¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Elsa Pataky, Miranda Kerr y Jessica Alba siguen la regla 80/20 en su dieta

Aunque hemos oído hablar de la dieta Dukan, la de la alcachofa o de la carísima Pronokal que le han hecho a famosas como Carlota Corredera perder varias decenas de kilos, lo cierto es que no todas las dietas funcionan igual ni en las mismas personas. Y sino que se lo digan a la mujer de Chris Hermsworth, que también tiene que cuidarse para lucir tipazo.

Según publica Informalia, Elsa Pataky es una de las celebrities (también la hacen Miranda Kerr o Jessica Alba) que en los últimos tiempos se ha apuntado a la conocida dieta 80/20. Pero, ¿en qué consiste? Lo primero que debes saber es que esta no es una dieta milagro, es decir, no perderás kilos de golpe y por supuesto, luego no volverás a recuperarlos en pocas semanas (el conocido y temido efecto rebote).

La dieta 80/20 es una dieta de mantenimiento que consiste en cuidar nuestra alimentación al máximo en el 80% de las ocasiones y nos permite momentos de relax en el otro 20%. Es decir, debes cuidarte durante la semana por ejemplo, y el fin de semana te puedes dar el capricho de tomar un dulce o una hamburguesa con tus amigos. Es el llamado por los americanos ‘cheating day’, un día trampa en el que no hay prohibiciones a la hora de comer.

Así, si haces 21 comidas a la semana (3 por día), 19 comidas, el 80%, deberán ser sanas mientras que las 3 comidas restantes, el 20%, no tendrás que preocuparte. Si haces 5 pequeñas comidas al día, entonces serán 7 las pequeñas comidas que podrás hacer sin preocuparte de lo que comes.

Y es que el cuerpo necesita también ciertos alimentos que no son considerados demasiado sanos, así que de vez en cuando debemos darnos un capricho, sin pasarnos por supuesto, porque quedará amortiguado por nuestra forma de comer habitual.

«Te portas bien durante la semana, comes tu pescado, verduras, haces ejercicio a diario. Pero, ¿a quién no le gusta darse un capricho? En ese día engañas un poco a tu cuerpo», explica Pataky en su último libro. «Me puedo tomar lo que me apetezca, sin pasarme, pero dándome un capricho, porque es imposible ser muy estricto con la dieta o con una misma durante mucho tiempo», añade la actriz.

Se trata de una dieta que lo que consigue es cambiar tus hábitos de alimentación y como consecuencia también de vida. Este método ayuda a aplicar el equilibrio y la moderación, un concepto que no existe en las dietas que están de moda. Lo que consigue es mantenernos en forma y además ayudarnos a perder los kilos que nos sobran, de forma progresiva y natural.

Fuente: Periodista Digital

¿Por qué tengo que adelgazar si me gusto así?

El Mundo Zen, por Gema García Marcos
«Estar gorda no es ser fea. Estar gorda no es ser una vaga. Estar gorda no es ser una mujer desesperada. Estar gorda no quiere decir no ser sexy»» pregona Tess Holliday, modelo XXL, madre y feminista. Con cerca de un millón y medio de seguidores en Instagram, la creadora del movimiento #EffYourBeautyStandards es una de esas diosas curvies que lo revientan en redes sociales. Tras etiquetas como ésta, se muestran, según explica Natalia Mehlman Petrzela, profesora asociada de Historia e investigadora de la Cultura del Fitness en New School (Nueva York), «tipos de belleza -alejados de los cánones establecidos en la actualidad- que apenas tienen cabida en las páginas de las revistas femeninas».

Hermosas, sanas y felices, las curvies proclaman a los cuatro vientos lo orgullosas que se sienten de sus redondeces y lo hartas que están de tener que pasarse la vida dando explicaciones sobre sus kilos de más -algo que, por cierto, también padecemos las que los tenemos de menos-. Pero… ¿qué es exactamente una ‘curvy’ (si es que alguien lo sabe)? «Son mujeres con curvas, que presentan un sobrepeso que, normalmente, es inferior a un exceso de unos 15 kilos. Comen bien y hacen deporte, pero tienen tendencia a engordar por lo que deben cuidarse mucho simplemente para lograr mantenerse en ese ligero sobrepeso», asegura Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Poseedoras de una masa muscular superior a la media, Bravo explica que para delimitar si sus kilos de más están dentro de lo saludable habría que fijarse en el porcentaje de grasa corporal que atesoran. «Depende de la edad, pero podría decirse que estaríamos ante un caso de sobrepeso cuando hay entre un 32 y un 38% de grasa. A partir de ahí, estaríamos hablando de obesidad».

