Rubén Bravo en Onda Madrid: la obesidad infantil se genera en casa

El debate sobre el uso del la fiambrera en los colegios españoles ha acentuado un problema que hace años ya se veía venir: del preocupante aumento de los casos de obesidad infantil que en España ya roza los 19 por ciento. ¿Cuáles son las causas? ¿Son o no los padres de los niños obesos parte del problema? ¿Qué soluciones plantean los especialistas en nutrición y educación alimenticia infantil? En este programa de Radio Onda Madrid, Salud al día, el locutor y también médico titulado doctor Luis Guitérrez ha invitado a Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para tratar el tema a fondo.

Para escuchar el audio pulsa PLAY.

Rubén Bravo en Gestiona Radio de COPE

Con el comienzo del curso escolar el pasado 15 de septiembre y el polémico uso del ‘tupper’ en los comedores escolares se ha reabierto el debate sobre las causas de obesidad infantil. Un dato importante, en España la cifra de los menores con problemas de obesidad ya sobrepasa los 19%, según la Universidad Politécnica de Madrid. Los nutricionistas no esconden su preocupación de que el uso de la fiambrera en la vida escolar, podría ser una causa más de obesidad infantil. Eso sí, siemore y cuando los padres de los niños carecen de conocimientos nutricionales básicos.

En este programa de Salud en Forma de Gestiona Radio de Grupo Cope, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrece una serie de consejos prácticos a la hora de preparar el menú del día de nuestros hijos, para el colegio o en casa. Según ha señalado el portavoz de IMEO “el foco fundamental de la mala alimentación y la escasa actividad física es el no crear unos hábitos saludables desde la temprana infancia de nuestros hijos y desde el núcleo familiar”. Bravo enumera los “culpables” habituales para estos altos índices de obesidad infantil, entre ellos las horas que se pasan ante el televisor, la baja calidad nutricional de la comida en familias de escasos recursos o monoparentales, las insuficientes raciones de frutas y verduras, el exceso de consumo de dulces y bebidas azucaradas, factores genéticos y menos de las 8 horas de sueños, entre otras.

Para escuchar el programa entero, pulsa PLAY.

Cuida de la alimentación de los más pequeños

Salud Facilisimo / Juan Antonio Polo

Es muy importante fomentar una cultura nutricional desde la infancia. Lo que aprendan los niños desde pequeños, es lo que verán como una actitud normal y la desarrollarán durante el resto de su vida. Cada vez están más de moda los campamentos para que los niños pierdan peso, pero estos nunca llegarán a ser 100% efectivos si no se continúa con una buena alimentación en casa.

Apuntes básicos

La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, llegando en la adolescencia a las 3.000 calorías. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente 1 caloría por minuto, conviene estar activo durante al menos una hora al día. Por ejemplo, correr por el patio o jugar al escondite, mantendría más lejos los malos hábitos y haría fácil la tarea de tener un peso saludable.

Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25 % de las proteínas; además de los aportes necesarios de fibra, colesterol y sal que requiere un organismo.

La mejor dieta

El consumo diario de panes muy recomendable en la dieta de los niños, por su riqueza en hidratos de carbono, necesarios para un adecuado desarrollo. Otros alimentos que aportan hidratos de carbono son las patatas, la pasta y el arroz preparados al horno o al vapor. 

Asimismo, el IMEO hace hincapié sobre la necesidad de tomar a diario lácteos como el yogur o el queso, debido a su elevado aporte de calcio y vitamina D, ya que ayudan a la formación de estructuras óseas (crecimiento).
 
En cuanto a las técnicas de cocción, hay que descartar los fritos, los rebozados y los empanados. Se da prioridad al uso de aceite de oliva virgen extra para el aliño de ensaladas y del aceite de oliva para planchas o salteados.
 
