Siete alimentos para no subir de peso

Ayudarán a mitigar el hambre, aumentar la saciedad y reducir la grasa acumulada

Su Médico
siete_alimentos_para_no_subir_de_pesoCuando quieres bajar de peso, ¿eres de los que dejan de comer ciertas cosas para no consumir más calorías?

Si creías que de esta manera escaparías de las calorías, la realidad es que no es así, pues éstas están presentes en mayor o menor medida en todo lo que consumimos.

Rubén Bravo, portavoz de Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), explica que dejar de comer, provocará que el organismo restrinja al máximo el metabolismo, con lo que se perderá masa muscular pero no la grasa o los famosos “gorditos”.

“Incluso en días de ayuno no se debe bajar de 800 calorías procedentes de alimentos cuidadosamente escogidos y con un valor nutricional supremo”, dice.

Por ello, el especialista sugiere consumir alimentos saludables con bajo contenido de calorías y que ayuden a mitigar el hambre, generen sensación de saciedad y reduzcan la grasa acumulada.

Entre los alimentos más recomendados, se encuentran los siguientes:

Café

La cafeína ayuda a reducir el peso porque acelera la oxidación de las grasas y la termogénesis (capacidad del cuerpo para generar calor).

Científicos japoneses aseguran que aun con dietas altas en grasas, el café ayuda a quemarlas debido a que libera estimulantes como la adrenalina.

Los refrescos de cola sin azúcar, también son otra opción para tomar cafeína.

Leche

Un estudio de la Universidad de McMaster, Canadá, asegura que su consumo, ayuda a eliminar el tejido adiposo, además de que aumenta la masa muscular y reduce los lípidos en mujeres con menopausia y obesidad.

Té verde

Un artículo publicado en el ‘International Journal of Obesity’, afirma que gracias a sus polifenoles, es excelente contra la oxidación celular y potencia los efectos termogénicos de la cafeína.

Chile

Un estudio realizado por David Heber, de la Universidad de California, sostiene que la capsaicina de este condimento tan utilizado en México, estimula el consumo de grasa corporal.

Carne magra

En el departamento de Nutrición y Fisiología del Ejercicio de la Universidad de Missouri, señalan que la carne magra da saciedad y disminuye el deseo de comer.

Aumentar entre un 25 y 30% las calorías de la carne, reducen hasta en un 60% el hambre nocturna y ayuda a perder hasta medio kilo por semana.

Vinagre

Investigadores japoneses aseguran que gracias al ácido acético del vinagre, se reduce el peso corporal, la grasa visceral y la circunferencia de la cintura.

Sólo se debe consumir el de vino de toda la vida, el cual aporta tres calorías por cada cucharada. El balsámico se debe moderar porque contiene 14 calorías.

Naranjas y pomelos

Las naranjas contienen fenilefrina, una sustancia que incrementa el gasto metabólico en reposo, generando una pérdida de peso.

El departamento de salud de Estados Unidos, señala que también pueden producir hipertensión. Lo mejor es moderar el consumo.

En relación al pomelo, este cítrico reduce los niveles de colesterol y la presión arterial.

Investigadores de la Universidad de Arizona, mencionan que tras analizar a personas con sobrepeso que comieron la fruta por seis semanas, se encontró una reducción de hasta 2,45 centímetros de cintura.

(Con información de El País)

Bufé libre… de excesos

Para evitar que la abundante y variada oferta de comida y bebida del “todo incluido” que ofrecen numerosos restaurantes y hoteles se transforme en digestiones pesadas y kilos de más, los nutricionistas ofrecen pautas para prevenir y compensar los excesos del bufé libre

EFE reportajes, por Ricardo Segura

bufé libreEl ‘bufé’, término derivado del idioma francés que designa una “comida en la que todos los alimentos están dispuestos a la vez en una o varias mesas para que los comensales, de pie, elijan lo que prefieran”, puede tener un impacto muy diferente en quienes los consumen cuando se le añade la palabra “libre”.

Es que los también llamados restaurantes o servicios de tenedor libre o ‘self service’ (autoservicio), que permiten comer y beber todo o casi todo lo que uno desee, pagando un precio fijo, pueden ser buenos para el bolsillo, pero peligrosos para la silueta.

No todo lo que reluce es oro y la abundancia no siempre conviene cuando se trata de comer por placer y no por deber, recalcan los expertos en nutrición, recordando que hay que evitar que la suculenta y variada oferta de comida de los bufés libres y los menús “todo incluido” nos conduzca al libertinaje gastronómico.

Esta modalidad gastronómica es aceptable si se practica con acierto y moderación, de acuerdo a los expertos en nutrición.

“No es malo buscar la mejor opción en la relación calidad-precio en la comida, pero aprovecharlo para cometer continuos excesos durante un lapso prolongado como las vacaciones, puede sumar de 0,5 a 1,5 kilos de más al cuerpo por cada semana”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

El riesgo de la glotonería

En la imagen un bufé libre o self-service del desayuno en un hotel. Foto IMEO
En la imagen un bufé libre o self-service del desayuno en un hotel. Foto IMEO

“Hace años el sistema de restauración de estilo bufé, se centraba en cruceros y restaurantes de hotel, pues está diseñado para dar de comer a un gran número de personas en un horario más o menos amplio”, explica el portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) .

Bravo indica que este modo de comidas era muy común esencialmente en las épocas estivales y vacacionales.

