Ejemplo de menú elaborado por las especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Estefanía Ramo, nutricionista experta en fitoterapia, y Carmen Escalada, nutricionista clínica
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Las 5 dietas que no debemos seguir este 2016
Algunas prometen perder mucho peso en poco tiempo, otras son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social y no faltan las que incluso confieren poderes milagrosos a determinados alimentos. En definitiva, son desequilibradas y comprometen nuestra salud. El equipo de expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) analiza el ‘top 5’ de las peores dietas por las que bajo ningún concepto debemos dejarnos seducir por mucho que busquemos desprendernos de los odiosos kilos de más. Ya sabes: huye de las modas y recuerda que por encima de todo está tu salud.
1. Las monodietas a base de sirope de savia, limón, manzana o piña. Son planes que basan la alimentación en un sólo alimento por un tiempo determinado. Según los expertos de IMEO son extremadamente restrictivas en calorías, muy desequilibradas y con asegurado efecto rebote. Por ejemplo, la dieta del limón, utilizada a menudo para bajar una talla de pantalón en una semana, puede desencadenar enfermedades como diabetes, hipertensión y anemia al obligar a nuestro organismo a consumir en exceso un ácido tan potente. Así, es especialmente contraindicada en personas con problemas de reflujo, acidez de estómago, ácido úrico elevado o estreñimiento.
Por otro lado, encontramos las dietas de la manzana y la piña, que se han popularizado tras los excesos navideños. Es cierto que estos alimentos tienen propiedades diuréticas y depurativas, pero «son frutas que no contienen proteinas; por lo que, a la hora de perder peso, se elimina masa muscular y cuando terminemos la dieta volveremos a recuperar el peso con gran facilidad», apunta Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO.
2. Dieta de las 500 calorías. Es otra de las dietas milagro que abundan en la red y que consiste en hacer un par de días de ayuno a la semana con una ingesta máxima de 500 calorías. Desde IMEO recalcan que ninguna dieta debería ser inferior a las 800 calorías; ya que una ingesta tan inferior podría tener grandes consecuencias para la salud: deficiencias nutricionales que pueden derivar en anemia, osteoporosis…; falta de vitalidad, fatiga muscular, desórdenes alimenticios, ansiedad, etcétera.
3. Dieta de los sobres proteinados. Este tipo de dieta, de procedencia fracesa, utiliza sobres y preparados proteicos como sustitución de comidas. Lleva al organismo a una situación de cetosis, provocada por el uso de la grasa corporal como fuente de energía al reducir radicalmente los niveles de glúcidos. El veredicto de los expertos: no es una dieta equilibrada y el hecho de reemplazar los alimentos cotidianos por preparados proteicos la hace insostenible en el tiempo.
4. Dieta de los ‘smoothies’ multivitamínicos. A base de frutas, verduras, hortalizas… Son auténticos cócteles de vitaminas y minerales, pero reducidos en proteinas y grasas; por lo que alimentarse únicamente a base de zumos es no aportar al cuerpo los nutrientes necesarios de una comida. Además, al ingerir la fruta y verdura trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que influye en el efecto de saciedad. Los expertos recomiendan que este tipo de dieta no exceda nunca las 48 horas y no con el objetivo de adelgazar; sino como una forma de ‘limpiar’ el cuerpo.
5. Dieta del ‘cero carbohidratos’. Esta dieta, que ha cobrado especial fuerza en EEUU, de la mano de ‘celebrities’ como Gwyneth Paltrow o Miley Cyrus, limita la ingesta de hidratos de carbono (cereales, legumbres, vegetales y fruta) -nuestra principal fuente de energía-. Como consecuencia, «provoca que el organismo no disponga de glucosa suficiente en la sangre y agote las reservas del hígado y el músculo», explique la nutricionista Andrea Marqués. Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, extreñimiento severo por la carencia de fibra… A largo plazo las consecuencias pueden ser aún más pejudiciales: desde pérdidas de calcio a nivel renal por el exceso de proteina, a pérdida de masa muscular, pasando por arritmias cardiacas.
Las grasas saturadas no aumentan el riesgo cardiovascular, según estudio
- El consumo de grasas ‘trans’ se asocia con un aumento del 34% de la mortalidad por cualquier causa, según datos de un estudio realizado por investigadores de la Universidad McMaster, en Canadá.
