Operación bikini en directo

Con este directo el programa más visto de Telemadrid, Madrid Directo, se ha apuntado a la ineludible operaciópn bikini, que como cada año genera algunas dudas entorno al ejercicio y la nutrición. ¿Qué es lo que hacemos mal cuando precticamos intensamente deporte? ¿Cómo perder los kilos de más sin que nuestra salud y bolsillos lo sufran excesivamente? Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo y Ángel Nogueira, nos revelan algunas claves para no fracasar en el intento.

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La obesidad y sus genes

José Enrique Campillo | El Diario Montanés

La obesidad tiene una base genética, a la que se suma un estilo de vida incorrecto: una vida sedentaria y una ingestión excesiva de alimentos. Los genes que promueven la obesidad son los llamados «genes ahorradores» que no se reparten por igual en todas las personas. En la lotería de la genética a unos solo les ha tocado unas pocas papeletas para la tómbola de la gordura, y en cambio a otros les ha tocado el premio gordo. Y esta circunstancia marca una gran diferencia tanto en la facilidad para coger kilos, como la dificultad para perderlos. Se dan cuatro posibilidades. ¿Cuál es la suya?

Algunos tienen la suerte de albergar en su genoma solo algún gen ahorrador. Estas personas casi no ahorran energía y están siempre delgadas, coman lo que coman, para desesperación de sus amigos y familiares. Todos conocemos a alguno de estos afortunados. Estas personas, si por alguna circunstancia extraña, como por ejemplo tener que estar inmovilizados por una fractura de un hueso, engordan, recuperan rápidamente su peso habitual, solo con algo de dieta y un poco de ejercicio físico.
Otras personas tienen en su genoma bastantes genes ahorradores aunque no demasiados, por lo que no tienen una gran tendencia a engordar, pero a base de años de excesos acaban acumulando unos kilos de más. En ellos los planes de adelgazamiento, a base de una dieta hipocalórica y un plan de ejercicio físico, son eficaces y con mayor o menor dedicación y esfuerzo pueden recuperar su peso normal en un plazo razonable de tiempo.
El tercer grupo lo forman aquellos que han heredado en su genoma muchos genes ahorradores. Son esas personas que a poco que se descuiden (picoteos, abusos de fines de semana, navidades, bodas, comuniones, bautizos, etc.) aumenta mucho de peso y luego les es muy difícil y les exige un notable esfuerzo perder los kilos que le sobran. En ellos es conveniente que para poder adelgazar recurran a la utilización de alguna medicina antiobesidad, que ayude a las medidas dietéticas y de ejercicio físico o que opten por los planes a base de dietas estrictas, las llamadas dietas muy bajas en calorías, que solo pueden aplicarse bajo supervisión de un médico.
En el extremo final tenemos aquellas personas que, en la lotería fatídica, les ha tocado heredar el catálogo completo de genes ahorradores. Estas personas siempre están gordas hagan lo que hagan. Fueron niños obesos, luego jóvenes gordos y más tarde adultos con obesidades mórbidas que afectan a su calidad de vida y les provocan numerosas enfermedades. Estas personas no pueden adelgazar por sus propios medios, ni con dietas estrictas, ni con medicación ya que es muy difícil poder superar los muchos escalones genéticos que tienen que superar para poder adelgazar. Suelen gastar gran parte de su vida en un continuo intento para perder peso. La solución final en estas personas, casi siempre, es la cirugía, seguida de una reeducación nutricional, con asesoramiento endocrinológico, nutricional y psicológico.
El mensaje, a pesar de lo que parezca, es de esperanza. Cualquier persona puede perder los kilos que le sobran recurriendo al especialista, que le prescribirá el método que más se ajuste a su situación particular.

¿Gordito pero feliz?

17.04.2011 | Noticias y protagonistas
Según últimos estudios realizados, las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo.
Nos comunicamos con Rubén Bravo, experto de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien explica cómo afecta la grasa abdominal a la vida cotidiana.

Noticias & Protagonistas: Usted es especialista en nutrición y obesidad visceral, un tema que toma cada vez más importancia. ¿Es verdad que cada vez hay más chicos y adolescentes obesos?
Rubén Bravo: Es verdad, los datos se disparan, ya están en un 15 o 20% de los niños, y esto engrosará los datos actuales, que ya son alarmantes. Es un problema muy grave.

