7 de cada 10 españoles sigue una dieta estival

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) revela que la masificación de las dietas en verano se debe a la prueba del bañador y al deseo de aumentar el atractivo sexual

• Las mujeres jóvenes, de edad entre 17 y 31 años, sin hijos a cargo y con más tiempo de ocio y deporte, son las que más se cuidan el aspecto físico, según el estudio del IMEO ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano?
• El 80 por ciento de los españoles cree que en verano es más fácil ligar que en otras épocas del año, según datos de la red social de singles Clan 2000.
• Más del 60 por ciento de las mujeres que deciden llevar a cabo una dieta para perder peso lo hacen por razones estéticas y no por adoptar hábitos de vida saludables, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011).

Con la llegada del verano nos centramos más en la imagen corporal. Y no puede ser de otra manera, el calor obliga a ir ligero de ropa y ‘sintonizar con la onda vacacional’. Sin duda, es la época protagonizada por el bañador que, por mucho que varía según las piezas que lo componen, no deja de cumplir su principal función: enseñar el cuerpo que reviste, con todas sus peculiaridades, atractivos y desperfectos. Suele ser allí, en la playa, alrededor de la piscina o dentro del complejo vacacional donde el espíritu playero nos delata, sacando a la vista los kilos que nos sobran o nos faltan, como si de un certamen de belleza popular se tratase.
Hasta qué punto nos motiva la cita anual con el bañador a la hora de ponernos a dieta, es una de las preguntas que se hacen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al detectar la necesidad de realizar un estudio a fondo de perfil. Bajo el formato de encuesta, han sido entrevistadas cien personas que viven en la capital Madrid, de ellas 55 mujeres y 45 hombres, quienes pudieron manifestar su opinión de forma anónima. El trabajo titulado ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano? acierta con 9 preguntas en la diana que tratan de hábitos, dieta, actividad física, deporte, ocio e incluso indagan en el proyecto vacacional de los españoles para este verano.
Para las mujeres la cita anual con el bañador es el motivo principal para ponerse a dieta
“Tras cruzar las respuestas obtenidas con variantes de perfil –sexo, edad, condición física, situación familiar y ocupación laboral–, hemos llegado a interesantes conclusiones”, revela Rubén Bravo, portavoz del IMEO y encargado de presentar el estudio. Según los resultados de la encuesta, que el IMEO hace públicos en ésta nota, el 68% de los españoles ha hecho, está haciendo o hará alguna dieta para el verano, pero sólo un 11% admite haber consultado un endocrino o dietólogo. En el análisis de datos se ha visto de forma clara que las mujeres jóvenes, de entre 17 y 31 años de edad, son las que más cuidan su aspecto físico. El perfil que más se repite, en este sentido, es de una mujer ocupada, que tiene un trabajo estable o fijo a tiempo completo, que es soltera o convive en pareja y no tiene hijos a cargo.

Los problemas de sobrepeso y obesidad aumentan considerablemente en las representantes del sexo femenino a partir de 46 años de edad, según señala la encuesta y en un 20% de los casos observamos una falta de tiempo para actividades físicas por dar prioridad a los hijos, la familia y el trabajo.

En el caso de los hombres, se da un perfil parecido: los que son solteros jóvenes o viven en pareja y no tienen hijos a cargo se cuidan más, pero sin llegar a los extremos que son capaces las mujeres, por sentirse presionadas para adelgazar. Eso sí, la motivación de los varones jóvenes varía y tanto la dieta, como la actividad deportiva están orientadas al deseo de aumentar su atractivo sexual con el fin de poder ligar con más facilidad.

De forma casi unánime, los participantes opinan que la masificación de las dietas de verano en gran parte se debe a la prueba del bañador (un 96%), y al deseo de aumentar el atractivo sexual (un 89%).
Los hombres solteros se cuidan más para aumentar su atractivo sexual y para ligar más fácil
En cuanto a la actividad física que debería acompañar todo régimen, apenas el 37% afirma ser constante con el gimnasio, frecuentándolo tres veces a la semana. Sin embargo, cuando se trata de actividad rutinaria que no se contempla como deporte –caminar hasta el lugar de trabajo, pasear con la familia, ir al mercado de pie o llevar a los niños al colegio–, un 72% de las personas asegura que reúne más de 5 horas caminando a cabo de la semana.