Debemos evitar los fritos y las comidas ricas en grasas, como son el cocido, las empanadillas y las croquetas. En su lugar se deben consumir carnes o pescado a la plancha, pollo asado en su jugo, platos de verdura tipo Vichyssoise, cremas frías de espárragos o champiñones. Hay que procurar evitar calorías extra innecesarias de postre, tipo buñuelos, dulces, etc. 

En verano, los menús deben de ser menos pesados, dando prioridad a un mayor consumo de verduras o legumbres en forma de ensaladas en vez de purés o potajes. Todas las semanas se deben incluir  1 o 2 raciones con alimentos proteicos de cada grupo. Además, hay que realizar un aporte de alimentos vegetales en forma de fruta como postre a diario.

10 consejos claves

El IMEO da a todos aquellos padres 10 consejos fundamentales relacionados con la nutrición de sus hijos:

 1. – Asegurarse que el niño tome 5 raciones de frutas, verduras u hortalizas al día. 

 2.- 4 raciones de hidratos de carbono al día (cereales, pan, pasta, arroz, legumbres y patatas). Preferentemente en todas las comidas, menos en la cena.

 3.- 2 raciones de proteínas al día (pescado, huevos, carnes y lácteos).

 4.- 2 raciones de grasas saludables al día (frutos secos, aceite de oliva). Preferentemente en desayuno y cena.

 5.- 5 comidas: 3 principales en desayuno, comida y cena más 2 comidas secundarias, una  en media mañana y otra de merienda.

6.- Procurar que no se tomen más de 2 productos poco saludables a la semana, tales como productos industriales ricos en azúcares y grasas, como bollería industrial, bebidas refrescantes, golosinas o dulces.

 7.- Acostumbrarle a beber como mínimo 1 litro de agua al día.

 8.- Enseñar al niño a comer las cantidades justas, ni más ni menos, en casa y fuera.

 9.- Incitar la práctica de deporte y actividades en grupo. Menos videojuegos, ordenador y televisión. Escoger la actividad deportiva más apropiada para el hijo.

 10.- Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces y bollería como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos.

Comer de «tupper» puede favorecer la obesidad en niños

Los expertos aconsejan a los padres informarse sobre las necesidades nutricionales de sus hijos

ABC.es 
Prosigue la polémica del «tupper». El portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo, ha advertido de que comer de fiambrera sin establecer unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil. «Cuando se trata de menores, ya no hablamos solo de satisfacer el hambre, sino de cubrir una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual», ha remarcado Bravo. En su opinión, en el menú diario de un niño «no puede faltar un puñado de hidratos de carbono, tres puñados de verdura y una proteína del tamaño de la palma de la mano».

En la misma línea se expresan la doctora Santacruz y el doctor Romero, ambos nutricionistas del Hospital Nisa Pardo de Aravaca. «En los colegios todo está controlado por unas normas, así que lo ideal es que los padres que elaboren la tartera de sus hijos tengan una serie de conocimientos nutricionales básicos y una implicación total en su menú diario».

Consejos de menús

Desde este centro hospitalario proponen a las familias entrar en la web de la Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (www.aesan.msc.es), donde podrán consultar en la parte de publicaciones (sección nutrición y hábitos saludables) ejemplos de menús para niños.

Comer de ‘tupper’ sin unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil

Europa Press

El portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Ruben Bravo, ha advertido de que comer de ‘tupper’ sin establecer unas normas nutricionales básicas puede favorecer la obesidad infantil.

   «Cuando se trata de menores, el concepto ‘del pan de cada día’ va mucho más allá; ya no se trata solo de satisfacer el hambre, sino una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual», ha remarcado Bravo.

   En su opinión, en el menú diario de un niño no tiene que faltar lo imprescindible: un ‘puñado’ de hidratos de carbono, tres ‘puñados’ de verdura y una proteína del tamaño de la palma de la mano. «La clave es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando con las recetas, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde, como sopa o en croquetas», ha recomendado

   Dicho esto, ha subrayado la obligación de los padres de transmitir valores y conocimiento a la hora de comer o preparar el ‘tupper’. «Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo, tenga más color, les indica que también tiene más propiedades», ha señalado.

