9fbe892ca29c8b8Los altos índices de obesidad, diabetes y problemas coronarios en el Reino Unido hacen que sea de extrema urgencia imponer ahora un impuesto del 20% a los productos comestibles y bebidas azucaradas para evitar una catastrófica crisis de salud en el país.

El organismo Salud Púbica de Inglaterra publicó este jueves un reporte en el que concluyó que Gran Bretaña “consume demasiada azúcar” y que ello está llevando a serios problemas sanitarios, principalmente como consecuencia de la obesidad.

El reporte también destacó que las autoridades del país deberían prohibir anuncios publicitarios en comercios destinados para niños que busquen vender dichos productos, como también publicidades por televisión y online.

Un portavoz del primer ministro británico, David Cameron, dijo que el gobierno por ahora no cree que un gravamen a los productos azucarados sea la solución para evitar una crisis sanitaria.

La población británica obtiene entre el 12 y 15% de su energía del azúcar, en tanto que las autoridades sanitarias consideran que esa proporción debería ser menor del 5%.

El reporte de Salud Pública consideró que si se logran reducir esos niveles, el Servicio Nacional de Salud (NHS) podría ahorrar al año hasta 500 millones de libras esterlinas (770 millones de dólares).

El documento, elaborado por expertos médicos, recomendó una tasa a productos azucarados de entre el 10 y 20%, reducir las publicidades de alimentos altos en azúcar, prohibir ofertas de supermercados para dichos productos comestibles y bebidas, reducir el consumo diario de sal y azúcar en las familias y garantizar la venta de alimentos sanos en hospitales y otros entes públicos.

El reporte criticó duramente las promociones y ofertas de supermercados que “distorsionan” las canastas de la gente, al indicar que el 40% del dinero que gasta la gente en alimentos y bebidas son productos en oferta. “Es hora de lograr un balance en estas promociones, alejándonos de las tortas y galletas, hacia alimentos más sanos”, indicó el documento.

Para los expertos, el 6% del consumo total de azúcar podría evitarse si las promociones en productos con alta cantidad de azúcar fueran prohibidas en el país.

Dio el caso de México, que al imponer un impuesto del 10% a los productos con mucha azúcar logró reducir en un 6% las ventas de bebidas azucaradas. “Algo similar podría conseguirse en Inglaterra, al menos en el corto plazo”, señaló Salud Pública.

Al presentar las conclusiones del informe en el Parlamento británico, la doctora Alison Tedstone, vocera de Salud Pública de Inglaterra, consideró que la solución fiscal “tiene que emplearse para reducirse el consumo de bebidas azucaradas en el país”.

“Cuanto mayor sea el incremento del impuesto, mayor será el efecto conseguido”, agregó.

A la campaña se sumó también el popular cocinero inglés Jamie Oliver, autor de exitosos libros y series de televisión sobre cocina, quien pidió a los ministros británicos imponer una tasa a las bebidas gaseosas con alto contenido de azúcar. “Ese sería el cambio más importante que podría lograrse con una sola medida”, consideró el chef.

Por su parte, la Asociación de Médicos británicos, que reúne a todos los profesionales de la salud del Reino Unido, instó al gobierno de Cameron a adoptar las recomendaciones del reporte dado a conocer en Londres.

Sin embargo, el director general de la Federación de Alimentos y Bebidas, Ian Wright, consideró que “no existe evidencia internacional” que indique que dicho impuesto a los productos azucarados “tenga efecto”. “Por esta razón nos oponemos a semejante medida”, destacó.

Wright explicó de todos modos que su sector “está determinado” a combatir la obesidad infantil en el Reino Unido, y señaló que muchas empresas de comestibles “ya han retirado millones de calorías de la cadena alimenticia” al modificar ingredientes y tamaños de paquetes.

Para el doctor Julian Hamilton-Shield, nutricionista de la Universidad de Bristol (sur de Inglaterra), “no hay duda alguna” del daño que produce en los niños el consumo de bebidas azucaradas.

“Destruye sus dientes, es un factor de riesgo para volverlos obesos y padecer de diabetes tipo 2”, afirmó el especialista.