Explica que en los últimos años al bufé tradicional se han incorporado variantes importadas de las influencias brasileñas, chinas y americanas, donde se paga una cantidad fija por comer todo lo que uno quiera.

“A estos restaurantes se suele acudir en cualquier época del año y sin un motivo concreto, salvo ‘salir a comer fuera de casa’”, explica Bravo.

Consultado sobre las características nutricionales que suelen tener las comidas de estos establecimientos, Bravo responde que “en los bufés de hoteles o cruceros la variedad y la calidad suele ser más alta que en las opciones ´come todo lo que quieras´, principalmente por la sostenibilidad del propio negocio”.

“En general y centrándonos en las opciones más cotidianas, para que un bufé libre sea rentable debe acudir a alimentos de calidad nutricional media, que sacien el apetito de forma temprana y no muy alto coste”, señala este experto en nutrición.

Por eso, “lo habitual es encontrar en ellos arroz, patatas, opciones harinosas como la pasta, la empanada o similares, carnes o derivados cárnicos como salchichas, pollo en salsa, charcutería, quesos, huevos, postres dulces y repostería en general”, apunta.

“Las características nutricionales de estos alimentos no se encuadran dentro de las más saludables si tenemos en cuenta el factor cantidad de micronutrientes (vitaminas, minerales…) por cada caloría aportada. Realmente es necesario un esfuerzo por parte del consumidor para realizar una comida equilibrada en la mayoría de las opciones de bufé.

La ventaja de esta modalidad para el consumidor es gastronómica y económica, pues “puede degustar muchos platos diferentes y variados, normalmente sabrosos y apetecibles, pero su riesgo es la glotonería: comer un exceso de comida que aporte cantidades de calorías muy superiores a las que necesita”, advierte el experto del IMEO.

Los más aficionados al tenedor libre

“Esto es un inconveniente pasajero si se acude a los bufé de forma esporádica o allí se elige una mayoría de opciones saludables, pero se transforma en problema cuando se incurre en la adicción y se efectúa con mucha frecuencia, incluyendo este modo de alimentarse dentro de los hábitos cotidianos”, recalca.

“Afortunadamente, por el momento no demasiadas personas incluyen los bufés en sus hábitos diarios, sino que recurren a esta modalidad como mucho una vez por semana como una forma de ocio en el fin de semana, aunque tenemos conocimiento de varios perfiles asiduos a estos restaurantes”, señala.

“Entre los más aficionados al bufé libre figuran los físico-culturistas, que necesitan ingerir mucha cantidad, tanto de carbohidratos como de proteínas, y estos restaurantes ofrecen ambas opciones a un precio muy razonable y en cantidades ilimitadas”, explica Bravo.

“También suelen acudir a estos restaurantes algunas personas con bulimia, que periódicamente se dan atracones de comida y después intentan compensarlos tomando laxantes, haciendo ejercicio o vomitando, lo cual en este caso puede potenciar este grave y peligroso trastorno de la alimentación”, según Bravo.

También pueden ser asiduos a los bufés libres algunas personas con obesidad de clase humilde, según este experto.

“Muchas personas obesas padecen adicción hacia ciertos alimentos, todos ellos abundantes en los bufés, y este perfil de personas puede disfrutar comiendo infinidad de platos, en la cantidad que quieran y a un precio muy asequible”, informa.

Claves para no caer en la tentación

Rubén Bravo proporciona unos sencillos consejos prácticos para disfrutar del bufé libre todo el año sin caer en los excesos ni engordar.

  1. Procure restringir la visita a una vez por semana.
  2. Incluya una ensalada como primer plato.
  3. Controle las cantidades, evitando “comer por los ojos”.
  4. Coma despacio y deguste los platos.
  5. Procure acudir en la hora del almuerzo evitando la visita en la cena.
  6. Compense la comida del medio día con una cena ligera y saludable rica en verduras.

Por su parte, para ayudarnos a no bajar la guardia ante las tentaciones del bufé libre, Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO, aconseja:

  1. Elija los platos menos calóricos, dando preferencia a las ensaladas y sopas frías.
  2.  Opte por la fruta de postre.
  3. Tome agua con la comida, en lugar de bebidas alcohólicas o refrescos.

¿Qué alimentos son beneficiosos para el cabello?

DMedicina, por Amparo Puch Blanco
cabello_sanoA lo largo del año se observa cómo en algunas ocasiones el cabello se queda sin brillo, comienza a caerse de forma repentina o presenta una aspecto áspero y seco. Pero, ¿a qué se deben estos cambios? El mal estado del pelo se puede originar debido a factores hormonales o genéticos, los malos hábitos de higiene capilar, el uso de tintes y decoloraciones que lo estropean, el estrés, el empleo de algunos medicamentos que influyen sobre la salud del cuero cabelludo o una alimentación insuficiente. Mientras que algunos de estos motivos presentan poco margen de actuación a nivel sanitario y personal, la alimentación es un factor que depende de cada uno y que, por lo tanto, se puede modificar para conseguir un pelo saludable.

El cabello está compuesto por la proteína de la queratina y otros minerales como el magnesio, el silicio o el cobre, por lo que para conseguir un pelo fuerte y sano es fundamental mantener una dieta saludable y equilibrada que contenga estos nutrientes.

¿Qué nutrientes son beneficiosos?