N&P: Se sabía desde hace tiempo que la grasa abdominal era nociva para la salud, pero en los últimos estudios realizados por ustedes aparecieron otros factores, incluso los emotivos. ¿Qué encontraron?
RB: Exactamente estamos viendo que la obesidad, esa grasa visceral detrás del abdomen, conduce a un círculo vicioso. Los pacientes se sentían depresivos, con ansiedad, estrés, y haciendo análisis bioquímicos vimos que en esos casos la dopamina, que es la hormona que produce estrés, era muy alta. Eso hace que la neurotoxina, un transmisor que regula los niveles de ansiedad, estuviera también muy desajustada, y esa ansiedad les hacía difícil seguir las dietas. Por un lado querían perder peso, pero al final su propia bioquímica interior se los impedía.

N&P: La dieta actual de gran parte de la humanidad induce la aparición de lo que algunos consideran una obesidad mórbida. En Estados Unidos es el lugar en el que se hace más visible, pero se está extendiendo por todo el orbe…
RB: Se está convirtiendo en la primera causa de muerte en los países desarrollados, no por la obesidad en sí misma, pero sí por las enfermedades que acarrea, como diabetes tipo II, o enfermedades degenerativas como el cáncer, el infarto tanto cerebral como de corazón, o la hipertensión, que no sólo llevan a la muerte a los 60 años, sino que además llegan a esa edad con muy baja calidad de vida y dependiendo de medicamentos para sobrellevar problemas de salud y anímicos también.

N&P:
¿Se da más en hombres que en mujeres?
RB: A partir de los 35 años los hombres acumulamos grasa visceral. Y con la mujer el proceso se da luego de la menopausia, alrededor de los 55 años, cuando llevan grasa a esa parte del cuerpo. El hombre tiene necesidad de comer mejor, de hacer deporte; a la mujer se le viene encima más de golpe, y se acompaña con una baja de la autoestima y un shock de dietas.

N&P:
Algo sucede con el ser humano, porque a pesar de la cuantiosa información, la mala conducta alimentaria y el rechazo a las frutas y verduras crece, mientras las cadenas de fast food florecen…
RB: Sí, algo pasa a nivel emotivo, ético, moral, basta ver la TV. La gente no está en equilibrio, no es alegre, no disfruta de la vida; vive con mucho estrés y muchas cosas se pagan con la comida, que se desnaturalizó muchísimo. No es como la de los abuelos, del huerto familiar; al tener que dar de comer a tanta gente, se llegaron a utilizar métodos que no son sanos, que están llenos de buen sabor y satisfacen, pero hacen mucho mal a la salud, engordan, como por ejemplo las hamburguesas, el exceso de grasas, de hidratos de carbono.

N&P: Ustedes afirman que existe una concepción equivocada en la gente, que en lugar de realizar una dieta apropiada, se lanza a una actividad rigurosa pasándose al otro extremo, ¿verdad?
RB: Sí. Normalmente cuando uno piensa en bajar la barriga, sale a correr y hace abdominales; lo vemos todos los días. Una dieta estricta no es comer poco sino retirar hidratos como arroz, pastas, pan, papas, zanahorias, con eso empezaríamos. Con esas dietas bajas quitamos proteínas, no quitamos peso, y cuando las hacemos mal lo que se baja es la  masa muscular que es la que, paradójicamente, quema calorías, por lo que terminamos a la larga con un metabolismo mucho menos efectivo.

N&P: ¿Y con el ejercicio físico?
RB: Con respecto al deporte, hay personas con grasa abdominal que tienen un alto índice de problemas vasculares, por lo que saturamos al corazón si lo ponemos a correr. Y hacer abdominales es otro error tremendo, porque esa grasa visceral está acotada por la masa muscular, y por arriba por el diafragma. Si metemos ese globo para adentro con los abdominales, hacemos que la grasa apriete los órganos, el hígado, el páncreas, las arterias principales que comunican el corazón con las piernas, y aceleramos la tendencia a la diabetes, al hígado graso, problemas de cáncer, comunicación entre hormonas y demás.  Sugerimos una dieta equilibrada retirando lo que se convierte en grasa, y el deporte moderado, los abdominales fuera hasta que nos quede muy poco, y realizar un ejercicio como caminar rápido, algo de levantamiento de pesas, natación ligera, poco a poco, hasta ir bajando.

N&P:
Hay más de 500 millones de gordos en el mundo, tanto en las sociedades desarrolladas como en las que no lo son tanto. ¿Cómo juega el alcohol en esta enfermedad?
RB: El alcohol representa calorías muertas. Una copa de alcohol son 400 calorías que equivale a un solomillo, esa ternera tan buena que tienen ustedes en Argentina. El tabaco también es importante, porque hace que nada funcione bien. El café, que tomamos a diario y varias veces, no hace que engordemos pero hace que no perdamos grasa. Esa grasa visceral se pierde cuando hay niveles bajos de insulina; si no, se usa la glucosa como fuente de energía, y el café la estimula. Deberíamos tender a un descafeinado, o a lo sumo tomar uno a la mañana, pero hay gente que toma cuatro o cinco por día y eso es malo en todo sentido. Quitarlo baja el volumen de ansiedad y permite eliminar grasas.