“Un paseo a buen ritmo, realizado de forma regular, tiene múltiples beneficios que a la larga se traducen en más calidad y años de vida”, recalca Bravo. El simple hecho de caminar entre 30 y 60 minutos al día disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la aparición de diabetes u obesidad, que hoy en día marcan las principales causas de mortalidad. Además, durante el proceso de ejercicio físico descienden los niveles de adrenalina y aumenta la liberación de endorfinas que, a su vez mejoran el bienestar general de la persona. En el caso de la mujer, debido a los cambios hormonales que se producen en su cuerpo y que provocan hiperglucemia, varices u osteoporosis, “el hábito de caminar se ha relacionado con una menor incidencia de osteoporosis, al aumentar la masa ósea”, concreta el experto.

Sólo un 24% de los encuestados practicará durante sus vacaciones de verano juegos como tenis, fútbol, baloncesto, bailes, senderismo, deportes acuáticos, o juegos al aire libre con los niños. La gran mayoría, representada por un 79%, define su proyecto vacacional de verano como “más bien sedentario”.

“La actividad física es la forma natural que tenemos para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés”, destaca Rubén Bravo y añade que “cuando el 81% de los encuestados reconoce que come para reprimir sus estados depresivos o ansiedad, algo habrá que hacer”. En este sentido, el abandono de un estilo de vida sedentario es lo primero que debemos hacer, si nos proponemos un cambio, como perder peso y dejar o reducir algunas adicciones nocivas, como son el alcohol o el tabaco. Los hábitos deportivos, además de mejorar la condición física, juegan un papel importante en la rehabilitación y aumentan en buen grado la autoestima.

“Otro dato que queremos resaltar es que en los últimos años las mujeres se ponen a dieta en edades más tempranas, desde hace dos años nos encontramos en consulta con casos de niñas de 10, 11 y 12 años”, apunta Bravo y advierte que habituarse al hambre a la larga conlleva riesgo de trastornos de desorden alimentario como son la anorexia, ortorexia, bulimia o, como puede suceder en ocasiones, “la obsesión por la extrema delgadez” deriva en otras adicciones nocivas para la salud (alcohol, droga, dependencia de Internet). En España la mayoría de edad para casarse y trabajar ya se fija en 16 años, mientras que para beber cerveza o conducir coche basta con tener 18, según los cambios que contempla el Código Civil. “A la hora de diferenciar los diferentes perfiles según la edad, hemos tenido en cuenta estos cambios, así como el aumento de la edad media en España para tener el primer hijo, que para las mujeres se sitúa en los 31,5 años, siendo la más tardía de Europa”, especifica el portavoz del IMEO.

LOS PELIGROS DE LA “DIETA VERANIEGA”

En los meses que preceden y marcan el verano presenciamos un verdadero bum de dietas estivales. Las hay “para todos los gustos”: desde las dietas exprés para perder peso rápidamente, las indicadas para esculpir la musculatura, combatir la retención de líquidos o las hay hasta para fijar el bronceado (a base de alimentos ricos en betacarotenos). Debido a su masificación entre la población y los peligros que pueden acarrear, los especialistas del IMEO recomiendan estar alerta ante fórmulas mágicas y dietas no equilibradas, evitar el tratamiento no supervisado o la autoindicación de suplementos, tener cuidado con ayunos prolongados, así como “no comer” o la restricción de ciertos grupos de alimentos.

“Los profesionales sabemos que seguir una dieta no es cuestión de pasar hambre, sino de plantear una fórmula personalizada donde reduzcamos los niveles de grasa, mantengamos o aumentemos el tono muscular y cubramos todas las necesidades nutricionales diarias, manteniendo el apetito a raya y favoreciendo el equilibrio emocional. Éste planteamiento no se encuentra en internet o en una revista, sino en la consulta de un especialista”, apunta Bravo, también experto en nutrición. Es natural que el cuerpo tenga hambre, por esto la alternativa saludable sería aumentar el consumo de ciertos alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y que, a su vez, generen saciedad. Lo peor de una dieta malsana no es su efecto rebote, sino las consecuencias que puede acarrear en nuestro organismo: déficit de vitaminas y minerales que puede derivar en anemias, osteoporosis y calambres; déficit de rendimiento (dificultades de concentración, cansancio y debilidad); malhumor (afecta el entorno inmediato de la persona, sus relaciones sentimentales e interpersonales).

Las mujeres españolas pasan una media de 8 años a dieta

El 44,6% tienen sobrepeso

Europa Press

Woman Eating Apple  Las mujeres españolas pasan una media de ocho años a dieta, lo que equivale a la realización de 94 dietas de cuatro semanas de duración cada una, según ha explicado el experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo.