“Si necesitamos de un impuesto para reducir el consumo de azúcar, lo apoyo por completo. Nadie se queja del tributo a los cigarrillos, y los products azucarados deberían ser tratados del mismo modo”, concluyó. (I)

México retrocede en sus leyes contra refrescos

Hasta el lunes pasado México era referente en impuestos colocados a las bebidas azucaradas, para frenar los índices de obesidad y sobrepeso, en especial en niños y jóvenes.

Esto cambió luego de que la Cámara de Diputados aprobó la reducción de un peso mexicano a 50 centavos el impuesto a bebidas con 5 gramos de azúcar (el equivalente a una cucharada) o menos por cada 100 mililitros.

Con esta disminución los principales favorecidos son las compañías de refrescos, pues pagarán menos por cada bebida vendida en México.

Las organizaciones ContraPeso, EPC y la FICMéxico, que forman parte de la Alianza por la Salud Alimentaria, reiteraron que es de vital importancia que los senadores sean conscientes sobre los impactos a la salud y frenen la reducción del tributo, según informaron medios mexicanos.

Tal como reporta el portal Sinembargo.mx, el impuesto aprobado como parte de la Reforma Fiscal representó un gran paso para desincentivar el consumo de bebidas azucaradas.

Además, el impuesto favoreció a la recaudación, pues generó recursos por 12.455 millones de pesos para 2014 y de 18.290 millones de pesos en 2015. Hoy la medida se votará en el Senado de México, que deberá ratificarlo o archivarlo.

Los senadores de los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN) han rechazado el proyecto. (I)

 

10 motivos para prohibir los smartphones a niños menores de 12 años

Varios expertos han alertado del riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños alegando problemas como el retraso del desarrollo y conductas agresivas en la infancia

El Diairo Vasco
ninio-smartphone--575x323El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos y varios expertos han alertado sobre el riesgo de usar estos aparatos en bebés y niños. Por tanto, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría han revelado las 10 razones por las que los niños menores de 12 años no deben usar estos aparatos sin un control.

1. Obesidad infantil. El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está creciendo en los niños, por lo que deben recordar que la obesidad conlleva problemas de salud vasculares, cardíacos y la diabetes.

2. Desarrollo cerebral de los niños. El desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, con la posterior asociación con la función ejecutiva y déficit de atención, problemas de aprendizaje, retrasos congnitivos, aumento de la impulsividad y la falta de autocontrol.

3. Retraso en el desarrollo del niño. Excederse en el uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, la alfabetización, el rendimiento académico, las capacidades y atención.

4. Alteraciones del sueño infantil. Los estudios han revelado que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos en las habitaciones, con lo que se ha observado que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. Además, esa falta de sueño afectará en su rendimiento académico negativamente.

5. Enfermedad mental. Algunos estudios han comprobado que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, déficit de atención, trastornos de vinculación, psicosis, trastorno bipolar y otros problemas de conducta infantil.

6. Adicción infantil. Varios estudios han demostrado que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías, por tanto, cuanto más usen los dispositivos móviles, más se separan de su entorno, familiares y amigos.

7. Radiación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Si bien los niños son más sensibles a este tipo de ondas que podrían ocasionar problemas futuros.

8. Sobreexposición. La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hace más explotables, vulnerables y expuestos a los abusos.

9. Conductas agresivas en la infancia. La exposición de los menores a contenidos agresivos y violentas podría alterar su conducta, ya que los niños lo imitan todo. Por tanto, se debe vigilar su uso y la navegación de los niños en las tabletas y smartphones.

10. Déficit de atención. Mantener un uso excesivo de las nuevas tecnologías podría contribuir a tener falta o déficit de atención, y disminuir la concentración y la memoria por la velocidad de los contenidos.

Los expertos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología, de los 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora al día y de 6 a 18 años, la restricción debería ser de 2 horas al día.

Además, los investigadores han coincidido en que estar demasiadas horas con el smartphone o tableta es perjudicial para el desarrollo de los niños, ya que creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Incluso, al entender que la tecnología forma parte de su vida, los niños creen que no deben sustituir el tiempo de juego o lectura de un libro con los padres o los hermanos.

¿Hay que obligar a comer a los niños?

