Las frutas con menos y más calorías

DMedicina, por Sandra Escobar

calorias_frutaLa Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de al menos 400 gramos diarios de fruta y de verdura, esto son, unas tres piezas de fruta diaria. De estas, al menos una de ellas se puede ingerir como zumo natural, ya que de esta forma contiene menos azúcares.

Sin embargo, no todos cumplen esta regla. Lo que puede deberse al temor acerca de las supuestas calorías de determinadas frutas y ciertos rumores sobre si engordan. Sergio Caja, doctor en biología molecular del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid, formado en nutrición y gestión científica por el Instituto Empresa, nos aclara los falsos mitos sobre las calorías de la fruta y nos da las claves para introducirlas en nuestra dieta.

Los dátiles son la fruta que más calorías contiene, unas 273 kcal por cada 100 gramos, estando el producto seco sin azúcar añadido. A pesar de este dato, constituyen una importante fuente de fibra, ya que aportan el 36 por ciento de la cantidad diaria recomendada para un adulto. También destaca su alto contenido en vitamina B6, encargada de la producción de neurotransmisores en el cerebro, del rendimiento muscular y del aumento de la producción de energía.

No destacan tanto por su aporte en grasas y proteínas como en minerales como magnesio, hierro y potasio, convirtiendo a los dátiles en frutas ideales para los hipertensos y eficaces como antioxidantes gracias a su alta concentración en selenio. Resultan perfectos para quienes practican deporte, para el crecimiento de niños y jóvenes e, incluso, para prevenir el envejecimiento evitando que se acumulen los radicales libres, denominados ROS.

A pesar de todos estos valores nutricionales, algunos especialistas han desaconsejado su consumo en dietas de adelgazamiento o para diabéticos. Esto puede deberse a su composición de azúcares como la glucosa y fructosa en un 65 por ciento. Ante esto, Caja muestra su desacuerdo por dos motivos: “el primero, porque la fructosa, que contienen en un 50 por ciento, es un azúcar con alto poder edulcorante y saciante y, por consiguiente, favorece una reducción en la cantidad de comida que se ingiere lo que tiene un impacto positivo, no solo en la diabetes sino también en el desarrollo de la obesidad”.

A esto añade que los dátiles, a pesar de su alto contenido en azúcares, no aumentan la glucemia de la sangre y resultan aptos para diabéticos.

La papaya, la fruta con menos calorías

Por otro lado, la fruta que menos calorías aporta es la papaya, con solo 13 kcal por cada 100 gramos.Hecho que puede deberse a su baja concentración de azúcares, proteínas y grasas. Es un potente antioxidante gracias a su alto contenido en vitamina C y A, sin olvidar su aportación de potasio y magnesio.

Coincidiendo con los beneficios de los dátiles, supone un alimento favorable en el tratamiento de la hipertensión, la diabetes y en sus propiedades antienvejecimiento. Asimismo, alguno de sus compuestos no solo reduce la glucemia, sino que disminuye el colesterol y los triglicéridos, previniendo lo obesidad y contribuyendo con la regeneración de las células del páncreas.

Si bien es cierto que no ayuda en una bajada del peso corporal, a pesar de sus pocas calorías, tampoco lo aumenta y evita la retención de líquidos.

Es por esto que, tras comprobar que comparando la fruta más calórica y la menor ambas resultan tener beneficios muy similares para la salud, podemos confiar en que, pese a sus contenidos en azúcares, la fruta solo aporta propiedades nutricionales.

Ahora bien, la toma diaria de las piezas de fruta recomendadas sigue sin llegar a cumplirse del todo. Caja recomienda ingerir las que tengan más calorías en el momento de más actividad metabólica durante las dietas de adelgazamiento debido a su contenido en azúcares. Este momento del día, explica, podría ser por la mañana, ya que nuestro metabolismo energético es más activo y es un buen momento para tomar frutas como los higos, las uvas o los dátiles.

“Las frutas más calóricas que tienen un menor contenido en agua son menos diuréticas y combinarlas con otras de alto poder diurético, como el pomelo, la sandía o la piña, puede ser una herramienta muy eficaz”, añade el experto.

En cuanto a las conjeturas sobre que determinada fruta engorda, Caja lo desmiente considerándolo un mito. “Recientemente se ha publicado un estudio donde se observa que la incorporación de fruta o de verdura en la dieta no conlleva un aumento del peso corporal”, señala.

Además de los ejemplos citados de los dátiles y la papaya, hay otras frutas que, incluso teniendo un aporte calórico elevado no solo no engordan, sino que tienen propiedades adelgazantes como el aguacate o las uvas, pese a que siempre se les asocia con un aumento de peso. Otro falso mito es que el plátano engorda, ya que ayuda a reducir la absorción de carbohidratos y tiene un efecto saciante.

“Estos son algunos ejemplos que muestran que para frutas y verduras, la regla de que más calorías son sinónimo de alimentos que favorecen el incremento de peso no es cierta”.

De manera que, siguiendo una dieta de adelgazamiento que resulte efectiva, no debe haber ninguna restricción de fruta, sino que debe ingerirse en cantidades proporcionales a nuestra actividad diaria.

¿Pueden causar cáncer las bebidas muy calientes?

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha calificado como «probable» carcinógeno las bebidas calientes.
Las bebidas calificadas así deben superar los 65º C.
Café, té o mate son algunas de las bebidas que se pueden consumir a temperaturas mayores.

20 minutos, por Desireé Pozo
CAFÉLas bebidas que se toman superados los 65º C pueden causar «probablemente» cáncer de esófago, según apuntan desde la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), organismo que pertenece a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta agencia ha realizado un revisión de más de mil estudios científicos ya existentes que buscaban una relación entre el café y el cáncer. Ahora, estos 23 expertos de la IARC han dado con la clave: no es tanto la sustancia como la temperatura a la que se toma.

«Los resultados del estudio sugieren que el consumo de bebidas muy calientes son una causa probable de cáncer de esófago y que es la temperatura, más que las propias bebidas, la que parece ser la responsable», señala Christopher Wild, director de IARC. Por tanto, cualquier otro tipo de bebida, además del café, que se consume a más de 65º C, como son el té o el mate, pueden ser causa de este tipo de cáncer. Por tanto, lo importante es esperar a que se enfríen las bebidas antes de consumirlas para evitar este factor de riesgo.

La Agencia Internacional de la Investigación del Cáncer ha clasificado las bebidas por encima de 65º C como un «probable» carcinógeno. Aunque avisan de que las evidencias son «limitadas» y que se han extraído de estudios en los que se investigan las consecuencias epidemiológicas que vinculaban el consumo de bebidas a altas temperaturas con el cáncer de esófago.

«Estudios en China, Irán, Turquía y Sudamérica, donde tradicionalmente se bebe té y mate muy caliente (a unos 70ºC) han mostrado que el riesgo de sufrir este tipo de cáncer aumenta en función de la temperatura de la bebida», señaló IARC. Pero han afirmado, también, que «se desconoce la proporción en que en los casos de cáncer de esófago puedan estar relacionadas con el consumo de bebidas muy calientes».

