Descubren elementos comunes entre anorexia y obesidad

Las alteraciones en los circuitos de la dopamina están implicadas en algunos comportamientos alimentarios y en el abuso de drogas

EFE / La Vanguardia
Investigadores españoles han demostrado que grupos en condiciones extremas de peso, como anorexia nerviosa y obesidad, pueden compartir factores de riesgo biológico y fenotipos neurocognitivos.

El estudio, llevado a cabo por científicos del Instituto de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), del Instituto de Investigación de Bellvitge y de la Universidad de Barcelona, ha sido publicado en la revista PLoS ONE.

La identificación de las características fenotípicas comunes de trastornos alimentarios y la obesidad con episodios recurrentes, como comer alimentos muy apetecibles en exceso, relacionados con emociones negativas y/o restricción dietética, ha llevado a modelar estas condiciones como consecuencia de una adicción a estos alimentos, ha informado el CIBERobn en un comunicado.

Entre los factores que anoréxicos y obesos pueden compartir estaría la disfunción ejecutiva, caracterizada fundamentalmente por alteraciones en la capacidad de tomar decisiones, inhibir respuestas no adecuadas y mostrar flexibilidad cognitiva.

Los estudios de neuroimagen indican que las alteraciones en los circuitos de la dopamina están implicadas en algunos comportamientos alimentarios y en el abuso de drogas.

Según la investigación, realizada en mujeres de entre 18 y 60 años, los sujetos en situaciones extremas de peso muestran un patrón ejecutivo similar, lo que podría estar jugando un papel en el desarrollo y mantenimiento de esos trastornos.

Las deficiencias en la toma de decisiones, la inhibición de respuesta y la flexibilidad cognitiva de anoréxicos y obesos remarca la importancia de un adecuado funcionamiento ejecutivo para el control satisfactorio de la conducta alimentaria, señala el estudio.

Los resultados mostraron un patrón similar en los dominios evaluados por las tareas neuropsicológicas y las diferencias más marcadas se hallaron en la flexibilidad cognitiva y la toma de decisiones, en las que tanto las pacientes con anorexia como las que tenían obesidad presentaron importantes dificultades.

Los resultados, según el estudio, apoyan la hipótesis de que la capacidad de toma de decisiones se ve afectada en estas personas.

El rendimiento de los sujetos obesos en estas áreas podría estar asociado a un elevado nivel de impulsividad y se ha demostrado que las personas impulsivas muestran limitaciones en el aprendizaje de las asociaciones adecuadas entre recompensa y castigo.

En consecuencia, los obesos tienen una capacidad reducida para retrasar la gratificación, mostrando una impulsividad caracterizada por comer en exceso y aumentar de peso.

Por su parte, el comportamiento de las personas con anorexia nerviosa es rígido y obsesivo, con una elevada resistencia a los cambios, con contraste con los obesos.

¿Va al gimnasio?, ¡No tire la toalla!

Expertos aseguran que la paciencia es primordial para ver los resultados y lanzan una serie de recomendaciones para que su estancia en el gimnasio no sea un martirio

Fuente: Vanguardia de México/ EFE
La llegada de las lluvias y fríos, y lo desapacible de la gimnasia al aire libre. La necesidad de reducir los kilos de más y lucir una figura más esbelta durante la temporada calurosa. Las ofertas y descuentos especiales para inscribirse. El propósito de estar en buena forma y tener mejor salud que nos planteamos cada año que comienza….

Hay numerosas razones que nos invitan a entrenar bajo techo en algún momento de nuestra vida. Pero, ¿cuál es el lugar más adecuado para hacerlo?, ¿cuáles son las claves para sacarle el mejor partido a nuestras sesiones de gimnasio?

Según el Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva, es muy importante que la sala que elijamos esté cerca de casa o del trabajo, y nunca lejos o a trasmano. El lugar elegido puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso.

Un gimnasio localizado fuera de los lugares o circuitos habituales donde desarrollamos nuestra vida o actividades “es la razón número uno por la cual las personas no se ponen en forma bajo techo con regularidad. Si no es muy conveniente, no piense que se va a desviar del camino para acudir», ha señalado el doctor Shawn Talbott.

