De acuerdo con el Instituto Médico Europeo de la Obesidad para adelgazar se pueden incluir semillas que pueden eliminar la grasa, proporcionar fibra y estimular el metabolismo.
Para aquellas personas que quieren perder el exceso de peso existen diferentes alternativas de alimentos que pueden prometer buenos resultados incrementando el consumo de fibra, uno de ellos son las semillas.
De acuerdo al blog del Instituto Médico Europeo de la Obesidad para adelgazar se pueden incluir semillas que pueden eliminar la grasa, proporcionar fibra y estimular el metabolismo.
Es recomendable triturar las semillas ya que sus cáscaras dificultan que los jugos gástricos puedan digerirlas. En cambio, cuando machacamos las semillas el organismo puede asimilar mejor los nutrientes, según informó el mismo blog.
La siguiente lista presenta cinco semillas aptas para cualquier régimen orientado a adelgazar.
Chía
La Chía o Salvia Hispánica es un cereal cuyas semillas son muy ricas en ácidos omega 3 y omega 6, es ideal para regular los niveles de colesterol, para acelerar el metabolismo de las grasas y mejorar la circulación.
Para incluirlas en una dieta se puede optar por machacarlas o molerlas y tomarlas en zumos, licuados, yogures, etc.
Linaza
Las semillas de lino o linaza, tienen una gran cantidad de fibra y son ricas en omega 3. Además, su alto contenido de fibra es superior al de otro cereal y su contenido en omega 3 supera al que posee el pescado o cualquier otro aceite vegetal. Se pueden añadir a cualquier tipo de alimento.
Mostaza
La mostaza es un condimento quema-grasa ideal para estimular el metabolismo, haciendo que se queme más energía para aumentar la temperatura corporal. Además son una buena fuente de omega 3, calcio, hierro, magnesio, vitamina C, fósforo, selenio, zinc y proteínas.
Sésamo
El sésamo tiene un porcentaje de calcio diez veces mayor que el de la leche, y es muy rico en ácidos grasos omega 6 y zinc, entre otros muchos minerales.
Ayuda enormemente a la reducción del colesterol por lo que es muy apropiado para las dietas de adelgazamiento. Es un gran revitalizador y ayuda a luchar contra la flacidez. Se puede añadir a las ensaladas, carnes, etc.
Girasol
Las semillas de girasol, tienen un alto contenido en ácidos oleico, linoleico, palmítico, aráquico, y lecitina que ayudan al hígado a eliminar las grasas disueltas en la sangre aumentando la síntesis de colesterol bueno.
Además su alto contenido en fibra, ayuda reducir la absorción intestinal de grasas y azúcares al igual que el resto de las semillas. No es recomendable ingerir más de un puñado, ya que debido a su alto contenido en aceite, tienen una gran cantidad de calorías.
El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) se especializa en diferentes tratamientos adaptables a cualquier paciente para combatir la obesidad. Este instituto tiene más de 15 años y está avalado por 20 mil pacientes.
Este artículo fue redactado a modo informativo y no pretende en absoluto reemplazar la visita a su médico, nutricionista o especialista. Ante cualquier inquietud consulte a un profesional.
CuidatePlus Marca, por Joanna Guillén Valera Ante situaciones de emergencia son muchos los que acuden a centros comerciales a comprar productos y alimentos sin control y sin pensar realmente en lo que necesitarán, ni en sus características nutricionales. Desde CuídatePlus, ofrecemos una serie de consejos para hacer una lista de la compra coherente en este tipo de situaciones.
La mayoría de las personas, en casos de emergencia, compran productos congelados y ultraprocesados.
A la hora de planificar la compra de alimentos para llenar la despensa a largo plazo, es importante considerar sobre todo los alimentos que tengan una vida útil muy amplia y también que sean, en la medida de lo posible, no perecederos.
El primer consejo será mantener la calma y hacer una lista de la compra por grupos, en función del número y tipología de personas para los que se van a comprar los alimentos, ya que no es lo mismo hacer la compra para niños que para adultos o mayores.
Un error común que se observa en este tipo de situaciones es que se compra casi la totalidad de los alimentos congelados y ultraprocesados, asociados a una fecha de caducidad más amplia, algo que es un error ya que no hay que olvidar que muchos de estos productos utilizan como “conservadores”, altas cantidades de sal, azúcar añadido o grasas saturadas “que son perjudiciales para la salud”.
Ante situaciones de emergencia, lo habitual es “encontrar gente haciendo compras de forma compulsiva, sin tener una idea de la cantidad de alimentos que deben comprar, ni de las fechas de caducidad o si son perecederos o no”, constata Estefanía Ramo, diplomada en Nutrición y Dietética y Licenciada en Tecnología de los Alimentos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Según la experta, los grupos de alimentos indispensables en una lista de compra que se realiza con vistas a largo plazo debería incluir, a nivel general:
Cereales: harina, arroz, pasta, pan precocinado congelado o elaborado casero, cereales de desayuno enriquecidos en hierro y copos de avena, ambos sin azúcar añadido.
Legumbres: garbanzos, lentejas, judías pintas y judías blancas, todos ellos frescos o en conserva, guisantes congelados o en conserva, quinoa fresca, edamames congelados.
Verduras y hortalizas: en conservas o congelados como, por ejemplo, espinacas, acelgas, judías verdes, zanahorias, cardo, calabaza, menestra de verduras, patatas y tomate entero o triturado al natural; cebolla y cabezas de ajo crudos; purés de verduras envasados bajos en sal.
Frutas y frutos secos: conservas al natural de piña y melocotón, fruta deshidratada o confitada, mermeladas, papillas de fruta y zumos sin azúcar añadido esterilizados; frutos secos naturales o ligeramente tostados, como nueces, almendras, avellanas o pistachos.
Carnes y productos curados o en salazón: pata de jamón serrano o loncheado y envasado al vacío, cecina y lomo embuchado; ternera, pollo y cerdo para congelar en casa fileteados o troceados.
Pescados y mariscos: salazones de bacalao y atún, conservas de pescado al natural o en aceite de oliva (sardinas, atún o ventresca), conservas de marisco al natural (almejas, mejillones o berberechos); alimentos perecederos como merluza, dorada o salmón para congelar en casa y aumentar su vida útil.
Lácteos: leche en polvo, leche UHT, yogures esterilizados y quesos curados.
Grasas, aceites y vinagres: aceite de oliva virgen extra, vinagres.
Dulces: chocolate negro, cacao puro sin azúcar añadido en polvo.
Sobre los productos perecederos Paula Crespo, presidenta del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana indica: “A pesar de que es conveniente comprar productos frescos lo menos posible, sí se podrían comprar determinados tipos de hortalizas que aguantan mucho y muy bien el paso del tiempo, como es el caso de la col, la coliflor, la col lombarda, las zanahorias o las cebollas”.
Por otro lado, se descartarían “el brócoli y alimentos como la lechuga o los tomates”. En este sentido, la experta recuerda que, para su conservación es mejor tenerlas fuera de la nevera “que es donde más tiempo aguantan, a diferencia de lo que la gente piensa y hace”.
Otra opción, si se opta por este tipo de productos, es someterlos a tratamientos conservadores para que “aumenten su vida útil”, aconseja Ramo. Algunos ejemplos de estos procesos serían el escaldado, el congelado o el envasado al vacío.
En cuanto a las frutas, Crespo hace una distinción entre las climatéricas y las no climatéricas. “Las primeras son aquellas cuyo proceso de maduración no termina en la recolección y, por tanto, duran menos tiempo en las cocinas”. Aquí se incluirían el plátano, la manzana y la pera, por ejemplo.
En el otro lado estarían las frutas no climatéricas que son las que se aconseja comprar en caso de situaciones de emergencia porque “duran más tiempo”, señala Crespo. En este grupo entrarían las naranjas o las mandarinas, que no se ponen malas por maduración sino por otro tipo de agentes externos, como hongos”.
Otro tipo de productos totalmente prescindibles serían la bollería industrial (por su alto aporte en grasa saturada, trans, azúcares y sal).
¿Cuánto duran estos productos?
Para hacer una buena compra para situaciones de emergencia, es importante tener en cuenta la fecha de caducidad de los productos que se van a adquirir. Tal y como informa Ramo, “en el caso de la pasta seca y el arroz, estos productos tienen una fecha de consumo preferente de más de 6 meses en un lugar seco y sin luz”, por lo que no habría problema a largo plazo, al igual que ocurre con las latas de conserva que también “tienen una fecha de consumo preferente de más de 6 meses en un lugar seco”.
Las leches infantiles o leches de fórmula, para los niños pequeños, “tienen una fecha de consumo preferente de 6 meses (sin abrir) y conservados en lugar seco y sin luz”. Es importante tener esto en cuenta ya que “una vez abiertas, se deben de consumir en menos de 1 mes”, advierte la experta del IMEO.
En el caso de las legumbres secas, éstas “tienen una fecha de consumo preferente que puede ir de meses a años” y las leches y zumos UHT “pueden conservarse hasta aproximadamente 3 meses (sin abrir). En caso de que se abran se deberán conservar en la nevera de 3 a 4 días”.
En el caso de productos frescos, como carnes y pescados, es importante saber que “son productos muy perecederos por lo que se recomienda su consumo en menos de 2 o 3 días”. En estos casos, la experta aconseja “congelarlos para alargar su vida útil”.
¿Qué ocurre con los huevos? ¿cuánta caducidad tienen? Y el aceite de oliva y el vinagre o el café? Los huevos son considerados alimentos perecederos, pero “bien refrigerados en la nevera tienen una fecha de consumo de aproximadamente 3 semanas”. Es importante tener esto en cuenta ya que “esta fecha no se debe superar en este tipo de alimentos ya que podrían provocar intoxicaciones alimentarias”, alerta Ramo.
El aceite de oliva “no tiene fecha de caducidad, pero se comercializa con fecha de consumo preferente (de 1 año aproximadamente), a partir de la cual puede ir perdiendo propiedades nutricionales y organolépticas, algo que no supone ningún riesgo para la salud”.
En el caso del café, “este se considera alimento no perecedero y su fecha de consumo preferente en lugar seco y sin luz es superior a 6 meses”.
El vinagre, informa la nutricionista del IMEO, “es un alimento que se conserva por sí mismo debido a su gran acidez, de hecho durante años se ha utilizado como un conservante de alimentos”. En este caso su almacenaje deberá estar alejado de la luz.
En cuanto al chocolate, uno de los productos estrella en los carros de la compra, “tiene una fecha de consumo preferente de más de 6 meses y el consejo es guardarlo en lugar fresco y seco”.
Cantidades para 15 días
Otra de las cuestiones importantes es saber qué cantidad de cada producto sería recomendable comprar en cada caso. Suponiendo que necesitamos productos para quince días las cantidades, según Ramo, serían:
Lentejas: 1 paquete (menos cantidad no se vende).
