Crean una píldora que sustituye al ejercicio físico y convierte la grasa mala en buena

El deporte es saludable, pero también cansado y requiere ciertos sacrificios. Científicos de EEUU han descubierto una hormona capaz de enviar un «mensaje» para que el cuerpo aumente la quema de calorías y controle los niveles de glucosa en sangre. De esta manera, se puede transformar la grasa blanca o ‘mala’ en parda o ‘buena’ al igual que hace el ejercicio. Esta hormona milagrosa ya tiene nombre. Se llama L ‘irisina’ y puede ser utilizada en tratamientos contra la obesidad, la diabetes y el cáncer. Se produce de forma natural tanto en ratones como en seres humanos y funciona encendiendo un gen llamado PGC1-alpha, que convierte la grasa mala en buena. Su descubridor, Bruce Spiegelman, director del equipo investigador, cree que el descubrimiento ayudará para comprender los mecanismos biológicos que transforman el ejercicio físico en cambios beneficiosos para el cuerpo, tanto para mantenerse en forma como para prevenir o tratar enfermedades.

En este programa de ABC Radio Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) comenta esta noticia esperanzador sobre todo para las personas que sufren de obesidad y los diabéticos. «Obviamente, esta píldora no nos aportará todos los efectos beneficios que nos aporta el ejercicio físico, como el tono muscular o la actividad cardiovascular», recalca el especialista.

Para escuchar el programa Queremos hablar con Javier Silvestre de Punto Radio en el que se trata este tema, pulsa PLAY.

Complicaciones derivadas de la obesidad a partir de los cincuenta

En la población española de 65 a 74 años, el 52,1% de los varones y el 43,6% de las mujeres tienen sobrepeso, mientras que el 23,9% de los varones y el 27,4% de las mujeres padecen obesidad, según la Encuesta Europea de Salud.

 A partir de los cincuenta años de edad, la capacidad funcional de la persona disminuye y las actividades más sencillas de la vida diaria ya no se realizan con la misma habilidad, como por ejemplo, caminar, subir escaleras o hacer la compra. Este problema se acentúa aún más por la mayor probabilidad de desarrollar atrofia muscular y artrosis en caderas, rodillas, tobillos y columna lumbar. «Si además añadimos a estas complicaciones mórbidas un estilo de vida totalmente sedentario, la situación puede agravarse hasta tal punto que el individuo se vea particularmente discapacitado y socialmente aislado», advierte Rubén Bravo.

A partir de la edad de los cincuenta es donde se hace más presente el riesgo de infarto y diabetes mellitus tipo II. Asimismo aparecen tumefacción de los pies y retención de líquidos, alteraciones metabólicas, problemas digestivos como estreñimiento y frecuentes hemorroides.

¿Cuál es el riesgo de sufrir un ictus durante el embarazo?

Aumenta el número de accidentes cerebrovasculares entre las mamás gestantes

Obesidad, hipertensión y diabetes. Tres factores de riesgo, cada vez más extendidos entre la población occidental, y que repercuten directamente en la capacidad de muchas mujeres de llevar a término un embarazo saludable, exento de peligros. Éste al menos es el punto de partida de uno de los estudios llevados a cabo recientemente por los expertos en epidemiología del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y en el que se analiza el incremento de accidentes cerebrovasculares a lo largo de los últimos quince años entre las mujeres y nuevas mamás.

Y los datos, aunque sin ser significativos en lo que a la tasa total de hospitalizaciones se refiere (sólo 0.22 ingresos por cada 1.000 partos), son sin duda alarmantes: hasta un 54 por ciento más de mujeres sufren problemas de este tipo durante o después del embarazo, en datos comparativos recogidos entre 1994 y 2007. Un dato desde luego preocupante, y que apunta directamente al incremento de factores de riesgo entre la población occidental: en la actualidad, cada vez más mujeres llegan al embarazo presentando obesidad, hipertensión o diabetes, tres enfermedades que complican con su sintomatología el ya de por si complicado proceso de gestación, hasta el punto de suponer un peligro para la madre o el feto.