  • No es necesario forzar a los pequeños para que dejen el plato reluciente
    Verne El País, por Natalia Marín Cantero

1441901302_115340_1442212216_noticia_normalNadie en su sano juicio volvería a un restaurante en el que el camarero le obligase a comer todo lo que ha pedido, ni a quedarse pegado en la silla hasta acabar, ni escogiera los alimentos, la cantidad e incluso la velocidad a la que el comensal tiene que acabar el plato. Y, sin embargo, para muchos niños, quizás la mayoría, este es el pan de cada día (literalmente) tanto en casa como en el comedor escolar.

En su libro Mi niño no me come, una biblia para padres desesperados, el pediatra Carlos González incluye a modo de epílogo un cuento titulado La carga de la brigada nutricional que sucede en un país imaginario donde una “policía nutricional” obliga a los comensales a acabarse sus raciones, por las buenas o por las malas. El mensaje del libro, según resume el propio González, es este: “No obligue a comer a su hijo. No le obligue jamás, por ningún método, bajo ninguna circunstancia, por ningún motivo”.

Para aquellos que hayan vivido la tortura de los comedores escolares (con sus ingeniosos métodos para librarse de alimentos, como envolver el filete en la servilleta o incrustar el huevo frito bajo la silla) o la presión de un hogar en el que se sirve para la cena el pescado que se rechazó en la comida, las palabras de González suenan a música celestial. Pero ¿son realistas? O, dicho de otra manera, ¿por qué tantas víctimas de estos atropellos se empeñan en que sus propios retoños, cuando los tienen, dejen el plato niquelado? El 85% de los padres obliga a comer a sus hijos cuando ya han saciado su apetito, de acuerdo con el estudio realizado en la Universidad de California y titulado Sólo tres bocados más.

La respuesta parece estar en la pertenencia en masa al “Club del plato limpio”. Sus socios tienen más riesgo de padecer obesidad años después, como prueban estudios como Consecuencias de pertenecer al club del plato limpio, de la Universidad Cornell de Ithaca. Instar al niño a que coma sólo tres bocados más es contraproducente, recuerda Julio Basulto, nutricionista y autor de Se me hace bola. Basulto, que considera “vejatorio, innecesario y contraproducente” obligar a comer al niño o castigarlo por no comer, recuerda que numerosos estudios, como este otro publicado en la revista Appetite, prueban que insistir al niño para que coma verduras simplemente no funciona. “No sabemos por qué. La teoría que más me convence es que prohibir es despertar el deseo. Dar buen ejemplo sí se traduce en que el niño coma más saludable”.

Además de dar ejemplo, hay que evitar colocar en la mesa alimentos no saludables. “En algunas casas a la hora de la comida no se bebe agua, sino Coca-Cola. No hay pan integral, sólo blanco. Ni cereales integrales. Hay derivados cárnicos a mansalva. A media tarde toman un postre lácteo en lugar de fruta”, señala Basulto a Verne. “No soy muy partidario de hablar de qué es una dieta sana; prefiero explicar que las cosas que no son comida no deberían estar frecuentemente en su mesa”.

Cuando uno de cada tres niños padece sobrepeso u obesidad, merece la pena replantearse el método tradicional de alimentar a los pequeños, que viene a consistir en que coma, tanto si tiene hambre como si no. Partimos de la base de que todos los animales de este mundo comen lo que necesitan, y de que cada uno elige, además, la dieta adecuada para su especie. Como escribe González, no se encuentra uno, paseando por el campo, bichos muertos porque nadie les dijo que tenían que comer.

Podemos comenzar por cuestiones como estas:

¿Cuánto hay que llenarle el plato al niño?

“No hay una noción”, dice Basulto, padre de tres hijas. “Si deja algo, es que le has puesto mucho y al día siguiente lo reduces. Lo que se ha dejado se lo retiras y tan amigos. Los cálculos que se hacen sobre cuántas calorías necesita comer un niño tienen una desviación estándar muy grande. Tu hija puede necesitar la mitad de calorías que otra niña de su edad de su mismo sexo, talla y peso. ¿Quién sabe cuántas calorías necesita tu hija? Tu hija, nadie más”.