TENDENCIA GENÉTICA

Según su experiencia, «a la mayoría de las ‘curvies’ que hemos tratado en IMEO le gustaría estar más delgada. Pero la lucha es tan fuerte que acaban por tirar la toalla». Su sobrepeso suele ser «de origen genético» y reaccionan de una forma emocional ante algunos alimentos, como el dulce: «Al probarlos, se les disparan ciertos neurotransmisores que les complican mucho la tarea de parar de comerlos. Cuando están tristes o muy contentas, buscan esos vínculos con la comida para calmarse o celebrarlo».

Otra de las razones que explican su eterna lucha contra la báscula es «la dificultad que presentan para quemar la grasa», ya que tienden a utilizar «el hidrato de carbono o el glucógeno como fuente de energía». Para bajar de peso, no les queda otra que «limitar el consumo de pasta, arroz y azúcar para que su organismo comience a tirar de la grasa como fuente de energía». La privación de estos alimentos -que tanto enganchan por la liberación de serotonina que se produce al consumirlos- les produce «una especie de síndrome de abstinencia que se prolonga incluso durante semanas».

Más allá del beneplácito social, el experto del IMEO recalca que «lo aconsejable es llevar un estilo de vida saludable, comer equilibradamente, evitando alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas, y realizar una actividad física con regularidad». Todo eso y aceptarse a uno mismo porque «nos aporta salud al reducir los niveles de estrés y de autoexigencia». Y añade: «Es mucho peor mantenerse delgados a base de regímenes bestiales y de comer de forma desequilibrada».

LOS IDEALES NO EXISTEN

Utilizar el exceso de kilos como único baremo para establecer el estado de salud de una persona nos puede dar un retrato tan irreal como inexacto: «El peso ideal no es un concepto médico y es imposible de definir. Además, también hay que tener en cuenta la composición corporal -cuánto tenemos de grasa y de músculo-, la distribución de la grasa y el patrón dietético saludable. Por ejemplo, hay personas delgadas con problemas de salud por su dieta y distribución de la grasa», asegura María Ballesteros, coordinadora del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según el criterio que manejan en la SEEN, «el porcentaje de grasa corporal debería ser menor de un 25%, en el caso de los varones y de un 33%, en el de las mujeres».

Al igual que su colega del IMEO, Ballesteros incide en la importancia de «adoptar un estilo de vida saludable y no frivolizar con el peso. Es la salud y no la estética lo que está en juego».

Hasta aquí, el punto de vista de los nutricionistas pero… ¿qué opinan los psicólogos sobre el asunto? «Una ‘curvy’ es una mujer real. Las mujeres tienen curvas; las niñas, no. Pero los modelos de comparación que nos mostraban los medios de comunicación hasta la fecha eran tallas 36. Es decir, mujeres con cuerpos de niñas», explica Isabel Serrano, psicóloga de EnpositivoSí.

La apuesta mediática por una figura femenina escuálida y rectilínea marcó el comienzo de una lucha interna entre lo que muchas veían ante el espejo y lo que la sociedad consideraba como presuntamente bello. «Creamos el ideal del yo, ese que desearíamos ser y que es producto de la comparación con otros. Si la divergencia entre el yo real y el ideal es mucha, nos sentimos extraños en nuestro propio cuerpo», aclara Serrano. La irrupción del fenómeno ‘curvy’, en cambio, ha logrado reducir «esa diferencia entre el yo real y el yo ‘curvy’ -aunque la hay-, permitiéndonos crear una imagen interna satisfactoria y una relación con uno mismo más positiva».

Su compañero de gabinete, Jesús María Prada, coincide con ella: «Más allá de su cuerpo, lo que define a una ‘curvy’ es su actitud optimista ante la vida y su dinamismo. Son mujeres que quieren mostrar que se puede ser feliz sin cumplir los cánones de belleza actuales, que se puede ser atractiva sin estar a dieta permanente y que se sienten bien consigo mismas».