Sobre el mate, infusión que se consume en varios países de Latinoamérica, como Argentina, Chile, Paraguay, Brasil o Uruguay, IARC ha explicado que su consumo frío no se asocia con el cáncer de esófago: «El mate frío no tiene efectos cancerígenos en experimentos con animales o estudios epidemiológicos», destacó esa institución, que agregó que «beber mate a temperaturas que no sean muy calientes no es clasificable como cancerígeno para los seres humanos».

Sin embargo, otros expertos señalan que, en general, no se consumen bebidas superiores a estas temperaturas, aunque sí es común beber el té muy caliente en Oriente medio y otros paíse, según explica Casey Dunlop, jefa de la oficina de prensa del Cancer Research UK.

Aunque el cáncer de esófago es una de las ocho formas más habituales en las que se presenta la enfermedad, la OMS ha precisado que tanto el alcohol como el tabaco siguen siendo las principales causas del cáncer de esófago. Este tipo de enfermedad es responsable de 400.000 defunciones cada año, lo que es el 5% de las muertes totales por cáncer.

Otros alimentos en la lista

La lista que clasifica los agentes carcinógenos se publica desde hace más de 29 años y se realiza en función de si está probado que son causantes de cáncer o si es probable. Entre los alimentos que se encuentran en la lista de causantes de esta enfermedad están el alcohol, el pescado a la sal (estilo cantonés) y las carnes procesadas. Es probable que sea un factor de riesgo el consumo de carne roja. Este tipo de carne junto con las procesadas ya fueron objeto de polémica hace unos meses, cuando la esta agencia de la OMS las incluyó en la lista.

En la lista de cosas que «probablemente causan cáncer» de la OMS, también se encuentran los alimentos fritos a altas temperaturas, como pueden ser las frituras de pescado y carne y las patatas fritas de bolsa.

Desde 1991 el café había estaba dentro de los agentes «probables» de cáncer. Sin embargo, ahora la OMS ha anunciado que, mientras no se consuma a altas temperaturas, no está demostrado que esta bebida cause cáncer, por lo que han procedido a sacar al café de la lista de cancerígenos probables: «El amplio número de pruebas actualmente disponibles ha llevado a una reevaluación de la carcinogenicidad del café bebido». IARC ha hecho esta explicación después de revisar «más de 1.000 estudios en humanos y animales».

Se ha decidido a retirar el café de esta lista dado que estos estudios demuestran que el café no está asociaco al cáncer de páncreas, mama y próstata, mientras que en los casos de cáncer de hígado y útero, el riesgo «reducido». Además, añadieron que «para más de otros 20 tipos de cáncer, no se encontraron evidencias concluyentes».

Tampoco se puede precisar que la cafeína, uno de los componentes de esta bebida, sea un factor de riesgo. No obstante, tampoco se puede asegurar que quienes no consuman café, tengan menos posibilidades de sufrir este tipo de cáncer que quienes sí lo hacen.

Las dietas veganas son seguras con planificación

Las personas que siguen un patrón dietético vegano -con menús bien planificados y adaptados a sus características corporales- cuidan su corazón e incluso puede que aumenten su longevidad. Esto sucede porque, al suprimir la carne, hay un menor aporte de grasas saturadas y colesterol y también de sodio. Además, como ingieren una mayor cantidad de frutas y verduras, disponen de más antioxidantes y fibra. Sin embargo, al evitar los lácteos, sus huesos podrían sufrir.

Correo Farmacéutico, Enrique Mezquita, Valencia

piramide nutricionalLas dietas veganas son motivo de debate sobre sus beneficios e impacto sobre la salud. Según los expertos consultados por CF, una correcta planificación y diseño dietético a cargo de profesionales especializados -incluyendo su adaptación a las características de cada individuo- y el control analítico de micronutrientes séricos para valorar suplementación y evitar carencias vitamínicas, proteicas y lipídicas perjudiciales para la salud, son fundamentales para conseguir beneficios.

Para Carlos Morillas, endocrinólogo del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia y presidente de la Sociedad Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición (Svedyn), «aquéllos que sigan una dieta vegana bien planificada y ajustada a los requerimientos nutricionales individuales tendrán menos riesgo cardiovascular». De los beneficios derivados de las dietas veganas, los más relevantes son: menor aporte de grasas saturadas y colesterol, consumo más bajo de sodio derivado de carnes procesadas y mayor consumo de antioxidantes y fibra. De hecho, recuerda Marián García, farmacéutica y doctora en Nutrición, incluso «la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo de carne roja y evitar los productos cárnicos procesados».

En esta línea, Rubén Bravo, experto en Nutrición, naturópata y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), añade que los estudios y evidencias científicas realizadas hasta el momento sobre la exclusión total de cualquier tipo de carne o producto de origen animal, «nos indican que la dieta vegana bien planificada aporta una importante prevención frente a enfermedades del corazón y patologías degenerativas y un posible aumento de la longevidad». Además, estas dietas suelen estar asociadas a un aumento del consumo de frutas y verduras, «lo cual es beneficioso por su alto contenido en vitaminas y minerales», expone García. En cambio, matiza que no existe evidencia suficiente que «justifique el beneficio de suprimir los lácteos de la dieta, ya que la grasa saturada que contienen podría no ser tan perjudicial como tradicionalmente se ha pensado».

RIESGOS POTENCIALES
¿Cuáles son los riesgos potenciales de esta dieta? Según Bravo, todos los posibles perjuicios que pueda ocasionar una dieta vegana serán producidos por una falta de conocimiento o de planificación activa de los menús, «para cubrir las necesidades mínimas diarias en micro y macronutrientes». Uno de esos riesgos, apunta el portavoz del IMEO, es la anemia megaloblástica y deterioro del sistema nervioso, producido por la deficiencia de la vitamina B12 (cianocobalamina). Según Morilla, ese déficit es el más común al seguir este patrón dietético, ya que las fuentes principales de esta vitamina son aportadas con productos de origen animal, como la carne, el pescado y el huevo. No obstante, sería adecuado el consumo de algunos productos de origen vegetal que presentan cierto contenido en esta vitamina, como son cereales integrales (además, pueden seleccionarse enriquecidos) y las algas (kombu, nori, wakame), «aunque de dudosa biodisponibilidad en humanos».

CARENCIA DE POLIINSATURADOS
Con frecuencia, coinciden los expertos, la suplementación con cianocobalamina es indispensable. La carencia de ácidos grasos poliinsaturados puede provocar falta de memoria, cambios de humor, riesgo de aumentar triglicéridos y colesterol LDL, sequedad cutánea o envejecimiento prematuro; y, por ello, destaca Bravo, «es importante aportar en la dieta vegana aceite de oliva, aguacate y cacahuetes». También existe riesgo de anemia ferropénica por una carencia de hierro. «La biodisponibilidad de hierro en alimentos vegetales es menor, por lo que existe riesgo de anemia si el vegano no consume frecuentemente legumbres, tofu y quinoa, junto con alimentos ricos en vitamina C (zanahoria, naranja o coliflor) y en taninos (cúrcuma o uvas negras)», comenta el experto del IMEO.