El pediatra Jesús Garrido cree, por su parte, que en España hay dos problemas con las cantidades de comida que se ofrecen. El primero es que las abuelas son de la época de la postguerra, donde el hambre en muchas familias fue una realidad, y es difícil convencerlas de que un niño puede estar sano sin estar gordo. La segunda es que en la cultura mediterránea toda actividad social gira en torno a la comida y nuestra dieta está muy condicionada por la forma en la que compartimos la comida a escala social. “En verano es raro quien no engorde en un país en el que se puede comer y cenar en la calle consumiendo comida como parte del ocio”, señala.

¿Qué pasa cuando el niño está en un percentil bajo?

Garrido cree que las tablas de peso, longitud y perímetro craneal son una herramienta útil, pero también peligrosa. “Si no se usan y sobre todo si no se explican adecuadamente son uno de los desencadenantes de problemas con la comida más frecuentes”, señala. “Hay que entender que estas tablas se hacen usando datos sólo de niños sanos. Y que un percentil 3 por ejemplo, que para muchos es un criterio de peso bajo en sí mismo, sólo significa que el 3 por ciento de los niños sanos de esa edad están por debajo de esa cifra”.

El problema está en que se interpreta como una escala de aprobado o suspenso, dice Garrido. “Cuanto más alto está en peso y talla mejor lo interpretan los padres. Y estar por debajo de la media es visto como un suspenso. Cuando los niños que hay por encima y por debajo están igualmente sanos. Si esto no se explica bien, enterarse de que su hijo está por debajo de la media es para muchos razón para forzar al niño a comer más. Cuando el niño estaba sano y no lo necesitaba, al hacer esto aseguramos que aparezcan problemas de relación con la comida”.

¿Cuáles son las consecuencias de utilizar la comida como herramienta para inculcar obediencia?

«Si mezclas mente, estómago y corazón, complicación», resume el pediatra Garrido. “Si no queremos que nuestro hijo use la comida como pieza de cambio y se focalicen en la comida otros problemas, no debemos dar a la alimentación más importancia de la que tiene ni una función diferente”, sostiene. “Los únicos objetivos que deberíamos plantearnos con la comida son que el niño tenga una dieta variada porque se la ofrezcamos; que sea él y sus mecanismos de regulación quienes decidan las cantidades y los horarios mientras no haya un problema claro.

Basulto, por su parte, cree que estos comportamientos se asocian con más riesgos de obesidad, trastornos alimentarios, y obsesiones que nos acompañan a lo largo de la vida. “Si el helado era una recompensa cuando eras pequeño, quizás de mayor, cada vez que tengas un conflicto emocional necesites comer helados”.

“El problema más habitual de un niño pequeño con la comida”, escribe González, “es el intento de los adultos de intentar obligarle a comer. Es un grave problema que produce sufrimiento, angustia, humillación, vómitos e incluso, si se tiene éxito, obesidad. El motivo suele ser la visión distorsionada de los adultos sobre cuál es la cantidad normal de comida que necesita un niño, y la falta de respeto hacia el niño como ser humano”.

¿Qué hacer cuando el niño rechaza la verdura?

niño no comeLo primero es retirar los alimentos no saludables. Con un magnum de chocolate, dice Basulto, un niño puede haber cubierto buena parte de las necesidades calóricas del día. “Luego no tiene hambre, y así no va a comer verdura o fruta, mucho menos apetitosas”. Lo segundo es dar ejemplo. Y en tercer lugar, no hacer nada; no felicitar ni castigar, ningún intento de modificar su comportamiento: se sabe, como señalamos antes, que premiar es contraproducente. “Pero tenemos que haber dado los dos primeros pasos. Decirle al niño algo así como ´Qué bueno está este brócoli. Fíjate que cardioprotector y antioxidante´ no es más que una manipulación”, dice Basulto.

Y un recordatorio importante: a los niños españoles no les faltan vitaminas y minerales. Les sobran calorías, grasas y azúcares. No es cuestión de añadir nutrientes, es cuestión de retirar calorías vacías de su alimentación. “Tenemos que tener una relación más normal con la comida”, resume Basulto. “Tan normal como respirar o pestañear”. A nadie se le obliga a eso.

Los dibujos animados, ¿culpables de la obesidad infantil?

Los niños expuestos a caricaturas con personajes con sobrepeso comen hasta dos veces más alimentos industrializados que el resto.