ETIQUETAS PARA TODO

Reafirmación, búsqueda de aprobación… ¿qué hay detrás de este fenómeno? «Una mínima autoestima que significa la necesidad de aceptación de uno mismo, de lo bueno y de lo malo. Cuando nos nombramos ‘curvy’ y no nos decimos gorda o talla grande, nuestra autoestima sale mejor parada, también parece que nos podemos presentar ante los demás de otra manera… Es como si gritáramos: ‘¡Cuidado gente: soy curvy, no una foca!’. En el fondo, lo que subyace es el deseo de ser aceptados», afirma Isabel Serrano.

Dicho esto, la siguiente pregunta sería… ¿por qué nos ha entrado la manía de etiquetarlo todo? «Las etiquetas nos ayudan a organizar nuestro mundo interior desde el plano cognitivo y emocional, poner palabras a las cosas genera orden en nuestras vidas. No son necesariamente negativas; lo son si son limitantes y nos ceñimos sólo a ese concepto o se convierten en estereotipos que nos juzgan y con los que juzgamos», relata Serrano. Aunque algo -o mucho- hay de marketing tras toda esta revolución aparentemente espontánea:»Nos guste o no, la sociedad nos clasifica y el marketing necesitaba una etiqueta que no tuviera connotación negativa, como tallas grandes, para que las mujeres reales pudieran comprar ropa sin sufrir una crisis depresiva posterior. Ahora se compra con mucha más soltura… ¡Las tallas a partir de la 44 son un batallón!».

Curvies, fofisanos, flacas, gordibuenos… Etiquetados o no, Isabel Serrano y ZEN te suplicamos que te dejes de tonterías: «Quiere, respeta y cuida el cuerpo en el que vives y la persona que eres. Eso se llama autoestima y autovaloración». Amén.

En Argentina piden regular la venta de alimentos para contener la epidemia de obesidad infantil

Este país ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa en menores de 5 años; aconsejan etiquetar los alimentos procesados de acuerdo con su contenido de sodio, grasas, azúcares agregados y calorías, y estudiar gravámenes

La Nación, por Nora Bär

Y a nadie duda de que el sobrepeso y la obesidad son un problema monumental. En ocho años (entre 2005 y2013), esta patología aumentó un 43% en el país y actualmente la padece casi el 60% de la población mayor de 18.

Pero si hay un grupo en el que este cuadro es particularmente preocupante es el de los chicos: la Argentina ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa de sobrepeso en menores de 5 años (alrededor del 10% de ese segmento de edad), según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado recientemente por la OPS/OMS y la FAO.

Y en los estudiantes de 13 a 15 años, afecta a uno de cada tres, según la Encuesta Mundial de Salud Escolar realizada en 2012.

Para enfrentar este verdadero tsunami sanitario, la Organización Panamericana de la Salud, Unicef y la Dirección de Relaciones Internacionales de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación convocaron desde ayer a las Jornadas sobre políticas regulatorias para la prevención del sobrepeso y la obesidad en la niñez y la adolescencia. En la actividad, que finaliza hoy, participan nutricionistas, representantes de sociedades científicas, legisladores, cámaras de empresas productoras de alimentos, otras agencias del sistema de Naciones Unidas como la FAO y el Banco Mundial, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y ONG con el objetivo analizar ejemplos exitosos de otros países de la región y diseñar un marco regulatorio que permita promover los alimentos más saludables.

«Creemos que en la Argentina hay mucho espacio para establecer regulaciones que ayuden a controlar este problema», afirmó Sebastián Laspiur, consultor nacional de enfermedades no transmisibles de la OPS.

Para las agencias sanitarias internacionales, el aumento rampante de la obesidad se debe a un cambio en el patrón de consumo de alimentos naturales y comidas caseras hacia productos ultraprocesados con alta cantidad de azúcares agregados, grasas saturadas y sal, y bajo valor nutricional. La Argentina se encuentra en los primeros puestos de la región por el consumo de estos productos.

«Tenemos que tratar de que los consumidores migren hacia los alimentos naturales y la cocina casera», dijo el doctor Fabio Da Silva Gomes, asesor regional de OPS en nutrición y actividad física. Según el especialista, en América latina todavía un 70% de los alimentos se preparan en casa.

Medidas ya probadas en otros países en pos de este objetivo, como Chile y México, incluyen el etiquetado frontal de alimentos (identificando claramente cuáles son altos en sodio, en grasas, en azúcares o en calorías); la regulación de la publicidad dirigida a los niños (evitando el agregado de personajes o juguetes que puedan incentivar la compra); la protección de los entornos escolares (tanto prohibiendo la comercialización de comestibles ultraprocesados como asegurando la provisión de alimentos seguros en los comedores escolares) y las políticas fiscales para gravar las bebidas azucaradas y otros alimentos no saludables.

