Comidas saludables al aire libre (con recetas incluidas)

Cuando hacemos alguna escapada al campo, a la playa o a la montaña en estos días de calor, hay que tener en cuenta algunas claves para preparar una comida saludable, teniendo en cuenta dónde la preparamos o el transporte más conveniente

EFE, Vanguardia
platos saludables para llevar en la fiambreraMuchas personas que viven y trabajan en las grandes ciudades, aprovechan los fines de semana veraniegos para realizar alguna escapada en familia, en pareja o con los amigos, a algún entorno natural cercano en busca de verdor, aire puro, sol y agua.

Independientemente de cuál sea su pasatiempo -senderismo, ciclismo, camping, playa, turismo rural o un paseo por las callejuelas urbanas- y el destino preferido –campo, bosque, playa, montaña o un pueblo pintoresco- muchos viajeros deben afrontar una importante labor: preparar la comida para llevar y disfrutar de ese día.

Para estas escapadas de fin de semana o días festivos, es importante optar por alternativas saludables de comidas, con un adecuado valor nutricional y calorías moderadas a la hora de preparar los alimentos y bebidas para llevar en la mochila, la nevera portátil o destinados a la barbacoa, según los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

IDEAS PARA BOCADILLOS

“Lo ideal para llevar en la mochila son los alimentos ligeros, bajos en calorías, que no fermenten ni requieran nevera, en tamaño individual, como el bocadillo (sándwich)”, sugiere Rubén Bravo, terapeuta naturista y experto en nutrición del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Para Bravo, un bocadillo ideal sería aquel que combina los hidratos de carbono integrales, una grasa saludable y una proteína de alto valor biológico.

“Los hidratos de carbono integrales consumidos en el día se han de ajustar aproximadamente al 50% de las calorías totales ingeridas y, de estos carbohidratos, habría que elegir frutas y verduras de bajo índice glucémico (que no elevan rápidamente el azúcar en la sangre), como manzanas, naranjas, tomates y también cereales integrales”, especifica.

Este experto en nutrición recomienda utilizar el pan de centeno integral como base, “pues contiene hasta cien veces más cantidad de micronutrientes que los panes blancos elaborados con harinas refinadas”.

Si se realiza una actividad ligera es suficiente con una rebanada delgada y “si se realiza una actividad física de intensidad moderada, podemos tomar un sándwich completo de dos rebanadas, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, tomate en rodajas o triturado y lonchas de jamón serrano magro, quitándole la grasa, o bien jamón ibérico”, explica Bravo.

“Otra configuración saludable es combinar lechuga, tomate, aceite y queso fresco (0% grasa) o jamón de pavo bajo en grasas”, añade.

PLATOS SALUDABLES PARA TUPPER

“Los platos de fiambrera o topper son perfectos para llevar en la mochila y se pueden preparar en casa, utilizando productos que puedan aguantar 24 horas fuera de la nevera”, de acuerdo a Bravo.

Si se realiza una actividad física moderada-alta, el experto en nutrición sugiere combinar proteínas con hidratos de carbono integral, los cuales “sacian mucho más, debido a su mayor contenido en fibra, y aportan mucho más minerales, vitaminas y oligoelementos, además de prevenir el estreñimiento, ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el colesterol”.

“Un ejemplo es el arroz integral con pollo al curry, sustituyendo la nata montada por queso batido 0% grasa. La lasaña con carne picada, tomate y pasta integral también es una excelente opción”, según el experto.

“Si nos espera un día tranquilo con poca actividad física, mejor combinar las proteínas con verduras, por ejemplo una berenjena rellena con carne picada o pimientos asados con atún y, si queremos apostar por la ensalada, hay que llevarla sin aliñar o prepararla antes de comer y añadirle aliño diez minutos antes de comer”, aconseja.

Bravo sugiere combinar brotes verdes, zanahoria rallada, lechuga y tomate, entre otros, con marisco cocido, filete de pollo, una lata de atún o taquitos de jamón york.

Aunque advierte que no es aconsejable añadir huevo a la ensalada por el riesgo de toxiinfeciones alimentarias y salmonelosis, y también señala como una buena opción llevar la ensalada campera mediterránea (aceitunas, atún, cebolla, patatas, pimiento y tomate), sustituyendo la patata por boniato que es un tubérculo de índice glucémico más bajo.

COMIDAS REFRIGERADAS Y VIAJERAS

“Algunas opciones saludables para llevar congelados o refrigeradas en la nevera de playa o la bolsa térmica, y muy adecuadas para familias con niños, son las bebidas y preparados bajos en calorías, como limonadas caseras de frutas, infusiones frías, ‘smoothies’ y helados con queso batido desnatado, chocolate negro, azúcar moreno o estevia, así como frutas frescas de temporada”, según Bravo.

Este experto recomienda llevar refrigerada cerveza 0%, pues el alcohol también deshidrata y podría causar mareos en los días de calor.

También apuesta por el zumo de zanahoria o jugo de tomate, agua en abundantes cantidades, así como frutas de un aporte calórico bajo o moderado, como cerezas, melocotón, manzana o nectarinas. “Además se deben tomar la sandía, el melón y el plátano con moderación”, indica.

CARNES Y VERDURAS A LA PARRILLA

“La regla básica para los alimentos que preparamos en la barbacoa (asado a la brasa) o cocina al aire libre, que se suelen compartir en familia o con los amigos, es priorizar todo tipo de carnes y pescados magros, evitando los chorizos, salchichas, butifarras y pancetas, así como prepararlas a la parrilla con verdura de guarnición”, según Bravo.

Para este experto, algunos alimentos saludables ideales para la parrilla son: las brochetas de pollo y verdura, los solomillos con parrillada de verduras, las sardinas o pulpo a la plancha con salpicón de cebolla.