Elancasti.com.ar

dibujos animados fomentan obesidadCon la seguridad de que nada malo puede provenir de la pantalla si lo que se ve son dibujitos animados, muchas veces sentamos a los más chicos de la casa frente al televisor con el objetivo de que se entretengan un ratito, más en esos momentos en los que parece que nada los divierte.

Pues, parece que, tal como los cassettes de Xuxa reproducidos al revés transmitían mensajes satánicos, los inocentes dibujitos no lo son tanto y hay que estar atentos a lo que «comunica» a nuestros hijos el simpático personaje desde la pantalla.

Especialistas analizaron que los niños están expuestos a diario a dibujos animados en los cuales, en muchos casos, aparecen personajes con exceso de peso y/o prácticas de alimentación nocivas para la salud. Algunos ejemplos son Homero Simpson, y su clara obesidad y afinidad por la cerveza; la versión ‘obesa’ del Gato con Botas en la película Shrek; la forma ovoide de Humpty Dupty, y otros personajes como Peppa Pig, Pedro Picapiedra, Garfield y Peter Giffin, entre otros.

«En paralelo, algunos locales de comidas obsequian juguetes con personajes cuyas formas también transmiten una imagen corporal ‘agrandada’. Entendemos que no hay una intencionalidad detrás de esto; sólo estamos apuntando la existencia de modelos no ideales que nuestros niños consumen a diario, y que a veces tratan de imitar», observó el doctor Rubén Salcedo (MP 17.181), director médico de Clínica Diquecito.

En este marco, un estudio difundido recientemente a nivel internacional demostró que los niños que ven ciertos dibujos animados son más propensos a consumir alimentos con pocos nutrientes y alta cantidad de calorías, tales como galletitas y caramelos.

Según la investigación publicada en el Journal of Consumer Psychology, incluso algunos personajes de juguete favorecen este tipo de comportamiento hacia la comida, convirtiéndose en un peligroso disparador de la obesidad a edades tempranas.

¡Alerta con los personajes «redondeados»!

Uno de los principales hallazgos del estudio es que el comportamiento impulsivo hacia comidas «chatarra», tal como las denominamos comúnmente, se da principalmente en presencia de personajes con forma redondeada, o de «huevo», ya que éstos normalizan un estereotipo de figura humana. Además, el comportamiento de dichos personajes hacia el alimento en muchos casos transmite la idea de compulsión hacia el mismo, siendo adictos a la comida de alto contenido calórico.

Salcedo consideró que «estos personajes también suelen transmitir la idea del alimento como algo que da placer, lo cual predispone al niño a una idea equivocada de lo que es la verdadera función e importancia de la comida».

Las cifras que arrojó el estudio son alarmantes: se constató que los niños expuestos a dibujos animados con personajes con sobrepeso comen hasta dos veces más alimentos industrializados que los niños que no consumen este tipo de programación.

Paralelamente, el estudio contempló el conocimiento de hábitos de vida saludable por parte de los niños, y llegó a la conclusión de que si bien éstos en general conocen lo que es saludable, el consumo negativo de alimentos se produce igualmente ante la influencia de un personaje con hábitos negativos. «El estudio no fue concluyente en este punto, según la opinión de los expertos, pero se considera realizar una investigación posterior para poder identificar qué puede ‘inmunizar’ a los niños antes de ser expuestos a la pantalla, ya que el ambiente social actual propende a la obesidad y debemos educar y fortalecer nuestras capacidades para poder hacer elecciones saludables de continuo», destacó Salcedo.

Los alcances del estudio

«Dado a que este estudio es de los primeros en su tipo, y se encuentra más ligado al marketing que al área médica propiamente dicha, no se pudieron hacer predicciones sobre los resultados que se alcanzarían con certeza en términos de salud y de crecimiento de la obesidad en el mundo. Sin embargo, la tendencia es clara a la hora de ver los resultados, y ya sabemos que aun cuando los personajes no sean humanos, nuestros niños relacionan el comportamiento de estos dibujitos animados con el que debe ser su comportamiento, imitándolo», observó el especialista, quien resaltó que, en la vereda de enfrente existen «casos como los registrados en Finlandia, en donde un padre creó la serie de TV Lazy Town con la finalidad de propender a la buena alimentación y el ejercicio».