La literatura científica abunda en evidencias que indican que la obesidad tiene un alto impacto no solo sanitario, sino también económico y social. «Aumenta el riesgo de padecer asma, diabetes tipo 2, apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares -detalló la doctora Maureen Birmingham, representante para Argentina de OPS/OMS-. Afecta el crecimiento y el desarrollo psicosocial durante la adolescencia generando discriminación, baja autoestima, exclusión social y depresión y, con el tiempo, compromete la calidad de vida y la longevidad. Está asociada además con 14 tipos de cáncer y enfermedades osteoarticulares

Para el doctor Adolfo Rubinstein, «Hay que hacer foco en la obesidad infantil porque ése el principal problema. El Estado tiene un rol indelegable. Estamos profundmente convencidos de que éste es uno de los ejes estratégicos sobre los que debemos trabajar».

Y coincidió Da Silva Gomes: «Es prioritario actuar en los primeros años de la vida, que es cuando «se forma el paladar» y se adquieren hábitos que luego es muy difícil cambiar».

En este momento, hay más de 100 proyectos en agenda para legislar la venta de alimentos «ultraprocesados» , aunque, según aclaró la diputada Graciela Cousinet, presente en las jornadas, «Ninguno está en condiciones de ir a sesión plenaria».

La Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal), que participó en la reunión, hizo saber a través de un comunicado que «comparte la preocupación por los actuales índices de obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas, y entiende que la industria ocupa un papel fundamental en la búsqueda de la solución al problema de la obesidad y del sobrepeso».

Y más adelante agrega que, dado que la obesidad tiene un origen multifactorial, «el éxito de las acciones para prevenirla dependerá del trabajo articulado entre los sectores público y privado, entre los gobiernos, la sociedad civil, la industria y todas las partes involucradas, comprometidos a resolver este problema global».

Las dietas también se ponen de moda: las corrientes alimenticias que son tendencia

20 minutos, por María Teresa Sánchez
Seguir una dieta ya no significa, obligatoriamente, querer reducir peso; se puede optar por un determinado régimen alimentario con el fin, por ejemplo, de retrasar el envejecimiento, mejorar la calidad de vida o frenar el Alzhéimer.

La fugacidad de las modas ha llegado también a la alimentación, pero a diferencia de una prenda de vestir, que puede sentar mejor o peor, llevar a cabo una dieta desequilibrada sí que puede causar serios problemas de salud. Por ello, hoy más que nunca es primordial tener una excelente educación alimentaria para poder interpretar con criterio la información que nos llega.

Para la dietista Susana Martínez, «la alimentación puede prevenir y curar muchas enfermedades, pero no produce milagros. La clave está en la variedad, la moderación, comer mucha fruta y verdura y hacer ejercicio de manera regular».

En este sentido, en nuestro país podemos presumir de contar con la mejor de las dietas, la mediterránea, tanto por la variedad de sus alimentos como por sus efectos beneficiosos para nuestro organismo.

Sin embargo, el aluvión informativo que hoy en día circula en blogs, páginas web y redes sociales sobre nutrición, superalimentos y alimentación saludable ha generado diferentes corrientes. Recopilamos a continuación algunas de ellas.

Paleolítica. Vuelta a los orígenes. La dieta contemporánea, basada en productos con un listado infinito de ingredientes, ininteligible en algunos casos, es para los defensores de esta corriente el origen principal de muchas de las enfermedades de la población –hecho no demostrado científicamente–. La propuesta se basa en una alimentación natural que incluye el consumo de frutas, vegetales, carnes magras, mariscos y semillas, y evita lácteos, alimentos procesados y refinados, alcohol, azúcares y almidones.

Días alternos. Días depurativos, de régimen y sociales. En estos tres bloques está dividida la dieta diseñada por Rubén Bravo con el objetivo principal de perder peso sin tener que renunciar a una comida de trabajo o celebración familiar. El plan semanal propone una dieta hipocalórica y detoxificante para los días depurativos, platos equilibrados y saludables para los días de régimen y elaboraciones consideradas ‘menos dietéticos’ para los días sociales.