Asimismo, según un estudio publicado por la Universidad de Oxford en 2007, el riesgo de osteoporosis es mayor en los veganos por la carencia de vitamina D y calcio presentes en pescados azules y lácteos, respectivamente. Para Bravo, «es posible conseguir cubrir las necesidades mínimas de estos dos micronutrientes tomando al menos tres porciones de bebida de soja enriquecida con calcio, frutos secos, brócoli o coles. La vitamina D o se toma a partir de un complemento alimenticio o de una bebida de soja enriquecida». García también señala la importancia de alcanzar niveles adecuados de calcio con combinaciones de vegetales de hoja verde (espinacas o berza); legumbres (garbanzos); frutos secos (almendras o avellanas), y semillas (sésamo).

Una vez interiorizados los principios básicos que deben regir su dieta, el vegano debe someterse a controles rutinarios para vigilar que no hay déficit de ningún nutriente y también que su estado de salud es correcto.

Variabilidad individual

Las cantidades recomendadas en una dieta vegana variarán dependiendo de las características de cada seguidor, como estatura, actividad, edad, objetivo de mantenimiento o pérdida de peso. A Rubén Bravo, del IMEO, le convencen las que indica el estadounidense Joel Fuhrman, médico de familia y uno de los grandes precursores modernos de esta dieta, en su libro Comer para Vivir. En él apunta una cantidad ilimitada de verduras crudas o cocidas (de 450 a 500 g como mínimo), «llegando a un máximo de una taza diaria en el caso de las verduras ricas en almidón o cereales integrales, como calabaza, calabacín, maíz, patata, arroz, boniato o pan integral». Además, de forma diaria, se incluye una taza de legumbres, brotes o tofu; cuatro piezas de fruta fresca; 30 g de frutos secos y/ semillas naturales; 55 g de aguacate; una cucharada sopera de semillas de lino molido, y un complemento de vitamina B12. Otra de las opciones es seguir las recomendaciones de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos en su Pirámide Alimentaria Vegana (ver cuadro), que incide en el manejo de grasas, frutas, vegetales, cereales y alimentos ricos en proteínas y calcio.

En 5 ideas

  1. Menos riesgo cardiaco
    Las personas que sigan una dieta vegana bien planificada y ajustada a los requerimientos nutricionales del individuo tendrán menos riesgos de desarrollar patología cardiovascular.
  2. Beneficios
    De los beneficios derivados de las dietas veganas, los más relevantes son: menor aporte de grasas saturadas y colesterol, consumo más bajo de sodio y más elevado de antioxidantes y fibra.
  3. Toman más vegetales
    Las dietas veganas suelen estar asociadas a un aumento del consumo de frutas y verduras, lo cual es beneficioso por el alto contenido en vitaminas y minerales de estos alimentos.
  4. Más osteoporosis
    El riesgo de osteoporosis es mayor en los veganos, debido a la carencia de vitamina D y calcio presentes, principalmente, en pescados azules y lácteos, respectivamente.
  5. Controles rutinarios
    Tras interiorizar los principios básicos de una dieta de tipo vegano, el seguidor de este patrón debe hacerse controles rutinarios para vigilar que no hay déficit de ningún nutriente.

Claves para abordar la obesidad infantil desde casa

Los índices de obesidad infantil requieren respuesta rápida a nivel gubernamental, pero también soluciones desde la familia, subrayan desde IMEO con el motivo del Día Europeo de la Obesidad recalcando sobre la importancia del menú infantil saludable

  • En España uno de cada diez niños tiene obesidad y dos sobrepeso[1].
  • Un 32% de la población infantil no come una pieza de fruta al día, un 41% no tiene en su plato verdura diariamente y un 36,5% casi no realiza actividad física, según datos de la Fundación Thao.
  • El 60% de los niños con sobrepeso lo serán de mayores. La obesidad infantil es asociada con factores de riesgo cardiovascular, diabetes tipo 2, desordenes mentales y baja autoestima, recuerdan de la OMS.

La obesidad infantil aumenta en los paises de Asia y Africa«La obesidad infantil, que antes era considerada algo propio de los países desarrollados, cobra cada vez más fuerza en los países de ingresos bajos y medianos, debido al sedentarismo y la mala alimentación que acompañan los procesos de globalización», apunta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. Un hecho que corroboran los últimos datos de la OMS[3] que sitúan el 73% de los niños con exceso de peso y menores de cinco años en Asia y África.

La situación actual requiere respuestas rápidas a nivel gubernamental, como gravámenes a las bebidas azucaradas y medidas para frenar la publicidad y comercialización de alimentos malsanos, pero también hace falta buscar soluciones desde el núcleo familiar. «La clave para reducir los niveles de obesidad infantil es predicando con buen ejemplo y hacer bien las cosas en casa, para asentar las bases de una saludable relación con la comida con la que debemos lidiar a lo largo de nuestra vida», apunta Bravo.

La obesidad lastima la autoestima del niñoPor otra parte, desde el IMEO advierten que las ofertas hoteleras destinadas a niños con sobrepeso u obesidad, lanzadas por algunas cadenas de cara al período estival y llamadas con el eufemismo «retiro saludable» no son una buena opción. «Estamos de acuerdo que los niños deben jugar, aprender a divertirse sin el ordenador, hacer deporte y tener una dieta saludable, pero no aislados de su habitual entorno y bajo vigilancia, porque a la larga esto no funciona», señala el experto. Se trata de un lucrativo concepto de marketing, similar al de los campos para adelgazar para adultos, con el agravante añadido sobre la autoestima del menor el hecho que lo envían a pasar sus vacaciones en un centro de niños obesos. Lo mejor en estos casos es acudir a un especialista en nutrición infantil, seguir una dieta personalizada, invertir en un deporte de agrado para el menor y fomentar la cultura nutricional en el ceno de la familia.

5 consejos prácticos para combatir la obesidad infantil desde casa

Un desayuno infantil ha de ser equilibrado y saludableTener un desayuno equilibrado y saludable. Un desayuno equilibrado que prioriza alimentos de absorción lenta y asegura flujo de energía suficiente para un rendimiento escolar correcto durante toda la mañana, a diferencia de un desayuno rico en azúcares y grasas y escaso de nutrientes que proporcionaría energía rápida de golpe, pero poco duradera, seguida por un bajón en el estado de ánimo, explica Andrea Marqués, nutricionista del IMEO.

Controlar las cantidades de azúcar ingeridas. Según la OMS, el azúcar no debe aportar más del 10% de las calorías diarias tanto en niños como en adultos y «para proporcionar beneficios adicionales para la salud» debe quedar por debajo de los 5%. Por tanto, un niño con una dieta de 1.750 calorías, no debería sobrepasar los 37 gramos de azúcar al día (unas 9 cucharitas de café), siendo lo ideal que esta cantidad se redujera a la mitad (a 18,5 gramos). En este sentido, el problema no es el azúcar añadido, sino el oculto que figura en el etiquetado con los «sobrenombres»: jarabe de maíz de alta fructosa, concentrado de zumo de fruta, sacarosa, glucosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, lactosa, miel, etil maltol y maltodextrina.

Realizar 1 hora de actividad física a diario y beber abundante cantidad de agua. Pasear el perro, ayudar con la compra, jugar al parque, montar al bici son hábitos que ayudan para combatir al sedentarismo, pero no suficientes para estar en buena forma física. Hace falta realizar actividad física deportiva, al menos una hora a diario unas cuatro veces a la semana. Sería contraproducente obligar al niño a practicar un deporte que no le gusta y, mucho menos, apuntarle a una escuela de competición que requiere mayor grado de implicación y esfuerzo. Bastaría con enseñarle que puede entrenar por diversión jugando al fútbol, baloncesto o voleibol, deportes de equipo que contribuyen a la socialización y son beneficiosos para el autoestima. El ejercicio físico requiere de buenos niveles de hidratación y abundantes cantidades de agua, así como dormir entre 9 y 10 horas al día para la reparación celular.