Finlandia fue siempre un ejemplo en prevención y en la lucha contra la obesidad en particular.

Los resultados de estas acciones fueron concretos en este país, siendo el primero en disminuir la prevalencia de obesidad, cuando en más del 90% de los países desarrollados y en vías de desarrollo están en constante aumento.

«Por ello es importante que los padres entendamos que podemos hacer una gran diferencia en nuestros hijos, no sólo concientizándolos sobre la necesidad de alimentarnos saludablemente, sino también cuidando qué estereotipos están consumiendo a través de sus dibujitos animados o series preferidas», enfatizó el especialista.

Y tras asegurar que prestar atención a qué consumen los niños en televisión es trascendente no sólo pensando en evitar el sobrepeso en nuestros hijos, Salcedo llamó a no olvidar que «en el extremo opuesto se encuentran la la bulimia y la anorexia y el mal impacto que generan las muñecas extremadamente delgadas en las mentes de nuestras niñas».

A modo de mensaje final: menos tele, más espacios de recreación

«Como padres, es importante que generemos espacios de juego al aire libre, expresión artística y otros entretenimientos, para evitar las largas horas de exposición a la televisión», recomendó Salcedo, quien resumió que «la clave en la formación de la personalidad de los niños radica en su capacidad de imitar comportamientos, tal como lo confirma la investigación a la que estamos haciendo referencia».

Así, si esos comportamientos o estereotipos son positivos, la construcción de la personalidad y de los hábitos de vida del niño también lo serán; de lo contrario, el niño estará construyendo sólo hábitos de vida destructivos para su salud.

«Además debemos recordar que los hábitos de vida y alimentación se estructuran en los primeros años de la vida, y que demanda posteriormente muchos esfuerzos modificarlos», finalizó.

La obesidad amenaza el desarrollo de miles de niños españoles

El exceso de peso provoca dolencias a un 30% de los pequeños y acorta su expectativa vital. Con apenas 4 años, sufren hipertensión, colesterol alto, apnea del sueño y diabetes

El Periódico de Aragón, por Ángeles Gallardó
diabetes I en niñosLos médicos denominan ambiente obesogénico al cúmulo de circunstancias, consustancial al actual momento histórico, que explican por qué la generación de españoles que ronda la adolescencia, y los niños y bebés que han nacido después, están amenazados por una acumulación de peso y grasa corporal que cuestiona su salud futura. Un 14% de la población española menor de 17 años sufre una obesidad avanzada que les provoca trastornos cardiovasculares graves. A otro 20% le ha sido diagnosticado sobrepeso, el proceso metabólico que altera la asimilación de los hidratos de carbono e induce al cuerpo a almacenar grasa y convertirse en obeso.

Ambos fenómenos se han estabilizado en España en unos niveles que superan a los del resto de Europa. Las cifras de afectados no descienden, aunque sí se intensifica el grado de obesidad con que los niños son conducidos al hospital por su pediatra, a la vez que baja la edad en que se inician en el trastorno metabólico. Se ha diagnosticado a niños de 2 años. «Nos llegan a esa edad, ya obesos, y a los 4 años entran en el momento crítico que determinará su futuro; un año después ya sufren obesidad severa», explica Diego Yeste, responsable de endocrinología pediátrica en el Hospital del Vall d’Hebron. «Tengo pacientes que, con apenas 5 años y poco más de un metro de altura, pesan 65 kilos: es muchísimo», asegura Marta Ramon, endocrino en el Hospital de San Juan de Dios.

MECÁNICA Y COMIDA La perspectiva de que esta tendencia se detenga no se percibe. La tecnología ayuda a ganar peso y la industria de la alimentación dispone de aparatos publicitarios imbatibles, contra los que el mensaje dietético choca y fracasa. «Ascensores y escaleras mecánicas por todas partes, comida barata e hipercalórica, bebidas azucaradas que sustituyen al agua, tabletas electrónicas como objeto de juego y un sedentarismo infantil alarmante», enumera Yeste, intentando explicar el origen del problema. «La publicidad engañosa tiene una influencia determinante –añade Marta Ramón–. Anuncian galletas superazucaradas como si fueran dietéticas; venden cruasanes integrales que se confunden con comida saludable, y bebidas energéticas que son bombas de azúcar».