N&P:
En realidad, no imaginábamos lo del café…
RB: Pues tiene mucha influencia, porque además incrementa los niveles de insulina, que estimulan mucho. Cuando esos niveles bajan, lo sentimos y nos deprimimos. A la larga produce un trastorno bipolar: primero estoy contento y luego muy triste. Vamos creando situaciones de agresividad, un comportamiento casi bipolar que se ve continuamente.

Relación entre la menopausia y el sobrepeso en las mujeres

En esta entrevista el Dr. José Francisco Tinao, especialista en Medicina Biológica y Antienvejecimiento del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más frecuentes que se hacen las mujeres en la edad de la menopausia.

¿Por qué las mujeres son más propensas a engordad en la menopausia? ¿Cuál es la relación entre la edad y el peso a nivel biológico?

Durante la premenopausia y menopausia se producen cambios hormonales notables. Pero no son los únicos responsables del incremento de peso en las mujeres en este periodo de sus vidas: la falta de ejercicio y mantener unos hábitos dietéticos que en este nuevo momento no son adecuados también contribuyen. Las mujeres deben aprender a alimentarse de forma distinta. Su metabolismos cambia y sus necesidades son otras. La educación nutricional es clave. La naturaleza no obliga a incrementar el peso al envejecer. Son nuestros malos hábitos. Muy al contrario hoy desde la investigación en la lucha contra el envejecimiento sabemos que dietas ajustadas en calorías pero equilibradas en nutrientes son armas frente al envejecimiento y sus complicaciones.

¿Qué partes del cuerpo femenino afecta este proceso?

En menopausia se modifica la estructura corporal. Se pierde masa magra: masa muscular y tejido óseo. Este último llega a ser de un 0,7% por año. Hay cambios en la distribución de la masa grasa; se hace más “androide”. Ya no sólo se acumula en lugares tradicionales como piernas, caderas, glúteos, sino que las mujeres notan que su perímetro abdominal crece. Hay grasa abdominal. Hay que recordar que esta distribución representa un riesgo cardiovascular. Hay que recordar que el tejido graso se comporta como un órgano endocrino.

¿Cómo se puede prevenir a subir de peso en la menopausia? En el caso de que experimentamos un aumento importante de peso ¿qué tipos de tratamientos son los más eficaces para adelgazar?

Prevenir es un instrumento fundamental en medicina. No siempre se hace. Mantenerse en actividad y realizar ejercicio físico reglado y reducir la ingesta calórica con equilibrio nutricional son obligatorios. En muchas situaciones será necesaria una suplementación. Ponerse “a dieta” uno mismo puede generar problemas. Hay que solicitar la ayuda profesional. Siempre recomiendo un estudio previo, sencillo que nos marca un diagnostico de situación para plantear un tratamiento adecuado y con resultados permanentes. Muchas personas hacen dietas “yo-yo”. Cada vez que han realizado una dieta…ganaron peso. Bajar de peso es una oportunidad  para lograr una mejora de salud global. En ello debe estar incluido aprender a comer de acuerdo a la edad y situación individual.

Hay personas con índices de masa corporal preocupantes que conllevan complicaciones: riesgo cardiovascular, diabetes mellitas, artrosis. Hoy desde la medicina y la nutrición existen armas terapéuticas suficientes para ofrecer tratamientos individualizados. Particularmente estoy en contra de aplicar protocolos hechos. Cambios nutricionales, apoyo psicológico, ejercicios físicos, regulación hormonal. En ciertos casos la cirugía bariatrica es el procedimiento. Pero también hay recursos dentro de la medicina natural bien hecha. Cada vez conocemos más de los mecanismos de la fisopatología del sobrepeso y de la obesidad. Cada persona tiene sus circunstancias y hay que considerarlas si se quiere tener éxito y que este permanezca.

Los niños obesos tendrán a los 30 años patologías propias de los ancianos

Noticia de Agencia EFE – 12/11/2009

La obesidad infantil está adelantando a los treinta años patologías que antes eran propias de los ancianos, una situación que, según los expertos, debería hacer reaccionar a todos los agentes que intervienen en la alimentación de los niños, porque éste es un problema social que no sólo atañe a los padres.

El Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este jueves, coincide con el debate social abierto en España por la retirada de la tutela a los padres de un menor de nueve años que pesa 70 kilos.

La doctora Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética del Instituto Europeo de la Obesidad, ha declarado a EFE que aunque los padres son los principales responsables de trasmitir hábitos saludables a sus hijos, no depende sólo de ellos el poner fin al sobrepeso que afecta a casi el 28 por ciento de los niños españoles y a más de la mitad de los adultos.

«Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio», ha comentado.

En un mundo industrializado, ha proseguido, es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios, y un padre o tutor tampoco puede aislar al menor de su entorno.

Por esta razón, ha hecho hincapié en que debería existir una reglamentación «mucho más poderosa» que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional.

Además de la muerte, el sobrepeso propicia enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos y el cáncer.

Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad, ha apuntado que en una persona obesa, más especialmente si lo ha sido desde la infancia, aumenta por tres la probabilidad de desarrollar cáncer de colón; por cuatro, artritis; por cinco, un problema cardiaco y, por ocho, diabetes del tipo II.

Otras dolencias derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios, ha apuntado Gordillo, quien ha recordado que el 42,3 por ciento de los fallecidos por gripe A padecía obesidad grave.

Sin olvidar que uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso, la doctora ha destacado que se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta diez años.

El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35 por ciento en la última década, un porcentaje alarmante que no se justifica por una posible predisposición genética.

Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión, y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE, un 17 por ciento de los niños y un 21,9 por ciento de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Además, existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados -comida rápida, golosinas, refrescos y bollería industrial- que están al alcance de los menores por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios.

A este abuso de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado, dado que una gran cantidad de niños no desayunan, están acostumbrados a picotear y no comen en familia.

La nutricionista ha resaltado que «en el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía».

Blázquez ha incidido en que para que un niño adquiera unos valores determinados es determinante que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar qué es una vida saludable.

Los pequeños tienen que recibir un mensaje coherente: «si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba, el niño no comprenderá por qué el sí la debe tomar y ella no».

Ha explicado que los menores con problemas de peso suelen tener un patrón de estilo de vida mal estructurado, que, a menudo, viene condicionado por unos malos hábitos de los padres.

En otras ocasiones, menos frecuentes, los progenitores pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer a su antojo y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada.

«A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido, con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por sí mismos», ha lamentado.

Esta elevada permisividad de sus tutores, ha sentenciado la experta, les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Noticia de Agencia EFE, 12 de Noviembre 2009, Madrid

Aprende más sobre el riesgo cardiovascular

La obesidad es uno de los principales enemigos del corazón, junto con la hipertensión alta, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes y el estrés. La presencia de esta enfermedad aumenta por cinco el riesgo de mortalidad en quienes la padecen. Sin embargo, existe una contradicción: conocemos el problema, pero resulta que esto no es suficiente para cambiar las estadísticas. En esta entrevista, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos da algunas respuestas que ayudan a entender el problema.

 Actualmente las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Unión Europea, donde más de dos millones de personas fallecen al año por este motivo. ¿Qué hacemos mal, en este sentido, y qué tendríamos que cambiar para superar el problema?
La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI, hoy en día las enfermedades infecciosas han pasado a un segundo plano y son las enfermedades crónicas las que causan un verdadero problema de salud pública en nuestra sociedad. El porcentaje tan elevado de obesidad que hay no está condicionado por un vector común, los nuevos estilos de vida en los países industrializados en los que el consumismo, el estrés y el sedentarismo son el pan de cada día están provocando un aumento desenfrenado del sobrepeso y la obesidad. Por ello es de vital importancia que se ejerza una mayor presión socioeconómica, en los medio de comunicación y en los centros de educación infantil trasmitiendo la importancia de llevar una correcta alimentación y practicar ejercicio físico regular.

Considero que el trabajo que ejercemos en los centros de atención primaria es insuficiente si existe tal reclamo social hacia el consumismo de alimentos cada día más manufacturados y unos cánones de estilo de vida erróneos, por ello debería existir un mayor control en los medios de comunicación, en las industrias alimentarías y una enseñanza reglada en los centros escolares que permita a los niños tener una cultura nutricional adecuada.

¿Qué porcentaje de las personas con obesidad, que acuden en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en busca de remedio, padecen dolencias cardiovasculares?