- También suponen un riesgo importante cardiovascular, como éste de «sufrir un accidente coronario o elevar los niveles de colesterol», recalca Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
Investigadores canadienses han descubierto que las grasas saturadas no se asocian a un mayor riesgo de muerte, enfermedad cardiaca, ictus o diabetes tipo 2, según los resultados de un estudio que, sin embargo, corrobora como las grasas ‘trans’ si pueden asociarse a un mayor riesgo cardiovascular.
El trabajo, cuyos resultados publica la revista ‘British Medical Journal’, confirma así los estudios previos que apuntaban que las grasas ‘trans’ pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero en cambio sugiere una revisión de las recomendaciones nutricionales para las grasas saturadas.
«Durante años se ha recomendado a todo el mundo que limiten el consumo de grasas. Las grasas ‘trans’ no tienen beneficios para la salud y suponen un riesgo importante para la enfermedad cardiovascular, pero en el caso de las grasas saturadas queda menos claro«, ha explicado Russell de Souza, profesor de Epidemiología Clínica y Bioestadística en la Facultad de Medicina Michael G. DeGroote.
Actualmente, se aconseja que estas grasas no superen el 10% de las calorías ingeridas a diario con la dieta, mientras que el de grasas ‘trans’ no sea de más del 1%, con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares.
Las grasas saturadas provienen principalmente de productos de origen animal, como la mantequilla, la leche de vaca, la carne, el salmón y las yemas de huevo, y algunos productos vegetales como aceites de chocolate y palma. Por su parte, las grasas ‘trans’ se producen principalmente de forma industrial, a partir de aceites vegetales (un proceso conocido como hidrogenación) para su uso en margarina, bollería y productos envasados.
Para tratar de aclarar el riesgo cardiovascular asociado a ambas, De Souza y su equipo analizaron los resultados de diferentes estudios observacionales que analizaban su consumo con diferentes indicadores de salud entre la población adulta.
No es malo, pero tampoco reduce el riesgo
De este modo, no encontraron ninguna relación clara entre una mayor ingesta de grasas saturadas y un aumento de mortalidad por cualquier causa y una mayor incidencia de enfermedad coronaria, enfermedad cardiovascular, ictus isquémico y diabetes tipo 2. En cambio, no quedó claro si podía asociarse a una mayor mortalidad por enfermedad coronaria, así como tampoco encontraron que una dieta rica en grasas saturadas se asociara a un menor riesgo cardiovascular.
Asimismo, el consumo de grasas ‘trans’ sí se asoció con un aumento del 34% de la mortalidad por cualquier causa, un riesgo un 28% mayor de mortalidad por enfermedad coronaria y un aumento del 21% en el riesgo de enfermedad coronaria. No se observó una asociación clara con el ictus, mientras que el único factor que no pudo confirmarse fue su asociación con la diabetes tipo 2, por falta de estudios consistentes.
Los investigadores señalan que los resultados se basan en estudios observacionales, por lo que no ofrece conclusiones definitivas sobre una posible relación causa-efecto. No obstante, han precisado, «confirma las conclusiones de cinco revisiones sistemáticas previas sobre los efectos de las grasas saturadas y ‘trans’ en las enfermedades del corazón».
Fuentes: Europa Press, Noticias Castilla la Mancha Tv
Alimentos que ayudan a regular la tensión arterial
En este programa Más Vale Tarde, de la Sexta, es tratado el problema de las bajadas de tensión que a veces se dan con el aumento de las temperaturas en verano. «El calor puede producir una pérdida de líquidos considerable y deshidratación, igual que una circulación más lenta que contribuirán a la bajada de la tensión arterial», apunta Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Algunos de los síntomas que podemos sentir en estos casos son mareo o debilidad. Es una una clara señal que algo pasa con nuestra tensión arterial y habríamos que tomar algunas medidas de emergencia.
Toma nota de estos alimentos que te ayudarán a subir la presión arterial de forma natural. De igual modo, es importante que recurras al médico para establecer las causas que pueden estar provocando esta presión baja.
Alimentos para subir la presión arterial baja
Si tu presión se encuentra por debajo de 60 mmHg y de 100 mmHg, se puede decir que la tensión se encuentra baja. Por ello, para tratar de subirla de manera natural es necesario saber cómo hacerlo, y qué alimentos consumir para lograrlo.