A esto añaden la dificultad de los niños gorditos por emprender algún deporte, dado que, por razones obvias son propensos al esguince y las lesiones. Y suman la predisposición a almacenar grasa que provoca la propia alteración metabólica. «Comiendo un 10% menos de calorías que otro niño, engordan igual», dice Ramón. No auguran mejoras. «El 90% de los niños que lleguen a la adolescencia siendo obesos, lo serán el resto de su vida y su supervivencia será entre cinco y 10 años inferior a lo previsto para su generación en un país occidental», advierte la doctora Ramón. Las consecuencias patológicas de todo esto no son una amenaza sino un hecho. El páncreas de la mayoría de niños obesos muestra signos de agotamiento y cada vez produce menos insulina, la hormona imprescindible para metabolizar la glucosa de los alimentos y evitar que el azúcar se acumule en la sangre. Muchos, ya son diabéticos antes de cumplir 10 años. La carga grasa les causa hipertensión arterial, exceso de colesterol en la sangre, retinopatía, apnea obstructiva del sueño y un bajo aprecio por sí mismos. Para cada uno de esos síntomas, toman medicación.

La influencia genética apenas explica esta expansión de la obesidad, excepto en los colectivos de niños de origen latinoamericano, nacidos o no en España, cuya tendencia a engordar y acumular grasa es un dato conocido en las consultas médicas. «Los niños de origen latino tienen unos genes que los hacen propensos a engordar rápidamente y sufrir una obesidad complicada, con un alto riesgo de diabetes –asegura la doctora Ramón–. Al llegar a España, adoptan el estilo de vida sedentario que predomina aquí, y ganan peso rápidamente». Algo parecido ocurre a los niños procedentes de China, Pakistán e India, añade.

Algunos de los síndromes cardiovasculares citados –hipertensión e hipercolesterol– se podrían revertir modificando el estilo de vida, coinciden ambos especialistas. De no ocurrir así, en esta generación de niños y adolescentes abundarán los cardiópatas, alertan.

La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcar para combatir la obesidad

Radio Aragón / Reuters

Los adultos y niños deben reducir la cantidad de azúcar que consumen a diario, tanto en las bebidas gaseosas como en los alimentos dulces, para disminuir los riesgos de obesidad y caries dental, dijo la Organización Mundial de Salud.

Esta nueva recomendación de la OMS ha suscitado polémica en la sociedad y en los medios de comunicación, ya que la gran mayoría del azúcar consumido proviene de la industria alimentaria y el documental Fed Up ya puso el problema del azúcar escondido en el punto de la mira.

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que muchas veces los productos light o de 0% no son libres de azúcar, porque utilizan edulcorantes que también aportan calorías o tienen 0% grasas y  no azúcares.

Los expertos a nivel mundial coinciden que para prevenir los altos índicces de sobrepeso y obesidad, hace falta de medidas drásticas. Entre ellas, la de disminuir a menos del 10 o hasta 5 por ciento la cantidad de ingesta diaria de energía, unos 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar para los adultos que es aproximadamente la mitad de la tasa actual que se consume en Estados Unidos y Sudamérica, dijeron a Reuters expertos de la OMS.

«Tenemos sólidas pruebas de que mantener la ingesta de azúcar a menos del 10 por ciento del total de energía ingerida reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries», subrayó Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

Las recomendaciones de la OMS a los ministerios de salud se refieren a la glucosa y la fructosa, además de la sacarosa, añadidos a los alimentos procesados y bebidas, así como al azúcar que está presente de forma natural en la miel, en los jarabes y en los zumos de frutas.

La media actual en los países de Norteamérica y Centroamérica es de 95 gramos diarios por adulto, en América del Sur es de alrededor de 130 gramos y en Europa Occidental alrededor de 101 gramos», dijo Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

«Una sola lata de refresco endulzado con azúcar contiene hasta 40 gramos (alrededor de 10 cucharaditas) de azúcar», dijo la OMS.

Desayuno de campeones: receta de pan de centeno y batido de frutas casero

Los niños que acuden al colegio sin desayunar o sin realizar un desayuno completo, a la larga, engrosan las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y el Estudio Aladino 2013 que cita la ausencia de desayuno, junto al sedentarismo, como las principales causas de los kilos de más.

haciendo pan para un desayuno de campeones«Y no hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; además tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y, en general, muestran una autoestima más baja», apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.