CÓMO EVITAR LOS RIESGOS DEL CALOR

Rubén Bravo proporciona algunos consejos para conservar, manejar y comer los alimentos y bebidas al aire libre en temporadas cálidas, para que se mantengan en buen estado.

En el caso de los bocadillos o sándwich, Bravo recomienda “tener muy en cuenta la envoltura en la que guardemos nuestro emparedado, evitando el papel de servilleta que resecará el pan absorbiendo gran parte de su humedad, y procurando envolverlos en una hoja de lechuga y, posteriormente, en alumínio”.

“Asimismo, los emparedados convendría prepararlos con antelación y mantenerlos en la nevera, ya envueltos, al menos unas cuatro horas, para que estén frescos al comienzo de la jornada”, añade.

En cuanto a los tomates, “conviene llevarlos enteros, ya lavados y bien fríos, y transportarlos al aire, evitando lugares oscuros o apretados, porque la propia piel de esta verdura suele mantener bastante bien su interior siempre y cuando no se les presione o corte”, señala.

Este naturópata y experto universitario en nutrición considera “muy importante desechar como opciones aquellas comidas que incluyan lácteos, ya sean en forma de leche, nata o queso, pues con el calor se estropea rápidamente y agria”.

Las neveras trasportables y bolsas térmicas, son grandes aliadas para afianzar la mejor conservación tanto de los alimentos y bebidas, al mantenerlos frescos y aislados de forma importante del calor exterior, “añadiéndoles su hielo correspondiente y trasladando la comida del refrigerador de casa a la nevera portátil, para no romper la cadena de frío”, destaca Bravo.

Fuente: EFE

Berenjenas rellenas de carne

Rinde: 4 porciones
Tiemo: 30 minutos

Ingredientes:
2 berenjenas grandes
350 gramos de carne picada
Dos cebollas medianas
Un par de pimientos
350 gramos de tomate triturado
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen
Queso rallado
Bechamel (opcional)

Preparación:

Como siempre hay que hacer a la hora de preparar berenjenas rellenas, es poner las mismas a cocer, para sacarles la pulpa y dejar las pieles bien limpias para poder rellenarlas después. Quítales la parte de arriba y córtalas longitudinalmente en dos, y mételas en una olla grande con abundante agua y un buen puñado de sal. Cuécelas hasta que la pulpa se ablande, teniendo cuidado que la piel no quede muy tierna y se rompa. Déjalas escurrir bien para que pierdan toda el agua que tuvieran, y cuando se enfríen de todo saca la pulpa con cuidado, dejando las pieles con un buen grosor, el justo para que no se abran y tengan un poco de consistencia para rellenarlas.

Mientras tanto puedes ir preparando el relleno que usaremos en la receta. Picamos las cebollas y los pimientos en trozos no demasiado grandes, y los ponemos a pochar en una sartén con aceite de oliva virgen. Añade por encima un poco de sal para ayudar al proceso.

Cuando estén doraditos los trozos de cebolla, entonces es el momento de echar la pulpa troceada, y corregimos con un poco más de sal.

Mantenemos a fuego medio y removiendo de vez en cuando, y en 5 o 6 minutos tras echar la pulpa, vamos a incorporar a la mezcla la carne picada, previamente bien salpimentada. Nosotros empleamos siempre carne de cerdo o mixta, pero si prefieres puedes usar otro tipo de carne picada que te guste. Refríe todo bien durante unos minutos, sin dejar de remover, y por ultimo añade el tomate triturado, de bote o natural, como más te guste. Dejamos a fuego más bien lento unos 15-20 minutos para que se consuma poco a poco el tomate y se mezclen bien todos los sabores de los ingredientes. Receta Berenjenasrellenas.com

Frappé de arándano

Rinde: 1 porción
Tiempo: 10 minutos

Ingredientes:

50 grs de jalea de arándano
30 ml de jugo de arándano
30 ml de jarabe de canela
60 ml de leche de soja
30 ml de jarabe de canela
Hielo, al gusto

Preparación:

Poner todos los ingredientes en una coctelera, agregar hielo; tapar y agitar vigorosamente durante 15 segundos; destapar con mucho cuidado, añadir en una copa fría para martini y perfumar con una ramita de canela encendida.

Diez claves para evitar el síndrome postvacacional

Dormir al menos ocho horas diarias, comer fruta y tomárselo con sentido del humor; entre los puntos más importantes para superar este trance
La Voz de Galicia
afp_20150729_154615525Agosto es sinónimo de sol, playa, reencuentros,viajes, fiestas y, para algunos, trabajo. Porque sí, hay personas que ya han disfrutado de sus días libres como se merecían y les toque volver «al curro». Para muchos esto supone un trance difícil de superar.

Fatiga, falta de sueño y de apetito, cansancio generalizado, dolores musculares, baja concentración… estos son solo algunos de los síntomas que acompañan al síndrome postvacacional. Esa «dolencia» que sobreviene a la mente del trabajador, en ese preciso momento en el que tienen que incorporarse a su puesto de trabajo.

Desde el primer minuto, algunos incluso antes, del primer madrugón postvacacional, el empleado puede comenzar a experimentar esa extraña sensación que le hace reaccionar como gato panza arriba que busca apagar el despertador para aferrarse a su cama cinco minutos más. Esos últimos cinco minutos…

Aunque escapar de este síndrome es tarea casi imposible, sí que se pueden minimizar sus efectos. Solo hay que tener la paciencia suficiente para, en uno de los descansos de tu jornada laboral (que en estos días iniciales no serán pocos) , leer lo recogido en estas líneas. La empresa líder mundial en pañuelos desechables, Kleenex, te trae10 claves para que tu vuelta al trabajo sea un poco menos dolorosa.

