La dieta vegana de Clara Lago

La actriz ha cumplido un año siguiendo este tipo de alimentación que practica por convicción y motivos personales

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Cada día son más las mujeres y celebrities que se apuntan a una dieta vegana. ¿La última en celebrar que lleva un año siguiendo este plan de alimentación? La actriz Clara Lago, quien tanto por convicción como por cuestiones personales se ha convertido en su fan número uno. ¡Te contamos qué alimentos y platos no faltan en la mesa de la protagonista de «Ocho apellidos vascos» y en qué consiste la dieta vegana!

Sabemos que la actriz Clara Lago está cada vez más implicada en causas relacionadas con la protección del medioambiente. De hecho, junto a su pareja Dani Rovira, han creado juntos la Fundación Ochotumbao para dar visibilidad a distintas asociaciones que luchan por las personas, los animales y el medioambiente.

Pues bien, en ese sentido, tiene toda la coherencia que Clara Lago acabe de celebrar por todo lo alto que lleva un año siguiendo una dieta vegana por conciencia medioambiental como ella misma ha reconocido además de porque vio unos documentales en los que se prometió que iban a cambiar sus hábitos a la hora de alimentarse.

Para celebrar su primer cumpleaños como vegana, la actriz aparece en su cuenta de Instagram colgando una foto en la que aparece disfrutando de un bol de arroz integral con verduras bajo el hashtag #mundoveganomundomássano y otros por el estilo.

Además, descubrimos que Clara Lago es fan de los cereales integrales, de las leches vegetales y los quesos de soja con especias, los frutos secos y proteínas vegetales como la quinoa. Y si hay un alimento que no falta en su nevera ni en sus desayunos es el aguacate que declina de todas las maneras posibles, como snack, en tostadas y con gomasio, el aderezo de moda entre las fit girls o chicas healthy.

Además, adivinamos a través de sus fotos de Instagram que incluso en sus picoteos no faltan los panes con semillas, vegetales y frutas ricas en antioxidantes…

¿En qué consiste la dieta vegana de Clara Lago?

La dieta vegana se basa en la ingesta de verduras, frutas y alimentos frescos, vegetales de hoja verde, aceite de oliva, leches de frutos secos, semillas, legumbres, cereales, nueces… excluyendo alimentos que no derivan de animales. Además, los veganos no comen ningún tipo de carne ni pescado, ni huevos ni lácteos.

Las ventajas de la dieta vegana son múltiples. Entre otras, al no comer productos de origen animal ni altos en grasa ni colesterol, disminuye el riesgo de padecer enfermedades. Eso sí, siempre se debe controlar la ingesta de vitamina B12, incluso a través de complementos, calcio y hierro para suplir su déficit o carencias derivadas de esta dieta.

La dieta vegana tiene sus defensores y detractores y algunos lo califican como postureo o incoherencia cuando muchos de los que se consideran veganos, no excluyen alimentos de origen animal como el queso, la leche, los huevos o la miel.

La actriz Clara Lago así se une a la lista de celebrities que siguen una dieta vegana tras informarse sobre el trato que reciben los animales y cada vez se les hace más difícil comer alimentos de origen animal como Miley Cyrus, Jared Leto, Adele, Natalie Portman o Ariana Grande que ya han hecho del veganismo su filosofía de vida.

Según una investigación sueca, en 2050 la gran mayoría de la población mundial será vegetariana debido al aumento demográfico y a la escasez del agua. Se calcula que hay unos 40.000 veganos en España, muy lejos de países como Italia (el segundo del mundo con un 10 por ciento) o la India, el número uno.

Entre otras de sus ventajas, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad destaca «la menor incidencia de distintos tipos de cáncer (pulmón, próstata, mama y colon) en los individuos que mantienen este tipo de dieta debido al alto contenido en fibra y a la elevada presencia de pigmentos vegetales antioxidantes como beta carotenos o licopeno. Sin embargo, se requiere una correcta educación nutricional para evitar ciertas carencias en los niveles de proteínas, hierro, calcio, vitamina D, vitamina B-12, zinc u omega 3».

Además, si queremos adelgazar con una dieta vegana, debemos controlar la ingesta de azúcares sencillos y la distribución de los distintos tipos de carbohidratos a lo largo del día. De otra manera corremos el riesgo de que, aunque la ingesta calórica global sea menor que en otras dietas, se formen depósitos de grasa derivados del exceso de glucosa y glucógeno almacenado.

Si comes entre horas, incluye estos alimentos en tu dieta y evitarás 365 calorías extra cada día

¿Sabías que elegir bien puede ahorrarte 45 minutos de ‘running’?

HOLA, por Elena M. Medina

Según un estudio reciente publicado por expertos en nutrición y gastronomía y titulado Estado de situación sobre el desayuno en España, el tiempo que dedicamos de media a desayunar en nuestro país es de apenas 10 minutos. Después de esta rápida primera comida tenemos que esperar varias horas hasta la hora de comer. Y en el horario de oficina la espera no suele ser fácil ya que las situaciones de estrés y ansiedad pueden jugar en nuestra contra a la hora de controlar el apetito. La tentadora idea de saciar el hambre a media mañana va cobrando fuerza a medida que avanzan los minutos y en este sentido la máquina expendedora es una opción fácil y rápida a la que se suele recurrir con demasiada frecuencia.