Reducir el tiempo que los niños pasan delante la pantalla. Algunos estudios señalan que los niños pasan una media de dos horas y media sentados delante del televisor, el ordenador o jugando con los dispositivos inteligentes como tabletas o smartphones. Sabiendo que viendo la televisión se quema aproximadamente una caloría por minuto –casi lo mismo que durmiendo–, conviene estar físicamente activo al menos una hora al día. Actividades como correr, nadar, hacer caminatas en familia o montar en bici mantendrían alejados los más pequeños de los malos hábitos y los kilos de más.

Inculcar desde la infancia una cultura nutricional. «Enseñar a un niño porque un alimento le conviene más que otro y en qué momento del día, no tiene precio, porque le dará claves para gestionar su estado físico y emocional también en el futuro», apostilla Bravo. Comer las cantidades justas en casa y fuera, ni más, ni menos. Nunca emplear alimentos como premio o castigo, porque podrían asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas o verduras como alimentos malos. Son algunas reglas que ayudan para una relación saludable con la comida. La mayoría de los niños en edad escolar necesitan entre 1.600 y 2.200 calorías al día para crecer, aunque esta cantidad puede variar en función de la edad y la actividad física realizada.

Lo que debe incluir el menú de un niño cada día

Piramide_completa_IMEOCon el fin de ayudar a los padres en la tarea el IMEO ha configurado, basándose en la pirámide nutricional y los requerimientos propios de la edad de crecimiento, un patrón de menú que determina las raciones de fruta, verdura, proteína, lácteos y pan que los niños han de tomar a diario. En general, se recomienda que el 55% de la energía provenga de los carbohidratos, el 25% de las grasas y el 25% de las proteínas. «No hay que olvidar los aportes necesarios de fibra, vitaminas del grupo C, D y B, o minerales como calcio, hierro, zinc, fósforo y magnesio, relacionados con el crecimiento y el sistema nervioso», añade A. Marqués y enumera algunas claves para configurar un menú infantil equilibrado y saludable.

5 comidas al día5 COMIDAS AL DÍA

Distribuidas en 3 principales (desayuno, comida y cena) y 2 secundarias (media mañana y merienda).


5 RACIONES DIARIAS DE FRUTAS Y VERDURAS

Incluyendo hortalizas. Preferiblemente de agricultura ecológica de proximidad y de emporada.

4 RACIONES DIARIAS DE CARBOHIDRATOS

Cereales, pan, pasta, arroz, legumbres o patatas, tomadas en todas las comidas excepto en la cena.

3 RACIONES DIARIAS DE PROTEÍNAS Y LACTEOS

Pescado, huevos, carnes y lácteos, ricos en calcio y vitamina D que participan en la formación de estructuras óseas durante el crecimiento.

2 RACIONES DIARIAS DE GRASAS SALUDABLES

Frutos secos y aceite de oliva.

1 RACIÓN SEMANAL

Limitar de una a dos raciones semanales el consumo de bollería, dulces, refrescos y chips, por su poder adictivo y elevadas dosis de azúcar.

[1] La prevalencia de obesidad infantil se mantiene relativamente estable en España donde un 27,8% de los niños entre dos y 17 años padecen obesidad o sobrepeso, según la Encuesta nacional de salud 2011-2012 del INE.

[2] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de mayo desde 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[3] Datos de la Comisión para acabar con la obesidad infantil y de la OMS.

Detectan importantes aumentos globales de obesidad y diabetes en los últimos 35 años

– Los expertos conservan un determinado optimismo pero reconocen que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento forjado durante décadas.
– A pesar de que comer en exceso es el principal problema de salud, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África y Asia.
– Una quinta parte de la población mundial será obesa en 2025.

EP, 20 minutos
Embarazo y diabetesDos artículos publicados en The Lancet revelan incrementos dramáticos en todo el mundo en el índice de masa corporal (IMC) y la diabetes tipo 2. En concreto, muestran que entre 1975 y 2014 el mundo hizo una transición en la que la obesidad es ahora más común en adultos que la falta de peso y durante aproximadamente el mismo periodo de tiempo, de 1980 a 2014, la proporción global de adultos con diabetes es más del doble entre los hombres y aumentó en casi un 60% entre las mujeres.
Los autores mencionan el territorio estadounidense de Samoa y Samoa independiente por su alta prevalencia en ambos trastornos. Como investigador que ha estudiado estos fenómenos en samoanos desde 1976, el doctor Stephen McGarvey aportó gran cantidad de datos sobre las tendencias temporales a ambos informes y ayudó a escribir el documento de la diabetes, además de ver en los datos globales algunos de los mismos patrones que ha detectado en las islas.
Las tasas ya estaban subiendo en Samoa Americana a mediados de la década de 1970, cuando McGarvey comenzó su investigación, y han continuado elevándose. En su mayor parte las influencias a los incrementos de estos trastornos han sido las mismas que han jugado un papel fundamental en muchas otras partes del mundo en desarrollo, según destaca McGarvey, que imparte una clase en la Universidad Brown, en Providence, Estados Unidos, llamada Global Health Nutrition.

La «transición nutricional»
Uno de ellos es la llamada «transición nutricional», un término acuñado por Barry Popkin, de la Universidad de Carolina del Norte. Las cadenas globales de suministro de alimentos han dado en muchos lugares el acceso a alimentos procesados y preparados con altas cantidades de calorías y grasas, subraya McGarvey.
En Samoa, por ejemplo, este experto vio una proliferación de pequeñas empresas familiares en las que las personas cocinan pollo frito para su venta. Esta tendencia de alimentación ha llevado a un aumento en la disponibilidad de aceite de cocina importado barato y piezas de pollo congeladas.
A medida que las economías se han modernizado, coches y autobuses han sustituido a la actividad de andar y el trabajo ha pasado a menudo de trabajo de subsistencia exigente físicamente a trabajos industriales y de servicios relativamente sedentarios, alerta el doctor. Es también probable que los estilos de vida familiar se estructuren menos en torno a la laboriosa cocina casera de comida tradicional.
En resumen, como en los samoanos, cada vez hay más lugares, como los países occidentales, donde la comida ha pasado de ser cocinada por uno mismo y de elaboración propia a más de calorías y práctica. Al mismo tiempo, la globalización de la alimentación ha dejado claro que todavía algunas personas se han quedado atrás, con muchos todavía que no tienen suficiente comida.
A pesar de que comer en exceso se ha convertido en el principal problema de salud, dice McGarvey, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África central y el sur de Asia. El estudio sobre el IMC de The Lancet señala que en 2014, el 8,8% de los hombres y el 9,7% de las mujeres presentaba todavía bajo peso, mientras que el 10,8% de los hombres y el 14,9% de las mujeres eran obesos.
Las tendencias globales sobre el IMC y la diabetes, especialmente en el mundo en desarrollo, van en contra de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para frenar los aumentos en 2025 a los niveles de 2010. McGarvey señala que él y sus colegas conservan un determinado optimismo pero reconoce que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento que se ha ido forjando durante décadas. «La mayoría de la gente cree que esto va a ser muy difícil. Podemos tardar en conseguir salir, ya que nos costó tiempo entrar», afirma.