   En España, el 19 por ciento de los niños son obesos, según datos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid; en este sentido, este experto ha lamentado que, durante la última década, se esté atendiendo más casos de obesidad infantil en consulta.

   «Hemos trabajado mucho para corregir malos hábitos y conductas alimenticias en menores e incluso hemos acudido a colegios públicos y campamentos urbanos de verano para supervisar el menú escolar y asegurarnos que éste es equilibrado y saludable», ha asegurado.

   Así, algunos hábitos como comer habitualmente delante del televisor, consumir en exceso bebidas y refrescos azucarados, ingerir muchas golosinas y dulces o llevar una vida sedentaria, fomenta la obesidad. Además, si los escolares duermen menos de las 9 horas recomendadas o comen productos de mala calidad también puede darse este hecho.

La obesidad infantil, un problema que se genera en casa

 Comer del ‘tupper’ en el colegio puede favorecer la obesidad infantil, si se carece de cultura nutricional, advierten los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)               

  • En España el 19% de los niños son obesos, en EEUU el 16%, según datos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid.
  • Tan solo el 75% de los niños españoles come una fruta al día y un 24% pasa hasta dos horas diarias viendo la televisión o delante del ordenador, según un estudio de la Fundación Thao.
  • Casi el 50% de los niños en edad preescolar (de 2 a 6 años) afirma consumir verduras al menos una vez a la semana, según el estudio IDEFICS  2011 financiado por la Comisión Europea.

Con el comienzo del curso escolar y el polémico uso del ‘tupper’ en los comedores escolares se ha reabierto el debate sobre las causas de obesidad infantil y su tendencia al alza durante los últimos quince años. ¿Han de llevar los niños su comida al mediodía en el cole y quién va a controlar qué comen? ¿Dónde van a conservar y calentar el contenido de su ‘tupper’? ¿Se debe pagar o no un suplemento por el uso de las instalaciones del comedor, aunque se prescinda del menú? Son muchas las preguntas que quedan por solucionar por parte de las administraciones autonómicas, pero la gran preocupación de los expertos en nutrición infantil y educación alimentaria es que una cosa tan sencilla, como es la de preparar la tartera, puede resultar considerablemente complicada, si se carece de cultura nutricional. ¿Están lo suficientemente preparados en materia de nutrición los padres de los niños que sí, acudirán al cole con su fiambrera?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y especialista en nutrición, comparte su temor que el ‘tupper’ puede convertirse en otra causa más a favor de la obesidad entre los menores, si el asunto no se toma en serio. “Durante la última década estamos atendiendo cada vez más casos de obesidad infantil en consulta. Hemos trabajado mucho para corregir malos hábitos y conductas alimenticias en menores e incluso hemos acudido a colegios públicos y campamentos urbanos de verano para supervisar el menú escolar y asegurarnos que éste es equilibrado y saludable”, explica Bravo.

En este comunicado destinado a los medios hemos considerado necesario identificar y analizar las 10 causas habituales por las que se origina la obesidad infantil. Y la conclusión es –eso hay que decirlo– que el problema se genera en casa, allí es donde debemos remediarlo.   

Las 10 causas habituales de la obesidad infantil

  1. Comer de forma habitual delante del televisor.

Es totalmente desaconsejable comer mientras se ve la televisión, ya que el contenido habitual de éstas “comidas rápidas” suele ser de un bajo nivel nutricional y escasa preparación y se da más importancia a lo que ponen en la pantalla que a lo que se come eneste momento. 