1. Ir paso a paso

Para superar esta depresión, lo primero que debes hacer es reconocer que estás enfermo. Sí, lo estas. Por ello se debe ir paso a paso, pero sin pausa, en busca de la normalidad. Hay que aceptar que durante unos días es lógico que estés cansado pero que, con el paso del tiempo, esa sensación acabará abandonándote y volverás a ser el trabajador eficiente que «cameló» al jefe. Retomar las tareas y la vuelta al trabajo de golpe es un error. Planifica tu reincorporación con tiempo y déjate un par de días para que el cambio de hábitos no sea tan brusco.

2. Lleva siempre un bolígrafo contigo

Sería bueno que apuntaras en una libreta todo aquello que te has propuesto cambiar de tu vida durante estos días de vacaciones. Guárdalo y, cuando termines tu fase de adaptación, encárgate de cumplir, al menos, alguna promesa de tu listado.

3. Organizar tu tiempo por prioridades

Empezar por el principio siempre cuesta menos. Analiza las tareas que tienes que hacer y ponte metas muy concretas y realistas que puedas cumplir. Ordénalas comenzando por las más fáciles y agradecidas, esto hará que sientas que eres productivo de nuevo.

4. Siempre con sentido del humor.

Diviértete, dedica tiempo para ti mismo y disfruta de tu familia y tus amigos. Si en el trabajo hay buen ambiente y tienes buena relación con tus compañeros, tómate tu regreso con humor. Siempre es bueno que el resto de compañeros se den cuenta de que vuelves renovado.

5. Planifica nuevos viajes

Según un estudio IMEO, programar nuevas salidas para tu disfrute hace que aumenten los niveles de dopamina en tu cuerpo. Este neurotransmisor hace que te sientas con más energía y aumente tu vitalidad. El 64 % de los españoles ya lo hacen. No pierdas tiempo, haz tu reserva.

6 Evita los desplazamientos innecesarios

Posiblemente estés cansado de desplazarte durante tus vacaciones y no te apetecerá mucho tener que soportar esos trayectos llenos de tráfico y pérdidas de tiempo. No obstante, aunque durante tus día de relax hayas permanecido encerrado en tu casa, debes saber que esta rutina de idas y venidas al trabajo provoca irratibilidad y un aumento del estrés. Puede servir de gran ayuda sintonizar la radio, escuchar música y relajarte.

7. Aprende a desconectar

El portal especializado en salud y bienestar Feeling aconseja evadirte por completo de tu rutina en cuanto salgas por la puerta del trabajo.Disfrutar de tu familia o tus amigos desconectando por completo de tu oficio te ayudará a mejorar tus relaciones con ellos y obtener un mejor descanso mental.

8. Come cinco raciones de fruta y verdura diarias

Los hidratos de carbono integrales y los alimentos de bajo índice glucémico te ayudarán en tu retorno. Existen recetas sencillas y sanas para una buena alimentación, que utilice este tipo de productos.

9. Practica deporte

Durante el ejercicio físico se liberan endorfinas, lo que ayudará a mejorar tu estado de ánimo y crear una actitud positiva, tanto en el cuerpo como en la mente. La vuelta al trabajo es buen momento ara comenzar a practicar ejercicio físico durante tu tiempo libre. Aprovechando las pilas recién cargadas tras tus vacaciones, es incluso una buena opción para bajar esos kilitos de más que posiblemente hayas ganado durante tus días de descanso.

10. Descansa

Es lo más importante. El descanso ayuda a recuperar el cuerpo de los esfuerzos llevados a cabo durante la jornada y afrontar el día siguiente con mayor vitalidad. Dormir menos de 8 horas al día no es el camino adecuado para superar ese síndrome que te trae por el «camino de la amargura».

 

 

Lily James cuenta cómo logró convertirse en la delgadísima Cenicienta

Para ser princesa hay que ver más estrellas de lo normal…

lily-james-cinderella,  Kevin WinterGetty ImagesSi hay algo que mostró Lily James durante la filmación de La Cenicienta, fue su altísima dedicación. Pues entrar en el icónico vestido de la princesa de Disney requirió de mucho sacrificio.

Para este rol, James tuvo que someterse a una dieta líquida con el fin de poder aguantar el incómodo corsé que moldeaba la figura de su personaje. Debido a esto la actriz ha sido el blanco de incontables críticas que señalan su pequeñísima cintura en el filme.

Por ello James quiso dejar muy claro que no disfrutó para nada de esa experiencia. “Creo que podría querer conseguir algo de simpatía aquí. Estoy siendo un poco exagerada. Cuando tenía puesto el corsé, estábamos en días continuos así no nos deteníamos para almorzar o tomar el té, comíamos cuando aún estábamos en movimiento.  En ese caso, yo no podía desatar el corsé. Así que si comía comidas sólidas, realmente no la podría digerir y estaría vomitando sobre la cara de Richard (Madden) durante toda la tarde, y eso no iba a ser muy placentero. Tomaba sopa para poder continuar alimentándome sin tener que atorarme.” dijo James sobre su régimen alimenticio en el set de filmación.

No nos podemos imaginar lo incómodo que debió ser todo aquello.

La actriz de 25 años convirtió esta situación en algo positivo, diciéndole a las chicas con problemas corporales que no deben enfocarse tanto en ser delgadas.