Ortorexia: cuando comer sano se convierte en una enfermedad

El Mundo, por Isaac J. Martín

ortorexia trastorno alimentarioFue terminar los estudios de Bachillerato y cumplir la mayoría de edad cuando Yolanda, una joven de 25 años que prefiere no dar su nombre real, empezó a interesarse junto a su grupo de amigas por los llamados «alimentos sanos». Compaginarlo con una actividad física intensa en el gimnasio era la primera regla a cumplir.

Horas en el supermercado, revisar el dorso de cada producto con el fin de averiguar si iba incluida la etiqueta ecológica europea y examinar si cumplían los requisitos de cultivo sin pesticidas. Éstas eran las premisas que ocupaban un hueco pequeño de su nevera familiar. «Llegó un momento en el que sólo comía frutas, verduras y frutos secos», explica Yolanda tras llevar dos años en tratamiento en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Una vez que cumplió la segunda década, su obsesión cada día iba a más. «No quedaba con nadie ya que era incapaz de ir a tomar algo que no supiese de dónde provenía. No comía con aquellos utensilios que sabía que habían tocado comida contaminada. En ocasiones, me llevaba mi propio tupper si me obligaban a cenar fuera», cuenta esta joven licenciada en Administración y Dirección de Empresas.

Cuando Yolanda traspasó esta frontera de la realidad, sus padres pudieron percatarse pronto de que algo le ocurría. Las comidas familiares ya no eran lo mismo y encerrarse en casa los fines de semana se convirtió en el primer atisbo de desesperanza ante un problema al que no ponían nombre.

No era anorexia ni bulimia, como en un principio llegó a creerse su entorno familiar. Esa obsesión, hasta ahora bastante ignorada y que ni siquiera ella conocía, le dijeron que se llamaba ortorexia, término descrito por primera vez por el doctor Steven Bratman en 1997.

Este trastorno obsesivo-compulsivo que lleva al extremo la alimentación sana aún no está reconocido como trastorno de conducta alimentaria (TCA). Asimismo, dada la novedad de esta patología aún no se conocen datos oficiales de personas afectadas por ortorexia en España. Algunos especialistas en TCA lo cifran en un porcentaje bajo; sin embargo, muchos de estos expertos sitúan esta fijación como «subgénero» de la anorexia nerviosa.

Según explica a ZEN el director del departamento de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Rubén Bravo, «la cifra de ortoréxicos a nivel mundial va en aumento y sobre todo en sociedades de países desarrollados. Son personas con un perfil de clase media-alta que pueden permitirse comprar este tipo de productos«. A diferencia de la anorexia nerviosa o la bulimia, esta alteración se fija en la calidad de los alimentos y no en la cantidad.

Lo cierto es que el desconocimiento que existe ante esta preocupación enfermiza hacia la comida saludable hace que muchas personas sigan encerradas en sí mismas y antepongan la frase: «Yo como sano así que el problema no lo tengo yo, sino tú» a la realidad del problema, detalla el naturópata de IMEO.

Yolanda rememora cómo el círculo de amigas donde comenzó todo se ha dividido entre aquellas que han dejado de lado este empeño por la imagen perfecta y las que siguen aprisionadas entre los mitos de la alimentación sana y la desinformación.

Educación como terapia

Luis Alberto Zamora, dietista y nutricionista especialista en TCA, considera precisamente que esta obsesión viene dada por «el exceso de información que encuentran en distintos blogs o foros. Leen y analizan exhaustivamente los estudios relacionados con la alimentación y los dictámenes de la OMS».

El problema no viene porque coman sano, «eso es sólo la punta de un iceberg», puntualiza Luis, miembro de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid, sino por «cómo cambian sus hábitos, cómo limitan su comportamiento y el sufrimiento por tener que seguir un patrón».

Yolanda enumera alguna que otra tienda de la capital donde acudía para informarse directamente sobre lo que no debía consumir. Veía esos lugares como puntos de reunión donde «la gente normal» compraba «alimentos puros». En esos espacios no se veía excluida socialmente. Era feliz. «De alguna manera, la sociedad de ahora favorece que una persona caiga en esta obsesión«, comenta Luis.

Para evitar que el mito se convierta en realidad, las personas que son tratadas como ortoréxicas deben pasar por un tratamiento psicológico y educativo bastante duro, tanto para el paciente como para el especialista. «Tienes que ser un buen conocedor y estar actualizado sobre todo el tema de la alimentación dado que van a rebatir toda tu información», agrega Rubén.

Por eso mismo, estos dos expertos consideran que la educación alimentaria en todas las edades es primordial para evitar este tipo de trastornos de conducta alimentaria. Es destacable que muchos diagnosticados de anorexia y bulimia creen que «han salido de la enfermedad» una vez que adoptan el hábito de comer únicamente sano. Se equivocan.

Aunque continúe con el tratamiento, Yolanda ya ha ampliado el hueco de su nevera e ingiere algunos productos que antes no tomaba, pese a que todavía rechace algunos de ellos. Su rutina intensiva en el gimnasio se ha reducido. Y lo más importante, es capaz de quedar con sus amigos y comer junto a sus padres.

¿Alimentos crudos o cocidos? Cuáles son los mejores para la salud

Así como las personas se preocupan por el aseo de su cuerpo, el higienismo alienta a hacer una limpieza del organismo de adentro hacia afuera. Por qué la OMS aconseja que el 50% de lo que se come en el día sea crudo

Infobae.com

0014211323Sobre alimentación, dietas y buen comer, mucho es lo que se difundió de un tiempo a esta parte. Todo tipo de gurúes y expertos gustan de dar consejos sobre lo que conviene y lo que no a la hora de sentarse a la mesa.

Si de higiene alimentaria se trata, se sabe que desde el aire que se respira, el estrés y el agua que se consume, hasta el tabaco que se inhala interfieren en una vida realmente saludable. Pero, sobre todo, la mala costumbre de comer cantidades considerables de carnes y alimentos cocidos es una de las principales responsables de la mala alimentación.

Una de las bases de una buena alimentación debe ser comer crudo, como promulga la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos el 50% de lo que consumimos por día. El calor excesivo de la cocción mata muchísimas propiedades de los alimentos ingeridos, y los hace extraños para el cuerpo.

«Respecto de esto, podemos decir que un hábito higienista de la alimentación, sería la disminución de la ingesta calórica en exceso para evitar la obesidad, la reducción de consumo de carnes, y el incremento de vegetales crudos», destacó la médica endocrinóloga María Alejandra Rodríguez Zía, para quien «la ingesta de carne en general tiene una relación con una conducta más agresiva. De hecho, los animales carnívoros tienden a una conducta más ofensiva que los herbívoros».

Y remarcó: «La dentadura, las quijadas y las garras de las que dispone un animal carnívoro, están hechas para cazar a las presas. También las características del intestino de un carnívoro como un león, un tigre, o un leopardo son diferentes a los herbívoros, y el hombre se asemeja a estos últimos, que son comedores de frutas y frutos».