El doctor Talbott, considerado uno de los mayores expertos estadounidenses en estilo de vida saludable, también aconseja visitar el gimnasio durante los días que uno piensa usarlo para comprobar la cantidad y tipo de gente que acude, así como su ambiente (música, ventilación, decoración).

«Si uno visita una sala deportiva el sábado por la tarde, puede estar bien, pero un lunes por la mañana quizá no consiga subirse a una cinta de caminar», añade.

Según este especialista, hay que tomarse el tiempo necesario para buscar y encontrar un lugar que tenga los recursos que uno necesita y comprobar si las instalaciones están limpias y sus equipos funcionan bien. Y conviene preguntarse: ¿las clases grupales se ofrecen a horarios convenientes?, ¿qué es lo más me importa de un gimnasio?

El doctor Talbott también recomienda no subestimar la importancia del ambiente y preguntarse cuán cómodo me sentiré sudando en ese lugar.

Quince minutos para comenzar

Otro requisito clave para triunfar en el local deportivo y reducir el riesgo de abandonar la práctica o sufrir una lesión consiste en avanzar poco a poco, con paciencia y sin demasiada prisa.

Quienes jamás han hecho deporte o gimnasia de forma sistemática o han pasado un lapso de inactividad, y desean perder peso, deben comenzar su actividad en el gimnasio de forma «muy suave», sin exceder el cuarto de hora la primera vez, ser constantes y acudir al gimnasio entre tres o cuatro veces por semana, aumentando cada día dos o tres minutos de ejercicio, aconseja el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«El principal error es intentar hacer en dos días lo que no se ha hecho en mucho tiempo, en años, e incluso nunca”, señala Ángel Nogueira, especialista en nutrición del IMEO.

Según este experto, “se suele empezar con muchas ganas, practicando de forma intensa o a un nivel no apropiado, pero un leve trauma, lesión muscular son suficiente motivo para abandonar. Suele pasar que como en un mes no se consiguen los objetivos, se deja la práctica deportiva».

«El ejercicio físico es mucho más efectivo cuando se practica poco tiempo al día y muchas veces a la semana. Hay que empezarlo con un calentamiento de cinco a diez minutos y terminarlo con unos estiramientos de un mínimo de diez minutos», señala el especialista del IMEO.

“A las dos semanas», explica Nogueira, «se podría optar por una clase colectiva de intensidad mínima o un circuito en máquinas de tonificación. También es importante dar al cuerpo un descanso de dos días consecutivos, por ejemplo, el fin de semana».

“Cuando deciden apuntarse a un gimnasio o hacer algún tipo de deporte, muchas personas empiezan realizando un sobreesfuerzo en los primeros días, que acaba repercutiendo en todo el cuerpo.

Realizar ejercicios de mucha intensidad y de larga duración es el error más frecuente”, explica el doctor Daniel Forte, de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMD).

“Al principio, todos estamos muy motivados y con muchas ganas, pero el principal ingrediente en el gimnasio debe ser la paciencia y empezar poco a poco”, aconseja Forte.

Para este médico de atención primaria, «la clave está en un incremento progresivo de la actividad con periodos de recuperación adecuados para facilitar la adaptación del cuerpo, y en hacer un buen calentamiento previo al ejercicio. También son beneficiosos los masajes de recuperación y la hidroterapia”.

Decálogo para novatos

“Una práctica ‘irracional’ de ejercicio puede provocar un amplio abanico de dolores musculares, como contracturas, distensiones y lumbalgias. También son frecuentes las roturas de ligamentos, los esguinces y las dislocaciones, siendo rodillas, tobillos, hombros y muñecas las articulaciones que más sufren”, según la Sociedad Matritense de Cirugía Ortopédica y Traumatología.

“Para aclimatar el músculo, tenemos que empezar a entrenar suavemente”, comenta el doctor Forte, que agrega que hay dos maneras de sufrir una lesión en el gimnasio: “Haciendo ejercicios muy intensos con una mala técnica, o haciendo ejercicios de intensidad moderada y muy repetitivos. Esto incluye las clases de ‘step’, de `aeróbic´ con pesas o las de `fitness´”.