Si esta situación te resulta familiar ha llegado el momento de cambiar de hábitos y abrazar las bondades de la comida saludable y desterrar las chocolatinas, patatas fritas o barras energéticas con alto porcentaje de azúcar de tu día a día, dejando hueco a la fruta, frutos secos, zanahorias…

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, nos alerta de los peligros de recurrir asiduamente a los snacks poco saludables: «El consumo continuado de estos alimentos puede provocar en nuestro organismo sobrealimentación y desnutrición, es decir una alta ingesta de calorías vacías de los nutrientes mínimos necesarios que necesita nuestro organismo para sobrevivir», además de propiciar enfermedades como la diabetes tipo 2 y aumentar los niveles de colesterol.

Si entre horas se despierta tu apetito, deja a un lado la comida poco saludable y centrate en las ventajas de optar por los snacks benficiosos para tu organismo. «Las frutas, los frutos secos en una cantidad moderada, las barritas bajas en azúcares simples y grasas saturadas y los lácteos desgrasados son buenas opciones para saciar el hambre a media mañana o media tarde», recomienda el experto.

Para comer sano no es imprescindible recurrir a exóticos superalimentos, estas alternativas las podrás encontrar con facilidad en casa o en cualquier supermercado y, además de los beneficios que aportan a tu organismo, te ayudarán a ahorrar calorías si eres de las que come entre horas. Tal y como explica el experto en nutrición Rubén Bravo, «la cifra que deberíamos dedicar a esta ingesta entre comidas es de unas 150-200 calorías para no pasarnos».

Al calcular cuantas calorías se consumen tomando los snakcs más habituales de la máquina expendedora, como una bolsa pequeña de patatas (unas 228 calorías los 45 gramos), un refresco azucarado (unas 140 calorías por lata) o una chocolatina (una de 45 gramos de chocolate con leche tiene 234 calorías), la cifra asciende a 602 calorías, casi el cuádruple del total recomendado.

Sin embargo, al sustituir estos alimentos por un montón moderado de frutos secos (el equivalente a 50 pistachos, tiene apenas 130 calorías), una macedonia de frutas casera (una taza de fruta de diversos tipos tiene aproximadamente 77 calorías), o un puñado de zanahorias troceadas (alrededor de 30 calorías por zanahoria), estaríamos reduciendo la cifra a 237 calorías, logrando un ahorro calórico de 365 calorías, apróximadamente lo que se quema corriendo durante 45 minutos a una velocidad de 8 kilómetros por hora.

Más energía en la oficina

Dejar a un lado los alimentos ultraprocesados y nocivos para nuestra salud no solo se reflejará en el ahorro calórico sino también en nuestro estado de ánimo. «Muchos estudios asocian el consumo frecuente de grasas saturadas, harinas refinadas y azúcares a la depresión y falta de vitalidad«, sostiene el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

 

 

Los casos de obesidad se han multiplicado por 6 en 40 años

Antena 3

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de obesos adultos en el mundo se ha multiplicado por seis en los últimos 40 años. Ha pasado de 100 millones a 671. En estos 40 años ha aumentado de forma muy notable hasta afectar al 19% de la población. La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud en este siglo.

La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI. Más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso, según la OMS en los últimos 40 años el número de obesos se ha multiplicado por seis en el mundo.

Son varias las causas que provocan este exceso de grasa que puede provocar enfermedades como la hipertensión arterial y diabetes.

En nuestro país, aproximadamente el 20% de los españoles, unos nueve millones de personas, padecen obesidad y en el caso de niños y adolescentes, la situación es también preocupante.

El 20 % de los productos que se consumen son alimentos ultraprocesados. «Este tipo de preparados estimulan el apetito de manera intensa y si a esto se suma la falta de tiempo. El resultado es una alimentación poco saludable», apunta Carmen Escalada, nutricionista clínca del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los horarios tampoco ayudan a mantener una dieta adecuada. Con todos estos factores los expertos recomiendan ser conscientes de los alimentos que consumimos, mantenerse activos y descansar lo suficiente.

Militares, cocineros, camioneros y oficinistas, los profesionales con más riesgo de engordar

Todos ellos tienen en común una serie de factores, como un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad

ABC

Los militares, personal de seguridad, camioneros, cocineros, manipuladores de alimentos y oficinistas son los profesionales que más riesgo tienen de engordar, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Todos ellos tienen en común una serie de factores, como un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad; falta de actividad física regular o su mala planificación; proliferación de hábitos no saludables, como fumar, dormir poco, trabajar bajo presión o estrés; alimentación a base de menús suculentos, comida rápida, bocadillos y fritos; picar entre horas; y, uso más sedentario al tiempo libre y de ocio.

«La obesidad en el ejército se ha planteado como una cuestión de prestigio e imagen, pero en el fondo sigue siendo un problema de salud derivado de un entorno restrictivo hostil y unos hábitos de vida inadecuados», ha comentado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

En concreto, entre el gremio de los servicios de seguridad y militares, algunas de las causas que más podrían influir en el sobrepeso y obesidad de sus miembros son la inestabilidad de sus horarios, con turnos de día y noche y jornadas maratonianas; el tiempo reducido para cocinar, la mala planificación de las comidas y la tendencia de picar entre horas; el estrés físico y emocional al que se ven sometidos; y la insuficiente práctica de ejercicio físico.