Los nutrientes necesarios para favorecer y apuntalar la salud del cabello son principalmente las proteínas, los aminoácidos esenciales, el colágeno, los minerales y las vitaminas, indica Gloria Montané, farmacéutica de la Farmacia Montané, en Sabadell (Barcelona). De entre las vitaminas que hay que consumir las más importante para el buen estado del cabello son, sobre todo, las del grupo B, dentro de éstas la más significativa es la biotina (B8), junto con la vitamina C. También es necesaria la presencia de hierro, cobre, zinc y omega 3, añade Teresa Bonnin, farmacéutica cotitular de la Farmacia Bonnin, en Palma de Mallorca.

Por lo tanto, ¿qué alimentos se deben consumir?

Las expertas establecen en qué alimentos se pueden encontrar los diferentes nutrientes indispensables para lucir un pelo en buen estado:

Vitamina A: se puede encontrar en los huevos, el hígado, las verduras, la leche fortificada y en el aceite de pescado, de girasol y de oliva. “La función de la vitamina A es evitar el bloqueo del secado de las glándulas sebáceas, las cuales son de fundamental importancia para lubricar el folículo piloso y por lo tanto, la prevención y disminución de la pérdida del cabello”, explica Bonnin.

Vitamina B: los alimentos que presentan un alto contenido en vitamina B son el pescado, la carne vacuna y porcina, el pollo, la soja, los huevos, las legumbres, los frutos secos los y cereales integrales. Estos últimos “son muy importantes en la resistencia de la insulina, hormona relacionada también con la calvicie masculina. Además, es fuente de ácido fólico, que ayuda a oxigenar la sangre de los folículos pilosos”, indica Bonnin.

También hay que destacar dentro de este grupo la levadura de cerveza, la cual es el nutriente natural que aporta más vitaminas del complejo B, junto con una cantidad considerable de aminoácidos esenciales y otros minerales, como el fósforo.
     
    Vitamina C: en este grupo destacan el limón, la naranja, el kiwi, las espinacas y el brócoli. Estos alimentos intervienen en la síntesis del colágeno, tejido colectivo que constituye el cabello y que ayuda en la absorción del hierro, tal y como indica Bonnin.

El hierro necesario para que el pelo crezca fuerte y sano se puede encontrar en la carne roja, las espinacas y las verduras. “Este mineral es fundamental para la oxigenación del cuero cabelludo y la pigmentación del cabello”. Por otro lado, el cobre, presente en los mariscos, las espinacas y las nueces, es un componente importante para la síntesis de la melanina del pelo.

El zinc, es esencial para el crecimiento del pelo y se encuentra en carnes y pescados, en los espárragos, las berenjenas, las patatas, el apio y los higos. Por su parte, el azufre, presente en carnes blancas y en carnes como el hígado, en las almendras, el huevo, las frutas y las verduras,  es fundamental para fortalecer el pelo débil y quebradizo.

El ácido fólico se obtiene a través de los cereales, las nueces, los granos enteros, el zumo de naranja y el trigo. El omega 3, presente en el aceite de oliva, junto con el chocolate, la salvia y la albahaca desempeñan una función antioxidante debido a la presencia de polifenoles. El magnesio, imprescindible para la salud del cabello y presente en las almendras, activa las reacciones enzimáticas importantes para la salud del mismo.

Estos alimentos se deben consumir dentro de una dieta equilibrada. De esta forma, “el cabello se fortalece a través de la circulación sanguínea, la cual nutre el bulbo piloso, zona en la que se alimenta el cabello”, explica Montané. Por lo tanto, es importante que la sangre que llega a la base del pelo contenga los nutrientes que éste necesita para crecer sano y fuerte. No obstante, a nivel tópico existen preparados de farmacia, normalmente lociones y champús, que vehiculizan correctamente los nutrientes hasta su destino, el cuero cabelludo, y los cuales ayudan a fortalecer y estimular su crecimiento.

Bonnin indica que lo más adecuado es combinar todos estos elementos en una cantidad adecuada cada vez que se coma. Recomienda además, consumir muchas verduras y una o dos frutas al día. Y hace hincapié en la injerencia del aceite de oliva debido a su acción de antioxidante.

La importancia de los líquidos para la salud del pelo

Los líquidos también son un aspecto importante en las dietas equilibradas. “El consumo de agua ayuda en los problemas capilares, al mantener el cabello hidratado y fuerte”, señala Bonnin. No es necesario consumir aguas especiales, lo ideal es injerir uno o dos litros de agua al día. “No obstante, no depende sólo del agua o de la alimentación o de la higiene; para tener un pelo sano y bonito debemos actuar en todos los frentes a la vez para conseguir nuestro objetivo”, puntualiza Montané.

Alimentos que se deben evitar

Por otro lado, existen comidas que hay que eludir para no dañar el cabello. De entre ellas destacan: los alimentos muy refinados y con exceso de grasas saturadas, los alimentos fritos, los productos con grasas hidrogenadas o los aceites refinados. Todos ellos están relaciones con el incremento de los niveles de testosterona, los cuales pueden potenciar el aumento de los niveles de dihidrotestosterona (DHT). “Esto supone que los folículos pilosos se encojan y crezcan cada vez más delgados y débiles”, explica Bonnin.

También es recomendable evitar los carbohidratos de alto índice glucémico, es decir, los azúcares rápidos, puesto que un consumo excesivo de los mismos crea inflamación celular, la cual es nociva para la salud capilar. Asimismo, hay que intentar no llevar a cabo una dieta restrictiva que induce a una malnutrición y las dietas veganas con deficiencias de vitamina B12 y hierro. Igualmente, no se debe consumir bebidas gaseosas o con cafeína, así como chocolate en exceso.