Para determinar el riesgo cardiovascular que tiene una persona con obesidad (con exceso de grasa corporal) es importante valorar qué porcentaje de grasa se encuentra a nivel visceral. Para calcular esto, en el IMEO, utilizamos analizadores de composición corporal multifrecuencia segmentales a partir de los cuales podemos estimar donde se localiza la grasa de cada persona. No obstante, tenemos que considerar que la obesidad abdominal es una condición fisiopatologica que nunca viene sola, por ello es imprescindible valorar otros factores de riesgo como son, tensión arterial, colesterol, triglicéridos, mala circulación (varices, tromboflebitis), problemas respiratorios o síndrome de resistencia a la insulina y así definir el síndrome plurimetabolico que padece la persona, el cual tendremos que tratar de forma integra.

Según las estadísticas realizadas en el IMEO en los últimos 12 meses el 68% de las personas que han acudido al centro tienen un claro riesgo cardiovascular cumpliendo al menos 4 de los parámetros de riesgo cardiovascular citados:

– Obesidad abdominal
– Hipertensión
– Colesterol HDL disminuido
– Triglicéridos elevados
– Problemas respiratorios: apnea del sueño, asma, síndrome de Picwick (cuadro de insuficiencia cardio-respiratoria), apnea nocturna.
– Síndrome de resistencia a la insulina o diabetes
– Tromboflebitis, varices.

¿Qué dificultades, relacionadas con el mal funcionamiento del corazón, encuentran en su vida diaria los niños con sobrepeso y obesidad? ¿Qué soluciones hay?

Uno de los mayores problemas que encontramos en el niño obeso es la inactividad física, se crea un círculo vicioso en el que el niño cada vez gana más peso y es más vulnerable al esfuerzo. Las taquicardias reactivas al esfuerzo, los problemas de asma e insuficiencia cardiorrespiratoria son cada día más frecuentes en los niños con obesidad, todos estos problemas generan en el niño un rechazo total al esfuerzo y una falta de autoestima que refuerza negativamente esta situación. Para conseguir resultados positivos es importante que se empiece con un programa dietético y una ayuda psicológica con la que el niño pueda perder peso e ir motivándose poco a poco. El comienzo del aumento de la actividad física debe ser muy paulatinamente, cuando el niño haya perdido un 10% de su peso y siempre buscando actividades que puedan motivarle. La prevención reduce las muertes por dolencias cardiovasculares.

¿Qué consejos útiles han de seguir las personas en este grupo de riesgo para alejar el peligro?

Las enfermedades cardiovasculares se manifiestan normalmente en el adulto, no obstante, los primeros signos de aterosclerosis comienzan en la edad pediátrica. Para evitar dolencias cardiacas en el futuro todo niño, adolescente o adulto con sobrepeso u obesidad debería realizarse un estudio completo de los marcadores de riesgo cardiovascular, aumento del estrés oxidativo e inflamación con los cuales se pueda detectar precozmente su riesgo cardiovascular. En el IMEO consideramos que es imprescindible realizar estos estudios en nuestros pacientes para valorar sus riesgos metabólicos y ofrecer tratamientos que traten a la persona en todo su conjunto. Aparte de realizarse estudios de prevención cardiovascular el obeso debería entrar a formar parte en un circuito de tratamiento multidisciplinar médico, dietético y psicológico con el que pueda conseguir resultados satisfactorios; las dietas no personalizadas y el ejercicio no controlado pueden ser peligrosos si existe un riesgo cardiovascular elevado y por ello siempre se debe acudir a un centro médico especializado en obesidad y enfermedades cardiovasculares.

IMEO en Saber Vivir de canal 1 de TVE

En España una de cada seis personas es obesa y esto trae problemas no sólo en su vida cotidiana, sino para su salud. En el programa Saber vivir de TVE los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos cuentan qué medidas podemos tomar para mantener la línea. Cuando el problema es más grave y hablamos de un sobrepeso que amenaza nuestra salud, los médicos nos proponen otras soluciones, como son el balón y la banda gástrica que ayudan reducir la barriga y el volumen sin cirugía.
En este programa sale el testimonio de Bárbara que tiene 27 años y antes de empezar su tratamiento en el IMEO pesaba 150 kilos. Después de que le implantaron una banda gástrica, su vida empezó a cambiar. Sólo durante los primeros 40 días ha perdido 14 kilos y afirma de sentirse “más aliviada” a la hora de subir escaleras, ponerse la ropa que antes no podía y que ahora se siente bien consigo misma.
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Endocrinos, nutricionistas, psicólogos: ¿Quién me ayuda a adelgazar?

La preocupación por bajar de peso hace que muchas veces recurramos a personas, centros, métodos o dietas poco adecuadas, ineficaces e incluso peligrosas para la salud. Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad nos aclaran quiénes son los profesionales que pueden ayudarnos a adelgazar.