«Son profesiones sometidas a una continua presión y estado de alerta que puede derivar en mayor ansiedad por la comida, conduciendo a una sobreingesta, tanto en cantidad como en calorías», ha comentado la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada, para aconsejar a estos profesionales llevar una dieta variada y equilibrada, comiendo cada 3 horas con el fin de evitar pasar hambre y ansiedad.

Dentro de la restauración colectiva, el personal al que se le asocia más riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad son los cocineros y los manipuladores de alimentos. Y es que, en ambos casos, están durante toda su jornada laboral en contacto directo con los alimentos: manipulan, cocinan, huelen, saborean y prueban el producto o plato final.

Al estar todo el día rodeado de alimentos, este colectivo es más vulnerable a tener ataques repentinos de picoteos entre horas por ansiedad. «En la pauta nutricional tanto de cocineros como de manipuladores de alimentos, recomendaríamos organizar bien los horarios de comidas (lo ideal sería cada 2 o 3 horas) y planificar las comidas y cenas de cada día, según lo que se cocine, ya que en la mayoría de los centros no se deja, por normativa, meter comida de fuera a los empleados», ha argumentado la nutricionista Estefanía Ramo.

Para la media mañana y la merienda la mejor opción sería un lácteo desnatado, fiambre magro o gelatina sin azúcar añadido, mientras que para la primera parte del día se puede añadir una pieza de fruta. Asimismo, es recomendable, independientemente si se hace turno de mañana, tarde o noche, llegar al puesto de trabajo habiendo realizado la correspondiente comida en casa para así evitarán en esa ingesta picoteos innecesarios.

El riesgo de tener poco tiempo para comer

El gremio de los camioneros y los servicios de transporte tiene características particulares, ya que apenas disponen de tiempo libre para realizar actividad física. Debido a la naturaleza de su labor, pasan mucho tiempo sentados y en reposo y su tasa metabólica tiende a ir disminuyendo con la edad, y sobre todo a medida que incrementan el peso y la masa grasa.

«Además, uno de sus principales problemas es que disponen de poco tiempo para comer y de escasas opciones para comer bien», ha dicho la nutricionista del IMEO Andrea Marqués, para añadir que la dieta de este colectivo debe ser variada y equilibrada, pero controlando la ingesta de hidratos de carbono, especialmente los azúcares sencillos y las grasas, ya que el exceso calórico que les aportarán estos alimentos posiblemente su cuerpo no lo consuma a causa de la inactividad.

En este sentido, la experta ha aconsejado localizar restaurante de menú con comida casera de la mayor calidad posible. «Sería ideal que pudieran escoger un primer plato de verduras y un segundo plato de proteína, o bien un plato combinado con ambas opciones. Pueden consumir legumbre, pasta o arroz de manera ocasional o pautada por un nutricionista y siempre en el horario de comida, nunca por la noche. El postre puede ser algún lácteo o café, tratando de evitar la fruta al final de la comida, aunque puede consumirse si no existe alternativa. También sería recomendable evitar el pan, ya que suelen servírselo y consumirlo supone un aumento de calorías y de hidratos de carbono innecesario para su grado de actividad», ha comentado.

Por otro lado, ha aconsejado llevar ciertos alimentos «a bordo» para cuando comer o cenar en un restaurante resulte imposible como, por ejemplo, fruta, pavo fresco, jamón serrano, lomo, yogur desnatado o frutos secos.

En relación a los oficinistas y cargos directivos, los expertos del IMEO han recordado que el problema de este tipo de empleo se encuentra fundamentalmente en los horarios de comidas por la falta de tiempo y el lugar donde se realizan las comidas principalmente.

«La mayoría realiza un desayuno mínimo que puede constar de un café simplemente, a media mañana otro café junto con picoteos, seguido de un sándwich o una ensalada ya elaborada para comer y por la tarde al llegar a casa y tener un hambre voraz unido con ansiedad, se «devora la nevera entera»», ha relatado la nutricionista del IMEO Mireia Elías.

Existen ciertos alimentos que, por sus componentes nutricionales, serían idóneos para este grupo debido a que ayudan a mejorar el rendimiento laboral, la memoria y la concentración. Entre ellos serían el tomate, salmón y atún, avena, leche desnatada, café y té con moderación, cacao, nueces y almendras, plátano y arándanos.

«El trabajo de oficina no tiene por qué ser incompatible con un estilo de vida saludable, recalca Braña. Hay muchas maneras de ejercitar nuestro cuerpo como, por ejemplo, aprovechar el trayecto a nuestro trabajo caminando o en bicicleta, así como optar por la opción de escaleras en lugar del ascensor», ha zanjado.

Ocho alimentos que suben el colesterol

Democracia.com
El colesterol es una sustancia que está presente en nuestro organismo, forma parte de las membranas celulares y es necesario para la síntesis de algunas hormonas, de la bilis y del tejido nervioso. Como señala Sergio Caja, doctor en biología molecular del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, formado en Nutrición y Gestión Científica por el Instituto de Empresa, hay que vigilar la alimentación, ya que la hipercolesterolemia es un problema multifactorial donde la presencia en la dieta de alimentos ricos en colesteroldebe ser un factor a tener en cuenta. “Así como hay alimentos que ayudan a disminuir el colesterol otros pueden contribuir a su aumento”, añade.
Además de la alimentación hay otros factores clave para reducir el colesterol y que pueden intervenir en la variación de sus niveles, tal y como señalan desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO): la obesidad, el consumo de alcohol y tabaco y la realización de deporte.