¿A qué hora debes cenar si no quieres sufrir hipertensión, obesidad o reflujo?

Varios estudios han mostrado que consumir alimentos antes de irnos a la cama puede generar trastornos de salud

El Diario NY, BBC Mundo

cenarPara mucha gente, principalmente quienes pasan todo el día fuera de casa trabajando o estudiando, la cena se ha convertido en el alimento principal y más sustancioso del día.

Pero recientemente han surgido opiniones de expertos sobre cómo las comidas en la noche, especialmente aquéllas que son abundantes y que realizamos antes de irnos a dormir, pueden alterar el organismo y los procesos digestivos.

Un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se realizó en Roma la semana pasada, analizó con más de 700 adultos el vínculo entre la hora en que se consumen los alimentos y el efecto en el organismo.

Encontró que consumir alimentos tarde en la noche tiene un impacto significativo en la presión arterial del individuo.

Durante la noche, un proceso fisiológico normal es el descenso de la presión arterial.

Sin embargo, el estudio encontró que un 24.2% de los participantes que habían comido dentro de las dos horas antes de acostarse no habían mostrado un descenso adecuado de la presión sanguínea. Entre quienes habían cenado más temprano, el porcentaje fue de 14.2.

“Estado de alerta”

Según los expertos, consumir alimentos antes de irse a acostar produce que el organismo permanezca en un estado de “alta alerta”, lo cual estimula la producción de hormonas del estrés, como la adrenalina, y también pueden alterar los ritmos circadianos.

La doctora Ebru Ozpelit, profesora de cardiología de la Universidad de Dokuz Eylul, en Izmir, Turquía, quien presentó el estudio, afirmó que los resultados sugieren que la hora en la que la gente come es tan importante como los alimentos que ingiere.

Ozpelit dijo que la vida moderna está alentando “hábitos de alimentación erráticos“, como saltarse el desayuno y comer cada vez más tarde, que se están volviendo cada vez más prevalentes y pueden causar daños a lo largo del tiempo. “Debemos definir la frecuencia ideal y la hora de los alimentos, advirtió Ozpelit.

Comer desayuno es importante, debemos tener un desayuno fuerte, y no saltarnos el almuerzo. Debemos tomar una pequeña cena y ésta no debe ser después de las 7 de la noche“, declaró.

Obesidad

Los expertos afirman que el cuerpo humano no está diseñado para enfrentarse a muchos de los aspectos de la vida moderna.

Con la llegada de la luz artificial y la industrialización, los humanos modernos comenzaron a experimentar horas prolongadas de iluminación cada día y esto resultó en un consumo extendido de alimentos y a comer cada vez más tarde en el día.

La doctora Sandra Hirsch, experta en nutrición humana del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile, afirma que, en efecto, las comidas nocturnas pueden tener efectos adversos en el organismo.

“Cuando uno come se desarrolla toda una serie de procesos metabólicos”, le dice la experta a BBC Mundo. Se liberan hormonas en el proceso de absorción de alimentos. Por lo tanto, si yo como y me acuesto, esos mecanismos hormonales pueden tener impactos negativos en el organismo”.

Por ejemplo, dice la experta, las comidas antes de acostarse pueden tener efectos en el aumento de peso y la obesidad.

“Comer tarde en la noche puede inhibir la degradación de la grasa en el organismo, que es un proceso habitual durante la noche”, afirma Sandra Hirsch. “Y esto puede llevar a que una persona que está tratando de bajar de peso tenga mucho más trabajo en bajarlo“.

Reflujo

Otro problema de las comidas cerca de la hora de dormir, dice la experta en nutrición, son los síntomas de reflujo. Este trastorno causa que los contenidos estomacales retrocedan desde el estómago hacia el esófago, lo cual puede irritar el esófago y causar acidez gástrica, náusea, indigestión y en algunos casos, puede llevar a cáncer de esófago.

Si uno come y se acuesta, no alcanza a vaciar el estómago, por lo tanto queda el estómago lleno y si la válvula gastroesofágica está alterada, la comida va a subir”.

Y por eso, dice la doctora Hirsch, se recomienda que las personas que ya sufren reflujo no coman antes de acostarse alimentos que retarden el vaciamiento gástrico, como las grasas.

En efecto, otros estudios en el pasado ya han encontrado evidencia de que las personas que comen durante las tres horas previas a irse a acostar m uestran un mayor riesgo de desarrollar síntomas de reflujo.

En un artículo publicado en el diario estadounidense The New York Times en 2015, el doctor Jamie Koufman, médico especializado en trastornos de reflujo, escribió que estos trastornos se han convertido “en una epidemia que afecta a hasta 40% de los estadounidenses”.

“El reflujo puede llevar a cáncer de esófago, que se ha incrementado en 500% desde los 1970”, dice el médico. Y afirma que la causa de estas “inquietantes tendencias”, puede ser la dieta mala, el mayor consumo de azúcar, grasa y alimentos procesados. Pero agrega: “Hay otra variable importante que ha sido ignorada: la hora en que comemos la cena”.

El médico asegura que para detener “este incremento extraordinario en la enfermedad de reflujo, debemos dejar de comer a las 8 de la noche, o al menos tres horas antes de irnos a la cama”.

La doctora Sandra Hirsch, está de acuerdo: “Como conclusión, no es bueno comer muy tarde ni comer y acostarse”, le dice a BBC Mundo.

“La recomendación, principalmente para las personas que tienen reflujo, es que uno se acueste al menos una hora y media después de haber comido”.