Una dieta que ves en una revista, un centro donde te dan “productos naturales” sin siquiera un análisis sanguíneo de por medio, un producto de venta en herbolarios o incluso métodos “caseros” como saltarse comidas o reducir drásticamente la ingesta de ciertos alimentos sin ningún criterio justificado… Mucha gente es capaz de cualquier cosa para adelgazar, lo que les lleva a caer en el temido “efecto yo-yó”, a poner en peligro su salud, y a pasarse la vida a dieta sin conseguir resultados.

Para adelgazar de forma segura y efectiva hay que ponerse en manos de los profesionales adecuados, aunque se trate de perder poco peso, ya que tal vez lo que necesitemos sea, simplemente, que nos enseñen a comer adecuadamente. Cuando se trata de sobrepeso real e incluso obesidad, se hace totalmente obligatorio recurrir a los especialistas en este tema. Para saber quiénes son los profesionales a los que debemos acudir, hemos hablado con Rubén Bravo, director de comunicación y marketing del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, y experto en nutrición deportiva.

Acude a estos profesionales

Endocrinos (cuyos estudios universitarios son de 5 años) y nutricionistas (que cursan estudios universitarios son de tres años) son los expertos que, legal y médicamente, están cualificados para ayudarnos a adelgazar. “Al nutricionista podemos acudir cuando se trata de un problema de sobrepeso leve y no existe ninguna patología médica, por ejemplo, cuando hemos cogido un par de kilos en verano o Navidad; mientras que el endocrino es el profesional que debe ayudarnos si estamos frente a un problema de sobrepeso grave, obesidad o patologías como diabetes, hipertensión, ansiedad etc.”, nos explica Rubén Bravo. “Estas enfermedades también son causadas por la propia obesidad”, añade. Según Rubén, pesar entre 15 y 18 kilos más de nuestro peso se considera sobrepeso; por encima hablamos de obesidad.

Pero en el proceso de adelgazamiento también puede ser necesario recurrir a otros especialistas, como psicólogos, cirujanos, fisioterapeutas e incluso esteticistas. Dependiendo de la complejidad del problema, puede ser necesario que todos trabajen en colaboración con el endocrino o nutricionista. ¿Y los homeópatas, a los que muchas personas recurren ahora para adelgazar? Según Rubén Bravo, se trata de un especialista secundario que puede apoyar al endocrino o al nutricionista pero no sustituirlo. “De hecho, en nuestro centro los endocrinos prescriben medicación homeopática”, dice.

Las personas con sobrepeso y las que nunca consiguen adelgazar por mucho que se pongan a dieta, suelen presentar problemas de ansiedad, depresión e incluso trastornos alimenticios. “En este caso, es necesario el refuerzo del psicólogo”, añade.

Pero en casos de problemas graves de sobrepeso u obesidad, puede ser imprescindible el trabajo conjunto de distintos profesionales de la salud e incluso la estética. Por ello, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad cuentan con un equipo médico y profesional formado por endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos vasculares y estéticos, fisioterapeutas y esteticistas. “Muchas veces hay que atacar el problema desde distintos frentes, dice Rubén. “Lo primero es diagnosticar al paciente para ver por qué tiene sobrepeso: metabolismo ‘machacado’, sedentarismo, ansiedad, depresión…”.

Así, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, tras el diagnóstico del endocrino, se ayuda al paciente desde diversos frentes: enseñándole como debe comer (“no hablamos de dieta porque muchas veces pedimos al paciente que coma más que antes”), apoyándole con terapia psicológica individual o de grupo, prescribiéndole sesiones de ejercicio con nuestros fisioterapeutas (tonificación, método Pilates), ofreciéndoles tratamientos de estética para solucionar problemas de flaccidez (aparece al perder mucho peso), celulitis, retención de líquidos, etc. En casos de obesidad, los cirujanos del centro pueden colocar a los pacientes balones gástricos (recomendados para pacientes con un sobrepeso de 30 o 40 kg) o bandas gástricas (para problemas mayores de obesidad), cuyas intervenciones se derivan a los hospitales con los que trabajan.

“Por nuestro centro pasan desde famosos que quieren tener un cuerpo perfecto, gente con sobrepeso u obesidad, hasta personas que sólo quieren perder un par de kilos localizados en la tripa o las caderas y no lo consiguen por mucha dietas o ejercicio que hagan”, dice Rubén.