No obstante, a juicio del experto, la preocupación por el estado físico es «natural» en las mujeres dado que su peso está destinado a fluctuar debido a los momentos de cambio físico y/u hormonal importantes que experimentan, como tener un hijo, factores emocionales derivados de las relaciones personales, la menopausia o el entorno laboral.

Sin embargo, los datos estadísticos a nivel nacional indican que el 44,6 por ciento de las españolas tiene sobrepeso. Esto demuestra que gran parte de estas mujeres no consigue deshacerse de los kilos de más y el hecho de que se embarquen al menos en dos dietas cada año –en la época posterior a las navidades y en la ‘Operación Bikini’ de verano– sugiere que recuperan cualquier peso que logran perder, debido a una «consecución innevitable» de efectos rebote.

«Si nos proponemos un objetivo real en la dieta, como éste de perder 2 o 3 kilos en un mes en vez de 10, al cabo del año habremos conseguido un avance importante hacia nuestra meta que no nos costaría tanto mantener. Es lógico que, si después de pasar por una dieta baja en calorías, volvemos a los hábitos anteriores, el cuerpo aumente de peso, pudiendo alcanzar hasta un peso mayor al que teníamos antes de empezar la dieta, ya que quiere asegurarse de sobrevivir gracias a las reservas suficientes, cuando vuelva aquella dieta que se le impone», ha explicado Bravo.

Además, algunos estudios alertan que cada vez son menos los españoles que siguen la dieta mediterránea, declarada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Más que de un régimen, se trata de un estilo de vida saludable con una alimentación equilibrada y variada, baja en grasas saturadas y rica en fibra y antioxidantes.

Pero en una sociedad azotada por los altos índices de la obesidad y el sobrepeso, las prioridades han cambiado y lo que busca la gran mayoría, sin duda, es una dieta que permite perder peso rápido. De hecho, actualmente hay registradas más de 130 dietas para adelgazar y su número va en aumento.

En este sentido, el experto en Nutrición ha recordado a las mujeres que escoger una diera al azar es «tan malo» como estar constantemente a dieta, al igual que fijarse unos objetivos muy altos a corto plazo, saltarse las comidas, retirar algún grupo de alimento o los que «dan placer», ingerir el mismo menú todos los días, no beber agua durante las comidas, consumir sólo productos ‘light’, cenar sólo fruta, no realizar ejercicio y consultar la báscula de forma compulsiva.

Por ello, ha recomendado acudir a un especialista en el momento en el que se tenga cualquier duda con la dieta y, especialmente, para seguir un programa profesional basado en las características propias de la persona, tanto emocionales, metabólicas como de hábitos y vida social. Además, ha recordado que lo saludable es perder un kilo por semana, realizar cinco comidas al día, reducir la ingesta de algunos alimentos y realizar ejercicio físico.

La obesidad y la dieta, los principales problemas de salud

A los españoles les preocupas más estos factores que otros como puedan serlo el alcohol o el tabaco

Fuente: EP / lne.es

Los españoles consideran que la obesidad, el estrés y la dieta poco saludablesuponen un mayor problema para la salud que el consumo de alcohol y tabaco, según los datos aportados por el III Estudio Bupa-Sanitas Health Pulse, que recoge las tendencias en el cuidado sanitario de más de 14.000 personas en 13 países.

Estos resultados contrastan con el incremento de la tasa de obesidad de los españoles en los últimos 10 años, situada por encima de la media internacional, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Y es que, una de cada seis personas adultas en España es obesa y uno de cada tres niños entre 13 y 14 años padece sobrepeso. Además, la OCDE prevé que, en los próximos diez años, aumente en un 10 por ciento el número de adultos que padece obesidad.

Por ello, en España sólo el 7 por ciento de los encuestados considera que el alcohol es un problema de salud y el 13 por ciento que lo es el tabaco, mientras que el 24 por ciento asegura que la obesidad es el principal problema sanitario, el 23 por ciento cree que es el estrés y el 15 por ciento la falta de ejercicio físico.

No obstante, el 40 por ciento de los encuestados no reconoce el sobrepeso como un factor de riesgo clave para el desarrollo de la diabetes. Además, el 65 por ciento afirma tener un buen estado de salud, especialmente aquellos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años –el 79 por ciento–. Por el contrario, el 54 por ciento de las personas de entre 55 y 64 años señala estar en unas buenas condiciones saludables.

Los hombres creen que están mejor en salud
Por otro lado, los mayores de 65 años –el 12 por ciento– siguen considerando que tienen mala salud, y el 68 por ciento de los hombres considera que tiene una vida sana, frente a un 61 por ciento de las mujeres que lo afirman.