Según Rodríguez Zía, «si el hombre come carne, genera un trabajo para el que no fue diseñado y produce una putrefacción con intoxicación del organismo y esto afecta mucho la flora intestinal, que se agrava con la constipación».

De acuerdo con la OMS, el consumo excesivo de carnes rojas y en conserva, puede estar asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, los hábitos alimentarios saludables, que previenen el desarrollo de los tipos de cáncer asociados a la alimentación, contribuyen también a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Cocido vs. crudo

En 1897, un médico alemán llamado Rudolf Virchow, descubrió que después de cada ingesta de alimentos cocidos aparecía una leucocitosis (aumento del número de leucocitos), como mecanismo de defensa natural del organismo para protegerse de agentes extraños.

Se trataba de proteínas que modificaban su estructura en base al calor. En 1930, el doctor Paul Kouchakoff expuso en un congreso de microbiología de París sus investigaciones, en las que indicaba que cuanto mayor era el tiempo de cocción y la temperatura que alcanzaba el alimento, mayor era la leucocitosis que se provocaba. Esto se conoce como leucocitosis post prandial.

Ocurre que durante la cocción de la comida se destruyen las enzimas digestivas que contiene el alimento. Por esta razón, el organismo reconoce a la comida cocida como un agente extraño.

El 1931, el fisiólogo alemán Otto Heinrich Warburg, descubrió que si la célula no respira oxígeno se transforma en cancerígena. Es decir que el medio cancerígeno no puede vivir con oxígeno y se mantiene con un pH ácido.

«Todas las células cancerosas son ácidas y anaeróbicas y, por lo tanto, el oxígeno y el medio alcalino las podrían destruir. Por esta razón, comer alimentos crudos alcaliniza el cuerpo y comerlos cocidos lo acidifican. Tal es así, que es conocido el hecho de que todos los pacientes con cáncer tienen habitualmente un pH en la orina por debajo de 5.5», explicó la especialista.

Un día a día contaminado

Por otra parte, la OMS reconoció que el 90% de los casos de cáncer están causados por factores ambientales y entre los más nocivos, se encuentran el cigarrillo y la alimentación.

En el humo de los cigarrillos se encontraron no menos de 43 sustancias conocidas como cancerígenas. Pero, realmente, la alimentación del ser humano es más cancerígena que el vicio del cigarrillo.

Hace años se clasificaron más de 400 agentes cancerígenos, de los cuales algunos acompañan los quehaceres diarios, sin que se los pueda eludir, como la contaminación ambiental aérea y del agua.

«Hasta hace poco, todas las bebidas light se acompañaban de un producto altamente cancerígeno como el aspartamo -reflexionó Rodríguez Zía-. Además, el agua corriente puede contener cantidades de flúor y está demostrado que es un producto con características cancerígenas».

La acrilamida, una sustancia neurotóxica que se crea cuando los alimentos ricos en carbohidratos son cocinados a altas temperaturas, demostró ser cancerígena en animales de laboratorio. Ya sea frito, al horno, a la olla a presión o tostado, el alimento que se cocina a esas altas temperaturas -y a mayor tiempo de cocción, peor- se forman estas sustancias.

Cambio de vida y de mente, la clave

«Muchas enfermedades que progresaron pueden mejorar su pronóstico, y si se acompañaran con un cambio muy importante de vida y se complementaran con lo fundamental, que es el cambio de mente del paciente», consideró la especialista, para quien «es primordial una vida en armonía y tranquila, con ejercicio físico, paz, risa, poco estrés, alegría y buen descanso, ya que las buenas emociones son una parte básica en el higienismo, que no disocia cuerpo y mente».

Respecto del alimento en particular, «se sabe que el 80% de las patologías que se padecen hoy son de origen epigenético, esto quiere decir que muchas de las noxas que llegan al genoma son las que pueden alterarlo y, por lo tanto, producir un cáncer o ateroesclerosis, principal causa de muerte en el mundo occidental», puntualizó la especialista y enfatizó: «Esto puede mejorar su pronóstico si uno modifica la alimentación. Incluso hay cánceres que se han resuelto totalmente por el cambio alimentario, el cambio de vida y de mente».

El higienismo puede ser la solución cuando en el año 2050 la humanidad llegue a 12 mil millones de habitantes, y se destinen los suelos al cultivo de frutas y verduras para el consumo humano, y no para animales como se hace ahora.

«Así se pierde la energía del planeta, dado que por cada animal que se engorda en base a soja y maíz, cientos de personas podrían comer de esa fuente en forma directa. También se limarían las diferencias de pobreza y riqueza, sin los gastos faraónicos en armamentos», argumentó la especialista.

«Además -agregó- habiendo más comida, se reducirían las horas de trabajo, las personas se dedicarían más a sus afectos, habría tiempo para la elaboración de los alimentos y para la crianza de los hijos».

Los pilares de la dieta higienista

-La dieta higienista no contiene ingredientes refinados, como harinas blancas, arroz blanco, sal y alimentos sin sus nutrientes originales.

-Incluye semillas, jugos, legumbres y pescados.

-Contiene huevos, cebollas, ajos, condimentos y especias.

-No incluye los alimentos fritos, rebozados, recalentados o precocinados.

-No contiene golosinas ni bebidas sintéticas.

-Evita los productos en latas, las conservas, las carnes y los embutidos.

-Restringe el té y el café.

-No admite conservantes, colorantes o aditivos químicos.

La OMS alerta de que la obesidad infantil se duplica en los países pobres

La organización avisa de que 42 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso

El País, por Emilio de Benito
1453736660_306779_1453740566_noticia_normalLa obesidad infantil ya no es solo un problema de países ricos. De los 42 millones de niños menores de cinco años que tienen sobrepeso en el mundo, 35 millones (el 83%) vive en países de ingresos medios y bajos. “Es una pesadilla explosiva”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), que este lunes ha adelantado datos de la Comisión para el Fin de la Obesidad Infantil establecida hace dos años.

Aparte de las cifras, a la OMS le preocupa la evolución. Por ejemplo, en África, la cifra de obesidad y sobrepeso infantil en menores de cinco años prácticamente se ha doblado desde 1990, según este estudio. Los problemas con la báscula son solo otros de los problemas de los países ricos que han llegado ya a los que no lo son tanto, sin que estos hayan acabado con sus enfermedades infecciosas endémicas. En los países pobres no solo hay más dengue, cólera, tuberculosis y sida, por citar solo unas cuantas enfermedades. También es importante ya el número de cánceres, enfermedades cardiovasculares y accidentes de tráfico, por citar causas de muerte características de países ricos.

El informe, cuyos datos no están aún cerrados, ya tiene una primera conclusión: “No es culpa del niño”, ha afirmado este lunes en una rueda de prensa el copresidente de la comisión, Peter Gluckman Peter Gluckman. Según los datos con los que cuenta la OMS, en 2014 el 48% de todos los niños obesos y con sobrepeso vivían en Asia, y el 25% en África. «La región donde el problema es más alarmante por lo rápido que crece es Asia», ha alertado Gluckman.