Lácteos enteros
Caja señala que aunque la leche es rica en grasas saturadas, las cuales juegan un papel esencial en la subida del colesterol, los lácteos no intervienen tanto en la subida como otros alimentos, aunque sí conviene sustituir los productos enteros por lácteos semidesnatados o desnatados enriquecidos con vitaminas liposolubles.

Quesos
Desde el IMEO indican que existe mucha diferencia a nivel de composición nutricional entre unos quesos y otros y Caja añade que dependiendo de la leche de procedencia y el tipo, el queso puede tener más o menos colesterol.
“De manera general, los que más grasas saturadas y colesterol tienen son los que han sido sometidos a un mayor proceso de curación y los de untar, como por ejemplo el gouda, el emmental, el queso de cabra curado, el parmesano y el brie”, señalan desde el IMEO.
Por el contrario, los de oveja o cabra prácticamente no tienen colesterol. “En un estudio clínico, el consumo de queso aumentó los niveles de colesterol en sangre cuando se compara con el uso de tofu, pero lo hacía muy por debajo del uso de mantequilla.

Carnes rojas
Las carnes rojas (ternera, buey, cordero), son ricas en colesterol y grasas saturadas. Los especialistas del IMEO recomiendan que, además de no abusar de su consumo, es conveniente elegir cortes magros y eliminar toda la grasa visible posible.

Fiambres y embutidos
Estos productos, además de tener un exceso de sal, tienen elevadas proporciones de grasas saturadas y colesterol por lo que no resultan óptimos si lo que queremos es reducir los mismos.
De hecho, Caja señala que favorecen la disminución de los niveles de colesterol HDL, conocido como colesterol bueno, y el aumento del colesterol total en la sangre y, por consiguiente, su consumo incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias.

Casquería y vísceras
La casquería y las vísceras aportan vitaminas A, D, y B12 y minerales como el cobre y el potasio. Sin embargo, los expertos del IMEO señalan que hay que consumirlas con mucha moderación ya que su contenido en colesterol y grasas saturadas es muy elevado.
Azúcar, productos azucarados, bollería industrial y productos ultraprocesados
A menudo, los productos con altas concentraciones en azúcar lo son también en grasas saturadas y trans. Además, cuando hay abundante azúcar en el torrente sanguíneo, el efecto del colesterol LDL (conocido como colesterol malo) es más agresivo.

Huevos
“Los huevos han sido un producto que tradicionalmente se ha prohibido, pero esto está en discusión”, explica Caja, quien indica que la yema contiene un alto porcentaje de colesterol, mientras que la clara está exenta y, por tanto, se ha recomendado la eliminación de la yema en la dieta de los individuos con el colesterol elevado.

Mariscos
Al igual que el huevo, el marisco es un caso diferente a los anteriores, tal y como matizan desde el IMEO.
Es cierto que algunos como las cigalas, las gambas o los langostinos tienen elevadas cantidades de colesterol en su composición. Sin embargo, su consumo moderado no tiene motivos para ser perjudicial a nivel cardiovascular.

El pódium de las dietas

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Desprenderse de los kilos de más es uno de los propósitos capitales al comenzar cada año, que se ve acompañado por el resurgimiento en los primeros meses de un buen número de métodos adelgazantes, de regímenes de autor, o de dietas impulsados por celebrities o que, simplemente, se han vuelto virales en las redes sociales.

Pero no todo lo que está de moda vale, advierten desde Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que cada año lanza una clasificación con las dietas más y menos indicadas para perder peso.

Este ranking está respaldado por expertos en obesidad y cuidado de la salud, médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos, y se nutre de casos observados en consulta, estudios científicos y clasificaciones serias, como la lista de la Asociación Británica de Dietistas o la publicación ‘U.S. News & World Report’, según sus autores (www.imeoobesidad.com).

“Que la demanda de un tipo de dieta se dispare no significa que es mejor, ni la más adecuada para nosotros”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición del mencionado instituto, recalcando que pueden tener múltiples efectos secundarios, como el ‘efecto rebote’ o recuperación del peso perdido e incluso más kilos.

IMEO precisa que los métodos de adelgazar saludables proponen una pérdida de peso paulatina, sin sobrepasar los 1,5 kilos por semana y los 6 kilos al mes; se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades de algunos más calóricos y menos saludables; y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida sano.

Además, siempre es conveniente que una dieta se siga bajo asesoramiento y supervisión profesional, apuntan.

Los expertos han seleccionado para EFE las tres mejores dietas para empezar 2018, explicando en qué consisten y efectuando recomendaciones para sacarle el máximo provecho.

Dieta de los superalimentos. “Esta alimentación se basa en incluir en nuestro menú diario alimentos como la quínoa, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que tienen la capacidad de nutrirnos y de ayudar a mejorar nuestra salud o prevenir enfermedades”, indica la nutricionista clínica Carmen Escalada.