¿Cómo alimentar a los niños para que no les falte ningún nutriente?

Los niños europeos entre 1 y 4 años tienen déficit de hierro, vitamina D o grasas buenas como el omega3 pero ingieren más azúcar o grasas saturadas de lo que deberían

La Vanguardia, por Neus Palou

lavanguardia_g_3135628141-kffb-656x625lavanguardia-webVuelta al cole y vuelta a los desayunos con cereales azucarados, los bollos del recreo y meriendas llenas de dulces. No siempre lo que se fabrica dirigido a la alimentación infantil es lo mas adecuado para la dieta de nuestros niños.

Ahora que empieza un nuevo curso hay que plantearse si ofrecemos una alimentación sana y equilibrada a nuestros hijos para que crezcan sin ninguna carencia nutricional. Pero, los datos que se han ido publicando en los últimos años reflejan que no lo hacemos demasiado bien.

En enero la OMS advertía que 41 millones de niños menores de cinco años sufren obesidad. El Proyecto Europeo Nutrimenthe, que en los últimos años ha estudiado los hábitos nutricionales de más de 25.000 niños, detectó que los niños europeos entre 1 y 4 años no alcanzan las ingestas recomendadas de nutrientes esenciales como el hierro, la vitamina D y los ácidos grasos poliinsaturados (omega3).

“En la etapa escolar, sobre todo, es donde se establecen los hábitos alimenticios y es por este motivo que la dieta debe estar orientada a educar nutricionalmente al niño. También es muy importante en esta época coger el hábito de realizar algún tipo de actividad física, evitando así el sedentarismo” aconseja la nutricionista Marta Sanz.

Es obvio decir que la alimentación de los niños es algo fundamental para su desarrollo físico y mental. No siempre es fácil hacer que los niños coman variado y sano, pero la clave está en saber que les conviene y no rendirse. La nutricionista Marta Sanz nos explica como debe ser una alimentación adecuada para los pequeños de la casa.

Empezando el día con energía

La dieta de un niño debe incluir alimentos de todos los grupos de la pirámide de la alimentación saludable y es muy importante que se hagan 5 comidas al día.

El desayuno es la comida más importante del día y es recomendable que salgan desayunados de casa. Marta Sanz propone un desayuno que contenga un vaso de leche con cereales, o galletas tipo maría, o unas tostadas. A media mañana podrían llevar a la escuela o un bocadillo o si por la mañana no han comido ninguna pieza de fruta, sería un buen hábito a incorporar.

Los niños que acuden al colegio sin desayunar o sin realizar un desayuno completo, a la larga, engrosan las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, y el Estudio Aladino 2013 que cita la ausencia de desayuno, junto al sedentarismo, como las principales causas de los kilos de más.

Comida y cena, variedad de alimentos

Tanto la comida como la cena deben incluir alimentos del grupo de los vegetales, farináceos, carne o pescado o huevos y una pieza de fruta o un lácteo. Por ejemplo, una buena comida podría ser una ensalada, macarrones con carne y una manzana. Una buena cena sería, verdura al vapor, una tortilla con pan y un yogur.

“El aporte de proteínas (carne, pescado, legumbres, etc) debería ser entre el 12-15% del aporte energético del día y se debería potenciar el aporte de proteína de origen vegetal que encontramos en las legumbres y los cereales. Además, es importante no ser generoso en el tamaño de las raciones de carne y pescado” advierte Sanz.

También es importante recordar que es mejor cocinar o aliñar con aceite de oliva que con mantequilla, que se debe evitar el exceso de sal, y que el agua debe ser la principal bebida para acompañar las comidas.

Meriendas con poco azúcar

Sanz recomienda que para merendar deberíamos incluir o un lácteo o una pieza de fruta, según lo que haga el niño de postre para la comida o la cena. Y también se debe incluir un alimento que aporte hidratos de carbono. Un ejemplo de una merienda sana sería un bocadillo de queso y una pieza de fruta.

Un punto importante para evitar la obesidad infantil y reforzar unos buenos hábitos es limitar el consumo de azúcares, restringir golosinas y bebidas refrescantes. La directriz de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el consumo de azúcares, recomienda que los azúcares añadidos no supongan más del 10% de las calorías que se tomen cada día. Y apuesta por que el umbral sea del 5% de la ingesta calórica, lo que equivale a unos 25 gramos de azúcares añadidos al día, o no más de seis cucharillas.

Paleodieta: el regreso a nuestra esencia ancestral

La recuperación de los patrones de alimentación y actividad física que teníamos cuando éramos cazadores-recolectores gana cada vez más adeptos

ABC, por Alejandro Carra
paleovida-dos-kwrc-620x349abcEl sol aún está alto cuando el grupo de sapiens descuartiza al bisonte que acaban de cazar. Las grandes hienas no tardarán en aparecer así que trabajan con rapidez para cargar cuanto antes con los grandes trozos y regresar a la carrera a su asentamiento, a 50 km. Esta escena bien pudo producirse hace 30.000 años. Pero, ahora, cada vez más personas intentan reproducir el patrón de vida «paleo» que nos moldeó a los humanos modernos. Lo hacen tanto a nivel de dieta (paleodieta), como de actividad física (paleotraining).