Para Bravo, un desayuno ha de ser equilibrado, personalizado en cuanto al peso y la actividad física que ejerce el niño a diario, y completo, incluyendo los tres macronutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas. «Lo único que debería cambiar por la edad, sería la cantidad del desayuno, pero no su composición», matiza.

«Un desayuno perfecto debería incluir las proteínas en forma de fiambre bajo en grasa o un lácteo desnatado; una opción de cereales integrales, que proporcionarán una fuente de energía estable y duradera, o cereales integrales sin azúcar añadido; y una opción grasa alta en omega 3, como frutos secos o aceite de oliva. Añadir una pieza de fruta sería sobresaliente», destaca.

«La tostada integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón york, o pavo o jamón serrano, supera con creces nutricionalmente al bollo (pastel o bizcocho) de chocolate», apunta el experto.
Con el fin de ayudar a los padres en la difícil tarea de educar sus hijos a comer, pensando en la salud, los especialistas en nutrición infantil del IMEO, han elaborado este menú de ejemplo para un desayuno de campeones.

Pan de centeno casero

pan de centeno_receta de IMEOIngredientes:

  • 500 grs. de harina integral muy fina.
  • 200 grs. de salvado de avena.
  • 25 grs. de levadura fresca.
  • 10 gramos de levadura seca.
  • 4 cucharada sopera de aceite de oliva extra virgen.
  • 1 cucharada sopera de sal blanca fina.
  • 1 cucharada sopera de azúcar moreno fino.
  • 100 grs. de frutos secos pelados y troceados sin tostar y sin sal, al natural.
  • 1,5 vasos de agua mineral tibia.

Forma de preparación:

  1. Mezclar en un bol la harina integral, el salvado de harina y los frutos secos.
  2. Juntar en un recipiente la levadura fresca y seca, junto con el azúcar moreno, la sal y el agua tibia.
  3. Cuando el preparado de levadura termine de espumar, mezclar con el preparado del punto 1, añadir el aceite de oliva y amasar bien, mezclando todos los ingredientes. Una vez terminado el proceso, dejar reposar hasta que el bloque duplique aproximadamente su tamaño.
  4. Volver a amasar.
  5. Preparar un molde para horno cubriéndolo con una fina película de aceite de oliva, y colocar el preparado de pan crudo.
  6. Hornear lentamente a unos 180º hasta que el pan esté dorado.

Este pan determina la base esencial del desayuno. Utiliza alimentos ecológicos y naturales, es completo debido a la multitud de micronutrientes esenciales que contiene. Una vez comprados los ingredientes, se puede elaborar y consumir en familia.

Tostada con tomate y fiambre

Ingredientes:

  • Tostada de PAN DE CENTENO CASERO.
  • 100 grs. de jamón ibérico, jamón York o pavo natural.
  • 1 Tomate.

Forma de preparación:

  1. Se corta una rebanada de pan y se tuesta en la tostadora.
  2. Se corta el tomate en rodajas muy finas y se sitúan encima de rebanada de pan.
  3. Igualmente se añade el jamón o el pavo natural.

Opciones para festivos o fines de semana: Para estos días especiales se puede sustituir el condimento por queso fresco 0% grasa para untar con una base de lechuga, jamón ibérico con un preparado de aceite de oliva con ajo y triturado de tomate.

Batido natural de fresones

Ingredientes:

  • 50 grs. de azúcar moreno extrafina.
  • 500 grs. de fresones de temporada.
  • 2 yogures de fresa 0% grasa sin trocitos añadidos.
  • 200 ml. De leche desnatada sin lactosa.

Forma de preparación:

  1. Lavar bien las fresas, y posteriormente cortarlas.
  2. Mezclar todos los ingredientes bien fríos en la batidora.
  3. Batirlos hasta que se hallen perfectamente mezclados.

Desde IMEO hacemos especial hincapié sobre la importancia de utilizar frutas de temporada, productos naturales y con un aporte rico en minerales, vitaminas y oligoelementos. El hecho de que lo preparamos solo en casa hace aún más apetecible este alimento para los pequeños.