“Si estos ‘superalimentos’ se incluyen en un modelo global de alimentación sano, equilibrado y adecuado, se puede bajar hasta un kilo de grasa a la semana”, explica Escalada.

“Entre las cualidades que se les atribuyen a estos alimentos, la mayoría de ellas científicamente probadas, están el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, la reducción del estreñimiento, la mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia”, añade.

“De todas las dietas recomendables para 2018 es la opción más sencilla, económica y asequible”, explica Rubén Bravo a EFE.

Destaca que es un plan actualizado basado en la evidencia científica, que ayudará a los pacientes “no sólo a lograr su peso saludable, sino también a mantener unos buenos hábitos alimenticios apoyados en alimentos beneficiosos para la salud”.

Dieta Gourmet. Está dieta propone adelgazar sin renunciar al placer, ni pasar hambre, basándose en el consumo controlado de productos exquisitos considerados ‘gourmet’, en su mayoría naturales, como jamones, quesos, vino, aceite de oliva, marisco, pescado, carnes, embutidos o chocolate.

Con este plan para adelgazar, combinado con ejercicio físico regular, se puede perder más de un kilo por semana, según sus impulsores.

“La clave de este tipo de dieta no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción y en la moderación de las cantidades”, según la nutricionista Mireia Elías.

“Esta dieta la pueden seguir todo tipo de personas, excepto alérgicos o intolerantes que deberían evitar aquellos alimentos causantes de las mismas en los distintos platos”, añade.

Según Bravo, “estamos viviendo un auge de la cocina elaborada, diseñada para disfrutar más allá de su aspecto alimenticio, creándose una cultura culinaria que eleva las recetas por encima de las preparaciones cotidianas habituales”.

“Es por ello que esta dieta no sólo se centra en los valores nutricionales, sino también en el aspecto organoléptico (aquello que perciben nuestros sentidos) de los menús, rompiendo con la monotonía de las dietas centradas en cocinar solo a la plancha, bajas en sal y demasiado “sosas” para seguirlas durante demasiado tiempo”, señala Bravo.

“Este plan facilita mucho la vida social, el picoteo y el estilo de vida latino”, enfatiza este experto en nutrición, aconsejando “tener un listado de 10 a 15 platos de elaboración ‘gourmet’ para incluirlos en los menús diarios, y distintas opciones para elegir, dentro de las cartas habituales de los restaurantes”.

Dieta Genética. Este régimen personaliza la alimentación en función de los resultados de un análisis previo de la información genética relacionada con el metabolismo del paciente, y se fundamenta en la nutrigenómica, ciencia que determina cómo responde nuestro cuerpo ante los nutrientes que ingerimos, según el instituto europeo.

Se elabora la pauta dietética en base a los resultados del test genético, el sexo, la edad, la complexión física, y los hábitos y preferencias o gustos de la persona, en la medida de lo posible.

El objetivo es que el paciente regule sus hábitos alimenticios teniendo en cuenta toda la información del test de ADN, logrando pérdida de peso, un mejor estado de salud general y la prevención de algunas enfermedades o trastornos metabólicos, que pudieran aparecer a medio o largo plazo.

“Este cambio global de hábitos de alimentación y de salud, tenemos que conseguir que el paciente lo pueda mantener a largo plazo y permite a bajar entre 3 y 4 kilos al mes”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

“Esta dieta es la más personalizada de todas, ya que se basa en un estudio específico sobre las tendencias genéticas del paciente, por lo que el plan nutricional se centra en los objetivos concretos de prevención en materia de salud”, señala Bravo a EFE.

“Su inconveniente, al igual que la dieta Gourmet es su elevado coste que no está al alcance de todos los bolsillos”, apunta este experto.

“Si no disponemos de los medios económicos para costearnos este estudio genético y posteriormente el plan personalizado, podemos analizar nosotros mismos las enfermedades o las causas de muerte de nuestros padres y abuelos, para tomar medidas preventivas ante esos mismos trastornos, que podríamos tener un mayor riesgo hereditario de desarrollar”, recomienda Bravo.

11 consejos de experto para evitar el estreñimiento

Comer más fibra, tomarse la vida con calma o tener a mano una pequeña banqueta para apoyar los pies facilitan la evacuación

Objetivo Bienestar, por Salomé García

Es de esos males que se sufre en silencio. Incluso nos agria el carácter. Solemos bromear con que quien no visita mucho al retrete anda de un humor de perros. El estreñimiento, entendido como un mal funcionamiento del intestino por el que se ralentiza el tránsito de las heces hasta su feliz descenso al inodoro, no mata, pero nos da mala vida. Y afecta a entre el 10 y el 12% de la población adulta. La buena noticia es que podemos reducir su incidencia simplemente llevando una vida saludable. Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos da algunas claves para dar vidilla al intestino. Por cierto, “hablamos de estreñimiento cuando hay menos de tres deposiciones a la semana. Y siempre que sean heces duras y difíciles de evacuar»

Además de conocer alimentos para combatir el estreñimiento, también conviene saber qué actividades o rutinas son buenas para visitar el baño con más frecuencia y así mejorar nuestra salud intestinal.