Cuida tu metabolismo

Según Rubén Bravo, las dietas drásticas, hipocalóricas o desequilibradas, pueden bajar nuestro metabolismo basal hasta tal punto que no sólo no consigamos adelgazar sino que incluso engordemos aunque comamos muy poco. Ésta es la explicación del famoso “efecto yo-yó”. “Las necesidades calóricas diarias de una mujer están alrededor de las 1.700 kcal”, dice Rubén. “Si hacemos muchas dietas desequilibradas, por ejemplo, comer a base de ensaladas, fruta y dulces (que acabamos comiendo por ansiedad), nuestro metabolismo se acostumbra a funcionar con tan pocas calorías, que al volver a comer de forma normal engordamos, y aunque hagamos dieta estricta no conseguimos adelgazar”, explica. “Corregir el metabolismo es muy complicado”, añade.

No comemos bien

Para Rubén Bravo, experto en nutrición deportiva, muchos problemas de sobrepeso, leves o graves, son debidos a que no sabemos comer bien. “A partir de los 35 años tanto hombres como mujeres vamos engordando progresivamente aunque nuestro hábitos alimenticios o de vida sean los mismos, por lo que es necesario cuidar más la alimentación y aumentar la actividad física”, dice. “Para las mujeres, el momento crucial es la menopausia, cuando en sólo un año pueden engordar de forma descontrolada y sin motivo aparente”.

Según Rubén, “mucha gente no sabe comer de forma correcta”. “En nuestra alimentación abusamos, en general, de los hidratos de carbono saturados (pan, pasta, arroz…) y comemos pocas proteínas de calidad (pescado, aves, huevos), fundamentales para mantener la masa muscular y evitar la flaccidez”, explica.

“Con los menús que diseñan nuestros expertos los pacientes no pasan hambre, incluso van a comer más y se van a sentir más saciados, ya que se aumenta la ingesta de proteínas”, dice. Según Rubén, en realidad se podría prescindir de la mayoría de los hidratos de carbono saturados y sustituirlos por verduras, los alimentos más ricos nutricionalmente y menos calóricos. “Incluso es más recomendable comer más verdura que fruta, ya que ésta contiene mucha fructosa, sobre todo plátanos, uvas o aguacates”.

Según Rubén también es muy importante saber cómo y cuándo hacer las ingestas calóricas, sobre todo en función de la actividad física que vayamos a realizar. Por ejemplo, para quienes van a entrenar al gimnasio, este experto en nutrición deportiva recomienda comer hidratos de carbono (en este caso sí pueden ser saturados) unas dos horas antes si lo que vamos a hacer es ejercicio de musculación, ya que necesitaremos energía inmediata. Después, es importante tomar proteínas para preservar la masa muscular. Si lo que vamos a hacer es ejercicio cardiovascular, podemos hacer una comida en la que primen las proteínas, y unas tres horas antes. “Si queremos potenciar el efecto del ejercicio aeróbico, lo más eficaz es hacerlo en ayunas, ya que tras la noche, los niveles de glucógeno del cuerpo están muy bajos y empezaremos a quemar las grasas acumuladas; después, lo ideal es esperar una hora antes de desayunar, para seguir quemando”, explica.

Los consejos del experto

Para conseguir mantener un peso estable y saludable, Rubén Bravo nos hace estas recomendaciones:

– A partir de los 35 años, cuando el cuerpo empieza a decaer, controlar más la alimentación y aumentar la actividad física.
– Con la llegada de la menopausia, acudir a un experto para controlar el aumento de peso.
– Adoptar y ser constantes con unos buenos hábitos alimenticios. Las verduras, las proteínas bajas en grasa y el pescado deben ser los alimentos estrella de nuestra dieta.
– Reducir la ingesta de hidratos de carbono saturados y potenciar la de proteínas de alta calidad (pescados, aves, clara de huevo).
– Reducir el consumo de lácteos enteros o sustituirlos por desnatados.
– Hacer entre 5 y 6 ingestas diarias de cantidades moderadas de alimento. “Cada tres o cuatro horas el cuerpo puede asimilar una cantidad determinada de alimentos. Al hacer menos comidas y más copiosas no sólo no asimilarás todos los nutrientes sino que se acumularán en forma de grasas. Repartiendo los alimentos en más ingestas estaremos mejor alimentados y no engordaremos.
– Cuidado con los productos bajos en calorías: “que ponga light no quiere decir que no engorden”.

Estética inteligente

Según Rubén Bravo, hay numerosos tratamientos de estética que pueden servirnos de apoyo para adelgazar, sobre todo para perder volumen. “Pero debemos asegurarnos de que las/os profesionales que los realizan estén cualificados, ya que de ello depende su eficacia. Según este experto, “para que algunas máquinas sean efectivas, hay que ir en ayunas y después hacer deporte, ya que con el ejercicio eliminamos las toxinas de forma natural, tiene efecto de liposucción”. “Seguir estas pautas para emplear una máquina puede hacernos perder hasta 1,5 centímetros de volumen, mientras que en un centro de estética donde no nos hagan este tipo de recomendaciones sólo estaremos consiguiendo reducir entre 0,25 y 0,50 cm”, dice.