Mucho se habla de la presión arterial alta, pero la tensión baja también puede traer complicaciones en la salud. Por ello, si la padeces, es importante que conozcas qué alimentos te pueden ayudar a subirla de manera natural.
Alimentos para subir la presión arterial baja
Agua, el alimento que no debe faltar es el agua. En ocasiones la hipotensión arterial y la deshidratación se relacionan, por ello no olvides tomar dos litros de agua por día.
Las bebidas con electrolitos son sumamente efectivas para elevar la tensión arterial, ya que contienen diferentes minerales como potasio, magnesio y especialmente sodio (mineral sumamente importante y necesario para subir la presión).
Sal, añade sal a tus comidas, no es necesario exagerar, sólo añade un poco más a lo que consumes habitualmente.
Elige alimentos ricos en vitamina B, ya que el déficit de alguna de las subespecies puede provocar hipotensión arterial.
Consume alimentos frescos como vegetales y frutas. Estos alimentos son ricos en vitaminas y minerales que mejoran la circulación de la sangre y mantienen su volumen en condiciones equilibradas.
Bebe zumos de frutas y vegetales frescos y naturales como por ejemplo el zumo de remolacha o el zumo de naranja, toronja, mandarina, kiwi o tomate por su alto contenido en vitamina C.
Toma un vaso de agua con el agregado de 1 cucharadita de sal. Este remedio casero y natural puede ser efectivo.
Consumir una porción de chocolate amargo. Aunque lo recomiendan también para tratar la hipertensión arterial, este alimento contiene cafeína y teobromina, dos sustancias naturales que pueden aumentar levemente la tensión arterial.
Bebe café o té en forma moderada, también puede ayudar a subir un poco la presión, aunque no es bueno abusar, especialmente del café.
Fiambres o embutidos. Estos alimentos pueden ser útiles, especialmente cuando ante un episodio agudo de hipotensión; aunque no hay que abusar de su consumo ya que tienen altas concentraciones de grasas saturadas y colesterol.
Fuentes: La Sexta / Innatia
El chocolate, bueno para el corazón y el cerebro
- Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recomienda a quienes pretenden perder peso, controlar las cantidades y optar por el chocolate negro
A los múltiples beneficios que se le han ido encontrando a lo largo de los años, ahora hay que sumarle uno nuevo y sorprendente: los consumidores habituales de chocolate tienen menos riesgos de padecer enfermedades cardíacas e ictus.
Este no es un estudio tomado a la ligera. Nada menos que doce años han estudiado sus propiedades en la Universidad de Aberdeen, siguiendo detenidamente los progresos de más de 20.000 personas.
Hasta ahora, la creencia era que tan sólo el chocolate negro mostraba estas propiedades beneficiosas, pero una de las novedades de este estudio acaba por incluir también al chocolate con leche en el grupo de alimentos saludables.Fuentes: Castilla la Mancha Tv, Cosmopolitan
Cuando engordan más las torrijas
https://youtu.be/hfW39E7bftUNoticias La Sexta
Las torijas, uno de los postres típicos de la Semana Santa, nos engordarán menos en época de frío que si las comemos en verano, gracias a la grasa marón.
«Lo que hace es activarse principalmente con las bajas temperaturas para potegerse del frío. Consumimos así más energía y bajamos de peso», señala Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
De todas formas, habrá que vigilar las cantidades, ya que sólo una torrija tiene cerca de 1000Kcal, la mitad del aporte calórico diario. Por esta razón, la mejor opción, sin duda, es las torijas light preparadas en casa, con leche desnatada, miel en el lugar de azúcar y al horno, en vez de fritas.
Obesidad y asma, una relación vieja pero no del todo entendida
El exceso de grasa acumulada en ciertas partes del cuerpo influye en el control del centro respitario. Más allá de esta evidencia, no está lo suficientemente claro si la relación se debe más a cuestiones genéticas o factores ambientales.
Correo Farmacéutico, por Elena Alonso
Durante las últimas décadas los investigadores han documentado las asociaciones entre obesidad y asma en adultos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes de esta relación permanecen a día de hoy sin ser esclarecidos cabalmente. Los estudios en curso están también detectando este vínculo entre la población pediátrica, lo que ofrece nuevos enfoques a la hora de entender dicha correspondencia. En estos términos se expresa un artículo publicado la semana pasada en JAMA que hace repaso completo de la conexión entre ambas enfermedades.