En estos casos, explica el estudio publicado en ‘Stroke’, una revista de la American Heart Association, el riesgo de sufrir un ictus u otro accidente cerebrovascular se duplica: según sus datos, las tasas de hospitalizaciones a causa de ictus aumentaron un 47 por ciento entre mujeres embarazadas y un 83 por ciento entre las recién paridas, dándose el mayor incremento entre las mujeres de 25 a 34 años, por encima de otras más mayores o más jóvenes.

Los problemas hipertensivos o las enfermedades cardiacas, combinados con los cambios que se producen en el cuerpo durante el embarazo (como los cambios en los factores de coagulación, el aumento del volumen en sangre o los cambios en la tensión arterial), serian en este caso los primeros de la lista a la hora de señalar a los culpables de los espectaculares incrementos en las tasas de ingresos por accidente cerebrovascular. La clave para evitar estos problemas: llevar unos hábitos de vida saludables antes, durante y después del embarazo y el parto, que incluyan una alimentación equilibrada y ejercicio practicado de forma habitual.

Fuente: HOLA

Dukan: Camino hacia la desnutrición

28 Mayo 11 · Beatriz Muñoz, LA RAZÓN

Es la última moda para adelgazar, pese a que los expertos la califiquen de «ineficaz y fraudulenta». La clave de su éxito radica en abusar de las proteínas, excluir los carbohidratos y minimizar la ingesta de frutas y verduras. Saturar el hígado y los riñones, calambres y fatiga son algunos de sus «efectos secundarios»

La llegada del buen tiempo conduce, irremediablemente, a pensar en dieta. Aunque todavía el calendario nos concede una tregua para lucir el bikini, esta época resulta la más propicia para «devorar» cualquier dieta que, si además promete perder peso en tiempo récord y sin esfuerzo, mucho mejor. Este año es el turno de la dieta Dukan. Un sistema de adelgazamiento creado por el nutricionista francés Pierre Dukan que, gracias a su libro «El método Dukan», asegura que es posible, a través de cuatro fases –ataque, crucero, consolidación y estabilización– en las que el ingrediente estrella son las proteínas, perder peso a un ritmo vertiginoso y no volver a recuperarlo. Su éxito, al que un gran número de españoles se han unido, radica en una feroz campaña de márketing, una web interactiva traducida a muchos idiomas y al especulación con nombres de famosas como Penélope Cruz y Kate Middleton, entre otras. Ante tanto revuelo nutricional, la opinión de los expertos es clara y contundente: «La dieta Dukan cumple las características de una dieta fraudulenta», denuncian desde la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN). De hecho, un informe publicado en noviembre de 2010 por la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (Anses) sostiene que este método «es arriesgado y puede comportar desequilibrios nutricionales, alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o rendimiento». Alimentos indispensables para el consumo humano como el pan, la pasta, el arroz, las patatas, el aceite y los azúcares no tienen cabida para el doctor Dukan y contradice a la comunidad médica afirmando que «sólo las proteínas son indispensables para nuestra existencia». Así, la carne, los huevos, el pescado y la avena en cantidades desorbitadas son el pilar sobre el que se sustenta esta dieta radical.

Más allá del libro, el método Dukan ha apostado por internet como manera de expandirse todavía más. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncian que «a medida que pasan los días y las semanas, un programa de «coaching» online intenta motivar al usuario. Bajo una engañosa apariencia de dieta personalizada, la aplicación olvida preguntar datos tan importantes como si se padece alguna enfermedad e ignora por completo los antecedentes personales y familiares. Además, esta asociación ve alarmante «la libertad con la que se concede la meta para fijar el  peso, ya que sólo preguntan la altura y como único límite establecen no desear pesar menos de 40 kilos. Y, por supuesto, nada de esto sale gratis: el tratamiento cuesta 150 euros y dura ocho meses». La estrategia del nutricionista francés consiste en adelgazar a base de movilizar las reservas de energía como la grasa y el glucógeno. Aunque es cierto que de esta manera se puede lograr una pérdida de peso rápida, los inconvenientes y riesgos para la salud superan con creces las ventajas. Según Jesús Román Martínez, profesor y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), «en general, el cuerpo se adapta muy bien a todo tipo de maniobras dietéticas si duran poco tiempo. Comer avena no parece una garantía de aporte de los carbohidratos necesarios, por lo que no sería extraño que se produjera una sensación de cansancio, falta de apetito, náuseas y problemas digestivos. Si se prolongan en el tiempo, empiezan a aparecer carencias nutricionales importantes».