Otro error muy común es “no emplear un calzado o vestimenta adecuados”, señala el experto.

Consejos para no abandonarlo

La SEMD que ofrece 10 consejos para novatos en el gimnasio:

1.- No obsesionarse: es importante hacer ejercicio de manera controlada y sin excesos.

2.- Calentar para preparar al cuerpo antes de la actividad física. Una serie de sencillos ejercicios durante 15 ó 20 minutos que estiren los músculos son suficientes.

3.- Hacer ejercicio gradualmente. No pretender hacer en un día lo que no se ha hecho en meses y aumentar progresivamente de intensidad y duración.

4.- Dosificar. Ir al gimnasio un máximo de 2 ó 3 veces por semana. Si no somos deportistas, someter al cuerpo a sesiones maratonianas puede ser perjudicial.

5.- Seguir los consejos de un preparador. No lanzarnos sin saber qué ejercicios se adecuan mejor a nuestra anatomía, la manera correcta de realizarlos y el tiempo que debemos dedicarles.

6.- Seguir unas tablas. Es mejor hacer poco ejercicio pero de calidad, con unas tablas adecuadas a las necesidades de cada uno y que ejerciten los músculos de forma controlada.

7.- Conocer el cuerpo, nuestras debilidades y posibilidades. Tienen que tenerse en cuenta la edad, el estado de salud, el estado de forma, y tener claro cuándo decir basta.

8.- Hacer estiramientos. Al acabar el ejercicio y durante 15 o 20 minutos. Evite las sobrecargas.

9.- Seguir una alimentación equilibrada. Hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y minerales no deben faltar en ninguna dieta.

10.- Tener siempre a mano un analgésico para aliviar el dolor y la inflamación.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad alerta del riesgo de tapas y cañas

Recuerdan que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra»

EFE / Heraldo de Aragón

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha advertido este miércoles del peligro que las famosas tapas y cañas pueden tener en verano para el organismo y ofrece una serie de recomendaciones para disfrutar de esta tradición sin que el cuerpo se resienta.

Así, recuerda que en verano se produce un consumo excesivo de la denominada «comida chatarra», caracterizada por su escaso valor nutricional, alto valor calórico y difícil digestión, por lo que propicia males como obesidad, la diabetes o el colesterol.

En una nota de prensa, el nutricionista del IMEO y portavoz de la entidad, Rubén Bravo, explica que en verano comemos menos, pero mal, debido a la ingesta de fritos, dulces, salsas que, además, generan digestiones pesadas y se interrumpen los hábitos alimenticios sanos.

Para evitar que eso ocurra, aconseja buscar un equilibrio entre la alimentación y la actividad física, y enfatiza que «no se trata ni mucho menos de estar a dieta en vacaciones».

Para ello, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ha elaborado una lista de consejos encaminados a proteger la salud de las personas en verano, con el fin de mantener la masa muscular y los niveles de grasa.

Así, recomienda aumentar la actividad física, ingerir dos litros y medio de agua al día y planificar la comida entre horas, combinando fruta y alimentos bajos en grasa que están entre las primeras de la lista.

El IMEO también aconseja dar prioridad a los alimentos ricos en proteínas como el marisco y el pescado, haciendo alusión al refrán «desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo».

También insta a los amantes de la cerveza a alternar su consumo con opciones light o cero y con otros refrescos, y por último, a los apasionados de los helados les invita a realizarlos de forma casera con yogures sin grasa, fruta y bebidas refrescantes bajas en calorías. 

El 90% de los niños de entre 1 y 3 años consumen más leche y carne de la que deberían

  • La mayoría de los niños consume más del doble de las proteínas aconsejadas.
  • El 71% consume más calorías de las necesarias.
  • Aumenta el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro.

20 minutos / EFE

El 90% de los niños españoles de entre 1 y 3 años consume más del doble de las proteínas diarias aconsejadas debido a una ingesta excesiva de leche de vaca y de carne, lo que aumenta el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro. Además, el 71% consume más calorías de las necesarias y un 43% supera en un 30% las recomendaciones internacionales.