En relación al ejercicio físico, el 15 por ciento de los encuestados considera que la falta de actividad es uno de los mayores problemas que afecta a la salud de los ciudadanos, el 34 por ciento reconoce realizar al menos una hora al día de ejercicio ligero y un 77 por ciento afirma dedicar a estas tareas una hora a la semana.

Además, en comparación con los 13 países a los que se ha realizado la encuesta, España se sitúa en el quinto puesto cuando se trata de dedicar más de una hora a la semana a la práctica de ejercicio físico ligero. Frente a estas cifras, sólo el 29 por ciento de los encuestados afirma que durante la semana realiza más de una hora de ejercicio intenso, una cifra muy similar a países como Estados Unidos –30 por ciento– o Australia –30 por ciento–.

Ahora bien, cuando se trata de dedicar más de una hora por semana a la realización de la actividad física intensa, España ocupa el octavo lugar, en comparación con el resto de países analizados, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los adultos de entre 18 y 64 años dediquen, al menos, dos horas y media a la semana a la realización de una actividad física intensa moderada.

Los españoles quieren mantener hábitos de vida saludable
Por otra parte, ocho de cada diez españoles afirma haber intentado hacer cambios en sus hábitos en los últimos cinco años con el objetivo de mejorar su estado de salud. Sin embargo, sólo la mitad de ellos afirma mantenerlo.
En una situación similar se encuentran países como México y Brasil, donde sólo el 48 por ciento de los mexicanos y el 47 por ciento de los brasileños han logrado mantener estos cambios.

Sin embargo, en China el 92 por ciento afirma haber realizados cambios en el último lustro que benefician a su salud y más del 80 por ciento asegura haber logrado mantenerlos.

En concreto, el estudio ha analizado estos parámetros entre los ciudadanos de España, Nueva Zelanda, China, Australia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Tailandia, India, Egipto, México, Hong Kong, Arabia Saud y Brasil.

Dormir muy poco despierta el deseo de comida basura

  • El hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales del apetito.
  • Las redes cerebrales asociadas con el deseo se activaron más cuando las personas no habían dormido y vieron fotos de comida basura.

20 minutos
El cuerpo es todo uno y en su interior todo se relaciona. Por eso no debe sorprender el descubrimiento que acaban de hacer cientídicos norteamericanos: la falta de sueño despierta el deseo de comida basura, de comida de alto contenido de calorías.  

Las personas que habían dormido mal deseaban pizzas y hamburguesasSegún dos estudios presentados en el encuentro anual de la Associated Professional Sleep Societies de EE UU, dormir poco puede incrementar la actividad en áreas del cerebro que buscan placer. Los investigadores sugieren que el hambre y los hábitos alimenticios relacionados con el sueño son generados en parte por unas glándulas intestinales involucradas en el apetito.

En uno de los estudios, el de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), se pidió a 23 adultos jóvenes poner nota a varios platos de comida mientras eran examinados en resonancia magnética funcional. De ellos, unos habían estado despiertos durante 24 horas seguidas, y la otra parte habían descansado bien. El grupo de los voluntarios que no habían dormido en un día, mostró una amplia preferencia por la comida menos saludable en comparación con los otros.

La otra investigación se ha llevado a cabo en  la Universidad de Columbia. También utilizaron resonancia magnética funcional, que registra el flujo sanguíneo en el cerebro, para comparar la actividad cerebral en 25 voluntarios después de una noche de sueño normal y de una noche en que se les limitó el sueño a sólo cuatro horas.

Desean comidas altas en calorías porque buscan la energía que saben que les falta. A unos y a otros les mostraron imágenes de comidas saludables, frutas y vegetales, intercaladas con otras poco saludables, del tipo comida basura. Ocurrió que las redes cerebrales asociadas con el deseo tuvieron más actividad cuando los voluntarios no habían dormido que cuando habían descansado bien, especialmente cuando vieron las imágenes de comida basura.

Lo que pasaba es que las personas que habían dormido mal deseaban comidas como pizzas y hamburguesas. Según los investigadores, los voluntarios deseaban comidas altas en calorías porque sus cuerpos y cerebros buscan la energía que les falta para poder enfrentar la jornada.

El Día Europeo de la Obesidad 2012 en Onda Madrid

En esta edición del programa Salud al día de Radio Onda Madrid y de cara al Día Europeo de la Obesidad 2012, el tema principal es la tolerancia hacia la obesidad.  Rubén Bravo, especialista en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad comenta los resultados de una peculiar encuesta, llevada a cabo por el centro en Madrid con el´fín de medir el grado de tolerancia que hombres y mujeres muestran hacia la enfermedad y los problemas en los que amenudo deriva: exclusión social, incompresión, soledad, discriminación laboral o problemas sentimentales.