«En los últimos 160.000 años de evolución, nuestro código genético solo se ha modificado un 0,1 %; por tanto, nuestro genoma se ha establecido en un contexto de cazador-recolector. Sin embargo, nuestra alimentación actual no tiene nada que ver con la de antes de la llegada de la agricultura, hace 10.000 años», explica a ABC, Carlos Pérez, fisioterapeuta, especialista en medicina natural y autor de libros como «Paleovida» y «Paleotraining» (Ediciones B).

El movimiento «paleo», que nació en EE.UU. en los años 80 siguiendo las pautas del profesor Loren Cordain y del investigador Boyd Eaton, defiende que la paleodieta, basada en un elevado consumo de frutas, verduras, carne roja, pescado, huevos, marisco, frutos secos y grasa… saludable (la del pescado azul, aceite de oliva y de animales criados en el campo), es la única adecuada a nuestra composición genética.

«Hace 500 generaciones (y durante los anteriores dos millones y medio de años), todos los seres humanos comían así. Es la dieta para la que estamos adaptados», afirma Cordain en su libro «Paleodieta».

El tesoro de la grasa

José Luis Guil Guerrero, del Campus de Excelencia en Agroalimentación de la Universidad de Almería, publicó recientemente un artículo junto con la Academia de Ciencias de San Petersburgo en el que aseguraba que el omega-3 de la grasa de los bisontes fue esencial para sobrevivir a las glaciaciones. Según sus investigaciones, en esa época, «la dieta se basada en productos animales, sobre todo grasa, porque la proteína es tóxica y más de medio kilo de carne diario produce una gran cantidad de residuos nitrogenados», señala.

Pero realmente paleodietas ha habido muchas. «Cada época del Paleolítico ha sido distinta. No fue lo mismo la alimentación de quienes vivían en los hielos de Europa y cazaban mamuts, renos o bisontes, que la de los que estaban en África, donde había acceso a frutas y vegetales. En otras zonas recolectaban bellotas o marisco, como ocurría en España». Guil también subraya que, entonces, «las necesidades calóricas rondaban las 4.500 kcal diarias».

El patrón de la moderna paleodieta concuerda en parte con la dieta mediterránea, a excepción de cereales, legumbres y lácteos, que son excluidos o reducidos al mínimo. «El doctor Alessio Fasano, de la Universidad médica de Harvard, define el gluten de los cereales como una molécula no digerible por ningún ser humano que altera nuestro equilibrio metabólico. No pasa nada por comerlo de vez en cuando, pero el problema es que lo tomamos en casi todas nuestras comidas», señala Carlos Pérez, que además añade que los cereales presentan otro tipo de sustancias «tóxicas» conocidas como «antinutrientes».

Es el caso de la lectina de los cereales o las saponinas de las legumbres, una defensa de las plantas para evitar que comamos sus semillas y que «estresan a nuestro sistema inmunitario, alterando el pH y la composición de la microbiota intestinal», asegura.

Eliminar alimentos

La catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid y vicepresidenta de la Sociedad Española de Nutrición, Marcela González-Gross, confirma esa base científica. Pero matiza. «Esos antinutrientes se conocen de siempre, y es cierto que pueden fijarse a la pared intestinal e interactuar con el sistema inmune, pero para eso se desarrollaron los métodos de cocinado. Las lectinas se inactivan con el remojo y el cocinado y al desespumar durante la cocción se quitan también».

En cuanto a los lácteos, los «paleo» argumentan que la lactosa (azúcar de la leche) es más difícil de digerir conforme cumplimos años y que la caseina (proteína láctea) nos irrita las mucosas y causa alergias. Lo que puede ser cierto pero sin olvidar un detalle. «La costumbre de consumir leche en Occidente se debe a que es muy rica en calcio. Se pueden eliminar alimentos, pero no nutrientes. Si quitamos la leche tenemos que buscar otra fuente de calcio, y el de la leche es muy biodisponible. De las almendras y los garbanzos lo podemos obtener, pero se absorbe peor. Hay que saber mucho de nutrición para sustituir un alimento por otro sin tener carencias», advierte González-Gross.

El otro gran pilar del movimiento «paleo» es la actividad física. Airam Fernández es coautor, junto con Carlos Pérez, del libro «Paleotraining» y también es el precursor de este modo de vida. «El paleotraining es un movimiento genuinamente español que comenzamos a desarrollar en 2006. Estudiamos cómo podía ser la actividad física de nuestros ancestros y desarrollamos un modelo replicable en la sociedad actual. Se trata de recuperar capacidades físicas que faciliten la resolución de dificultades en la vida cotidiana», dice Airam Fernández.
Y puntualiza. «La gente cree que levantamos palos y piedras en el campo, y no es exactamente así. Nuestro trabajo se desarrolla a diario en salas y es cierto que hacemos salidas puntuales. Pero lo que de verdad tenemos es el modelo de entrenamiento funcional más sofisticado que hay en el fitness. Buscamos recuperar un nivel de actividad que nos devuelva la felicidad porque el movimiento lo tenemos grabado en nuestros genes», afirma.

Y aquí hay poca discusión. «El gran problema de la sociedad occidental es el sedentarismo. Ese sí que supone una modificación muy reciente. Una persona activa metaboliza mejor los nutrientes y tiene un sistema inmune más fuerte. Si se separa el estilo de vida de la dieta, esta no sirve para nada», concluye González-Gross.

laSexta impacta con el estado de la obesidad: ‘Es la pandemia del siglo XXI’

El estreno del ‘Enviado especial’ Jalis de la Serna centrado en la obesidad llamó mucho la atención de los espectadores, que lo convirtieron en Trending Topic y le dieron una buena acogida en las redes sociales

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La primera entrega del ‘Enviado especial’ Jalis de la Serna arrancó anoche con éxito de audiencia en laSexta (10.1% de cuota de pantalla y 1,7 millones de espectadores) y buena acogida en las redes sociales.