Más info. Instituto Médico Europeo de la Obesidad. C/ Rodríguez San Pedro, 21. Madrid. Tel. 91 7451795. C/ Sants, 146. Tel. 93 4090243. Barcelona. http://www.imeo.es

Publicado en:
Terra. Amalia Panea/Sport Managers
Fuente: http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu219717.htm

Un plan para bajar de 4 a 6 kilos en un mes

 

IMEO PlanVerano 2010

Del 31 de mayo al 10 de junio el IMEO diseñará un plan alimenticio individual a todas las personas que lo soliciten de forma totalmente gratuita

Un plan alimenticio con 30  min. de deporte al dia permiten adelgazar hasta 6 kilos al mes.Con el motivo del Día Nacional de la Nutrición, que celebra su novena edición este viernes, 28 de mayo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad pondrá a la disposición de todas las personas que lo soliciten y de forma totalmente gratuita el IMEO PlanVerano 2010. El método consiste en un plan alimenticio y deportivo, adaptado a las necesidades y cualidades de cada uno, elaborado por médicos, nutricionistas y endocrinos, al que se añade una tabla de ejercicios recomendados por nuestros entrenadores personales.

Los especialistas de la entidad, que prometen seguir con la iniciativa el año que viene, califican el plan como “el secreto mejor guardado del año”, ya que se basa en una fórmula inequívoca que permite perder entre 4 y 6 kilos antes del verano, sin perjuicio para la salud o el bienestar general de la persona. El IMEO PlanVerano 2010 se puede pedir, solicitando una consulta gratuita al 91 745 17 96 o al 902 10 40 50 del 31 de mayo al 10 de junio, o enviando un correo electrónico a consultas@imeo.es. 

“Hemos preparado este plan de alimentación para todas aquellas personas que buscan una manera rápida de bajar peso antes del verano y los que se preparan para la “operación bikini”–explica Rubén Bravo, especialista en nutrición del IMEO–. Es un programa configurado por profesionales para prevenir las dietas “insaludables” a las que se acuden en estos casos, y que a medio plazo nos producen el indeseado “efecto rebote” o riesgo de carencias alimenticias y problemas de salud”. Actualmente son demasiadas las personas que hacen régimen por su cuenta, trastocando su metabolismo con dietas milagrosas, donde se pierden muchos kilos de forma rápida y se recuperan con la misma celeridad.

El nuevo método, diseñado por los especialistas para atajar el deseo de adelgazar en verano, combina una serie de alimentos y ejercicios sencillos que aseguran una pérdida constante de peso, beneficiando la salud. Los nutrientes varían según la edad, el sobrepeso, el sexo u otros condicionantes personales. Por ejemplo, una mujer en menopausia necesitaría una dieta más rica en antioxidantes y calcio, una persona con problema cardiovascular tendría que priorizar los alimentos ricos en omega 3 y reducir al máximo las grasas no saludables. Los errores más habituales, causa del fracaso, se cometen al no acudir a un especialista que supervise la pérdida de peso o al dejarse llevar ciegamente por la dieta de moda, la que “le ha funcionado a una amiga”, o las que nos llegan con la imagen de alguna famosa de Hollywood. “Otra falta capital es pensar que por ser light no engorda, que rico en fibra es equivalente a dietético, que comer ciertas frutas altas en azúcar es sano”, enumera Rubén Bravo.

El IMEO PlanVerano 2010 apuesta por una alimentación hipocalórica e hiperprotéica. En este sentido, se diseña una dieta baja en calorías y alta en proteínas naturales, recompensando el menú con alimentos que generan saciedad. El proceso de cocción se limita con asar, cocer, al vapor o la plancha, evitando los alimentos fritos, rehogados o salteados. El menú consiste en tres comidas principales y dos tentempiés, siendo la cena más ligera. “Un caldo de verdura bajo en calorías por la noche es reconstituyente, aleja el hambre y, a la vez, ayuda a dormir bien”, aseguran los especialistas. Este año, al plan se han sumado otros alimentos exóticos, como son las bayas de goji, unas semillas japonesas con un reconocido poder antioxidante. Otras de las reglas que deben seguir los abrumados por la prueba del bañador, son beber mucha agua y hacer los ejercicios pautados en 30 minutos diarios.