Toma más fibra

A nuestras bacterias intestinales (las míticas lactobacilus o probióticos, entre otras) les gusta la fibra. Es su plato favorito: cuanto más comen, más fuertes se ponen y más trabajan. Dado que su oficio es ayudar al buen funcionamiento del sistema inmunológico y contribuir a la digestión, si están bien alimentadas, iremos como un reloj y seremos más resistentes a las infecciones (de ahí la matraca de la publicidad con que tomando probióticos aumentamos las defensas). “Todas aquellas dietas que eliminan o limitan en exceso los alimentos ricos en fibra suelen provocar problemas de estreñimiento”. Añade frutas, verduras, cereales enteros y legumbres al menú y notarás la diferencia.

Bebe agua

Si las heces están poco hidratadas se endurecen y su paseo por el intestino se convierte en una procesión larga, lenta y pesada. Recientes estudios científicos rebelan que no hace falta seguir a pie juntillas lo de los ocho vasos de agua diarios, pero sí hay que ser generosos bebiendo e ingiriendo alimentos ricos en agua y bebiendo cuando haya sed. “Por ejemplo, beber más en verano para reponer el líquido eliminado con la sudoración. Un organismo deshidratado ralentiza muchos de sus procesos vitales como el movimiento peristáltico”. Así que al problema de unas heces deshidratadas añadiremos un intestino con menos movimiento que el portero de un futbolín. El final de la historia ya podemos imaginarlo.

Evitar ciertos medicamentos

Fármacos como los antibióticos pueden diezmar nuestra microbiota. “Esa bajada en el número de bacterias puede llevar a peores digestiones y al estreñimiento”. Ciertos antitusivos con codeína, analgésicos, sedantes, hierro oral o antidepresivos pueden tener idénticos efectos.

Los zumos no valen

Si eres de las que escucha la palabra fruta y piensa en un zumo bien colado ya puedes ir olvidándote. “Los zumos no actúan igual en el tránsito intestinal ya que no contienen la misma cantidad de fibra que cuando tomamos la pieza entera”. Solo sirven si llevan toda la pulpa.

Dietas peligrosas

“Hace pocos años, cuando las dietas a base de proteínas estaban de moda, era uno de los efectos secundarios más frecuentes desde la primera semana de comenzar la dieta”.

Eliminar la grasa

Demonizar las grasas es uno de los grandes errores de nuestros días. “Las grasas saludables son necesarias para mantener un ritmo intestinal regular y adecuado”. No a las grasas trans, al aceite de palma y otros ácidos grasos de dudosa calidad. Sí, al aceite de oliva, a los frutos secos y a los aguacates. “Nunca reducir el consumo de aceite de oliva por debajo de las dos cucharadas soperas al día”.

Llevar una rutina

Hay niños que hacen una deposición matemáticamente después de comer. Otros, al levantarse. “Llevar una pauta horaria para evacuar enseña al organismo a tener esa necesidad casi de forma automática”. Haz como los niños. Ve sin prisas, llévate algo de lectura, relaja y deja a la naturaleza actuar. “Por lo general el biorritmo humano encuentra el momento óptimo para ir al baño justo después de desayunar. Si nos lo pide el cuerpo, no conviene retrasarlo o inhibirlo porque vamos con prisas. Es una función vital y debemos dejarla suceder”.

Eleva las piernas

¿Te has planteado por qué acuclillada en el campo resulta tan fácil evacuar y, en cambio, en el inodoro de casa a veces se atrincheran? Hay una musculatura que bloquea parcialmente el colon impidiendo el buen devenir de la materia fecal hacia el abismo del sanitario. Basta con coger una banqueta y apoyar las piernas para descubrir que el proceso se agiliza como cuando estás en la campiña.

Tómatelo con calma

“La ansiedad o el estrés suelen ir de la mano con el estreñimiento. Desde 1999 con la aparición del libro The Second Brain, del Dr. Michael Gershon, se empezó a profundizar y a descubrir que en el intestino hay un gran número de neurotransmisores que anteriormente sólo se atribuían a la región encefálica del cerebro. Muchos de estos neurotransmisores, como la acetilcolina o la serotonina, influyen directamente en la motilidad intestinal y su movimiento peristáltico. De ahí que los cambios hormonales y emocionales, más intensos en las mujeres que en los hombres, provoquen directamente desajustes intestinales, ya sea en forma de estreñimiento o diarreas”.

Haz deporte

Tú te mueves, tus tripas se mueven. “La actividad física aeróbica activa nuestro cuerpo y favorece directamente a la motilidad intestinal por dos razones. Primero, porque al ejercitar la musculatura abdominal estamos indirectamente movilizando nuestras vísceras. Algo así como recibiéramos un masaje intestinal. Además, la actividad física activa la mayoría de sistemas orgánicos corporales, acelerando nuestro movimiento peristáltico entre otros muchos procesos”.

Precaución con los laxantes

En caso de urgencia, mejor recurrir a supositorios de glicerina o a microenemas que a fármacos laxantes. “Solucionan puntualmente una situación de estreñimiento, pero no atajan la causa del problema y tienen efectos adversos. Si es recurrente, siempre hay que consultar con el médico”.

Tras la navidad, barriga fuera chicos

Recomendaciones. Ya las fiestas decembrinas son cosa del pasado, es hora de empezar a disciplinarse con la alimentación. Conozca los consejos de los expertos.