Para escuchar el programa pulsa play.

¿Te sientes discriminado por tu aspecto físico?

¿Se han sentido discriminados o discriminadas por el físico? ¿Creen que las personas menos atractivas tienen más dificultades en la vida y menos oportunidades? ¿Por qué las mujeres tienen que estar más guapas que los hombres? Es parte de las preguntas que plantean los locutores del programa El Público de Canal Sur Radio para así recoger el contraste de opiniones que genera este tema tan versátil y contradictorio.

Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), a la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Los resultados muestran que el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino. Sobre todo son las mujeres obesas que tienen un gran problema a la hora de encontrar trabajo. «Cuando hacían la entrevista telefónica y veían su Curriculum, todo iba bien, pero cuando llegan a la última entrevista, llega el momento de la verdad cuando se han sentido discriminados por su aspecto físico y literalmente han perdido el trabajo», explica Rubén Bravo, especialista de nutrición de IMEO, sobre la experiencia de sus pacientes.

La opinión de los oyentes

«Cuando voy a una entrevista de trabajo, lo primero que juzgan es tu físico», se queja una oyente. «Mi novia es más bien gordita y aunque yo esté muy orgulloso de ella tal y como está, me duele que la rechazan en algunos trabajos de cara al público, porque «su aspecto no cumplía el protocolo de la compañía», anota otro oyente del programa.

El abordaje de la obesidad en mujeres precisa tratamiento psicológico

Europa Press
El tratamiento psicológico en el abordaje de la obesidad en mujeres es «fundamental» puesto que, en su aparición, influyen elementos emocionales que, en hombres, no tienen tanto peso, sostiene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, entidad que ha presentado un estudio que mide el grado de tolerancia de ambos sexos ante la obesidad con motivo del Día Europeo de esta problemática, que tiene lugar este sábado.

   Este experto, en declaraciones a Europa Press, ha reconocido que en hombres el detonante del sobrepeso y la obesidad es «más sencillo», puesto que suele ser solamente la comida, pero en mujeres radica en ocasiones en «un problema de ansiedad, de no saber gestionar (la situación), y de buscar la felicidad».

   No obstante, la encuesta, en la que han participado 380 personas (216 mujeres y 164 hombres) de las que el 52 por ciento estaban en su peso normal, el 37 por ciento tenía sobrepeso, y el 11 por ciento obesidad, revela que las mujeres suelen ser más intolerantes con sus homólogas obesas, al no entender que su aparición atiende a una enfermedad.

   «Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres obesas, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», ha precisado Bravo. Además, el 41 por ciento de las mujeres creen que la obesidad supone un problema estético frente al 21 por ciento de los hombres.

TRABAS EN EL MUNDO LABORAL

   Por otro lado, respeto a la cuestión laboral, las mujeres son más reticentes a que una persona obesa ocupe un puesto de trabajo cara al público (el 76%) que los hombres (un 14%). En este sentido, el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad describe las situaciones a las que tienen que enfrentarse muchas personas obesas que, aun teniendo un currículum brillante, encuentran trabas por su aspecto físico a la hora de realizar una entrevista con el directivo o gente de la empresa.

   En este sentido, todas las mujeres encuestadas que padecían problemas de obesidad denunciaron haber experimentado algún tipo de rechazo en el ámbito laboral frente al 36 por ciento de los hombres.

   En relación al plano sentimental, el sondeo revela que, a pesar de que todos entablarían amistad con una persona obesa, el 67 por ciento de las mujeres con peso normal o sobrepeso remediable no se casaría con una persona obesa. Esta opinión contrasta claramente con la de los hombres, quienes no tienen tantas reticencias a la hora de llegar al altar con una mujer con sobrepeso u obesidad (el 17%).

   «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», ha declarado Bravo. Los hombres españoles, sin embargo, «tienden más a mimar la barriga de la felicidad» y son los que más problemas de obesidad presentan en toda la Unión Europea, ha señalado.

INTOLERANCIA A LOS KILOS

   Por otra parte, a medida que las mujeres aumentan de peso son más intolerantes con los kilos que sobran: el 76 por ciento de las mujeres con normopeso, el 94 por ciento con un sobrepeso remediable y un 96 con problemas de obesidad muestran su rechazo.  

   «Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocracias profunda y disconformidad», ha señalado este experto.