El nuevo programa escogió para su lanzamiento el tema de la obesidad, y habló con médicos expertos, personas que lo sufren y también algunos que sacan beneficio de este grave problema de salud que es la mayor pandemia del siglo XXI.

Buena parte de la entrega se centró en la localidad de Little Rock, en Arkansas, que es el estado con más personas obesas de todo EE.UU. De la Serna se trasladó allí para conocer a qué se debía esa estadística, y hubo muchas conclusiones llamativas.

La situación extrema en Little Rock, capital de Arkansas

Ya en Little Rock, De la Serna entrevistó a Bibian, una funcionaria del Estado que explicó que no puede permitirse comer de forma saludable ya que cuesta tres veces más que la comida procesada: “Una manzana cuesta tres veces más que un perrito caliente”, como recoge la web de laSexta.

Sin salir de la ciudad fue al restaurante ‘Mean Pig’, un santuario de comida típica americana. Allí entrevistó a Kat Robinson, una crítica gastronómica que asegura que “el tamaño de la porción se ha incrementado de forma dramática en los últimos 30 años”. “Lo queremos todo XL”, sentenció.

En dicho restaurante, Jalis de la Serna tuvo que firmar un consentimiento para probar la salsa extremadamente picante del ‘Mean Pig’ y exhimir de toda responsabilidad al establecimiento.

También se cito con una pediatra del hospital infantil de Little Rock para repasar la dramática cifra de obesidad infantil: “El 85% de mis pacientes, de los 2 a los 18 años tienen problemas de sobrepeso”, le contó la doctora, añadiendo que “vamos hacia una epidemia global de obesos”.

Algo con lo que concuerda Valentín Fuster, uno de los mayores expertos en obesidad, en el hospital Monte Sinaí de Nueva York. El conductor de ‘Enviado especial’ le describió la situación que se vive en Little Rock tras visitar la ciudad, y Fuster le confirmó que “si hay una cosa que todos los países estamos viviendo es el sobrepeso”.

Si eres obeso, tu funeral costará el doble

Jalis de la Serna también se trasladó a una funeraria para conocer si es más caro un funeral para una persona obesa que para una persona de talla normal. El periodista entrevistó a su propietario Derrick Gunn, quien le informó de que la diferencia es de casi el doble debido al ataúd.

*Puede ver todos los vídeos en la web de laSexta.

Estrechan el vínculo entre la obesidad y el riesgo de varios tipos de cáncer

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados y alude a ocho tipos distintos de cáncer más.

Diario de Sevilla
imagen-phpLa Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud, ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados al cáncer y, tras una revisión de la literatura científica publicada, ha identificado ocho tipos de cáncer adicionales relacionados con la obesidad y el sobrepeso.

Además, los resultados, que han sido publicados este jueves en The New England Journal of Medicine, ponen de relieve que reducir el exceso de grasa corporal reduce las posibilidades de padecer cáncer. “Esta evaluación integral de estudios refuerza los beneficios de mantener un peso corporal saludable con el fin de reducir el riesgo de varios tipos diferentes de cáncer”, ha afirmado la doctora Béatrice Lauby-Secretan, autora principal del artículo.

A esta conclusión han llegado un grupo de trabajo de 21 expertos internacionales independientes, convocado por la IARC, que evaluaron más de 1.000 estudios, incluyendo ensayos de intervención y de cohortes; estudios de casos y controles; estudios en animales de experimentación, y estudios sobre los mecanismos que vinculan el excesola grasa corporal y el cáncer.

Los expertos confirmaron lo ya señalado en una evaluación previa del IARC, publicada en 2002, que la ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de padecer cáncere de colon y recto, esófago (Adenocarcinoma), riñón (carcinoma de células renales), de mama en mujeres posmenopáusicas, y el endometrio en el útero. Ahora, en este nuevo informe, gracias a la revisión de la literatura disponible, los expertos señalan que en adultos de mediana edad no se puede descartar la relación entre el exceso de grasa y ocho nuevos tipos de cáncer: tumores en el estómago, el hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple.

Asimismo, señala que existe una evidencia limitada de que evitar el exceso de grasa corporal reduce el riesgo de cáncer mortal de próstata, cáncer de mama en hombres, y el linfoma de células B grandes difuso. El Grupo de Trabajo también revisó los datos relativos a la grasa corporal en niños, adolescentes y jóvenes (de hasta 25 años) para evaluar si la obesidad en estos periodos de vida están relacionados con el cáncer en la vida adulta. En varios tipos de cáncer, como el de colon e hígado, las asociaciones entre obesidad y cáncer fueron similares a los reportados en adultos.

Los expertos recuerdan que, en diversas investigaciones, está bien establecido que el sobrepeso en animales de experimentación aumenta la incidencia de varios tipos de cáncer. Los estudios en animales con sobrepeso mostraron que la restricción calórica o en la dieta reduce el riesgo de cánceres de la glándula, colon, hígado, páncreas, piel y glándula pituitaria mamaria.