Dash. Para la presión arterial. Aunque en un primer momento fue diseñada para tratar a los pacientes con problemas de hipertensión, esta dieta creada por el Instituto Nacional de Salud estadounidense, es una de las más efectivas y equilibradas alternativas en la pérdida de peso. Permite disfrutar de una alimentación variada en la que se incluyen, prácticamente, todos los grupos alimenticios. Eso sí, es imprescindible seguir a rajatabla el control de las porciones y algunos otros matices como la sustitución de los granos integrales por los refinados, lácteos bajos en grasa y la casi total prohibición de las grasas saturadas, la sal, el alcohol y los azúcares refinados.

Sin carne. Diferentes alternativas. Cada vez son más las personas que optan por una dieta que se apoya principalmente en los vegetales y frutas, reduciendo o eliminando los alimentos de procedencia animal.
Los flexitarianos, por ejemplo, están pisando fuerte: centran su alimentación en el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas vegetales, aunque de forma ocasional pueden tomar carne o pescado. Por otro lado, la dieta vegetariana en sí, excluye cualquier alimento de originen natural a excepción del ovolactovegetarianismo, que incluye huevos y lácteos en su alimentación.

Mind. Protege tus neuronas. Concebida para combatir y prevenir aquellas enfermedades neurológicas, como demencias y el alzhéimer. Promueve fomentar el consumo de verduras de hoja verde, nueces, bayas, arándanos, aceite de oliva, así como pescados una o dos veces a la semana; y restringir el consumo de alimentos como carnes rojas, mantequilla y margarina, quesos, dulces y pasteles, y productos fritos o procesados.

Dieta 2.0. Dietista en el ‘smartphone’. Páginas web que personalizan la dieta que necesitas o aplicaciones móviles que escanean la etiqueta de los alimentos, cuentan las calorías, proponen tablas de ejercicios o dan consejos de nutrición… La tecnología puede convertirse en el aliado perfecto para aquellas personas que tienen como objetivo rebajar su peso o simplemente mejorar su alimentación y que encuentran en su móvil un feedback que puede contribuir a mantener la constancia de la dieta.

«Solemos cocinar cremas, ensaladas y zumos de frutas»

Estudiante de 21 años, Paula Sánchez ha elegido ser flexitariana. Ha optado por una dieta basada, principalmente, en el consumo de hortalizas, legumbres, verduras, huevos y frutas. «En casa, al ser mi madre vegetariana, apenas comemos carne. Solemos cocinar cremas de verduras, ensaladas, salteados y zumos de fruta. Eso sí… si un día hay que comerse un buen entrecot o pescado, tampoco le hago ascos». Aunque todavía no conoce el término -de hecho aún no está establecido- Paula forma parte del 6,3% de la población española que sigue una tendencia en alza: la dieta flexitariana.

Cuando la obesidad se convierte en éxito profesional

Esdiario.com

Tres mujeres que han luchado contra los kilos de más y su victoria ha servido para catapultarlas al éxito. Dos presentadoras y la ex de don Felipe se han coronado en reino de la obesidad.

Esto de las reinas de la obesidad va cambiando por temporadas. Hubo una época en que Isabel Sartorius parecía la única mujer excedida de peso de España. El asunto se trató en los medios y a ella le sirvió para encontrar su lugar bajo el sol en el panorama mediático. Habló de trastornos alimenticios, de compulsión, de desórdenes… ¿Y quién no iba a ponerse de su parte con esa cara que transmite dulzura? Los kilos de más la encaminaron por la senda del coaching y dijo adiós al diseño de bolsos, a los photocalls de dietas alcachoferas, a las quedadas con doña Letizia…

A Tania Llasera la conocimos delgadísima. Sin embargo, dejó de fumar y ahí empezó su vía crucis con el sobrepeso. Al compartir la presentadora su día a día en Instagram, le llueven críticas y alabanzas. Después llegaría su primer embarazo y tras dar a luz al precioso Pepe Bowie empezaría a ponerse en forma. Tania estaba un poco desaparecida cuando los kilos de más volvieron a darle protagonismo mediático. Regresó a los platós y observó un renacer profesional. Ha sabido aprovechar su nueva figura y trabajo no le falta.