“Creo que a veces cuando las chicas están creciendo, se crean una mala idea de cómo debe lucir una mujer y creo que es muy importante estar saludable, segura de ti misma y ser natural.  Y no poner mucha presión en tratar de ser delgada. Yo no logro ponerme delgada, delgada, delgada, para nada… Encuentro que es realmente difícil para mi no poder comer ahora.” dijo.

disney-cinderella-movie-trailerEn la industria del cine no es raro ver que los artistas sometan sus cuerpos a rutinas incómodas y a veces hasta poco saludables, para poder lograr encarnar debidamente un papel. Sino pregúntenle a estrellas como Anne Hathaway, Jared Leto o a Matthew McConaughey, quienes se han convertido en todos unos profesionales de la transformación física.

Fuente: la.eonline.com

Las 7 dietas más raras de la historia (Que no debes intentar jamás)

La locura por la delgadez viene de tiempos remotos…

Cuando piensas que ya era suficientemente descabellado que existieran dietas como la de “la toronja” o la de “la sopa de col”, sucede que solo hace falta remontarnos a tiempos anteriores al nuestro para darnos cuenta que conseguir el peso ideal es una fijación que existe desde hace mucho. Solo basta ver en qué consistían los siguientes regímenes alimenticios para comprender que las personas de otras épocas estaban dispuestas a todo por lucir una esbelta figura, bien sea por “mejorar” su salud o cumplir con fines religiosos.

1. La dieta de la monja medieval

La monjas de la época medieval sí que se tomaban muy en serio el tema de restringir su alimentación, de hecho, Santa Catalina de Siena, ahora es considerada como una de las primeras personas en padecer de anorexia, por su negación a consumir alimentos para cumplir sus penitencias.

Para una monja medieval era sumamente delicado manejar la forma en que se alimentaba, de hecho, en los años 1250, un guía medieval de anacoretas (mujeres que se retiraron de la vida para seguir la espiritualidad) exigía que las monjas no comieran más que un pequeño plato de vegetales al día, incluso durante el invierno.

Y tú que creías que pasar todo un día sin comer tu golosina favorita era demasiado sacrificio…

2. La dieta de Carlos II

Según documentos que datan de reuniones científicas de la Sociedad Real de Londres en marzo de 1664, Charles II sentía una gran curiosidad por pesarse frecuentemente y saber la forma en que su cuerpo reaccionaba después de realizar actividades como dormir, jugar tennis, comer, entre otras.

Seguro después de saber esto, no te sentirás tan culpable por tu obsesión de pesarte todas las mañanas.

3. La dieta bíblica

En un episodio de la biblia, específicamente en El Libro de Daniel, hablan sobre una forma de alimentarse muy parecida al vegetarianismo. El libro cuenta la historia de Daniel, un hombre judío y sus tres amigos que eran sirvientes en el palacio del rey Nebuchadnezzar. Ellos aceptaron su vida en el palacio, menos la comida real. Solo comieron legumbres y vegetales y bebieron agua por diez días. Al pasar el tiempo, estaban más sanos que cualquiera que estuviera sometido a la comida real.

¿Será una señal para convertirnos en vegetarianos?

4. La dieta de Santa Veronica Giuliani

Santa Veronica Giuliani, una monja capuchina de los años 1600, tenía una dieta muy particular: comer arañas.

No es que los arácnidos fueran sus preferidos, sino que la monja los consumía como parte de las penitencias que tenía que cumplir, ya que constantemente era puesta a prueba por sus confesores. Uno de ellos en una portunidad le ordenó limpiar un clóset completo con su lengua y ella lo hice tan devotamente que agregó arañas y telarañas a su dieta.

5. La dieta de Hanna Woolley

Si quieres saber cómo vivían las amas de casa inglesas durante la década de 1690, solo debes acudir a El diccionario de damas de Hannah Woolley, un documento que toca diferentes temas que van desde la biografía de mujeres míticas, pasando por ginecología, hasta métodos para perder peso.

Woolley insitía que lo mejor que podían hacer las mujeres para adelgazar, era aplicar sustancias raras en su cuerpo. Ella recomendaba bañarse con ajenjo, manzanilla, salvia y otras esencias; así como frotar una mezcla de grasa de pollo y ganso con trementina sobre el cuerpo.

¡Desagradable!

6. La dieta de Avicena

Avicena fue un hombre nacido alrededor del 980, que escribió unos 450 libros de una gran cantidad de temas como medicina, filosofía y matemáticas, sin embargo sus ideas con respecto a una alimentación sana eran bastante radicales.

El famoso libro de medicina de Avicena incluía un supresor del apetito que debía ser ingerido por diez días y que consistía en comer una mezcla de almendras trituradas, sebo de ternera, raíz de malvavisco y aceite de violetas.

7. La dieta de Elvis Presley

Mejor conocida como la dieta de La Bella Durmiente, está basada en la creencia de que te acostarás a dormir y te levantarás más delgado. Esta dieta fue popularizada por la novela El valle de las muñecas, pero su seguidor más famoso era nada más y nada menos que Elvis Presley.

La dieta se basa en consumir una gran cantidad de sedantes que te pongan a dormir un día completo, con la idea de despertar con unos kilos menos al día siguiente.

Y nosotros que pensábamos que las dietas de hoy en día ya eran suficientemente locas y raras, pero estas van más allá… Por favor, nunca, nunca intenten nada de esto.