  1. Consumir en exceso bebidas y refrescos azucarados.

Hace 20 años los menores consumían estas bebidas de forma excepcional, en celebraciones o fines de semana. Actualmente es difícil encontrar un menor al que le guste más el agua, hemos sustituido éste bien imprescindible por bebidas cargadas de azúcares, gases y edulcorantes, añadiendo muchas calorías extra al día que no alimentan y estimulan con su exceso la secreción de insulina.                                           

  1. Ingerir en exceso golosinas y dulces y aumento de la tendencia a la diabetes.

Galletas de chocolate, bollería industrial, helados, chuches, pasteles son los alimentos que han sustituido en desayuno, media mañana, meriendas y postres a las tan saludables y variadas frutas. Traduciendo esto al lenguaje nutricional, estamos privando a nuestros hijos de una gran cantidad de vitaminas y minerales, reemplazándoselas porun exceso de grasas insaludables y azúcares que aumentarán su tendencia a la diabetes. 

  1. Declive del consumo de frutas y verduras.

La recomendación saludable para aquellos que están en edad de crecimiento es de 5 raciones de fruta y verdura diarias. Según el estudio IDEFICS  2011 financiado por la Comisión Europea, alrededor del 50% de los niños en edad preescolar (de 2 a 6 años) afirma consumir verduras al menos una vez a la semana, dato que se reduce en un 20% en países como Chipre o Italia, siendo en edades posteriores aún menor el uso de la verdura como alimento de consumo prioritario. “Nuestras abuelas manejaban hasta cien productos y el alimento fresco que venía del huerto era básico”, concreta Bravo. Ahora, en cambio, tenemos un abanico de alimentos tan amplio, que no sabemos seleccionar bien a la hora de llenar la sesta de la compra. Priorizamos el consumo diario de carne y derivados y nos olvidamos de las verduras.                                                                                                                                            

  1. Más tiempo delante de la pantalla en detrimento de los “juegos tradicionales” al aire libre.  

El sedentarismo alcanza datos de entre 2 y 5 horas dedicadas a las últimas tecnologías en vez de a las actividades al aire libre. Por un lado se ingieren más calorías y de peor calidad, y por otro a penas las queman, ya que pasan la mayoría del tiempo sentados delante de “la caja tonta”. La falta de actividad física no sólo ayuda al sobrepeso de nuestros hijos, también aumenta sus niveles de estrés y ansiedad, problemas de sueño, tendencia depresiva e inapetencia por realizar sus obligaciones, deterioro muscular y un largo etcétera lleno de desequilibrios físicos y emocionales. 

  1. Menos horas de sueño, por debajo de las 9 horas recomendadas a los escolares.

Y los datos en Europa son claros, los menores que duermen menos de 9 horas cada noche, tienen un mayor riesgo de padecer exceso de peso, entre otras cosas porque estas horas que restan de su sueño, las dedican a ver la televisión o jugar a la videoconsola, todo ello aderezado con “comida rápida”. Es en la noche cuando la Hormona de Crecimiento (GH) actúa a pleno rendimiento, inducida por el sueño profundo y el descanso. 

  1. Menos calidad de la comida en familias monoparentales o con bajos ingresos.

Innumerables estudios europeos nos indican una relación directa entre los bajos ingresos familiares y el mayor número de casos de obesidad y sobrepeso infantil, al igual que en familias monoparentales o con padres divorciados. Teóricamente, el encarecimiento de la cesta de la compra en alimentos primarios como la fruta, la verdura, o el pescado son una traba más que se suma a la dejadez por parte de los padres en la educación y alimentación de sus hijos. Una pieza de fruta no es mucho más cara que un bollo, o un plato de verduras más que una pizza. 

  1. Aumento de los casos de obesidad adulta.

Las costumbres y hábitos de los padres condicionan en gran medida de forma positiva o negativa en las de sus hijos. Los adultos son los que deciden qué alimentos entran en casa, cómo se comen y cuándo se comen. Pordesgracia, la mayoría de los casos nos indican que padres obesos suelen provocar que sus hijos sean obesos también, y no sólo por la tendencia genética que en 3 o 4 generaciones ya es patente, sino también por la poderosa influencia que los padres tienen sobre sus hijos en ámbitos tan importantes como son la alimentación o la actividad física. 