Sobrecargar al organismo
El hecho de abusar de las proteínas supone, para Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Universitario Quirón de Madrid, «sobrecargar al organismo con un porcentaje de proteínas mayor a sus requerimientos. Existen multitud de trabajos publicados que indican que una alimentación basada en proteínas animales puede aumentar el riesgo de enfermedades como la diabetes o la patología cardiovascular». Además, «las dietas hiperproteícas sólo están indicadas en determinados pacientes que requieren un mayor aporte de este nutriente como quemados, pacientes con cáncer o aquellos que se someten a entrenamientos de alta intensidad, aunque el incremento es levemente superior, un 20 por ciento, frente al 15 por ciento establecido. Sin embargo, la dieta Dukan sobrepasa muy por encima estos valores, por lo que no es recomendable seguirla».

Optar por los consejos del nutricionista francés supone, para el doctor Vicente Orós Espinosa, miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), «poner en riesgo la función hepática y renal, además del sistema musculoesquelético». Asimismo, esta dieta, según la doctora Susana Monereo, responsable del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), «es desequilibrada  en macro y micronutrientes. Tiene un efecto sobre la pérdida de peso ya que induce un cuadro de cetosis  que se produce al quemar la grasa y las proteínas como sustrato energético». No hay que olvidar, continúa la experta, que los problemas que conlleva esta dieta son «cansancio, estreñimiento y alteraciones del estado de ánimo, entre otros. El problema de este tipo de dietas es que no enseñan a comer y cuando la persona lo deje volverá a las costumbres que le han llevado a la obesidad».

Sin aval científico
Pese al club de fans de Pierre Dukan, resulta llamativo que no haya publicado su método en ninguna revista científica. Según los nutricionistas, «las palabras del autor y las experiencias personales de sus testigos no tienen ninguna validez desde el punto de vista de la evidencia científica o de la salud publica». De hecho, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ha colocado este método dentro de las «dietas yo yó» junto con la dieta del sirope de arce y la sopa «quemagrasas», entre otras. En noviembre del pasado año, el catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra realizó un estudio en el que afirma que el aumento moderado de proteínas y la reducción de alimentos con un alto índice glucémico ayuda a mantener una dieta saludable y no recuperar los kilos perdidos. El trabajo, publicado en la revista «New England Journal of Medicine», nada tiene que ver con la dieta Dukan porque según su autor, lo más útil para perder peso no es contar las calorías, sino saber que la calidad de éstas no es igual en función de la capacidad de los alimentos para convertirse en energía una vez que llegan al organismo. «Las lentejas, por ejemplo, tardan bastante tiempo en convertirse en glucosa una vez que las ingerimos y lo mismo sucede con las legumbres, los cereales integrales, las frutas, las verduras y las carnes magras».

Si este plan cuenta con el reconocimiento científico y supone una garantía para tener la báscula a raya, su autor no entiende que el método Dukan prescinda de alimentos tan básicos como la fruta o las legumbres. «El no tomar frutas y verduras durante un periodo de tiempo conlleva, a medio plazo, a un riesgo de deficiencia de minerales y vitaminas y coloca a la persona a un cierto riesgo de desnutrición», advierte. Asimismo, la OCU denuncia que «resulta preocupante que en programa Dukan online ingerir una pieza de fruta se califique como un desvío importante». Además, en la estricta programación de comidas a la que someten a sus seguidores, según los consumidores, «se aprecia una considerable falta de realismo a la hora de adaptar la dieta a las particularidades de cada país y cultura. Por ejemplo, como menú clásico y rutinario sugieren carpaccio de bacalao fresco con chalotas, hígado de ternera con vinagre de frambuesa y huevos con leche». Una vez alcanzado el peso deseado, Dukan sugiere para mantenerlo elegir un día de la semana para tomar sólo proteínas e ingerir a diario tres cucharadas de avena por su aporte de fibras. «Si un día haces esta dieta y el resto comes lo que quieres, engordarás», asegura Pérez.