Poco imaginaba Carlota Corredera que su lucha contra la obesidad iba a convertirla en imprescindible en los medios. Sin prisa pero sin pausa, la periodista ha conseguido rebajar más de 60 kilos. Desde entonces, el papel cuché está rendido a sus pies. Portadas y ventanitas se la disputan. Ahora corona su reinado publicando un libro en el que comparte su experiencia, Tú también puedes (Grijalbo). Cual diva, divina, ha posado en traje de baño demostrando que los complejos no sirven más que para estorbar. El único problema es que su omnipresencia ya despierta comentarios. Y es que en esto de los kilos, como en todo, la gente está ávida de nuevas musas. Una vez vista la transformación en cisne, llega el hartazgo y empieza el rechazo. El público, que tiene poca paciencia.

Lo que comen las ‘celebrities’ para tener una piel más bonita

Avena, cerezas, chocolate negro… Los expertos nos dan la lista de qué alimentos incluir en nuestra dieta y cuáles no debemos tomar

Hola, por María Víllora

¿Qué hacen Chrissy Teigen o Gisele Bündchen para tener una piel tan envidiable? ¿Qué secretos guardan en su nevera? Sabemos que Teigen sigue las recetas saludables de Cravings, su propio libro, y que actrices como Elsa Pataky encuentran en el yoga y los batidos a base de espinacas, apio y pepino un buen punto de partida con el que mantenerse guapas y en forma. Pero además, la calidad del sueño es importante en la belleza de la piel.

Dormir bien y tener una piel bonita son dos aspectos que van de la mano y que, a su vez, dependen en gran medida de cómo nos alimentemos. «Si estamos estresados, dormimos menos horas de las necesarias o nos despertamos continuamente, va a quedar reflejado en nuestro aspecto físico y nuestra piel probablemente esté más apagada y cansada», afirma Andrea Calderón, nutricionista de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

La cadena del orden: alimentación, sueño y piel

Todo está unido. Lo que comemos tiene consecuencias en la calidad de sueño y elegir bien los alimentos es imprescindible a la hora de ayudarnos a regularlo y sentir un mayor bienestar. Para conseguirlo, Calderón opina que «es importante haber realizado las 5 comidas al día y no llegar a la hora de la cena con el hambre acumulada. De esta manera, tomaremos una cena más ligera que nos ayudará a sentirnos menos pesados y concebir mejor el sueño. Además, si conseguimos regular unos horarios tempranos y cenar 2 horas antes de irnos a dormir, preferiblemente no después de las 9, haremos una mejor digestión antes de la hora de acostarnos».

¿Qué alimentos hay que tomar por la noche?

Dentro de los alimentos recomendados para las cenas, estudios realizados sugieren que los aminoácidos (unidades básicas de las proteínas, nutrientes abundantes en carnes, pescados y huevos) se asimilan en mayor medida durante la noche. Tomar alimentos proteicos para la noche y prescindir (o no abusar) de los ricos en carbohidratos (que aumentan la glucemia) puede redundar en un beneficio fisiológico.

«Los alimentos proteicos, en su justa medida, favorecen la síntesis de melatonina, que nos beneficia por su inducción de un sueño más profundo y reparador. La melatonina se sintetiza a partir de la serotonina, y ésta a partir de triptófano, un aminoácido abundante de manera natural en alimentos proteicos como yogures, huevos, carne de pollo y los pescados. También está presente en la avena, dátiles, plátanos, cerezas, chocolate negro y en algunos frutos secos como almendras y nueces», explican los expertos de KilosOut.

La yema de huevo, carnes magras, el chocolate negro, el yogur o la leche son algunos de los alimentos más ricos en triptófano, ideales para conciliar el sueño. Y también, a pesar de que hay dietas que no recomiendan la fruta por la noche, son buenas las fresas, cerezas, frutos del bosque, frutos secos.

Otros nutrientes recomendables para conciliar el sueño serían: el magnesio, la vitamina C y vitaminas del grupo B destacando la B6. Se encuentran sobre todo en: frutas (cítricos, kiwi), verduras y hortalizas como la zanahoria y las espinacas y las legumbres. Además, «Añadir una cucharada de levadura de cerveza a nuestros zumos naturales o el yogur, aportará una buena fuente de vitaminas del grupo B, también beneficiosa para el pelo y las uñas», destaca Andrea Calderón.

Los mejores alimentos para la piel y el cabello

Dormir bien es solo el principio para conseguir una piel más saludable, pero si además añadimos una buena dosis de antioxidantes, el efecto se triplica. Para ello, la nutricionista de SEDCA recomienda «tomar diariamente 3 piezas de fruta y dos raciones de verdura, una en cada comida y en cada cena». Tampoco debemos olvidar que el aceite de oliva virgen es fuente de antioxidantes al igual que los frutos secos, las legumbres y el pescado azul.