  1. “Corrupción” de las preferencias gustativas de los menores.

Los alimentos ricos en grasas y azúcares estimulan los niveles de dopamina (neurotransmisor que regula la sensación de felicidad), proporcionan energía rápida y contribuyen a que nuestras papilas gustativas se adapten a los sabores excesivamente dulces, por lo que un alimento bajo en estos ingredientes tendrá menos sabor y nos resultará más insulso, además de no proporcionarnos esa sensación temporal de satisfacción. Esto explica porqué a nuestros hijos les gusta más un donuts o una pizza que una ración de fruta y verdura. Su cerebro y sus sentidos gustativos se ven más “atraídos” por su forma, aroma, color y sabores que por una pieza de fruta de toda la vida. Al fin y al cabo, son productos creados por la industria alimentaria con el fin de llamar la atención de los más pequeños y, en ocasiones, esconden un riesgo adictivo. 

  1. “Entorno hostil” para los que quieren llevar una vida saludable.

Nuestros pequeños son esponjas absorbiendo información. Por ello es muy importante “predicar con el ejemplo” e intentar a neutralizar los factores negativos que influyen sobre sus apetencias nutricionales, como pueden ser losanuncios televisivos de comida chatarra, la variada oferta de dulces en pie de la calle o la merienda del compañero de clase, rica en azúcares y grasa. Este es un entorno hostil para los menores que aún están formando sus hábitos y personalidad.

Algunas reglas básicas a la hora de preaprar el ‘tupper’

Los recortes en el sistema educativo en España y la incertidumbre en torno a las becas del comedor, han dejado la posibilidad de que los alumnos acudan al colegio con su propio ‘tupper’. Sin una
normativa que regule el uso de la fiambrera y su contenido a nivel nutricional, queda responsabilidad exclusiva de los padres educar a sus hijos en la difícil tarea de comer bien, de forma sana y equilibrada. “Cuando se trata de menores, el concepto “del pan de cada día” va mucho más allá; ya no se trata sólo de satisfacer el hambre, sino una serie de necesidades nutricionales que contribuyen en el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual”, remarca Bravo. Es deber de los padres transmitir valores y conocimiento a sus hijos, también a la hora de comer o preparar el tupper. 

Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo, tenga más color, les indica que también tiene más propiedades. En el menú diario de un niño no tiene que faltar lo imprescindible: un puñado de hidratos de carbono (pasta, pan, patata); tres puñados de verdura (calabacín, pimientos, frijoles verdes, zanahorias, espinacas, acelgas, tomate); una proteína del tamaño de la palma de nuestra mano (pollo, ternera, pescado o una tortilla). La clave es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando con las recetas, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde, como sopa o en croquetas. Los alimentos empanados podemos utilizarlos, pero no todos los días. Las legumbres, mejor comerlas dos veces a la semana, y si no les gusta como plato caliente, podemos preparárselas en forma de ensalada.

Consejos para preparar el tupper del cole

Muchos padres se enfrentan a una tarea rutinaria: tras la vuelta al cole toca preparar el tupper para que nuestros pequeños tengan su comida de mediodía. Para que ésta sea equilibrada, hay que seguir unas claves, marcadas por los especialistas en nutrición infantil. En este programa de Madrid Directo, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos da consejos.

Un puñado de hidratos de carbono (pasta, pan, patata), unos tres puñados de verdura (calabacín, pimientos, frijoles verdes, zanahorias, espinacas, acelgas, tomate) y luego una proteína del tamaño de la palma de nuestra mano (pollo, ternera, pescado o una tortilla). Las legumbres, mejor comerlas dos veces a la semana, y si no les gusta como plato caliente, podemos preparárselas en forma de ensalada. Las patatas fritas que tanto les gustan a los niños, podemos sustituir con unas patatas hechas al horno o al vapor acompañadas con perejil y especies, son más nutritivas y no contienen grasas saturadas. La parilla de verduras es un buen sustituto de la ensalada.  