Artículo relacionado:
Penélope Cruz no ha hecho ni piensa hacer la dieta Dukan‎ (Fuente: Europa Press)

¿Qué es la electro impedancia?

La electro impedancia es un método no invasivo que ayuda a identificar posibles problemas de salud. El cuerpo humano es un generador y un gran conductor de energía eléctrica. En medicina, estas señales eléctricas que nuestro cuerpo produce pueden ser medidas, analizadas y correlacionadas con determinadas manifestaciones fisiológicas o patológicas. La aplicación de una corriente eléctrica continua, de muy bajo voltaje y frecuencia, es muy selectiva en relación a los compartimentos del cuerpo por donde circula, no atraviesa las membranas celulares ni las barreras capilares y circula solo por intersticio celular.

En la obesidad, la composición corporal es cada vez más importante para establecer el diagnostico de obesidad valorando la cantidad y porcentaje de grasa corporal, además de la distribución de la misma. Los exámenes por bioimpedancia han sido utilizados para el análisis de composición corporal, empleando una corriente alterna de baja intensidad y de frecuencias sobre los 100 Khz. La señal emitida con estas propiedades no es selectiva y atraviesa todos los tejidos y compartimentos corporales. El agua corporal, debido a la presencia de electrolitos disueltos, transmite la corriente eléctrica, mientras que la grasa y el tejido óseo son relativamente no conductores. Midiendo la conductividad de la corriente aplicada al organismo, podemos relacionar esta con su contenido en agua y, por tanto, con su contenido en tejido magro.

Este tipo de análisis nos permite, en pocos minutos, estimar la distribución de la grasa corporal del paciente y nos da datos tan importantes como la cantidad de masa grasa, masa libre de grasa y líquido corporal del paciente. Los objetivos actuales en el tratamiento del paciente obeso con pérdidas de peso de 0,5 a 1 Kg. a la semana reducen el porcentaje de masa magra perdida a menos del 20-25%, porcentajes que son considerados aceptables. El análisis de la distribución regional de la grasa corporal resulta de vital importancia debido a que el acúmulo de tejido graso en función de su localización provoca distintos patrones de obesidad:

a) obesidad androide, central o en manzana con acúmulo de grasa en tronco;

b) obesidad ginoide, fermoroglútea o en pera, con acúmulo de grasa en caderas, glúteos y muslos; y

c) obesidad homogénea con distribución generalizada de la grasa corporal.

Es precisamente la distribución androide de la grasa corporal la que más trascendencia tiene desde el punto de vista clínico, ya que se asocia a mayor riesgo vascular y desarrollo de síndrome metabólico y diabetes.

A través de este análisis se obtiene información indirecta sobre las propiedades físicas y químicas del tejido. El déficit de serotonina, por ejemplo, relacionado con el estado de ánimo, indica niveles altos de ansiedad. Gracias a este método, los especialistas pueden obtener información sobre las diferentes fases de tratamiento y la evolución de pacientes con obesidad y trastornos alimentarios.

EFECTOS:

  • Diagnóstica posibles problemas de salud.
  • Se utiliza con fines preventivos.
  • Eficaz para el seguimiento de la evolución de pacientes en tratamiento.

INDICACIONES:

  • Trastornos alimenticios y digestivos.
  • Obesidad.
  • Alteraciones endocrinas.
  • Adicciones.
  • Desequilibrios en el Sistema Nervioso.
  • Alteraciones Metabólicas, entre otras.

Rubén Bravo de IMEO en Radio Extremadura

Muchossex símbolos’ de los años 90, hoy lucen la antiestética barriga que caracteriza a los hombres a partir de los cincuenta años de edad. Entre los nuevos obesos de Hollywood se encuentran Val Kilmer, quien en su momento tuvo romances con Cher, Cindy Crawford y Drew Barrimore, Alek Baldwin, el ex marido de Kim Basinger y Mikey Rourke quien sigue en portada gracias al atractivo de su actual novia, la joven modelo rusa Elena Kuletskaya. ¿Por qué se exige tanto que la mujer esté delgada, y en cambio, al hombre se le perdona la tan denostada barriga, siendo la grasa visceral un factor de riesgo tan importante?, plantean la pregunta los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un alto riesgo para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Representa un 20% de la grasa corporal total en el hombre y el 6% en la mujer. Del 30% al 60% de la grasa visceral se hereda genéticamente. Sin embargo, se puede neutralizar con una dieta equilibrada y actividad física regular.