Incorporar semillas como las de chía, lino, girasol o sésamo o germen de trigo a nuestra dieta, será una forma fácil de añadir omega 3, fibra y antioxidantes a nuestras comidas. «Es tan sencillo como tomar una o dos cucharadas diarias de algunas de estas semillas adicionadas a un yogur, un vaso de leche o un zumo, ya sea molidas o en remojo», añade Calderón.

Para mejorar el estado de nuestra piel y cabello es imprescindible tomar todas las vitaminas, minerales y antioxidantes que nuestro cuerpo necesita. Natàlia Calvet, coach y experta en hábitos saludables, afirma que, «para esto es vital que la base de nuestra alimentación sean las verduras, hortalizas y frutas (mínimo un 50% de todo lo que comes). Cuanta más variedad, mejor, cuántos más colores distintos mejor. Tomates, pimientos, brócoli, kiwis, granadas, espinacas, fresas, calabaza… son especialmente recomendables para mejorar la salud de la piel y el cabello»

También es esencial que en todas nuestras comidas haya grasas saludables. Estas son básicas para que la piel tenga una buena estructura y además contienen vitamina A, D y E y minerales necesarios para que la piel tenga buen aspecto. Por eso es tan importante incluir en tu alimentación frutos secos, semillas, pescado azul, aceite de oliva virgen, aceitunas, huevos, etc.

Por último, añade Calvet, «la hidratación es imprescindible para el buen aspecto de piel y cabello. Bebe un vaso de agua nada más despertarte y no olvides ir bebiendo durante el día. El té verde, contiene muchos antioxidantes y también es recomendable».

El queso y los procesados, entre los alimentos prohibidos 

Se ha demostrado que una dieta alta en azúcares interfiere con un sueño reparador. Consumir habitualmente bebidas azucaradas y alimentos procesados altos en azúcar puede hacer que nos despertemos más durante el sueño. La nutricionista de SEDCA, señala que «es importante comprobar en el etiquetado de los alimentos, que no tengan más de 18 gramos de azúcar por cada 100 gramos de alimento».

La cafeína, contenida en las bebidas refrescantes o en el café, puede impedir el sueño a algunas personas. Igualmente, alcohol es una sustancia perturbadora del sueño. Tom Brady y Gisele Bündchen en una entrevista para el New York Magazine reconocieron que nunca toman café. Ni si quiera para desayunar.

Los alimentos ultraprocesados (bollería, pizza….): son ricos en azúcares, grasas de mala calidad y harinas refinadas que interfieren en un buen descanso.

Evitar el queso y los embutidos, así como las comidas altas en grasas, tales como fritos o carnes grasas. «Los alimentos con alto contenido en tiramina (aminoácido) que pueden favorecer la producción de adrenalina, provocan mantenernos despiertos de noche», advierte el equipo de KilosOut. Asímismo aconsejan tener cuidado con las comidas picantes o muy condimentadas, ya que estas pueden aumentar la temperatura del cuerpo, y esta debe bajar antes de dormir.

Para lucir una piel y cabello bonitos debemos alejarnos de todos los alimentos preparados. Son una combinación nefasta de azúcar, harinas refinadas, grasas de mala calidad y sal. Asegúrate de no tener en tu despensa ni comer habitualmente galletas, bollería, snacks, embutidos, lácteos azucarados, productos light, refrescos, salsas, comida precocinada, etc.

México, segundo en obesidad, según la OCDE

Las cifras indican que el 32.4 por ciento de los adultos mexicanos padecen obesidad, cifra únicamente superada por Estados Unidos, donde el padecimiento alcanza al 38.2 por ciento de su población de 18 o más años de edad

32.4 POR CIENTO DE LOS ADULTOS MEXICANOS SUFREN POR SOBREPESO

El Siglo de Durango

México permanece como líder global en obesidad: solo Estados Unidos lo supera, según el ranking difundido esta semana por la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), basado en el estudio realizado a todos sus miembros.

Las cifras indican que el 32.4 por ciento de los adultos mexicanos padecen obesidad, cifra únicamente superada por Estados Unidos, donde el padecimiento alcanza al 38.2 por ciento de su población de 18 o más años de edad.

En la parte opuesta de la lista, con el menor nivel de obesidad, están Japón y Korea, con el 3.7 y 5.3 por ciento de su población.