La clave para tener una buena recepción por parte de los niños, es hacer que no se aburran con el mismo plato e ir variando, por ejemplo, ofrecer el pollo a la plancha, cortado en trocitos en la ensalada, en una salsa que no engorde y jugo vegetal o en croquetas. Los alimentos empanados podemos utilizarlos, pero no todos los días. Si se comen el plato principal, podemos pasar a darles el postre: un helado, natillas o un flan. La fruta es muy importante en el menú diario de los niños. Podemos dársela en forma de zumo en el desayuno, entera en media mañana, para merienda o como postre.

No hay que olvidar que los padres servimos de ejemplo. Lo que se lleva el niño para el cole, tranquilamente se lo podrá llevar el papá.

“Los niños comen más por la vista y podemos explicarles que el hecho de que la verdura, por ejemplo tenga más color, les indica que también tiene más propiedades”, aconseja Bravo.   

Los niños que toman antibióticos tienen más riesgo de ser obesos

Un estudio relaciona el consumo de fármacos en bebés con problemas de sobrepeso posteriores

Emilio de Benito / El País

Si los ganaderos usaban antibióticos para engordar a los animales, los seres humanos no son una excepción. Un estudio hecho a 11.532 personas que nacieron en 1991 y 1992 en Avon (Reino Unido) ha demostrado que el riesgo de sobrepeso aumenta un 22% entre los niños que tomaron estos medicamentos antes de los cinco meses de edad. El trabajo lo ha publicado la revista International Journal of Obesity. El efecto engordante de estos fármacos se observa bastante pronto. Entre los 10 y 20 meses de edad ya es apreciable, pero es a los tres años y dos meses cuando alcanza su máximo.

Eso no quiere decir, lógicamente, que estos medicamentos deban rechazarse. Los antibióticos son fármacos eficaces para tratar infecciones bacterianas, y privar de ellos a los niños podría ser aún peor que tener que luchar con un sobrepeso posterior.

Aparte de constatar un hecho estadístico que habrá que seguir estudiando —el estudio no establece una relación causa-efecto—, uno de los coautores del trabajo, Leonardo Trasande, de la Universidad de Nueva York, recalca que “aunque normalmente se piensa que la obesidad es consecuencia de unos malos hábitos alimenticios y de la falta de ejercicio, cada vez hay más estudios que apuntan a que es un problema mucho más complicado”.

Por ejemplo, la semana pasada se publicó otro trabajo en el que se relacionaba el peso de los niños con el de sus madres. Aquellas que tienen sobrepeso o son obesas tienen una mayor probabilidad de tener niños con la misma condición. No se aclaraba si era porque transmiten sus malos hábitos a sus hijos o por otras causas.

El sobrepeso y la obesidad desmotivan a los jóvenes y adolescentes

  • Se manifiesta en frustración y dificultad para alcanzar las metas propuestas.
  • Es necesario que los más pequeños adquieran conciencia de los  beneficios de la práctica de ejercicio para evitar la desmotivación en  los ámbitos escolar y social.

Fuentes: Teinteresa.com, Un estudio de Universidad de Granada publicado en la revista ‘Nutrición Hospitalaria’

España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con sobrepeso y obesidad. Este hecho no sólo conlleva problemas en la salud sino que tiene consecuencias psicológicas en aquellas personas que padecen esta enfermedad.

Según un estudio realizado recientemente por la Universidad de Granada y publicado en la revista ‘Nutrición Hospitalaria’, los niños y adolescentes que padecen sobrepeso y obesidad presentan un nivel de motivación más bajo que aquellos que se mantienen dentro de los niveles normales de peso. Este hecho les lleva a sufrir sentimientos de frustración.