Entre los elementos que explican el aumento de las cifras de obesidad infantil destacan los factores biológicos —genéticamente la humanidad está preparada para la escasez, para ahorrar, y esta propiedad aumenta cuando durante la infancia la alimentación no es buena—, un inadecuado acceso a alimentos saludables, la disminución de actividad física en los colegios y la desregulación del mercado de los alimentos que engordan. Y también la herencia de las madres. Todo ello requiere una respuesta global y coordinada, indica en el informe.

Gluckman ha explicado que se ha detectado que los niños asiáticos tienen un metabolismo específico que les hace retener las grasas en la parte abdominal del cuerpo y en el interior, rodeando a los órganos, exactamente donde es más perniciosa para la salud.

“Se está estudiando el porqué, pero es un hecho muy peligroso porque esa grasa se instala mucho antes que la externa y que el niño dé señales de sobrepeso y obesidad en el exterior”, ha explicado.

Con respecto a Latinoamérica, se estima que la prevalencia de sobrepeso en la región se sitúa en un 8% de los niños menores de cinco años.

Gluckman ha puntualizado que los dirigentes latinoamericanos son muy conscientes del problema y están respondiendo seriamente, y ha señalado que muchos países están dirigiendo sus políticas en la dirección correcta.

“Hay que tener en cuenta que la obesidad impacta en la calidad de vida del niño, afecta su estado físico, psicológico, su capacidad de estudio, de relacionarse, le pondrá muchas barreras en la vida, por lo que hay que lidiar urgentemente con el asunto”, ha afirmado a su vez Sania Sishtar, la copresidenta de la comisión.

Además, Sishtar ha alertado de que la obesidad infantil es un factor esencial en la posibilidad de desarrollar obesidad en la edad adulta y, por consecuencia, enfermedades no transmisibles graves, como las cardiovasculares.

Ante esta situación, los autores del trabajo esperan que el Consejo Ejecutivo de la OMS, reunido esta semana en Ginebra en su 138 edición, lo tenga en cuenta y sugiera a la Asamblea Mundial de la Salud que adopte una resolución que inste a los países a aplicar medidas para luchar contra la obesidad. Entre ellas, el informe recomienda que se eduque a niños, padres, docentes y dirigentes sobre la importancia del consumo de la comida sana y de reducir la ingesta de azúcares y grasas. Asimismo, se debe promover el ejercicio físico y reducir el sedentarismo.

También deben aplicarse programas de control de los embarazos para evitar la diabetes gestante, dado que muchos casos de obesidad se pueden relacionar con lo ocurrido durante los meses de embarazo.

 

Dinitrofenol: la peligrosa pastilla «quemagrasas» que vuelve a estar de moda entre los jóvenes

151214180109_dnp_624x415_thinkstock_nocreditBBC Mundo
Promete efectos adelgazantes de forma casi inmediata y es muy conocida entre quienes sufren trastornos alimenticios y también entre los culturistas, pues facilita el aumento de la musculatura corporal.

A menudo se comercializa como una «solución rápida» para adelgazar.

Se trata de un polvo amarillo cristalino y es un producto químico industrial que se vende –de forma ilegal y casi siempre a través de internet– en forma de cápsulas, polvo a granel y a veces como crema.

Responde al nombre 2,4-dinitrofenol, aunque es más conocido por sus siglas,DNP y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) «ha causado enfermedades severas y muertes en varios países en los últimos tres años».

Utilizado originariamente para la fabricación de explosivos, tiene efectos secundarios altamente peligrosos y puede llegar a matar.

Un químico venenoso

Su uso como medicamento adelgazante no es nuevo: en la década de 1930 se descubrió que aumentaba la tasa metabólica y que permitía perder peso.

Pero el alto número de efectos adversos y muertes hizo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) lo prohibiera en 1938 y lo catalogara como una «sustancia extremadamente peligrosa y no apta para el consumo humano«.

Sin embargo, su uso parece estar de nuevo en auge, especialmente gracias a la facilidad de la venta por internet, en donde se distribuye como una sustancia «quemagrasas».

Efectivamente, según un estudio del departamento de Medicina de Emergencia delWhittington Hospital de Londres, publicado en 2011 por el Journal of Medical Toxicology, durante las décadas de 1960 hasta el final del siglo XX no se registraron muertes por DNP.

Pero los investigadores observaron un resurgimiento de casos fatales en la primera década de este siglo: 12 muertes entre 2001 y 2010, que reflejaban «el aumento de la disponibilidad del DNP en internet, comercializado particularmente para el uso de fisicoculturistas».

Y en lo que va de 2015, sólo en Reino Unido, ha habido un aumento de casos de intoxicación, con un total de 30 casos, de los cuales 5 acabaron falleciendo, según los datos del último informe del National Poisons Information Service (NPIS).

De acuerdo con esa misma fuente, esto representa un incremento considerable, pues en 2014 sólo se dieron nueve casos por intoxicación por DNP en el país.

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Signos de intoxicación por DNP

  • Piel caliente y seca
  • Sed excesiva
  • Sudoración excesiva
  • Velocidad excesiva del ritmo cardíaco
  • Respiración agitada

Fuente: Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS)

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Por ese motivo el Departamento de Salud Pública de Inglaterra decidió lanzar una alerta el pasado 11 de diciembre, advirtiendo sobre el «resurgimiento» de este tipo de intoxicaciones, «cuyos principales afectados son adolescentes y jóvenes».

«Esta droga, en mi opinión, debería ser clasificada como veneno. No hay ningún beneficio por tomarla, sólo grandes daños«, le contó el doctor Ryck Albertyn, anestesista y consultor del Worthin Hospital, Reino Unido, a la BBC.

Morir por adelgazar

Uno de los casos más recientes es el de la joven británica Eloise Aimee Parry, quien sufría bulima y murió a los 21 años en abril de 2015, tras ingerir el tóxico.

Su madre, Fiona Parry, le contó a la BBC que Eloise tomó ocho de estas pastillas y que los médicos «no pudieron hacer nada para salvar su vida».

 

Parry pide ahora que se adopten medidas más severas contra las empresas que las distribuyen.

«La gente debería ser consciente de lo peligrosas que son estas píldoras. Verse bien nunca debería costar la salud o la muerte«, declaró la semana pasada a medios locales británicos.

Pero ha habido otro caso más reciente, también en Reino Unido: el de Rachel Cook, quien padecía un desorden alimenticio y que murió a los 25 años, en mayo de 2015.

Según una reciente investigación, Rachel, quien ya estaba muy delgada, tomó píldoras con DNP porque «quería quemar grasa y perder peso rápidamente».

 

«Sé que hay presión en la gente joven para estar delgados y muchos tomarán acciones drásticas para conseguirlo, pero esta no es la manera de hacerlo», advirtió uno de los médicos forenses que analizó el caso de Rachel.

«Pero deben informarse sobre las inevitables consecuencias de tomar esta sustancia mortal», agregó el experto.

Alerta mundial

«Algunas páginas web que venden estos productos se hacen pasar por empresas farmacéuticas», advierte también la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

Y la OMS y la Interpol también dieron la voz de alarma este año y emitieron informes alertando sobre el aumento en el consumo de este tipo de sustancias.

 

«Es ilícita y potencialmente mortal», declaró la Interpol en una Alerta Naranja mundial emitida en mayo de 2015, que distribuyó a sus 190 países miembros.

«Además de los peligros intrínsecos que conlleva, los riesgos vinculados a su consumo se ven agravados por las condiciones ilícitas de su fabricación», dijo el organismo.