Taquitos de jamón: 4 paquetes de 75 gr.
Pasta: 1 paquete (menos no se vende).
Bolsitas de verduras congeladas (zanahorias baby, espinacas, pisto, pimiento rojo y verde): 2 bolsitas de cada.
Carne de ternera: 0,5 Kg.
Bacalao en salazón: 2 lomos.
Colas de rape congelado: 2 bolsas.
Huevos: entre media y una docena.
Botes en conserva de menestra de verduras y tomate entero al natural: 2 botes de cada.
Bote de garbanzo en conserva con espinacas: 1 bote.
Latas en conserva de atún y caballa: 3 latas de cada una.
Bolsita de congelado de salteado de gambas y langostinos pelados con trigueros: 2 bolsitas.
Aceite de oliva virgen extra: 1 botella de 1 litro.
Con todos estos productos, Ramo ofrece una serie de recetas saludables que se pueden plantear para evitar caer en la monotonía diaria, en caso de que no podamos salir de casa.
Lentejas con verduras y taquitos de jamón serrano. En este caso las verduras serían congeladas (zanahorias baby y espinacas).
Pasta con boloñesa (utilizaríamos para la boloñesa trocitos de carne o carne picada y tomate natural triturado junto con especias).
Pisto con huevo a la plancha. En este caso las verduras para el pisto se pueden obtener directamente en bolsitas congeladas.
Bacalao con menestra de verduras. El bacalao se desala durante unos días antes y la menestra de verduras la encontramos en botes de conserva ya preparada.
Garbanzos con espinacas y atún. En este caso, se usará un bote de conserva de garbanzos y espinacas y una lata de atún al natural.
Pipirrana. A partir de bolsitas de congelado de pimiento rojo y verde (cortado en trocitos), trocitos de tomate entero al natural en conserva, 1 lata de caballa en aceite de oliva, cebolla picadita y huevo cocido.
Gazpacho con taquitos de jamón y huevo cocido picado. El gazpacho se utilizaría ya envasado.
Tabulé. Utilizaremos bulgur, perejil molido, cebolla congelada, pimiento congelado en taquitos, zumo de limón, aceite de oliva virgen, pizca de sal y pimienta.
Alcachofas rellenas de atún y pimientos. En este caso se utilizarían: alcachofas en conserva, atún en lata al natural, pimiento en conserva, ajo y perejil molido y cebolla molida.
Revuelto de huevo, espárragos trigueros y gambas. Se utilizará: huevo, espárragos trigueros congelados gambas congeladas, sal y pimiento.
Sopa de pescado y marisco con arroz integral. En este caso se utilizará: agua, langostinos pelados congelados, arroz integral, huevo cocido, cola de rape congelada, almejas y mejillones congelados, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra recién molida, especias al gusto.
La batalla para que los hijos coman bien es uno de los grandes dolores de cabeza a los que a menudo se enfrentan los padres. ¿Cómo conseguir que tomen fruta y verdura? ¿Se pueden esquivar los alimentos poco saludables? Los nutricionistas Aitor Sánchez y Lucía Martínez intentan echar un capote a estos preocupados padres con ¿Qué le doy de comer? (Paidós).
Los dos expertos hacen una radiografía bastante pesimista sobre cómo alimentamos a nuestros niños. Basar la alimentación en productos frescos desde los seis meses de vida e involucrar a los niños en todo lo que tiene que ver con la alimentación desde edades tempranas son algunas de sus recomendaciones.
– ¿Lo hacemos muy mal con la alimentación de nuestros niños?
Aitor: Es objetivo que no lo estamos haciendo muy bien; ya no solo por las consecuencias, sino también por los consumos. En España superamos más del 40% entre sobrepeso y obesidad infantil. Hay malnutrición calórica y también desnutrición cualitativa porque faltan nutrientes que son importantes en el desarrollo. Los chavales de nuestro contexto no tienen un patrón de alimentación muy sano. Y los motivos son muy diferentes.
– ¿Cuáles?
A: Por un lado está el patrón dietético que se ha mantenido. En ocasiones estamos recibiendo recomendaciones bastante anticuadas. No tenemos la figura de la dietista-nutricionista en atención primaria, que sería fundamental. Un niño puede consumir el 90 % de los alimentos a partir de los 6 meses, salvo excepciones. Y hay una gran presión de la industria alimentaria, especialmente en los alimentos infantiles.
– ¿Qué alimentos habría que excluir al principio? A parte de los frutos secos…
A: Los frutos secos se pueden tomar teniendo cuidado en cómo se presentan. Los podemos dar machacados o en crema. Sí que hay que ir con cuidado con las uvas o los tomates cherry… por el riesgo de broncoaspiración. También hay que vigilar con las espinas o huesos fragmentables. Y es mejor esperar para dar las verduras de hoja verde, como las espinacas, que están muy contaminadas con nitratos. También los pescados azules de gran tamaño porque pueden estar contaminados con mercurio.
Lucía: También hay que excluir la bebida de arroz, la miel y la carne de caza.
A: La carne de caza por el plomo, la bebida de arroz por el arsénico y la miel por el botulismo.
– ¿Cuál es el primer paso para intentar que nuestros hijos coman bien?
L: No basar la alimentación en productos (elaborados) y hacerlo en alimentos frescos.
“El 95% de los productos destinados a público infantil son malsanos”
AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario
– La pregunta del millón ¿Cómo conseguimos que coman y que lo hagan convencidos?
A: Si alguien responde a esta pregunta es un vendehumos. Hay familias que tienen que mejorar la relación con la comida, otras la compra, a otras familias igual les fallan los picoteos y a otras el clima del hogar. Nosotros proponemos analizar todas las perspectivas que tiene la alimentación en el hogar y dar propuestas para que todo el mundo pueda mejorar un poco. Cómo involucrar a los chavales a la hora de comprar y cocinar, cómo presentar los alimentos, cómo diseñar las comidas… Pero si tuviéramos que dar una clave probablemente sería dar ejemplo porque desde ahí se construye la educación alimentaria.
– ¿Cuál es el error más común que cometemos en alimentación infantil?
L: Depende un poco de la edad. En bebés, iniciar la alimentación sólida basada en productos infantiles industrializados como papillas de caja, potitos y todos los “mis primer”. Son alimentos muy azucarados con una textura que siempre es igual. Hay que darles alimentos. En niños más mayores el error es que si comen carne solo lo hagan en forma de salchicha o nugget, y el pescado en forma de varitas de merluza. O que si comen verdura solo sea escondida dentro de una croqueta o en una lasaña. En la adolescencia a esos malos hábitos se le puede añadir que consuman bebidas energéticas.
“Si empezamos a cambiar desayunos y meriendas comeremos mejor”
LUCÍA MARTÍNEZ Dietista-nutricionista
– La presión de la publicidad ¿hace que nos desviemos del buen camino?
A: Sí. Pero habría que reflexionar sobre por qué hemos permitido que sean estas entidades las que tengan la voz cantante en lanzar el mensaje infantil. Los países nórdicos llevan controlando la publicidad infantil hace muchos años. Los programas de educación escolar de Japón son de los más avanzados del mundo sobre cómo involucrar a los chavales en el desarrollo de comida saludable. Y las experiencias que está teniendo Chile para controlar la publicidad que aparece en el etiquetado son magníficas. Este país también controló que en los productos infantiles no se pudieran regalar juguetes. Se puede actuar. Si aquí no lo hemos hecho es porque los gobiernos no han querido.
– Se lo ponen difícil al consumidor… Es complicado ir con niños al supermercado.
A: Es que hay que saber en qué puntos tienes que involucrar a tu hijo al ir al supermercado. Quizás es en casa donde le tienes que hacer partícipe de la alimentación. Preguntarle qué postres o qué frutas quiere tomar. O hacer juntos la lista de la compra en casa y, cuando vayamos al supermercado, ir directamente a lo que nos interesa. Pero pecamos de hacerlos partícipes en las partes menos sanas. Vamos al súper y como premio le dejamos que se coja un dulce. O en el restaurante, si no ha incordiado mucho, le dejamos que se coma un helado. Involucramos a los chavales con la comida de una manera realmente incoherente: premiamos con comida malsana y los castigamos con comida saludable.
– Ahora están de moda las App que te dicen si un producto es saludable y los productos destinados al público infantil no sacan buena nota ¿Son peores que los de adultos?
A: No pierdas tiempo en una App para que te diga si un producto envasado es saludable, porque es fácil deducirlo. El 95% de los productos destinados a público infantil, y puede que más, son malsanos. Por norma no son saludables. Y los productos sanos no se publicitan: las berenjenas, el calabacín, la patata… Nuestra compra debería estar basada en productos frescos. Y en los productos que son sanos no hay mucha duda: las judías o los garbanzos en bote, las judías verdes congeladas, los copos de avena… No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene una puntuación 70 en la App Yuca. ¡Come fruta!
“Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación”
AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario
– ¿La lactancia materna es la mejor manera de iniciar la alimentación?
L: Obviamente, si podemos elegir escogeremos siempre lactancia materna siguiendo las recomendaciones de la OMS y el consenso científico.
– Y después, ¿la introducción directa de los alimentos sólidos o BLW (Baby Led Weaning) favorece que los niños coman mejor que si toman papillas?
A: Un niño que se educa así, explora, experimenta texturas y sabores, empieza a conocer la comida como algo que no siempre es igual, y tendrá una perspectiva un poco más abierta de la comida. Si le damos potitos, papillas y leches de continuación, el niño es un agente pasivo. El BLW es el mejor método, pero también hay que valorar otras cosas, porque implica tiempo y dedicación. Y si la familia se va a preocupar por si se atraganta… quizás mejor hacerles una papilla casera.
– ¿Qué tipos de alimentos debemos priorizar?
L: La fruta, verduras y hortalizas. Si en casa consumimos carne y pescado, que sean frescos. Legumbres y frutos secos, que en el caso de niños muy pequeños pueden ser molidos o en crema. Aceite de calidad, es decir, de oliva. Y agua para beber.
– Ustedes son muy críticos sobre cómo se trabaja el tema de la alimentación en las escuelas.
A: La descripción objetiva es que se hace fatal, aunque hay escuelas infantiles que están mejorando. Nosotros damos herramientas para mejorar.
“No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene un 70 en la app Yuca. ¡Ve a la frutería y come fruta!”
AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario
– ¿Son los desayunos y las meriendas lo que peor hacemos con los niños?
L: Son dos ingestas más propensas a ser cubiertas por productos malsanos y superfluos. La inmensa mayoría de personas no se plantearía darle a su hijo una palmera de chocolate de cena, pero se la damos de merienda tranquilamente. Y es igual de insana a las 5 de la tarde que a las 9 de la noche. Cambiar desayunos y meriendas puede ser un buen punto de partida para comer mejor.