Los investigadores se plantearon evaluar el grado de motivación existente en dos grupos de adolescentes, uno formado por jóvenes que presentaban un peso normal y otro grupo integrado por adolescentes con sobrepeso u obesidad, con edades comprendidas entre los 10 y los 14 años. De entre los resultados obtenidos, destaca el hecho de que en cada una de las variables del test los niños incluidos en el grupo de sobrepeso y obesidad mostraron un resultado mayor de desmotivación en general con respecto a los niños con un peso normal. La conclusión a la que se llega es que las personas que padecen sobrepeso y obesidad presentan un nivel de motivación más bajo, circunstancia que se manifiesta en una mayor tendencia hacia la frustración y mayores dificultades para alcanzar sus metas. Tras el análisis realizado se pone de manifiesto la necesidad de incluir una actividad física regular en la educación de los más pequeños para minimizar la desmotivación en los ámbitos escolar y social. Las recomendaciones en este sentido han permitido desarrollar programas de actividad física y talleres de estilos de vida saludables para  los  niños y  sus familias.

Volver a jugar al escondite, el pañuelo o la comba, receta contra la obesidad infantil

Los juegos tradicionales aumentan la actividad física de los niños, ya que tienen que saltar, correr y perseguirse para ganar, en esto coinciden los expertos en educación física y obesidad infantil. El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos. Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha recordado que nuestros hijos pasan un promedio de 2 horas jugando con el wii o la consola. «A los niños hay que educarlos desde que son bebés hasta que salen de casa», recalca el especialista.

Para escuchar el programa entero Queremos hablar de ABC Punto Radio, pulsa play.

Fuentes: ABC/ ABC Punto Radio

El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos.

La OJI apunta que hay índices muy bajos de juego en la población infantil y recomienda a las instituciones, colegios y a los familiares promover los juegos tradicionales para «fomentar la actividad física y los estilos de vida saludable», según reza la nota oficial de la OJI.

Para este observatorio el sedentarismo ha sido uno de los factores desencadenantes del sobrepeso infantil y apuestan porque los padres organicen el tiempo de sus hijos para que tengan más espacio para el juego física y de esta forma recuperar juegos tradicionales practicados por otras generaciones. El verano es la estación ideal para esto ya que los niños no tienen deberes escolares y disponen de más tiempo libre. Pero también apuntan que es necesario habituar a los pequeños a que realicen estos juegos con sus compañeros en otras épocas del año.

«Promover el juego tradicional comportaría una mayor socialización y más actividad física entre la población infantil. Se trata de recuperar lo que otras generaciones ya hemos tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse, etc., así como crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños», señala Jaume Bantulà, profesor de la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte en Blanquerna de la Universitat Ramón Llul.

Se refiere a juegos como El escondite, El pillado, La liebre, El Matado o El pañuelo, entre otros. En todos los anteriores los niños deben correr, perseguirse, saltar, esquivar obstáculos y ser hábiles en movimientos, en resumen, son travesuras que generan mucha actividad física.

Para Bantulà, los niños deben conocer la importancia de participar en actividades físicas y sugiere promocionarlas más en los centros escolares.

Videojuegos y televisión

El OJI también hace hincapié en la necesidad de reducir el uso de los videojuegos y el tiempo de exposición o otros medios electrónicos. La OJI hace alusión al estudio realizado por PAC Research&Education, Juegorama 2011 que indica que a partir de los 7 años se está empezando a reducir la presencia de juguetes por medio electrónicos y que hay un abandono prematuro del juego con juguetes a los 9 años.

El último análisis de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad cifra que un 44,5% de los niños españoles sufre algún tipo de exceso de peso. Solo Chripre e Italia superan estas cifras en Europa, según los datos de IDEFICS

Según el Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics (AAP), los niños que pasan más de 4 horas diarias viendo televisión tienen un índice de masa corporal mayor, comparado con el de aquéllos que dedican menos de 2 horas diarias a la misma actividad.