   En general, sus afectados, bien sean hombres y mujeres, «no se conforman con ser obesos, no lo asumen, se sienten mal y luchan por dejar de serlo», ha aclarado, en relación al número creciente de personas con esta problemática que decide someterse a un tratamiento. A pesar de que la media de edad de estos pacientes ronda los 35-45 años, ha advertido de que cada vez hay más adolescentes que acuden al especialista para seguir un tratamiento, a consecuencia del estilo de vida actual.

¿Hasta qué punto toleras la obesidad?

Una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad detecta que las mujeres toleran menos los kilos de más en un contexto social, laboral o de salud 

 Las mujeres con una complexión física buena se muestran más reacias a la hora de considerar una pareja con exceso de peso. 

  • Una de cada tres mujeres con peso ideal o sobrepeso, relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.
  • A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. 

De cara al Día Europeo de la Obesidad[1] que la UE celebra el próximo 19 de mayo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha realizado un estudio de la opinión pública en Madrid con el que pretende medir el grado de tolerancia de ambos sexos hacia la enfermedad y los problemas en los que a menudo puede derivar: exclusión social, soledad, incomprensión o discriminación en el trabajo. Las ocho preguntas que forman el contenido de la encuesta se centran en el ámbito social, laboral y de salud. Las 380 personas que fueron entrevistadas, de ellas 216 mujeres y 164 hombres, pudieron dar como única posible respuesta  «Si» o «No» para reforzar así el contraste de opiniones. En función de la condición física y el Índice de Masa Corporal mostrado, los participantes formaron tres principales grupos: individuos con normopeso (presentan un 52% del número total), sobrepeso (un 37%) y obesidad (un 11% del número total estudiado).

Tras analizar los resultados, que mediante la presente el IMEO hace públicos, se ha llegado a varias conclusiones, algunas bastante sorprendentes. Todos los encuestados afirman de forma unánime que entablarían amistad con una persona obesa, pero cuando se trata de algún compromiso como el matrimonio, las cosas cambian. El 67% de las mujeres -todas en su peso ideal o con un  sobrepeso remediable-, se niegan a considerar los candidatos obesos. «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», señala Rubén Bravo, portavoz de la entidad. Los hombres españoles, sin embargo, tienden más a “mimar la barriga de la felicidad” y son entre los que más problemas de obesidad presentan en la UE[2]. A lo mejor por esta razón, el 83% de los representantes del sexo masculino encuestados indica que no les importaría casarse con una mujer «rellenita», si se dan las demás circunstancias. Las que sí, lo tienen claro, son las representantes del sexo femenino con un grado de obesidad importante. Todas ellas, en el 100% de los casos, afirman que aceptarán de marido un hombre que igual que ellas tiene obesidad.

Según las respuestas que se refieren a la salud, un 84% de las mujeres encuestadas (182 de un total de 216) ha indicado que no tolera los kilos de más. Curiosamente en este colectivo femenino se da el hecho que a la medida que aumenta el peso, aumenta la intolerancia al sobrepeso. De modo que a la pregunta «¿Toleras los kilos de más?» han contestado con NO un 76% de las mujeres con normopeso, un 94% de las que tienen un índice de sobrepeso determinado y el 96% de las mujeres con problemas de obesidad.    

A diferencia, un 78% de los hombres encuestados (128 de un total de 164), contesta afirmativamente la pregunta. La gran mayoría de este colectivo está en su peso ideal o tiene un índice de sobrepeso considerado aceptable. En cuanto a los hombres con obesidad y pese a que se trata de un problema de salud ya existente y arraigado, la inmensa mayoría, un 71% de ellos indica que NO tolera los kilos de más, coincidiendo así con sus homólogas.

“Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocrítica profunda y disconformidad», destaca Bravo y añade que estos datos nos revelan «el alto grado de sufrimiento que padecen los enfermos de obesidad”.

Hablando de salud, la encuesta demuestra que todos los entrevistados son conscientes de los riesgos que conlleva la obesidad. El 99% de las mujeres y el 93% de los hombres indica que no esperaría tener problemas más graves de salud para tomar medidas contra los kilos de más. Sin embargo, un porcentaje diminuto pero significante, por situarse en un estado avanzado de obesidad o muy próximo, formado por el 1% de las mujeres y el 7% de los hombres encuestados, confiesan que se han visto obligados a tomar medidas después de tener un susto que ha puesto en peligro su salud.