Fuente: la.eonline.com

Enfermedad celíaca: Cómo vivir, sano, sin gluten

Finanzas, por Alberto Velázquez

glutenAlfonso y su mujer vieron cómo su hijo Álvaro, de año y medio -once años en la actualidad-, sufría problemas de salud: »Todo empezó cuando introdujimos los cereales en el biberón. Empezó a devolver, a tener diarreas, a no tolerar alimentos… Lo llevamos al hospital y veían que estaba bien hidratado, bien de azúcar, etc. Y a casa. A los dos meses, había perdido bastante peso y masa muscular, así que le hicieron una endoscopia para obtener una muestra y detectaron que era celíaco».
El siguiente en ser diagnosticado fue el propio padre, con síntomas menos evidentes: »A raíz del diagnóstico de Álvaro, decidí hacerme las pruebas. Desde pequeño, me salían aftas en la boca y en la lengua, muy incómodas, y los médicos lo atribuían a falta de vitaminas… eran otros tiempos -ahora se detecta con más facilidad-».

Ojo con el gluten

Juan Ignacio Serrano, Doctor en biología y responsable de investigación e información de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de la Comunidad de Madrid – www.celiacosmadrid.org-, detalla por qué este caso no es extraño: »Por redondear, la estimación de casos totales afecta a un 1% de la población… y de cada siete, solo lo sabe uno. ¿Por qué? Porque se considera como un desorden sistémico, lo que significa que no es un problema exclusivamente intestinal. En muchos casos, problemas como gases, estreñimiento, hinchazón, etc., no suponen la visita al médico, porque se tratan de forma oral y esporádica». Y no es meramente una intolerancia alimentaria, como subraya Serrano: »Una intolerancia es la incapacidad para digerir un nutriente -por ejemplo, la lactosa-, cuyos síntomas desaparecen al dejar de ingerirlo. Pero la enfermedad celíaca es algo más, ya que el sistema inmunológico se activa de forma inadecuada -algo que no pasa en las intolerancias propiamente dichas- y puede provocar daños en distintos órganos».

El causante de la afección es el gluten, la proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena, presentes en la mayoría de productos manufacturados. Por lo tanto, la harina y sus derivados quedan vetados, así como cualquier elaboración que contenga gluten en su composición -desde un embutido a una salsa- e, incluso, como contaminante, cuando la presencia de gluten en una elaboración contamine una elaboración posterior. Todos provocan que el sistema inmunológico de los celíacos reaccione. En el caso de los niños, los problemas intestinales son los que suelen dar la alarma -vómito, diarrea, distensión abdominal, falta de apetito…-. En adolescentes y adultos puede producirse, además, dolor abdominal, pesadez de estómago, alteraciones menstruales, dolores articulares u óseos, incluso migrañas, artritis, fátiga, problemas en la piel, endocrinos -como la diabetes-, etc. En el caso de los adolescentes puede haber déficit de crecimiento.

Información, la mejor de las bazas

Una vez más, la información, sobre todo la de los distintos especialistas médicos para que evalúen acertadamente los síntomas, se vuelve a convertir en la clave de una afección ante la que no hay que bajar la guardia y cuya solución, de momento, es la dieta. La atención primaria encabeza la cadena que debe ser la voz de alarma ante unos síntomas de una enfermedad cada vez más controlada gracias al loable trabajo de asociaciones como la representada por Juan Ignacio Serrano y como FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España) – www.celiacos.org-, cuya gerente, Luján Soler destaca: »Asociaciones como FACE elaboran anualmente listas de productos sin gluten ‘seguros’, más información sobre la forma de evitar la ‘contaminación cruzada’ en casa, establecimientos formados y supervisados, consejos en caso de viajar a otro país… Si se sigue la dieta sin gluten, se puede tener una vida normal y recuperar el posible déficit principalmente nutricional previo al diagnóstico». Vidas normales, sanas, como las de Álvaro, activo deportista a sus once años, y la de su padre, que se benefician de los avances que ha conseguido la sociedad en este sentido, aunque queda camino por recorrer.

¿Dieta ‘gluten free’ sin ser celíaco?

‘Celebrities’ como Gwyneth Paltrow, Victoria Beckham, Miley Cyrus y Kim Kardashian han declarado seguir una dieta libre en gluten con argumentos como, entre otros, que »hasta hace 25.000 años no consumíamos harinas procesadas». Sea como sea, lo obvio de esta aversión al gluten es que lo más aconsejable es contar con consejo médico por los perjuicios que pueden tener estas dietas para la salud. Según opiniones autorizadas, como la de Sociedad Española de Enfermedad Celíaca, esta pauta de alimentación se centra, en ocasiones, solo en la supresión de pan, pasta o cerveza y puede ocasionar desequilibrio nutricional, aún más importante en etapas de desarrollo como la adolescencia.

Y no hay que olvidar que la industria alimentaria ha avanzado en el terreno del ‘gluten free’, pero no tanto como para dominar todo el proceso de elaboración, como señala Luján Soler, de FACE: »Cada vez se consiguen mejores productos, principalmente en la parte organoléptica. Pero aún se ven productos sin gluten con alto contenido en grasas saturadas, azúcares simples, refinados y pobres en vitaminas y minerales». La consulta a especialistas médicos y las asociaciones -muy activas a la hora de asesorar y ayudar a los celíacos y a sus familias- deben ser el principal ingrediente en este tipo de decisiones.

Alimentación: Ferias de Referencia

Los pasados 4 y 5 de junio se celebró en Barcelona Free From Food, la feria de alimentos sin alérgenos y dietética para profesionales -fabricantes, proveedores y compradores- más importante de Europa, en la que la participación española ha pasado de 3 a 20 empresas. José Luis Potoc, representante de la feria para España, Portugal y Andorra, sitúa a España en el contexto de los consumidores de productos sin gluten: »Por mi experiencia internacional, podríamos posicionar a España en la tercera posición detrás del Reino Unido e Italia, por la facilidad para poder adquirir productos sin gluten -mercado tradicional y moderno, tiendas de conveniencia, tiendas de dietéticas, restaurantes, hoteles y establecimientos de comida rápida-. Las empresas han invertido en I+D para mejorar la calidad de sus productos, intentando ofrecer sabores y texturas lo más similares a sus equivalentes con gluten». Potoc es, además, representante en España de la firma Udi´s, una multinacional que se ha convertido en un referente de la alimentación sin gluten en los países anglosajones y que acaba de llegar a un mercado español cada vez más introducido, con marcas propias, muchas de ellas artesanas, en este tipo de productos.