– En el libro dicen que si el niño ha cenado bien es preferible que no desayune a que lo haga mal. Esto va en contra de muchas recomendaciones.
A: El niño ha cenado, no se ha movido absolutamente para nada… No hay ninguna necesidad de obligarle a tomar ninguna ingesta superflua si va a tomar algo a media mañana. Si fuese en otro contexto lo podríamos debatir. Si no ha cenado, si va a hacer un triatlón, hace 40 grados al sol y no está hidratado, vale. Pero va a estar sentado en un pupitre. ¿Para qué quieres meterle galletas, cereales de desayuno…?
– ¿Son peores que salir de casa en ayunas?
A: Decimos eso y damos alternativas viables: que se coma un plátano por el camino, o que picotee algo de fruta. Cualquier cosa es preferible a que le obligues a tomar leche chocolateada y galletas o una magdalena. Espérate, aprovecha que tenga hambre y que entonces tome algo saludable. El desayuno infantil más general en nuestro contexto es sinónimo de desayunar mal: galletas infantiles, cacao azucarado, cereales…
– En el libro ponen como tope tomar galletas tres veces al mes.
A: Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación importante en casa. Si tu familia no puede prescindir de un alimento que es malsano, hay un problema superior, independientemente del aporte nutricional que te esté dando.
– Y proponen prescindir de los zumos, que favorecen aparición de caries ¿También si son naturales?
A: Sí sí. Da lo mismo si el zumo se ha exprimido en Murcia o en tu casa. El problema es que tiene azúcar libre, y eso lo vuelve cariogénico. Además es poco saciante, hace que los niños tomen más azúcar del que deben… Los zumos están completamente desaconsejados como bebida ocasional, y no sustituyen a la fruta.
– Dennos una propuesta de desayuno o merienda saludable y que sea atractiva.
A: Un plátano, una tostada de pan con tomate y, si eres más instagramer y tienes más tiempo, le puedes poner aguacate, un bol de yogur (puede ser de soja) con nueces y canela. Macedonia. Un huevo revuelto. Judías… Los niños de Japón desayunan arroz, los británicos alubias, en Costa Rica frijoles, y en la mayoría de sitios africanos, fruta. Es Europa la que ha decidido desayunar chococrispies. Hay que preguntarse por qué en España hay que recomendar galletas de dinosaurios en lugar de comida. Y las galletas no son dieta mediterránea. Pero nuestra dieta tiene muchos alimentos superfluos que la hacen malsana.
El 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una efeméride que deben tener especialmente en cuenta todos aquellos que quieren comer de forma sana, equilibrada y económica. Las legumbres han sido consideradas injustamente durante mucho tiempo “comida de pobres”, en palabras de Nacho Marín, training chef del proyecto Legumechef, destinado a promocionar el consumo de legumbres. Para el cocinero, estos alimentos, muy habituales hace unas décadas en gran parte de hogares, han sido progresivamente desterrados de la dieta al asociarse no solo con un tipo de cocina popular y poco sofisticada, sino “con indigestiones, flatulencias y otras molestias digestivas”.
El Plato para Comer Saludable elaborado por la Harvard T.H. Chan School of Public Health, que actualmente se considera la biblia de los buenos hábitos alimentarios –en sustitución de la clásica pirámide de la alimentación– recomienda comer legumbres con regularidad. Estas deben formar parte del 25% de proteína saludable que se debe ingerir diariamente, y que puede proceder también de pescados, aves y nueces, en menor medida de carnes rojas y queso y en ningún caso de fiambres y carnes procesadas.
Según un estudio de Harvard T.H. Chan School of Public Health
Las legumbres deben formar parte del 25%de proteína saludable que se debe ingerir diariamente
Pese a que todas las legumbres son recomendables, altamente nutritivas y buenas fuentes de proteínas, no todas tienen las mismas propiedades. Conviene conocer bien cuáles son los puntos fuertes de cada una de ellas y, en palabras de Marín, “sacarles todo el partido posible con nuevas recetas que nos permitan salir del clásico guiso contundente de cuchara con el que tendemos a asociarlas”.
Garbanzos
El garbanzo es, junto con la soja, la única legumbre que presenta lo que se conoce como proteínas completas. “Son las que incluyen todos los aminoácidos esenciales, de manera que son de gran valor para el organismo”, explica la coach experta en hábitos saludables Natàlia Calvet. Si bien Calvet señala que “no hay que obsesionarse con la ingesta de todos los aminoácidos en un solo alimento, ni siquiera en el mismo plato”, sí que hay que tener en cuenta que estos deben venir siempre de la alimentación, ya que el cuerpo no los genera. “El resto de legumbres, salvo la soja, no incluyen todos los aminoácidos, por lo que decimos que presentan proteínas incompletas”, señala la experta. La mayoría suele tener déficit de metionina, que debe obtenerse a través de otros alimentos.
Una buena manera de cocinar los garbanzos de forma innovadora y ligera es elaborar un ceviche. Marín lo prepara con “garbanzos cocidos, tomate, aguacate y leche de tigre, una receta que contradice la creencia de que los platos con legumbres son pesados”. El cocinero señala, además, que “cuantas más legumbres consumamos menos gases van a provocar, ya que el organismo se irá acostumbrando y generará más bacterias en el intestino grueso capaces de digerirlas”.
Judías
Existen diferentes variedades y son muy interesantes por su elevado aporte de fibra, de hasta un 20%, además de otros minerales como calcio, potasio, magnesio, zinc o hierro. Calvet indica que pese a que las legumbres son fuentes interesantes de hierro, este suele estar menos disponible que en la carne, “donde además de presentarse en más cantidad tiene una biodisponibilidad mayor”. Uno de los usos que recomienda Marín para las judías es añadirlas a gazpachos y ajoblancos en lugar de pan, ya que “aportan una melosidad extra, no rompen la salsa y es un plato apto para celiacos”.
Alternativa al pan
En vez de acompañar con pan los gazpachos y los ajoblancos, podemos hacerlo con judías ya que quedará más meloso y será apto para celíacos
Lentejas
Aportan fibra, aunque en menor cantidad que la judía, de manera que suelen ser más atractivas para aquellas personas que se quejan de que las judías les provocan flatulencias. La lenteja roja, que en los últimos años se ha puesto de moda, es más ligera, se digiere mejor y puede utilizarse en numerosos platos, tanto para elaborar salsas como cremas o ensaladas. Es importante ponerlas a remojo y, en el caso de comprarlas cocidas, lavarlas correctamente. “Las lentejas tienen lo que conocemos como antinutrientes, presentes en algunos alimentos, que secuestran la absorción de nutrientes, y al escurrirlas o ponerlas en remojo baja la concentración de estos”, explica Calvet.
Soja
Es otra de las legumbres interesantes por su aporte de proteínas completas, que incluyen todos los aminoácidos esenciales. Es, además, una de las que más calcio contiene y es sumamente versátil: puede tomarse texturizada, en picadas con carne y tomate o en los más diversos guisos, en edamame, tempeh y otras elaboraciones. Calvet alerta de que es conveniente fijarse muy bien en el etiquetado de productos a base de soja , desde hamburguesas a fiambre, “porque en ocasiones acaban siendo incluso peores que el alimento al que pretenden sustituir”, ya que pueden contener gran cantidad de aditivos e ingredientes de baja calidad.
Puede tomarse texturizada, en picadas con carne y tomate o en los más diversos guisos, en edamame, tempeh y otras elaboraciones
Guisante
Muchas personas no saben que el guisante no es una verdura, sino una legumbre, y que es, además, una de las más ricas en vitamina C y betacarotenos, fundamentales en el desarrollo del sistema inmunitario. Destaca su bajo contenido en sodio y alto en hierro, fósforo y potasio. Dado que en los países occidentales las dietas suelen ser excesivamente carnívoras, Marín insta a la población a sustituir al menos el 50% de la proteína de origen animal que se consume por otra de origen vegetal, y los guisantes, “que la gente suele asimilar con las verduras”, son una forma versátil y sencilla de hacerlo.
Cacahuete
Es otra de las rara avis en el mundo de la legumbre, que mucha gente cree que es un fruto seco. Si bien es cierto que “nutricionalmente se parece más a un fruto seco, pues su aporte de grasa es más alto que el de las otras legumbres, también lo es que es una muy buena fuente de proteínas, vitamina E y vitaminas del grupo B”, explica Calvet. Es importante no abusar del consumo de cacahuetes y, por tanto, no darles el mismo uso que al resto de legumbres, ya que al ser más grasos son también más calóricos y su modo de consumo debe ser diferente. “Basta un puñado para beneficiarnos de sus propiedades nutricionales”, explica la experta.
El cacahuete
A pesar de ser una legumbre, nutricionalmente se parece más a un fruto seco, pues su aporte de grasa es más alto que el de las otras legumbres
Calvet insiste en que es importante consumir legumbres con regularidad, especialmente todas aquellas personas vegetarianas o veganas que necesiten asegurarse un aporte proteico adecuado. Marín coincide. “Deberíamos regresar a aquella época en que la legumbre era la base de nuestra alimentación. Después vinieron unas décadas de vacas gordas y se sustituyeron por la carne, de manera que hemos ido perdiendo los beneficios de este alimento que, además, es muy sencillo de cocinar porque podemos comprarlo ya cocido”.
Expertos europeos recomiendan Método Evolution, Realfooding y Dieta Volumétrica como los mejores regímenes para perder peso sin efectos perjudiciales en la salud.
Cada año emergen una serie de tendencias dietéticas y regímenes para adelgazar que prometen perder mucho peso en poco tiempo, aunque no todos ellos cumplen sus promesas ni son sostenibles a largo plazo, e incluso pueden efectos perjudiciales en la salud.
Los métodos saludables para perder peso son llevaderos a largo plazo y sin efecto rebote.
Los métodos de adelgazar saludables se basan en evidencias científicas, proponen una pérdida de peso paulatina, no superior a los 1,5 kilogramos por semana y los 6 kilogramos al mes y, además, se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo sólo las cantidades, según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (Imeo).
Este instituto recomienda, entre otras, tres dietas innovadoras.
Método Evolution
“Este método permite perder 5 kilos de grasa en un mes y es aconsejado a personas que buscan compaginar un estilo de vida activo con una mejora en la condición física”, según Rubén Bravo, experto en nutrición del instituto (www.imeoobesidad.com).
Según este experto, el plan de alimentación Evolution está orientado a favorecer el uso de grasa como fuente de energía.
“Esto implica tomar alimentos de bajo y medio índice glucémico (que aumentan lentamente la glucosa en el cuerpo) para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y propiciar vitalidad y evitar la sensación de hambre”, apunta.