En este programa de Esquina Viva, de Radio Extremadura, Rubén Bravo, nutricionista y naturopata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos ofrece algunos consejos para quemar la grasa visceral y evitar la tan denostada barriga.

La barriga envejece y resta felicidad

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un «alto riesgo» para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

«En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen», ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. «Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos», ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, «al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral«. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC

Relación entre la menopausia y el sobrepeso en las mujeres

En esta entrevista el Dr. José Francisco Tinao, especialista en Medicina Biológica y Antienvejecimiento del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más frecuentes que se hacen las mujeres en la edad de la menopausia.

¿Por qué las mujeres son más propensas a engordad en la menopausia? ¿Cuál es la relación entre la edad y el peso a nivel biológico?

Durante la premenopausia y menopausia se producen cambios hormonales notables. Pero no son los únicos responsables del incremento de peso en las mujeres en este periodo de sus vidas: la falta de ejercicio y mantener unos hábitos dietéticos que en este nuevo momento no son adecuados también contribuyen. Las mujeres deben aprender a alimentarse de forma distinta. Su metabolismos cambia y sus necesidades son otras. La educación nutricional es clave. La naturaleza no obliga a incrementar el peso al envejecer. Son nuestros malos hábitos. Muy al contrario hoy desde la investigación en la lucha contra el envejecimiento sabemos que dietas ajustadas en calorías pero equilibradas en nutrientes son armas frente al envejecimiento y sus complicaciones.

¿Qué partes del cuerpo femenino afecta este proceso?

En menopausia se modifica la estructura corporal. Se pierde masa magra: masa muscular y tejido óseo. Este último llega a ser de un 0,7% por año. Hay cambios en la distribución de la masa grasa; se hace más “androide”. Ya no sólo se acumula en lugares tradicionales como piernas, caderas, glúteos, sino que las mujeres notan que su perímetro abdominal crece. Hay grasa abdominal. Hay que recordar que esta distribución representa un riesgo cardiovascular. Hay que recordar que el tejido graso se comporta como un órgano endocrino.

¿Cómo se puede prevenir a subir de peso en la menopausia? En el caso de que experimentamos un aumento importante de peso ¿qué tipos de tratamientos son los más eficaces para adelgazar?

Prevenir es un instrumento fundamental en medicina. No siempre se hace. Mantenerse en actividad y realizar ejercicio físico reglado y reducir la ingesta calórica con equilibrio nutricional son obligatorios. En muchas situaciones será necesaria una suplementación. Ponerse “a dieta” uno mismo puede generar problemas. Hay que solicitar la ayuda profesional. Siempre recomiendo un estudio previo, sencillo que nos marca un diagnostico de situación para plantear un tratamiento adecuado y con resultados permanentes. Muchas personas hacen dietas “yo-yo”. Cada vez que han realizado una dieta…ganaron peso. Bajar de peso es una oportunidad  para lograr una mejora de salud global. En ello debe estar incluido aprender a comer de acuerdo a la edad y situación individual.

Hay personas con índices de masa corporal preocupantes que conllevan complicaciones: riesgo cardiovascular, diabetes mellitas, artrosis. Hoy desde la medicina y la nutrición existen armas terapéuticas suficientes para ofrecer tratamientos individualizados. Particularmente estoy en contra de aplicar protocolos hechos. Cambios nutricionales, apoyo psicológico, ejercicios físicos, regulación hormonal. En ciertos casos la cirugía bariatrica es el procedimiento. Pero también hay recursos dentro de la medicina natural bien hecha. Cada vez conocemos más de los mecanismos de la fisopatología del sobrepeso y de la obesidad. Cada persona tiene sus circunstancias y hay que considerarlas si se quiere tener éxito y que este permanezca.