Por otra parte, el 12 y 13 de junio se celebró la quinta edición de SALAIA, Salón de Productos y Servicios para Alergias e Intolerancias Alimentarias, donde los visitantes pudieron informarse e inscribirse en las distintas ponencias y actividades programadas, así como en catas, talleres para niños o ‘show cookings’. En este encuentro, la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de la Comunidad de Madrid presentó la aplicación singlu10 -singlu10.org-, una excelente iniciativa para consultar el etiquetado de alimentos, establecimientos recomendados, consejos de nutrición, etc.

Menos gluten, más gasto

‘En nuestra cocina hay dos secciones: una con los productos para celíacos, de Álvaro y míos, y otra con los de mi mujer y mi hija, que sí toleran el gluten… Una cuesta cinco veces más que la otra». Alfonso reconoce con esta palabras como, a pesar del camino recorrido para que la vida de los celiacos sea cada vez más sencilla, aún quedan batallas para estrechar distancias en el mundo con/sin gluten, como destaca la gerente de FACE: »Otra de nuestras prioridades es que la diferencia de precios entre productos con gluten y sin gluten sea menor. En otros países europeos, las personas celíacas reciben ayudas económicas, cosa que no ocurre en España. Hay que recordar que el único tratamiento que existe es la dieta sin gluten y de por vida, y que no todo el mundo puede permitirse una dieta equilibrada y variada porque no puede comprar productos específicos por su coste, lo que les puede suponer déficit de algunos nutrientes».

¿Sabías qué…?

– ¿Se estima que más de un 30% de personas tienen predisposición genética a ser celíacos, lo que no quiere decir que todos la desarrollen?

– Más de 17 millones de europeos padecen algún tipo de alergia alimentaria. En el caso de los niños, uno de cada 20 sufre alergia a uno o más alimentos.

– Investigación: Se estudian especies de cereales evolutivamente más antiguas o cruces de cereales, y en España, un grupo de Córdoba ha obtenido un trigo trasgénico del que se ha bloqueado la parte más tóxica del gluten.

– Tratamiento: De momento, no hay vacuna ni medicamentos que eviten la enfermedad celíaca, aunque sí se habla de unas pastillas que lleguen a neutralizar la acción del gluten, algo no viable en la actualidad y que, en todo caso, serviría cuando pueda haber riesgo de contaminación en una dieta sin gluten, por ejemplo la de un restaurante.

Alimentos que ayudan a regular la tensión arterial

https://youtu.be/cS_tVY38pl0

En este programa Más Vale Tarde, de la Sexta, es tratado el problema de las bajadas de tensión que a veces se dan con el aumento de las temperaturas en verano. «El calor puede producir una pérdida de líquidos considerable y deshidratación, igual que una circulación más lenta que contribuirán a la bajada de la tensión arterial», apunta Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Algunos de los síntomas que podemos sentir en estos casos son mareo o debilidad. Es una una clara señal que algo pasa con nuestra tensión arterial y habríamos que tomar algunas medidas de emergencia.

Toma nota de estos alimentos que te ayudarán a subir la presión arterial de forma natural. De igual modo, es importante que recurras al médico para establecer las causas que pueden estar provocando esta presión baja.

Alimentos para subir la presión arterial baja

Si tu presión se encuentra por debajo de 60 mmHg y de 100 mmHg, se puede decir que la tensión se encuentra baja. Por ello, para tratar de subirla de manera natural es necesario saber cómo hacerlo, y qué alimentos consumir para lograrlo.
Mucho se habla de la presión arterial alta, pero la tensión baja también puede traer complicaciones en la salud. Por ello, si la padeces, es importante que conozcas qué alimentos te pueden ayudar a subirla de manera natural.

Alimentos para subir la presión arterial baja

Agua, el alimento que no debe faltar es el agua. En ocasiones la hipotensión arterial y la deshidratación se relacionan, por ello no olvides tomar dos litros de agua por día.
Las bebidas con electrolitos son sumamente efectivas para elevar la tensión arterial, ya que contienen diferentes minerales como potasio, magnesio y especialmente sodio (mineral sumamente importante y necesario para subir la presión).
Sal, añade sal a tus comidas, no es necesario exagerar, sólo añade un poco más a lo que consumes habitualmente.
Elige alimentos ricos en vitamina B, ya que el déficit de alguna de las subespecies puede provocar hipotensión arterial.
Consume alimentos frescos como vegetales y frutas. Estos alimentos son ricos en vitaminas y minerales que mejoran la circulación de la sangre y mantienen su volumen en condiciones equilibradas.
Bebe zumos de frutas y vegetales frescos y naturales como por ejemplo el zumo de remolacha o el zumo de naranja, toronja, mandarina, kiwi o tomate por su alto contenido en vitamina C.
Toma un vaso de agua con el agregado de 1 cucharadita de sal. Este remedio casero y natural puede ser efectivo.
Consumir una porción de chocolate amargo. Aunque lo recomiendan también para tratar la hipertensión arterial, este alimento contiene cafeína y teobromina, dos sustancias naturales que pueden aumentar levemente la tensión arterial.
Bebe café o té en forma moderada, también puede ayudar a subir un poco la presión, aunque no es bueno abusar, especialmente del café.
Fiambres o embutidos. Estos alimentos pueden ser útiles, especialmente cuando ante un episodio agudo de hipotensión; aunque no hay que abusar de su consumo ya que tienen altas concentraciones de grasas saturadas y colesterol.