EFE/ El Nuevo diario
¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como un mal menor y se presenta con eufemismos exculpatorios, como barriguita cervecera o la curva de la felicidad, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social? ¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque es sabido que los hombres beben más, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estas interrogantes, pero tiene claro que quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países. “Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como hipogonadismo relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto Imeo.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista. Esta grasa acumulada en la barriguita de los hombres es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales) es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al síndrome metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer y las enfermedades respiratorias u osteoarticulares, según los expertos de Imeo.

Ramo traslada cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como comida rápida, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

Recomendaciones

1 Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2 Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3 Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4 Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales o nueces.

5 Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, la resistencia aeróbica y la autoestima.

Hipertensos y diábeticos: consejos alimenticios para los días festivos

En fechas tan señaladas, en las que suelen producirse excesos es importante para el paciente que mantenga un buen hábito alimenticio, físico y de adherencia al tratamiento.

Correo Farmacéutico
Durante las fiestas navideñas cambian hábitos alimenticios y rutinas de actividad. Esto afecta a todos pero para pacientes que sufren hipertensión y diabetes hay que poner especial especial cuidado y diferentes expertos han explicado a CF pautas a seguir para no perder el ritmo y mantener a tono la salud estas Navidades.

Juan José López, miembro del área de Nutrición de la SEEN (Sociedad española de endocrinología y nutrición), afirma que «la alimentación en Navidad en pacientes con patologías metabólicas, como la diabetes o la hipertensión, no debería diferir mucho de la alimentación equilibrada«. No obstante, advierte en el caso del hipertenso hay que tener precaución con «la sal o alimentos con alto contenido en la misma (precocinados, snacks, conservas…)». José Antonio Fornos, coordinador del grupo de trabajo de Diabetes de Sefac, añade a esta lista «los productos envasados».

En el paciente diabético recomiendan reducir los alimentos que contienen hidratos de carbono de absorción rápida típicos de estas fechas (turrones y otros dulces de Navidad), a lo que Fornos suma el caso de los diabéticos con insulina: «Deben mantener un mayor control en las comidas copiosas y ajustar las dosis a estas comidas». Desde Sefac, advierten que hay que vigilar los alimentos light o aquéllos aptos para diabéticos, pues pueden eliminar la carga de azúcares, pero producen una falsa confianza e inducir al consumo de una mayor cantidad de ellos.

La bebida también a tener en cuenta

Los expertos hablan también de la importancia de la bebida «especialmente en pacientes que consumen medicación». En esta época hay un incremento del consumo de bebidas ricas en azúcares, algo que los afectados deben evitar, sobre todo las bebidas carbonatadas en el caso de los hipertensos y las azucaradas para diabéticos. Una de las consecuencias negativas para los hipertensos es la alteración de los efectos de los fármacos que toman con el consumo de bebidas alcohólicas, confirma López. En los diabéticos, cuenta la nutricionista Andrea Marqués que»el consumo de alcohol altera la secreción de insulina a nivel pancreático en el caso de diabetes tipo II derivada de obesidad, y es aún más perjudicial para este órgano en la diabetes tipo I». Por ello, Juan José López recomienda es «el consumo de agua o una cantidad baja o moderada de alcohol, preferiblemente vino o cerveza (no más de dos vasos)».

Pero las preguntas más recurrentes suelen ser sobre el menú. En este caso Francisco J. Tinahones, director UGCI Endocrinología y Nutrición incita a comer «ensaladas que deberían acompañar a los platos principales añadiendo ingredientes que son utilizados en estas fechas: mariscos, frutos secos, etc… Si el plato principal es carne o pescado, «debe servirse una cantidad moderada y, en los postres, también la fruta puede jugar un papel principal».

A todo esto se suma un cambio de rutina. Acostarse más tarde es una de ellas y provoca en muchas ocasiones eludir una comida, habitualmente el desayuno. Pero lo destacado para los pacientes es la alteración en la toma de fármacos que según López «puede dar lugar a una descompensación de la enfermedad, que más tarde puede ser difícil de recuperar».

Además, si se practicaba ejercicio físico, este suele verse disminuido, lo que deriva en «un aumento del peso que además, puede aumentar los niveles de colesterol sanguíneo, la tensión arterial, disminución en los niveles de vitaminas y minerales y de fibra» afirma Mireia Elías, nutricionista.

Pérdida de adherencia al tratamiento

Es importante mantener la rutina de la mediación para evitar un efecto desencadenado de crisis hipertensivas o bajadas de tensión que se asocian a mareos y pérdidas de conocimientos, y los diabéticos pueden sufrir hipoglucemias con efectos derivados, como bajadas de azúcar, que pueden resultar molestas y peligrosas. Sin embargo, José Antonio Fornos revela que «normalmente los que sufren diabetes que se administran insulina suelen ser cumplidores con las tomas».

Desde la Seedo (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) confirman que el resultado final suele ser un incremento de peso en un alto porcentaje de la población, hay que tener en cuenta que si se calcularan las calorías de la mayoría de las comidas navideñas superan con creces las 3000 kilocalorías y un sujeto medio tiene unas necesidades de energía de unas 2000 kilocalorías/día. Además, los estudios analíticos realizados en torno a estas fechas revelan «un empeoramiento de los parámetros metabólicos relacionados con los lípidos, glucosa y ácido úrico». Tinahones incide en la prevención para prevenir la obesidad, que es una de las consecuencias que se deriva de estos malos hábitos adquiridos. Asímismo, los resultados de los excesos derivan en una falta de adherencia al tratamiento.