“También involucra tomar cantidades adecuadas de proteínas de alta biodisponibilidad (que son absorbidas y utilizadas por el organismo en un alto porcentaje) que alimentan al músculo, grasas saludables que favorecen el sistema hormonal y alimentos de alta densidad nutricional (con abundantes nutrientes) para descartar carencias de micronutrientes o desnutrición”, añade el experto.
“Evolution plantea tres fases: una primera de activación metabólica e iniciación en la actividad física; la segunda, diseñada para aposentar los nuevos hábitos saludables; y una tercera fase ‘fit’ (de aptitud física)”, según Bravo.
“La fase “fit” es la recta final para definir el tono muscular, reducir al máximo la grasa, combatir el envejecimiento prematuro, la ansiedad y los problemas de sueño. Además entrena la memoria y aumentan las defensas si reforzamos al sujeto con técnicas “mindfulness” (atención plena)”, indica el experto.
“También es la fase del afianzamiento en el estilo de vida saludable, activo y preventivo”, concluye.
Sistema Realfooding
“El método Realfooding apela a suprimir al máximo de nuestro menú los productos ultraprocesados y el efecto adictivo que puedan tener, pasándonos a una alimentación natural y saludable”, señala Bravo.
Precisa que es una propuesta de pautas saludables que nos puede ayudar a perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana.
Quienes siguen este planteamiento dividen los alimentos en dos grupos, que son por los que rigen sus consumos y un tercero a evitar.
El primer grupo incluye frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados, mariscos y huevos que serían la base de la alimentación diaria.
El segundo está constituido por los procesados saludables, como leche UHT, aceite de oliva virgen extra, pescados enlatados o pan 100 por ciento integral.
“El tercer grupo incluye los ultraprocesados, que hay que suprimir al máximo de nuestra alimentación, como por ejemplo refrescos, lácteos azucarados, aperitivos y pastelería industriales, con altas concentraciones de azúcares, sal o grasas saturadas que se les han incorporado a estos productos para aumentar su sabor, duración o atractivo”, apunta el especialista.
“Seguir este método puede ayudarnos a estar sanos, pero no hay que olvidar que, incluso comiendo sano, podemos engordar si nos excedemos con la cantidad de algunos alimentos saludables pero muy calóricos, como el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos”, agrega Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.
“Para bajar de peso sería necesario ajustar las ingestas en función de nuestra constitución y el ejercicio físico realizado, siempre bajo el seguimiento de un profesional”, destaca esta experta.
Dieta volumétrica
“Este tipo de dieta se basa en alimentos con mucho volumen, pero bajos en calorías. De este modo y con un menú diario que rondaría las 1.500 calorías se podrían perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana, asegurando una bajada gradual”, explica Bravo.
Destaca que la gran ventaja de esta dieta es su capacidad de calmar el apetito y cubrir los requerimientos nutricionales diarios, recurriendo al sabor, textura, forma de preparación y combinación de determinados alimentos que aumentan la sensación de saciedad e incentivan el descenso de peso.
“Aquí suelen servirse como primer plato o antes de la comida principal una ensalada de hortalizas de hoja ancha o un caldo desgrasado”, explica la nutricionista del Imeo, Estefanía Ramo.
Señala que se priorizan los alimentos y cocinados más acuosos, como infusiones, cereales cocidos, frutas, hortalizas, sopas y guisos que permiten ingerir más volumen y aumentan la saciedad.
“La ingestión de hortalizas crudas garantiza un aporte constante de glucosa y energía, mientras que las frutas nos proporcionarían vitaminas y fructosa que se asimila más lentamente que la glucosa, sin provocar bajadas de azúcar”, según Ramo.
“Los alimentos muy calóricos como mayonesa, crema, mantequillas, embutidos, frituras, carnes grasas y lácteos enteros, se sustituyen por otros con un aporte calórico bajo o moderado. Entre ellos los lácteos desnatados, pollo sin piel, cortes de carne magra, carne desgrasada fría, jamón magro, aderezos light y rocío vegetal (el aceite más puro de girasol)”, señala.
“Las patatas, cereales refinados, pan blanco, pastas y arroz blanco, deben ingerirse con moderación, porque favorecen el aumento de los depósitos de grasa corporal, además de dar menor sensación de saciedad y elevar en forma brusca el azúcar en la sangre. Son preferibles las frutas frescas y secas, hortalizas, cereales integrales, semillas y legumbres”, según Ramo.
En esta dieta es esencial la hidratación, pues se recomienda beber dos vasos de agua al levantarse y alcanzar los 3 litros finalizado el día, pudiendo optar por zumos de frutas o batidos.
“Más que dietas de adelgazamiento, estos tres planteamientos buscan inculcar un estilo de vida saludable de por vida, cuyos efectos no solo serán visibles en los kilos perdidos, sino también en la mejoría del estado de salud y las sensaciones de bienestar”, explica Bravo a Efe.
“Son planes que se centran mucho más en comer de forma saludable, que en adelgazar a cualquier precio, con lo cual inciden en la pérdida de grasa corporal y en el mantenimiento o mejora de la masa muscular. Habrá semanas que la pérdida de peso no será elevada, pero si el volumen total”, puntualiza.
Bravo recomienda asumir desde el principio que las dos o tres primeras semanas son las más difíciles pero que, después, “se van sustituyendo los malos hábitos sin tanta sensación de esfuerzo”.
Para bajar de peso se requiere cenar alimentos que para metabolizarse requieran más energía de la disponible
La Opinión En un balance de energía negativo, el cuerpo consume más calorías de las que ingiere, y por tanto se da una pérdida de peso.
En la noche no tendremos actividades que nos demanden importante consumo calórico, por lo tanto, al comer alimentos ricos en calorías o carbohidratos, “lo que el cuerpo no gaste se almacenará en forma de grasa”, señala un artículo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
De acuerdo a IMEO digerir y metabolizar las proteínas gasta más energía que comer carbohidratos, que son utilizados directamente para obtener energía.
Por ello es preferible cenar proteínas. Para digerir las proteínas nuestro cuerpo requerirá energía y si se agotan las reservas de glucosa, recurre a los ácidos grasos de la grasa para su digestión.
El cenarproteínas también ayuda al cuerpo a reparar células y producir células nuevas.
Las proteínas se pueden encontrar en alimentos que provienen de animales (proteína animal) y de plantas (proteína vegetal).
Alimentos con mayor aporte de proteínas
Carnes magras de res, cerdo, aves.
Huevos
La leche y productos de la leche, como el yogur y el queso
Pescado
Lentejas, garbanzos, frijoles y otras legumbres
Productos de soya, como la leche de soya o el tofu
Nueces, almendras, avellanas, manís y sus mantequillas, como la mantequilla de almendra, la mantequilla de maní, la mantequilla de nuez de soya.
Semillas de girasol (pipas)
Recomendaciones
Consuma proteínas que sean bajas en grasas.
Limite las azúcares agregadas, el colesterol, la sal (sodio) y las grasas saturadas, también conocidas como “grasas sólidas”, que son las grasas que vienen de las carnes grasosas y de los productos derivados de la leche altos en grasa como la mantequilla.
La meta es perder de ½ libra a 2 libras (de ¼ de kilo a 1 kilo) por semana (después de las primeras semanas de pérdida de peso).
No haga cambios radicales en su dieta sin antes acudir con un especialista de la salud, sobre todo si tiene algún padecimiento y se encuentra en tratamiento médico.
El IMEO lanza la séptima edición de la clasificación Top 5 de las mejores y peores dietas para perder peso en el 2020, teniendo en cuenta su popularidad, posible efecto rebote y cómo afectan la salud a largo plazo
Por séptimo año consecutivo el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) lanza su tradicional clasificación con algunas de las dietas que han cobrado protagonismo en España a lo largo del último año, dejando claro que no todo lo que está de moda vale para lograr una pérdida de peso saludable. En dos listas independientes, en orden descendente de uno a cinco, los expertos del Instituto enumeran las mejores y peores dietas que seguirán marcando tendencias en 2020.
El Ranking del IMEO está respaldado por una veintena de expertos en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos endocrinos y cirujanos bariátricos, nutricionistas clínicos y deportivos, dietistas, psicólogos, terapeutas y entrenadores físicos. Se nutre de casos reales, estudios científicos, novedades y tendencias recogidos de los Medios y las redes sociales, así como de las búsquedas registradas para España en Google Trends.
Los expertos del IMEO insisten en la necesidad de seguir una dieta equilibrada dentro de un estilo de vida saludable
«Este año nos hemos vistos desbordados por las tendencias en dietética que emergen y rompen con fuerza en las redes sociales y la enorme popularidad entre sus seguidores explica la elección de la gran mayoría de las dietas que componen esta séptima edición de nuestro ranking”, explica Rubén Bravo, portavoz y experto en nutrición del Instituto. Ante los nuevos retos de la nutrición actual, apelan a evitar las “dietas milagro” por sus efectos negativos sobre la salud. Los métodos de adelgazar saludables se basan en evidencias científicas, proponen una pérdida de peso paulatina, no superior a los 1,5Kg por semana y los 6Kg al mes. Se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo sólo las cantidades y son de gran ayuda a la hora de mantener un estilo de vida saludable.
Top 5 de las dietas menos indicadas para 2020
Agresivas y muy restrictivas, prometen perder mucho peso en poco tiempo, siendo insostenibles a largo plazo. Carecen de sustento científico y a menudo recurren a productos “milagro”. Con garantizado efecto rebote y efectos secundarios que comprometen la salud. Desaconsejadas para lograr una pérdida de peso saludable.
Las dietas milagro suelen ser muy agresivas y descompensadas; no funcionan a largo plazo y tienen numerosos efectos adversos en la salud, además de un asegurado efecto rebote.
La dieta del vinagre
Por otro año consecutivo el ranking de las peores dietas del año desaconsejados por IMEO es encabezada por una monodieta que se centra en la ingesta exclusiva de un solo producto durante varios días. Se trata de la dieta del vinagre que se hizo viral debido a la muerte de una joven británica. Puesto que la lista de famosas que respalda este método para adelgazar, se encabeza por nombres, como Miranda Kerr y Victoria Beckham, no debemos subestimar su influencia y riesgos.
Se trata de una dieta agresiva que explota como fundamento un estudio realizado en Japón hace una década que atribuye la pérdida de peso corporal al efecto del ácido acético del vinagre sobre el metabolismo de los lípidos. “Los resultados demostraron que, con la ingesta diaria de 30 ml de vinagre de manzana, se podían perder unos 150 gramos por semana que es insignificante, lejos de bajar 5 kilos en 3 días augurados por algunos seguidores de esta práctica”, apostilla la nutricionista clínica del IMEO Carmen Escalada. En realidad, combinar ayunos descontrolados con ingestas mínimas y vinagre a diario puede comprometer nuestra salud y agravar enfermedades ocultas o sin detectar, como diabetes, úlcera, gastritis u osteoporosis, entre otras.