Los expertos en la materia sí han logrado entender la parte superficial del mecanismo que hace que la obesidad genere asma (no al revés).
En el cerebro se establece la forma de respirar, es decir, la frecuencia y la duración que se dedica a cada ciclo respiratorio (inspiración y expiración). La obesidad influye en el control que ejerce el centro respiratorio general. Aquélla, por tanto, se relaciona con otras enfermedades respitorias, además del asma.
Ferrán Barbé, nuevo director del Ciber de Enfermedades Respiratorias, explica que, por lo menos, «hay tres enfermedades respiratorias afectadas por la obesidad: el ya citado asma, el síndrome de obesidad-hipoventilación (niveles bajos de oxígeno y de anhídridos alto) y la apnea del sueño. Los obesos tienen un depósito de grasa en la zona del cuello y ello provoca que la vía respiratoria tenga un calibre menor y sea más fácilmente colapsable».
En la lenta tarea de descubir más implicaciones precisas entre ambas patologías, Antonio Nieto, jefe de Neumología y Alergia infantil del Hospital La Fe (Valencia) saca a colación una tesis que se está preparando en su departamento que analiza la resistencia insulínica y las alteraciones en obesos y asmáticos. Sugiere que podría haber cientos de genes comunes entre obesidad y asma.
Sin embargo, Nieto no cree que el problema sea fundamentalmente genético. El aumento de casos de obesidad, tanto en edad infantil como adulta, ha crecido casi paralelamente al aumento de los casos de asma, especialmente en los países industrializados. «Pueden existir factores ambientales, como el bisfenol A, que actúan en el envoltorio del ADN, por decirlo de algún modo inteligible, e inducir que determinados genes se enciendan o se apaguen en las siguientes generaciones«.
El efecto de la obesidad en el asma difiere en función del sexo de la persona. Las mujeres adultas normalmente presentan una prevalencia mayor, pero esta característica no se extrapola a las niñas. La explicación parece residir en el cambio hormonal de las mujeres.
Perder peso puede convertirse en una ardua tarea, especialmente para los obesos. En los niños, la actividad física es importante para su correcto desarrollo, socialización y salud general, pero el miedo a que sufran un ataque de asma provocaría que se limitara su capacidad física. «Es un error que los padres impidan al niño con asma hacer deporte. Siempre y cuando se respete una intensidad moderada, es altamente recomendable. Deportistas de élite son asmáticos, y eso no les impide ganar medallas», aconseja Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de Obesidad (Imeo).
Es necesario, pues, romper ese círculo vicioso. Más de un vez los investigadores han señalado que la inactivadad del niño, unida a los complejos sociales que le pueda generar su obesidad, llevaría a casos de depresión infantil.
El óptimo manejo del tratamiento del asma es deficitario
Aprovechando el Día Mundial del Asma, celebrado el pasado martes, un editorial de la revista The Lancet insistía a los médicos, padres y políticos para que se implicaran más en la prevención y tratamiento de esta enfermedad, ya que varios estudios han detectado que los adultos y, consecuentemente, los niños no lo manejan bien, pese a que en un alto porcentaje de los casos se pueden resolver las molestias con el uso adecuado de inhaladores.
La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que es la séptima enfermedad más relevante del mundo, con cerca de 235 millones de afectados. Dependiendo del momento y la persona, los ataques de asma pueden ser leves y cortos y, en otros casos, largos y recurrentes, agravándose los cuadros en determinadas personas ante, por ejemplo, la actividad física, la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo doméstico, la caspa de los animales de compañía, pólenes o los hongos, la contaminación, el humo del tabaco, entre otros.
DESDE LA FARMACIA
Desde el sector farmacéutico se ha elaborado el Punto Farmacológico nº 84 Asma. El objetivo es actualizar los conocimientos de estos profesionales sanitarios. El informe aborda los aspectos clínicos del asma, la etiopatogenia y factores de pronóstico.El farmacéutico tiene un papel relevante también en la detección del paciente asmático para aliviar a sintomatología respiratoria.
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