En lo referente a la parte estética, las opiniones difieren. El 79% de los hombres no creen que la obesidad es una cuestión de estética, aunque el 41% de las mujeres lo sitúan más como un problema de estética que de salud. Una de cada tres mujeres con una complexión física que se puede considerar buena relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.

«Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres con obesidad, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», comenta sus observaciones Bravo. En muchas ocasiones se olvida que se trata de una enfermedad crónica que repercute en la salud y necesita de una atención especial médica. 

A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Según los resultados de la encuesta, el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino.

En este sentido, el 76% de las mujeres con normopeso o sobrepeso remediable consideran que una persona con obesidad NO es la más adecuada para ocupar puestos de trabajo que implican dar cara al público. En cambio, el 86% de los hombres no tiene inconveniente.

No obstante, el 97% de las mujeres encuestadas afirma que no dudaría en contratar a una persona obesa en igualdad de condiciones, mientras que el 62% de los hombres preferiría no hacerlo.                    


[1] El Día Europeo de Obesidad (DEO) se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[2] Según la oficina europea de estadísticas (Eurostad) que los coloca al séptimo lugar entre los países comunitarios, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia. 

Las personas con sobrepeso y obesidad ganan más kilos en verano por su falta de voluntad

13.09.11 |  Europa Press, Telecinco

PARA MUCHOS, LAS VACACIONES SON «SAGRADAS»Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

Un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha revelado que en verano la mayoría de personas obesas y con sobrepeso suelen dar prioridad a las vacaciones por delante de la dieta y ganan más kilos en estos meses.

En el estudio han participado 90 personas que están en fase de tratamiento en dicho centro. De este modo, un 56 por ciento de los entrevistados, de entre 20 y 45 años de edad y con un sobrepeso inferior a los 25 kilos, afirma haber ganado entre uno y tres kilos durante el verano; mientras un 17 por ciento confiesa que se ha pasado de la ralla durante el verano cogiendo más de 3 kilos.

«Llama la atención en estos casos que los pacientes que ya tienen un alto índice de obesidad tienden a engordar más en el verano», señala Rubén Bravo, jefe del área de Nutrición de IMEO.

Esto se debe, según la mitad de los encuestados, a la falta de voluntad mientras un 37 por ciento se justifica con su entorno familiar, que «les impide hacer dieta cuando reina el espíritu vacacional».

Además, la mitad reconoce que el mejor momento para ponerse a dieta es el período posvacacional, ya «las vacaciones son sagradas y es cuando se permiten comer de todo, sin abusar», según responden un 47 por ciento de los entrevistados.

Un 37 por ciento de los encuestados señala que es mejor empezar con la dieta dos o tres meses antes del verano y un 16 por ciento indica que no realiza dieta durante sus vacaciones, porque «es cuando más disfrutan con la comida y no cuentan calorías».

En cuanto la alimentación, un 43 por ciento de los encuestados contesta que no hace diferencia en el verano y sigue con el mismo plan que el resto del año, mientras otro 43 por ciento señala que simplemente evitan ciertos alimentos que engordan.

Sólo un 14 por ciento, en su mayoría hombres entre 20 y 45 años, afirma haber hecho una dieta restrictiva, restringiendo mucho la ingesta de alimentos y comiendo modestas cantidades de fruta y verdura.

El estudio muestra también que el 60 por ciento de los entrevistados confiesa que no son muy aficionados al deporte y, como mucho, hacen paseos en familia al aire libre.

Además, un 23 por ciento señala que aprovecha el período estival para hacer natación, bicicleta, senderismo, juegos en equipo o ir de discotecas. Sólo un 17 por ciento, en su mayoría hombres, entre 20 y 45 años, persiste en el gimnasio, realizando pesas, ‘footing’, y actividades dirigidas en la época de más calor.

Una de cada dos personas culpa a la falta de voluntad por los kilos ganados en verano

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad revela que los pacientes que ya tienen un alto índice de sobrepeso u obesidad tienden a engordar más en el verano

• La mayoría de las personas entrevistadas entre 20 y 45 años de edad con un sobrepeso inferior a los 25 kilos han ganado entre 1 y 3 kilos durante el verano.
• Los hombres entre 20 y 45 años de edad se cuidan más, persisten en el gimnasio en la época estival y acuden al endocrino antes de llegar a los diez kilos de más.
• Las representantes del sexo femenino en edad reproductiva acuden a un nutricionista cuando la situación ya se les haya escapado de las manos y han alcanzado los veinte kilos de más. 