Las monodietas se proponen una bajada de peso sustancial y rápida y normalmente lo consiguen a corto plazo con la reducción drástica de la ingesta calórica. A partir de aquí todo son inconvenientes: riesgo de déficit de nutrientes y energía, pérdida de agua y masa muscular y un temible efecto rebote que nos acecha a largo plazo. Son difícil de encajar en un estilo de vida saludable: empeoran nuestros hábitos y generan ansiedad, irritabilidad y decaimiento.
2. La dieta del polvito
Las dietas con suplementos tipo Pronokal están en auge, debida su accesibilidad y al hecho que prometen perder hasta 4 kilos en una semana. Suelen ofrecer, junto con el asesoramiento nutricional, una amplia gama de productos dietéticos en forma de polvos que se emplean para preparar sopas, tortillas, pasta, chips, salsas, barritas, batidos, galletas, chocolates y postres, a las que hemos de sumar múltiples complejos minerales y vitamínicos.
Son productos excesivamente caros y no por ello justifican que cumplirán su propósito o meta. A largo plazo “la dieta del polvito” es difícil de seguir y tiene un fuerte efecto rebote. En España lo pudimos ver casi en directo con el cambio en la imagen de la presentadora televisiva Carlota Corredera que, tras perder 60 kilos con este método, ha comenzado a recuperar peso.
“Los suplementos proteicos, habituales en este tipo de dietas, antes se podían adquirir sólo bajo prescripción de un endocrino o nutricionista; ahora se pueden comprar sin receta en tiendas a pie de calle y online”, apunta la nutricionista del IMEO Andrea Marqués. Las personas que desesperadamente desean perder peso muchas veces no son conscientes de los riesgos que ocultan. Tomados sin supervisión pueden empobrecer nuestra dieta y desplazar el consumo de frutas, verduras y proteínas de calidad. Además, los suplementos proteicos no son poco calóricos, por lo que debemos tener cuidado al incluirlos en nuestra alimentación, aunque sea de manera puntual. Nunca deben emplearse para realizar dietas cetogénicas sin supervisión médica o del nutricionista, ya que éstas pueden conllevar riesgos para la salud, como intoxicación hepática y renal, o déficit de vitaminas y minerales.
3. Keto dieta
Esta dieta seguida por famosas como Kim Kardashian promete bajar hasta 12 kg en 1 mes y fue una de las más buscadas en España según los datos de Google Triends para el año pasado. Se basa en la cetosis, la transformación de las grasas acumuladas en cuerpos cetogénicos para que puedan ser usados como combustible por nuestro organismo. “Cuando remitimos la cantidad de hidratos de carbono –pasa al tercer día de estar tomando menos de 15 gr de carbohidratos diarios–, nuestro glucógeno o reserva energética disminuye, obligando al cuerpo a tirar de las reservas de grasa y así bajar de peso”, explica Estefanía Ramo, nutricionista y dietista del IMEO.
Estamos ante una dieta poco saludable, recalcan los expertos del Instituto que promueve el consumo excesivo de grasas y proteínas que sacian mucho, pero cuestan más ser digeridos que los hidratos de carbono. Eso explica algunos de los síntomas del malestar general y efectos adversos que provoca la cetosis, tales como dolor de cabeza y mareos ante la falta de energía, mal aliento y sequedad en la boca, sudoración fuerte, falta de apetito, náuseas o incluso vómitos, dolor abdominal, dificultad al respirar y decaimiento, pérdida de calcio y riesgo de osteoporosis, aumento del cortisol en sangre cuyo exceso puede llegar a producir sensación de estrés y ansiedad.
Los que de todas formas están decididos en hacen esta dieta, deben seguir un proceso riguroso a la hora de incorporar progresivamente los carbohidratos en su menú, tras finalizar el régimen, para evitar el esperado efecto rebote. Este proceso suele durar desde dos semanas a varios meses, dependiendo del peso que se haya perdido.
4. La dieta del influencer sin titulación
Es un fenómeno que mueve millones y arrasa en plataformas como Instagram, Facebook o YouTube: los influencers de comida y estilo de vida saludable. Sin tener las credenciales correspondientes, se embarcan en el mundo de la nutrición y el deporte, trasladando consejos que ellos mismos no practican sin una cámara delante, incitando al seguidor mediante propuestas hábiles de marketing al consumo de productos naturales o adelgazantes que, en muchas ocasiones, no son tan saludables o cuyos beneficios no son demostrables, constituyendo un arma de doble filo para los profesionales que también trabajan en estas plataformas.
“A menudo tenemos que desmitificar bulos sobre métodos agresivos para perder 5 kilos en dos semanas”, señala la nutricionista clínica y deportiva del IMEO Sonia Peinado, porque no existe una “fórmula milagrosa” a la hora de bajar de peso. Si nos dejamos guiar a distancia por el éxito ajeno sin un seguimiento profesional, lo más probable es no alcanzar la meta, acabar con más sobrepeso que el inicial, desarrollar un déficit nutricional o algún trastorno alimenticio, comprometiendo nuestro estado de salud a causa del desconocimiento. Para evitar caer en las redes del influencer aficionado, la experta aconseja asegurarse que éste cuenta con un número de colegiado, que al menos las primeras consultas se realicen de forma presencial, que la dieta sea personalizada y que, después de todo, no se trate de la venta de productos adelgazantes que no hayan pasado los controles sanitarios correspondientes.
5. Dieta paleo
Es la favorita de los deportistas de élite, como los futbolistas Marcos Llorente y Rafa Usín, que permite perder 3 kilos de grasa en 10 días. Como su nombre indica, se trata de un plan de alimentación similar al del cavernícola del paleolítico donde se prioriza el consumo de carnes magras, pescado, huevos, lácteos orgánicos, frutas, vegetales, frutos secos y semillas, y se excluye el grano (trigo, arroz, maíz, avena). Los seguidores de la paleo dieta sostienen que el cuerpo humano es incompatible genéticamente con la alimentación actual que incluye comidas procesadas ricas en azúcares, grasas y sal que hace las personas más susceptibles a enfermedades como la diabetes mellitus, obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión o inflamación del colón.
“Con un seguimiento profesional, esta dieta podría funcionar a deportistas o a personas que buscan mejorar su rendimiento físico y muscular”, indica la nutricionista clínica y deportiva del IMEO Inmaculada Luengo. El alto contenido de frutas y verduras asegura unos adecuados niveles de potasio, buena presión arterial y correcta función de los riñones y del músculo. Es una dieta apta para celiacos y previene el estreñimiento, debido a su aporte de fibra. Se realizan un máximo de 3 ingestas al día, con períodos de ayunos intermitentes que permite descansar a nuestro sistema digestivo e inmunitario.
En cuanto a los inconvenientes, un estudio realizado por científicos australianos[1] hace poco reveló que la dieta paleo puede tener un efecto adverso sobre la salud del corazón, además de conducir a otras enfermedades crónicas a largo plazo, debido que excluye del menú los carbohidratos de los granos enteros, lo que influye a tener un inferior número de bacterias beneficiosas en el estómago.
Al ser una dieta con exceso de proteínas, puede doblar la cantidad recomendada de grasas saturadas, aumentar los niveles de colesterol “malo” y afectar el funcionamiento de hígado o riñón. Puede acarrear déficit de calcio, vitaminas D y B. Es más cara y difícil de variar en cuanto a los alimentos, lo que a menudo conlleva a su pronto abandono.
Top 5 de IMEO de las dietas más saludables
Sostenibles en el tiempo y sin efecto rebote. Contribuyen a llevar un estilo de vida saludable. Se proponen una pérdida de peso moderada, hasta 1,5Kg por semana y no más de 6Kg al mes. Se nutren de todos los grupos de alimentos teniendo en cuenta su distribución, biodisponibilidad y las cantidades para garantizar el buen funcionamiento de nuestro organismo. Normalmente monitorizados por endocrinos, nutricionistas o dietistas.
Quemar grasa y definir músculo, son entre los objetivos que buscan los hombres
Método Evolution
Según Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO, el Método Evolution “es una apuesta multidisciplinar a corto, medio y largo plazo que incorpora no sólo pautas nutricionales y de actividad física, sino también complementos alimenticios y técnicas de coaching, crecimiento personal y mindfulness como herramientas de ayuda para conseguir objetivos de salud y reforzar la motivación”. Permite perder 5 kilos de grasa en un mes de forma saludable y es aconsejado a personas que buscan compaginar un estilo de vida activo con mejora en la condición física.
El plan de alimentación está orientado a favorecer el uso de grasa como fuente de energía a través de la nutrición inteligente avalada por evidencia científica. Esto implica tomar alimentos de bajo y medio índice glucémico para estabilizar los niveles de azúcar en sangre y propiciar vitalidad y evitar la sensación de hambre; cantidades adecuadas de proteínas de alta biodisponibilidad que alimentan al músculo; grasas saludables que favorecen el sistema hormonal; alimentos de alta densidad nutricional para descartar carencias de micronutrientes o desnutrición.
Si seguimos una dieta descompensada y baja en proteínas, adelgazaremos, pero los kilos que perdamos serán en parte de masa muscular, haciendo que nuestro organismo se ralentice y gaste menos calorías en reposo. “Cuando terminemos la dieta y volvamos a comer normal, nuestro cuerpo, que ahora gasta muchas menos calorías porque tiene menos masa muscular, empezará a almacenar la energía sobrante en forma de grasa y experimentaremos el temido efecto rebote, volviendo a engordar”, explica Bravo.Es por ello que el método plantea tres fases diferentes para acostumbrar y adaptar a nuestro metabolismo a todos los grupos de alimentos: una primera de activación metabólica e iniciación en la actividad física; la segunda, diseñada para aposentar los nuevos hábitos saludables; y una tercera fase fit. “Es la recta final para definir el tono muscular, reducir al máximo la grasa corporal, trabajar para combatir el envejecimiento prematuro, la ansiedad y los problemas de sueño, entrenar la memoria y aumentar las defensas, reforzando la motivación y el pensamiento positivo con técnicas mindfulness, y el afianzamiento en el estilo de vida saludable, activo y preventivo”, concluye el experto.
2. Realfooding
La actriz Paz Vega, amante confesa de la comida sana, fresca y orgánica, encajaría en este movimiento social que cuenta con más de 2 millones de seguidores en las redes. El método, bautizado como “realfooding” por el nutricionista Carlos Ríos, apela a suprimir al máximo de nuestro menú los productos ultraprocesados y el efecto adictivo que puedan tener, pasándonos a una alimentación natural y saludable. Por tanto, no estamos ante una dieta, sino ante una propuesta de pautas saludables que nos puede ayudar a perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana.