«El efecto adverso más común asociado al uso de DNP es la erupción cutánea«, aseguraron fuentes de AECOSAN.

«Otros efectos son la neuritis periférica, la gastroenteritis, la anorexia, las cataratas o la sordera permanente», entre muchos otros.

Pero también hay efectos tóxicos: confusión, agitación, coma, convulsiones, hipertermia (potencialmente mortal), taquicardia, sudoración y colapso cardiovascular.

A día de hoy, no existe ningún antídoto para la intoxicación por DNP.

Por desgracia, su uso desregulado y a través de internet ha hecho que el peligroso polvo amarillo se vuelva a poner de moda, sobre todo entre jóvenes que, en muchos casos, desconocen los riesgos a los que se exponen.

«El público debería estar consciente y vigilante, especialmente respecto a la vulnerabilidad del uso de estas sustancias entre las personas con desórdenes alimenticios», advierte el Dr. Albertyn.

 

 

5 maneras para combatir el sobrepeso y la obesidad

BBC Mundo

151216142739_alimentacion_304x171_thinkstock_nocreditUnos 130 millones de personas, casi la cuarta parte de la población de América Latina, tienen sobrepeso y obesidad, según los últimos datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

De acuerdo con el Banco Mundial, si no hacemos nada para evitarlo, en 2030 la cantidad de obesos podría ascender hasta el 30% de la población latinoamericana.

Y no se trata tan sólo de una cuestión estética: cada año mueren en el mundo al menos 2,8 millones de personas por sobrepeso y obesidad, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A menudo se culpan a los servicios de salud y a la industria alimentaria por no hacer lo suficiente para combatir este mal.

Sin embargo, existen una serie de consejos que tú mismo puedes poner en práctica para peder peso y mejorar tu salud y bienestar.

1. Aprende a cocinar

151216140921_cocinar_624x351_thinkstock_nocredit«Los alimentos ultraprocesados y la comida rápida representan una parte cada vez mayor de lo que las personas comen y beben en América Latina, con resultados muy negativos», dijo en septiembre de este año Enrique Jacoby, asesor sobre Nutrición y Actividad Física de la OPS.

Costa Rica y México se encuentran, de hecho, entre los mayores consumidores de azúcar del mundo, junto con Estados Unidos, Holanda y Nueva Zelanda.

Parece una cuestión obvia, pero aprender a cocinar puede ser una manera muy eficaz de evitar el sobrepeso.

Y es que cuando cocinas eres consciente de los alimentos e ingredientes que incluyes en tu comida.

«Aprender a cocinar es lo primero que debemos tener en cuenta para combatir la obesidad y perder peso», le contó a la BBC Tam Fry, vocero del Foro Nacional de Obesidad de Reino Unido.

Y si no puedes cocinar, al menos es importante que prestes atención a los productos que compras.

«La gente no lee las etiquetas y debería ser más consciente de lo que compra«, advierte Try, quien destaca que es importante fijarse en cosas como «la cantidad de gramos de azúcar».

2. Utiliza platos más pequeños

151216141123_platos_624x351_thinkstock_nocreditLa gastronomía se ha convertido en una moda, así como la manera en la que «vestimos» la mesa.

A los chefs les gusta mostrar sus creaciones culinarias en grandes platos, pero investigaciones recientes dicen que comemos casi todo lo que nos servimos en el plato.

Por lo tanto, si nos servimos de más, también tenderemos a comer en exceso.

Un estudio experimental del doctor Brian Wansink de la Cornell University, EE.UU, reveló que reducir el tamaño del plato de 30 a 25 centímetros supone que consumamos un 22% menos de calorías, pues los platos más pequeños hacen que una porción normal parezca más grande.

Sin embargo, Wansink también descubrió que si utilizamos platos más pequeños -de hasta 24 centímetros-, «nos damos cuenta del autoengaño».

Según esta investigación, utilizar un plato de unos 25 centímetros durante un año podría permitir hacernos perder hasta 8 Kilos.

3. Controla el ejercicio que practicas

151216141249_ejercicio_624x351_thinkstock_nocreditEl aumento de peso y la inactividad suelen ir de la mano.

Según los expertos, mantener un registro de tu propia actividad puede ser una buena manera de controlar cuánto ejercicio practicas.

La doctora Charlotte Jones asegura que «hacer ejercicio durante 20 minutos al día repercutirá en tu salud y te ayudará a perder peso».

«No significa tener que ir al gimnasio o pagar por clases, simplemente caminar supone una diferencia«, le contó la especialista a la BBC.

Jones asegura que también es importante «hacerse cargo de la situación».

«Yo hago un seguimiento de mi actividad con una aplicación en mi teléfono. Hay muchas aplicaciones gratuitas que te muestran la cantidad de los pasos que has tomado y te permiten comparar día a día lo que has hecho», agrega.

En caso de que no puedas hacer ejercicio, el simple hecho de estar de pie también es beneficioso.

«La gente está sentada en el trabajo, después en el coche y en frente del televisor. La tasa metabólica llega al mínimo y no es natural», explica el doctor John Buckley, de la Universidad de Chester.

«Los humanos estamos diseñados para estar de pie y en movimiento».

4. Busca apoyo

151216141443_clase_624x351_thinkstock_nocreditTratar de perder peso puede ser una experiencia muy solitaria, lo que a menudo tiene como consecuencia la falta de motivación. Por lo tanto, el consejo es no hacerlo solo.

Rosemary Conley, quien hace dietas y ejercicio desde hace más de 30 años, asegura que «perder peso sin el apoyo de otras personas es mucho más difícil».

«No hay una solución rápida. Lleva tiempo y es complicado, así que necesitas rodearte de gente positiva que te ayude», sostiene.

Los centros de adelgazamiento y las clases de ejercicio son una buena manera de empezar, pero otra opción es buscar ayuda en internet.

«Los foros de internet son un lugar en el que puedes compartir tanto temores como consejos con otra gente», cuenta Conley.

«También puedes buscar a alguien con quien caminar, si no quieres unirte a una clase. Hay mucha información ahí fuera, así que se trata de reeducarnos a nosotros mismos».

5. No «comas por dos» durante el embarazo

151216141602_comer_624x351_thinkstock_nocredit«Es importante derribar el mito de que las mujeres deben comer por dos cuando están embarazadas», asegura la doctora Sally Davies.

La salud de la mujer afecta al útero, lo cual puede tener consecuencias a largo plazo para la salud del niño, incluyendo el riesgo de padecer obesidad de tipo 2.

Rosie Dodds, asesora de la National Childbirth Trust (NCT) de Reino Unido, dice que las mujeres «deben adoptar un estilo de vida más saludable antes de quedarse embarazadas».

«Averigua tu Índice de Masa Corporal (IMC) para saber lo que debes hacer antes y durante el embarazo», explica.

«Es recomendable que aumentes la cantidad de frutas y verduras que comes y los alimentos con alto contenido en fibra, pero además tampoco debes ser demasiado indulgente».

La presión para perder peso rápidamente después del embarazo puede conducir a expectativas poco realistas, pero los expertos recomiendan tratar de moverse más.

«Salir afuera mejora tu estado de ánimo, y obtener apoyo mutuo de otras madres es una gran ayuda», dice Dodds.