Fuentes: La Sexta / Innatia

¿Por qué siempre me apetece lo que más engorda?

Cuando tenemos hambre no solemos elegir lo más sano. Pero sepa que si se da un atracón de dulces puede echarle la culpa a sus genes
ABC, por Abigail Campos Díez
los dulces, más apeteciblesQue levante la mano quien no se haya comido una bolsa de patatas fritas del tirón o todo el paquete de galletas. ¿Por qué siempre nos apetece lo que más engorda y no nos damos un atracón de espinacas o zanahorias?
Situación uno. Lunes, mediodía, un restaurante. Sentados frente al menú, es posible que al final nos pidamos la ensalada y el pescado al horno. Pero lo haremos en un esfuerzo consciente de no pecar porque, en realidad, lo que nos apetece son los macarrones con queso y bacon, por ejemplo. Situación dos. Viernes por la noche, sofá, después de cenar. Momento me comía algo y ese algo siempre llega en forma de patatas fritas, panchitos o chocolatinas. Nadie se prepara unas crudités.
El apetito se regula mediante un mecanismo cerebral que controla el equilibrio energético por el que se tiende a equiparar la energía que gastamos en nuestra actividad diaria con la que obtenemos de los alimentos que ingerimos. Esto se llama regulación homeostática, que existe a corto y a largo plazo, y en ella intervienen diversos factores como hormonas, mecanismos del hipotálamo o péptidos.
Pero es bien sabido que ante la posibilidad de elegir, siempre nos atraen más los alimentos ricos en sal, azúcar y grasa, es decir, losque más contribuyen a incrementar o afianzar el riesgo de sobrepeso y obesidad. ¿Qué tiene la ciencia que decir al respecto?

Saben mejor y punto

La primera respuesta a esa desigualdad por la que la apetencia del paladar no siempre coincide con las comidas más saludables es sencilla: el sabor. “La lechuga y el brócoli gustan menos que los dulces y las patatas porque son menos palatables y eso tiene que ver, sobre todo, con la cantidad de grasa e hidratos de carbono, que son los que le dan la textura y aroma a los alimentos, lo que incentiva su consumo. No hay más que preguntar a cualquiera qué prefiere, si una hoja de lechuga sin más o esa misma hoja aderezada con un poco de aceite, que responderá lo segundo. Y eso es porque el aceite aumenta la palatabilidad”, apunta Victoria Aguilar, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Alcalá de Henares. Esta explicación fue corroborada por un estudio de la Universidad de Birmingham que se publicó en la revista Appetite.

Está en los genes

Esto, que suena a coartada estupenda (“yo me harto a helados pero no es por gula, sino porque tengo una variante genética”) es, sin embargo, una realidad. Según una investigación de la Universidad de Dundee en Escocia, el 63% de la población tiene una variante genética llamada FTO que les hace consumir un promedio de 100 calorías más en cada comida. El estudio, que se publicó en New England Journal of Medicine, comprobó los hábitos alimenticios de 100 niños de entre 4 y 10 años y descubrió que los que tenían la variante del gen elegían alimentos con más azúcar y grasas.

Cuestión de supervivencia

Otra hipótesis apunta a la simple evolución humana. Las comidas grasientas tienen más alimento, proporcionan más calorías y, por lo tanto, garantizan la supervivencia. Una investigación de la Universidad de Berkely, en California, ahondó en esta cuestión al publicar en la revista Nutrition el estudio Por qué la comida de los primates salvajes tiene relevancia para la salud humana.

Porque yo lo valgo

Esta sería otra de las explicaciones de nuestra atracción por la sal, el azúcar y las grasas. “Las comidas grasientas producen gran satisfacción a corto plazo, mientras que las consecuencias negativas aparecen a largo plazo y son improbables. Una persona que solo come grasa tiene más posibilidades de padecer un trastorno cardiovascular, pero son probabilidades. Como tendemos a movilizarnos a corto plazo, sabemos que tomar esa comida tiene la consecuencia inmediata de quitarnos el hambre. Ese es el motivo por el que a la gente le cuesta tanto comer bien. Sabemos que el brócoli y el pescado son buenos a corto plazo, pero no nos quitan el hambre y no son tan sabrosos”, explica Vanessa Fernández, doctora en Psicología del Instituto de Psiquiatría Martínez Campos, experta en alimentación y emociones.
Y luego está la cuestión de asociar alimentos y recompensa (analizada en investigaciones como esta). Cuando tenemos un día duro, nos premiamos con una tableta de chocolate. “Hay una relación muy alta entre factores emocionales y comida. Hay personas que han aprendido a consolarse comiendo chocolate y a celebrar un éxito en el trabajo yéndose a tomar unas raciones. En otros casos, tiene que ver con lo que han aprendido desde pequeños: ‘Pórtate bien y te compro una chuche’. La comida se usa a veces como respuesta a un estado emocional negativo o positivo, tristeza, ansiedad, nervios, celebraciones, aburrimiento…”, comenta Fernández.
Pasión por el dulce
El organismo tiene debilidad por los sabores dulces desde el mismo momento del amamantamiento (la propia leche materna es un poco dulce al principio de la toma). Un estudio constató la reacción positiva de bebés ante una solución muy diluida de azúcar, frente a la negativa de un sabor líquido lo que se explica en un sentido evolutivo, porque es un sabor seguro y que indica que se trata de una fuente de energía.