Los que siguen este planteamiento dividen los alimentos en tres grandes grupos en función de su naturaleza, calidad nutricional o la presencia de ingredientes procesados y aditivos. El primer grupo incluye frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados, mariscos y huevos que serían la base de la alimentación diaria. El segundo está constituido por los procesados saludables, entre leche UHT, aceite de oliva virgen extra, pescados enlatados o pan 100% integral. El tercer grupo se refiere a los ultraprocesados, como refrescos, lácteos azucarados, snacks salados o bollería, que pueden ser nocivos para la salud, debido a las altas concentraciones de azúcares, sal o grasas saturadas que se les han incorporado para aumentar su palatabilidad, duración o atractivo.
“Seguir este método puede ayudarnos para estar sanos, pero no tiene por qué convertirse en una obsesión hasta el punto de recurrir a aplicaciones para escanear la comida y cada bocado que tomamos”, apunta Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO. No hay que olvidar que, aun comiendo sano, podemos engordar, si se exceden la cantidad de algunos alimentos saludables, pero muy calóricos, como el aguacate, el aceite de oliva o los frutos secos. Si queremos bajar de peso, sería necesario ajustar las ingestas en función de nuestra constitución y el ejercicio físico realizado.
3. Dieta volumétrica
La actriz Angelina Jolie es una de las famosas que se ha pasado a este tipo de dieta que se sirve de alimentos con mucho volumen, pero bajos en calorías y con un mayor poder saciante. De este modo y con un menú diario que rondaría las 1500 calorías se podrían perder entre 0,5 y 1 kilo a la semana, asegurando una bajada gradual.
La gran ventaja de esta dieta es su capacidad de calmar el apetito y cubrir los requerimientos nutricionales diarios. Para ello, recurre al sabor, textura, forma de preparación y combinación de determinados alimentos que aumentan la sensación de saciedad e incentivan el descenso de peso. A penas tiene efecto rebote, ya que se excluyen muy pocos grupos de alimentos durante la realización de la dieta y, en general, es fácil de seguir.
“Aquí suelen servirse de primero o antes de la comida principal platos que disminuyen el apetito, como la ensalada de hortalizas de hoja ancha o el caldo desgrasado”, explica la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo. Se priorizan los alimentos y cocinados más acuosos, como infusiones, cereales cocidos, frutas, hortalizas, sopas y guisos quepermiten ingerir más volumen que otros y aumentan la saciedad. La ingesta de hortalizas crudas ricas en carbohidratos complejosgarantiza un aporte constante de glucosa y energía, mientras que las frutas nos proporcionarían vitaminas y fructosa que se asimila más lentamente que la glucosa y, por tanto, no provoca bajadas de azúcar.
Los alimentos de alta densidad calórica, comomayonesa, crema, mantequillas, embutidos, frituras, carnes grasas y lácteos enteros, se sustituyen por otros, de un aporte calórico bajo o moderado, como lácteos desnatados, pollo sin piel, cortes de carne magra (carne desgrasada fría, jamón magro), aderezos light y rocío vegetal.
Los hidratos de carbono de absorción rápida, como patatas, cereales refinados y sus derivados (pan blanco, pastas y arroz blanco) deben ingerirse con moderación, porque favorecen el aumento de los depósitos de grasa corporal, además de dar menor sensación de saciedad y elevar en forma brusca el azúcar en la sangre. Son preferibles los hidratos de carbono de absorción lenta obtenidos de frutas frescas y secas, hortalizas, cereales integrales, semillas y legumbres.
La hidratación en esta dieta es esencial, pues se recomienda beber dos vasos de agua nada más levantarse y alcanzar los 3 litros finalizado el día, pudiendo optar por zumos de frutas o batidos. El alcohol está desaconsejado, por aportar “calóricas vacías” y aumentar la sensación de hambre. Las bebidas azucaradas y con gas están prohibidas, ya que llenan y no sacian.
4. Dieta vegana
Natalie Portman y Brad Pitt son algunos de los famosos que reconocen seguir este tipo de dieta basada en la exclusión de todo tipo de carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos y todos sus derivados.
“La dieta vegana siempre ha levantado controversia por los posibles déficits asociados, pero si está bien planificada y equilibrada con alimentos de alta calidad puede resultar beneficiosa, reducir el riesgo cardiovascular, equilibrar los niveles de colesterol y mejorar la microbiota intestinal, debido al consumo de fibra de origen vegetal”, explica Sonia Peinado, nutricionista del IMEO. Permite perder entre 1 y 2 kilos a la semana, si se restringe el aceite vegetal.
Con el fin de evitar carencias nutricionales, debería estar supervisada por personal sanitario cualificado, cuando en realidad se estima que sólo un diez por ciento de los veganos acude a consulta.
Los nutrientes que resultan críticos en una dieta vegana, ya sea porque tienen una menor disponibilidad o debido a su difícil absorción, son la Vitamina B12, el hierro, el zinc, el yodo, las proteínas y el ácido graso omega 3. Su déficit puede dar lugar a males mayores, como anemia megaloblástica y enfermedad cardiovascular, e interferir para el correcto desarrollo del sistema nervioso o en las etapas de crecimiento. En este sentido, la clave del éxito reside en un seguimiento profesional realizado por personal sanitario cualificado, donde se asegura una suplementación adecuada basada en preparados de origen vegetal y se minimiza el consumo de croquetas, Nuggets o salchichas aptos para veganos, que no dejan ser productos ultraprocesados.
5. Dieta del ayuno intermitente
El ayuno intermitente es una de las dietas actuales de mayor auge que permite perder entre 1 y 2 kilos a la semana. Lo practican muchos famosos, entre ellos Ben Affleck y Elsa Pataky.
Consiste en introducir periodos de ayuno dentro de una alimentación equilibrada que pueden durar 12, 16 o más horas al día sin superar las 48 horas seguidas. “Por ser tan prolongados, éstos últimos períodos deben ser supervisados por profesionales”, aconseja la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.
Este planteamiento consiste en hacer una dieta equilibrada con días de ayuno entre medio para que nuestro metabolismo optimice el consumo de energía almacenada en forma de grasa. Fisiológicamente, los niveles de glucosa en sangre durante el ayuno disminuyen y se ingieren menos calorías, lo que ayuda para perder peso. Cuando se practica por la noche, el ayuno ayuda a que nuestra microbiota intestinal se mantenga más saludable, favoreciendo la flora positiva y manteniendo a raya la negativa.
“No obstante, si practicamos ayunos intermitentes, es muy importante tener una ingesta de nutrientes adecuada a lo largo del día para no perder masa muscular o exponer a riesgo nuestra salud con un efecto rebote a corto y medio plazo”, advierte Marqués.
Este tipo de ayuno puede ser beneficioso en personas sanas, aquellas con diabetes tipo 2 controlada o los que practican un deporte moderado. Se desaconseja a pacientes con patologías asociadas o trastornos de la conducta alimentaria sin la recomendación y supervisión de un médico o nutricionista.
[1] Estudio, publicado en European Journal of Nutrition en 2019, ha sido llevado a cabo por investigadores de la Edith Cowan University (ECU) de Perth, Australia
Sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado.
El 25,5% de los españoles afirma haber realizado una o más dietas para perder peso a lo largo de 2019, según los datos del II Estudio de Salud y Estilo de Vida realizado por Aegon sobre una muestra de más de mil adultos españoles.
Sin embargo, según indica a CuídatePlus Rubén Bravo, nutricionista, dietista y experto en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “cerca de la mitad de la población está entrando y saliendo asiduamente de diferentes tipos de pautas dietéticas con resultados a corto plazo y volviendo de nuevo a los antiguos malos hábitos”.
De hecho, según el experto “los últimos estudios señalan que los que se ponen a dieta llegan a probar hasta un mínimo de tres enfoques nutricionales diferentes y sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado“.
Según el estudio de Aegon, entre las más comunes se encuentran las que consisten en eliminar un producto de la dieta habitual (77,9%), reducir la cantidad de comida (67,9%), reducir el consumo de sal (64,8%) y, en menor medida, sustituir comidas por líquidos, batidos, barritas o dietas disociativas.
Sin un control, todas ellas pueden tener repercusiones para la salud que pueden llegar a ser importantes como “desnutrición, pérdida de la efectividad metabólica, problemas hormonales, efectos rebote, pérdida de masa muscular, irritabilidad, falta de vitalidad, debilitamiento de los tejidos y trastornos gastrointestinales”, advierte Bravo.
Por lo que es fundamental el asesoramiento de expertos y el control y seguimiento de especialistas que, además de evitar problemas de salud garantizarán que el paciente no pase hambre durante el proceso.
Y es que, pasar hambre es una de las principales razones para abandonar la dieta y esto ocurre porque, según Bravo, no existe una buena planificación. “Si la dieta está bien configurada el paciente no debería pasar hambre, ya que éste es uno de los factores que se deben tener en cuenta a la hora de configurar un plan personalizado”, apunta Bravo.
Aunque es cierto que hay veces que, aun siguiendo un plan bien estructurado, hay personas que sienten hambre sobre todo la que tienen cierta adicción a determinados alimentos. “Es muy probable que si la persona que comienza una dieta equilibrada tiene cierto grado de adicción hacia los alimentos procesados, ricos en azúcares, harinas y/o grasas saturadas… tendrá un periodo inicial de hambre emocional o cierta ansiedad” que es importante conocer para poder controlarlo y “adaptar la alimentación a esta sensación”, indica Rodríguez.
Las claves
Para luchar contra ello, Bravo aconseja plantearlo como una adicción. “Tenemos que tener en cuenta que el azúcar es tan adictivo como la cocaína y por lo tanto al retirar ciertos alimentos se produce una reducción temporal de los niveles de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores involucrados en el control de la ansiedad y la sensación de felicidad”.
Su consejo es “sustituir los dulces o salados por alternativas sin azúcares añadidos o mucho menos calóricas, que poco a poco se deberán ir retirando”. Según él, “es importante trabajar un plan progresivo e ir retirando poco a poco ciertos alimentos”.
El consejo de Rodríguez es no prohibir en ningún caso el consumo de ciertos alimentos menos sanos. “No hay que eliminarlos por completo, porque en el momento que prohíbes un alimento más te apetece”, informa. Es importante tener en cuenta esto para evitar la ansiedad que produce no poder consumir lo prohibido.
Otro consejo suyo sería realizar entre cinco o seis comidas a lo largo del día, es decir “pasar de una gran comida y una gran cena a comidas menos copiosas y más distribuidas a lo largo del día”, indica Rodríguez. Esto ayudará a controlar el hambre.
Además, según Bravo, sería interesante “apoyarnos en plantas reguladoras del apetito y de la ansiedad como la garcinia o la griffonia”.
Por su parte, Andrea Marqués, nutricionista y dietista experta e gastronomía del IMEO, aconseja comer lento y esperar para estar saciados. “Hay que tener en cuenta que a la hora de seguir una dieta es importante saber que nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad”, explica. Por ello, aconseja utilizar esto “para engañar al estómago e ingerir menos cantidades y calorías”.