A nivel mundial, se estima que 640 millones de adultos obesos en 2014 y 110 millones de niños y adolescentes eran obesos en 2013. La prevalencia estandarizada por edad estimada de la obesidad en 2014 fue del 10,8% en los hombres, el 14,9% enlas mujeres y el 5,0% en los niños, y en el mundo más personas tienen sobrepeso o son obesos que tienen bajo peso. En 2013, se estima que 4,5 millones de muertes en el mundo son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

¿Por qué engordamos después de las vacaciones? Consejos para perder esos kilitos de más

¿Por qué casi siempre engordamos después de las vacaciones? Según un estudio en España, una de cada dos personas ha aumentado entre dos y cinco kilos después del periodo estival. Un experto en nutrición explica este aumento pero también da algunos consejos sencillos para regresar a nuestro peso habitual.
RFI, por Ivonne Sánchez

Se acabaron las vacaciones, regreso a clases, a la vida laboral, a la rutina. Y la báscula no perdona, mostrando los excesos que tuvimos durante este periodo. Esto que se intuía de manera general ha sido confirmado por un estudio llevado a cabo en España, cuyos resultados acaban de ser publicados por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el IMEO.

Cambios de hábitos alimenticios, menor actividad física, más actividad social, son algunas de las razones que explican este aumento de peso. Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO explica por qué se sube de peso durante las vacaciones: “En verano se come menos, menos cantidad, porque el apetito baja, pero se come peor, se reduce mucho la calidad del alimento. En muchos casos, sobre todo en países donde hace calor,  se tiende más a comer fuera, a sentarse en una terraza, a la vida social”.

El estudio fue llevado a cabo entre junio y agosto en Madrid, con 204 encuestados, 69% de mujeres y 31 % de hombres. Casi la mitad de las personas (47%) descarta de antemano la posibilidad de estar a dieta en verano.

Varias situaciones evocadas para explicar este aumento de peso

Según los encuestados, que han marcado más de una respuesta, algunas de las situaciones particulares que impiden seguir una dieta saludable durante las vacaciones son: reuniones familiares y cenas tardías (prevalencia en un 42 % de las respuestas), chiringuitos y terrazas (33%), restaurantes de comida rápida (25 %), hoteles con bufet libre (16%) y fiestas regionales (9%). La disminución de la actividad física durante las vacaciones contribuye a este aumento.
 
Consejos para regresar al peso habitual

Bueno, pero no todo está perdido, Rubén Bravo da algunos consejos sencillos para perder esos kilitos de más acumulados durante las vacaciones de verano: “La recomendación más importante es ir a un especialista que nos proponga una dieta saludable y ajustada a nuestras características personales. No tenemos que pensar sólo en bajar kilos sino en mejorar nuestra forma de comer”.

Aumentar la actividad física, objetivo: 10.000 pasos al día

Es indispensable también retomar la actividad física, estima Rubén Bravo: “Ahora hay aparatos que miden los pasos, y la recomendación a nivel europeo es de 10.000 pasos por día. No hace falta ir al gimnasio para hacer esta actividad física, pero obligarnos un poco, como bajarnos una estación de metro antes, subir las escaleras, caminar en cualquier situación, en fin, intentar sumar a lo largo del día esos 10.000 pasos”.

Los 10.000 pasos recomendados también por la OMS equivalen a una hora de marcha o 7.5 kilómetros. Se pueden hacer por partes a lo largo del día y es una manera sencilla de mantenerse en actividad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en España.

Inglaterra propone un plan para demorar las operaciones de obesos y fumadores

El Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra ha afirmado que toman esta decisión para equilibrar sus reservas, ya que el servicio está a punto de reventar

Cadena Ser, por David Justo

1473071416_953439_1473073401_noticia_normalExceptuando los casos de carácter grave, las operaciones a obesos que presenten un índice de masa corporal superior a 30 o a los fumadores podrían ser demoradas en el hospital público Vale, en North Yorkshire (Noreste de Inglaterra). Es la nueva medida tomada por el Servicio Nacional de Salud (NHS), calificada por el Colegio Real de Cirujanos como la más severa que ha visto nunca.

El Colegio Real de Cirujanos ya había llevado a cabo, a principios de este año, una investigación en torno al NHS en la que se dieron a conocer las restricciones sobre el acceso a la cirugía en su servicio que ahora han puesto en marcha.

Medida para ‘equilibrar las reservas’

El director de proveedores del servicio del NHS Chris Hopson ha afirmado que durante las próximas fechas se verán más decisiones de este tipo debido a que los proveedores no pueden equilibrar sus reservas. Según Hopson, el servicio está “a punto de reventar”, por lo que considera que esta nueva medida es la única opción para equilibrar las reservas y lograr el máximo beneficio con los limitados recursos disponibles.

Mientras tanto, los médicos afirman que la cirugía en personas obesas podría dar lugar a complicaciones y, por lo tanto, supondrían un riesgo para la salud de los pacientes.

También expresan que la recuperación de una operación de una persona obesa también puede verse afectada puesto que pueden ser menos capaces de participar en fisioterapia u otras formas de ejercicio físico.

Otras empresas como Luton Care Commissioning Group o East and North Hertfordshire ya habían implementado esta decisión con anterioridad, pero ha sido la medida tomada la Servicio Nacional de Salud la que ha levantado ampollas en la sociedad.

Críticas a la medida de NHS

Las críticas a la decisión tomada por el NHS no han tartado en llegar. Muchas han sido las personas que han expresado su preocupación porque el movimiento del servicio nacional está motivado para ahorrar dinero y no para preservar la seguridad del cliente.

La secretaria de Salud Diane Abbott ha expresado su enfado y explica que la esta medida es “una inaceptable violación de un servicio universal.