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio ALSALMA ‘Alimentando la Salud del Mañana’, una investigación pionera en España que ha analizado por primera vez la nutrición infantil en esa franja de edad.

El trabajo se ha realizado mediante más de 200 encuestas a familias de todo el país a las que se les ha hecho un seguimiento de la dieta de sus hijos durante cuatro días consecutivos y, además, han participado más de 200 pediatras.
La doctora Ana Morais, del Hospital Infantil de La Paz, de Madrid, ha explicado que se ha elegido esa franja de edad porque se trata de una etapa en la que el crecimiento es muy rápido (el niño duplica su talla y quintuplica su peso) y en la que se produce un «extraordinario» desarrollo del sistema nervioso (cerebro), lo que hace que los requerimientos de nutrientes sean superiores. Morais ha puesto de relieve la importancia de que la transición de los patrones dietéticos desde los nueve meses hasta los 3 años se haga «de la forma más adecuada posible», ya que la adquisición de los hábitos alimenticios en los primeros años va a tener repercusiones en la vida adulta y van a influir en la futura aparición de enfermedades.

La prevalencia de la obesidad en los niños españoles en edad escolar ha ido aumentando paulatinamente. Del estudio PAIDOS, de 1984, en que se cifraba en un 6,4% se pasó al 16% del ENKIN (1998-2000) y al 18,3% del ALADINO (2011), el último disponible. España es el segundo país europeo con mayor tasa de sobrepeso y obesidad infantil (niños de entre 7 y 11 años) después de Grecia.

Aunque existe una predisposición genética a la obesidad, hay otros factores que también influyen y entre ellos esta la alta ingesta proteica, de ahí la importancia de su control, ha explicado la doctora Morais. En los primeros años de vida, los requerimientos de proteínas se sitúan en 1,5 gramos por kilo de peso y día, de forma que un niño de entre 1 y 3 años debería ingerir una media de 15 gramos. Un vaso de leche de vaca aporta 6 gramos -entre 1,5 y 2 gramos si se trata de la de crecimiento, dependiendo de la marca-, y 15 un filete de ternera de 100 gramos.

El doctor Vicente Varea, jefe del Servicio de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Deu, de Barcelona, ha explicado que el estudio se planteó como «una cata de hábitos nutricionales» en los tres primeros años de vida de los niños. Revela que solo el 18% de los pediatras considera que los niños españoles tiene desórdenes alimentarios y coinciden con los padres respecto al exceso de grasas y azúcares y al déficit de hierro y vitaminas en la dieta, pero no en cuanto a la alta cantidad de proteínas y el riesgo que ello conlleva. Este pediatra ha ironizado al señalar que los pequeños españoles «están tan bien alimentados que consumen por encima de las recomendaciones internacionales«, en cuanto a calorías y proteínas, sobre todo a partir de los siete meses.

Los niños que desayunan bien rinden mejor en la escuela

No desayunar en edad escolar puede afectar a la concentración del niño y a su memoria, así como a su actitud, ya que puede sentirse cansado y nervioso.

Fuente: EFE,Fecha de publicación: 18/5/2011

Los niños que desayunan bien rinden mejor en la escuela, ha dicho hoy Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en la presentación de la campaña «Desayuno 3S», para que los menores aprendan a comer sano desde la primera comida del día.

Bravo ha recordado que el 8% de los niños españoles acuden al colegio sin haber desayunado, algo que a la larga eleva las cifras de obesidad infantil, y que sólo un 7,5% de los escolares toma un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono.

Uno de cada tres niños entre 3 y 12 años pesa más de lo que debería a su edad, según una investigación llevada a cabo con más de 26.000 menores en 29 ciudades españolas por la Fundación Thao (2011), y el sobrepeso y la obesidad provocan problemas óseos y musculares, hígado graso y casos de asma, según datos del IMEO recogidos este año.

El especialista ha animado en el lanzamiento de esta fórmula de desayuno saludable a que los padres compartan esta hora del día con sus hijos y les enseñen desde pequeños la importancia de estar bien alimentados, que también les ayudará a tener una mejor salud.