Otra recomendación suya es elegir alimentos que ayuden a controlar esta sensación y a sentirse más saciado.
Así, Marqués propone esta lista de alimentos saciantes:
Menta: el olor y sabor de la menta ayudarán a reducir el apetito. Los chicles sin azúcar de menta pueden ser buenos aliados. Además se ha demostrado que mascar chicle, ayuda a controlar el apetito.
Nueces: Tienen una gran fuente de proteínas, ayudan a regular el colesteroly poseen una gran cantidad de fibra, por lo que ayudan a controlar el apetito. Además se digieren de forma muy lenta, por lo que la sensación de hambre también tarda más en aparecer.
Avena: Tan sólo en media taza de avena, ya tenemos 5 gramos de fibra pura, además ayuda a aumentar la producción de la colecistoquinina en el organismo que también ayuda a controlar el apetito en algunas personas.
Té verde: gracias a las catequinas, que son unos potentes antioxidantes, ayuda a acelerar el metabolismo y a facilitar la combustión de las grasas, pero además es que afecta de forma directa a la producción de la leptina, por lo que es ideal para combatir el hambre.
Zanahorias: según un estudio de la Universidad de Wagening, en Países Bajos, las zanahorias contienen unas fibras especiales que ayudan a perder peso y a reducir el apetito hasta en un 60%.
Aguacate: es también rico en fibras, pero además en grasas monoinsaturadas que controlan el apetito siempre y cuando se consuman con moderación.
Además añade otros como legumbres, caldos y huevo.
Más consejos para adelgazar con éxito
Luchar contra el hambre cuando estamos a dieta no sólo hace que ésta sea un éxito sino que también hay que tener en cuenta otros consejos como:
Acudir a un dietista o nutricionista para establecer un plan nutricional personalizado, equilibrado y adaptado al estilo de vida de la persona, edad, objetivos, horarios, gustos nutricionales y vida social.
Hacer consultas y controles semanales para ir corrigiendo y evaluando los progresos paulatinamente.
Dar la misma importancia al plan de pérdida de peso como al plan de mantenimiento.
Apoyarnos en la actividad física y el coaching para complementar la dieta.
Cambiar el objetivo de «perder peso» por «cuidarnos más».
Centrarnos en la pérdida de grasa corporal y en el aumento de la masa muscular, más que en el peso en sí.
Darle gran importancia a la educación nutricional en un estilo de vida saludable a largo plazo y no tanto a conseguir un objetivo a corto plazo.
Regular el biorritmo mejorando la vitalidad diurna y el descanso nocturno.
Tras los atracones navideños, no basta con dejar de abusar de determinados alimentos. Lo que toca ahora es apostar por platos ligeros y saludables y vigilar las raciones
Enero es el mes de las promesas. No el de hacerlas, sino el de cumplirlas. Pasada la resaca navideña le corresponde a cada uno empezar a cumplir los juramentos hechos al término de 2019. ‘Año nuevo, vida nueva‘, dicen, si bien toda meta debe tener un principio, y este, en lo gastronómico, empieza por volver a la normalidad tras los excesos de las fiestas. No es una tarea sencilla tras los muchos y abundantes convites de los últimos días, pero sí posible con solo ponerle un poco de voluntad.
Aseguran los expertos delInstituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que en lo que se despide un año y se recibe al siguiente el común de los mortales engorda. Entre 2 y 5 kilos de media, apuntan los mismos entendidos. Esto se debe a que en una sola comida navideña se pueden llegar a ingerir entre 2.000 y 2.500 kilocalorías, tantas como en un día entero en otro momento del año. En su defensa habrá oído que ‘un día es un día’. La cuestión ahora está en volver a la normalidad, pues si pasar de 0 a 100 es complicado, hacerlo a la inversa es igual de difícil. Tras los atracones navideños no basta con dejar de abusar de determinados alimentos, lo que toca ahora es apostar por platos ligeros y saludables y vigilar el tamaño de las raciones.
Enero es el mes de los platos en los que abundan las verduras, las legumbres y algunas carnes y pescados magros. El calendario de la huerta asturiana permite disfrutar de berza, acelga, espinacas, remolacha, brócoli y ajo puerro y utilizarlos en platos que no tienen por qué ser aburridos o insulsos. Superar la cuesta de enero es posible con platos llenos de color y sabor y rebosantes de originalidad. De poner cuatro ejemplos se encargan los responsables de un par de establecimientos hosteleros asturianos. Edén Jiménez, al frente de Secreto a Voces (Oviedo), propone incorporar a la dieta dos recetas italianas asturianizadas: panzanella de chosco de Tineo y queso Afuega’l Pitu, que es una ensalada típica de la región de Florencia, y un plato de aprovechamiento de pasta rellena de carne picada que lleva salsa de tomate casera. Por su parte, el cocinero Mario Argüelles, responsable de TC28 Beber y Comer (Mieres), aprovecha la temporada para presentar un guiso de alcachofas, ñoquis y setas y sus influencias de cocinas internacionales para elaborar poke de bonito marinado y mango.
Recetas ligeras
Los ingredientes de la panzanella original recuerdan al gazpacho andaluz, primando en su elaboración tomates, cebollas, pan duro mojado, aceite, vinagre y albahaca. Tradicionalmente, se le echaba las verduras que hubiera disponibles, por lo que era uno de los platos más consumidos por los campesinos. El equipo del gastrobar ovetense Secreto a Voces da una vuelta de tuerca más al plato hasta el punto de asturianizar la panzanella. Para ello, incorporan ingredientes de la ‘tierrina’ como son el chosco de Tineo y el queso Afuega’l Pitu y sustituyen alguno de los clásicos.
Para lograr el plato, el equipo de cocina dirigido por la chef Liset Rubio primero trabaja con harina, levadura, sal y agua para elaborar una masa que dejan finísima. Esta, tras hornearla consiguiendo una corteza crujiente, se servirá junto a canónigos, tomates semisecos o cherry, cebolla caramelizada, manzana, algunos frutos secos en una vinagreta y, claro, chosco y queso asturianos. «La presentación es importante. Al terminar, ponemos una especie de ‘casco’ tapando la ensalada utilizando el pan previamente elaborado. Este se romperá nada más servir con un simple golpe de cuchara quedando trozos crujientes por entre el resto de ingredientes», explican.
Panzanella de chosco de Tineo y Afuega’l Pitu
Ingredientes:
250 gramos de harina
20 gramos de levadura fresca
10 gramos de sal
100 mililitros de agua fría
30 mililitros de aceite de oliva
Chosco de Tineo
Queso Afuega’l Pitu
Canónigos y tomates cherry o semisecos.
Cebolla caramelizada y manzana Granny Smith
Elaboración:
– Poner en un bol la harina y mezclarla con la levadura deshaciéndola como si fueran migas.
– Añadir el agua y mezclar durante cinco minutos.
– Echar el aceite y mezclar 10 minutos más.
– Poner la masa en un cuenco y taparla con un paño húmedo. Dejarla reposar durante una hora.
– Precalentar el horno a 220ºC.
– Enharinar la mesa de trabajo y estirar sobre ella la masa con ayuda de un rodillo hasta que quede finísima.
– Coger una lámina de papel de horno y arrugarla dándole forma de pelota achatada.
– Dividir la masa de forma que salgan dos círculos grandes. Colocar la bola de papel en medio y cerrar los bordes pincelándolos con agua para que no se abran. Estos quedarán hacia abajo.
– Echar encima un poco más de harina con ayuda de un colador y pulverizar el horno antes de meter la masa.
– Dejar en una balda un poco más baja que la mitad durante 10-12 minutos y con calor en ambos lados. Estará listo cuando suene a hueco.
– Colocar en un plato dados de queso Afuega’l Pitu y láminas de chosco, así como canónigos, trozos de manzana, tomate y cebolla caramelizada.
– Aliñar al gusto. Aquí utilizamos una vinagreta de frutos secos.
Su otro plato, llamado homenaje a la Provenza, «es perfecto ahora que aún tenemos sobras de las comidas navideñas», afirma Edén Jiménez. Para preparado primero hay que elaborar una salsa de tomate natural a la cual dan un poco de alegría echándole chipotle. Para el relleno de la pasta elegida, el equipo utiliza carne picada. Antes de servirla, le dan un ligero golpe de calor en el horno de 8 minutos y, acto seguido, decoran con albahaca y, si se quiere, con queso parmesano. Que la pasta engorda por definición es un mito, pues los estudios aseguran que se pueden comer hasta 100 gramos al día sin temor. Depende de cada uno seleccionar el resto de ingredientes del plato y el tamaño de las raciones.
Homenaje a la Provenza
Ingredientes:
Pasta para rellenar
500 gramos de cebolla
Un diente de ajo
200 gramos de salsa de tomate casera (600 gramos de cebolla, tres dientes de ajo, medio kilo de tomate, 20 gramos de sal y 10 gramos de chipotle).
1.200 gramos de carne picada
Aceite, sal, pimienta, parmesano y albahaca
Elaboración:
– Hacer primero la salsa de tomate. Para ello, meter el tomate, el ajo sin pelar y las cebollas también sin pelar en el horno a 180ºC hasta que estén bien dorados.
– Dejarlo enfriar, pelar el ajo y las cebollas y juntar ambos al resto de ingredientes de la salsa. Triturarlo, pasarlo por un colador fino y ponerlo a cocer para que la sal coja consistencia.
– Después, hay que trabajar el relleno. Picar el diente de ajo muy fino y ponerlo a dorar en un poco de aceite. Cuando haya cogido color, añadir la cebolla cortada pequeña y dejarlo pochar.
– Cuando esté, añadir la carne picada y dejar rehogar unos minutos antes de echar la salsa de tomate, sal y pimienta. Dejar cocer y, luego, enfriar.
– Mientras, cocer la pasta elegida. Cuando ya haya enfriado, la rellenamos a mano o con ayuda de una manga pastelera.
– En una bandeja apta para horno, echar un poco de salsa de tomate casera en la base y, por encima, colocar la pasta.
– Meter al horno unos ocho minutos.
– Al sacarla, echar al gusto un poco de queso parmesano y decorar con unas hojas de albahaca.
Mario Argüelles acostumbra en su restaurante TC28 Beber y Comer a innovar utilizando ingredientes de toda la vida y sabores de otros lugares. Para reforzar la idea de platos ligeros con los que afrontar la cuesta de enero, propone un guiso de alcachofas, ñoquis y setas de temporada. ¿Por qué estos ingredientes y no otros? «Por el efecto diurético de la alcachofa y porque las setas tienen pocas calorías», explica. Primero, hace los ñoquis. Para ello asa la patata y la lleva al pasapurés antes de mezclarla con la harina, la yema de huevo y el parmesano rallado y darle la forma deseada. «Cada uno pesará unos seis gramos», apunta. Acto seguido, confita las alcachofas (ingrediente en plena temporada) tras limpiarlas bien y dejar cociendo los ñoquis. A ambos les da un hervor final en el caldo junto al tomillo seco y las setas.