Los lácteos en el econtexto de una alimientación saludable

El Economista
Los productos lácteos y el consumo de leche se incluyen con frecuencia como alimentos importantes en una dieta sana y equilibrada. Diversos estudios indican que el consumo principalmente de leche y yogur se asocia a una mejor puntuación en el índice de calidad de la dieta.

Sin embargo, en los últimos años, varias controversias surgen en torno a la ingesta de lácteos y pretenden poner en duda la necesidad de su consumo durante la edad adulta.

¿Qué hay de cierto en todo ello? Pues, a pesar de estas controversias, las evidencias científicas confirman la importancia nutricional de su consumo y refuerzan el posible papel en la prevención de varias enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, la obesidad y la diabetes.

Nutricionalmente, ¿qué nos aportan? Dado que no todos los productos lácteos aportan los mismos nutrientes, sólo me referiré a los beneficios de los lácteos que los dietistas-nutricionistas recomendamos dentro del contexto de una dieta saludable: leche, yogur y leches fermentadas, y con menor frecuencia los quesos -por su contenido en sal-.

Los productos lácteos siguen siendo una fuente dietética importante de nutrientes esenciales para la salud que son difíciles de obtener en una dieta donde el consumo de lácteos sea limitado o nulo. Estos aportan proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, potasio, vitaminas A, D, B12 y B2.

Sin embargo, el nutriente que por excelencia destacamos en los lácteos es el calcio. Es cierto que el calcio se puede obtener a través de otras fuentes alimentarias tales como verduras de hoja verde oscuro, algunos frutos secos, legumbres, pescados pequeños -por ejemplo, las sardinas- o aguas mineralizadas.

Pero, tanto la cantidad que aporta como su biodisponibilidad -facilidad para absorberse- no es la misma en comparación con el calcio procedente de alimentos lácteos.

Veamos con ejemplos concretos. El requerimiento medio estimado de calcio en mg/día según la edad es de 800mg/día -niños de 4 a 8 años-; 1.100 mg/día -niños/adolescentes de 9-18 años-; 800 mg/día -adultos de 19 a 50 años-; 1.000 mg/día -en mujeres a partir de los 51 años-.

Sólo el consumo de una ración de lácteos -una taza de leche o dos yogures: 250 cc- aportan aproximadamente 350 mg de calcio. Es decir, que sólo con una ración de lácteos se cubre del 32 al 44 por ciento del requerimiento de calcio que necesitamos. Por ello, los dietistas-nutricionistas recomendamos, consumir de dos a tres raciones de lácteos según la edad -sin considerar el embarazo y la lactancia cuya recomendación es superior-.

Con estas raciones recomendadas de lácteos estaríamos casi cubriendo la totalidad de nuestras necesidades de calcio diarias.

Si en lugar de tomar una taza de leche o dos yogures, preferimos sustituirlo por otros alimentos fuentes de calcio, deberíamos consumir por ejemplo 407g/día de espinacas, 325 g/día de brócoli, 254 g/día de sardinas, 200g/día -peso en crudo o 400g en cocido- de lentejas o 141g/día de almendras. Por tanto, si bien se puede cubrir el calcio con otros alimentos, una dieta sin lácteos es difícil de llevar.

No sólo es importante la cantidad de calcio que aportan los alimentos, sino también su biodisponibilidad. Es bien conocido que el calcio proveniente de los lácteos es de fácil absorción, mientras que el que proviene de otras fuentes, tales como el de las legumbres, frutos secos o verduras, no se absorbe tan eficientemente -no son tan biodisponibles- por su alto contenido en fibra.

No obstante, no por ello desaconsejo los otros alimentos fuentes de innumerables antioxidantes, fibra y otros nutrientes importantes en nuestra alimentación diaria.

Pero bien, ¿por qué realmente en el último tiempo se intenta poner en duda la importancia o necesidad en su consumo? Una de las argumentaciones es que el calcio de los lácteos se reemplaza por otras fuentes dietéticas, aunque ya hemos visto las grandes cantidades que deberíamos comer. Otro de los motivos es la posible intolerancia o malabsorción de la lactosa.

Entre el 35 y el 50 por ciento de la población adulta ha perdido la capacidad de digerir la lactosa. Pero debemos diferenciar si es una situación patológica temporal, o bien es un déficit congénito -es lo menos frecuente- o un déficit degenerativo -al nacer tenemos los niveles de lactosa óptimos, pero algunas personas sufren una disminución posterior en la secreción de esta enzima-.

Así pues, si la ingesta de lactosa supera su capacidad de absorción, generará molestos síntomas como distensión abdominal, meteorismo o diarrea.

Existen soluciones para no prescindir de los lácteos en estos casos: consumir leches fermentadas, yogur o leches sin lactosa. El yogur mejora la digestión de la lactosa y los síntomas, porque contiene baja cantidad de lactosa y las bacterias que lo fermentan expresan lactosa funcionante.

Las más recientes evidencias del consumo de lácteos, especialmente del yogur, demuestran que su consumo se relaciona con menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y obesidad.

Actualmente, y aunque oficialmente se sigan recomendando los lácteos bajos en grasas, se están cuestionando estas recomendaciones, ya que parece ser que las grasas que aportan los lácteos son más beneficiosas que perjudiciales, principalmente para prevenir estas enfermedades.

¿Provocan cáncer los lácteos? Todo lo contrario, el consumo de lácteos se ha relacionado con menos riesgo de cáncer colorrectal, mama y vejiga. Sólo para el cáncer de próstata se ha demostrado una relación significativa, aunque muy pequeña -7 por ciento- entre el consumo de lácteos y el aumento del riesgo de padecer este tipo de cáncer. Aunque por todos los beneficios descritos, no hay razón para no consumir lácteos -principalmente leche, yogur y leches fermentadas-.