El estrés fomenta la aparición de trastornos alimentarios y de apetito

  • Un 11% de la población de los jóvenes escolarizados en la Comunidad de Madrid, con edades comprendidas entre los quince y dieciocho años, padecen un trastorno de conducta alimentaria, según datos publicados por el Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios de la Comunidad de Madrid, 2010. 
  • Varios estudios realizados durante los últimos años por científicos advierten que el estrés en el trabajo, la inseguridad por la situación económica y la depresión en los adolescentes podría fomentar la obesidad. 
  • El 78% de las personas que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) padecen de obesidad derivada de los trastornos alimentarios, el estrés y la ansiedad.

Obesidad debida al estrés en los adultos

El estrés, en todas sus formas –tensión, fatiga, presión, alteración, depresión, insomnio–, representa una reacción defensiva física y mental del ser humano ante un ambiente desfavorable. Hombres y mujeres responden de forma diferente al estrés, pero en ambos casos este estado de ánimo conlleva a comer de forma compulsiva y desmedida. Los varones suelen desarrollar una obesidad abdominal, mientras que las mujeres almacenan los cúmulos adiposos en la zona de los glúteos y los muslos. Al ser más emocionales, las representantes del sexo femenino resultan más propensas a experimentar alteraciones en el estado de ánimo por problemas de trabajo, pareja o la familia, aunque ellas también son más decisivas a la hora de ponerse a régimen.

“Existe una relación entre el estrés y la obesidad basada en los trastornos alimentarios”, afirma Ángel Nogueira, especialista en trastornos alimentarios de IMEO. Muchas veces comemos no porque tenemos hambre, sino porque nos encontramos en estado de estrés emocional, ayuno prolongado, alteración del sueño, ingesta cargada de cafeína y el cerebro reacciona como si estuviésemos ante una amenaza física. Aumenta la adrenalina y nos encontramos con un exceso de hormonas, entre los cuales está el cortisol, que es culpable de nuestra sensación de hambre y de la energía conservada bajo forma de grasa. En esta situación “la persona estresada se decanta por comer alimentos que abundan de azúcares, sal y grasa, porque son los que estimulan el cerebro para producir hormonas del placer”. Así con cada enfado damos un paso más hacia la obesidad, sometiéndonos a un mayor riesgo cardiovascular, advierte el especialista.

Cuando el organismo produce cortisol en grandes cantidades, la producción de la testosterona –muy importante para la formación de la masa muscular– disminuye. Con el tiempo, esto conlleva a la disminución de la masa muscular, de modo que por mucho que la persona entrene, no quemaría calorías suficientes. El cortisol también es culpable del almacenamiento de grasa visceral alrededor de los órganos vitales. Este tipo de grasa es muy peligrosa, ya que desprende ácidos grasos en la sangre que aumenta el colesterol y la insulina y puede causar problemas cardíacos y diabetes.

Trastornos de la alimentación en adolescentes

La ansiedad y los trastornos de la alimentación que cada vez son más frecuentes entre los adolescentes, radican en el ideal de belleza que gira en torno a la delgadez y el aspecto físico. Sin embargo, hay varios síntomas que nos pueden indicar la presencia de estos trastornos de la alimentación, es cuando se debe buscar ayuda profesional. “En el caso de la anorexia, por ejemplo, se observa una perdida de peso bastante importante -por debajo del 85% del peso correcto-, intenso temor a engordar, incluso teniendo bajo peso, distorsión en la propia percepción de la imagen corporal, negando el estado de delgadez en el que se pueda estar”, indica el especialista en trastornos de la conducta alimentaria. Otro síntoma típico en estos casos es que en las adolescentes que tienen este problema suele producirse una amenorrea o ausencia de menstruación que podría durar 3 meses consecutivos.

La bulimia se caracteriza con una excesiva influencia de la figura corporal y el peso. A diferencia de la anorexia, aquí se observa una serie de atracones o una elevada ingesta de alimentos en un periodo de tiempo menor a dos horas, acompañado por una sensación de pérdida del control. De forma paralela, aparecen comportamientos compensatorios como vómitos, uso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio excesivo para contrarrestar el atracón. “A causa de los ácidos del estomago, eliminados por el vomito, podemos notar erosión en los dedos y oscurecimiento de los dientes que dilatan la presencia de la enfermedad”, señala Nogueira.