Guiso de alcachofas, ñoquis y setas de temporada
Ingredientes:
Ñoquis (250 gramos de patata, 50 de harina y 60 de parmesano y yema de huevo).
Caldo de pollo
Alcachofas al gusto
Ajo picado
Aceite
Tomillo seco
Setas de temporada al gusto
Unos gramos de trufa negra (opcional)
Elaboración:
– Para los ñoquis, hay que asar la patata y pasarla por el pasapurés. Después, mezclarla con la harina, la yema de huevo y el parmesano rallado.
– Luego hay que darles forma de ñoqui consiguiendo que cada pieza pese unos seis gramos.
– Cocer los ñoquis y reservar.
– Limpiar las alcachofas y confitarlas en aceite
durante 40 minutos, aproximadamente.
– Pilpilear el ajo con el tomillo seco y añadirle después las setas. Rehogar.
– Mojar lo anterior con el caldo de pollo y dejar que dé un hervor. Añadir las alcachofas y los ñoquis y dejar que hierva el conjunto durante tres minutos.
– Terminar con unas láminas de trufa negra.
El poke de bonito marinado y mango, uno de los platos que actualmente está en la carta de TC28 Beber y Comer, es un plato colorido típico de la cocina hawaiana. Se trata de una ensalada de pescado crudo y arroz de sushi que el cocinero completa con huevas de tobiko, pepino encurtido, limas, aguacate, mango y apio. Para conseguirla, primero hay que marinar el pescado en cuestión, en este caso el bonito. Se deja el lomo, en una mezcla de sal, azúcar y pieles de cítricos, reposar durante dos horas garantizando que se impregna bien. Después, añade la especia shichimi togarashi, aceite de oliva virgen extra, zumo de lima y soja baja en sal. «El secreto para presentar el poke es colocar arroz de sushi en el fondo del plato y distribuir el resto de los ingredientes de manera circular», explica Argüelles. Para darle sintonía, corta el bonito marinado en tacos, el mango en dados, el apio en juliana, el pepino encurtido y la lima en rodajas y el aguacate en gajos.
Poke de bonito marinado y mango
Ingredientes:
120 gramos de arroz de sushi
Lomo de bonito
Para el marinado (500 gramos de sal y de azúcar y la piel de una lima y un limón, 60 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 20 gramos de shichimi togarashi, 60 mililitros de zumo de lima y 80 gramos de soja baja en sal).
Dos gramos de huevas de tobiko, 15 g. de pepino encurtido, dos rodajas de lima, 100 g. de aguacate, 60 g. de mango y dos g. de apio.
Elaboración:
– Para marinar el bonito hay que mezclar la sal, el azúcar y las pieles de los cítricos. En un plato grande, disponer una cama de la mezcla y colocar encima el lomo de bonito y cubrimos bien con el resto de la mezcla.
– Lo dejamos curar durante dos horas.
– Luego, mezclar el resto de los ingredientes de la marinada.
– Limpiar bien el bonito de los restos de sal y azúcar y ponerlo a marinar en la nueva mezcla 48 minutos.
– Cocer el arroz de sushi y ponerlo el fondo del plato de presentación. Además, distribuir el resto de los ingredientes de manera circular de la siguiente manera: poner 100 gramos de bonito cortado en tacos, el mango cortado en dados, unas rodajas de pepino encurtido, las huevas y el apio en juliana, un par de rodajas de lima y, finalmente, el aguacate cortado en gajos.
Los últimos que podían ayudar a suavizar la cuesta de enero, los Reyes Magos, ya han pasado de largo, así que solo queda poner fuerza de voluntad para volver a la casilla de salida. Un último consejo: mire la báscula, sí, pero sin obsesionarse.
Las fiestas quedan atrás. En tu casa todavía hay restos de roscón y turrones, pero lo que toca ahora es quemar grasa para eliminar los excesos de Navidad. Ponerse en forma es el propósito número uno de cada año. Y los que hay que repiten que el buen tiempo está a la vuelta de la esquina para motivarse. Casi todos llegamos a estas fechas con sentimiento de culpa, después de semanas de comida y alcohol sin medida, y la sensación de tener un montón de trabajo por delante. El Instituto Médico de la Obesidad (IMEO) asegura que cada español engorda entre 3 y 5 kilos durante las fiestas navideñas. Parece poco, pero quitarse de encima esa cantidad de grasa supone un esfuerzo considerable.
Para conseguirlo, lo ideal es tener una buena estrategia, mucha voluntad y la mente abierta. Si de verdad quieres cambiar tu estilo de vida vas a tener que revisarlo todo con lupa, desde lo que comes hasta la cantidad de horas que duermes o tu manía de repetir que no bebes agua porque no sabe a nada. No vamos a mentirte: no es una tarea fácil. Pero quizá los siguientes puntos tácticos y el entrenamiento para quemar grasa que te proponemos al final te ayuden.
Es mejor priorizar el tiempo a la intensidad
Ante todo, piensa que estás adquiriendo un firme compromiso (de manera voluntaria, pero influido por la idea que no hay otra manera de mejorar tu salud y también tu aspecto). Su solidez se basa en la capacidad que tengas de mantenerlo en el tiempo. De nada vale que te apuntes al gym y entrenes a tope durante unos días o unas semanas, si luego lo vas abandonando. No se trata de un sprint, sino de una carrera de fondo.
Objetivos que no (y objetivos que sí)
Si esta va a ser tu primera experiencia con las pesas en mucho tiempo, tómatelo con calma. No vas a conseguir un cuerpo ultramusculado de aquí al verano, así que quítate esa idea de la cabeza. Por más que te lo repitas y que te compres tazas cuquis que digan que puedes con todo, eso no es posible. No al menos de una manera saludable. Si de verdad crees que puedes hacerlo vas a darte de bruces con una cantidad enorme de frustración. Los cuerpos musculados que son naturales son el resultado de muchos años de trabajo.
Lo que sí puedes hacer de aquí a que llegue el buen tiempo es mejorar considerablemente, lo que incluye perder grasa y ganar músculo. Sin duda, puedes deshacerte de esa barriguita. También puedes ensanchar tu pectoral y tener unos brazos algo más grandes. Es posible que quieras comprarte los shorts más mínimos de la temporada cuando veas que tus cuádriceps no dejan de crecer. Tan sólo ten en cuenta que una cosa es mejorar y otra muy distinta es pasar de cuerpo escombro a Thor en unos pocos meses. Paciencia.
Olvídate de la dieta
La alimentación es fundamental. El consenso más o menos general asegura que de ella depende el 70% del éxito de tu plan. Sin embargo, dieta no es lo mismo que alimentación saludable. Lo primero es un plan de choque en el que generalmente hay alimentos prohibidos y otros permitidos. Al ser muy estricta, suele durar poco tiempo. Lo segundo es un conjunto de hábitos que sí puedes mantener en el tiempo. Por tanto, lo ideal es que tu objetivo sea ese. Desde luego, no es algo que vayas a conseguir en dos días. Comer mejor es un proceso de aprendizaje y no tiene nada que ver con tirar a la basura todo lo que tengas en casa para comprar semillas de chía supermilagrosas, polvos de proteínas que pueden sustituir comidas (¿queda alguien en la sala que siga creyéndose eso?), hincharte a batidos verdes o a bayas de Goji traídas del otro extremo del planeta. Tampoco es calcular cada una de las calorías que ingieres.
Una alimentación saludable es la que diseña un nutricionista profesional para ti, según tus necesidades específicas y no siguiendo un patrón general que te recomienda lo mismo a ti que tu tía Puri la obesa. Si pasas de comer polvorones a vivir a base de lechuga, además de sufrir, en algún momento tirarás la toalla y volverás a darlo todo por perdido. Engordarás de nuevo, querrás hacer dieta y el ciclo volverá a empezar. Es hora de acabar con esa dinámica, ¿no crees? Se trata de ir adquiriendo nuevos patrones de alimentación, más saludables. Para ello también es necesario reeducar el gusto; algo que ocurre, por ejemplo, con el azúcar y la sal. Conforme vayas reduciendo su consumo, tu umbral dulce o salado irá rebajándose. Lo mismo ocurre con los fritos, los bollos industriales y otros productos procesados. No hagas dieta. Come bien.
Un entrenamiento para quemar grasa
Dicho todo lo anterior, llega el momento de calzarse las zapas y ponerse a sudar. Esto va en serio, así que préparate.
Calentamiento
10 minutos de carrera a ritmo suave en la cinta
20 jumping jacks
10 zancadas delanteras (5 con cada pierna)
Rotaciones de brazos hacia delante (10 repeticiones) y hacia atrás (10 repeticiones)
Parte principal
Realiza todos los ejercicios seguidos, sin descanso entre ellos. Eso es una ronda. Al terminarla, descansa 1 minuto. Haz cuatro rondas en total.
Thrusters con mancuernas
Colócate de pie, con una mancuerna en cada mano y las piernas separadas el ancho de tus hombros. Dobla los brazos y coloca las mancuernas a la altura de tus hombros. Una vez ahí, realiza una sentadilla. Cuando estés llegando al final de la incorporación, eleva ambas mancuernas a la vez por encima de la cabeza. Cuando desciendas los brazos, comienza la siguiente sentadilla. Haz 10 repeticiones.
Zancadas con saltos
Ponte de pie, con las piernas separadas el ancho de tus hombros. Adelanta una hasta dejar la rodilla en ángulo recto. Recuerda que la punta de los dedos del pie no debe sobrepasar la altura de la rodilla. La rodilla de la otra pierna (atrasada) no debe llegar a tocar el suelo. Intercambia la posición de las piernas en el aire, dando un salto. Haz 10 repeticiones (5 con cada pierna).
Remo en anillas
Ponte delante de un par de anillas y cógelas en agarre neutro (las palmas mirándose entre sí). Coloca los pies hacia delante y echa el tronco hacia atrás, de modo que tu cuerpo trace una línea recta. Saca el pecho. Acerca el tronco hacia las anillas (que deben quedar a los lados) y vuelve atrás. Haz el movimiento de manera controlada; las anillas no deben abrirse y tú no debes valerte de la inercia. Haz 15 repeticiones.
Escaladores
Sobre una colchoneta en el suelo, apoya los antebrazos. El resto del cuerpo debe trazar una línea recta. Esa es la posición de tabla o plancha. Acerca una rodilla al abdomen, doblándola. Regresa a la posición inicial. Repite con la otra rodilla. Hazlo lo más rápido que puedas. Haz 20 repeticiones (10 por pierna).
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