Una vez pasadas las vacaciones y tras la vuelta a la rutina, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados de un curioso estudio que indaga sobre los hábitos alimenticios, dietéticos y deportivos de sus pacientes con el fin de averiguar cómo les ha sentado el verano. A la encuesta elaborada con este fin, contestaron un total de 90 personas con sobrepeso y obesidad, procedentes de Madrid, que actualmente se encuentran en fase de tratamiento. 54 de ellos son mujeres y 36 hombres. El 77% de los entrevistados tiene entre 20 y 45 años (grupo A), un 20% es mayor de 45 años (grupo B) y sólo un 3% resulta tener menos de 20 años (grupo C).

Del primer grupo (A), entre 20 y 45 años de edad, 30 son hombres y 39 mujeres. El 50% de los hombres está cerca de su peso ideal sin superar los diez kilos de más, un 30% tiene entre 15 y 25 kilos de sobrepeso y apenas un 20% padece obesidad, con más de 30 kilos por encima de la talla ideal. Respecto las mujeres, el 54% tiene entre 15 y 25 kilos de más, un 38% está muy cerca de su peso ideal o con una diferencia que no supera los diez kilos de más y un 8% padece obesidad.

Del segundo grupo (B), mayores de 45 años de edad, 12 personas son mujeres y 6 hombres, dos terceras partes no llega a los 10 kilos de más, mientras un 33% tiene entre 15 y 25 kilos de sobrepeso.

Del tercer grupo (C), formado por tres personas menores de 20 años de edad, todos los representantes son del sexo femenino con un sobrepeso entre 15 y 25 kilos.

ENTRE 1 Y 3 KILOS DE MÁS DURANTE EL VERANO

Un 56% de las personas entrevistadas, entre 20 y 45 años de edad y con un sobrepeso inferior a los 25 kilos, afirma haber ganado entre 1 y 3 kilos durante el verano, mientras un 27% presume mantener su peso actual. Sólo un 17% confiesa que se ha pasado de la ralla durante el verano, cogiendo más de 3 kilos. “Nos llama la atención en estos casos que los pacientes que ya tienen un alto índice de obesidad tienden a engordar más en el verano”, señala Rubén Bravo, jefe del área de nutrición de IMEO.

LAS VACACIONES SON SAGRADAS, LA DIETA PARA DESPUÉS

Otro dato que revela el estudio es que la gran mayoría considera mejor momento para ponerse a dieta el período posvacacional, porque “las vacaciones son sagradas y es cuando se permiten comer de todo, sin abusar”, a esto responden un 47% de los entrevistados. Un 37% de la gente señala que es mejor empezar con la dieta dos o tres meses antes del verano y un 16% indica que no realiza dieta durante sus vacaciones, porque “es cuando más disfrutan con la comida y no cuentan calorías”.

En cuanto la alimentación, un 43% de los encuestados contesta que no hace diferencia en el verano y sigue con el mismo plan que el resto del año, mientras otro 43% señala que simplemente evitan ciertos alimentos que engordan. Sólo un 14%, en su mayoría hombres entre 20 y 45 años, afirma haber hecho una dieta restrictiva tipo Dukan, hiperproteica, en base de batidos, restringiendo mucho la ingesta de alimentos y comiendo modestas cantidades de fruta y verdura.

MENOS GANAS DE DEPORTE EN VERANO Y FALTA DE VOLUNTAD PARA CUIDARSE

El 60% de los entrevistados confiesan que no son muy aficionados al deporte y como mucho hacen paseos en familia al aire libre. Un 23% señala que aprovecha el período estival para hacer natación, bicicleta, senderismo, juegos en equipo o ir de discotecas. Sólo un 17%, en su mayoría hombres, entre 20 y 45 años, persiste en el gimnasio, realizando pesas, footing, y actividades dirigidas en la época de más calor.

El 37%, en su mayoría entre 20 y 45 años de edad, indica que practica actividad física como mínimo una hora al día, tres veces a la semana, mientras un 60% niega practicar deporte de forma regular, sino de forma esporádica.

El 50% de las personas culpa la falta de voluntad por los kilos acumulados durante el verano, mientras un 37% se justifica con su entorno familiar que les impide hacer dieta cuando reina el espíritu vacacional. Un 7% atribuye la culpa de los kilos ganados en verano al calor que “les quita las ganas de practicar deporte”. Sólo un 17% afirma no tener sentimiento de culpa, porque se cuida independientemente de la época.

Un 73% de los encuestados niega tomar algún tipo de suplemento para perder peso y sólo un 27% admite que haya acudido a quemadores de grasa adquiridos por Internet o productos comerciales, como la L-Carnitina, el Allí o el té verde.