Bravo ha dicho que no desayunar correctamente en edad escolar puede afectar a la concentración del niño y a su memoria, así como a su actitud, ya que puede sentirse más cansado y nervioso.

Según el experto, si los niños no desayunan bien, no tienen suficiente energía y vitalidad para afrontar el esfuerzo físico e intelectual que les exigen las actividades escolares, y se genera un estado de ansiedad, que puede volverse agresividad al alcanzar la adolescencia.

Por el contrario, los que toman un desayuno saludable sacan mejores notas, tienen una actitud más positiva y una mejor forma física.

La fórmula del Desayuno 3S avalada por IMEO combina los tres elementos claves de la comida sana: sostenible, saludable y social, y se dará a conocer en una serie de talleres de cocina especializada en cuatro centros comerciales en Toledo, Ponferrada, Santander y Bilbao, donde alumnos de diferentes colegios experimentarán con una cocina buena para la salud, el medio ambiente y la familia.

La barriga envejece y resta felicidad

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un «alto riesgo» para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

«En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen», ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. «Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos», ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, «al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral«. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC

Los niños obesos tendrán a los 30 años patologías propias de los ancianos

Noticia de Agencia EFE – 12/11/2009

La obesidad infantil está adelantando a los treinta años patologías que antes eran propias de los ancianos, una situación que, según los expertos, debería hacer reaccionar a todos los agentes que intervienen en la alimentación de los niños, porque éste es un problema social que no sólo atañe a los padres.

El Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este jueves, coincide con el debate social abierto en España por la retirada de la tutela a los padres de un menor de nueve años que pesa 70 kilos.

La doctora Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética del Instituto Europeo de la Obesidad, ha declarado a EFE que aunque los padres son los principales responsables de trasmitir hábitos saludables a sus hijos, no depende sólo de ellos el poner fin al sobrepeso que afecta a casi el 28 por ciento de los niños españoles y a más de la mitad de los adultos.

«Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio», ha comentado.

En un mundo industrializado, ha proseguido, es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios, y un padre o tutor tampoco puede aislar al menor de su entorno.

Por esta razón, ha hecho hincapié en que debería existir una reglamentación «mucho más poderosa» que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional.

Además de la muerte, el sobrepeso propicia enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos y el cáncer.

Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad, ha apuntado que en una persona obesa, más especialmente si lo ha sido desde la infancia, aumenta por tres la probabilidad de desarrollar cáncer de colón; por cuatro, artritis; por cinco, un problema cardiaco y, por ocho, diabetes del tipo II.

Otras dolencias derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios, ha apuntado Gordillo, quien ha recordado que el 42,3 por ciento de los fallecidos por gripe A padecía obesidad grave.

Sin olvidar que uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso, la doctora ha destacado que se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta diez años.

El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35 por ciento en la última década, un porcentaje alarmante que no se justifica por una posible predisposición genética.

Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión, y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE, un 17 por ciento de los niños y un 21,9 por ciento de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Además, existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados -comida rápida, golosinas, refrescos y bollería industrial- que están al alcance de los menores por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios.

A este abuso de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado, dado que una gran cantidad de niños no desayunan, están acostumbrados a picotear y no comen en familia.

La nutricionista ha resaltado que «en el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía».

Blázquez ha incidido en que para que un niño adquiera unos valores determinados es determinante que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar qué es una vida saludable.

Los pequeños tienen que recibir un mensaje coherente: «si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba, el niño no comprenderá por qué el sí la debe tomar y ella no».

Ha explicado que los menores con problemas de peso suelen tener un patrón de estilo de vida mal estructurado, que, a menudo, viene condicionado por unos malos hábitos de los padres.

En otras ocasiones, menos frecuentes, los progenitores pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer a su antojo y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada.

«A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido, con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por sí mismos», ha lamentado.

Esta elevada permisividad de sus tutores, ha sentenciado la experta, les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Noticia de Agencia EFE, 12 de Noviembre 2009, Madrid