Respecto a la tendencia histórica de la obesidad, los cifras muestran que -tanto a nivel local como mundial- esta se ha incrementado significativamente.

La OCDE precisa que en el año 2000, la obesidad era un mal que sufría el 25 por ciento de los mexicanos; es decir, se ha incrementado poco más del 7 por ciento en tres lustros. Además, se estima que en el 2030 afectará al 39 por ciento de los adultos de este país.

Respecto a la afectación por género, los datos también revelan que hay una tendencia mucho mayor a sufrir obesidad entre las mujeres que entre los hombres. Actualmente, según el gráfico principal de la OCDE, el 37 por ciento de las mujeres adultas de este país ya la padecen, en tanto que el rango entre los hombres llega al 27 por ciento.

La OCDE destaca, además, que México (junto Bélgica, Chile, Finlandia. Francia y Hungría ) es uno de los países que han establecido políticas fiscales para reducir el consumo de productos que causan obesidad, sin que eso haya cambiado la tendencia al alza del problema.

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’, diseñado al cien por cien médicos españoles y el cual se realiza sin cortes y sin dejar cicatrices externas, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad con motivo de la celebración del Día Europeo de la Obesidad.

MADRID, 20 (EUROPA PRESS), Ecodiario.es

Este dato se ha obtenido tras realizar esta intervención con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura ‘Apollo’ a 423 pacientes, 363 mujeres y 60 hombres, entre 25 y 65 años de edad, de los que la gran mayoría logró perder el total del peso sobrante en los términos establecidos. El éxito, según los expertos, se debe al enfoque multidisciplinar del problema y al trabajo en equipo de médicos, nutricionistas, psicólogos y graduados en ciencias de la actividad física y del deporte.

Asimismo, además de perder el total del peso sobrante y mantener ésta pérdida durante meses, los participantes experimentaron otros beneficios en cuanto a la mejora de su metabolismo, resistencia física, bajada de la tensión arterial, reducción en los niveles de colesterol y disminución de la sensación de hambre.

«Es muy importante que el seguimiento se realice de forma semanal en los primeros seis meses y, como mínimo, de forma quincenal durante el año siguiente para garantizar la instauración completa de hábitos saludables a largo plazo y descartar las recuperaciones posteriores del peso perdido», ha comentado el portavoz del IMEO y experto en nutrición, Rubén Bravo.

Por otra parte, el organismo ha destacado la importancia de acudir a nutricionistas y endocrinos ante cualquier síntoma del síndrome metabólico: desajustes en la presión arterial, triglicéridos y colesterol; glucosa alta en la sangre; aumento de la grasa visceral (que se acumula alrededor de la cintura).

«Podría ser preámbulo de males mayores, como diabetes tipo II o una enfermedad cardiaca. Apostar por un tratamiento multidisciplinar es la clave del éxito a largo plazo en las personas obesas y, en este sentido, el mejor ‘seguro de salud'», ha apostillado Bravo.

LA OBESIDAD ALIMENTA EL COLESTEROL «MALO» CON GRASAS SATURADAS

Asimismo, ha destacado la importancia de reducir los niveles de colesterol, eliminando de la dieta las grasas hidrogenadas, presentes en productos ultraprocesados, carnes rojas y embutidos, quesos curados o de untar, artículos de repostería y con azucares añadidos, entre otros.

Estas se pueden sustituir por grasas saludables que se encuentran en el pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y los frutos secos. Asimismo, conviene aumentar el consumo de fibras y productos integrales que ayudarán a la eliminación de toxinas, e incorporar avena, legumbres y cereales en nuestro menú.

En los hombres más jóvenes de 50 años el colesterol tiende a ser más alto que en las mujeres con esa misma edad, pero con la menopausia los niveles de colesterol malo pueden aumentar debido a la reducción de los estrógenos, lo que hace necesario que ambos sexos cuiden más su dieta y peso.

En este sentido, la nutricionista del IMEO y experta en el tema de colesterol, Estefanía Ramo, ha aconsejado optar por carnes poco grasas, quitándoles la piel; eliminar la grasa visible de los alimentos; limitar el consumo de guisos y fritos; acompañar la carne preferiblemente con verduras u hortalizas de guarnición.

Finalmente, y respecto a los antioxidantes, ha recomendado obtenerlos de algunas frutas o del vino tinto, siempre con moderación, rico en catequinas y resveratrol, que aumentan el colesterol bueno y reducen el malo.