Existen otros trastornos de la alimentación, aunque no tan populares, que también sufren los adolescentes, como es el caso de la vigorexia. Se presenta sobre todo en los varones y también incluye una alteración de la figura corporal. “Los que trabajamos en el ámbito del deporte y la actividad física, observamos a menudo esta obsesión en chicos jóvenes que quieren tener cada vez más masa muscular, y a pesar de tener un cuerpo musculado, tienen la percepción de estar delgados”, relata Nogueira.

Entre los trastornos de conducta alimentaria también está la ortorexia que consiste en llevar una alimentación saludable a límites extremos, llevando consigo el aislamiento del individuo. “Se trata principalmente de trastornos psicológicos, por ello lo primero que habría que hacer es consultar con un especialista en la conducta y en caso de que el problema sea mas grave, que sea tratado por un equipo multidisciplinario que incluya psicólogos, psiquiatras, endocrinos, médicos, nutricionistas y asesores deportivos” recomienda el especialista de IMEO.

Los niños obesos tendrán a los 30 años patologías propias de los ancianos

Noticia de Agencia EFE – 12/11/2009

La obesidad infantil está adelantando a los treinta años patologías que antes eran propias de los ancianos, una situación que, según los expertos, debería hacer reaccionar a todos los agentes que intervienen en la alimentación de los niños, porque éste es un problema social que no sólo atañe a los padres.

El Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este jueves, coincide con el debate social abierto en España por la retirada de la tutela a los padres de un menor de nueve años que pesa 70 kilos.

La doctora Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética del Instituto Europeo de la Obesidad, ha declarado a EFE que aunque los padres son los principales responsables de trasmitir hábitos saludables a sus hijos, no depende sólo de ellos el poner fin al sobrepeso que afecta a casi el 28 por ciento de los niños españoles y a más de la mitad de los adultos.

«Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio», ha comentado.

En un mundo industrializado, ha proseguido, es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios, y un padre o tutor tampoco puede aislar al menor de su entorno.

Por esta razón, ha hecho hincapié en que debería existir una reglamentación «mucho más poderosa» que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional.

Además de la muerte, el sobrepeso propicia enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos y el cáncer.

Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad, ha apuntado que en una persona obesa, más especialmente si lo ha sido desde la infancia, aumenta por tres la probabilidad de desarrollar cáncer de colón; por cuatro, artritis; por cinco, un problema cardiaco y, por ocho, diabetes del tipo II.

Otras dolencias derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios, ha apuntado Gordillo, quien ha recordado que el 42,3 por ciento de los fallecidos por gripe A padecía obesidad grave.

Sin olvidar que uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso, la doctora ha destacado que se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta diez años.

El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35 por ciento en la última década, un porcentaje alarmante que no se justifica por una posible predisposición genética.

Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión, y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE, un 17 por ciento de los niños y un 21,9 por ciento de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Además, existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados -comida rápida, golosinas, refrescos y bollería industrial- que están al alcance de los menores por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios.

A este abuso de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado, dado que una gran cantidad de niños no desayunan, están acostumbrados a picotear y no comen en familia.

La nutricionista ha resaltado que «en el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía».

Blázquez ha incidido en que para que un niño adquiera unos valores determinados es determinante que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar qué es una vida saludable.

Los pequeños tienen que recibir un mensaje coherente: «si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba, el niño no comprenderá por qué el sí la debe tomar y ella no».

Ha explicado que los menores con problemas de peso suelen tener un patrón de estilo de vida mal estructurado, que, a menudo, viene condicionado por unos malos hábitos de los padres.

En otras ocasiones, menos frecuentes, los progenitores pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer a su antojo y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada.

«A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido, con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por sí mismos», ha lamentado.

Esta elevada permisividad de sus tutores, ha sentenciado la experta, les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Noticia de Agencia EFE, 12 de Noviembre 2009, Madrid