Es mejor hacer predominar la calidad sobre la cantidad, eligiendo mejores alimentos en cantidades moderadas y plantear menús más saludables con verduras, legumbres, pescado y fruta de postre. Aplicando un poco de creatividad se pueden obtener «menús especiales de fiesta». Desde IMEO (Instituto Médico Europeo de la Obesidad), la nutricionista Andrea Marqués, incide en las técnicas de cocinado. La idea es que éstas sean las grandes aliadas a la hora de elaborar platos sanos pero también sabrosos y atractivos.

Los sanitarios como aliados

Habitualmente, las páginas web de las sociedades científicas (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Sociedad Española de diabetes…) suelen ofrecer información a este respecto. Por otra parte, las sociedades de pacientes pueden ayudar a la hora de tomar las mejores de decisiones. Fornos hace referencia a las acciones llevadas a cabo en Pontevedra «Nosotros hemos hecho campañas informativas mediante la radio y las farmacias». Por su parte Tinahones habla de una campaña denominada Prevención de la obesidad. Aligera tu vida con la colaboración del Ministerio de Sanidad. Está campaña intenta de una forma multifactorial luchar contra la obesidad. Si se consigue este objetivo decrecerá de forma muy significativa la prevalencia de diabetes e hipertensión. Sin embargo, en IMEO afirman que «los dietistas-nutricionistas tan sólo podemos realizar campañas informativas destinadas a los pacientes que sufren hipertensión o diabetes desde la sanidad privada».

Además, los profesionales sanitarios pueden orientar a estas personas con enfermedades como la hipertensión y la diabetes los días previos a estos eventos. Del trabajo que llevan a cabo los expertos a este respecto habla Juan José «Se realizan estrategias de comunicación global adecuadas y basadas en información avalada científicamente» y destaca «el apoyo de estos pacientes de manera activa en la consulta de cara a la alimentación en las fechas navideñas» .

La ‘ketodieta’ y la ‘lengua del diablo’, entre las peores dietas para perder peso

Los nutricionistas advierten que no todo lo que está de moda para perder peso sirve, además de alertar de los riesgos que pueden tener para la salud este tipo de dietas.

Heraldo / EFE

El método de la bella durmiente, la dieta de la lengua del diablo o la ketodieta son algunas fórmulas para perder peso que han cobrado mucho protagonismo durante el pasado año, pero que son las menos indicadas para adelgazar, según los nutricionistas, que advierten: «No todo lo que está de moda vale».

Por quinto año consecutivo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un ránking con las dietas más populares, las mejores y las peores, aquellas que carecen de sustento científico y pueden afectar a la salud.

Encabeza la lista de las menos indicadas el «Método de la Bella Durmiente«, que consiste en dormir durante largos periodos de tiempo para evitar comer, recurriendo a analgésicos y sedantes, que, pueden crear adicción, además de serios problemas de salud. Según la nutricionista del Instituto Andrea Marqués, «no se trata de una dieta, pero sí de un ‘truco’ para perder peso nada saludable, que puede fomentar la aparición de algunos trastornos como la anorexia».

La última moda que algunas famosas ya utilizan para quitarse kilos en poco tiempo es la ingesta de preparados que contienen una planta procedente de Asia oriental denominada «lengua del diablo» que tiene un alto contenido en glucomanano, un ingrediente activo que es capaz de absorber hasta 50 veces su peso en agua. Los expertos en nutrición indican que aunque pueda ayudar a adelgazar al producir saciedad, no está demostrada su capacidad de absorber grasas y, además, el uso de glucomanano no está exento de contraindicaciones y efectos secundarios.

Tampoco los nutricionistas aconsejan la llamada «Ketodieta» (baja en carbohidratos, alta en proteínas y moderada en grasas), cuyo objetivo es llevar al cuerpo a un estado de «citosis»: al no poder obtener la glucosa de los carbohidratos, se descompone la grasa en su lugar para producir energía. Esta dieta, según los expertos, puede ser efectiva para perder peso a corto plazo, pero con unos resultados difíciles de mantener en el tiempo, además del peligro que puede entrañar perder mucha fibra.

Aunque no existe evidencia científica, la dieta alcalina, basada en la teoría de que se puede cambiar el equilibrio de pH (nivel de acidez) del cuerpo y de la sangre a través de los alimentos ingeridos, principalmente frutas y verduras, también tiene sus seguidores entre los famosos. Esta fórmula «esconde un riesgo para la salud al excluir carnes, pescados o alimentos procesados, todos ellos necesarios por ser una fuente importante de proteínas y nutrientes», apuntan los nutricionistas.

Cierra la lista la dieta crudivegana, basada en el consumo exclusivo de alimentos crudos, que puede acarrear un déficit de vitaminas B12 y D, hierro, calcio y ácidos grasos de Omega-3.

Por el contrario, los expertos señalan que las dietas más saludables son aquellas que proponen una pérdida de peso moderada -hasta 1,5 Kg por semana y no más de 6 Kg al mes-, fácil de mantener en el tiempo y sin efecto rebote. Se sirven, además, de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable.